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Libro Adoradores

La guía 'Venid y Adoremos' del Pbro. Juan Alberto García Mendoza ofrece una serie de oraciones y reflexiones para la adoración al Santísimo Sacramento, destacando los beneficios espirituales de esta práctica. Se abordan conceptos como la importancia de la adoración, cómo visitar al Señor Jesús Sacramentado y se presentan esquemas de adoración y oraciones. La obra busca facilitar un encuentro íntimo con Jesús, transformando el corazón del adorador y fomentando una vida de gratitud y fe.

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Libro Adoradores

La guía 'Venid y Adoremos' del Pbro. Juan Alberto García Mendoza ofrece una serie de oraciones y reflexiones para la adoración al Santísimo Sacramento, destacando los beneficios espirituales de esta práctica. Se abordan conceptos como la importancia de la adoración, cómo visitar al Señor Jesús Sacramentado y se presentan esquemas de adoración y oraciones. La obra busca facilitar un encuentro íntimo con Jesús, transformando el corazón del adorador y fomentando una vida de gratitud y fe.

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Venid y Adoremos

Guía de Oraciones para la Adoración


al Santísimo Sacramento

Compilación de
Pbro. Juan Alberto García Mendoza

Múzquiz, Coahuila de Zaragoza


2020

1
Venid y Adoremos
Guía de Oraciones para la Adoración
al Santísimo Sacramento

Compilación de
Pbro. Juan Alberto García Mendoza
Primera edición, 2020

©2020 Juan Alberto García Mendoza


Derechos reservados

Edición: Graciela Valenciano


Realización y formato: Graciela Valenciano
Diseño de portada y contraportada: Graciela Valenciano
Realización de portada y contraportada: Virgilio Romo

Foto de portada y contraportada: ©2019 Freely Photos


Imágenes interiores: ©2018 HiClipart, Clipartof

Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, indirecta o


directa, por medio electrónico o digital, sin el consentimiento expreso del autor,
en términos de lo así provisto por la Ley Federal del Derecho de Autor y, en su
caso, por los tratados internacionales aplicables.

Parroquia Santa Rosa de Lima


Santa Rosa 113 Ote.
Múzquiz, Coahuila de Zaragoza 26340
Teléfono: 86460291

RA IX Imprenta Digital
Primera edición impresa y hecha en Sabinas, Coahuila de Zaragoza, México
First edition printed and made in Sabinas, Coahuila de Zaragoza, Mexico

2
“Es fácil recurrir a Dios para pedirle, todos lo hacemos.
¿Cuándo aprenderemos también a darle gracias y adorarle?”.

Francisco
Enero 25, 2014

En el tiempo estamos, somos y vamos…


Cada latir del corazón es un acto de vida y un proyecto de amor.
Cada pensamiento es un acto del intelecto, que nos define y nos da
trascendencia.
Cada respirar es parte de un mecanismo cibernético, pero a la vez es
un acto que sostiene el alma.
Cada minuto de adoración ante Jesús Sacramentado, es un acto
de salvación.
En el tiempo Él es principio y fin…

Pbro. Juan Alberto García Mendoza

3
ÍNDICE

PRÓLOGO 11

PRESENTACIÓN
“Yo lo miro y él me mira” 11
Hinneni: “Heme aquí o aquí estoy” 11
Santa Rosa de Lima 11
Santo Toribio Romo 11

CAPÍTULO 1
BENEFICIOS DE LA ADORACIÓN 11
La adoración al Santísimo transforma nuestro corazón. 11
La adoración corrige nuestra perspectiva de las cosas. 11
La adoración nos da un corazón agradecido. 11
La adoración conmueve el corazón de Dios. 11

CAPÍTULO 2
CONCEPTOS 11
¿Qué es adorar? 11
Custodia 11

CAPÍTULO 3
POR QUÉ Y CÓMO VISITAR AL SEÑOR JESÚS SACRAMENTADO 11
La hostia consagrada es particularmente eficaz
para poder palpar el amor infinito de su corazón. 11
¿Qué le decimos al Señor Jesús Sacramentado? 11
¿Cómo visitar al Señor presente en el Santísimo Sacramento? 11
«Yo estoy con ustedes todos los días» 11

CAPÍTULO 4
CONSEJOS PARA ADORADORES 11
Oración antes de llegar a la capilla y disponerse al encuentro
con el Señor 11
4
Al llegar a la capilla de adoración 11
Para hacer la lectura y meditación del evangelio 11

CAPÍTULO 5
ESQUEMAS DE ADORACIÓN EUCARÍSTICA:
VISITAS AL SANTÍSIMO SACRAMENTO 11
Visita a Jesús Sacramentado 11
Adoremos la Eucaristía, misterio de fe 11
Adoremos a Cristo, pan de vida 11
Adoremos a Cristo, Verbo encarnado 11
Adoremos a Cristo, crucificado 11
Adoremos a Cristo, resucitado 11
Adoremos a Cristo, hijo de María 11
Adoremos a Cristo, sumo y eterno sacerdote 11
Adoremos a Cristo, por las vocaciones de la iglesia 11
Adoremos a Cristo, rey de los apóstoles 11
Adoremos a Cristo, pan de vida 11
Adoremos a Cristo, en los que sufren 11
Oremos a Cristo por las almas del purgatorio 11
Adoremos a Jesús, amigo de los niños 11
Hora Santa I 11
Hora Santa II 11
Adoración eucarística de Juan Pablo II 11
Hora apostólica 11
Hora santa por los sacerdotes 11
Oraciones a Jesús en el Santísimo Sacramento 11
15 minutos en compañía de Jesús Sacramentado 11
Rezo del Santo Rosario 11
Bendición con el Santísimo 11
Cantos para la Hora Santa 11

CAPÍTULO 6
100 ORACIONES AL SANTÍSIMO SACRAMENTO 11

CAPÍTULO 7
CANTOS EUCARÍSTICOS 11

BIBLIOGRAFÍA 11
5
PRÓLOGO
El tiempo invertido en Dios, sobre todo el de la oración, siempre traerá
beneficios a nuestra vida: El alma se fortalece y se llena de gracia para
defendernos y derrotar el mal.

Nos capacitamos para vivir en plenitud la fe, esperanza y caridad


(virtudes teologales). Aprendemos el lenguaje de Dios, el idioma por
excelencia para hablar del mandamiento del amor:

“Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como
yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. ” (Juan
13:34).

Pero sobre todo, nos hace vivir en armonía con quienes llamamos
nuestros hermanos, y mantenernos fieles al deseo de hacer la voluntad de
Dios, para alcanzar la salvación.

Esta guía pretende ser una herramienta para todos aquellos que buscan
tener, a través de la oración y la adoración, un momento de intimidad con
Jesús sacramentado, un momento de encuentro con el amigo, con que siempre
está y no abandona.

Aquí encontrarás esquemas de meditaciones, que te ayudarán a


introducirte —y conducirte— en la reflexión y diálogo con el milagro de la
presencia real de Jesús, el pan bajado del cielo, el Verbo hecho carne, el Dios
con nosotros: el Emmanuel.

Dios bendiga esta obra y dure para siempre.

Pbro. Juan Alberto García Mendoza


In libertatem gloriae filiorum Dei
(La gloriosa libertad de los hijos de Dios)
Romanos 8:21

6
“YO LO MIRO Y ÉL ME MIRA”

Cuenta una bellísima historia que un campesino llegaba por las tardes a su
iglesia, se sentaba y no decía una palabra; ni tampoco hacía ningún acto, rezo,
lectura de un libro o devocionario, o algún devoto movimiento especial.
Curioso, el párroco le pregunta: «Disculpe, pero estoy intrigado por sus
visitas al templo… ¿Qué le hace venir todas las tardes? ¿A qué viene, si no lo
veo rezar, ni arrodillarse, ni hacer ningún gesto o acto especial?»
El campesino le mira y con humildad le dice: «Mire, yo vengo todos los
días a ver a este Cristo y no sé qué decirle, entonces yo lo miro y Él me mira...
eso es todo...»
Tal vez entonces la adoración al Santísimo no sea más que eso. Ponerse
en frente de Cristo, donde las palabras sobran, donde solo lo podemos
contemplar, mirarlo y dejar que nos mire.
De acuerdo con esta anécdota de San Juan María Vianney, el Santo Cura
de Ars, este será nuestro lema: “Yo lo miro y Él me mira”.

HINNÉNI: “Heme aquí o aquí estoy”


El nombre de nuestro grupo de adoradores es la palabra que Dios espera de
su criatura cuando sale a su encuentro y le pregunta: «¿Dónde estás?».
La respuesta a esta pregunta de Dios es «Heme aquí o aquí estoy», que en
hebreo se dice "HINNÉNI".
El término hinnéni (heme aquí o aquí estoy) se utiliza en la Biblia para
describir el estado de atención plena y percepción consciente. Es el ser y estar
presente.
Abraham, Moisés, Samuel, Isaías, María o Jesucristo expresan con
«Hinnéni» su deseo de recibir lo próximo que vendrá sin condicionamientos y
expectativas, sino libre y pleno de fe y confianza en que todo es para bien.
Hinnéni es un estado equilibrado del Ser. Es estar espiritualmente abierto
a lo Divino. Significa estar “aquí y ahora” en cuerpo, alma y espíritu. Hinnéni
es un enorme SÍ...
El hinnéni de Abraham le va a llevar a poner a prueba su fe: amar a Dios
antes que a su hijo.
El hinnéni de Moisés le lleva a salir de sí mismo, del refugio en el que se
encuentra y poner su vida en juego para sacar a los israelitas de Egipto
librándolos de la esclavitud y la muerte.
El hinnéni de Samuel le lleva a instaurar el carisma profético en el pueblo
de Israel y a renovar el sacerdocio perverso de Elí y sus hijos.

7
El hinnéni de Isaías está lleno de intrepidez y total abandono a la voluntad
de Dios.
El hinnéni de María («heme aquí la esclava del Señor») contiene toda la
experiencia de una mujer que se sabe pequeña, «porque ha puesto los ojos en
la humildad de su esclava».
En el seno de la Trinidad se planteó una pregunta: ¿Quién de nosotros
salvará a los hombres haciéndose uno de ellos? El Hijo, el Verbo, dijo: Heme aquí
que vengo a hacer tu voluntad, y el “Verbo se hizo carne” (Juan 1:14).

Santa Rosa de Lima


Es Santa Rosa de Lima nuestra Patrona y ella —con su testimonio de vida y
amor por la Eucaristía— será luz y guía en esta experiencia eucarística, que
daremos inicio en nuestra comunidad parroquial.

“Mi ermita personal, es el centro y corazón de mi existencia. Conozcan


todos, que la gracia sigue a la aflicción. Sepan que sin el peso de las
aflicciones no se llega al colmo de la gracia… que nadie se engañe, esta es
la única verdadera escala al paraíso; fuera de la cruz no hay camino por
donde se pueda subir al cielo. Pero es el mismo Señor, transformado en pan
del viajero, quien se viene a nosotros la fuerza que no tenemos… así es el
mismo Jesús Sacramentado”.

Santo Toribio Romo


Es Santo Toribio Romo co-patrono de esta comunidad y también será su
piadosa vida y martirio el camino a seguir en este deseo de hacer de esto un
modo de vivir. Su gran amor a la Eucaristía le hacía repetir con frecuencia
esta oración:

Señor, perdóname si soy atrevido, pero te ruego me concedas este favor: no


me dejes ni un día de mi vida sin decir la Misa, sin abrazarte en la
Comunión... dame mucha hambre de Ti, una sed de recibirte que me
atormente todo el día hasta que no haya bebido de esa agua que brota hasta
la Vida Eterna, de la roca bendita de tu costado herido. ¡Mi Buen Jesús!,
yo te ruego me concedas morir sin dejar de decir Misa ni un solo día.

8
BENEFICIOS DE LA ADORACIÓN

La adoración al Santísimo transforma nuestro corazón.


Cuando nos acercamos al Santísimo, tenemos dos opciones: sentir temor por
no discernir cómo estar frente a él, nerviosos por no saber qué decir ante él,
no considerarnos dignos de su amor o no saber cómo tratarlo.
La segunda opción es todo lo contrario, pues entendemos que Jesús se ha
quedado con nosotros precisamente para anular las distancias. Él sabe que los
humanos somos limitados y necesitamos estar frente a alguien para entablar
amistad. De hecho, cuando decimos que vamos a visitar al Santísimo,
expresamos que vamos a ver a una persona, que no es lo mismo que ir a mirar
cómo crecen las plantas del jardín o ir a ver una exposición artística. No,
vamos de visita y a compartir nuestro tiempo con alguien especial.
Nosotros los católicos visitamos el Santísimo, no porque vamos a
acompañar al pobre Jesús que está solo en el altar, sino porque es Él quien ha
querido quedarse en medio de nosotros; no solo como un recordatorio, sino
para que siga actuando en nuestras vidas como lo hizo hace dos mil años.
Porque desea seguir amando a la humanidad suplicante y necesitada, y
porque, día tras día, quiere ofrecer su vida por la nuestra. Es bajo esa mirada
cercana y amorosa con la que somos invitados a diario a unirnos al Señor,
quien quiere no solo vernos de rodillas frente a Él, sino que mientras estemos
ahí, quiere transformar nuestro corazón. Es por eso que te compartimos tres
cosas que ocurren en la vida de un cristiano que frecuenta a Jesús
Sacramentado en adoración.

La adoración corrige nuestra perspectiva de las cosas.


Nos gusta quedarnos con las promesas lindas que nos dio el Señor, pero Jesús
nos prometió también una cosa que preferimos olvidar, pues nos es incómoda:
«En el mundo tendrán tribulación, pero ánimo, yo he vencido al mundo»
(Juan 16:33).
Es una realidad: todos tenemos problemas, grandes o pequeños. Algunos
tienen problemas económicos, otros de salud, unos tienen problemas en el
trabajo o en la familia. El tamaño real de las situaciones en nuestra vida y las
reales dimensiones de Dios a menudo se nos confunden. Tenemos un altar en
nuestro corazón en donde vamos intercambiando ídolos a lo largo del día. Los
adoramos, les rendimos culto, les ofrecemos sacrificios para que se dispongan
a nuestro favor. Generalmente, cuando ya no hay salidas, ponemos a Dios al
centro, lo entronamos para que se haga cargo, pero hacemos altares pequeños
para que esas otras deidades se mantengan presentes. Muchas veces, nuestra
vida espiritual gira en torno a situaciones en vez de girar en torno a Dios.

9
Cuando estamos delante de Dios y le cantamos alabanzas recordándole
lo hermoso que es, lo grande que es, lo Todopoderoso que es y todas esas
cosas que reconocemos como parte de su identidad, no lo hacemos porque Él
sufra de una especie de Alzheimer que no le permita recordar sus virtudes. Él
ya se las sabe y no es preciso que le refresquemos la memoria, pero nosotros
sí necesitamos recordar quién es nuestro Dios y cuán grande es su poder.
Necesitamos recordar cuán grande es Él.
«Grande es Yahvé, muy digno de alabanza, su grandeza carece de
límites» (Salmo 145:3).

La adoración nos da un corazón agradecido.


Nos cuesta reconocer lo bueno que Dios ha sido con nosotros, pues nos
hacemos un listado de los dones que le hemos pedido y se los agradecemos
conforme nos los vaya concediendo. Pero, ¿qué pasa con todo eso que no
hemos pedido, pero que Dios gratuitamente nos da?, pues lo asumimos y nos
cuesta agradecerlo sinceramente.
Cuando carecemos de algo, nos arrodillamos a pedir con toda la fuerza de
nuestra alma, pero al parecer esa misma fuerza espiritual no se manifiesta
cuando agradecemos los favores concedidos y nuestra oración es escuchada.
Nada más saquemos la cuenta del tiempo cronometrado que invertimos
pidiendo y del tiempo que ofrecemos agradeciendo. Cada mañana, damos las
gracias de manera mecánica por un nuevo día de vida, por la salud, por el pan
sobre nuestras mesas y el amor de nuestras familias. Parece que se repite la
historia; uno de cada diez leprosos sanados vuelve a dar las gracias.
Estar frente al Señor Sacramentado nos ayuda a reconocer que todo,
absolutamente todo, se lo debemos. Todo nos es dado gratuitamente y por
amor, todo lo debemos en gratitud y fuera de Dios no tenemos nada.
«¡Cuántas maravillas has realizado, Señor, Dios mío! Por tus designios en
favor nuestro, nadie se te puede comparar. Quisiera anunciarlos y
proclamarlos, pero son innumerables» (Salmo 40:6).

La adoración conmueve el corazón de Dios.


Ya te decía, no es que Dios te escuche orar y diga «Uy, ya se me había olvidado
lo grande y poderoso que soy, menos mal que me lo recordaron», sino que
adorar a Dios, además de ser una expresión de amor que Él agradece, expresa
nuestro compromiso, nuestra búsqueda sincera por estar con Él y nuestra fe
en que aquellas características que le atribuimos son reales para nosotros, no
mera poesía.
Dios sabe lo que estás pasando incluso antes de que se lo digas, pues
«antes de que la palabra esté en mi lengua, tú, Señor, la conoces plenamente»
(Salmo 139:4), por eso, cuando a pesar de lo que estás viviendo, levantas tus
manos y elevas tu corazón únicamente para reconocer que Dios es Dios, sin
dobles intenciones, sin buscar nada a cambio, sin hacer un trueque espiritual
en donde “yo te rezo y Tú me concedes algo”, sino reconociendo que no
entiendo nada, que no comprendo nada, pero que Dios está en control de todo
—por lo que deposito mi fe en ello—, pues es ahí cuando Dios se conmueve.
Mantengámonos de rodillas delante de Él, adorándole no por lo que vaya a
10
hacer, no porque escuche mi oración y tome nota para darme lo que le pido al
pie de la letra, sino simplemente dándole adoración.
Que tu tiempo de adoración no sea como escribir una carta a Papá Noel,
sino que sea más bien como esas notas llenas de amor que intercambiabas en
tu juventud con la persona que te gustaba, solo para expresarle el mucho
interés que tenías y las ganas que tenías de agradarle, sin esperar nada a
cambio.
Por último, y para invitarte a que esto—además de compartirlo en tu
próxima catequesis o reunión de grupo— lo lleves a tu vida de oración
personal, te regalo un pasaje del Libro de Job, aquel sufrido personaje que
finalmente comprende que de Dios no sabe nada, pues no necesita saber cómo
es que Dios lo va a sacar de las situaciones de dolor en donde ha estado,
solamente sabe que Dios lo hará. Lo mismo para nosotros, no necesitamos
comprenderlo todo, sólo aceptar y reconocer que Dios es Dios y adorarlo.
«Yo sé que Tú lo puedes todo y que ningún proyecto es irrealizable para
Ti. Sí, yo hablaba sin entender de maravillas que me sobrepasan y que ignoro.
Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos» (Job 42:2-3, 5).

11
CONCEPTOS

¿Qué es adorar?
Cuando no encuentras palabras para formular una oración que exprese tu
amor por Dios, cuando los sentimientos y las emociones no son suficientes
para que el alma dé gloria a Dios, cuando eres consciente de que no hay nada
que defina y contenga a Dios, es cuando entonces el silencio canta, grita y
alaba a Dios, y nace con ello una experiencia de contemplar a Dios en toda su
grandeza; eso es adorar.
Es la relación connatural del hombre con Dios, de la criatura inteligente
con su Creador.
Los hombres y los ángeles deben adorar a Dios. En el cielo, todos —las
almas bienaventuradas de los santos y los santos ángeles— adoran a Dios.
Cada vez que adoramos nos unimos al cielo y traemos nuestro pequeño cielo
a la tierra.
La adoración es el único culto debido solamente a Dios. Cuando Satanás
pretendió tentar a Jesús en el desierto le ofreció todos los reinos, todo el poder
de este mundo si él lo adoraba. Satanás, en su soberbia de locura, pretendía la
adoración debida a Dios. Jesús le respondió con la Escritura: “Sólo a Dios
adorarás y a Él rendirás culto”.
¿Qué es la adoración eucarística? Es adorar a la divina presencia real de
Jesucristo, Dios y hombre verdadero, en la Eucaristía.
Jesucristo, al comer la Pascua judía con los suyos, aquella noche en la que
iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, dando gracias bendijo al Padre y
lo pasó a sus discípulos diciendo: “Tomad y comed todos de él, esto es mi
cuerpo que será entregado por vosotros”, al final de la cena, tomó el cáliz de
vino, volvió a dar gracias y a bendecir al Padre y pasándolo a los discípulos
dijo: “Tomad y bebed todos de él, este es el cáliz de mi sangre. Sangre de la
Alianza Nueva y Eterna que será derramada por vosotros y por muchos para
el perdón de los pecados.”
Él dijo sobre el pan: “Esto es mi cuerpo”, y sobre el vino: “Esta es mi
sangre”. Pero, no solo eso, agregó también: “Haced esto en conmemoración
mía”. Les dio a los apóstoles el mandato, “haced esto”, el mandato de hacer lo
mismo, de repetir el gesto y las palabras sacramentales. Nacía así la Eucaristía
y el sacerdocio ministerial.
Cada vez que el sacerdote pronuncia las palabras consagratorias es
Jesucristo quien lo ha hecho y se hace presente su cuerpo y su sangre, su
Persona Divina. Porque Jesucristo es Dios verdadero y hombre verdadero.
Siendo Jesucristo Dios y estando presente en la Eucaristía, entonces se le debe
adoración.
12
En la Eucaristía adoramos a Dios en Jesucristo, y Dios es Uno y Trino,
porque en Dios no hay divisiones. Jesucristo es Uno con el Padre y el Espíritu
Santo y, como enseña el Concilio de Trento, está verdadera, real y
substancialmente presente en la Eucaristía.
La Iglesia cree y confiesa que «en el augusto sacramento de la Eucaristía,
después de la consagración del pan y del vino, se contiene verdadera, real y
substancialmente nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo la
apariencia de aquellas cosas sensibles» (Trento 1551: Dz 874/1636).
La divina Presencia real del Señor es el fundamento primero de la
devoción y del culto al Santísimo Sacramento. Ahí está Cristo, el Señor, Dios
y hombre verdadero, mereciendo nuestra adoración absoluta y suscitándola
por la acción del Espíritu Santo. No está, pues, fundada la piedad eucarística
en un puro sentimiento, sino justo en la fe. Otras devociones, quizá, suelen
llevar en su ejercicio una mayor estimulación de los sentidos —por ejemplo,
el servicio de caridad a los pobres—; pero la devoción eucarística,
precisamente ella, se fundamenta muy exclusivamente en la fe, en la pura fe
sobre el Mysterium fidei («præstet fides supplementum sensuum defectui»: que la fe
conforte la debilidad del sentido; Pange lingua).
Por tanto, «este culto de adoración se apoya en una razón seria y sólida,
ya que la Eucaristía es a la vez sacrificio y sacramento, y se distingue de los
demás en que no sólo comunica la gracia, sino que encierra de un modo estable
al mismo Autor de ella.
«Cuando la Iglesia nos manda adorar a Cristo, escondido bajo los velos
eucarísticos, y pedirle los dones espirituales y temporales que en todo tiempo
necesitamos, manifiesta la viva fe con que cree que su divino Esposo está bajo
dichos velos, le expresa su gratitud y goza de su íntima familiaridad»
(Mediator Dei 164).
El culto eucarístico, ordenado a los cuatro fines del santo Sacrificio, es
culto dirigido al glorioso Hijo encarnado, que vive y reina con el Padre, en la
unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Es, pues, un culto que
presta a la santísima Trinidad la adoración que se le debe (+Dominicæ Cenæ
3).
La Eucaristía es el mayor tesoro de la Iglesia ofrecido a todos para que
puedan recibir por ella gracias abundantes y bendiciones. La Eucaristía es el
sacramento del sacrificio de Cristo del que hacemos memoria y actualizamos
en cada Misa y es también su presencia viva entre nosotros. Adorar es entrar
en íntima relación con el Señor presente en el Santísimo Sacramento y es la
respuesta de fe y de amor hacia Aquel que siendo Dios se hizo hombre, hacia
nuestro Salvador que nos ha amado hasta dar su vida por nosotros y que sigue
amándonos de amor eterno. Es el reconocimiento de la misericordia y
majestad del Señor, que eligió el Santísimo Sacramento para quedarse con
nosotros hasta el fin de mundo.
El cristiano, adorando a Cristo, reconoce que Él es Dios; y el católico,
adorándolo ante el Santísimo Sacramento, confiesa su presencia real y
verdadera y substancial en la Eucarística. Los católicos que adoran no sólo
cumplen con un acto sublime de devoción sino que también dan testimonio
del tesoro más grande que tiene la Iglesia, el don de Dios mismo, el don que
13
hace el Padre del Hijo, el don de Cristo de sí mismo, el don que viene por el
Espíritu: la Eucaristía.
El culto eucarístico siempre es de adoración. Aún la comunión
sacramental implica necesariamente la adoración. Esto lo recuerda el Santo
Padre Benedicto XVI en Sacramentum Caritatis cuando cita a san Agustín:
“nadie coma de esta carne sin antes adorarla…pecaríamos si no la
adoráramos” (SC 66). En otro sentido, la adoración también es comunión, no
sacramental pero sí espiritual. Si la comunión sacramental es ante todo un
encuentro con la Persona de mi Salvador y Creador, la adoración eucarística
es una prolongación de ese encuentro. Adorar es una forma sublime de
permanecer en el amor del Señor.
Por tanto, vemos que la adoración no es algo facultativo, optativo, que se
puede o no hacer, no es una devoción más, sino que es necesaria, es dulce
obligación de amor. El Santo Padre Benedicto XVI nos recordaba que la
adoración no es un lujo sino una prioridad.
Quien adora da testimonio de amor, del amor recibido y de amor
correspondido, y además da testimonio de su fe.
Ante el misterio inefable huelgan palabras, solo silencio adorante,
presencia que le habla a otra presencia. Sólo el ser creado ante el Ser, ante el
único Yo soy, de donde viene su vida. Es el estupor de quien sabe que ¡Dios
está aquí! ¡Verdaderamente aquí!

Custodia
El legado más grande que Dios nos dejó fue la Eucaristía su presencia viva.
La adoración al Santísimo Sacramento, es una ceremonia especial donde se
exhibe en la Custodia, ese pedazo de pan poderoso, que nos invita a visitar a
Jesús presencia viva. Pero lamentablemente, Jesús nunca ha estado más solo
como sucede en el Santísimo Sacramento. Cuando en las iglesias exponen la
custodia con la hostia consagrada, es triste ver los pocos fieles que acuden a
la adoración, iglesias tienen capillas exclusivas para exponerlo, y a veces
entran dos o tres fieles en el día. En la custodia, Jesús espera de tu visita para
que le cuentes como a un amigo todos tus problemas, tus alegrías, le des
gracias por todo lo que recibes; pero, ¿lo visitas?
El origen y la importancia de esta adoración, de la custodia como tal —a
la que se le llama también ostensorio (del latín ostentare, "mostrar")—
pertenece al culto católico, como una pieza de oro o de otro metal precioso,
donde se coloca la hostia después de consagrada, para adoración de los fieles.
Se remonta al siglo XIII, la cual se dio a conocer en la fiesta de Corpus, como
una necesidad de exaltar la hostia. Comenzó siendo exhibida en cruces e
imágenes. Hacia el siglo XV se crearon torrecillas en cuya elevación se ponía
en unos pináculos la hostia. Fue hasta el siglo XVI que adoptó la forma de un
sol, al principio con ángeles que sostenían la hostia y luego quedó únicamente
la figura del sol, con el espacio en vidrio, en el centro. La costumbre de adorar
al Santísimo Sacramento aparece luego de las herejías de los protestantes en
1392, quienes afirmaban que la hostia no era la presencia viva de Nuestro
Señor Jesucristo sino una especie cualquiera. Fue así como la hostia comenzó
a exaltarse en forma especial, hasta que en el siglo XVI se constituyó como
14
una devoción para los cristianos, creando la Iglesia momentos de adoración
que se iniciaron con las 40 horas, tiempo que se hacía antes de la Semana Santa
y que poco a poco se fue convirtiendo en insigne de la fe, la Adoración al
Cuerpo y Sangre de Jesús Eucaristía.
Luego de los milagros que comenzaron a sucederse después de cinco
siglos, la fe en las visitas ha cobrado su poder. Ninguna bendición tiene más
poder que recibir la bendición del Santísimo de rodillas con la custodia, ha
sido innegable la cantidad de sanaciones físicas, hogares reconstruidos y
personas mentalmente afectadas, totalmente sanadas luego de visitar al
Santísimo. Enfermedades como la depresión, el autismo, la esquizofrenia y
muchas de índoles psicológico han sido curadas con solo venerar o poner al
paciente al frente de la custodia. En ningún lugar Jesús está más vivo que en
el Santísimo Sacramento, por eso te invito a que lo visites frecuentemente y
le cuentes todo como la harías con tu mejor amigo, sobre todo dale gracias,
pues quien agradece recibe más bendición, “Abre mis labios, oh, Señor, para
que mi boca anuncie tu alabanza”. Salmo 51:15, Colosenses 4:2 “Perseverad
en la oración, velando en ella con acción de gracias”.

15
¿POR QUÉ Y CÓMO VISITAR AL SEÑOR
JESÚS SACRAMENTADO?

La hostia consagrada es particularmente eficaz para poder palpar el


amor infinito de su corazón.
¿Quién no necesita de un amigo con quien caminar a lo largo de la vida?
¿Quién no necesita de una persona que nos escuche y acoja con el mayor
aprecio? ¿Quién no necesita de alguien con quien compartir la alegría fraterna
de la amistad, y siempre dispuesta para ayudarnos en los momentos difíciles?
El mejor de estos amigos es Jesús, nuestro Reconciliador, a quien podemos
recibir en el Sacramento de la Eucaristía, y a quien también podemos visitar,
acompañándolo ante el Sagrario, en el silencio de una capilla o de una iglesia.
El Señor Jesús nos llama «amigos». Está siempre con nosotros y, como
sabemos, eso se manifiesta de modo visible en la Eucaristía, «sacramento del
Sacrificio del Banquete y de la Presencia permanente de Jesucristo Salvador».
Siendo un sacramento admirable, a veces se nos olvida que podemos recurrir
a él con frecuencia. No tenemos que esperar cada domingo para encontrarnos
con Cristo presente en la Eucaristía. Podemos salir al encuentro del Señor.
Ahí Jesús nos espera siempre, anhelante de que le abramos el corazón en la
intimidad de la oración.
Si bien es verdad que podemos conversar con el Señor Jesús en todo
momento y en cualquier lugar, su presencia en la Hostia consagrada es
privilegiada y particularmente eficaz para poder «palpar el amor infinito de
su corazón». Allí está presente por excelencia, en el modo como Él quiso
permanecer entre nosotros. Eso hace una gran diferencia. El Señor está
realmente presente en la Eucaristía, invitándonos a acompañarlo,
ofreciéndonos su firme apoyo en nuestro peregrinar. La Iglesia y el mundo —
nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica— «tienen gran necesidad del
culto eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento del amor. No
escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración».

¿Qué le decimos al Señor Jesús Sacramentado?


¡Todo aquello que anida en nuestro corazón! La adoración eucarística es un
momento de intimidad, de confianza y de amistad con Dios. En esos ratos de
oración ante el Santísimo, ante Jesús Sacramentado, recordamos que su
presencia es fruto del amor que nos tiene. Es un momento oportuno para
16
renovar nuestro propósito de ser santos y de responder generosamente al
amor de Dios. En la adoración a Cristo Jesús también podemos pedir perdón
por nuestras faltas y pecados, reconociendo así, con humildad, que sólo Él
tiene el poder para perdonarnos, renovando nuestra confianza en su
misericordia.
Podemos rezar por los demás, por nuestros familiares, los amigos, por los
necesitados, los sufrientes, los enfermos. También por la iglesia, el Santo
Padre y sus desvalidos, por los que necesitan de la fe y se creen abandonados
de Dios. En fin, en cada uno de nosotros anidan diversas intenciones y
necesidades que podemos presentar con fe y confianza al Señor Jesús. De
hecho, la adoración Eucarística tiene una profunda relación con la
evangelización. Por un lado, rezar por los demás ya es una privilegiada forma
de apostolado; y por otro, la experiencia de encuentro con el Seños nos
renueva en el ardor para anunciarlo como quien se ha encontrado
personalmente con Él.
Es verdad que «a menudo, en nuestra oración —como señalaba el Papa
Benedicto XVI—, nos encontramos ante el silencio de Dios (...) Pero este
silencio de Dios, como le sucedió también a Jesús, no indica su ausencia. El
cristiano sabe bien que el Señor está presente y escucha». Esta situación, que
quizás hemos experimentado en más de una ocasión, nos invita a confiar y
tener paciencia, y puede ser un tiempo de maduración para nuestra fe,
recordándonos que «el Dios silencioso es también un Dios que habla, que se
revela».

¿Cómo visitar al Señor presente en el Santísimo Sacramento?


Para empezar necesitamos silencio interior y recogimiento para visitar al
Señor Sacramentado. «El silencio —indicaba Benedicto XVI— es capaz de
abrir un espacio interior en lo más íntimo de nosotros mismos, para hacer que
allí habite Dios, para que su Palabra permanezca en nosotros, para que el amor
a Él arraigue en nuestra mente y en nuestro corazón y anime nuestra vida».
Cuando nos encontramos en presencia de Jesús Sacramentado lo primero es
hacer un acto de fe y tomar consciencia de que Dios está ahí realmente
presente.
Muchas veces visitaremos el Santísimo Sacramento de modo espontáneo.
No siempre hallamos una capilla cerca de donde vivimos o trabajamos, pero a
veces tenemos la oportunidad de hacerlo y la aprovechamos. ¿A quién no le
gusta recibir la visita sorpresa de un amigo cercano? El Señor se alegrará
también cuando lo visitemos así. Sin embargo, sí podemos hacer de la visita
al Santísimo un hábito que tendrá muchos frutos en nuestra vida espiritual.
Quizás podamos visitarlo unos minutos al día, o dos o tres veces por semana.
Podemos hacerlo solos, en la compañía de alguien, o también en familia.
Invitar a alguien a visitar al Señor presente en el Santísimo Sacramento es
una excelente oportunidad para hacer apostolado y dar ocasión para que otras
personas que quizás estén un poco alejadas del Señor vuelvan a encontrarse
con Él en la intimidad de la oración.
Si bien podemos rezar con las palabras que espontáneamente vengan a
nuestro corazón, cuando vamos a visitar al Señor Jesús por un tiempo más
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prolongado ayuda muchísimo el preparar nuestra visita. Podemos, por
ejemplo, dedicar unos minutos a un momento de diálogo personal con el
Señor, otros minutos a la meditación de un texto eucarístico o a rezar con los
salmos, y otro momento a pedir por nuestras necesidades y las de los demás.
Las posibilidades son muy variadas, y esta costumbre ayudará a que nos
mantengamos concentrados y enfocados.
Hablando precisamente de textos sobre los cuales podemos meditar,
existen diversas citas en la Sagrada Escritura para ayudarnos a rezar y con
nuestra meditación. Los pasajes sobre la institución de la Eucaristía en la
Última Cena, por ejemplo —así como aquellos en los cuales el Señor habla del
«Pan de Vida», entre tantas otras—, nos ayudarán a tomar especial
consciencia de la presencia real del Señor. Mediar delante del Señor «nos da
la posibilidad de llegar al manantial mismo de la gracia», nos ayudará a un
encuentro más íntimo con Él, y a descubrir con mayor ardor el inmenso bien
que significa su presencia en la Eucaristía. Hay, por otro lado, muchos
devocionarios eucarísticos que podemos utilizar en nuestras visitas. En ellos
encontraremos también otros textos valiosos, oraciones de santos, así como
cantos adecuados para la oración eucarística que con seguridad enriquecerán
nuestra oración.

«Yo estoy con ustedes todos los días»


Cuando nos acercamos a Jesús Sacramentado tengamos siempre presente su
promesa: «Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo». Es
una invitación a confiar con Él, con alegría, sabiendo que está ahí siempre,
paciente, gozoso, dispuesto a ayudarnos, a escucharnos. De la misma manera,
recordemos que el Señor nos ha querido dejar una Madre que nos acompaña
y nos ayuda a acercarnos cada vez más a su Hijo. Que Ella, como lo decía el
Beato Papa Juan Pablo II, «que fue la verdadera Arca de la Nueva Alianza,
Sagrario vivo del Dios Encarnado, nos enseñe a tratar con pureza, humildad
y devoción ferviente a Jesucristo, su Hijo, presente en el Tabernáculo».

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CONSEJOS PARA ADORADORES

Oración antes de llegar a la capilla y disponerse al encuentro con el


Señor
Aunque sé que mi corazón tendrá paz al estar frente a Ti, en este momento
que salgo de mi hogar para estar contigo empieza ya mi adoración. Empiezo
a vaciar mi corazón de todo aquello que lo angustia, para saciarlo ansiosamente
en el espíritu, como fruto de saber que ahí estarás esperando mi llegada.
Empiezo a vaciar mi mente de sus preocupaciones que la distraen, y la ubico en
el deseo de buscarte para que mi alma pueda alabarte y adorarte, en esa
custodia que expone tu presencia ante mí. Empiezo a despertar mis sentimientos,
dormidos por las respuestas tan duras que han tenido que dar en su diario
vivir, para que estén atentos a contemplar lo hermoso que es amar hasta el
extremo, como solo en Ti lo puedo encontrar.
El recinto del amor en mí… es el corazón. La expresión del amor de Ti
para mí… es la Eucaristía. En esta casa donde moras Tú, Señor,
experimentamos nuestra pertenencia y culmina nuestro encuentro.
Si el tiempo fuera mío, tendría limites. El tiempo es tuyo, y me lo has
dado para que en el encuentre la constancia, para adorarte a Ti, mi amado
Dios. Amén. (Pbro. Juan Alberto García Mendoza)

Al llegar a la capilla de adoración


Al ingresar, arrodíllate por completo, si puedes hacerlo,. Que el gesto de tu
cuerpo sea expresión de tu amor y tu adoración. Inclina la cabeza con respeto.
No comiences inmediatamente con tu oración o meditación. Permanece unos
instantes arrodillado en el banco o sentado, mirando la Hostia Consagrada y
dejándote mirar por Aquel que dio la vida por ti.
En lo posible, deja el reloj y el celular apartado, para que no te distraigas
mirando qué hora es. El tiempo ante Dios, pasa volando, y el tiempo ante Dios
se recupera, pues tendrás la sensación de que saliendo de aquí, el día te
rendirá.
Recuerda que puedes adorar sentado, de rodillas o de pie. Si estás solo,
puedes incluso postrarte en tierra. Lo importante es que el cuerpo no sea un
obstáculo a tu oración, sino que también adore. Algunas veces llegarás un
poco agitado a la capilla, y es bueno que te serenes y que respires de manera
honda y pausada, para detenerte y poder entrar mejor en la intimidad con el
Señor. Otros días llegarás cansado, y vivirás tu encuentro con Jesús como un
“descansar junto a Él”, a modo del discípulo amado que reclinaba su cabeza en
el pecho del Señor. Si estás con otras personas, procura no ser para ellos
motivo de molestia o distracción. Evita hacer ruidos innecesarios, así como
19
comentarios inoportunos. Para entrar en la presencia de Jesús, invoca al
Espíritu Santo, Maestro interior de oración. También puedes hablar a María
y pedirle que te introduzca en la intimidad con el Señor.

Para hacer la lectura y meditación del evangelio


Te aconsejo leer y meditar en tu Hora Santa el Evangelio del siguiente
domingo, o bien, el del domingo anterior. Esto te ayudará a vivir y/o
prolongar la celebración de la Misa del Día del Señor, y así obtener más fruto
de ella. Es bueno que puedas leer el Evangelio directamente de la Biblia y no
del celular o de otro folleto. Al abrir la Biblia, hazlo con respeto y reverencia.
Al finalizar la lectura del texto, puedes besar el libro santo. Recuerda que la
Biblia es Palabra de Dios; es decir, del mismo Jesús que está presente en la
Hostia Consagrada. Por lo tanto, cuando haya en los textos frases que dice
Jesús, imagina que están saliendo de la Hostia Consagrada, directo a tu
corazón.
Pide al Espíritu Santo que descienda abundantemente en tu inteligencia
para que puedas comprender, y en tu corazón para que se inflame en un amor
cada día más intenso por Jesús, en deseos de obedecer su Palabra, en la
decisión de cambiar. Lee el texto no sólo una vez, sino dos o tres veces. En la
tercera lectura, detente en las palabras que más te llaman la atención: alguna
acción de Jesús, algún detalle de la narración, algún gesto. Para obtener un
fruto abundante de ese momento, puedes hacer tres preguntas al texto:
¿Qué dice? Es decir, cuál es el sentido original de las palabras del
evangelista y de Jesús en el contexto en que fueron escritas y dichas. Si es un
relato, imagina los lugares, los rostros, las personas… entra allí mismo. Este
paso requiere una lectura atenta y pausada.
¿Qué me dice? Este segundo momento consiste en una meditación, una
reflexión orante, donde puedes preguntarte y preguntar a Jesús qué mensaje
contiene para tu vida en la actualidad. Qué aspectos de tu vida cotidiana son
iluminados por esa Palabra. Qué sentimientos o actitudes sientes que el Señor
te invita a mejorar. Qué decisiones inspira en ti.
¿Qué le digo? Luego de escuchar y de pensar, un tercer momento es
responder a Jesús con una oración, que brota del texto mismo. Esta oración
la hará brotar el mismo Espíritu Santo que inspiró la Sagrada Escritura.
Habla a Jesús con confianza, a veces agradeciendo, otras pidiendo perdón,
otras entregando, otras simplemente alabándolo. Para este momento puedes
usar también los Salmos (en la Biblia te indica si un salmo es de acción de
gracias, de perdón, etc.) o algún canto que exprese lo que en ese momento
esté en tu alma.
El momento final es dejar el corazón serenamente ante Jesús, en silencio;
contemplar a Aquel que es la Palabra de Dios hecha Carne y presente en el
Pan.
Cada uno de nosotros será llevado por el Dios Uno y Trino a vivir una
mayor intimidad. Es preciso ser dóciles, para que ese tiempo sea un inicio de
la Contemplación y Adoración que viviremos en la Jerusalén Celestial.

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ESQUEMAS DE ADORACIÓN
AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Siendo el pan una comida que nos sirve de alimento y se conserva guardándole,
Jesucristo quiso quedarse en la tierra bajo las especies del pan. No solo para servir de
alimento a las almas que lo reciben en la sagrada Comunión, sino también para ser
conservado en el sagrario y hacerse presente a nosotros, manifestándonos por este
eficacísimo medio el amor que nos tiene.
San Alfonso Ma. De Liborio
Quiere Él para el bien de las criaturas, que su cuerpo, su alma, su divinidad se hallen
en todos los rincones del mundo, a fin de que podamos hallarle cuantas veces los
deseemos y así en Él hallemos toda la suerte de dicha felicidad.
Santo Cura de Ars

VISITA A JESÚS SACRAMENTADO


Por la señal, Señor mío Jesucristo.

ORACIÓN PREPARATORIA
Aquí estoy en tu divina presencia, Jesús mío, para visitarte.
He venido, Señor, porque me has llamado.
Tu presencia real en la Sagrada Eucaristía es el eco de aquellas palabras
que nos dirigiste en el Evangelio; “Vengan a Mí todos los que están cargados
de sus miserias y pecados y Yo los aliviaré”. Aquí vengo pues, como enfermo
al Médico, para que me sanes; como pecador al Santo, para que me santifiques;
y como pobre y mendigo al rico, para que me llenes de tus divinos dones.
Creo, Jesús mío que estás en el Santísimo Sacramento del Altar, tan real
y verdaderamente como estaban en Belén, como estabas en la cruz y como
estás ahora en el Cielo.
Espero en Ti, que eres poderoso y bueno, para santificar mi alma y
salvarme.
Te amo con todo mi corazón, porque eres la Bondad infinita, digno de ser
amado de todas las criaturas del Cielo y de la tierra; y me has amado hasta
derramar tu sangre y dar vida en la cruz por mí.

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Vengo aquí a buscar un refugio contra la corrupción del mundo, fuera de
Ti todo es falsedad y mentira; vengo a Ti que eres la Verdad eterna. El mundo
está lleno de abismos de iniquidad; vengo a Ti que eres el único Camino de la
felicidad. En el mundo todo es sensualidad y pecado; vengo a Ti que eres Vida
y Santidad de las almas.
¡Dame luz, Señor! ¡Que yo te vea presente en el Sagrario con los ojos de
la fe; y que mi corazón beba gasta que saciarse de la fuente del Amor divino
que brota de tu Corazón Sacramentado!
LECTURA DEL DÍA CORRESPONDIENTE

COMUNIÓN ESPIRITUAL
Creo Jesús mío, que eres el Hijo de Dios vivo, que has muerto en la cruz por
mí, y estás ahora real y verdaderamente en el Santísimo Sacramento del Alter.
Te pido perdón de todos mis pecados. Te amo sobre todas las cosas y deseo
recibirte. Ven a mi corazón. Te abrazo. No te apartes jamás de mí. Jesús, José
y María, os doy el corazón y el alma mía.
ESTACIÓN AL SANTÍSIMO
Está constituida por cinco Padres nuestros, Avemarías y Glorias, por las cinco
llagas y uno por el Papa.
JACULATORIAS CONTRA LA BLASFEMIA
Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios, y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea María Santísima, la excelsa Madre de Dios.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción a los cielos.
Bendito sea el Nombre de María. Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo Esposo.
Bendito Sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
ORACIÓN FINAL
Gracias, Jesús mío, por la bondad con que me has recibido y permitido gozar
de tu presencia y compañía amorosa. Me vuelvo a mis ocupaciones. Mi
corazón queda contigo. En mi trabajo y mis descansos me acordaré de Ti y
preocuparé vivir con la dignidad que merece tu amistad divina. Dame tu
bendición y concédeme todas las gracias, que necesito, para amarte y servirte
con la mayor fidelidad.
Bendice, Señor, a nuestro Santísimo Padre el Papa, tu Vicario en la tierra;
ilumínale, santifícale y líbrale de todos sus enemigos.
Bendice a tu Iglesia Santa y has que su luz brille de todas las naciones; y
que los paganos conozcan y adoren el único verdadero Dios y a su Hijo
Jesucristo.

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Bendice a tus sacerdotes, santifícalos y multiplícalos.
Bendice y protege a nuestra nación.
Bendice a todos nuestros bienhechores y concédeles la bienaventuranza
eterna.
Bendice a los que han ofendido y cólmalos de beneficios.
Bendice a todos nuestros familiares y haz que vivan todos en tu gracia y
amistad que un día nos reunamos en la Gloria.
Da el descanso eterno a todas las almas de los fieles difuntos que están
en el Purgatorio.
Da la salud a los enfermos. Convierte a todos los pecadores. Danos a
todos tu divino amor, para que tu Santísimo Rostro se convierta un día en luz
esplendorosa en la Gloria, donde en unidad con el Padre, y el Espíritu Santo
te alabemos y bendigamos por los siglos de los siglos. Amén.
No dejes de saludar también a la Santísima Virgen, o con el rezo del Santo
Rosario, o al menos diez Avemarías y una Salve.

ADOREMOS LA EUCARISTÍA, MISTERIO DE FE


(Tiempo Ordinario – I)
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Altísimo Señor
MONICIÓN
Nos encontramos aquí, ante el Santísimo Sacramento para adorar, alabar, dar
gracias, reparar y pedir al Señor durante esta Hora Santa, unidos a muchos
hermanos y hermanas de todo el mundo, con los que formamos una sola familia, la
familia de los hijos de Dios.
ADORACIÓN
VISITA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres está noche y día en este
sacramento, lleno de piedad y amor, esperando, llamando y recibiendo a
cuantos vienen a visitarte; creo que estás presente en el sacramento del altar.
Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todos los beneficios
que me has hecho, especialmente por haberte a Ti mismo en este sacramento,
por haberme concedido como abogada a tu amantísima Madre y haberme
llamado a visitarte en esta iglesia.
Adoro a tu Santísimo Corazón y deseo adorarlo por tres fines: el primero,
en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar, para reparar
todas las injurias que recibes de tus enemigos en este sacramento; finalmente,
deseo adorarte con esta visita en todos los lugares de la tierra donde estás
sacramentado con menos culto y mayor abandono.
Me pesa haber ofendido tantas veces tu divina bondad en mi vida pasada.
Propongo con tu gracia, no ofenderte más en adelante; y ahora me consagro

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eternamente a ti, renuncio a mi voluntad y te la entrego por completo, con
mis afectos, deseos y todo lo que tengo,
Te encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las devotas del
Santísimo Sacramento y de María Santísima. Te encomiendo también a los
pobres pecadores. Finalmente, Amadísimo Salvador mío, uno todos mis
afectos y deseos a los de tu Corazón amorosísimo, y así unidos los ofrezco a
tu eterno Padre y le suplico, en nombre tuyo, que, por tu amor, los acepte y
escuche. Así sea (San Alfonso María de Ligorio)
V/Alabemos y demos gracias en cada instante y momento
R/ Al Santísimo y Divinísimo Sacramento.
(Padrenuestro, avemaría y gloria)
VISITA A MARÍA SANTÍSIMA
Inmaculada Virgen y Madre Mía, María Santísima, a ti que eres la Madre de
mi Señor, la reina del mundo, la abogada, la esperanza y el refugio de los
pecadores en este día yo, que soy el más miserable de todos, te venero, oh,
gran Reina, y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has
concedido, especialmente la de haberme librado del infierno, que tantas veces
he merecido.
Te amo, Señora Amabilísima, y por el amor que te tengo, te prometo
servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas amada también por los
demás. Yo te confío todas mis esperanzas y mi eterna salvación.
Oh, Madre de misericordia, acéptame por tu siervo y acógeme bajo tu
manto, ya que eres tan poderosa para con Dios, líbrame de todas las
tentaciones o alcánzame fuerza para vencerlas hasta la muerte.
Te pido el verdadero amor a Jesucristo. De ti espero la gracia de una buena
muerte.
Oh, Madre mía, por el amor que tienes a Dios te ruego que siempre que
me ayudes, pero mucho más en el último momento de mi vida.
No me desampares mientras no me veas a salvo en el cielo, bendiciéndote
y cantando tu misericordia por toda la eternidad. Así lo espero. Así sea.
MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Señor, Dios eterno, alegre te A Ti la Iglesia Santa, por los confines
cantamos a Ti nuestra alabanza, a Ti, extendida, con júbilo te adora y canta
Padre del Cielo, te aclaman la tu grandeza: Padre, infinitamente
creación. santo, Hijo eterno Unigénito de Dios,
Postrados ante Ti los ángeles te Santo Espíritu de amor y de
adoran y cantan sin cesar: Santo, consuelo.
santo, santo es el Señor, Dios del Oh, Cristo, Tú eres el Rey de la
universo; llenos están los cielos y la Gloria,
tierra de tu gloria. Tú, el hijo y la Palabra del Padre.
A Ti señor, te alaba el coro celestial Tú, El Rey de toda la creación.,
de los apóstoles, la multitud de los Tú, para salvar al hombre, tomaste la
profetas te enaltece, y el ejército condición de esclavo en el seno de
glorioso de los mártires te aclama. una virgen.

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Tú destruiste la muerte y abriste los Sé Tú pastor y guíalos por siempre.
creyentes las puertas y de la gloria. Día tras día te bendeciremos
Tú vives ahora, inmortal y glorioso, Y alabaremos tu nombre por siempre
en el Reino del Padre. jamás y dígnate, Señor, a guardarnos
Tú vendrás algún día, como juez de pecado de este día.
universal. Ten piedad de nosotros, Señor,
Muéstrate, pues, amigo y defensor de Ten piedad de nosotros.
los hombres que salvaste. Que tu misericordia, Señor,
Y recíbelos por siempre allá en tu Venga sobre nosotros,
reino, con tus santos y elegidos. como lo esperamos de Ti,
Salva a tu pueblo, Señor, y bendice a Señor, me acojo,
tu heredad. No quede nunca defraudado.

LECTURA BÍBLICA: Mateo 6:24-34


SALMO RESPONSORIAL (83) R/¡Qué deseables son tus moradas!
CANTO DE MEDITACIÓN: El Señor es mi luz
REPARACIÓN
Oh, Dulcísimo Jesús, me postro ante Para darte reparación de las culpas
tu Divina Majestad y en nombre de del mundo entero;
toda la familia humana, pasada, Para suplir cualquier ofensa, amarte
presente y futura, quiero adorarte, por todos y darte en el nombre de
alabarte y bendecirte como a nuestro todos,
creador de todos, y por cualquier Amor, gloria y acción de gracias.
cosa creada darte gracias desde lo Tú, oh, mi Jesús, dulce vida mía,
más profundo de mi corazón. sella con tu bendición esta
Estoy aquí para amarte, para reparación,
alabarte, para agradecerte y ponerme Y haz que cada acto que yo cumpla,
a tu servicio. se repita, se multiplique y llegue
En la santidad de tu Divina Voluntad hasta Ti
Vengo a sustituirme por todos, por Para llevar hasta tu trono en nombre
cualquier criatura y también por las de todos,
almas más alejadas, por todos los Amor, gloria y divina reparación.
pecadores, (Sierva de Dios Luisa Picarreta)

SÚPLICA
Dulcísimo y amadísimo Señor, a quien adoro, alabo y bendigo en este
Santísimo Sacramento del altar, Tú conoces bien mi debilidad y mi necesidad;
Tú sabes en cuántos pecados o vicios estoy sumergido, y cuán a menudo me
veo molestado, tentado, turbado y manchado. Vengo a pedirte el remedio,
vengo a implorar tu ayuda y tu consuelo.
Estoy hablando con quien sabe todas las cosas, con uno para quien están
en plena luz todos los escondrijos de mi alma; estoy hablando contigo que
eres el único que puede darme consuelo y ayuda eficaz. Tú sabes cuáles son
los bienes que más necesito y lo pobre que estoy de virtudes.
Estoy aquí en tu presencia, pobre y desnudo, pidiéndote gracia,
implorando tu misericordia. Da de comer a este limosnero, muerto de hambre,
inflama mi frialdad en el fuego de tu amor, alumbra mi corazón con la luz de
tu presencia.

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Que desde ahora y para siempre solamente Tú me sepas dulce; porque
solo Tú eres mi comida y mi bebida, mi amor y mi gozo, mi felicidad y todo
mi bien.
¡Ojalá que con tu presencia me inflames, totalmente me consumas, me
transformes en Ti, de modo que me convierta en un solo ser espiritual
contigo, por virtud de la gracia de la unión íntima de ese fuego intensísimo
del amor! No toleres que me retire de tu presencia en ayunas y frío; haz
conmigo esas obras misericordiosas que maravillosamente has hecho con tus
santos. (Imitación de Cristo)
BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO
CANTO FINAL: Mi alma glorifica al Señor

ADOREMOS A CRISTO, PAN DE VIDA


(Tiempo Ordinario- II)
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Cantemos al amor de los amores.
MONICIÓN
“Todos los miembros de la Iglesia –dijo Juan Pablo II- deben de estar alerta en
procurar que este sacramento de amor sea el centro de la vida el pueblo de Dios, para
que a través de todas las manifestaciones que su culto merece, se le devuelva a Cristo
amor por amor y verdaderamente llegue a ser la vida de nuestras almas”
ADORACIÓN
Te adoramos, Jesús, en esta Hostia por rutina y por aquellos que salen a
Santa, pan bajado del cielo, la calle y se portan como si no te
Que has querido quedarte conmigo y hubieran recibido.
por mí en el Santísimo Sacramento Oh, María dulce Madre de la
del altar. Eucaristía, el reino de tu Hijo Jesús
Te adoramos, oh, Padre Celestial; resplandecerá en su triunfo
le enviaste a tu Hijo al mundo, eucarístico y no vendrá más que por
Delicia del Paraíso, para que se ti, oh, María.
quedara siempre con nosotros. Por ti, oh, María, la Eucaristía
Señor Jesús, te adoramos y te volverá a ser el corazón de toda la
bendecimos en todas las Iglesias del vida de la Iglesia: una vida de
mundo. adoración, de acción de gracias, de
Te adoramos y te alabamos en cada alabanza y de propiciación.
hostia escondida en todos los Dulce Madre de la Eucaristía, colma
sagrarios del mundo. el gran vacío en torno a Jesús,
Queremos adorarte y bendecirte por presente en la Eucaristía forma una
aquellos que te persiguen en la gran barrera de fe de amor en torno a
Eucaristía y por aquellos que te su divina presencia;
reciben sacrílegamente. Coloca a tus hijos predilectos come
Queremos adorarte y bendecirte por trinchera de amor en torno a todos
aquellos que te reciben fríamente o los sagrarios de la tierra.

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MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Oración de Santo Tomás de Aquino
LECTURA BÍBLICA: Juan 17:11.17-23
MOMENTO DE SILENCIO
ORACIÓN
R/. Adoramos tu cuerpo, Señor Jesús, inmolado por nosotros en la
cruz.
Este cuerpo que nació de la Virgen María, fruto de su vientre generoso / R.
Este cuerpo bautizado en el Jordán y que lavó todas nuestras culpas/ R.
Este cuerpo que descansó en el pozo de Jacob y que dio el agua de la fe a la
Samaritana/R.
Este cuerpo cuyos brazos estrechaban a los niños a su apóstol divino/R.
Este cuerpo cuyos pies lavó la pecadora y fue liberada de sus muchos
pecados/R.
Este cuerpo que se arrodilló ante sus apóstoles y les lavó los pies/ R.
Este cuerpo que sudó sangre por nosotros en el huerto de los olivos/R.
Este cuerpo que fue entregado a Pilato y por nosotros fue crucificado/R.
Este cuerpo que al tercer día resucitó glorioso/R.
Este cuerpo que Tomás tocó y reconoció gritando:” ¡Señor mío y Dios mío”
/R.
Este cuerpo sacratísimo que es el fundamento de nuestra Salvación/R.
CANTO DE MEDITACIÓN: Tu palabra me da vida
REPARACIÓN
Oh, Prisionero de Amor, Te amo, me reparación de cualquier ofensa,
arrepiento de mis pecados y te adoro cualquier ultraje que te hayan hecho.
en todas las iglesias del mundo, Al acompañarte como lo estoy
especialmente en aquellas donde haciendo quiero también amarte por
estás más abandonado, solo y quien no te ama, alabarte por quien
despreciado. te desprecia, pedirte perdón por
Haz que mi corazón sea una lámpara quien te blasfema, pedirte perdón por
ardiente, que brille siempre delante quien te ofende, arrodillarme ante tu
de tu presencia en cada día, a cada presencia ‘or quien no se arrodilla y
hora, a cada instante y por toda la pasa indiferente.
eternidad. Eterno Padre, te doy gracias por
Oh, Prisionero de amor, aquí estás, todos los privilegios que has
cansado y oprimido por tantos concedido a María Santísima por
sacrilegios. haberla hecho tu hija predilecta.
Oh, Jesús, quiero hacerte tantos actos Eterno hilo, te doy gracias por el
de reparación como Misas abismo de favores con que colmaste a
profanadas, por cuantos pasos y María Santísima, por haberla hecho
obras hiciste durante tu vida mortal. tu Madre Inmaculada.
Oh, prisionero de amor, Tú estás Santísima Trinidad, ten piedad de mí.
abandonado y solo, y yo quiero Ángel de la Guarda, custódiame.
compañía y estar pronto para darte San José, asísteme.
San Miguel Arcángel, defiéndeme.
27
Arcángel San Rafael, acompáñame.
(Sierva de Dios Luisa Picarreta)

SÚPLICA
En la noche en la que fue entregado, nuestro Salvador celebró la última cena
y confió a la iglesia el memorial de su muerte y su resurrección, para que lo
celebrara perennemente hasta su venida. En la luz de este gran misterio
dirijamos a Cristo nuestro corazón
/R. Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.
 Señor, que ha entregado tu sacerdocio a la Iglesia, para que se sienta
siempre unida a Ti en el sacrificio de la alabanza. R/
 Señor, que te ofreces al pueblo redimido, pan de vida bajado del cielo,
suscita en los fieles una santa hambre de Ti. R/
 Señor, que nos has dado un mandamiento nuevo, haz que experimentemos
la fuerza renovadora de tu amor. R/
 Señor, que has comido la Pascua de tus discípulos, como cumplimiento de
tu reino, admítenos en el banquete eterno junto con nuestros hermanos
difuntos. R/
 Señor, que quisiste que tu Madre estuviera a tu lado junto a la cruz,
participando en tus dolores, por intercesión concédenos compartir con
alegría tus padecimientos. R/
Oh, Dios, que has hecho de la Virgen María la esposa del Espíritu Santo, y
colaboradora generosa del Redentor, concédenos también a nosotros
adherirnos a Cristo, tu palabra viviente para cooperar en la salvación del
mundo. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
DESPEDIDA DE JESÚS SACRAMENTADO
Quédate con nosotros, Señor, esta para consolar a los que sufren,
noche, quédate para adorar, alabar y para bendecir a los que yacen en el
dar gracias al Padre por nosotros lecho del dolor,
mientras dormimos. para dar contrición a los que mueren,
Que baje del cielo tu misericordia para recibir en los brazos de tu
sobre el mundo, alivia desde los misericordia a las miles de almas que
sagrarios de la tierra la prolongada se presentarán ante Ti esta noche
noche de sufrimiento y pena de las para ser juzgadas.
benditas ánimas del purgatorio. ¡Oh, buen Pastor! Quédate con tus
Quédate con nosotros, Señor, para ovejas, defiéndelas de los peligros
alejar la justa ira de Dios de nuestras que las rodean y las amenazan.
ciudades que atraen la justicia del Pero sobre todo, quédate con los que
cielo con sus densísimas nubes de sufren y con los agonizantes.
vicios y crímenes. Danos una noche tranquila y una
Quédate con nosotros muerte serena.
para guardar los inocentes, Oh, Dios, sé nuestro Padre
para sostener a los atentados, misericordioso hasta los últimos
para levantar a los caídos, instantes de nuestra vida,
para subyugar el poder del dominio, para que sin temor podemos
para impedir el pecado. presentarnos delante de ti, para ser
Quédate con nosotros Señor. juzgados.
28
Así sea. (P. Gabriel Amorth)

BENDICIÓN DEL SANTÍSIMO


CANTO FINAL: Mientras recorres la vida

ADOREMOS A CRISTO, VERBO ENCARNADO


(Tiempo de Adviento y Navidad)
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Ven, Ven, Señor, no tardes
MONICIÓN
San Lucas, en el episodio del nacimiento de Jesús, subraya el valor simbólico
claramente eucarístico de Belén que significa “Casa del pan” y del pesebre en donde
fue puesto el Salvador. La tradición Patrística afirma que la Eucaristía es un don
materno, María es el templo en el que Dios se hizo sacerdote y víctima.
ADORACIÓN
Señor, Dios omnipotente, estamos para estar y vivir contigo,
aquí, en tu presencia para adorarte, Con el padre en el Espíritu Santo,
alabarte y cantarte, para decirte que por los Siglos de los Siglos.
esperamos tu día, el día de tu venida Oh, Dios, que has enviado desde el
como Salvador cielo a tu hijo, palabra y pan de vida,
Y estamos vigilando y consagrando a en el seno de la Santísima Virgen,
Ti también este tiempo. haz que con el ejemplo de María
Míranos, Señor, que estamos recibamos a tu Verbo, hecho hombre,
esperando tu retorno En la escucha interior de las
¡Ven pronto, Señor! Escrituras y en la participación
Cuando Tú vengas, Señor Jesús, siempre más viva de los misterios de
nosotros iremos a tu encuentro la salvación.

TIEMPO DE NAVIDAD
Señor Jesucristo, Tú que has Sí, es verdaderamente dichosa la
iluminado la noche naciendo entre culpa del hombre que ha causado tu
nosotros, pobre de los pobres; venida,
con la luz has anunciado a los Dichoso Israel que ha tenido viva tu
pastores, que velaban en la noche, la espera,
gloria de Dios y la paz a los hombre Dichosa María que ha creído y ha
de buena voluntad; con las estrellas aceptado ser tu madre.
has guiado a los sabios que buscaban Señor, acepta nuestra alabanza y seas
al Rey de los reyes. bendito, Tú que con el Padre y el
Señor, en esta hora santa hemos Espíritu Santo vives por los siglos de
venido a confesar nuestra fe en Ti y los siglos.
ofrecerte nuestra adoración, a darte Amén.
gracias por tu encarnación. (Comunidad de Bose)

MOMENTO DE SILENCIO

ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS


29
Con los Ángeles del cielo cantaron sobre la cueva de Belén, decimos también
nosotros:
Gloria a Dios en el cielo y en la tierra Ten piedad de nosotros;
paz a los hombres que ama el Señor. Tú que quitas el pecado del mundo
Por tu inmensa gloria, te alabamos, Atiende a nuestra súplica;
Te bendecimos, te adoramos, te Tú que estás sentado a la derecha del
damos gracias, Señor Dios, Rey Padre, ten piedad de nosotros,
celestial, Por qué solo Tú eres Santo, solo Tú,
Dios Padre todo poderoso, Señor Señor, solo Tú, altísimo Jesucristo
Hijo Único, Jesucristo Señor Dios, Con el Espíritu Santo,
Cordero de Dios, Hijo del Padre, En la gloria de Dios Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, Amén

CANTO PAULINO: Corintios 1:12-20


LECTURA BÍBLICA: Isaías 25:6-9
MOMENTO DE SILENCIO
SALMO RESPONSORIAL (22) /R. Habitaré en la casa del Señor toda la vida
REPARACIÓN
Jesús se prepara a venir a este mundo como el gran “Reparador”, para expiar los
pecados del mundo. Por eso, al entrar en este mundo dice: “Sacrificio y oblación no
quisiste: pero me has formado un cuerpo. Entonces dije: he aquí que vendo a hacer, oh,
Dios, tu voluntad” (Hebreos 10:5-7). A la reparación de Jesús, debemos unir la
nuestra.
Oh, Jesús, que estás aquí presente en nuestra existencia, del primer al
el Santísimo Sacramento, queremos último respiro, en un purísimo y
en este momento renovar los votos desinteresado acto de amor en tu
de nuestro bautismo. divina Voluntad.
Renunciamos al pecado para vivir en Renegamos del modo más absoluto
la libertad de los hijos de Dios. de todo aquello que nos pudo haber
Renunciamos a todas las seducciones impedido ni nos impedirá esta
del mal para que el pecado no nos promesa.
esclavice. Este acto de renuncia y ofrecimiento,
Renunciamos a Satanás, padre y lo ponemos en las manos de María
autor de todo pecado. Nuestra Madre, que ella lo garantice,
Detestamos, aborrecemos y lo selle y lo presente, oh, Jesús, a tu
renunciamos no solo a todo lo que amantísimo Corazón.
desde el primer instante de nuestra Rebautízanos, Jesús, en tu
existencia ha sido causa de pecado preciosísima Sangre, y quedaremos
mortal, venial e imperfecciones, sino recubiertos de tus infinitos méritos.
que ofrecemos, Señor, de manera Amén.
irrevocable de todo el tiempo de

SÚPLICA
Invoquemos a Cristo, alegría júbilo de cuantos esperan su llegada y
digámosle: /R. Ven, Señor, y no tardes más.
 Tú que existes antes de los tiempos, ven y salva a los que viven en el
tiempo. /R.
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 Tú que creaste el mundo y todos lo que en él habitan, ven a restaurar la
obra de tus manos./R
 Tú que no despreciaste nuestra naturaleza mortal, ven y arráncanos del
dominio del pecado./R
 Tú que viniste para que tuviéramos vida abundante, ven y danos tu vida
eterna. /R
O bien:
Señor, Tú has nacido en Belén para ser el pan de vida del mundo.
/R. Bendito Tú que vienes en el nombre del Señor.
 Tú conoces el hambre y la angustia, el deseo y las esperas de todos los
hombres: resplandece en nuestra noche como el sol que ilumina y calienta.
/R
 Tú estás presente en medio de nosotros con tu cuerpo como en Belén: haz
que reconozcamos esta tu presencia en el ministerio eucarístico. /R
 Tú eres el pan que el Padre nos ofrece en la mesa del amor fraterno: guarda
y haz perfecta la unidad de tu Iglesia. /R.

ADOREMOS A CRISTO, CRUCIFICADO


(Tiempo de cuaresma)
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Perdona a tu pueblo, Señor
MONICIÓN
Del costado atravesado de Jesús salió sangre y agua, símbolos y figuras de la
eucaristía y del bautismo, los dos sacramentos que forman y alimentan en la iglesia.
En la simbología de la edad media se ve una mujer que, a la diestra de Cristo bajo la
cruz, levanta una copa para recibir la sangre que brota de la herida del costado de
Cristo. En la mujer que levanta la copa, la tradición Cristiana se ve María en su
relación con la eucaristía.
ADORACIÓN
Señor, Jesucristo, que has unido sagrarios, pero queremos abatir
estrechamente tu misterio eucarístico también las barreras que con
al mandamiento de amar y servir a frecuencia separan todavía nuestra
nuestros hermanos, te adoramos piedad de la vida comunitaria.
postrados ante tu presencia. Ayúdanos a creer más y amar más,
Al lavar los pies a tus apóstoles en la haz eucarística nuestra existencia en
última Cena, nos ha enseñado a unir estos años dramáticos y maravillosos,
nuestra adoración al empeño al principio del tercer milenio
cotidiano de servir a los hermanos. cristiano
Necesitamos, Señor, encontrar la Haz que nuestras comunidades
dulzura y la paz de la intimidad reencuentren la alegría de seguirte a
contigo, huésped discreto de nuestros

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Ti, nuestro maestro y guía, en el estarías presente cuando los fieles
camino hacia el Padre- están en adoración.
Oh, María Madre de Jesús y Madre ¡Oh, María, gracias, por tu presencia!
Nuestra, tú nos has invitado a adorar Por esto te entrego mi corazón para
a Jesús en el Santísimo Sacramento y que tú puedas adorar a Jesús en mí y
nos has asegurado que tú siempre conmigo. Amén.

MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Oh, Jesús, escondido en el Santísimo nos abriste la inagotable fuente de tu
Sacramento, Tú con una sola palabra misericordia y nos ofreciste lo más
habrías podido salvar miles de valioso que tenías: la Sangre y Agua
mundos y uno solo de tus suspiros de tu Corazón.
habría satisfecho la justicia de tu He aquí la omnipotencia de tu
Padre. Pero Tú, oh, Jesús, te misericordia, de ella toda gracia fluye
entregaste por nosotros a tan hacia nosotros.
asombrosa pasión únicamente por Adorado seas, oh, Dios, en la obra de
amor, y te has anonadado por tu tu misericordia; bendito seas por
misericordia. todos los corazones fieles sobre los
Tú, oh Señor, partiendo de esta tierra cuales se posa tu mirada, en los
deseaste quedarte con nosotros y te cuales está tu vida inmortal.
dejaste a Ti mismo en el Sacramento Oh, mi Jesús de la misericordia, Tu
del altar abriéndonos de par en par tu santa vida sobre la tierra ha sido
misericordia. dolorosa y terminó entre terribles
Aquí el remedio de nuestras tomentos, suspendido en la cruz, por
enfermedades, oh, fuente viva de amor a nuestras almas.
misericordia, hacia Ti corren todas En el Santísimo Sacramento nos has
las almas: unas con ciervos, sedientos dejado tu misericordia; tu amor ha
de tu amor, otras para lavar las proveído; que caminando por la vida,
heridas de sus pecados, otros aún, entre sufrimientos y fatigas no
cansadas de la vida, para tomar dudemos nunca de tu bondad y de tu
fuerza. Cuando estabas muriendo en misericordia.
la cruz, en aquel momento nos (Beata María Faustina del Santísimo
donaste la vida eterna; al permitir Sacramento)
que se abriera tu sacratísimo costado

LECTURA BÍBLICA: Joel 2:12-18


MOMENTO DE SILENCIO
SALMO RESPONSORIAL (50) R/ Misericordia Señor, Hemos pecado
CANTO DE MEDITACIÓN: Perdón, oh, Dios Mío
REPARACIÓN
Padre Santo, cuida en tu nombre a la efusión de tanta sangre en mi
los que me has dado para que sean cuerpo.
uno como nosotros. Padre misericordioso, haz que
Padre justo, recuérdales mi docilidad reconozcan sus errores y se
y mi humildad, mi sinceridad y mi reconcilien, para que cuando vengan
gran amor, para que ellos puedan a recibirme en la sagrada comunión
poner fin a mi agonía ocasionada por vengan con dignidad.

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Padre bueno, llama a los pastores y humildes; que en este tiempo de
enséñales a ser flexibles y dóciles los cuaresma, entiendan mi expiación y
unos con los otros, recogidos y busquen en mí la verdadera sabiduría

CORONA DE LA DIVINA MISERICORDIA


(Padre nuestro, Ave María) día resucitó de entre los muertos,
CREO en Dios, Padre Todopoderoso, subió al cielo y está sentado a la
Creador del cielo y de la tierra. creo derecha de Dios, Padre
en Jesucristo, su único hijo, nuestro Todopoderoso, desde allí ha de venir
Señor, que fue concebido por obra y a juzgar a vivos y muertos,
gracia del Espíritu Santo, nació de Creo en el Espíritu Santo, la Santa
Santa María la Virgen, padeció bajo Iglesia Católica, la comunión de los
el poder de Poncio Pilato. santos, el perdón de los pecados, la
Fue crucificado, muerto y sepultado, resurrección de la carne y la vida
ascendió de los infiernos, y al tercer eterna. Amén.

En las cuentas grandes: “Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo, la Sangre,


el alma y la divinidad de tu amadísimo Hijo y Señor Nuestro Jesucristo,
¡En expiación de nuestros pecados y los del mundo entero!
En las cuentas pequeñas: “Por la pasión dolorosa de Jesús, ten misericordia
de nosotros, y del mundo entero.”
Al final se reza tres veces: “Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten
misericordia de nosotros y del mundo entero.”
SÚPLICA
En este tiempo de cuaresma, pidamos a Jesús, aquí presente el Santísimo
Sacramento, que escuche las oraciones de su pueblo penitente.
/R. Señor Jesús, escúchanos.
 Para que el Señor Jesús, que consagró con su ayuno los días de la santa
cuaresma, bendiga la penitencia de la Iglesia y la guarde de todo mal. /R.
 Para que todos los hombres adviertan la exigencia d renovarse en la
mentalidad y en las obras, y sepan reaccionar con firmeza contra la falta de
compromiso moral y social. /R.
 Para que los discípulos del Señor, iluminados por la Sagrada Escritura,
purificados por el sacramento del perdón y fortalecidos con el pan de vida,
testimonien que el reino de Dios es alegría y paz en el Espíritu. /R.
 Para que los enfermos y los que sufren se sientan, más que nunca, parte de
la comunidad que ora y lucha contra el mal. /R.
 Para que el Señor bendiga a nuestro Santo Padre, ilumine y llene de
santidad y sabiduría a nuestros obispos. /R.
 Para que las familias en esta cuaresma lean la Sagrada Escritura, se
dediquen más a la oración en común hagan obras de misericordia material
y espiritual. /R.
 Para que, reconciliados contigo, Señor, seamos con María, tu Madre y
nuestra Madre, dispensadores de perdón y portadores de paz. /R.

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 Por nosotros, aquí reunidos, que hemos escuchado “no solo de pan vive el
hombre”, para que se nos despierte el hambre de la palabra de Dios y del
Pan de vida eterno /R.
 Por los que padecen hambre o cualquier necesidad en su cuerpo o están
turbados en su espíritu: para que Dios acuda en su socorro. /R.
 Para que los hijos pródigos y dispersos sientan la nostalgia de la casa del
Padre y vuelvan al banquete de fraternidad. /R.
 Por cuantos han sido llamados hoy a la eternidad para que reciban el don fe
la eterna bienaventuranza. /R.
 Para que, mirando a María, dolorosa y fiel junto a la cruz de su Hijo, nos
sintamos sostenidos en la hora de la tentación. /R.
 Por los indiferentes, los ateos, los pecadores y los negligentes, para que se
conviertan en este tiempo propicio. /R.
BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO
CANTO FINAL: Cristo te necesita para amar.

ADOREMOS A CRISTO, RESUCITADO


(Tiempo pascual)
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: ¡Aleluya!, el Señor es nuestro rey
MONICIÓN
En la eucaristía la comunidad cristiana revive la Pascua y la resurrección del
Señor. Cristo resucitado, presente aquí en el Sacramento del altar, se pone a la
cabeza de toda la humanidad para dar gracias al Padre y para hacernos a todos
partícipes de su victoria.
ADORACIÓN
Jesús, Tú eres la Pascua de nuestra Tú eres el cordero que no abre la boca,
salvación; Tú, El que ha tomado sobre el cordero llevado al matadero,
sí los sufrimientos de todos; Tú eres el inmolado en la tarde y sepultado en la
que se encarnó en el seno de la Virgen, noche.
y que colgado de la cruz y enterrado, En la cruz no te quebrantaron los
sujeto a la corrupción. huesos y en el sepulcro no fuiste desde
Tú resucitaste de los muertos e hiciste lo hondo del pecado y de la muerte
resucitar a la humanidad, resurgiendo hasta lo más alto de los cielos.
de los muertos, subiste a lo más alto (Melitón, obispo de Sardi)
de los cielos,

Oh, Jesús, verdadero y eterno sacramento de tu Cuerpo y de tu


Sacerdote, en la última cena con tus Sangre como sacrificio perenne y has
discípulos, has querido instituir el

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mandado a tu Iglesia que lo fieles, para que una sola Fe los ilumine
perpetuara en tu memoria. y una sola caridad los una en la tierra.
Tu cuerpo inmolado por nosotros es Haz que nos acerquemos siempre con
nuestra comida y nos da fuerza; tu fe y amor a la mesa de este gran
sangre derramada por nosotros es sacramento para que la efusión de tu
nuestra bebida y nos lava de toda Espíritu nos transforme en imagen de
culpa. tu gloria. Amén
Te pedimos que este gran misterio (Fausto Casa)
alimente y santifique siempre a tus

MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Te doy gracias, Señor Dios, Padre humanidad y de todas las virtudes; sea
todopoderoso, por todos tus perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi
beneficios, y principalmente porque a espíritu, firme defensa contra los
mí, pecador, indigno siervo tuyo, sin enemigos visibles e invisibles,
mérito alguno de mi parte, sino por perpetua unión contigo, único y
pura dignación de tu misericordia, te verdadero Dios y prenda de mi muerte
has dignado alimentarme con el dichosa.
Cuerpo y Sangre de tu unigénito Hijo, Te ruego que tengas a bien llevar a
mi Señor Jesucristo. este pecador a aquel convite inefable
Te suplico que esta Sagrada donde Tú con tu Hijo y el Espíritu
Eucaristía no me sea ocasión de Santo eres para tus santos luz
castigo, sino intercesión saludable verdadera, satisfacción cumplida,
para el perdón; sea armadura de mi fe, gozo perdurable, dicha consumada y
escudo de mi buena voluntad, muerte felicidad perpetua. Por el mismo
de todos mis vicios, exterminio de Cristo nuestro Señor. Amén.
todos mis malos deseos, aumento de fe (Santo Tomás de Aquino)
y de caridad, paciencia y verdadera

No permitas que me aparte de Ti. santos te alabe, por los siglos de los
Del maligno enemigo, defiéndeme. siglos. Amén.
En la hora de mi muerte, llámame y (San Ignacio de Loyola)
mándame ir a Ti, para que con tus

LECTURA BIBLÍCA: Hechos de los Apóstoles 2:42-47


MOMENTO DE SILENCIO
SALMO RESPONSORIAL (117).
/R. Este es el día en que actuó el Señor, Aleluya.
REPARACIÓN
ACTO DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, míranos humildemente
postrados delante de tu altar: tuyos somos y tuyos queremos ser: a fin de
poder vivir más estrechamente unidos a Ti, todos y cada uno de nosotros
espontáneamente nos consagramos a Tu Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás te han conocido: muchos, despreciando tus
mandamientos, te han desechado.
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Jesús benignísimo, compadécete de unos y otros y atrae a todos a tu Corazón
Santísimo. Señor, sé Rey no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado
de ti, sino también de los hijos pródigos que te han abandonado; haz que
vuelvan pronto a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de
miseria.
Sé Rey de aquellos que, por seducción del error o por el espíritu de discordia,
viven separados de ti, devuélveles al puerto de la verdad y a la unidad de la fe,
para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Concede, Señor, tu protección y libertad segura a tu Iglesia; otorga a todos
los pueblos la tranquilidad en el orden; haz que del uno al otro confín de la
tierra no resuene sino esta única voz:
Alabado sea el Corazón Divino de Jesús, causa de nuestra salud; a él se
entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.
SÚPLICA
Te damos gracias, Padre santo, por tu santo nombre que has puesto en
nuestros corazones, por el conocimiento de la fe y la inmortalidad que nos
has concedido por medio de Jesucristo, tu Hijo.
R/. Gloria a Ti por los siglos, Aleluya.
 Tú, Señor omnipotente, creaste todas las cosas y diste a los hombres comida
y bebida para que las disfruten a fin de que te den gracias /R.
 Mas a nosotros concediste comida y bebida espiritual y la vida eterna por
medio de tu Hijo. Te damos gracias, porque eres bueno y todo poderoso.
/R.
 Acuérdate, Señor, de liberar a tu Iglesia del mal y hazla perfecta en el amor.
Recoge de los cuatro vientos a la Iglesia que Tú has santificado en el reino
que Tú has preparado. /R.
A Ti, Redentor y Salvador, inmolado por nuestra salvación, hecho comida por
nuestro sustento; a ti, presente en este ministerio con tu divinidad y
humanidad, te adoramos y alabamos con el Padre y con el Espíritu Santo por
los siglos de los siglos. Amén. (Didaké)
BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO
CANTO FINAL: Este el día en que actuó el Señor.

ADOREMOS A CRISTO, HIJO DE MARÍA


(En las festividades marianas)
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Bendito, bendito.
MONICIÓN
Después de la Ascensión del Señor, la primera comunidad cristiana se reunía con
María, la Madre de Jesús, encontrando en ella el modelo y la maestra de la verdadera
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adoración. Hagamos también nosotros esa misma experiencia adorando a Jesús
Eucaristía con María.
ADORACIÓN
Adoremos a Jesús, pan perfecto y el vino delicioso que alegra a todo el
celestial, donde el Padre, bajado del mundo.
cielo, cuerpo nacido de María la Bendita tú entre todas las mujeres y
Virgen, guardado en el Arca de la bendito Jesús, que hizo de tu seno su
Nueva Alianza. altar de inmolación y sagrario de
Adoremos a Jesús, agua viva; brota de nuestra adoración.
la piedra del Horeb, símbolo de la Oh, santísima mesa del pan de vida,
Virgen María, que sació la sed de los oh, Señora del Santísimo Sacramento,
Israelitas. ayúdanos y enséñanos con tu amor a
Adoremos a Jesús, pan de vida, fruto ser perfectos adoradores de tu Hijo.
del vientre generoso de María, en Oh, María, Madre de la Eucaristía, la
lugar del fruto amargo que Eva tomó más perfecta adoradora de Jesús,
del árbol y comió. haznos dignos instrumentos de las
Adoremos a Jesús, vid fecunda, que la cosas santas de tu Hijo.
Virgen María engendró y que produjo

MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Te alabamos y te damos gracias, oh, hombre, que hubiera en la tierra un
Dios misericordioso, por haberte corazón digno de Dios mismo.
dignado descender de los cielos a esta Oh, misterio de la divina misericordia,
tierra. oh, Dios de la piedad, que te has
Insondable es tu misericordia; por dignado a abandonar el trono celestial
amor a nosotros; has tomado el cuerpo y has bajado a nuestra miseria, a la
de la Virgen Inmaculada, porque así lo debilidad humana porque no son los
has establecido desde la eternidad. ángeles sino los hombres los que
La Santísima Virgen, azucena blanca necesitan tu misericordia para adorar,
como la nieve, es la primera en adorar alabar y dar gracias dignamente a la
y alabar la omnipotencia de tu misericordia del Señor,
misericordia; su Corazón puro se abre Nos unimos, oh, Jesús, a tu Madre
con amor a la venida del Verbo, Inmaculada, porque así nuestro himno
Cree en las palabras del mensajero te es más agradable ya que Ella ha
divino y se fortalece en la confianza. sido elegida.
El cielo se asombró de que Dios entre El hombre se hizo agradable a Dios,
los ángeles y los hombres a través de por su mérito todos los torrentes de
María, como a través del cristal puro, gracias fluyen hacia nosotros.
ha llegado a nosotros tu misericordia: (Beata María Faustina del Santísimo
por sus méritos se hubiera hecho Sacramento)

LECTURA BÍBLICA: Hechos de los Apóstoles 1:14,2:42-47


MOMENTO DE SILENCIO
SALMO RESPONSORIAL (41) R./Estoy sediento del Dios que da la vida
CANTO DE MEDITACIÓN: Mi alma glorifica al Señor
REPARACIÓN

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En La Salette, en 1846, la Virgen lloró por los pecados del pueblo; así en
Siracusa en 1953. Ella, aunque asunta en el cielo, sigue todavía preocupada
por sus hijos que peregrinan en la tierra. Es decir, María no ha perdido su
sensibilidad humana. Si Nuestra Madre llora —dijo el Papa Juan Pablo II—
significa que algo en la casa no funciona, y hay que consolarla.
LLAMADO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
Hijos míos, ¡cómo se llena de gozo mi Con su cuerpo glorioso está aquí, al
corazón viéndolos a ustedes aquí en lado de mi Hijo Jesús.
esta tarde, para adorar, amar y Yo soy por lo tanto la Madre de la
agradecer a Jesús, mi Hijo y mi Dios, Eucaristía.
presente en la Eucaristía, para Yo soy la Madre llena de gozo de la
consolarlo por tanto vacío, por tanta Eucaristía.
ingratitud, por tanta indiferencia, con Yo soy también la Madre dolorosa de
que está rodeado en su presencia real la Eucaristía, por tanto vacío,
En todos los sagrarios de la tierra, abandono e ingratitud que rodean a
gracias por la alegría que brindan al mi hijo en este sacramento.
Corazón de Jesús, que se llena de Por eso en Fátima, por medio del
ternura por ustedes. Ángel de la Paz, les enseñé a mis niños
Gracias por la alegría que dan a mi esta oración: “Santísima Trinidad,
corazón inmaculado. Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te
He llegado a ser Madre del Santísimo adoro profundamente y te ofrezco los
Sacramento con mi “sí” en el momento preciosísimos cuerpos, Sangre, Alma
de la Encarnación, permitiendo al y Divinidad de Nuestro Señor
verbo del Padre de hacerse verdadero Jesucristo, presente en todos los
hombre en mi Seno. sagrarios del mundo, en reparación de
Ahora, en la Eucaristía, Jesús se hace los ultrajes con los cuales Él es
presente con su Cuerpo glorioso, ofendido”.
aquel Cuerpo que él recibió de su Amarga profundamente mi corazón
Madre y que no es distinto del Cuerpo de Madre, la madre con la cual se trata
nacido en Belén, muerto en el Calvario a Jesús en muchos templos, donde se
y resucitado. coloca en un rincón, como si fuera un
Como su cuerpo glorioso está aquí objeto cualquiera para usarse en sus
ahora frente a ustedes, igualmente, su reuniones eclesiales. Pero, sobre todo,
Madre celestial, que forman alrededor son los sacrilegios, por lo tanto, hijos
de mi corazón inmaculado, una míos consagrados a mi corazón
dolorosa corona de espinas. inmaculado, sean ustedes hoy los que
¡Cuántas comunidades sacrílegas se llaman fuertemente a un retorno de
hacen! Por eso soy la Madre dolorosa toda la Iglesia, a Jesús, presente en la
de la Eucaristía. Eucaristía.

ORACIÓN
Oh, Virgen de las lágrimas, mira con maternal bondad el dolor del mundo.
Seca las lágrimas de los que sufren, de los olvidados, de los desesperados y de
las víctimas de toda violencia. Danos a todos lágrimas de arrepentimiento y
de vida nueva, que se abran los corazones al don de Dios. (Juan Pablo II)
SÚPLICA
A MARÍA, MADRE DE LA EUCARISTÍA
Te saludamos, María, dulce madre de dolor y mucho amor a tu Hijo Jesús,
la Eucaristía. Tú nos has dado con mientras colgaba de la cruz.
38
Nosotros, débiles criaturas, nos Oh, María, Madre de la Eucaristía,
aferremos a ti para ser hijos dignos de nosotros no podemos nunca
este gran amor y dolor. comprender este gran misterio de
Ayúdanos a ser humildes y sencillos, amor.
ayúdanos a amar a todos los hombres, Alcánzanos la luz del Espíritu Santo,
ayúdanos a vivir en gracia para estar porque solo entonces podremos
siempre dispuestos a recibir a Jesús en entender, aunque solo por un instante,
nuestro corazón. todo el infinito amor de Jesús en su
entrega por nosotros. Amén.

R/. Por Amor de María, dónanos el pan de Vida


 Cristo Señor, nuestro maná bajado del cielo, que alimentas a tu Iglesia con
tu cuerpo y con tu sangre, fortalécenos con este alimento en nuestro camino
hacia el Padre. /R.
 Cristo Jesús, huésped invisible de nuestro banquete, que estás junto a la
puerta y llamas, entra en nuestra casa y cena con nosotros. /R.
 Cristo Jesús, verdadero adorador del Padre, cuyo sacrificio ofrece tu Iglesia
desde la salida del sol hasta el ocaso reúne en tu cuerpo a los que alimentas
de un mismo pan. /R.
 Cristo Jesús, primogénito entre muchos hermanos, haz que quitemos
nuestro egoísmo y dureza de corazón, para que seamos atentos y cuidadosos
con nuestros hermanos /R.
 Cristo Jesús, Rey al que esperamos, Tú que nos mandaste celebrar la
eucaristía para anunciar tu muerte y pedir tu retorno, haz participar en tu
resurrección a nuestros hermanos difuntos. /R.
Oremos:
Señor, nuestro Dios, que has querido que en la Primera comunidad cristiana
estuviera presente la Madre de tu Hijo, concédenos perseverar con Ella en la
espera del Espíritu, para formar un corazón solo y un alma sola, y así gustar
los frutos dulces y duraderos de nuestra resurrección. Por Jesucristo nuestro
Señor. Amén.
BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO
CANTO FINAL: Mientras recorres la vida

ADOREMOS A CRISTO,
SUMO Y ETERNO SACERDOTE
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO.
CANTO: Hacia ti, morada santa
MONICIÓN:
Los sacerdotes del Antiguo Testamento se postraban ante el altar, como signo de
adoración, como dice el salmo 99, “Ensalcen al Señor, Dios nuestro, póstrense delante
del altar, en la casa de Yahveh”. La adoración es la expresión de nuestra pobreza e
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insignificancia, Y de la grandeza y santidad de Dios. Ofrezcamos esta Hora Santa
por el Santo Padre, nuestros obispos y sacerdotes.
ADORACIÓN
Oh, Jesús, protege tu mística viña, la amados Apóstoles y a tus queridos
Iglesia; mira cómo necesita discípulos.
numerosos y santos Sacerdotes. Oh, Virgen Santísima, Madre nuestra
Tú la miraste empobrecida hace ya María, Madre del Santísimo
tantos siglos, cuando pasando por los Sacramento, que te uniste a Jesús, en
caminos de Palestina dijiste: “La mies la Última Cena, en el momento de la
es mucha, pero los obreros pocos; consagración del pan y del vino y más
Rueguen al Dueño de la mies que dignamente que cualquier otra
envíe Obreros a su mies”. criatura lo recibiste en tu Inmaculado
¿Quiénes son estos operarios, oh, Corazón, háblale a Jesús, en este
Jesús? Son los que dejaste como momento en que estamos ante el
representantes tuyos, que tienen de Ti Santísimo Sacramento.
la misma potestad de salvar a las Arráncale numerosos sacerdotes para
almas. toda la santa Iglesia, para todos los
Cuando Tú instituiste este Santísimo pueblos, para todas las ciudades,
Sacramento, instituiste también el operarios como los anhela el Corazón
santo sacerdocio. Santísimo de tu Hijo Jesús.
Ah, Jesús mío, ¡qué castigo terrible, Ruégale tú, oh, Madre de la Iglesia y
más que cualquier otro castigo es éste, Madre nuestra, Reina de los
cuando dejes los pueblos privados de Apóstoles, tú que en cada época de la
sacerdotes! historia has obtenido santos
Ahora, nuestro Sumo Bien, te pedimos sacerdotes para la santa Iglesia, para
numerosos y santos sacerdotes que la salvación de las almas, para que
estén junto a Ti, siguiendo tu Divina sean los repetidores auténticos de la
Voluntad. vida de tu Hijo aquí en la tierra.
Atráelos a la corriente de tu eterno (Sierva de Dios Luisa Piccarreta)
Sacerdocio, como atrajiste a tus

MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Te alabo, Dios mío, y te exalto protección en los peligros y la
eternamente. liberación de las personas.
Tú eres el Santo de los santos y ¡Oh, qué grande y maravilloso es el
quieres estar conmigo, Tú me invitas ministerio de los sacerdotes, a quienes
a este banquete de la Eucaristía. se ha encomendado consagrar al
¡Cuán grandes gracias se te deben por Señor de la majestad por medio de las
tan gran misterio de amor! palabras sagradas, bendecirlo con sus
Tú, Señor del universo, has querido labios, tenerlo en sus manos, recibirlo
vivir entre nosotros en este en su boca!
sacramento: guarda el cuerpo y el Libres de toda mancha, a fin de que
alma de tus sacerdotes. puedan celebrar tus misterios con
Las necesidades: los sacerdotes mayor frecuencia y con la alegría de la
conocidos, de todos cuantos han conciencia pura.
hecho bien a mi alma, de todos los que Porque cuido los sacerdotes celebran,
se encomiendan a mis oraciones para honran a Dios y alegran a los ángeles,
que todos sientan el auxilio de tu edifican a la Iglesia, ayudan a los vivos
gracia, la fuerza de tu consuelo, la y procuran descanso a los difuntos.
40
Te ofrezco, Señor Jesús todos los con toda pureza y rectitud de
santos deseos de los buenos conciencia!
sacerdotes, y administradores a los Y si algunos no han podido vivir con
demás la inocencia de costumbres que sus
¡Oh, Dios todopoderoso, tu gracia culpas, y con espíritu de humildad y
ayude a los que han recibido el firme propósito te sirvan con mayor
ministerio sacerdotal, para que lo fervor de aquí en adelante,
desempeñen con dignidad y piedad, (Imitación de Cristo)

V. Por los sacerdotes jóvenes: que trabajan como vicarios en las parroquias y
en la periferia de las ciudades. /R. Te alabamos y te damos gracias,
Señor. Cuídalos y dales tu alegría, Señor.
V. Por los sacerdotes párrocos, que con celo trabajan en múltiples actividades
de la parroquia. /R. Te alabamos y te damos gracias, Señor. Dales el
celo de tu gloria, Señor.
V. Por los sacerdotes rectores, directores de almas y profesores de seminarios.
/R. Te alabamos y te damos gracias, Señor. Ilumínalos, Señor.
V. Por los sacerdotes religiosos, directores de colegios, maestros de novicios.
/R. Te alabamos y te damos gracias, Señor. Que sean perfectos en su
vida consagrada, Señor.
V. Por los misioneros, que dan su vida para la expansión de la Iglesia./R. Te
alabamos y te damos gracias, Señor. Dales tu fuerza, Señor.
V. Por los sacerdotes dedicados a la juventud y los animadores vocacionales.
/R. Te alabamos y te damos gracias, Señor. Inflámalos de tu amor,
Señor.
V. Por los sacerdotes dedicados a los enfermos. /R. Te alabamos y te damos
gracias, Señor. Dales Señor caridad y abnegación.
V. Por los sacerdotes ancianos y enfermos. /R. Te alabamos y te damos
gracias, Señor. Dales Señor, paz y serenidad.
V. Por los sacerdotes aislados, turbados, tentados. /R. Dales, Señor, luz,
fuerza y perseverancia en su vocación.
V. Por los sacerdotes difuntos. /R. Te alabamos y te damos gracias, Señor,
porque los hiciste dignos de tener parte en la herencia los consagrados
en la luz.
LECTURA BÍBLICA: Juan 17:9-21
MOMENTO DE SILENCIO
SALMO RESPONSORIAL: 109 R./Tú eres sacerdote para siempre
CANTO DE MEDITACIÓN: El Señor es mi luz.
REPARACIÓN
Padre celestial, postrados en nuevamente al camino del fervor y de
adoración y reparación ante tu Hijo la santidad.
sacramentado, en este momento te Que se den cuenta, Padre
pedimos perdón especialmente por las misericordioso “de dónde han caído,
ofensas, frialdad y poco fervor de se arrepientan y vuelvan a la conducta
algunos de tus ministros, y pedimos primera” (Apocalipsis 2:5), que tengan
que los reanimes y los lleves oído y oigan lo que el Espíritu les dice
41
y puedan volver a comer del árbol de santificación de tus obispos,
la vida, que está en el paraíso: de Dios sacerdotes, religiosos, misioneros y
(Apocalipsis 2:5-7). seminaristas, para que descubriendo
Te pedimos ante todo perdón por el “maná escondido”, sepan estar
nuestros pecados y por los pecados del siempre a la altura de su vocación de
mundo entero. administradores de los misterios de
Padre de bondad, te ofrecemos todas Dios.
nuestras oraciones y sacrificios, por la

INTERCESIÓN
Ven, oh, Espíritu Santo, y da a los grande y fuerte para amar a todos,
ministros del Pueblo de Dios, un para servir a todos, para sufrir por
corazón grande, abierto a tu silenciosa todos.
y potente palabra inspiradora, cerrado Grande y fuerte para superar
a toda ambición mezquina, a toda cualquier tentación, dificultad, hastío,
miserable apetencia humana, cansancio, desilusión, ofensa; un
impregnado totalmente del sentido de corazón grande fuerte, constante
la Santa Iglesia; un corazón grande, hasta el sacrificio, si fuera necesario;
deseoso únicamente de igualarse al del feliz solamente de palpitar con el
Señor Jesús, y capaz de contener corazón de Cristo y de cumplir con
dentro de sí las proporciones de la humildad fidelidad y valentía la
Iglesia y las dimensiones del mundo; voluntad de Dios. Amén. (Pablo VI

SÚPLICA
ORACIÓN POR LOS SACERDOTES I
Padre celestial, para la mayor gloria Por las santificación y multiplicación
de tu santo Nombre, te ofrecemos al de tus sacerdotes.
Verbo Encarnado en su sacramento de Derrame en ellos tu divino Espíritu,
amor y en quien tienes todas tus enamóralos de la Cruz y haz muy
complacencias, y nos ofrecemos en fecundo su apostolado. Así sea.
unión con Él, por manos de María (Sierva de Dios Concepción Cabrera de
Inmaculada. Armida)

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES II


Oh, buen Jesús, escucha a tus Dentro de tus llagas, escóndelos.
sacerdotes; con Tu misericordia, Con el agua de tu costado, límpialos.
abrázalos; con tu caridad, perdónalos. Con tu rostro, ilumínalos.
Del enemigo, sálvalos. Con tu voluntad, condúcelos.
Con tu santa palabra, guíalos. Alma de Cristo, bendícelos.
Con tu sabiduría, enriquécelos. Espíritu de Cristo, vivifícalos.
Con tus fuerzas, protégelos. En la hora de su muerte, llámalos.
En tu Corazón, guárdalos. Después de su muerte, al paraíso
Oh, mente de Cristo, sánalos; por llévalos para que, con los santos,
medio de tu cruz, purifícalos. ángeles y arcángeles, te alaben y te
Con tu Sangre, sálvalos. rindan gloria por los siglos de los
Con tu cuerpo, santifícalos siglos. Amén.

BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO


CANTO FINAL: Tú has venido a la orilla.

42
OREMOS A CRISTO,
POR LAS VOCACIONES DE LA IGLESIA
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Tú has venido a la orilla.
MONICIÓN:
Frente al problema de la abundancia de la mies y la escasez de obreros, Jesús nos han
dado la solución: “Rueguen al Dueño de la mies para que te envié obreros a su campo.
Ofrezcamos esta Hora Santa de adoración para que el Señor envié a su iglesia santas
y numerosas vocaciones.
ADORACIÓN
Danos, Señor Jesús, la fe grande de Danos, Señor, Jesús, la fe valiente de
María, que mereció escuchar de su María, la hermana de Marta y Lázaro,
prima Isabel aquellas palabras: para escuchar tu palabra, a tus pies.
“Dichosa tú que has creído” Danos, Señor, Jesús, la fe leal de
Señor Jesús, te adoramos y te Pedro, que delante de todos sus
amamos, junto a Ti venimos a pedirte compañeros proclamó: “Tú eres el
con tus Apóstoles: “Auméntanos la Hijo de Dios”.
fe”. Danos, Señor, Jesús, la fe amorosa del
Danos, Señor, aquella fe profunda y discípulo amado que recostó su cabeza
grande del centurión romano que en tu pecho divino.
mereció de Ti la alabanza. Danos, Señor, Jesús, la fe fuerte y
Danos, Señor, Jesús, aquella fe valiente de Pablo que dijo: “Para mí la
humilde y tenaz de la cananea, que vida es Cristo”.
tanto alabaste. Danos, Señor, Jesús, la fe de todos los
Danos, Señor, Jesús, aquella de Santos, para quienes el Sagrario era el
intrépida y valiente del ciego de imán de sus almas y el cielo en la
nacimiento, para resistir a los embates tierra.
de los enemigos. Danos, Señor, Jesús, la fe de Tomás,
cuando te dijo “Señor mío y Dios mío”.

MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Señor Jesús, queremos hoy alabarte y Señor, ten paciencia con los jóvenes,
bendecirte y darte gracias por todos perdona sus faltas y atráelos hacia tu
nuestros jóvenes, ellos y ellas. corazón.
Tú eres, Señor, el amigo y compañero Ellos te buscan como al gran
de los jóvenes, les has regalado Liberador, el amigo personal y
muchos dones. compañero fiel.
Te damos gracias por las energías de Señor, concédeles a los jóvenes usar y
su alma y de su cuerpo, porque los dominar sus facultades según el orden
jóvenes son fuertes y muchos han creado por ti.
vencido en la droga y en las malas Señor, concédeles el don de la
compañías. sabiduría para que sepan oír tu voz y
Los jóvenes, Señor, viven en una sepan orientar su vida según este
sociedad de consumo, en medio de una orden admirable.
más de hombres y mujeres Señor Jesús, los jóvenes son también
indiferentes a los valores espirituales. débiles y el mundo los incita a
malgastar su vida en el vicio,
43
Señor, los jóvenes se sienten felices que los jóvenes sean prontos a la
contigo, y contigo quieren ser llamada de Dios, perseverantes en sus
constructores de paz, portadores de propósitos y generosos en el servicio
alegría y de liberación. a los demás. Así sea.
María, madre y amiga de los jóvenes,
virgen humilde, activa y generosa, haz

LECTURA BÍBLICA Primer libro de Samuel 3:1-11


MOMENTO DE SILENCIO
SALMO RESPONSORIAL: 66 R./¡Oh, Dios!, que te alaben los pueblos
CANTO DE MEDITACIÓN: Cristo te necesita para amar
REPARACIÓN
Señor, el pecado hiere el corazón de los jóvenes, los priva de tu vida divina y
les arrebata el mejor de lo dones. Te pedimos, Señor, misericordia, por todos
los jóvenes del mundo.
R. Perdón, Señor, perdón
 Por todas las blasfemias, profanaciones de fiestas y sacrilegios contra el
Santísimo Sacramento. /R.
 Por todos los ataques y odios contra el Papa, las persecuciones contra la
Iglesia y la propaganda del ateísmo. /R.
 Por toda la inmoralidad y corrupción en el trabajo, la política, los
espectáculos, las diversiones, las lecturas, las bebidas, las modas, las drogas.
/R.
 Por todos los escándalos, la pornografía en el cine, en los periódicos y en la
televisión, que ofenden la pureza de los jóvenes. /R.
 Por todos los pecados contra la santidad de la familia y contra el amor
fraterno. /R.
 Por la juventud desorientada que ha sido arrastrada a la drogadicción, la
prostitución, el robo y el pandillerismo. /R.
 Por los jóvenes que han dado la espalda a la llamada del Señor. /R.
Consagración de los jóvenes a Cristo Rey
Corazón eucarístico de Jesús, en este momento solemne queremos
consagrarte a todos los jóvenes del mundo, especialmente a los que Tú estás
llamando en este tiempo a seguirte más de cerca en el sacerdocio, en la vida
consagrada y en el apostolado misionero.
Padre de la mies, manda a tu iglesia muchos y santos sacerdotes que colaboren
con los obispos a la santificación de tu pueblo.
Padre bueno, llama a servir en la vida consagrada a tantas almas generosas
que ofrezcan su vida al servicio del Evangelio y lo hagan creíble con su vida
eterna.
Aumenta el número de misioneros que anuncian el Evangelio a todos los
pueblos. En este momento Señor Jesús, inspira la vocación sacerdotal,
religiosa y misionera en los corazones de tantos jóvenes.

44
Atráelos a la corriente de tu Eterno Sacerdocio, como atrajiste a tus amados
Apóstoles.
Oh, Virgen Santísima Madre del Santísimo Sacramento, háblale en este
momento a Jesús para que nos conceda numerosas y santas vocaciones, para
que toda la Iglesia y los pueblos tengan operarios como los anhela el Corazón
de tu santísimo Hijo Jesús.
SÚPLICA
DÍA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
Oh, Jesús, buen Pastor, suscita en preparan para las órdenes sagradas o
todas las comunidades parroquiales, la profesión de los consejos
sacerdotes y diáconos, religiosos y evangélicos.
religiosas, laicos consagrados y Dirige tu mirada de amor hacia tantos
misioneros, según las necesidades de jóvenes bien dispuestos e invítalos a
todo el mundo que Tú amas y quieres seguirte. Ayúdalos a comprender que
salvar. solo en Ti ellos se pueden realizar en
Te confiamos especialmente nuestra plenitud.
comunidad; crea en nosotros el clima Al confiar estos grandes deseos de tu
espiritual de los primeros cristianos, Corazón a la intercesión poderosa de
para que podamos ser un cenáculo de María, madre y modelo de todas las
oración en la acogida clamorosa del vocaciones, te suplicamos que
Espíritu Santo y de sus dones. fortifiques nuestra fe con la certeza de
Asiste a nuestros pastores y a todas que el Padre oirá lo que Tú mismo nos
las personas consagradas. Guía los mandaste pedir. Amén.
pasos de aquellos que acogieron (Juan Pablo II)
generosamente tu llamada y se

Señor Jesús, sacerdote eterno y salvador nuestro, escucha benigno las súplicas
que te dirigimos, conscientes de las necesidades de tu Iglesia.
R./Escúchanos, Señor.
 Que todos los fieles cristianos conozcan el valor, la belleza y la necesidad
de tener numerosos y santos sacerdotes. /R.
 Que todo el pueblo cristiano sienta la responsabilidad de orar para obtener
muchos y santos sacerdotes. /R.
 Que las familias cristianas con piedad y santidad de vida sepan ofrecer el
ambiente propicio para las vocaciones sacerdotales. /R.
 Que los padres cristianos sean conscientes del honor y privilegio que Dios
les concede por un hijo o hija consagrados al Señor. /R.
 Que los sacerdotes, con su ejemplaridad, impulsen muchos jóvenes a
imitarlos en el camino del sacerdocio, de la vida consagrada y misionera.
/R.
 Que los que se preparan para el sacerdocio o a la vida consagrada y
misionera sean perseverantes en el santo servicio del Señor. /R.
 Que las almas buenas sepan acompañar con sus oraciones y con su ayuda
material a los aspirantes al seminario a la vida consagrada. /R.
Oh, Jesús, Pastor eterno de las almas, dígnate a mirar con ojos de misericordia
a esta porción de tu amada grey. Señor, danos vocaciones, danos sacerdotes

45
santos te lo pedimos por la inmaculada Virgen María de Guadalupe, tu dulce
y santa Madre. ¡Oh, Jesús, danos sacerdotes según tu Corazón!
BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO
CANTO FINAL: Anunciaremos tu reino. Señor.

ADOREMOS A CRISTO, REY DE LOS APÓSTOLES


EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Anunciaremos tu reino. Señor.
MONICIÓN:
La Eucaristía hace crecer a la Iglesia misionera. La preocupación de hacer crecer a
la Iglesia no es solamente el deber de algunos privilegiados, sino de todos los
cristianos.
ADORACIÓN
Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Tú eres el pastor, nuestro guía,
Tú nos has revelado al Dios invisible, nuestro ejemplo, nuestro consuelo,
el primogénito de toda criatura, el nuestro hermano.
fundamento de todas las cosas; Jesucristo: yo te anuncio.
Tú eres el maestro de la humanidad. Tú eres el principio y el fin, el alfa y la
Tú eres el Redentor. omega, el rey del nuevo mundo, la
Tú naciste, moriste y resucitaste por arcana y suprema razón de la historia
nosotros. humana.
Tú eres el centro de la historia y del Tú eres la llave de nuestros destinos;
mundo. Tú eres el mediador, el puente entre
Tú eres él que nos conoce y nos ama. cielo y tierra.
Tú eres el compañero y el amigo de Tú eres el hijo del hombre por
nuestra vida. excelencia, porque eres el Hijo de
Tú eres el hombre del dolor y de la Dios, eterno, infinito.
esperanza. Tú eres el Hijo de María, bendita
Tú eres el que ha de venir y que debe entre todas las mujeres, tu madre
ser un día nuestro juez, y también, según la carne; nuestra madre por la
como lo esperamos, nuestra felicidad. comunión con el Espíritu del cuerpo
Yo nunca me cansaría de hablar de Ti; místico. ¡Jesucristo! Tú eres el objeto
Tú eres la luz y la verdad; más aún, el perenne, nuestra predicación.
camino, la verdad y la vida. Nuestro anhelo es que tu nombre
Tú eres el pan y la fuente de agua viva, resuene hasta los confines de la tierra
que satisface nuestra hambre y por los siglos de los siglos. Amén.
nuestra sed. (Pablo V, Manila, noviembre 29 de
1970)

MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Creo en un solo Dios, Padre la tierra, de todo lo visible y lo
todopoderoso, Creador del cielo y de invisible.

46
Creo en un solo Señor, Jesucristo, la misma naturaleza del Padre, por
Hijo único de Dios, nacido del Padre quien todo fue hecho; que, por
antes de todos los siglos: Dios de nosotros, los hombres, y por nuestra
Dios, Luz de Luz. salvación bajó del cielo, y por obra y
Y se hizo hombre y por nuestra causa gracia del Espíritu Santo se encarnó
fue crucificado en tiempos de Poncio de María, la Virgen, que procede del
Pilato; padeció y fue sepultado, y Padre y del Hijo, que con el Padre y
resucitó al tercer día, según las el Hijo recibe una misma adoración y
Escrituras, y subió al cielo, y está gloria, y que habló por los profetas.
sentado a la derecha del Padre; y de Creo en la Iglesia, que es una, santa,
nuevo vendrá con gloria para juzgar a católica y apostólica. Confieso que hay
vivos y muertos, y su reino no tendrá un solo bautismo para el perdón de los
fin. pecados.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y Espero la resurrección de los muertos
dador de vida, Dios verdadero de Dios y la vida del mundo futuro.
verdadero, engendrado, no creado, de Amén

SALMO RESPONSORIAL: 66
R/. ¡Oh, Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
LECTURA BÍBLICA: Isaías 52:7-10
MOMENTO DE SILENCIO
SALMO RESPONSORIAL: 66
R/. Vayan por todo el mundo y enseñen a todas las naciones, aleluya.
CANTO DE MEDITACIÓN: Tú has venido a la orilla
REPARACIÓN
LETANÍAS MISIONERAS
 Señor, ten piedad de nosotros.  Santa María, Estrella de la
 Cristo, ten piedad de nosotros. evangelización, (Te rogamos
 Señor, ten piedad de nosotros. Señor)
 Cristo, óyenos  Santos Apóstoles, que habéis
 Cristo, escúchanos. recibido el mandato de evangelizar
al mundo,
 Padre celestial, que quieres que
todos los hombres se salven y  Santos Ángeles, guardianes de las
lleguen al conocimiento de la naciones,
verdad, (Ten piedad de los  Santos Mártires, sacrificados por
hombres, tus hijos.) la verdadera fe, (Rogad por
 Hijo, Redentor del mundo, primer nosotros)
misionero enviado del Padre para  Santas Vírgenes, consagradas a
la salvación del mundo, (Ten Dios por la verdadera fe.
piedad de los hombres, tus  Santos confesores, propagadores
hermanos.) de la verdadera fe,
 Espíritu Santo, vida y corazón de  Santos doctores, defensores de la
la Iglesia y animador de su verdadera fe,
actividad misionera, (Ten piedad  Santos y Beatos del Señor,
de los hombres, tus templos. entregados al apostolado,
Ruega por nosotros)  Santos monjes y ermitaños
misioneros,

47
 Santos sacerdotes y diáconos  Por todos los animadores
misioneros, vocacionales
 Santos religiosos y religiosas  Por todos los misioneros del
misioneras, mundo,
 Santos laicos y catequistas  Por todas las iglesias jóvenes del
misioneros, mundo,
 Apóstoles y mártires de Europa,  Cordero de Dios que quitas los
 Apóstoles y mártires de Asia, pecados del mundo, (Te rogamos
 Apóstoles y mártires de África, Señor)
 Apóstoles y mártires de Oceanía,  Cordero de Dios que quitas los
 Apóstoles y mártires de América, pecados del mundo, (Escúchanos,
Señor)
 Santos y beatos fundadores de
Órdenes  Cordero de Dios que quitas los
pecados del mundo, (Ten piedad
 Consagraciones misioneras,
de nosotros.)
 Santos fundadores de las Obras
Misionales Pontificias,

Oremos:
Mira, Señor, a este mundo que Tú has creado y que todavía no te conoce y no
te ama; aumenta el número de los misioneros, sostén el esfuerzo misionero de
tu Iglesia, envía con abundancia los dones de tu Espíritu, para que tu Reino
de amor y de paz se extienda en toda la tierra. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amén.
SÚPLICA
POR LOS NO CREYENTES
Eterno Dios, Creador de todas las elegidos y de la Iglesia esposa de tu
cosas, acuérdate que Tú solo creaste Hijo, acuérdate de tu misericordia, y
las almas de los no creyentes, olvidando su falta de fe, haz que
haciéndolas a tu imagen y semejanza, también ellos conozcan al que
y que tu Hijo Jesucristo padeció por enviaste, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor
ellas, derramando tan generosamente nuestro, que es salud, vida y
su sangre. resurrección nuestra, por el cual
No permitas, Señor, que el mismo somos libres y nos salvamos, a quien
Hijo tuyo y Señor nuestro, sea por sea la gloria por los siglos de los
más tiempo desconocido por los no siglos. Amén.
creyentes. En cambio, aplacado por (San Francisco Javier)
las oraciones de los Santos, tus

POR TODOS LOS MISIONEROS


Oh, Jesús, autor y consumador de dignos de trabajar por la gloria de tu
nuestra fe, que has querido que la Nombre.
mutua caridad fuera el distintivo de Y a nosotros, por la intercesión de San
tus seguidores, te recomendamos a Francisco Javier, concédenos la gracia
nuestros queridos hermanos que en de colaborar en el apostolado
lejanas tierras derraman sudores por misionero, para tener parte después
la dilatación de tu reino. con ellos de la felicidad eterna. Amén.
Fecunda con tu santa gracia las obras (Beato Guido María Conforti)
de su apostolado; defiéndelos de todos
los peligros y hazlos cada vez más
48
Por la santa Iglesia de Dios, sacramento universal de salvación: para que,
congregada en la unidad deseada por Jesucristo, sea siempre fiel al mandato
divino y anuncie sin cesar el Evangelio a todos los hombres. Roguemos al
Señor.
R./Escúchanos, Señor.
 Para que nuestro Santo Padre el Papa y nuestros obispos susciten y
promuevan con celo la misión de anunciar el Evangelio a las naciones. /R.
 Por los misioneros y por todos los que dedican su vida al anuncio del
Evangelio. /R.
 Por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo,
puedan también ellos llegar al camino de la salvación. /R.
 Por los que no conocen a Dios, para que, actuando siempre con rectitud de
conciencia, merezcan llegar a encontrarse al mismo Dios. /R.
 Para que en los pueblos donde es difícil anunciar la palabra de Dios no falten
misioneros que den testimonio de caridad y con apariencia preparen los
caminos del Evangelio. /R.
 Por los hombres de todas las religiones, para que sus esfuerzos por
encontrar a Dios, descubran con gozo que Tú no estás lejos de ellos. /R.
 Por nosotros mismos y por nuestra comunidad para que, como luz del
mundo y sal de la tierra, nación santa y pueblo sacerdotal, anunciemos con
buenas obras el reino de Dios. /R.
BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO
CANTO FINAL: Mientas recorres la vida

ADOREMOS A CRISTO, EN LOS QUE SUFREN


(Por los enfermos)
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Altísimo, Señor.
MONICIÓN:
La eucaristía es alimento y medicina. Si estás en las tinieblas, la Eucaristía es la luz.
Si sientes la fiebre de las pasiones, la Eucaristía es medicina. Si estás oprimido por
las culpas, la Eucaristía es la víctima que paga. Si tienes hambre, la Eucaristía es
alimento del alma. Si te sientes débil, la Eucaristía es tu fortaleza. Si tienes miedo a
la muerte, la Eucaristía es vida porque “El que come mi carne y bebe mi sangre, vivirá
para siempre”.

ADORACIÓN
Jesús, Tú eres el pan de vida, el que Señor Jesús, si no comemos tu cuerpo
viene a ti, no tendrá más hambre. y no bebemos tu sangre no tendremos
vida en nosotros.
49
El que come tu carne, Tú lo (3 veces).
resucitarás, Señor Jesús. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y
¿A quién iremos, Señor? Tú solo Espíritu Santo, os ofrezco el
tienes palabras de vida eterna. preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y
Tú eres el pan bajado del cielo. El que Divinidad de Jesucristo, presente en
coma de este pan, vivirá para siempre. todos los sagrarios de la tierra, en
Jesús, Tú eres la vid verdadera, reparación de los ultrajes, sacrilegios
nosotros los sarmientos. e indiferencias con que Él mismo es
El que permanece en Ti da muchos ofrecido.
frutos; quien no permanece en Ti, está Y por los méritos infinitos de su
muerto. Santísimo Corazón y del Corazón
Dios mío, yo creo, adoro, espero y te Inmaculado de María, os pido la
amo. conversión de los pobres pecadores.
Te pido perdón por los que no creen,
No adoran, no esperan y no te aman

MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Te damos gracias y te bendecimos, Él nunca permaneció indiferente ante
Dios santo y fuerte, porque diriges el sufrimiento humano; su vida y su
con sabiduría los destinos del mundo palabra son para nosotros la prueba de
y cuidas con amor de cada uno de los tu amor; como un padre siente ternura
hombres. por sus hijos, así Tú sientes ternura
Tú nos invitas a escuchar tu palabra, por tus fieles.
que nos reúne en un solo cuerpo, y a Por eso, te alabamos y te glorificamos
mantenernos siempre firmes en el y, con los ángeles y los santos,
seguimiento de tu Hijo, Jesús. contamos tu bondad y tu fidelidad,
Porque solo Él es el camino que nos proclamando el himno de tu gloria:
conduce a ti, Dios invisible, la verdad Santo, Santo, Santo es el Señor,
que nos hace libres y la vida que nos Dios del universo.
colma de alegría. Llenos están en cielo y la tierra de tu
Te damos gracias y te bendecimos, gloria.
Padre fiel y lleno de ternura, porque Hosanna en el cielo.
tanto amaste al mundo que le has Bendito el que viene en el nombre del
entregado a tu Hijo, para que fuera Señor.
nuestro Señor y nuestro hermano. Hosanna en el cielo.
Jesús manifestó su amor para con los
pobres y los enfermos, para con los
pequeños y los pecadores.

LECTURA BÍBLICA Isaías 38:10-14, 17-20


MOMENTO DE SILENCIO
SALMO RESPONSORIAL: 6 R/. Compadécete de mí, Señor, estoy enfermo
CANTO DE MEDITACIÓN: Un mandamiento nuevo.
REPARACIÓN
Señor Jesús, Tú nos has prometido Tú verdaderamente llamaste a todos
habitar siempre con nosotros. los cristianos a acercarse y compartir
tu Cuerpo y tu Sangre.

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Pero nuestros pecados nos han el Espíritu de sabiduría, de audacia y
dividido y no está en nuestro poder de paciencia, de humanidad y de
compartir juntos la Santa Eucaristía. firmeza, de amor y de
Nosotros confesamos nuestro pecado arrepentimiento, por las oraciones de
y te pedimos: perdónanos y ayúdanos la Santísima Madre de Dios y de todos
a tomar los caminos de la los Santos. Amén.
reconciliación según tu Voluntad. (Serge Boulgakov)
Abrasa nuestros corazones con el
fuego del Espíritu Santo, concédenos

Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una fuente de
misericordia para nosotros, en Ti confío.

SÚPLICA
Oh, Señor Jesús, que estás aquí cure, que se le dé la salud. Pero si tu
presente en el Altar queremos voluntad es otra, que lleve su cruz.
presentarte a un enfermo, y ponerlo Te rogamos también por nosotros que
delante de Ti y pedirte lo que él desea oramos por él purifica nuestros
y piensa que es lo más importante para corazones para que seamos dignos de
él. donar, a través de nosotros mismos, tu
Tú, oh, Jesús, haz que entren en su santa misericordia.
corazón estas palabras: “Es más Protégelo y alivia sus penas.
importante la salud del alma”. Hágase tu santo Nombre y sea
Señor Jesús, hágase sobre él tu santa revelado a través de él; ayúdalo a
voluntad en todo. Si Tú quieres que se llevar con amor su cruz. Amén.

BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO


CANTO FINAL: Cristo te necesita para amar

OREMOS A CRISTO,
POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Cantemos al amor de los amores
MONICIÓN:
“Los que mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados,
sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria
para entrar en la alegría del cielo” (Catecismo I.C., 1030) Los cristianos no podemos
abreviar esta purificación de nuestros hermanos difuntos ofreciendo el sacrificio
eucarístico y la adoración al Santísimo.
ADORACIÓN
 “El máximo enigma de la vida humana” —dice el Concilio Vaticano II— es
la muerte. R/. Por este misterio, te adoramos, Señor.

51
 El hombre sufre con dolor la disolución progresiva del cuerpo, y su máximo
tormento es el temor por la desaparición perpetua. R/. Por este misterio,
te adoramos, Señor.
 El hombre se resiste con instinto a aceptar la perspectiva de la rutina total
y del adiós definitivo. R/. Por este misterio, te adoramos, Señor.
 Sin embargo, surge en el corazón humano el deseo del más allá y el ansia
de una felicidad eterna. R/. Por este deseo del hombre, te bendecimos,
Señor.
 La Iglesia, aleccionada por la revelación divina, afirma que el hombre ha
sido creado por Dios para un destino feliz situado más allá de las fronteras
de la miseria terrestre. R/. Por este destino feliz, te bendecimos, Señor.
 La fe cristiana enseña que la muerte corporal, que entró en la historia a
consecuencia del pecado, será vencida por Jesucristo, nuestro Señor. R/.
Por esta victoria, te bendecimos, Señor.
 Ha sido Cristo resucitado el que ha logrado esta victoria para el hombre,
liberándolo de la muerte con su propia muerte. (GS,18) R/. Te
bendecimos, Señor.
MOMENTO DE SILENCIO
ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS
Padre y Dios nuestro, te alabamos y te morada terrenal, Tú nos preparas una
damos gracias porque en Cristo Jesús mansión eterna en el cielo.
brilla la esperanza de nuestra feliz Padre santo y justo, te damos gracias
resurrección. porque Tú enjugarás toda lágrima de
Padre bueno y misericordioso, te los ojos de los santos y no habrá ya
alabamos y te damos gracias, porque muerte ni desdichas, ni lamentos ni
tu Hijo Jesús es la vida de los hombres aflicciones.
y la resurrección de los muertos. Padre santo y justo, te alabamos y te
Padre clemente y amoroso, te damos gracias, porque las almas de
alabamos y te damos gracias, porque tus hijos, una vez purificadas,
Jesús, tu Hijo, entregó su vida para brillarán como el sol en tu reino
que todos tuviéramos vida eterna. bendito.
Padre santo y bueno, te alabamos y te Padre santo y justo, te alabamos y te
damos gracias porque la vida de los damos gracias, porque las almas de los
creyentes no termina, sino se justos están en tus manos y no les
transforma; y al deshacerse nuestra alcanzará tormento alguno.

LECTURA BÍBLICA Isaías 25:7-9


MOMENTO DE SILENCIO
SALMO RESPONSORIAL: 129
R/. Confío en el Señor, espero en su Palabra.
CANTO DE MEDITACIÓN: Caminaré a la presencia del Señor
REPARACIÓN
Ten misericordia, Señor, de las almas de nuestros parientes, amigos y
bienhechores y llévalas pronto al Paraíso.
52
R/. Perdónales, Señor.
 Haz, Señor, que las benditas almas del purgatorio, purificadas sus penas,
reciban pronto de tus manos la recompensa que siempre esperaron en la fe
/R.
 Por los que se quitaron la vida por calumnias, fracasos económicos,
depresión y abandono. /R.
 Por los sacerdotes que están en el purgatorio por haber descuidado sus
deberes pastorales y su oración. /R.
 Por los religiosos y religiosas que abandonaron su vida consagrada. /R.
 Por los padres de familia que sufren en el purgatorio por haber prohibido a
sus hijos hacerse sacerdotes o entrar en la vida consagrada. /R.
 Por todas las almas de los no creyentes o de otras religiones, pero que
vivieron honestamente. /R.
 Para que, a ejemplo de las benditas almas del purgatorio, aceptemos con
paciencia las purificaciones que Dios nos envía por nuestro bien. /R.
R/. Escúchanos, Señor.
 Para que, a ejemplo de las benditas almas del purgatorio que aún en medio
de las penas sienten gozo y esperanza de estar con Dios, aceptemos con
amor los sufrimientos en la tierra. /R.
 Para que, a ejemplo de las benditas almas del purgatorio, tengamos un gran
deseo de estar con Dios. /R.
 Para que, envíes, Señor, a tu Madre Santísima, Madre de misericordia, a
liberarlas de esos tormentos. /R.
 Para que, tu corazón misericordioso de Padre se conmueva por nuestras
plegarias y abra a las benditas almas del purgatorio las puertas del cielo.
/R.
 Para que, el coro de los ángeles las lleve al cielo y que a su llegada las
reciban los santos y las introduzcan en el Paraíso. /R.
SÚPLICA
Dios mío, que tienes misericordia por súplicas de tu Iglesia y las oraciones y
todas las criaturas del universo, obras meritorias de sus hijos.
porque de todas eres Creador y Padre, Apoyando en esto, yo espero mucho
vuelve tu mirada de compasión sobre de tu Misericordia, oh, Dios mío, por
las almas del purgatorio que te aman aquellas almas que te son queridas y
y sufren por estar separadas de Ti. con las que tenemos todavía el deber
Recuerda, Señor mío, que ellas son la de amar y socorrer.
obra de tus manos y el precio de las Que tu paternal ternura desarme al fin
fatigas, dolores y muerte de tu divino tu justicia; ábreles tus entrañas de
Hijo Jesús. misericordia, manifiéstales tu gloria y
Yo te ofrezco, a favor de estas almas, muéstrales lo que Tú eres.
la Sangre divina que Jesús derramó Derrama en sus corazones el torrente
por ellas, el sacrificio de la Víctima por de tus inefables delicias porque Tú
excelencia, la mediación poderosa de eres para tus elegidos una fuente
María y de los santos, las humildes sobreabundante y eterna de perdón y
misericordia.

53
R/. Escúchanos, Señor.
 Tú que llamaste a la vida al hijo de la viuda de Naím. /R.
 Tú que despertarte del sueño de la muerte a la hija de Jairo. /R.
 Tú que resucitaste a tu amigo Lázaro y lo entregaste a sus hermanas Marta
y María. /R.
 Tú que prometiste al ladrón arrepentido de llevarlo al paraíso. /R.
 Tú que dijiste “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque
muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre”. /R.
 Tú que al resucitar llevaste al paraíso a todos los justos del Antiguo
Testamento. /R.
Oración a los santos
R/. Intercede por las benditas almas del purgatorio.
 Santa María, que permaneciste junto a la cruz, viendo morir a tu divino
Hijo. /R.
 San José, que tuviste el consuelo de morir asistido por Jesús y María. /R.
 San Pedro, a quien el Señor confió las llaves del reino de los cielos. /R.
 San Juan, que asististe bajo la cruz a la muerte de Jesús. /R.
Terminemos nuestra oración repitiendo la plegaria que el Señor Jesús
nos enseñó: Padre nuestro….

 Dales, Señor, el descanso eterno.


 Y brille para ellos la luz perpetua.
 Descansen en paz. Así sea.
BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO
CANTO FINAL: Mi alma glorifica al Señor

ADOREMOS A JESÚS, AMIGO DE LOS NIÑOS


EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
CANTO: Cantemos al amor de los amores
MONICIÓN:
El Ángel de Fátima exhortó a los tres niños, Lucía, Francisco y Jacinta a la
adoración y a la reparación eucarística. Siguiendo su ejemplo, todos los niños del
mundo se esmeran en adorar con frecuencia al Santísimo Sacramento.
ADORACIÓN
Padre bueno, hoy estamos de fiesta, nosotros, escondido en la Hostia
porque Tú has querido que nos Santa.
reunamos delante de Ti, junto con tu Te adoramos, junto con todos los
Hijo Jesús, que también está con niños de la tierra, con la oración que
el Ángel les enseñó a los tres niños de

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Fátima: Dios mío, yo creo, adoro, espero y Jesucristo, presente en todos los
te amo. Te pido perdón por los que no sagrarios del mundo, en reparación de
creen, no adoran, no esperan y no te aman los ultrajes con los cuales Él es
(3 veces). ofendido.
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Por los infinitos méritos de su
Espíritu Santo, yo te adoro Sagrado Corazón de María, te pido la
profundamente y te ofrezco los conversión de los pecadores.
preciosísimos Cuerpo, Sangre, Alma y
Divinidad de nuestro Señor

ALABANZA Y ACCIÓN DE GRACIAS


Niño 1: Jesús, nuestro amigo, te alabamos por todas las cosas bellas que has
hecho en el mundo y por la alegría que has dado a nuestros
corazones.
Niño 2: Te alabamos por la luz del sol que ilumina nuestras vidas y por esta
tierra hermosa en la que vivimos, por los hombres que la habitan y
por habernos hecho el regalo de la vida.
Niño 1: De veras, Jesús, Tú nos amas, eres bueno con nosotros y haces
maravillas por nosotros. Por eso todos juntos te cantamos:
Todos: Santo, Santo, Santo es el Señor, hosanna en las alturas, bendito el que viene
en el nombre del Señor.
Niño 2: Tú, Jesús, te preocupas siempre por nosotros y no quieres estar lejos
de nosotros. Por eso has querido bajar del cielo a la tierra para
salvarnos y para estar con nosotros.
Niño 1: Has curado a los enfermos, has perdonado a los pecadores, te hiciste
amigo de los niños, los bendecías y abrazabas, has resucitado a la
Niña, hija de Jairo, y también resucitaste al hijo de la viuda de Naím.
Por eso te cantamos:
Todos: En unión del coro de los Ángeles en el cielo, te alaba el coro de tu Iglesia en
la tierra. Hosanna en las alturas. Bendito es el que viene, en el nombre del
Señor.
LECTURA BÍBLICA: Lucas 10: 21-22
MOMENTO DE SILENCIO
Estamos contentos, Jesús
 Jesús, estamos contentos porque nos amas a pesar de nuestras faltas y
caprichos.
 Jesús, estamos contentos porque te amamos y estamos aquí en tu compañía.
 Jesús, estamos contentos porque podemos amar y ayudar a los demás niños.
 Jesús, estamos contentos porque Tú estás presente en la eucaristía.
 Jesús, estamos contentos porque Tú nos pides mucho, pero nos has dado
mucho más.
 Jesús, estamos contentos porque Tú eres nuestro amigo y nuestro hermano.
 Jesús, estamos contentos porque Tú eres el camino, la verdad y la vida.
 Jesús, estamos contentos porque Tú eres hermoso, bueno y misericordioso.

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 Jesús, estamos contentos y te damos gracias porque nos has dado unos
papás muy buenos.
 Jesús, estamos contentos porque nos has dado tantos compañeros, buenos
y respetuosos.
 Jesús, estamos contentos porque nos has dado como Madre tu misma
Madre María.
CANTO DE MEDITACIÓN: Tú has venido a la orilla
REPARACIÓN
Te pedimos perdón por los crímenes acógelos y estréchalos en tus brazos,
que organizan el secuestro y el robo bendícelos y sálvalos.
de niños, compran su inocencia por Ya sabemos, Jesús, que Tú estás muy
poco dinero. afligido por todos estos males de los
Te pedimos perdón, Jesús, por los niños y queremos consolarte, por el
mismos niños que se escapan de la amor y la intercesión de tu Santísima
casa para vivir en la calle, víctimas de Madre. Oh, Virgen Santísima, danos
la droga y del sida. tu corazón para consolar a tu Hijo.
Jesús, Tú que has dicho: “Dejen que Oh, Jesús, te ofrecemos el corazón de
los niños vengan a mí” pon remedio a tu Madre para darte consuelo, amor y
todos estos males que afectan a reparación, y te prometemos
millones de niños en el mundo; portarnos mejor en adelante.

SÚPLICA
Oremos por todos los niños del mundo
Oh, Jesús amigo de los niños, te pedimos por nuestra santa Iglesia Católica,
para que se sienta siempre más amada en la tarea de educar en la fe a los niños.
R/.Escúchanos, Jesús.
 Para que los gobernantes de los pueblos sean conscientes de la dignidad y
de la formación de los niños enviando toda marginación. /R.
 Por los papás de todos los niños del mundo, para que sepan aceptar, educar
y amar a sus hijos. /R.
 Por los niños del mundo, eliminados antes que nazcan, los niños no
aceptados en sus familias, los niños maltratados, humillados. /R.
 Por los niños recién bautizados, para que vivan siempre como hijos de Dios.
/R.
 Por los niños que se acercan por primera vez a la Comunión, para que
tomen con gusto el pan de los ángeles y sepan lo que es comulgar. /R.
 Por los niños del mundo hambrientos y enfermos, pobres, abandonados y
obligados a trabajar. /R.
 Por los niños huérfanos a causa de la guerra, por los niños refugiados. /R.

CONSAGRACIÓN A LOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA
Oh, Sagrados Corazones de Jesús y padres y hermanos, junto con
María, nosotros los niños, sus hijos nuestros compañeros de escuela y
más pequeños, queremos ser sus vecinos.
mejores amigos junto con nuestros

56
Oh, Sagrados Corazones de Jesús y Oh, Sagrados Corazones de Jesús y
María, les prometemos ser María, los abrazamos, los besamos y
obedientes, cumplir con nuestros les pedimos que nos tengan siempre
deberes, amarnos sin distinción y dentro de sus corazones para que
especialmente amar a los niños pobres nuestro pequeño corazón se llene
y necesitados. continuamente de su amor. Así sea.
.

CANTO FINAL: Yo tengo un amigo que me ama

HORA SANTA I
ADORACIÓN
Todos: Eterno Padre, yo te agradezco porque tu infinito Amor me ha salvado,
aún contra mi propia voluntad. Gracias, Padre mío, por tu inmensa paciencia
que me ha esperado. Gracias, Dios mío, por tu inconmensurable compasión
que tuvo piedad de mí. La única recompensa que puedo darte en retribución
de todo lo que me has dado es mi debilidad, mi dolor y mi miseria.
Estoy delante de Ti, Espíritu de Amor, que eres fuego inextinguible y
quiero permanecer en tu adorable presencia, quiero reparar mis culpas,
renovarme en el fervor de mi consagración y entregarte mi homenaje de
alabanza y adoración.
Jesús bendito, estoy frente a Ti y quiero arrancar a tu Divino Corazón
innumerables gracias para mí y para todas las almas, para la Santa Iglesia, tus
sacerdotes y religiosos. Permite, oh, Jesús, que estas horas sean
verdaderamente horas de intimidad, horas de amor en las cuales me sea dado
recibir todas las gracias que tu Corazón divino me tiene reservadas.
Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, me uno a Ti y te suplico me
hagas partícipe de los sentimientos de tu Corazón Inmaculado.
¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que
no creen, no adoran, no esperan y no te aman.
Santísima Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente
y te ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro
Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de
todos los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y
por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del Inmaculado Corazón
de María, te pido la conversión de los pobres pecadores.
ACTO DE FE Y ADORACIÓN
Guía: Creo, oh, Jesús, con mi más viva fe, que estás realmente presente,
aquí, delante de mí, bajo las especies Eucarísticas; Tú, el Verbo
eterno del Padre, engendrado desde todos los siglos y encarnado
luego en las entrañas de la Virgen Madre, Jesucristo Redentor y Rey.
Creo, realmente, que estás presente en la verdad inefable de tu
Divinidad y de tu Humanidad.

57
Todos: Jesús, eres el mismo de Belén, el Divino Niño que aceptara por mí, el
aniquilamiento, la pobreza y la persecución. Eres el Jesús de Nazaret,
que por mi amor abrazó el ocultamiento, las fatigas y la obediencia.
Eres el Divino Maestro, aquel que vino para enseñarme las dulces
verdades de la fe, a tener el gran mandamiento del amor: tu
mandamiento. Eres el Salvador Misericordioso, el que te inclinas
sobre todas mis miserias con infinita comprensión y conmovedora
bondad, pronto siempre a perdonar, a curar, a renovar.
Guía: Eres la Víctima Santa, inmolada para gloria del Padre y bien de todas
las almas. Eres el Jesús que por mí sudó sangre en el Huerto de
Getsemaní; quien por mí sufrió la condenación de tribunales
humanos, la dolorosísima flagelación, la cruel y humillante
coronación de espinas, el martirio cruel de la crucifixión. Eres quien
quiso agonizar y morir por mí. Tú eres Jesús Resucitado, el vencedor
de la muerte, del pecado y del infierno, quien está deseoso de
comunicarme los tesoros de la vida divina que posees en toda su
plenitud.
Todos: Jesús mío, te encuentras aquí, presente en la Hostia Consagrada,
Santa, con un Corazón desbordante de ternura, un Corazón que ama
infinitamente. En tu Corazón, Jesús, encuentro el Amor Infinito, la
Caridad divina: Dios, principio de vida, existente y vivificante. ¡Qué
dulce me es, Dios mío, Trinidad Santísima, ¡adorarte en este Sagrario
en el que ahora estás!
Guía: Por ello me uno a los Ángeles y Santos quienes, invisibles pero
presentes y vigilantes junto a tu Sagrario, te adoran incesantemente.
Me uno, sobre todo, a tu Santísima Madre y a los sentimientos de
profunda adoración y de intenso amor que brotaron de Su alma desde
el primer instante de tu Encarnación y cuando te llevaba en su seno
inmaculado. Y mientras te adoro en este Sagrario, lo hago en todos
los del mundo y, especialmente, en aquellos en los cuales estás más
abandonado y olvidado. Te adoro en cada Hostia Consagrada que
existe entre el cielo y la tierra.
Todos: Te adoro, Dios Padre, porque por medio de Cristo has descendido
hasta mi humanidad y porque, por su Corazón adorable, te has unido
tan estrechamente al hombre, a mí, pobre criatura ingrata. Te adoro
en este templo, santificado por la presencia siempre actual de tu Ser
Divino: me postro hasta la nada, en adoración delante de tu Majestad
Soberana, pero, al mismo tiempo, el amor me eleva hasta Ti.
Guía: Te adoro, Dios Padre, y te amo; el amor y la adoración están
totalmente confundidos y mezclados en mi alma, tanto que no sabía
decir si más adoro que amo o si más amo que adoro. Te adoro porque
encuentro en Ti todo poder y toda santidad, justicia y sabiduría;
porque Tú eres mi Creador y mi Dios. Te amo porque encuentro en
Ti toda belleza, toda bondad, toda ternura y toda misericordia. Te
amo porque me has hecho el regalo de un tesoro invalorable.
Todos: Jesús es mi tesoro, es mío y cada instante puedo sacar de Él gracias
a manos llenas, pues lo encuentro siempre abundante. De Él tomo
58
cuanto necesito para pagar mis deudas, para remediar mis
necesidades, encontrar delicias, ganarme una corona. ¡Qué don
inefable es este Jesús con su Corazón desbordante de ternuras! Un
tesoro que jamás se agota: mientras más saco, Él más aumenta.
Guía: Oh, Dios Padre, tanto has amado a tus criaturas que les diste a Tu
único Hijo y, para que la Majestad de tu Verbo no nos infundiese
temor y nuestras almas se pudieran dirigir a Él con confianza, lo
revestiste de una carne semejante a la nuestra. Lo has embellecido
con las gracias más atrayentes y, sobre todo, le has dado un Corazón
infinitamente perfecto; tanto que debía ser la morada de tus delicias,
porque tu divina plenitud vive en Él y la más humilde de las criaturas
tiene allí su lugar de privilegio.
Todos: Ese adorado Corazón, inmenso como Tú, Dios mío, porque te
contiene, es también mi morada, pues me ama. En Él me encuentro
con tu divinidad y, al verme en este Sagrado asilo, tu justa ira se
aplaca y tu justicia se desarma. Te adoro, Dios Padre, por Jesús y en
Jesús. Adoro a Jesús, tu Hijo, quien por su Humanidad es mi
hermano y por su Divinidad es mi Dios. Te amo por Jesús, y con
Jesús. Te amo por el Corazón de Jesús, que el amor hizo mío. Te amo
en Jesús. Por Él te llega mi amor, por Él puedo alcanzarte y
abrazarte.
INVOCACIONES
Guía: En el misterio sublime de la Unidad de tu Naturaleza y de la
Trinidad de tus Personas,
Todos: R/: Dios mío, reconozco que Tú eres la Bondad Infinita y creo
en tu amor por mí.
 En la armonía de tus perfecciones innumerables, R/.
 En la riqueza inagotable con que haces los seres de la nada, R/.
 En la pacífica posesión de tu eterna bienaventuranza, R/.
 En la sabiduría infinita con que gobiernas todas las cosas, R/.
 En la bondad inefable con que elevas al hombre a la dignidad de hijo tuyo,
R/.
 En la misericordia infinita con que toleras y conservas al pecador, R/.
 En el ministerio decreto que estableció la redención, R/.
 En el infinito abajamiento de tu encarnación, R/.
 En las humillaciones, en los ocultamientos, en los trabajos de tu vida
terrena, R/.
 En los oprobios de tu Pasión y muerte, R/.
 En la gloria de tu Resurrección, de tu Ascensión y de tu triunfo en los cielos,
R/.
 En tu divino Corazón, abierto por la lanza en el Calvario, R/.
 En tu divino Corazón, revelado a tus santos en el transcurso de los siglos,
/R.

59
 En tu divino Corazón que late de amor por nosotros en tu pecho adorable
y presente en nuestros Sagrarios, R/.
 En tu divino Corazón, desbordante de misericordia para los pobres
pecadores, especialmente en el Sacramento de la Penitencia, R/.
 En tu Sacerdocio, que a través de los siglos continúa tu obra de misericordia
y de salvación, R/.
 En tu Vicario, que te representa visiblemente en la tierra, R/.
 En la Iglesia, que conserva y dispensa a las almas los tesoros de tu divina
gloria, R/.
 En su magisterio inefable, en su sabio gobierno, en su inefable poder de
santificación, R/.
 En María Santísima, tu Madre, enriquecida con tantos privilegios y
constituida también Madre, Co-redentora y Abogada nuestra, R/.
 En la exuberante fecundidad con que produces santos, R/.
 En la conmovedora generosidad con que das de tus dones, R/.
 En el misterioso trabajo de la gracia en la intimidad de las almas, R/.
 En el don purificador de tu Cruz, R/.
 En la maravillosa providencia con que sigues a cada criatura en el curso de
su vida, R/.
 En tu gloria infinita, que comunicarse a tus elegidos, haciéndolos
eternamente felices en el Cielo, R/.
Todos: Señor, la Iglesia, en la recitación del Gloria de la Santa Misa, me
invita a dar gracias por tu gran gloria, me invita a agradecerte,
glorificarte y alabarte por lo que Tú eres, Dios mío. Por este motivo,
me es grato repetirte: Te doy gracias, porque eres el Amor Infinito.
Guía: Después de haberme postrado para adorarte en el Corazón de Jesús,
quiero agradecerte. Te agradezco, mi Dios, porque Tú eres el Amor
y te agradezco por los dones de tu amor. Y ya que los dones más
preciados, los de la vida sobrenatural, nos los diste por Jesús, es
también por Él, con Él y en Él que quiero elevar hasta Ti el himno
de reconocimiento.
Todos: En unión con Jesús te agradezco, Dios Padre, por todas las gracias
personales que me has concedido. Tú me diste la vida, sacándome de
la nada y me la conservaste día a día hasta este momento. Pero Tú
me has dado otra vida más valiosa, la de la gracia, que me hace
partícipe de tu misma vida divina y, después de la primera gracia con
la que he santificaste en el día del bautismo, ¡cuántas gracias me han
sido concedidas, que conservaron, aumentaron y, tal vez,
reconquistaron la vida sobrenatural!
Guía: Pienso en los dones de tu amor de los que tanto he gozado:
Todos:
 En la iglesia, que me has dado para que sea mi maestra y guía hacia la
eternidad.
 En los sacerdotes, que me han otorgado los dones de Tu amor.
60
 En los perdones continuamente renovados.
 En la Eucaristía, que ha sido para mí, alimento, sostén y consuelo.
 En la Virgen, que es mi buena Madre, mi consoladora, mi ayuda, mi especial
protectora en cada instante de mi vida.
 En el Paraíso, que me has preparado y que con tu gracia espero alcanzar.
Guía: Contemplo mi vida sembrada de alegrías y dolores y comprendo que
todo en ella ha sido amor. Todo, oh, mi Dios, porque de tu Corazón
amante no puedo salir nada que no sea gracia y amor. Por todo esto,
Todos: R/: Te doy gracias, Dios mío.
 Por las alegrías que me has permitido gozar, así como por los dolores y las
pruebas con que has sembrado mi camino, R/.
 Por las gracias conocidas y por las desconocidas, R/.
 Por los favores del pasado y los del futuro, R/.
 Por todo lo que has hecho en mí y por mí, y por todo lo que todavía querrás
hacer en el futuro, R/.
 Sobre todo, por haberme llamando al conocimiento de tu Amor y a
consagrarme a él, R/.
 Por la luz y la alegría tuyas, que estoy tan lejos de merecer, R/.
 Por la luz y la alegría que el conocimiento de tu Amor trajo a mi vida, R/.
 Por la posesión de tu amor que te hace mío y a mí me hace tuyo, R/.
Guía: Pero no quiero y no puedo darte gracias solo por mí. Te doy gracias
también ir todos los dones que tu Amor ha derramado en la Iglesia.
Por los beneficios otorgados a los Ángeles y a los Santos, alabanzas
perennes de tu Amor. Y sobre todo, por los beneficios innumerables
que has hecho a María Santísima, nuestra Madre.
Todos: Te doy gracias por haberla hecho tan grande, tan santa, tan hermosa.
Te doy gracias por los privilegios que le concediste, por el trono de
gloria sobre el cual la colocaste, por la misión que le confiaste. Te
doy gracias por haber hecho de esta criatura predilecta, una madre
en la que puedo y debo colocar todas mis esperanzas.
Guía: Para que mi reconocimiento sea más eficaz me permita, oh, Señor,
vivificarlo con el amor. Por eso te digo y te repito: que te amo con
todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y con todas
mis fuerzas.

Todos: R/: Te amo, Dios mío.


 A Ti, que eres el amor infinito, R/.
 A Ti, que me has salvado por tu amor, R/.
 A Ti, que me ordenas amarte, R/.
 Con todo mi corazón, R/.
 Con toda mi alma, R/.
 Con todo mi espíritu, R/.
 Con todas mis fuerzas, R/.
61
 Po encima de todos los bienes y honores, R/.
 Por encima de todos los placeres y las alegrías, R/.
 Más que a mí mismo y que a todo cuanto me pertenece, R/.
 Más que a mis padres y que a mis amigos, R/.
 Más que a todos los hombres y Ángeles, R/.
 Por encima de todas las cosas creadas en el cielo y en la tierra, R/.
 Solamente por Ti mismo, R/.
 Porque Tú eres el sumo bien, R/.
 Porque Tú eres infinitamente digno de ser amado, R/.
 Porque Tú eres infinitamente perfecto, R/.
 Aunque no me hubieras prometido el Paraíso, R/.
 Aunque no me amenazaras con el infierno, R/.
 Aunque me probases con la miseria y la desventura, R/.
 En la abundancia y en la pobreza, R/.
 En la prosperidad y en el infortunio, R/.
 En los honores y en los desprecios, R/.
 En las alegrías y en los dolores, R/.
 En la salud y en la enfermedad, R/.
 En la vida y en la muerte, R/.
 En el tiempo y en la eternidad, R/.
 En unión al amor con que todos los Santos y Ángeles, te aman en el Cielo,
R/.
 En unión al amor con que te ama la Bienaventurada Virgen María, R/.
 En unión al amor infinito con que nos amas eternamente, R/.
Guía: Oh, Dios mío, que posees en una abundancia incomprensible todo
cuanto pueda haber de perfecto y digno de amor, extingue en mí todo
amor culpable, sensual y desordenado hacia las criaturas, y enciende
en mi corazón el fuego purísimo de tu amor, a fin de que ame solo a
Ti, por Ti, hasta el punto que, consumido en tu santísimo amor,
pueda yo ir a amarte eternamente en el Cielo, con los elegidos. Amén.
Todos: Señor, ahora quiero hacer ante Ti reparación. Oh, Jesús, Víctima
divina de nuestros altares, grande y único Reparador, yo también me
uno a Ti para cumplir, contigo y por medio tuyo, el oficio de pequeña
alma reparadora.
Guía: Y me dirijo también a ti, oh, Madre mía, para que, así como en el
Calvario ofreciste al Padre a tu Jesús, que se inmolaba por su gloria
y por la salvación de las almas, así renueves en este momento el
místico ofrecimiento en mi lugar.
Todos: En el cáliz de tu Corazón Inmaculado ofrece, oh, Virgen dulce, los
dolores de Jesús junto a los tuyos, para invocar la Divina
Misericordia sobre mí y sobre el mundo eterno. Después de haberte
dado gracias por tus dones sin fin, ¿cómo puedo no confundirme a la

62
vista de mis culpas y de mis infidelidades? ¡Con cuánta ingratitud y
frialdad he respondido a tus beneficios!
Guía: Postrado ante Ti, que tanto me has amado, lleno de confusión y de
arrepentimiento, invoco tu perdón y tu Misericordia.
Todos: R/: Oh, Jesús, ¡ten piedad de mí!
 Por el mal uso que hice de los dones naturales recibidos: mi vida, mis
energías, mi tiempo, mis sentimientos, mi inteligencia, mi lengua, R/.
 Por las desobediencias, pequeñas y grandes de tu ley, R/.
 Por los deberes descuidados o mal cumplidos, R/.
 Por el bien que puede hacer y no hice, R/.
 Porque dejé triunfar muchas veces en mí las malas inclinaciones del orgullo,
de la vanidad y del egoísmo, R/.
 Porque no practiqué el mandamiento de calidad, como Tú lo ordenaste, R/.
 Porque dejé estériles en mí tantas gracias, R/.
 Por la tibieza con que practiqué mi vida de piedad, R/.
 Por la indiferencia y frialdad con que respondí a los dones de tu amor, R/.
 Por haber preferido muchas veces a las criaturas y las santificaciones
humanas, en lugar de Ti y de tus consolaciones, R/.
 Por la poca fidelidad y generosidad con que he vivido mi consagración, R/.
 Por la falta de fe y abandono en tu amor, R/.
 Por la falta de dedicación a las almas y a la Iglesia, R/.
 Por mis rebeliones y mi poco amo a tu Voluntad y a tu cruz, R/.
Todos: Me confundo en tu presencia, oh, mi Dios, me arrodillo a tus pies.
Me postro junto a Ti, oh, Jesús, Hostia Divina, Redentor y Salvador
mío, como un día la Magdalena. Y si bien es cierto que soy indigno
de tu amor, estoy seguro que tendrás para mí, la misma ternura
misericordia.
SALMO 51 (50) MISERERE
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, Devuélveme la alegría de tu salvación,
por tu inmensa compasión borra mi culpa; afiánzame con espíritu generoso: enseñaré
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. a los malvados tus caminos, los pecadores
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre volverán a ti.
presente mi pecado: contra Ti, contra Ti Líbrame de la sangre, oh, Dios, Dios,
solo pequé. Salvador mío, y cantará mi lengua tu
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; justicia. Señor, me abrirás los labios, y mi
lávame: quedaré más blanco que la nieve. boca proclamará tu alabanza.
Hazme oír el gozo y la alegría, que se Cometí la maldad que aborreces.
alegren los huesos quebrantados. Aparta En la sentencia tendrás razón, en el juicio
de mi pecado tu vista, borra en mí toda resultarás inocente.
culpa. Mira, que en la culpa nací, pecador me
Oh, Dios, crea en mi un corazón puro, concibió mi madre.
renuévame por dentro con espíritu firme; Te gusta un corazón sincero, y en mi
no me arrojes lejos de tu rostro, no me interior me inculcas sabiduría.
quites tu santo espíritu.
63
Los sacrificios no te satisfacen: si te ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se
ofreciera un holocausto, no lo querrías. inmolarán novillos.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado, Tú Gloria al Padre, y al Hijo, y al
no lo deprecias. Espíritu Santo.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión, Como era en el principio, ahora y
reconstruye las murallas de Jerusalén: siempre, y por los siglos de los
entonces aceptarás los sacrificios rituales, siglos. Amén
Guía: Con la confianza de haber obtenido de tu infinita Misericordia el
perdón por mis innumerables culpas ofensas y negligencias me
permito, oh, Jesús, pedirte perdón también por mis hermanos.
Todos: Pienso en los innumerables pecados que se cometen en el mundo día
a día: pecados de los individuos y de las naciones, pecados de los
súbditos y de los gobernantes; pecados de orgullo, de sensualidad y
de codicia; pecados de pensamiento, de palabra, de obras y de
omisión.
Guía: Por todos estos pecados y por los pobres infelices que los cometen,
me atrevo a pedir, oh, Jesús, la efusión de tu infinita misericordia.
Son los pecados los que te hicieron agonizar en el Huerto de los
Olivos y sumergieron tu alma santísima en un mar de tristeza.
Todos: No olvides, oh, Jesús, que libremente quisiste cargar con ellos; que
has querido “hacerte pecado”, para borrar los nuestros; no olvides,
oh, Jesús, que te ofreciste a la ira del Padre, para rescatar a tus
hermanos culpables.
Guía: Oh, Jesús, te ruego renueves tu ofrecimiento al Padre, presentándole
nuevamente tus llagas; muéstrale las espinas, los flagelos y los clavos
que traspasaron tus carnes; pero, especialmente hazle ver tu Corazón
herido y rebosante de amor por Él y por nosotros, y pide su perdón.
Todos: Recuerda, oh, Jesús, que mayor que todas nuestras culpas es tu
misericordia. Viértela, oh, Jesús, sobre el mundo culpable. Busca las
ovejas que se alejaron de tu redil y muéstrales cuán grande es la
potencia de tu amor de Salvador.
Guía: Y ya que tu Corazón está herido por las culpas de los más íntimos,
para los que renuevan el beso de Judas o la negación de Pedro,
también para ellos, oh, Jesús, invoco tu perdón.
Todos: Que ninguno de ellos cumpla el gesto desesperado de Judas, sino que
tu gracia los induzca, como a Pedro, a una reparación de amor.
LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros. (R: Señor, ten piedad de nosotros)
Cristo, ten piedad de nosotros. (R: Cristo, ten piedad de nosotros.)
Señor, ten piedad de nosotros. (R: Señor, ten piedad de nosotros)
Cristo, óyenos (R: Cristo, óyenos)
Cristo, escúchanos. ( R: Cristo, escúchanos)
Dios Padre celestial, (R: Ten piedad de nosotros)
Dios Hijo, Redentor del mundo, (R: Ten piedad de nosotros)
Dios Espíritu Santo, (R: Ten piedad de nosotros)

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Trinidad Santa, un solo Dios, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre. (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María. (R:
Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, unido substancialmente al verbo de Dios, (R: Ten piedad de
nosotros)
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor(R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, abismo de todas virtudes, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de la sabiduría y la ciencia. (R: Ten
piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, (R: Ten piedad de
nosotros)
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias, (R: Ten piedad de
nosotros)
Corazón de Jesús, en cuya plenitud todos hemos recibido, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan, (R: Ten piedad de nosotros)
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren y esperan, (R: Ten piedad de
nosotros)
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, (R: Ten piedad de nosotros)
V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, (R: Ten piedad de nosotros)
V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, (R: Perdónanos, Señor)
V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, (R: Óyenos, Señor)
V: Jesús, manso y humilde de corazón, (R: Óyenos, Señor)
V: Sagrado Corazón de Jesús, (R: Ten piedad y misericordia de nosotros, Señor)
V: Sagrado Corazón de Jesús, (R: Ten piedad y misericordia de nosotros, Señor)
V: Jesús y María os quiero con toda mi alma,
(R: Haz nuestro corazón semejante al Tuyo.
R: En Vos confío.
R: Salvad el alma mía.

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R: Salvad almas y salvad el alma mía.)

SÚPLICA
Guía: Antes de alejarme de este Santo Sagrario quiero, oh, Jesús mío,
recurrir a las riquezas infinitas de tu Corazón divino.
Todos: Consagrado a tu amor, creo que no puedo pedir nada mejor que la
santificación de tus mismos deseos. Son estos, tus deseos divinos, los
que quiero presentar al Padre antes de terminar este tiempo de
gracias y en tu nombre suplicar que los escuche.
Guía: El primer deseo de Jesús es la salvación de las almas; redimir al
mundo mediante el amor, establecer el Reino del Amor Infinito en
toda la tierra.
Todos: Permite pues, oh, Jesús, que exprese mi ardiente voto de que se
establezca en todo el mundo el reino de tu Amor. Oh, Amor Infinito,
viviente en el Divino Corazón de Jesús, hazte conocer de los hombres
a fin de que ellos te amen como Tú quieres ser amado.
Guía: El segundo deseo de Jesús es el de servirse, para este gran trabajo,
de los Sacerdotes; hacer de ellos obreros activos y, por su intermedio,
obrar en las almas y en el mundo.
Todos: Oh, Jesús, Sacerdote eterno y Salvador del mundo, para realizar este
ardiente deseo de tu Corazón, multiplica las vocaciones. Envía
muchos y santos operarios a tu mies.
Guía: Oh, Jesús, haz de cada Sacerdote un verdadero sembrador de tu
amor.
Todos: Te ruego por el Santo Padre, por los obispos, por todos los
sacerdotes que me han hecho bien… por todos los sacerdotes.
Guía: Te pido, oh, Jesús, que los sostengas en las batallas, los confortes en
la soledad, los alientes en los fracasos, fecundes sus fatigas y
derrames en sus corazones el amor de tu Corazón divino. Señor, para
velar tu honra y tu gloria.
Todos: R/: danos sacerdotes santos.
 Señor, para aumentar nuestra fe, R/.
 Señor, para sostener tu Iglesia, R/.
 Señor, para predicar tu doctrina, R/.
 Señor, para defender tu causa, R/.
 Señor, para contrarrestar el error, R/.
 Señor, para aniquilar las sectas, R/.
 Señor, para sostener la verdad, R/.
 Señor, para dirigir nuestras almas, R/.
 Señor, para mejorar las costumbres, R/.
 Señor, para desterrar los vicios, R/.
 Señor, para iluminar al mundo, R/.
 Señor, para enseñar las riquezas de tu Corazón, R/.
 Señor, para hacernos amar al Espíritu Santo, R/.
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 Señor, para que todos tus ministros sean luz del mundo y sal de la tierra,
R/.
Todos: Oh, Jesús, Sacerdote Santo, te pedimos con la mayor humildad del
alma, que aumentes las vocaciones sacerdotales y que los formes
según los designios de tu amante Corazón. Solo así conseguiremos
sacerdotes santos y pronto en el mundo no habrá más que un solo
rebaño y un solo Pastor. Amén.
ORACIÓN CONCLUSIVA
Guía: Oh, Jesús, Sacerdote Eterno, Divino Sacrificado, Tú que, en un
impulso de incomparable amor a los hombres, tus hermanos, hiciste
brotar de tu Sagrado Corazón el Sacerdocio cristiano, dígnate
continuar derramando sobre tus ministros, los torrentes vivificantes
del Amor Infinito.
Todos: Vive en tus Sacerdotes, transfórmalos en Ti; hazlos, por tu gracia,
instrumento de tu misericordia; obra en ellos y por ellos, y haz que,
después de haberse revestido totalmente de Ti, por la fiel imitación
de tus adorables virtudes cumplan, en tu Nombre y por el poder de
tu Espíritu, las obras que Tú mismo realizaste para la salvación del
mundo.
Guía: Divino Redentor de las almas, mira cuán grande es la multitud de
los que aún duermen en las tinieblas del error; cuenta el número de
las ovejas descarriadas que caminan entre precipicios; considera la
turba de pobres, hambrientos, ignorantes y débiles que gimen en el
abandono.
Todos: Vuelve, Señor, a nosotros por tus Sacerdotes, revive verdaderamente
en ellos, obra por medio de ellos y pasa de nuevo por el mundo,
enseñando, perdonando, consolando, santificando y renovando los
lazos sagrados del amor, entre el Corazón de Dios y el corazón del
hombre. Amén.
Guía: Haz, oh, Jesús, que la Obra de tu Amor responda siempre plenamente
a los fines para los cuales la quisiste; haz que se extienda y se
consolide y conquiste todas las almas al Reino dulcísimo de tu Amor.
Todos: Oh, Jesús, he pedido tu Reino. No es necesario que pida nada para
mí, tendré todo el resto por añadidura. Tú conoces lo que necesito;
mía y haz lo que tu Corazón te sugiera. Yo me confío a tu Corazón,
me abandono en tu dulce Providencia y, mientras, te doy gracias por
el don de estas horas de intimidad contigo. Te agradezco desde ya,
unido a María, por todos los beneficios que tu Amor me reserva aun
en el tiempo y en la eternidad.
CÁNTICO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN: “EL MAGNIFICAT”
Proclama mi alma la grandeza del Desde ahora me felicitarán todas las
Señor, se alegra mi espíritu en Dios, generaciones, porque el Poderoso ha
mi Salvador; porque ha mirado la hecho obras grandes por mí: su
humillación de su esclava. nombre es santo, y su misericordia

67
llega a sus fieles de generación en Auxilia a Israel, su siervo,
generación. acordándose de la misericordia como
Él hace proezas con su brazo: dispersa lo había prometido a nuestros padres
a los soberbios de corazón, derriba del en favor de Abraham y su
trono a los poderosos y enaltece a los descendencia por siempre.
humildes, a los hambrientos los colma Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
de bienes y a los ricos los despide Santo. Como era en el principio, ahora
vacíos. y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

HORA SANTA II
Guía: Señor, Jesús, cuando estuviste visiblemente entre nosotros te
agradaba apartarte a orar solo en la montaña, en el silencio de la
soledad. Ahora queremos acompañarte a orar y velar contigo, lejos
del mundo de nuestros problemas.
Fieles: Aquí estamos a tus pies como María la de Magdalena, llenos de fe en
tu palabra y de esperanza en tus problemas.
Guía: Venid, que ya no os diré siervos sino amigos y mi delicia es estar con
los hijos de los hombres y yo estaré con vosotros hasta la
consumación de los tiempos.
Fieles: Somos tus amigos y venimos a saludarte, a conversar contigo con
alegría de niños, con sencillez de hermanos menores, a contarte
nuestras penas e ilusiones.
CANTO: Tú reinarás

PROFESIÓN DE FE
Guía: Nos permitiste quedarte con nosotros hasta el fin de los tiempos y
estar en medio de quienes se reúnen en tu nombre.
Fieles: Y lo creemos. El corazón siente tu presencia amorosa.
Guía: Creemos tu presencia cual sacerdote y víctima de la Santa Misa que
de nuevo implora al Padre el perdón del mundo pecador, que parece
que no sabe lo que hace.
Fieles: Creemos con firmeza que estás presente en el sacramento del altar.
Guía: En la misma noche que la humanidad te traicionaba y abandonaba,
te quedaste como nuevo cordero pascual para alimento del espíritu,
fortaleza de la debilidad, viático para el romero, maná en el camino
de la tierra prometida.
Fieles: Lo creemos, buen Jesús, porque Tú lo dijiste: “Esto es mi cuerpo,
tomad y comed todos de él”. Por eso creemos, porque Tú mismo nos
los enseñaste.
CANTO EUCARÍSTICO: Cantemos al amor… Altísimo Señor

68
DECLARACIÓN DE AMOR
Guía: Tomás cayó de hinojos exclamando: “Señor mío y Dios mío, aquí
ante el sagrario, no vemos tu costado herido, ni tus manos rotas, ni
tu rostro iluminado como en el Tabor. Pero creemos que eres el Hijo
de Dios, te adoramos y te amamos lo más que podemos”
Todos: Tú sabes, buen Jesús, todas las cosas y sabes que te amamos, oculto
en este sacramento de amor y humildad.
Guía: Eres el mismo que en el amanecer de los tiempos exclamara: “Haya
sol, estrellas y luna”. Y llenaste los campos de frutas y de flores,
hiciste los lagos, fuentes y arroyitos, todo por nosotros y para
nosotros.
Todos: Qué bueno has sido, Señor, con nosotros; te queremos mucho y nos
esforzamos por quererte cada día más y más.
Guía: Eres en la hostia blanca el mismo niño hermoso nacido en Belén,
lleno de gracia, bondad y ternura.
Todos: Te amamos, Jesús, te has ganado nuestro amor.
Guía: Callado y humillado en el sagrario, eres el mismo que con grito de
ida hizo erguirse a Lázaro, con autoridad imperabas a la tempestad
multiplicabas los panes, purificabas leprosos, y, sin embargo, fuiste
conducido a la cruz sin una queja ni un lamento.
Todos: No cabe duda: eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente, perfecto Dios
y hombre perfecto. Te adoramos y amamos por siempre.
CANTO DE ESPERANZA
Guía: Desde la infancia hemos creído que eres el Hijo de Dios y que ahora
vives en el sagrario en forma misteriosa y maravillosa. Esperamos
vivir contigo en el reino de los cielos porque Tú dijiste.
Fieles: “El que cree en mí, aunque hubiera muerto, vivirá; el que cree en mí
tendrá vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”. Y sabemos
que tus palabras no pasarán.
Guía: Cual retoño de olivo hemos rodeado tu mesa y nos hemos alimentado
con tu cuerpo y tu sangre. Confiamos participar en la vida eterna
contigo pues nos prometiste:
Fieles: “Yo soy el pan de vida para que el que lo coma no muera; si alguien
come de este pan vivirá para siempre; el que coma mi carne y bebe
mi sangre, tiene la vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”. Y
estamos seguros que Tú sabes cumplir tu palabra.
Guía: Confiamos con viva esperanza participar de tu reino, por aquella
oración que dijiste a tu padre:
Fieles: “Te ruego por todos aquellos que me has dado: yo quiero que allí
donde yo estoy, estén también conmigo y contemplen mi gloria”.
Padre eterno, escucha y atiende la petición de tu Hijo Jesucristo para
que donde esté Él estemos también nosotros como Él te lo ha pedido.
CANTO DE ESPERANZA: Entre tus manos
IMPLORACIÓN

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Guía: Eres el Cordero de Dios que ha venido a borrar el pecado de la
humanidad y a cargar sobre tus espaldas todas nuestras inquietudes.
Fieles: Ten piedad de nosotros, Señor.
Guía: Quédate con nosotros, Señor, pues ya anochece. Han caído sobre la
tierra las tinieblas de la incredulidad, la injusticia, los odios y la
sensualidad.
Fieles: Luz del mundo, ten piedad.
Guía: Es de noche y en las conciencias no distinguen entre el bien y el
pecado, es de noche en las inteligencias y ya no te conocen ni a Ti ni
quien te envió. Tus enemigos luchan por borrar tu nombre y tu
recuerdo de los corazones de la juventud y la niñez.
Fieles: Luz del mundo, ten piedad.
Guía: Noche negra ha caído sobre los corazones: crece el odio del hermano
contra el hermano, de naciones contra naciones. Raza de canes es
nuestra tierra cuyos sabios investigan con rabia nuevas formas de
matar; cuánta locura, Señor, cuánta oscuridad.
Fieles: Cristo, luz del mundo, ten piedad de nosotros.
Guía: Por los horrendos crímenes de todos los siglos, por los pecados de la
humanidad y por mis propios pecados personales.
Fieles: Oh, Buen Jesús, ten piedad de nosotros.
CANTOS DE PERDÓN: Perdón, oh, Dios mío.
ORACIONES
Guía 1: Por la Iglesia
Por tu Iglesia Santa, para que cumpla diligentemente tu mandato de
llevar la Buena Nueva a todo el mundo.
Fieles: Te lo pedimos, Señor.
Guía: Por los pastores de tu Santa grey: que son el sol y la sal de la tierra,
por la predicación de tu palabra, por la distribución de la gracia y
perdón, así como por la humanidad y servicio de su ministerio.
Fieles: Te lo pedimos, Señor.
Guía: Por todos los hermanos cristianos, para que un día integren un solo
rebaño y un solo pastor.
Fieles: Te lo pedimos, Señor.
Guía: Por todos los fieles cristianos, para que encarnen y hagan viviente tu
palabra dentro de la sociedad.
Fieles: Te lo pedimos, Señor.
Guía: Por toda la familia humana, para que todos los pueblos y naciones te
conozcan a Ti y al Padre que te envió y un día se entronice tu reino
en la tierra.
Fieles: Te lo pedimos, Señor.
Guía 2: Por los gobernantes
Señor, Jesús, los estadistas tienen en sus manos el destino de la
humanidad, pero están henchidos de soberbia, odio y ambición y son
capaces de destruir el mundo antes de creer. Te pedimos por los

70
gobernantes de todas las naciones dales tu prudencia y tu sabiduría
para que busquen la paz en la tierra.
Fieles: Te lo pedimos, Señor.
Guía: Que no desaten la guerra, que termine la locura de matarse con otros,
que desaparezcan las armas y los odios.
Fieles: Te lo pedimos, Señor.
Guía: Que dediquen su inteligencia y las riquezas de los pueblos a la
producción de los bienes necesarios y la difusión de la ciencia y la
cultura, para el bienestar de los ciudadanos.
Fieles: Te lo pedimos, Señor.
Guía 3: Por los que sufren
Señor, Jesús, que prometiste “Venid a mí todos los que estáis
agobiados y yo os aliviaré”, te encomendamos a todos los que sufren
en su alma o en su cuerpo.
Fieles: Ten compasión de todos los angustiados.
Guía: Por los que soportan enfermedades crónicas, incurables o muy
dolorosas.
Fieles: Señor, si Tú quieres puedes curarlos.
Guía: Por quienes carecen de trabajo, por los presos, los exiliados, los que
padecen hambre y por quienes son explotados y engañados por los
más fuertes, por los raterillos.
Fieles: Ten compasión de ellos, Señor.
Guía: Por los alcohólicos, drogadictos, vagos y mal vivientes.
Fieles: Ten compasión de ellos, Señor.
Guía: Por las mujeres libertinas e infieles que prostituyen su cuerpo y su
alma por unas monedas.
Fieles: No las condenes, Señor, concédeles tu perdón y tu gracia.
INVOCACIÓN A MARIA
Guía: María, doncella humilde y obediente que te declaraste “esclava del
Señor”.
Fieles: Enséñanos la obediencia y la humildad.
Guía: María, criatura dócil a la palabra del Señor, que aceptaste su
voluntad diciendo “Hágase en mí según su palabra”.
Fieles: Enséñanos a conocer y amar la palabra de Dios y llevarla a la práctica
durante toda la vida.
Guía: Oh, Madre de Jesús, que en las bodas de Caná aconsejaste sabiamente
“Haced lo que Él os diga”.
Fieles: Enséñanos a pensar en vivir en armonía con lo que tu Hijo Jesucristo
nos reveló en sus santos evangelios.
Guía: Oh, María, doncella amada del Señor, escogida para ser la madre de
Jesús, tú serás dichosa y bienaventurada como la profetizó Isabel.
Fieles: En el cielo y en la tierra te llamarán dichosa todas las generaciones.
Guía: Tu Hijo Jesús te escucha con benevolencia y amor, ruega por
nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

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Fieles: Ahora que nos afligen las penas y dolores, ahora que hay tanto mal
en el mundo, ahora que vivimos en el peligro del pecado y también
en la hora suprema de nuestra muerte.
Guía: Bendita seas, Virgen y Madre, por todos los siglos sempiternos.
Fieles: Bendita seas, llena de gracias, el Señor está contigo por toda la
eternidad.
CANTOS MARIANOS: Fue el Señor quien te hizo así
ACLAMACIONES
Guía: Alzad puertas vuestros dientes, alzaos viejos portones que va a
entrar el Rey de la gloria. ¿Y quién es el Rey de la gloria?
Fieles: El Señor fuerte y poderoso, el Señor fuerte en la batalla.
Guía: El Señor es mi luz y mi salvación. ¿A quién temeré?
Fieles: El Señor cuida mi vida. ¿Por qué voy a temblar?
Guía: La voz del Señor sobre las aguas, el Dios de majestad hizo tronar sus
rayos sobre las aguas inmensas del océano. Su rayo baja los encinares
y resquebraja los cedros del Líbano.
Fieles: Eres grande y poderoso en la tempestad: el rayo estremece la reblada
y alegra mi corazón.
Guía: Reino del Señor revestido de majestad y su trono se levanta desde
los tiempos antiguos, pues Él existe desde siempre y por siempre.
Fieles: Gloria a Dios en el cielo y en la tierra.
Guía: Venid, cantemos alegres al Señor, aclamemos jubilosos a nuestro
Salvador, porque Él es el gran Dios y el gran Rey.
Fieles: Sí, cantamos con alegría porque Él Hizo el cielo, el mar y la tierra
con los montes y barrancos.
Guía: Entonad al Señor un nuevo cantar, bendecid su nombre y pregonar
su salvación entre todas las naciones.
Fieles: Porque grande es el Señor, bueno y misericordioso.
Guía: Alégrense los montes y collados, retumbe el mar, canten los ríos y
las fuentes.
Fieles: A son del arpa y la guitarra cantad al Rey que ya viene, con
trompetas y coros recibid al campeón de la vida. Del oriente al ocaso
y del sur al septentrión, sea glorificado el nombre del Señor.
Fieles: Gloria, honor y alabanza por siempre al dueño de los cielos, al rey de
los siglos, al que es nuestro destino.
Guía: Porque eterna es su misericordia e infinito su amor.
TODOS: Gloria, Gloria, Gloria, Aleluya, Aleluya.
ADORACIÓN CÓSMICA
Guía: Que toda la tierra te adore, que todos los pueblos te aclamen que
todas las razas te sirvan y te amen.
Fieles: En nombre de toda la humanidad, te adoramos, Señor.
Guía: Los cielos proclamen la gloria de Dios: Las misteriosas galaxias, los
millones de estrellas, los bellos cometas y la infinidad desconocida
de astros maravillosos que ruedan en el espacio.

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Fieles: Por el universo infinito, te adoramos, Señor.
Guía: La numerosa familia cristiana esparcida en la tierra entera, ofrezca
el homenaje de adoración a tu santo nombre.
Fieles: Unidos y hermanados con todos los cristianos del mundo, te
adoramos, Señor.
Guía: La ciudad de Múzquiz, desde su pequeñez y modestia, quiere también
presentarte el humilde homenaje de su adoración.
Fieles: La ciudad de Múzquiz te adora, Señor bueno y poderoso; la ciudad
de Múzquiz te adora.
Guía: Yo pecador, descuidado y negligente en tu servicio, peón perezoso
de la construcción de Reino de los cielos, reconozco tu Señorío. Eres
el príncipe y manantial de mi existencia y eres mi destino definido,
eres el punto omega de mi vida.
Fieles: Te adoro, Dios mío, como dueño y Señor de mi vida.
PETICIÓN APOSTÓLICA
Guía: Cual bella novia para el esposo, la nueva Jerusalén ha sido
engalanada, resplandece como piedra preciosa de jaspe cristiano. Ya
veo su muralla con doce portones, doce ángeles y los doce nombres
de los apóstoles.
Fieles: Tú serás nuestro Dios y nosotros el pueblo de la cuidad celestial de
la nueva Jerusalén.
Guía: Ni sol ni luna necesita la nueva ciudad porque la ilumina la gloria del
Señor y su lámpara es el Cordero. Ya no habrá noche ni tinieblas.
Fieles: Luminaria esplendorosa de la Ciudad Santa, luz del mundo, ven con
nosotros, Señor.
Guía: Veo el río de la vida brillante como el cristal que brota del trono de
Dios y del cordero y los árboles frutales que proceden sin cesar.
Fieles: Danos, Señor, el agua que salta hasta la Eterna vida.
Guía: Ven cargando con la recompensa, ven lucero del alba, retoño de
David.
Fieles: Ven Señor Jesús.
Guía: Ven alfa y omega, principio y fin, primero y último.
Fieles: Ven, Señor Jesús.
Guía: Alegría, hermanos, han llegado las bodas del Cordero y es esposa
engalanada de lino deslumbrante de blancura.
Fieles: Son las bodas del Cordero, aleluya, aleluya.
Guía: Por los confines del cielo resuena la voz de inmensa muchedumbre
que grita: aleluya, aleluya, son las bodas del Cordero.
Fieles: Al cielo, al cielo quiero ir…
Guía: Voz como de grandes aguas y fragor de fuentes truenos que exclama:
aleluya, aleluya; son las bodas del Cordero.
TODOS: (Con voz fuerte) Al cielo, al cielo, al cielo quiero ir… Ven, Señor
Jesús; ven, Señor Jesús.

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ADORACIÓN EUCARÍSTICA DE JUAN PABLO II
Guía: Señor Jesús: Nos presentamos ante Ti sabiendo que nos llamas y que
nos amas tal como somos. “Tú tienes palabras de vida eterna y
nosotros hemos creído y conocido que Tú eres el Hijo de Dios” (Juan
6:69).
Todos: Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la
última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que
eres.
Guía: Aumenta nuestra fe. Por medio de Ti y en el Espíritu Santo que nos
comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro sí unido al
tuyo. Contigo ya podemos decir “Padre nuestro”.
Todos: Siguiéndote a Ti, “camino, verdad y vida”, queremos penetrar en el
aparente “silencio” y “ausencia” de Dios, rasgando la nube del Tabor
para escuchar la voz del Padre que nos dice: “Este es mi Hijo amado,
en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo” (Mateo 17:5). Con esta
fe, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras
situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida
familiar y social.
Guía: Tú eres nuestra esperanza, nuestra paz, nuestro mediador, hermano
y amigo. Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber
que vives “siempre intercediendo por nosotros” (Hebreos 7:25).
Todos: Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino
apresurado contigo hacia el Padre. Queremos sentir como Tú y
valorar las cosas como las valoras Tú. Porque Tú eres el centro, el
principio y el fin de todo.
Guía: Apoyados en esta esperanza, queremos infundir en el mundo esta
escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos
ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida
concreta. Queremos amar como Tú, que das la vida y te comunicas
con todo lo que eres. Quisiéramos decir como San Pablo: “Mi vida es
Cristo” (Filipenses 1:21).
Todos: Nuestra vida no tiene sentido sin Ti. Queremos aprender a “estar con
quien sabemos nos ama”, porque “con tan buen amigo presente todo
se puede sufrir”. En Ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del
Padre, porque en la oración “el amor es el que habla” (Santa Teresa).
Guía: Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y
actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales
según nuestra propia vocación cristiana.
Todos: Creyendo, esperando y amando, te adoramos con una actitud sencilla de
presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como
respuesta a tus palabras: “Quedaos aquí y velad conmigo” (Mateo
26:38). Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos,
sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar

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admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un
silencio de amigo y con una presencia de donación.
Guía: El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda
a decir esos “gemidos inenarrables” (Romanos 8:26) que se traducen
en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se
contenta con sola tu presencia, tu amor y tu palabra.
Todos: En nuestras noches físicas y morales, si Tú estás presente, y nos
amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos
la consolación.
Guía: Aprendiendo a estar en adoración, habitaremos en tu intimidad o
“misterio”. Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia
el “misterio de cada hermano y de cada acontecimiento para
insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la
historia con este silencio activo y fecundo que nace de la
contemplación.
Todos: Gracias a Ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se
convertirá en capacidad de amar y de servir. Nos has dado a tu Madre
como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón.
Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más
perfecta Madre. Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe
meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida
y comunicarla a todos los hermanos. Amén.

HORA APOSTÓLICA
PRESENTACIÓN AL SEÑOR
Lector: En el nombre del Padre… incorporados a Jesucristo glorifiquemos
al Padre, en la alegría del Espíritu Santo.
Todos: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio
y ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Lector: Señor Jesucristo: tus hermanos de la parroquia Santa Rosa De Lima
que, en su audacia, y fiados de tu ayuda, quieren ser fermento vivo
entre la cristiandad de Múzquiz se postran reverentes ante Ti.
Todos: Queremos conocer a Jesucristo.
Queremos amar a Jesucristo.
Queremos ayudar a Jesucristo.
Queremos sufrir por Jesucristo.
Lector: Queremos vivir en Jesucristo. Queremos ser tuyos, Señor, los tuyos
de verdad, los que no duden, los que no titubeen, los que no se
desalienten, los que no conozcan las medias tintas, ni las posturas
ambiguas, los que lo den todo antes que traicionarte. Por esto, en
esta Hora Apostólica, en amigable intimidad, te rogamos que nos
enseñes, que nos formes y nos enciendas en santa valentía y en afanes
apostólicos.
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Todos: Señor, eres nuestro Dios y Maestro: solo Tú tienes palabras de vida
eterna, ¡Que conozcamos el don de Dios! Eres nuestro Hermano
Amigo: ¡Haznos amigos tuyos fidelísimos! Eres nuestro único Señor:
Señor de todas las cosas, Señor de todas las gentes. ¡Haznos
apóstoles de tu Reino, miembros vivos de tu Santa Iglesia! ¡Que
sintamos la alegría de ser apóstoles! ¡Danos el brillo iluminado de
ser testigos tuyos ante los hombres!
Lector: En esta Hora Apostólica permanecemos al pie de tu Cruz, como
Madre y Señor, como San Juan el Apóstol, el de la invencible
fidelidad.
Todos: Señor: nos acercamos a tu Santa Cruz, adorando el misterio de tu
pasión. Abrazamos tu cuerpo destrozado de tormentos, y
ensangrentado de heridas. Quisiéramos sentir en nuestras frentes
culpables la sangre que brota a raudales de tus llagas. Besamos tu
rostro manchado de polvo, y tus labios entreabiertos recogemos
aquel “tengo sed” que abrasa tu alma de sed divina. En firme vigilia
rodeamos tu Cruz sacrosanta para acompañarte en tu hora suprema,
para orar contigo por la Iglesia, para ofrecernos contigo como
víctimas, para compartir tus dolores y anhelos, para consolarte
agonizante en tu Cruz y consolarte en las presentes angustias de tu
Iglesia, para descargar nuestros pecados e ingratitudes, y para pagar
por los pecados de todos los cristianos y de todos los que no lo son
todavía de los cuales nos sentimos responsables ante Ti.
CÁNTICO
“Tú reinarás”, este es el grito que patria en nuestro suelo, que es de
ardiente exhala nuestra fe. María la Nación, en nuestra patria, en
Tú reinarás, ¡Oh, Rey bendito!, pues nuestro suelo que es de María la
Tú dijiste: Réinate. Reine Jesús por Nación.
siempre, reine su Corazón, nuestra

Lector: ¡Queremos que Cristo reine sobre nosotros!


Todos: Amén
Lector: ¡Alabado sea Jesucristo!
Todos: Amen
Lector: ¡Venga a nosotros tu reino!
Todos: ¡Padre Nuestro, venga a nosotros tu reino!
PALABRAS DE JESUCRISTO
(Transmitidas por el Sacerdote o leídas de un libro)
PLEGARIA A JESUCRISTO
Lector: El pecado hiere el corazón de Cristo, priva al hombre de la vida divina,
le arrebata el mejor de los dones, ofende a la justicia de Dios.
Pidamos al Señor su misericordia por nosotros, por nuestros
hermanos de la parroquia de Santa Rosa de Lima por todos los
cristianos de Múzquiz.

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Todos: Señor: Míranos con ojos de misericordia y perdón. Sentimos horror
de nuestras infidelidades, y las de nuestros hermanos, los cristianos
de la parroquia de Santa Rosa de Lima que ante Ti representamos.
No mires la ruindad de nuestra vida, sino el amor con que nos amaste
en la cruz.
Lector: Por nuestras incomprensibles flaquezas, por el desprecio con que a
veces oímos tu voz.
Todos: R./: Perdón, Señor, perdón.
 Por la tardanza de aceptar tus exigencias/R.
 Por la tibieza con que andamos tu camino/R.
 Por los “peros” que ponemos a tu amor/R.
 Por nuestras cobardías ante una sonrisa cualquiera/R.
 Por no haber aceptado con la generosidad que deberíamos, el plan de
santificación que te has formado sobre cada uno de nosotros/R.
 Por las injusticias que hemos cometido con los que están en torno nuestro,
desconociendo en ellos tu rostro y alimentando neciamente nuestro
egoísmo/R.
 Por nuestros pecados de omisión: porque tienes hambre y no te hemos dado de
comer, estás desnudo y no te hemos procurado vestido, estás enfermo y no te hemos
visitado vives en chozas infrahumanas y no te hemos dado techo seguro/R.
 Por nuestra falta de unión con los demás, que muchas veces ha hecho
infructuoso los esfuerzos evangelizadores de la Iglesia/R.
 Por nuestra falta de fe, de ardor en el apostolado, por nuestra apatía, en
conquista de alamas, por no haber defendido los derechos de tu Reino/R.
 Por los que no odian, nos hieren con sus críticas y murmuraciones, que
encienden enemistades/R.
 Por los jóvenes que entran a formar un hogar sin hacerte Señor de su hogar,
por las familias que viven al margen de tu ley. Por los padres que descuidan
la cristiana educación de sus hijos/R.
 Por los que se tienen por cristianos, y no viven en gracia, y rehúsan ser
apóstoles/R.
 Por todos nuestros pecados, por los pecados de la cristiandad de Múzquiz,
por los pecados de todos los hombres del mundo entero/R. (3 veces)
CANTO
Perdón, oh, Dios mío te puso pendiente con vil impiedad
Perdón e indulgencia Por mí en el tormento tu sangre vertiste
Perdón y clemencia y prensa me diste de amor y humildad
Perdón y piedad (2) Y yo en recompensa pecado a pecado
Pequé ya mi alma, su culpa confiesa la copa he llenado de iniquidad
mil veces me pesa de tanta maldad Más ya arrepentido te busco lloroso
Mil veces me pesa de haber obstinado Oh, Padre amoroso
tu pecho rasgado ¡Oh, Suma Bondad! ¡Oh, Dios de Bondad!
Yo fui quien del duro madero inclemente

PRECES A JESUCRISTO REY


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Lector: Bendice, Señor, a nuestra Santa Madre, la Iglesia Católica
Todos: Que Dios se digne pacificarla, unirla, custodiarla en todo el orbe de
la tierra, vivificándola cada día, extendiéndola hasta los últimos
confines de la tierra, para que Ella, a través de todos nosotros, sus
miembros, glorifique a Dios, Padre omnipotente.
Lector: Bendice a nuestro santísimo Papa, a los obispos, sucesores de los
Apóstoles, a nuestro querido obispo a nuestro párroco… y a todos los
Sacerdotes que pastorean el pueblo santo de Dios.
Todos: Te rogamos, óyenos.
 Bendice a nuestros Sacerdotes, a los jóvenes de nuestro seminario: ¡Que
sean luz y sal de nuestra tierra! /R.
 Bendice a nuestros religiosos y religiosas, a los noviciados y casa de
formación: ¡Que sean fermento de vida evangélica en nuestra patria! /R.
 Bendice a nuestro pueblo y a sus gobernantes, para que haya justicia dentro
del orden, para que haya paz en la tierra. /R.
 Bendice nuestra sed de ser santos, nuestra ansia apostólica, nuestra familia,
nuestros estudios, nuestros trabajos, todas nuestras cosas. /R.
 Bendice las organizaciones de la Iglesia, bendice a todas nuestras
comunidades. /R.
 Bendice a nuestros evangelizadores, a todos nuestros coordinadores, a
todos los que sirven a tu iglesia. /R.
 Danos éxito espiritual en todas nuestras empresas apostólicas, ¡que todos los
llamados sean santos!
 Bendice los trabajos de todos nosotros /R.
 Bendice las reuniones de comunidad forja de tus mejores. Despierta la
inquietud de los que, por descuidarlas, perdieron la ilusión apostólica de
seguirte. /R.
 Infúndenos una piedad auténtica, unión a la jerarquía, alegría y simpatía en
el trato de los hermanos, ardor y brío apostólico para no cruzarnos nunca
de brazos y trabajar siempre más y mejor. /R.
 Haz que con tu gracia sintamos la responsabilidad de la misión apostólica
que nos has confiado. /R.
 Que no necesitemos milagros para creer y obrar, pero que tengas tanta fe,
que merezcamos que nos los hagas. /R.
 Por los que llevan el peso de nuestros ambientes por el más valiente y
sacrificado. /R.
 Por el más cobarde de nosotros, por el que necesita de tu espíritu, por el
que cree necesitarlo menos, por los que se conforman con lo que han hecho.
/R.
 Por los que se empeñan en servir a dos señores. Por los que se enfrían en
tu santo servicio. Por el que más nos fastidia y santifica. /R.
 Por el primero que va a burlarse de nosotros, cuando le expongamos
nuestro ideal apostólico. /R.

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 Para que sepamos superar, con tu gracia, los fracasos, para que sepamos
sacar de ellos fruto apostólico, para que no nos envanezcamos con los
éxitos. /R.
 Por las almas que has vinculado a nuestra generosidad. Por las almas que,
con tu ayuda, conquistemos. Por las que te conocerían si fuéramos más
generosos. /R.
 Por los que menos se interesan por tu reino. Por los cristianos que no te
conocen. Por los que no nos comprenden. Por los que nos compadecen. /R.
(Breve silencio para rogar por alguien en especial)
 Bendice, Señor, a los enfermos, a los pobres, a los presos, a cuantos sufren
y peligran. /R.
 Bendice a los hermanos separados para que todos los que invoquen tu
nombre, lleguen a la unidad, en el seno de la única iglesia. /R.
 Bendice a los paganos, que, sin conocerte, te buscan; dales, Señor,
misioneros; dales fe /R.
 Por nuestra intención particular /R.
 Por los planes apostólicos de nuestra parroquia de Santa Rosa de Lima. /R.
 Por las intenciones de nuestro Obispo. /R.
 Por las intenciones del Romano Pontífice. /R.
Lector: Medita ahora, por un momento, la frase que más se haya clavado
como un dardo, en tu corazón. ¿Qué quieres, Señor, de mí?
Todos: Habla, Señor, que tu siervo escucha.
Lector: ¡Alabado sea Jesucristo!
Todos: Por siempre sea lavado.
Lector: Antes morir
Todos: Que separarme de ti.
CONSAGRACIÓN A CRISTO REY
¡Sagrado Corazón de Cristo Rey, queremos, Señor, ir contra corriente
míranos a tus plantas, adorando tu detrás de Ti, que eres el camino, la verdad
grandeza divina! y la vida,
Con honda gratitud reconocemos que nos Jesús nuestro, haznos apóstoles.
has elegido, entre muchos, para ser los Llénanos de tu Espíritu Santo.
apóstoles de tu Reino. Enséñanos a rezar.
Queremos ser tuyos de veras, Señor, y por Danos el ansia de la sagrada comunión.
mediación de la Virgen Santísima, Enséñanos a evangelizar con nuestra
nuestra Madre nos consagramos a Ti. vida y con nuestra palabra.
Queremos tener el alma vestida siempre de Haz, Señor, que abramos para todos los
gracia. hombres un ancho camino de tu Gracia.
Danos fuerza para llevar la cruz Haz que el mundo vuelva a Ti, aunque
mientras nos dure la vida aunque todos a nos cueste la vida. Amén.
nuestro alrededor sean cobardes,

CANTO: Cantemos al amor de los amores…

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PRECES EN FORMA DE LETANÍAS
 A nuestro Santísimo Padre, R/. envuélvelo en tu gracia, Señor
 A los cardenales y delegados, R/. envíales tu luz, Señor
 A los Arzobispos y Obispos, R/. dales tu ciencia, Señor
 A los Sacerdotes Diocesanos, R/. nunca los dejes, Señor
 A los Sacerdotes Religiosos R/. dales constancia, Señor
 A los Sacerdotes enfermos R/ fortalécelos, Señor
 A los Sacerdotes tentados R/. Todos: dales el triunfo, Señor
 A los Sacerdotes pobres R/. Todos: dales el triunfo, Señor
 A los Sacerdotes celosos R/. socórrelos, Señor
 A los Sacerdotes que desean amarte R/. ayúdalos, Señor
 A los Sacerdotes tristes R/. enciéndelos, Señor
 A los Sacerdotes turbados R/. consuélalos, Señor
 A los Sacerdotes jóvenes R/. dales paz, Señor
 A los Sacerdotes aislados R/. impúlsalos a tu gloria, Señor
 A los Sacerdotes misioneros R/. acompáñalos, Señor
 A los Sacerdotes predicadores R/. ilumínalos, Señor
 A los Sacerdotes directores de almas R/. dales tino, Señor
 A los Sacerdotes párrocos R/. no te apartes, Señor
 A los Sacerdotes vicarios R/. dales la gloria, Señor
 A los Sacerdotes difuntos R/. apiádate, Señor
 De toda la iglesia militante y purgante, R/. dales pureza, Señor
 A todos los Sacerdotes, R/. dales victoria, Señor
 Dales tu ciencia, Señor, R/. Todos: dales obediencia y benignidad
 Dales paciencia y caridad, R/. dales celo ardiente por las almas
 Dales amor al estudio y a tu ley, R/. dales intenso amor a la Eucaristía
 Dales fuego divino para que abrasen los corazones R/. dales gran sumisión a sus
prelados
 Dales humildad y talento R/. dales horror a las cosas del mundo
 Dales gran adhesión a la santa sede R/. dales un gran amor a María
 Dales respeto a su dignidad R/. dales el don del consejo
 Dales rectitud y justicia R/. dales un gran amor a la cruz
 Dales fortaleza en sus trabajos R/. dales caridad y generosidad
 Dales resignación en sus penas R/. aparta su corazón de avaricia
 Dales vida sobrenatural y divina R/. haz que sean la luz de almas
 Aparta de sus cuerpos la pereza y la ociosidad R/. haz que sean la luz de almas
 Haz que sean espejo de santidad R/. haz que sean la sal de la tierra
 Haz que practiquen el sacrificio y la abnegación R/. haz que enamoren los corazones
de María
 Haz que salven muchas almas R/. haz que sean otros Cristos
 Haz que sean apóstoles de tu corazón R/. que sus misas sean siempre dignas
 Que su conducta edifique R/. que su trato atraiga las almas a Dios
 Que siempre estén predicando alguna virtud R/. que sean modelos para el mundo
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 Que comuniquen pureza R/. que sean hombres de oración
 Que procuren la hermosura de sus templos R/. que irradie en ellos la fe
 Que les procure la salvación de las almas R/. que irradie en ellos la fe
 Que nunca claven espinas a tu corazón R/. que sean fieles a su vocación sacerdotal
 Que ardan en tu amor y en el de María R/. que en los confesionarios sean otro Jesús
 Que no se cansen de alabarte R/. que jamás den un mal ejemplo
 Que su porte exterior sea sencillo y santo R/. que sus pasos sean todos para la
gloria de Dios
 Que se den siempre a respetar R/. que no se mezclen en las cosas mundanas
 Que sus manos solo sepan bendecir R/. que usen todos los medios en bien de las
almas
 Que sus pies solo caminen en pos de las almas R/. que sus labios jamás se manchen
de las cosas profanas
 Que sus cuerpos sean siempre tu sagrario R/. que sus ojos miren siempre a María
 Que su corazón sea un continuo incensario R/. que el Espíritu Santo los posea, les
regale con profusión sus dones y sus frutos, los enamore de la Santísima Trinidad y
entonces se renovará la faz de la tierra

ORACIÓN POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES


Lector: A cada petición contestaremos:
Todos: R/. ¡Danos Sacerdotes, Señor!
 Para que siempre se celebre el santo sacrificio, oremos R/.
 Para llevar a los niños cerca de Ti, oremos R/.
 Para repartir a los fieles del pan de tu palabra, oremos R/.
 Para predicar tu evangelio a los que lo ignoran, oremos R/.
 Para ofrecer tu perdón a los pecadores arrepentidos, oremos R/.
 Para alimentar con tu cuerpo a las almas hambrientas de Ti, oremos R/.
 Para ayudar a los moribundos y a los que sufren, oremos R/.
 Para bendecir a nuestras familias, nuestras empresas, nuestros campos,
oremos R/.
 Para que los atributados vayan a Ti, y encuentren paz, oremos R/.
 Para defender y extender tu reino, oremos R/.
ESTACIÓN MAYOR AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
ORACIÓN
Mi Jesús Sacramentado Y pues tu amor me convida
Divino amante y esposo, Con toda el alma y la vida
Pues eres tan amoroso, Quiero amarte hasta la muerte
Digno eres de ser amado ¡Oh, mi Jesús! Quien te amara
Pésame haberte faltado Y se empleara en tu servicio,
A tu amor, más al quererte Y por tan gran sacrificio
Quisiera ya no ofenderte Las gracias tributara.

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Lector: Aquí estoy, Señor, postrado ante tu divina presencia, adorando la
llaga de tu pie izquierdo, como una esclava delante de su amo.
Admíteme, Señor, por tuya, y dame la comida de tu Santísimo cuerpo
y sangre, y el vestido de la caridad, que cubra todos mis pecados.
Todos: Padre Nuestro y Ave María
Lector: Aquí estoy, Señor, postrado ante tu divina presencia, adorando la
llaga de tu pie derecho como una pobre mendiga. Dame Señor, de
limosna, el auxilio de tu santísima gracia.
Todos: Padre Nuestro y Ave María
Lector: Aquí estoy, Señor, postrado ante tu divina presencia, adorando la
llaga de tu mano izquierda, como un reo delante de su juez. Perdona,
Señor, todos mis pecados y ten piedad y misericordia de mí.
Todos: Padre Nuestro y Ave María
Lector: Aquí estoy, Señor, postrado ante tu divina presencia, adorando la
llaga de tu mano derecha, como un enfermo delante del médico. Cura,
Señor, todos mis pecados con la sangre de tus piadosísimas llagas, de
tal suerte, que queden eternamente borradas de tu memoria.
Todos: Padre Nuestro y Ave María
Lector: Aquí estoy, Señor, postrado ante tu divina presencia, adorando la
llaga de tu santísimo costado, como un amigo con otro. Estréchame
Señor, con el lazo de tu amor tan apartadamente, que jamás me
aparte de Ti.
Todos: Padre Nuestro y Ave María
Lector: Aquí estoy, Señor, postrado ante tu divina presencia, adorando las
llagas de tu santísimo cuerpo y de tu santísima espalda, como una
hija delante de su padre. No me niegues, Señor, la herencia paternal
de tu gloria.
Todos: Padre Nuestro y Ave María
Lector: Aquí estoy, Señor, postrado ante tu divina presencia, adorando las
llagas de tu santísima cabeza, como una esposa humillada delante de
su esposo. Abrázame, Señor, y dame a gustar de la llaga amorosa del
costado divino.
Todos: Padre Nuestro y Ave María
OFRECIMIENTO
¡Oh, buen Jesús! En memoria de tu santísima pasión yo te ofrezco esta humilde
devoción, no mi indignidad para recibirla; te ruego que logre un alma fruto
de tan alto sacramento. Yo te suplico ¡oh, Dios eterno! que estás por mí en
esta hostia consagrada real y verdaderamente presente, que intercediendo por
mí tu Santísima Madre la virgen María, todos los Ángeles y santos me
concedas por las dos llagas de tus pies benditos, humildad y resignación; por
las llagas que te causaron las espinas en tu sagrada cabeza, santos
pensamientos; por tus purísimos labios, palabras modestas; por tus heridas
espaldas, verdadera compasión y paciencia; y finalmente me concedas, Jesús
mío, por la llaga amorosa de tu costado, perseverancia constante, fe viva,
esperanza firme y caridad ardiente; para que contigo viva, por mí muera y
eternamente te goce y alabe por todos los siglos de los siglos. Amén.
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ORACIÓN A LAS AGONÍAS DE JESUCRISTO
Señor, mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero: yo os doy las gracias por las
agonías y muerte que clavado en una cruz padecisteis el Viernes Santo, a las
tres de la tarde, por mi amor. Me pesa de todo corazón haber sido causa, por
mis pecados de vuestra muerte y de los dolores de vuestra castísima Madre,
propongo firmísimamente la enmienda, y os suplico me favorezcas a mí y a
todos los agonizantes en la hora de nuestra muerte. Amén

HORA SANTA POR LOS SACERDOTES


INTRODUCCIÓN
Todos: Estamos delante de Ti, Señor Jesús. Es para nosotros, una gracia muy
especial, poder permanecer en tu presencia, y ofrecerte nuestra adoración, y
nuestra alabanza, nuestra exhortación, nuestro reconocimiento y nuestro
amor. Poder reparar nuestras culpas, renovarnos en el favor de nuestra
consagración bautismal, y obtener de tu corazón divino, gracias innumerables
para nosotros mismos, para tu iglesia, para tus sacerdotes, para todos los
hombres. Haz, Señor Jesús, que esta hora santa, sea verdaderamente, una hora
de encuentro y diálogo, como se hace con un amigo, una hora en la que
podamos recibir todas las gracias, que tu corazón ha reservado para nosotros.
Nos unimos a ti, virgen María, la mujer que escuchaba siempre a Jesús, con
un corazón abierto, y te pedimos la gracia de adorarlo como Tú, y de estar
siempre atentos y dóciles, a la voluntad del Señor. Amén
PRIMER CUARTO DE HORA: FE Y ADORACIÓN
Guía: Creemos, Señor Jesús, con fe viva, que Tú estás verdaderamente
presente, delante de nosotros, bajo las especies sacramentales. Tú
eres el verbo eterno del Padre, engendrado desde antes de todos
los siglos, y después encarnado en el tiempo, en el seno de la virgen
María, Jesús, Redentor y Rey.
Todos: Jesús, te creemos presente, en la realidad de tu divinidad y de tu
humanidad.
1.er Coro: Tú eres el mismo Jesús de Belén, que se hizo niño, asumiendo el
anonadamiento de la pobreza y de la persecución.
2.° Coro: Tú eres el mismo Jesús de Nazaret, que por nuestro amor
abrazaste la vida escondida, la fatiga y la obediencia.
1.er Coro: Es tu cuerpo, que abrasa los espinos de los pecados, e ilumina las
almas de los hombres.
2.° Coro: Es tu cuerpo, que habiéndolo tocado la mujer hemorroisa, quedó
ella libre de su dolencia.
1.er Coro: Es tu cuerpo, al que, habiéndose acercado la mujer pecadora, quedó
ella limpia del fango de sus pecados.
Todos: Es tu cuerpo, que, habiéndolo tocado Tomás, exclamó diciendo,
“Señor mío y Dios mío”.
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1.er Coro: Es tu cuerpo, que, tocando al ciego, le devolviste la vista.
2.° Coro: Es tu cuerpo, que miró con cariño al muchacho rico del evangelio,
y lo llamó a seguirlo.
Todos: Tú eres el maestro divino que ha venido a enseñarnos la verdad
del evangelio, no solo con la esplendidez de tu palabra, sino, sobre
todo, con la callada palabra de tu ejemplo.
1.er Coro: Eres tú, el Salvador misericordioso, que te inclinas sobre nuestra
pobreza, con infinita comprensión, y nos invitas a seguirte.
2.° Coro: Tú, Señor, estás listo para perdonar; te basta que el hombre, como
Pedro, vuelva a renovar su amor, para que Tú lo perdones, lo
purifiques y renueves.
1.er Coro: Tú eres la víctima santa, inmolada para gloria del padre, y para la
salvación de los hombres.
2.° Coro: Eres Tú el mismo Jesús, que sudó sangre en el huerto, que sufrió
la condena del tribunal romano, que padeció la crudelísima
flagelación, la humillante coronación de espinas, el martirio cruel
de la crucifixión, y que quiso ser traspasado por la lanza en el
costado, una vez muerto.
1.er Coro: Pero Tú eres también, el Señor Resucitado, el triunfador sobre la
muerte, sobre el pecado y el infierno, que estás deseoso de
corazones generosos, que quieran desgastarse por sus hermanos,
y que quieren comunicar infinitos tesoros, de vida divina y de plena
felicidad.
Todos: Creemos, Señor, que nos encontramos contigo, hoy y aquí en la
hostia consagrada: encontramos aquí, al amigo que no falla, al
maestro que nos invita a seguirlo, al Señor por quien vale la pena
dejarlo todo. Tú eres Señor, quien da sentido a la vida; eres nuestro
centro, el goce sobre quien deben girar nuestros días, el punto de
referencia en nuestro caminar.
Guía: Oh, Dios mío, Tú has amado tanto a tus criaturas que no nos has
negado ni siquiera tu único hijo, el objeto de tus complacencias.
De esta manera tu palabra se hizo adherible y tu salvación ha
llegado hasta nosotros; de otra manera habíamos continuado lejos
de Ti, lo has hecho en todo semejante a nosotros, menos en el
pecado; has puesto finalmente en su pecho un corazón, que exprese
tu misericordia y nos hiciese sentir tu amor.
Todos: Este corazón es el santuario donde el hombre te encuentra más
plenamente y desde donde el hombre puede orar y adorarte con la
debida reverencia.
Guía: Tú has querido que, por la lanza del soldado ese corazón quedase
abierto, para ser abrigo y refugio de los pobres pecadores.
Todos: Te adoramos, Señor, por Cristo y en Cristo. Amamos con Jesús, y
por Jesús, hermano por su humanidad, Dios por su divinidad. Que
Él toque nuestro corazón y los abrase en su amor, para que libres
de todo egoísmo, empleemos nuestras fuerzas y nuestro tiempo,
en la salvación de los hermanos (Pausa para oración)

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CANTO: Oh, buen Jesús, yo creo firmemente… o cantemos al Amor de los
amores…
LETANÍAS DE LA FE EN EL AMOR INFINITO
Guía: Señor, reconocemos que, por tu amor, creaste los cielos, y que, al
hombre mismo, imagen de tu ser, lo moldeaste con tus manos.
Todos: R/. Nosotros hemos conocido al amor que Dios nos tiene y hemos
creído en Él.

 Creemos en tu ternura por el hombre, que cada vida humana es un soplo de


tu boca y que por el llenaste de estrellas el firmamento. R/.
 Creemos en tu ternura de Padre, que cuida de los lirios y los pájaros, pero
aún más de tu criatura privilegiada: el hombre. R/.
 Creemos en tu sabiduría que dirige los astros, y el destino del mundo, y por
amor, has dado al hombre un destino de salvación. R/.
 Creemos en tu providencia, que desata las lluvias para la tierra abrasada, y
hace salir el sol sobre buenos y malos. R/.
 Creemos en tu misericordia, que nos dio a tu Isaac, tu hijo predilecto, para
que tengamos vida y la tengamos en abundancia. R/.
 Creemos en tu amor, que quiso que Jesús nos enseñase a llamarte con la
tierna palabra de padre. R/
 Creemos en la entrañable misericordia de tu amor que le permitió
entregarse a la muerte y a una muerte afrentosa. R/.
 Creemos en tu amor que no hace distensión de personas y que acepte la
disculpa que de los hombres hizo tu Hijo: “Padre, perdónales porque no
saben lo que hacen”. /R.
 Creemos en tu amor siempre dispuesto al perdón, a la comprensión e
incluso a la búsqueda, como un pastor por su oveja perdida. /R.
 Creemos en tu amor, que abre los brazos para recibir al prójimo, llenarlo de
besos y prepararle una fiesta. /R.
 Creemos en tu amor, que resucitó a Jesús de entre los muertos y nos
resucita muchas veces del pecado con tu gracia. /R.
 Creemos en tu confianza en los hombres, al llamar a algunos miembros de
tu pueblo santo para hacerlos partícipes de su sacerdocio. /R.
 Creemos en tu amor, que por un designio sapientísimo quiso convocar tu
iglesia de entre todos los pueblos, preparada en la historia del pueblo de
Israel, constituida por la efusión de tu Espíritu y que se consumará
gloriosamente al fin de los tiempos. /R.
 Creemos en tu amor, que ha hecho descender sobre la iglesia a tu Espíritu
Santo, para que permanezca en ella a la manera como el alma habita el
cuerpo. /R.
 Creemos en tu amor, que sigue suscitado diversas vocaciones, carismas y
gracias para la vida de la iglesia. /R.
ORACIÓN CONCLUSIVA:
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Padre Santo, Tú sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican,
escucha nuestra plegaria y concédenos incluso lo que no nos atrevemos a
pedirte, y Tú sabes que necesitamos. Por Cristo nuestro Señor.
CANTO: Bendigamos al Señor… Dios es amor. (U otro.)
SEGUNDO CUARTO DE HORA: ACCIÓN DE GRACIAS
Guía: La iglesia en el canto del Gloria de la misa nos invita a darte
gracias, Señor, por tu inmensa gloria. Nos invita a darte gracias y
a alabarte por lo que Tú eres, Señor nuestro. Por ello queremos
darte gracias, particularmente por tu amor infinito, porque no
tiene fronteras, porque está más allá de lo que podemos pensar o
desear. Después de haberte adorado desde el corazón de Cristo,
ahora todavía bajo tu presencia amorosa, queremos darte gracias.
Te damos gracias, sobre todo, Señor, porque Tú eres el amor. Fue
esta la más bella definición que pudo darnos San Juan.
1.er Coro: Tenemos deseos de agradecerte, también desde el corazón de
Cristo redentor; queremos tener presentes los dones de tu amor.
2.° Coro: En unión con Cristo, queremos darte gracias por todos los dones
sobrenaturales, y las gracias especiales que cada uno de nosotros
ha recibido.
1.er Coro: Nos has traído a la existencia y amorosamente nos conservas y tu
gracia, desde el bautismo, no ha cesado de derramarse sobre
nosotros.
2.° Coro: Porque has querido hacernos partícipes de tu vida divina, porque
nos invitas a tu felicidad, Señor, te damos gracias.
1.er Coro: Por la gracia del bautismo que tan tempranamente mojó nuestras
frentes, por la fuerza de tu Espíritu, haciéndonos tus hijos. Gracias,
Señor.
2.° Coro: Por nuestros padres, que no solo fueron los medios preciosos para
que nosotros tuviéramos la vida natural, sino que fueron también
nuestros primeros evangelizadores y catequistas. Gracias, Señor.
1.er Coro: Por los sacerdotes que nos han comunicado los dones de tu amor.
Gracias, Señor.
2.° Coro: Por nuestra madre la Iglesia, maestra guía y portadora de tu
palabra y de tus sacramentos. Gracias, Señor.
1.er Coro: Por toda las veces que hemos recibido el perdón de los pecados en
el sacramento de la penitencia. Gracias, Señor.
2.° Coro: Por la eucaristía que se ofrece como Pan para todos los hombres
por la renovación y actualización del mismo sacrificio de la cruz
del cual participamos. Gracias, Señor.
1.er Coro: Por el don del sacerdocio ministerial que hace posible la mayor
parte de los sacramentos. Gracias, Señor.
2.° Coro: Por la Dulce Virgen María que Cristo nos dejó como madre
porque ella es consuelo, asilo, especial protectora en todos los
instantes de nuestra vida. Gracias, Señor.

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1.er Coro: Por los hombres nuestros hermanos que nos ayudan en nuestro
caminar hacia Ti. Gracias, Señor.
2.° Coro: Por todos los hombres generosos que, como grano de trigo,
mueren a cada momento para que otros tengan vida. Gracias,
Señor.
Todos: No queremos darte gracias solo por los dones que personalmente
hemos recibido, queremos abrir nuestros ojos a la admiración y a
la alegría y agradecerte los dones que tu amor ha dispensado en la
Iglesia. Gracias, Señor. Los dones ofrecidos a tus sacerdotes,
continuadores de tu obra. Los dones de ascética y de mística que
das a quien te place, en la vida sacerdotal, religiosa o seglar.
Gracias por los carismas dados a tu iglesia, por la figura atrayente
y elocuente del Papa, por la Madre Teresa de Calcuta y su volcán
de amor que ha despegado, y por tantos otros escondidos en todas
partes que Tú conoces: en círculos más pequeños, en el silencio de
las misiones de las comunidades religiosas o parroquiales, pero que
hacen crecer misteriosa y verdaderamente tu iglesia.
Pausa para la oración personal
CANTO: De acción de gracias
ACTOS DE AMOR A DIOS
El siguiente trozo lo harán los participantes en orden de colocación o
espontáneamente, leyendo cada uno una estrofa, mientras todos dicen el estribillo:
Yo te amo Señor, Tú eres mi fortaleza
 Tú, que manas dentro de mí, como una fuente que no nace de mí, pero que
me moja y me riega. /R.
 Tú, que brillas entro de mí, como una luz que yo no enciendo, pero que
alumbra mi sala de estar. /R.
 Tú que amas dentro de mí, como una llama que no es mi hoguera, pero que
pones en fuego todo mi ser. /R.
 Tú, silencio íntimo, que no hablas, pero que sin palabras pones en mí la
palabra que da la vida al mundo. /R.
 Tú, confidente invisible, compañía permanente, que me sacas del anonimato
de las cosas y me haces ser yo. /R.
 Tú, a quien sentimos con fuerza, a pesar de nosotros mismos, sin poder
explicar jamás qué sentimos. /R.
 Tú, dinamismo Espíritu que soplas como huracán y nos haces salir de
nuestra tierra, como Abraham, sin camino ni descanso. /R.
 Tú, eterna presunta, que nunca dejas sosiego, y repites, dormidos o
despiertos estemos “Caín, ¿dónde está tu hermano?” /R.
 Tú, que estás cerca, más interior que lo más íntimo de mí mismo /R.
 Cerca, en las horas negras, cuando la muerte vence y la vida muere en el
oído. /R.

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 Cerca, cuando es de noche, en la soledad del hombre y en las ausencias
largas. /R.
 Cerca, al nacer la primavera y en el invierno manso, en la risa gozosa y en
los cansancios áridos. /R.
 Cerca del niño que ríe y del obrero frustrado, en la lucha por la vida, en el
desprecio del cuerpo, y en las torturas fatuas. /R.
 Cerca, cuando amanece en la tranquila aldea, y en el ruidoso mercado, cerca
de vidas vacías, y en las jugosas manos de quien vive enfebrecido el amor
por los hermanos. /R.
 En las horas negras en que cerramos las puertas a los hermanos y a Ti. Tú
estás cerca, cerca, siempre cerca. Gratis. A Ti no te desanima nadie. Tú
estás cerca, cerca, cerca. /R.
CANTO: Salmo 8: Señor Dios nuestro, que admirable…
TERCER CUARTO DE HORA: REPARACIÓN
Guía: Oh, Jesús, víctima divina de nuestros altares, grande y único, que
puede ofrecer a Dios reparación por los pecados. Nosotros nos
unimos a ti, para cumplir, contigo y por medio de ti, nuestro deber
de reparación.
Todos: También nos volvemos a ti, Virgen María, porque sobre el calvario
has ofrecido al Padre a tu Jesús, que se inmolaba para su gloria y
para la salvación de todos los hombres. Renueva también por los
hombres de nuestro tiempo la ofrenda que se ha ofrecido por la
salvación de todos.
Guía: En el cáliz de tu corazón inmaculado ofrece los dolores de tu Jesús,
junto con los tuyos, aunando los sufrimientos de todos los hombres,
particularmente los de esta generación, implorando la misericordia
de Dios sobre nuestro pobre mundo y sobre cada uno de nosotros.
Señor, después de haberte adorado y haberte dado gracias, ahora
nos queda un penoso deber de reparación.
Todos: Estamos conscientes de nuestros pecados y de los de nuestra familia
humana.
 Hemos pecado, somos de verdad culpables.
 Hemos sido rebeldes a tu voluntad.
 Hemos hablando mal.
 Hemos incitado e invitado a otros al mal.
 Hemos condenado al inocente.
 Hemos sido orgullosos, hemos actuado con violencia.
 Hemos engañado, hemos despreciado cosas santas.
 Hemos cometido injusticias.
 Hemos oprimido al prójimo.
 Hemos endurecido nuestro corazón.
 Hemos cometido acciones vergonzantes, hemos seguido malos caminos.
 Hemos rechazado a nuestro prójimo.
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 Y tú, tan justo en todo lo que nos sucede, has seguido actuando con amor y
fidelidad para con nosotros.
Guía: A la vista de tantas miserias, ingratitudes, frialdad para tu amor,
nosotros, que hemos sido elegidos por ti, para estar más cerca de tu corazón,
queremos responder con nuestro amor, unidos a ti, Señor Jesús, en reparación
por los pecados de todos.
(En la parte siguiente, otra vez toma parte cada uno haciendo una petición de perdón,
ordenada o espontáneamente.)
R/. Oh, Señor, escucha y ten piedad
 Por el mal uso que hemos hecho de los dones recibidos: la vida, las energías,
nuestro tiempo, nuestra inteligencia.
 Por nuestras deficiencias en la guarda de nuestros sentidos: por los pecados
de la vista, del oído, del tacto, del gusto, de nuestra fantasía.
 Por las desobediencias, graves o leves de tu ley, por hacernos sordos a las
inspiraciones de tu espíritu.
 Por el mal cumplimiento de nuestros deberes, o por haber faltado a nuestra
responsabilidad.
 Por nuestros pecados de omisión, por el bien que pedimos haber hecho y no
hicimos.
 Por habernos dejado llevar tantas veces por el orgullo, la vanidad, la
sensualidad, el egoísmo, la envidia y la pereza.
 Por la tibieza en hacer nuestra vida espiritual, por no prepararnos
debidamente para la oración.
 Por no haber vivido el mandamiento del amor como Tú quieres: por las
faltas de respeto a las personas, por no querer comprenderlas, ayudarlas,
sostenerlas.
 Por la indiferencia y frialdad con la que hemos respondido a tu amor.
 Por todas las veces que hemos preferido a las criaturas sobre Ti, por la
búsqueda desordenada de santificación humana.
 Po la poca fidelidad y generosidad con la que he visto mi vocación.
 Por las faltas de fe y de abandono a tu amor.
 Por nuestra falta de preparación intelectual y espiritual en nuestros
trabajos apostólicos, por buscar en ellos no tu gloria sino quizá otros
intereses.
 Por los pecados de todos los que debiéramos ser más tus amigos: sacerdotes,
religiosos, seminaristas.
 Por los escándalos a tu iglesia que hacen más difícil, a quienes no creen, el
acercarse a Ti.
 Por los pecados de nuestros padres, hermanos, amigos.
 Por los pecados de nuestros pueblos y ciudades, por la violencia en todas
las formas de abuso de la fuerza.
 Por los pecados que atentan contra la vida: el aborto, el asesinato, la tortura.

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 Por el pecado de injusticia: salarios bajos, la opresión de los débiles, trabajos
desproporcionados para mujeres y niños.
 Por la mala reparación de la riqueza, por la dificultad sentida para la
cristiana comunicación de bienes.
 Por cuanto sigue lastimando la moral cristiana en la vida del matrimonio:
los divorcios, las relaciones prematrimoniales, la prostitución, la
pornografía, con su secuela de envilecimiento de las malas mentes y de
corrupción de las costumbres.
 Por el secularismo reinante, por el materialismo ateo, por el consumismo
desenfrenado, por la búsqueda continua de la comodidad, de placer.
 Por los pecados de nuestra patria, por la corrupción administrativa, por los
fraudes de las instituciones oficiales, por las leyes hostiles a Dios y a su
Iglesia.
 Por los pecados de todos los hombres, por los que particularmente hieren
el corazón de Cristo.
Guía: Por todos estos pecados y por tantos otros que se cometen, pedimos,
Señor, tu misericordia.
Todos: Por estos pecados agonizantes en el huerto de los olivos, sumiendo
tu alma en infinita tristeza, pero, Tú, Señor, te has ofrecido por los
pecadores. Te pedimos pues, que renueves la ofrenda de tu ser. Haz
que los hombres comprendamos el precio con el que hemos sido
comprados: tu sudor y lágrimas, las espinas y los azotes, los
escupitajos y las burlas crueles; muéstrales a los hombres tus manos
traspasadas y, sobre todo, tu corazón abierto y que, a la vista de tu
sangre derramada, los hombres se vuelvan a tu amor, realizando la
voluntad del Padre. Recuerda, Señor, que tu misericordia es
infinitamente superior a todas nuestras culpas.
Guía: Vuelve, Buen Pastor, a buscar la oveja descarriada, ya que tu amor
es más poderoso que nuestro egoísmo.
Todos: Y, ya que tu corazón ha sido dolorosamente herido por los pecados
de quienes particularmente debiéramos ser tus amigos, impide la
traición de Judas y la negación de Pedro de hoy. Haz que tus amigos
que te han abandonado, arrepentidos, vuelvan a sentarse a tu mesa y
con su trabajo lleno de celo y su oración fervorosa reparen sus
propias faltas. Que en los corazones de tus consagrados no anide la
tentación de la desesperanza, sino que, por tu gracia, como Pedro,
vuelva a hacer su confesión de amor: “Señor, Tú sabes que te quiero”.
CANTO: Petición de perdón
Creemos en Cristo resucitado. (El trozo siguiente se hace en dos coros)
1.er Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, creemos en la vida. ¡Para siempre!
2.° Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, no creemos en la muerte. En
ninguna muerte para nadie que quiera vivir.

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1.er Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, creemos que el hombre es un
proceso limitado y que nada de lo que podamos imaginar es
demasiado grande para Él.
2.° Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, podemos empezar una vida de
resucitados ¡cuanto antes!
1.er Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, creemos en Él. Puesto que Cristo
ha resucitado, la fuerza del presente vive de Él y va al futuro.
2.° Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, el mundo está en marcha y no lo
detendrán las conquistas logradas ni los intereses de los egoístas.
1.er Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, estamos en conversión
permanente y hay fuerza para cambiar al mundo desde sus
cimientos.
2.° Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, hay que construir una sociedad
de hermanos, donde el hombre no sea un lobo para el hombre, sino
un compañero entrañable.
1.er Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, hay un amor y una casa. ¡Para
todos!
2.° Coro: Puesto que Cristo ha resucitado, creemos en una tierra nueva.
Todos: Y, porque creemos y esperamos, no tenemos nada que conservar y
afirmamos que le mejor modo de conseguirlo todo, es perderlo
todo. Por una sola cosa: el Reino de Cristo Resucitado. (Loidi)
CANTO: Tú reinarás (u otro canto de Resurrección.)
ÚLTIMO CUARTO DE HORA: PETICIÓN.
Guía: Antes de alejarnos de tu presencia eucarística queremos ahora, Señor
Jesús, llegar a las infinitas riquezas de tu corazón. Como discípulos
tuyos que queremos ser, lo que más podemos desear es que se
realicen los mismos deseos de tu corazón. Estos mismos deseos,
contigo los queremos presentar al Padre al término de esta hora de
gracia, y le pedimos que nos escuche. El primer deseo de Jesús es que
todos los hombres se salven. Transformar el mundo por medio del
amor. Establecer el Reino del amor infinito en la tierra. Tú dijiste:
“Fuego he venido a traer a la tierra y ¿qué he querer, sino que arda?”
y “Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia”
Todos: Pedimos pues, Señor, “Venga a nosotros tu Reino” Que se establezca
en todo el mundo el Reino de tu amor.
Guía: El segundo deseo de Jesús, es que su iglesia sea fermento del Reino,
de tal modo que todos —Sacerdotes, religiosos y seglares— de
acuerdo con su vocación, realicen por la fuerza del Espíritu la
transformación de este mundo salvaje en humano y de humano en
divino, según el corazón de Cristo.
Todos: Oh, Jesús, multiplica las vocaciones; para que tus deseos se realicen
manda muchos y santos obreros a tu mies. Haz que cada sacerdote
sea un verdadero sembrador de tu amor. Te rogamos por el Santo
Padre y por los obispos, por los sacerdotes que nos ayudan en

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nuestra formación y por todos los sacerdotes del mundo. Te
rogamos, Señor, que los sostengas en sus combates, que los confortes
en sus preocupaciones, que los animes en sus fracasos y sucesos
adversos, que fecundes sus trabajos y que puedan crecer cada vez
más en tu amor. Amén.
El 2.° Coro hace las siguientes peticiones, mientras el 1.er Coro responde: Danos
muchos y santos sacerdotes
 Señor, por el honor de tu nombre y para gloria tuya.
 Señor, para aumentar nuestra fe.
 Señor, para sostener y expandir tu iglesia.
 Señor, para difundir tu mensaje.
 Señor, para extender tu Reino.
 Señor, para combatir el error.
 Señor, para sostener la verdad.
 Señor, para que los pobres y los más débiles, con quienes Tú te muestras
tan unido, sean evangelizados, para que las comunidades cristianas
encuentren en ellos quienes las constituyan y estructuren, para que tu
evangelio sea continuamente proclamado.
 Señor, para que la justicia sea evangélicamente vivida.
 Señor, para que haya muchos hombres en la empresa de la nueva
civilización del amor.
 Señor, para que el mundo descubra las infinitas riquezas de tu amor.
 Señor, para que tu iglesia sea sal de la tierra y luz del mundo.
 Señor, para que se construya poco a poco ese mundo nuevo donde habite la
justicia, la verdad, la libertad verdadera y el amor.
Todos: Oh, Jesús, pontífice eterno, divino santificador, Tú que en un destello
incomparable de tu amor por los hombres —tu hermano—, has hecho brotar
de tu corazón sagrado el sacerdocio cristiano, dígnate a continuar y
acrecentar en ellos las ondas vivificantes de tu amor infinito. Vive en ellos
transformados en ti; vuélvelos, por medio de tu gracia, instrumentos de tu
misericordia obra en ellos y por ellos a fin de que —después de revestirse de
Ti por medio de la fiel imitación de tus adorables virtudes actuando en tu
nombre y con la fuerza de tu espíritu— realicen las obras que Tú mismo has
realizado para la salvación del mundo.
Oh, divino redentor de los hombres, mira la gran muchedumbre de todos los
que duermen ahora en las tinieblas del error; cuenta el número de aquellos
pecadores infieles que caminan al borde del precipicio; considera la tumba
ingente de pobres de hambrientos de ignorantes y de débiles que gimen en el
abandono. Vuelve otra vez a nosotros por medio de tus sacerdotes; vive en
ellos obra por ellos y pasa otra vez por el mundo enseñando, perdonando,
consolando, santificando, renovando los sagrados vínculos del amor entre el
corazón de Dios y el corazón del hombre. Así sea.
LETANÍAS PARA PEDIR LA HUMILDAD
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Señor, Ten piedad de nosotros (Señor, ten piedad de nosotros)
Cristo, ten piedad de nosotros (Cristo, ten piedad de nosotros)
Señor, ten piedad de nosotros (Señor, ten piedad de nosotros)
Cristo, óyenos (Cristo, óyenos)
Cristo, escúchanos (Cristo, escúchanos)
Dios Padre celestial nosotros (Ten piedad de nosotros)
Dios Hijo, redentor del mundo (Ten piedad de nosotros)
Dios Espíritu Santo (Ten piedad de nosotros)
Santísima Trinidad un solo Dios (Ten piedad de nosotros)
Santa María (Ruega por nosotros)
Del deseo de ser conocido (Líbrame, Señor)
Del deseo de ser tomado en cuenta (Líbrame, Señor)
Del deseo de ser consultado (Líbrame, Señor)
Del deseo de ser ensalzado (Líbrame, Señor)
Del deseo de ser alabado (Líbrame, Señor)
Del deseo de ser exaltado (Líbrame, Señor)
Del deseo de ser justipreciado (Líbrame, Señor)
Del deseo de ser felicitado (Líbrame, Señor)
Del deseo de ser festejado (Líbrame, Señor)
Del deseo de ser recompensado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser ignorado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser olvidado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser criticado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser calumniado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser despreciado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser corregido (Líbrame, Señor)
Del temor de ser difamado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser maltratado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser humillado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser despojado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser ridiculizado (Líbrame, Señor)
Del temor de ser martirizado (Líbrame, Señor)
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo (Perdóname, Señor)
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo (Escúchame, Señor)
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo (Ten piedad y misericordia de
nosotros)

V/. Jesús, manso y humilde de corazón.


R/. Haz mi corazón semejante al tuyo.
Oremos: Señor nuestro Jesucristo que dijiste: “El que quiera venir conmigo,
que tome su cruz cada día y me siga”, concédenos entender el valor del
sufrimiento por Ti, y aceptarlo de todo corazón. Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos. Amén.
LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN
93
Señor, ten piedad de nosotros. R/. Ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial,
Dios Hijo, Redentor del mundo,
Dios Espíritu Santo,
Trinidad Santa, un solo Dios,
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre. R/. Ten piedad de nosotros
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen María.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al verbo de Dios,
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo,
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo,
Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor,
Corazón de Jesús, hoguera ardiente de caridad,
Corazón de Jesús, asilo de justicia y de amor,
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor
Corazón de Jesús, abismo de todas virtudes,
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de la sabiduría y la ciencia.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad,
Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias,
Corazón de Jesús, en cuya plenitud todos hemos recibido,
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados,
Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia,
Corazón de Jesús, rico para todos los que te invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores,
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan,
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren y esperan
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, R/. Ten piedad de nosotros
V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, (Perdóname, Señor)
V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, (Escúchame, Señor)
V: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, (Ten piedad y misericordia de
nosotros)

V//. Jesús, manso y humilde de corazón,


R/.Haz nuestro corazón semejante al tuyo. Dios todopoderoso y eterno, mira
las alabanzas y santificaciones que el corazón de tu amado Hijo te ofreció en
nombre de los pecadores y a quienes piden tu misericordia, concédeles
bondadoso el perdón en nombre de tu mismo hijo Jesucristo que contigo vive
y reina por los siglos de los siglos. Amén.
ACTO DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
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Oh, dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago
de los ingratos más que olvido, negligencia y menosprecio, míranos postrados
ante tu altar para reparar con especiales homenajes de honor, la frialdad
indigna de los hombres y las injurias con que en todas partes hieren tu
amantísimo corazón.
Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con
tal indignidad, de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos ante todo
obtener para nuestras almas tu divina misericordia, dispuestos a reparar, con
voluntaria expiación, no solo nuestros propios pecados, sino también los de
aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su
infidelidad, o no quieren seguirte como pastor y guía, o, conculcando las
promesas del bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de tu ley.
Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la
inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos; las innumerables
acechanzas tenidas contra las almas inocentes; la profanación de los días
festivos; las execrables injurias proferidas contra Ti y contra tus santos; los
insultos dirigidos a tus vicarios y al orden sacerdotal; las negligencias y
horribles sacrilegios con que es profanado el mismo sacramento del amor; y,
en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los
derechos y al magisterio de la Iglesia por Ti fundada.
¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia
sangre! Mas entre tanto, como reparación del honor divino conculcado —
uniéndola con la expiación de la Virgen nuestra Madre, de los Santos y de las
almas buenas— te ofrecemos la santificación que Tú mismo ofreciste un día
sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros
altares, prometidos de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante
el auxilio de tu gracia, repararemos los pecados propios ajenos y la
indiferencia de las almas hacia tu amor, oponiendo la firmeza en la fe, la
inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo
de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que sea injuriado
y por atraer a cuantos podamos para que vayan en tu seguimiento.
¡Oh, benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María
reparadora, te suplicamos que recibas este voluntario acto de reparación;
concédenos que seamos fieles a tus mandatos y a tu servicio hasta la muerte
y otórganos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la
gloria donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vives y reinas, Dios por
todos los siglos de los siglos. Amén.

ORACIONES A JESÚS
EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO
ACTO DE COMUNIÓN ESPIRITUAL
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo
Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente
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recibirte dentro de mi alma; pero no pudiendo hacerlo ahora
sacramentalmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si
ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas
que jamás me aparte de Ti. Amén
HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO POR SANTO TOMÁS DE AQUINO
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas
apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente
al contemplarte. A juicio tuyo, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero
basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta palabra de verdad. En la Cruz se escondía
sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; creo y confieso
ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. No veo las llagas
como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y
más en Ti, que en Ti esperé y que te amé. ¡Oh, memorial de la muerte del
Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y
que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a
mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos
los crímenes al mundo entero. Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que
se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz
viendo tu gloria. Amén.
ORACIÓN DE SAN ALFONSO MARÍA LIGORIO
Señor mío Jesucristo, que por amor al hombre estás noche y día en este
sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a
cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el sacramento del altar.
Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes
que me has hecho, y especialmente por haberte dado Tú mismo en este
sacramento, por haberme concedido por mi abogada a tu amantísima Madre
y haberme llamado a visitarte en esta iglesia.
Adoro ahora a tu Santísimo corazón y deseo adorarlo por tres fines: el
primero, en acción de gracias por este insigne beneficio; en segundo lugar,
para resarcirte de todas las injurias que recibes de tus enemigos en este
sacramento; y finalmente, deseando adorarte con esta visita en todos los
lugares de la tierra donde estás sacramentado con menos culto y abandono.
ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE SANTO TOMÁS DE AQUINO
¡Oh, Santísimo Jesús, que aquí sois verdaderamente Dios escondido;
concededme desear ardientemente, buscar prudentemente, conocer
verdaderamente y cumplir perfectamente en alabanza, ¡y gloria de vuestro
nombre todo lo que os agrada! Ordenad, ¡oh, Dios mío!, el estado de mi vida;
concededme que conozca lo que de mí queréis y que lo cumpla como es
menester y conviene a mi alma. Dadme, oh, Señor Dios mío, que no desfallezca
entre las prosperidades y adversidades, para que ni en aquellas me ensalce, ni
en estas me abata. De ninguna cosa tenga gozo ni pena, sino de lo que lleva a
Ti o aparta de Ti. A nadie desee agradar o tema desagradar sino a Ti. Séanme
viles, Señor, todas las cosas transitorias y preciosas todas las eternas.
Disgústeme, Señor, todo gozo sin Ti, y no ambicione cosa ninguna fuera de
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Ti. Séame deleitoso, Señor, cualquier trabajo por Ti, y enojoso el descanso sin
Ti. Dadme, oh, Dios mío, levantar a Ti mi corazón frecuente y
fervorosamente, hacerlo todo con amor, tener por muerto lo que no pertenece
a tu servicio, hacer mis obras no por rutina, sino refiriéndolas a Ti con
devoción. Hacedme, oh, Jesús, amor mío y mi vida, obediente sin
contradicción, pobre sin rebajamiento, casto sin corrupción, paciente sin
disipación, maduro sin pesadumbre, diligente sin inconstancia, temeroso de
Ti sin desesperación, veraz sin doblez; haced que practique el bien sin
presunción que corrija al prójimo sin soberbia, que le edifique con palabras y
obras sin fingimientos. Dadme, oh, Señor Dios mío, un corazón vigilante que
por ningún pensamiento curioso se aparte de Ti; dadme un corazón noble que
por ninguna intención siniestra se desvíe; dadme un corazón firme que por
ninguna tribulación se quebrante; dadme un corazón libre que ninguna pasión
violenta le domine. Otorgadme, oh, Señor Dios mío, entendimiento que os
conozca, diligencia que os busque, sabiduría que os halle, comportamiento que
os agrade, perseverancia que confiadamente os espere, y esperanza que,
finalmente, os abrace. Dadme que me aflija con tus penas aquí por la
penitencia, y en el camino de mi vida use de tus beneficios por gracia, y en la
patria goce de tus alegrías por gloria. Señor que vivís y reináis, Dios por todos
los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN DE SANTA TERESA DE LISIEUX
Sagrario del Altar, el nido de tus más tiernos y regalados amores. Amor me
pides, Dios mío, y amor me das; tu amor es amor de cielo, y el mío, amor
mezclado de tierra y cielo; el tuyo es infinito y purísimo; el mío, imperfecto y
limitado. Sea yo, Jesús mío, desde hoy, todo para Ti, como Tú lo eres para mí.
Que te ame yo siempre, como te amaron los Apóstoles; y mis labios besen tus
benditos pies, como los besó la Magdalena convertida. Mira y escucha los
extravíos de mi corazón arrepentido, como escuchaste a Zaqueo y a la
Samaritana. Déjame reclinar mi cabeza en tu sagrado pecho como a tu
discípulo amado San Juan. Deseo vivir contigo, porque eres vida y amor.
Por solo tus amores, Jesús, mi bien amado, en Ti mi vida puse, mi gloria
y porvenir. Y ya que para el mundo soy una flor marchita, no tengo más
anhelo que, amándote, morir.
ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN
Oh, Jesús, redención, amor y deseo nuestro, yo os invoco y clamo a Ti con un
clamor grande y de todo corazón, os suplico que vengáis a mi alma, entréis en
ella y la ajustéis y unáis tan bien contigo que la poseáis sin arruga ni mancha
alguna; pues la morada en que ha de habitar un Señor tan santo como Tú,
muy justo es que esté limpia. Tú habéis fabricado este vaso de mi corazón;
santificadlo, pues; vaciadlo de la maldad que hay en él, llenadlo de vuestra
gracia, y conservadlo lleno para que sea templo perpetuo y digno de Ti.
Dulcísimo, benignísimo, amantísimo, carísimo, potentísimo, deseadísimo,
preciosísimo, amabilísimo y hermosísimo Señor, sois más dulce que la miel,
más blanco que la nieve, más suave que el maná, más precioso que las perlas
y el oro, y más amado de mi alma que todos los tesoros y honras de la tierra.

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Pero cuando digo esto, Dios mío, esperanza mía, misericordia mía,
dulzura mía, ¿qué es lo que digo? Digo, Señor, lo que puedo y no digo lo que
debo. ¡Oh, si yo pudiese decir lo que dicen y cantan aquellos celestiales coros
de ángeles! ¡Oh, cuán de buena gana me emplearía todo en tus alabanzas, y
con cuánta devoción, en medio de tus predestinados, cantaría mi alma tus
grandezas, y glorificaría incesantemente tu santo nombre! Como no hallo
palabras para glorificaros dignamente os suplico no miréis tanto a lo que
ahora digo, cuanto a lo que deseo decir.
Bien sabéis, Dios mío, a quien todos los corazones están manifiestos, que
yo os amo y quiero más que al cielo y a la tierra y a todas las cosas que hay en
ella. Yo os amo con grande amor y deseo amaros más. Dadme gracia para que
siempre os ame cuanto deseo y debo, para que en Ti solo me desvele y medite,
en Ti piense continuamente de día; en Ti sueñe de noche; contigo hable mi
espíritu, y mi alma siempre platique contigo. Ilustrad mi corazón con la
lumbre de tu santa visitación, para que, con tu gracia y dirección camine yo
de virtud en virtud. Os suplico, Señor, por tus misericordias, con las cuales
me librasteis de la muerte eterna, que ablandéis mi corazón, y que me abracéis
con el fuego de la compunción, de manera que merezca yo ser cada hora tu
hostia viva.
A JESÚS EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres, permanecéis
de día y noche en este Sacramento, lleno de misericordia y ternura, esperando,
llamando y acogiendo a todos los que vienen a visitaros, yo creo que estáis
aquí presente. Os adoro desde el abismo de mi nada, os doy gracias por todos
los favores, y especialmente por haberos Tú mismo dado a mí en este
Santísimo; por haberme concedido a María tu propia Madre, como
intercesora; y por haberme llamado a visitaros en esta iglesia.
Yo saludo hoy a tu amadísimo Corazón y deseo adorarle, en
agradecimiento por este gran don, en reparación de todos los ultrajes que Tú,
mi amado Jesús, recibís en este Sacramento de vuestros enemigos.
Oh, Jesús mío, os amo de todo corazón. Me arrepiento de haberos
ofendido tantas veces. Me propongo con tu gracia no ofenderos más en
adelante, y ahora, aunque, estoy lleno de faltas e imperfecciones me consagro
todo a Ti. Haced de mí, lo que os agrade. Yo solo os pido y solo deseo vuestro
santo amor, y la perseverancia hasta el fin.
Os encomiendo también las almas del purgatorio, especialmente a
aquellas que han sido más devotas del Santísimo Sacramento y de María
Inmaculada.
Por fin, mi amado Salvador, uno todos mis afectos a los de tu amoroso
corazón, y los ofrezco a tu Padre Eterno, suplicándole que, por amor a Ti, se
sirva aceptarlos y escucharlos. Así sea.
SALUDO A JESÚS SACRAMENTADO
Oh, Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, aquí presente en el Santísimo
Sacramento del altar, creo todo lo que Tú, mi Señor, me habéis revelado.
Arrepentido de todos mis pecados, esperando en Ti que nunca permites que

98
seas confundido, agradeciendo por este don supremo, amándoos sobre todas
las cosas en este Sacramento de tu amor, adorándoos en el misterio profundo
de tu humildad, os manifiesto y hago patente todas las heridas y miserias de
mi pobre corazón y os pido me deis todo lo que necesito y deseo.
Pero tan solo necesito de Ti, oh, Dios mío, tan solo te deseo a Ti, tu gracia
y la gracia de usar debidamente tus gracias, poseeros en esta vida y poseeros
en la otra.
Bendito seáis, oh, poder divino de tu paternal Corazón, que, aunque todo
lo podéis, sin embargo, no podíais darnos un don más precioso que este
Santísimo Sacramento.
Oh, Pan celestial, gran Sacramento, os adoro y os alabo en todo momento.
(Repítase después de cada alabanza.)
Bendita seáis, oh, Sabiduría del Verbo Divino, que todo lo sabéis y lo
ordenáis, y sin embargo no sabíais prepararnos una comida más exquisita, que
este Santísimo Sacramento.
Bendito seáis, oh, Dios mío, que en tu inefable dulzura de amor os habéis
transformado en este pan para ofrecerte como el más dulce manjar.
Bendito seáis, oh, Dios mío, que habéis encerrado todos tus misterios en
esta humilde forma de pan terrenal. ¡Oh, Trinidad Santísima! Amén
ORACIÓN PARA UNA VISITA
¡Oh, Jesús de mi alma, encanto único de mi corazón!, heme aquí postrado a tus
plantas, arrepentido y confuso, como llegó el hijo pródigo a la casa de su
padre. Cansado de todo, solo a Ti quiero, solo a Ti busco, solo en Ti hallo mi
bien. Tú, que fuiste en busca de la Samaritana; Tú, que me llamaste cuando
huía de Ti, no me arrojarás de tu presencia ahora que te busco.
Señor, estoy triste, bien lo sabes, y nada me alegra; el mundo me parece
un desierto. Me hallo en oscuridad, turbado y lleno de temor e inquietudes...;
te busco y no te encuentro, te llamo y no respondes, te adoro, clamo a Ti y se
acrecienta mi dolor. ¿Dónde estás, Señor? ¿Dónde?, pues no gusto las
dulzuras de tu presencia, de tu amor?
Pero no me cansaré, ni el desaliento cambiará el afecto que me impulsa
hacia Ti. ¡Oh, buen Jesús! Ahora que te busco y no te encuentro recordaré el
tiempo en que Tú me llamabas y yo huía... Y firme y sereno, a despecho de las
tentaciones y del pesar, te amaré y esperaré en Ti.
Jesús bueno, dulce y regalado padre y amigo incomparable, cuando el
dolor ofusque mi corazón, cuando los hombres me abandonen, cuando el tedio
me persiga y la desesperación clave su garra en mí, al pie del Sagrario, cárcel
donde el amor te tiene prisionero, aquí y sólo aquí buscaré fuerza para luchar
y vencer.
No temas que te abandone, cuando más me huyas, más te llamaré y
verteré tantas lágrimas que, al fin, vendrás... Sí..., vendrás, y al posarte,
disfrutaré en la tierra las delicias del cielo. Dame tu ayuda para cumplir lo que
te ofrezco; sin Ti nada soy, nada puedo, nada valgo... Fortaléceme, y desafiaré
las tempestades.
Jesús, mío, dame humildad, paciencia y gratitud, amor..., amor, porque si
te amo de veras, todas las virtudes vendrán en pos del amor.
99
Te ruego por los que amo... Tú los conoces, Tú sabes las necesidades que
tienen; socórrelos con generosidad. Acuérdate de los pobres, de los tristes, de
los huérfanos, consuela a los que padecen, fortalece a los débiles, conmueve a
los pecadores para que no te ofendan y lloren sus extravíos.
Ampara a todos tus hijos, Señor, más tierno que una madre. Y a mí, que
te acompaño cuando te abandonan otros, porque he oído la voz de la gracia; a
mí, que no te amo por el cielo, ni por el infierno te temo; a mí, que sólo busco
tu gloria y estoy recompensado con la dicha de amarte, auméntame este amor
y dadme fortaleza para luchar y obtener el apetecido triunfo.
Adiós, Jesús de mi alma, salgo de tu presencia, pero te dejo mi corazón;
en medio del bullicio del mundo estaré pensando en Ti, y en cada respiración
entiende, oh, Jesús, que deseo ser tuyo. Amén.
¡QUÉ BIEN SE ESTÁ CONTIGO!
¡Qué bien se está contigo, Por Ti nadie pregunta, a Ti nadie hace
¡Señor, junto al Sagrario! caso; si alguno entra, solo es como de
¡Qué bien se está contigo! paso.
¿Porque no vendré más? Aquí eres Tú quien paga si alguno
Desde hace ya muchos años vengo a quiere entrar.
verte a diario, y aquí te encuentro ¿Por qué no vendré más, si sé que aquí
siempre, amante solitario. a tu lado puedo encontrar, Dios mío,
Solo, pobre, escondido, pensando en lo que tanto he buscado?
mi quizás, Tú no me dices nada ni yo Mi luz, mi fortaleza, mi paz, mi único
te digo nada, si ya lo sabes todo, ¿qué bien, si jamás he venido que no te haya
te voy a decir? encontrado.
Sabes todas mis penas, todas mis Si jamás he sufrido, si jamás he
alegrías, sabes que vengo a verte con llorado, Señor, sin que conmigo
las manos vacías y que no tengo nada llorases Tú también.
que te pueda servir. ¿Por qué no vendré más, Jesucristo
Siempre que vengo a verte, siempre te bendito?
encuentro solo, ¿será que nadie sabe, Si Tú lo estas deseando, si yo lo
Señor, que estás aquí? necesito, si sé que no sé nada cuando
¡No sé! Pero sé en cambio que, aunque no vengo aquí.
nadie te amara ni te lo agradeciera, Si aquí me enseñarías la ciencia de los
aquí estarás siempre esperándome a Santos, esa ciencia bendita que aquí
mí. aprendieron tantos que fueron tus
¿Por qué no vendré más? amigos y gozan ya de Ti.
¡Qué ciego estoy, qué ciego! ¿Por qué no vendré mas, si sé yo con
Si sé por experiencia que cuando a Ti certeza, que Tú eres el modelo que mi
me llego siempre vuelvo cambiado, alma necesita, que nada se hace duro
siempre salgo mejor. mirándote a Ti aquí?
¿A dónde voy, Dios mío cuando a mi El Sagrario es la celda donde estás
Dios no vengo? encerrado.
Si Tú me esperas siempre, si a Ti ¡Qué pobre, qué obediente, qué manso,
siempre te tengo, si jamás me has qué callado!
cerrado las puertas de tu amor. Qué solo, qué escondido, ¿por qué no
Por otros se recorren a pie largos vendré más, oh, Bondad infinita?
caminos, acuden de muy lejos ¡Riqueza inestimable que nada
cansados peregrinos, pagan grandes necesita!
sumas que no han de recobrar. ¡Y que te has humillado a mendigar mi
amor!
100
¡Ábreme ya esa puerta, sea ya esa mi ¡Qué bien se está contigo!
vida, olvidada de todos, de todos ¡Qué bien se está, Señor!
escondida!

QUÉDATE CONMIGO, OH, JESÚS


Quédate conmigo, oh, Jesús, pues hace tarde y se acerca la muerte, y yo
necesito tenerte presente para no tengo miedo a la oscuridad. Temo a
olvidarte. Tú sabes con cuánta las tentaciones, la sequedad, la cruz,
facilidad te olvido. los sufrimientos. ¡Oh, cuánto te
Quédate conmigo, oh, Jesús, porque necesito, oh, Jesús, en esta noche de
soy débil y necesito tu fuerza, para no exilio!
caer tan a menudo. Quédate conmigo, esta noche, Jesús;
Quédate conmigo, oh, Jesús, porque con todos los peligros de esta vida te
Tú eres mi vida y sin Ti no tengo necesito. Permíteme reconocerte
fervor. como lo hicieron tus discípulos al
Quédate conmigo, oh, Jesús, porque partir el pan, para que la Comunión
Tú eres mi Luz, y sin Ti estoy en la sea la luz que disperse las tinieblas, la
oscuridad. fuerza que me sostenga y el gozo
Quédate conmigo, oh, Jesús, para que único de mi corazón.
me muestres cuál es tu voluntad. Quédate conmigo, oh, Jesús, porque a
Quédate conmigo, oh, Jesús, para que la hora de mi muerte deseo
yo pueda oír tu voz y seguirte. permanecer unido a Ti, si no en la
Quédate conmigo, oh, Jesús, porque Comunión, al menos en gracia y amor.
deseo amarte mucho y estar siempre Quédate conmigo, oh, Jesús, no te
contigo. pido consuelo divino pues no lo
Quédate conmigo, oh, Jesús, si deseas merezco, pero la gracia de Tu
que te sea fiel. Presencia, oh, esa sí te la pido.
Quédate conmigo, oh, Jesús, porque, Quédate conmigo, oh, Jesús, porque
pobre como es mi alma deseo que sea sólo a Ti te busco. Tu Amor, tu
un lugar de consuelo para Ti un nido Gracia, tu Corazón, tu Espíritu,
de amor. porque te amo y no pido más
Quédate conmigo, oh, Jesús, porque el recompensa que la de amarte más y
día empieza a morir y la vida pasa; se más; con un Amor firme te amaré con
acercan la muerte, el juicio y la todo mi corazón mientras viva y
Eternidad. Es necesario que renueve seguiré amándote por toda la
mis fuerzas para no detenerme en el Eternidad.
camino, y para eso te necesito a Ti. Se

15 MINUTOS
EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO
No es menester, hijo mío, saber mucho para agradarme; basta que me ames con fervor.
Háblame, sencillamente, como hablarías al más íntimo de tus amigos, o a tu madre,
o a tu hermano.
¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera? Dime su
nombre, bien sea los de tus padres o los de tus hermanos y amigos; dime en

101
seguida qué quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho;
no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse
en cierto modo de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame
así, con sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de
los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al
buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado. Dime
por toda una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame
que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón; y ¿no ha de
salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón
especialmente ama?
Y para ti, ¿no necesitas alguna gracia? Hazme, si quieres, una lista de tus
necesidades, y ven, léela en mi presencia. Dime francamente lo que sientes —
soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez egoísta,
inconstante, negligente— y pídeme luego que venga en ayuda de los
esfuerzos, pocos o muchos, que haces para quitar de ti tales miserias.
No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos
santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con
humildad… y poco a poco se vieron libres de ellos. Ni menos vaciles en
pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus
trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y lo doy, y deseo que me
lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación.
Hoy por hoy, ¿qué necesitas? ¿Qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los
deseos que tengo de favorecerte! ¿Traes ahora mismo entre manos algún
proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa?, ¿qué
piensas?, ¿qué deseas?, ¿qué quieres que haga por tu hermano, por tu amigo,
por tu superior?, ¿qué desearías hacer por ellos? ¿Y por Mí? ¿No sientes
deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus prójimos, a
tus amigos, a quienes amas mucho, y que viven quizás olvidados de Mí? Dime
qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente,
y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y
yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu
favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo, sin
perjuicio de su libertad, adonde me place.
¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame, cuéntame, alma
desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿Quién
lastimó tu amor propio? ¿Quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón,
que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Dame cuenta
de todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí, todo lo
perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición.
¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías que
no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi
providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo,
ni un momento te desamparo.
¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora
olvidadas se alejan de ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por
ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación.

102
¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicarme? ¿Por qué no me
haces partícipe de ella por ser buen amigo? Cuéntame lo que, desde ayer,
desde la última visita que me hiciste, ha consolado y hecho como sonreír tu
corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá has visto disipados
negros recelos, quizá has recibido faustas noticias, alguna carta o muestra de
cariño; has vencido alguna dificultad, o salido de algún lance apurado. Obra
mía es todo esto, y yo te lo he proporcionado: ¿por qué no has de manifestarme
por ello tu gratitud, y decirme sencillamente, como un hijo a su padre
«¡Gracias, Padre mío, gracias!»? El agradecimiento trae consigo nuevos
beneficios, porque al bienhechor le gusta verse correspondido.
¿Tampoco tienes promesa alguna para hacerme? Leo, ya lo sabes, en el
fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente; a Dios, no.
Háblame, pues, con toda sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte
ya más a aquella ocasión de pecado?, ¿de privarte de aquel objeto que te dañó?,
¿de no leer más aquel libro que exaltó tu imaginación?, ¿de no tratar más
aquella persona que turbó la paz de tu alma? ¿Volverás a ser dulce, amable y
condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado
hasta hoy como enemiga?
Ahora bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller, a la
familia, al estudio… pero no olvides los quince minutos de grata conversación
que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda, en cuanto
puedas, silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo.
Ama a mi Madre, que lo es también tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra
vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi
Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos
consuelos.

REZO DEL SANTO ROSARIO


Proponemos unos misterios que se relacionen con la Eucaristía.
PRIMER MISTERIO: El milagro de Jesús en las bodas de Caná.
El signo del agua convertida en vino en Caná, anuncia la hora de la
glorificación de Jesús. Manifiesta el cumplimiento del banquete de las bodas
en el Reino del Padre, donde los fieles beberán el vino nuevo convertido en
Sangre de Cristo (Catecismo I.C., 1335).
SEGUNDO MISTERIO: El milagro de la multiplicación de los panes.
Los milagros de la multiplicación de los panes —cuando el Señor dijo la
bendición, partió y distribuyó los panes por medio de sus discípulos para
alimentar a la multitud— prefiguran la sobreabundancia de este único pan de
su Eucarística. (Catecismo I.C., 1335).
TERCER MISTERIO: La promesa de la Eucaristía en Cafarnaúm.

103
Después de los signos y las figuras, viene el primer anuncio de la Eucaristía
en la sinagoga de Cafarnaúm: “Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo. Si
uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo les voy a dar, es mi
carne por la vida del mundo” (Juan 6:51).
CUARTO MISTERIO: La Institución de la Eucaristía.
En la última cena, Jesús cumple lo que había prometido en Cafarnaúm,
instituyendo la Eucaristía. Jesús tomó, bendijo y partió el Pan y, dándoselo a
sus discípulos, dijo: “Tomen y coman, este es mi Cuerpo”, “esta es mi Sangre”
y concluye diciendo: “Hagan esto en memoria mía”, instituyendo así el
sacerdocio al católico.
QUINTO MISTERIO: La presentación real de Cristo en la Eucaristía.
En el día de la Ascensión, Jesús dijo a sus discípulos: “He aquí que yo estoy
con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20), asegurando
su presencia eucarística en todos los sagrarios del mundo. Este misterio de
amor es más para adorar que para comprender.
LETANÍAS AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, ten misericordia de nosotros
Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre Celestial (Te alabamos y te bendecimos)
Dios, Hijo, Redentor del mundo
Dios, Espíritu Santo
Santísima Trinidad, un solo Dios
Santísima Eucaristía
Regalo maravilloso del Padre
Prodigio de caridad del Espíritu Santo
Fruto bendito de la Virgen María
Sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo
Sacramento de la nueva y eterna Alianza
Memorial de la muerte y resurrección del Señor (Te alabamos y te bendecimos)
Memorial de nuestra salvación
Sacrificio de alabanza y acción de gracias
Sacrificio de expiación y de propiciación
Habitación de Dios entre los hombres
Banquete de las bodas del Cordero
Pan vivo bajado del cielo
Maná escondido, lleno de dulzura
Verdadero Cordero pascual
Corona de los sacerdotes
Tesoro de los fieles
Viático de la iglesia peregrina
Medicina de nuestras enfermedades
Fármaco de la inmortalidad
Fundamento de la esperanza
Vínculo de caridad
Signo de unidad y de paz
104
Fuente de purísima alegría
Sacramento que nos infunde vigor
Anticipación del banquete del cielo
Garantía de nuestra resurrección
Garantía de la gloria futura
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo (Perdónanos, Señor)
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo (Escúchanos, Señor)
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo (Ten misericordia de nosotros)

BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO


Tantum ergo sacramentum A tan grande sacramento
Veneremur cernui, Adoremos con fervor;
et antiquum documentum Y a Jesús aquí presente
novo cedat ritul Renovemos nuestro amor.
praestet fides suplementum Acudamos todos juntos
sensuum defectui. Al encuentro del Señor.
Genitori Genitoque Gloria al Padre Omnipotente
laus et iubilation, Y a su Hijo Redentor
salus, honor, virtus quoque Y al que ambos procedente,
sit et benediction El Espíritu de amor,
procedenti ab utroque Tributemos igualmente alabanza,
compare sit laudatio. Amen. Gloria y honor. Amén.

Sacerdote: Les diste, Señor, el pan del cielo.


Todos: Que contiene en sí todo deleite.
Oremos:
Señor Nuestro, Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el
memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios
de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en
nosotros el fruto de tu redención.Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos. Amén.
Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la Incomparable Madre de Dios, la Santísima Virgen María.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
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Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su casto esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

CANTOS PARA LA HORA SANTA


EL SEÑOR ES NUESTRO REY (SALMO 97)
¡Aleluya, aleluya! El señor es nuestro acordó de su misericordia y su
rey. (2) fidelidad en favor de la casa de Israel.
Cantad al Señor un cántico nuevo, Los confines de la tierra han
porque ha hecho maravillas: su diestra contemplado la victoria de nuestro
le ha dado la victoria, su santo brazo. Dios.
El Señor da a conocer su victoria, Aclamad al Señor, tierra entera;
revela a las naciones su justicia: se gritad, vitoread, tocad.

ALTÍSIMO SEÑOR
Altísimo Señor, que supiste juntar a Suavísimo Maná, que sabe a dulce
un tiempo en el altar y ser Cordero y miel ven, y del mundo vil nada me
Pastor, quisiera con fervor amar y gustará.
recibir a quien por mí quiso morir. Ven y se trocará del destierro cruel
Cordero Divino, por nuestro sumo con tu dulzura la amarga hiel.
bien inmolado en Salen, en tu puro Oh, convite real, do sirve el Redentor,
raudal de gracia celestial lava mi al siervo del Señor comida sin igual;
corazón, que fiel te rinde adoración. pan de vida inmortal, ven a entrañarte
en mí y quede trocado en Ti

CRISTO TE NECESITA PARA AMAR


Cristo te necesita para amar, para Al humilde y al pobre dale amor
amar Al que vive a tu lado dale amor, dale
Cristo te necesita para amar amor
No te importen las razas ni el color de Al que viene de lejos dale amor
la piel, ama a todos como hermanos y Al que habla otra lengua dale amor,
haz el bien al que sufre y al triste dale dale amor
amor, dale amor Al que piensa distinto dale amor

DANOS UN CORAZÓN
Danos un corazón, grande para amar Caminantes, sedientos de verdad
Danos un corazón, fuerte para luchar Hombres nuevos, sin frenos ni
Hombres nuevos, creadores de la cadenas
historia Hombres libres que exigen libertad
Constructores de nueva humanidad Hombres nuevos, amando sin
Hombres nuevos, que viven la fronteras
existencia Por encima de razas y lugar
Como riesgo de un largo caminar Hombres nuevos, al lado de los pobres
Hombres nuevos, luchando en Compartiendo con ellos techo y pan
esperanza

EL SEÑOR ES MI LUZ
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El Señor es mi luz y mi salvación. No me escondas tu rostro, Señor,
El Señor es la defensa de mi vida. buscaré todo el día tu rostro.
Si el señor es mi luz, ¿a quién temeré?, Si mi padre y mi madre me
¿quién me hará temblar? abandonan, el Señor me recogerá.
Una cosa pido al Señor: “habitar por Oh, Señor, enséñame el camino,
siempre en su casa; gozar de la guíame por la senda verdadera.
dulzura del Señor, contemplando su Gozaré de la dulzura del Señor en la
templo santo”. tierra de la vida.

MIENTRAS RECORRES LA VIDA


Mientras recorres la vida, tú nunca Si por el mundo los hombres sin
solo estás; contigo por el camino, conocerse van, no niegues nunca tu
Santa María va. /Ven con nosotros al mano al que contigo está.
caminar, Santa María, ven /2 Aunque parezcan tus pasos inútil
Aunque te digan algunos que nada caminar, tú vas haciendo caminos:
puede cambiar, lucha por un mundo otros los seguirán.
nuevo, lucha por la verdad.

MI JESÚS SACRAMENTADO
Mi Jesús Sacramentado que mi alma sea tu morada,
yo te adoro y te bendigo, amantísimo Dios mío (2).
porque oculto en el Sagrario Jesús Hostia es mi tesoro
te has querido estar conmigo (2). el único bien que adoro
Jesús Hostia inmaculada, dulce encanto de mi amor,
inmolada por bien mío, con todo mi corazón (2).

PERDONA A TU PUEBLO, SEÑOR


Perdona a tu pueblo, Señor Perdónale, Señor
Perdona a tu pueblo Por tus heridas de pies y manos
Perdónale, Señor Por los azotes tan inhumanos
No estés eternamente enojado Perdónale, Señor
No estés eternamente enojado Por las tres horas de agonía
Perdónale, Señor. En que por madre diste a María
Por tus profundas llagas crueles Perdónale, Señor
Por tus salivas y por tus hieles

¿SEÑOR, A QUIÉN IREMOS?


¿Señor, a quién iremos? sino aquel que perdura eternamente;
Tú tienes palabras de vida, el que ofrece el Hijo del hombre,
nosotros hemos creído, que el Padre os ha enviado...
que Tú eres el Hijo de Dios... Soy el pan vivo que del cielo baja,
“Soy el pan que os da la vida eterna; El que come de este pan por siempre
el que viene a mí no tendrá hambre, vive
el que viene a no tendrá sed” Pues el pan que daré es mi carne
Así ha hablado Jesús... Que da la vida al mundo
no busquéis alimento que perece,

VEN, VEN, SEÑOR, NO TARDES


Ven, ven, Señor, no tardes; Ven, pronto, Señor.
Ven, ven, que te esperamos; el mundo muere de frío,
Ven, ven, Señor, no tardes; el alma perdió el calor;

107
los hombres no son hermanos, buscando, Señor, tu fe.
el mundo no tiene amor. al mundo le falta vida,
envuelto en sombría noche, al mundo le falta luz,
el mundo sin paz no ve, al mundo le falta el cielo,
buscando va una esperanza, al mundo le faltas Tú.

ANUNCIAREMOS TU REINO, SEÑOR


Anunciaremos tu Reino, Señor Reino de amor y de gracia, reino que
Tu Reino, Señor, tu Reino. habita en nosotros.
Reino de paz y justicia, reino de vida y Tu Reino, Señor, tu Reino.
verdad Reino que sufre violencia, reino que
Tu Reino, Señor, tu Reino. no es de este mundo.
Tu Reino, Señor, tu Reino.

BENDITO, BENDITO, BENDITO SEA DIOS


Bendito, bendito, bendito sea Dios, Por el amor al hombre moriste en una
Los ángeles cantan y alaban a Dios (2) cruz y al cáliz bajaste por nuestra
Yo creo, Jesús mío, que estás en el salud (2)
altar oculto en la hostia te vengo a Jesús, rey del cielo que está en el altar
adorar (2) su cuerpo, su sangre nos da sin cesar
Espero, Jesús mío, en tu suma bondad (2)
poder recibirte con fe y caridad (2)

ESTE ES EL DÍA
Este es el día en que actuó el Señor; Que lo digan los fieles del Señor,
sea nuestra alegría y nuestro gozo. es eterna su misericordia.
dad gracias al Señor porque es bueno, Escuchad: hay cantos de victoria
porque es eterna su misericordia. en las tiendas de los justos:
¡aleluya, aleluya! “La diestra del Señor es poderosa;
Que lo diga la casa de Israel, es excelsa la diestra del Señor”.
es eterna su misericordia “La diestra del Señor es poderosa;
Que lo diga la casa de Aarón, es excelsa la diestra del Señor”.
es eterna su misericordia

HA VENIDO EL SEÑOR
Ha venido el Señor, a traernos la paz. ¿Qué podré yo temer, si Tú moras en
Ha venido el Señor, y en nosotros está. mí?
Te alabamos, Señor, por tu inmensa ¿Qué podré yo temer, si yo estoy todo
bondad. en Ti?
Te alabamos, Señor, por tu cuerpo Este pan es manjar, que da fuerza sin
hecho pan. par.
Tú eres solo mi Dios, mi Señor mi Asegura el vivir, en la Patria eternal.
heredad. Nuestras almas, Señor, ya de Ti
Tú eres solo mi Dios, mi confianza en vivirán.
Ti está. Y por siempre jamás, no te
abandonarán.

MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR


Mi alma glorifica al Señor, mi Dios, mi alegría, es mi plenitud, Él es todo para
gózase mi espíritu en mi salvador. Él es mí.

108
Ha mirado la bajeza de su sierva muy Derribó a los potentados de sus
dichosos le dirán todos sus siglos tronos ensalzó a los humildes y a los
porque en mí ha hecho grandes pobres los hambrientos se saciaron
maravillas el que todo puede cuyo con sus bienes y alejó de sí vacíos a los
nombre es santo. ricos.
Su clemencia se derrama por los siglos Acogió a Israel su humilde siervo
sobre aquellos que le temen y le aman acordándose de su misericordia como
desplegó el gran poder de su derecha había prometido a nuestros padres, a
dispersó a los que piensan que son Abraham y descendencia para
algo. siempre.

TÚ HAS VENIDO A LA ORILLA


Tú has venido a la orilla En mi barca no hay oro, ni espadas
No has buscado ni a sabios, ni a ricos Tan solo redes y mi trabajo
Tan solo quieres que yo te siga Tú necesitas mis manos
Señor, me has mirado a los ojos Mi cansancio que a otros descanse
Sonriendo, has dicho mi nombre Amor que quiera seguir amando
En la arena, he dejado mi barca Tu pescador de otros mares
Junto a Ti, buscaré otro mar Ansia eterna de almas que esperan
Tú sabes bien lo que tengo Amigo bueno que así me llamas

TU PALABRA ME DA VIDA
Tu palabra me da vida, confío en Ti, Postrada en el polvo está mi alma,
Señor. devuélvame la vida tu Palabra; mi
Tu palabra es eterna, en ella esperaré. alma está llena de tristezas,
Dichoso el que con vida intachable, consuélame, Señor, con tus promesas.
camina en la ley del Señor. Escogí el camino verdadero, y he
Dichoso el que guardando sus tenido presente tus decretos; correré
preceptos, lo busca de todo corazón. por el camino del Señor, cuando me
hayas ensanchado el corazón.

UN MANDAMIENTO NUEVO
Un mandamiento nuevo nos da el Quien a sus hermanos no ama, miente
Señor: que nos amenos todos como El si a Dios dice que ama.
nos amó (2) Donde hay caridad y amor Cristo está
La señal de los cristianos es amarnos y esta su iglesia
como hermanos. Dios perdona nuestras culpas y a su
Perdonemos al hermano como Cristo mesa nos convida.
nos perdona.

YO TENGO UN AMIGO QUE ME AMA


Yo tengo un amigo que me ama, y estaremos en la viña trabajando,
me ama, me ama, en la viña del Señor.
Yo tengo un amigo que me ama, Tú tienes un amigo que te ama…
su nombre es Jesús Tenemos un amigo que nos ama…
Que me ama, que me ama, Tenemos una Madre que nos ama
que me ama con su tierno amor

109
100 ORACIONES
AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

1 Oh, Jesús: Te temo como a mi Juez.


Te adoro como a mi Dios Te pudo como mi único Dador
Te obedezco como a mi Señor. Te doy Gracias como a mi único
Te amo como a mi Padre. Bienhechor.

2 Ojos de Jesús, mírenme. Pies de Jesús, síganme.


Labios de Jesús, háblenme. Manos de Jesús, llévenme.
Oídos de Jesús, escuchadme. Corazón de Jesús, recíbeme y
lléname.

3 Oh, Jesús: Que yo sea puro ante tu blanca Hostia.


Que yo sea humilde a tu pequeña Hostia.
Que yo sea obediente a tu manejable Hostia.
Que yo haga el bien calladamente como tu benéfica Hostia.
Que yo viva escondido en el Sagrario con tu oculta Hostia.
Que yo me transforme en Ti como tu Sagrada Hostia.

4 Oh, Jesús: Que yo crea en Ti, ya que eres la misma veracidad.


Que yo espere en Ti, ya que eres la misma fidelidad.
Que yo me enamore de Ti, pues eres la misma bondad.
Que yo me admire de Ti, pues era la misma beldad.
Que yo te tema a Ti, ya que eres la misma equidad.
Que yo te respete a Ti, ya que eres la misma majestad.

5 Palabra del Padre, enséñame. Fuente de aguas vivas, refréscame.


Pan del Cielo, aliméntame. Luz celestial, alúmbrame.
Puerta del paraíso, admíteme.

6 Oh, Jesús: Yo te amo porque no Te recuerdo porque te olvidan.


te aman. Te reconozco porque te ignoran.
Te consuelo porque te entristecen. Te visito porque te abandonan.
Te alabo porque te blasfeman. Quiero recibirte porque de Ti se
alejan.

7 Oh, Jesús: Yo quisiera ser las estrellas del firmamento para alumbrarte.
Las flores de los prados para adorarte.
Las aves de los cielos para alabarte.
Yo quisiera ser el espejo de los mares para abrazarte.
La inmensidad del universo para contenerte.
110
La alegría de los cielos para regocijarte.

8 Llamas del Corazón de Jesús, alúmbrenme.


Fuego del Corazón de Jesús, abrásame.
Espinas del Corazón de Jesús, penétrenme.
Cruz del Corazón de Jesús, fortifícame.
Agua y sangre del Corazón de Jesús, purifíquenme y embriáguenme.
Herida del Corazón de Jesús, recíbeme y custódiame.

9 Oh, Jesús: Tu sagrario me recuerda a la cueva de Belén; ¡qué pobreza!


El taller de Nazaret; ¡qué humildad!
El cenáculo de Jerusalén; ¡qué caridad!
El calabozo de Caifás; ¡qué humillación!
El pretorio de Pilato; ¡qué torturas!
El sepulcro del calvario; ¡qué anonadamiento!

10 Oh, Jesús: Estoy necesitado; auxíliame.


Estoy triste; consuélame. Estoy caído; levántame.
Estoy enfermo; sáname. He pecado; perdóname.

11 Amor del Corazón de Jesús, abrasa mi corazón.


Fortaleza del Corazón de Jesús, sostén mi corazón.
Misericordia del Corazón de Jesús, perdona a mi corazón.
Ciencia del Corazón de Jesús, enseña a mi corazón.
Celo del Corazón de Jesús, devora mi corazón.
Voluntad del Corazón de Jesús, dispón de mi corazón.

12 Oh, Jesús, Tú nos invitas a este sagrado banquete:


Para hablar con nosotros, que yo sepa escucharte.
Para unirte con nosotros, que yo sepa amarte.
Para unirnos unos con otros que yo sea caritativo con mis hermanos.
Para consolarnos; sé nuestra medicina.
Para curarnos; sé nuestra medicina.
Para alimentarnos; sé nuestro pan de cada día.

13 Oh, Jesús, tu sagrario: Es como un rincón: ¡cuántos te tienen arrinconado!


Es como un refugio: de cuántos eres perseguido y maltratado.
Es como una cárcel: cuántos te tratan como un ladrón, o a un malhechor.
Es como un lugar de burla: cuántos te miran como a un loco y anticuado.
Es como un patíbulo: cuántos te atormentan con blasfemias, profanaciones,
sacrilegios y toda clase de desacatos.
Es como un sepulcro; cuántos quisieran que fueses en el olvido sepultado.

14 Oh, Jesús: Aquí tienes mi cabeza para conocerte.


Aquí tienes mi lengua para ensalzarte.
Aquí tienes mis manos para servirte
Aquí tienes mis rodillas para adorarte.
Aquí tienes mis pies para seguirte.
Aquí tienes mi corazón para amarte.

111
15 Oh, Jesús, yo quisiera adornar tu sagrario:
Con todos los lirios de pureza.
Con todas la violetas de humildad.
Con todos los heliotropos de obediencia.
Con todas las rosas de caridad.
Con todos los crisantemos de penitencia.
Con todas las flores de santidad.

16 Oh, Jesús, aquí estás de asiento en el sagrario:


Como quien espera: desde la eternidad estabas esperando este rato.
Como quien está cansado: así te sentaste un día junto al brocal de un pozo; el estar
con nosotros es tu descanso.
Como quien enseña: así te sentabas sobre el monte de las Bienaventuranzas, o
sobre la barca de Pedro; Tú sigues enseñándonos.
Como quien vela y acecha: velas por nosotros que somos tu heredad, y nos acechas
porque quieres cazarnos con los dardos de tu amor.
Como quien gobierna: las grandes obras se hacen en el silencio; Tú riges el
universo desde el sagrario.
Como quien reina: este es el trono del amor; desde aquí reinas en miles de
corazones por toda la tierra.

17 Oh, Jesús, la pequeñez de tu Hostia me habla:


De tu pequeñez cuando viniste al mundo: te hiciste niño.
De tu pequeñez en tu familia: elegiste por padres unos pobres carpinteros.
De tu pequeñez en tu patria: tuviste por pueblo a Nazaret, de donde se decía no
poder salir cosa buena, y te hiciste de nación judía, la raza que más ha sufrido de
la tierra.
De tu pequeñez en tus relaciones sociales: tu círculo social eran los niños, los
pobres y los enfermos. “Venid a mí todos los que estáis cansados y cargados”.
De tu pequeñez en tus apóstoles: eran unos pobres pescadores.
De tu pequeñez en tus pretensiones terrenas: huiste cuando quisieron nombrarte
rey, y tu doctrina fue el sacrificio, la humillación, la pobreza.

18 Oh, Jesús, aquí estás en el sagrario:


Olvidado: ¿Quién se acuerda de los que pasan por la calle de que estás en el
sagrario?
Despreciado: ¿Quién estima la misa, la comunión y la visita a Jesús Sacramentado?
Ultrajado: ¡Cuántas blasfemias contra este sacramento de amor!
Perseguido: ¡Cuántas irreverencias y profanaciones de iglesia y sagrarios!
Maltratado: ¡Cuántos sacrilegios de los que como Judas se acercan al
comulgatorio en grave pecado!
Amado: a cambio de todo esto yo te quiero amar con todo el corazón, en tu amor
abrasado.

19 Memoria de Cristo: que yo te recuerde.


Entendimiento de Cristo, que yo te conozca.
Voluntad de Cristo, que yo te desee.
Pies de Cristo, que yo os busque.
Ojos de Cristo, que yo os encuentre.
Corazón de Cristo, que yo te amé siempre.
112
20 Oh, Jesús, tu Sagrada Hostia se formó:
Con gramos de trigo escogidos: que yo me distinga por mi buena conducta.
De granos de trigo molidos: que yo sea mortificado.
De granos de trigo cernidos: que yo me libre de toda impureza.
De granos de trigo unidos: que yo me una al prójimo por la caridad.
De granos de trigo cocidos: que yo me abrase en el amor de Dios.
De granos de trigo hechos Cristo y cristíferos: que yo me asemeje a Cristo y
procure que se le asemejen los demás.

21
Oh, Jesús, tu sagrario:
Es la clínica donde curas las almas, ¡oh, celestial Médico!
Es la escuela donde nos enseñan las más grandes virtudes, ¡oh, divino Maestro!
Es la audiencia donde resuelves favorablemente nuestros litigios, ¡oh, Juez
misericordioso!
Es el despacho donde das gratuita y abundantemente tus gracias, ¡oh, generoso
Limosnero!
Es el templo donde intercedes por nosotros, ¡oh, benigno Abogado!
Es el altar donde te ofreces por nosotros, víctima y sacerdotes, ¡oh, manso
Cordero!

22 Oh, Jesús, tu Sagrada Hostia, aunque pequeña, es como una circunferencia


infinita; todos los arrepentidos caben en ella:
Los traidores, que como Judas te entregan por treinta monedas, caben en ella.
Los cobardes, que como Pedro reniegan de Ti y te abandonan, caben en ella.
Los soberbios y envidiosos que como Caifás te condenan, caben en ella.
Los impuros, que como Herodes se burlan de Ti y te tratan de loco, caben en ella.
Los ambiciosos —que como Pilato, te llevan a los azotes, a las espinas y a la
muerte de cruz— caben en ella.
Los inconstantes —que como el pueblo judío, engañados por falsos amigos, te
dejan y maldicen— caben en ella.

23 Oh, Jesús, desde el sagrario pareces clamar como un día en la explanada del
templo: “Si alguno tiene sed, que vengan a Mí y beba”. Yo te digo, como la
samaritana: “Dame de esa agua”. Dame de esa agua dulcísima.
Para que me sacie, que estoy sediento de bien.
Para que riegue mi alma, que está árida y falta de virtudes.
Para que me lave, porque estoy manchado con muchos vicios.
Para que me ablande, porque estoy endurecido por muchos pecados.
Para que me refrigere, porque son muchas las pasiones y amores terrenos por los
que estoy abrasado.
Para que me eleve como un surtidor a la vida eterna: “El agua que yo le daré,
vendrá a ser dentro de él un manantial, que saltará hasta la vida eterna”.

24 Oh, Jesús, tu Sagrada Hostia me dice:


Que eres bueno como el pan: un trozo de pan es el símbolo de la bondad.
Que eres barato como el pan: el Dios de los humildes, el Pan de los pobres.
Que eres sabroso como el pan: nunca cansas, y más gustas cuanto más se te come.

113
Que eres nutritivo como el pan: das fuerza para practicar la virtud y vencer las
tentaciones.
Que eres blanco como el pan: eres la misma pureza, y castificas a quien te come.
Que eres corriente como el pan: de todos los tiempos, de todos los países, de todas
las fortunas de todas las complexiones.

25 Oh, Jesús, aquí estás en el copón o en la custodia:


Como un día sobre el pesebre: llorando.
Como un día en el pozo de la samaritana: cansado.
Como un día sobre la barca de Pedro: enseñando.
Como un día sobre una columna: burlando.
Como un día sobre la cruz: orando.
Como un día en el sepulcro: sacrificado.

26 Oh, Jesús, tu presencia en el sagrario es un efecto de tu amor:


Te marchabas al cielo y quisiste dejarnos, como lo hacen los parientes y amigos,
un recuerdo.
No nos dejaste como recuerdo un retrato, los manteles o la copa de la última cena,
u otra cosa que Tú usases.
Tú mismo te quedaste como recuerdo.
Te quedaste, no sólo en Roma o Jerusalén, que no podrían ir a verte los pobres y
los enfermos, sino en todas las partes.
Te quedaste, no solo un día al año durante algunas horas, sino todas las horas del
día y todos los días del año.
Te quedaste, no como emperador, lleno de majestad, que pudiera retraernos, sino
como humilde alimento, para unirte cuanto fuera posible a nosotros.
Te quedaste, no como alimento escogido y caro, que no fuese para todas las
fortunas y naturalezas, sino como pan de trigo, que es el más apto, humilde y
barato de los alimentos.

27 Oh, Jesús, a tu sagrario vienen las almas, en espíritu:


Como las abejas a una colmena: qué dulce eres.
Como las palomas al palomar: qué puro eres.
Como los enfermos al hospital: qué bueno eres.
Como los perseguidos al refugio: qué seguro eres.
Como los ignorantes al consejero: qué prudente eres.
Como los desamparados a su velador: qué poderoso eres.

28 Oh, Jesús, aquí estás en el sagrario:


Como un recuerdo: “haced esto en memoria de Mí”, “Todas las veces que comieres
este pan y bebieres este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor”
Como un alimento: “Tomad y comed”, “Yo soy el pan de vida, Yo soy el pan vivo
que descendí del cielo; el que viene a Mí no tendrá hambre”.
Como un compañero: “Estoy con vosotros hasta la consumación de los siglos”,
“Mis delicias son estar con los hijos de los hombres”.
Como una prenda de la gloria eterna: “Quien comiere de este pan, vivirá
eternamente”, “Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna, y Yo
le resucitaré en el ultimo día”.
Como un medio de unirnos contigo: “Quien come mi carne y bebe mi sangre mora
en Mí y Yo en él”.
114
Como un medio de unirnos entre nosotros: los banquetes siempre unen. “todos
los que participemos del mismo pan, aunque muchos, venimos a ser un solo pan,
un solo cuerpo”.

29 Oh, Jesús, cuando te veo expuesto, tu copón y custodia me parecen:


Como un estuche y Tú la perla: que yo te aprecie y que jamás te pierda.
Como una catedral, y Tú el maestro: que yo te escuche y me convierta.
Como un trono y Tú el rey: que yo te obedezca.
Como un ostensorio y mirador, y Tú el que te asomas y muestras: que yo te vea.
Como una atalaya, y Tú el observador: vela por mí, y jamás de vista me pierdas.
Como una barca, y Tú el timonel: entre tantas tempestades, que yo no perezca.

30 Oh, Jesús, te quedaste en el sagrario:


Para acompañarnos noche y día, como noche y día estabas con tus apóstoles.
Para alimentarnos mejor que a los cinco mil hombres del desierto, entrando por
la comunión en nuestras almas y cuerpos.
Para bendecirnos en nuestra iglesias, plazas y calles, en magnificas procesiones,
como cuando recorrías las ciudades de Galilea y de Judea.
Para santificar y dar saludo a los que se unen por el enlace matrimonial o se
consagran al culto divino por el sacerdocio, como lo hiciste en Caná y en el
Cenáculo.
Para consolar a los enfermos yendo a sus mismas casas y entrando en sus íntimas
habitaciones, como lo hiciste con la suegra de Pedro y con tantos enfermos.
Para dar fuerza y ser compañero de viaje del moribundo, en el último trecho del
camino, que raya con la pavorosa eternidad.

31 Oh, Jesús, tu sagrada Hostia:


Es horno que abrasa: ¿Quién me ama tanto, quien piensa en mí noche y día como
Jesús Sacramentado?
Es sol que ilumina: Jesús Sacramentado, es cifra de todas las virtudes y suma de
todas las maravillas.
Es panal que endulza: Qué consuelo el que Jesucristo esté con nosotros, es el fiel
amigo, y el más poderoso de los amigos.
Es centro de la Iglesia: Toda la liturgia y todo el culto gira en torno de la
Eucaristía.
Es diadema que corona: La comunión que ciñe al alma con la guirnalda de rosas,
con una diadema engastada con las perlas de todas las virtudes.
Es moneda de la Gloria: Quien comulga fervorosamente gana la vida eterna.

32 Oh, Jesús, yo te veo en el Sagrario:


Callado: ¡qué silencio!
Orando: ¡qué recogimiento!
Humillándote: ¡qué abajamiento!
Esperando: ¡qué paciente!
Obedeciendo: ¡qué rendimiento!
Entregándote: ¡qué dignación!

33 Oh, Jesús, tu sagrario es una hoguera, y Tú el Fuego:


Fuego que ilumina a los Ciegos: “Yo soy la luz del mundo”.

115
Fuego que calienta a los tibios: “he venido a traer fuego a la tierra y ¿qué quiero,
si no que arda?”
Fuego que reanima a los muertos, como el sol a las plantas: “Yo soy la vida”
Fuego que alegra a los tristes como la aurora a la mañana: “Gloria a Dios en las
alturas y paz a los hombres que ama el Señor”, “Os traigo una nueva de gran
gozo”.
Fuego que da energía como la electricidad que mueve las grandes fábricas: “Sin
mí no podéis hacer nada”.
Fuego que purifica a los manchados, como el fuego purifica en el crisol al oro: “lo
quiero, sé limpio”.

34 Oh, Jesús, tu sagrada hostia me recuerda las palabras que el sacerdote


pronuncia cuando al comulgar nos dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita
los pecados del mundo”, si:
Tú eres blanco como el cordero, cordero inmaculado y que haces inmaculados
Tú eres manso como el cordero, de modo que ni una queja amarga brotará de tus
labios
Tú eres humilde como el cordero: “aprended de mí, que soy manso y humilde de
corazón”.
Tú eres amable como el cordero; como el cordero del pastor, Tú nos sigues de
cerca.
Tú eres sabroso como el cordero: nos alimentas en el viaje de la vida, como el
cordero que tomaron los israelitas en su salida de Egipto.
Tú eres propiciatorio como el cordero: te ofreces a nosotros en sacrificio y con tu
sangre nos libras de una muerte peor que la de los primogénitos de Egipto.

35 Oh, Jesús, tu sagrada hostia es un sol clarísimo, yo soy un pobre planeta que
giro en torno tuyo:
Ilumíname con tus resplandores como el sol ilumina la tierra.
Vivifícame con tus rayos, como el sol vivifica las plantas.
Fúndeme con tus ardores, como el sol derrite la cera.
Alégrame con tus claridades como el sol alegra el día.
Purifícame con tus fulgores como el sol purifica la sierra.
Hermoséame con tus luces como el sol hermosea la naturaleza entera.

36 Oh, Jesús, ahí estás en el altar, en el copón, en la custodia:


Humilde como un día en el monte de las bienaventuranzas: para enseñarnos la
doctrina del cielo.
Transfigurado como un día sobre el Tabor: para llenarnos como los apóstoles de
consuelo
Retirado como el día en Getsemaní: para orar por nosotros
Expuesto como un día en el balcón del Pretorio: para que nos compadezcamos de
ti.
Sacrificado como un día en el Calvario: para ofrecerte por nosotros.
Glorioso como un día sobre el monte de la Ascensión: para beneficiarnos y
anunciarnos que nos esperas en el cielo

37 Oh, Jesús, tu sagrada hostia: Medicina celestial que nos cura y


Es pan sabroso que nos alimenta nos preserva.
Dulce exquisito que nos sustenta Escudo que nos protege.
116
Lente que nos hace ver las cosas Faro esplendente que nos enseña la
espirituales senda del cielo.

38 Oh, Jesús, ahí estás en el sagrario como en la cruz:


Muchos pasan indiferentes como si no existieras; no te hacen ningún caso.
Otros te blasfeman y burlan como el mal ladrón, los sacerdotes y los soldados.
Otros se acercan hasta Ti en el comulgatorio para darte hiel y atravesarte el
costado.
Otros en cambio te defienden como el buen ladrón, y piden tu recuerdo,
suplicantes.
Otros golpean arrepentidos su pecho, como el centurión al alejarse del Calvario.
Otros te miran llorosos y amantes, como San Juan, las piadosas mujeres y tu
madre.

39 Espinas de Cristo, corónenme. Hiel de Cristo, endúlzame.


Azotes de Cristo, lláguenme. Cruz de Cristo, confórtame.
Clavos de Cristo, sosténganme. Sepulcro de Cristo, guárdame y
resucítame.

40 Oh, Jesús, yo quisiera ser:


Como un copón de oro para guardarte.
Como una custodia preciosa para mostrarte.
Como una lámpara esplendorosa para alumbrarte.
Como un ramillete de frescas rosas para adornarte.
Como un incensario inmenso para adorarte.
Como un órgano gigantesco para ensalzarte.
Como blanca harina de trigo para en Ti transformarme.

41 Oh, Jesús, ahí estás arriba en el Tabernáculo:


Para que te veamos como lo más admirable; ¡qué hermoso eres!
Para que te imitemos como a lo más perfecto; ¡qué santo eres!
Para que te amemos como a lo más amable; ¡qué bueno eres!
Para que te escojamos como lo más precioso; ¡qué rico eres!
Para que te veneremos como a lo más adorable; ¡qué inmenso eres!
Para que a Ti subamos como a lo más excelso; en tu cielo ¡qué sublime eres!

42 Oh, Jesús, Tú estás en el sagrario bien visible, diciéndonos:


“Yo estoy con vosotros”.
En nuestras tentaciones no estamos solos; Tú nos defiendes.
En nuestras desgracias no estamos solos; Tú nos compadeces.
En nuestros abandonos no estamos solos; Tú nos acompañas.
En nuestras humillaciones no estamos solos; Tú nos enalteces.
En nuestros trabajos no estamos solos; Tú nos ayudas.
En nuestra pobreza no estamos solos; Tú nos enriqueces.

43 Oh, Jesús, ahí estás en el sagrario como en la cruz:


Perdonándonos: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.
Prometiéndonos el cielo: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Ofreciéndonos una madre: “He ahí a tu madre”.

117
Deseando nuestra compañía: “Padre mío, padre mío, ¿Por qué me has
abandonado?
Mendingando nuestro amor: “Tengo sed”, de corazones.
Haciendo cuanto puedes por nosotros: “Todo está consumado”.

44 Oh, Jesús, la puerta de tu sagrario me recuerda que Tú dijiste un día: “Yo soy
la puerta”
Sí, Tú eres la puerta del cielo.
Puerta bien visible: solo no la ve el que no quiere verla.
Puerta sin salida: del cielo no se sale una vez que se entra.
Puerta siempre franca: por ella puede entrar y se invita que entre todo el que
quiera.
Puerta estrecha: como estrecha fue, oh, Señor, la norma de tu vida y la norma de
tus preceptos.
Puerta única: para entrar al cielo no hay otra puerta.

45 Oh, Jesús: La reina de Saba vino a visitar a Salomón; y nosotros no vinimos a


visitarte en el sagrario.
Los pastores vinieron a adorarte en la cueva de Belén; y nosotros no venimos a
adorarte en el Sagrario.
Los Reyes Magos vinieron desde lejanas tierras a ofrecerte sus dones; y nosotros
no venimos a ofrecerte los nuestros en el Sagrario.
Las turbas te buscaban para escucharte, hasta en el desierto, donde multiplicaste
los panes; y nosotros no venimos a escucharte en el sagrario.
Los leprosos, los mudos, los sordos, los ciegos, los inválidos y toda clase de
enfermos iban en busca tuya para que los curases; y nosotros no venimos para que
nos cures en el Sagrario.
Las piadosas mujeres vinieron al sepulcro para honrar con sus ungüentos y
aromas tu cadáver; y nosotros no venimos a honrarte vivo en el Sagrario.

46 Oh, Jesús: Yo quisiera ser como una mariposa que girase en torno a Ti: “Yo
soy la luz”.
Yo quisiera ser como una abeja que libase sus dulzuras en Ti: “Tú eres la flor de
Jesé”.
Yo quisiera ser como un ciervo que corriese sediento a Ti: “Tú eres fuente de
aguas vivas”.
Yo quisiera ser como un ruiseñor que entonase sus endechas de honor a Ti:
“Bendecid al señor todas sus obras, alabadle y ensalzadle por todos los siglos”.
Yo quisiera ser como un corderillo para estar siempre junto a ti: “Yo soy un buen
pastor y conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”.
Yo quisiera ser como un águila para subir y reposar dentro de ti: “Un soldado
abrió con la lanza su costado”.

47 Oh, Jesús, que pusiste como medianera entre Tú y los hombres a tu madre y
madre nuestra María inmaculada:
Yo quisiera adorarte en esa hostia bendita, como tu madre te adora en tu vida
mortal y en tu hostia consagrada. Madre, alcánzame esta gracia.
Oh, Jesús, yo quisiera serte agradecido con el mismo reconocimiento que tu madre
lo que fue cuando entonó el magníficat en acción de gracias. Madre, alcánzame
esta gracia.
118
Oh, Jesús yo quisiera pedirte la misma eficacia que tu madre te pidiera cuando
obtuvo de Ti en las bodas de Canaán el que convirtiese el vino en agua. Madre,
alcánzame esta gracia.
Oh, Jesús, yo quisiera servirte y rendirme a tu voluntad como tu madre se rindió
cuando dijo: “he aquí la esclava del señor, hágase en mi según tu palabra”. Madre,
alcánzame esta gracia.
Oh, Jesús, yo quisiera llevarte en mi pecho y en mi alma, con la misma pureza que
tu madre te llevará. Madre, alcánzame esta gracia.
Oh, Jesús, yo quisiera acompañarte siempre, aun hasta el calvario del mismo modo
que tu madre te acompañó allá. Madre, alcánzame esta gracia.

48 Oh, Jesús: la blancura de tu blanca hostia me recuerda:


La blancura de los pobres pañales con que de recién nacido fuiste envuelto en
Belén.
La blancura de tus vestidos en el monte Tabor, en la transfiguración, ante tus
apóstoles.
La blancura del vestido con que Herodes te vistió.
La blancura de los lienzos con que fuiste amortajado.
La blancura de tu alma, “mi amado es blanco, escogido entre millares”. San Juan
te vio como cordero “vestido de blanco”.
Los que te siguen, oh, Jesús mío, también tienen que vestir en su alma de blanco.
“Hay algunos que no han manchado sus vestiduras y andarán conmigo vestidos
de blanco.
El que venciere será igualmente vestido de ropas blancas y no borraré su nombre
del libro de la vida. Digamos con David: “Lávame, señor, y quedaré más blanco
que la nieve”.

49 Oh, Jesús: heme aquí en tu presencia:


Como un pobre ante su limosnero; ampárame.
Como un enfermo ante su médico; cúrame.
Como un discípulo ante su maestro; enséñame.
Como una oveja extraviada ante su pastor; hállame.
Como un criado ante su señor; mándame.
Como un hijo ante su padre; cuídame.

50 Como niño en una cueva; hagámonos niños como Él.


Como trabajador en un taller; trabajemos como Él y por Él.
Como reo en una cruz; sacrifiquémonos por Él.
Como maestro en sus palabras; seamos sus buenos discípulos.
Como protector de sus milagros; démosle gracias por tantos beneficios.
Como alimento y compañero en el sagrario; vengamos a comulgar y a visitarle
con fervor y cariño.

51 Oh, Jesús, yo quisiera comprender y corresponder a ese amor con que me amas
en el sagrario:
Amor eterno, con que me amaste cuando aún no existía.
Amor constante, a pesar de ser tan mal correspondido.
Amor desinteresado, sin que nada necesites de mí.
Amor delicado hasta hacerte niño y quedarte con nosotros en el sagrario.
Amor sacrificado, hasta morir en una cruz.
119
Amor particular, como si yo solo existiera.

52 Jesús sigue definiéndose en el sagrario como se definía en vida:


Soy el pan vivo que descendí del cielo; aliméntame.
Soy la luz del mundo, ilumíname.
Soy el camino; guíame.
Soy el buen pastor; guárdame.
Soy el rey; mándame.
Soy la resurrección y la vida; sálvame.

53 Jesús habla a mi corazón en el sagrario y me dice las mismas palabras que en


su vida me decía:
Palabras de compasión: “Venid a mi todos los que estáis cansados y cargados, y
que os aliviaré”.
Palabras de confianza: “Pedid y recibiréis todo lo que pediréis en mi nombre os
será dado”.
Palabras de consuelo: “En verdad, en verdad, os digo que vosotros lloraréis y
plañiréis mientras que el mundo se regocijará. Os contristareis, pero nuestra
tristeza se convertirá en gozo”.
Palabras de amenaza: “No temáis a los que solo pueden matar el cuerpo.
Palabras de aliento: “En el mundo tendréis grandes tribulaciones, pero tened
confianza: yo he vencido al mundo”.
Palabras de amor: “Como me amó a mí el Padre, así os amo yo a vosotros… no os
llamaré siervos sino amigos”.

54 Jesús, que diste vista a tantos ciegos: que yo vea.


Jesús, que diste habla a tantos mudos: que yo hable bien y rece.
Jesús, que diste oído a tantos sordos: que yo obedezca y me conforme.
Jesús, que diste movimiento a tantos tullidos: que yo progrese.
Jesús, que limpiaste a tantos leprosos: que yo me purifique
Jesús, que resucitaste a tantos muertos: que yo no muera por el pecado, y, si
muero, que resucite.

55 Oh, Jesús, Tú que miras desde el sagrario; Tú ves lo mismo mis virtudes que
mis pecados. ¿Cómo me ves al mirarme?
¿Me ves como las turbas hambrientas del día de la multiplicación de los panes,
cual ovejas sin pastor?
¿Me ves como el joven del evangelio, sin pecado mortal, pero sin ánimo para ser
lo que Dios quisiera de mí?
¿Me ves como la magdalena, a Pedro y al buen ladrón, pecador pero arrepentido?
¿Me ves como mal ladrón, malo e impenitente?
¿Me ves como a Judas, pecador y desesperado?
¿Me ves como San Juan de la Cruz, puro y fiel?

56 Oh, Jesús: Si me pierdo, encuéntrame.


Si dudo, aconséjame. Si caigo, levántame.
Si me equivoco, corrígeme. Si me desanimo, aliéntame.
El día en que muera, llévame.

57 Oh, Jesús, aquí tienes mi corazón:


120
Conviértelo en una lámpara para alumbrarme.
Conviértelo en un horno para calentarme.
Conviértelo en una joya para adornarte.
Conviértelo en una diadema para coronarte.
Conviértelo en un jardín para recrearte.
Conviértelo en un palacio para aposentarte.

58 Oh, Jesús, enséñame desde el sagrario lo que es pecado:


Tú eres el sagrario todo blancura, y el pecado es todo fealdad y miseria.
Tú eres en el sagrario todo dulzura; y el pecado es todo amargor, remordimiento
y pena.
Tú eres el sagrario todo humildad, sumisión; y el pecado es todo rebelión y
desobediencia.
Tú eres el sagrario todo salud y vida, y el pecado es todo corrupción y muerte
eterna.
Tú eres el sagrario todo bondad y generosidad, y el pecado es todo malicia y
perversidad.
Tú eres el sagrario, todo acercamiento y amor a Dios, y el pecado es todo
alejamiento e indiferencia.

59 Oh, Jesús:
Yo quisiera tener toda la sangre de los mártires para derramarla por Ti.
Yo quisiera tener toda la sabiduría de los doctores para concederte a Ti.
Yo quisiera tener todas las penitencias de los santos para soportarlas por Ti.
Yo quisiera tener todo el cielo de los apóstoles para luchas por Ti.
Yo quisiera tener toda la pureza de las vírgenes para agradarte a Ti.
Yo quisiera tener todas las virtudes de todos los ángeles y santos para amarte y
parecerme a Ti.

60 Paciencia de Jesús, sopórtame. Obediencia de Jesús, enderézame.


Pobreza de Jesús, enríqueceme. Providencia de Jesús, cuídame.
Pureza de Jesús, hermoséame. Amor de Jesús, abrázame.

61 Oh, Jesús, cuando vea tus labios, envidio a la samaritana, que los refrigeroó
dándoles a beber del cántaro de agua.
Oh, Jesús, cuando veo tus manos, envidio a aquellos enfermos a quienes con ellas
bendecías, tocabas y sanabas.
Oh, Jesús, cuando veo tus brazos, envidio a los niños de Galilea, a quienes acogías
y abrazabas.
Oh, Jesús, cuando veo tus pies, envidio a la Magdalena, que se sentó junto a ellos,
y los abrazaba y los regaba con sus lágrimas.
Oh, Jesús, cuando veo tu costado abierto, envidio a San Juan que en la última cena
tuvo sobre él la cabeza reclinada.
Oh, Jesús, todo esto es verdad, pero debo pensar que, sin verte, tengo la misma
suerte que ellos al recibir tu Hostia Sacrosanta.

62 Oh, Jesús, yo quisiera acompañarte en el sagrario como en vida te acompañaba


tu madre:
Tu madre fue humilde: “Miró Dios la pequeñez de su esclava”; que yo sea humilde
como ella.
121
Tu madre fue la virgen de las vírgenes:
”No conozco varón”; que yo sea puro como ella.
Tu madre fue obediente a los planos divinos: “He aquí la esclava del Señor; hágase
en mí según tu palabra”; que yo sea obediente como ella.
Tu madre fue reina de los mártires: “Estaba junto al pie de la cruz”; que yo sea
paciente como ella.
Tu madre fue agradecida a Dios: “Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se
goza en Dios, mi salvador”; que yo sea agradecido como ella.
Tu madre estuvo enriquecida con el tesoro de las virtudes más excelsas: “Hizo en
mí cosas grandes el todo poderoso”; que yo sea santo como ella.

63 Oh, Jesús, mi corazón es como un templo inmenso, que sin Ti se siente vacío.
Lo lleno de riquezas y sigue pobre, pues el oro es polvo que se lleva el viento.
Lo lleno de placeres, y se siente hambriento, pues los deleites son flores que a la
mañana se abren y a la tarde se marchitan.
Lo lleno de honores y se siente solo, pues los aplausos son humo que ahora parecen
algo, y al instante se disipan.
Lo lleno de amores humanos, y se siente abandonado, pues el corazón del hombre
está amasado de egoísmos y de envidias.
Lo lleno de salud y lozanía, y se siente abatido, porque el vigor del hombre es
como castillo de naipes que el soplo de cualquier enfermedad lo derriba.
Lo lleno de diversiones y espectáculos y se siente triste, porque los encantos
humanos no son verdad, son solo una comedia, una película.
Llena, oh, Jesús, mi corazón contigo; entra en él, si no como en un gran santuario,
al menos como en una humilde ermita.

64 Oh, Jesús: Cuando yo te deje, sígueme.


Cuando yo te llame, óyeme. Cuando yo te olvide, recuérdame.
Cuando yo te ofenda, perdóname. Cuando yo te pida, socórreme.
Cuando yo te sirva, anímame.

65 Oh, Jesús:
Cuando yo esté por morir, y mis ojos ya no vean, muéstrate.
Cuando mis oídos cerrados a las voces de los hombres ya no oigan, llámame.
Cuando mis labios ya no se muevan, recomiéndame.
Cuando mis manos trémulas y entorpecidas ya no empuñen, tómame.
Cuando mis pies, perdido su movimiento, ya no anden, condúceme.
Cuando mi corazón, débil y oprimido, ya no lata; oh, Jesús, recíbeme.

66 Oh, Jesús: tu sagrada Hostia me parece la moneda con que quieres comprar
mi alma. ¡Cuánto valdrá mi alma, pues das por ella un valor infinito!
Es verdad que te ofendí con mis palabras muchas veces, pero ahora te alabo.
Mi alma vale las ternuras, las lágrimas, los sollozos y los sufrimientos de Belén,
por comprar mi alma se hizo Dios niño.
Mi alma vale las soledades, las amarguras, las hambres del destierro; por comprar
mi alma Jesús fue hasta Egipto.
Mi alma vale los sudores, las plegarias, las privaciones de Nazaret; por comprar
mi alma vivió Jesús treinta años en el olvido.
Mi alma vale las penitencias, las predicaciones, los milagros, toda la vida, pasión
y muerte de Jesucristo; por comprar mi alma es imagen de Jesús el crucifijo.
122
Mi alma vale todas las gracias, mociones e inspiraciones del Espíritu Santo;
gracias actuales, internas y externas, y sobre todo la gracia santificante con todo
el séquito de las virtudes infusas y de los siete dones del Espíritu Santo. Valiendo
tanto mi alma, qué de extraño tiene que para comprarla se dé en la Sagrada Hostia
Jesús así mismo.

67 Padre nuestro, que estás en el cielo,


santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

68 Oh, Jesús, que hoy eres para mí todo amor; no seas para mi eterna ira, que yo
recuerde siempre tu misericordia, pero que no olvide nunca tu justicia:
Tú eres bueno, muy bueno, pero no eres manco; infinito es el brazo de tu
misericordia, infinito es el brazo de tu justicia.
Tú eres bueno, muy bueno, pero Tú has dicho muchas veces que hay infierno, y
Tú no dices mentiras
Tú eres bueno, muy bueno, pero no favoreces la maldad, siendo indiferente para
la virtud y el vicio, para el que cumple los mandamientos y para el que los
quebranta y olvida.
Tú eres bueno, muy bueno, y por eso no admites en el cielo la podredumbre de los
malos, ni permites que los hombres miserables se burlen de Dios y se rían.
Tú eres bueno, muy bueno, pero eso no extingue el infierno para los condenados,
como no nos quitas la muerte, ni secas nuestras lágrimas, endulzas nuestras
amarguras, y embotas nuestras espinas.
Tú eres bueno, muy bueno. Si eres bueno deberíamos amarte y no ofenderte,
abusando injustamente de tu infinita bondad.

69 Oh, Jesús: El fuego perenne de tu lámpara me recuerda el fuego eterno de tu


amor para los que salvas, y para los que condenas el fuego inextinguible de tu
justicia.
El fuego de tu amor, abrasando a los serafines, los premia; el fuego de tu justicia,
abrasando a los condenados, los castiga.
El fuego de tu amor llena a los bienaventurados de alegría sin tristezas; fuego de
tu justicia llena a los condenados de tristeza sin alegrías.
El fuego de tu amor muestra a los bienaventurados tu faz amorosa, el fuego de tu
justicia muestra a los condenados tu faz negativa.
El fuego de tu amor me lleva a amarte; el fuego de tu justicia a temerte.
El fuego de tu amor me impulsa a obrar el bien, y me aparta del mal el fuego de
tu justicia.

70 Oh, Jesús, muéstrame los males He de morir y sigo pecando.


del pecado, y anímame a no caer He de ser juzgado y sigo pecando
más en él: Peligra mi cielo y sigo pecando.
123
Me amenaza el cielo y sigo Te azoto y crucifico.
pecando. Y sigo pecando.
Me amas y sigo pecando.

71 Oh, Jesús, dame a conocer lo que vale mi alma, para que me devore el celo que
a Ti te devoraba:
Salvar un alma es hacer una reina de una esclava.
Salvar un alma es sacar un alma del infierno y subirla a las celestiales moradas.
Salvar un alma es sacarle a Cristo un clavo, curarle una llaga.
Salvar un alma es sustituir en la corona de Cristo, una espina por una perla
preciada.
Salvar un alma es recoger una gota de sangre de Cristo, de otra manera
despreciada.
Salvar un alma es conquistar también el cielo para el que salva. El que salva un
alma, la suya salva.

72 Oh, Jesús, Varón de dolores, enséñame a sufrir y amar el dolor:


Enséñame que el dolor me aparta del pecado.
Enséñame que el dolor me purifica y hace mejor.
Enséñame que el dolor es fuente de merecimientos.
Enséñame que el dolor es señal del divino amor.
Enséñame que el dolor me asemeja a Ti mismo.
Enséñame que el dolor me despega de las criaturas, me empuja hacia el cielo y me
une a Dios.

73 Oh, Jesús paciente, hazme paciente en el padecer.


Cuando tenga hambre y sed, que me acuerde de Ti, que tuviste hambre en el
desierto y en la cruz sed.
Cuando esté cansado, que me acuerde a Ti, que hubiste de sentarte fatigado junta
al pozo de Siquem.
Cuando no pueda dormir, que me acuerde de Ti, que pasabas las noches en claro,
y no tuviste almohada para dormir.
Cuando me reprendan, injurien y persigan, que me acuerde de Ti, que fuiste
reprendido con una bofetada, injuriado y perseguido hasta el fin.
Cuando me desprecien y abandonen, que me acuerde de Ti, que te viste tan solo
y abandonado en medio de tantas angustias como hubiste de sufrir.
Cuando esté enfermo, llagado o dolorido, que me acuerde de Ti, que fuiste “varón
de dolores, sabedor de enfermedades”, sin tener parte alguna sana, de los pies a la
cabeza y todo esto por mí.

74 Oh, Jesús, ¿cómo te pagaré Te hiciste siervo para libertarme.


cuanto por mí has hecho? Te hiciste niño para atraerme.
Te hiciste pobre para Te hiciste hombre para
enriquecerme. divinizarme.
Te hiciste pequeño para
engrandecerme.
Te hiciste débil para fortalecerme.

75 Ojos piadosos de Jesús, que miraste compasivos a los desgraciados y a los


pecadores, que yo sea compasivo.
124
Ojos agradecidos de Jesús, que se elevaron al cielo para dar gracias al Eterno
Padre, que yo sea agradecido.
Ojos despiertos de Jesús, que para orar pasabas las noches en vela, que yo ande
siempre vigilante y atento.
Ojos llorosos de Jesús, que lloraron sobre la ciudad deicida, que yo llore mis
pecados.
Ojos vendados de Jesús, que fueron cubiertos en son de burla con un sucio trapo,
que yo vende mis ojos para las malas lecturas y espectáculos.
Ojos moribundos de Jesús que se llenaron con tinieblas de muerte, que se iluminen
los míos el día del juicio con resplandores celestiales.

76 Oh, Jesús, que lloraste sobre las pajas del pesebre y en el madero de la cruz,
junto al sepulcro de Lázaro y ante las ruinas de Jerusalén, ¿Cuántas veces habrás
llorado por mi alma? Las lágrimas de tus ojos:
Son perlas que me adornan.
Son voces que me llaman.
Son quejas que me conmueven.
Son ascuas que me abrasan.
Son lluvia que me fecunda.
Son ríos que me lavan.

77 Oh, Jesús, que estás viéndome desde el sagrario:


Mírame con aquellos ojos de ternura, con que miraste al joven del Evangelio.
Mírame con aquellos ojos de misericordia, con que miraste a la multitud
hambrienta ya los enfermeros.
Mírame con aquellos ojos de afabilidad, con que miraste a la hemorroísa, a la viuda
limosnera y a Zaqueo.
Mírame con aquellos ojos de amor, con que miraste desde la cruz a Juan y a Tu
Madre, al hacer tu testamento.
Mírame con ojos benignos, no con aquellos ojos de angustia con que miraste a
Judas, o con aquellos ojos de ira, con que miraste a los mercaderes del templo.

78 Oídos misericordiosos de Jesús, escuchadme:


Yo os digo como el paralítico que llevaba treinta y ocho años enfermo junto a la
piscina de Betsaida: “No tengo quien me meta al agua”; ayudadme.
Yo os digo como el padre del joven poseso: “Creo, Señor, pero aumenta mi fe”.
Yo os digo como las hermanas de Lázaro: “El que amas está enfermo”, cúrame.
Yo os digo como los discípulos de Emaús “Quédate con nosotros, que cae la tarde”.
Yo os digo como el buen ladrón: “Acordaos de mí cuando estuviereis en vuestro
reino”.
Oídos pacientes de Jesús, que escuchas tantas blasfemias e injurias de los hombres,
yo repito las mismas palabras que oí en la cruz de tus labios: “Perdónalos, Señor,
porque no saben lo que hacen”.

79 Labios de Jesús, enséñame. Labios de Jesús, anímame.


Labios de Jesús, aconséjame. Labios de Jesús, perdóname.
Labios de Jesús, consuélame. Labios de Jesús, bésame.

80 Oh, Jesús, me parece que te oigo “Sitio: tengo sed”.


decir como en la cruz: Tengo sed de ser conocido.
125
Tengo sed de ser amado. Tengo sed de ser correspondido.
Tengo sed de ser recibido. Tengo sed de ser imitado.
Tengo sed de ser visitado.

81 Manos encallecidas de Jesús, enséñame a trabajar


Manos clavadas de Jesús, contenme ante el peligro
Manos benditas de Jesús, denme su bendición.
Manos misericordiosas de Jesús, cúrame de todos mis vicios.
Manos omnipotentes de Jesús, ayúdame a obrar bien.
Manos perdonadoras de Jesús perdóname todos mis delitos.

82 Oh, pies de Jesús Niño, que en Belén pasaban frío, que yo sepa darles calor
con mi amor.
Oh, pies apostólicos de Jesús, que en busca de las almas te cansabas por aquellos
caminos, que yo te siga.
Oh, pies peregrinos de Jesús, que tantas veces esperaban pacientes a la puerta de
mi alma, que yo te abra.
Oh, pies milagrosos de Jesús, que andaban sin hundirse sobre las aguas, que yo
no me sumerja en el vicio.
Oh, pies benditos de Jesús, que la Magdalena abrazara, besara y ungiera con sus
lágrimas que yo llore todos mis delitos.
Oh, pies clavados de Jesús, que están sujetos en la cruz, que yo me acerque, y, para
no separarme de Ti, queden sujetos también en la cruz los míos.

83 Oh, Jesús, al mirar mis ingratitudes, me parece que te oigo decir como un día
a los judíos: ¿Por qué me ofendes con tus manos? ¿Por qué te hice ese gran
beneficio para que te ganaras la vida?
¿Por qué me ofendes con tus pies? ¿Por qué te di la facultad de andar?
¿Por qué me ofendes con tus ojos? ¿Por qué te di vista, y no te dejé ciego?
¿Por qué me ofendes con tu boca? ¿Por qué te di habla y alimento, y no te dejé
mudo y hambriento?
¿Por qué me ofendes con tu pensamiento e imaginación? ¿Por qué te di el uso de
la razón, y el don de ser creativo?
¿Por qué me ofendes con tu corazón? ¿Por qué te di entusiasmo y amor, y no te
hice la vida como un lugar de tormentos y de trabajos forzados?

84 Oh, Jesús, ¿qué te daré por ¿Qué por tu Madre?


cuanto Tú me has dado? ¿Qué por tu vida?
¿Qué por tu ejemplo? ¿Qué por tu Corazón?
¿Qué por tu doctrina? ¿Qué por tu Eucaristía?

85 Oh, Jesús, por las impiedades de todas las lenguas irreligiosas, que confiese tu
fe en la mía.
Oh, Jesús, por los insultos de todas las lenguas blasfemas, que cante tus glorias la
mía.
Oh, Jesús, por las altanerías de todas las lenguas soberbias, que se humille ante
Ti la mía.
Oh, Jesús, por las manchas de todas las lenguas impuras, que sea siempre casta la
mía.
Oh, Jesús, por los daños de todas las lenguas egoístas, que sea caritativa la mía.
126
Oh, Jesús, por las faltas de todas las lenguas locuaces, que sepa callar la mía.

86 Oh, Jesús, que un día curaste al enfermo de la mano seca, cura mis manos
secas por el pecado:
Haz que sean manos puras, no manchadas con pecado.
Haz que sean manos limosneras, y no empobrecidas con el dinero de un avaro.
Haz que sean manos caritativas, y no marcadas con injusticias y daños.
Haz que sean manos afanosas ennoblecidas por el trabajo.
Haz que sean manos suplicantes, que se levantan unidas al cielo y ante el sagrario.
Haz que sean manos apostólicas, para escribir y propagar tu nombre sacrosanto,
y semejantes a las tuyas sacerdotales, que bendecían, consagraban y perdonaban
los pecados.

87 Oh, Jesús, que un día dijiste “Bienaventurados los que lloran”:


Que mis ojos derramen lágrimas de contrición, para que se purifique mi alma.
Que derramen lágrimas de resignación, para que se alivie mi alma.
Que derramen lágrimas de compasión, para que se ablande mi alma.
Que derramen lágrimas de agradecimiento, para que se enardezca mi alma.
Que derramen lágrimas de alegría, para que se anime mi alma.
Que derramen lágrimas de amor, para que se enamore de Ti mi alma.

88 Oh, Jesús, me parece que estás en el sagrario como un día sobre el pesebre:
Que yo haga mullida la dureza de tu cama con la ternura de mi cariño, y
entusiasmo.
Que yo caliente el frío de tus miembros con el ardor de mi cielo abrasado.
Que yo seque las lágrimas de tus ojos con el llanto doloroso de mis pecados.
Que yo alegre la soledad en que te abandona, acompañándote, como San José y tu
Madre te acompañaron.
Que yo ahuyente el olvido en que te hayas, como los ángeles, con las alabanzas de
mis labios.
Que yo alivie la pobreza en que vives, ofreciéndote el tesoro de mis buenas obras,
como los pastores y los magos.

89 Oh, Jesús, qué dulces son las palabras del Evangelio: “y habitó entre nosotros”.
Yo te pregunto como aquellos dos discípulos: “Maestro ¿Dónde moras?”
respóndeme como a ellos: “ven y lo verás”
Que te vea en la casa de Santa Isabel, para santificar al Bautista; en la casa de Jairo,
para resucitarle a la hija; en la casa de Zaqueo, para salvar a su familia; en la casa
de la suegra de San Pedro, para curarla de la fiebre; en la casa de Marta y María,
para consolarlas. Entra así en la casa de mi alma.
Que te vea en la cueva de Belén, hecho niño, para atraerme en el lejano Egipto,
perseguido para buscarme; en el taller de Nazaret, escondido, para enseñarme en
el templo, orando para encomendarme; en el cenáculo, haciéndote Pan Vivo, para
alimentarme.
Que te vea en la casa de Anás y Caifás, abofeteado; en el palacio de Herodes
escarnecido, en el pretorio de Pilato, azotado, coronado de espinas y condenado.
Que te vea en el desierto de la cuarentena, ayunando; junto al pozo de Siquem,
sediento; en Getsemaní, orando; en el Calvario, sepultado.
Que te vea en el sagrario escondido, pidiendo y amando.
Que te vea en el cielo, siendo el gozo de todos, y gozando.
127
90 Oh, Jesús ante tu Sagrada Hostia yo te digo como un día el Centurión “Señor,
yo no soy digno de que entres en la pobre morada de mi alma”
Morada pobre y desamueblada, por la falta de virtudes y de gracia.
Morada fría, por la mucha frivolidad y tibieza de mi vida desairada.
Morada revuelta, por mi vida desordenada.
Morada sucia, por las impurezas de mi cuerpo y de mi alma.
Morada llena de ruidos, por mi vida disipada.
Si no soy digno de que me recuerdes, mires y hables, cuánto menos lo seré de que
visites mi pobre morada. Pero di una sola palabra, y la casa de mi alma quedará
confortable y arreglada.

91 Oh, Jesús, Tú eres el Buen Pastor, y yo la oveja perdida:


Tú me conoces por mi nombre.
Tú me das el pasto nutritivo y el agua pura de tu carne y de tu sangre divinas.
Tú me atraes con blandos silbidos en el peligro.
Tú me buscas por caminos pedregosos y entre espinas.
Tú me defiendes de mis enemigos.
Tú me amas hasta dar por mí la vida.

92 Oh, Jesús, la mujer incurable del Evangelio murmuraba en voz baja mirando
a tu vestido: “Si yo pudiese tan tolo tocar la orla…”. Y al tocarla quedó sana.
Sáname a mí lo mismo:
Cuando toques mis labios en tu Sagrada Hostia, sánalos para que se besen puros
tus sangrientas llagas.
Cuando toques mi lengua, sánala para que no se rebaje y manche con malas
palabras.
Cuando toques mi paladar, sánalo para que no se deje arrastrar por comidas y
bebidas regaladas.
Que cuando toques mi garganta sánala para que entone con júbilo tus divinas
alabanzas.
Cuando toques mi pecho, sánalo para que no se encariñe con las cosas humanas.
Sana todo mi cuerpo, sana toda mi alma, pues no toco tan sólo la orla de tu vestido,
sino que te toco por entero, al tomar tu Hostia sacrosanta.

93 Oh, Jesús, que cogiendo un día de la mano a la suegra de Pedro le curaste de


la fiebre en un instante; yo también te necesito:
Fiebre es la avaricia, que me fascina con el brillo del oro; cúrame para que sea
desprendido.
Fiebre es la soberbia, que me atrae con la gloria de los laureles; cúrame para que
se a humilde.
Fiebre es la lujuria, que me atrae con el cebo de los placeres; cúrame para que sea
limpio.
Fiebre es la ambición, que me seduce con la sed del mundo; cúrame para que sea
obediente.
Fiebre es la cólera que me empuja con espuelas de venganza; cúrame para que sea
caritativo.
Fiebre es el anhelo de amar y ser amado en este mundo, cúrame para que estime
tan sólo tu amor y te entregue todo el mío.

128
94 Oh, Jesús, que desde el sagrario pareces decir como un día en Getsemaní: “Mi
alma está triste hasta la muerte, y muerte de cruz”:
Cuántos te desconocen.
Cuántos te blasfeman.
Cuántos te odian.
Cuántos te persiguen.
Y aun de los tuyos, cuántos se avergüenzan de Ti.
Cuantos te niegan y traicionan.

95 Oh, Jesús, dime tus quejas:


¿Me dirás a mí como a los judíos, que querían apedrearte después de tantos
milagros: “¿Por cuál de mis buenas obras queréis apedrearme?”
¿Me dirás a mí, como a los apóstoles, cuando te abandonaban tantos discípulos:
“¿También vosotros queréis dejarme?
¿Me dirás a mí como a Pedro, dormido en Getsemaní mientras Tú orabas: “¿Ni
siquiera una hora has podido velar conmigo?”
¿Me dirás a mí como a San Pablo, cuando perseguía a tus cristianos: “¿Por qué me
persigues?”
¿Me dirás a mí como al soldado que te abofeteó ante el Sanderín: ¿Por qué me
hieres?
¿Me dirás a mí como a Judas, que te traicionaba con un beso: “¿ Amigo, a que has
venido?¿ con un beso entregas al Hijo del hombre?

96 Oh, Jesús, ayúdame para que me enmiende, y no tengas más quejas de mí.
Oh, Jesús, que estás ahí en el sagrario orando noche y día, yo te digo como los
apóstoles: “Enséñame a orar”.
Oh, fuente de aguas vivas, como la Samaritana te pido: “Dame de esa agua”.
Oh, luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, como el ciego de Jericó
te digo: “Señor, que yo vea”.
Oh, hermosura de los cielos y esplendor de la gloria del Padre, como el leproso te
digo: “si quieres, puedes limpiarme”.
Oh, médico celestial, como Marta te digo: “el que amas está enfermo”.
Oh, esperanza de los que naufragan, como los apóstoles te digo: “Sálvanos, señor,
que perecemos”.
Oh, modelo de resignación y de abandono en las manos de Dios, como Tú en
Getsemaní te digo. “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.

97 Oh, Jesús, graba en mi corazón alguno de aquellas máximas que tan


hondamente grabaste en el corazón de tus santos:
En el de San Francisco Javier: “¿Qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo
si pierde su alma?”.
En el de San Ignacio de Loyola; “A mayor gloria de Dios”.
En el de San Pedro Canisio: “Si logro conocer a Cristo, todo andará bien, aunque
en lo demás sea un ignorante”.
En el de San Luis Gonzaga: “Qué es esto para la eternidad?”.
En el de San Estanislao de Kostka: “No he nacido para las cosas de la tierra, sino
para las cosas del cielo”
En el de San Juan Berchmans: “Mi mayor penitencia es la vida común”.

129
98 Oh, Jesús, cuando esté bajo el peso de la cruz, recuérdame las palabras de tu
Escritura: “La vida del hombre es sobre la tierra una lucha continua: Ganarás el
pan con el sudor de tu frente hasta que vuelvas a la tierra, de dónde has salido,
porque eres polvo y en polvo te has de convertir”.
“A los que aman a Dios, todo se les convierte en bien”.
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados” “vuestras
tristezas se convertirá en alegría”. “Por muchas tribulaciones hemos de entrar en
el reino de los cielos”.
“Por que eras adepto a Dios, fue necesario que la tentación te probara”. “Cerca
está el Señor de los afligidos de corazón”.
“Hemos aceptado lo bueno de las manos de Dios; ¿Por qué no hemos de aceptar
también lo malo?”. “Lo que ha hecho Dios, eso ha sucedido; sea bendito su santo
nombre”.
“Ejemplo os he dado”. “Oh, vosotros, los que pasáis por el camino, considerad y
ved si hay dolor como mi dolor”. “El que quiera venir en pos de Mí, tome su cruz
y sígame”.

99 Oh, Jesús, dame a entender las palabras de tus santos sobre la cruz:
Las de Santa Teresa de Jesús: “O padecer, o morir”.
Las de Santa María Magdalena de Pazzis: “Padecer, y no morir”.
Las de Santa Magdalena Sofía Barat: “Vivir sin padecer, es vivir sin amar, y vivir
sin amar es morir”.
Las de Santa Verónica de Giuliano: “Mi padecer es no tener padecimiento alguno”.
Las de San Juan de la Cruz a Ti: “Ninguna otra cosa te pido sino padecer y ser
despreciado por Ti”.
Las de San Pablo: “Lejos de mí el gloriarme en otra cosa que en la Cruz de
Jesucristo”.

100 Abre, Señor, esos tus ojos de misericordia, mírame con ellos y alumbra los
míos, para que te conozca y crea con viva fe.
Abre, Señor, esos tus oídos, y oye mis oraciones y gemidos, haciendo que los míos
se abran para oír tus palabras y obedecer a tu Santa Ley.
Abre, Señor, esa boca y lengua benditas, y dime algo al corazón, con que mi boca
se abra para bendecirte, y mi lengua nunca cese de alabarte.
Abre, Señor, tu pecho, dilata tu corazón y méteme dentro de él, para que todo me
encienda y abrase con el fuego de tu amor.
Extiende, Señor, tus manos y tócame con ellas para santificar las mías en las obras
que hicieren.
Dirige, Señor, a mí tus pies santísimos, para que enderecen los míos y sean
conformes a los tuyos mis pasos, y así todo mi cuerpo sea un retrato de la santidad
del Tuyo. Así sea.
JACULATORIAS
“Jesús, María, os amo, salvad almas”.
“Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía”.
“Jesús, mi Dios y mi Todo”.
“Todo por Jesús”.
“Jesús, y confío en Ti”.
“Providencia Divina del Corazón de Jesús, provéenos Tú”.
130
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
“Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí”
“Jesús manso y humilde de Corazón, haz de mi corazón semejante al Vuestro”.
“Madre llena de aflicción de Jesucristo graba las llagas en mi corazón”.
“Todo a la mayor Honra y Gloria de Dios”.
“Señor, muéstranos tu poder”.
“Dónde está tu tesoro, allí está tu corazón”.
“Ven, Señor, no tardes”.
“Dulzura del Corazón de Jesús, sáname”
“Sangre de Cristo, lávame; Sangre de Cristo, sáname”.
“Ven, Espíritu Santo, mora en mí”.
“Espíritu Santo, ilumínanos y santifícanos”.
“María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”.
“María, Madre de Gracia y Madre de Misericordia en la vida y en la muerte
ampáranos gran Señora”.
“Virgen Santísima no permitáis que vivamos ni muramos en pecado mortal”.
“Por las ánimas benditas del purgatorio te suplicamos, Señor, que les des el
descanso eterno por tu Bendita Pasión”.
“Santos Ángeles de la Guarda, velad sobre nosotros”.

131
CANTOS EUCARÍSTICOS

ALTÍSIMO SEÑOR
Altísimo Señor, Cordero celestial,
que supiste juntar pan nacido en Belén,
a un tiempo en el altar, si no te como bien
ser Cordero y Pastor. me sucederá mal.
Confieso con dolor Sois todo piedra imán
que hice mal en huir que atrae el corazón
de quien por mí quiso morir. de quien os rinde adoración.

BENDIGAMOS AL SEÑOR
Bendigamos al Señor, perdonando de verdad,
que nos une en caridad ¡Oh, Padre nuestro!
y nos nutre con su amor Al que vive en el dolor
en el Pan de la unidad. y al que sufre en soledad,
¡Oh, Padre nuestro! entreguemos nuestro amor
Conservemos la unidad y consuelo fraternal.
que el Maestro nos mandó; ¡Oh, Padre nuestro!
donde hay guerra, que haya paz; El Señor que nos llamó
donde hay odio, que haya amor. a vivir en la unidad,
¡Oh, Padre nuestro! nos congregue con su amor
El Señor nos ordenó en feliz eternidad.
devolver el bien por mal, ¡Oh, Padre nuestro!
ser testigos de su amor,

CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES


Cantemos al Amor de los amores, ¡A ti, Señor, cantamos,
cantemos al Señor. oh, Dios de nuestras glorias;
Dios está aquí, venid, adoradores, tu nombre bendecimos,
adoremos a Cristo Redentor. oh, Cristo Redentor!
Gloria a Cristo Jesús; ¿Quién como tú, Dios nuestro?
cielos y tierra, bendecid al Señor; Tú reinas y Tú imperas;
honor y gloria a ti, Rey de la gloria, aquí te siente el alma;
amor por siempre a Ti, Dios del la fe te adora aquí.
Amor. ¡Señor de los ejércitos,
¡Oh, Luz de nuestras almas! bendice tus banderas!
¡Oh, Rey de las victorias! ¡Amor de los que triunfan,
¡Oh, Vida de la vida condúcelos a Ti!
y Amor de todo amor.

CRISTO TE NECESITA
Cristo te necesita para amar... ni el color de la piel;
No te importen las razas ama a todos como hermanos
132
y haz el bien (bis). No te importen las razas...
Al que sufre y al triste, dale amor; Al amigo de siempre, dale amor;
al humilde y al pobre, dale amor y al que no te saluda, dale amor
No te importen las razas.... No te importen las razas...
Al que vive a tu lado, dale amor;
al que viene de lejos, dale amor.

DE RODILLAS, SEÑOR, ANTE EL SAGRARIO


De rodillas, Señor, ante el sagrario, deseo, para que nos las cambies en
que guarda cuanto queda de amor y de frutos de verdad.
unidad, venimos con las flores de un

CRISTO EN TODAS LAS ALMAS, Y EN EL MUNDO LA PAZ


Cristo en todas las almas, y en el mundo Como estás, mi Señor, en la custodia
la paz. igual que la palmera que alegra el
Como siervos sedientos que van hacia arenal, queremos que en el centro de
la fuente, vamos hacia tu encuentro, la vida reine sobre las cosas tu
sabiendo que vendrás; porque el que la ardiente caridad.
busca es porque ya en la frente lleva Cristo en todas las almas, y en el mundo
un beso de paz, lleva un beso de paz. la paz. (2)

GRACIAS, SEÑOR
Hoy, Señor, te damos gracias, Tú eres la luz y el camino, conduces a
por la vida, la tierra y el sol; Ti mi destino, como llevas los ríos al
hoy, Señor, queremos cantar mar.
las grandezas de tu amor. Gracias, Padre, me hiciste a tu
Gracias, Padre, mi vida es tu vida, imagen, y quieres que siga tu ejemplo,
tus manos amasan mi barro, brindando mi amor al hermano,
mi alma es tu aliento divino, construyendo un mundo de paz.
tu sonrisa en mis ojos está.
Gracias, Padre tu guías mis pasos,

HACIA TI, MORADA SANTA


Hacia ti, morada santa,
Somos el pueblo santo que hoy camina
hacia ti, tierra del Salvador,
unido; Tú vas entre nosotros. Tu
peregrinos, caminantes, vamos hacia Ti.
amor guiará.
Venimos a tu mesa, sellaremos tu
Tú eres el camino.
pacto, comeremos tu carne, tu sangre
Tú eres la esperanza, hermano de los
nos limpiará.
pobres.
Reinaremos contigo en tu morada
Amén, aleluya.
santa, beberemos tu sangre, tu fe nos
salvará.

HAMBRE DE DIOS
No podemos caminar con hambre bajo el Señor, yo tengo sed de Ti: sediento
sol; danos siempre el mismo Pan: tu estoy de Dios; pero pronto llegaré a
Cuerpo y Sangre, Señor. ver el rostro del Señor.
Comamos todos de este Pan: el Pan de No podemos caminar...
la unidad; en un Cuerpo nos unió el Por el desierto el pueblo va cantando
Señor por medio de su Amor. su dolor; en la noche brillará tu luz;
No podemos caminar... nos guía la verdad.
No podemos caminar...
133
JUNTOS COMO HERMANOS
Juntos como hermanos, miembros de una Unidos al rezar, unidos en una
Iglesia, vamos caminando al encuentro canción, viviremos nuestra fe con la
del Señor. ayuda del Señor.
Un largo caminar por el desierto bajo Juntos como hermanos...
el sol; no podemos avanzar sin la La Iglesia en marcha está. A un
ayuda del Señor. mundo nuevo vamos ya, donde
Juntos como hermanos... reinará el amor, donde reinará la paz.
Juntos como hermanos...

PANGE LINGUA
Pange, lingua, gloriosi Verbum caro panem verum
corporis mysterium, verbo carnem efficit,
sanguinisque pretiosi, fitque sanguis Christi merum,
quem in mundi pretium et, si sensus deficit,
fructus ventris generosi ad firmandum cor sincerum
Rex effudit gentium. sola fides sufficit.
Nobis datus, nobis natus Tantum ergo sacramentum
ex intacta virgine, veneremur cernui,
et in mundo conversatus, et antiquum documentum
sparso verbi semine, novo cedat ritui;
sui moras incolatus praestet fides supplementum
miro clausit ordine. sensuum defectui.
In supremae nocte cenae Genitori genitoque
recumbens cum fratribus, laus et iubilatio,
observata lege plene salus, honor, virtus quoque
cibis in legalibus, sit et benedictio;
cibum turbae duodenae procedenti ab utroque
se dat suis manibus. comprar sit laudatio. Amen

Que la lengua humana cante este misterio: La Palabra es carne y hace carne y cuerpo
la preciosa sangre y el precioso cuerpo. con palabra suya lo que fue pan nuestro.
Quien nació de Virgen Rey del universo, Hace sangre el vino y, aunque no
por salvar al mundo dio su sangre en entendemos, basta fe, si existe corazón
precio. sincero.
Se entregó a nosotros, se nos dio naciendo Adorad postrados este Sacramento. Cesa el
de una casta Virgen; y, acabado el tiempo, viejo rito; se establece el nuevo. Dudan los
tras haber sembrado la palabra al pueblo, sentidos y el entendimiento: que la fe lo
coronó su obra con prodigio excelso. supla con asentimiento.
Fue en la última cena -ágape fraterno-, tras Himnos de alabanza, bendición y obsequio;
comer la Pascua, según mandamiento, con por igual la gloria y el poder y el reino al
sus propias manos repartió su cuerpo, lo eterno Padre con el Hijo eterno y el divino
entregó a los Doce para su alimento. Espíritu que procede de ellos. Amén

UN MANDAMIENTO NUEVO NOS DIO EL SEÑOR


Un mandamiento nuevo nos dio el Señor: La señal de los cristianos es amarse
que nos amáramos todos como Él nos como hermanos.
amó. Un mandamiento nuevo…

134
Donde hay caridad y amor Cristo está Dios perdona nuestras culpas, y a su
y está su Iglesia. mesa nos convida.
Un mandamiento nuevo… Un mandamiento nuevo…
Acercaos, hermanos todos, que es Perdonemos al hermano, como Cristo
Dios mismo quien invita. nos perdona.
Un mandamiento nuevo… Un mandamiento nuevo…
UN SOLO SEÑOR
Un solo Señor, una sola fe, un solo Llamados a formar un solo cuerpo en
bautismo, un solo Dios y Padre! un mismo Espíritu, cantamos y
proclamamos: Un solo Señor...
Llamados a guardar la unidad del
Espíritu por el vínculo de la paz, Llamados a compartir una misma
cantamos y proclamamos: esperanza en Cristo, cantamos y
Un solo Señor.... proclamamos: Un solo Señor...

UNA ESPIGA
Una espiga dorada por el sol, el racimo Como granos que han hecho el mismo
que corta el viñador, se convierten ahora pan, como notas que tejen un cantar,
en pan y vino de amor, en el cuerpo y la como gotas de agua que se funden en
sangre del Señor. el mar, los cristianos un cuerpo
formarán.
Compartimos la misma comunión.
Somos trigo del mismo sembrador, un En la mesa de Dios se sentarán. Como
molino, la vida, nos tritura con dolor. hijos, su pan comulgarán. Una misma
Dios nos hace eucaristía en el amor. esperanza, caminando, cantarán. En la
vida, como hermanos se amarán.

VIENEN CON ALEGRÍA


Vienen con alegría, Señor, cantando Vienen trayendo entre sus manos
vienen con alegría, Señor, los que esfuerzos de hermanos por la paz,
caminan por la vida, Señor, sembrando tu deseos de un mundo más humano que
paz y amor. (2) nacen del bien y la verdad.
Vienen trayendo la esperanza a un Cuando el odio y la violencia aniden
pueblo cargado de ansiedad; a un en nuestro corazón, el mundo sabrá
pueblo que busca y que no alcanza que por herencia le aguardan tristezas
caminos de amor y de amistad. y dolor.

135
BIBLIOGRAFÍA

Escuela Bíblica y Arqueológica de Jerusalén. Biblia de Jerusalén. 4ª. ed.


Madrid: Editorial Desclée de Brouwer, 2009.

136
Venid y Adoremos
Guía de Oraciones para la Adoración
al Santísimo Sacramento

Compilación de
Pbro. Juan Alberto García Mendoza
Primera edición, 2020

Este tiraje de 1 000 ejemplares se terminó de imprimir en

RA IX
Imprenta Digital

Sabinas, Coahuila de Zaragoza, México


en enero de 2020.

La impresión digital es en tipo de


Bell MT, Tw Cent MT, Century Gothic,
Elephant, Copperplate gothic light, y Candara

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