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2.3.2.1.2. Rellenos todo – uno
El relleno todo-uno conforme al PG-3 se define como el que tiene granulometrías intermedias entre
pedraplén y terraplén, tal y como puede observarse en la figura 2.11.
Figura 2.11.- Husos granulométricos para los tipos de relleno. Santamaría et al (2001)
Un material compactado puede clasificarse como relleno todo – uno cumpliendo cualquiera de las
condiciones granulométricas siguientes (porcentajes en peso respecto la muestra):
• Contenido en finos (pase por el tamiz 0,08 UNE) inferior al treinta y cinco por ciento y cernido por el
tamiz 20 UNE inferior al setenta y superior al treinta, según UNE 103 101.
• Contenido en peso de partículas que pasan por el tamiz 20 UNE inferior al treinta por ciento, pero
contenido en finos superior al diez por ciento.
• Materiales que cumplen las condiciones de pedraplén pero presentan un tamaño máximo inferior a
cien milímetros.
Los materiales que no cumpliendo los requisitos necesarios para ser utilizados como material para
terraplenes ni para pedraplenes, cumplan las condiciones granulométricas anteriores de rellenos todo
– uno pero que presentan un tamaño máximo superior a trescientos milímetros, requieren un estudio
especial para su utilización como todo-uno.
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En el relleno todo – uno se distinguen las siguientes zonas:
• Transición: parte superior, con un espesor de dos tongadas y como mínimo de un metro.
• Núcleo: parte comprendida entre el cimiento y la zona de transición.
• Cimiento: parte inferior en contacto con el terreno o superficie de apoyo. El espesor será como
mínimo de un metro o la máxima altura libre desde la superficie de apoyo hasta la zona de transición
cuando dicha altura sea inferior.
• Espaldones: parte exterior inclinada que constituye los taludes.
• Zonas especiales.
Por último, se define como coronación la zona comprendida entre la transición y la explanada. Sus
dimensiones y características coinciden con las definidas en coronación de terraplenes, por lo que las
prescripciones del control de calidad se desarrollan en el subcapítulo siguiente dedicado a terraplenes.
Para su empleo, los materiales pétreos deben clasificarse por su tipo de roca:
• Rocas estables: aquellas que, teniendo una composición mineralógica estable, también lo son frente
a la acción del agua. Se consideran rocas estables frente al agua las que sometidas al ensayo de
desmoronamiento (UNE 146 510), no manifiestan fisuración y la pérdida de peso es inferior al dos
por ciento.
• Rocas evolutivas: son las que sometidas al ensayo de desmoronamiento manifiestan fisuración o
desintegración o bien una pérdida en peso superior al dos por ciento. Generalmente son rocas
ígneas alteradas y sedimentarias o metamórficas poco compactas con naturaleza arcillosa. Si la
fracción que pasa por el tamiz 20 UNE tuviera las características de suelos marginales o
inadecuados se clasifican como "rocas marginales" y para su empleo se necesita efectuar un estudio
especial.
• Rocas con sulfuros oxidables: son las rocas que contienen piritas u otros sulfuros oxidables (norma
UNE EN-1744-1:2010). Deben considerarse "rocas marginales" por lo que se necesita un estudio
especial que analice sobre la degradación del material y su posible ataque a las obras de fábrica a
través de aguas lixiviadas. El ambiente agresivo se produce cuando las piritas reaccionan con el
agua produciendo ácido sulfúrico.
• Rocas con minerales solubles como el yeso (UNE 103 205), además de otras sales solubles como
el cloruro sódico, sulfato magnésico, etc. se consideran marginales.
• Rocas con minerales combustibles: son esencialmente los denominados estériles del carbón.
Cuando el contenido en materia orgánica sea superior al dos por ciento se consideran rocas
marginales y debe efectuarse un estudio especial.
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Los estudios de usos de rocas marginales deben contemplar los siguientes aspectos:
• Determinación y valoración de las propiedades de marginalidad.
• Influencia de dichas características en los usos del material.
• Posible influencia en el comportamiento o evolución.
• Estudio pormenorizado con características resistentes, asientos totales y diferenciales esperados,
así como la evolución futura previsible.
• Conclusión justificada de los posibles usos del material en estudio.
• Cuidados, disposiciones constructivas y prescripciones técnicas a adoptar para los diferentes usos
del material dentro de la obra.
El espesor de la tongada debe aprobarse en el tramo experimental. A falta de referencia serán cuarenta
centímetros y superior a tres medios del tamaño máximo, sin superar sesenta centímetros.
De usarse tongadas de espesor superior a cuarenta centímetros, los ensayos de humedad y densidad
deben ser representativos del fondo de capa, ya que el espesor máximo de penetración del vástago
emisor de rayos es habitualmente treinta centímetros.
Una vez se apruebe el procedimiento operativo en el tramo experimental, durante la ejecución de las
tongadas deberá efectuarse el “control de procedimiento”. Consiste en comprobar que durante la
ejecución se mantienen las condiciones de la maquinaria, espesor de tongadas, métodos de ajuste de
humedad, tamaño máximo del material y número de pasadas.
Debe efectuarse el control de la tongada compactada, esto es, ensayar la capa mediante el ensayo de
huella y la medida de la densidad in situ. El control se efectúa dividiendo el relleno en lotes de
compactación, que son las partes en las que se divide el relleno todo – uno a efectos de aceptar o
rechazar el producto por requisitos de calidad.
A efectos prácticos se define como "lote de compactación" la menor división que resulta de aplicar a
una tongada los siguientes criterios:
• Longitud de carretera igual a quinientos metros (longitud en una sola calzada de ser varias).
• En la zona de transición, una superficie de tres mil quinientos metros cuadrados.
• En el resto de zonas, una superficie de cinco mil metros cuadrados si el relleno es de una altura
menor de cinco metros y diez mil metros cuadrados en caso contrario.
• La fracción construida diariamente.
• La fracción construida con el mismo material de excavación o préstamo y equipo de compactación
siguiendo el procedimiento aprobado.
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Todas las cantidades deben obtenerse descontando unas franjas laterales de dos metros de ancho en
cada borde. También se descuentan los rellenos localizados, ya que se ejecutan de forma
independiente con unas condiciones de control por tanto distintas. Por tanto, un lote no puede
componerse de fracciones correspondientes a días ni tongadas distintas.
En el lote se deben efectuar las siguientes muestras y ensayos:
• Muestra de superficie: constituida por un conjunto de cinco puntos aleatorios de la superficie del
lote, efectuándose en cada punto ensayos de humedad y densidad.
• Muestra de borde: un punto por cada cien metros lineales o fracción (en cada banda lateral). En
cada punto, ensayos de humedad y densidad.
• Determinación de deformaciones: en la zona de transición se ensayan dos huellas por lote. En el
resto de zonas, un ensayo de huella por lote.
El ensayo de huella debe de ejecutarse nada más terminar la compactación de la capa, evitando
especialmente la formación de una costra superior de material desecado. Para medir la densidad seca
in situ podrán emplearse procedimientos de sustitución como el método de la arena (UNE 103 503). El
uso de otros métodos de alto rendimiento tales como los nucleares no es a priori recomendable,
debiendo correlacionarse y calibrarse con otros métodos adecuados, comprobándose al menos una
vez cada cinco lotes.
Debe aceptarse la compactación de un lote cuando el valor medio de la densidad y el valor del sesenta
por ciento de las muestras individuales sea superior al exigido. Además, el resto de muestras
individuales deben presentar una densidad inferior en más de treinta kilogramos por metro cúbico a la
admisible. Con el incumplimiento de la densidad mínima deberá recompactarse el lote. De no cumplirse
el ensayo de huella el lote debe rechazarse.
Con porcentajes en finos entre el diez y el treinta y cinco por ciento debe suspenderse la ejecución
cuando la temperatura ambiente, a la sombra, descienda de dos grados Celsius.
Oteo (2007) indica que un material formado por bolos de granito alterado y jabre residual debe utilizarse
como un relleno todo – uno y no clasificarse como marginal. Un estudio especial debe desarrollar el
sistema de arranque, transporte y la puesta en obra. También debe seleccionarse el sistema de control,
ya que el clásico ensayo Proctor sirve pocas veces de referencia en estos materiales tan heterogéneos
y poco convencionales.
Debe reconsiderarse el criterio tradicional de una relación de módulos del ensayo de carga en placa
(K) menor de dos con dos, por ser un límite establecido tradicionalmente en suelos suizos, muy distintos
a pedraplenes o rellenos todo – uno como recoge la figura 2.12.
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Figura 2.12.- Criterios tradicionales de aceptación con placa de carga. Oteo (2007)
Conforme con lo anterior, se propone en la figura 2.13 la reconsideración del criterio tradicional por otro
que permita mayores valores límites de la relación K al aumentar Ev2
Figura 2.13.- Nueva propuesta de aceptación de materiales compactados. Oteo (2007)
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En suelos con elevados tamaños de partículas se consideran como ensayos de control más
convenientes los de huella y placa de carga, tal y como puede observarse en la figura 2.14. Para el
control del pedraplén terminado, se considera el método de densidad con plástico el adecuado para la
obtención de densidades y además de los métodos geofísicos, que se recomiendan
independientemente de la granulometría del terreno.
Figura 2.14.- Sistemas de Control de compactación. Oteo (2007)
La determinación de la densidad por isótopos radiactivos puede suponer problemas puntuales de
presencia de “roca viva” que por sus dimensiones no permita introducir el vástago emisor de radiación
gamma en el terreno. Siempre queda la posibilidad de medida por retrodispersión, si bien como puede
verse en la figura 2.15 la zona de influencia es menor, por lo que la medición se efectúa en la zona más
superficial que es la que recibe mayor energía durante compactación. Por tanto, este método ofrece
valores más altos que de medirse en todo el espesor por lo que las medidas se deben correlacionar
correctamente con las asociadas a todo el espesor de tongada compactada.
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Figura 2.15- Densidad mediante isótopos radiactivos. Hernández et al (1986)
Fernández (2011), conforme a varias experiencias en tramos de ensayos en pedraplenes y rellenos
todo-uno en tramos de autovía extremeños, indica que los ensayos de carga con placa ofrecen
resultados dispersos, ya que aumenta el valor de la relación K al mismo tiempo que el módulo del
segundo escalón de carga.
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2.3.2.1.3. Coronación de pedraplenes y rellenos todo – uno
En los rellenos tipo terraplén se distinguen varias zonas, si bien a efectos de ejecución de materiales
pétreos interesa sólo la coronación, que es la parte superior sobre la que apoya el firme, con un espesor
mínimo de dos tongadas y mayor de cincuenta centímetros.
En lo referente a los artículos de rellenos rocosos (artículo 331 pedraplenes y artículo 333 rellenos todo
– uno) en ambos se alude a la coronación como la de terraplenes.
Los rellenos tipo terraplén cumplen alguna de las dos condiciones granulométricas siguientes:
• Cernido por tamiz 20 UNE mayor del setenta por ciento.
• Cernido por el tamiz 0,080 UNE mayor o igual del treinta y cinco por ciento.
Los suelos se clasifican por sus características intrínsecas en los tipos siguientes: seleccionados,
adecuados, tolerables, marginales e inadecuados
Los condicionantes de los distintos suelos se recogen de forma esquemática en la Figura 15
Deben utilizarse suelos adecuados o seleccionados siempre que su índice CBR (UNE 103 502),
correspondiente a las condiciones de compactación, sea como mínimo cinco.
Pueden utilizarse otros materiales en forma natural o previo tratamiento. No se permite el empleo en
coronación de suelos expansivos o colapsables. Cuando bajo la coronación exista material expansivo
o colapsable o con contenido en sulfatos mayor del dos por ciento, la coronación debe evitar la
infiltración de agua, bien con un tipo de material impermeable o utilizando medidas de drenaje.
En caso de indefinición, debe adoptarse el ensayo Proctor modificado (UNE 103 501) antes que el
normal (UNE 103 500) como Proctor de referencia.
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Figura 2.16.- Clasificación de los suelos en terraplenes según OC 326/00 (PG-3)
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Un espesor habitual de la tongada compactada puede ser treinta centímetros. Debe darse al menos un
metro de sobreancho que permita el acercamiento del compactado inferior a la máxima obtenida en el
ensayo Proctor de referencia.
El módulo de deformación vertical del segundo ciclo debe ser como mínimo cien megapascales para
suelos seleccionados. Adicionalmente debe cumplirse que la relación de módulos K no sea superior a
dos con dos. Pueden efectuarse otras determinaciones como ensayos de huella o control por
procedimiento a partir de bandas de ensayo. Así deben definirse las operaciones de ejecución, equipos
de extendido y compactación, espesores de tongada, humedad del material y número de pasadas.
Deben cumplirse las condiciones de densidad, saturación, módulo de deformación y relación de
módulos, extendiéndose un mínimo de tres tongadas.
Pueden establecerse pruebas complementarias como el ensayo Cross-hole, ondas superficiales,
ensayos de penetración, asentómetros, células de presión total o intersticial, etc.
El control mediante Proctor se aplica a grupos de un volumen mínimo de veinte mil metros cúbicos con
características similares, esto es, los que cumplan en tres muestras:
• Misma clasificación de suelo.
• Variación de la densidad seca máxima no superior al tres por ciento.
• Variación de la humedad óptima no superior al dos por ciento.
En el ensayo de placa de carga (UNE 103 808) el diámetro de la placa debe ser al menos cinco veces
el tamaño máximo del material. Para el ensayo de huella (UNE 103 407) se mide el control de asientos
sobre diez puntos separados un metro antes y después del paso del camión normalizado. Debe
correlacionarse con el ensayo de placa de carga. El asiento medio no debe superar los tres milímetros.
El control se efectúa dividiendo el terraplén en lotes de compactación efectos de aceptar o rechazar
por condiciones de puesta en obra y compactación. A efectos prácticos se definen lote de compactación
la menor división que resulte por longitud, superficie o procedencia.
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No se admiten lotes con días o tongadas distintas. Por lote se extraen las siguientes muestras:
• En superficie cinco puntos aleatorios, determinándose su densidad y humedad.
• En bordes, un punto cada cien metros lineales, determinándose su densidad y humedad.
• En la determinación de deformaciones, un ensayo de placa de carga por lote.
La determinación de deformaciones debe realizarse sobre un material en las condiciones de densidad
y grado de saturación exigidas. La densidad seca in situ puede medirse con procedimientos de
sustitución o preferentemente con métodos de alto rendimiento como los métodos nucleares con
isótopos radiactivos. Procedimientos de sustitución son el método de la arena (UNE 103 503), el
densímetro, etc. De utilizarse los nucleares, deben calibrarse sus resultados con las determinaciones
de los procedimientos de sustitución.
Los valores obtenidos por métodos nucleares se calibran con ensayos de humedad por secado (UNE
103 300). Para espesores superiores a treinta centímetros debe garantizarse que la densidad y
humedad medias medidas corresponden con las del fondo de la tongada.
La humedad, inmediatamente después de la compactación, debe alcanzar un grado de saturación
dentro de la zona de validez del ensayo Próctor de referencia. La zona de validez es la situada por
encima de la curva Proctor de referencia, y entre las líneas de isosaturación correspondientes a
humedades de menos dos por ciento y más uno por ciento de la óptima. El grado de saturación (Sr)
viene dado por:
(ecuación 2.3.)
despejando la densidad seca se obtiene para un grado de saturación, con la humedad como variable
independiente las líneas de igual saturación o curvas de isosaturación:
(ecuación 2.4.)
siendo en ambas ecuaciones:
• Sr grado de saturación en tanto por ciento.
• ω humedad del suelo en tanto por ciento.
• ρd densidad seca en kilogramos metro cúbico.
• ρw densidad del agua (puede tomarse igual a mil kilogramos por metro cúbico).
• ρs densidad de las partículas de suelo (UNE 103 302) en kilogramos por metro cúbico.
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El lote se acepta con al menos el sesenta por ciento de los puntos dentro de la zona de validez por el
grado de saturación en el diagrama humedad-densidad seca. El resto no tendrán densidades inferiores
en más de treinta kilogramos por metro cúbico de la máxima Próctor. El incumplimiento de la zona de
validez implica la recompactación del lote. En la figura 2.17 se observa un ejemplo con la determinación
de dicha zona a partir de ensayo Proctor modificado.
De no cumplirse los parámetros de la placa de carga o del ensayo alternativo de correlación, se debe
recompactar nuevamente el lote.
Figura 2.17.- Zona de validez en suelos para coronación del terraplén (PG-3)
Los rellenos tipo terraplén pueden ejecutarse cuando la temperatura ambiente, a la sombra, sea
superior a dos grados Celsius, a efectos de previsión de futuras heladas.
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Oteo (2007) completa el procedimiento de colocación del material y control del producto con las
inclinaciones en taludes y el sobreancho del terraplén. Como se observa en la figura 2.18, el
sobreancho del terreno se asocia, para materiales con reducido porcentaje en finos (pedraplenes y todo
– uno principalmente) a limitar fenómenos de erosión, mientras que en terraplenes con elevados finos,
se disponen ante problemas de expansividad.
Figura 2.18.- Sobreancho del relleno por contenido en finos. Oteo (2007)
También se proponen en la figura 2.19 diferentes inclinaciones del talud por contenido en finos. Con
rocas resultan determinantes las propiedades geotécnicas, mientras que en suelos marginales la
inclinación se asocia a la compactación de los espaldones impermeabilizantes.
Figura 2.19.- Inclinación de taludes del terreno. Oteo (2007)
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Comparando diferentes métodos de control de compactación, García et al. (2011) describen,
refiriéndose al subbalasto granular que funciona como subbase de líneas ferroviarias, como el segundo
módulo Ev2 no parece proporcionar información sobre el grado de compactación, al cumplirse incluso
en tongadas muy deficientemente compactadas. Se consideran más adecuados otros criterios que
valoren el primer módulo de deformación vertical (Ev1).
Parrilla (2011) estructura que las obras de tierra se regulan en cada país a través de normas nacionales,
difícilmente extrapolables de unos estados a otros. Indica que desde 2009 existe un Comité Europeo
de Normalización, el CEN TC 396 Earthworks que intenta alcanzar un futuro texto común en Europa,
dividido en 5 grupos de trabajo:
• WG1. Aspectos generales.
• WG 2. Clasificación de suelos y rocas.
• WG 3. Procedimientos constructivos.
• WG 4. Control de Calidad.
• WG 5. Rellenos hidráulicos.
Carabot et al. (2011) considera que una de las principales preocupaciones del Comité Europeo es el
control de ejecución de los rellenos. Así existe una exigencia final de estabilidad volumétrica en los
rellenos durante la vida en servicio de la infraestructura, lógicamente asociada al correcto
funcionamiento de la misma.
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