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Karl Marx, nacido en 1818 en Prusia, fue un influyente pensador y periodista que analizó el capitalismo y la lucha de clases, destacando la división entre burguesía y proletariado. Su enfoque materialista histórico sostiene que las relaciones económicas determinan los cambios sociales, y conceptos como la alienación y la plusvalía explican la explotación del trabajador. Marx propuso una transformación social a través de la dictadura del proletariado, el socialismo y, finalmente, una sociedad comunista sin clases.

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Karl Marx, nacido en 1818 en Prusia, fue un influyente pensador y periodista que analizó el capitalismo y la lucha de clases, destacando la división entre burguesía y proletariado. Su enfoque materialista histórico sostiene que las relaciones económicas determinan los cambios sociales, y conceptos como la alienación y la plusvalía explican la explotación del trabajador. Marx propuso una transformación social a través de la dictadura del proletariado, el socialismo y, finalmente, una sociedad comunista sin clases.

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Karl Marx (1818-1883) nació en una familia judía de clase media en Tréveris, en la Prusia del siglo

XIX. Formado en derecho, historia y filosofía en las universidades de Bonn y Berlín, Marx se
desempeñó gran parte de su vida como periodista, utilizando sus columnas para expresar ideas
socialistas y analizar la economía. Su activismo y participación en luchas revolucionarias le obligaron
a exiliarse en París, Bruselas y finalmente en Londres, donde pudo observar en primera persona el
desarrollo del sistema capitalista en su forma más avanzada.

El siglo XIX fue testigo de profundas transformaciones: la Revolución Industrial trajo consigo avances
científicos y tecnológicos, pero también la consolidación de dos clases sociales antagónicas. La
sociedad se dividió en una burguesía, dueña de los medios de producción, y un proletariado que, al
no poseer estos medios, se vio obligado a vender su fuerza de trabajo. Esta división dio lugar a la
lucha de clases, un conflicto inherente al capitalismo, donde los intereses opuestos de explotadores y
explotados generan tensiones que, según Marx, marcan el devenir histórico.

Marx interpretó la historia a partir de un enfoque materialista, conocido como materialismo histórico,
en el que las relaciones económicas y de producción son el motor de los cambios sociales y políticos.
Para él, la realidad no se forma por las ideas, sino que la infraestructura económica de una sociedad
determina su superestructura, compuesta por las instituciones políticas, jurídicas, religiosas y
filosóficas. De esta manera, las ideologías dominantes reflejan y justifican el sistema económico
imperante, reforzando las desigualdades.

Uno de los conceptos fundamentales en el pensamiento marxista es el de la alienación. Marx


afirmaba que en el capitalismo, el trabajador se despoja de aspectos esenciales de su humanidad, ya
que su labor se transforma en una mercancía. La alienación se manifiesta de diversas formas: el
trabajador pierde el control sobre el producto de su trabajo, se desconecta de la actividad laboral, se
ve separado de su propia naturaleza creativa y se aísla de otros trabajadores. Esta situación no solo
afecta a nivel individual, sino que también refuerza las divisiones sociales y perpetúa la opresión.

El análisis de la mercancía es otro elemento central en la obra de Marx. Según su teoría, toda
mercancía posee un valor de uso, que satisface necesidades, y un valor de cambio, que se expresa
en el mercado. Este último está determinado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para
producirla. En el proceso de producción, el trabajador es remunerado por el valor de su fuerza de
trabajo, pero el producto final posee un valor superior al salario recibido. Esa diferencia, llamada
plusvalía, es apropiada por el capitalista, quien acumula capital a expensas del trabajador,
intensificando así la explotación inherente al sistema.

Frente a esta situación, Marx planteó la necesidad de un proceso revolucionario que condujera a la
transformación de la sociedad. Su propuesta se desarrolla en tres etapas: primero, la instauración de
la dictadura del proletariado, en la cual la clase trabajadora toma el control de los medios de
producción y elimina los privilegios de la burguesía; segundo, el periodo de socialismo, en el que se
produce un gran desarrollo económico y la distribución de la riqueza se organiza en función de la
contribución de cada individuo; y, finalmente, la llegada de la sociedad comunista, donde
desaparecen las clases sociales y se establece la propiedad colectiva de los medios de producción,
permitiendo que cada quien contribuya según su capacidad y reciba según sus necesidades.

En resumen, el pensamiento de Karl Marx se basa en la crítica al capitalismo y en la idea de que la


transformación social se logra a través de la lucha de clases. Su análisis del materialismo histórico, la
teoría de la alienación y la noción de plusvalía ofrecen herramientas para comprender las
contradicciones del sistema económico y abren la posibilidad de construir una sociedad más justa, en
la que el ser humano recupere su capacidad de autogobernarse y desarrollarse plenamente.

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