Kansas, 23 de julio de 1910
Estimado autor de poesías, cuentos y novelas
don Lyman Frank Baum:
Me he tomado el atrevimiento de escribirle estas líneas, porque sabiendo
como sé lo ocupado que está con su trabajo y sus libros, veo poco probable que quiera concederme
una entrevista. ¿Me equivoco?
He leído su novela “El mago de Oz”, desde el primero hasta el último
capítulo y lo he aprovechado también, para relatarles la historia a mis hijos (lo hago, en realidad,
cuando quiero castigarlos).
El motivo de mi carta no es otro que el de presentarme. Mucho gusto. Mi
nombre es Romualdo y soy un monstruo.
No obstante, querría decirle otra cosa. Y es lo curioso que me resulta que
habiendo escrito usted una novela para niños, en ninguno de sus capítulos aparezca un personaje
gelatinoso, peludo, baboso, inmundo y realmente temible como yo. ¿Por qué?
¿Qué pasa? ¿Tiene miedo? Diga la verdad. ¿No cree que sería fascinante
describir un cementerio lleno de esqueletos y fantasmas? (Lo digo y se me hace baba a la boca).
Usted podrá decirme que esas cuestiones no se le ocurren, que sus ideas
son más elevadas, que con la bruja malvada y los monos alados es suficiente. Pero, ¡vamos! Bien
sabemos los dos que alguien como yo le daría una emoción incalculable a su historia.
Haga la prueba, querido. Intente hacer de nosotros sus nuevos
protagonistas.
Por mi parte pongo a disposición la propia historia de mi vida.
Un saludo afectuoso.
Romualdo.
Nueva York, 29 de julio de 1910
Estimado personaje de cuento
don Romualdo:
Por medio de la presente, le comunico que recibí su carta
y la leí atentamente.
Con sumo agrado deseo hacerle saber que tendré en
cuenta su desinteresado consejo.
Cuando escriba mi próximo libro, quizás, me ponga en
contacto nuevamente con usted para coordinar su participación en el
mismo.
Sin otro particular, y a la espera de su horrendo
comentario, le saluda cordialmente,
Lyman Frank Baum.
P.D: Siempre es agradable recibir comentarios de mis lectores.
- Completá la siguiente explicación teniendo en cuenta las palabras dadas:
Las ………………….se escriben teniendo en cuenta a quién están dirigidas. Por lo tanto, pueden ser:
……………………….. cuando se envían a personas que tienen algún cargo o
……………………….o con las que no se mantiene una relación de confianza.
El vocabulario que se utilice siempre debe ser cuidado y formal, con cortesía y
…………………….. Este tipo de cartas pueden expresar una opinión, un …………….……..,
una invitación o una felicitación.
…………………. cuando se dirigen a personas de la familia o ….…………….. El vocabulario
es, entonces, informal y ……………………
Informales respeto familiar pedido cartas amigos autoridad Formales
Kansas, 4 de agosto de 1910
Querido Rogelio:
¿Cómo estás? ¿Cómo marchan las cosas por allá? Espero que todo
esté bien.
Tengo algo increíble para contarte.
Como recordarás siempre me llamó la atención que en “El mago de
Oz”, siendo una novela de aventuras y encima para chicos, no apareciéramos
ninguno de nosotros.
Vos entendés a qué me refiero… Digo, una participación aunque sea
pequeña,
para espantar un poco a los lectores y darle un toque de terror serio.
Bueno, la cuestión es que me decidí a escribirle al tal Baum. Y para mi
sorpresa, me contestó.
Obviamente del libro del mago no me dijo nada… ¡Qué me va a decir!
Pero,
me aseguró que va a tener en cuenta mi opinión y que tal vez en su próximo libro
incluya personajes un poco más interesantes como nosotros. En realidad, no lo
escribió así, pero esa es la idea.
Entonces, quizás, próximamente sea la estrella de algún éxito de
librería. ¿Qué te parece?
Espero ansioso tu respuesta.
Te mando un abrazo pegajoso.
Romualdo.
P.D: Ojalá podamos vernos para tu cumpleaños. Juro que voy a hacer lo posible para