“Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”
UNIVERSIDAD CONTINENTAL
Derecho de Familia y Sucesiones
Trabajo: Tipos de régimen patrimonial
DOCENTE: Jennifer Karina Sánchez Farfán
NRC: 35152
INTEGRANTES:
Aliaga Utani Kiara (100%)
Mendoza Quispe María Isabel(100%)
Huillca Serrano Eliana(100%)
Huaman Sapa Jefferson(100%)
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Cusco - Perú 2025
Introducción:
El matrimonio civil no solo constituye una unión personal entre los cónyuges, sino también
una comunidad con implicancias jurídicas en el ámbito económico. Por ello, el Derecho
peruano ha previsto mecanismos para regular los efectos patrimoniales del matrimonio,
denominados regímenes patrimoniales. Estos determinan cómo se administran y distribuyen
los bienes dentro del matrimonio y qué sucede con ellos al disolverse la relación conyugal.
Este informe tiene por finalidad explicar los tipos de régimen patrimonial reconocidos por la
legislación peruana, utilizando casos hipotéticos que permitan una mejor comprensión
práctica.
Desarrollo:
Régimen de Sociedad de Gananciales (Kiara)
En el régimen de sociedad de gananciales, siguiendo a Enrique Varsi Rospigliosi (2012), cada
cónyuge conserva la propiedad de los bienes que poseía antes del matrimonio y todos
aquellos que adquiera a título gratuito durante este, configurándose la comunidad solo
respecto de los bienes adquiridos dentro del matrimonio a título oneroso y de los frutos y
productos de los bienes propios.Nuestro régimen es una comunidad de bienes parcial respecto
de los bienes adquiridos a título oneroso, denominándose régimen de comunidad de
adquisiciones a título oneroso. Es un régimen legal supletorio y opera a falta de voluntad por
decidir otro. La ley lo impone en razón que no puede existir matrimonio sin un régimen de
bienes.
Definición:
Es un sistema en el cual las ganancias o beneficios obtenidos por cualquiera de los cónyuges
durante el matrimonio se hacen comunes.Al disolverse la sociedad de gananciales, estos
bienes comunes se dividen generalmente por mitad entre los cónyuges.
Comunidad de Ganancias:
● El principio central es que los beneficios y ganancias obtenidos durante el matrimonio
por cualquiera de los cónyuges se integran en un patrimonio común.
División por Mitad:
● Al disolverse la sociedad de gananciales, el activo neto resultante se divide
equitativamente entre los cónyuges.
● Este reparto igualitario busca garantizar la justicia y la equidad en la distribución de
los bienes adquiridos durante el matrimonio.
2. Los bienes de la sociedad de gananciales
Los bienes propios:
Bienes propios (se dice propio porque pertenece exclusivamente a una persona) son aquellos
que pertenecen en forma exclusiva a uno de los cónyuges, en consecuencia, está debidamente
identificada la titularidad del citado bien y, por lo tanto, las facultades dominales se ejercen
sin mayor contratiempo y sin intervención de terceros
Esta clase de bienes está regulada en el artículo 302 del CC, el cual señala que son
bienes propios de cada cónyuge:
1. Los que aporte al iniciarse el régimen de sociedad de gananciales.
2. Los que adquiera durante la vigencia de dicho régimen a título oneroso, cuando la causa de
adquisición ha precedido a aquélla.
3. Los que adquiera durante la vigencia del régimen a título gratuito.
4. La indemnización por accidentes o por seguros de vida, de daños personales o de
enfermedades, deducidas las primas pagadas con bienes de la sociedad.
5. Los derechos de autor e inventor.
Los bienes sociales:
Los bienes sociales, como su propio nombre lo indica, no pertenecen a cada uno de los
cónyuges por individual, sino a la sociedad de gananciales misma. Encontrándose regulados
en el artículo 310 del Código Civil Peruano, el cual reza que son bienes sociales:
● Todos los no comprendidos en el artículo 302 del Código Civil , incluso los que
cualquiera de los cónyuges adquiera por su trabajo, industria o profesión, así como los
frutos y productos de todos los bienes propios y de la sociedad y las rentas de los
derechos de autor e inventor.
El artículo 318 del Código Civil contempla los supuestos de fenecimiento del régimen de
sociedad de gananciales, indicando que fenece dicha sociedad:
1) Por invalidación del matrimonio
2) Por separación de cuerpos
3) Por Divorcio
4) Por declaración de ausencia
5) Por muerte de uno de los cónyuges
6) Por cambio de régimen patrimonial
Esta norma no establece desde qué momento, en cada supuesto específico, se considera que
se ha producido el fenecimiento del régimen. En efecto, el régimen de sociedad de
gananciales fenece por ejemplo, entre otros, por Divorcio y por Separación de Cuerpos, pero
el citado artículo 318 del Código Civil no señala desde qué momento se produce el
fenecimiento en cada uno de esos casos, sino que es el artículo 319 del Código Civil el que lo
regula para cada uno de los supuestos.
Régimen de Separación de Patrimonios (Jefferson)
En el régimen de separación de patrimonios, cada cónyuge conserva a plenitud la propiedad,
administración y disposición de sus bienes presentes y futuros y le corresponden los frutos y
productos de dichos bienes.
Para una doctrina francesa es teóricamente el régimen más simple y goza de mucha
popularidad porque asegura la independencia total de la mujer sobre sus bienes.
● Cada cónyuge resulta propietario de los bienes que aporta y de aquellos que adquiera.
● Cada uno genera su patrimonio de manera autónoma.
● A la disolución, los bienes de cada cónyuge quedan para cada uno de ellos o sus
herederos personales. En resumen, todo pasa, desde un punto de vista patrimonial,
como si no hubiera matrimonio
El régimen de separación de patrimonios es simple, popular y libre de riesgo al no
comprometer la propiedad de los bienes de cada cónyuge por las obligaciones presentes o
futuras del otro. Pudiendo los cónyuges adquirir bienes, ya sea a título oneroso o gratuito,
incluso dentro del matrimonio y al mismo tiempo conservar todos los atributos del derecho de
propiedad (uso, disfrute, disposición y reivindicación) sobre los mismos.
Deudas personales
Cada cónyuge responde de sus deudas con sus propios bienes.
Consecuencia de la separación de patrimonios es que cada cónyuge responda de sus deudas
con sus propios bienes pues es como si nunca se hubiese celebrado matrimonio alguno.
(Artículo 328)
Separación de patrimonios por decisión judicial
Artículo 329.- Separación de patrimonio por declaración de insolvencia
Además de los casos a que se refieren los artículos 295 y 296, el régimen de separación es
establecido por el juez, a pedido del cónyuge agraviado, cuando el otro abusa de las
facultades que le corresponden o actúa con dolo o culpa.
Interpuesta la demanda, puede el juez dictar, a pedido del demandante o de oficio, las
providencias concernientes a la seguridad de los intereses de aquél. Dichas medidas, así como
la sentencia, deben ser inscritas en el registro personal para que surtan efecto frente a
terceros. La separación surte efecto entre los cónyuges desde la fecha de la notificación con la
demanda. Implica el abuso de facultades de administración de los bienes sociales por parte de
uno de los cónyuges que causa perjuicio al otro. Este abuso puede deberse a una disposición
inconsulta de bienes sociales, a una mala administración que pone en peligro los bienes
sociales o a no compartir los frutos de los bienes propios o sociales con el otro cónyuge.
Eso significa que ambos cónyuges se encuentran dentro de un régimen de sociedad de
gananciales y que uno de ellos al momento de administrar (ya sea de forma inconsulta o con
facultades) o disponer (sin el consentimiento del otro) causa un daño al otro. Un ejemplo
sería el de la venta de bien social sin el asentimiento del cónyuge. En este caso, uno de los
cónyuges haciéndose pasar por soltero vende a un tercero el bien social como si fuese propio
vulnerando el artículo 315
Esto da lugar a que estando bajo el régimen de sociedad de gananciales, se recurra al juez
para que en un proceso civil abreviado se determine el cambio de régimen, lo que igualmente
supone la previa liquidación del régimen de sociedad y su inscripción en el registro.
Separación de patrimonios por procedimiento concursal
La declaración de inicio de Procedimiento Concursal Ordinario de uno de los cónyuges
determina de pleno derecho la sustitución del régimen de sociedad de gananciales por el de
separación de patrimonios y, para que produzca efectos frente a terceros, se inscribirá en el
registro personal de oficio a solicitud de la Comisión de Procedimientos Concursales
competente, del deudor, de su cónyuge o del administrador o liquidador, presidente de la
Junta de Acreedores o cualquier acreedor interesado (Artículo 330.- Separación de
patrimonio a solicitud del cónyuge agraviado).
No obstante, lo anterior, en el supuesto de que al momento de iniciarse el procedimiento
concursal de una persona natural se encontrase vigente otro procedimiento de la misma
naturaleza previamente difundido conforme a la ley de la materia respecto de la sociedad
conyugal que integra, no se producirá la consecuencia prevista en el párrafo precedente en
tanto se desarrolle el trámite de tal procedimiento.
Dicho en otros términos, la declaración de insolvencia de uno de los cónyuges podría darse
en los siguientes casos:
● Su patrimonio personal es insuficiente para hacer frente a las deudas que tiene
● Carece de patrimonio
● Existen dudas respecto de qué bienes son propios y cuales sociales.
Fin de la separación de patrimonios
De acuerdo con el artículo 331 del código civil tenemos que:
Artículo 331.- Fin de la separación de patrimonios
El régimen de separación de patrimonios fenece en los casos del artículo 318, incisos 1, 3, 5 y
6.
Fenece el régimen de la separación de patrimonios:
● Por invalidación del matrimonio.
● Por divorcio.
● Por la muerte de uno de los cónyuges.
● Por cambio de régimen patrimonial.
Casos prácticos:
A) caso del régimen social de gananciales
El régimen de sociedad de gananciales es un sistema legal de régimen económico
matrimonial en el que los bienes adquiridos durante el matrimonio son comunes a ambos
cónyuges, independientemente de quién los haya adquirido. Sin embargo, cada cónyuge
mantiene como bienes propios aquellos que tenía antes del matrimonio, los que reciban por
herencia o donación, y los adquiridos con el producto de esos bienes propios.
Este régimen implica que, al disolverse el matrimonio (por divorcio o fallecimiento), los
bienes comunes se reparten equitativamente entre los dos cónyuges.
Para entender de mejor manera realizaremos el siguiente ejemplo:
Juan y María se casan bajo el régimen de sociedad de gananciales. Durante su matrimonio,
Juan tenía un coche antes de casarse, por lo que ese coche sigue siendo de su propiedad
exclusiva, es un bien propio. María, por su parte, hereda una propiedad de sus abuelos
después de casarse, lo que también es un bien propio de María, ya que se trata de una
herencia.
Sin embargo, durante el matrimonio, Juan y María compran una casa juntos, utilizando el
dinero de ambos. Esta casa es un bien común, ya que fue adquirida con el esfuerzo de los dos.
Además, Juan compra un coche nuevo con dinero que gana durante el matrimonio; este coche
también es un bien común, ya que se compró con ganancias obtenidas mientras estaban
casados.
Si en el futuro se disuelven, ya sea por divorcio o por fallecimiento de uno de ellos, los bienes
comunes (la casa y el coche comprado durante el matrimonio) se repartirán de forma
equitativa entre ambos. Sin embargo, los bienes propios de cada uno (el coche de Juan y la
propiedad heredada por María) seguirán siendo exclusivos de quien los tenía antes de casarse
o los adquirió por herencia.
Este es un ejemplo claro de cómo funciona el régimen de sociedad de gananciales, donde los
bienes adquiridos durante el matrimonio se comparten, pero los bienes previos o heredados
siguen siendo propiedad exclusiva de cada cónyuge.
B) caso de la separación de patrimonio
El régimen de separación de patrimonios es una modalidad legal que permite a los cónyuges
mantener la independencia patrimonial durante el matrimonio. Bajo este sistema, cada uno
conserva la propiedad, administración y disposición de sus bienes, tanto los que poseía antes
del matrimonio como los que adquiere durante el vínculo conyugal. Este régimen debe ser
pactado expresamente por los contrayentes mediante escritura pública, ya sea antes de la
celebración del matrimonio o durante el mismo, con autorización judicial (Código Civil
peruano, 1984, arts. 322–326).
Para ilustrar este régimen, se plantea el siguiente caso hipotético: Lucía y Fernando
contrajeron matrimonio civil en el año 2015. Antes de casarse, firmaron capitulaciones
matrimoniales mediante escritura pública ante notario, acordando regirse por el régimen de
separación de patrimonios. Durante su matrimonio, Lucía, quien ejerce la medicina, adquirió
un departamento en el distrito de Miraflores valorizado en S/ 550,000, usando
exclusivamente sus ingresos profesionales. Por su parte, Fernando, abogado, compró un
automóvil SUV de S/ 70,000, también con su propio dinero. En el año 2024, ambos acuerdan
divorciarse de forma amistosa.
De acuerdo con el artículo 322 del Código Civil peruano (1984), “en el régimen de
separación de patrimonios, cada cónyuge conserva la propiedad, administración y libre
disposición de sus bienes presentes y futuros”. En ese sentido, tanto el departamento como el
vehículo adquirido son considerados bienes propios, y no están sujetos a repartición o
división, puesto que no existe comunidad de bienes bajo este régimen. Cada cónyuge
mantiene la titularidad sobre lo adquirido, sin necesidad de justificar su separación en el
proceso de divorcio, siempre que los bienes estén a su nombre y no se demuestre que fueron
financiados conjuntamente.
Este régimen protege la autonomía económica de los cónyuges, lo cual resulta especialmente
útil en matrimonios donde ambos desarrollan actividades económicas independientes o
desean mantener sus patrimonios separados para efectos de orden, planificación o prevención
de conflictos futuros. Como señala San Martín Castro (2021), el régimen de separación “se
orienta a preservar la individualidad patrimonial de los cónyuges, excluyendo la posibilidad
de formar masa común de bienes” (p. 500). Por su parte, Vidal Ramírez (2020) enfatiza que
este régimen responde a principios de libertad contractual y respeto por la autonomía privada
de los esposos (p. 263).
Con esto quiero concluir que el régimen de separación de patrimonios permite a los cónyuges
tener un manejo económico totalmente independiente, excluyendo la posibilidad de reclamos
patrimoniales mutuos al momento de la disolución del matrimonio, salvo que existan aportes
comprobables a bienes del otro cónyuge que generen una acción de enriquecimiento sin
causa, lo cual debe discutirse en un proceso distinto.
Conclusión:
A través del análisis comparativo entre los regímenes patrimoniales de sociedad de
gananciales y separación de patrimonios, queda evidenciado que ambos sistemas responden a
diferentes concepciones sobre la administración y propiedad de los bienes dentro del
matrimonio. Mientras el régimen de sociedad de gananciales privilegia una visión
comunitaria del matrimonio —donde los bienes adquiridos durante la vida conyugal se
consideran compartidos y se distribuyen equitativamente al disolverse el vínculo—, el
régimen de separación de patrimonios garantiza una independencia económica absoluta entre
los cónyuges, protegiendo la titularidad exclusiva de los bienes de cada uno.
Esta diferenciación no solo tiene implicancias jurídicas, sino también prácticas y
emocionales, ya que el régimen elegido puede influir en la dinámica económica, en la gestión
de responsabilidades patrimoniales y en los posibles conflictos al momento de una disolución
matrimonial. En este sentido, ambos regímenes reflejan modelos distintos de organización
patrimonial que deben ser evaluados con madurez y previsión por los contrayentes.
En un contexto social cada vez más consciente de la autonomía individual y la igualdad de
derechos dentro de la pareja, es fundamental que las personas comprendan las implicancias
legales de los regímenes patrimoniales antes de contraer matrimonio. La elección informada
de uno u otro régimen no solo protege el patrimonio personal y familiar, sino que también
puede prevenir litigios innecesarios y fomentar relaciones más transparentes y equitativas. En
definitiva, el derecho patrimonial del matrimonio no debe verse como una simple formalidad
jurídica, sino como una herramienta para construir una convivencia más justa, ordenada y
consciente del respeto mutuo en la vida conyugal.
Bibliografía:
● Código Civil del Perú. (1984). Decreto Legislativo N.° 295. Congreso de la
República del Perú. https://www.legis.pe/codigo-civil-del-peru-actualizado/
● San Martín Castro, J. (2021). Derecho de familia (3.ª ed.). Lima: Palestra
Editores. https://palestraeditores.com/libro/derecho-de-familia_144905/
● Vidal Ramírez, J. E. (2020). Derecho civil patrimonial. Lima: Gaceta Jurídica.
https://tiendagacetajuridica.com.pe/producto/derecho-civil-patrimonial-juan-es
pinoza-vidal/
● Varsi Rospigliosi, E. (2012). Tratado de derecho de familia. Derecho familiar
patrimonial. Relaciones económicas e instituciones supletorias y de amparo
familia. (t. III). Lima: Gaceta
Jurídica.https://lpderecho.pe/bienes-sociedad-gananciales-derecho-civil/