EXAMEN HISTORIA
TEMA [Link] Campoamor
[Link]álisis del texto de Clara Campoamor
El documento es un texto primario y de carácter histórico-circunstancial que aborda temas
político-sociales, en el que Clara Campoamor, diputada en las Cortes Constituyentes de
1931, defiende el reconocimiento de los derechos de la mujer, especialmente el derecho al
voto. En su intervención, dirigida a sus compañeros diputados durante las sesiones del 30
de septiembre y 1 de octubre de 1931, Campoamor argumenta que la inclusión de la mujer
en la política es indispensable para la consolidación de la República.
Su discurso se fundamenta en el carácter democrático de la nueva etapa republicana y en
la conciencia política que, según ella, caracteriza a las mujeres, quienes han demostrado en
diversas situaciones históricas (como la respuesta ante la guerra de Cuba y el desastre de
Annual) su compromiso con la defensa de la democracia. Además, advierte que excluir a la
mujer del ámbito político supondría privar al Estado de la mitad de la población, lo cual
tendría consecuencias gravísimas para el futuro de la República.
[Link]ísticas avanzadas de la Constitución de 1931
La Constitución aprobada en 1931 se destacó por ser una de las más progresistas de su
tiempo, reflejando los avances político-jurídicos posteriores a la Primera Guerra Mundial. En
primer lugar, estableció a España como una “República de trabajadores de todas las
clases”, asumiendo por primera vez el principio de soberanía popular, ya que todos los
poderes emanaban del pueblo.
Uno de sus logros más relevantes fue la incorporación del sufragio universal, que permitió
que hombres y mujeres pudieran ejercer derechos políticos en igualdad de condiciones, un
cambio fundamental impulsado por los debates y luchas en las Cortes Constituyentes.
Asimismo, la Constitución introdujo una clara división de poderes, asignando al poder
legislativo la función de representación mediante unas Cortes unicamerales, al ejecutivo la
dirección del Gobierno a través de un Presidente y un Consejo de Ministros, y al judicial la
independencia de los jueces, con el Tribunal Supremo y el Tribunal de Garantías
Constitucionales como máximos exponentes.
Además, se amplió el catálogo de derechos individuales y sociales, garantizando libertades
tradicionales (como la de expresión y la de asociación) y reconociendo nuevos derechos en
materia de familia, cultura y economía. Otro aspecto innovador fue la separación total de la
Iglesia y el Estado, lo que implicó la secularización de la enseñanza y la administración,
eliminando subsidios y apoyos directos al clero, y declarando a la República como
aconfesional.
Finalmente, la Constitución de 1931 previó la posibilidad de establecer gobiernos
autonómicos mediante la aprobación de estatutos de autonomía, siendo un referente para el
reconocimiento de la diversidad territorial y cultural de España. Estos avances no solo
situaron a la Constitución de 1931 como un modelo de modernidad, sino que también se
convirtieron en un pilar fundamental para la posterior reivindicación de derechos y la
evolución democrática del país.
Resumen del Tema 14: Reformas del primer bienio de la II República
(1931-1933)
El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República tras la abdicación de Alfonso XIII,
iniciando un período de reformas con el objetivo de modernizar y democratizar España. El
gobierno provisional restauró la Generalitat en Cataluña e impulsó medidas para mejorar las
condiciones de los campesinos, como el decreto de laboreo forzoso y la obligación de
contratar trabajadores locales. También se implementaron reformas educativas con la
creación de miles de escuelas y plazas de maestros.
Con la aprobación de la Constitución de 1931, España se estableció como una república
democrática y no confesional, garantizando derechos como el voto femenino, el divorcio y la
educación gratuita. El gobierno de Manuel Azaña inició un ambicioso programa de reformas
estructurales.
En el ámbito laboral, se aprobó la Ley de Contratos de Trabajo y los Jurados Mixtos para la
negociación colectiva, además de la jornada laboral de 40 horas. La reforma agraria buscó
expropiar latifundios para redistribuir la tierra, pero su implementación fue limitada por
dificultades burocráticas y resistencia de los propietarios.
La reforma religiosa separó la Iglesia del Estado, suprimiendo la financiación pública a las
congregaciones y permitiendo el divorcio, lo que generó la oposición de la jerarquía
eclesiástica. En cuanto al ejército, se buscó su modernización y reducción, ofreciendo a los
oficiales el retiro voluntario.
Las reformas autonómicas permitieron la aprobación del Estatuto de Cataluña en 1932,
mientras que los intentos de autonomía en el País Vasco y Galicia se vieron frustrados. La
educación se transformó con un modelo laico y gratuito, aumentando el presupuesto y
promoviendo iniciativas como las Misiones Pedagógicas.
Sin embargo, la crisis económica y la oposición conservadora dificultaron el avance de las
reformas. En 1933, la derecha ganó las elecciones y paralizó muchas de estas medidas en
el llamado “Bienio Negro”. En 1936, el triunfo del Frente Popular intentó retomar el proyecto
reformista, pero el estallido de la Guerra Civil truncó definitivamente este proceso.
Tema 15. De la formación del Frente Popular hasta el golpe de Estado de 1936.
[Link]álisis del texto
El documento es un texto primario de corte histórico y político. Se trata de un fragmento del
discurso de Negrín, último Presidente de la Segunda República Española, pronunciado en
1939 ante el Council of Foreign Relations en Nueva York. En este discurso, Negrín
rememora lo sucedido tras las elecciones de febrero de 1936 ganadas por el Frente
Popular, defendiendo que el golpe militar de julio de 1936 fue preparado con antelación y no
fue consecuencia directa de la acción del gobierno republicano.
Negrín expone que las causas del alzamiento se deben a actos de violencia, sabotaje y
represalias impulsadas por grupos reaccionarios y profascistas de la derecha, y señala que
la respuesta del gobierno fue débil al no controlar estas acciones. El fragmento incluye una
breve reseña biográfica: Negrín, originario de Las Palmas, inició su carrera política en
tiempos de la dictadura y ocupó cargos relevantes como diputado, ministro de Hacienda y
presidente del Gobierno, hasta su exilio y posterior fallecimiento en París.
El autor del texto argumenta que ni el gobierno moderado ni el de tendencia conservadora
fueron responsables del levantamiento, y que el asesinato de Calvo Sotelo fue solo uno de
varios episodios violentos en un periodo marcado por la polarización y la crisis política. De
esta forma, se busca justificar la continuidad del Estado republicano en el exilio y defender
su legitimidad ante la comunidad internacional.
[Link] de la Guerra de España
El discurso sitúa a España en un contexto internacional similar al del resto de Europa,
donde la crisis económica de 1929, la agitación social y el mal cierre de la Primera Guerra
Mundial contribuyeron al ascenso de ideologías totalitarias como el comunismo, el fascismo
y el nazismo. Estas circunstancias crearon un ambiente de enfrentamiento entre fuerzas
democráticas y totalitarias que se vería reflejado en el devenir de la guerra en España.
En el ámbito interno, las elecciones de febrero de 1936 y la formación del Frente Popular
significaron una reorganización de la República. Las reformas iniciadas durante el primer
bienio republicano, como la amnistía de presos políticos, la recuperación de la autonomía
de Cataluña y la reforma agraria, generaron tensiones con los sectores conservadores y la
derecha, que se presentaron desunidos y sin un programa común. La falta de cohesión en
el ámbito conservador favoreció la conspiración contra la República y el fortalecimiento de
movimientos violentos.
El clima de enfrentamiento se intensificó con la presencia de milicias, huelgas y actos
violentos protagonizados tanto por extremistas de izquierda como de derecha. La
planificación de la sublevación militar, impulsada por oficiales de la UME y grupos de
extrema derecha, se llevó a cabo desde el triunfo electoral del Frente Popular. El golpe
comenzó en el Protectorado de Marruecos el 17 de julio y, pese a no movilizar a todo el
ejército ni lograr el éxito inmediato en las grandes ciudades, desembocó en una guerra civil
de casi tres años.
Resumen Tema 16: La Guerra de España como Antesala de la II Guerra
Mundial y sus Consecuencias
El Tema 16 aborda la Guerra Civil Española desde una perspectiva más amplia, situándola
como la antesala de la Segunda Guerra Mundial y analizando sus profundas consecuencias
en diferentes ámbitos. Este análisis parte de un contexto internacional marcado por la crisis
económica de 1929, la agitación social tras la Primera Guerra Mundial y el auge de
ideologías totalitarias, factores que prepararon el terreno para la confrontación global entre
democracias y regímenes fascistas.
En este escenario, la Guerra Civil se presenta como un campo de pruebas para las
potencias fascistas. Alemania e Italia aprovecharon el conflicto para ensayar nuevas
tácticas militares y demostrar su eficacia, proporcionando un apoyo militar crucial a los
sublevados. Mientras tanto, la República, en una situación de relativa desventaja, se vio
obligada a recurrir a la ayuda de la URSS, enviando incluso las reservas de oro del Banco
de España para financiar la compra de armamento. La intervención extranjera, además, se
materializó en la participación de las Brigadas Internacionales, formadas por voluntarios de
distintas partes del mundo que se unieron a la defensa de la democracia y la República.
El análisis también profundiza en las consecuencias que tuvo la guerra en España. En el
plano demográfico, se estima que la guerra y la represión posconflicto dejaron un saldo
trágico, con cientos de miles de muertos, una notable disminución en la natalidad y un
éxodo masivo de exiliados. Económicamente, la destrucción de infraestructuras, industrias y
viviendas supuso un retroceso devastador: la renta nacional tardó décadas en recuperarse y
la economía se vio reducida a un modelo agrario empobrecido.
Culturalmente, la Guerra Civil truncó lo que se conoció como la “Edad de Plata” de la cultura
española. Numerosos intelectuales y artistas sufrieron la represión directa, lo que generó un
éxodo que empobreció el panorama cultural del país. Por otro lado, en el ámbito social, se
consolidó la hegemonía de la oligarquía y se reprimieron los derechos laborales y las
conquistas sociales logradas en años anteriores.
Finalmente, el conflicto dejó una huella imborrable en la memoria colectiva, marcando a
generaciones enteras por el sufrimiento y la represión que caracterizaron el régimen
franquista. La Guerra Civil, aunque no implicó una participación formal en la Segunda
Guerra Mundial, se convirtió en un laboratorio ideológico y militar que anticipó las dinámicas
del enfrentamiento global entre democracia y totalitarismo, evidenciando la fragilidad de las
democracias europeas frente al auge del fascismo.
Ambos temas, analizados de forma separada, ofrecen una visión integral sobre cómo la
Guerra Civil Española no solo fue un conflicto interno, sino también un preludio de los
enfrentamientos que transformarían Europa en las décadas siguientes.
El régimen franquista se forjó en plena Guerra Civil, cuando Franco concentró el poder
militar y político, asumiendo el título de “Generalísimo” y “Jefe del Estado”. Con el “Decreto
de Unificación” de 1937 se creó el partido único, la Falange Española Tradicionalista y de
las JONS, que se convirtió en el instrumento ideológico y organizativo del régimen,
permitiendo la centralización del poder y la supresión de toda oposición
Tema 17. Bases del Franquismo.
En el ámbito ideológico, el franquismo se fundamentó en el nacionalcatolicismo, que
exaltaba la unidad de la Patria y la sacralización del poder del Caudillo. El catolicismo se
erigió en la confesión oficial del Estado, lo que permitió a la Iglesia legitimar la dictadura y
controlar la educación, la moral y la vida social. La exaltación de la historia nacional (basada
en mitos como la Reconquista y el Imperio) y el fomento del castellano como única lengua
reforzaron una identidad unitaria y excluyente
Políticamente, el régimen se caracterizó por ser una dictadura personal, autoritaria y de
base militar. Franco concentró en su figura el poder ejecutivo, legislativo y judicial,
gobernando por decreto y sin garantías jurídicas para sus ciudadanos. Se instauraron leyes
fundamentales que pretendían dar una apariencia de institucionalidad: el Fuero del Trabajo
(1938) reguló las relaciones laborales bajo un sistema de sindicalismo vertical; la Ley
Constitutiva de las Cortes (1942) y el Fuero de los Españoles (1945) establecieron un
sistema consultivo y autoritario a la vez; la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947)
consolidó su posición vitalicia, y la Ley Orgánica del Estado (1966) introdujo cambios en la
separación de cargos pero sin modificar la esencia autoritaria del sistema
El aparato estatal se apoyó en diversas “familias” o grupos afines: los militares, que
aseguraron la continuidad y el control del orden público; los falangistas, quienes ejercieron
un papel central en la movilización social a través de organizaciones juveniles, femeninas y
sindicales; y sectores conservadores, como los católicos y monárquicos, que respaldaron la
dictadura. Además, la represión política y el control ideológico se manifestaron mediante la
censura, el adoctrinamiento en la educación y el uso de los medios de comunicación para
exaltar la figura del caudillo y difundir los logros del régimen
En síntesis, el franquismo se erigió como un régimen ultraconservador y totalitario, que
combinó la exaltación de la fe católica, el nacionalismo y la autoridad militar para consolidar
un sistema político que eliminó la pluralidad y la democracia, marcando profundamente la
historia de España durante gran parte del siglo XX.