Actividad 4.
Leer el siguiente artículo y realizar un resumen del mismo.
https://www.nature.com/articles/d41586-020-00193-3
¿Cómo es un bosque saludable? Una naturaleza salvaje aparentemente próspera
y verde puede ocultar signos de contaminación, enfermedades o especies
invasoras. La interrupción de las comunidades microbianas que viven en el
intestino humano puede contribuir al riesgo y la gravedad de muchas
enfermedades. Alrededor de 500 a 1000 tipos de bacterias viven en el intestino de
cada persona, junto con un número no especificado de virus, hongos y otros
microbios. Los rápidos avances en la tecnología de secuenciación del ADN han
acelerado la identificación de estas bacterias y esto permite a los investigadores
crear "guías de campo" para especies en el intestino humano. Actualmente, estas
guias de campo tienen un uso limitado para distinguir entre microbiomas
saludables y no saludables. Parte del problema es que puede haber grandes
diferencias entre los microbiomas de personas aparentemente sanas. Estas
diferencias se derivan de una combinación compleja de factores ambientales,
genéticos y de estilo de vida. La imagen emergente indica que
incluso en ausencia de un microbioma, nuestras formas de
vida tienen muchas oportunidades de interferir con el funcionamiento adecuado de
estas comunidades comensales complejas. Los investigadores deberán ir más allá
de guías de campo y comenzar a examinar cómo estas especies interactúan
con los huéspedes y entre sí. Cuando nacemos se nos ortorga una buena
cantidad de microbios y esto nos lo otorga nuestra madre por medio de lactancia y
el contacto piel con piel, pero muchos microbios se adquieren durante el paso por
el canal de parto. Por consecuencia, si un bebé nace por cesarea se estaria
perdiendo esa valiosa cantidad de microbios que nos ayudara en nuestro incio.
Con forme a una investigación por Susan Lynch, investigadora de microbiomas de
la Universidad de California en San Francisco indicó que el tener una mascota, ya
sea un perro o un gato “aumentan la diversidad de bacterias y disminuyen la
diversidad de hongos en las casas donde se crían estos bebés”. Esto quiere decir
que los niños que tienen más contacto con animales o que haya sido criado en
una granja por ejemplo, pueda producir u obtener un un microbioma intestinal
más rico que esto a su vez, lo ayuda a reducir el riesgo de enfermedades
respiratorias inlfamatorias, en comparacion con niños que no son criados de la
misma manera o con menos contacto con animales o ya sea en un entorno
urbano. Si bien en cierto punto durante la infancia, la composición del microbioma
intestinal generalmente deja de cambiar, pero por desgracia aun no está claro
cuándo sucede exactamente. Los medicamentos son una fuente obvia de
alteración y los antibióticos, ya sea que se usen intencionalmente para combatir
infecciones o accidentalmente en alimentos procesados, pueden afectar
profundamente la microbiota. Incluso los medicamentos que no tienen una función
clara en el control de las bacterias pueden ser perjudiciales. La dieta también una
poderosa influencia externa, aunque el mecanismo exacto por el cual ejerce sus
efectos sigue sin estar claro. Varios estudios han identificado marcadas
diferencias entre la microbiota de las poblaciones urbanas y las poblaciones
nativas que llevan un estilo de vida tradicional agrícola o de cazadores-
recolectores, similar al de nuestros antepasados. La diferencia de esto pueden
atribuirse principalmente a la pérdida de diversidad bacteriana, que esto por
consecuencia podría estar relacionada con la falta de fibra en algunas dietas
occidentales. Según Justin Sonnenburg de la Universidad de Stanford en
California, Los hadza, una población de cazadores-recolectores que viven en
Tanzania, comen de 100 a 150 gramos de fibra dietética por día, diez veces más
que una persona típica en los Estados Unidos y como resultado, las bacterias que
digieren fibra, como las que pertenecen al género Prevotella, que pueden formar
hasta el 60 % del microbioma intestinal en poblaciones no occidentales, son
mucho menos abundantes en los Estados Unidos.
Los investigadores también deben ir más allá de los estudios que simplemente
evalúan la correlación sobre la base de la presencia o ausencia de un microbio
específico en un individuo sano o una persona con una enfermedad en un
momento determinado.