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Pizar Nik

El documento presenta fragmentos de poemas de la poetisa argentina Alejandra Pizarnik, destacando su exploración del lenguaje, la identidad y la ausencia. A través de imágenes vívidas y reflexiones profundas, Pizarnik aborda temas como el silencio, el fracaso del lenguaje y la búsqueda de significado. Su obra se caracteriza por una intensa introspección y un estilo lírico que desafía las convenciones poéticas.

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El documento presenta fragmentos de poemas de la poetisa argentina Alejandra Pizarnik, destacando su exploración del lenguaje, la identidad y la ausencia. A través de imágenes vívidas y reflexiones profundas, Pizarnik aborda temas como el silencio, el fracaso del lenguaje y la búsqueda de significado. Su obra se caracteriza por una intensa introspección y un estilo lírico que desafía las convenciones poéticas.

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POEMAS DE ALEJANDRA PIZARNIK (poetisa argentina 1936-1972)

“Sólo un nombre” (de La última inocencia 1956)

alejandra alejandra
y debajo estoy yo
alejandra

El árbol de Diana, 1962 (fragmentos)

6
ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe

23
una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa


hasta pulverizarse los ojos

“La palabra que sana” (El infierno musical 1971)


Esperando a que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se
forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco
el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

“Buscar” (Texto de 1963)

No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir ir al encuentro de alguien sino
yacer porque alguien no viene.

“En esta noche, en este mundo” (1971-1972 )

A Martha Isabel Moia

en esta noche en este mundo


las palabras del sueño de la infancia de la muerta
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la re-surrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible
sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he corrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida


mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad


escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

los deterioros de las palabras


deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder

palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción

y el perro del maldoror1


en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema

hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
el que no sirva ni para
ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo

1
Los cantos de Maldoror fueron publicados en 1869, obra del escritor francés Isidore Ducasse, más conocido
por su pseudónimo de Conde de Lautréamont.

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