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Parte 1-1

El documento narra la historia de un padre, Alan, que se despide de su hijo Gabriel antes de irse a cumplir una misión importante, mientras reflexiona sobre su pasado rebelde y su transformación en un hombre responsable. A través de recuerdos, se exploran las dificultades de su adolescencia, la relación con su hermana y las decisiones que lo llevaron a un camino oscuro, marcado por la culpa y la pérdida. Finalmente, se presenta un encuentro con una mujer que le ofrece la oportunidad de redimirse y cambiar su vida.

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Parte 1-1

El documento narra la historia de un padre, Alan, que se despide de su hijo Gabriel antes de irse a cumplir una misión importante, mientras reflexiona sobre su pasado rebelde y su transformación en un hombre responsable. A través de recuerdos, se exploran las dificultades de su adolescencia, la relación con su hermana y las decisiones que lo llevaron a un camino oscuro, marcado por la culpa y la pérdida. Finalmente, se presenta un encuentro con una mujer que le ofrece la oportunidad de redimirse y cambiar su vida.

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Parte 1: Conversación de padre e hijo

Si alguien me pregunta como fue mi adolescencia, diría que fue normal; por que si digo la
verdad seguramente me darían por demente.

Si por alguna razón tengo que describir como fue, lo más seguro diría que fue todo menos
agradable; a tal punto que mi cabeza se llenó de canas, literal.

En mi juventud me decían que era un rebelde sin causa, y para que negarlo, tenían toda la
razón. Era un desastre. Si soy sincero no estoy nada orgulloso de lo que era.

Cuando tuve la oportunidad de formar una familia, deje muy atrás a ese imbécil que era.
Ahora estoy muy orgulloso de la vida que llevo, y amo aquellos con los que comparto esos
preciados momentos. No podría pedir nada más.

Si debo agradecerle algo a alguien sería sin dudarlo a mi hermana. Gracias hermana por
aguantar a este idiota. Se que no te gustaban las flores pero no podía venir con las manos
vacías.

..........

....

...

..

Si dejamos mi vida privada de lado. Si me preguntas ¡Oye! ¿Irías al infierno por mi? ¿Yo como
respondería? ¿Piensas que me lo tomaría enserio? O ¿Sería otra mala broma del montón?

No pienses mal, pero haría el sordo haciendo que no escuche nada.

..

Si por algo razón me insistes por una respuesta, te seguiría ignorando.

Si por alguna razón tengo que dar una respuesta diría un honesto, no. Ahora ¿Que te aparece
si modificamos la pregunta un poco.

Si la pregunta es si ¿Iría al infierno por mi niño y esposa? . . Respondería con un simple, si.
Dudar sobre algo tan serio no solo es un insulto a mi persona, sino a los involucrados en ella.
Yo soy capaz de regresar a esa agüero lleno de parásitos olvidado por dios.

Ya eh visto al diablo en persona, y no es tan aterrador como dicen. Lo que más me preocupa
es el propio infierno en si. . . .

....

...

..

Un niño apoyaba la oreja en la puerta de la habitación de sus padres, intentando escuchar su


conversación.

Callar y tomar atención, no era suficiente para entender los susurros de la habitación.
Incluso si se pudiera silenciar a todos en el vecindario incluida la bozal de la señora María,
aún así los susurros no se comprenderían.

Incluso si no se pudieran entender su significado, eso no quita que se pueda entender el


propósito. El tono de cada una de las ligeras voces era diferenciable, por lo tanto se podría
darse una vaga idea de lo pasaba adentró. . . ¿Estaban discutiendo?

Sus padres eran ese tipo de parejas que casi nunca llegan a discutir. Cuando se hallaban con
diferencia de opinión, solucionaban su problemas con unos dos o tres minutos de diálogo,
yendo a un coqueteo incómodo de ver.

Ya estuvieron 12 minutos dentro, anormal para una pareja tan unida como ellos; aun más si
hace relativamente poco, el padre había sido victima de ataque cardíaco.

La ansiedad del momento obligaba al niño que se mordiera los labios inconscientemente. Él
menor hubiera sentido dolor si no estuviera tan concentrado en interpretar los susurros.

Si no fuera que había escuchado los pasos que se dirigían a la puerta, lo más seguro que el
infante hubiera comenzado a sangrar. Sus padres ya había terminado de hablar, y como
estaba yendo las cosas, si lo encontraban espiando, iba haber otro problema.
Sin pensarlo mucho, él niño bajo lo más rápido posible las escaleras. Sus pasos no tenían
cuidado alguno, por lo tanto se podían reconocer de inmediato, pero no le dio tanta
importancia.

Ya regresando al primer piso, alzó su mirada hacia la sima de las escaleras solo para ver a la
persona que salía de la habitación. Era su padre, Alan.

Alan, era un hombre de altura promedio. Su cabello era plateado o ¿Era un gris? . . . Espera
su cabello estaba cubierto en su totalidad de canas. Sus marrones ojos oscuros, daban
miedo a primera vista, pero solo era necesario unos minutos para vieras su amabilidad en
ellos. Su rostro compasivo daba ese aire de familiaridad, pero ahora su mirada reflejaba
todo menos felicidad.

—¿Papá?— dijo él niño.

—Wi. Perdón ya bajó Gabriel— respondió Alan.

Mientras, Alan, bajaba por las escalas, él se limpiaba su vista con su brazo derecho, y cuando
estuvo en frente de su hijo le pregunto.

—Gabriel, se sincero— se agachó y miro fijamente al niño— ¿Te as acercado a mi habitación?


—¿Yo?, Yo no. . .

—Gabriel te logré escuchar atrás de la puerta, sin olvidar el ruido que provocaste al bajar las
escaleras—digo Alan seriamente.

—¿Qué pasa? ¿Papá? Hace un momento estabas adolorido y ¿mamá? —Decía el niño aún
preocupado.

—«se nota que está preocupado. Debo de hacer algo.» — se dijo a si mismo Alan en su
inconsciente.

—Mamá está bien, está arriba. Gabriel escúchame, debo pedirte un favor. — dijo Alan.

—¿Eh? ¿Papá estas bien? —pregunto el niño lagrimeando.


—Si estoy bien, pero tengo que decirte algo. —respondió Alan con sinceridad.

—¡Que cosa papá? dime que pasa. —respondió él niño.

—tendré que irme por un tiempo, podrías cuidar a tu madre por mi, ¿Me harías ese favor? —
Dijo Alan.

—¿Qué dices?, ¿Adónde vas?, ¿Por qué ahora?—preocupado, y con aún más dudas él
pequeño niño arrogo esas preguntas al aire.

—Se que es inesperado, pero tengo que hacer algo importante ¿Okey?, Principito — Dijo
Alan.

—¿Importante?, Hace unos momentos estaban revolcándote en suelo del dolor, debemos
llamar a una ambulancia para que te revisen.— tomo su mano y jalo—No debes estar en
condiciones de volver a ser un detective. —decía el niño lloroso.

—Por eso es algo importante. — dijo Alan.

—¿Ah? ¿Vas al hospital?—decía Gabriel, angustiado.

—No, pero es algo similar, donde tengo que hacer un trabajo súper importante de héroe. —
respondió Alan.

—Perdón, no te entiendo, pero volverás ¿cierto?.—decía el niño ya más tranquilo.

—Si volveré, los amo que la solo idea de dejarlo vivir hace que me revuelva el corazón. —
Alan, respondió

Al instante que el canoso hombre mencionó la palabra corazón, abrazo a su hijo con tanta
pasión que él deseaba, que nunca se acabe ese momento.

—¿Me lo prometes por el dedo meñique?.—

Él niño un entre los brazos de su padre, pidió a su amado padre que juré todo lo anterior
dicho.
—¿No crees que eso es muy infantil para ti? — Decía Alan mientras fingía sorpresa.

—¡¿ME LO PROMETES?!—exclamo Gabriel.

—Si, si te lo prometo por el dedo meñique principito. —digo Alan, mientras que en su rostro
se dibujaba una enorme sonrisa — Cuando vuelva jugamos una partida de Ajedrez ¿Te
Parece?

—¿Eh?, ¡Siiiiiiiiiii!, Papá jugará conmigo. Por favor no te contengas. Siempre te dejas ganar .
— el niño emocionado respondió.

En el principio de la conversación él joven niño estaba al borde de las lágrimas, algo


inaceptable para un príncipe, pero normal solo tenia de 8 años. No importaba que tanta
madurez finja un niño, sigue siendo un pequeño que debe ser amado.

Alan, le acariciando la cabeza a su niño de cabello albar, prometiendo su regreso. Él se


dirigió hacia la puerta de su pequeña casa. Antes de tocar la puerta, dio un vistazo a su
pequeño príncipe, le mostró una sonrisa enorme, diciendo que todo estará bien.

.....

Entre sombras una voz transmitía un mensaje, con un peculiar acento.

—ay mi vida creo que tendrás que esperar mucho para esa reunión—

..

Parte 2: El “origen” de un presente Errado.


Había sido feliz con mi familia tanto tiempo. Esperen estoy iniciando mal la historia, mejor
“inicio” desde el principio.
Para ser sincero mi vida no fue nada especial la verdad. Todos mis días eran monótonos y
siempre buscaba nuevas experiencias, muchas veces arriesgaba mi seguridad. En muchas
ocasiones mataba de los nervios a mi hermana.

Mis padres eran unos bastardos, que nunca demostraron ni una pizca de amor. Creo que eso
influyó mucho en parte de mi adolescencia.

Todos cada uno de mis días me metía en problemas. Solo veía por mi mismo, en pocas
palabras era un sociópata.

En su momento tuve una rara filosofía de vida. El mundo es mi patio de juegos, los demás
simples espectadores de mi espectáculo; si ellos quieren unirse no había problema, siempre
en cuando no entorpezcan el show.

Ahora que lo pienso suena más a un mocoso en búsqueda de adrenalina y atención, que un
sociópata.

Bueno con esa idea estúpida y infantil lleve a la universidad. Aún me pregunto ¿Cómo
carajos llegue a la universidad? Siguiendo con la historia; aún en la universidad causaba
problemas, hasta el día que me expulsaron.

Por favor no me pregunten que hice, no lo diré.

Mi hermana era la más afectada por mi estupidez. La verdad en esos tiempos nunca me pare
a pensar en mi futuro y lo que ella sacrificaba por mí.

Creo que si no fuéramos hermanos, ella ya me hubiera votado de hace mucho.

......

Un día que ni recuerdo en realidad, todo nuestro entorno se volvió sombrío. Caímos en un
pozo sin fondo. El pozo era metafórico, y si, estaba hablando en plural, porque mi hermana
había caído conmigo. Un infierno en casi todo el sentido de la palabra.

En un principio intentamos huir del aquel lugar, pero al trascurso del tiempo nos
encontramos que nosotros no éramos los únicos. Habían varios que intentaban salir, pero
muchos otros que no querían escapar, sino intentaban recuperar ese horrible mundo que
llamaban hogar.
Ahora pensaran, que como ese lugar era 22 veces peor que vivir en Arabia Saudita siendo
mujer, me quedaría quieto; Ojalá me hubiera quedado quieto.

Aún me metía en problemas constantemente, pero en esta ocasión era para mantener “a
salvo” a las pocas personas que me importaban.

Entre hurto, secuestro, guarda espaldas, estafas y asesinatos. Aunque suena terrible lo
último, no era tal cruel. Siempre me aseguraba de darles una muerte rápida y sin dolor,
aunque si era posible darles una sepultura.

Un día donde el cielo estaba de un extraño color carmesí, mis puños estaban adoloridos, y
mis ojos vacíos de emoción, vi la esperanza. Es la única forma como lo puedo describir.

A diferencia del yo de esos tiempos, que solo vio a una chica de su edad. Ahora mi presente
yo, sin exagerar, podría decir que ella es la mujer más bella del mundo, pero para ser sincero
conmigo mismo, no me importó mucho en aquel entonces.

Iba seguir con mi camino. Ella iba ser una persona más en lo que iba olvidar después del
tiempo, pero ella me detuvo y me invitó a admirar el gran campo de flores.

Ese día estaba tan exhausto, que solo quería rendirme y caer al suelo, pero ella me dio las
fuerzas de mantenerme consciente unos instantes más.

La verdad, no sólo observábamos las flores, si no también hablamos de nuestros problemas


y ideales.

Era extrañó, nunca había sentido tan libre de escupir todo lo que pensaba y sentía, ni con mi
hermana me sentía con esa libertad. Era muy buena escuchando.

. . .c.c.c

...

.
Tiempo paso, y nos hicimos cercanos. Compartíamos mucho tiempo juntos, al punto que
podría considerarla una amiga, aunque eso no quita que ella me caía antipática en
ocasiones.

Siempre que intentaba buscarla dentro de las ciudades, encontraba un nulo rastro de ella.
Solo la podía encontrar en los campos de flores cercanos de los lugares que iba.

Era raro. Es como si ella me estuviera siguiendo para seguir con la charla que siempre la
dejábamos a medias.

Intenté buscarla para disculparme, pero simplemente no hallaba rastro de ella. Realmente
quería pedirle perdón, pero no podía poner todo mi tiempo y recursos en buscarla. Tenía
que cumplir con algunos trabajos para mantener a mis otras personas queridas “a salvo”

Grave error.

—Oye baboso, ocupa tu vida para algo. No quiero mantener otro vago, otra vez.—

Jajajaja Ahhh, que cariñosa era mi hermana mayor, aún recuerdo algunas de sus míticas
frases.

Hubiera sido más cuidadoso, o tal vez ella. . .

...
En un día de un horroroso cielo carmesí, la imprudencia de mis actos me alcanzaron. Las
consecuencias no me llevaron a mi, si no a mi hermana.

Irónico que me metí en esos problemas para mantenerla a salvo.

....

Con las manos manchadas de lodo, me aferre al cuerpo frio de mi difunta hermana, hasta
que nos encontraron.

No tardaron mucho en echarme la culpa de su fallecimiento. Bueno no estaban del todo


equivocados.

Si no fuera que yo acepté hacer aquellos trabajos, ella seguiría con vida. Eso me decían los
pocos que se atrevían a hablarme.

En mi frustración gritaba por ayuda, pero nadie volteaba a mirarme. Era como si fue un
leproso que nadie quiere acercarse.

. . . No sería del todo cierto si digiera que todos se alejaron de mí. Los pocos que me daban
palabras de consuelo, solo buscaban mi favor.

Esos tipos me chantajeaban para cometer horrores sobre aquellos que perjudicaban en esos
tiempos de guerra. Antes si desaparecía personas, pero lo hacía de una forma que no
sufrieran tanto en su deceso.

Muchas merecían morir, no lo voy a negar, pero otros pocos realmente me arrepiento de
manchar mis manos con sus vidas.

. . . No importaba cuanto decían que ya había cumplido con mi condena, yo sabía que en el
momento que me viera mi reflejo, lo que vería me repugnaría.

....

...
.

...

Era un día de otoño. Había un enorme manchón naranja en el cielo; mirando horizonte.
Sentado al borde de un risco pensando si realmente merecía la pena pelear otro día más.

Mi razón para luchar desaparecieron, lo que quedaba de mi, era un cuerpo vacío que perdía
la voluntad de no ceder.

Mis piernas colgaban del precipicio, y realmente la idea de ceder era cada vez más
tentadora. No tarde mucho en dejarme tentar por el vacío.

Iba a caer, pero en el instante antes de perder todo apoyo físico, una mano se me fue
ofrecida, y sin pensarlo la tomé.

La cálida pero pálida mano me ayudó a subir otra vez. Cuando recupere la compostura la vi;
Ella estaba apoyando sus delicadas manos en sus expuestas rodillas; su cabello blanco se
iluminaba con la luz del atardecer, eso se complementaba con su hermosa túnica carmesí.

Antes hubiera dicho que solo era linda, pero ahora tenía el corazón expuesto, podía admirar
la belleza que tenía al lado. Cuando volví en si, rompí en llanto, abrazándola rogando por
ayuda.

Yo pensaba que se negaría, antes la había tratado mal entonces era normal que hiciera lo
mismo, pero ella no me negó en ayudarme.

Me extendió su suave y cálida palma para que dejara de caer en ese pozo. Ella me dio la
oportunidad de cambiar, pero no me moldeo según sus ideales, si no solo me dio las
herramientas, y yo tenía que escoger las correctas para pulir el humano que era.
Pero ese cambio de mi persona no paso de la noche a la mañana, estuve que pasar mucho
tiempo con su compañía, ya que ya no tenía a nadie.

Sin familia, sin amigos, ni conocidos solo ella que fue la única que quiso quedarse conmigo,
la única que vio en mis intenciones de cambiar.

Tras varios meses de estar conviviendo con ella, comencé a desarrollar sentimientos hacía
su persona. Por un largo tiempo pensé que era agradecimiento por ayudarme.

Más pasaba el tiempo con esa bella mujer, mis sentimientos por ella incrementaban, y tras
mucha negación, reconocí mis sentimientos y tuve la valentía de confesarme.

Será mejor que corte la historia desde aquí, o si no nunca terminaría de hablar sobre mi
relación. Además que cierta parte me la quiero guardar. “Suspenso”

Por demasiado tiempo mis arrepentimientos y mis miedos me persiguieron, ahora que
volteo atrás veo, mis pesadillas al fin me alcanzaron para volverme hundir al infierno.

.......

...

Alan estaba caminando lentamente lejos de su hogar, y pensando para si mismo.

(Puta mal nacida ¡¿Por qué ahora?!)

Aunque estaba enojado, no podía detenerse ni desquitarse, no era el momento de estar mal
humorado, tenía que cumplir o para ser mas exactos obedecer.

Estaba recibiendo una llamada. Bueno decirlo llamada es dejarlo corto, lo más preciso sería
decir que tuvo una convulsión y un mal dolor de cabeza.

—«Apresurraté o tur familiá pagará por tu desobediencia Peón» —dijo una voz de un acento
peculiar dentro inconsciente de Alan.

—«Cierra el hocico jodida italiana ¿Wi?» —Murmuro Alan

—«Nó es italiano és un acent. . . .» —


—Lo que sea alucinación esquizofrénica — Interrumpió Alan

El hombre estaba renegando mientras se acercaba a la carretera. Alan ya estando presente,


miro por ambos lados de la carretera buscando un medio de transporte.

No pasó mucho hasta que logro visualizar un moto taxi a los lejos, levantando uno de sus
brazos para informar al taxista que necesitaba sus servicios. En menos de lo esperado la
moto taxi estaba a su lado.

—¿Adónde va señor? — Dijo el moto taxista

—. . . . . Llévame al acantilado de zona verde.— Dijo Alan

—Okey señor serían 10 soles.— respondió el moto taxista

Alan simplemente al escuchar esa respuestas, se subió al vehículo sin decir ninguna solo
palabra.

. . . .. . .

. . .. . . .

. . . . ¡¡¡Maneja bien conchasumade!!!

. . . . . ¡¡¡La luz estaba en roja huevon!!!

...

. . .¡¡Deja pasar paisano!!!

..

. . . ..

....
..

—Llegamos señor— Dijo el moto taxista

—Uhmm ¿Cuánto dijo que era? — dijo Alan

—Son 10 soles señor —respondió el moto taxista.

—Muchas gracias — Alan menciono mientras pagaba al taxista.

—De nada, que Dios lo bendiga.—Se despidió el taxista

Tras recibir su paga el taxista se retiró. Alan ni le importo eso, solo caminaba al borde del
acantilado.

Ya estando en el borde del acantilado, puedo observar la carretera que estaba a los pies del
precipicio. Admirando a los vehículos como venían y se iban.

—«Yas mataté de uná vez»— Resonó una voz en su cabeza.

—Ya cállate, lo haré — respondió Alan

Él extendió sus brazos, y con un pie en el aire balanceaba uno de sus piernas en el filo
precipicio.

Dando una última mirada a la vista que se apreciaba. Admiro por unos segundos el mar con
sus fuertes olas, a las aves que cantaban mientras volaban en el inmenso cielo, y a los barcos
que navegaban en ultramar. Alan con decepción, y pronunció las siguientes palabras.

—La vista desde aquí no está nada mal, pero aún prefiero ver la linda sonrisa de mi ángel. —
Tras lo dicho, él dio un paso adelante, provocando que caiga del precipicio. Desde la caída
ya podía observar donde iba hacer su punto de impacto. Sabía claramente que moriría, pero
no tenía miedo, solo una petición.

—Termina con este show rápido— reclamo Alan.

—Esta bien, me dejaré de juegos asesino. —

Dijo una voz que ya no provenía de la cabeza de Alan, si no de todas partes.

Él se detuvo, los carros, personas, el movimiento de los objetos, los seres vivos, leyes de la
física, leyes naturales y todo se quedó congelado en el tiempo.

Era imposible controlar el tiempo excepto que seas parte de este.

Alan no se sorprendió ni se inmuto, tal vez porque ni él mismo no podía moverse en el


espacio. Mientras aún estaba suspendido en el aire, su visión comenzó a nublarse. Las
imágenes se distorsionaban tiñéndose de un negro, abruptamente.

.....

.. . .

..

—Ya estas acostumbrado a esto, solo despierta.—

.......

..

.
.

.. .

. ...

..

.. . .

—Despierta Legendario Héroe del Arco. —

Parte 3: Regreso al infierno


... ..

...
...

...

..

Una voz hizo su presencia en la existencia de una habitación sin luz. Uno
pensaría que no habría nadie escuchado tales palabras, pero diferente a lo
pensado, si había un receptor.

Él escucho perfectamente esas palabras, pero no tenía ningún medio por


donde responder o reaccionar. No es como si no le importase; realmente
quería responder, pero su cuerpo adormecido no le permitía.

El cuerpo estaba dormido, pero su mente no. La locura y el miedo es algo


común que sentirías si estuvieras en su lugar. No sentía miedo ni estaba al
borde de la locura, a diferencia de otros, él sabía que le pasaba.

Incluso sabiendo su condición, algo le inquietaba. Aún no podía despertar.

En otras ocasiones hubiera despertado por voluntad propia, eso lo


inquietaba.

Pasaba el tiempo, y él ganaba más control sobre él mismo. No sabría


decirles cuanto demoró en general. Tal vez horas, días hasta incluso pudo
haber pasado semanas enteras, para que él lograra despertar.

.....

.
..

Cuando al fin logro levantarse, lo primero que vieron sus ojos morenos, fue
que el mundo no tenía color. No importaba a donde miraba todo era de un
fuerte negro intenso; por un momento él pensó que estaba ciego, pero eran
ideas sin fundamento que se rechazaron de inmediato.

Pasó un tiempo y comenzó a indagar sobre su entorno. Estaba encerrado en


una habitación de piedra sin salida aparente.

—¿Otra vez? ¿Por que estoy tan cansado? Acabo de despertar. Si por cada
vez que despierto con dolores, me dieran una moneda, ya tendría por lo
menos tendría unos miles de cientos — se decía el sujeto mientras se ponía
su mano sobre el cuello.

—¿Te sientes raro? Legendario héroe. —

Esa voz rebotó por toda la habitación, tomando por sorpresa al individuo
que estaba en el interior de esas paredes. La sorpresa no duró mucho hasta
que él hombre logro localizar el origen de esa voz, fijando su mirada a una
de las paredes.

—¿Quién me está hablando? — dijo el sujeto

—Mis disculpas quien le habla es el archiduque Albert III, hermano del actual
Emperador.— Dijo la voz

—Okey señor Duque Albert, dígame ¿Por qué no se muestra? —Dijo el sujeto

—usted más que nadie debe saber que no debo acercarme a usted, por la
enfermedades que puede contener y trasmitirme señor. Y Dime no sería
adecuado que también me diga su nombre como yo le dije el mío. —dijo el
duque
—Por lo visto estas informado, y de lo segundo mi nombre es Alan no hay
necesidad de usar mi apellido. ¿Cuánto tiempo tengo aquí? Verdad casi se
me olvida ¿PARA QUE ME NECESITAN? —Dijo Alan con toda seriedad.

—Un gusto señor Alan y a sus preguntas, primero durmió por 2 months, y a
lo segunda. Hay sospechas que uno de esos monstruos que capturó hace un
milenio a logrado escapar por desgracia. — Albert respondió educadamente.

Esa respuesta paralizó a Alan, por ¿miedo? Para nada, estaba con un rostro
inamovible diciéndose para sí mismo.

—Respira Tarado, no es momento de perder la compostura, no es el


momento de comportarse como un idiota sin cerebro. —

—¿Disculpa? — dijo el Duque algo confundido

—Disculpa, suelo hablar conmigo mismo. Ahora dime, que quieras decir con
¿Hace un Milenio?— pregunto Alan

—Hace por lo menos un Milenio, usted fue visto por última con el último
Serafín, y según los antiguos registros ustedes volverían si uno de ellos
lograba la milagrosa proeza de escapar. Si no fuera por el hecho que
logramos traerlo devuelta, diría que esos registros fueron manipulados por
lo fantasioso que sonaban.— dijo en Duque con alivio.

—O, nunca pensé que me convertiría en un cuento infantil. Salgamos un


poco del tema. ¿Cuando salgo de aquí? — Reclamo Alan.

En principio no hubo respuesta asignada a esa pregunta, solo un incómodo


silencio que duró un tiempo considerable. Solo se escuchaba las
respiraciones de los presentes, siendo este un momento conveniente para
él.

Alan, podía escuchar las leves respiraciones de los cercanos a él. No era
mucha información, pero era valiosa. No fue hasta que un estruendoso
sonido interrumpió ese vacío.
—Que te parece ¿Si sales ahora? pero antes debes quitase la ropa tenemos
que su quemar sus prendas, para evitar la propagación de plagas. — dijo el
Duque con toda seriedad

—Entendido pero, antes de quedarme desnudo, ¿Me entregarían un


uniforme? — hablo Alan

—Obviamente héroe. Guardias, otórguele al caballero del arco un uniforme,


y llenen de llamas esa celda. —Ordeno el duque antes de retirarse del lugar.

A los siguientes instantes que se dejó de pronunciar palabra alguna, se


escuchó a varios pasos alejándose lentamente de Alan.

Ahora hablando ¿si esto lo había confundió? no lo hizo, ni confusión o


inquietud, él ya había intuido que ya había varias personas en el lugar.
Tienes que ser idiota para no saber que un duque no estaría solo,
especialmente con un tipo que podría ser peligroso potencial.

Sin mencionar que había escuchado las respiraciones de los presentes.


Algunas de las respiraciones se esos tipos eran inusuales; hasta anormales
para una persona.

Esas respiraciones le preocupaban, pero esa no era la información más


relevante, solo la confirmación que no estaba solo. Era ideal tomar una
postura amistosa, para evitar problemas iniciales.

Alan esperaba en la habitación, pensando y planificando en su siguiente


jugada. Él se perdía en sus pensamientos, mientras paseaba en un lado a
otro, de la diminuta habitación.

Varios minutos dando vueltas en el mismo lugar pensando en posibles


escenario “realistas”.

Alan estaba tan perdido en sus pensamientos hasta que un ruido lo tragó a
la realidad, enfocando sus oídos aquel sonido, que al reconocerlo espero
unos segundos para decir.

—Se que están ahí, no es necesario que hablen solo denme el uniforme—
Los soldados se sorprendieron por la antelación del héroe. El héroe del Arco
era conocido por ser un sorprendente estratega, pero no esperaban que
fuera tan precavido, pero aun así no bajaron la guardia.

Los soldados se acercaron a la ubicación del héroe, deteniéndose en frente


de una puerta que lo separaba con el héroe de las leyendas.

El soldado que estaba enfrente de la puerta saco unas llaves del interior de
su uniforme, usándola para abrir la puerta, por fin viéndose cara a cara al
supuesto héroe.

Alan estaba en frente de la puerta cuando fue abierta, por fin conociendo la
apariencia de los soldados, pero a diferencia de Alan que estaba estos no
reaccionaron.

Los hombres solo se limitaron a entregar el uniforme de su imperio. Hecho


entrega del pedido, le dieron la espalda a Alan de inmediato.

Alan simplemente los vio sin ningún interés alguno; sería una mentira a
medidas. Alan estuvo mirando la apariencia de los soldados y sus
pertenencias unos segundos.

Ellos tenían la típica apariencia de un soldado de la edad medieval. Su


armadura de acero que cubría parcialmente su rostro, claro también hay
que mencionar las espadas que colgaban de sus cinturas.

Ellos cargaban entre sus brazos unos barriles, bueno todos menos uno que
usaba un uniforme amarillo a diferencia de sus compañeros.

Él uniformado no llevaba una espada, sino un arco y un estuche. Su


apariencia era de un adulto de mediana edad, de baja estatura.

—Muchas gracias, ahora con su permiso. —dijo Alan entras se escondía

Los soldados no respondieron a ese comentario ni reaccionaron, solo


siguieron en su posición rígida como si fueran estatuas, por un tiempo
indeterminado.
—Ya termine, ya pueden entrar y prender en fuego la habitación—

Cuando escucharon eso los soldados pasaron a la habitación. Cuando ellos


pasaron, arrojaron el contenido de los barriles por todos partes provocando
que todo el lugar termine bañado en ese mal oliente líquido.

Si teníamos que describir el contenido de los barriles, era una sustancia


líquida que tenía un acaloramiento entre marrón y amarillo. Si la sustancia
tenía el propósito de incendiar la habitación, era fácil intuir que era una
sustancia inflamable.

Ya terminando de bañar la habitación en ese líquido, todos salieron de la


habitación y se alejaron una distancia prudente.

Ya tomadas las medidas de seguridad, el tipo uniformado saco su arco y una


flecha de su estuche.

Con su Arco en una mano, y en la otra el proyectil; su compañeros chasqueo


los dedos, en consecuencia la punta de la flecha se envolvió en fuego.

Seguidamente apunto a la habitación con la flecha en llamas desde el arco,


pero él tipo estaba temblando ¿No tenía técnica en el arco, o tenía miedo al
fuego?

—Veo que estás nervioso, mejor déjamelo a mí. Después de todo yo tengo
mayor experiencia con el arco. — dijo Alan al saldado con el arco.

—Señor. . . Dijo señor héroe, usted no debe tocar un arma hasta que se
encuentre con el emperador. — decía el soldado que temblaba de miedo.

—Por fin hablas, pensaba que eras tímido. No te preocupes, te entregaré el


arco cuando apenas termine, sin mencionar que como veo ninguno de
ustedes a tocado un arco antes. — dijo Alan

—Como sabe eso. —exclamo el tipo uniformado


—Es fácil saberlo por sus manos, son muy gruesas para que tengan un buen
manejo en el arco. — Decía Alan mientras intentaba quitar el arco y la
flecha al tipo.

—¡No! . . . Perdón, no le daré el arma señor. — dijo el uniformado

Alan al escuchar eso se retiró y dejo que el tipo hiciera su trabajo.

Ahora que el uniformado tenía la vía libre para hacer su trabajo, siguiendo
con su mala posición y temblores involuntarios, era de esperarse que fallara
el tiro. La flecha no viajo más de dos metros.

—bueno ¿Ahora me pasas el arco? — dijo Alan

—. . . . .Está bien señor, pe. . Pero devuélveme el arma cuando termine. —


dije el uniformado

Alan ignoro esas palabras solo tomo el arco y la flecha del suelo posándola
en el arco, después el arquero apagó su mente y solo se concentró en
disparar esa flecha a la habitación.

Tan simple como tener la postura correcta, la vista enfocada en el objetivo;


tomar la flecha de forma correcta, y soltar la cuerda tensada. Cuando la
cuerda se le dejo de tensar, la flecha desapareció del arco.

La flecha salió volando hacía la habitación, y sus llamas encendieron la


habitación de piedra. Todo hay adentro ardieron en llamas al instante.

Los soldados no retrocedieron por el fuego, pero el temblor en sus huesos


se escucharon.

—Señor deme el arco. — dijo el uniformado

—. . . . . — Alan no respondió.

—No lo volveré a repetir. El Emperador no quiere que posea ningún arma


hasta su audiencia— El uniformado levantó su voz.
—SEÑOR SERA MEJOR QUE ME DE EL ARCO, O ¡¡EL EMPERADOR LO
ACUSARA DE ALTA TRAICIÓN!!. — Volvió a decir el soldado.

—Que tonto son, ¿Enserio piensan que me iba a caer en esa mentira?

. . .c.c.. . . .

. . . C. . .c.

. C. .c .

...

...

..

—¡SEÑOR DEME EL ARCO! —


El uniformado grito de forma monstruosa. Él tipo paso de uno a cien en
menos de 5 segundos.

Su rostro inexpresivo, paso a transformarse al de un ser deforme totalmente


llevado por la rabia. Su rostro ya no se podría reconocer como humana.

Los soldados que estaban presentes no intervinieron. Con una voz silenciosa
se quedaron quietos, observando como su líder estrangulada al invocado.

—Oh mierda, esto si salió mal. —dijo Alan

El ahora monstruo usaba ambas manos para estrangular a Alan. El hombre


no intento impedir el estrangulamiento, pero su otro yo le exigía que se
defendiera. Estaba siendo destrozado, él aire no llegaba a sus pulmones que
haría un hombre común y corriente?
—Maldito ángel. No hay cambiado nada, siguen siendo los mismos idiotas
que siempre. —Decía Alan con su voz rasposa mientras perdía el aire.

Pero el ángel no le importo esas palabras, siguió estrangulando a Alan. Lo


único que le importaba al monstruo en ese momento, era matar al tipo
frente a él.

Él solo sentía rencor. Las órdenes gravadas en él era lo único que importaba
seguir.

Alan estaba en aprietos iba a morir por esa aberración, pero no iba a morir
ahora no por el momento.

—Dame el arco señor. —dijo el monstruo

—¿Aun sigues con eso? ¿No? — de forma rasposa Alan dijo.

—Entonces te lo arrebatare de tu cadáver. —

—Esa fue una respuesta muy cliché, amigo ¿De dónde saliste? —

Esa fueron las últimas palabras antes que esa cosa comenzó a herir el cuello de
Alan, el monstruo ya no quería estrangulando, esa cosa quería destrozar su cuerpo.

Alan, ya no podía aguatar más el dolor, si el tenía un plan para salir con vida de
esta situación, tenía que hacerlo, ahora no moriría.

«Espero que funcione.»

Se dijo Alan, antes de tomar su arco con más fuerza, intentando tensar la cuerda
del arma.

A simple vista esa acción parecía inútil, solo la afición de un nombre que se
aferraba a algo, para sobrevivir; eso diría cualquiera que no supiera sobre él.

Entre el mango y la cuerda, solo había aire pero de repente una luz ocupo el lugar
del vacío, y así mismo se dio forma de una flecha. Alan al ver la flecha no espero
más y disparó el proyectil contra el suelo.
Alan cero sus ojos ante el impacto, el monstruo no le importaba nada y seguía con
su cometido, hasta que ambos salieron volando por una explosión.

.....

...

...

..

..

..

..

«Una explosión devastó el callejón, pero no baño a los “presentes” tal vez porque
solo era una onda de choque, no necesariamente siendo dañina. Las paredes y el
techo les cayeron encima. A los soldados están entre los escombros ha salvos, pero
el Ángel no sufrió con la misma suerte, su cabeza había sido aplastada por una
pared, dejando sus sesos y sangre regados por todas partes. Si hablamos del
causante de la demolición, salió expulsado del edificio, cayendo entre árboles del
bosque o al menos eso creemos.»

—Inútiles humanos no pueden hacer un simple trabajo.

—Señor le ruego que nos de otra oportunidad, para demostrarle ser dignos de su
confianza.

—. . . .Si no fueran útiles ya hubiera seguido con mi propósito, ya saben que deben
hacer.

......
...

...

...

...

...

…. .

Mientras tanto en una zona alejada.

—Maldita sea. Sabía que algo andaba mal, pero no me esperaba que ese tipo fuera
un ángel, ¿por eso me trajiste, no?— dijo un tipo con un Arco.

Parte 4: EL MEJOR ARQUERO CONTRA EL


MEJOR VELOCISTA.

. .c. . . .
...

....

..

..

..

Si uno piensa en las grandes ciudad de nuestra actualidad, seguramente pensaras


en los grandes edificios, gran cantidad de gente y de autos, graves problemas de
contaminación y delincuencia. Ahora si hablamos de las grandes ciudades del
pasado ¿Que hay de diferencia con nos nuestros? Que los edificios no eran tan
grandes y es más fácil hacer Parkour entre los techos, después el resto el peor.

Un territorio inmenso que está repleto de construcción de concretó, piedra y cuarzo,


entre edificios, palacios calles, y estatuas, así se describiría la ciudad más grande
del Territorio humano, shuroo El lugar donde se libro la ultima batalla con la
extinción, ahora quitando eso de lado, un tipo con un arco saltaba entre los techos
de esta ciudad, evitando ser visto por los transeúntes.

—Sera mejor que me detenga, tengo que tener una lista de prioridades, pero antes
debo dar un repaso de lo sucedido, para saber tengo que tener en cuenta.— se dijo
a si mismo Alan mientras se acostaba en un techo.

«primero desperté en una prisión, segundo me atacó un ángel y juzgando por su


actitud era uno de la ira, tercero los soldados que lo acompañan no tenían razón en
si, entonces se podría decir que en ellos se usó nigromancia o magia de sombras,
entonces ahora los ángeles ¿Pueden usar magia? Eso sería peligroso pero no tengo
que sacar conclusiones apresuradas, posiblemente alguien más estaba
manipulando a esos hombres, tercero termine en un bosque con varias especies
que no he visto antes, seguramente son los mismos que conocí en su momento,
pero como veo evolucionaron, claro en mil años nada se queda igual y por último, la
seguridad en esta ciudad es una mierda.»

«Ahora ponte pensar sobre los cabos sueltos, ya que ya no hay animales que me
quieren matar. El lugar donde estaba era uno alegado de la civilización, entonces
no querían que nadie supiera de mi, carajo me querían usar como un arma, pero
ella no me traía aquí solo por eso, debe haber una razón. Mejor dejo de hablar
conmigo mismo, debo recolectar información.»

Cuando terminó de hablar, le prestó atención al agradable cielo azul que había
encima de él, era bello, mucho más agradable que de su mundo, al tomarse un
minuto logro visualizar una nube, parecía tener forma de un niño agarrado de la
mano de alguien. Podría ser cualquiera, su abuelo, su padre, su tío, pero a él le
gustó pensar que era su madre, ese pensamiento le tocó él alma.

—Por favor que ellos estén bien — se decía Alan mientras un grato recuerdo se
visualizaba en su cabeza.

Alan se levanto del suelo y observo el paisaje que lo rodeaba aburriéndose de éste
en el instante, comenzó a correr y saltar sobre los techos de la ciudad. Mirando en
las calles las especies que estaban hay, si uno piensa en eso, seguramente pienses
en una sana convivencia entre los ciudadanos, pero la realidad supera la ficción, las
“personas” apenas se toleraban entre sí, la única razón por la que no se mataban
es por que querían vivir un día más, igual que el infierno no quieres enojar al diablo
para no ser tu tortura más dolorosa.

Ahora si te imaginas a Alan correr y saltar entre los techos de aquella ciudad,
pensarías que él tipo se movía a una velocidad sobrehumana, saltando y corriendo
largas distancias, pero algo muy legos de la realidad, Alan si tenía un cuerpo que
superaba el promedio incluso lo tenía marcado, pero eso no significa que sea un
súper humano. Solo hacía carreras cortas y saltos no mayores a los tres metros y en
vez en cuando algunas volteretas, pero de todos modo era un humano tenía que
descansar, en un trascurso de 5 minutos no cubriendo una gran distancia, solo la
necesaria para llegar a un lugar donde le darían las respuestas que necesitaba.

....
..

(Paso)

..

(Paso)

(Paso)

...

En una libroteca con enormes estanterías llenas de libros, cada uno de los libros
contenía todo el conocimiento que se fue almacenado durante la mayor de la
historia, a cualquiera le interesaría, pero si tu promedio de vida es de 30 años, no la
desperdiciadas en leyendo o aprendiendo, pero si tu vida se basa en conocimiento
eso valdría la pena.

Se podría decir que al único que le llamaba la atención los libros era un joven de
aspecto delgado, que se apoyaba para caminar en un bastón ortopédico o algo
similar a eso, en niño apenas podía caminar bien, pero incluso teniendo problemas
para caminar normalmente, eso no le quitaba su gusto por el conocimiento, por eso
paseaba diariamente por los pasillos de la libroteca, viendo cual sería el siguiente
libro que iba a leer.

—¿Cuál será el libro que leeré hoy? — Decía el chico alegremente.

Al pasar el tiempo el chico puso su atención en un libro, era una rojo y grueso que
estaba fuera de su alcance, pero el niño no se rindió tan fácilmente, estiró su único
brazo disponible para tomar ese libro, pero no lo alcanzaba incluso intento dar un
salto para tomarlo, pero no lo logro solo perdió él equilibrio cayendo al suelo.

—. . . Auch, no tuve que hacer eso ¿Pero que hago? —Dijo el chico
—¿Qué te parece? Pedir ayuda. —dijo una voz amistosa.

El chico levanto su mirada arriba para ver al dueño de esa voz amistosa, que el
misterio no duró mucho la apariencia del hombre era algo inusual, tenía puesto un
uniforme que el chico ya estaba familizado de ver diariamente, pero el rostro del
sujeto estaba cubierto en telas especialmente la parte de inferior de su rostro, solo
se podía visualizar sus claros ojos café.

—¿Querías este libro? — dijo el nombre de aspecto singular, mientras enteraba libro
al chico en el suelo

—Muchas gracias soldado, ya puede retirarse,— Dijo el chico mientras se levantaba

—Ahora me retiro, solo quiero investigar algo. —Dijo el sujeto

—. . . Que inusual, los de tu clase no son de investigar. —Dijo el chico.

—Esta pasando cosas inusuales últimamente, y creo que tiene que ver con el
pasado de los imperios, pero si usted es muy amable de contarme sobre aquello
estaría muy agradecido. — dijo el peculiar nombre.

—Sera un gusto, no hay mucha personas que me quieran escuchar, dices que es
una pérdida de tiempo. —dijo el chico

—Mucha gente dice eso, pero saber de nuestro pasado nos hace mejores. — dijo el
soldado

Tras esa leve conversación ambos se sentaron, el niño comenzó a contar sobre la
historia que fue registrada en los libros, el tipo uniformado escuchaba atentamente
las palabras del niño.

El niño hablo sobre los conflictos políticos y guerras entre especies, la llegada de
Dios a la tierra, la guerra entre los siervos de Dios contra los mortales en la tierra, la
aparición de cuatro leyendas, el fin de la guerra, aunque eso último en la actualidad
se consideran exageraciones de los hechos, al menos para el chico, pero a
diferencia del uniformado este se veía serio, hasta incluso decepcionado, no estaba
claro por que, pero pensaría él vivió eso peor era imposible. Si dejamos eso el niño
siguió hablando de lo que paso después de la guerra, la reconstrucción de las
ciudades, las plagas e dificultades que tuvieron las nuevas generaciones en
adaptarse a los cambios, los temas políticos sobre los derechos de población, las
innovaciones científicas y mágicas que ayudaron a mejorar la calidad de vida de la
gente.

—entonces eso fue lo que paso durante este milenio, interesante.— dijo él
uniformado.

—Eso sería un resumen de lo importante, aún que creo que la mayor parte de la
historia que cuentan es una exageración hasta faltan partes. —Dijo el chico

—Mmm ¿eso crees?— dijo él uniformado

—Si lo creo, no importa cuanto lo piense siempre encuentro incoherencia en la


historia que nos quieren contar. Incluso en el incidente que paso recientemente en
Kaishi to shūryō. —Dijo el chico

—¿Qué pasó en ese lugar? —dijo él uniformado

—¿Qué no sabes? Tenía que suponer que no te lo dijeron. Supuestamente el cristal


de maná de esa ciudad de elfos por fin se quebró, dejando a escapar al “Arcángel”
que tenía prisionero. Antes que haga un masacre la emperatriz Laura Maycher,
acabó con él, explotando toda la ciudad, pero no están seguros de eso. Claro sin
mencionar que están mandando tropas a las celdas de maná para evitar un
incidente similar. Aunque si me pides mi opinión me parece una falacia para calmar
a los pueblerinos. —dijo el chico mientras por fin abría el libro que tenía pensando
leer.

—Así que fue eso. — diciendo eso el tipo uniformado se levanto de su asiento y
consiguiente dijo —Muchas gracias me as ayudado mucho en mi investigación.

—Fue un gusto ayudar, y antes que se vaya ¿me podría decir su nombre?. — dijo el
chico

—No es necesario, soy alguien fácil de olvidar, para un simple hombre que sabe
utilizar un Arco. — Dijo el uniformado antes que retirarse.

—Un simple hombre eh?


........

...

..

...

..

—Entonces si soy una leyenda. —

Se decía Alan mientras observaba una estatua en el centro de la ciudad. Algún


extranjero diría que es una decoración, lo mismo dirían los que viven en el lugar,
pero los pocos que saben la historia del país dirían confiados que el objetivo de la
estructura no era decorativo, si no de homenaje a los cuatro héroes que en un
pasado dieron sus vidas para salvar este mundo de la furia de “Dios” y sus siervos,
algo curioso que eso mismo dice la inscripción en la base de la estatua.

—Entonces ¿Entonces los cuatro éramos hombres? Jajajaja qué hijos de puta. —
Decía Alan ante la decepción y amargura.

—De que estás hablando hombrecito. — Hablo un Hombre reptill

—Nada escamoso compatriota solo estaba hablando conmigo mismo. — respondió


Alan al reptil

—Eres un bicho raro. — dijo el reptil antes de retirarse.

—Vaya la juventud de ahora no respecta a sus leyendas. —Dijo Alan mientras


agachaba la cabeza y se retiraba del lugar, acomodándose las telas que cubrían su
rostro.

Arg
Pero un desagradable ruido lo detuvo, había escuchado eso antes y no era bueno.
¿Pero de dónde provenía? Había varias personas en el lugar, ¿Tal vez si lo dejaba
pasar?

«No puedes pelear ahora Alan, no tienes ninguna flecha a disposición y si usas tú
energía para materializar una, vas acabar muerto y de paso lastimarías a mucho
inocentes» pensó Alan para si mismo.

Ignorando ese ruido siguió caminando entre la multitud, pero el sentimiento de ser
seguido aún persistía.

Ti

«Joder aún sigue ese jodido ruido, tendré que detenerlo ahora mismo antes que eso
me ataque primero.»

Alan apenas terminar ese pensamiento, su cabeza fue tomada y estrecharse contra
una pared. Los transeúntes se asustaron por el repentino hecho, pero aún más por
la bestia que lo provocó, era un monstruo con todas sus letras. El ser tenía la
apariencia de un hombre reptil pero con grotescas mutaciones y carne descubierta
por todas partes, sin mencionar su inquietante color rojo. Los transeúntes ni se lo
pensaron dos veces antes de huir de la escena, era normal no querían morir por tal
monstruo.

La bestia se retiraba del lugar al pensar que su objetivo había sido aniquilado. Si
hablamos de su víctima él estaba en el suelo murmurando pero no sé levantaba.

—Muerto, ya está muerto.

—muerto.

—¿Muerto? Eso ni se lo cree mis padres, hijos de su Santidad. — Dijo Alan mientras
apuntaba con su arco al quien intentó matar. —¿Espera son dos?

Esas bestias al ver que su objetivo no estaba muero, sus rostros se retorcieron y
fueron en contra del Alan.
—Idiotas. —Dijo Alan mientras en su arco se manifestaba una flecha de energía.

Alan soltó la flecha de su arco, dejando que sea disparada hacia las bestias sin vida
en su mirada. Pero las bestias ni se inmutaron, la flecha cuando llego a la misma
distancia de sus objetivos explotó y hizo desaparecer en su totalidad.

29

—Eso fue fácil. —Dijo Alan.

Pero apenas lo dijo, varios monstruos salieron de las calles y acorralaron a Alan.

—Mierda, pero ni mencioné esa frase. — Dijo Alan mientras volvía a tensar la
cuerda de su Arco.

28

Volvió a disparar una flecha, que ciego a todos los presentes, y cuando la luz se
despejó Alan había desaparecido del lugar, algunos de los monstruos estaban
confundidos pero otros salieron corriendo, no por que tuviera miedo, si no por que
estaban persiguiendo a su objetivo.

Alan sabía muy bien que no podía combatir contra esa gran cantidad de “Ángeles”
si tenía que matarlos, tendría que hacerlo por separado.

—Mierda, ¡Rápido! Rápido rápido, necesito una armaría.—Dijo Alan mientras volvía
a corre y saltar entre los techos.

Pero incluso si tenía una ventaja en un principio, lo alcanzaron en poco y solo le


quedaba defenderse para no morir.

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Tres flechas, fueron disparadas a tres objetivos, los tres murieron de forma grotesca
sus carne fue desintegrada, pero Alan no le importo y siguió corriendo pero no duró
nada hasta que fue Interceptado, pero Alan volvió a disparar.

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Volviendo a desintegrar a sus enemigos, no era nada heroico si no solo era la


supervivencia de un hombre.

—Ya me cansé, ya no debo disparar flechas de energía, terminaré muriendo si sigo


de esta manera. Solo pido un milagro. — Dijo Alan,

Alan cuando terminó de decir eso el suelo bajo sus pies se derrumbó, tuvo que
pasar en el peor momento, no podía quedarse quieto o lo atraparían y matarían.
Eso pensó en un principio pero el lugar donde cayó era una armaría, Era algo muy
conveniente.

—Esto es muy conveniente, pero no me voy a quejar. — Dijo Alan mientras tomaba
todos las flechas que podía.

Paso un tiempo desde Alan cayó en el edificio, pero esa leve porción de tiempo
basto para que el resto de esa cosas lo alcanzara. Pero esas cosas no atacaron a lo
loco, si no priorizaron la estrategia y sus números para rodear el lugar.

Al menos eso duró hasta que Alan salió de establecimiento. Los “ángeles”
rompieron su formación y se dirigieron a su objetivo. Pero Alan no huyo, solo
comenzó a disparar las flechas de su Arco, disparar y evadir, esa era la clave de la
victoria, correr cuando sea necesario, disparar a la cabeza era la mejor opción, si
uno podía disparar, clavaba las flechas directamente a sus enemigos, así pasando
tiempo acabando cosas del infierno.
Al terminar, el único que estaba de pie era Alan, pero no estaba ileso de baño tenía
moretones, razones, su respiración era agitada, su cuerpo quería dejarse caer pero
no era el momento, tenía que escolar de hay lo antes posible.

—Mierda, ya no es lo mismo que cuando era joven. — dijo Alan con claros signos de
cansancio y dolor.

—Solo se, me lo han contado pero bueno que soy joven. —

—¿Quién dijo eso? —Dijo Alan

—Disculpa por asustarlo, me presento me llamo Drice Graviar Campeón de la


humanidad. —

El dueño de la voz se hizo presente en el lugar mientras caminaba entre los fríos
cuerpos destrozados y desangrados de lo que eran antes eran seres sin vida. Si
ahora hablamos de la apariencia del sujeto, era un joven de cabello largo y oscuro,
sus ojos azules eran hipnotizantes como de un gato, sus ropas eran holgadas y
coloridas, que cubrían las katanas que tenía amparadas en la cintura, pero incluso
con eso su aura siniestra era algo que no se podía ignorar.

—Primero das miedo segundo ¿Qué es un Campeón? Y segundo ¿Qué significa eso?
— Respondió Alan.

—Que amable es usted señor y ¿Cómo no sabe sobre los campeones de los
imperios? — Dijo Drice

—Perdón acabo de llegar, no estoy bien informado sobre el mundo, supongo que
son los más fuertes del imperios o policías — Dijo Alan con toda sinceridad.

—Ya veo, entonces seguiré con mi deber, Señor usted está acusado por alterar la
paz, matar a inocentes y escapar de prisión. — reclamo Drice.

—Perdón, pero no puedo ir prisión, por varias razones, una de ellas por que soy
inocente segundo que el gobierno actual para que trabajas, está metido en varios
Juegos sucios que estoy investigando.—Dijo Alan.
—Lo que diga señor, tendré que hacerlo por las malas. — Dijo Drice antes de
ponerse en guardia.

Drive se arrodillo y saco unos tonfas de su espalda delante de Alan, pero no para
mostrar respecto o gratitud, la escena estaba muy lejos de eso, en su lugar él
estaba en esa posición para tomar impulso desde su propia posición. Alan sabía eso
y de inmediato tomo un carcaj con unas cuantas flechas, y lo puso sobre su
espalda, seguido de eso saco un proyectil para disparar a matar su combatiente.

—Se que estás siguiendo órdenes, no te culpo por eso, pero hay un peligro que es
más grande que amenaza la seguridad de este mundo. —Dijo Alan

—Si sigo órdenes del pueblo y del emperador, todos ellos me dicen que usted es un
peligro. —Dijo Drice

—Entendido entonces me presento, El hombre con la mejor puntería de este y otro


mundo, Alan del Arco. — Dijo orgullosamente

—Un justo señor Alan, El mejor corredor de la humanidad, Drice Graviar. — lo dije el
chico con una amistosa sonrisa.

Ambos listos para el combate, ambos se miraban atentamente los leves


movimientos del otro, uno querría acabar con esta pelea.

20

Alan disparo una flecha de energía a Drice que lo mando a volar por los aires, y el
arquero aprovecho para huir de la escena ya había luchado a es unos momentos
con esas cosas deformes, ya no tenía energía para seguir luchando especialmente
con alguien que si era capaz de matarlo.

Alan volvió a subirse a los techos para huir del lugar, pero no tenía las fuerzas
suficientes para ir tan legos, solo lo suficiente para esconderse, pero no en los
techos hay lo encontrarían en un instante. En ese entonces a Alan se le ocurrió
algo, bajándose de los techos, bajo a las calles y se escondió en las alcantarillas de
la ciudad, era el único lugar donde él podría estar a salvo.

—Esto me va a matar. — dijo Alan mientras se tapaba la nariz.


—Si el lugar apesta voy a ser sincero. — dijo una voz espeluznante mente familiar.

Alan antes me pueda reaccionar, fue golpeado en el estómago, él no tenía la más


mínima idea como ese chico había encontrado tan rápido, pero no era tiempo de
pensar en eso, tenía que luchar por su vida. Drive encontró a su objetivo y está ves
no iba a subestimar a su rival, iba ir con todo.

Con ideas contrarias, comenzó realmente el combate.

Alan se levanto y se restauró del golpe, pero antes que pudiera reaccionar ya otra
tanda de golpes estaba lista para dejarlo sin aliento en el suelo, él no podía
reaccionar a cada uno de ellos, ni mucho menos usar su arco, pero no quedaba de
otra tenía que devolverle los golpes.

Drive golpeaba de forma consecutiva sin parar, pero Alan no caía en usa lugar le
comenzó a devolverle los golpes pero de forma estratégica.

—Nada no muchacho, pero no tienes ninguna disciplina marcial yo sí. —

Alan dijo dos bloqueando todos lo golpes de su rival, consecuencia tomándolo con la
baja guardia, él rápidamente se agachó dio una patada en circulas, haciendo caer al
corredor en las aguas sucias de las alcantarillas.

Pero Alan tras dos huyo de la escena. El muchacho no se quedó en las aguas mucho
tiempo se levanto y comenzó a perseguir a Alan, A él no le tomo mucho tiempo
encontrarlo pero, Alan se notaba a ser capturado usando varias veces sus flechas
para hacer retroceder al tipo pero nunca lastimándolo, solo quería huir no matarlo
eso se dio cuenta Drice.

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Drice observaba que cada vez que su objetivo usaba esas flechas se agotaba cada
vez más y le obligó usar esas flechas para que se libre de él, no lo usaba muy
seguido, eso también perjudicaba a Brice, el no podía correr por siempre, al llegar a
un punto el también terminaría agotado especialmente si no mantenía un
respiración adecuada. ENTONCES EL COMBATE NO ERA DE QUIEN ERA GOLPEABA
MAS FUERTE SI NO, QUIEN DURABA MAS TIEMPO DE PIÉ.

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—¿Cuanto tiempo duraras? — dijo Drice desesperado

—Niño puedo toda la noche. — Dijo Alan con ya notorios somos de agotamiento.

Alan siguió manteniendo su distancia y disparaba flechas para provocar cada vez
más heridas a Drice, y este último intentaba que su rival malgaste todas sus flechas
él para poder noquearle. Ya ambos estaban exhaustos y mal herido, sabiendo muy
bien eso ambos, pero Drice se cansó y fue con un ataúd directo, arriesgándose que
le dé una flecha, pero ya no le importaba, sabía el no lo mataría, ya tuvo varías
veces esa oportunidad pero no lo hizo.

Drive, respiro profundamente y fue con todo hacia la cabeza de Alan, desviando
toda flecha que iba a hacía él, Alan no le quedaba de otra de usar las sus flechas de
energía otra vez para escapar de esta.

Alan disparo su flecha pero consecuencia comenzó a vomitar sangre, Drice dejó
caer sus tonfas y saco una de sus katanas, dirigiéndose directamente a esa flecha
de luz, estaba dispuesto a cortarla, ya estando a nada de tocarse ambos, Drice se
desvió de la trayectoria del proyectil y en un movimiento brusco corto la flecha en
dos ante la mirada adolorida de Alan.
Después de eso Drive, se abalanzó hacia Alan, que este último ya no podía
moverse, esa octava flecha le costó la victoria, Alan quería seguir luchando por su
vida pero su cuerpo ya no le daba más, solo le quedaba pensar para si mismo.

«¿Entonces así acabaré? ¿Decapitado? Que decepción, Angélica estará muy triste
por esto» pensó Alan antes de cerrar los para sentir, como su cuerpo era dividido en
dos.

. .c.c. . . .

...

.....

.¿

PARTE 5: CONVERSACIÓN CON LA


MANO DERECHA DE “Dios”

...

.
..

.
.

—Si que nos distes problemas Alan, no me mires de esa manera, te


usaremos bien ¿Algo me quieras decir antes que tu mente sea vaciada?

—. . . . Te odio.—

—Yo igual, Ya hagan lo que tiene que hacer, inútiles.—

—Esto dolerá un segundo.—

—¡¡¡¡¡¡Haaarrgggggg hahahahraaaaaagggg
gerrrhaaaaaarg ahhhhhrggggg!!!!!!

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