Análisis sobre la Película Los niños del Coro
Nombre: Jhanet Flores Laime 220095248
Esta película ilustra de manera elocuente la influencia crucial que los métodos
educativos desempeñan en la generación de cambios significativos. Comienza
destacando a dos jóvenes que, como antiguos alumnos de un profesor fallecido,
expresan un profundo aprecio por él al observar sus rostros. La trama se desarrolla a
partir del momento en que estos descubren el diario del profesor, iniciando con una
fotografía grupal tomada durante su tiempo enseñando en un orfanato. En este entorno,
los niños eran etiquetados como lo peor, y los castigos se aplicaban de manera estricta,
siguiendo el principio de "acción y reacción", según las directrices del director y otro
profesor.
La reacción inicial del protagonista ante este sistema disciplinario desconocido para él
es de asombro, ya que no está acostumbrado a castigos tan severos. Su atención se
dirige también a la infraestructura del lugar, que describe como una especie de cárcel
para los infantes. Al ingresar, se le advierte sobre la peligrosidad de algunos niños y la
necesidad de una reacción firme ante cualquier acción. Sin embargo, este maestro
adopta una perspectiva diferente al entender que los golpes no son la vía para generar
cambios. Desde el principio, busca aplicar castigos más justos y comprensivos a los
niños faltos.
Un punto de inflexión se produce cuando descubre que algunos niños le han robado sus
partituras. A pesar de su molestia, opta por ver el incidente desde un enfoque positivo,
implementando una prueba de notas melódicas para toda la clase y organizando la
formación de un coro. Este gesto refleja su creencia de que la música puede ser un
catalizador para que los niños se centren en algo que disfrutan. El vigilante, al notar el
talento de uno de los niños más problemáticos, ve surgir la esperanza de que la música
pueda ser una vía para canalizar sus habilidades.
A medida que avanzan las clases y se practica el coro, la noticia llega a oídos de la
condesa, quien reconoce los logros de los niños gracias al esfuerzo del vigilante. Sin
embargo, a pesar de los éxitos obtenidos, el vigilante es despedido debido a un incendio
en el hogar. El director, molesto por este contratiempo en un momento crucial en el que
iba a ser condecorado por su método humano de enseñanza, muestra una clara falta de
aprecio por el esfuerzo y la dedicación del verdadero educador.
La película pone de manifiesto la dicotomía entre un profesor que encarna la verdadera
vocación de enseñar, guiando a sus estudiantes con comprensión y paciencia, y un
director que representa la explotación de los logros ajenos con fines personales. La
buena enseñanza, respaldada por la verdadera vocación educativa, siempre conduce a
resultados positivos, incluso en situaciones aparentemente adversas. Por otro lado, un
educador sin vocación verá a los niños como insoportables y problemáticos,
exacerbando los conflictos en lugar de resolverlos.