Mujeres en el Sistema Interamericano
sobrevivientes y constructoras de
la jurisprudencia progresista.
Reseña bibliográfica de la obra
escrita por Isaac de Paz González
Tirant lo Blanch 2022
Hugo Pérez Arellano1
Resulta un privilegio el escribir la presente reseña del libro del Dr. Isaac de Paz González,
Mujeres en el Sistema Interamericano, sobrevivientes y constructoras de la jurisprudencia
progresista, pues constituye un gran obra para dar un panorama integral de la participación
de la mujer en la construcción de la jurisprudencia de carácter progresista en la Corte IDH,
misma que puntualiza su papel en la transformación, con su persistencia y en no pocos
casos con su integridad física y con la propia vida.
Quienes nos aventuramos en el estudio del Sistema Americano de los Derechos
Humanos y de sus mecanismos de protección, ha constituido una valiosa visión diversa a la
tradición jurídica, habida cuenta que no permanece únicamente en la parte normativa si no
trasciende a la social y humanista; quizá sean sus principales virtudes.
La obra se encuentra en un buen momento histórico, ya que la Corte Interamericana
de los Derechos Humanos, ha alcanzado cierta madurez y plenitud que permite aportar
robusta jurisprudencia; el autor abordó con suficiente rigor objetivo para analizar las crisis
humanitarias que se evidencian mediante las crisis derivadas de problemas económicos,
sociales, culturales, de seguridad pública, de legalidad, de desigual social entre otras.
Se puede decir que esta obra fue realizada con los métodos históricos, exegéticos, y
deductivo. Se haya conformado estructuralmente por seis capítulos en los que en el primero
hace una breve referencia histórica del papel colaborativo en la emancipación de los
derechos humanos; parte de Antígona de Sófocles, heroína pero a su vez también víctima,
sino característico de las propias musas del autor, musa no en el sentido poético literario, si
no como una fuente de respeto y reconocimiento de la huella a su paso, en la búsqueda de
reivindicación no solo de su parte sino también de la familia, en su carácter de madres,
1
Abogado litigante, ex Agente de Ministerio Público, Maestro en Derecho con mención honorifica por la
Universidad Autónoma de Baja California [UABC], México, doctorando del Doctorado en Ciencias Jurídicas
por la UABC, México, docente de asignatura de Axiología Jurídica y Derecho Procesal Penal.
pág. 1
hermanas, etc. Así transita este primer capítulo hasta llegar al siglo XXI y el papel histórico
de las mujeres de América Latina, como defensoras de los derechos humanos.
En el capítulo dos, nos presenta la visión global y la postura de las mujeres dentro
del campo del derecho, así pues, realza la labor judicial de algunas de las más destacadas
mujeres en el ámbito judicial, algunas aún integrantes de la SCJN, algunas en retiro, así
como de destacadas periodistas extranjeras, políticas y jefas de Estado cuya contribución ha
sido fundamentalmente en hacer visible los derechos humanos y como lo señala el autor
“forjar las columnas de la democracia y de las humanidades.”2
En ese mismo orden de ideas plantea la labor de las mujeres en América Latina
quienes comparten su cosmogonía distinta a las realidades europeas, es decir se propone a
señalar que existen rasgos comunes de los países de América Latina; puntualiza que no son
las juristas las únicas en constituir a través del derecho como herramienta transformadora
en la garantía del progreso social, si no todas esas mujeres que comparten esa visión global,
de las que ha de destacar la labor de Rigoberta Menchú quien desde los años noventa se
erigió como portavoz de los pueblos originarios, particularmente de su lugar de origen es
decir Guatemala. También resulta relevante como lo menciona el autor el importante caso
de Alvarado Espinoza,3 respecto a la transformación cultural como medio de contención
frente a las violación sistemática de los derechos humanos, habida cuenta de la llamada
“guerra contra el narco.”
De esta última expresión surgieron mujeres talentosas sobre todo persistentes que a
fuer de la misma han conformado las “buscadoras de los desaparecidos”, ante la ausencia
de participación de las instituciones públicas, constituyéndose así agentes cambio.
En el capítulo tercero, hace alusión a casos contenciosos ante la Corte
Interamericana de los Derechos Humanos, destacando únicamente aquellos en los que la
mujer ha tenido una participación directa, ante la ausencia del acceso a la justicia, por la
falta de voluntad de la actuación estatal, ya sea en el ámbito judicial, y la actuación omisa
de parte de la policía y de los mandos militares, cuya narración es relevante para identificar
2
De Paz González, Isaac, Mujeres en el Sistema Interamericano sobrevivientes y constructoras de la
jurisprudencia progresista, México, Tirant lo Blanch, 2022, p.61.
3
Corte IDH, Caso Alvarado Espinoza y otros Vs. México. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de
noviembre de 2018.
pág. 2
la forma en que se buscó superar la falta de información oficial, que con dolor lograron
aportar al ámbito interamericano, con su fe en el derecho y la esperanza de justicia no
cejaron en su búsqueda de familiares apoyadas en ese peregrinar por organismos defensores
de derechos humanos.
Continua en este capítulo su exposición de forma pormenorizada los casos
relevantes en la búsqueda de reconstruir vidas y edificar jurisprudencia; desarrolla
objetivamente con gran capacidad expositiva, los casos relevantes del caso Velázquez
Rodríguez v. Honduras, el caso Niños de la Calle v. Guatemala, el caso Hermanas Serrano
Cruz v. el Salvador, las Masacres del Mozote v. El Salvador, el caso Rosendo Radilla
Pacheco v. México, el caso de Campo Algodonero, los casos de Inés Fernández Ortega y
Valentina Rosendo Cantú, el caso de María Isabel Veliz Franco v. Guatemala, el caso
Atenco, el caso Molina Theissen, cuyo efecto aun si bien es cierto no en todos los casos
provino de una reforma legislativa, o decisión judicial, si en la exigibilidad de una análisis
con diferente perspectiva, en algunos casos y en otro rediseñar la ingeniería judicial,
sentando con la fuerza vinculante de las decisiones sometidas a la jurisdicción
interamericana, para dar pauta de la transformación de paradigmas, también resulta
pertinente que en este capítulo también se advierte la participación activa de organismos,
asociaciones y del interés de algunos abogados norteamericanos.
Estos casos como expone el autor en este capítulo, tienen como rasgo común a su
vez que se presentaron en los años violentos de los ochentas, con motivo de las represiones
permanentes y una ausencia de un Estado de Derecho que protegiera a los derechos
humanos. Los efectos positivos que se obtuvieron como resultado de las acciones tanto
legales como sociales, es como se propone en este capítulo es mediante la reflexión de
hacer robusto el lineamiento que exige que el gobernado sea visto como fin y no como
medio. Estas reflexiones en la corte constitucional, han permitido la creación de diversos
protocolos de actuación con perspectiva de género, para hacer efectiva la garantía de los
derechos de las víctimas y en alguno otro caso la modificación de todo un sistema
normativo, como en el caso de la sentencia que permitió a través del expediente 912/10
varios, un cambio del paradigma que dio lugar a toda una reforma en materia de derechos
humanos y de establecer fuertes límites al Estado, cambiando la percepción de lo que es la
Justicia y desde luego las obligaciones contraídas por el estado mexicano; sin duda y sin
pág. 3
demerito en importancia de los demás casos la labor realizada por Tita Radilla y su
infatigable lucha, fue artífice de estos cambios, “un giro copernicano en la historia del
derecho constitucional en México”4.
En el cuarto capítulo el autor se ocupa de establecer las líneas de justiciabilidad de
los DESCA, hace un repaso puntual de estas líneas, a partir de la aplicación directa del
artículo 26 de la CADH, para realizar una interpretación sistemática. También se propone a
hacer la relatoría de casos relevantes de la Corte IDH, relacionados con discriminaciones,
falta de acceso a la salud y educación pública, salud reproductiva como derecho
fundamental de las mujeres, pero más que una narración de hechos, es una forma de
visibilizar las participación e intervención de las mujeres víctimas en la búsqueda de la
reivindicación de sus derechos humanos, donde sus propios países de origen y en algunos
casos los Estados donde buscan refugio son violentados de manera sistemática sus derechos
humanos, como en el caso tan importante como del Dilcia Yean y Violeta Bosico v.
República Dominicana, donde expone las formas de reparación, y lo más relevante como se
han ocupado otras mujeres de la defensa mínima de sus derechos humanos.
En ese mismo sentido los casos de Melba Suarez Peralta y Talía González Lluy,
permiten también visibilizar las condiciones que se viven no solo en Ecuador y Brasil, si no
Guatemala y México, en materia de acceso a la educación y salud pública, las cuales
comprometen de manera significativa la vida y la integridad física; la relevancia de este
caso radica como lo expone el autor, en el debate que se presentó en la Corte IDH respecto
de la plena efectividad y la visión universalista de los de los derecho económicos, sociales y
culturales, previstos en la artículo 26 de la CADH: salud educación, trabajo y seguridad
social. Lo mismo ocurre como lo expone el autor en el caso Talía González Lluy y otros v.
Ecuador, adquiere relevancia al dar cuenta de las fallas estructurales del sistema de atención
sanitaria en el Ecuador, así como la obligación del Estado a garantizar que los niños y niñas
permanezcan en el sistema educativo, frente a la estigmación de las personas portadoras de
VIH, cuyo efecto pernicioso se deba a los múltiples factores que intervienen de modo
interseccional en la asociación de niña, mujer, persona en situación de pobreza y persona
con VIH.
4
Ibidem p. 117
pág. 4
El capítulo quinto el autor se ocupa con el mismo método seguido en los capítulos
precedentes a examinar las luchas comunitarias de las mujeres y por el derecho a la verdad,
con los casos relevantes como el icónico de Myrna Mack Chang v. Guatemala, cuya
relevancia radica en reflejar la lucha por el cambio democrático de un país, en la
investigación de los desplazados en las poblaciones rurales de Guatemala, poniendo en
evidencia la falta de acceso a la justicia en Guatemala a finales de los noventa. El caso de
Ana Teresa Yarce, y el desplazamiento forzado interno y la necesidad de reivindicar el
derecho interamericano a la vivienda, también es icónico por las circunstancias en las que
se presentó, lo relevante del caso radica en hacer evidente la necesidad de mejorar los
mecanismos tanto normativos como jurisprudenciales sobre el derecho a la vivienda y las
medidas de restitución cuando se trata de personas que han sufrido desplazamiento.
De igual forma en este capítulo se ocupa de las desapariciones forzadas de hombres
y mujeres: victimas in extenso, donde analiza puntualmente los casos de distintas mujeres
y niñas que fueron víctimas de violaciones en su integridad física, psíquica, tortura y
diversas formas de explotación sexual y laboral, teniendo lo anterior como rasgos comunes
entre ellos, habida cuenta de las afectaciones que sufrieron en estos casos de manera directa
e indirecta los familiares de las víctimas en esos casos, es decir no solo las víctimas directas
si no también la familia.
También expone el caso Kichwa de Sarayaku v. Ecuador, como una representación
simbólica de la lucha de miles de pueblos originarios contra el Estado que contamina y
destruye sus ecosistemas.
Aborda el icónico caso de María de Jesús Alvarado v. La política de seguridad
calderonista en México, la cual dio voz a rostros de las familias que en todo México
padecen de la desaparición forzada desde el año 2006, abriendo como dice el autor un
camino para terminar con la impunidad.
Finalmente en el capítulo seis hace una exploración de la aportación de la sociedad
civil al sistema interamericano, en este particular capitulo expone los casos trascendentes
como el de Berta Cáceres y Digna Ochoa, señala algunos grupos de trabajo en protección y
defensa de los derechos humanos como el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional
(Cejil), organismos con Centro Miguel Agustín Pro Juárez de México, el AFADEM: de la
montaña de guerrero a los tribunales internacionales, Centro Tlachillan de la Montaña de
pág. 5
Guerrero, Académicas Interamericanas y Mayor inclusión Mujeres den la Corte IDH,
finalmente da cuenta de la criminalización y riesgos de la Defensa de Derechos humanos.
Las aportaciones de estas organizaciones, son valiosas por acompañar a las mujeres
sobrevivientes activistas y víctimas.
Es sin duda esta obra de especial importancia, pues hace un revisión holística de los
casos icónicos y paradigmáticos, ya que generalmente los análisis de las sentencias
únicamente se asoman por virtud del contenidos estructural normativo, pero no se hace
especial énfasis como la obra reseñada sí lo hace de las condiciones sociales, económicas, y
culturales que giran en torno a todos los casos contenciosos que dieron vida la
jurisprudencia interamericana y que han permitido, dar voz y rostro a los casos que no se
han hecho públicos, o que no han estado en la jurisdicción interamericana, y que la
ordinaria no ha querido hacer efectiva la garantía del acceso a la justicia. Una lectura ágil
muy precisa, con datos puntuales y precisos de especial relevancia para quienes nos
asomamos de manera incipiente el Sistema Interamericano de los Derechos Humanos, e
invita a continuar con la investigación de los casos contenciosos de la Corte IDH, e indagar
en las teorías explicativas de las causas que los generan.
REFERENCIA
De Paz González, I., (2022) Mujeres en el Sistema Interamericano sobrevivientes y
constructoras de la jurisprudencia progresista, México, Tirant lo blanch.
pág. 6