¿Qué es la Depresión?
La depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la
capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. La depresión es causada
por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Algunas
investigaciones indican que el riesgo genético para la depresión es el resultado de la influencia
de varios genes que actúan junto con factores ambientales y otros factores de riesgo. Algunos
tipos de depresión tienden a darse en familias. Sin embargo, la depresión también puede
ocurrir en personas sin antecedentes familiares de depresión. No todas las personas con
enfermedades depresivas experimentan los mismos síntomas. La gravedad, frecuencia y
duración de los síntomas varían dependiendo de la persona y su enfermedad en particular
La depresión es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la
pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como
por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos
semanas.
Las personas con depresión suelen presentar varios de los siguientes síntomas: pérdida
de energía; cambios en el apetito; necesidad de dormir más o menos de lo normal;
ansiedad; disminución de la concentración; indecisión; inquietud; sentimiento de
inutilidad, culpabilidad o desesperanza; y pensamientos de autolesión.
La depresión no es un signo de debilidad. Se puede tratar con terapia o intervención
psicológica, con medicación antidepresiva o con una combinación de ambos métodos.
Las personas con depresión pueden llegar a experimentar tristeza prolongada o
sensación de vacío, enojo e irritabilidad. Todos podemos experimentar tristeza en
ocasiones. Es perfectamente normal que ante un suceso adverso o una experiencia
que resulte difícil nuestro ánimo cambie y comencemos a experimentar sentimientos
de tristeza, frustración y/o rabia. Sin embargo, estas sensaciones tienden a disminuir
con el paso del tiempo y se espera que poco a poco recobremos nuestro estado de
ánimo habitual. ¿Pero qué ocurre cuando estos sentimientos se mantienen por un
periodo de tiempo prolongado al punto de comenzar a interferir con el desarrollo de
nuestras actividades cotidianas? Si esto ocurre, podríamos decir que es el momento de
prestar mayor atención, pues si estos sentimientos se extienden por más de dos
semanas y nuestro día a día se hace cada vez más difícil de sobrellevar, es posible que
se trate de un cuadro depresivo que requiera asistencia profesional. Según refieren los
expertos, la depresión es distinta a las variaciones habituales del estado de ánimo y de
las respuestas breves a diferentes problemas de la vida cotidiana. Es definida como una
tristeza y/o desesperación profunda que interfiere con las actividades de la vida
cotidiana y que incluso puede llevar a provocar fatiga, dolores físicos y causar gran
sufrimiento tanto en quienes la padecen como en su círculo social cercano. Las
personas deprimidas tienden a sentirse impotentes, desesperanzadas y en ocasiones
pueden llegar a sentirse culpables por tener estos sentimientos. Estas personas pueden
llegar a sentirse agotadas y dejar de participar en todo tipo de actividades. Inclusive
pueden comenzar a alejarse de sus amigos y familiares, iniciar conductas de riesgo En
consumo de alcohol u otro tipo de sustancias y llegar a considerar la muerte como una
opción viable.
Por eses muy importante recordar la siguiente frase siempre.
“Lo mas triste que le puede suceder a un ser humano, es sentirse vacío y solo teniéndolo todo”