TIEMPO DE CUARESMA
SÁBADO DE LA SEMANA IV
Propio del Tiempo. Salterio IV
5 de abril
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LAUDES
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
INVITATORIO
TONO RECTO
Ant. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: / «No endurezcáis vuestro
corazón.»
SALMO 23 – INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.
—¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
—El hombre de manos inocentes
y puro corazón, †
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
—Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia. Dios de Jacob.
¡Portones!, alzad los dinteles, †
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.
—¿Quién es ese Rey de la gloria? †
—El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.
¡Portones!, alzad los dinteles, †
levantaos, puertas antiguas:
va a entrar el Rey de la gloria.
—¿Quién es ese Rey de la gloria? †
—El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amen.
Ant. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: / «No endurezcáis vuestro
corazón.»
Himno: LOS HOMBROS TRAIGO CARGADOS.
Los hombros traigo cargados
de graves culpas, mi Dios;
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.
Yo soy quien ha de llorar,
por ser acto de flaqueza;
que no hay en naturaleza
más flaqueza que el pecar.
Y, pues andamos trocados,
que yo peco y lloráis vos,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.
Vos sois quien cargar se puede
estas mis culpas mortales,
que la menor destas tales
a cualquier peso excede;
y, pues que son tan pesados
aquestos yerros, mi Dios,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.
Al Padre, al Hijo, al Amor,
alegres cantad, criaturas,
y resuene en las alturas
toda gloria y todo honor. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. Es bueno tocar para tu nombre, oh altísimo,/ y proclamar por
la mañana tu misericordia.
Salmo 91 - ALABANZA A DIOS QUE CON SABIDURÍA Y JUSTICIA
DIRIGE LA VIDA DE LOS HOMBRES.
Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes
sobre arpegios de cítaras.
Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.
Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.
Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos no temerán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.
El justo crecerá como una palmera
y se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;
en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.
Gloria al Padre y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 1. Es bueno tocar para tu nombre, oh altísimo,/ y proclamar por
la mañana tu misericordia.
Ant. 2. Os daré un corazón nuevo/ y os infundiré un espíritu nuevo.
Cántico: DIOS RENOVARÁ A SU PUEBLO - Ez 36, 24-28
Os recogeré de entre las naciones,
os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra.
Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías
os he de purificar;
y os daré un corazón nuevo,
y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo
y yo seré vuestro Dios.
Gloria al Padre y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 2. Os daré un corazón nuevo/ y os infundiré un espíritu nuevo.
Ant. 3. De la boca de los niños de pecho, Señor,/ has sacado una
alabanza.
Salmo 8 - MAJESTAD DEL SEÑOR Y DIGNIDAD DEL HOMBRE.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por las aguas.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Gloria al Padre y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 3. De la boca de los niños de pecho, Señor,/ has sacado una
alabanza.
LECTURA BREVE Is 1, 16-18
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones.
Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad lo que es justo,
haced justicia al oprimido, defended al huérfano, proteged a la
viuda. Entonces, venid, y litigaremos -dice el Señor-. Aunque
vuestros pecados sean como la grana, blanquearán como la nieve;
aunque sean rojos como escarlata, quedarán blancos como lana.»
RESPONSORIO BREVE
V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Jamás hombre alguno ha hablado como éste.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, †
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo, †
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Jamás hombre alguno ha hablado como éste.
PRECES
Demos gracias siempre y en todo lugar a Cristo, nuestro Salvador, y
supliquémosle, diciendo:
Ayúdanos, Señor, con tu gracia.
Concédenos guardar sin mancha nuestros cuerpos,
para que el Espíritu Santo pueda habitar en ellos.
Ayúdanos, Señor, con tu gracia.
Desde el comienzo del día acrecienta en nosotros el amor a nuestros
hermanos
y el deseo de cumplir tu voluntad en todas las acciones de esta
jornada.
Ayúdanos, Señor, con tu gracia.
Danos hambre del alimento que perdura y da vida eterna,
y que tú diariamente nos proporcionas.
Ayúdanos, Señor, con tu gracia.
Que interceda por nosotros tu santísima Madre, refugio de
pecadores,
para que obtengamos el perdón de nuestros pecados.
Ayúdanos, Señor, con tu gracia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Pidamos al Padre que nos libre de todo mal, repitiendo la oración
que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACIÓN
Señor, que tu amor misericordioso dirija siempre nuestros deseos y
actividades, pues sabemos que sin tu ayuda no podemos
complacerte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.