Dip. Derecho Administ. Resumen
Dip. Derecho Administ. Resumen
Es una Ley, que regula, básicamente, relaciones jurídicas entre administrados y Administración, y
con base en ello, prevé un conjunto de poderes, prerrogativas y obligaciones de la Administración,
por un aparte, y por la otra, una serie de derechos y obligaciones de los particulares en sus
relaciones con aquella. Norma, las relaciones de la Administración con los particulares. Y dentro
de los aspectos medulares de la Ley, está la regulación de las situaciones jurídicas en las cuales
se encuentran los particulares frente a la Administración y en las cuales se encuentra la
Administración frente a los particulares.
La Ley Orgánica erigió el formalismo en un deber de los funcionarios públicos, quienes están
obligados a tramitar los asuntos (artículo 3), a sustanciarlos (artículo 54), o a tomar en sus manos
el impulso del procedimiento (artículo 53), aprobar los presupuestos de hecho de los actos
administrativos (artículo 69), y a decidir los asuntos y recursos en lapsos predeterminados
(artículos 2, 5, 41, 60, 62, 67, 89).
Silencio Administrativo
De acuerdo con la Ley, el silencio dejó simplemente de ser una forma de no decidir ni de resolver
un asunto y comenzó a ser una presunción de decisión tacita, de denegación de lo solicitado o de
declaratoria sin lugar de los recursos intentados. La Ley Orgánica de la Administración Pública
define el conjunto de órganos que la integran la Administración Central como órganos superiores
de dirección de la misma, así: los órganos de la Presidencia de la República, la Vice Presidencia
de la República, el Congreso de Ministros, y los Ministerios. Además, la Ley Orgánica enumera
como órganos de consulta de la Administración Pública Central a la Procuraduría General de la
República, el Consejo de Estado, el Consejo se Defensa de la nación, los gabinetes sectoriales y
los gabinetes ministeriales.
Principio de Jerarquía
El Principio de la Legalidad
La Ley Orgánica reguló, en el artículo 11, una serie de principios que rigen la actividad
administrativa, y que se refieren a la posibilidad que tiene la Administración de modificar sus
criterios de interpretación en su actuación frente a los particulares.
Principio de Irretroactividad
El mismo está establecido en el segundo aparte del artículo 3, en el cual se señala que los
interesados podrán hacer valer ante el superior jerárquico inmediato cualquier retardo, omisión,
distorsión o incumplimiento cometido por los funcionarios. El reclamo deberá hacerse en forma
razonada y debe ser resuelto dentro de los 15 días siguientes.
Silencio Rechazo
El acto administrativo es definido por la Ley sancionada en su artículo 7, en la siguiente forma: “Se
entiende por acto administrativo, a los fines de esta Ley, toda declaración de carácter general o
particular emitida de acuerdo con las formalidades y requisitos establecidos en la Ley, los órganos
de la Administración Pública”. Es la noción formal que organiza del acto administrativo, es la
calificación de que tiene tal carácter, y que emana de la Administración Pública.
Carácter Esencial
Legalidad Teleológica
Uno de los grandes logros del Derecho Administrativo es la afirmación del principio de legalidad
teleológica en virtud del cual no basta con que el acto tenga todos sus requisitos debidamente
sanos o convalidados; con que llene las condiciones de forma y haya seguido el procedimiento
prescrito, sino que, además de todo eso es menester que cumpla con los fines de la norma que
acordó la competencia facultativa de la actuación del órgano del cual emana.
Principio de Ejecutividad
El principio de ejecutividad es aquel en virtud del cual los actos administrativos definitivamente
firmes, esto es, que haya agotado la vía administrativa, producen los efectos perseguidos con su
emanación, sin necesidad de una homologación por parte de un órgano extraño a la esfera de la
Administración. El acto es definitivamente firme, esto es, se dice que ha “agotado la vía
administrativa” cuando ya no es posible ejercer contra el mismo el recurso jerárquico. La
ejecutividad es así, la idoneidad del acto administrativo para obtener el objetivo para el cual ha
sido dictado.
Principio de Ejecutoriedad
La ejecutoriedad implica una cualidad mucho más específica. En efecto, ella es igualmente una
condición relativa a la eficacia del acto; pero sólo de los actos capaces de incidir en la esfera
jurídica de los particulares imponiéndoles cargas (tanto reales, como personales; de hacer, de dar
o de abstenerse.
Notificación
La notificación debe contener el texto íntegro del acto con la indicación, si fuere el caso, de los
recursos que proceden y el señalamiento de los términos para el ejercicio y de los órganos y
tribunales ante los cuales debe interponerse. Los vicios de notificación por falta de los requisitos
antes indicados, hará que la misma se considere defectuosa y que no produzca efecto alguno.
Nulidad Absoluta
Potestad Revocatoria
La revocación la ejerce el mismo órgano que dictó el acto o el órgano jerárquicamente superior.
Consiste en la extinción total o parcial de ciertos actos administrativos. Sólo pueden ser revocados
los actos “que no originen derechos subjetivos o intereses legítimos, personales y directos para un
particular.
Los recursos administrativos son los medios de que disponen los interesados para obtener por la
vía administrativa la revisión de aquellos actos que estimen ilegales o inoportunos, por lo que
podemos señalar:
1. Todos los recursos son procedimientos de segundo grado porque tienden a la revisión de un
acto anterior y del procedimiento de formación del mismo.
2. Los recursos administrativos están dirigidos contra decisiones formales de la Administración,
esto es, contra actos verdaderos y propios, no contra simples actuaciones.
3. Para ejercer el recurso es necesario que el recurrente haya sido afectado por el acto, esto es,
que haya sido lesionado en sus derechos subjetivos o en sus intereses legítimos.
4. El recurso se interpone por la vía administrativa, bien sea ante el mismo órgano que lo dictó, o
bien ante el superior jerárquico o ante el órgano máximo de la jerarquía.
Condiciones para el Ejercicio del Recurso
Condiciones Subjetivas: Derecho subjetivo lesionado o bien un interés legítimo, personal y directo.
El acto impugnado ha de encontrarse en cualquiera de los siguientes supuestos. a) Debe poner fin
a un procedimiento, b) Debe impedir la continuación del procedimiento, c) Debe causar indefensión
d) Debe prejuzgarlo como definitivo.
Recurso de Reconsideración
A nuestro parecer, el derecho administrativo puede ser definido como la rama del derecho público
interno, que comprende las normas del ordenamiento jurídico positivo y los principios de la
jurisprudencia y la doctrina aplicables a la estructura y funcionamiento de la administración.
La anterior definición contiene el género próximo y la diferencia específica, esto es, la indicación
de que el derecho administrativo es rama del derecho público interno y la expresión del contenido
propio de esta disciplina, que la distingue de las ramas restantes del mismo. Se agrega en la
definición, que comprende las normas del ordenamiento jurídico positivo y los principios de la
jurisprudencia y la doctrina, para evitar que se piense que el objeto señalado está constituido
únicamente por la legislación positiva.
Relaciones del Derecho Administrativo con el Derecho Financiero.
Ha sido materia de discusión, si el derecho financiero constituye una disciplina autónoma, o solo
un capítulo del derecho administrativo. Sus relaciones con el derecho administrativo son estrechas,
ya que los órganos y las formas de aplicación de las leyes financieras son de carácter
administrativo.
Igualmente el derecho minero ha sido considerado por algunos autores un capítulo del derecho
administrativo. El derecho minero es, pues, la rama del derecho público interno que comprende el
conjunto de principios y preceptos jurídicos relativos a la materia minera.
El derecho procesal comprende el conjunto de normas que regulan la actividad jurisdiccional del
Estado, además de los litigios de carácter civil y penal, existen las controversias administrativas,
esto es, los litigios que tienen su origen de la administración, el contencioso-administrativo es una
manifestación del fenómeno procesal aplicado a la administración, y por consiguiente, deben ser
incluidos en su estudio, los conceptos de la ciencia procesal.
Existen en materias que son objeto de común estudio del derecho administrativo y del derecho
civil, principalmente el régimen de las personas jurídicas y el de los bienes del dominio público, el
derecho administrativo ha adquirido autonomía; pero esto no impide que una parte de la actividad
administrativa, aquella relacionada con actos y contratos propios de los particulares, en los cuales
intervienen las entidades públicas a semejanza de un particular, está regida por normas de
derecho privado, civil y mercantil, según sea el caso, sin perjuicio de la aplicación de ciertos
preceptos de derecho público.
No hay acuerdo entre los autores acerca de la autonomía de la ciencia de la administración, esto
es, si esta disciplina debe estudiarse separadamente, o si, por el contrario, es parte del derecho
administrativo.
Los recursos administrativos, que han sido objeto de anterior análisis, son los medios de que
disponen los interesados por la vía administrativa la reconsideración de aquellos actos que
estimen contrarios a la ley, la equidad o la conveniencia colectiva. Los recursos administrativos
son dos: el de reconsideración o reposición, llamado por los autores franceses recurso gracioso, o
sea, la solicitud dirigida al propio autor del acto impugnado para que lo revoque o modifique, y el
recurso jerárquico, o sea, la solicitud dirigida al superior, para que revise la decisión impugnada y
la revoque o modifique, los recursos contenciosos son los medios de que disponen los interesados
para someterse ante un tribunal, en la forma legal, una pretensión jurídica, con la finalidad de que
esta sea satisfecha mediante una sentencia. Los recursos administrativos se plantean ante
autoridades administrativas. Los recursos contenciosos, en cambio, se plantean ante órganos
jurisdiccionales, esto es, ante tribunales.
Con anterioridad a esa Carta (1961) se habían atribuido al más alto tribunal de la República
determinadas competencias para decidir acerca de la actividad de la Administración; pero no se
había establecido propiamente un sistema jurisdiccional para la protección de los administradores
contra la actividad irregular de la Administración.
Entendemos por jurisdicción, la actividad del Estado mediante la cual determinados órganos
dotados de independencia, declaran el derecho en los casos controvertidos. En Venezuela el
ejercicio de toda la función jurisdiccional esta encomendado al Poder Judicial, la jurisdicción
contencioso-administrativa, llamada a conocer de lo contencioso-administrativo.
Corresponde a la Sala Constitucional el conocimiento de los recursos de nulidad por colisión con la
Constitución, dirigidos contra los actos generales o individuales dictados por los distintos órganos
del poder público en ejecución directa e inmediata de la Constitución. También está atribuido a la
Sala Constitucional decidir acerca de la inconstitucionalidad de las leyes que solicite el Presidente
de la República, antes de ponerle el ejecútese, conforme al artículo 214 de la Constitución.
De mismo modo, corresponde a dicha Sala, declarar la nulidad, cuando sea procedente, por
razones de inconstitucionalidad o de ilegalidad, de los actos administrativos generales o
individuales de la Fiscalía General de la República, la Contraloría General, la Defensoría del
Pueblo.
La Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, que entro en vigor el 1° de enero de 1977, en su
artículo 184, creo con sede en Caracas y Jurisdicción en todo el territorio nacional, un Tribunal que
se denomina Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, integrado por cinco (5) Magistrados,
quienes deben ser abogados, mayores de 30 años y de reconocida honorabilidad y competencia,
cuyo nombramiento corresponde al Tribunal Supremo de Justicia.
Conforme al artículo 181 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, mientras se dicta la
ley que organice la Jurisdicción Contencioso-Administrativa, los Tribunales Superiores que tengan
competencia en lo Civil, conocerán en primera instancia en sus respectivas Circunscripciones, de
las acciones o recursos de nulidad contra los actos administrativos de efectos generales o
particulares, emanados de las autoridades estadales o municipales de su jurisdicción, siempre que
la impugnación se base en razones de ilegalidad.
Los Tribunales Superiores de lo Contencioso-Tributario.
Los asuntos que corresponden al conocimiento del Tribunal Supremos en pleno se tramitaran y
decidirán en una sola instancia. La Sala Constitucional y la Sala Político-Administrativa, en cambio,
ejercen algunas atribuciones en primera y única instancia, pero en algunos casos actúan como
Tribunal de Segunda Instancia. Las causas en que sea parte la República, originadas por los
recursos de plena jurisdicción, se sustanciaran y decidirán en primera y única instancia, en la Sala
Político-Administrativa, en juicio ordinario, según las normas del Código de Procedimiento Civil,
salvo las pautas especiales establecidas en la L.O.C.S.J.
Antes de intentar acción judicial contra la República, es necesario que el interesado agote la vía
gubernativa. Quien tenga un derecho por ejercer contra la República deberá exponer por escrito al
ministro respectivo, sus pretensiones y las razones o fundamentos en que apoye sus aspiraciones.
De la presentación de ese escrito se le dará recibo. El ministro formara el expediente del caso, y lo
remitirá al Procurador General de la República a fin de obtener su opinión sobre dicho asunto.
Competencia.
Los órganos jurisdiccionales competentes para conocer de los recursos o acciones de nulidad que
se intenten contra actos generales son los siguientes:
La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia;
La Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia;
La Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia;
La Corte Primera de lo Contencioso: Administrativo;
Los Juzgados Superiores en lo Civil y Contencioso-Administrativo.
Puede decirse, que a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia le corresponde
declarar la nulidad de los actos de efectos generales dictados en ejecución directa de la
Constitución; a la Sala político-Administrativa, la declaración de nulidad de los actos
administrativos de efectos generales emanados del Ejecutivo Nacional, por ilegalidad de
inconstitucionalidad, y organismos nacionales de igual jerarquía, por ilegalidad o
inconstitucionalidad; a la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, la declaración de nulidad
de los actos generales emanados del C.N.E.; a la Corte Primera de lo Contencioso-Administrativo,
compete la declaración de nulidad de los actos de efectos generales emanados de los Consejos
Universitarios, y órganos superiores de los Institutos Autónomos, Academias Nacionales, Colegios
y Federaciones profesionales; y en fin, a los Juzgados Superiores en lo Civil y Administrativo,
declarar por ilegalidad, la nulidad de los actos de efectos generales emanados de los Estados y
Municipios.
Requisitos del libelo.
Según la Ley Orgánica, el libelo de la demanda de nulidad deberá contener los siguientes
elementos:
1. La indicación precisa del acto impugnado;
2. Las disposiciones constitucionales o legales que el actor considere infringidas, y las
razones de hecho y de derecho en que se funde la acción;
3. Si la nulidad se limita a determinados artículos, en el libelo se hará mención expresa de
ellos, indicándose respecto de cada uno la motivación pertinente.
Al libelo deberá acompañarse un ejemplar del acto impugnado, es decir, un ejemplar del órgano
oficial en el cual este inserto el acto objeto del recurso, o bien, copia certificada del acto cuya
nulidad se pida, y también los documentos que el demandante quiera hacer valer en apoyo de su
acción.
Legitimación activa.
Competencia.
La competencia para declarar la nulidad de actos administrativos de efectos particulares,
corresponde a la Sala Político-Administrativo (recursos por inconstitucionalidad o ilegalidad contra
actos individuales emanados de los Ministros del despacho u otros órganos de igual jerarquía), a la
Corte Primera de lo Contencioso-Administrativo (recursos por inconstitucionalidad o ilegalidad
contra individuales emanados de las Universidades, Institutos Autónomos, Academias Nacionales,
Colegios y Federaciones Profesionales), y en fin, a los Tribunales en lo Contencioso-Administrativo
(recursos de nulidad contra actos administrativos de efectos particulares emanados de las
autoridades estadales o municipales, impugnados por razones de ilegalidad o
inconstitucionalidad).
Apertura a pruebas.
La causa podrá abrirse a pruebas, a solicitud del recurrente, de los coadyuvantes o de los
opositores que hayan atendido al emplazamiento. La solicitud deberá hacerse durante el lapso de
competencia, es decir, dentro de los diez días de despacho siguientes a la fecha de Publicación
del cartel. Al hacer dicha petición, se deberá indicar específicamente los hechos sobre los cuales
recaerán las pruebas que pretendieron promover y producir aquellas que no requieren evacuación.
Las reglas del Código de Procedimiento Civil, respecto a los medios de prueba, admisión y
evacuación de las mismas, regirán en este procedimiento en cuanto sea aplicables, salvo lo
dispuesto en la L.O.C.S.J.
El medio de control es la función jurisdiccional, en la cual el proceso es una garantía jurídica para
el particular puesto que el juez es un árbitro ajeno a la controversia que dicta un acto con fuerza de
cosa juzgada.
1
Auby y Drago, citado por LARES MARTINEZ, 2002:625
2
RONDON DE SANSO, 2001:29. Sobre el particular se remite al contenido programático de las materias del Derecho Administrativo I, en cuanto a la
noción de Administración en sentido orgánico y funcional, y de Derecho Administrativo II, en lo concerniente a la noción de acto administrativo en
Venezuela.
3
MOLES CAUBET, 1993:9
La finalidad del control. Protección de la situación jurídica del Administrado y garantía del
principio de legalidad.
Como ejemplo de ese criterio jurisprudencial en cuanto a la acción popular (legitimación amplísima
para interponer el recurso de inconstitucionalidad) puede verse en la decisión de la Sala Político-
Administrativa del 14-03-90; caso Jesús Barreto Rodríguez:
“Este interés que han de ostentar en el recurso de anulación de una acto administrativo las partes, entendiéndose por tales
las que han establecido una relación jurídica con la Administración Pública, o aquel a quien la decisión administrativa
perjudica en su derecho o en sus interés legítimo, en el caso de la acción popular basta que sea de carácter simple. De aquí
que, en el primer supuesto, solo pueden actuar los sujetos a quienes directamente afecta el acto administrativo; y en el
segundo, cualquier ciudadano puede ejercer la acción para atacar un acto lesivo al interés general.” 4
4
BREWER-CARIAS Y ORTYZ, 1996: 664-665
De acuerdo con el texto constitucional vigente, mientras que la justicia constitucional se refiere al
control de la constitucionalidad de todos los actos del Poder Público, la jurisdicción constitucional
se refiere al control de la constitucionalidad de cierto tipo de actos (con cierto rango) como
atribución exclusiva y excluyente de un órgano. 5 Por tanto, la jurisdicción constitucional es tarea
exclusiva de la Sala Constitucional, mas no así la justicia constitucional, la cual es ejercida por
todos los tribunales del país (amparo constitucional y control difuso), incluyendo la Sala político-
Administrativa, la cual la ejerce también por vía del control de constitucionalidad de actos
administrativos generales o individuales.
El juez contencioso-administrativo asume el control del proceso porque lo que se discute no son
intereses particulares sino la conformidad a derecho del acto administrativo, toda vez que hay un
interés colectivo en proteger la legalidad. El juez tiene que armonizar el interés general en la
estabilidad del orden jurídico con el individual de la protección de los demás del recurso.6
La Sala Constitucional mediante decisión N° 1238 del 21-06-06, caso Cavedad C.A., estableció un
nuevo plazo, esta vez de treinta (30) días, para el retiro, Publicación y consignación del cartel,
invocando también la aplicación del artículo 267.1 del Código de Procedimiento Civil y entendiendo
perimida la instancia en caso de incumplimiento de la referida carga procesal. Agrega la referida
decisión que la falta de consignación del cartel de los tres (3) días siguientes a su Publicación,
haya o no vencido el plazo de treinta (30) días, determina la declaratoria de desistimiento.
La potestad del juez contencioso-administrativo es unitaria, y por tanto este puede, en un solo acto
jurisdiccional: 1) Declarar la nulidad del acto; 2) Disponer el restablecimiento de las situaciones
jurídicas subjetivas perturbadas; y 3) Condenar el resarcimiento de los daños y perjuicios por la
lesión inferida a los derechos subjetivos o por otra causa (artículo 131 de la Ley Orgánica de la
Corte Suprema de Justicia). De tal forma que lo que importa es la infracción jurídica y contar con
una justicia expedita que se vería dificultada con la imposición de calificar la infracción con un
nombre determinado, máxime si el error en tal calificación podría determinar que prevalezca el
acto a derecho.7
La jurisdicción contencioso-administrativa, no está limitada a asegurar el respeto a la legalidad en
la actuación administrativa, ya que el artículo 26 de la Constitución concibe a toda la justicia,
incluyendo la contencioso-administrativa, como un sistema de tutela subjetiva de derecho e
intereses legítimos, por lo tanto, a partir de la Constitución de 1999, la jurisdicción contencioso-
administrativa no puede concebirse como un sistema exclusivo de protección de la legalidad
objetiva a que está sometida la administración, sino un sistema de tutela de situaciones jurídicas
subjetivas, que no permite reducir, limitar o excluir las lesiones producidas por actuaciones o vías
de hecho.
5
BREWER-CARIAS, 2000: 13
6
POLANCO ALCANTARA, 1979: 247-248. Como puede verse, se maneja una noción estrictamente objetiva del contencioso.
7
MOLES CAUBET, 1993: 19, 29
La distinción entre acción popular, interés simple e interés calificado (personal, legítimo y
directo) planteada en la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia (hoy Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia) sobre la base de distinguir entre los actos administrativos de
efectos generales y los particulares.
El interés se define como la garantía, utilidad o provecho que puede proporcionar alguna cosa (…)
el beneficio que deba reportarles la decisión del pleito, ya sea haciéndoles adquirir o evitándoles
perder… (Sentencia de la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo del 26-01-84). 8 De forma
semejante, la doctrina habla del interés como del beneficio de cualquier índole (material o moral)
que se obtendrá con la satisfacción de la pretensión.9
No indica el texto constitucional, requisito alguno que condicione a los sujetos interesados en la
legalidad y constitucionalidad de la actividad administrativa; por el contrario, otorga la posibilidad
de acudir a los órganos de administración de justicia para hacer valer sus derechos e intereses a
toda persona, lo que conduce a esta Sala a colegir en que la intención del constituyente fue la de
flexibilizar el acceso del colectivo a la justicia de manera de garantizar el estado de derecho dentro
de una sociedad contralora y participativa.
11
De hecho, como se vera de seguidas, de haberse adoptado el cambio planteado en una primera oportunidad, una de las consecuencias habría sido
la difuminación de la ya discutida distinción entre tercero verdadera parte y tercero adhesivo.
El artículo 91 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos establece el lapso de noventa
(90) días (hábiles según el artículo 2 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos):
El recurso de reconsideración, cuando quien deba decidir sea el propio Ministro, así como el
recurso jerárquico, deberán ser decididos en los noventa (90) días siguientes a su presentación.
Bajo ese marco legal, la Sala Político Administrativa, en sentencia N° 186 del 5 de febrero de 2002
(caso RCTV vs. Ministerio del Ambiente) interpretó que deben entenderse los días como
consecutivos y no hábiles “por ser en definitiva esta norma la que habilita al particular para acudir a
la vía jurisdiccional” al igual que porque entenderlas hábiles extendería demasiado el derecho a
recurrir ante el contencioso-administrativo lesionando la tutela judicial efectiva.12
En el texto del artículo 21, 20° aparte, de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia se deduce
que para intentar el respectivo Recurso Contencioso Administrativo de Nulidad, el mismo se debe
interponer en un lapso no mayor a los seis (06) meses, contados a partir de la notificación del
interesado, o a partir del día en que se produjo el hecho que dio lugar a la acción.13
La finalidad del silencio administrativo es, por una parte, constituirse en un mecanismo de acceso
a la jurisdicción contencioso-administrativo que evita que la Administración se sustraiga al control
de esta mediante la inactividad, y en segundo término, la de servir de impulso para que la
Administración cumpla en el tiempo adecuada con las necesidades de sus ciudadanos. En la
doctrina venezolana, se concibe al silencio como un mecanismo para evitar la indefensión en que
se encuentra el administrado que presenta un planteamiento a la Administración mientras esta no
tome decisión alguna.14 La intención de la norma fue consagrar el silencio administrativo negativo
como garantía del administrado frente a la inacción o desidia de la Administración en dar respuesta
a un recurso ejercido en vía administrativa. 15 La figura del silencio administrativo fue de nuevo
acogida en el artículo 4 de la Ley de Procedimientos Administrativos.
12
El fallo esta reseñado en BADELL MADRID, 2003: 125-126; BADELL MADRID. 2003b: 13; LEAL WILHELM, 2006: 146-147. (Caso: Rafael José Parra
contra el Ministerio de Justicia) y 4 de octubre de 2001 sentencia N° 02128.
13
BREWER-CARIAS, 1887; 154
14
RODRIGUEZ GARCIA, 1998: 205
15
BREWER-CARIAS, 1981: 28-29; BREWER.CARIAS, 1997: 156; ANDUEZA, 1983; 211
El régimen de la prueba en el derecho procesal administrativo es básicamente el mismo que en el
derecho ordinario, habida cuenta de que suele ser escasa la regulación especial en esta materia.
La distinción fundamental en la materia probatoria se basa en que en el recurso contencioso-
administrativo de anulación una parte fundamental del acervo probatorio ya está producido en el
procedimiento administrativo que dio lugar al acto objetado.16
No puede hablarse de prueba contencioso-administrativa distinta a la prueba del derecho común.17
La regulación del punto en la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia. Problemas
que plantea.
El artículo 5.28 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, establece como competencia
de la Sala Político-Administrativa:
“5.28. Conocer, en alzada de las decisiones de los Tribunales Contencioso Administrativos, cuando su conocimiento no
estuviera atribuido a otro tribunal, y de los recursos cuando se demande la nulidad de un acto administrativo de efectos
particulares y al mismo tiempo el acto general que le sirva de fundamento”.
Tribunales competentes.
16
GORDILLO, 1995: 308
17
BOSCAN DE RUESTA, 1995:337-338; RAMIREZ LANDAETA, 1995: 356; FACCHINETTI RODRIGUEZ, 1995: 181
18
FRAGATA PITTALUGA, 1998: 71-73. La referencia también a que la carga de la prueba de la competencia del funcionario corresponde a la
Administración la hace FACCHINETTI RODRIGUEZ, 1995: 195-196. En nuestro criterio, dado que en la mayoría de los casos se tratara de un asunto de
interpretación jurídica, en la mayoría de los casos realmente no habrá como tal una carga por no haber objeto de prueba. Sin embargo, ella podía
surgir en casos dudosos o en los supuestos en que se hayan dado fórmulas de desviación de la competencia, como la delegación.
La potestad cautelar general consagrada en el Código de Procedimiento Civil y su influencia
en el contencioso-administrativo. La aplicación de las medidas cautelares innominadas en
el artículo 19, 10° aparte de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia.
La potestad cautelar general prevista en el Código de Procedimiento Civil vía artículos 685 y 588
ha permitido a la jurisprudencia contencioso-administrativa otorgar medidas cautelares respecto a
los actos administrativos de efectos generales, vistas las limitaciones existentes en relación con la
medida nominada de suspensión de efectos.19
Sobre la impropiedad del término “recurso” ante una inactividad administrativa.
El recurso por abstención o carencia no calificada como recurso, dado que no requiere acto previo
para su interposición, además de que no pretende de modo principal la revisión de acto alguno
(aun en el caso de una negativa expresa) sino restablecer la situación jurídica infringida forzando
al órgano omiso a cumplir con su deber preciso. En la pretensión de carencia (puesto que se trata
de una pretensión de condena) el objeto no es un acto administrativo, ni la indebida ausencia a
actuar, es decir, a cumplir determinado acto.
Prerrogativas procesales.
19
ORTIZ ALVAREZ, 1999: 536-537 y 818; HERNANDEZ MENDIBLE, 1998: 111, 117; RONDON DE SANSO, 1995: 244-245; URDANETA TROCINIS, 1995:
276; MUCI BORJAS, 2004: 258; LAGUNA NAVAS, 2006: 316. En ese sentido, véanse como precursoras, entre otras, las sentencias de la Sala Político-
Administrativa del 15-11-95, caso Lucia Hernández y Arnoldo Echegaray (BREWRE.CARASI Y ORTIZ ALVAREZ, 1996:829-832), DEL 12.05-92, CASO
Jesús Soto Luzardo (REWER-CARAIAS Y ORTIZALVAREZ, 1996: 860-861).
Décimo: Se exige la tramitación de un procedimiento administrativo previo a las demandas
(artículos 54 al 60 Ley Orgánica de la Procuraduría general de la República).
Décimo Primero: Procedimiento especial para la ejecución de sentencias condenatorias contra la
República (artículos 85 y 86 Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República). Es de
hacer notar que el artículo 86.1, a diferencia de la legislación municipal, no hace la remisión al
Código de Procedimiento Civil en cuanto a la ejecución forzosa.
Décimo Segundo: Régimen especial en materia de medidas preventivas (artículos 89 al 91 de la
Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República).20
Ha habido un cambio legislativo sustancial, habida cuenta de que el artículo 97 de la Ley Orgánica
de la Administración Pública atribuye genéricamente a todos los Institutos Autónomos Nacionales
las prerrogativas de la República y los Estados, lo cual es criticado como contrario al derecho a la
tutela judicial efectiva y a las tendencias impuestas por la Constitución.
La Sala político-Administrativa en sentencia N° 1542 del 14 de octubre de 2003, caso Inversora
Finanvalor C.A. vs. Fondo de Desarrollo Regional del Estado Guárico, expreso que el
procedimiento administrativo previo a las demandas contra la República es aplicable a las
demandas contra los Institutos Autónomos (en ese caso un Instituto Autónomo Estadal), en virtud
de la novedad contenida en el referido artículo 97 de la Ley Orgánica de la Administración Pública,
y más recientemente, la Sala Político-Administrativa ha señalado que conforme a lo dispuesto en
los artículos 97 de la Ley Orgánica de la Administración Pública, 16 de la Ley Orgánica de la
Hacienda Pública Nacional y 63 y 73 de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la
República, los bienes de los institutos autónomos (en esa caso estadal) no están sujetos a
medidas cautelares (Sentencia N° 6367 del 24-11-05, caso Constructora Aguasay, C.A. vs.
Inviobrasbolivar).
Prerrogativas Procesales
Los cambios fundamentales introducidos por la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia
respecto a la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia, en esta materia de las demandas
contra los entes públicos, fueron: En primer término, incluir la forma íntegra a las demandas contra
los Estados y Municipios en el fuero de la jurisdicción contencioso-administrativa, y en segundo
lugar; el agregado del vocablo “ente púbico” en el artículo 5 numeral 24 de la Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia, el cual obedece a la manifiesta intención legislativa, o “mens legis”,
de ampliar el fuero competencial del Contencioso- Administrativo a las demandas contra los entes
públicos en general (entendiéndose entes de derecho público), y no solamente a los Institutos
Autónomos (como preveía la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia). Quedarían incluidos
las corporaciones (Academias, Colegios Profesionales) y los entes asociativos (Banco Central de
Venezuela, y otros que se creen por Ley), así como también las Universidades Nacionales, al igual
que todo los entes públicos territoriales, y en la Sentencia N° 152 del 12-03-98, caso Carlos
Hernández vs. CANTV).21
20
Cabe señalar que el requisito del artículo 90 in fine, referido a la aprobación de la caución por parte de la Procuraduría General de la República fue
anulado por resultar violatorio del debido proceso por la Sala Constitucional mediante decisión N° 1104 del 23-05-06, caso inconstitucionalidad del
artículo 90 de la Ley Orgánica de la Procuraduría General de la República.
21
PIERRE TAPIA, 1998; 83. También así se refleja en sentencias del 06-07-99, caso Bensay II, C.A. vs Hidrocapital, y del 15-07-99, caso Inversiones
Veserteca vs Corcoven, S.A., al señalar que “Las jurisdicciones (sic) de lo contencioso-administrativo son, pues, competentes para conocer de las
acciones tendientes a la condena pecuniaria de aquellas sociedades cuyo capital social pertenece en su mayoría a una o varias personas públicas
territoriales, Institutos autónomos o empresas del Estado (criterio de la participación accionaria), o cuya conducción y administración este reservada
decisivamente a cualquiera de estas personas (criterio de la intervención decisiva).
Las fundaciones, Asociaciones y Sociedades Civiles estatales. Tribunales competentes
El objeto del recurso de interpretación se contrae a solicitar una declaración al órgano judicial
acerca de las interpretaciones que la merecen tanto los actos que se dicten en aplicación de la Ley
como de las propias normas, para precisar su extensión, sentido y alcance y aclarar cualquier
duda que deriven de los mismos. Tiene como finalidad resolver cuestiones de hermenéutica
jurídica sin entrar a conocer o decidir sobre un caso concreto. 23 También se apunta que su
finalidad es la solución de dudas que puedan presentarse en una situación respecto al alcance,
inteligencia, sentido y aplicación de las normas contenidas en la Ley que lo consagra, o bien, la
búsqueda del significado de una disposición legal.
Legitimación.
Previamente a la vigencia de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, la doctrina sostuvo
que el recurrente debía tener un interés, vinculando con una afectación en su esfera jurídica
dependiendo del resultado de la interpretación, por ejemplo, una situación de inseguridad
jurídica.24 Para esta posición, se exige entonces un interés legítimo, personal y directo en la
interpretación del texto legal incluyendo la Administración.25
Procedimiento.
“…presentando el recurso (…) la Sala Constitucional admitirá o no, y en caso que lo admita, en aras a la
participación de la sociedad, si lo creyere necesario emplazara por Edicto a cualquier interesado que quiera
coadyuvar en el sentido que ha de darse a la interpretación, para lo cual se señalará un lapso de preclusión
para que los interesados concurran y expongan por escrito (dada la condición de mero derecho), lo que
creyeren conveniente”
22
CABALLERO ORTIZ, 1989: 117
23
ARAUJO JAUREZ, 1996: 300-301
24
BREWER-CARAIAS y PEREZ OLIVARES, 1965: 118
25
BREWER-CARIAS, 1997: 196; BREWER-CARIAS, 2004: 222
La Constitución de 1999 contiene un extenso Titulo IV relativo al “Poder Público”, cuyas normas
se aplican a todos los órganos que ejercen el Poder Público tal como lo indica el artículo 136: en
su distribución vertical o territorial (Poder Municipal, Poder Estadal y Poder Nacional).
Pero la Administración Pública del Estado venezolano, en los tres niveles territoriales de
distribución vertical del Poder Público, no se agota en los órganos y entes de la Administración
Pública ejecutiva (que ejerce el poder Ejecutivo), pues también comprende los otros órganos de
los Poderes Públicos que desarrollan las funciones del Estado de carácter sublegal.
Los órganos que ejercen el Poder Judicial, los que conforman la Dirección Ejecutiva de la
Magistratura mediante la cual el Tribunal Supremo de Justicia ejerce la dirección, gobierno y
administración del Poder Judicial, también son parte de la Administración Pública del Estado.
Entre los principios fundamentales relativos a la Administración Pública, se destacan aquellos que
son comunes a todos los órganos que ejercen el Poder Público, entre los cuales deben
mencionarse: el principio de legalidad, el principio de la responsabilidad de los funcionarios y del
Estado, y el principio de finalidad de la Administración Pública.
El principio de la legalidad
El primer principio relativo a la Administración Pública y a todos los órganos del Estado en general,
es el principio de la legalidad que deriva del artículo 137 de la Constitución, que dispone:
La Constitución y la Ley definirán las atribuciones de los órganos que ejercen el Poder Público, a
las cuales deben sujetarse las actividades que realicen.
La Constitución de 1999 en forma expresa establece que “la Administración Pública está al servicio
de los ciudadanos” (art. 141); lo que reitera el artículo 3 de la LOAP, sustituyendo, sin embargo, la
expresión ciudadanos por “particulares”, agregando que en su actuación la Administración Pública
debe dar preferencia a la atención de los requerimientos de la población y a la satisfacción de sus
necesidades (art. 5).
La delegación interorgánica
El principio de jerarquía
En consecuencia, los órganos administrativos pueden dirigir las actividades de sus órganos
jerárquicamente subordinados mediante instrucciones y órdenes.
Limitaciones de adscripción
Todo instituto autónomo, empresa o fundación, asociaciones y sociedades civiles del Estado se
tiene que encontrar adscrito a un determinado ministerio u órgano de la Administración Pública
correspondiente y, en ningún caso puede quedar adscrito al despacho del Presidente de la
República, del Vicepresidente Ejecutivo, del gobernador, o del alcalde ( art. 116).
El derecho a petición
Este derecho lo refuerza la LOAP en cuanto a su garantía, al disponer en su artículo 9, que los
funcionarios de la Administración Pública tienen la obligación de recibir y atender el derecho los
particulares que dirigen peticiones ante los organismos públicos de conformidad con la ley.
Los órganos administrativos deben llevar un registro general en el que se debe hacer el
correspondiente asiento de todo escrito o comunicación que sea presentado o que se reciba en
cualquier unidad administrativa propia. También se debe anotar la salida de los escritos y
comunicaciones oficiales dirigidas a otros órganos o particulares (art. 159).
El derecho constitucional
El artículo 147 de la Constitución, también regula el derecho de acceder a los archivos y registros
administrativos, sin perjuicio de los límites aceptables dentro de una sociedad democrática en
materias relativas a seguridad interior y exterior, a investigación criminal y a la intimidad de la vida
privada, de conformidad con la ley que regula la materia de clasificación de documentos de
contenido confidencial o secreto.
Legislación local
Otra área que ha estado siempre propensa a la participación ciudadana es la legislación local. Así,
la aún vigente Ley Orgánica de Régimen Municipal establece una serie de mecanismos de
participación ciudadana destinados al control de estos órganos administrativos locales, que van
desde la posibilidad de revocatoria del mandato del Alcalde, posibilidad de convocar a un
referéndum, iniciativa para la creación de entidades locales, solicitud de reconsideración de
Ordenanzas, Cabildos Abiertos, vigilancia vecinal y hasta los controles patrimoniales.
El derecho a la defensa
El artículo 49 de nuestra Constitución establece que el debido proceso se aplicará a todas las
actuaciones judiciales y administrativas, lo que ha sido interpretado por jurisprudencias reiteradas
de nuestro más Alto Tribunal en su forma más amplia, al extender el debido derecho a ser oído,
presentar alegatos, refutar las argumentaciones contrarias, promover y evacuar las pruebas
pertinentes “tanto en el procedimiento constitutivo del acto administrativo como a los recursos
internos consagrados por la Ley para depurar aquel”.