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SC311 2023 2017 00199 01

La Corte revisa los recursos de casación presentados por Hugo Arturo Vega Arango y Esmeralda Bernal Luque contra una sentencia que declaró la existencia de una unión marital de hecho entre Josefina Ómbita Prieto y Vega Arango desde 2005 hasta 2016. El Tribunal concluyó que la existencia de un vínculo matrimonial previo no impide la formación de una nueva unión marital y que las pruebas presentadas no demostraron la convivencia entre Bernal Luque y Vega Arango. Finalmente, se reafirmó la validez de la unión marital entre Ómbita Prieto y Vega Arango, así como la sociedad patrimonial generada entre ellos.

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SC311 2023 2017 00199 01

La Corte revisa los recursos de casación presentados por Hugo Arturo Vega Arango y Esmeralda Bernal Luque contra una sentencia que declaró la existencia de una unión marital de hecho entre Josefina Ómbita Prieto y Vega Arango desde 2005 hasta 2016. El Tribunal concluyó que la existencia de un vínculo matrimonial previo no impide la formación de una nueva unión marital y que las pruebas presentadas no demostraron la convivencia entre Bernal Luque y Vega Arango. Finalmente, se reafirmó la validez de la unión marital entre Ómbita Prieto y Vega Arango, así como la sociedad patrimonial generada entre ellos.

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FRANCISCO TERNERA BARRIOS

Magistrado Ponente

SC311-2023
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01
(Aprobado en sesión de veintinueve de junio de dos mil veintitrés)

Bogotá D.C., veintisiete (27) de septiembre de dos mil


veintitrés (2023).

La Corte decide los recursos de casación interpuestos


por Hugo Arturo Vega Arango y Esmeralda Bernal Luque
frente a la sentencia proferida por la Sala de Familia del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá el 13 de
noviembre de 2020, en el proceso verbal que instauró
Josefina Ómbita Prieto contra Hugo Arturo Vega Arango y al
cual fue vinculada la recurrente.

I. ANTECEDENTES

1. La pretensión.

Josefina Ómbita Prieto deprecó que se declare que entre


ella y Hugo Arturo Vega Arango existió una unión marital de
hecho, desde el 14 de noviembre de 2005 hasta la fecha de
interposición de la demanda. En consecuencia, instó a que

1
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

se liquide la sociedad patrimonial que entre ellos se


conformó.

2. Fundamentos de hecho.

Adujo que ella y el convocado conformaron una unión


de vida estable, permanente y singular, en que compartieron
techo, lecho y mesa, desde el 14 de noviembre de 2005 -y que
hasta la fecha de presentación de la demanda continuaba-.
Aseveró que siempre han sido vistos, como marido y mujer,
frente a familiares, amigos y la comunidad en general.
Además, se acompañaron durante los momentos más críticos
«como lo fue en sus enfermedades, tanto en sus hospitalizaciones como
lo fue en el hospital San José, para comienzos del 2006 y en el hospital
universitario San José antiguo Lorencita Villegas».

De igual manera, se precisó que la demandante requirió


al demandado ante diferentes «entidades del Gobierno por Medida
de protección 405-16, de la Comisaría de Familia, a través del
comandante de Policía…, Del 27 de septiembre de 2016, audiencia de
trámite dentro de la acción por violencia intrafamiliar de conformidad con
la Ley 294 de 1996 del 18 de octubre de 2016 y conciliación universidad
Nacional centro de conciliación JAIME PARDO LEAL…, DEL 25 DE
NOVIEMBRE DE 2016». Se agregó, así mismo, que el señor Vega

Arango vendió a sus hijos un inmueble, adquirido en vigencia


de la unión. Adicionalmente, el 13 de octubre de 2016 se
suscribió la Escritura Pública No. 6652, en la Notaría 51 de
Bogotá, con la cual reconoció la existencia de una unión
marital de hecho entre este y Esmeralda Bernal Luque,
«compañera con la que sí vivió, pero antes de 2005, tratando de eludir
sus responsabilidades con la compañera permanente actual y de

2
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

despojarla de lo que le corresponde»1. Se probó durante el pleito,

por lo demás, que la demandante estaba casada con Alfonso


Díaz Gutiérrez. Este vínculo fue disuelto por el Juzgado
Diecinueve de Familia de Bogotá, con fallo del 6 de octubre
de 20162.

3. Posición del demandado.

En su oportuna contestación, el apoderado de Hugo


Arturo Vega Arango negó los hechos de la demanda3, porque
su relación fue solo de noviazgo. En ese sentido, propuso las
excepciones que denominó: «excepción de abuso del derecho».
«excepción de falta de elementos para decretar la unión marital» y la

genérica. Esmeralda Bernal Luque contestó en términos


similares. Presentó excepciones que intituló «temeridad o mala
fe» y «carencia de elementos esenciales para decretar la unión marital».

4. Resolución en las instancias.

4.1. El Juzgado Treinta de Familia de Bogotá -con


sentencia del 31 de julio del 2018- declaró fundada la
excepción de mérito: «falta de elementos para decretar la unión
marital». En consecuencia, negó las pretensiones de la

demanda4. Inconforme, la parte demandante apeló. La Sala


de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá -con providencia del 20 de septiembre de 2018-
declaró la nulidad de todo lo actuado. Se aseveró que la juez

1 Páginas 104 a 109 del PDF «CuadernoPrincipal».


2 Página 165 del PDF «CuadernoPrincipal».
3 Páginas 125-131 del PDF «CuadernoPrincipal».
4 Página 171 del PDF «CuadernoPrincipal».

3
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

a quo omitió vincular a Esmeralda Bernal Luque -


litisconsorte necesaria-5.

4.2. Agotado el trámite nuevamente, el Juzgado -con


proveído del 28 de febrero de 2020- puso fin a la instancia:
declaró no probadas las excepciones alegadas. En
consecuencia, decretó la nulidad absoluta de la escritura
pública No. 6652 del 13 de octubre de 2016, otorgada en la
Notaría Cincuenta y Uno (51) del Círculo de Bogotá. Además,
declaró que entre las partes existió una unión marital de
hecho, desde el 14 de noviembre de 2005 hasta el 10 de
septiembre de 2016. Con la consecuente existencia de la
sociedad patrimonial entre compañeros permanentes desde
el 7 de octubre de 2006 hasta el 10 de septiembre de 2016.
Y, por último, que esta se encontraba disuelta y en estado de
liquidación6.

4.3. Los recursos de apelación formulados contra el fallo


de primera instancia fueron desatados por el Tribunal, con
sentencia del 13 de noviembre de 2020. Allí se confirmó en
su totalidad el fallo apelado.

5. El extremo vencido, Hugo Arturo Vega Arango y


Esmeralda Bernal Luque, interpusieron recurso de casación
contra la anterior providencia.

II. LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL

5 Páginas 189-194 del PDF «CuadernoPrincipal».


6 Páginas 295-296 del PDF «CuadernoPrincipal».

4
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

El ad quem comenzó por estudiar la incidencia del


matrimonio de uno de los compañeros permanentes con
terceras personas. Y el hecho de que su divorcio, disolución
y liquidación de la sociedad conyugal no fueran registrados.
Aseveró que tal planteamiento no tiene visos de prosperidad,
toda vez que la Ley 54 de 1990 «no señala como obstáculo legal
para el surgimiento de una unión marital de hecho, el que uno de los
compañeros tenga vigente un matrimonio con terceras personas. La ley
tolera que aun los casados pueden constituir uniones maritales».

Indicó que la existencia de un vínculo matrimonial no


impide la configuración de la correspondiente sociedad
patrimonial. En efecto, especificó que el impedimento legal
«para que brote una sociedad patrimonial es que uno o ambos
compañeros traigan consigo a la unión una sociedad conyugal, lo que
tiene como finalidad evitar la preexistencia de sociedades conyugales y
patrimoniales». Precisamente por ello se señaló, como hito

inicial de la sociedad, la fecha del 7 de octubre de 2006, «esto


es el día siguiente a cuando quedó ejecutoriada la sentencia de cesación
de efectos civiles del matrimonio celebrado entre los señores JOSEFINA
ÓMBITA PRIETO y ALFONSO DÍAZ GUTIÉRREZ y, por imperativo legal,
la disolución de la sociedad conyugal al tenor del numeral 1º del artículo
1820 del Código Civil». Aunado a tales consideraciones, explicó

que, en materia de estado civil, no es cierto afirmar que los


actos jurídicos que lo modifican -como el matrimonio o el
divorcio- irradian efectos frente a terceros a partir de su
anotación en el registro civil. Así, lo cierto es que «los efectos de
dichos actos se generan desde el propio instante en que se constituye o
disuelve, pues no se puede confundir el acto con su prueba»7. Y, aun

cuando se pusiera en duda tal regla jurídica, es irrebatible

7 Sustentó ese argumento con apoyo en la sentencia SC019-2014.

5
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

que Vega Arango no podía desconocer la sentencia de


cesación de los efectos civiles del matrimonio de Josefina
Ómbita y Alfonso Díaz, porque aquel fungió como apoderado
judicial de ambos en el proceso instaurado de mutuo
acuerdo.

Como segundo punto, respecto de la irregularidad en


los testimonios de la nieta y las hermanas de Esmeralda
Bernal Luque, porque «fueron tomadas sin advertirles el contenido
del artículo 33 constitucional». Estimó que dicha norma «no prohíbe
al testigo declarar contra sí mismo ni contra sus parientes allí señalados.
La prohibición está en obligarlo a declarar si no se allana a hacerlo
voluntariamente. En ese orden, se le reconoce al testigo la facultad de
declarar o de abstenerse de hacerlo, con la correlativa obligación para el
funcionario de recibírsela cuando aquél opte por rendirla». Así las

cosas, puesto que en el caso presente las testigos no se


rehusaron a declarar -ni tampoco se les impuso tal
obligación-, ninguna ilicitud o ilegalidad se verificó en la
recepción de las deposiciones. Por último, señaló que «en el
segundo testimonio que rindió la nieta de la actora, la señora KATHERÍN
DÍAZ MOSQUERA, estuvo presente el apoderado de la señora
ESMERALDA BERNAL LUQUE quien ningún reproche señaló sobre el
recaudo de dicha testimonial. Por tanto, ninguna ilicitud o ilegalidad se
verifica en la recepción de los testimonios recaudados en la presente
causa». En cuanto a las presuntas pruebas ilícitas -
documentos y fotografías de reuniones privadas-, destacó
que dichos elementos de convicción no fueron aquilatados
por la juez de instancia. En tal sentido, subrayó que, durante
la audiencia, la juzgadora explícitamente las excluyó del
acervo probatorio.

6
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

A su turno, sobre las alegaciones esgrimidas desde el


punto de vista valorativo, el Tribunal enlistó las pruebas
documentales, declaraciones de parte y de terceros -
judiciales y extrajudiciales-. Expuesto esto, para el
Colegiado, de dichos medios suasorios brota que no existió
una unión marital entre Esmeralda Bernal y Hugo Vega,
desde el 14 de noviembre de 2005 hasta el 10 de septiembre
de 2016. Ciertamente, si bien los testigos Mery Anyuri López,
Francined Vega Alvarado, José Orlando Méndez Ramírez,
Anastasio Tovar Manrique, Armando Rojas Vásquez y Marina
López Martínez coincidieron en que Bernal Luque y Vega
Arango sí fueron esposos, ninguno dio cuenta de una
convivencia permanente entre la pareja. Aseveró que de su
dicho no se colige ningún episodio de los cuales se pueda
derivar una relación familiar. Sostuvo que tal circunstancia
se debía a que los declarantes son personas distantes del
círculo familiar y personal del señor Hugo y de la señora
Esmeralda. Observó que «absolutamente ninguna narración
circunstanciada ofrecieron los reseñados testigos sobre la supuesta vida
de pareja entre los señores ESMERALDA BERNAL LUQUE y HUGO
ARTURO VEGA ARANGO con posterioridad al año 2005 y, por lo mismo,
son testimonios de escaso valor probatorio para apoyar la unión entre
los citados. Ningún testigo judicial o extrajudicial brindó detalles, datos
o referencias de una comunidad de vida permanente y singular entre
ellos». Señaló que es curioso que, si los problemas entre

Josefina y Hugo se «suscitaron en septiembre de 2016, al mes


siguiente, en octubre de 2016 se hubiese establecido una unión y
sociedad patrimonial entre don HUGO y doña ESMERALDA mediante
escritura pública».8

8 La misma orfandad de detalle sobre la relación de pareja fue advertida en los


interrogatorios de parte rendidos por Esmeralda Bernal Luque y Hugo Arturo Vega
Arango. Aparte, denotó las evidentes inconsistencias y contradicciones entre las

7
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

En contraste, evidenció que el caudal probatorio sí


demostraba que existió una unión marital de hecho entre
Hugo Arturo Vega y Josefina Ómbita Prieto. De ello dan
cuenta los testimonios rendidos por Katherin Díaz Mosquera,
Nancy Ómbita Prieto, Olga Lucía Ómbita Prieto, Carmen
Eliza Ómbita De Forero, Lida Yurany Ramírez, Marina Adela
Chávez Sterling, Claudia Patria Herrera Agudelo, Ana Lucía
Pinilla Torres, Diana Paola Vargas Flórez, Luz Marina
Hernández Martínez, María Ana Alfredina Mojica Caraballo y
María Roció Ríos Quintero, quienes informaron de la
convivencia de las partes en Coruña, Torremolinos, Acacías,
Villavicencio y Bogotá. Los que, a su vez, coinciden con el
dicho del demandado y con la documental obrante en el
plenario. Ahora bien, en cuanto al reproche por
incongruencia, estimó que el yerro enrostrado no se
presentó, porque los artículos 1741 y 1742 del Código Civil
facultan a los juzgadores a declarar de oficio la nulidad
absoluta producida por objeto o causa ilícita.

Finalmente, evidenció que el reclamo según el cual la


escritura es legal y válida no tiene asidero. En efecto, a la luz
del artículo 1524 del Código Civil y la jurisprudencia de esta

manifestaciones de ambos. Adicionalmente, desestimó las declaraciones extrajuicio


efectuadas por el demandado el 18 de octubre del 2020, en tanto inútil, y la rendida
el 02 de julio del 2013 y lo dicho en las escrituras no. 00950 del 9 de mayo de 2012
y 4711 del 11 de noviembre de 2016, puesto que «no puede constituir prueba de
confesión pues es palmario el incumplimiento del requisito impuesto en el numeral 2°
del artículo 191 del Código General del Proceso, según el cual tal medio de convicción
requiere "que verse sobre hechos que produzcan consecuencias jurídicas adversas al
confesante o que favorezcan a la parte contraria", lo que evidentemente no se da en la
susodicha prueba». A su turno, la certificación de Salud Total EPS, según la cual Vega
Arango y Bernal Luque se encuentran afiliados como cotizante y cónyuge, no es
suficiente para establecer una convivencia permanente y singular desde 1980 hasta
la actualidad.

8
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

Corporación, estimó que el discernimiento de la juez a quo


no se antoja caprichoso «pues tal y como ya se analizó, en el
presente asunto se acreditó que efectivamente entre los señores HUGO
ARTURO VEGA ARANGO y ESMERALDA BERNAL LUQUE no existió la
unión marital de hecho y consecuente sociedad patrimonial para el
mismo segmento temporal en que se encontró acreditada la unión marital
habida entre los señores JOSEFINA ÓMBITA PRIETO y HUGO
ARTURO VEGA ARANGO, esto es, entre el 14 de noviembre de 2005 la
unión y la sociedad patrimonial desde el 7 de octubre de 2006, y en
ambos casos hasta el 10 de septiembre de 2016. Por tanto, conforme a
las directrices normativas, jurisprudenciales y doctrinarias transcritas,
emerge paladino que el acto jurídico contenido en la escritura pública No.
6652 del 13 de octubre de 2016 tuvo una causa ilícita constitutiva de
nulidad absoluta».

III. LAS DEMANDAS DE CASACIÓN

Se formularon dos demandas de casación. Esta Sala -


con auto AC4348-2022- inadmitió sus cargos primeros. El
ponente, admitió los respectivos cargos segundos. Por tanto,
dados los precisos motivos que soportan cada crítica, es
dable su estudio conjunto: se dirigen contra la declaratoria
de existencia de la unión marital de hecho y la consecuente
sociedad patrimonial entre compañeros permanentes.

A. DEMANDA DE CASACIÓN PRESENTADA POR


HUGO VEGA ARANGO: CARGO SEGUNDO

Se censura la violación directa de los artículos 2, 3, 4,


5 y 6 de la Ley 54 de 1990, modificada por la Ley 979 de
2005; 180 y 1820 del Código Civil, y 230 de la Constitución

9
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

Política. Indicó que la jurisprudencia de esta Corporación ha


sostenido que la existencia de una sociedad conyugal -sin
disolver-, impide el nacimiento de una sociedad patrimonial
entre compañeros permanentes.9

En ese orden de ideas, se declaró la existencia de una


unión marital de hecho entre Ómbita Prieto y Vega Arango
desde el 14 de noviembre del 2005 -con su consecuente
sociedad patrimonial desde el 07 de octubre de 2006-, hasta
el 10 de septiembre de 2016, «cuando frente a las pretensiones de
la demandante, su relación con ALFONSO DIAZ GUTIERREZ, NO se
hallaba disuelta, toda vez que la sentencia de cesación de efectos civiles
de matrimonio católico y disolución de la sociedad conyugal proferida por
el Juzgado 16 de Familia del Circuito de Bogotá, D.C. data del 6 de
Octubre de 2006, es decir que para la primera fecha, la sociedad
conyugal entre JOSEFINA OMBITA PRIETO Y ALFONSO DIAZ
GUTIERREZ, aún se encontraba vigente, para la segunda fecha es decir
7 de octubre de 2006, no había transcurrido un año de liquidada la
sociedad conyugal entre JOSEFINA OMBITA PRIETO y ALFONSO DIAZ
GUTIERREZ, teniendo en cuenta que la sentencia en mención no cumplía
con su ejecutoria». Así pues, aseguró que se obvió el fenómeno

de disolución de la sociedad conyugal. Y, de ese ejercicio, se


concluyó que la sociedad patrimonial entre compañeros
permanentes podía surgir cuando la primera no se hubiese
disuelto.

B. DEMANDA DE CASACIÓN PRESENTADA POR


ESMERALDA BERNAL LUQUE: CARGO SEGUNDO

9 En tal sentido, estimó que el Tribunal se equivocó «al concluir que la sociedad
patrimonial entre compañeros permanentes podía surgir aun cuando aquella no se
hubiera disuelto, pues este último fenómeno implica que dicha sociedad patrimonial no
podía nacer a la luz de la normatividad jurídica».

10
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

Denunció la violación directa de los artículos 2, 3, 4, 5


y 6 de la Ley 54 de 1990, modificada por la Ley 979 de 2005;
180 y 1820 del Código Civil, y 230 de la Constitución Política.
Es su desarrollo expuso los mismos argumentos del cargo
que antecede -por ello no se va a reproducir de nuevo-.

IV. CONSIDERACIONES

1. La Ley 54 de 1990 ha sido objeto de modificación


legislativa -a través de la ley 979 de 2005- y por causa de
acciones de constitucionalidad, que han culminado
declarando la inexequibilidad de algunos apartes de los
artículos que la integran -sustrayéndolos de esta forma del
ordenamiento jurídico-. O bien declarando su exequibilidad
condicionada, al mantener la norma indemne, siempre y
cuando se entienda que su alcance es el precisado en la
correspondiente decisión constitucional. De igual manera, ha
sido objeto de examen por parte de la Corte Constitucional.

1.1 En efecto, con ocasión a las demandas presentadas


contra dicha norma se han proferido, entre otras, las
sentencias C-098 de 1997, C-014 de 1998, C-075 de 2007,
C-700 de 2013, C-257 y C-563 de 2015 y C-193 de 2016.
Precisamente, a propósito de este último fallo, al examinarse
la constitucionalidad de la exigencia temporal de los dos años
para presumir la conformación de la sociedad patrimonial, la
halló ajustada a la Carta. Además, se estudió el literal b
(parcial) del artículo 2º de la Ley 54 de 1990, modificado por
el artículo 1° de la ley 979 de 2005: «b) Cuando exista una unión

11
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

marital de hecho por un lapso no inferior a dos años e impedimento legal


para contraer matrimonio por parte de uno o de ambos compañeros
permanentes, siempre y cuando la sociedad o sociedades
conyugales anteriores hayan sido disueltas por lo menos un año
antes de la fecha en que se inició la unión marital de hecho». En

consecuencia, declaró la inexequibilidad del aparte


subrayado. Para soportar esta determinación, se puntualizó
lo que viene:

Como lo que trata de evitar la ley es la coexistencia de patrimonios


universales para garantizar el orden justo como valor
constitucional, entonces más allá de que tengan impedimento o no
los compañeros permanentes para contraer matrimonio –que es un
efecto personal-, corresponde revisar esa situación patrimonial con
que cada uno llega a conformar la familia natural. Y ahí es donde
surge el problema, porque los compañeros permanentes que sean
viudos, divorciados o que hayan obtenido la nulidad del
matrimonio anterior, tienen la sociedad conyugal disuelta y
pueden al día siguiente comenzar una unión marital de hecho,
para que, pasados como mínimo dos años, se les presuma y
reconozca judicialmente la sociedad patrimonial. Nótese entonces
que, teniendo la sociedad conyugal anterior disuelta, solo
requieren de dos años para que obtengan la declaración de los
efectos patrimoniales derivados de la unión marital de hecho.

Cuestión diferente sucede con los compañeros permanentes del


literal b) de la norma demandada, a quienes se les exige que
además de acreditar la disolución de la sociedad conyugal
anterior, deben esperar un año para iniciar la unión marital de
hecho y, luego de eso, dos años más para que se les pueda aplicar
la presunción de sociedad patrimonial con el consecuente
reconocimiento judicial. Así, deben entonces esperar tres años
para que su unión produzca efectos patrimoniales.

74. Esta diferencia de trato no encuentra justificación alguna,


como también lo ha advertido la Corte Suprema de Justicia – Sala
de Casación Civil en su jurisprudencia en la cual ha inaplicado por
vía de excepción de inconstitucionalidad la exigencia temporal,
pues como se explicó, el legislador al fijar el tiempo de espera de
“por lo menos un año”, no fundamentó la finalidad que persigue
ese término, situación que lo convierte en un tiempo muerto que

12
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

causa perjuicio a la familia natural que conforman los compañeros


permanentes del literal b) parcialmente acusado y genera un trato
desigual que debe ser corregido por esta Corporación.

75. En este orden de ideas, ante la vulneración de los artículos 5,


13 y 42 de la Constitución Política, la Corte declarará la
inexequibilidad de la expresión “por lo menos un año” contenida
en el literal b) del artículo 2º de la ley 54 de 1990, modificado por
el artículo 1º la Ley 979 de 2005, por las razones que fueron
señaladas anteriormente.

1.2. Esta Corporación, en providencias que anteceden a


dicha declaración, ya había considerado inaplicable tal
requerimiento temporal, como bien se reseñó en el referido
examen de constitucionalidad10, de cuyo análisis extrajo esa
Corte,

que la interpretación legal realizada de forma pacífica y constante


la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, se
centra en que (i) el literal b) del artículo 2º de la Ley 54 de 1990,
modificado por el artículo 1º de la ley 979 de 2005, exige que opere
la disolución de la sociedad conyugal anterior para que sea posible
declarar desde el día siguiente la existencia de la unión marital de
hecho, y una vez transcurridos como mínimo dos años de ésta,
opere la presunción y el reconocimiento de la sociedad patrimonial.
Lo anterior por cuanto la exigencia de la disolución cumple la
finalidad de evitar la coexistencia de sociedades universales en
las cuales se puedan confundir los patrimonios, lo cual significa
que la sociedad patrimonial no puede presumirse en su existencia
si no ha sido disuelta la sociedad conyugal y, (ii) de forma
sistemática ha inaplicado el requisito temporal de un año
a que alude la norma, por considerarlo carente de
justificación y un tiempo muerto que sacrifica los derechos
patrimoniales de los compañeros permanentes que tienen
impedimento legal para contraer matrimonio» (negrillas
ajenas al texto).

10La Corte Constitucional rememoró las sentencias de 10 de septiembre de 2003 Exp.


7603, 4 de sept. de 2006, Rad. 2003-00068-01; 22 de marzo de 2011, rad. n° 2007
00091 01; 11 de sept. 2013 Rad. 2001-00011-01; 9 sept. 2015 Rad. 2008-00253-01.

13
Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

1.3. Entre los mentados precedentes acopiados está la


sentencia SC de 4 de septiembre de 2006 (Rad. 1998-00696-
01), en la cual se sostuvo que:

si el presupuesto es que la sociedad anterior haya sido disuelta,


no hay diferencia importante entre las hipótesis a) y b) del artículo
2° de la Ley 54 de 1990, pues, así como hay personas sin
impedimento legal para contraer matrimonio, pero con la sociedad
disuelta, también hay personas con impedimento legal para
contraer matrimonio, igualmente con la sociedad conyugal
disuelta. Por tanto, unos y otros cumplen con el ideario de la ley
“porque si el designio fue, como viene de comprobarse a espacio,
extirpar la concurrencia de sociedades, suficiente habría sido
reclamar que la sociedad conyugal hubiese llegado a su término,
para lo cual basta simplemente la disolución...”. Por
consiguiente, si lo fundamental es la disolución, por qué
imponer a quienes mantienen el vínculo, pero ya no tienen
sociedad vigente, un año de espera que a los demás no se
exige».

1.4. Así mismo, con posterioridad a dicha declaratoria,


esta Sala -con sentencia SC16493 del 21 de noviembre de
2016, reiterada en SC1413-2022- afianzó su posición, como
órgano de cierre, en los siguientes términos:

Este último lapso es el que la parte recurrente visualiza como


desconocido por el Tribunal [un año], pues, según su percepción, si
la liquidación de la sociedad conyugal del señalado causante tuvo
lugar en el año 2002, la configuración de la sociedad patrimonial
de él y la actora sólo podía concebirse a partir del año 2003, es
decir, luego del año mencionado en la norma citada.

4. Cumple decir que la verdadera inteligencia de la regla jurídica


memorada no es la que evoca el casacionista. La directriz referida
no indica, en manera alguna, que el tiempo allí señalado (un año)
deba tenerse en cuenta para, desde ese momento, se considere la
existencia de la sociedad patrimonial. Esta entidad a través de la
cual los compañeros permanentes manejan sus activos y pasivos
solo necesita de la existencia de la unión marital y el transcurso
de dos años de ese evento, para que, junto con la disolución de la

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Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

sociedad conyugal vigente, de ser el caso, pueda considerarse


como una realidad. El período señalado, en rigor, no constituye un
elemento determinante en la consolidación de esa realidad social.
Es un lapso de tiempo que, si bien aparece en el texto de la regla
jurídica invocada por el casacionista, dada su intrascendencia a
la hora de salvaguardar los intereses de los compañeros
permanentes o de sociedades conyugales anteriores, la Corte
desde el año 2006, consideró que no debía exigirse tal condición»
(subraya la Sala).

En seguidas líneas, además de reseñar algunos


precedentes atinentes al entendimiento y aplicabilidad del
aparte censurado, remarcó que «ese espacio de tiempo (un año),
no debe hacer parte de la condición para encontrar estructurada la
sociedad patrimonial».

2. Confrontados los anteriores pronunciamientos con lo


decidido por el Tribunal ad quem, se advierte el fracaso de
los embates formulados por lo que viene.

2.1. En primer lugar, la Sala advierte que los cargos son


desenfocados, pues atribuyen al pronunciamiento un
alcance que no va con su contenido, al punto que distorsiona
gravemente los fundamentos bajo los cuales el Tribunal
profirió su determinación. Ciertamente, el Colegiado,
confirmó la declaratoria de existencia de la unión marital de
hecho. Y la consecuente sociedad patrimonial entre Josefina
Ómbita Prieto y Hugo Arturo Vega Arango. La primera, a
partir del 14 de noviembre de 2005. Y la segunda, desde el 7
de octubre de 2006. Las dos, hasta el 10 de septiembre de
2016.

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Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

2.1.1. En sustento, y con apoyo en precedentes de esta


Sala11, destacó que la Ley 54 de 1990 no señala como
obstáculo legal para el surgimiento de una unión marital de
hecho, que uno de los compañeros tenga vigente un
matrimonio con terceras personas. Enfatizó que «La ley tolera
que aun los casados pueden constituir uniones maritales». Y que la

existencia de un vínculo matrimonial no impide ni debe


condicionar de ningún modo, la configuración de la sociedad
patrimonial entre compañeros permanentes. Destacó que el
impedimento «legal para que brote una sociedad patrimonial es que
uno o ambos compañeros traigan consigo a la unión una sociedad
conyugal, lo que tiene como finalidad evitar la preexistencia de
sociedades conyugales y patrimoniales». Se dijo que la juez a quo

señaló como hito inicial de la referida sociedad entre Josefina


Ómbita Prieto y Hugo Arturo Vega Arango, «el 7 de octubre de
2006, esto es el día siguiente a cuando quedó ejecutoriada la sentencia
de cesación de efectos civiles del matrimonio celebrado entre los señores
Josefina Ómbita Prieto y Alfonso Díaz Gutiérrez y, por imperativo legal,
la disolución de la sociedad conyugal al tenor del numeral 1º del artículo
1820 del Código Civil. Lo anterior guarda perfecta coherencia con lo
prescrito en el literal b) del artículo 2º de la Ley 54 de 1990 y el
precedente jurisprudencial reproducido».12 Se concluyó que si la ley

no impide que los casados conformen una unión marital de


hecho y establezcan la sociedad patrimonial, deviene
«insustancial exigir el registro del divorcio en el correspondiente registro
civil de matrimonio o de nacimiento de uno de los miembros de la pareja».

11 Sentencias de casación del 4 de septiembre de 2006, ra. 1998-00696-01. 22 de


marzo de 2011, rad. 2007-00091-01 y 28 de noviembre de 2012, rad. 2006-00173-
01.
12 Sentencia del 28 de noviembre de 2012, rad. 2006-00173-01.

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Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

2.1.2. Y recalcó que «…para la conformación de la sociedad


patrimonial, cuando alguno o ambos integrantes de la pareja tienen
vínculo matrimonial anterior, solo se requiere que la respectiva sociedad
conyugal haya sido disuelta, mas no liquidada, luego tampoco es dable
exigir el registro de la liquidación de la sociedad conyugal en el respectivo
registro… la regla jurídica es que los efectos de dichos actos se generan
desde el propio instante en que se constituye o disuelve, pues no se
puede confundir el acto con su prueba».

2.2. Estas consideraciones, cotejadas con los yerros


denunciados, evidencian aún más el desenfoque.
Ciertamente, el Tribunal -contrario a lo expuesto en los
cargos- confirmó la declaratoria de existencia de la sociedad
patrimonial -el 7 de octubre de 2006-. Esto es, el día
siguiente a cuando quedó ejecutoriada la sentencia de
cesación de efectos civiles del matrimonio y su consecuente
disolución de la sociedad conyugal -por imperativo legal-
entre Josefina Ómbita y Alfonso Díaz Gutiérrez. Sin imponer
-como lo pretenden los recurrentes- «haber transcurrido un año
de liquidada la sociedad conyugal entre Josefina… y Alfonso… que exige
la Ley 54 de 1990, modificado por la Ley 979 de 2005 para su
constitución».

2.2.1. En adición, y respecto del alegato según el cual el


Tribunal «obvio el fenómeno de disolución de la sociedad conyugal y
de ese ejercicio concluyó que la sociedad patrimonial entre compañeros
permanentes podía surgir aun cuando la primera no se hubiese
disuelto», se insiste en el desenfoque. Esto pues, el Tribunal

no obvió el fenómeno de la disolución de la sociedad conyugal


vigente. Por el contrario, precisamente, avaló la declaratoria
de la existencia de la sociedad patrimonial desde el 7 de

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Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

octubre de 2006, en consideración a que en esa calenda


cobró ejecutoria la sentencia proferida por el Juzgado 16 de
Familia del Circuito de Bogotá -el 6 de octubre de 2006-. Con
la cual cesaron los efectos civiles del matrimonio y se disolvió
la sociedad conyugal entre Josefina Ómbita y Alfonso Díaz.

2.2.2. Lo anterior equivale a decir que las censuras no


son simétricas con relación a la motivación del fallo de
segundo grado. Ciertamente, este recurso extraordinario
exige

una crítica concreta y razonada [que] guarde adecuada


consonancia con lo esencial de la motivación que se pretende
descalificar, vale decir que se refiera directamente a las bases en
verdad importantes y decisivas en la construcción jurídica sobre
la cual se asienta la sentencia, habida cuenta de que si blanco del
ataque se hacen los supuestos que delinea a su mejor
conveniencia el recurrente y no a los que constituyen el
fundamento nuclear de la providencia, se configura un notorio
defecto técnico por desenfoque que conduce al fracaso del cargo
correspondiente (sentencia 06 de 26 de marzo de 1999); criterio
que la Corte ha reiterado en muchos pronunciamientos, entre otros,
en los fallos de 7 de noviembre de 2002, exp. 7587, y 28 de mayo
de 2004, exp. 7101, para citar solo algunos” (Casación Civil,
sentencia de 5 de abril de 2010, Exp. 50001-31-03-002-2001-
04548-01) (CSJ SC, 20 sep. 2013, rad. 2007-00493-01) (se
resalta).

3. Así las cosas, los cargos fracasan. En aplicación del


inciso final del artículo 349 del Código General del Proceso,
se impondrá condena en costas en contra de los recurrentes.
Las agencias en derecho se tasarán, por el magistrado
ponente, según el numeral 3° ídem -para su cuantificación
se tendrán en cuenta las tarifas establecidas por el Consejo
Superior de la Judicatura-.

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Radicación n.° 11001-31-10-030-2017-00199-01

V. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


en Sala de Casación Civil, Agraria y Rural,

RESUELVE:

PRIMERO. NO CASAR la sentencia proferida por la


Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Bogotá el 13 de noviembre de 2020, en el proceso de la
referencia.

SEGUNDO: Condenar en costas de la casación a los


recurrentes. Inclúyase en la liquidación la suma de diez (10)
salarios mínimos mensuales legales vigentes, por concepto
de agencias en derecho, que fija el magistrado ponente.

TERCERO. ORDENAR que, en oportunidad, se remita


el expediente al Tribunal de origen.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ


Presidente de Sala

HILDA GONZÁLEZ NEIRA

AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

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LUIS ALONSO RICO PUERTA

OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE


(comisión de servicios)

FRANCISCO TERNERA BARRIOS

20
Firmado electrónicamente por:

Martha Patricia Guzmán Álvarez


Presidente de sala

Hilda González Neira


Magistrada

Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo


Magistrado

Luis Alonso Rico Puerta


Magistrado

Octavio Augusto Tejeiro Duque


Magistrado
No firma en comisión de servicios

Francisco Ternera Barrios


Magistrado

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en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999

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