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Emilito

El documento aborda los disturbios pigmentarios en animales, clasificando los pigmentos en exógenos y endógenos, y discutiendo su importancia en el diagnóstico veterinario. Se describen los efectos de pigmentos como carotenos y clorofila, así como la ictericia y sus tipos, que resultan de la acumulación de bilirrubina. Además, se exploran trastornos relacionados con la melanina, incluyendo melanosis y melanoma, destacando sus implicaciones clínicas.

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Emilito

El documento aborda los disturbios pigmentarios en animales, clasificando los pigmentos en exógenos y endógenos, y discutiendo su importancia en el diagnóstico veterinario. Se describen los efectos de pigmentos como carotenos y clorofila, así como la ictericia y sus tipos, que resultan de la acumulación de bilirrubina. Además, se exploran trastornos relacionados con la melanina, incluyendo melanosis y melanoma, destacando sus implicaciones clínicas.

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[Link].

- Disturbios pigmentarios: los pigmentos son sustancias que pueden estar en el

interior o exterior de la célula circulando por el organismo, tienen color propio y son de

estructura granular, además pueden ser sintetizadas por células o provenir del exterior.

Algunos se presentan en condiciones normales en el organismo y otros cuando existen

alteraciones o procesos patológicos; de ahí la importancia en el diagnóstico ante y post

morten, especialmente en animales de abasto. Dependiendo de su origen los podemos

clasificar en exógenos y endógenos, y dentro de los segundos en hemoglobínicos y no

hemoglobínicos.

[Link].1.- Pigmentos exógenos: estos pigmentos entran en el organismo por vía

digestiva, respiratoria o piel y se depositan en los tejidos en forma de polvos, en donde la

pigmentación exógena del pulmón tiene alguna importancia en medicina veterinaria. El

pulmón y los linfonódulos son reservorios de varias partículas de polvo que son inhalados

durante muchos años. En bovinos productores de leche quizá sea un factor para

complicaciones respiratorias por los procesos inflamatorios con fibrosis nodular o difusa

que es la Neumoconiosis, la cual puede producir una deficiencia circulatoria y como


consecuencia hipoxemia.

Los carotenos son pigmentos liposolubles de origen vegetal que se encuentran en la

alfalfa y zanahorias principalmente, conocidos también como lipocromos, alfa y beta

carotenos y las Xantofilas, tienen un color amarillo y verdoso y se utiliza como aditivo

en alimentos, especialmente de las aves domésticas, para dar mayor coloración a la piel

y a la yema del huevo; en ganadería, para mejorar la calidad y coloración de la grasa de

la leche y en aves de cautiverio con la finalidad de mantener un plumaje brillante y

colorido. Estos carotenos se depositan en las células epiteliales del tejido adiposo,

glándulas adrenales, cuerpo lúteo, epitelio testicular, yema de huevo y grasa del aleche.

En condiciones patológicas se encuentran en los xantomas o depósitos de colesterol y

grasa en los tejidos, dando lugar a procesos inflamatorios crónicos (López et al., 2017).

La Clorofila de origen vegetal no es responsable de procesos patológicos, sino su

derivado que es la Filoeritrina (Jubb, Kennedy y Palmer, 1990) que no es más que un

190

producto de la digestión de la Clorofila, el cual aparece en condiciones normales en el

tubo digestivo de los rumiantes por acción de bacterias sobre la Clorofila. En condiciones
normales, la Filoeritrina es eliminada por la bilis, por lo tanto no se evidencia en el sistema

circulatorio; pero cuando existen lesiones hepáticas que terminan con ictericia

obstructiva, pueden acarrear la retención de la Filoeritrina; este pigmento retenido va a la

circulación sanguínea y al llegar a la piel en zonas despigmentadas produce

fotosensibilización después de la exposición a la luz solar; este fenómeno se presenta en

todos los hervívoros, pero tienen carácter predisponente los bovinos

[Link].2.- Pigmentos endógenos: en este grupo de pigmentos tenemos los

hemoglobínicos o hemáticos, formados en las células a partir de la hemoglobina, y los no

hemoglobínicos o también llamados autógenos o autóctonos, producidos por varias

células en el organismo, capaces de producir pigmentos que se acumulan en el citoplasma

formando gránulos.

[Link].2.1.- Pigmentos hemáticos o hemoglobínicos: en este grupo están varios pigmentos

en cuya génesis participa la hemoglobina, que pertenece al grupo de las cromoproteínas


resultantes de la unión de un grupo proteico, la globina, y un grupo molecular crómico, el

heme, derivado de las protoporfirinas, a la vez responsable del color rojo de los eritrocitos.

La protoporfirina es un átomo de Nitrógeno rodeado por cuatro anillos pirrólicos que se une

al Hierro (Fe) para dar la ferroprotoporfirina que es prácticamente lo que se conoce como

grupo “heme”.

Los cuatro anillos pirrólicos que formaban parte de la porfirina se transforman en

biliverdina, proceso que se desarrolla dentro del sistema reticuloendotelial de los macrófagos

esplénicos; luego esta biliverdina pasa a la circulación sanguínea como bilirrubina libre o

indirecta que, al llegar al hígado y en las células de este (hepatocitos), se conjuga con dos

moléculas de Ácido glucorónico, dando lugar a la bilirrubina conjugada o directa que se

excreta en la bilis y una vez en el intestino se convierte en Urobilinógeno y Estercobilina,

dando el pigmento a la orina y a las heces, respectivamente. La producción excesiva o la falta

de eliminación de las bilirrubinas producen la ictericia, caracterizada clínicamente por la

coloración amarillo-naranja de la piel, mucosas, tejido subcutáneo, esclerótica y depósitos de

grasa (López et al., 2017).

Ictericia: la ictericia es una condición clínica en la que las mucosas adquieren una

coloración amarillenta evidente , que es producida por acumulación de

pigmentos biliares o bilirrubina. Dependiendo de su etiología, se clasifica en: hemolítica o

pre hepática, tóxica o intra hepática y obstructiva o post hepática. Las distinciones no

siempre son claras y algunas etiologías pueden superponerse en los tres tipos o categorías,

siendo necesario combinar la información obtenida de la reseña, anamnesis, examen físico

y estudios complementarios para poder confirmar un diagnóstico presuntivo.

Ictericia hemolítica o pre hepática: se produce antes de que la bilirrubina llegue al

hígado, es decir, se produce una hemólisis intensa de los eritrocitos por diferentes causas,

entre ellas las biológicas, específicamente por enfermedades virales como la anemia

infecciosa equina (AIE), peritonitis infecciosa felina (PIF), el virus de la

Inmunodeficiencia Felina (VIF), virus de la Leucemia Felina (ViLeF), Calcivirus;

bacterias como Leptospira spp., Clostridium haemoliticum bovis; hemoparásitos tales


como Babesia spp., Haemobortonella spp., Anaplasma spp.; protozoarios como

Toxoplasma gondii, aunque no muy claro; o por agentes químicos tales como los

Nitrofuranos, Saponinas, Ácido acetilsalicílico, algunas sulfamidas, o en los casos de

ingestión crónica de Plomo; también se produce por procesos inmunomediados o por

inmunocompatibilidad, como es el caso de la eritroblastocis fetal e isoeritrolisis

neonatal equina.

La intensa destrucción de los eritrocitos induce a una fagocitosis masiva de los

hematíes por parte de las células del sistema mononuclear fagocítico, produciéndose la

degradación de la hemoglobina en hemobilirrubina o bilirrubina no conjugada. Esta no es

excretada por el riñón por ser de alto peso molecular, por lo que aparece en sangre y en

los tejidos, de donde pasa al intestino y se transforma en Urobilinógeno y Estercobilina,

pigmentando la orina y las heces muy fuerte (Jubb et al., 1990; Gázquez Ortíz, 1991;

López et al., 2017).

Ictericia tóxica o intra hepática: se produce por lesión de los hepatocitos, lo que

conlleva a que no se produzca la glucuronación o conjugación de la bilirrubina libre,

induciendo a que los pigmentos biliares permanezcan en el plasma y líquidos tisulares,

provocando la pigmentación del animal. Esta ictericia también puede considerarse

obstructiva, por el hecho de que, si el hígado esté inflamado, fibrótico o cirrótico, los

canalículos biliares estarán comprimidos dificultando el drenaje de la vesícula biliar. De

esta manera, la bilirrubina libre que se ha logrado conjugar se reabsorbe hacia la sangre

y luego es filtrada en los riñones, pigmentando la orina y las heces pueden verse de color

normal o pálidas.

Las causas más comunes para que se produzca daño hepático incluyen las

intoxicaciones con plantas como Lantana cámara, Astragalus spp., Senecio spp,

Crotalaria spp. y algas verdes; agentes químicos como el Tetracloruro de carbono,

Cloroformo, Halotane, Griseofulvina y Ketoconazol en gatos (Luna et al., 2018), e

intoxicación tóxica por cobre; bacterias como la Salmonella., Francisella tularensis y


Mycobacterium tuberculosis; los virus de la hepatitis infecciosa canina; los hongos

Aspergillus sp., y parásitos como Fasciola hepática en su forma juvenil, Linguatula


serrata y Thysanosoma actinoides (Gázquez Ortíz, 1991; López et al., 2017).

Ictericia obstructiva o post hepática: como su nombre lo indica, esta forma ictérica

se presenta por la obstrucción de los conductos biliares, lo cual impide el flujo normal de

la bilirrubina conjugada, originada por parásitos (Fasciola hepática, Schistosoma), acción

que produce colangitis, procesos neoplásicos, abscesos o granulomas en el parénquima

hepático, además de cálculos biliares, cirrosis biliar (Fig. 3.5a-b) y hepatitis. La

bilirrubina conjugada, al no poder ser eliminada, se acumula en la vesícula o en el

parénquima hepático y pasa a la sangre, circula por el organismo y se difunde en los

tejidos, por su pequeño peso molecular pasa el filtro glomerular y pigmenta la orina,
llegando a tener un color obscuro; en cambio, las heces están despigmentadas, con una

coloración blanca grisácea y consistencia grasosa.

Porfirinas: las hematoporfirinas se deben a un defecto enzimático hereditario

conocido como porfiria congénita en el humano y en bovinos, siendo en esta especie de

carácter recesivo; en cerdos, gatos siamés en cambio está ligado a un gen dominante. La

causa se da porque existe la ausencia del Uroporfirinógeno III-cosintetasa, que es

necesaria para la síntesis del grupo heme, la deficiencia de esta enzima da lugar a una

sobreproducción de Uroporfirina y Coproporfirina que se va acumulando en varios

tejidos y la piel y por ser una sustancia fotodinámica produce dermatitis por

fotosensibilización ante la exposición a la luz solar. Las manifestaciones clínicas son

la presencia de eritema, prurito y quemaduras, además de porfirinuria, es decir la orina

de color rojo oscuro. Cuando esta porfirina se deposita en tejidos duros como huesos y

dientes producen hiperpigmentación (López et al., 2017). La coloración negra de los

molares en los rumiantes es bastante común y es causada por la impregnación de sales

minerales con pigmentos de clorofila y porfirina provenientes de los vegetales

[Link].2.2.- Pigmentos no hemoglobínicos, autógenos o autóctonos: el pigmento más

importante en este grupo es, sin duda, la Melanina, descrita como un pigmento oscuro,

negro o café; sin embargo puede presentar otros colores, se trata de moléculas con alto
peso molecular, muy estables, de aspecto amorfo, poseen carga negativa, son resistentes

a la degradación con ácidos, pero susceptibles a la degradación con bases fuertes,

hidrofóbicas, particularmente son insolubles en agua o solventes orgánicos (Urán y Cano,

2008). Se producen a partir de aminoácidos como la Tirosina y Fenilalanina en los

ribosomas del retículo endoplásmico rugoso, de ahí pasan al aparato de Golgi y se

incorpora a pequeños cuerpos llamados melanosomas, ligados a la membrana

citoplásmica de los melanocitos presentes normalmente en la piel, pelo, retina, médula

adrenal, leptomeninges, úvea, mucosa oral de algunas especies animales; en ovejas

particularmente se puede encontrar en la mucosa del epidídimo, oviducto, carúnculas

uterinas y en ovejas de raza negra se puede ver pigmento melánico en la parte anterior del

cerebro y médula espinal cuando se realizan necropsias. Existen ciertos casos,

especialmente en razas de perros, de pigmentación en la mucosa oral y esofágica, además

en cascos, garras y pezones (Gázquez Ortíz, 1991; Cubillos y Paredes, 2006; López et al.,

2017). En resumen, la melanina imparte el color a los animales y también al hombre y

sirve de protección contra los rayos UV o solares.

Los melanocitos se encuentran en el estrato basal de la epidermis y a lo largo de sus

procesos dendríticos pueden transferir sus melanosomas a las células epiteliales, al bulbo

del pelo, así como a macrófagos dérmicos llamados melanóforos o melanófagos. Este

pigmento, al encontrarse primordialmente en la piel, tiene una función especial de

protección o pantalla protectora de los rayos ultravioleta; en este proceso la melanina se

oxida y se oscurece, por tal motivo este pigmento se incrementa por la exposición a los

rayos solares. En los animales que tienen el pelo o piel muy oscuros, los melanosomas

suelen ser muy grandes, lo contrario en animales de piel blanca son escasos y pequeños;

por lo tanto los animales de color oscuro tienen menor predisposición de desarrollar

neoplasias llamadas melanomas.

Trastornos por exceso de producción de melanina

Melanosis: es el depósito de melanina en forma de manchas irregulares de color

negro o café oscuro en diferentes órganos como pulmones, aorta, entre otros; los tejidos
no presentan cambios en la estructura, es decir mantienen su forma y estructura; tampoco

hay tendencia al desarrollo de neoplasias u proceso patológico.

Melanosis maculosa: durante el desarrollo fetal, focos de melanoblastos se localizan

en diversos órganos internos, encontrándose áreas focales de pigmento en intestino,

corazón, pulmón y riñones, lo cual es común en terneros pero desaparecen al año de edad;

este proceso en animales adultos se considera cuadro patológico (Cubillos & Paredes,

2006).

Pseudomelanosis: es un proceso post morten, permitiendo que los tejidos se

coloreen de verde oscuro casi negro, pero no tiene nada que ver con la presencia de

melanina. Este proceso es debido a las bacterias saprófitas del tracto digestivo que se

proliferan y catabolizan los aminoácidos azufrados, liberando como subproducto Ácido

sulfhídrico, una molécula pequeña y muy soluble en el agua que, al mezclarse con el

Hierro de la hemoglobina dentro de los eritrocitos, produce Sulfhemoglobina, dando un

color verde negruzco a los tejidos especialmente a los más cercanos al intestino

Melanoma: se refiere a una neoplasia maligna de los melanocitos, de muy mal

pronóstico por cuanto produce metástasis en corto tiempo, con presentación en casi todas

las especies animales, aunque existe predisposición en caballos viejos de color blanco,

gris o tordillo, ubicándose principalmente en la región perianal y perineal como tumores

primarios y luego se diseminan a región perirectal y linfonódulos pélvicos. También

existe la presentación de este melanoma en gatos persas y siameses y en perros de razas

fuertemente pigmentadas (Cubillos y Paredes, 2006; López et al., 2017). Existe otro

melanoma en los animales, un tumor aún no bien determinado ni clasificado; tiene

similitudes clínicas e histopatológicas con el melanoma de los caballos de pelaje tordillo,

que se trata de un infiltrado alarmante, denso y extenso, de células que ocupan toda la

dermis y aún el celular subcutáneo, acompañado sin embargo de un pronóstico benigno

y larga sobrevida (Moyano de Fossati, 2010; López et al., 2014).

El melanoma es una neoplasia altamente inmunogénica, es decir, que estimula el


sistema inmune para generar una respuesta humoral mediada por anticuerpos y

fundamentalmente celular mediada por linfocitos citotóxicos frente a antígenos

citoplásmicos, así como de membrana de las células de melanoma. Los antígenos

asociados a melanoma se pueden clasificar en antígenos de cáncer testicular y antígenos

de diferenciación (González y Torres-López, 2012).

El melanoma animal es una lesión melanocítica rara que fue descrita por primera vez

por Dick (1832) en caballos grises. Darier (1925) demostró el paralelismo entre estas

lesiones y los procesos neoplásicos en humanos a los cuales les dio el nombre de “sarcoma

melanótico”. En la segunda mitad del siglo XX se publicaron más casos con el nombre

de melanoma “equino” dado que esta enfermedad se da espontáneamente en los caballos.

Más adelante se acuñó el término de melanoma animal, ya que estas lesiones se pueden

inducir en animales de laboratorio. En la histopatología presenta una proliferación de

predominio dérmico de grandes melanocitos epitelioides, que contienen abundante

melanina en su citoplasma organizados de forma fascicular o en grandes hojas; las células

neoplásicas no presentan atipia citológica acentuada, las mitosis son raras y si están

presentes no sobrepasan tres unidades por milímetro cuadrado. El melanoma animal

también difiere de otros tipos convencionales de melanoma por la pronunciada

hiperpigmentación, hipercelularidad y patrón de crecimiento peculiar usualmente con

ausencia de nidos y de componente intraepidérmico.

Los tumores melanocíticos pueden ir desde melanocitomas, que se describen como

tumores benignos y que pueden presentar un curso agresivo de malignidad, hasta los

melanomas malignos (Vargas, 2005). Este mismo autor cita a (Clark, et al.), quienes han

determinado un sistema de clasificación para los melanomas, de acuerdo con la relación

entre profundidad de la lesión histopatológica y el pronóstico:

Nivel I: cambios malignos intraepidérmicos.

Nivel II: invasión de la dermis.

Nivel III: llenado de la dermis papilar y afección de la dermis reticular.

Nivel IV: afección de la dermis reticular.


Nivel V: invasión del tejido subcutáneo.

Existe otro tipo de melanoma pero sin pigmento, que lo denominan melanoma

amelanótico (MA), que es una variante infrecuente de cualquiera de los cuatro subtipos

clínico patológicos clásicamente definidos (melanoma nodular, melanoma extensivo

superficial, melanoma acrolentiginoso y melanoma lentigo maligno). Como los

melanomas amelanóticos son de muy difícil diagnóstico histopatológico, son muy útiles

los marcadores de inmunohistoquímica S-100 y HMB 45. El primero muestra alta

sensibilidad y una especificidad baja para identificar melanocitos; el segundo es menos

sensible pero muy específico para células melanocíticas. Otro marcador es la proteína

melanosómica MART-1/Melan-A, la cual puede ser una herramienta muy útil,

complementaria e importante para el diagnóstico de melanoma (Collazos et al., 2016).

b) Trastornos por falta o disminución en la producción de melanina

Albinismo: es la ausencia patológica y generalizada de melanina originada por una

deficiencia congénita de tirosinasa, que le impide transformar la tirosina en L-3/4-

dihídroxifenilalanina (L-DOPA), aunque los melanocitos y melanosomas están presentes

en los tejidos. Se presenta en casi todas las especies animales incluyendo fauna silvestre;

en gatos y en perros de raza Collies y Bulldogs. Esta patología puede ir acompañada de

sordera que es un daño neurosensitivo hereditario por disfunciones de la cóclea o de la

rama coclear del nervio auditivo; se estima que en perros de la raza Dálmata no es rara la

pérdida de audición hereditaria progresiva (Olivares y Labra, 2006), además la

característica general de albinismo es de ser fotófobos


En reptiles (ofidios) es un trastorno cromático que resulta de la ausencia de melanina

dentro de las células pigmentarias de la piel, debida a una alteración de origen genético.

Esta anomalía pigmentaria es poco frecuente de encontrar, puede deberse a la baja

supervivencia de los individuos albinos por diversos factores como alta detectabilidad

ante los depredadores y difícil termorregulación helioterma debida a la baja capacidad de

absorción de la radiación solar (Alaminos y Lázaro, 2011).


Acromatriquia: es la incapacidad para sintetizar melanina, debido a la menor

actividad de la enzima tirosinasa, presentando como característica el color rojizo del

pelo de los animales por una deficiencia de Cobre (Cu), que es una enzima de tirosinasa

por lo que el pelo expuesto a la radiación solar se torna de color rojizo (López et al.,

2017). También en cobayos y otros animales domésticos se presenta en la úvea del ojo.

Este padecimiento puede llevar a alteraciones reproductivas en los animales.

Debido a que varias enzimas Cobre dependientes pueden verse afectadas en la etapa

de disfunción, la signología clínica relacionada con la hipocuprosis es variada, incluyendo

alteraciones del pelaje, diarrea, desórdenes cardiovasculares, trastornos óseos y

articulares, menor desarrollo corporal, anemia, menor resistencia a las infecciones y

alteraciones en la reproducción. La Acromatriquia suele ser el primer signo clínico de

la deficiencia, presentándose cuando aún el aporte de Cu a los tejidos es suficiente para

prevenir otros signos.

Las alteraciones reproductivas en bovinos parecen relacionarse especialmente con

hipocuprosis secundaria por exceso de Molibdeno (Mo); la presencia de Mo, más que la

carencia de Cu parece ser la responsable de la disminución de la fertilidad en bovinos,

causando demoras en la pubertad, menor tasa de concepción y alteraciones del ciclo estral

Vitiligo: es la presencia de areas de piel despigmentadas por la pérdida de

melanocitos en forma de parches o máculas en región peribucal, periocular (Fig. 3.7a-b),

perianal, perivulvar o perineal (Fig. 3.7c) en diferentes tipos y razas de animales

domésticos. Existen modelos experimentales para determinar factores más directos de

estos proceso de despigmentación en piel y pelo, lo cual apoya la hipótesis de que es un

proceso autoinmune en animales y el humano; de allí que la patogenia autoinmune de la

enfermedad se haya convertido en un campo de investigación en rápida evolución

La detección de anticuerpos circulantes de melanocitos en modelos humanos y

animales implica un posible papel de la inmunidad humoral. En estudios realizados

mediante histología e inmunohistoquímica en piel perilesional, sugieren la implicación

de la inmunidad celular en el vitiligo. De igual manera, análisis de células T en sangre


periférica respaldan aún más esta hipótesis, los nuevos conocimientos sobre la asociación

del vitiligo y el melanoma pueden ayudar a aclarar el papel de la autoinmunidad en el

desarrollo del vitiligo (Ongenae, Van Geel y Naeyaert, 2003).

Leucoderma y leucotriquia: piel y pelo despigmentadas en zonas reducidas o

grandes extensiones, tiene compatibilidad con el vitiligo y se ha observado en bovinos,

búfalos y equinos, la mejor forma de confirmar es medinate histopatología.

En la mayoría de los animales leucodérmicos, los pelos que recubren la piel afectada

también desarrollan despigmentación. La despigmentación en las partes ventrales del

cuerpo puede deberse a una menor exposición de estas áreas a la luz ultravioleta (UV), lo

que mejora la formación de melanina. El blanqueamiento del pelo que recubre la piel

leucodérmica se atribuye a la deficiencia de Cu, ya que este microelemento forma parte

integral de la tirosinasa, que participa en la síntesis de melanina; esto está confirmado por

los bajos niveles de Cu en muestras de biopsia de piel e hígado en búfalos. Los estudios

histoenzimáticos en muestras de biopsia de piel de animales leucodérmicos revelaron una

disminución de la actividad de las enzimas sensibles al Cu, tirosinasa, citocromo oxidasa

y monoamino oxidasa

El herpesvirus equino 3 (EHV-3), un alfaherpesvirus que causa lesiones genitales

autolimitadas en los caballos, es el agente etiológico del exantema coital equino (ECE),

enfermedad de transmisión venérea aguda, generalmente leve, caracterizada por pápulas,

vesículas, pústulas y úlceras en la mucosa vaginal y la vulva y en garañones en el pene,

prepucio y la región perineal. Las lesiones curadas se convierten en manchas

despigmentadas (leucoderma) (Fig. 3.7c-3.8) que marcan permanentemente las áreas

afectadas e identifican a los posibles portadores

Cuando se producen cambios en la funcionalidad y morfología celular y que la

estructura sea sometida a un agente agresor durante un tiempo prolongado y de grave

intensidad, siendo imposible que se mantenga la homeostasis ni tampoco se produzca una


reparación; este proceso es de carácter irreversible y conlleva a una muerte celular, en

donde tenemos que conocer los procesos de una necrosis o muerte local, apoptosis,

gangrena y muerte general; las cuales se diferencian en su morfología y mecanismos

durante el desarrollo de la enfermedad (Gázquez Ortíz, 1991; Cubillos y Paredes, 2006;

Uri Flores, 2014).

c) Trastornos hormonales

Ocurren cuando se produce un incremento en la liberación de hormona

adrenocorticortrópica (ACTH) que tiene la particularidad de desencadenar el llamado

Síndrome de Cushing, además de estimular a los melanocitos para producir más

melanina, provocando hiperpigmentación en las mucosas y región ventral del cuerpo. De

igual manera la enfermedad de Addison, que por disminución de la retroalimentación

negativa de las adrenales al hipotálamo se ve incrementada la secresión de ACTH por

parte de la hipófisis. Otro problema específicamente en perros que produce incremento

201

en la cantidad de melanina dentro de la piel y en asociación con hiperqueratosis que afecta

la región ventral de la piel del abdomen, axilas e ingles, es la Acantosis nigricans;

considerándose como una hiperplasia de los estratos basales de la epidermis como

consecuencia de fricciones continuas en los perros obesos con alteraciones endocrinas

(hipotiroidismo, Síndrome de Cushing, tumores de testículo e hipófisis) o alergias

Crónicas

Síndrome de Cushing: como se ha señalado, es una enfermedad endocrina frecuente

en perros gerontes, aparece como consecuencia de los niveles de Cortisol elevados de

forma persistente.

En la presentación de la forma clínica se puede mencionar que la causa más

frecuente de la enfermedad es una secreción excesiva de la hormona adrenocorticotrópica

(ACTH) en la glándula pituitaria por un adenoma o hiperplasia de la hipófisis, representa

80-90% de los casos de hiperadrenocorticismo espontáneo y siempre presente la


poliuruapolidipsia. en cambio, 10-20% de los casos son debidos a neoplasias adrenales, sin
descartar presentaciones raras de hiperadrenocorticismo canino como es la producción de

ACTH ectópica en perros con tumor neuroendocrino localizado en el páncreas e hígado.

La confirmación del diagnóstico es relativamente sencilla en animales con

hiperadrenocorticismo moderado o avanzado, pero puede resultar más difícil en perros

con hiperadrenocorticismo leve (Melián, 2014).

La forma subclínica puede deberse al tipo de adenoma hipofisario productor de

ACTH (de funcionalidad baja o errática), presencia de carcinoma adrenal (secreción por

masa celular) o por estar ante un caso inicial de la enfermedad; se debe tener en cuenta

que en los casos de perros con piodermas recurrentes asociadas con sobrepeso u obesidad,

el diagnóstico presuntivo de Síndrome de Cushing subclínico debe estar presente. La

relación Cortisol/Creatinina en orina (RC/Co), resulta ser el método más sensible para

detectar alta producción de Cortisol, acompañándose con la medición de ACTH inhibida

y el estudio por imagen de la hipófisis, preferentemente por resonancia magnética. En

caso de utilizarse la estimulación con ACTH siendo esta que responde en forma normal

o no responde, la presencia de carcinoma adrenal se debe tener en cuenta en particular si

la ACTH está inhibida o suprimida, además de estar presente la Pd-Pu (polidipsiapoliuria) con
normo peso, descartando otras causas que pueda provocar aumento de la

micción y de la ingesta líquida


.
También se conoce el Síndrome de Cushing iatrogénico, producido por una

administración crónica y excesiva de glucocorticoides por vía exógena, es más probable

que se genere con el uso de inyectables de acción prolongada de manera reiterativa,

aunque puede aparecer incluso con la aplicación continua de corticoides tópicos. En

consecuencia, ya que el eje hipotálamo-hipófisis se encuentra en condiciones fisiológicas

normales, se origina una supresión crónica de la producción de ACTH y de la hormona

liberadora de corticotropina (CRH), lo que produce una atrofia bilateral de las glándulas

suprarrenales

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