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STSJ Cataluña

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña desestima el recurso de suplicación interpuesto por Pavo y Derivados, S.A. en relación con un accidente laboral mortal ocurrido en 2012, donde se concluyó que la empresa incumplió las medidas de seguridad, resultando en un recargo del 30% en las prestaciones económicas. Se argumenta que la revisión de los hechos probados no puede prosperar debido a la falta de evidencias claras que demuestren un error en la valoración de pruebas. El tribunal reafirma que la responsabilidad empresarial se mantiene por las infracciones a la normativa de seguridad laboral.
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La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña desestima el recurso de suplicación interpuesto por Pavo y Derivados, S.A. en relación con un accidente laboral mortal ocurrido en 2012, donde se concluyó que la empresa incumplió las medidas de seguridad, resultando en un recargo del 30% en las prestaciones económicas. Se argumenta que la revisión de los hechos probados no puede prosperar debido a la falta de evidencias claras que demuestren un error en la valoración de pruebas. El tribunal reafirma que la responsabilidad empresarial se mantiene por las infracciones a la normativa de seguridad laboral.
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JURISPRUDENCIA

Roj: STSJ CAT 4624/2015 - ECLI:ES:TSJCAT:2015:4624


Id Cendoj: 08019340012015103137
Órgano: Tribunal Superior de Justicia. Sala de lo Social
Sede: Barcelona
Sección: 1
Fecha: 18/05/2015
Nº de Recurso: 1879/2015
Nº de Resolución: 3216/2015
Procedimiento: Recurso de suplicación
Ponente: ADOLFO MATIAS COLINO REY
Tipo de Resolución: Sentencia

Resoluciones del caso: SJS, Tortosa, núm. 1, 30-09-2014,


STSJ CAT 4624/2015,
ATS 2462/2016

TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTÍCIA


CATALUNYA
SALA SOCIAL
NIG : 43155 - 44 - 4 - 2013 - 0004088
EL
Recurso de Suplicación: 1879/2015
ILMO. SR. GREGORIO RUIZ RUIZ
ILMO. SR. ADOLFO MATIAS COLINO REY
ILMA. SRA. NATIVIDAD BRACERAS PEÑA
En Barcelona a 18 de mayo de 2015
La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, compuesta por los/as Ilmos/as. Sres/as.
citados al margen,
EN NOMBRE DEL REY
ha dictado la siguiente
S E N T E N C I A núm. 3216/2015
En el recurso de suplicación interpuesto por PAVO Y DERIVADOS, S.A. frente a la Sentencia del Juzgado Social
1 Tortosa de fecha 30 de septiembre de 2014 , dictada en el procedimiento Demandas nº 594/2013 y siendo
recurrido/a INSTITUTO NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL, TESORERIA GENERAL DE LA SEGURIDAD
SOCIAL, Sofía , Fructuoso y Hilario . Ha actuado como Ponente el Ilmo. Sr. ADOLFO MATIAS COLINO REY.

ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- Con fecha 18 de septiembre de 2013, tuvo entrada en el citado Juzgado de lo Social demanda
sobre Accidente de trabajo, en la que el actor alegando los hechos y fundamentos de derecho que estimó
procedentes, terminaba suplicando se dictara sentencia en los términos de la misma. Admitida la demanda a
trámite y celebrado el juicio se dictó sentencia con fecha 30 de septiembre de 2014 , que contenía el siguiente
Fallo:

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JURISPRUDENCIA

" Desestimo las demandas interpuestas por Pavo y Derivados, S.A. contra el Instituto Nacional de la Seguridad
Social, la Tesorería General de la Seguridad Social y Doña Sofía (y sus hijos menores de edad Fructuoso y
Hilario ), y, en consecuencia, absuelvo a los demandados de las pretensiones contra ellos dirigidas."
SEGUNDO.- En dicha sentencia, como hechos probados, se declaran los siguientes:
" PRIMERO.- En fecha 24 de diciembre de 2012, por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social se emitió
informe sobre accidente de trabajo mortal de Don Remigio , sufrido en el centro de trabajo de la empresa
Pavo y Derivados, S.A., sito en la carretera C-12, km 11 de la localidad de Roquetes (Tarragona), en fecha 21 de
diciembre de 2012, describiendo el accidente como sigue: que Don Remigio , en fecha 21 de diciembre de 2012,
y empleado de la mercantil Temporal Transfer, E.T.T., S.L. se encontraba efectuando tareas de mantenimiento
en el centro de trabajo de la empresa Pavo y Derivados, S.A., sito en la Carretera C-12 de la localidad de
Roquetes, concretamente tenía que acceder al falso techo de la sala de evisceración de pollos para poder
continuar efectuando el cambio de los tubos que canalizaban y protegían el cableado eléctrico de la maquinaria
de la sala que existía debajo, accediendo a su puesto con la ayuda de una plataforma elevadora a través
de una abertura existente en la nave anexa y comenzó a cruzar el falso techo de la sala para dirigirse a la
zona en la que tenía que trabajar, y en un momento dado el trabajador pisó la placa de la trampilla de acceso
al falso techo, que existía en la propia sala de evisceración, que no resistió su peso y cayó al suelo, desde
una altura de 4 metros y 48 centímetros, sufriendo heridas que le provocaron la muerte, concluyendo que la
causa principal del accidente fue el incumplimiento de las medidas mínimas de seguridad y salud aplicables
a los lugares de trabajo, el artículo 15.1.h) de la Ley 31/1995 de 8 de noviembre de prevención de riesgos
laborales , que señala entre los principios de la acción preventiva la de adoptar medidas que antepongan la
protección colectiva a la individual, los números 3 y 4 del punto 2 de la letra A del Anexo I del Real Decreto
486/1997 de 14 de abril por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares
de trabajo referidas a que las zonas de los lugares de trabajo en las que exista riesgo de caída... deberán estar
claramente señalizadas, y como causa secundaria incumplimiento de la obligación de velar por el uso por
parte del trabajador de equipo de protección individual, pues el número 2 del punto 1 de la letra A del Anexo
I del mismo dispone que el acceso a techos o cubiertas que no ofrezcan suficientes garantías de resistencia
sólo podrá autorizarse cuando se proporcionen los equipos necesarios para que el trabajo pueda realizarse
de forma segura, y el artículo 17.2 de la Ley 31/1995 de 8 de noviembre de prevención de riesgos laborales
señala que el empresario deberá proporcionar a sus trabajadores equipos de protección individual adecuados
para el desempeño de sus funciones y velar por el uso efectivo de los mismos cuando, por la naturaleza de
los trabajos realizados, sean necesarios, así como el artículo 16.2a) del mismo Cuerpo Legal . El informe obra
en autos y se da por reproducido (folios 43 a 47).
SEGUNDO.- En fecha 27 de marzo de 2013, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social propone vista
la exigencia de responsabilidad empresarial de acuerdo a la infracciones consignadas en el informe/acta,
atendiendo a la relación de causalidad entre las lesiones sufridas por el trabajador y la infracción al
ordenamiento vigente en materia de seguridad y salud laboral por parte de la empresa, la imposición a la misma
del abono de un recargo del 30% de todas las prestaciones económicas que se satisfagan como consecuencia
del accidente de trabajo/enfermedad profesional, por aplicación del artículo 123 del Texto Refundido de la
Ley General de la Seguridad Social aprobado por Real Decreto 1/1994 de 20 de junio y 1.1.e del Real Decreto
1300/1995 de 21 de julio, haciendo mención expresa al incumplimiento de los artículos 4.2d ) y 19 del Estatuto
de los Trabajadores , 14.1 Ley de Prevención de Riesgos Laborales , números 3 y 4 del punto 2 de la letra A del
Anexo I del Real Decreto 486/1997 de 14 de abril por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad
y salud en los lugares de trabajo, artículo 17.2 de la Ley 31/1995 de 8 de noviembre de prevención de riesgos
laborales y el número 2 del punto 1 de la letra A del Anexo I del Real Decreto 486/1997 de 14 de abril por el que se
establecen disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, y dicha infracción tipificada
y calificada como grave en el artículo 12.16f ) del TRLISOS, en su grado medio por el carácter persistente del
riesgo y la gravedad del daño producido, con responsabilidad administrativa exclusiva de la empresa Pavos y
Derivados, S.A. Dicha propuesta obra en autos y se da por reproducida (Propuesta Recargo de Prestaciones,
folios 48 a 50).
TERCERO.- En fecha 28 de marzo de 2013, por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social se levantó acta de
infracción respecto a la empresa Pavos y Derivados, S.A., proponiendo una sanción de 20.491 euros. El acta
obra en autos y se da por reproducida (folios 51 a 55).
CUARTO.- En fecha 13 de mayo de 2013, por el INSS se dictaron diversas resoluciones declarando la existencia
de responsabilidad empresarial por falta de medidas de seguridad e higiene en el trabajo en el accidente sufrido
por el trabajador Remigio en fecha 21 de diciembre de 2012, declarando en consecuencia la procedencia de
que las prestaciones de Seguridad Social derivadas del accidente de trabajo citado serán incrementadas en el
30% con cargo exclusivo a la empresa responsable Pavo y Derivados, S.A., que deberá constituir en la Tesorería

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JURISPRUDENCIA

General de la Seguridad Social el capital coste necesario para proceder al pago del incremento, durante el
tiempo en que aquellas prestaciones permanezcan vigentes, calculando el recargo en función de su cuantía
inicial y desde la fecha en que se hayan declarado causados, declarar la procedencia de la aplicación del
mismo incremento con cargo a la empresa Pavo y Derivados, S.A. respecto a las prestaciones, que derivadas
del citado accidente, se pudieran reconocer en el futuro, las cuales, serán objeto de notificación individualizada
en la que se mantendrán de forma implícita los fundamentos de hecho y derecho de la presente resolución.
Las resoluciones completas obran en autos y se dan por reproducidas (folios 409 a 411 y 428 a 436).
QUINTO.- Por la actora se interpuso reclamación previa en fecha 27 de junio de 2013, siendo la misma
desestimada por Resolución de fecha 18 de septiembre de 2013. La resolución obra en autos y se da por
reproducida (folios 464 a 467).
SEXTO.- El accidente de trabajo referido dio lugar a las siguientes prestaciones(folios 409, 428, 431 y
434): Viudedad 52%-Base Reguladora 1.873,14 euros; 2 Orfandades 20%-Base Reguladora 1.873,14 euros;
Indemnización a tanto alzado 14.985,13 euros; Auxilio por defunción 45,10 euros.
SÉPTIMO.- El accidente de trabajo dio lugar a las Diligencias Previas número 1432/12 del Juzgado de
Instrucción número 4 de Tortosa, y procedimiento Abreviado número 44/13 (folios 355 a siguientes).
OCTAVO.- Consta en autos dictamen B13-00338 del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses con
un resultado de concentración en sangre, alcohol etílico 0,79 g/l-0,05 g/l del fallecido. El dictamen obra en
autos y se da por reproducido (folios 487 a siguientes).
NOVENO.- El fallecido no presentaba sintomatología alguna y propia de la ingesta de alcohol, en el día del
siniestro (todas las declaraciones testificales). "
TERCERO.- Contra dicha sentencia anunció recurso de suplicación la parte actora, que formalizó dentro de
plazo, y que la parte demandada Sofía y otros a la que se dió traslado impugnó, elevando los autos a este
Tribunal dando lugar al presente rollo.

FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO.- Contra la sentencia de instancia, que desestimó la demanda interpuesta por la parte demandante,
mediante la que impugnaba la resolución administrativa que declaró su responsabilidad por falta de medidas
de seguridad, en el accidente de trabajo sufrido por el trabajador, acordando un recargo del 30% en todas las
prestaciones derivadas del mismo, se interpone el presente recurso de suplicación que tiene por objeto, por
un lado, la revisión de los hechos probados de la sentencia recurrida, que se articula al amparo de lo dispuesto
en el apartado b) del artículo 193 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social y, por otro, el examen de las
normas sustantivas o jurisprudencia infringidas en la sentencia de instancia, de acuerdo con el apartado c)
de dicho precepto.
SEGUNDO.- Como primer motivo del recurso y con correcto amparo procesal la parte recurrente solicita la
revisión de los hechos probados de la resolución recurrida y, en concreto, la modificación de los ordinales
octavo y noveno y la adición de cinco hechos nuevos.
Debe indicarse, con carácter previo, que, al ser el proceso laboral de única instancia, la valoración de la prueba
es una función que viene atribuida al Juzgador de instancia, sin que en la suplicación -recurso de naturaleza
extraordinaria- el Tribunal pueda entrar a conocer de toda la actividad probatoria practicada en la instancia,
toda vez que sus facultades de revisión queda limitada a las pruebas documentales y periciales que obren en
autos; pero, además, en estos casos, la facultad de revisión es excepcional, en la medida en que solo puede
accederse a la modificación del relato de hechos cuando de forma inequívoca resulte evidente el error en la
valoración de los medios de prueba. De lo contrario debe prevalecer el contenido de los hechos probados de la
sentencia de instancia, que ni siquiera puede ser sustituido por una valoración distinta de los medios de prueba
que pueda efectuar la Sala. Estas consideraciones implican que la revisión de los hechos declarados probados
exige una serie de requisitos, conforme a una reiterada doctrina de suplicación: a) Que la equivocación que
se imputa al juzgador, resulte del todo patente y sin necesidad de realizar conjeturas o razonamientos, más
o menos fundados, de documentos o pericias obrantes en autos que así lo evidencien. b) Que se señalen los
párrafos a modificar, ofreciendo redacción alternativa que delimite el contenido de la pretensión revisoria. c)
Que los resultados postulados, aún deduciéndose de aquellos medios de prueba, no queden desvirtuados por
otras pruebas practicadas en autos pues en caso de contradicción entre ellas debe prevalecer el criterio del
juzgador a quo, a quien le está reservada la función de valoración de las pruebas aportadas por las partes.
d) Finalmente, que las modificaciones solicitadas sean relevantes y trascendentes para la resolución de las
cuestiones planteadas. Sin la conjunta concurrencia de estos requisitos, no puede prosperar el recurso de

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JURISPRUDENCIA

suplicación, de naturaleza extraordinaria, al igual que el de casación y que no faculta a la Sala para la revisión
de lo actuado.
TERCERO.- La modificación de los hechos probados octavo y noveno van dirigidas a consignar determinados
extremos, en relación con los resultados de la concentración de alcohol etílico detectado al trabajador.
En el primer caso, para que se adicione que en la página 2 del mismo dictamen se hacen constar los efectos
que se presentan en el hombre después de la ingesta de etanol o alcohol etílico en cantidades que conduzcan
a concentraciones en sangre de 0,3 a 1,2 g/l, como es la del propio trabajador accidentado: suave euforia,
sociabilidad y locuacidad, incremento de la autoconfianza, decrecimiento de las inhibiciones, disminución de
la atención, juicio y control y disminución de la eficiencia en la realización de test de precisión. Y para que se
haga constar también que el informe médico forense de fecha 7/05/2013 determinó que la presencia de etanol
en la sangre y en el humo vítreo del trabajador indicado no fue administrado al mismo por ningún facultativo
médico y que no forma parte de la asistencia médica o del esquema terapéutico que le fue prestado". En cuanto
al primer extremo, se remite al contenido del documento que obra a los folios 487 a 489, en el que ciertamente
constan dichos extremos, pero en el hecho probado ya se indica que dicho dictamen obra en autos y se da por
reproducido, por lo que existiendo en el hecho probado una remisión total al contenido de dicho informe es
innecesario aceptar una transcripción meramente parcial del mismo, que es lo que pretende la parte recurrente;
dichos extremos, junto con otros que aparecen en el dictamen, ya se tienen por acreditados. Por lo que respecta
al segundo extremo, se remite al informe médico forense de fecha 7/05/2013, folio 278, y a su pericial médica,
folios 283 a 290, pero dicho extremo aparece analizado en la sentencia recurrida, fundamento de derecho
sexto, en el que se hace referencia a otros medios de prueba, folios 387, 388 y 389 y pericial, concluyendo la
Juzgadora de instancia que no se puede tener por acreditado que el trabajador "hubiera ingerido una cantidad
de alcohol tal que arrojara ese resultado, por lo que, desde la perspectiva que ahora se analiza, no existe error
en la valoración de la prueba.
La modificación del ordinal noveno se concreta para que se indica que el trabajador no presentaba
sintomatología externa alguna y propia de la ingesta de alcohol en el día del siniestro; se remite al contenido de
los documentos que obran a los folios 487 a 489, 278 y 283 a 290, y alega que el hecho de que externamente
nadie hubiera apreciado sintomatología relacionada con el consumo del alcohol, en ningún caso implica
que el trabajador accidente sí que estuviera afectado negativamente, en el momento del accidente por la
sintomatología propia del nivel de alcoholemia que le fue detectado. La revisión que se propone no se
desprende del contenido de los documentos a los que la parte recurrente se remite, en los que no consta dicha
matización, si bien la Magistrada de instancia obtiene dicho extremo tras la valoración de la prueba testifical,
como se indica. Con la introducción de dicho término lo que pretende la parte recurrente es indicar que la
sintomatología era lo suficientemente relevante como para que se realizara una conducta laboral inapropiada,
lo que supone un juicio valorativo.
CUARTO.- La parte recurrente solicita la adición de un nuevo hecho probado para que se haga constar que
el trabajador se encontraba contratado por la empresa temporal y prestaba servicios en la empresa usuaria,
ahora recurrente, dedicada a la actividad de matadero de aves, como mecánico. Y que si bien el contrato laboral
se inicio el día 27/11/2012, el trabajador, desde el mes de mayo de 2.012 ya había prestado servicios para
la misma empresa usuaria con la misma categoría profesional. Y, por último, que la empresa usuaria había
realizado correctamente la evaluación de riesgos de dicho puesto de trabajo. Se remite al contenido de los
contratos de trabajo que obran en los folios 131 a 134, el informe de la Inspección, folio 26 y 27 y el contenido de
la documentación preventiva puesta en conocimiento de la ETT, folios 135 a 147, que incluye la evaluación de
los riesgos del puesto de trabajo. Se trata de extremos, excepto el inciso final, que ya constan en el fundamento
de derecho quinto, párrafo último de la sentencia de instancia, en donde se hace referencia a que si bien el
trabajador tenía una antigüedad en la ETT desde julio de 2.012, había prestado servicios con anterioridad,
teniendo la categoría de mecánico. Por ello, es innecesario reiterar aquellos extremos que ya constan en la
resolución recurrida, aunque lo sea en la fundamentación jurídica, pues no por ello pierden su valor fáctico.
Por lo que respecta al último extremo, referido a que la empresa había realizado correctamente la evaluación
de riesgos de dicho puesto de trabajo no es un hecho, sino una conclusión.
La adición de un nuevo hecho probado, con el ordinal undécimo, va dirigida a que se haga referencia a cada
uno de los cinco cursos de formación recibidos por el trabajador, sobre riesgos específicos, riesgos de altura
y, en concreto, que para la utilización de la plataforma elevadora era necesario el uso de arnés, y un curso de
formación impartido un día antes del accidente. Se remite al informe de la Inspección, que la Juzgadora de
instancia da por reproducido en el hecho probado primero, así como a los documentos que obran a los folios
158 a 221. Pero se trata de extremos que son intrascendentes para resolver el recurso, pues ya la sentencia
de instancia alude a dicha formación, y el incumplimiento que se imputa a la empresa recurrente no está
relacionado con la ausencia de formación suficiente en materia de prevención de riesgos. Tampoco puede

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JURISPRUDENCIA

adicionarse el último párrafo en relación con el documento que obra al folio 225, que es un parte de trabajo,
pues el mismo no constituye un documento idóneo a efectos de revisión.
QUINTO.- También propone la parte recurrente la adición de un nuevo hecho probado para que se haga constar
que el trabajador disponía de un arnés de seguridad para la realización de tareas laborales en altura y que dicho
arnés se encontraba siempre a su disposición en la zona de la báscula del centro de trabajo. Se remite la parte
recurrente al contenido de los documentos que obran a los folios 222,223 y 224, justificantes de entrega de
los equipos de protección individual, folios 262 a 267, controles preventivos diarios realizados por la empresa
en el centro de trabajo, folos 27 y ss., informe de la Inspección de Trabajo. Pero no puede aceptarse el motivo
del recurso, pues la Magistrada de instancia, tras valorar la prueba practicada en el acto del juicio ha llegado a
una conclusión contraria, como se desprende del contenido de la resolución recurrida, al afirmar que "no existe
prueba que acredite que aquél día los mismos estaban en la báscula o plataforma". Se trata, por tanto, de una
facultad que el art. 97.2 de la LRJS otorga a la Magistrada de instancia para valorar todo el material probatorio
practicado, de modo que puede obtener y deducir una interpretación distinta a aquella que obtiene la parte, ya
que, ante posibles contradicciones, debe prevalecer el criterio del órgano jurisdiccional que actúa de manera
imparcial y objetiva frente al interés de una de las partes.
SEXTO.- Solicita la parte recurrente la adición de un nuevo hecho probado, con el ordinal decimotercero,
para que se haga constar que "en la fecha del accidente laboral constaban realizadas por la empresa Pavo
y Derivados, S.A., las revisiones de mantenimiento de las plataformas elevadoras, escaleras y andamios
del centro de trabajo y se habían realizado controles de seguridad diarios en materia de prevención de
riesgos laborales durante los meses de noviembre y diciembre de 2.012. También se realizaron los controles
de seguridad mensuales del Departamento de Prevención de Riesgos Laborales los días 12/11/2012 y
12/12/2012". Se remite al contenido de los documentos que obran a los folios 226 a 267, pero la adición que
se propone no puede ser estimada, porque el accidente no se produjo ni en la plataforma elevadora, ni en las
escaleras ni en ningún andamio, sino al precipitarse el trabajador desde un falso techo de la sala.
SEPTIMO.- Por último, se insta la adición de un nuevo hecho probado, con el texto alternativo que consta en el
escrito de formalización del recurso, constando de tres párrafos. En el primero de ellos, se propone una nueva
redacción describiendo cómo se produjo el accidente, que no difiere esencialmente de la forma en que se narra
en la resolución recurrida; lo que pretende introducir es que la tarea que realizaba el trabajador era puntual, no
habitual, y que en el falso techo existía iluminación y espacio para transitar hasta llegar a los puntos en los que
se encontraban los cables. No obstante, la prueba a la que se remite no es idónea a efectos de revisión, pues lo
que indica la parte recurrente para instar dicha adición es que tales manifestaciones constan en el Informe de
la Inspección por declaraciones de la Sra. Blanca . Pero el hecho de que dicha declaración esté documentada
no desnaturaliza el medio de prueba para convertirse en una prueba documental idónea a efectos de revisión,
sino que se trata de una prueba testifical.
En el segundo párrafo pretende se haga constar que el Sr. Luciano accedió previamente al inicio de dicha
tarea con el trabajador y le explicó con detalle cómo tenía que acceder al falso techo, cómo se encendían las
luces, dónde tenía que anclar el arnés, cómo con la ayuda de la braga pasada alrededor de la viga podía cruzar
el techo y dónde se encontraba ubicada la abertura del falso techo, advirtiéndole de que no era recomendable
pisar la tapa de dicha abertura y que se colocará el arnés siempre que trabajara en altura. Pero tampoco puede
aceptarse dicha adición porque la prueba a la que se remite la parte recurrente no es idónea a efectos de
revisión, al instarse la misma en base a la declaración de dicho testigo ante la Inspección de Trabajo.
En el tercer párrafo pretende que se haga constar que no existe infracción concreta de medidas de seguridad y
un real incumplimiento por parte de la empresa en la protección eficaz en materia de seguridad y salud laboral,
en los términos previstos en el artículo 19.1 del Estatuto de los Trabajadores . Tampoco puede accederse a
esta petición, pues los términos propuestos no se refieren a constatar ninguna situación fáctica, sino que la
redacción propuesta es claramente valorativa y predeterminante del fallo.
OCTAVO.- En el motivo del recurso dirigido a la censura jurídica, con amparo procesal en el apartado c) del
artículo 193 de la LRJS , la parte recurrente denuncia la infracción de los artículos 4.2.d ) y 19.1 del Estatuto
de los Trabajadores , 14.1 , 17.1 y 2 de Ley de Prevención de Riesgos Laborales , 123 de la Ley General de
la Seguridad Social y 12.16.f) de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social . Considera la parte
recurrente que, en el presente caso, no concurren los requisitos exigidos en el artículo 123 de la LGSS , por
cuanto ni se ha incurrido en la falta de medidas preventivas, ni se han tenido en cuenta las circunstancias
del trabajador como las veces que había prestado servicios en la misma empresa con la misma categoría
profesional y, especialmente, el nivel de alcoholemia detectado en la sangre. Considera que ante la inexisencia
de nexo causal entre la actuación de la empresa y el accidente que se produjo se considera indebidamente
aplicada dicha normativa y se solicita la revocación de la sentencia por este motivo.

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JURISPRUDENCIA

A continuación se alega la infracción de los artículos 19.1 del Estatuto de los Trabajadores y 29.1 y 2 de la
Ley de Prevención de Riesgos Laborales y 4.2 del Real Decreto 485/1997, de 14 de abril sobre disposiciones
mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo. Entiende que dicha normativa ha sido
inaplicada en la sentencia recurrida, porque, si bien es cierto que la empresa tiene la obligación preventiva
de formar al trabajador en relación a los riesgos inherentes a su puesto de trabajo, informarle, de entregarle
los equipos de protección individual, etc., también es cierto que hay obligaciones para los trabajadores que
vienen marcadas por la normativa indicada y que le imponen una serie de responsabilidades y actuaciones en
la prevención de los riesgos laborales. Indica que, en el presente caso, el trabajador accidentado, aun siendo
consciente del riesgo y habiendo sido formado e informado debidamente sobre el mismo, aun disponiendo de
arnés y de las vigas seguras y sólidas donde sujetarlo, a pesar de las instrucciones, lo cierto es que, de forma
incomprensible e inesperada, accedió al falso techo por medio de la plataforma elevadora sin colocarse el
arnés siendo él el único responsable del accidente. Tras remitirse a algunas sentencias de esta Sala, y de otras,
en relación con el recargo de prestaciones, solicita que se estime el recurso y se deje sin efecto el recargo
impuesto.
NOVENO.- El artículo 123 de la Ley General de la Seguridad Social dispone que: "Todas las prestaciones
económicas que tengan su causa en accidente de trabajo o enfermedad profesional se aumentarán, según
la gravedad de la falta, de un 30 a un 50 por 100, cuando la lesión se produzca por máquinas, artefactos, o
en instalaciones, centros o lugares de trabajo que carezcan de los dispositivos de precaución reglamentarios,
los tengan inutilizados o en malas condiciones o cuando no se hayan observado las medidas generales o
particulares de seguridad e higiene en el trabajo o las elementales de salubridad o las de adecuación personal
a cada trabajo habida cuenta de sus características y de la edad, sexo y demás condiciones del trabajador". En
interpretación de este precepto existe una abundante doctrina jurisprudencial, que ha destacado el carácter
sancionador y no indemnizatorio del recargo y ha venido mantenido que la imposición del mismo exige la
concurrencia de una serie de requisitos: a) Que la empresa haya incumplido alguna medida de seguridad,
general o especial, y que ello resulte cumplidamente acreditado; b) Que medie relación de causalidad entre la
infracción y el resultado dañoso, lo que ha de resultar ciertamente probado, porque una obligada interpretación
restrictiva (tiene naturaleza sancionadora) determina que esa relación de causalidad no se presuma; c) Que
exista culpa o negligencia por parte de la empresa -a veces se requiere que sea exclusiva y otras veces se
admite que sea compartida-, porque la responsabilidad no es objetiva; y d) Que esa culpa o negligencia sea
apreciable a la vista de la diligencia exigible, que resulta ser la propia de un prudente empleador, atendidos
criterios de normalidad y razonabilidad.
Es cierto también, como declara la sentencia del Tribunal Supremo de 8 de octubre de 2001 , que "La
vulneración de las normas de seguridad en el trabajo merece un enjuiciamiento riguroso tras la promulgación
de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales 31/1995, de 8 de noviembre, norma que estaba ya en vigor
cuando acaeció el accidente que hoy se enjuicia. Esta Ley, en su artículo 14.2, establece que "en cumplimiento
del deber de protección, el empresario deberá garantizar la seguridad y la salud de los trabajadores a su
servicio en todos los aspectos relacionados con el trabajo...". En el apartado 4 del artículo 15 señala "que la
efectividad de las medidas preventivas deberá prever (incluso) las distracciones o imprudencias no temerarias
que pudiera cometer el trabajador". Finalmente, el artículo 17.1 establece "que el empresario adoptará las
medidas necesarias con el fin de que los equipos de trabajo sean adecuados para el trabajo que debe realizarse
y convenientemente adaptados a tal efecto, de forma que garanticen la seguridad y salud de los trabajadores".
Del juego de estos tres preceptos se deduce, como también concluye la doctrina científica, que el deber
de protección del empresario es incondicionado y, prácticamente, ilimitado. Deben adoptarse las medidas
de protección que sean necesarias, cualesquiera que ellas fueran. Y esta protección se dispensa aún en
los supuestos de imprudencia no temeraria del trabajador. No quiere ello decir que el mero acaecimiento
del accidente implique necesariamente violación de medidas de seguridad, pero sí que las vulneraciones de
los mandatos reglamentarios de seguridad han de implicar en todo caso aquella consecuencia, cuando el
resultado lesivo se origine a causa de dichas infracciones».
El día del accidente el trabajador se encontraba realizando tareas de mantenimiento en el centro de trabajo de
la empresa recurrente. Tenía que acceder al falso techo de la sala de evisceración de pollos par poder continuar
efectuando el cambio de los tubos que canalizaban y protegían el cableado eléctrico de la maquinaria de la
sala que existía debajo, accediendo a su puesto con la ayuda de una plataforma elevadora a través de una
abertura existente en la nave anexa y comenzó a cruzar el falso techo de la sala para dirigirse a la zona en la que
tenía que trabajar, y, en un momento dado, el trabajador pisó la placa de la trampilla de acceso al falso techo,
que existía en la propia sala de evisceración, que no resistió su peso, y cayo al suelo desde un altura superior
a los 4 metros. Los incumplimientos que se imputan a la parte recurrente es la de no haber proporcionado los
equipos de protección individual adecuados para el desempeño de sus funciones y velar por el uso efectivo
de los mismos, así como el de que el acceso a techos o cubiertas que no ofrezcan suficientes garantías de

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JURISPRUDENCIA

resistencia sólo podrá autorizarse cuando se proporcionen los equipos necesarios para que el trabajo pueda
realizarse de forma segura.
La parte recurrente alega que el trabajador disponía de dichos equipos de protección, pero la sentencia de
instancia matiza que, sin perjuicio de que la empresa pudiera disponer de arnés de anclaje, no consta que
los mismos estuvieran en la báscula o plataforma, pues sólo existían dos arnés y no puede omitirse que los
trabajadores los cogían y dejaban según sus necesidades; y, además, que la línea de vida del techo son unas
vigas con obstáculos, de forma que debían utilizarse dos bragas, una larga y otra corta, que, según la prueba
practicada, no estaban nunca en la báscula. Por otro lado, el anexo I del RD 486/1997, de 14 de abril, indica,
en relación a las zonas por riesgo de caída, que las mismas deben estar señalizadas, cosa que no existía
en el falso techo, cubierto por una placa metálica que no podía aguantar determinados pesos. La sentencia
de instancia razona que existe una relación de causalidad entre la conducta de la empresa y el daño sufrido,
habiendo incumplido medidas de seguridad, al no disponer de medidas de protección colectiva, referidas a que
"la colocación de una chapa metálica para cubrir el hueco no puede en absoluto considerarse una medida de
tal naturaleza, cuando ni se puede transitar, ni puede tampoco aguantar determinados pesos", pudiendo haber
adoptado la empresa otras medidas de protección. "Tampoco puede entenderse que se adoptaran medidas de
protección individual porque el trabajador recibiera cursos de formación, se le había advertido de la existencia
del hueco, aun no señalizado, y en la báscula de la empresa disponían habitualmente de dos o más arnés, pues
absolutamente nadie pudo afirmar que efectivamente ese día, y antes de iniciar los trabajos (el trabajador)
tenía a su disposición los arnés en la báscula, o el que estaba en la plataforma elevadora habitualmente, pero
es la línea de vida eran unas vigas con obstáculos, y se desconoce dónde se ubicaban en su caso las bragas,
y si estaban ese día localizadas, además de que no hubo nadie en la empresa que velará por la seguridad de
tales trabajos de altura, sumamente peligrosos...".
A tenor de los hechos que se declaran probados, la empresa no proporcionó al trabajador una medida de
protección colectiva, ni tampoco una medida individual efectiva, y se produjo, por tanto, una infracción de la
normativa de prevención de riesgos laborales, existiendo una relación de causalidad entre la omisión de las
medidas de seguridad que se indican y el daño producido, pues de haberse adoptado las adecuadas medidas
de seguridad el accidente no se hubiera producido. La empresa recurrente alega que fue el trabajador el que
no utilizó los equipos de protección individual de los que disponía, extremo que, como se ha indicado, no
resulta probado, pero, aunque se admitiera a efectos dialécticos que ello fue así y que el trabajador hubiera
tenido a su disposición tales equipos, no debe desconocerse que el artículo 17.2 de la LPRL no solo le obliga a
proporcionarlos a los trabajadores, sino que también incumplió la obligación de velar porque éstos se utilizaran
en debida forma, y mal podía cumplir con dicha obligación cuando en el momento del accidente no había
ningún responsable para comprobarlo. Y, aunque es cierto que en otras ocasiones hemos declarado que
no puede considerarse razonable ni proporcionado la existencia de una obligación de control, que consista
en una vigilancia continúa del trabajador, no estamos, en este caso, ante situaciones ajenas, anormales e
imprevisibles o acontecimientos excepcionales cuyas consecuencias no hubieran podido ser evitadas a pesar
de la diligencia desplegada, desde el momento en que se constata que la empresa no adoptó, en relación
al accidente la diligencia adecuada. Cabe indicar, al respecto, que la doctrina unificada ( STS de 30 de junio
de 2.010, rcud nº 4123/2008 ) ha declarado, en relación al grado de diligencia exigible al empresario, que
su obligación "alcanza a evaluar todos los riesgos no eliminados y no sólo aquellos que las disposiciones
específicas hubiesen podido contemplar expresamente [vid. arts. 14.2 , 15 y 16 LPRL ], máxime cuando la
generalidad de tales normas imposibilita prever todas las situaciones de riesgo que comporta el proceso
productivo; y también porque los imperativos términos con los que el legislador define la deuda de seguridad
en los arts. 14.2 LPRL [«... deberá garantizar la seguridad ... en todo los aspectos relacionados con el trabajo ...
mediante la adopción de cuantas medidas sean necesarias para la protección de la seguridad»] y 15.4 LPRL
[«La efectividad de las medidas preventivas deberá prever las distracciones o imprudencias no temerarias
que pudiera cometer el trabajador»], que incluso parecen apuntar más que a una obligación de medios a otra
de resultado, imponen una clara elevación de la diligencia exigible, siquiera -como veremos- la producción
del accidente no necesariamente determine la responsabilidad empresarial, que admite claros supuestos de
exención".
DECIMO.- Llegados a este punto, debe indicarse que tampoco puede considerarse que exista una imprudencia
por parte del trabajador con entidad suficiente como para excluir la responsabilidad de la empresa, pues,
aunque es cierto que la relación de causalidad entre el siniestro y la conducta del empresario puede romperse
en supuestos de imprudencia temeraria del trabajador, ha de tenerse en cuenta lo establecido en el artículo
15,4 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales ; este precepto dispone "que la efectividad de las medidas
preventivas deberá prever (incluso), las distracciones o imprudencias no temerarias que pudiera cometer
el trabajador", y no puede afirmarse que el accidente se produjo como consecuencia de la negligencia
temeraria del trabajador, cuando se constata un incumplimiento en la adopción de medidas preventivas por

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JURISPRUDENCIA

la empresa. La posible imprudencia profesional o exceso de confianza en la ejecución del trabajo no tiene, en
el presente supuesto, entidad suficiente para excluir totalmente la imputación de la infracción de la empresa,
que es la que está obligada a garantizar a sus trabajadores una protección eficaz en materia de seguridad
e higiene en el trabajo. No puede afirmarse, por tanto, que el accidente se produjera sin constancia diáfana
del incumplimiento por parte del empleador de alguna norma de prevención o por imprudencia de la propia
trabajadora accidentada.
En el supuesto que se analiza existe una relación de causalidad entre el accidente de trabajo y la falta de
medida de seguridad, como se ha dicho anteriormente. A partir de esta consideración no puede excluirse la
responsabilidad de la empresa recurrente. La doctrina unificada ha declarado al respecto ( STS de 22 de julio
de 2.010 , con cita de las de 12 de julio de 2.007 y 20 de enero de 2010 ) que, de acuerdo con una reiterada
doctrina de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, la culpa de la víctima no rompe el nexo causal que proviene
del agente externo -en este caso los incumplimientos de la empresa-, salvo cuando el daño se ha producido de
forma exclusiva por una actuación culposa imputable a la víctima. Como señala la sentencia de 21 de febrero
de 2002 , la eventual imprudencia del trabajador, "no borra ni elimina la culpa o negligencia de la empresa
y sus encargados cuando faltan al deber objetivo de cuidado consistente en que el trabajo se desarrolle en
condiciones que no propicien esos resultados lesivos". Por su parte, la sentencia de 12 de julio de 2007 señala
en la misma línea que "la imprudencia profesional o exceso de confianza en la ejecución del trabajo no tiene",
cuando no opera como causa exclusiva del accidente, "entidad suficiente para excluir totalmente o alterar la
imputación de la infracción a la empresa, que es la que está obligada a garantizar a sus trabajadores una
protección eficaz en materia de seguridad e higiene en el trabajo; siendo de resaltar que incluso la propia Ley
de Prevención de Riesgos Laborales dispone que la efectividad de las medidas preventivas deberá prever la
distracción o imprudencia temerarias que pudiera cometer el trabajador".
A estos efectos tampoco es determinante el resultado de concentración en sangre de alcohol etílico detectada
al trabajador, a que se refiere el hecho probado octavo, pues, sin perjuicio de que dicho porcentaje ha sido
valorado junto con otras pruebas y se ha llegado a la conclusión de que no se ha acreditado que tuviera
ninguna afectación hasta el punto de ser condicionante del accidente. Incluso aunque se aceptara que
dicho porcentaje de alcohol en sangre puede producir determinados efectos -suave euforia, sociabilidad y
locuacidad, incremento de la autoconfianza, decrecimiento de las inhibiciones, disminución de la atención,
juicio y control y disminución de la eficiencia en la realización de test de precisión-, tales efectos no serían
suficientes para apreciar una imprudencia temeraria por parte del trabajador, excluyente de la responsabilidad
de la empresa, pues para calificar este grado de culpabilidad en la relación causal es preciso que se constate
el manifiesto desprecio u olvido en la más elemental diligencia en la operación realizada por el trabajador, lo
que en el presente caso no concurre, tal porcentaje no tuvo ninguna incidencia en el accidente, producido por
otras causas.
UNDECIMO.- Por lo expuesto, procede desestimar el recurso y confirmar la sentencia de instancia, debiendo
acordarse la pérdida del depósito constituido para recurrir, e imponiendo a la recurrente las costas, que
incluirán los honorarios del Abogado impugnante, que la Sala fija en la cantidad de cuatrocientos cincuenta
euros, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 204 y 235 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social .
Vistos los preceptos legales citados, sus concordantes y demás disposiciones de general y pertinente
aplicación.

FALLAMOS
Que desestimando el recurso de suplicación interpuesto por PAVO Y DERIVADOS, S.A., contra la sentencia del
Juzgado de lo Social nº 1 de los de Tortosa de fecha 30 de septiembre de 2.014 , dictada en los autos nº
594/2013, confirmamos dicha resolución en todos sus pronunciamientos, declarando, una vez sea firme esta
resolución, la pérdida del depósito constituido para recurrir, al que se dará el destino legal, y condenando a
la recurrente a abonar los honorarios del Letrado impugnante del recurso en la cantidad de CUATROCIENTOS
CINCUENTA EUROS.
Notifíquese esta resolución a las partes y a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, y expídase
testimonio que quedará unido al rollo de su razón, incorporándose el original al correspondiente libro de
sentencias.
La presente resolución no es firme y contra la misma puede interponerse Recurso de Casación para la
Unificación de Doctrina, para ante la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, el cual deberá prepararse mediante
escrito con la firma de Abogado y dirigido a ésta Sala en donde habrá de presentarse dentro de los diez días
siguientes a la notificación, con los requisitos establecidos en el Art. 221 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción
Social .

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JURISPRUDENCIA

Así mismo, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 229 del Texto Procesal Laboral, todo el que sin tener
la condición de trabajador o causahabiente suyo o beneficiario del régimen público de la Seguridad Social o
no goce del beneficio de justicia gratuita o no se encuentre excluido por el art. 229.4 de la Ley Reguladora
de la Jurisdicción Social , consignará como depósito, al preparar el Recurso de Casación para la Unificación
de Doctrina, la cantidad de 600 euros en la cuenta de consignaciones que tiene abierta esta Sala, en BANCO
SANTANDER , Oficina núm. 6763, sita en Ronda de Sant Pere, nº 47, Nº 0937 0000 66, añadiendo a continuación
los números indicativos del recurso en este Tribunal.
La consignación del importe de la condena, cuando así proceda, se realizará de conformidad con lo dispuesto
en el art. 230 la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social y se efectuará en la cuenta que esta Sala tiene abierta
en BANCO SANTANDER (oficina indicada en el párrafo anterior), Nº 0937 0000 80, añadiendo a continuación
los números indicativos del Recurso en este Tribunal, y debiendo acreditar el haberlo efectuado, al tiempo de
preparar el recurso en esta Secretaría.
Así por nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
Publicación.- La anterior sentencia ha sido leida y publicada en el día de su fecha por el/la Ilmo/a. Sr/a.
Magistrado/a Ponente, de lo que doy fe.

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