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DIDH

Valentina Rosendo Cantú, una mujer indígena de Guerrero, México, fue víctima de tortura sexual por parte de agentes militares en 2002, mientras buscaban información sobre hombres de su comunidad. A pesar de presentar una denuncia, enfrentó múltiples obstáculos para acceder a la justicia y atención médica, y su caso fue investigado por el fuero militar, lo que refleja un patrón de impunidad en violaciones de derechos humanos. Organizaciones de derechos humanos han llevado el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, alegando violaciones a varios derechos fundamentales y solicitando reparación integral por parte del Estado mexicano.
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Valentina Rosendo Cantú, una mujer indígena de Guerrero, México, fue víctima de tortura sexual por parte de agentes militares en 2002, mientras buscaban información sobre hombres de su comunidad. A pesar de presentar una denuncia, enfrentó múltiples obstáculos para acceder a la justicia y atención médica, y su caso fue investigado por el fuero militar, lo que refleja un patrón de impunidad en violaciones de derechos humanos. Organizaciones de derechos humanos han llevado el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, alegando violaciones a varios derechos fundamentales y solicitando reparación integral por parte del Estado mexicano.
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1.

- INTRODUCCIÓN AL CASO

Valentina Rosendo Canni es una mujer indígena

tlapanecas/me'phaa, perteneciente a la comunidad indígena de

Caxitepec y habitante de la comunidad de Barranca Bejuco, en la

región de la Montaña en el estado de Guerrero, México ..

Valentina tiene una bija, Yenis Bernardíno Sierra, de 7 años de

edad El 16 de febrero de 2002, Valentina Rosendo Cantú, qwén

tenia17 años de edad, fue torrurada sexualmente por agentes

militares, mientras se encontraba lavando ropa en un arroyo

cerca de su casa. La violación tumultuaria se produjo mientras

era interrogada sobre la ubicación de varios hombres de la

comunidad de Barranca Bejuco señalados por los miliares como

"encapuchados", ;ruentras le enseñaban una lista .. La denuncia

de los hechos fue presentada el 8 de marzo de 2002 ante el

Ministerio Público del Fuero Común. Para ello Valentina Rosendo

tuvo que enfrentarse a múltiples obstáculos para tener acceso

efectivo a la justicia y a una atención médica adecuada como

mujer víctima de violencia sexuaL Las investigaciones

adelantadas estuvieron plagadas de omisiones y negligencias, y

lo más grave aún es que su denuncia fue investigada por el fuero

militar, el cual carece de competencia, imparcialidad e

independencia para investigar este tipo de hechos. El caso

permanece en la impunidad Valentina fue víctima de

discriminación múltiple por su condición de runa indígena en

diferentes momentos, en primer lugar por la violación sexual que

sufrió a manos de militares, en segundo lugar por la falta de

acceso a los servicios de salud del Estado que le brindaran


atención en su condición de víctima de violencia, en tercer lugar

por la falta de acceso a la justicia en condiciones de igualdad

Lo
ocurrido a Valentina se enmarca en un contexto de violaciones de

derechos humanos cometidas por el Ejército mexicano, en contra

de miembros de comunidades indígenas pertenecientes a

organizaciones sociales, en el marco de la política de lucha

contrainsurgente y contra el narcotráfico emprendida por el

Estado mexicano desde la década de los 90 ·s Dentro de este

contexto, las mujeres de las comunidades indígenas,

principalmente qllienesparticipan en organizaciones sociales o

son identificadas con ellos, son blanco especial de ataques por el

Ejército, como una estrategia de guerra y un mensaje de

dominación y poder A ello se le suma el patrón de impunidad que

prevalece en los casos de violaciones de derechos humanos

cometidos por militares, los cuales son investigados en la justicia

militar. Asimismo, en el caso de Valentina Rosendo se refleja de

manera particular la carencia de instituciones capacitadas para

atender de manera apropiada a mujeres im!ígenas víctimas de

violencia sexual en la región de Valentina, especialmente en los

servicios de salud Dada la impunidad en el caso, Valentina

Rosendo, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña

"Tlacbinollan" (en adelante Tlacbinollan), la Organización

Independiente de Pueblos 5 000130 ES_A P OP!M, T!Hchinollan y

CEJIL Caso Valentina Rosendo Cantú vs México

!vlixtecos y Tlapanecos A.C (OIPMT)' y el Centro de Derechos

Humanos Agustín Pro Juárez, presentaron una petición a la Ilustre

Comisión lnteramericana de Derechos Humanos (en adelante la

Ilustre Comisión o CIDH) el 10 de noviembre de 2003, alegando la

responsabilidad del Estado de México (en adelante el Estado) por


la violación del derecho a la integridad personal (art 5); libertad

personal (art 7); debido proceso legal


(art 8); protección judicial (art 25) todos en relación con el

articulo 1.1 de la Convención t\mericana sobre Derechos

Humanos (en adelante "Convención Americana" o "CADI-1"), los

articulas 3,4,7,8 y 9 de la Convención Interamericana para

Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la mujer (en

adelante "Convención de Belem do Pará" o "CBDP") y el articulo 2

de la Convención lnteramericana para Prevenir y Sancionar la

Tortura (en adelante "CIPST" o "CIPST') 2 El 8 de mayo de 2008,

el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional se adhirió

como copeticionario en la denuncia internacional La Ilustre

Comisión rindió su informe de admisibilidad en el caso el 21 de

octubre de 2006 y notificó a esta representación la aprobación

del informe a que hace alusión el articulo 50 de la Convención el

27 de marzo de 2009. En dicho informe la Ilustre Comisión

declaró como la violación del derecho a la integridad personal

(art.S); libertad personal (art 7); debido proceso legal (art 8);

honra y dignidad (art11), derechos del niño (art.19), derecho a la

protección judicial (art 25) todos en relación con el articulo L 1 de

la Convención Americana, el articulo 7 de la Convención de Belem

do Pará y los artículos 1,6 y 8 de la CIPST. La Ilustre Comisión

recomendó al Estado la adopción de una serie de medidas para la

reparación integral del daño generado por la violación de sus

derechos, otorgándole al Estado dos meses para su cumplimiento

Posteriormente, la CIDH concedió una prórroga de un mes al

Estado que suspendió el plazo establecido en el articulo 51.1 del

citado instrumento para presentar el escrito de demanda. No

obstante, el Estado mexicano incumplió las recomendaciones,


por lo
que el 2 de agosto de 2009 la Ilustre Comisión decidió someter el

caso al conocimiento de esta Honorable Corte.

2. No hay

3- verificación de la competencia de la corte


La Corte Interamericana es competente en los términos del
artículo 62.3 de la Convención para conocer el presente caso,
dado que México es Estado Parte de la Convención Americana
desde el 24 de marzo de 1981 y reconoció la competencia
contenciosa del Tribunal el 16 de diciembre de 1998. Asimismo, el
Estado depositó los instrumentos de ratificación de la Convención
Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura el 22 de junio
de 1987 y de la Convención Interamericana para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer el 12 de
noviembre de 1998.
Articulo 62.3 CADH:
La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso
relativo a la interpretación y aplicación de las disposiciones de
esta Convención que le sea sometido, siempre que los Estados
parte en el caso hayan reconocido o reconozcan dicha
competencia, ora por declaración especial, como se indica en los
incisos anteriores, ora por convención especial.
Competencia contenciosa:
Es la competencia que tiene la corte para poder determinar si un
Estado ha incurrido en responsabilidad internacional por la
violación de alguno de los derechos consagrados en la
Convención Americana o en otros tratados de derechos humanos
aplicables al Sistema Interamericano.

La corte también tiene 4 tipos de competencia y en este caso es:


Competencia ratione personae:
Tiene dos tipos de legitimación:
Activa- es cuando solo los estados parten de la convención
americana y la comisión interamericana pueden presentar un
caso a la corte.
Pasiva: es la ratificación de un estado a la CADH, así como la
aceptación expresa de la competencia contenciosa de la corte
interamericana.

4- Escrito de solicitudes de pruebas y argumentos:


Por otra parte, en cuanto a los documentos aportados por los
representantes y el Estado con posterioridad a la remisión del
escrito de solicitudes y argumentos y de la contestación de la
demanda, la Corte estima oportuno recordar que el artículo 46
del Reglamento, que regula la admisión de la prueba, establece:
1. Las pruebas promovidas por las partes sólo serán admitidas si
son ofrecidas en la demanda de la Comisión, en las solicitudes y
argumentos de las presuntas víctimas, y en la contestación de la
demanda y observaciones a las solicitudes y argumentos
presentada por el Estado, y en su caso, en el escrito de
excepciones preliminares y en su contestación. […]
3. Excepcionalmente la Corte podrá admitir una prueba si alguna
de las partes alegare fuerza mayor, un impedimento grave o
hechos supervinientes en momento distinto a los antes
señalados, siempre que se garantice a las partes contrarias el
derecho de defensa.
38. El 4 de diciembre de 2009 los representantes remitieron como
prueba de hechos supervinientes “información reciente sobre la
investigación penal que se sigue por los hechos del caso”.
Indicaron que el 30 de octubre de 2009 la Procuraduría General
de Justicia del estado de Guerrero (en adelante también
“Procuraduría de Guerrero”) notificó a los representantes que
había declinado su competencia a favor de la Procuraduría
General de Justicia Militar (en adelante también “Procuraduría
Militar”) “en razón deque […] los probables responsables de los
hechos […] son miembros del ejército mexicano”40 .
39. En su contestación de la demanda, remitida el 17 de febrero
de 2010, el Estado confirmó la declinación de competencia a
favor del Ministerio
Público Militar, brindó los fundamentos normativos de dicha
actuación e indicó que la misma resulta conforme al orden
jurídico vigente. Adicionalmente, en sus alegatos finales escritos,
explicó que “el ministerio público militar es, actualmente, la única
autoridad competente bajo el sistema jurídico mexicano vigente,
y lo será hasta en tanto no se apruebe una reforma legislativa a
ese respecto”.
[Link] su parte, la Comisión Interamericana se remitió a lo
señalado en su Informe de Fondo y en la demanda respecto de la
justicia penal militar y destacó que no se puede justificar “la
intervención de la justicia penal militar en la investigación de la
denuncia de violación sexual [alegadamente] perpetrada contra
una persona civil”.
41. La Corte observa que el hecho informado forma parte,
efectivamente, del objeto del presente caso y admite, en los
términos del artículo 46.3 del Reglamento, la copia del oficio No.
344/2009 de 29 de octubre de 2009 relativo a la averiguación
previa FEIDS VI/002/2009 aportada por los representantes y
considerará, en lo pertinente, la información allí indicada.
42. Adicionalmente, durante la audiencia pública, México entregó
una copia de los tomos VIII, IX y X del expediente de la
averiguación previa SC/180/2009/II-E del Ministerio Público
Militar41. Al finalizar dicha audiencia, México también entregó
numerosos documentos relacionados con “medidas de políticas
públicas, institucionales y legislativas” adoptadas por el Estado.
43. Los representantes observaron que aquellos documentos que
están “descritos en los numerales 2 a 30 del ‘Acta de
Recibimiento Documental’, así como todas las diligencias
realizadas ante la jurisdicción militar antes del 17 de febrero de
2010”, debieron ser presentados por México con su contestación
de la demanda. En virtud de lo anterior, solicitaron a la Corte que
los rechace “debido a que ninguno de [ellos] puede ser
considerado como prueba superviniente”.
44. En cuanto a los documentos aportados por México en la
audiencia pública relativos a diversas acciones y políticas del
Estado sobre violencia contra la mujer, la Corte observa que no
fueron acompañados oportunamente, es decir, en la contestación
de la demanda. Por otra parte, México no fundamentó la
presentación tardía alegando fuerza mayor, un impedimento
grave o hechos supervinientes, es decir, alguno de los motivos
reglamentarios que, excepcionalmente, permiten presentar
prueba con posterioridad a la contestación de la demanda. Sin
perjuicio de ello, por resultar pertinente y útil para la
determinación de los hechos del presente caso y sus eventuales
consecuencias, de conformidad con el artículo 47 del Reglamento,
la Corte decide admitir dicha documentación. En cuanto a las
copias de la averiguación previa SC/180/2009/II-E del Ministerio
Público Militar, el Tribunal observa que las actuaciones anteriores
a la fecha de remisión a la Corte de su escrito de contestación a
la demanda ya habían sido incorporadas al expediente del caso
por el Estado en aquella oportunidad (supra párr. 5). Respecto de
las actuaciones relativas a la averiguación previa posteriores al
17 de febrero de 2010, el Tribunal observa que, efectivamente,
forman parte del objeto del presente caso y no pudieron ser
aportadas anteriormente. Con base en lo anterior, el Tribunal
admite dichos documentos como prueba de hechos
supervinientes en lo que resulten pertinentes, en los términos
del artículo
46.3 del Reglamento.
45. Por otra parte, tanto el Estado como los representantes
remitieron documentos acompañando sus alegatos finales
escritos. México aportó, entre otros documentos, una copia
actualizada de las actuaciones del Ministerio Público Militar en la
averiguación previa SC/180/2009/II-E del Ministerio Público Militar
y una copia de la Norma Oficial Mexicana NOM-046-SSA2-2005
“Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la
prevención y atención”43. Por su parte, los representantes
remitieron documentos relativos a las costas y gastos.
46. Con relación a los documentos presentados por el Estado
referentes a normas internas, los representantes alegaron que
México “[no] adujo ninguna causa de ‘fuerza mayor’ o
‘impedimento grave’ para eximirse de introducir esta
documentación en el momento procesal oportuno”, por lo que
solicitaron a la Corte que no la admitiera. Asimismo, afirmaron
que “[l]as normas referidas son regulaciones generales sobre
políticas públicas relativas a igualdad y no discriminación, acceso
a la salud, derechos de niños y niñas y de las mujeres”, las cuales
“no han sido aplicadas al caso [por lo que] no son pertinentes
para el examen de la conducta estatal”. Sobre la averiguación
previa SC/180/2009/II-E del Ministerio Público Militar, afirmaron
que “la documentación referida es prueba de la continuidad de la
violación de los derechos a las garantías judiciales y a [la]
protección judicial de [la señora] Rosendo Cantú, demostrando
que el fuero militar no sólo es incompetente, sino también parcial,
inadecuado e inefectivo”. En consecuencia, solicitaron que el
Tribunal deseche la documentación presentada por el Estado que
sea anterior a la presentación de su escrito de contestación de la
demanda y que, con relación a la documentación posterior a
dicho escrito, la Corte la considere como “prueba adicional” de la
responsabilidad estatal en el caso.
47. En cuanto a los documentos de la averiguación previa
SC/180/2009/II-E del Ministerio Público Militar remitidos por el
Estado junto con sus alegatos finales escritos, la Corte observa
que corresponden a aquellas actuaciones que se realizaron a
partir del 26 de mayo de 2010, es decir, con posterioridad a la
fecha de presentación del escrito de contestación de la demanda,
por lo que no pudieron ser aportadas con anterioridad. De tal
modo, dichos documentos serán considerados como prueba de
hechos supervinientes en los términos del artículo 46.3 del
Reglamento y admitidos en lo que resulten pertinentes. Por otra
parte, en cuanto a la Norma Oficial Mexicana NOM-046-SSA2-
2005, la Corte recuerda que dicho documento se encuentra
entre los documentos
aportados por el Estado durante la audiencia44 y cuya admisión
ya ha sido resuelta por el Tribunal (supra párr. 44). En relación a
los demás documentos aportados por el Estado junto con sus
alegatos finales escritos, por resultar pertinentes y útiles para la
determinación de los hechos del presente caso y sus eventuales
consecuencias, de conformidad con el artículo 47 del
Reglamento, la Corte decide admitirlos. El Tribunal tomará en
consideración las observaciones de las partes respecto de dichos
documentos, así como el conjunto del acervo probatorio, en
aplicación de las reglas de la sana crítica.
48. En relación con los documentos presentados por los
representantes en sus alegatos finales escritos, el Estado observó
que los representantes “pretenden subsanar su omisión incurrida
hace casi nueve meses incluyendo en su escrito de alegatos
finales, extemporáneamente y en contravención a las reglas del
presente procedimiento contencioso, información relativa a
gastos de tramitación del asunto desde el año 2008”. Asimismo,
el Estado realizó observaciones de fondo sobre dichos
documentos (infra párr. 283).
49. En cuanto a los documentos mencionados en el párrafo
anterior, que fueron remitidos por los representantes sobre costas
y gastos, el Tribunal sólo considerará aquellos remitidos con los
alegatos finales escritos que se refieran a las nuevas costas y
gastos en que hayan incurrido con ocasión del procedimiento
ante esta Corte, es decir, aquellos realizados con posterioridad al
escrito de solicitudes y argumentos (infra párr. 285).
5- CONTESTACIÓN DEL ESTADO.
México reconoce de forma parcial su responsabilidad internacional

por: Principalmente por la falta de atención médica, oportuna y

especializada para la señora, en el momento de presentar la

denuncia, por lo que se vulneran sus derechos del numeral 8.1

de la C.A.D.H. también México hace alusión a su responsabilidad


a la falta de atención siendo así en el
momento de la denuncia menor de edad, lo cual esta previsto en
el artículo

19 de la Convención Americana, que protege los derechos del

niño, la dilación en la integración de las investigaciones y por lo

cual se hace violaciones al artículo 25 de la Convención

Americana, sobre protección judicial, y en relación al artículo 8.1

de esta misma convención, existió un retraso en las

investigaciones se configura una violación al artículo 5.1 del

mismo instrumento sobre la integridad psicológica de la señora

pero en esto, el Estado no reconoce “el retraso en la atención

médica y especializada de la señora Rosendo Cantú en calidad de

mujer y menor de edad, como el retraso de la integración de la

investigación de los hechos de caso”.

El Estado reconoce su responsabilidad ante cuatro puntos antes

mencionados y dos puntos no hace este reconocimiento y

establece que la Corte Interamericana decide aceptar el

reconocimiento estatal de responsabilidad y calificarlos como una

admisión parcial de los hechos y un allanamiento parcial a las

pretensiones de derecho contenidas en la demanda de la

Comisión y en el escrito de solicitudes y argumentos de los

representantes. En lo que se refiere a las eventuales

reparaciones, el Tribunal examinará y dispondrá lo pertinente en

el Capítulo XI de la presente Sentencia.

6. No hay
7. PRUEBAS
A. prueba documental, testimonial y pericial.
El Tribunal recibió las declaraciones rendidas ante fedatario
público por los siguientes testigos y peritos:
María Cantú García, madre de la señora Rosendo Cantú, testigo
propuesto por los representantes. Declaró sobre: I) el impacto
que habría tenido en su vida y en la de su familia la violación
sexual que presuntamente sufrió su hija a manos de militares; II)
la impunidad en la que presuntamente permanece el caso; III) las
alegadas consecuencias derivadas de ese hecho en la vida de la
señora Rosendo Cantú y la de su familia, y IV) las medidas que el
Estado debe adoptar para reparar el supuesto daño causado.
Clemencia Correa González, profesora y experta en el
tratamiento de la violencia política, con énfasis en violencia de
género, perita propuesta por los representantes. Rindió un
dictamen sobre: I) la supuesta existencia de secuelas en la
señora Rosendo Cantú a raíz de la alegada tortura sexual de la
que habría sido víctima; II) el alegado impacto personal, familiar
y comunitario/social que habrían sufrido la señora Rosendo Cantú
y su familia por la alegada violación sexual, por la supuesta falta
de acceso a los servicios de salud e impunidad del caso; III) las
supuestas repercusiones de las alegadas violaciones de derechos
humanos y de la impunidad en la alegada afectación del tejido
social, y IV) las medidas necesarias para reparar el daño que se
habría causado.

Héctor Ortiz Elizondo, antropólogo jurídico, perito propuesto por


los representantes. Rindió un dictamen sobre: I) la percepción de
las comunidades indígenas de la violencia sexual y de la
discriminación contra la mujer; II) el impacto cultural que habría
tenido en la comunidad indígena la alegada violación sexual que
habría sufrido la señora Rosendo Cantú a manos de militares en
un contexto de supuesta militarización y represión, así como por
la alegada impunidad del caso, y III) las posibles medidas de
reparación necesarias.
En cuanto a la prueba rendida en audiencia pública, la Corte
escuchó la declaración de una presunta víctima, el testimonio de
un testigo y el dictamen de una perita:
Valentina Rosendo Cantú, presunta víctima, propuesta por la
Comisión Interamericana y los representantes. Declaró sobre: I)
los hechos supuestamente ocurridos el 16 de febrero de 2002; ii)
las gestiones realizadas con el propósito de que se esclareciera la
verdad histórica de los hechos y se identificara, procesara y
sancionara a los responsables;
III) la respuesta y actitud de las autoridades frente a tales
gestiones; IV) los alegados obstáculos enfrentados en la
búsqueda de justicia; V) los presuntos obstáculos enfrentados en
los intentos de acceder a los servicios de salud; VI) las alegadas
consecuencias en su vida personal y para su familia de las
supuestas violaciones a los derechos humanos materia de este
caso, y VII) las medidas que el Estado debe adoptar para reparar
las violaciones cometidas.

Hipólito Lugo Cortés, Visitador General de la Comisión de Defensa


de los Derechos Humanos de Guerrero (CODDEHUM-GRO), testigo
propuesto por la Comisión Interamericana y los representantes.
Declaró sobre: I) las quejas recibidas por la Comisión de Defensa
de los Derechos Humanos de Guerrero por supuestos abusos
militares en contra de los indígenas en Guerrero; II) la supuesta
falta de acceso a los servicios de salud para las mujeres
indígenas; III) la investigación realizada por la CODDEHUM-GRO
en el caso de la señora Rosendo Cantú, y IV) el acompañamiento
realizado a la presunta víctima para presentar la denuncia ante
las autoridades del Estado, particularmente ante el Ministerio
Público del fuero común.

B. Valoración de la prueba documental


En el presente caso como en otros el tribunal admite el valor
probatorio de aquellos documentos remitidos por las partes en la
debida oportunidad procesal, que no fueron controvertidos ni
objetados, ni cuya autenticidad fue puesta en duda.
Por otra parte, la Corte examinará, en primer lugar, las
observaciones realizadas por México respecto de algunos
documentos ofrecidos en la demanda y en el escrito de
solicitudes y argumentos, y luego se pronunciará sobre aquellos
que fueron aportados por los representantes y el Estado con
posterioridad a sus escritos de solicitudes y argumentos y de
contestación de la demanda, respectivamente.
El estado objetó determinados textos y notas periodísticas,
presentados como prueba documental por la comisión y los
representantes. Solicitó a la corte que no admita esos
documentos dado que “su contenido no guarda relación alguna
con la [litis] del caso” y que “pretende[n] con su inclusión
contextualizar los hechos del presente asunto”.
En relación con artículos o textos de investigación, la Corte ya ha
señalado anteriormente que se trata de obras escritas que
contienen declaraciones o afirmaciones voluntarias de sus
autores para su difusión pública. En tal sentido, la valoración de
su contenido no se encuentra sujeta a las formalidades
requeridas para las pruebas testimoniales. No obstante, su valor
probatorio dependerá de que corroboren o se refieran a aspectos
relacionados con el caso concreto. Por lo anterior, y dado el
carácter general de la impugnación del Estado, la Corte decide
admitirlos y los valorará en lo que estime pertinente, tomando en
cuenta el conjunto del acervo probatorio, las observaciones del
Estado y las reglas de la sana crítica.
37. Por otra parte, en cuanto a los documentos aportados por los
representantes y el Estado con posterioridad a la remisión del
escrito de solicitudes y argumentos y de la contestación de la
demanda, la Corte estima oportuno recordar que el artículo 46
del Reglamento, que regula la admisión de la prueba, establece:

“1. Las pruebas promovidas por las partes sólo serán admitidas si son
ofrecidas en la demanda de la Comisión, en las solicitudes y
argumentos de las presuntas víctimas, y en la contestación de la
demanda y observaciones a las solicitudes y argumentos
presentada
por el Estado, y en su caso, en el escrito de excepciones preliminares
y en su contestación.

3. Excepcionalmente la Corte podrá admitir una prueba si alguna de


las partes alegare fuerza mayor, un impedimento grave o hechos
supervinientes en momento distinto a los antes señalados, siempre
que se garantice a las partes contrarias el derecho de defensa.”
El 4 de diciembre de 2009 los representantes remitieron como
prueba de hechos supervinientes “información reciente sobre
la investigación penal que se sigue por los hechos del caso”.
Indicaron que el 30 de octubre de 2009 la Procuraduría
General de Justicia del estado de Guerrero notificó a los
representantes que había declinado su competencia a favor
de la Procuraduría General de Justicia Militar en razón de que
los probables responsables de los hechos son miembros del
ejército mexicano”.

C. Valoración de la declaración de la presunta víctima, de la


prueba testimonial y pericial
En cuanto a las declaraciones de la presunta víctima, de los
testigos y de los dictámenes rendidos por los peritos en la
audiencia pública y mediante declaraciones juradas, la Corte las
estimas pertinentes sólo en lo que se ajusten al objeto que fue
definido por el presidente del Tribunal en la Resolución en la cual
se ordenó recibirlos y en conjunto con los demás elementos del
acervo probatorio, tomando en cuenta las observaciones
formuladas por las partes.

La Corte nota que el Estado presentó sus observaciones a los


affidávits transmitidos el 13 de mayo de 2010 con dos días de
retraso. No obstante, dado que se trata de un retraso menor y
que su aceptación no genera un desequilibro procesal perjudicial
para las partes ni una afectación a la seguridad jurídica, el
Tribunal admite el escrito estatal.
El Estado no impugnó la declaración de la presunta víctima, pero
señaló que ésta por sí sola no puede constituirse como prueba
plena, sino que debe ser considerada dentro del conjunto de
pruebas del proceso, al tener la víctima un interés directo en el
litigio. El tribunal observa conforme a su jurisprudencia que las
declaraciones rendidas por las presuntas víctimas no pueden ser
valoradas aisladamente sino dentro del conjunto de las pruebas
del proceso, ya que son útiles en la medida en que pueden
proporcionar mayor información sobre las presuntas violaciones y
sus consecuencias. Teniendo en cuenta lo anterior, la Corte
admite la declaración de la señora Rosendo Cantú, sin perjuicio
de que su valor probatorio será considerado únicamente respecto
de aquello que efectivamente se ajuste al objeto delimitado
oportunamente por el Presidente del Tribunal, teniendo en
cuenta el conjunto del acervo probatorio, las observaciones del
Estado y las reglas de la sana crítica.

En cuanto a las declaraciones de los testigos y peritos, el Estado


expresó, de manera general, que ninguno fue admitido con el
objeto de comprobar que la señora Rosendo Cantú fue abusada
sexualmente por personal militar. Señaló que las testimoniales,
declaraciones y peritajes que apuntan a que la señora Rosendo
Cantú fue violada sexualmente por agentes del Estado deben ser
desechadas por [la] Corte, pues no las admitió con ese objeto en
el procedimiento sub judice. Más aún, en ninguno de esos casos
los declarantes son conocedores directos de los hechos. El
conocimiento es indirecto y solo se remiten a presumir la
existencia de los hechos por lo señalado por la señora Rosendo
Cantú”.
En relación con el testimonio de la señora Cantú García, el Estado
también solicitó a la Corte que lo dejara sin efecto respecto “de
aquello que no tenga que ver directamente con la litis del caso y
que no le conste”.
8 celebración de audiencia

La audiencia pública fue celebrada el 27 de mayo de 2010 durante el LXXXVII


Período Ordinario de Sesiones de la Corte1

9 alegatos
La Comisión señaló que la violación sexual cometida por miembros de las fuerzas de
seguridad de un Estado contra integrantes de la población civil constituye una grave
violación a los derechos humanos protegidos en los artículos 5 y 11 de la Convención
Americana. En los casos de violación sexual contra mujeres indígenas, el dolor y la
humillación se agrava por su condición de indígena, debido “al desconocimiento del
idioma de sus agresores y de las demás autoridades intervinientes, y por el repudio de
su comunidad como consecuencia de los hechos”. Consideró acreditado que la
señora Rosendo Cantú “fue víctima de violación sexual por parte de miembros de las
[F]uerzas [A]rmadas del [E]jército mexicano” con base, entre otros, en los siguientes
indicios: i) la declaración de la señora Rosendo Cantú ante las autoridades civiles; ii)
la declaración de la señora Estela Bernardino Sierra; iii) el resultado de las pruebas
periciales que señalan que la señora Rosendo Cantú mostraba huellas de violencia
física; iv) el hecho no controvertido de la presencia de militares en la zona durante la
época que ocurrieron los hechos, y v) informes de los organismos de Naciones Unidas
que indican haber recibido información sobre denuncias de abuso sexual contra
mujeres indígenas en Guerrero.
La Comisión agregó que “una violación sexual, además de afectar la integridad física,
psíquica y moral de la víctima, quebranta su dignidad, invade una de las esferas más
íntimas de su vida, -la de su espacio físico y sexual- y la despoja de su capacidad
para tomar decisiones respecto de su cuerpo conforme a su autonomía”. Por ello,
solicitó a la Corte que declare al Estado responsable de la violación de los artículos
5.1 y 11 de la Convención Americana, en perjuicio de la señora Rosendo Cantú, en
relación con el artículo 1.1 de dicho instrumento. Finalmente, solicitó al Tribunal que
declare que el abuso contra la integridad física, psíquica y moral de la señora
Rosendo Cantú, cometido por agentes del Estado, constituye tortura, dado que se
cumplen los requisitos de esta figura: i) que se trate de un acto a través del cual se
inflijan a una persona penas y sufrimientos físicos y mentales; ii) cometido con un fin,
y iii) por un funcionario público. La violación sexual “tenía causas y consecuencias
específicas de género [ya que es] utilizada como forma de sometimiento y humillación
y método de destrucción de la autonomía de la mujer”.

Los representantes alegaron que está fehacientemente probada la existencia de la


violación sexual de la señora Rosendo Cantú por parte de miembros del Ejército y que
el Estado no ha realizado una investigación imparcial, seria y efectiva de los hechos.
Al igual que la Comisión, los representantes consideraron que la alegada violación
sexual sufrida por la señora Rosendo Cantú constituye “un acto de tortura”, ya que
concurren los tres elementos de la misma: i) un acto intencional; ii) que causa severos
sufrimientos, y iii) que se comete con un fin o propósito.

No obstante, lo anterior, en relación con la calificación de la violación sexual como


tortura, el Estado manifestó que al no haberse determinado los responsables de los
hechos no se puede “aseverar que se configuró la participación de los agentes del
Estado”. Agregó que se “pretend[e] confundir a [la] Corte señalando que una violación
sexual por sí mismo constituye tortura”. Para poder calificar una violación sexual como
tortura es necesario un minucioso análisis de las circunstancias en las cuales ocurre
la conducta, su objeto, su grado de severidad y sus consecuencias. Dado que “en el
presente caso no se reúnen los elementos objetivos y subjetivos determinantes de la
tortura”, el Estado solicitó al Tribunal que declare la inexistencia de violaciones a los
artículos 5 de la Convención Americana y 1, 6 y 8 de la Convención Interamericana
para Prevenir y Sancionar la Tortura, en relación con los artículos 1.1 y 2 de la
primera.

Finalmente, en cuanto a la presunta violación de los derechos a la honra y a la


dignidad personal, el Estado destacó que “durante las investigaciones de los hechos
denunciados por la señora Rosendo Cantú, no se encontraron elementos que
demuestren o hagan suponer actos de desprecio público, persecución, discriminación,
acusaciones falsas o amenazas cometidas por agentes del Estado en agravio de la
presunta víctima o de sus familiares”. Por el contrario, señaló que la presunta víctima
y sus familiares “cuentan con todos los recursos contemplados en la legislación
nacional para denunciar posibles acusaciones o amenazas; también ha implementado
a favor de ella y sus familiares las medidas necesarias para su protección como son
las medidas provisionales vigentes”. Igualmente, se refirió a la existencia de leyes en
México para proteger el derecho a la honra y a la dignidad. Con base en lo anterior,
México solicitó al Tribunal que desestime la alegada violación de los derechos a la
integridad personal, a la honra y a la dignidad en perjuicio de la señora Rosendo
Cantú.

10.- AMICUS CURIAE


Por otra parte, el Tribunal recibió diez escritos en calidad de
amicus curiae de las siguientes personas e instituciones las cuales
son las siguientes:
1) Tres alumnos de la División de Estudios de Posgrado de
la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de
México (UNAM), en relación con el derecho de acceso a la
justicia por parte de la población indígena en el estado de
Guerrero, la jurisdicción penal militar y posibles
reparaciones.

2) El Consejo General de la Abogacía Española y la


Fundación del Consejo General de la Abogacía Española,
sobre la violación sexual como tortura, la justicia militar y
el tratamiento médico que deben recibir las mujeres
víctimas de violencia.

3) La Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes,


referente a la importancia del contexto en el presente caso.

4) Las organizaciones Bar Human Rights Commiteey


Solicitors’ International Human Rights Group, respecto a la
violación sexual como tortura y los estándares de
investigación en casos de violación sexual.

5) La Oficina en Washington para Asuntos


Latinoamericanos (“WOLA” por sus siglas en inglés), en
relación con la militarización en
estado de Guerrero y los abusos de derechos humanos atribuidos a
militares en México.

6) La organización Lawyers’ Rights Watch Canada, sobre


la justicia militar en México y el acceso a la justicia para las
personas indígenas.

7) La organización Women’s Link Worldwide relativo a la


violencia sexual como forma de tortura y a los estándares
de protección de menores de edad víctimas de la misma.

8) El Programa de Litigio Internacional del Comité de


América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos
de la Mujer (CLADEM), respecto, inter alia, a la violación
sexual, la tortura y la discriminación contra los indígenas
del sur de México, así como los estándares de prueba y
reparaciones para casos de violación sexual como tortura
en contra de mujeres indígenas.

9) James C. Hopkins, Profesor Asociado de la Universidad


de Arizona, en relación con la obligación del Estado de
consultar a los pueblos indígenas en casos de ocupación
militar y la responsabilidad internacional del Estado en la
materia.

10) Fundar, Centro de Análisis e Investigación A.C., que


presentó dos escritos, uno sobre los derechos indígenas
reconocidos por el Estado y otro respecto a la alegada
inexistencia de recursos en contra de la declinación de
competencia de la justicia ordinaria a favor del fuero
militar.

Estos escritos fueron transmitidos oportunamente a las partes


para que pudieran hacer las observaciones que estimaran
pertinentes.

11.- Decisión sobre los méritos: (Puntos resolutivos)


Pronunciamiento y comunicación de la sentencia:
La corte decide, por unanimidad:
• Admitir el retiro de la excepción preliminar
interpuesta por el Estado, en los términos del párrafo
13 de la presente Sentencia.
• Aceptar el reconocimiento parcial de responsabilidad
internacional efectuado por el Estado, en los términos
de los párrafos 16 a 26 de la presente Sentencia.

Declara, por unanimidad, que:


• El Estado es responsable por la violación de los
derechos a la integridad personal, a la dignidad y a la
vida privada. Así como por el incumplimiento del
deber establecido en el artículo 7.a de la Convención
Interamericana para Prevenir Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer, en perjuicio de la señora
Rosendo Cantú.

• El Estado es responsable por la violación de los


derechos a las garantías judiciales y a la protección
judicial, México incumplió la obligación de garantizar,
sin discriminación, el derecho de acceso a la justicia.

• El Estado es responsable por la violación del derecho


a la integridad personal, consagrado en el artículo 5.1
de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos.

• El Estado es responsable por la violación de los


derechos del niño, consagrado en el artículo 19 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, en
relación con el artículo 1.1 de la misma, en perjuicio
de la señora Rosendo
Cantú, de acuerdo con lo expuesto en los párrafos 200
a 202 de esta Sentencia.

Y dispone, por unanimidad, que:


Esta Sentencia constituye ser una forma de reparación.
• El Estado deberá conducir en el fuero ordinario,
eficazmente y dentro de un plazorazonable, la
investigación y, en su caso, el proceso penal que
tramite en relación con la violación sexual de la
señora Rosendo Cantú, con el fin de determinar las
correspondientes responsabilidades penales y
aplicar, en su caso, las sanciones y demás
consecuencias que la ley indique.

• El estado deberá realizar un acto publico ide


reconocimiento de responsabilidad internacional en
relación con los hechos del presente caso.

• El estado deberá pagar las cantidades fijadas en los


párrafos 274, 279 y 286 de la presente sentencia, por
concepto de indemnización por daño material e
inmaterial y por el reintegro de costas y gastos,
según corresponda el plazo de un año, contado a
partir de la notificación de esta sentencia.

• La Corte supervisará el cumplimiento íntegro de esta


Sentencia, en ejercicio de sus atribuciones y en
cumplimiento de sus deberes conforme a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, y
dará por concluido el presente caso una vez que el
Estado haya dado cabal
cumplimiento a lo dispuesto en la misma. Dentro del
plazo de un año a partir de la notificación de esta
Sentencia el Estado deberá rendir al Tribunal un
informe sobre las medidas adoptadas para darle
cumplimiento.

• Los jueces Radhys Abreu Blondet y Alejandro Carlos


Espinosa hicieron conocer a la Corte sus votos
concurrentes los cuales acompañan esta Sentencia.

12.- INTERPRETACIÓN DE LA SENTENCIA

EXCEPCIÓN PRELIMINAR
En la contestación de la demanda el Estado interpuso la
excepción de incompetencia [de la Corte Interamericana] para
determinar violaciones a la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer”.
Posteriormente, en la audiencia pública, el Estado “retiro la
excepción preliminar que fue interpuesta en la respuesta a la
demanda y al escrito de los representantes”.
La Comisión y los representantes solicitaron al Tribunal que
rechazara la excepción preliminar interpuesta por México y
afirmaron la competencia material de la Corte Interamericana
para pronunciarse respecto de las alegadas violaciones al artículo
7 de la Convención de Belém do Pará.
El Tribunal toma nota del retiro de la excepción preliminar
inicialmente planteada por el Estado relativa a su competencia
material respecto del artículo 7 de la Convención de Belém do
Pará, asunto decidido con anterioridad al presente caso21.
Asimismo, admite dicho retiro en los términos expresados por
México y, en consecuencia, analizará las alegadas infracciones a
dicho tratado en los capítulos correspondientes de la presente
Sentencia.

COSTAS Y REPARACIONES
Según indicó la Comisión Interamericana, la demanda se refiere a
la supuesta responsabilidad internacional del Estado por la
“violación [sexual] y tortura” en perjuicio de la señora Rosendo
Cantú ocurrida el 16 de febrero de 2002, por la “falta de debida
diligencia en la investigación y
sanción de los responsables” de esos hechos, por “las
consecuencias de los hechos del caso en la hija de la [presunta]
víctima”, por “la falta de reparación adecuada [en] favor de la
[presunta] víctima y sus familiares”, por “la utilización del fuero
militar para la investigación y juzgamiento de violaciones a los
derechos humanos”, y por “las dificultades que enfrentan las
personas indígenas, en particular las mujeres, para acceder a la
justicia y a los servicios de salud”.
Los representantes señalaron que como consecuencia directa de
la violación sexual de la señora Rosendo Cantú, la víctima tuvo
que abandonar involuntariamente sus dos parcelas de cinco
hectáreas cada una, tres cabezas de ganado vacuno y 13 de
ganado caprino. Los representantes aclararon que la víctima sólo
era propietaria de la mitad de estos bienes, pues la otra mitad le
correspondía a su esposo. Indicaron que el valor comercial de
ambas parcelas es de $120.000,00 M.N. (ciento veinte mil pesos
mexicanos), de los cuales le corresponde la mitad, es decir,
$60.000,00 M.N. (sesenta mil pesos mexicanos), equivalentes a
US$ 4.583,65 (cuatro mil quinientos ochenta y tres dólares de los
Estados Unidos de América con sesenta y cinco centavos). Con
base en ello, solicitaron como medida reparadora por la pérdida
de las parcelas que “el Estado proporcione a [la señora Rosendo
Cantú] una parcela con las características de la parcela perdida,
en el pueblo de Caxitepec, con el fin de que pueda regresar a su
comunidad y volver a tener un patrimonio en donde pueda
realizar la actividad de siembra que realizaba antes de la
violación”. Respecto a las cabezas de ganado, los representantes
manifestaron que cada cabeza de ganado vacuno tenía un valor
comercial de $8.000,00 M.N. (ocho mil pesos mexicanos) y cada
cabeza de ganado caprino tenía un valor comercial de $1.000,00
M.N. (mil pesos mexicanos), por lo que el valor total del ganado
era $37.000,00 M.N. (treinta y siete mil pesos mexicanos), de
los cuales le corresponde la mitad, es decir,
$18.500,00 M.N. (dieciocho mil quinientos pesos mexicanos),
equivalentes a US$ 1.413,29 (mil cuatrocientos trece dólares de
los Estados Unidos de América con veintinueve centavos).
Adicionalmente, indicaron que a las sumas anteriores “se deben
sumar los gastos médicos y de traslado que […] tuvo que
sufragar [consecuencia de la violación sexual]”, ya que acudió
cuatro veces a un médico privado y tuvo que comprar
medicamentos que tomó por tres meses, interrumpiendo el
tratamiento por falta de recursos.
Por otra parte, los representantes manifestaron quecomo
consecuencia directa de la violación, la señora Rosendo Cantú se
aisló de su comunidad y, posteriormente, producto de la
estigmatización y discriminación sufridas, y por el temor fundado
a sufrir un nuevo acto de agresión por parte de los militares, evitó
salir a trabajar en sus tareas diarias de cultivo y cuidado del
ganado y, ante la situación que estaba viviendo, tuvo que
abandonar involuntariamente su comunidad. La cantidad
correspondiente a las ganancias que dejó de percibir durante el
tiempo transcurrido desde que acontecieron los hechos, asciende
a $613.552,00 M.N. (seiscientos trece mil quinientos cincuenta y
dos pesos mexicanos), equivalentes a US$ 46.871,81 (cuarenta y
seis mil ochocientos setenta y un dólares de los Estados Unidos
de América con ochenta y un centavos). No obstante, en razón de
que no tienen la posibilidad de hacer llegar a la Corte
comprobantes que acrediten esta suma, solicitaron al Tribunal
que fije en equidad una cantidad por concepto de lucro cesante.

13. La supervisión del cumplimiento de la sentencia

La Corte supervisará el cumplimiento íntegro de esta Sentencia,

en ejercicio de sus atribuciones y en cumplimiento de sus

deberes conforme a la Convención Americana sobre Derechos

Humanos, y dará por concluido el presente caso una vez que el

Estado haya dado cabal cumplimiento a lo dispuesto en la misma.

La Corte ha constatado que los representantes incurrieron en

diversos gastos relativos a honorarios, recolección de prueba,

transporte, servicios de comunicación, entre otros, en el trámite

interno e internacional del presente caso. Teniendo en cuenta lo

anterior, el Tribunal determina, en equidad, que el Estado debe

entregar la cantidad de US$ 14.000,00 (catorce mil dólares de los

Estados Unidos de América), US$ 10.000,00 (diez mil dólares de

los Estados Unidos de América), y US$ 1.000,00 (mil dólares de


los Estados Unidos de América) a favor de CEJIL, de
Tlachinollan y de la señora Rosendo Cantú, respectivamente, por

concepto de costas y gastos.

En el procedimiento de supervisión de cumplimiento de la

presente Sentencia, el Tribunal podrá disponer el reembolso por

parte del Estado a las víctimas o sus representantes de los gastos

razonables debidamente comprobados.

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