LA CONCEPCIÓN MATERIAL: PREMISAS Y RAZONES
La argumentación jurídica, hoy, no puede entenderse únicamente como una
metodología para resolver conflictos sociales. Su papel está también en el
campo de la crítica y la investigación social de todos aquellos fenómenos
susceptibles de una solución más o menos coactiva, más o menos
vinculante; es decir de una solución jurídica. (Pinto Fontanillo, 2017, p. 101)
1. EL ENFOQUE MATERIAL DE LA ARGUMENTACIÓN
La argumentación material pone el énfasis en la veracidad y corrección de
las premisas y la conclusión, más que en su estructura formal. Una premisa se
considera una razón válida si hay una norma aplicable o si el enunciado es
verdadero o aspira a serlo conforme a las reglas procesales.
Desde la perspectiva que hemos llamado «material», argumentar no
consiste ya en presentar una serie de proposiciones estructuradas de una
determinada manera, sino que es, más bien, la actividad de ofrecer razones
(buenas razones) sobre cómo es el mundo (algún aspecto del mismo) o
sobre cómo debe alguien actuar en él. (Atienza Rodríguez, 2013, p. 275)
2. RAZONAMIENTO TEÓRICO Y PRÁCTICO
La argumentación puede ser teórica (orientada al conocimiento) o práctica
(dirigida a la acción). La jurídica es principalmente práctica, pues implica normas y
compromiso con la verdad. Su conclusión es una acción o su antecedente. Los
jueces justifican sus decisiones en términos materiales, no solo formales, y
diferencian entre justificación instrumental (medio para un fin) y estricta (basada
en normas y valores). Aunque deben seguir principios jurídicos, abogados y
legisladores también usan razonamiento instrumental dentro de ciertos límites.
3. RAZONES Y TIPOS DE RAZONES
Las razones en un argumento no son solo enunciados lingüísticos, sino
hechos que determinan su verdad o corrección. Existen distintos tipos de hechos
y, por tanto, de razones: hechos físicos, psicológicos, institucionales y generales.
Dentro del razonamiento práctico se distingue entre razones operativas (que
motivan la acción) y auxiliares (que ayudan a identificar o priorizar razones).
Las razones pueden clasificarse de varias maneras: teóricas (para creer) y
prácticas (para actuar); explicativas (describen causas u objetivos) y justificativas
(legitiman acciones). También pueden diferenciarse por niveles, peso (perentorias
o no perentorias), alcance y dependencia del contenido.
4. RAZONES JURÍDICAS: SISTEMÁTICAS Y EXTRASISTEMÁTICAS
El Derecho puede entenderse como un sistema y como una práctica social
que usa argumentos. En la argumentación jurídica, las premisas pueden ser del
sistema (normas, definiciones, valores) o externas a él. Las normas pueden ser
regulativas (reglas y principios) o constitutivas (que confieren poderes o
establecen presunciones).
Los argumentos judiciales combinan normas y hechos externos. En la
ponderación de principios, los enunciados empíricos son clave. En el
razonamiento de abogados, el objetivo es maximizar los intereses del cliente,
usando normas como razones auxiliares.
5. RELEVANCIA Y PESO DE LAS RAZONES
La relevancia y el peso de las premisas son clave en la argumentación
jurídica. La relevancia depende de su aplicabilidad, interpretación y validez. En
casos fáciles, las reglas son perentorias y desplazan otras razones. En casos
difíciles, se ponderan principios con criterios materiales y formales.
Las razones jurídicas pueden ser formales (autoridad legal), sustantivas
(morales, económicas, políticas) o institucionales (vinculadas a procesos). En los
Estados constitucionales, las razones sustantivas tienden a prevalecer sobre las
formales, aunque estas últimas establecen límites.
6. RAZONES JURÍDICAS Y RAZONES MORALES
El Derecho es una institución diseñada para cumplir funciones externas
(resolver conflictos, legitimar el poder) e internas (asegurar su propio
funcionamiento). Aunque las razones institucionales sirven a las sustantivas,
pueden prevalecer si son necesarias para alcanzar los fines del Derecho.
El razonamiento jurídico no es idéntico a la moral; tiene autonomía relativa,
pues, aunque debe justificarse moralmente, no sigue siempre las reglas del
razonamiento moral.
Bibliografía
Atienza Rodríguez, M. (2013). Curso de Argumentación Jurídica. Madrid: Editorial
Trotta.
Pinto Fontanillo, J. (2017). La teoría de la Argumentación Jurídica en Robert Alexy.
(Para la obtención del gardo de Doctor). Universidad Complutense de
Madrid Facultad de Derecho.