Reflexión
Reflexión
Primera semana
Los primeros días me costó bastante y no me sentía del todo cómoda, pero la verdad que
conforme avanzaba la semana todo iba mejorando. Esa primera semana hice dos mañanas,
dos tarde y una noche, por lo que ha vi a grandes ragos las labores de enfermería que se
realizaban en cada turno.
Para empezar, lo que más me costó fue el idioma y entablar conversación con los
profesionales. Algo que hizo que no comenzase ese Practicum desde donde lo dejé el curso
pasado porque no sabía ni cómo preguntar mis dudas u ofrecer mi ayuda en italiano.
A su vez, mi relación con los pacientes también fue mucho más distinta que en España por dos
motivos. El primero es el idioma, y, el segundo, el tratarse de una unidad de cuidados
intensivos (UCI Coronaria), en la que los pacientes generalmente no se encuentran con buena
salud ni ánimo de hablar.
Como era normal, fue una semana de hacerse a la nueva unidad y a la forma de trabajar.
Recuerdo que mi cabeza comparaba todo el rato con lo que había conocido hasta ahora en los
Hospitales de Huelva. Una de las cosas que mas me chocó desde el principio, fue por ejemplo,
que funcionansen con todo en papel, no había mas que un ordenador y no lo utilizaban.
Además, no hay auxiliares de enfermería como en España por lo que éramos las enfermeras
lasque teníamos que realizar esas labores.
Pero lo que mas me chocó desde el principio y a su vez no me gustó, fue la diferencia que
encontré en las enfermeras en cuanto al trato con el paciente. Sentía que la mayoría no eran
cercanas, hablaban poco con ellos y sobre todo que estaban con el teléfono móvil todo el
tiempo, y en sonido. Si les llegan mensajes lo miran y si les llaman lo cogen, además incluso
ponían música.
Por otro lado sentía que confiaban en mí demasiado temprano, desde los primeros días me
sentí con una gran responsabilidad ya que sin conocerme apenas, me explicaron como se
realizaban las cosas dos días y después comencé a realizarlos independientemente sin
supervisión. Es cierto que, cuando preguntaba algo me lo intentaban explicar de todas las
formas posibles y ponían empeño sobre todo para sobrepasar la barrera del idioma.
En cuanto al turno, me costó hacerme a él ya que en mis anteriores practicas nunca había
realizado noches ni asistido fines de semana. No tenía una enfermera de referencia, pero es
verdad que había una que le gustaba la docencia y solía estar más pendiente de mí, Michela.
Me sorprendió que al tratarse de una UCI, una enfermera llevase tan pocos pacientes (2
cadauna si la planta está llena). Por ello, si no pasaba nada fuera de lo normal, todo estaba
bastante tranquilo y no había exceso de trabajo como en otras unidades en las que había
estado, en las que cada enfermera lleva unos 10 pacientes.
El paciente 24h monitorizado fue nuevo para mí, y había muchas máquinas que no sabía
manejar y queríoa entender como funcionaban, por lo que en los ratos libres, los enfermeros
me explicaban todo.
Pese a que comencé este Practicum con miedo, desde la primera semana estaba muy contenta
y segura de que iba a aprender mucho.
Segunda semana
Esta semana la comencé yendo de mañana en un turno muy movidito en el que había un
hombre de 80 años que llevaba ingresado todo el tiempo que llevaba de prácticas. Mi
enfermera le aspiró la traqueotomía y de repente comenzó a bajarle la tensión y a desaturarse,
no había forma de que le aumantase la saturación ventilando con el AMBÚ. Yo miraba dede
fuera porque no sabia que hacer, apenas comprendia la situación.
Llegaron muchos médicos y junto con mis 3 enfermeras, comenzaron a preparar todo esteril y
le realizaron un lavado con broncoscopio. Mientras tanto, las bombas de los otros pacientes
estaban pitando y mi enfermera me pidió porfavor que me encargase de ellas, que después me
explicaba lo que había pasado. Una residente de medicina, al verme la cara de preocupación,
vino a ayudarme con las bombas y me sentí super agradecida ya que yo aún no manejaba bien
las bombas y además estaba nerviosa por todo lo que estaba pasando. Nunca en ningún
Practicum había recibido ayuda por parte de un médico. Ahí entendí el gran equipo que
somos.
Después me explicaron todo lo que había ocurrido y era que se le había coagulado sangre
dentro de la traqueo y se estaba asfixiando. Nunca había vivido antes una situación en la que
hiciera falta una actuación tan rápida e inmediata y me sorprendió mucho la tranquilidad con
la que se movía el personal sanitario. Cada uno tenía claro cuál era su función y lo que tenía
que hacer.
Tambien desde el comienzo de la semana me sentí de mas ayuda, sobre todo en la realización
de la higiene de los pacientes y las curas. Me ayudo mucho el tener mas confianza con las
enfermeras de mi turno y el perder la vergüenza y atraversar un poco la barrera idiomática
(que seguía siendo el mayor problema para mí).
A su vez, por primera vez ví como colocaban un CVC en la yugular. La medica me sorprendio
porque fue muy rápida e hizo que pareciera mas sencillo que colocar un PICC, que es lo que yo
había visto hasta ese momento.
Las tardes por lo general eran bastantes tranquilas y el tiempo solia pasar muy lento. Pero lo
mas satisfactorio de ellas es que tenia mas tiempo para poder hablar con aquellos pacientes
que no estaban sedados y, pese a que se me hacia complicado debido al idioma, iba
consiguiendo entenderme con alguno de ellos y sentía su agradecimiento con sonrisas o
cuando me apretaban la mano.
En esta segunda semana ya me sentía una mas del equipo, tenia mucha iniciativa y a mi
enfermera le encantaba eso, estaba muy agusto, más que incluso en muchos servicios por los
que había pasado en España.
Tercera quincena
En estos días ya comprobé que las mañanas no eran tan malas como me parecían al principio,
pese a madrugar tanto. Ya se me pasaban mas rápido y notaba que había mas trabajo. Era en
este turno especialmente en el que se realizaba un trabajo mas propio de auxiliar y enfermería
ya que se llevaban a cabo las higienes que requerían bastante tiempo.
Despues de tantos días, ya estaba mas familiarizada y tenia mas tiempo para fijarme en
pequeños detalles. Me llamaba mucho la atención la cantidad de dispositivos que había y que
desconocía. Como son los drenajes, las máquinas de diálisis, marcapasos externos, todos los
tipos de oxigenoterapia (gafas, mascarilla con reservorio, de tipo Venturi, CPAP...),
traqueotomías, pacientes intubados, cateterización arterial... Casa vez que veía algo nuevo
mas ganas tenía de seguir en este servicio y seguir aprendiendo.
En esos días vi un paciente con un catéter arterial en cada brazo y cuyas tensiones arteriales
eran diferentes. Me sorprendió muchísimo porque nunca antes me lo había planteado. Mi
enfermera me explicó bien el por qué de esa situación y me costó entenderlo a la primera.
También me encontré con un joven de 18 años que estaba en muerte cerebral (algo que
tampoco había visto nunca), de hecho, al principio cuando me dijeron que estaba muerto, no
lo entendí porque yo veía como la tensión y frecuencia estaban bien. Mi enfermera, al verme
la cara, comenzó a reírse y me explicó que era muerte cerebral, que estaban todos los
parámetros bien porque estaba con medicación para poder mantener los órganos. Observé
como se realizaba todo el procedimiento para la donación de órganos y un enfermero muy
simpático que mas o menos entendia español, me explico como se hacía y me sorprendio lo
laborioso que era. Por otro lado, el tener a un niño con muerte cerebral delante mia me
impactó, sobre todo ver como una familia destrozada se despedia de él. Supuso para mí ver el
duelo en plena fase de ira y negación, ya que aquella madre tuvo que entrar en silla de ruedas,
acompañada de dos policías porque estaba fuera de sí.
En cuanto a procedimientos o técnicas de enfermería, por primera vez relicé una extubacion
tranqueal. No sabia como se hacía pero mi enfermera me lo fue explicando y me ayudo a
realizarlo. Además, ya manejaba perfectamente los dos drenajes: J-VAC y Pelur Evar, ambos
especialmente en la cavidad mediastínica.
Cuarta quincena
Este periodo lo destaco principalmente por mi relación con los pacientes, tuve mas contacto
con personas que se encontraban en una situación mejor de salud y mi Italiano ya era mejor,
por lo que pude relacionarme mucho mejor con ellos. Les explicaba los procedimientos que iba
a relizarle y sentía como los pacientes me lo agradecían, en gran medida, íbamos
entendiéndonos cada vez más.
Me sorprendió bastante el ver una cardioversión eléctrica (jamás había escuchado esta
palabra), se trataba de un paciente que llevaba desde Julio ingreasdo y que además de sus
problemas cardíacos estaba con aislamiento de contacto por infección. Tenia una una FC de
130 y para bajársela le hicieron la cardioversión, es decir, le administraron directamente por el
CVC Propofol mientras lo monitorizaban con un desfibirlador, al momento le dieron una
descarga y vi cómo el paciente se quedaba con los ojos en blanco y a partir de ahí sedado y
dormido. Su frecuencia bajó inmediatamente a una media de 80lpm. Me impactó muchísimo
porque nunca había oído hablar de ello y mucho menos haberlo visto.
Me sorprendía que a pesar de todo el tiempo que llevaba enla UCI, casi todos los días seguía
aprendiendo cosas nuevas y cada vez estaba mas adaptada al servicio, a los trabajadores y a su
forma de trabajar.
Quinta quincena
La comunicación ya no era tan difultada por el idioma, incluso ellos me comentaron la mejoría
que había tenido con el Italiano. Y incluso bromeábamos en Romano. Me sentía en gran
medida una persona mas dentro del equipo y confiaban en mi y me agradecían su ayuda. El
tiempo que me encontraba sin hacer nada era menor, estaba todo el rato ocupada.
Ya me manejaba sola con cualquiera de las bombas y casi conocía todos los procedimientos
que se realizaban. Me encargaba de la medicación de varios pacientes (incluso de buscarla en
el almacén) y de la máquina de diálisis. Además, interpretaba ya muy bien las gasomerias
arteriales y avisaba a mi enfermera si algún dato me parecía fuera del rango de normalidad y si
no, lo almacenaba en la carpeta la gasometría (Antes, al realizar la gasometría, le llevaba a mi
enfermera el resultado fuese el que fuese y ella valoraba los parámetros). Ya me conocía el
protocolo para recibir a un paciente de quirófano y lo llevaba a cabo con la supervisión de
ellos.
Ví a una familia muy cansada, triste pero con fuerzas y ganas de seguir apoyando al padre de
familia que llevaba ya 3 meses en la UCI. Hicieron una excepción con aquella familia y le
dejaron que hubiese acompañantes fuera del horario permitido, lo que hizo que yo cogiese un
gran vinculo con su mujer. Me explicaba algunas palabras típicas de Roma y se despejaba
hablando conmigo.
Comence a ver a las enfermeras mucho mas involucradas con los pacientes y creo que tuvo
que ver mucho que ya entendia mejor el idioma.
En cuanto a las técnicas, todos los procesos eran tal y como yo los había estudiado en España.
Sin embargo en la adminsitracion de heparina subcutánea la ví diferente, yo tenía entendido
que en primer lugar se desinfectaba, se cogia pellizco y se puncionaba en 45º, finalmente, se
retiraba la aguja sin masajear.
Allí ví administrarla sin explicarle al paciente lo que se le iba a hacer ni avisarle del pinchazo.
Además la enfermera no cogio pellizco, ni desinfectó y directamente fue a la zona lateral del
ombligo. El paciente seguidamente se quejó de dolor y ella dijo dirigiéndose a él junto con el
médico que estaba presente ‘’yo no he sentido nada, ¿y tú?”. La verdad, más allá del aspecto
técnico, no me pareció la mejor forma de dirigirse al paciente. Creo que nunca debemos
olvidar que se tratan de personas fuera de su ámbito de confort y que no están en su mejor
estado de salud. Por ello el trato debe ser el más amable y cuidadoso posible.
Ví un nuevo dispositivo que nunca había visto anteriormente en ninguna unidad. Se trataba de
un ‘’Swang Ganz’’, un tipo de CVC para medir la presión pulmonar. Recordé que lo había
estudiado y le hice muchas preguntas al enfermero, me explicó que es la máxima
monitorización posible y que no se usaba mucho ya que podíamos realizar este control
mediante una eco, no obstante, al otro día, me dio un temario muy interesante acerca del
desuso de este catéter y de la monitorización cardíaca.
Cada vez estaba mas contenta en la UCI y no paraba de aprender. Me quedaban muy pocos
días y no quería irme. Mi siguiente Practicum era en una planta normal de pacientes con
cirugías leves y sentía que iba a aprender menos que lo que estaba aprendiendo en la UCI.
Asi que, fui a hablar con mi coordinador, le comenté que en el futuro mi intención es trabajar
en el ámbito de urgencias y/o UCI (me gustan los apcientes críticos) y me permitió quedarme
hasta navidades en la UCI, habló con los enfermeros y además, me dio la enhorabuena.
Sexta quincena
En este periodo me dio tiempo de fijarme en varios detalles que me habían pasado por
desapercibidos, pudiendo catalogarlos como debilidades del servicio. Yo me había fijado en
que en muchas ocasiones, sonaban los dispositivos de monitorización de los pacientes y que
los enfermeros aveces lo silenciaban o no les prestaban demasiada atención.
Una mañana, cuando llegué, estaban todos los enfermeros en la sala en la que toman café (era
el cumpleaños de una médica) y me encontraba sola en el control. Comencé a escuchar uno de
estos sonidos de alarma y me fijé que un paciente se estaba moviendo de una forma extraña.
Al ir hacia él me di cuenta que se había soltado la traqueotomía del tubo de ventilación y
estaba desaturando a 88%. En mi opinión, porque estaba yo y me di cuenta, pero ninguno de
los profesionales sanitarios que estaban ahí ese día se inmutó al escuchar aquel sonido.
Este día me sorprendieron dos cosas, en primer lugar, la falta de profesionalidad que genera el
irse todos los enfermeros a la vez y dejar una UCI vacía porque en ocasiones pueden ocurrir
situaciones serias como estas que ponen en peligro la vida del paciente. Y en segundo lugar, el
permitir el uso de un cigarrillo electrónico en una UCI, me parece que fue totalmente en
contra de las normas de asepsia y esterilidad, siendo profesionales sanitarios del estatus de un
médico, en mi opinión esto es de las primeras cosas que se deberían respetar.
Por otro lado, uno de los momentos más agradables y gratificantes que viví fue cuando le
realizaba el aseo a un paciente infectado que llevaba mucho tiempo encamado (un mes y
medio más o menos). Le lavé la boca porque desprendía un olor bastante desagradable y no
parecía muy limpia. El hombre que estaba muy débil, sacó fuerzas y no paró de agradecérmelo
agarrándome la mano y dándome besos. Parecía querer decir algo con la boca pero no lograba
entender nada. Todo eran muestras de agradecimiento.
Otra situación impactante de estos días ocurrió una noche. Fue la primera noche “movidita”
que me tocó. Subieron a un nuevo paciente a la UCI Coronaria, pero no vino el solo. Vino junto
con unos 10 médicos aproximadamente, de diferentes clases (se que eran médicos porque
venían vestidos con el color azul oscuro, ya que allí, cada profesio lleva el pijama de un color
para que se mas fácil la identificación). Todos los profesionales estaban bastante tensos, yo no
entendía nada, solo miraba. Llegó a venir hasta un hombre trajeado que me dijeron que era el
jefe de cirugía general. Estuvieron mucho rato valorándolo y mediante un endoscopio lograron
llegar a ver que tenía un taponamiento cardíaco, seguidamente lo intubaron y se lo llevaron
rápidamente al quirófano. De todo mi periodo de practicas durante la carrera, fue una de las
veces que he vivido un momento con tanta tensión y que durase tanto tiempo.
En mi opinión, se organizaron bastante bien, cada uno ocupaba un rol (el jefe de cirugía dirigía
la situación, dos o tres médicos actuaban, los enfermeros les ayudaban en los materiales que
necesitasen y los residentes observaban). Me gustó mucho que todos ellos guardaban bien la
calma, fueron un gran ejemplo para mí.
En cuanto a mi labor como enfermera, me sentía muy cómoda, tranquila y con seguridad de lo
que hacía. Ya eran muy pocas las dudas que tenía al realizar procedimientos rutinarios del día a
día, y las enfermeras confiaban mucho en mí (demasiado diría yo) y me pedían que les ayudase
en multitud de procedimientos.
Además, este mes llegó una estudiante italiana a mi turno. Era de segundo, por lo que, tenia
poca experiencia y mis enfermeros querían que fuese yo la que le explicaba las cosas. Nos
entendimos muy bien y me sirvió para afianzar mas mis contenidos de Italiano. Acudía a mi
con auqluier duda que tenía y yo intentaba ayudarla en todo lo que podía. Se me pasaba el
turno volando con ella.
Septima quincena
Estos fueron mis últimos 15 días que pasé en el servicio de Terapia Intensiva (UCI Coronaria).
Han sido unos días en los que no he visto cosas nuevas, todo lo que ha pasado ya lo había
vivido anteriormente.
A excepción de un ingreso una noche de un joven de 19 años que tras una borrachera cogió el
coche y tuvo un grave accidente que le hizo dar vueltas de campana. Llego a la UCI muy grave,
con 4 huesos del cráneo fracturados, de hecho, tenia la cabeza deformada y me impresionó
bastante (Se encontraba en la UCI coronaria por que no había sitio en las demás). Ayudé a la
movilización en bloque para el aseo (quitándole el collarín y entre cuatro enfermeras,
movilizándolo como si tuviese collarín, sujetando la cabeza, tronco y las piernas. Me recordó
mucho a los megacode que realizábamos en EPA IV con el paciente politraumatizado.
El último día fue una autentica pena para mí, nunca había realizado un Practicum tan largo ni
había tenido tanta contuniudad con unos enfermeros. No se si fue por la extensión del
Practicum o por las inmesas ganas que tenía de aprender y empaparme de experiencias, pero
considero que fue mi mejor Practicum hasta el momento ya que, a pesar de ser otro país y
otro idioma, me he sentido como una más y practicamente no dejé de aprender hasta el
último día.
Por lo tanto, como resumen y comparación general de este servicio, puedo destacar lo
siguiente:
- En primer lugar creo que la intimidad de los pacientes está en juego. Tanto hombres
como mujeres se localizan en el mismo lugar, simplemente tapados por una sábana y
es ahí mismo donde se realiza la higiene de los pacientes. Muy pocas veces se utilizan
biombos para separar unos de otros y proporcionarles algo de intimidad (No se si esto
es común también en España, ya que no he pasado por la UCI).
- En el momento del aseo, varios enfermeros solo eran cuidadosos con la intimidad del
paciente y cubren los genitales con una sabana cuando el paciente estaba despierto.
En cambio, cuando estaban sedados, durante el aseo pasaban mucho tiempo al
descubierto.
- En cuanto al descanso de los pacientes, creo que está en juego ya que la mayor parte
del tiempo tienen la radio encendida y en ocasiones el volumen es bastante elevado.
También, por lasnoches, la luz no se apaga completamente además de ser pocas las
horas en las que se disminuye la cantidad de luz (00:00-07:00 aprox.), lo que creo que
no ayuda a un correcto descanso.
- No son muy rigurosos con los horarios. Me refiero a dos situaciones: horario de
antibióticos y control horario de constantes y balances. Sobre todo por la noche,
adelantan el antibiótico de las 00:00 y lo ponen sobre las 22:00, creo que no es una
actuación correcta ya que la pauta me parece algo importante que hay que respetar.
Además, estando todos los pacientes en la misma sala, no veo ningún inconveniente
en ponerlo a las 00:00, ya que si lo haces con delicadeza puede que no interrumpas el
descanso del paciente como si estuviera en una habitación independiente.
- En cuanto a los balances, en numerosas ocasiones me dí cuenta que dejaban dos o tres
horas sin realizarlo, y posteriormente dividian la cantidad de orina producida en esas
horas entre ellas. Opino que no cuesta nada realizarlo a su hora (ya que la carga de
trabajo es poca) y de esta forma se controla con profesionalidad a los pacientes.
- Realizando la higiene con diferentes enfermeros, me dí cuenta de que había
diferencias en el empeño que se pone en su correcta realización. Muchos enfermeros
ni si quiera asean la boca,y son muchas zonas del cuerpo las que algunos días se
quedan sin limpiar. Me parece que cuesta prácticamente el mismo tiempo realizarlo
correctamente y con empeño, el paciente lo agradece, y ayuda al buen progreso de la
salud del mismo.
- En cuanto a la medicación, cada enfermero lleva dos pacientes, y cada paciente tiene
su carro de material al lado de su cama. Los enfermeros diluyen la medicación ahí
mismo con su carro y la dejan preparada hasta la hora de su administración.
Únicamente cumplen 2 de los 5 correctos: medicamento y dosis. Me parece que el
simple hecho de prepararlo en el carro del paciente al lado de su cama no asegura la
correcta administración del medicamento. Pienso que no cuesta nada escribir además
su nombre, hora y vía de administración.
- En la UCI, los turnos consistían en mañana (de 07.00 a 14.00) , tarde (14.00 a 21.00),
noche (21.00 a 07.00), saliente y descanso, teniendo que ir festivos y fines de semanas
incluidos. Me costó adaptarme a este horario y sobre todo a las noches ya que ese fue
uno de los mayores cambios con respecto a lo vivido en los Practicum en España,
donde nunca había realizado una noche.
- Al finalizar el último prácticum, para poder darte el título de la carrera, debes pasar el
tirocinio finale, en el que se te asigna una unidad cualquiera de las que hayas pasado y
un enfermero que, junto con un paciente, te hace preguntas y te pide la realización de
procedimientos sin ayuda. Si el enfermero considera que has realizado todo
correctamente, se lo comenta al coordinador y estás aprobado.
¿Cómo me he sentido?
Como he dicho anteriormente, al principio es cierto que me sentí sola y muy perdida
por el idioma. Pero después de pasar un turno completo con mis enfermeros, cambié
de opinión. Me han tratado como una más durante todo el tiempo y han hecho todo lo
posible para que la barrera de la comunicación ni fuese un problema.
Podría decir que ha sido el segundo Practicum de toda mi carrera universitaria en el
que más productiva me he sentido y más he aprendido, (el primero es hospital de día
oncológico).
Al principio la idea de que no hubiese auxiliares no me gustaba, no estaba
acostumbrada a realizar ese trabajo y sentía que perdía el tiempo ya que en mi futuro
no tendría que hacerlo. Pero ahora pienso lo bien que me ha venido y estoy muy
contenta ya que he cogido mucha practica en el aseo de pacientes y cambio de cama y
he visto lo que eso te acerca al paciente y además, que no es tan sencillo como yo
pensaba, por lo que ha sido una experiencia muy positiva para mi tanto personal como
profesionalmente.
Es cierto que he sentido que el que no haya auxiliares y enfermeras trabajando a la
vez, me supone un equipo más desmembrado. Creo que enriquece más al grupo y al
resultado del trabajo que haya más personal ya que cada uno se enfoca más a sus
labores y las realiza con más tiempo, calma y dedicación. Hablo con esto de la higiene
y del cuidado de las personas. Creo que agrupar todo este trabajo en las enfermeras
supone un aumento de carga de trabajo, y veo que se traduce en una menor
implicación personal con el paciente. Encuentro a las enfermeras más quemadas y que
dedican menos tiempo a hablar y comunicarse con ellos.
He admirado la fortaleza y entereza con las que estos profesionales se enfrentan a
situaciones difíciles y con alta carga emocional. Trabajan calmadamente y no se
alarman fácilmente. Supongo que es una cuestión de años y experiencia. Y que ojalá yo
consiga pronto.
No obstante, afortunadamente este ‘’burn out’’ no afectó a mi relación con ellas. Me
dio bastante pena despedirme del equipo de UCI (algo que nunca había sentido), lo
que demuestra lo bien que estuve y sin duda una experiencia que volvería a repetir,
me he sentido muy querida (un día fui con fiebre al hospital y tan solo mirándome a
los ojos me preguntaron que me pasaba, uno de los médicos me miró y me hicieron
una analítica, resultó que tenía placas. Y ellos me ayudaron a conseguir los
antibióticos, ya que al estar en otro país era complicado). Sigo manteniendo relación
con algunos de ellos y volvería a Italia para trabajar con un equipo como ellos.
Octava quincena
Empecé el 6 de Enero en una nueva planta de cirugía. Era una planta donde ingresaban
pacientes procedentes de cirugías medias o que iban a operarse, por lo que permanecía una
media de 7 días ingresados.
Los enfermeros fueron al principio muy agradables conmigo. Eran 2 enfermeros, una
enfermera y una auxiliar (esto me impactó un poco ya en UCI me contaron que el perfil de
auxiliar que tenemos en España no estaba en Italia, y al verla con un uniforme blanco pensé
que era limpiadora). Pregunté cómo es que había una auxiliar y ella me explicó que hace
pocos años que se incorporó esa figura y está poco valorada. Su labor es asistir todas las
mañanas 3 horas, de 9 a 12 y realizar el lavado
Mí día a día en esa planta era como mi día a día aquí en el Juan Ramón Jiménez, con la
diferencia de que realizaba el mismo turno que en UCI (mañana, tarde, noche, saliente y
descanso). Me adapté muy bien desde el primer día ya que era exactamente igual que en las
plantas donde yo había hecho prácticas, con algunas diferencias:
Las analíticas se hacían por la noche, tanto si eran de urgencia como rutinarias. Se hacían antes
de acabar el turno de noche, por lo que el de mañana casi nunca las realizaba. Se comenzaba
con el aseo de pacientes, aun habiendo auxiliar, todos los enfermeros tenían que realizar el
lavado también, al auxiliar era, en mi opinión, para aligerar el proceso de aseo. A la misma vez,
se preparaba la medicación de cada paciente y después del lavado, se administraba.
Al igual que en UCI, casi todo funcionaba en papel y teníamos que hacer todas las mañanas,
tardes y noches valoraciones que escribiamos en un folio, centrándonos en las 14 necesidades
de Henderson y apuntando todos los dispositivos que tenían, realizábamos balance hídrico,
toma de constantes y temperaturas, destapábamos las heridas para ver su evolución y
anotarlo. En ese mismo momento, si precisaba hacíamos las curas, aunque debo destacar que
la mayoría de las curas la hacían los médicos cuando pasaban (algo que me llamo bastante al
atención), y los enfermeros no participaban en esas curas. Es decir, si la realizaban los médicos,
los enfermeros no estaban presentes en esa realización. Yo sí que me iba con los médicos para
poder aprender, lo que hizo que tuviese mucha afinidad con ellos.
Novena quincena
Comencé en esta planta muy contenta pero conforme pasaban los días más me aburría. Sentía
que no aprendía nada nuevo y que se aprovechaban un poco de mí.
Realicé las prácticas con un chico Italiano y prácticamente fui yo su tutora. El chico me
preguntaba todo a mí e iba donde yo iba. Yo me aseguraba que toda la medicación que
cargaba era la correcta y le enseñe como se realiza una cura de una ulcera. Esto a los
enfermeros le gustaba, ya que mi impresión fue que así ellos tenían dos estudiantes que le
realizaban las cosas.
Además, por las noches, tenían turnos para dormir. El horario era de 9 de la noche a 7 de la
mañana y se turnaban para dormir. En esos turnos nos entrabamos nosotros, nosotros
permanecíamos el turno entero despierto.
En este periodo tuve suerte de unirme bastante a los médicos, y al verme tan interesada en las
operaciones, me dejaron pasar a 4 intervenciones. Ahí, aunque solo hacía mirar, sentía que
aprendía mucho más que en la planta. Los médicos y enfermeras de quirófano me ayudaron
bastante, y me dieron apuntes con los nombres de los instrumentos en italiano de quirófano,
para que cuando lo escuchase supiese que estaban pidiendo. Debo reconocer que me costaba
muchas veces entenderles, debido a que eran nombres muy distintos a los españoles y que
con la mascarilla escuchaba peor.
En la planta de cirugía era prácticamente todo igual, con las diferencias que he citado antes:
Tan solo hay una auxiliar de enfermería para toda la planta que viene las mañanas de lunes a
viernes 3 horas (de 9 a 12), por lo que los enfermeros deben realizar el aseo del paciente. Las
analíticas las realiza el turno de noche justo antes de dar el cambio. Otra actitud que al
principio no me había dado cuenta era la de preparar y administrar medicación a horarios
diversos de lo indicado. Comprendo que si debes administrar un antibiótico como la
piperacilina junto con el tazobactam comiences a diluirlo 30min. Antes, no dos horas. Y en esa
planta, preparaban antes la medicación de cada paciente, realizaban el lavado y después, iban
a buscarla para administrarla.
Las valoraciones se realizaban en papel y había un papel para cada paciente. Además había
que realizarlo mañana, tarde y noche. Y archivarlo en la carpeta del paciente.
La mayoría de las curas la realizaban los médicos, y los enfermeros ni siquiera estaban
presenten en la realización de esas curas. Los enfermeros se encargaban de curar heridas de
tipo úlceras. Las derivadas de operaciones estaban adjudicadas para los médicos.
Al no estar la figura de la auxiliar, los enfermeros somos los encargados de dar el desayuno,
comida, merienda y cena.
¿Cómo me he sentido?
Me sentí bien los primeros días, pero como he comentado antes, después la primera semana
sentí que se aprovechaban ya que al ser estudiante de cuarto, me trataban como si fuese una
enfermera con total independencia, esto es algo que me gusta pero en cierto modo, porque
aun necesito aprender y más siendo otro idioma. He echado de menos que me acompañasen y
explicasen las técnicas, o que hablasen más conmigo. He sentido que les quitaba el trabajo y
que no les gustaba enseñar.
Sin embargo con el equipo de quirófano he sentido todo lo contrario. En 4 días con ellos
aprendí prácticamente más que en un mes con mis enfermeros de cirugía.
Me recordaba mucho al Juan Ramón Jiménez, había 14 habitaciones. Los materiales son los
mismos que en España, con la misma diferencia que comenté en el apartado de UCI, los
abbocath. Y en cuanto a protocolos, sentí lo mismo, hay existencia de muy pocos protocolos y
además de los pocos que son, no se usan en la práctica.
Décima quincena
Mi coordinador venia todas las semanas a verme y me quedaban cuatro semanas más en
Cirugía. El también llevaba el servicio de urgencias y le comenté que yo me quería especializar
en ese ámbito y que en la planta sentía que no avanzaba. Me propuso realizar un turno en
urgencias para ver cómo me adaptaba. Y así fue.
Debido a que no veía nada nuevo, más allá de algunas infecciones en heridas que tenían que
ser intervenidas de nuevo, me fui a urgencias.
Nada más llegar me explicaron cómo funcionaba la organización de la planta; Son 5 niveles,
siendo código 1 o rojo el de extremada urgencia que pasan directamente a sala roja, y 5 el de
menor urgencia. Cuando los pacientes llegan, bien por su propio pie o por ambulancia, pasan a
una de las dos salas de triage. Ahí es el enfermero el que decide si se le pone vía, se realiza ECG
o incluso qué tubos de analítica se necesitan y si se realiza o no. En esa misma sala se le realiza
lo necesario de lo que he nombrado anteriormente y se le asigna si es una causa médica o
quirúrgica, y a continuación, pasan a la sala de espera donde esperarán para entrar a la sala
médica, quirúrgica u ortopédica.
Los primeros días los pasé en triage. Lo que hacía era ponerme al lado del enfermero y
escuchar al paciente, yo le decía que código le daría y él me explicaba si estaba en lo cierto o si
debería haber elegido otro código y el por qué. Después le pasábamos a la sala de triage,
canalizaba la vía, hacía gasometría si procesaba y realizaba ecg.
Cuando en triage no había pacientes (solía ocurrir pocas veces), o cuando la sala medica estaba
saturada, me llamaban para que me intercambiase unas horas en cada lado y administraba la
medicación necesaria a cada paciente.
Desde el primer día note la gran profesionalidad que presentan los profesionales, nunca había
estado en un servicio de urgencias y me imagino que la saturación y estrés que se vive es
común en ambos lados, pero lo que estaba viviendo en Roma era exagerado, todos los
pacientes en los pasillos, algunos llorando, otros chillando e incluso empujándonos cuando
pasábamos. Ví pacientes arrancarse vías para llamar la atención y que así fuesen atendidos
(salpicándonos de sangre a todos los que estábamos alrededor), insultar e incluso empujar a
los sanitarios. Había estado 3 noches y en dos de ellas hubo que llamar a la Polizia. A pesar de
todo, los enfermeros no perdían la postura en ningún momento, me sorprendía bastante la
preparación, calma y paciencia que tenían para llevar ese puesto y esas situaciones. Verlos
trabajar en triage me estaba gustando mucho, me parecían demasiado autónomos y con gran
experiencia que contrastaba con su juventud.
Undecima quincena
Los enfermeros hablaron con mi coordinador y conseguí quedarme estos últimos 15 días
aprendiendo en urgencias.
Además, también he estado en estos días en la sala rossa, la sala de máxima prioridad de
atención de los pacientes, donde me sorprendió la entrada de un varón con 18 heridas
causadas por una navaja, su hijo había intentado matarle. Se estaba desangrando y estaban
centrados en presionar las heridas. Pidieron que se midiese la tensión y que se hiciese una
gasometría, ví a una enfermera muy joven que se quedó mirando al paciente con el aparato de
la tensión en la mano sin saber dónde colocárselo (tenía todos los brazos llenos de heridas y
apósitos para paralizar el sangrado), solo se escuchaba frases de que perdíamos al varón, la ví
bloqueada y rápidamente cogí el tensiómetro y se lo coloqué en el pie.
Cuando todo se estabilizó, la enfermera vino a hablar conmigo (ella sabía que me gustaban las
urgencias) y me dijo ‘’ Miriam, tu sei una brava raggaza per questo, bravissima’’ me comentó
que aun sin tener experiencia en una situación así, supe reaccionar más rápido que ella y que
eligiese ese camino en mi futuro (el de las urgencias), y no me pudo hacer más feliz.
Acabé por lo tanto mis prácticas en urgencias y superó todas mis expectativas en cuanto a mi
adaptación y trato recibido.
® ¿Cómo me he sentido?
Esta unidad para mí ha sido fundamental, ya que si antes tenía claro que me
quería dedicar a las urgencias, después del paso de las urgencias en una ciudad
como Roma, lo tengo más claro aún. A pesar de ser un trabajo muy
sacrificado y que con facilidad puede quemar a los trabajadores, me encanta.
Me he sentido muy a gusto trabajando con ellos y a pesar del poco tiempo, me
han tratado como una más, dejándome al final en el triage sola con el
paciente. Pese a la falta de recursos, he conseguido introducirme en su forma
de trabajar y he aprendido mucho de todos los enfermeros. De muchos de
ellos me llevo cosas que me gustaría tener en mi futura yo enfermera.
Por lo general, el realizar las prácticas en otro país y con otro idioma, me ha
ayudado mucho a aprender sobre todo de mí. A saber desenvolverme,
quitarme la vergüenza y confiar en lo que sé hacer y en lo que no, para desde
ahí aprender técnicas nuevas y formas de enferentarme a situaciones difíciles.
Ha sido una estancia muy gratificante y la mejor decisión que he podido
tomar, realizar un semestre de mis estudios en el extranjero.
A su vez, mi relación con los pacientes también era mucho mas distinta que en España por
dos motivos. El primero es el idioma y el segundo, el tratarse de una unidad de cuidados
intensivos, en la que los pacientes generalmente no se encuentran con buena salud ni animo
de hablar.
Al principio comencé comparando todo el rato lo que hacía con lo que había conocido y hecho
hasta ahora y me fui adapatando mucho mas rápido de lo que creía. De las cosas que mas me
chocaron fue que funcionasen con todo el papel, tan solo había un ordenador y lo utilizaban
poco. Además, no había auxiliares de enfermería como en España por lo que enfermería debía
realizar ambas labores. Otra cosa que me chocó bastante fue que trabajaban muy pegados al
teléfono móvil, en muchas ocasiones ponían música del móvil o la radio y si les llegaban un
mensaje o les llamaban lo cogían (Es cierto que aquí en España también se coge el móvil pero
en mi opinión, no tan descarado como lo que yo he vivido allí).
Además, en mi primera noche, recuerdo estar hablando con mis compañeras de enfermería de
Huelva y les comenté el poco trabajo que había, ya que yo siempre había escuchado que
trabajar en una UCI era un estrés y que había una elevada carga de trabajo, sin embargo, lo
que yo estaba viviendo durante tres días era todo lo contrario, me sorprendia que una
enfermera llevase tan pocos pacientes (2 cada una), y por ello, si no pasaba nada de lo
normal, todo estaba bastante tranquilo y no había mucho trabajo como en otras de las
unidades en las que había estado en España. Recuerdo que mis compañeras me dijeron que
que suerte, que ellas en la UCI no paraban.
Estaban todos los enfermeros con ese paciente y las bombas (que aun manejaba poco)
pitando. Mi enfermera me pide porfavor que me encargase de los otros pacientes y
prograrama las bombas que después me explicaban lo que había pasado, y una residente de
medicina, al verme la cara de preocupación, vino a ayudarme con las bombas. Esto fue otra de
las grandes diferencias con España ya que jamás había recibido ayuda por parte de un
medico.
Nunca habia vivido antes una situación en la que hiciera falta una actuación tan rápida e
inmediata y admiré muchísimo la tranquilidad con la que se movia el personal sanitario. Cada
uno tenia clara cual era su función y lo que tenia que hacer.
Otra de las cosas que me sorprendieron es que no paraban ni un momento, se llevaron casi
dos horas con ese paciente y al acabar, comenzaron la higiene de demás pacientes y las curas
(sin nisiquera sentarse 1 minutos (Excepto mi enfermera que fue para explicármelo). Empece a
ver un método de trabajo distinto al que estaba acostumbrada a ver en España. Yo en España,
excepto en determinadas enfermeras, siempre he visto a las enfermeras sentadas aun
habiendo cosas que hacer. En Italia (o al menos en la UCI con las enfermeras que yo he estado)
primero se hacía todo lo que está detallado en cada turno - se hace lo mismo que en España
pero además se realiza la higiene- y después, si la situación lo permitía, se descansaba.
Aquí me di cuenta de otra gran diferencia en cuanto a España, en Italia (al menos en mi
Hospital), los enfermeros, médicos, ‘’auxiliares (reponedores)’’, coordinadores y limpiadores
van diferenciados por colores.
Los enfermeros usan pijama naranja, los médicos pijamas azules oscuros, los reponedores
pijamas azul clarito, las limpiadoras pijamas blancos y los coordinadores o supervisores van de
burdeos. Además, todos tienen sudadera serogafridas con su nombre y su profesión.