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Unidad I Imagen Profesional

La imagen profesional se refiere a la proyección de la identidad personal en el ámbito laboral y está influenciada por la comunicación no verbal, el lenguaje corporal, el discurso y la vestimenta. La percepción de la imagen profesional impacta en la efectividad laboral y en la reputación de la persona o institución. Comprender y manejar el lenguaje corporal es crucial para una comunicación efectiva y para la creación de una imagen profesional positiva.

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Unidad I Imagen Profesional

La imagen profesional se refiere a la proyección de la identidad personal en el ámbito laboral y está influenciada por la comunicación no verbal, el lenguaje corporal, el discurso y la vestimenta. La percepción de la imagen profesional impacta en la efectividad laboral y en la reputación de la persona o institución. Comprender y manejar el lenguaje corporal es crucial para una comunicación efectiva y para la creación de una imagen profesional positiva.

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UNIDAD I

IMAGEN PROFESIONAL
1- ¿Qué es imagen?
Antes que nada, es importante conceptualizar lo que es imagen, la Real
Academia Española la define como: figura, representación y apariencia de
algo.
2- Ahora bien, ¿qué entendemos por imagen profesional?
El estudio de la imagen profesional está relacionado directamente con la
disciplina de la imagen pública (que abarca la identidad /imagen/
reputación corporativa/ organizacional etc.).
De esta manera, la práctica de la imagen pública tiene una aplicación muy
concreta que beneficia a cualquier persona inserta (o que va a estarlo
pronto) en el ámbito profesional, sea éste de cualquier sector: político,
artístico, empresarial o, incluso, deportivo.
Esta aplicación es la imagen profesional, la cual se refiere al manejo de la
proyección de la identidad personal en un ámbito laboral.
¿Qué es la imagen profesional? ¿Qué elementos la determinan? ¿De qué
manera se puede manejar?
Como profesional de cualquier área, es imprescindible el conocer y manejar la
propia imagen, pues de ello depende en gran medida el ser efectivo en el
ámbito laboral. Lo quiera o no, lo conozca o no, cada persona estimula una
cierta imagen en los demás.
La imagen profesional también ha sido llamada ‘imagen ejecutiva’ (Muniain,
2003) o simplemente ‘imagen’ (Vargas 1998). Muniain (2003) reduce la
imagen ejecutiva al solo aspecto de la vestimenta, mientras que Gordoa (2003)
ha relacionado el concepto de la imagen profesional con la imagen de una
institución: “Podemos definir la imagen profesional como la percepción que se
tiene de una persona o institución por parte de sus grupos objetivo como
consecuencia del desempeño de su actividad profesional”.
Lo interesante de esta definición es el que se introduce el concepto de
‘percepción’ (por parte de ciertos públicos o ‘grupos objetivo’) y que se hace
énfasis en lo referente a la actividad profesional.
El estudio de la imagen profesional tiene, inevitablemente, un antecedente en
las investigaciones realizadas acerca de la imagen (creada a través de la
percepción) que ciertos públicos tienen sobre una organización. La literatura
académica sobre la identidad corporativa examina los procesos por lo cual una
organización crea, cambia, y maneja su identidad corporativa, para tener un
impacto en su imagen pública. Estos procesos incluyen el examen de las
capacidades únicas mentales, físicas y emocionales de una organización, y la
forma en la que las audiencias perciben la identidad corporativa y desarrollan
una imagen mental (Ackerman, 2000; Moffitt, 2001; Olins, 1989). Se ha dicho
que una identidad poderosa es creada por una sistemática y bien planeada
creación y difusión de símbolos. (Olins, 1989). Olins identificó cuatro áreas
básicas de la identidad corporativa: La manifestación física de la organización;
sus productos y/o servicios; su información y comunicación; y las actitudes y
comportamientos de sus integrantes (1989). Precisamente, es en este último
elemento en donde se da una relación directa con la imagen profesional. Es
evidente que las actitudes y comportamientos de las personas que trabajan en
una organización impacten en la imagen global que ésta proyecta.

¿Cómo, entonces, es que podemos abordar el análisis y estudio de la imagen


de estas personas?:
En general, al concepto de imagen profesional se le ha relacionado con cuatro
aspectos: la comunicación no verbal, el lenguaje corporal, el discurso y la
vestimenta (Gordoa 2003; Vargas, 1998).
 Comunicación no verbal: La comunicación no verbal es un fenómeno
paralingüístico por el que se transmite información sin hacer uso del
habla, mediante contacto visual, expresiones faciales, gestos,
expresiones corporales y posturas; incluye el uso de señales, kinésica,
distancia, y entornos físicos, vocales y del tacto.
 Lenguaje corporal: El lenguaje es engañoso. Una persona puede decir
una cosa y pensar algo completamente distinto, o engañar
conscientemente a su interlocutor con mentiras. Sin embargo, engañar a
alguien con el lenguaje corporal es considerablemente más difícil, ya
que una gran parte sucede de forma inconsciente. En muchas personas,
los gestos, la expresión facial y también la postura general revelan de
forma clara lo que están sintiendo. Solo es necesario saber interpretar
las señales.

El que sabe interpretar correctamente el lenguaje corporal tiene una


ventaja asombrosa en la comunicación con otras personas. De esta
forma puede adaptarse a los sentimientos de la persona que tiene
enfrente y crear más fácilmente una atmósfera de conversación de
confianza. Esto repercute de forma positiva tanto en la vida personal
como profesional. Al mismo tiempo, entender las señales no verbales es
el primer paso para utilizar deliberadamente el propio lenguaje corporal.
En este contexto, no se trata de engañar conscientemente a otros, sino
de fundamentar lo que exteriorizamos con una actitud auténtica y
segura.

El lenguaje corporal es la forma más importante de la comunicación no


verbal, ya que la expresión facial, los gestos y la postura corporal son la
expresión más inmediata de nuestros sentimientos. La razón de esto es
que la mayoría de estas señales se emiten de forma inconsciente. Sobre
todo, en momentos emocionales de alegría, miedo, enfado o tristeza es
casi imposible dominarlo.

El lenguaje corporal engloba todas las señales conscientes e


inconscientes del cuerpo que dan información sobre el estado
emocional o las intenciones de una persona. Se incluyen aquí todas las
expresiones no verbales de los gestos, la expresión facial, la postura
corporal y el movimiento. No se incluye la lengua de signos, ya que es
solo una forma de expresión de nuestro sistema lingüístico (adquirido).
Cuando respiramos con impaciencia, giramos los ojos con molestia o
fruncimos los labios porque nos sentimos ofendidos, estamos revelando
nuestros sentimientos, incluso si lo hacemos durante una fracción de un
segundo. De la misma forma, al igual que estas señales se emiten de
forma inconsciente, también se pueden leer de forma
inconsciente. Este es el motivo por el cual hay algunas personas que no
nos gustan desde el primer momento, o que nos apasionan
inmediatamente sin que sepamos decir exactamente por qué. Percibimos
el lenguaje corporal mientras nos concentramos en lo que se está
diciendo o dejamos volar nuestros pensamientos.
Sin embargo, además de las señales corporales inconscientes, existen
las señales corporales conscientes. Estas se entrenan y están marcadas
por nuestro entorno cultural. Las utilizamos en las situaciones
adecuadas para dar un mensaje determinado o para fundamentar lo que
estamos diciendo. Algunos de los ejemplos típicos son el dedo índice
levantado para expresar "¡atención!", el pulgar levantado para expresar
aprobación o dirigir las palmas de las manos a la persona que tenemos
enfrente para sacar hierro a una situación o para mitigar un arrebato
emocional. Sin embargo, hay que tener cuidado en estas situaciones, ya
que el lenguaje corporal consciente debe ser leído en el contexto
cultural. Un determinado gesto con la mano puede tener significados
completamente distintos en otros continentes o en otros círculos
culturales.
Significado del lenguaje corporal
El lenguaje corporal tiene una gran influencia en la impresión que dan
las personas y en cómo se asimila lo que exteriorizan. No hay más que
echar un vistazo a fotos o grabaciones en vídeo de discursos famosos.
Ahí es fácil de identificar que no solo el contenido de un discurso
contribuye de forma decisiva al éxito, sino también la dinámica con la
que se expone. Así, el lenguaje corporal señala a los oyentes, entre otras
cosas, cómo de importante es el tema para el orador y de esta forma
constituye un criterio decisivo en su credibilidad.
Sin embargo, en el entorno inmediato personal o laboral también se
evalúa a las personas por cómo se adapta su lenguaje corporal a lo que
dicen. No hay nada más desconcertante que un compañero de trabajo
que diga con cara inexpresiva que se ocupa de la tarea, o un superior
que dirija la vista sin descanso por toda la sala mientras murmura que
encuentra interesante la idea que se acaba de exponer. Estos casos son
un claro ejemplo de cómo leemos el lenguaje corporal constantemente y
de cómo la actitud de otras personas a menudo revela más que el
contenido que expresan verbalmente. Si la persona que tenemos
enfrente percibe una discrepancia clara entre lo que se dice y el lenguaje
corporal, esto lo confundirá o lo irritará.

Como ya se ha mencionado, debes tener cuidado a la hora de utilizar o


interpretar el lenguaje corporal en un intercambio cultural, ya que no
todas las señales tienen el mismo significado en todo el mundo. Por otro
lado, el lenguaje corporal también abre posibilidades de
comunicación, incluso si no se habla el mismo idioma. Así, en
primera línea encontramos los gestos y expresiones faciales que ya se
utilizan de forma instintiva y que se entienden en todas partes del
mundo porque están relacionados directamente con las emociones
básicas del ser humano. Y una sonrisa se entenderá en casi todas partes
como una señal de accesibilidad y amabilidad. En el caso de todos los
demás gestos, es importante asegurarse del significado en cada uno de
los círculos culturales. Por ejemplo, mientras en Europa el pulgar
levantado normalmente significa aprobación, en Australia se entiende
como una grave ofensa.

Explicación del lenguaje corporal con ejemplos


El lenguaje corporal y la lectura de sus señales desempeñan un papel
importante en nuestra comunicación diaria. Esta comunicación está
caracterizada por el lenguaje facial, los gestos, la postura corporal y
los movimientos de una persona. Los siguientes ejemplos demuestran
cómo hasta los movimientos más insignificantes desvelan nuestros
sentimientos.
Expresión facial
La expresión facial engloba todos los movimientos que se pueden leer
en la cara de una persona. Una de las señales más importantes de la
expresión facial es la sonrisa. Hace posible la comunicación abierta con
extraños, muestra amabilidad, comprensión y alegría y constituye así la
señal perfecta para iniciar una conversación.
Las emociones se transmiten, en gran parte, a través de los ojos y la
boca y las facciones de la cara únicamente las intensifican. Una mirada
puede denotar interés, ausencia, afecto, odio, duda, curiosidad o miedo,
y todo eso lo podemos percibir en fracciones de segundo.
 Interés/curiosidad: los ojos están despiertos y abiertos y miran
tranquilamente a la persona que está hablando o al objeto del que se está
hablando para absorber toda la información de forma concentrada. Pero
cuidado: si el contacto visual directo dura demasiado, las demás
personas lo consideran rápidamente desagradable o pesado.
 Desinterés: la vista recorre la habitación o el entorno y se detiene aquí
y allá y después en otras personas y otros acontecimientos. Una mirada
completamente descentrada y sin movimiento es una señal de que
alguien se ha ensimismado y que está centrado en sus propios
pensamientos.
 Sorpresa: los ojos se abren bruscamente y las cejas se desplazan hacia
arriba.
 Ira/enfado: los ojos se aprietan, las cejas se juntan y la frente se frunce.
 Duda: se concentra la mirada, pero los ojos están inquietos, porque el
oyente reflexiona al mismo tiempo si puede creer lo que se está
diciendo. Dependiendo de la postura con respecto a lo que se está
diciendo, las cejas se pueden mover hacia arriba con incredulidad o
juntarse con irritación.
 Miedo: los ojos también se abren bruscamente con el miedo; al mismo
tiempo, las pupilas se abren ampliamente para poder percibir todos los
detalles posibles de la amenaza.
Si quieres aprender cómo leer el lenguaje corporal correctamente, lo
mejor es que prestes atención a las pupilas. Son especialmente
traicioneras, ya que sus movimientos no se pueden controlar de forma
consciente y sin embargo reflejan las emociones de forma clara. Así, las
pupilas se dilatan cuando sentimos alegría u otros estímulos positivos y
se estrechan cuando sentimos miedo o aversión.
Gestos
Los neurocientíficos han descubierto que las zonas del cerebro
responsables del recuerdo y el procesamiento de pensamientos son
adyacentes a la zona que gestiona los gestos. Esto explica por qué
algunas personas gesticulan al hablar incluso cuando están hablando por
teléfono y nadie las puede ver. Los gestos sirven en esos casos para
ordenar los pensamientos, establecer referencias y recordar
correctamente. Así, se trata de procesos que se llevan a cabo de forma
inconsciente y que se deben diferenciar claramente de los gestos
deliberados y adquiridos de los oradores, políticos o actores.
Adicionalmente, encontramos los gestos que hemos aprendido a lo
largo de nuestra vida y que sirven para hacer hincapié en nuestras
expresiones orales:
 Bienvenida: los brazos ampliamente desplegados que llevan a un
abrazo, o un saludo con la mano tendida desde lejos son señal de alegría
por la llegada de una persona.
 Defensa: los brazos cruzados con las palmas elevadas dirigidas hacia la
persona que tenemos enfrente sirven para protegerse. Indican que la otra
persona no debe acercarse.
 Ira: una mano cerrada en forma de puño indica que alguien está
intentado controlarse. Si se levanta, se entiende como amenaza violenta.
 Calmar la situación: la posición de las manos es igual que en la
posición de defensa, pero los brazos no están cruzados, sino que se
encuentran pegados al cuerpo. Con este gesto intentamos calmar a
alguien y mostrar que no tiene nada que temer de nosotros.
 Impotencia/desconocimiento: cuando alguien ya no sabe qué hacer en
una situación, lo expresa encogiendo los hombros repetidamente.
Estos son solo algunos ejemplos que muestran cómo los gestos de
nuestras manos sirven en el día a día para expresar determinados
mensajes. Esta forma de leer el lenguaje corporal la utilizan de igual
manera todas las personas de un círculo cultural.
Postura corporal y movimiento
La postura corporal indica claramente el estado emocional de una
persona. Con razón se dice que una persona feliz parece que flota,
mientras que las personas tristes más que caminar van arrastrando los
pies con los hombros colgados y la cabeza baja. Y también se puede
adivinar la autoconfianza de una persona a través de su postura
corporal. Cuando un jefe pasa con prisa por la oficina con la barbilla
levantada, el pecho hinchado y con pasos amplios, queda claro que es
consciente de su papel y que se define como líder. Por otro lado, los
movimientos apresurados y nerviosos, como pegar pequeños tirones de
la ropa o del pelo, o balancear rápidamente los pies sentado en el borde
de la silla, indican inseguridad y dan la impresión de que la persona
quisiera huir de la situación.
Movimiento
Los ejemplos indicados anteriormente muestran que la postura
corporal y movimiento no se pueden separar uno del otro en la
práctica. Una postura corporal determinada exige un tipo determinado
de movimientos. Es muy poco probable que una persona con una
postura corporal erguida que muestre orgullo camine de forma tímida, o
que una persona que camina por la calle de forma encogida y hundida lo
haga con pasos largos.
Asimismo, hay determinados movimientos que ofrecen mensajes
directos. En esta categoría se incluye, por ejemplo, sobrepasar una
distancia apropiada entre dos personas. El momento a partir del cual
nos encontraremos incómodos depende mucho de la persona que
tengamos enfrente. De forma general, permitimos que aquellos
conocidos que nos resultan simpáticos se acerquen a una distancia
relativamente corta. En el caso de los desconocidos, pero especialmente
de los superiores, una distancia determinada muestra respeto. Si alguien
se acerca demasiado, puede resultarnos amenazante o degradante. En
cualquier caso, se trata de una violación de límites que rara vez
provocará una reacción positiva.
Utilizar el lenguaje corporal de forma deliberada en el mundo laboral
Una vez expuestas las distintas clases de lenguaje corporal con
ejemplos, solo nos queda aclarar cómo podemos aplicar este
conocimiento en la comunicación en el trabajo. En el mundo laboral,
una de las formas comunicativas de un empleado es que este sepa
aplicar y cómo leer el lenguaje corporal correctamente.
Ya en la entrevista de trabajo, el lenguaje corporal desempeña un
papel decisivo. El momento en el que las dos partes se pueden formar
una impresión es limitado y, por eso, las señales no verbales tienen una
influencia mucho más fuerte de lo normal en la valoración de ambas
partes; ya que en ese momento solo se habla de habilidades técnicas,
pero no se puede aportar una impresión verdaderamente realista de
ellas.
Para los solicitantes del puesto, es importante dejar una impresión
distinguida y segura, aunque no arrogante. Asegúrate de ser consciente
de antemano (o pregunta a tus familiares o amigos) de qué gestos
delatan tu nerviosismo e intenta evitarlos de forma deliberada. Por
ejemplo, las personas que juegan con los mechones de pelo o se tiran de
la barba pueden intentar entrecruzar las manos en el regazo. Asimismo,
durante la entrevista deberías sentarte de una forma relajada pero
erguida. Si te reclinas en la silla con las piernas cruzadas, pronto darás
la impresión de no estar interesado ni motivado.
Por otro lado, los que realizan la entrevista deben prestar atención
principalmente a emitir señales positivas para crear una atmósfera
relajada en la entrevista y calmar al solicitante. Esto lo puedes
conseguir con una expresión facial amable y con preguntas ocasionales.
En caso de que tengas preguntas críticas, no confrontes al solicitante
directamente. En su lugar, aplica la eficaz técnica del sándwich,
combinando la crítica con la mención de aspectos positivos y quitando
así hierro al asunto.
Otra situación típica en la que el lenguaje corporal desempeña una
función importante son las negociaciones. No importa si se trata de
negociaciones de contratos con clientes o de una negociación salarial
con el jefe: estas negociaciones se caracterizan porque los negociadores
tienen pretensiones distintas y se debe llegar a un acuerdo. Los aspectos
sobre negociaciones de los que ya hemos hablado también sirven en
este caso. Sin embargo, además se pueden utilizar gestos deliberados
con los que indicar al interlocutor nuestra simpatía y al mismo tiempo
defender de forma clara nuestra opinión.
Una estrategia eficaz para las negociaciones es la denominada técnica
del espejo, en la que se adquieren discretamente pequeños gestos del
interlocutor y así indicar de forma reservada que en un principio se está
de acuerdo y poder entender por completo la “posición contrariaˮ. Si la
conversación amenaza con derivar en una discusión acalorada, cambiar
la distribución de los asientos puede ayudar a relajar la situación. Si,
por ejemplo, en un principio estabas sentado enfrente del interlocutor,
puedes utilizar algún pretexto para cambiar tu lugar al lado de la
persona con la que estás negociando, siempre y cuando lo permitan las
características del lugar donde os encontréis. Esto indica que al fin y al
cabo los dos tenéis presente el mismo objetivo y que solo os tenéis que
poner de acuerdo en qué ruta tomar para llegar hasta allí.
Si la discusión ya se ha iniciado, los gestos pacificadores, como por
ejemplo revelar una o las dos palmas de la mano (pero con cuidado de
no tomar una posición de defensa) o bajar tranquilamente las manos
puede aliviar la tensión.
Sin embargo, no nos debemos dejar alejar de nuestras propias
pretensiones y, si la situación lo permite, podemos indicarlo claramente.
De esta forma, cruzar los brazos, algo que normalmente debemos
evitar en las conversaciones, en este contexto es una señal de que se
han superado los límites y de que no vamos a permitir que nos
alejen más de nuestras pretensiones.

Sea cual sea la estrategia por la que te decidas, lo importante es que no


te dejes llevar por tus emociones y que mantengas siempre activado el
sentido que te indique qué señales son recomendables y útiles. Entonces
podrás usar tu lenguaje corporal de forma deliberada y en tu beneficio.

 Vestimenta: La manera de vestir transmite información sobre la


propia persona, comunica determinados aspectos de su
personalidad. Es una manera de expresión y de darse a conocer.
Podemos decir por tanto, que es una forma de comunicación no
verbal.
 Discurso: El discurso es la expresión formal de un acto
comunicativo, que se presenta bajo manifestaciones diversas
(discurso oral, escrito, por ejemplo). Desde el punto de vista
formal, el discurso suele constar de una serie de oraciones, pero
desde el punto de vista del significado tiene una naturaleza
dinámica; por ello, no es posible describirlo en términos de reglas
(como el caso de la oración), sino de regularidades. El discurso
no es un producto, sino un proceso cuyo aspecto más destacado
es su finalidad comunicativa

Definición
Se considera imagen profesional a la consciente construcción,
estimulación y manejo de una determinada percepción que ciertas
personas, públicos o audiencias tendrán sobre una identidad personal
específica, en un contexto y tiempo determinados, logrando una
relación de beneficio mutuo. Esta identidad personal se proyecta a
través de cinco factores: identidad-profesional, actitud,
comportamiento, discurso y vestimenta.

Al analizar estos cinco factores de la definición, vemos que tres son


visuales (actitud, comportamiento y vestimenta), uno es oral (discurso,
el cual también puede ser visual, a través de la escritura) y el último (la
identidad-profesional) es dependiente de cualquiera de los otros cuatro
(los cuales, a su vez, son elementos de la propia identidad personal, lo
que será analizado en su momento).

Definición
Se considera imagen profesional a la consciente construcción,
estimulación y manejo de una determinada percepción que ciertas
personas, públicos o audiencias tendrán sobre una identidad personal
específica, en un contexto y tiempo determinados, logrando una
relación de beneficio mutuo. Esta identidad personal se proyecta a
través de cinco factores: identidad-profesional, actitud,
comportamiento, discurso y vestimenta. De aquí en adelante, este
artículo estudiará a detalle las implicaciones conceptuales de esta
definición. Al analizar estos cinco factores de la definición, vemos que
tres son visuales (actitud, comportamiento y vestimenta), uno es oral
(discurso, el cual también puede ser visual, a través de la escritura) y el
último (la identidad-profesional) es dependiente de cualquiera de los
otros cuatro (los cuales, a su vez, son elementos de la propia identidad
personal, lo que será analizado en su momento).
IDENTIDAD
PROFESIONAL

IMAGEN VESTIMENTA
ACTITUD PROFESIONAL

DISCURSO

El valor de tu imagen personal en el ámbito profesional


La imagen personal habla por nosotros y en el ámbito profesional representa
una herramienta que puede actuar a tu favor o en tu contra. Cuidar tu branding
personal puede ser un valor agregado que contribuirá al logro de tus objetivos.
La imagen, además de ser un elemento personal, representa también un factor
elemental para el ámbito profesional, pues tu vestimenta hablará por ti y
podría contribuir a alcanzar los objetivos propuestos.
De acuerdo con estudios realizados el 55% de tu imagen está determinada por
tu apariencia, el 38% por tu comunicación no verbal y el 7% por lo que se dice
de ti.
Por este motivo, es importante que tomes en cuenta que el 93% de esta
impresión está determinado por la proyección que refleja tu imagen personal.
Según Karen Pine, Profesora de Psicología de la Universidad de Reino Unido,
lo que una persona viste causa un gran impacto en los demás y en sus
oportunidades profesionales. Del mismo modo, “la gente inconscientemente
asume algunos de los atributos y características asociadas con su ropa”, es
decir que, cuando tu atuendo luce profesional, te muestras más seguro y
responsable, en cambio, cuando tu apariencia es descuidada proyectas poca
importancia a tu trabajo.
Por otro lado, en el mundo de los negocios es importante recordar esta regla:
vístete para el puesto que quieres, no para el que tienes. Por lo tanto, tu
imagen debe ser congruente con la actividad que realizas y, si además esperas
ser promovido o tener un ascenso, tu proyección debe enviar ese mensaje.
Algunas recomendaciones que ayudarán a que tu imagen sea favorable:
– Vístete con un objetivo en mente: cada mañana antes de ir a trabajar piensa
en cuál es el mensaje que quieres mandar para los demás, ¿quieres verte más
formal y maduro o más juvenil y accesible?
– Evita las prendas arrugadas o sucias: inspecciona tu ropa con regularidad
para que evites sorpresas desagradables a la hora de vestirte.
– Aprende el lenguaje de los colores: los colores oscuros proyectan mayor
poder y liderazgo, los claros denotan accesibilidad y cercanía.
– Cuida tu higiene personal: cada aspecto de ti es importante, desde tu cabello
hasta las uñas. Por esta razón, el cuidado personal juega un papel fundamental.
– Pon atención a los detalles: ya sea el largo de tu corbata o falda, prendas
bien planchadas, accesorios adecuados, zapatos boleados, etc. Si cuidas los
detalles en tu imagen, las personas también pensarán que lo harás en tu
trabajo.
Identidad digital
Al igual que la identidad humana, la identidad digital se compone de las
siguientes características, datos y atributos:
Nombre de usuario y contraseña
 Fecha de nacimiento
 Número de seguridad social
 Historial médico
 Actividades de búsqueda online, como transacciones electrónicas,
 Historial de las compras y del comportamiento online
Cualquier interacción que ocurra en el contexto digital proporciona datos
sobre lo que hemos hecho y el ámbito en el que lo hemos hecho; esto es muy
relevante a la hora de seleccionar a un candidato atendiendo a su
comportamiento, personalización o marketing, dirigido a un público
específico, y otras redes sociales servicios de gráficos. En otros términos,
dejamos una huella digital tan grande como el número de individuos con los
que interactuamos.
La identidad digital se puede definir como el conjunto de información y datos
online sobre un individuo.
La identidad digital se compone de cuatro categorías de información/datos:
1. Elementos de autenticación: dirección de correo electrónico, nombre de
usuario, contraseña, apellido(s), nombre, pseudónimo, IP, dirección, etc.
2. Datos: personales, administrativos, profesionales, bancarios, sociales, etc.
3. Identificadores: fotografía, logo, imagen, avatar, etc.
4. Trazas digitales: contribuciones a sistemas de gestión de contenidos
públicos como Twitter, YouTube, Wikipedia, etc.
Hay cuatros maneras principales para proteger tu buena reputación online:
1. Ser sincero
2. Ser exacto
3. Ser coherente
4. Mantener el perfil actualizado.
Recordar que no basta ser profesional sino que hay que parecerlo, que el éxito
profesional va de la mano con la gestión de una correcta imagen personal y
que el 97% de nuestra comunicación es no verbal. Por tanto, en tus manos está
la imagen que deseas proyectar en digital o en persona.
Una imagen profesional en tiempos de home office
A pesar de que adaptarnos a cambios exige de un proceso natural que conlleva
tiempo y esfuerzo, el optimismo resulta clave para superar los retos.
Cuando las contingencias se presentan nos obligan a cambiar muchos de
nuestros hábitos y rutinas, de manera imprevista, volviendo necesaria una
adaptación rápida a las nuevas circunstancias. Tal ha sido el escenario
producido por la crisis sanitaria relacionada con el Covid-19.
Así, decenas de miles de profesionistas se han visto forzados a abandonar sus
oficinas y edificios de trabajo, para trasladar sus actividades laborales diarias a
su propio domicilio particular, ante la urgencia de quedarnos en casa con el
propósito de reducir significativamente el riesgo de contagio masivo.
Por tanto, para un número mayoritario de mujeres y hombres en edad
productiva, el teletrabajo sí es algo nuevo en sus vidas, lo cual implica, en
varios casos, la falta de atención hacia determinadas consideraciones cuya
inobservancia puede perjudicar su reputación profesional e incluso poner en
riesgo su empleo o negocio. Entonces, se torna imprescindible revisar algunos
aspectos que nos ayudarán a mantener el profesionalismo en tiempos de home
office.
¿Cómo gestionar tu imagen profesional frente al teletrabajo?
Evita sentarte delante de una fuente de luz: De esta forma no habrá contraluz y
Coloca la pantalla en un sitio fijo: Evita los movimientos con el teléfono o la
laptop
para no distraer al resto y verte poco profesional.
Posiciona la cámara a la altura de tus ojos: Esto permitirá que no te veas como
una persona sumisa (si tienes la cámara encima de los ojos) ni intimidadora (si
el lente está enfocando de abajo hacia arriba)
Intenta mirar a la cámara: Esta es una señal de que estás prestando atención y
dejando de lado otras actividades.
Evita ruidos de fondo: Ubícate en un espacio aislado de ruidos ambientales
con la finalidad de poder tener una comunicación efectiva.
Prepara lo que está atrás de ti: Sabemos que la cámara no solo enfoca tu
rostro, sino lo que está detrás de ti; por ello ordena tu espacio o de lo contrario
retira las cosas innecesarias para no perjudicar tu imagen.
Usa ropa apropiada: Es decir, acorde a la ocasión, evitando prendas brillosas o
que generen un reflejo o ruido visual durante la comunicación.
Si compartes pantalla, cierra las pestañas innecesarias: Esto evitará distraerte y
distraer a tus partners, además de resguardar tu privacidad.
No te retires sin motivo: Al igual que en una conversación face to face existe
un saludo y una despedida, en el trabajo remoto es importante que avises si te
evitarás verte oscura, propiciando contacto visual y una mejor comunicación
desconectarás.
Sonríe: Recuerda que la comunicación no verbal transmite más que la verbal,
por tanto sonríe y haz la conversación más llevadera.

PLANTEAMIENTOS:

1- ¿Cómo actuar frente a clientes?

2- ¿Cómo actuar frente a profesionales?


Caso 1: La Entrevista de Trabajo
Situación: María es una candidata para un puesto de alta responsabilidad en
una empresa multinacional. Tiene las habilidades y la experiencia necesarias,
pero el día de la entrevista se presenta con ropa informal, sin prestarle mucha
atención a su aspecto personal.
Problema: Durante la entrevista, los entrevistadores notan su apariencia y
sienten que no refleja la seriedad ni el profesionalismo que el puesto requiere.

Caso 2: Presentación a Clientes Importantes


Situación: Pedro es un ejecutivo que tiene que presentar una propuesta a un
grupo de clientes importantes. Es un excelente orador y ha preparado a fondo
su presentación, pero decide vestir de manera casual, pensando que lo
importante es el contenido de su presentación.
Problema: Los clientes, que están acostumbrados a una formalidad mayor, se
sienten incómodos y no perciben la propuesta con la seriedad que Pedro
esperaba

Caso 3: Trabajo Remoto y Videollamadas


Situación: Laura trabaja desde casa y tiene reuniones frecuentes por
videollamada con su equipo y clientes. Con el tiempo, empieza a descuidar su
apariencia durante las videollamadas, apareciendo con ropa casual y un fondo
desordenado.
Problema: Sus colegas y clientes comienzan a percibirla como menos
comprometida y profesional, lo que afecta su reputación dentro de la empresa.

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