PECADOR
"Si el pecador más grande que conoces no eres tú, entonces estas poniendo tus ojos en la persona
equivocada"“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,” (Hebreos 12:2) Jesús, autor y
consumador de la fe, tiene mucho para enseñarnos sobre el tema, por eso al poner nuestros ojos en Él
podemos aprender a vivir por fe. Jesús caminó por las aguas por fe, pero su fe no solamente fue para hacer
milagros, en su vida diaria utilizaba la fe, por eso lo vemos buscar momentos a solas con su Padre Dios para
fortalecer su fe, lo cual le sirvió en momentos tan difíciles como cuando estaba por afrontar la cruz, esa fe le
ayudó a encontrar esperanza, lo cual fue determinante para que él cumpliera su misión en la tierra.
Cristo también nos muestra cuán importante es tener una esperanza verdadera para alcanzar un propósito,
por ejemplo ese gozo puesto delante de Jesús que éramos nosotros, los cristianos, salvados gracias a la obra en
la cruz, le dio esperanza y le ayudó a sufrir la cruz, menospreciando el oprobio para finalmente sentarse a la
diestra de Dios. Y principalmente El Hijo de Dios nos enseña con su ejemplo cómo poner el amor en acción, al
dar su vida por nosotros, ese amor que lo identificó siempre fue su sello personal, durante todo su ministerio
público vemos cuánto amor daba al prójimo: sanando enfermos, alimentando al hambriento liberando al
endemoniado y perdonando al pecador.
Sus actos llevaban a la gente a creer en Jesús y a tener una nueva esperanza. De igual forma podemos hacer
nosotros, al conocer a Jesús aprenderemos a vivir por fe, y esto nos ayudará a ver milagros pero también a
afrontar las dificultades del diario vivir. Ahora nosotros los creyentes, que tenemos en nuestras vidas una
esperanza viva, a Jesús la esperanza de gloria, podemos vivir con sentido y propósito al poner nuestra mira en
las cosas celestiales y al colocar el amor en acción dando nuestras vidas en servicio por nuestros hermanos.
Dios es inmensamente bueno cada día.!
“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).
Yo creo firmemente que esta advertencia está vigente para la iglesia hoy en estos últimos días. En pocas
palabras, Dios nos dice: “No es suficiente que seas un siervo atento, generoso y diligente que se lamenta por el
pecado y predica la verdad. No es suficiente que defiendas los estándares morales, que soportes el sufrimiento
por mi causa o incluso que seas quemado en la hoguera por tu fe. Todo esto es parte de tomar mi cruz”.
Puedes hacer todas estas cosas en el nombre de Cristo, pero si tu afecto por él no aumenta en el proceso de
hacerlas, si él no se convierte cada vez más en el único y gran deleite de tu corazón, entonces has abandonado
tu primer amor. Si tu afecto por él ya no es un asunto de gran preocupación para ti, él tiene algo contra ti.
Considera las palabras de David: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra”
(Salmos 73:25). Son palabras fuertes, pero David no estaba diciendo que no tenía amor humano.
Más bien, el amor que tenía exclusivamente en su corazón era para el Señor. Lo deseaba por sobre todo lo
demás. David también escribió: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi
carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas” (Salmos 63:1). “Como el ciervo brama por las
corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo
vendré, y me presentaré delante de Dios?” (Salmos 42:1-2). Amado, vuelve hoy a tu primer amor. Pídele a Jesús
gracia y fuerza para comenzar de nuevo a guardar tu afecto por él.
Dios es inmensamente bueno cada día.🌞 Una nueva semana, una nueva oportunidad para sonreír, amar y
servir. Que Dios te llene de Su amor infinito.
Dios no actúa cuando nosotros queramos, sino cuando él considera que es necesario. Confía... No te
desesperes. A veces lo que genera angustia en nuestro corazón no tiene que ver tanto con lo que vivimos sino
con lo que pensamos y cómo asumimos las circunstancias, de un momento a otro el temor se puede apoderar
de nuestras mentes nublando nuestro entendimiento acerca de la verdad y de las promesas de Dios para
nuestra vida.
Puede incluso afectar nuestra salud mental con problemas de ansiedad y depresión y terminar afectando
nuestra salud física al punto de desfallecer. La palabra de Dios nos aconseja: “…Por nada estén angustiados, sino
sean conocidas sus peticiones delante de Dios en oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que
sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”, (Filipenses 4:6-7)El
perfecto amor echa fuera el temor, de allí la importancia de llenar nuestra mente del testimonio del amor más
grande: La vida y obra de Jesucristo.
Sus promesas nos deben alentar en momentos de angustia. Acaso ¿Él dijo y no hará? ¿Prometió y no cumplirá?
¿Hay algo difícil para Dios? La manera de afrontar los retos de la vida no se debe basar en nuestras emociones o
sentimientos, sino en el conocimiento de nuestro padre eterno. Dios es omnisciente (todo lo conoce), Él es
omnipresente (está en todos lados), Él es omnipotente (todo lo puede). Dios es el mismo ayer, hoy y por los
siglos. Si Dios prometió estar con nosotros, así será; si prometió que siempre nos ayudaría, nos ayudará; si
prometió que siempre nos sustentaría, nos sustentará. No seas más esclavo del temor, échalo fuera.
Amar y dar con misericordia
Seguir a Jesús implica vivir en el amor a los enemigos, la misericordia y la generosidad.
La enseñanza de Jesús es desafiante para mi: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian” (Lc 6,
27). Me pide que no solo ame a quienes me aman, sino que extienda ese amor incluso a quienes me hacen
daño.
Ciertamente el amor cristiano va más allá de la lógica humana que dice: Si alguien me hace daño, le respondo
de la misma manera. Jesús me propone un camino radicalmente diferente: el amor sin condiciones. No es un
sentimiento pasajero, sino una decisión firme de querer el bien del otro, incluso cuando me ha lastimado. La
misericordia nace como reflejo del Padre: “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso” (Lc 6, 36).
Dios me ama no porque lo merezca, sino porque su naturaleza es amar. Él me perdona, me da nuevas
oportunidades e invita a hacer lo mismo con los demás. Solo un alma generosa es capaz de hacer el bien pase
lo que pase: “Den y se les dará: una medida buena, apretada, remecida y rebosante” (Lc 6, 38).
Jesús me recuerda que la generosidad trae bendición. No solo en lo material, sino en todo: si doy amor, recibiré
amor; si doy perdón, seré perdonado, si soy comprensivo, encontraré comprensión.
Ser cristiano hoy es asumir el desafío de vivir de una manera diferente, con un amor que rompe barreras y me
hace reflejar a Dios en mis acciones. ¿Estoy dispuesto a amar como Jesús me enseña? Amar a quienes me
aman es fácil, pero el verdadero amor cristiano se demuestra cuando extiendo esa misericordia y generosidad a
todos, incluso a quienes me hieren.
Señor mío, Dios de amor y misericordia, vengo ante ti con un corazón humilde, reconociendo que me cuesta
ama a quien me ha hecho daño, pues sabes que me cuesta, no es fácil y por eso te pido que me des la gracia de
hacerlo. Lléname con tu amor, un amor que no guarda rencor, que perdona sin esperar, que transforma el dolor
en compasión y el enojo en paz. Dame la fuerza para soltar el resentimiento, para mirar con misericordia a
quien me ha herido, para entender que también ellos son hijos tuyos y que solo el amor puede vencer el mal.
Señor, sana mi corazón, libérame de toda amargura, que vea con tus ojos, ame con tu amor y perdone con tu
gracia. También me enseñas que quien da con amor recibe en abundancia, que la generosidad abre caminos de
bendición, y que la medida con que mido es la misma con la que seré medido. Señor, dame un corazón
generoso, que comparta y entregue sin esperar recompensa. Enséñame a dar con alegría, a compartir con
quien necesita, a ser instrumento de tu providencia.
Llena mi vida con tu gracia, que pueda dar amor donde haya odio, esperanza donde haya desesperanza, y
alegría donde haya tristeza. Confío en tu promesa, Señor, y sé que al dar con un corazón sincero, tú me
bendecirás con una medida buena, apretada, remecida y rebosante.
"Mantente enfocado en tu batalla, mantente enfocado en tu llamado y Dios te dara la victoria." El desánimo
puede obstaculizar, pero nunca detener el plan de Dios para la [Link]ón luchó contra 100.000 soldados
enemigos con su banda de 300 y obtuvo una victoria tan contundente que sólo quedaron 15.000 enemigos.
Después del triunfo, algunos de sus hermanos le preguntaron: “¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no
llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madián? Y le reconvinieron fuertemente” (Jueces 8:1).
Los habitantes de la nación de Gedeón cuestionaron su liderazgo, sus decisiones, sus motivos y sus acciones.
Algunas de nuestras luchas más desalentadoras y desgarradoras a menudo no ocurren en el campo de batalla
de la vida, sino en la comunidad de creyentes. A veces nuestros propios hermanos y hermanas nos lanzan
acusaciones y parecen encontrar mucho de qué quejarse. Esperamos esas cosas de nuestros enemigos, pero
podemos ser tomados por sorpresa cuando uno de nuestros hermanos nos acusa ferozmente.
Gedeón no se desanimó, ni se distrajo, ni disminuyó su fe; sin embargo, cuando lo cuestionaron, se mantuvo en
la batalla. Me encanta lo que les dijo: “¿Qué he hecho yo ahora comparado con vosotros?” (Jueces 8:2).
Gedeón estaba diciendo a sus acusadores: “¿Qué son mis victorias comparadas con las de ustedes?” En lugar
de enojarse y pelear con ellos, Gedeón hizo lo que había hecho Nehemías cuando estaba construyendo el
muro, y sus enemigos le dijeron: “Baja acá. Necesitamos discutir lo que estás haciendo”. Nehemías respondió a
sus enemigos: “No tengo tiempo para discutir lo que estoy haciendo; estoy demasiado ocupado haciéndolo”
(ver Nehemías 6:1-9). Dios es inmensamente bueno en cada momento de nuestras vidas.!.
EL ÁNGELUS DE SAN JOSÉ📿🌾🌿 Para rezarlo todas las mañanas, en honor a San José.
V.🌾🌿🕯El ángel del Señor se apareció en sueños a José.
R.🌿 🌾Para que no repudiara a María.
Dios te salve, José, rico eres en gracia, el Señor es contigo. Bendito tú eres entre todos los varones y bendito es
el fruto del vientre de María, Jesús. San José, padre del Hijo de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en
la hora de nuestra muerte. Amén.
V.🕯José, hijo de David, no temas recibir a María, tu Esposa.
R. Pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo.
🌿Dios te salve, José, rico eres en gracia, el Señor es contigo. Bendito tú eres entre todos los varones y bendito
es el fruto del vientre de María, Jesús. San José, padre del Hijo de Dios, Ruega por nosotros pecadores ahora y
en la hora de nuestra muerte. Amén.
V.🕯Dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús ---- R. Porque salvará a su pueblo de sus pecados.
🌿Dios te salve, José, rico eres en gracia, el Señor es contigo. Bendito tú eres entre todos los varones y bendito
es el fruto del vientre de María, Jesús. San José, padre del Hijo de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y
en la hora de nuestra muerte. Amén.
V. 🕯Ruega por nosotros, glorioso Patriarca San José.-- R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
OREMOS
Sostenidos por el patrocinio del Esposo de tu Santísima Madre,
rogamos Señor de tu clemencia hagas que nuestros corazones,
despreciando todo lo terrenal, te amen,
a Tí, Dios verdadero, con perfecta caridad.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. 🕯Amén.
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu
Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te
recompensará en público. (Mateo 6:6) Nuestra oración revela los
verdaderos sentimientos de nuestro corazón, por eso debe ser en lo
secreto, sincera y sencilla. Cuando Jesús usa el término “hipócrita” en el
griego significa “el que juzga debajo o detrás de”, y se utilizaba para
referirse a los actores en los dramas griegos, que se ponían una máscara
para representar a alguien que en realidad no era. No debemos
mostrarnos ante otros como lo que no somos y mucho menos delante de
la presencia de Dios.
Toda nuestra vida y obra tiene como única finalidad glorificar el nombre
de Dios y no buscar nuestra propia gloria delante de los hombres, por eso
cuando dice “ya tienen su recompensa”, significa que la tienen completamente y no habrá más. Si buscamos el
aplauso de los hombres, ya lo logramos. Vale más hacer nuestras obras de misericordia en secreto, porque la
recompensa viene de Dios, por eso, es muy claro cuando Jesús dice que no sepa tu izquierda lo que hace tu
derecha. (Mateo 6:3) Cuando Jesús expresa “tu Padre que ve en lo secreto te recompensará”, hace énfasis en el
hecho de que Dios todo lo ve, es el único que observa la intención de nuestro corazón y los motivos por los
cuales obramos.
Los humanos solo juzgamos por las apariencias, por lo que vemos exteriormente, pero Dios es el que sabe si
somos sinceros. Es muy común que los judíos oraran tres veces al día y a veces lo hacían en las calles y plazas
públicas, donde estuvieran en ese momento; Jesús no critica el lugar sino la intención con que algunos
religiosos lo hacían, mostrando una apariencia de piedad para ser vistos por otros; y tampoco implica que
nosotros no debemos hacer oraciones colectivas, sino hacerlas con sinceridad, agradando a Dios. La oración en
lo secreto, es la oración personal, “ora a tu Padre” significa que queremos agradarlo a Dios y no a las
multitudes, dirigirse a Dios ya sea en privado o en público requiere un motivo puro y glorificarlo a Dios. Dios es
inmensamente bueno cada momento.!
DIOS NUNCA TE LLAMÓ A CARGAR TODO SOLO. iDios te invita a
entregarle lo que te pesa! Si en este día hay algo que nos agobia una
carga y sentimos que estamos a punto de desfallecer, volvamos
nuestro rostro a Dios y pidamos su ayuda, Él permanece cerca de los
que lo invocan de corazón y está presto para levantarlos y ayudarlos a
llevar su carga. Dios es justo, paciente, clemente y misericordioso.
Dios es la fuente de todas nuestras necesidades diarias. En el corto
peregrinar por esta tierra, Dios quiere que disfrutemos agradecidos
las cosas buenas que nos ha dado en este mundo, como dice el
(Salmos [Link]),«Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te
bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Dios es bueno con todos y sus obras están llenas
de misericordia. Por eso no debemos ignorar las dádivas y misericordias diarias que nuestro Padre nos da.
Dios muestra su bondad hacia toda la humanidad y dice que hace llover sobre fieles e infieles. Sabemos que el
cielo nos aguarda, pero mientras permanezcamos aquí Dios anhela que estemos contentos disfrutando de
todas las bendiciones que nos brinda mientras caminamos hacia el reino celestial. Que hoy esto sea un motivo
para abrir nuestros labios y darle toda nuestra alabanza. La gloria y la honra sea para nuestro amado Dios. La
misericordia de Dios es inmensamente grande.!
NADA SUCEDE SIN QUE DIOS LO PERMITA; de todo lo bueno y lo malo
qué pasa, Dios está en conocimiento y lo permite, todo está bajo su
control. A veces en nuestra vida espiritual muchos nos hacemos la
misma pregunta que se hizo Eliseo: “¿Dónde está el Dios de Elías?” La
respuesta para los cristianos es que Dios está más cerca de lo que
imaginamos, está en nuestro corazón, cuando hemos conocido su
amor, lo hemos aceptado como nuestro Señor y Salvador y su Santo
Espíritu ha venido a morar dentro de nosotros, toda la plenitud de la
deidad habita en nuestra vida.
Si toda su deidad y poder reposan dentro de nosotros, deberíamos
experimentar constantemente su Presencia, para eso debemos rendir
todo nuestro ser y pedirle que tome el control y así como recibimos a
Cristo, debemos pedir la llenura del Espíritu Santo, por fe, todos los
días. Esta debe ser la condición habitual de todo cristiano: “Ser llenos del Espíritu Santo”. Como dice (Efesios
3:19-20) “y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la
plenitud de Dios.
Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o
entendemos, según el poder que actúa en nosotros”.Cuando Eliseo fue lleno del Espíritu Santo pudo hacer lo
mismo que hacía Elías, por eso los hombres que lo estaban observando reconocieron el mismo poder y
quisieron postrarse ante él, ¡qué ignorancia!, no es ante nosotros que se tienen que rendir las personas, sino
ante la Presencia y el gran poder de Dios. Permitamos que el Espíritu Santo intervenga y tome el control de
nuestras vidas para que ya no seamos los mismos y también otros reconozcan a Dios a través de nosotros, su
misericordia es grande.!
AMA AL PECADOR, NO AL PECADO..
Un amigo me pidió qué le explicara esa frase, es un llamado al amor y la verdad. Jesús me enseña a amar sin
condiciones, a abrazar a quienes están heridos por el pecado y a mostrar el camino hacia la verdad. Sin
embargo, este amor no significa aprobar todo lo que una persona hace, sino más bien acompañarle con
misericordia en su proceso de conversión.
Cada persona es valiosa a los ojos de Dios, a pesar de sus errores, estoy llamado a amar sin juzgar e invitado a
la conversión. Dios no me ama por ser perfecto, sino porque soy su hijo. Su amor es incondicional y no
depende de mis méritos. Sin embargo, este amor no significa que Dios apruebe todo lo que hago. Más bien, su
amor me invita a la conversión y a la vida plena.
Siempre toca mi corazón cuando Jesús se acerca a los pecadores:
A la mujer adúltera en adulterio (Jn 8,1-11), Jesús no la condena, pero le dice claramente: “Vete y no peques
más.”
Zaqueo, el recaudador de impuestos (Lc 19,1-10). Jesús entra en su casa y su vida cambia.
A la samaritana (Jn 4,1-26), Jesús le revela la verdad de su vida y le lleva a un encuentro con Dios.
Jesús no aprueba el pecado, pero tampoco rechaza a la persona. Su amor y verdad van de la mano, su mirada es
de misericordia, pero también de llamada al cambio.
Hoy muchos piensan que todo es relativo, que cada quien puede hacer lo que quiera sin consecuencias. Sin
embargo, el pecado no es una falta moral; es una herida en mi relación con Dios, con los demás y conmigo
mismo. Cuando peco, me alejo de la verdad, me privo de la paz que solo Dios puede dar.
Al hablar de pecado moralidad, me encuentro con dos extremos:
La condena sin misericordia. Hay personas que se enfocan en señalar los errores ajenos, olvidando que todos
somos pecadores y que Dios llama a amar primero. El relativismo que justifica todo. Otros, por miedo a parecer
intolerantes, evitan hablar del pecado y terminan aceptando cualquier comportamiento, perdiendo así la
llamada a la conversión.
El equilibrio está en imitar a Jesús, quien fue firme en la verdad, pero lleno de misericordia.
Para vivir está realidad soy invitado a orar por los demás. En lugar de juzgar a quienes considero equivocados,
pido a Dios que le ilumine y transforme su corazón.
Testimoniar con mi vida, más que con palabras, mi fe debe hablar con acciones. Si quiero que otros cambien,
debo reflejar el amor de Dios en el mundo.
Cuando alguien cercano vive en el pecado, el amor me pide que no lo ignore. Sin embargo, debo hablar con
delicadeza, corregir con amor, sin condenar ni imponer, sino mostrando con paciencia el camino de Dios.
La conversión no ocurre de la noche a la mañana. Dios es paciente conmigo, yo debo serlo con los demás.
Enseña San Pablo que “Dios demuestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo
murió por nosotros.” (Rom 5, 8)
Señor, tú que me amas sin condición, enséñame a ver a los demás con tus ojos, amarlos con tu corazón y
guiarlos con tu verdad.
Dame un amor sincero, que abrace sin juzgar, que acompañe sin imponer, y que sea reflejo de tu misericordia.
Ayúdame a rechazar el pecado sin rechazar a la persona, a corregir con ternura, a hablar con sabiduría, y a ser
testimonio vivo de tu Evangelio.
Señor, que mi amor no sea ciego ni indiferente, sino valiente y compasivo, capaz de mostrar el camino con
paciencia, de sembrar esperanza en cada corazón. Transforma mi vida para que mis palabras y acciones sean un
reflejo de tu verdad y tu gracia.