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Título Por Fernández Federico

Un grupo de personas despierta en una habitación sin recordar cómo llegaron allí. Tomás intenta calmar a una mujer confundida mientras otros discuten sobre la situación y un hombre misterioso entra para revelar que todos tienen algo que le pertenece. La tensión aumenta a medida que se cuestiona la razón de su captura y la naturaleza de su conexión con el extraño.

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Un grupo de personas despierta en una habitación sin recordar cómo llegaron allí. Tomás intenta calmar a una mujer confundida mientras otros discuten sobre la situación y un hombre misterioso entra para revelar que todos tienen algo que le pertenece. La tensión aumenta a medida que se cuestiona la razón de su captura y la naturaleza de su conexión con el extraño.

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Título

Por
Fernández Federico
Int. Habitación
Primer plano de una chica despertando en la habitación, se
sujeta la cabeza con una mano mientras intenta recomponerse.
Plano americano de la misma mujer, observa detenidamente su
entorno, mira los muebles y se detiene en una persona que la
miraba fijamente y de cerca, debido a esto se sobresalta.
Hombre 1: Perdón, no pretendía asustarte. ¿Cómo estás? Yo soy
Tomás
La mujer no responde, se limita a observarlo por unos
segundos antes de que alguien más diga unas palabras.
Hombre 2: Muchacho, no hables con esa cosa… se te pegará la
enfermedad.
Tomás y la chica miran a ese hombre, la chica le da una
mirada con las cejas fruncidas, y la boca ligeramente
abierta, mientras que Tomás lo mira con una ligera sonrisa.
La cámara se dirige a ese hombre el cual se encuentra sentado
en una mesa en el centro de la habitación, sus cejas
fruncidas al igual que la muchacha de sus labios mientras
observa a la chica. Luego la cámara vuelve a Tomás.
Tomas: Nadie está enfermo, solo está un poco confundida. Eso
es todo.
Hombre 2: Confundido muchacho… ÉL, está confundido.
Mientras estos dos personajes discutían, la cámara se dirige
a otro personaje. Un chico con gafas, una curita en la nariz
y una expresión relajada y seria, se encontraba parado a un
lado de la mesa, en el extremo opuesto a aquel que se
encontraba sentado.
Hombre 3: No les hagas casos, desde que despertamos acá esos
dos no hacen nada más que decir estupideces. Por cierto, me
llamo Pedro, y ese viejo de allá es Sergio.
Mujer: ¿Dónde… Dónde estamos?
Tomás: No lo sabemos. Todos despertamos acá de un momento a
otro.
Sergio: Ya se los dije, son los aliens quienes nos
aprisionaron para meternos sondas por el…
Antes de que termine de hablar, Pedro lo interrumpe aclarando
se la garganta.
Pedro: No estoy seguro por que estamos acá, pero no creo que
sea para darnos algún premio nobel.
Mira hacia la mesa en dónde está sentado Sergio, está mesa se
encuentra en el centro de la habitación, es de madera y sobre
ella se encuentra un mazo de cartas y cuatro mágnum.
La cámara apunta hacia una puerta de la cual entra un hombre
con traje, lentes de sol y una cicatriz en la mejilla
derecha.
La cámara atrapa a la mujer y al hombre nuevo.
Hombre: Bienvenidos amigos, espero que hayan tenido dulces
sueños.
Mujer: ¿Qué?
Hombre: O linda, cuanto tiempo, es una lastima que nos
tengamos que reencontrar en estás condiciones.
Mujer: ¿Qué?
Hombre: Como sea, hoy estamos todos acá-
Con una expresión enojada, Tomás interrumpe a aquel hombre.
Tomás: Alto ahí, antes expliquemos por qué estamos en este
lugar.
Las cejas de ese hombre se fruncen hacia arriba y mueve
ligeramente los labios hacia arriba, denotando desaprobación
hacia el comentario de Tomás.
Hombre: Precisamente en eso estaba. Cómo sea, como les decía,
hoy estamos todos acá porque todos ustedes tienen algo que me
pertenece.
La cámara apunta hacia el anillo de Sergio, las pulseras de
Tomás y Pedro, y el collar de la mujer.

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