Comite
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1 - CONTEXTO HISTORICO
En la época de surgimiento del Marxismo a mediados del Siglo XIX no han cambiado las
condiciones sociales, económicas y políticas en los Estados alemanes, la única y gran
diferencia radicó en el surgimiento y evolución del proletariado de clase “en sí” a clase
“para si”, que utilizando las categorías Kantianas quiere decir que sobrepasa su existencia
como grupo económico para convertirse en una clase con intereses propios, con una
Ideología.
Ha habido en Europa varias rebeliones proletarias, Francia 1830 y el movimiento cartista en
Inglaterra en ese mismo año son las más conocidas. El proletariado emerge como clase y
aparece entonces una filosofía que por primera vez en la Historia defiende los intereses de
los explotados: el Marxismo.
Y en el campo de la Filosofía, como acabamos de estudiar, en Alemania se despliega la
filosofía que resume y eleva todo este pensamiento, la Clásica, de la que son herederos
Carlos Marx y Federico Engels.
En los más fecundos científicos sociales hay un consenso: podemos estar a favor o en
contra del marxismo, lo que no podemos es ignorarlo; y esto por la inmensa contribución y
el impacto que ha tenido en todas las concepciones sobre la sociedad, mucho más en
América Latina ya que se considera la filosofía más difundida en estos lares.
Independientemente de si aceptamos las conclusiones generales de la Filosofía y Economía
Política del Marxismo hay dos elementos que han sido reconocidos como imprescindibles
para comprender la sociedad o como se señalan por muchos científicos sociales, no
podemos desconocer el Marxismo como un paradigma de comprensión de los fenómenos
sociales basado en su aparato categorial y su teoría de la enajenación.
Ludwig von Bertalanffy, a quien no podemos considera un marxista, consideró en 1949 que
su Teoría General de los Sistemas no era otra cosa que la aplicación de la Dialéctica al
pensamiento científico.
CATEGORIAS
El aparato categorial marxiano (de Marx) ha sido y es imprescindible para la comprensión
de esa totalidad social, si bien Marx no le dedicó estudios especiales a cada sector de la
vida social a partir de la comprensión de sus categorías podemos establecer la relación de
esta con el conjunto de la vida social
Intentaré aportar una definición de cada una de ellas presentándolas sin un orden
determinado ya que precisamente es su concepción holística, totalizadora la que le otorga el
principal valor.
Ser Social: “conjunto de la vida material de la sociedad”; son las instituciones, las
relaciones materiales, de producción y naturales, las relaciones ideológicas, los modos de
producción con los que los hombres desarrollan su vida.
Conciencia Social: “reflejo del Ser Social”; también se considera un conjunto de ideas,
creencias y representaciones que nos hacemos sobre la actividad política, jurídica, moral,
artística, filosófica, científica o religiosa.
Y esta relación se reproduce a nivel de cada individuo. Así tenemos la Conciencia Social
como las ideas dominantes en una época y la Conciencia individual que es el reflejo
personal de las circunstancias en las que vivimos.
A partir de aquí Marx deduce un Principio: el Ser Social determina la Conciencia Social;
aunque recalca que esta determinación NO es mecánica, unidireccional, sino que existe
también la influencia de la Conciencia sobre el Ser, sobre todo al nivel individual.
Relaciones sociales: “son las que establecen los individuos en el proceso de su actividad
práctica” (de su vida); estas relaciones son Materiales e Ideológicas.
a- Relaciones Materiales “son las relaciones que establecen los hombres en el
transcurso de su vida material”; estas son Naturales y Económicas
Relaciones Sociales Naturales: “son las que establecen los individuos en el proceso de
reproducción de la especie humana”
Relaciones Sociales Económicas: “son las que establecen los individuos en el proceso de
producción de los medios esenciales para la vida”; son a su vez: de producción y técnico –
productivas definiendo estas como:
- Relaciones Técnico - productivas: “las que establecen los individuos entre sí en el
proceso de producción en relación a la posición que ocupan en este proceso”,
ejemplos, propietario – empleado, gerente – empleado, ingeniero – técnico, técnico
– obrero calificado.
- Relaciones Sociales Económicas de Producción: “las que establecen los individuos
entre sí en el proceso de producción, distribución y cambio de los medios necesarios
para la vida”
b- Relaciones Sociales Ideológicas: “son las relaciones que establecen los hombres en
el transcurso de su vida espiritual”; ideas sobre política, derecho, moral, arte,
filosofía, ciencia o religión. Se forman en la conciencia social a partir del reflejo de
la realidad y se concretan en la conciencia de cada individuo y son, en última
instancia, un reflejo de las relaciones sociales materiales.
Para su mejor comprensión puede hacer un esquema de la Categorías, para ello puede
utilizar sus conocimientos de Lógica en particular el acápite “División”
3 - ENAJENACIÓN.
Es una categoría central en la filosofía marxista; en general se comprende como la
“pérdida de las cualidades esenciales de la persona”, el depositar en otro, sea este
persona o entidad, los atributos esenciales del hombre, la capacidad decisoria sobre sus
acciones.
En otras acepciones puede considerarse en el proceso que transforma los productos de la
actividad humana y las capacidades del individuo en algo independiente y opuesto a su
creador, la transformación de los fenómenos y relaciones, incluyendo la conciencia en algo
diferente a los que son, deformación de sus relaciones vitales
La Enajenación (Enj) tiene larga data en la Filosofía, en un pasaje poco conocido,
escondido diría, Agustín de Hipona (San Agustín) señaló que la propiedad privada era un
robo; siguiendo esta lógica Tomás Moro (1478 – 1535) descubre la propiedad privada
como la fuente de los fenómenos enajenantes, aunque no le da forma filosófica ni
argumentativa; los utopistas del Renacimiento fueron los que denunciaron los componentes
hasta entonces aislados del fenómeno.
Hasta Rousseau el concepto continuó teniendo un fuerte sabor religioso, pero este ya
expresa la crítica al carácter antihumano de las relaciones de producción basadas en la
propiedad privada, criticándola fuertemente primero para después aceptar que era “un mal
necesario” (Contrato Social).
Y la crítica a la enajenación se articula a las concepciones Iusnaturalistas prevalecientes en
el SXVIII sobre el Contrato Social en las que se destacaba la pérdida por el individuo de
una cuota de su libertad originaria en función del Estado, los poderes, las instituciones.
Quien da forma teórica al concepto es Hegel; en la “Fenomenología” valora lo que
considera el extrañamiento del espíritu de sí mismo en la cultura, su supuesto idealista de
que el mundo es esencia espiritual y que la realidad exterior adquiere cuerpo material como
enajenación de la Idea Absoluta.
Hegel considera la enajenación la causa catalizadora vital para la realización del espíritu, la
conciencia y la realidad, la ve en dos aspectos, negativo y positivo, ya que implica la
posibilidad de alcanzar niveles superiores de cultura. Es un Dios secular al que hay que
venerar, la enajenación aparece en forma de “doble vida” o existencia desdoblada; en su
calidad de ciudadano los seres humanos somos iguales, como individuos privados somos
profundamente des iguales.
Feuerbach consideró la religión como esencia de la enajenación humana, aunque al igual
que Hegel la ve como un proceso inevitable engendrado por el progreso científico y
tecnológico.
Marx dedicó profundos estudios a la enajenación, en él es disvaliosa; la categoría “trabajo
enajenado” (Manuscritos Económicos y Filosóficos del 44) sirve a Marx de metodología
para realizar un análisis filosófico del hombre y su actividad en la sociedad capitalista.
En su filosofía, la enajenación se engendra en la división social del trabajo en manual e
intelectual y alcanza su clímax con la propiedad privada, en estas circunstancias las
relaciones sociales se forman de modo espontáneo y se “escapan” del control de los
individuos y los resultados de su actividad se oponen a estos, las relaciones y sus resultados
aparecen impuestos por fuerzas sobrenaturales en el sentido de que no pueden ser
controladas por los individuos; es en la economía, en la actividad laboral donde se produce
la expresión principal y causa de la enajenación; la enajenación en el trabajo se produce en
tres dimensiones:
- el Hombre se enajena de los productos de su trabajo, estos no le pertenecen
- se enajena de los restantes individuos en el proceso de producción, “compite” con
estos en un juego de “gana – pierde”
- se enajena del propio proceso de trabajo, se siente persona cuando no está
trabajando, pero cuando trabaja no es persona
La polémica ciencia o filosofía es tan vieja como la primera. Cuando los teóricos del
socialismo real atribuían al marxismo su carácter dual no demostraban la dualidad sino
obviaban la pregunta.
La filosofía en tanto que gnoseología y axiología puede valerse de conclusiones científicas,
para demostrar sus proposiciones; más difícil es argumentar desde la ciencia las
proposiciones ontológicas o metafísicas desde las que se parte.
Materialistas e idealistas se han enfrascado en los últimos 100 años en la tarea de demostrar
desde la ciencia la “cientificidad” de sus supuestos metafísicos, desde los apoyos de las
ciencias naturales a la tesis del carácter increado, indestructible y eterno de la materia en
movimiento en el tiempo y el espacio hasta la utilización de las técnicas más modernas y
precisas para demostrar el milagro de la resurrección, parecen ser sólo ejemplos del
inmenso arsenal científico utilizado por ambos bandos con idéntico resultado: unos y otros
siguen aferrados a sus supuestos iniciales.
Y el problema parece estar ya anunciado por la propia acepción con la que Aristóteles
utilizó el término “metafísica”: lo que está más allá de nuestra percepción sensible, si es así,
seguirán siendo vanos o por lo menos poco convincentes las argumentaciones científicas
sobre el tema.
Pero la polémica no se reduce a la ontología.
El origen etimológico del término “filosofía” en el mundo griego es “amor a la sabiduría”,
en la tradición moderna se nos ha hecho creer que para los griegos sabiduría era equivalente
a conocimiento, pero no es así. Sabiduría era para los griegos y después para la tradición
cristiana que mucho tomó de esta filosofía, la capacidad de elegir la alternativa correcta de
conducta, es decir, tiene un contenido ético y no solamente cognoscitivo.
Aceptado esto la filosofía se apartaría nuevamente de la ciencia para convertirse en un
“hacer del hombre” como dijera Risieri Frondizi (filósofo argentino 1910 - 1983), dejaría
de ser un conocimiento estrictamente racional para pasar a la esfera de los valores y los
sentimientos, lo correcto no se asume sólo (y tal vez ni siquiera principalmente) desde las
nociones científicas; el conocimiento cotidiano nos ha aportado suficiente contenido para
“elegir lo correcto” y la ciencia nos ha aportado suficiente material para que podamos hacer
lo incorrecto, destruir el mundo en aras de un ideal de dominación por ejemplo.
Por otro lado, el componente “científico” de los estudios de Marx fue su teoría económica,
pero aquí ya la discusión y los argumentos serían otros, la teoría económica, que lo vincula
a la ciencia, es también un área del saber humano que no necesita reputarse como
“científica” para revelar su vigencia.
El marxismo ha sido calificado también por los partidarios del socialismo real como
“doctrina e ideología”. Para la mayoría de los estudiosos uno de los grandes aportes de
Marx a las ciencias sociales fue precisamente el concepto de “ideología”.
Iniciemos entonces definiendo estos términos.
Ideología es “el reflejo tergiversado de la realidad”, o por lo menos esta es la acepción que
utiliza Marx en una de sus obras filosóficas principales, entre ellas “La Ideología
Alemana”; y como tal reflejo se refiere al conjunto de la vida social, esto es, a la política, lo
jurídico o la religión, es parte de la superestructura de la sociedad.
Ideología es también “el conjunto de ideas que refleja, expresa y defiende ciertos
intereses”, no importa aquí la legitimidad de ellos, en función de mantener un cierto orden
de cosas, una situación social específica.
Si aceptamos esto la ideología se aleja tanto de la ciencia como de la filosofía ya que estas
tienen en común la función crítica; la ciencia no acepta verdades eternas e inmutables y
dice de sí misma que es perfectible, la filosofía ha sido durante siglos un cuestionamiento
permanente a la realidad existente, inquiriendo sobre la validez del orden establecido, ha
sido siempre la “conciencia crítica” de las diferentes épocas.
En el socialismo real se introdujo un condicional artificial que “permitía” hacer coincidir
estos tres términos al plantear la existencia posible de dos ideologías, una científica y otra
no científica; la primera la del proletariado que luchaba por destruir el sistema capitalista y
la segunda la de la burguesía que trataba de mantenerlo. En esencia era una interpretación
“ideológica”
El que ideología y ciencia sean diferentes no quiere decir que sus conclusiones siempre lo
sean. Marx hizo un estudio científico del capitalismo que fue, a decir de Engels, su mayor
aporte a la ideología del proletariado. En tanto que los intereses de esta clase conformaban
el núcleo de su ideología, y estos intereses eran los de subvertir el capitalismo, cualquier
sistema científico o filosófico que ofreciera conclusiones que demostraran la temporalidad
y el carácter inhumano de ese sistema contribuían al mismo propósito, y eso fue lo que hizo
Marx.
Pero no es lo mismo coincidir que ser idénticos. Desde fines del siglo XX asistimos a la
demostración de que la ideología y la ciencia no sólo no lo eran, sino que no siempre
coincidían; la ideología del socialismo real postulaba la irreversibilidad del sistema y los
hechos, esos tercos hechos, demostraron otra cosa. Y este, como veremos más adelante, no
fue el único campo en que la ideología socialista difirió de la concepción marxista.
Con relación a la calificación del marxismo como doctrina el análisis es más claro.
Sobre todo, porque la tradición europeo oriental no fue insistente en calificar al marxismo
como doctrina.
¿Qué es doctrina? En rigor es lo que se enseña, es un modo de pensamiento que opera con
axiomas, supuestos que no requieren confirmación; la doctrina no toma en consideración
los nuevos datos que aportan la ciencia y otros sistemas de pensamiento ya que ella misma
se autocalifica como suficiente; la fuente de las doctrinas son las ideologías por lo que casi
todo lo dicho sobre ellas es aplicable a estas. Y en Derecho se considera “doctrina” a las
opiniones de los tratadistas, esto es, tampoco son resultados de investigaciones sino
“opiniones”, valiosas o no, pero opiniones.
Para la ciencia y para la filosofía la existencia de doctrinas está asociada al pensamiento
dogmático, es decir, un pensamiento rígido e inmutable y por lo tanto muy alejado de ellas.
La política y el derecho están plagados de doctrinas y, por lo tanto, es comprensible que lo
que conocemos como ciencias políticas y jurídicas también lo estén. El marxismo engendró
muy a su pesar, una doctrina política, pero ello no quiere decir que su filosofía se
convirtiera en doctrina, si bien el proletariado y muchos teóricos marxistas por convenir a
la difusión de este pensamiento lo “tradujeron” a términos doctrinales, no es posible reducir
desarrollos tan abarcadores y fecundos a tres o cuatro “recetas” sobre como destruir el
capitalismo o como construir el socialismo, sobre lo que Marx nunca teorizó.
¿Qué no consideró el marxismo? Algunos problemas centrales de hoy que deben ser
tenidos en cuenta por todos quienes quieran conocer la sociedad y aún más, transformar el
injusto orden en el cual vivimos no encontrará en Marx ideas válidas sobre la cuestión
femenina o sobre la indígena o étnica, es decir, el tema de las colectividades oprimidas;
para él ambas serían resueltas al resolver la cuestión de la explotación clasista, solución que
crearía las condiciones para una nueva sociedad en la que sería impensable
discriminaciones por razones de sexo, nacionalidad o raza.
En la segunda mitad del siglo XIX la Humanidad no había creado los poderosos medios de
explotación de la Naturaleza que hoy conocemos y cuyo uso irrazonable y desmedido están
poniendo en peligro a la propia Humanidad que los engendró. Los ecologistas, por lo tanto,
no encontrarán en Marx ayuda teórica directa para su justa lucha, aunque si nociones de
equidad y respeto a la naturaleza, atisbos de su concepción integral.
Marx no alcanzó a vivir en una sociedad caracterizada por el ritmo increíblemente
acelerado de los cambios científicos, tecnológicos y sociales. El siglo XIX fue, al igual que
todos los anteriores, un siglo de cambios, ninguna sociedad ha sido estática, sólo que esos
cambios no golpeaban las certezas racionales que hacían vaticinar otros cambios que desde
esa perspectiva eran previsibles.
El siglo de Marx fue una época dominada por el racionalismo cartesiano y la visión
mecánica newtoniana que permitía construir una concepción lineal de esos mismos cambios
y explicarse los fenómenos por causas principales, si bien no únicas.
El propio marxismo es una concepción principalmente racional sobre la sociedad.
Hoy vivimos una época en que la única certeza es que todas las certezas han desaparecido;
asumimos una perspectiva compleja e interdisciplinar en la explicación de los fenómenos
en tanto que la otra opción es el riesgo de no poder explicar nada.
Marx pudo prever el socialismo en tanto que la noción dominante era la anterior,
racionalista y lineal, que se completaba precisamente con la posibilidad de prever lo que
“obligatoriamente” sucederá; hoy asumimos que no hay un futuro seguro e inevitable sino
tantos futuros posibles como seamos capaces de construir y que esa construcción no
depende de las “infalibles” leyes históricas sino de nuestra decisión de elegir uno y de
nuestra capacidad para realizarlo, por otra parte muchas de las tesis fuertes del marxismo
hoy son, por lo menos, susceptibles al debate.
Entre ellas la de la centralidad de la clase obrera como principal portadora de una nueva
sociedad, la idea de que el proletariado es el sujeto colectivo cuya misión histórica es dirigir
la revolución socialista y encabezar el proceso de eliminación de todas las clases para lo
cual comienza por suprimirse ella misma como clase, es una idea que debe reconsiderarse
en países en los que el proletariado es minoritario y no ocupa, por lo general, el escalón
más bajo de la distribución social.
Fue evidente en el Siglo XX que la idea de la extinción del Estado fue puesta en duda por el
desarrollo del “marxismo” posterior a Marx, en tanto el socialismo real requirió y
fundamentó ideológicamente un Estado fuerte como etapa previa para esa extinción, lo que
parece una contradicción lógica.
A los latinoamericanos no nos atrae una de las tesis clave de la doctrina política marxista: la
“dictadura del proletariado”; no sólo porque nos parece que ninguna dictadura es buena ni
siquiera la del proletariado, sino porque ya conocemos las flagrantes y aterradoras
violaciones a los derechos humanos que se cometieron en la URSS y otros países del
socialismo real amparados por esa teoría. Además el poder político en una nueva sociedad
tendrá que ser obligatoriamente compartido con otras clases a la luz de la importancia que
en los diferentes países estas tienen y a la debilidad, por lo menos numérica, del
proletariado.
Si bien es imposible aseverar que las clases sociales han desaparecido y por lo tanto que su
existencia asegura la lucha entre ellas, parece difícil explicarnos las diferentes
confrontaciones sociales, y aún menos la compleja dialéctica de esos enfrentamientos a
partir de la ley de la lucha de clases como la principal fuerza motriz de la historia.
En un mundo en que el antagonismo entre propietarios y desposeídos parece ser sustituido
por el enfrentamiento entre personas decentes y las que no lo son, entre los extremamente
ricos y todos los demás, clasificarnos según la “propiedad sobre los medios de producción”
parece ser menos prometedor que un enfoque que incluya la conciencia de esa realidad
como la que efectivamente nos lleva a agruparnos con “los otros”.
Relacionado con lo anterior esta la concepción marxiana del “partido”.
Uno de los fetiches del socialismo de estado ha sido el dogma del partido único, no hay
nada en Marx que fundamente esta posición; el propio concepto de partido es utilizado por
él y por Engels para fijar grupos diferentes, unas veces es el grupo de vanguardia, en otras
ocasiones la clase íntegramente considerada, en las terceras una toma de posición ante una
situación específica.
El “partido” en Marx se acerca más al concepto de “movimiento social” que hoy
manejamos para fijar grupos flexibles y consolidados sólo sobre la base de intereses
compartidos, sin una estructura rígida de dirección, sin el verticalismo “cuasi” militar que
caracterizó al partido único leninista.
Una idea en la que Marx fue absolutamente consecuente durante toda su vida y obra es en
su visión de la religión.
Completamente comprensible en el mundo del Siglo XIX en el cual la religión y la Iglesia
ocupaban lugares firmemente asentados junto a los explotadores, y los latinoamericanos
podemos dar mucha fe de ello, el ateísmo y la oposición radical a la religión del marxismo
de Marx son, después de la Teología de la Liberación, trascendidas en cualquier
comprensión compleja del mundo latinoamericano.
El mundo está cambiando y en él la religión y los creyentes.
Por un lado, seguimos asistiendo a la proyección de la religión como “el opio del pueblo”
(Marx) desde los centros de creación de las diferentes doctrinas religiosas; el Vaticano y el
Cardenal Ratzinger, Papa Emérito ya fallecido, cuando era rector de la Santa Congregación
para la Defensa de la Fé (antigua Inquisición) desplegaron una cruzada contra los teólogos
de la liberación.
Pero, por otro lado, gran parte del clero de base y, sobre todo, las masas de creyentes han
asumido la “opción por los pobres” piedra angular de la Teología de la Liberación, como la
guía de sus acciones; en esta situación “el opio” se vuelve contra los que lo crean y las tesis
del marxismo al respecto no pueden seguir siendo las mismas.
Desde hace años se viene produciendo la unión o por lo menos una distensión en las
relaciones entre los creyentes y los marxistas, lo que es clave para construir un nuevo
escenario en el que estas dos fuerzas se unan en la Tierra para lograr los grandes objetivos
que en última instancia ambas han perseguido: la opción por los pobres.
Porfirio Miranda (1924 – 2001), filósofo mexicano, ha señalado que todo aquello que
Occidente rechaza del marxismo es precisamente en lo que coincide con el cristianismo
(Marx y la Biblia: 1971); no es posible obviar que el propio Marx era de una familia judía y
que su ética está fuertemente influida por la moral judeo cristiana. En la actualidad hasta al
Papa Francisco los conservadores de siempre lo han calificado de “comunista”.
Por último, y aunque Marx nunca lo argumentó y ni siquiera lo dijo, parece absolutamente
clara la idea de que el marxismo no es el único pensamiento creador, la única filosofía
humanista, la única opción crítica.
Este postulado del marxismo oficial difícilmente podía explicar los aportes de distintas
filosofías que retomaron el papel del ser humano en la historia, que replantearon el papel de
la existencia humana como existencia enajenada en momentos en que esta categoría había
desaparecido de los manuales editados en los otrora países socialistas.
Muy vinculada a esta es la idea de que existe una sola interpretación correcta del marxismo
y que todas las demás constituyen desviaciones o revisiones de ese pensamiento; esta
“convicción” parte del supuesto de que Marx lo dijo todo cuando en realidad esta
pretensión nunca estuvo en el imaginario del alemán y es difícilmente aceptable no ya
como científica o filosófica, ni siquiera es buena como ideología.
Este postulado oficial desaprovechó los desarrollos filosóficos de muchos marxistas
creadores y contribuyó a lo que Ernesto Guevara calificó como el escolasticismo del
marxismo oficial.
En este esfuerzo es aconsejable comenzar por precisar aquello que Marx no dijo.
Es conocida la tesis sobre la existencia de cinco formaciones económico sociales (FES), a
saber, el modo de producción asiático, la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo
y el capitalismo, así como la previsión de la sustitución de este por el socialismo como
primera fase o fase de transición hacia la formación comunista.
Pero al aplicar este esquema de comprensión se nos ha hecho creer que Marx explicó la
historia y todas las historias a partir de una concepción lineal de esta, es decir, que estas
FES se sustituían precisamente por ese orden en todas las latitudes.
Marx encontró estas, excepto la primera, en la historia de los países europeos estudiados
por él, pero en ningún momento planteó como absoluta esta explicación y este orden
sucesorio. Los latinoamericanos encontramos más dudas que certezas al intentar explicar
nuestra historia atendiendo a este carácter lineal simplemente por el hecho de que nuestra
historia NO había seguido ni tenía que seguir este orden.
Sugiero que Uds tomen la historia de Bolivia y le apliquen el mismo rasero; estoy
seguro que el resultado será el mismo.
Según esta concepción para que un país acceda al socialismo es obligatorio que haya
arribado al capitalismo desarrollado o, lo que es lo mismo, el capitalismo no podrá ser
sustituido hasta que no se haya llegado en todos los países al “desarrollo”.
Con lo que, lejos de subvertirlo, se le hace un gran favor a la burguesía que ha demostrado
saber encontrar siempre nuevas maneras de explotar la fuerza de trabajo y acumular
ganancias y sobrevivir como clase en el poder.
Otra explicación que encontramos en los manuales y que la vida refutó, con la terquedad a
que los hechos nos tienen acostumbrados, es la noción de atribuir la enajenación solo a la
existencia de la propiedad privada.
En primer lugar, en la producción marxiana, la enajenación aparece indistintamente
asociada a la propiedad privada y a la separación, que juzga artificial, entre el trabajo
manual y el intelectual; en tanto que estado mental, que reflejo de ciertas condiciones la
enajenación aparece en el conjunto de la actividad humana y no solo en la económica
siendo entonces la propiedad privada una de sus causas, convengamos que la principal,
pero ratifiquemos que no la única.
Como tal reflejo y como estado propio del conjunto de la actividad la enajenación NO
desapareció al desaparecer la propiedad privada sobre los medios fundamentales de
producción sino que perduró en toda la etapa de existencia de los países socialistas
europeos; que se decretara por el marxismo oficial suprimirla de la teoría y calificarla como
inexistente por la propaganda no restó un ápice a su existencia real y a que apareciera en
toda su magnitud cuando este decreto oficial ya había desaparecido.
Otra idea que se ha enseñoreado de los manuales “marxistas” es la del carácter
determinante de la base económica.
Como señalé más arriba Engels después de la muerte de Marx se vio obligado a aclarar que
ellos nunca habían planteado la idea de que la Base económica determinaba
unidireccionalmente la Superestructura, esforzándose en demostrar que explicar la sociedad
a partir de este simplismo convertiría la teoría en su contrario.
Sin embargo el marxismo oficial no tuvo suficientemente en cuenta esta aclaración y siguió
insistiendo en explicar todos los fenómenos a partir del factor económico con lo que se
perdía la riqueza de la sociedad y más aún el papel del factor conciencia en los fenómenos
sociales.
La difusión de esta comprensión mecanicista llevó a que se calificara el marxismo como un
“economicismo”, a que se distinguiera artificialmente al Marx “filósofo” del Marx
“economista”, a que se hablara incluso de un período de juventud inmaduro y otro de
madurez; pero aún más llevó a que se perdiera el contenido eminentemente ético del
marxismo, si la vida está regida solo por leyes económicas a las que, de una u otra manera,
siempre nos tenemos que subordinar ¿cuál es el papel del ser humano?, ¿cuál es nuestra
capacidad de decidir sobre el sentido de nuestras vidas?, ¿cuál nuestra capacidad de elegir
entre el bien y el mal?, ¿cuáles nuestras opciones si hemos nacido en una determinada clase
social? Las respuestas a estas preguntas son frustrantes desde esa concepción economicista
que Marx nunca defendió.
Muy vinculada a la anterior es la tesis de atribuir a la producción marxiana una concepción
teleológica (proceso que sigue un OBJETIVO) de la historia y una función mesiánica a su
teoría. Sus seguidores vieron, o quisieron ver, que la historia se había hecho para llegar al
comunismo, todos los actos humanos, a favor o en contra tenían ese propósito y el mundo
sería salvado por unos pocos: aquellos que abrazaran el marxismo.
No encontramos en Marx producción alguna que argumente esta conclusión y si bien
compartió, y no podía ser de otro modo dada la época que le tocó vivir, la idea de
considerar al “progreso” como un objetivo a perseguir estuvo lejos de absolutizar a este y
más lejos aún de hacer el concepto equivalente a crecimiento económico o a riqueza
material.
Consecuente con su formación filosófica Marx se planteó estudiar y resolver problemas
reales, el principal, la crítica al sistema capitalista, y por ello no se dedicó a imaginar como
sería el comunismo o su primera fase limitándose prácticamente en un solo trabajo, la
“Crítica al Programa de Gotha”, a señalar algunas de las posibles características de esa
futura formación económica social, lo que nos permite demostrar que el marxismo en Marx
no fue una teoría del socialismo sino, como quedó dicho, una crítica demoledora sobre el
capitalismo.
El marxismo está lleno de contradicciones, en sentido hegeliano (y marxista) estas dimanan
del propio proceso de aproximación progresiva a la realidad pero que han originado
tensiones en la práctica de los movimientos políticos y revolucionarios de orientación
marxista y que en el plano teórico han engendrado varias corrientes de pensamiento
infortunadamente asociadas al marxismo.
Estas tensiones fueron el campo propicio para que muchos teóricos posteriores vieran la
solución de la construcción de una sociedad socialista desde un marxismo simplificado lo
que ha traído aún más problemas.
Así en el socialismo aparecieron “construcciones utópicas”:
- la idea de que socializada la propiedad privada todo lo demás vendría necesariamente,
“hombre nuevo”, moral superior, por ejemplo;
- la revolución es totalmente pura o plenamente positiva o enteramente justa y, por lo
tanto, criticarla es improcedente;
- la igualdad aun en condiciones de división social del trabajo y oposición entre el trabajo
manual y el intelectual, factores que también generan desigualdad;
- el socialismo es irreversible, aun cuando en él subsisten el Estado, el derecho burgués y
la burocracia que prolongan, aun en condiciones de propiedad social, el principio de la
posesión y del disfrute desigual.
El derecho es ideología.
En su acepción más difundida para Marx la “ideología” es el reflejo distorsionado de la
realidad, y en otros pasajes la considera ideas que expresan los intereses de una clase y en
la conjunción de ambas es que considera el derecho “ideología”
En tanto que expresión de intereses de clase la fuente del derecho radica en esos intereses y
es, en esa medida, ideología, es decir, expresión tergiversada de la realidad.
Desde esta proposición se argumenta el carácter reaccionario del derecho, la conclusión de
que desde el derecho es imposible transformar o, por lo menos, ayudar a transformar la
sociedad, sino que es necesario, primero, tomar el poder político y con esta acción
transformar el derecho para entonces y sólo entonces, este sirva de medio de
transformación de la sociedad; con ello cambiarían los valores a precautelar, pero no la
función principal del derecho de consolidar a la clase en el poder.
Sin embargo, el carácter activo del derecho nos permite afirmar que en esta tesis Marx
solamente apuntada a la esencia del derecho y no a la posibilidad que desde este se logren
mejoras que beneficien a toda la sociedad.
6 - LA PERSPECTIVA ACTUAL
El marxismo ha sido un pensamiento al servicio de los desposeídos, hoy en esas luchas se
plantea cada vez con más fuerza la idea de que de esta lucha depende el propio destino de la
Humanidad.
Las ciencias políticas y jurídicas, la política y el derecho, tienen que conformar una
axiología desde la que se esclarezca un programa de humanización que sirva de proyecto
alternativo al pragmatismo y positivismo jurídico y político hasta ahora dominante; cierto
es que para ello el marxismo debe despojarse del reduccionismo y el dogmatismo que lo
han lastrado y hacer aflorar el sustrato ético de esta filosofía.
En esta dimensión el Derecho no puede ser enfocado como expresión mecánica de ciertos
hechos económicos o políticos sino en su calidad de un modelo de valores morales que
constituyan la expresión más elevada de la realización humana.
Aristóteles, de quien Marx fue admirador, nos alertaba de que la Etica no se preocupa de
los valores deseados sino de los deseados y posibles, la filosofía del marxismo asumió
siempre en calidad de eje teórico la realización de la justicia en su dimensión social.
El marxismo surgió y se mantiene como el pensamiento crítico por excelencia del
capitalismo depredador y excluyente que, a pesar de sus cambios de forma, sigue
manteniendo esa esencia. La crítica filosófica y política desde el marxismo puede ayudar, y
mucho, a desnudar esta cruda realidad.
Si en una ocasión ante las distorsiones de su pensamiento divulgadas por sus seguidores
Marx se atrevió a decir que “él no era marxista” el tratamiento creador de los derechos
humanos desde su pensamiento nos ayudará a todos los que estemos interesados en ello, a
que Marx siga siendo marxista.
Para profundizar en estos contenidos:
- Atienza, Manuel y Ruiz Manero, Juan – Marxismo y Filosofía del Derecho.
Fontamara. México D.F. 2da edición. 1998.
- Boron, Atilo (compilador) – La filosofía moderna de Hobbes a Marx. Ed. Ciencias
Sociales. La Habana, 2007, 321 a 365.
1 - EL POSITIVISMO
a- CONTEXTO HISTORICO
Denominamos “Positivismo” a la escuela filosófica surgida entre los años 1830 a 1842 y
que se extendió por Europa y América Latina desde la segunda mitad del SXIX
principalmente por ser la filosofía que mejor se adaptaba a las necesidades e intereses del
Capitalismo dominante.
Las condiciones prevalecientes pueden resumirse en:
La FES capitalista se ha consolidado en la mayoría de los países europeos y, con sus
características, también en los latinoamericanos.
La burguesía YA es clase dominante tanto en Europa como, con sus particulares rasgos, en
América y con ello se revela su esencia explotadora y de dominación; ha concluido la
época de las revoluciones burguesas por lo que la burguesía trata ahora de apuntalar su
dominio y necesita fortalecer su ideología reforzando el derecho como legitimador y
represor de toda disidencia.
Declinar del Ius Naturalismo; la Filosofía Clásica Alemana representó el fin del
Iusnaturalismo después de más dos mil años de predominio, triunfa la idea de que el
derecho es una realidad dictada por el Estado y que no necesitaba cambios, el carácter
clasista del derecho, ya anunciado por Hegel y demostrado por Marx, aunque con fines
diferentes, ponía fin a la idea de una posible transformación humana del derecho desde el
propio derecho.
Continúa el desarrollo cada vez más acelerado de las ciencias, en particular las naturales,
determinado por las necesidades de la industria y del sistema capitalista. Surgen, aunque
todavía en forma incipiente, las sociales.
b- FILOSOFIA.
El principal, exponente de esta escuela es Augusto Comte, francés (1798 – 1857); vive en
una etapa de guerras y conmociones sociales; por ello su Filosofía es un intento de
controlar la sociedad para vivir en paz con lo que se convierte en un claro exponente de la
ideología burguesa, aunque El personalmente no fuera propietario ni acaudalado ya que en
lo personal fue una persona insegura, insatisfecha, que nunca recibió reconocimiento
económico, social ni personal.
Sus obras principales fueron el “Curso de Filosofía Positiva” publicado entre 1830 y 1842
precisamente por no contar con recursos económicos para su publicación y “Sistema de
Política Positiva” publicado entre 1851 y 1854 gracias a la colaboración de sus seguidores.
Es una escuela idealista que considera los sentidos como única fuente de conocimiento y a
tono con el desarrollo de las ciencias en el SXIX este se expresa solamente en las ciencias
particulares, en especial las naturales por su carácter empírico; rechaza el valor
cognoscitivo de la filosofía argumentando que la lógica de las Ciencias está por encima de
la lógica filosófica del materialismo y el idealismo. Es la Filosofía (F) del industrialismo,
responde a las necesidades del desarrollo industrial, propone la creación de una
“metodología científica única” o lógica de la investigación colocada por encima del
Materialismo vs Idealismo, el único método es el de las ciencias naturales. La Filosofía es
principalmente una filosofía de la ciencia; a la influencia del Positivismo se debe la falacia
de considerar a la filosofía ciencia, en la medida en que para esta filosofía lo UNICO
valioso era la Ciencia, si la Filosofía quería ser valiosa debía ser Ciencia.
c- LOS SEGUIDORES
Ya en el SXX un destacado Ius positivista, León Duguit (1859 – 1928), quien fuera Decano
de la afamada Escuela de Derecho en Burdeos, logró limitar un poco el positivismo
comteano que había alcanzado un sesgo mucho más reaccionario en la pluma de sus
seguidores.
Duguit si bien seguía fielmente a Comte al aceptar la desaparición del derecho natural y el
subjetivo, al reducir la libertad al deber de cumplir las obligaciones ante la colectividad a la
que pertenece el individuo, trató de conciliar los intereses de la burguesía y el proletariado
aceptando y difundiendo la idea de la solidaridad social y la colaboración clasista que
habían sido aportadas por otro gran positivista Emile Durkheim (1859 – 1917), creador de
la Sociología de la Educación.
Fueron también importantes los aportes de Duguit a la pragmática o técnica jurídica.
Y el que unos tuvieran propiedad y otros no, se explicaba por aquel tenue pero existente
darwinismo social que hacía ver que unos individuos eran más inteligentes, hábiles y
fuertes que otros por lo que la propiedad devenía una realidad biológica y eterna.
Para profundizar en estos contenidos:
- Fernández Bulté, Julio – Filosofía del Derecho. Ed. “Félix Varela” Habana, 2004, Pag 160 a 173
- Marías, Julián – Historia de la Filosofía. Biblioteca de Occidente, Madrid, 1980, Pag 338 a 344
2 – NORMATIVISMO
Tendencia filosófica, pero más una teoría general del derecho, que aparece en la década de
1930 siendo su principal exponente el jurista austríaco Hans Kelsen (1881 – 1973)
El problema principal que Kelsen se plantea es elaborar una ciencia del derecho y no
“convertir el derecho en ciencia” como mucho se ha divulgado, propósito anti natural para
una mente extraordinaria como sin duda fue Kelsen.
Sus obras principales, que han ejercido trascendental influencia entre juristas, fueron la
“Teoría Pura del Derecho” (TPD, 1934), y la “Teoría General del Derecho y del Estado”
TGDE, 1945)
Se adhiere al logicismo propio de la Escuela de Marburgo, aunque se aparta de los
supuestos kantianos de esta en lo tocante al derecho como determinado por la ética, su obra
se basará precisamente en la Lógica. Para lograr su objetivo parte de rechazar el
Iusnaturalismo y de aceptar la división entre ciencias en naturales y espirituales propia de la
filosofía alemana desde Hegel. Y formula la que devendrá en su idea principal: para ser
ciencia, la jurídica, la que estudia el derecho, debe eliminar cualquier preocupación sobre
elementos ajenos al contenido puramente normativo del derecho. Sienta lo que será el
OBJETO de la Ciencia Jurídica: los sistemas normativos.
IDEAS PRINCIPALES:
El Derecho es norma y sólo norma y no expresión de hechos sociales o naturales;
Kelsen deja fuera la filosofía de la justicia y la sociología jurídica, sólo hace un análisis
estructural y lógico del derecho positivo. O sea, pureza de método, análisis estrictamente
jurídico preocupado por evitar toda confusión entre el derecho positivo y la moral o la
religión. Kelsen, en su obra “Teoría General del Derecho y del Estado”, señala lo siguiente:
“Únicamente separando la teoría del derecho de la filosofía de la justicia y de la sociología,
será posible establecer una ciencia jurídica específica” (TGDE: 25)
Ahora, esto no significa que Kelsen diga que no se puede hacer filosofía de la justicia o
sociología jurídica respecto del derecho, sino que se puede hacer pero la teoría pura del
derecho implica un análisis científico exclusivamente de carecer normativo sólo con
conceptos jurídicos y sólo a partir de conceptos jurídicos. Es decir, lo que hace es limpiar el
derecho de cualquier otra analítica con el objeto de hacer “ciencia PURA del derecho”.
Si bien no niega la idea de una aspiración a la justicia si niega que la misma sea del ámbito
de la ciencia jurídica, es del ámbito de la Filosofía Jurídica; como valor solamente puede
decir que es lo que EL considera justo y no que es la justicia, de ahí su corolario de que es
“un ideal irracional” (TPD: 18) (ver también Kelsen: “Que es la justicia”)
Frente al Iusnaturalismo que afirma que sólo es derecho el “derecho justo”, Kelsen afirma
la autonomía del derecho positivo, esto es, que su validez es independiente de la
perspectiva de la valorativa moral que lo pretenda catalogar de Justo o Injusto, o sea una
absoluta separación entre el Derecho y la Moral.
Consecuencia de esto es que el derecho obliga jurídicamente y no éticamente.
Para Kelsen, el derecho vigente es “FORMALMENTE VÁLIDO”, cualquier otro tipo de
validez no es atingente.
El resultado de esta pureza metodológica parece ser una inhibición valorativa.
Kelsen señala: “Estos valores, y por tanto también el valor de la Justicia, sólo expresan
sentimientos, emociones, deseos imposibles de ser válidamente contrastados por vías
racionales, se sitúan indefectiblemente en el nivel de lo analítico, no susceptible, por tanto,
de conocimiento racional. La justicia es un ideal irracional”. (Que es la Justicia: 16)
Esto supone que, en realidad todo criterio de valoración tiene un carácter relativo por lo que
el único criterio seguro para determinar la validez del derecho debe ser estrictamente lógico
formal. O sea, si la norma ha sido dada y promulgada en conformidad al procedimiento del
órgano competente, entonces la ley es válida sin importar lo que contenga, de ahí las
definiciones clásicas normativistas sobre el derecho: “El derecho es un conjunto de normas
dictadas por autoridad competente” donde lo importante es QUIEN dicta la norma y NO su
contenido y esta es una de las principales críticas que se le hace a Kelsen.
Si Kelsen plantea que ninguna ideología puede justificarse en un plano racional, entonces
todas las ideologías son equivalentes. Por lo tanto, es equivalente el cristianismo, el
nazismo, el capitalismo, el comunismo o el fundamentalismo.
Si ninguna Ideología es justificable racionalmente entonces éstas solo se manejan en el
plano de lo emotivo, y si sólo se maneja en el plano de lo emotivo no puede ser
condenables racionalmente la elección de una persona entre el cristianismo y nazismo o
entre comunismo y capitalismo, ya que da lo mismo.
Construye un sistema lógico del derecho en el cual:
- El derecho es unidad, un sistema normativo despojado de todo atributo metafísico
(filosófico), meta jurídico (ético y social) que lleva a la unidad normativa
- el monismo, unidad entre el Estado y el Derecho;
- unidad del ordenamiento jurídico y la necesidad de un órgano de control
constitucional
- la ley vincula la condición con la consecuencia, la causalidad y la imputación que
constituyen la legalidad del derecho
- norma primaria o norma positiva es concebida como un juicio hipotético que supone
una conducta anti jurídica, este aspecto lo desarrolla posteriormente Herbert Hart;
Kelsen no hace referencia a la sanción pues la supone inherente al derecho, se
redacta como prohibición y define la sanción estatal correspondiente; Bidart
Campos ha demostrado que la sanción NO es inherente al derecho sino
“conveniente”
- norma secundaria, es la conducta solidaria, correcta, positiva que se debe observar y
que está implícita en la primaria, esto es, comportarse “jurídicamente”
- y en ese sistema está la norma superior: la constitución o norma fundamental cuya
función lógica es hacer posible la coordinación y subordinación de las normas
positivas, reducirlas a la unidad normativa
Las normas son “imperativas” ya que pueden ser acatadas o infringidas; su propósito es
influir en la conducta de los sujetos y donde el posible desacato va relacionado a una
sanción; conducta individual o social, no sólo individual con relación a otros individuos.
La norma es el resultado de un acto volitivo o de los valores sociales dominantes.
Desde la otra ribera se ha planteado su crítica pues muchos consideran que su mayor error
fue que abandonó toda interpretación, en particular filosófica, del derecho con lo que al
reducirlo al positivo hace reaccionario el derecho; siguiendo al positivismo clásico
consideró que los derechos subjetivos, ejemplo los DDHH, pierden significación en la
medida en que al no estar positivizados no existen lo que generó una interpretación cuya
esencia era abandonar los DDHH “hasta” que no fueran incluidos en el ordenamiento
jurídico interno, podremos volver sobre esto en el tercer parcial.
La aceptación práctica del Normativismo, como ninguna otra Ius filosofía, tiene causas
sociales e ideológicas ya que convirtió el ejercicio del derecho en legitimación del poder de
la clase socialmente dominante al priorizar la legalidad por encima de la legitimidad,
derecho ES lo que aparece en el positivo sea justo o no.
Al abandonar la aspiración a la justicia fue considerado “un blando colchón” (Cossío) para
el ejercicio del derecho ya que si este era injusto no era responsabilidad de los juristas sino
de los legisladores, el jurista deviene “normatólogo” y esto lo lleva a la enajenación, aplicar
la norma incluso sabiendo que es injusta o fuera de época se convirtió (y para algunos sigue
siendo) en un mandato inviolable.
Partir de que el derecho se reduce al positivo es reducir la creación jurídica a la estructura
normativa, a su entrelazamiento vertical y horizontal y tuvo consecuencias hasta para la
investigación jurídica, la mayoría de las tesis en los distintos niveles de la educación
jurídica (hasta en doctorados) se dedican a la creación normativa y no a la creación jurídica.
3 - NEOPOSITIVISMO
El despliegue del Normativismo ha determinado que hoy se consideren por lo menos DOS
variantes de este y más concretamente de una de las tesis consideradas nucleares del
Positivismo: la separación conceptual entre derecho y moral:
a- El Positivismo jurídico duro o excluyente de acuerdo al cual los criterios de validez
jurídica no pueden incluir NUNCA consideraciones morales y en este campo
estarían además de Kelsen, importantes teóricos del derecho como Carlos
Alchourrón, Eugenio Bulygin, Luigi Ferrajoli, Ricardo Guastini y Joseph Raz
b- El Positivismo jurídico “blando” o incluyente, según el cual los criterios de validez
jurídica podrían incluir, aunque NO SIEMPRE, consideraciones morales y en este
campo estaría Norberto Bobbio, Herbert Leonil Adolphus Hart y Alf Ross.
Por supuesto que esta clasificación depende mucho de los criterios que se asuman y en este
caso el principal es la propia declaración de los “clasificados”
Y una corriente NO normativista representada inicialmente por dos Ius filósofos
latinoamericanos, Carlos Cossio y Miguel Reale, que estudiaremos adelante; y seguida por
Robert Alexy y Carlos Santiago Nino quienes, aunque opuestos, han partido de Kelsen; en
los últimos 40 años se ha abandonado progresivamente el Normativismo, duro o blando,
sobre todo en lo relativo a la relación entre moral y derecho: Manuel Atienza, Adela
Cortina, Héctor Negri, y sobre todo los especialistas en DDHH, Juan Ruiz Manero, German
Bidart Campos, Martín Agudelo Ramírez.
La concepción del derecho de los “duros” (que como se vio eran mayoría) consideran que
el derecho debe contener reglas precisas cuya existencia dependa exclusivamente de hechos
que puedan ser descritos en términos valorativamente neutrales y que sean aplicados sin
recurrir a ninguna argumentación moral¸ esto es, la idea de que los juicios de valor no
constituyen la base de justificación de las normas, sino que derivan de estas. (Kelsen,
Teoría Pura del Derecho, pág 31)
En esta concepción el derecho aparece como un instrumento cuya finalidad es posibilitar
que sus operadores prescindan de la deliberación para determinar las acciones a seguir, esto
es, un derecho que diseña sus normas mediante propiedades descriptivas por las cuales la
deliberación desde pautas morales se haga innecesaria y esta primera tesis nuclear, la
separación conceptual entre derecho y moral, tiene su directa influencia en la segunda:
sobre el contenido de una Constitución; o una Constitución de reglas o una de principios, es
decir, una Constitución cuyas reglas sean tan descriptivas y precisas que regulen la
conducta y minimicen la deliberación; o una de principios que condicione su validez
jurídica a criterios morales y permita la amplia deliberación permitiendo a los operadores
de justicia resolver los casos según su mejor criterio.
La principal objeción a una Constitución de reglas descriptivas y precisas deviene de la
imposibilidad del legislador de prever todos los casos futuros en los cuales esta debe
aplicarse; la principal objeción a una Constitución de principios es que dejaría un margen
excesivamente amplio para las decisiones judiciales.
Por ello es que la mayoría de los sistemas jurídicos latinoamericanos han adoptado un
sistema mixto de reglas y principios; los principios presuponen la deliberación, primero
porque en algunos casos concurren más de un principio, segundo por que orientan la acción
desde conceptos principalmente axiológicos: libertad, honor, dignidad intimidad; los cuales
pueden llenarse de muchas propiedades descriptivas.
Encontramos también en la Constitución normas “directrices”, es decir, la Constitución
propone FINES, en la CPE estos se evidencian principalmente en el Título II “Derechos
Fundamentales y Garantías”.
El art 16.I “Toda persona tiene derecho al agua y a la alimentación”, pero es evidente que
todavía hay poblaciones con déficit alimentario, con limitaciones para acceder al agua
potable; o el 19. I: “Toda persona tiene derecho a un hábitat y vivienda adecuada”; en estos
casos, que como veremos casi siempre corresponden a Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, la Constitución traza más fines que realidades, entendiendo aquellos como
obligaciones del Estado. Pero estas determinaciones son importantes porque exigen a la
comunidad política, cualquiera sea su signo, cumplirlas.
Lo que entra en contradicción con la mayoría de las actuales Constituciones en las cuales se
presentan términos morales que expresen las razones subyacentes a las reglas, los valores
que han de defenderse y los principios muchos de los cuales tiene una esencia moral o han
de presentarse como moralmente justificados y que en algunos casos condicionan la validez
jurídica de las reglas.
Una función básica de la legislación es poner a disposición de los órganos de aplicación
soluciones predeterminadas para casos genéricos desde cuyas soluciones se puedan resolver
los casos particulares, un sistema exclusivamente de principios aumentaría la
discrecionalidad y haría las decisiones difícilmente predecibles; por ello todos los sistemas
jurídicos medianamente desarrollados son mixtos de principios y reglas, la CPEP boliviana
en su Capítulo Segundo establece los principios éticos y los valores sobre los que se
sustenta el Estado, principios no pueden ni pretenden excluir la deliberación.
4- RESUMEN
Kelsen es el teórico del Derecho más importante el SXX, pero casi todas sus doctrinas
deben ser rechazadas; en lo que todos coinciden es en su trascendencia, aunque
abandonado teóricamente desde la segunda mitad del SXX su huella se implantó en casi
todo el que hacer jurídico práctico (incluyendo la jurisprudencia) ya que su filosofía se
convirtió en el límite práctico del derecho; sin duda tuvo su repercusión en la enseñanza del
derecho, hasta hoy muchas universidades siguen enseñando leyes y no derecho, entendido
este como un conjunto doctrinal, teórico, trascendente. Desde Él, y gracias a Bobbio, se
hace una “división” entre la Filosofía del Derecho de los “juristas” y la Filosofía del
Derecho de los “filósofos” y, si vemos más lejos que Él, es porque estamos sobre sus
hombros.
La teoría de Kelsen es la primera que puede ser calificada de TEORIA, Popper consideraba
que lo más interesante de una teoría es el campo de lo que niega; las teorías del derecho a
crearse deben distanciarse de Kelsen pero solo pueden surgir criticando a Kelsen y este
distanciamiento se debe principalmente a que una teoría que considera el concepto de razón
práctica como auto contradictoria no puede ser la base adecuada para explicar el Estado de
Derecho Constitucional (DC) o Social que es el predominante hoy.
Una teoría jurídica adecuada para este DC debe estar relacionada con una teoría ética y con
las Ciencias Sociales, de esta forma la exigencia de autonomía o de pureza exigencia
central de la teoría del derecho kelseniana debe ser radicalmente abandonada.
Y un campo propicio puede ser el de las micro teorías que traten de explicar parcelas antes
de adentrarse en el todo, inclusive esto sería un adelanto si tenemos en cuenta que el grueso
de la producción jurídica hoy se mueve en el “análisis de sentencias” que nos informan de
lo que le ha parecido bueno o malo al comentador y que basan el discurso “jurídico” en los
prejuicios, simpatía y posiciones políticas de los “analistas”; frente a estos el rigor
científico kelseniano es una lección plenamente actual.
Lo principal del pensamiento kelseniano se encuentra YA superado, pero negar el
fundamento ontológico del normativismo no significa negar sus aportes, sin embargo la
principal crítica al normativismo vino de…….¡¡¡¡Kelsen!!!!!
B- FILOSOFIA
En sus inicios y hasta finales del SXIX la Filosofía Latinoamericana (FLA) fue
principalmente un replanteo de los problemas filosóficos principales de sus similares
europeos; sin embargo, abonados por diferentes condiciones los puntos de partida y los
resultados comúnmente se alejaron de los europeos. Y ya desde 1910 aparece una primera
generación de anti positivistas que asumen otras fuentes europeas pero distanciándose de
ellas, y no con el objetivo de deslegitimar el Positivismo sino de contrarrestar la influencia
que comenzó a tener el Marxismo. Ejemplo fue la influencia que tuvieron la
Fenomenología de Edmond Husserl (1859–1938) y Max Scheler ((1874–1928), el
Existencialismo de Martin Heidegger (1889-1976), y la ética de Nicolai Hartmann (1882 –
1950) en casi todos los filósofos e inclusive el pensamiento oriental en algunos lo que
determinó que se la haya calificado de “filosofía ecléctica”
En general fue la FLA una filosofía práctica, alejada del vuelo abstracto que conocimos con
la FCA y que fue característico de sus seguidores.
Si bien no es nuestro propósito seguir la pista de los principales filósofos de acá no es
ocioso mencionar algunos nombres: José Martí (1853 – 1895) en Cuba, Alejandro Korn
(1860 – 1936) y José Ingenieros (1877 – 1925) en Argentina, Antonio Caso (1883 – 1946)
y José Vasconcelos (1882 – 1959) en México, José Enrique Rodó (1871 – 1917) y Carlos
Vaz Ferreira (1872 – 1958) en Uruguay, o emigrados españoles como Luis Recasens Siches
(1903 – 1977) en México.
Aunque resulta difícil hacer una generalización pues cada uno tuvo sus particularidades que
fueron forjándose desde la segunda mitad del SXIX podemos intentar una aproximación a
sus características generales.
Los filósofos latinoamericanos no intentaron construir sistemas sino liberarse de las
influencias europeas y crear una filosofía que respondiera a nuestras realidades y por ello se
caracterizaron por estar profundamente vinculados a los problemas sociales de su época y
no por ser “catedráticos momias” como caracterizó Martí.
La FLA es teoría de los valores, Axiología; es su principal objeto de estudio, somos libres
porque escogemos nuestros valores y tenemos la libertad de comportarnos acorde a ellos o
violarlos, se elabora así una “metafísica de la libertad” como fundamento del ser.
Aunque los filósofos abrazaron el racionalismo y el positivismo y se plantearon la tarea de
separar la religión de la filosofía, no hubo entre nosotros abandono de la fe cristiana ni una
aceptación total del positivismo.
El hombre está en el centro de las preocupaciones filosóficas por lo que la podemos
caracterizar de “humanista” y las preocupaciones éticas se encuentran siempre en primer
plano, no siendo estas ideas un simple eco del humanismo europeo.
Así Etica y Humanismo confluyen como el núcleo del filosofar LA y surge una F en la que
podemos señalar los siguientes rasgos:
- las reflexiones éticas no han partido de un filosofar “puro” sino de los valores
morales realmente existentes en cada etapa histórica
- esa ética ha rebasado el domino de la moral ya que al imbricarse con el Humanismo
ha tratado de responder a las urgencias de los diferentes momentos e influye en la
política, en la educación, en el diario vivir
- desde el pensamiento originario se le ha otorgado lugar principal a los valores
humanos universales: trabajo, sabiduría, respeto al otro en particular a la naturaleza;
nuestros filósofos se acercaron a ellas, Martí escribió: “no andará la América hasta
que no ande el indio”; estas cosmovisiones, si bien invisibilizadas durante la
república y hasta mediados del SXX, tuvieron un lento y leve resurgir en algunos de
estos filósofos
- el Humanismo ha considerado que las causas de deterioro humano y natural no
obedecen a designios divinos o incapacidades genéticas sino al hombre mismo por
lo que es posible su superación y en este proceso la educación se considera un factor
de primera importancia
- la cosificación, fetichización y enajenación del hombre es causa de las relaciones de
producción dominantes, superando estas se logrará la liberación definitiva; aporte
del pensamiento marxista que comienza a introducirse desde inicios del SXX
- la denuncia a la corrupción, el egoísmo, los vicios, el despotismo y otros desvalores
se hace con marcado matiz político sin abandonar su raigambre ética
- el componente utópico, no siempre de carácter abstracto, se impone vinculado a las
propuestas de mejoramiento social
- la defensa de la igualdad de la mujer fue una expresión del humanismo que, a contra
pelo de su original europeo, permeó y se mistificó con el Positivismo LA
- creó un verdadero culto a la juventud, considerada vanguardia de los cambios
sociales, José Ingenieros en Argentina, E. J. Varona en Cuba fueron claros
exponentes de esta posición; tal vez la Reforma de Córdova, génesis de la
Autonomía Universitaria, deba mucho a estas influencias. (Leer Manifiesto de
Córdova)
Sin duda que algunas de estas críticas fueron, infortunadamente, confirmadas por la
historia; por ello si bien NO abrazaron el marxismo ni el socialismo, al ser profundamente
críticos de las inhumanas condiciones sociales de la vida en nuestros países, llegaron
paulatinamente a acercarse a este modelo y a esta filosofía.
3 - EL POSITIVISMO EN BOLIVIA
Su influencia se manifiesta a fines del SXIX y sobre todo después de la Guerra del Pacífico,
las Universidades de Sucre y La Paz se convirtieron en los centros difusores.
El auge del liberalismo que asumió el Poder a fines del SXIX se debe en parte a la
influencia del Positivismo que impulsó las transformaciones económicas, modernización
del sector exportador, ampliación de la infraestructura del transporte con los ferrocarriles,
extensión del latifundio; y socio políticas, desarrollo de los centros urbanos, destrucción de
comunidades indígenas, sentimiento anti chileno, federalismo, entre otras sucedidas en esta
etapa. Fue particularmente fuerte esta influencia en la educación desde un positivismo
comteano que se enseñoreó de las escuelas normales de las principales ciudades,
Cochabamba, La Paz y Sucre.
No fue diferente el boliviano a los otros positivistas LA en su veneración de la ciencia y el
progreso tecnológico, que debía producirse con el predominio cada vez mayor de las
fuerzas del pensamiento, el rechazo al oscurantismo clerical y la defensa de los ideales
democráticos.
El papel de la educación en la sociedad al que le prestaron mucha atención derivó
obligadamente en el problema ETNICO, imprescindible en cualquier estudio de la sociedad
boliviana y fue aquí que más influyó Spencer.
Según Ignacio Prudencio Bustillo (1895 – 1928) la raza indígena triunfó sobre la española
trasmitiendo al mestizo sus rasgos en el cual “eran más los defectos que las virtudes”; la
mayoría de los positivistas bolivianos se quejaba de la supuesta imperfección del mestizaje
que se había producido en el país, el más conocido de todos Alcides Arguedas (1879 –
1946) quien en su ensayo “Pueblo enfermo” (1909) se quejaba de las raíces étnicas de su
pueblo al considerarlas un obstáculo al desarrollo del país; las tesis social darwinistas
alcanzaron en este autor un grado tal que ha pasado a la historia como un símbolo de
racismo; no importa que en su obra cumbre ”Raza de Bronce” (1919) mitigara en mucho
esa visión.
Para Arguedas el problema principal de la situación socio económica y política boliviana
radicaba en los rasgos de ese tipo de mestizo: el cholo.
En su última e inconclusa obra, “Historia general de Bolivia” escribe: “la historia de
Bolivia es pues, en síntesis, la del cholo en sus diferentes encarnaciones, bien sea como
gobernante, legislador, magistrado, industrial y hombre de empresa. Y el cholo, si logra
llenar sus aspiraciones y consigue algún éxito, ofrece el espectáculo de un tipo dominador,
generalmente arbitrario pero esmeroso (sic) de que sus aspiraciones no sean aparentes ni
caigan dentro de la penalidad de los códigos. Si está todavía cerrado en las estrecheces de
su medio social, entonces presta oídos a los agitadores demagogos que por conseguir un
éxito electoral o hacerse populares, le hablan de sus derechos sin recordarle nunca sus
deberes…”, (Arguedas, s/f, pag. 78-9) y achacaba a los “gobernantes cholos” el haber
retardado el progreso de la República.
Sus tesis de la enfermedad psicológica de la raza indígena sirvió para justificar la
dominación y explotación que han sufrido los indígenas y predominaron hasta la década de
1940, al estar el positivismo boliviano impregnado de criterios muy racistas sus tesis fueron
severamente criticadas hasta el punto de rechazar cualquier aporte del positivismo al país.
La Egología fue una filosofía asumida desde un contexto concreto, como problematización
de la realidad, considera que la Filosofía no debe ser neutral, sino militante, no aséptica
sino comprometida, no legitimadora sino transformadora y cuestionadora.
Para Cossío la reflexión filosófica y la acción política estaban ligadas. No fue indiferente a
la política, prueba de ello es haber sido expulsado de la Universidad de Buenos Aires en
1956 por la dictadura militar, le interesaba profundamente la política como comportamiento
humano de convivencia integradora o en su caso desintegradora.
Manifestó en sus notas biográficas que “luego de 1956 comencé a comunicarme con la
gente que me comprendía, sin hacer diferencias ideológicas de ninguna especie. El
resultado ha sido radicarme con mucha firmeza en la izquierda, más aún: descubrir lo que
la izquierda significa de verdad para el hombre contemporáneo”. (Citado por Méndez,
Eduardo H. s/f:1) Pero de una izquierda no dogmática sino dialéctica.
Y criticó la desigualdad social dirigiendo sus argumentos contra el sistema capitalista; veía
las contradicciones del sistema y al capitalismo como un productor de crisis.
La axiología y la antropología filosófica predominantes en el capitalismo son anti
humanistas. En su crítica al capitalismo, hay un intento de demostrar que la génesis de la
miseria es este sistema económico, sistema que nunca podría cumplir con el universalismo
democrático bajo cuyo manto había nacido.
Define la Ideología como “falsa conciencia de la realidad”, muy cercano al marxismo.
Su concepción fue influenciada por Edmundo Husserl, el último gran filósofo clásico, e
incursionó en Kant, en Martín Heidegger y en el propio Hans Kelsen, sobre el que
construye gran parte de su Egología, de quien afirmó: “Kelsen se corresponde con un
mundo capitalista colocado ya a la defensiva desde los sitiales del Estado en una Europa
burguesa indiferenciada, por lo cual el control jurídico no debe serle discutido al poder
político y por lo cual sus ideas pueden extenderse geográficamente más que las de Savigny”
(Ideología y Derecho”: 1962: 24)
Su crítica a Kelsen se concentra en:
a- Su Ontología es reduccionista al centrar el derecho en la Norma que es un tercio de
la realidad jurídica
b- La Teoría Pura es simplemente una LOGICA JURIDICA FORMAL, al considerar
la norma como estructura de conocimiento por lo que su validez queda en este
plano.
Cossío aceptaba el derecho positivo como objeto de la ciencia jurídica, pero no aceptaba el
Normativismo mecanicista y demostró que el derecho debía ser comprendido e interpretado
mediante una teoría del conocimiento, respecto de la conducta humana en interferencia
intersubjetiva. Ya no se trataba de sujetos jurídicos ideales (normativismo mecanicista) sino
de personas, de seres humanos reales: el derecho como conducta humana y como
producto cultural, al estilo de lo que demostrara Recasens, y como tal es valioso.
Las tesis fundamentales del pensamiento egológico pueden sintetizarse en las siguientes:
En una de sus obras fundamentales, Ideología y Derecho desarrollada a partir del concepto
de fenomenología de la sentencia, analiza el proceso de interpretación del juez y de la
comprensión del derecho, los aspectos ideológicos, y el trasfondo de clase del derecho
liberal capitalista. En ella señala Cossío: “Todos estamos implicados en lo que hacen los
jueces, buenos o malos, y no tan solo por lo que pudiera percibirse a primera vista, sino
mucho más porque todos ellos, día a día y hora tras hora, hacen algo por las derechas o las
izquierdas, y también por la democracia o el totalitarismo, al gravitar sobre la vida social en
forma específica, como agentes del Derecho”. "El juez mira al derecho no como algo
concluso y ya hecho, sino como algo que se está haciendo constantemente en su carácter de
vida humana viviente". (Ideología y Derecho:1962: 25)
AXIOLOGIA
El análisis de la realidad actual desde su plexo axiológico resulta aleccionador ya que nos
revela las conductas que se asumen como proyecto, los valores de autonomía y
heteronomía, en que se enfatiza el valor de coexistencia de la vida. Y la existencia de
valores, también supone necesariamente, ya que no existe conducta sin valor, la presencia
de los desvalores. Según prevalezcan unos u otros, podemos reflexionar sobre la existencia
de sociedades justas o injustas.
Considera como un desvalor el ritualismo, comportamiento estricta y fríamente apegado a
la norma, cercano a la Enajenación en la concepción marxiana.
Afirma que vivimos en una época, la globalización, en que todo se produce, circula, se
distribuye con una supuesta de universalidad, pero en la realidad, circulan libremente los
capitales y las mercancías, pero no las personas, el valor cooperación se convierte en
“minoración”, somos menos importantes que el capital.
La burguesía tomó el poder con una ideología legitimadora universalista, pero el
presupuesto antropológico del capitalismo es incompatible con la universalidad. Se nos
convoca para el consumo, pero no decidimos que consumir pues muchos productos están
fuera del alcance de la mayoría de la población
El individualismo predominante, en la sociedad y en el derecho fragmenta la existencia
social, rompe la idea del “otro”, se produce lo que Cossío definía como el desvalor
“extranjería” frente al valor solidaridad; se rompe el sentido societario, somos extranjeros
en nuestra sociedad.
Se habla en estos tiempos de la tolerancia, de la comprensión del otro, del diferente, en
definitiva, del valor de la paz; pero aparece la amenaza imperial, los jerarcas del Imperio
que nos exigen estar “con ellos o contra ellos”; las declaraciones se transforman en el
desvalor de la discordia, cuando no el de opresión y se rompe con el valor de la paz.
Un avance que impulsa el desarrollo de la conciencia jurídica universal, es
el funcionamiento, aunque parcial, del derecho internacional que instaura órganos y
procesos para juzgar y condenar delitos de lesa humanidad y acciones estatales violatorias
de los derechos humanos, pero cuando los gobiernos rechazan las declaraciones y
sugerencias de estos organismos que señalan sus decisiones estos “avances” se disuelven y
la ciudadanía queda indefensa.
En el momento de escribir estas líneas el Congreso de EEUU ha aprobado una declaración
que sanciona a los fiscales y jueces de la Corte Penal Internacional por su intención de
someter a juicio a los líderes israelitas que cometen genocidio en Gaza.
Pero, ¿qué pasa en la realidad? la potencia hegemónica, la que más crímenes de lesa
humanidad comete, EEUU, no suscribe la Corte Interamericana de DDHH ni el Tribunal (o
Corte) Penal Internacional, sus soldados nunca podrán ser llevados a juicio por crímenes
cometidos fuera de sus fronteras, frente al valor “poder” prevalece el desvalor de la
impotencia.
Entre los valores de coexistencia Cossío señala la seguridad y el orden, se lucha contra la
pobreza, causa primaria de las alteraciones a ambos valores, sigue incrementándose el
presupuesto para armas, triunfa el desvalor de la inseguridad.
El liberalismo y el mercado generan hambre y desnutrición, pero los organismos
económicos internacionales aseguran que el hambre es resultado de….¡la falta de expansión
del mercado!
El sujeto de derecho es la persona, el liberalismo – con su particular axiología- define al
hombre como propietario; ejemplificaré, cuando solicitamos un crédito bancario debemos
responder a una suerte de biografía patrimonial: que bienes poseemos, casas, autos,
acciones, bonos, no interesa nuestra posición política o preferencias personales. Si
buscamos trabajo cambia la mercancía, nuestro patrimonio es la fuerza laboral, calificación,
experiencias laborales previas, postgrados aprobados, etc.
Se es persona o sujeto de derecho en la medida de la propiedad, del patrimonio y si no se
tiene patrimonio nuestra inserción en el mundo jurídico está limitada a lo normativo en
cuanto a nombre, apellido y documento. No son interpeladas como sujetos libres e iguales,
sino como sujetos constituidos por el patrimonio. Somos si tenemos dinero.
Analicemos las relaciones jurídicas. Cossío sostenía que el acreedor tiene todas las ventajas
de la relación jurídica y que podíamos distinguir entre los deudores que pueden pagar sus
deudas y los que no pueden hacerlo, los primeros poseen bienes suficientes, los segundos
no los tienen. Los que llegan a los Tribunales son éstos últimos.
Hoy en día los inversores piden “seguridad jurídica”, para Cossío esta “es un sofisma, la
referencia a la seguridad siempre es el principal argumento: se dice, si no se cumplen los
contratos tal como han sido pactados, desaparece la seguridad jurídica y con ella el derecho
mismo. El sofisma radica en que la seguridad como todo valor jurídico, es un valor
bilateral: al hablar de seguridad, se piensa unilateralmente en la seguridad del acreedor,
pero no en la del deudor: a este se le deja la seguridad de su inseguridad”. (Ideología y
Derecho: 1962: 47)
En su época la idea dominante era que las personas jurídicas, las asociaciones, no eran
imputables penalmente, Cossío se opuso a esto afirmando que “el liberalismo penal ha
proclamado a todos los vientos la imposibilidad de delinquir que tendrían las asociaciones.
Como su delito específico es el del enriquecimiento inconfesable; y como son los
capitalistas quienes se asocian para enriquecerse, salta a la vista el interés de ellos para
dejar impune un delito que únicamente ellos pueden prácticamente cometer” (Ideología y
Derecho: 1962: 47) y concluía señalando que “El error en el derecho es un obstáculo
social” (Idem), y podríamos decir: es una agresión a la sociedad.
Cossío con especial sentido crítico afirmó que la administración de justicia llega a
convertirse en ejemplo de ritualismo, es decir, la formalización extrema del orden, la
preeminencia de la norma sobre el ser humano, lo que desde el Marxismo llamaríamos
“enajenación”.
Cossío fue un crítico del paradigma racional formal con su pretensión de la aplicación
mecánica de concepciones abstractas a la realidad y hoy anacrónico a pesar de su impronta
práctica, su Filosofía Egológica es una de los resultados más destacadas del movimiento
cultural latinoamericano influido por la Reforma Universitaria y afirmó la idea de que es
posible filosofar desde América Latina, y si es bueno conocer los grandes aportes de la
filosofía universal, especialmente la europea, mucho mejor es conocer a los nuestros.
Ya José Martí había sentenciado: “La historia de América, de los incas a acá, ha de
conocerse al detalle aunque no se conozca la de los arcontes de Grecia” (Nuestra América:
O.C. T12: 17)
PLEXO AXIOLOGICO
VALORES DESVALORES
Cooperación Minoración (Capital)
Solidaridad Extranjería (Individualismo)
Paz Discordia (Mandan los poderosos)
Poder Impotencia (Mandan los poderosos)
Seguridad (del acreedor) Inseguridad (del deudor)
Orden Ritualismo (Burocracia, enajenación)
VALORES PARCELARIOS
Valores Desvalores
Autonomía Heteronomía Degradación Hipertrofia
Miguel Reale (1910 – 2006) fue un jurista, filósofo, académico y político brasileño;
profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sao Paulo, la institución de la que
más tarde recibió el título de profesor emérito. Como erudito, fue conocido en América
Latina y en Europa continental por sus obras en el derecho y la filosofía. Miguel Reale es
considerado el principal arquitecto del actual Código Civil de Brasil, desempeñó el cargo
de Secretario de Justicia para del Estado de Sao Paulo en 1947 y 1963 y fue dos veces
Rector de la Universidad de São Paulo, en 1949 y 1969. Fundó el Instituto Brasileño de
Filosofía, en 1949, y la Sociedad Interamericana de Filosofía, domiciliada en Sao Paulo en
1954. Fue miembro de la Academia Brasileña de Letras.
Su obra principal fue la Teoría Tridimensional (1953). A diferencia de Cossío fue funcional
al sistema capitalista siendo esta, tal vez, la causa de su influencia en Brasil, aunque por
barreras lingüísticas sea poco conocido en países de habla hispana.
Entre sus fuentes estuvieron Kant, la fenomenología de E. Husserl, el existencialismo de M.
Heidegger, Werner Goldschimdt (a quien se le atribuye también el término “trilateral”) y
Cossío; Reale partió del conocimiento profundo del Normativismo kelseniano y consideró
que el error de la escuela técnico-jurídica, o dogmática, fue el de reducir el Derecho a
normas, y considerar a la Ciencia Jurídica exclusivamente como una ciencia de normas, y
que paralelamente, el error de la escuela sociológica fue considerar a la Sociología Jurídica
como ciencia del hecho social. Escapa a ambas orientaciones, la comprensión de que el
Derecho es una realidad compleja, no sólo bidimensional (hecho y norma), sino, en
realidad, tridimensional: implica un hecho integrado por una norma, en razón de un
valor a realizar, sus ideas principales son:
El Derecho es Norma – Hecho – Valor. Parte Reale de una conclusión que en la década
de 1930 había defendido un gran jurista, Luis Recasens: «El Derecho es un fenómeno
histórico-cultural». El Derecho, antes que nada, es una actitud humana, es una conducta del
hombre. Si no existiesen hombres viviendo en comunidad, produciendo cosas útiles,
concordando o discutiendo ideas e intereses, no existiría Derecho. El primer elemento, por
tanto, es ese de la conducta que llamamos también hecho social: de esta manera, el
substractum de toda la vida jurídica, es el hecho social, pero es un hecho social en cuanto
tiende a un valor. No existe derecho donde no existe tentativa de realización de lo justo, o
de un valor justo. El hecho social es jurídico, en cuanto tiende a la realización de un valor
de lo justo. Pero el estudio del hecho social por la Jurisprudencia no queda ahí, en esa
apreciación de la conducta humana en el sentido del valor. La apreciación de un valor a
realizar tiene como consecuencia el surgimiento de normas. Toda vez que los hombres
procuran realizar un valor, esta búsqueda tiene como resultado el surgimiento de preceptos
imperativos de conducta. La conducta se rige por sí misma, a través de los valores a
realizar. De ahí el surgimiento del tercer elemento, que es la norma. Donde quiera que haya
una realidad jurídica, encontrarán siempre esos tres elementos: el hecho social integrado
por un valor que hace surgir una norma. Existe siempre una realidad jurídica, que se
ordena en el sentido de un valor sobre la forma de una norma. La norma es, así, el momento
culminante de la vida jurídica. En su concepción y como adelanto de la
interdisciplinariedad necesaria para comprender en sus diferentes dimensiones cualquier
fenómeno, jurídico o no, considera que para estudiar el derecho debemos acudir a nuestro
pensamiento: la Filosofía Jurídica estudia los valores, el valor de lo justo; la Sociología
Jurídica los hechos, sociales e históricos; la Ciencia Jurídica las normas, como ordenadora
de la conducta, pero NO en una separación estática sino en interrelaciones, nutriéndose de
sus resultados parciales para lograr aprehender un fenómeno tan complejo como es el
derecho.
- El Derecho es un proceso abierto
El Derecho no es estático, sino dinámico. Es una realidad histórico - cultural (influencia de
Recasens). El adjetivo «histórico» está allí para mostrar ese sentido dialéctico. El Derecho
siempre se está formando, porque los hombres buscan realizar valores nuevos, y cuando los
alcanzan, quieren mayores garantías para ellos. Nosotros sólo podemos comprender la
evolución histórica del Derecho en su desarrollo, si comprendemos que el Derecho es
siempre una conducta humana en busca de valores, a través de normas; es siempre
“experiencia” (concepto cercano a la “conducta” de Cossio) que es comprensión de la
experiencia del otro, experiencia jurídica analizada en su concreción histórico y axiológica.
La norma jurídica es “elástica”, (quiere decir dialéctica) esto es, puede tomar en cuenta
los cambios fácticos y axiológicos; aunque todavía hay una cierta separación entre derecho
y moral. Es adecuación al hecho concreto y exigencia universal, una sucesión de opciones,
estabilidad y movimiento, solución al conflicto de intereses. En la redacción de la norma
intervienes tres factores: los valores que la sociedad trata de preservar, los hechos
vinculados entre sí que influyen en los individuos y las normas precedentes.
Bibliografía Complementaria:
Pisi de Catalini, Marta – La teoría Egológica de Carlos Cossío y el Tridimensionalismo
Jurídico de Miguel Reale. Texto Digital
Ramos, Néstor A. – La Filosofía de Miguel Reale. Texto Digital
Recasens Siches, Luis - La Filosofía del Derecho de Miguel Reale. Texto digital
Todos ellos, menos Gramsci, filósofos del derecho que parten del propio derecho.
Y más cercanos en el tiempo, los ya señalados: Robert Alexy, Carlos Santiago Nino y
Manuel Atienza, entre los más conocidos.
Con el estudio de estos contemporáneos damos fin a la época Moderna, asumiendo la
concepción de que la Modernidad concluye al finalizar la II Guerra Mundial con el
bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki; pasaremos a estudiar ya en el Tercer parcial
la nueva época caracterizada por el auge y despliegue, aunque con muchos obstáculos, de
los Derechos Humanos
BIBLIOGRAFÍA
Atienza, Manuel y Ruiz Manero, Juan – Marxismo y Filosofía del Derecho. Fontamara.
México D.F. 2da edición. 1998.
Boron, Atilio (Compilador) – La Filosofía Política Moderna. Ciencias Sociales. La Habana,
2007.
Fernández Bulté, Julio – Filosofía del Derecho. Ed. “Félix Varela. La Habana. 1997.
García Maynez, Eduardo - Libertad como derecho y poder. Texto digital
González Alarcón, Ernesto – Comparación entre Kelsen y Cossío. Texto digital
Guadarrama, Pablo – Positivismo y antipositivismo en América Latina. Ciencias Sociales.
La Habana. 2004
Marías, Julián – Historia de la Filosofía. Revista de Occidente. 32 edición. Madrid, 1980
Martí, José – Obras Completas. Habana. 1963. Tomos 12 y 14
Méndez, Eduardo H. – Las paradojas del orden internacional a través de la Axiología
Jurídica: Carlos Cossío y su visión latinoamericana. Texto digital
Pisi de Catalini, Marta – La teoría Egológica de Carlos Cossío y el Tridimensionalismo
Jurídico de Miguel Reale. Texto Digital
Ramos, Néstor A. – La Filosofía de Miguel Reale. Texto Digital
Recasens Siches, Luis - La Filosofía del Derecho de Miguel Reale. Texto digital
Ruiz Manero, Juan – El legado del Positivismo Jurídico. Palestra Temis. Bogotá. 2014