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El Marxismo surge en el siglo XIX como una filosofía que defiende los intereses del proletariado, transformando su existencia de clase 'en sí' a clase 'para sí'. Su aparato categorial, que incluye conceptos como Ser Social, Conciencia Social y Enajenación, permite comprender la complejidad de las relaciones sociales y económicas, destacando que la economía es un factor determinante pero no el único en la historia. La enajenación, central en la filosofía marxista, se refiere a la pérdida de las cualidades esenciales del ser humano en el contexto de las relaciones de producción capitalistas.
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El Marxismo surge en el siglo XIX como una filosofía que defiende los intereses del proletariado, transformando su existencia de clase 'en sí' a clase 'para sí'. Su aparato categorial, que incluye conceptos como Ser Social, Conciencia Social y Enajenación, permite comprender la complejidad de las relaciones sociales y económicas, destacando que la economía es un factor determinante pero no el único en la historia. La enajenación, central en la filosofía marxista, se refiere a la pérdida de las cualidades esenciales del ser humano en el contexto de las relaciones de producción capitalistas.
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II – EL MARXISMO.

1 - CONTEXTO HISTORICO
En la época de surgimiento del Marxismo a mediados del Siglo XIX no han cambiado las
condiciones sociales, económicas y políticas en los Estados alemanes, la única y gran
diferencia radicó en el surgimiento y evolución del proletariado de clase “en sí” a clase
“para si”, que utilizando las categorías Kantianas quiere decir que sobrepasa su existencia
como grupo económico para convertirse en una clase con intereses propios, con una
Ideología.
Ha habido en Europa varias rebeliones proletarias, Francia 1830 y el movimiento cartista en
Inglaterra en ese mismo año son las más conocidas. El proletariado emerge como clase y
aparece entonces una filosofía que por primera vez en la Historia defiende los intereses de
los explotados: el Marxismo.
Y en el campo de la Filosofía, como acabamos de estudiar, en Alemania se despliega la
filosofía que resume y eleva todo este pensamiento, la Clásica, de la que son herederos
Carlos Marx y Federico Engels.
En los más fecundos científicos sociales hay un consenso: podemos estar a favor o en
contra del marxismo, lo que no podemos es ignorarlo; y esto por la inmensa contribución y
el impacto que ha tenido en todas las concepciones sobre la sociedad, mucho más en
América Latina ya que se considera la filosofía más difundida en estos lares.
Independientemente de si aceptamos las conclusiones generales de la Filosofía y Economía
Política del Marxismo hay dos elementos que han sido reconocidos como imprescindibles
para comprender la sociedad o como se señalan por muchos científicos sociales, no
podemos desconocer el Marxismo como un paradigma de comprensión de los fenómenos
sociales basado en su aparato categorial y su teoría de la enajenación.

2 - APARATO CATEGORIAL DEL MARXISMO.


DIALECTICA MARXISTA
Para Marx es imposible comprender la sociedad, la política, el derecho o la educación sin
una concepción totalizadora de esta que imbrique la cultura, la economía, la ideología, y el
resto de sus elementos ya que para él esta visión totalizadora exige traspasar las fronteras
disciplinarias propia de las ciencias sociales en busca de un saber integrado en el cual las
pautas principales que devienen de su profundo estudio y crítica de Hegel en:
a- Lo cambiante es todo, se extiende a la vida material y social no solamente a las
ideas como en Hegel
b- La “legalidad”, en el sentido de regularidades sociales, de la historia no se explica
solamente y mucho menos a partir de las ideas, sino en el campo de la producción
material, el modo en que los hombres crean sus propias condiciones de vida
c- Esta “legalidad” no supone un devenir ajeno a la voluntad humana, son los seres
humanos los que hacen la historia condicionados por el conjunto de los factores
materiales y espirituales de su época.
d- La historia no está predeterminada, el resultado de la evolución no está garantizado;
ni la dialéctica garantiza la desaparición del capitalismo ni la genética nos hará más
bellos, fuertes e inteligentes, el factor subjetivo es determinante en esa evolución.
e- Le dio a la Dialéctica hegeliana una base materialista, esto es la “puso sobre sus
pies” sino también reveló su complejidad a partir de sus múltiples mediaciones, y
esto es lo que distingue al marxismo de otras tradiciones y no su énfasis en la
economía como se le ha querido enmarcar, aunque siempre consideró a la economía
como la base, la clave, el factor determinante, pero NO único determinante.

Ludwig von Bertalanffy, a quien no podemos considera un marxista, consideró en 1949 que
su Teoría General de los Sistemas no era otra cosa que la aplicación de la Dialéctica al
pensamiento científico.

En el Primer Parcial estudiamos las categorías dialécticas, deben revisarlas, ya que


será necesario para la comprensión del contenido.

CATEGORIAS
El aparato categorial marxiano (de Marx) ha sido y es imprescindible para la comprensión
de esa totalidad social, si bien Marx no le dedicó estudios especiales a cada sector de la
vida social a partir de la comprensión de sus categorías podemos establecer la relación de
esta con el conjunto de la vida social
Intentaré aportar una definición de cada una de ellas presentándolas sin un orden
determinado ya que precisamente es su concepción holística, totalizadora la que le otorga el
principal valor.

Ser Social: “conjunto de la vida material de la sociedad”; son las instituciones, las
relaciones materiales, de producción y naturales, las relaciones ideológicas, los modos de
producción con los que los hombres desarrollan su vida.
Conciencia Social: “reflejo del Ser Social”; también se considera un conjunto de ideas,
creencias y representaciones que nos hacemos sobre la actividad política, jurídica, moral,
artística, filosófica, científica o religiosa.
Y esta relación se reproduce a nivel de cada individuo. Así tenemos la Conciencia Social
como las ideas dominantes en una época y la Conciencia individual que es el reflejo
personal de las circunstancias en las que vivimos.
A partir de aquí Marx deduce un Principio: el Ser Social determina la Conciencia Social;
aunque recalca que esta determinación NO es mecánica, unidireccional, sino que existe
también la influencia de la Conciencia sobre el Ser, sobre todo al nivel individual.
Relaciones sociales: “son las que establecen los individuos en el proceso de su actividad
práctica” (de su vida); estas relaciones son Materiales e Ideológicas.
a- Relaciones Materiales “son las relaciones que establecen los hombres en el
transcurso de su vida material”; estas son Naturales y Económicas
Relaciones Sociales Naturales: “son las que establecen los individuos en el proceso de
reproducción de la especie humana”
Relaciones Sociales Económicas: “son las que establecen los individuos en el proceso de
producción de los medios esenciales para la vida”; son a su vez: de producción y técnico –
productivas definiendo estas como:
- Relaciones Técnico - productivas: “las que establecen los individuos entre sí en el
proceso de producción en relación a la posición que ocupan en este proceso”,
ejemplos, propietario – empleado, gerente – empleado, ingeniero – técnico, técnico
– obrero calificado.
- Relaciones Sociales Económicas de Producción: “las que establecen los individuos
entre sí en el proceso de producción, distribución y cambio de los medios necesarios
para la vida”
b- Relaciones Sociales Ideológicas: “son las relaciones que establecen los hombres en
el transcurso de su vida espiritual”; ideas sobre política, derecho, moral, arte,
filosofía, ciencia o religión. Se forman en la conciencia social a partir del reflejo de
la realidad y se concretan en la conciencia de cada individuo y son, en última
instancia, un reflejo de las relaciones sociales materiales.

A partir de aquí Marx deduce un Principio: el papel determinante de las Relaciones


Sociales Económicas de Producción sobre el conjunto de la vida social:
De la formulación de esta Ley se ha derivado la falsa idea sobre el marxismo como un
“economicismo”, es decir la devaluación de las restantes formas de la actividad humana, el
considerar que “sólo” la economía puede explicar la historia y la sociedad.
Esta falacia fue desnudada por F. Engels quien en carta a Bloch de 21 – 22 de septiembre
de 1890 apuntó que “quien considere que el factor económico es el único determinante no
ha entendido el marxismo”
Al igual que en la relación anterior el marxismo considera que si bien hay un factor
determinante, el económico, este NO es el único determinante, sino que los restantes
factores influyen, a veces decisivamente y sobre todo al nivel individual, sobre el
económico.

Base Económica: “conjunto de las relaciones económicas de producción dominantes”; en


la sociedad coexisten varias formas de relaciones de producción, la sociedad capitalista ha
utilizado relaciones esclavistas, feudales y las distintas variantes a partir de estas, la historia
de América es ejemplo claro de ello, pero solo las “dominantes” caracterizan a la Base
Económica.
Superestructura: “conjunto de ideas, relaciones ideológicas e instituciones determinadas
por la Base Económica”; estas son políticas, jurídicas, morales, artísticas, filosóficas
científicas y religiosas.
A partir de aquí Marx deduce un Principio: el papel determinante de la Base Económica
con relación a la Superestructura y al igual que en las leyes anteriores considera que el
determinado no lo es de forma pasiva, sino que ejerce influencia, a veces muy importante,
sobre el determinante.
Modo de Producción: “es la forma social en que se producen los bienes necesarios para la
vida”; está formado por
o Relaciones sociales económicas de producción (ya explicadas) (RSEP)
o Fuerzas productivas: “conjunto de elementos materiales y personales de
producción”, entre estos, la fuerza de trabajo humana y los instrumentos de
producción en los que se incluyen: edificios, elementos materiales,
transporte, maquinaria; los objetos de trabajo: materias primas, tierra. Las
FP expresan la unidad del trabajo acumulado (instrumentos y objetos) y el
trabajo vivo (la fuerza de trabajo)
A partir de aquí Marx deduce un Principio: el papel determinante de las RSEP sobre las
Fuerzas Productivas, asegura que “las sociedades no se diferencian por lo que producen
sino por como lo producen” y al igual que en los principios o regularidades anteriores
considera que el determinado no lo es de forma pasiva, sino que ejerce influencia, a veces
muy importante sobre el determinante.
La categoría “Modo de Producción” es el núcleo de la categoría “Formación Económica
Social” (FES) definible como “el tipo histórico de sociedad basado en un determinado
modo de producción”; esta categoría permite comprender la sociedad como un organismo
en desarrollo y Marx considera que la historia de la Humanidad ha atravesado por las
siguientes FES: comunidad primitiva – modo de producción asiático; y de estas a
Esclavismo – Feudalismo – Capitalismo el cual, al igual que las anteriores, será sustituida
por una nueva FES. Es la ley de la Evolución de las FES hacia formas más complejas.
A esta nueva FES Marx da el nombre de “comunismo”, lo importante de este estudio es que
al demostrarse la secuencia en el desarrollo de las distintas FES se asegura que la última, el
capitalismo, seguirá el mismo camino que las anteriores a ella, es decir, en algún momento
desaparecerá y surgirá una nueva FES, Marx no teorizó sobre cuando, ni de que forma
aparecería esa nueva sociedad, solamente predijo que INEVITABLEMENTE el capitalismo
desaparecería igual que desaparecieron las FES anteriores.

Para su mejor comprensión puede hacer un esquema de la Categorías, para ello puede
utilizar sus conocimientos de Lógica en particular el acápite “División”

3 - ENAJENACIÓN.
Es una categoría central en la filosofía marxista; en general se comprende como la
“pérdida de las cualidades esenciales de la persona”, el depositar en otro, sea este
persona o entidad, los atributos esenciales del hombre, la capacidad decisoria sobre sus
acciones.
En otras acepciones puede considerarse en el proceso que transforma los productos de la
actividad humana y las capacidades del individuo en algo independiente y opuesto a su
creador, la transformación de los fenómenos y relaciones, incluyendo la conciencia en algo
diferente a los que son, deformación de sus relaciones vitales
La Enajenación (Enj) tiene larga data en la Filosofía, en un pasaje poco conocido,
escondido diría, Agustín de Hipona (San Agustín) señaló que la propiedad privada era un
robo; siguiendo esta lógica Tomás Moro (1478 – 1535) descubre la propiedad privada
como la fuente de los fenómenos enajenantes, aunque no le da forma filosófica ni
argumentativa; los utopistas del Renacimiento fueron los que denunciaron los componentes
hasta entonces aislados del fenómeno.
Hasta Rousseau el concepto continuó teniendo un fuerte sabor religioso, pero este ya
expresa la crítica al carácter antihumano de las relaciones de producción basadas en la
propiedad privada, criticándola fuertemente primero para después aceptar que era “un mal
necesario” (Contrato Social).
Y la crítica a la enajenación se articula a las concepciones Iusnaturalistas prevalecientes en
el SXVIII sobre el Contrato Social en las que se destacaba la pérdida por el individuo de
una cuota de su libertad originaria en función del Estado, los poderes, las instituciones.
Quien da forma teórica al concepto es Hegel; en la “Fenomenología” valora lo que
considera el extrañamiento del espíritu de sí mismo en la cultura, su supuesto idealista de
que el mundo es esencia espiritual y que la realidad exterior adquiere cuerpo material como
enajenación de la Idea Absoluta.
Hegel considera la enajenación la causa catalizadora vital para la realización del espíritu, la
conciencia y la realidad, la ve en dos aspectos, negativo y positivo, ya que implica la
posibilidad de alcanzar niveles superiores de cultura. Es un Dios secular al que hay que
venerar, la enajenación aparece en forma de “doble vida” o existencia desdoblada; en su
calidad de ciudadano los seres humanos somos iguales, como individuos privados somos
profundamente des iguales.
Feuerbach consideró la religión como esencia de la enajenación humana, aunque al igual
que Hegel la ve como un proceso inevitable engendrado por el progreso científico y
tecnológico.
Marx dedicó profundos estudios a la enajenación, en él es disvaliosa; la categoría “trabajo
enajenado” (Manuscritos Económicos y Filosóficos del 44) sirve a Marx de metodología
para realizar un análisis filosófico del hombre y su actividad en la sociedad capitalista.
En su filosofía, la enajenación se engendra en la división social del trabajo en manual e
intelectual y alcanza su clímax con la propiedad privada, en estas circunstancias las
relaciones sociales se forman de modo espontáneo y se “escapan” del control de los
individuos y los resultados de su actividad se oponen a estos, las relaciones y sus resultados
aparecen impuestos por fuerzas sobrenaturales en el sentido de que no pueden ser
controladas por los individuos; es en la economía, en la actividad laboral donde se produce
la expresión principal y causa de la enajenación; la enajenación en el trabajo se produce en
tres dimensiones:
- el Hombre se enajena de los productos de su trabajo, estos no le pertenecen
- se enajena de los restantes individuos en el proceso de producción, “compite” con
estos en un juego de “gana – pierde”
- se enajena del propio proceso de trabajo, se siente persona cuando no está
trabajando, pero cuando trabaja no es persona

Con este análisis Marx caracteriza el sistema de relaciones de producción capitalista y


explica la explotación del proletariado, pero no reduce la enajenación sólo a la esfera del
trabajo, sino que, a partir de él, presenta también como forma enajenada del hombre sus
relaciones con el resto de los hombres; con su ayuda también explica el concepto de
“ideología” y descubre las restantes enajenaciones humanas, estas se producen:
En la Política cuando el individuo entrega, cede su capacidad de decisión en función del
estado, es la esencia de la democracia representativa; pero fundamentalmente en el Estado
burgués, para muchos en las sociedades de clases la política es la esfera por excelencia de
la alienación o enajenación.
Para Marx el Estado burgués genera un conjunto de prácticas e instituciones, de creencias y
procesos por los cuales mientras nos hace aparecer como libres logra eternizar la
dominación de la clase en el Poder; el Estado y la democracia ignoran las diferencias de
clase al declararlas no políticas en su ordenamiento legal, esto es, todos somos elegibles,
igualdad ante la ley, libertad de expresión, pero permite que en la realidad actúen esas
diferencias.
El Estado garantiza “libertades”, pero unos las ejercen más que otros, son más libres que
otros, se expresan y son elegidos mucho más que otros convirtiendo esas libertades en
formales.
El Estado es el máximo organizador de la red de relaciones de poder con que la clase
dominante asegura su dominación, concluye que: “el estado es el comité que administra los
negocios comunes de la burguesía”.
El Estado es el instrumento de dominación de una clase por otra, por ello todo estado es una
dictadura, independientemente de las formas seudo democráticas con las que se presente.
Para Marx es imposible comprender la política (y después el derecho) sin una concepción
totalizadora de la sociedad que imbrique la cultura, la economía, la ideología, etc.
Simón Bolívar en una genial previsión señaló que “en América Latina los tratados son
papeles y las constituciones libros” al observar el abismo que mediaba entre ellos y la
realidad.
En la filosofía la enajenación se manifiesta en su carácter especulativo que reduce al
hombre y la historia a procesos mentales, cuando esta se aparta de la realidad y renuncia a
transformarla en función del pensar puro.
En el arte cuando el individuo renuncia a su capacidad esencialmente humana de percibir
la belleza en función de la mercancía, al considerar como mercancías las obras de arte.
En la moral cuando se trastorna la capacidad de distinguir el bien en función del placer; en
los “Manuscritos Económicos y Filosóficos del 44” (Cuadernos de París) Marx había
señalado que “la máxima desgracia humana era no poder engendrar en otro un sentimiento
de amor.”
Donde para él se expresa la forma superior de enajenación, aquí sigue a Feurbach, es en la
religión ya que el hombre deposita en Dios su capacidad decisoria, su activismo
constructivo; lo que ocurre es “voluntad divina” y no decisiones humanas.
La eliminación de la enajenación sería posible solamente transformado las relaciones de
producción basadas en la propiedad privada.
La tarea principal de la Filosofía es desenmascarar la auto enajenación humana en sus
diversas formas, sean sagradas o seculares; hay que pasar de la crítica del cielo (la religión)
a la crítica de la tierra (el capitalismo).
Para comprender la Ius filosofía marxiana es necesario, como hemos venido haciendo,
esclarecer algunos temas fundamentales que subyacen en esta Filosofía; entre ellos el que
parece a primera vista más importante es la respuesta a las preguntas sobre ¿qué es el
marxismo? e inmediatamente ¿cuál es su vigencia?; para pasar al problema de la teoría
marxista del derecho, presupuestos sin los que es imposible acceder a la solución del
problema principal.

4 - ¿QUÉ ES EL MARXISMO? SU FILOSOFIA


Esta pregunta ha sido siempre importante ya que como Ideología del proletariado y
contraria al Capitalismo existirá mientras exista esta FES lo que genera un debate en torno
a su status epistemológico, ideológico, económico y filosófico.
¿Es el marxismo ciencia o filosofía?, ¿es ideología o doctrina?, ¿es un pensamiento europeo
o universal?, ¿válido en la modernidad o podemos atribuirle visos de trascendencia entre las
épocas?, al hablar de marxismo ¿incluimos en él la producción de Marx o la de todos los
autodenominados marxista?, y si la respuesta es afirmativa, ¿a quienes, Engels, Lenin,
Stalin, Mao, Fidel Castro, Ernesto Guevara, otros?; ¿es el marxismo un cuerpo teórico
exento de ambigüedades o contradicciones?, ¿ hay UN marxismo o varios?; ¿podemos
identificar el marxismo con la sociedad que se erigió sobre sus bases teóricas? o lo que es
casi lo mismo, al derrumbarse el muro de Berlín ¿finalizó el marxismo?
Cada pregunta es en sí un tema de discusión, intentaremos ordenadamente su respuesta.

La polémica ciencia o filosofía es tan vieja como la primera. Cuando los teóricos del
socialismo real atribuían al marxismo su carácter dual no demostraban la dualidad sino
obviaban la pregunta.
La filosofía en tanto que gnoseología y axiología puede valerse de conclusiones científicas,
para demostrar sus proposiciones; más difícil es argumentar desde la ciencia las
proposiciones ontológicas o metafísicas desde las que se parte.
Materialistas e idealistas se han enfrascado en los últimos 100 años en la tarea de demostrar
desde la ciencia la “cientificidad” de sus supuestos metafísicos, desde los apoyos de las
ciencias naturales a la tesis del carácter increado, indestructible y eterno de la materia en
movimiento en el tiempo y el espacio hasta la utilización de las técnicas más modernas y
precisas para demostrar el milagro de la resurrección, parecen ser sólo ejemplos del
inmenso arsenal científico utilizado por ambos bandos con idéntico resultado: unos y otros
siguen aferrados a sus supuestos iniciales.
Y el problema parece estar ya anunciado por la propia acepción con la que Aristóteles
utilizó el término “metafísica”: lo que está más allá de nuestra percepción sensible, si es así,
seguirán siendo vanos o por lo menos poco convincentes las argumentaciones científicas
sobre el tema.
Pero la polémica no se reduce a la ontología.
El origen etimológico del término “filosofía” en el mundo griego es “amor a la sabiduría”,
en la tradición moderna se nos ha hecho creer que para los griegos sabiduría era equivalente
a conocimiento, pero no es así. Sabiduría era para los griegos y después para la tradición
cristiana que mucho tomó de esta filosofía, la capacidad de elegir la alternativa correcta de
conducta, es decir, tiene un contenido ético y no solamente cognoscitivo.
Aceptado esto la filosofía se apartaría nuevamente de la ciencia para convertirse en un
“hacer del hombre” como dijera Risieri Frondizi (filósofo argentino 1910 - 1983), dejaría
de ser un conocimiento estrictamente racional para pasar a la esfera de los valores y los
sentimientos, lo correcto no se asume sólo (y tal vez ni siquiera principalmente) desde las
nociones científicas; el conocimiento cotidiano nos ha aportado suficiente contenido para
“elegir lo correcto” y la ciencia nos ha aportado suficiente material para que podamos hacer
lo incorrecto, destruir el mundo en aras de un ideal de dominación por ejemplo.
Por otro lado, el componente “científico” de los estudios de Marx fue su teoría económica,
pero aquí ya la discusión y los argumentos serían otros, la teoría económica, que lo vincula
a la ciencia, es también un área del saber humano que no necesita reputarse como
“científica” para revelar su vigencia.

El marxismo ha sido calificado también por los partidarios del socialismo real como
“doctrina e ideología”. Para la mayoría de los estudiosos uno de los grandes aportes de
Marx a las ciencias sociales fue precisamente el concepto de “ideología”.
Iniciemos entonces definiendo estos términos.
Ideología es “el reflejo tergiversado de la realidad”, o por lo menos esta es la acepción que
utiliza Marx en una de sus obras filosóficas principales, entre ellas “La Ideología
Alemana”; y como tal reflejo se refiere al conjunto de la vida social, esto es, a la política, lo
jurídico o la religión, es parte de la superestructura de la sociedad.
Ideología es también “el conjunto de ideas que refleja, expresa y defiende ciertos
intereses”, no importa aquí la legitimidad de ellos, en función de mantener un cierto orden
de cosas, una situación social específica.
Si aceptamos esto la ideología se aleja tanto de la ciencia como de la filosofía ya que estas
tienen en común la función crítica; la ciencia no acepta verdades eternas e inmutables y
dice de sí misma que es perfectible, la filosofía ha sido durante siglos un cuestionamiento
permanente a la realidad existente, inquiriendo sobre la validez del orden establecido, ha
sido siempre la “conciencia crítica” de las diferentes épocas.
En el socialismo real se introdujo un condicional artificial que “permitía” hacer coincidir
estos tres términos al plantear la existencia posible de dos ideologías, una científica y otra
no científica; la primera la del proletariado que luchaba por destruir el sistema capitalista y
la segunda la de la burguesía que trataba de mantenerlo. En esencia era una interpretación
“ideológica”
El que ideología y ciencia sean diferentes no quiere decir que sus conclusiones siempre lo
sean. Marx hizo un estudio científico del capitalismo que fue, a decir de Engels, su mayor
aporte a la ideología del proletariado. En tanto que los intereses de esta clase conformaban
el núcleo de su ideología, y estos intereses eran los de subvertir el capitalismo, cualquier
sistema científico o filosófico que ofreciera conclusiones que demostraran la temporalidad
y el carácter inhumano de ese sistema contribuían al mismo propósito, y eso fue lo que hizo
Marx.
Pero no es lo mismo coincidir que ser idénticos. Desde fines del siglo XX asistimos a la
demostración de que la ideología y la ciencia no sólo no lo eran, sino que no siempre
coincidían; la ideología del socialismo real postulaba la irreversibilidad del sistema y los
hechos, esos tercos hechos, demostraron otra cosa. Y este, como veremos más adelante, no
fue el único campo en que la ideología socialista difirió de la concepción marxista.
Con relación a la calificación del marxismo como doctrina el análisis es más claro.
Sobre todo, porque la tradición europeo oriental no fue insistente en calificar al marxismo
como doctrina.
¿Qué es doctrina? En rigor es lo que se enseña, es un modo de pensamiento que opera con
axiomas, supuestos que no requieren confirmación; la doctrina no toma en consideración
los nuevos datos que aportan la ciencia y otros sistemas de pensamiento ya que ella misma
se autocalifica como suficiente; la fuente de las doctrinas son las ideologías por lo que casi
todo lo dicho sobre ellas es aplicable a estas. Y en Derecho se considera “doctrina” a las
opiniones de los tratadistas, esto es, tampoco son resultados de investigaciones sino
“opiniones”, valiosas o no, pero opiniones.
Para la ciencia y para la filosofía la existencia de doctrinas está asociada al pensamiento
dogmático, es decir, un pensamiento rígido e inmutable y por lo tanto muy alejado de ellas.
La política y el derecho están plagados de doctrinas y, por lo tanto, es comprensible que lo
que conocemos como ciencias políticas y jurídicas también lo estén. El marxismo engendró
muy a su pesar, una doctrina política, pero ello no quiere decir que su filosofía se
convirtiera en doctrina, si bien el proletariado y muchos teóricos marxistas por convenir a
la difusión de este pensamiento lo “tradujeron” a términos doctrinales, no es posible reducir
desarrollos tan abarcadores y fecundos a tres o cuatro “recetas” sobre como destruir el
capitalismo o como construir el socialismo, sobre lo que Marx nunca teorizó.

¿Es el marxismo europeo o universal? Históricamente hablando la respuesta es sencilla,


Marx como cualquier filósofo pensó sobre los problemas de la sociedad que le tocó vivir y
esta fue la europea del siglo XIX.
Por lo tanto, buscar en el marxismo de Marx la repuesta a todos los problemas de todas las
sociedades es un ejercicio inútil, máxime si sabemos que Marx ni siquiera dio respuesta a
todos los problemas de su sociedad, sobre todo porque nunca se planteó esta ciclópea tarea.
Engels en su discurso ante la tumba del amigo venerado el 18 de marzo de 1883 señaló que
la tarea que Marx se había planteado en su vida era la de criticar al capitalismo para
subvertirlo. Si esto es así los descubrimientos económicos del marxismo y su postura
filosófica serían válidos mientras exista el sistema que él se propuso destruir, sólo que ese
sistema también ha cambiado, muchas de las características que Marx estudio ya no son
determinantes o, por lo menos, ya no se presentan así, mientras han aparecido otras que no
podían ser analizadas en su tiempo por el pensador alemán.
La universalidad del marxismo será obra de los que abracen este pensamiento en sus tesis
fundamentales, no de aquellos que lo consideren un recetario para sanar los diferentes
males, viejos y nuevos, que nos aquejan.
En este mismo orden vale responder a la pregunta sobre la trascendencia del marxismo a
nuestros días. Marx fue un pensador moderno y europeo, y el marxismo una reflexión sobre
la sociedad en un momento histórico y concreto de su desarrollo, pretender encontrar en él
las respuestas a los problemas de hoy es un sinsentido máxime si coincidimos con la tesis
de que las teorías sociales en tanto explican una sociedad determinada encontrarán muchas
dificultades para explicar otras. Pretender explicar la sociedad de hoy con las mismas
conclusiones a las que arribó Marx sería desconocer que esa sociedad ha cambiado.
Sin embargo, en tanto que el capitalismo como formación económica y social sigue
asentándose en la explotación de la fuerza de trabajo, la producción de mercancías y la
lógica de máximas ganancias, en tanto que sigue produciendo la enajenación de la
personalidad humana, el marxismo (como veremos más adelante) sigue siendo un sistema
de pensamiento válido para entender esa sociedad. En esencia lo principal, la teoría de la
plusvalía sigue siendo válida pero lo demás debe ser reconsiderado.

¿Qué no consideró el marxismo? Algunos problemas centrales de hoy que deben ser
tenidos en cuenta por todos quienes quieran conocer la sociedad y aún más, transformar el
injusto orden en el cual vivimos no encontrará en Marx ideas válidas sobre la cuestión
femenina o sobre la indígena o étnica, es decir, el tema de las colectividades oprimidas;
para él ambas serían resueltas al resolver la cuestión de la explotación clasista, solución que
crearía las condiciones para una nueva sociedad en la que sería impensable
discriminaciones por razones de sexo, nacionalidad o raza.
En la segunda mitad del siglo XIX la Humanidad no había creado los poderosos medios de
explotación de la Naturaleza que hoy conocemos y cuyo uso irrazonable y desmedido están
poniendo en peligro a la propia Humanidad que los engendró. Los ecologistas, por lo tanto,
no encontrarán en Marx ayuda teórica directa para su justa lucha, aunque si nociones de
equidad y respeto a la naturaleza, atisbos de su concepción integral.
Marx no alcanzó a vivir en una sociedad caracterizada por el ritmo increíblemente
acelerado de los cambios científicos, tecnológicos y sociales. El siglo XIX fue, al igual que
todos los anteriores, un siglo de cambios, ninguna sociedad ha sido estática, sólo que esos
cambios no golpeaban las certezas racionales que hacían vaticinar otros cambios que desde
esa perspectiva eran previsibles.
El siglo de Marx fue una época dominada por el racionalismo cartesiano y la visión
mecánica newtoniana que permitía construir una concepción lineal de esos mismos cambios
y explicarse los fenómenos por causas principales, si bien no únicas.
El propio marxismo es una concepción principalmente racional sobre la sociedad.
Hoy vivimos una época en que la única certeza es que todas las certezas han desaparecido;
asumimos una perspectiva compleja e interdisciplinar en la explicación de los fenómenos
en tanto que la otra opción es el riesgo de no poder explicar nada.
Marx pudo prever el socialismo en tanto que la noción dominante era la anterior,
racionalista y lineal, que se completaba precisamente con la posibilidad de prever lo que
“obligatoriamente” sucederá; hoy asumimos que no hay un futuro seguro e inevitable sino
tantos futuros posibles como seamos capaces de construir y que esa construcción no
depende de las “infalibles” leyes históricas sino de nuestra decisión de elegir uno y de
nuestra capacidad para realizarlo, por otra parte muchas de las tesis fuertes del marxismo
hoy son, por lo menos, susceptibles al debate.
Entre ellas la de la centralidad de la clase obrera como principal portadora de una nueva
sociedad, la idea de que el proletariado es el sujeto colectivo cuya misión histórica es dirigir
la revolución socialista y encabezar el proceso de eliminación de todas las clases para lo
cual comienza por suprimirse ella misma como clase, es una idea que debe reconsiderarse
en países en los que el proletariado es minoritario y no ocupa, por lo general, el escalón
más bajo de la distribución social.
Fue evidente en el Siglo XX que la idea de la extinción del Estado fue puesta en duda por el
desarrollo del “marxismo” posterior a Marx, en tanto el socialismo real requirió y
fundamentó ideológicamente un Estado fuerte como etapa previa para esa extinción, lo que
parece una contradicción lógica.
A los latinoamericanos no nos atrae una de las tesis clave de la doctrina política marxista: la
“dictadura del proletariado”; no sólo porque nos parece que ninguna dictadura es buena ni
siquiera la del proletariado, sino porque ya conocemos las flagrantes y aterradoras
violaciones a los derechos humanos que se cometieron en la URSS y otros países del
socialismo real amparados por esa teoría. Además el poder político en una nueva sociedad
tendrá que ser obligatoriamente compartido con otras clases a la luz de la importancia que
en los diferentes países estas tienen y a la debilidad, por lo menos numérica, del
proletariado.
Si bien es imposible aseverar que las clases sociales han desaparecido y por lo tanto que su
existencia asegura la lucha entre ellas, parece difícil explicarnos las diferentes
confrontaciones sociales, y aún menos la compleja dialéctica de esos enfrentamientos a
partir de la ley de la lucha de clases como la principal fuerza motriz de la historia.
En un mundo en que el antagonismo entre propietarios y desposeídos parece ser sustituido
por el enfrentamiento entre personas decentes y las que no lo son, entre los extremamente
ricos y todos los demás, clasificarnos según la “propiedad sobre los medios de producción”
parece ser menos prometedor que un enfoque que incluya la conciencia de esa realidad
como la que efectivamente nos lleva a agruparnos con “los otros”.
Relacionado con lo anterior esta la concepción marxiana del “partido”.
Uno de los fetiches del socialismo de estado ha sido el dogma del partido único, no hay
nada en Marx que fundamente esta posición; el propio concepto de partido es utilizado por
él y por Engels para fijar grupos diferentes, unas veces es el grupo de vanguardia, en otras
ocasiones la clase íntegramente considerada, en las terceras una toma de posición ante una
situación específica.
El “partido” en Marx se acerca más al concepto de “movimiento social” que hoy
manejamos para fijar grupos flexibles y consolidados sólo sobre la base de intereses
compartidos, sin una estructura rígida de dirección, sin el verticalismo “cuasi” militar que
caracterizó al partido único leninista.
Una idea en la que Marx fue absolutamente consecuente durante toda su vida y obra es en
su visión de la religión.
Completamente comprensible en el mundo del Siglo XIX en el cual la religión y la Iglesia
ocupaban lugares firmemente asentados junto a los explotadores, y los latinoamericanos
podemos dar mucha fe de ello, el ateísmo y la oposición radical a la religión del marxismo
de Marx son, después de la Teología de la Liberación, trascendidas en cualquier
comprensión compleja del mundo latinoamericano.
El mundo está cambiando y en él la religión y los creyentes.
Por un lado, seguimos asistiendo a la proyección de la religión como “el opio del pueblo”
(Marx) desde los centros de creación de las diferentes doctrinas religiosas; el Vaticano y el
Cardenal Ratzinger, Papa Emérito ya fallecido, cuando era rector de la Santa Congregación
para la Defensa de la Fé (antigua Inquisición) desplegaron una cruzada contra los teólogos
de la liberación.
Pero, por otro lado, gran parte del clero de base y, sobre todo, las masas de creyentes han
asumido la “opción por los pobres” piedra angular de la Teología de la Liberación, como la
guía de sus acciones; en esta situación “el opio” se vuelve contra los que lo crean y las tesis
del marxismo al respecto no pueden seguir siendo las mismas.
Desde hace años se viene produciendo la unión o por lo menos una distensión en las
relaciones entre los creyentes y los marxistas, lo que es clave para construir un nuevo
escenario en el que estas dos fuerzas se unan en la Tierra para lograr los grandes objetivos
que en última instancia ambas han perseguido: la opción por los pobres.
Porfirio Miranda (1924 – 2001), filósofo mexicano, ha señalado que todo aquello que
Occidente rechaza del marxismo es precisamente en lo que coincide con el cristianismo
(Marx y la Biblia: 1971); no es posible obviar que el propio Marx era de una familia judía y
que su ética está fuertemente influida por la moral judeo cristiana. En la actualidad hasta al
Papa Francisco los conservadores de siempre lo han calificado de “comunista”.
Por último, y aunque Marx nunca lo argumentó y ni siquiera lo dijo, parece absolutamente
clara la idea de que el marxismo no es el único pensamiento creador, la única filosofía
humanista, la única opción crítica.
Este postulado del marxismo oficial difícilmente podía explicar los aportes de distintas
filosofías que retomaron el papel del ser humano en la historia, que replantearon el papel de
la existencia humana como existencia enajenada en momentos en que esta categoría había
desaparecido de los manuales editados en los otrora países socialistas.
Muy vinculada a esta es la idea de que existe una sola interpretación correcta del marxismo
y que todas las demás constituyen desviaciones o revisiones de ese pensamiento; esta
“convicción” parte del supuesto de que Marx lo dijo todo cuando en realidad esta
pretensión nunca estuvo en el imaginario del alemán y es difícilmente aceptable no ya
como científica o filosófica, ni siquiera es buena como ideología.
Este postulado oficial desaprovechó los desarrollos filosóficos de muchos marxistas
creadores y contribuyó a lo que Ernesto Guevara calificó como el escolasticismo del
marxismo oficial.
En este esfuerzo es aconsejable comenzar por precisar aquello que Marx no dijo.
Es conocida la tesis sobre la existencia de cinco formaciones económico sociales (FES), a
saber, el modo de producción asiático, la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo
y el capitalismo, así como la previsión de la sustitución de este por el socialismo como
primera fase o fase de transición hacia la formación comunista.
Pero al aplicar este esquema de comprensión se nos ha hecho creer que Marx explicó la
historia y todas las historias a partir de una concepción lineal de esta, es decir, que estas
FES se sustituían precisamente por ese orden en todas las latitudes.
Marx encontró estas, excepto la primera, en la historia de los países europeos estudiados
por él, pero en ningún momento planteó como absoluta esta explicación y este orden
sucesorio. Los latinoamericanos encontramos más dudas que certezas al intentar explicar
nuestra historia atendiendo a este carácter lineal simplemente por el hecho de que nuestra
historia NO había seguido ni tenía que seguir este orden.
Sugiero que Uds tomen la historia de Bolivia y le apliquen el mismo rasero; estoy
seguro que el resultado será el mismo.

Según esta concepción para que un país acceda al socialismo es obligatorio que haya
arribado al capitalismo desarrollado o, lo que es lo mismo, el capitalismo no podrá ser
sustituido hasta que no se haya llegado en todos los países al “desarrollo”.
Con lo que, lejos de subvertirlo, se le hace un gran favor a la burguesía que ha demostrado
saber encontrar siempre nuevas maneras de explotar la fuerza de trabajo y acumular
ganancias y sobrevivir como clase en el poder.
Otra explicación que encontramos en los manuales y que la vida refutó, con la terquedad a
que los hechos nos tienen acostumbrados, es la noción de atribuir la enajenación solo a la
existencia de la propiedad privada.
En primer lugar, en la producción marxiana, la enajenación aparece indistintamente
asociada a la propiedad privada y a la separación, que juzga artificial, entre el trabajo
manual y el intelectual; en tanto que estado mental, que reflejo de ciertas condiciones la
enajenación aparece en el conjunto de la actividad humana y no solo en la económica
siendo entonces la propiedad privada una de sus causas, convengamos que la principal,
pero ratifiquemos que no la única.
Como tal reflejo y como estado propio del conjunto de la actividad la enajenación NO
desapareció al desaparecer la propiedad privada sobre los medios fundamentales de
producción sino que perduró en toda la etapa de existencia de los países socialistas
europeos; que se decretara por el marxismo oficial suprimirla de la teoría y calificarla como
inexistente por la propaganda no restó un ápice a su existencia real y a que apareciera en
toda su magnitud cuando este decreto oficial ya había desaparecido.
Otra idea que se ha enseñoreado de los manuales “marxistas” es la del carácter
determinante de la base económica.
Como señalé más arriba Engels después de la muerte de Marx se vio obligado a aclarar que
ellos nunca habían planteado la idea de que la Base económica determinaba
unidireccionalmente la Superestructura, esforzándose en demostrar que explicar la sociedad
a partir de este simplismo convertiría la teoría en su contrario.
Sin embargo el marxismo oficial no tuvo suficientemente en cuenta esta aclaración y siguió
insistiendo en explicar todos los fenómenos a partir del factor económico con lo que se
perdía la riqueza de la sociedad y más aún el papel del factor conciencia en los fenómenos
sociales.
La difusión de esta comprensión mecanicista llevó a que se calificara el marxismo como un
“economicismo”, a que se distinguiera artificialmente al Marx “filósofo” del Marx
“economista”, a que se hablara incluso de un período de juventud inmaduro y otro de
madurez; pero aún más llevó a que se perdiera el contenido eminentemente ético del
marxismo, si la vida está regida solo por leyes económicas a las que, de una u otra manera,
siempre nos tenemos que subordinar ¿cuál es el papel del ser humano?, ¿cuál es nuestra
capacidad de decidir sobre el sentido de nuestras vidas?, ¿cuál nuestra capacidad de elegir
entre el bien y el mal?, ¿cuáles nuestras opciones si hemos nacido en una determinada clase
social? Las respuestas a estas preguntas son frustrantes desde esa concepción economicista
que Marx nunca defendió.
Muy vinculada a la anterior es la tesis de atribuir a la producción marxiana una concepción
teleológica (proceso que sigue un OBJETIVO) de la historia y una función mesiánica a su
teoría. Sus seguidores vieron, o quisieron ver, que la historia se había hecho para llegar al
comunismo, todos los actos humanos, a favor o en contra tenían ese propósito y el mundo
sería salvado por unos pocos: aquellos que abrazaran el marxismo.
No encontramos en Marx producción alguna que argumente esta conclusión y si bien
compartió, y no podía ser de otro modo dada la época que le tocó vivir, la idea de
considerar al “progreso” como un objetivo a perseguir estuvo lejos de absolutizar a este y
más lejos aún de hacer el concepto equivalente a crecimiento económico o a riqueza
material.
Consecuente con su formación filosófica Marx se planteó estudiar y resolver problemas
reales, el principal, la crítica al sistema capitalista, y por ello no se dedicó a imaginar como
sería el comunismo o su primera fase limitándose prácticamente en un solo trabajo, la
“Crítica al Programa de Gotha”, a señalar algunas de las posibles características de esa
futura formación económica social, lo que nos permite demostrar que el marxismo en Marx
no fue una teoría del socialismo sino, como quedó dicho, una crítica demoledora sobre el
capitalismo.
El marxismo está lleno de contradicciones, en sentido hegeliano (y marxista) estas dimanan
del propio proceso de aproximación progresiva a la realidad pero que han originado
tensiones en la práctica de los movimientos políticos y revolucionarios de orientación
marxista y que en el plano teórico han engendrado varias corrientes de pensamiento
infortunadamente asociadas al marxismo.
Estas tensiones fueron el campo propicio para que muchos teóricos posteriores vieran la
solución de la construcción de una sociedad socialista desde un marxismo simplificado lo
que ha traído aún más problemas.
Así en el socialismo aparecieron “construcciones utópicas”:
- la idea de que socializada la propiedad privada todo lo demás vendría necesariamente,
“hombre nuevo”, moral superior, por ejemplo;
- la revolución es totalmente pura o plenamente positiva o enteramente justa y, por lo
tanto, criticarla es improcedente;
- la igualdad aun en condiciones de división social del trabajo y oposición entre el trabajo
manual y el intelectual, factores que también generan desigualdad;
- el socialismo es irreversible, aun cuando en él subsisten el Estado, el derecho burgués y
la burocracia que prolongan, aun en condiciones de propiedad social, el principio de la
posesión y del disfrute desigual.

Distinguidas entonces la producción de Marx de la de sus seguidores es más fácil y menos


comprometedor aceptar también como marxismo la producción de todos los que han escrito
en su nombre o desde él, y por supuesto es también más fácil criticar aquellas producciones
que hayan demostrado su caducidad o inconsistencia.
Inclusive podemos pronunciarnos por considerar marxismo a todas aquellas tendencias que
han proliferado en diversas latitudes sin desmedro de la concepción original marxiana.
Uno de los principales problemas teóricos y prácticos por sus implicaciones es el de
relacionar al marxismo con el socialismo.
No hay duda de que esta formación económica social en su versión moderna se asentó
teóricamente en el marxismo, pero tampoco es posible dudar de que la idea de una sociedad
socialista es anterior a Marx y no es privativa de su filosofía. El antecedente histórico más
inmediato es el de los llamados “socialistas utópicos”, Charles Owen en Inglaterra y
Francois Fourier y Henri de Saint Simon en Francia.
Y después de él los numerosos “socialismos” no marxistas o de lejana inspiración en Marx
más de raigambre leninista o maoísta que son, sin duda, otra cosa.
Entre los primeros el más importante es la social democracia alemana, término
fundamentado por Karl Kautsky y Edward Bernstein, en sus inicios seguidores de Marx, y
que fueron desarrollando su propia doctrina cuya evolución ha llegado a un capitalismo
reformado de “rostro” más humano y que alterna en el poder con los partidos burgueses de
derecha en numerosos países de Europa o de América Latina, pero ya sin cuestionar las
bases del sistema.
Incluso a partir de la superación del capitalismo en su forma clásica se han engendrado
“socialismos” que poco tienen que ver con la concepción revolucionaria de Marx y sí con el
afán de reformar algunas de las características inaceptables de ese sistema, por ejemplo, los
llamados “socialismos” aparecidos en “Nuestra América” en el SXXI y que poco tienen
que ver con Marx, aunque las derechas los denigren por “comunistas”.
Como se anotó arriba Marx no desplegó su teoría para “construir el socialismo” sino para
subvertir el capitalismo, es decir Marx se limitó a la predicción de que las propias
contradicciones del capitalismo harían inevitable su sustitución y que esta se produciría por
una nueva formación económico social que sería, y sólo podría ser si quería triunfar, su
contrario.
Pero esta predicción no lo llevó a describir cuales serían las formas que adoptaría esa
sustitución y mucho menos a trazar los rasgos indelebles e insoslayables de ese proceso o
cuando se lograría, Marx no se dedicó a “dibujar”, explicar o predecir que sería el
socialismo.
Si bien la gratuidad de la educación y el acceso a la propiedad social de los medios
fundamentales de producción aparecen sin equívocos entre esas escasas predicciones no
sucede así con la mayoría de las características sobre las que se fundamentó y funcionó el
sistema decenios después de su muerte.
Al margen de que en ciertas condiciones específicas muchos de esos rasgos se justifican lo
exacto es que Marx no argumentó la necesidad del partido único, ni la supresión o
postergación de determinados derechos civiles, ni el control ideológico de la prensa, ni la
concentración en el estado de todos los medios de producción en calidad de sinónimo de
“propiedad social”, ni la desaparición de otras formas de educación que no fuera la estatal,
ni la subordinación de la sociedad civil a la política.
Parece difícil argumentar desde Marx la supresión de la disidencia interna y menos aún por
la vía de los “gulags” y de los procesos amañados; o la represión, en casos inhumana, que
caracterizó al proceso socialista en la URSS y otros países de su esfera.
La creación de una burocracia estatal eternizada en el poder desde el atributo supremo de la
“lealtad” al jefe o al partido, y los casos, no pocos, de individuos pertenecientes a esta que
se servían del presupuesto estatal para sostener un nivel de vida superior al de la clase
obrera no encontrarán asidero teórico en el “Prometeo de Tréveris”.
Un pensamiento y un pensador por grandes que sean no engendran sistemas socio
económicos, ellos los explican y facilitan su conformación si y sólo si sus ideas se
convierten en guía de la acción mancomunada de los más disímiles actores.
Responsabilizar a Marx con las desviaciones cometidas en su nombre es como endilgar a
Gutenberg la culpa de los desatinos que a veces leemos en la prensa; sobre todo porque,
como se expresó, su meta era destruir al capitalismo.
En América Latina la intelectualidad de izquierda ha logrado separar adecuadamente el
pensamiento de Marx de la práctica del socialismo real a pesar de la influencia que durante
años tuvo la URSS en los partidos comunistas del área y tal vez por los aires renovadores
que insufló, por lo menos en sus primeros años, la Revolución Cubana.
De igual manera suponer que su pensamiento desapareció al desaparecer el sistema que lo
asumió como oficial es lo mismo que decir que Aristóteles o Tomás de Aquino no deben
ser leídos pues tanto el esclavismo como el feudalismo que les sirvieron respectivamente de
contexto han desaparecido.

En resumen, cuales son las ideas vitales del Marxismo.


Primero su teoría de la enajenación como piedra angular para entender la deshumanización
del sistema capitalista.
En segundo lugar su aparato categorial; los conceptos Ser Social y Conciencia Social, Base
y Superestructura, Modo de producción y Formación Económica Social reflejan la
dinámica real de la sociedad y esta dialéctica, despojada del economicismo a que se le ha
reducido por muchos, nos permite explicarnos el movimiento de la sociedad como una
totalidad orgánica.
En esta dirección la explicación de los factores que intervienen en la formación de la
conciencia, su interinfluencia y el papel de esta en la determinación de la conducta humana
son claves para la dirección de los procesos sociales en particular la educación.
En tercer lugar, el humanismo subyacente en toda su filosofía en su pretensión de lograr un
ideal de dignidad, justicia social y emancipación humana; asumidos hoy por los DDHH.
El carácter práctico y revolucionario de su proyección filosófica sintetizada en la famosa
Tesis 11na sobre Feuerbach, “los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos
modos el mundo cuando de lo que se trata es de transformarlo”
Continúa siendo de incalculable valor su teoría sobre las clases y la lucha de clases; sólo
que esta es fructífera si se entiende en el nuevo contexto en que se despliega esta lucha, y
sobre todo es válida en aquellas condiciones donde todavía rige el capitalismo en la forma
de explotación descarnada que él estudio. Y en cualquier caso sin el “agregado” de la
“dictadura del proletariado”.
Pero el marxismo es válido sobre todo por constituir el único pensamiento integral y radical
de crítica al sistema capitalista, mientras este sistema siga sumiendo a sociedades completas
en la explotación, la degradación y las condene a vivir en condiciones inhumanas, el
marxismo seguirá siendo válido; por eso sigue siendo el pensamiento social más difundido
en América Latina.
Ante los embates de quienes lo certifican como acabado, o de quienes lo ven como un buen
intento pero fallido, el marxismo requiere de un programa de revitalización, para ello un
mínimo parece estar en las siguientes direcciones:
1- Pensar los problemas de América Latina desde América Latina y para ella, pues hasta
hoy ha sido un pensamiento europeo pensado desde Europa, aunque con excepciones
como Mariategui, Julio A. Mella, Aníbal Ponce y Ernesto Guevara entre los principales.
2- Reanalizar las concepciones “marxianas” y separarlas de “otros” marxistas muchos de
los cuales no le han hecho ningún bien a su filosofía.
3- Actualizar su posición ante la religión aprovechando los desarrollos de la Filosofía, la
Teología y la Pedagogía Latinoamericanas de la Liberación y el acercamiento de
muchos religiosos de base a las masas explotadas y oprimidas.

5 - LA FILOSOFÍA MARXISTA DEL DERECHO


Al margen de la discusión sobre la existencia de la Ius filosofía marxista es posible acordar
una breve síntesis de las ideas principales que planteó Marx con relación al derecho y que
han sido aceptadas, en mayor o menor medida, por todos los que desde una posición
marxista han estudiado el Derecho.

El Derecho es parte de la superestructura y en esta medida está determinado por la


base económica.
Cumple, en esta dimensión, un papel subordinado a otras formas de la conciencia y la
superestructura social, destinado a consolidar las relaciones dominantes.
Las diferentes variaciones de esta tesis central la podemos ver en el mismo Marx quien en
la “Crítica al Programa de Gotha” planteaba que el derecho no puede ser nunca superior a
la sociedad que le da origen con lo que dejaba abierta la puerta para considerar un cierto
carácter dinámico e interactuante a este, hasta el reduccionismo economicista que fue una
de las tendencias más extendidas en la época stalinista soviética y por la cual el derecho era
solamente la expresión jurídica de determinadas relaciones económicas con lo que se
despojaba al derecho de cualquier posibilidad de influir en la sociedad.
El carácter determinista de esta supuesta tesis cardinal del marxismo fue rectificado ya por
Engels desde fines del siglo XIX, en su famosa Carta a J. Bloch de 21-22 de septiembre de
1890 en la que esclarece el equívoco que significa tratar de entender todos los fenómenos
históricos y sociales, sobre todo los de la superestructura, desde la tesis de que la economía
es la única determinante.
Otro marxista contemporáneo a él, Antonio Labriola, (1843-1904) sustentó la tesis de la
“comprensión orgánica de la historia” como la única verdaderamente marxista desde la cual
se entendía la propia economía “diluyéndose” en el conjunto de factores y reacciones
mediadoras, en esta concepción los factores de la superestructura, entre ellos el derecho, no
tenían una acción recíproca sino inter actuante, es decir, no se apelaba a la concepción de la
mecánica clásica de acciones y reacciones sino a, como ya se ha dicho, una concepción
orgánica de la vida social.
Según esta concepción en su versión original para explicar íntegra y esencialmente el
derecho debemos tener en cuenta la base económica de la sociedad, las relaciones de
propiedad son entonces la expresión jurídica de ciertas relaciones económicas, algo que es
difícil de rebatir; pero, y siempre en su versión original, no es posible deducir que todas las
relaciones jurídicas sean siempre expresión de relaciones económicas.
Engels en también en 1890 enfatizaba esta idea señalando que el derecho no sólo era
expresión de la situación económica en general sino que tenía que ser, además, “una
expresión coherente de sí mismo” (Carta a K. Schmidt, 27 - X -1890).
En conclusión, la línea de la subordinación limita el carácter creador del derecho, este
pierde sus cualidades axiológicas, su capacidad de regulador social a partir de ciertos
valores humanos compartidos o compartibles y queda en el plano de una expresión o reflejo
de situaciones económicas que al estar ellas mismas sujetas a “leyes objetivas” pierden de
vista el factor humano.
El derecho tiene un carácter de clase, según la conocida expresión del “Manifiesto
Comunista”, el derecho es la voluntad de la clase dominante erigida en ley.
El derecho es también resultado de la lucha de clases y no sólo de la voluntad de la
dominante; de la misma forma la clase dominante no siempre puede expresar su voluntad
en leyes y el contenido resultante en estas incluye soluciones y concesiones que son
arrancadas a esa clase dominante por la dominada, las leyes sobre la jornada de 8 horas, el
sufragio universal y muchas otras resultaron de esa lucha de clases.
Por lo anterior el análisis del contenido de un código o una ley debe hacerse teniendo en
cuenta el momento histórico, la correlación de fuerzas existentes en él, y sólo así podemos
entenderlos en profundidad.
La propia clase dominante no es monolítica sino que en su seno aparecen constantemente
contradicciones que llevan a esas facciones a pactos que se expresan en forma de leyes. El
proceso de concentración constante del capital hace que se produzca el empobrecimiento de
la pequeña burguesía la que difícilmente pensará, aun así, como proletariado.
La aceptación generalizada es que esta frase de Marx se refiere a los valores esenciales, que
por otra parte no son siempre políticos, que el derecho indudablemente tutela.
Pero en tanto que esos valores esenciales no son siempre políticos o económicos esta
explicación no abarca a todo el derecho; difícilmente pueda encontrarse un contenido
clasista en los códigos de tránsito, o en algunas disposiciones sobre la familia, o en el
código penal, siempre si dejamos fuera su aplicación en la que es más evidente las
desigualdades ante la ley de las diferentes clases sociales.
En este sentido las leyes que despenalizan el consumo de drogas, o algunas de ellas, o en
determinadas circunstancias; o las leyes que aprueban o sancionan, según sea el caso, la
eutanasia o la interrupción del embarazo, no parecen tener su origen en la economía o en la
política sino en las tradiciones sean estas culturales, religiosas o ateas, étnicas o de otro
signo, de influencia liberal o conservadora pero difícilmente explicables desde una óptica
económica o política.
En esta interpretación el derecho tiene que ser reconocido como una normativa que protege
ciertos valores que requieren de una voluntad política para ser tutelados por ley.
Pero hay otra interpretación aún más interesante y fructífera.
En la citada obra Marx plantea que el derecho, al intentar ser una medida igual para normar
una realidad desigual, es el derecho de la desigualdad; y que por ello para que el derecho
cumpla una función humanizadora debería ser un derecho desigual, es decir, establecer
medidas de compensación para favorecer a aquellos que sufren la desigualdad. Tesis
interesante que es hoy cada vez más aceptada y compartida, aunque siga siendo de difícil
objetivación; aunque haya sido incorporada a la Doctrina de los DDHH como “acciones
afirmativas”
El Estado liberal descansa en la ficción de igualdad formal que enmascara la desigualdad
real, de ahí su enajenación.
Y esta ficción se consolida en el Derecho burgués y se manifiesta en un Ser individual
opuesto a la comunidad, una comprensión individualista que destruye la comunidad política
y social y que actúa como la base para las restantes manifestaciones:
- Norma jurídica creada para servir a un hombre egoísta y que se privilegia frente al
hombre concreto; se cumple la norma independientemente de que va dirigida a un
individuo abstracto y por ello inexistente; se subordina el ser humano concreto a la
norma abstracta.
- La justicia es sacrificada en privilegio de individuos aislados, lo que ha sido
característico del liberalismo burgués y ha provocado que el Derecho y las
libertades individuales que este garantiza deterioren el organismo social

El Derecho es histórico y concreto en tanto que tipo de instituciones y relaciones


sociales vinculadas a otras formas de la superestructura.
Desde esta tesis se argumentó la idea de la desaparición paulatina del derecho en la medida
en que se avanzara hacia la formación económica social en la que se prescindiría de él: la
sociedad comunista. El derecho sería incompatible con una sociedad libre en la que no
existan las clases sociales, o por los menos, los antagonismos de clase; predominante en
esta etapa la política y no el derecho.
El subordinar el derecho a la política, al margen de que siempre ha existido una cierta
jerarquía entre ellas, fue una de las tendencias predominantes en la época stalinista.
En esta concepción desaparece en la práctica la noción de “seguridad jurídica” lo que
constituye uno de los pilares de la administración de justicia. En tanto que los efectos
violatorios a los derechos individuales de las personas según esta concepción son conocidos
me relevo de su análisis.

El derecho es ideología.
En su acepción más difundida para Marx la “ideología” es el reflejo distorsionado de la
realidad, y en otros pasajes la considera ideas que expresan los intereses de una clase y en
la conjunción de ambas es que considera el derecho “ideología”
En tanto que expresión de intereses de clase la fuente del derecho radica en esos intereses y
es, en esa medida, ideología, es decir, expresión tergiversada de la realidad.
Desde esta proposición se argumenta el carácter reaccionario del derecho, la conclusión de
que desde el derecho es imposible transformar o, por lo menos, ayudar a transformar la
sociedad, sino que es necesario, primero, tomar el poder político y con esta acción
transformar el derecho para entonces y sólo entonces, este sirva de medio de
transformación de la sociedad; con ello cambiarían los valores a precautelar, pero no la
función principal del derecho de consolidar a la clase en el poder.
Sin embargo, el carácter activo del derecho nos permite afirmar que en esta tesis Marx
solamente apuntada a la esencia del derecho y no a la posibilidad que desde este se logren
mejoras que beneficien a toda la sociedad.

Marxismo y derecho natural.


Marx asume la tradición hegeliana al respecto. Ya Hegel había hecho desaparecer la noción
de “derecho natural” al formular la idea de que “cada pueblo tiene el gobierno que se
merece”. Para este la evolución de la Idea Absoluta llevaba en el plano del derecho a la
unión del derecho positivo al natural como encarnación de esa Idea, derecho perfecto en
tanto que tal.
Marx, materialista racionalista, niega la existencia de valores supra sociales, de valores
existentes al margen o por encima de la dialéctica objetiva de la historia; en mucho debido
también a que en la tradición iusnaturalista hay mucho de místico, de divino.
Marx no niega el ideal de derecho supuesto en las doctrinas iusnaturalistas, sólo que ve este
ideal realizable no por la vía del mejoramiento paulatino del derecho sino por la revolución.
Para él lo real es la revolución que destruirá el sistema inhumano existente y generará las
condiciones para la efectiva humanización de la sociedad.
No es desde el derecho que se transforma la sociedad, sino es la transformación de la
sociedad la que determina la del derecho. Y si bien una vez cambiada la dominación de
clases el derecho puede jugar un papel activo es imprescindible, siempre, la transformación
previa del conjunto de la sociedad.
Antonio Gramsci (1891-1937) modifica en algo esta conclusión y al enfatizar el contenido
deontológico que todo derecho posee adelanta su capacidad educativa, movilizadora, crítica
aún del orden burgués que le da cuerpo. Gramsci desarrolla la relación, derecho – sociedad
civil y en ella su concepción de la dominación – hegemonía de clase y argumenta entonces
la posibilidad de que el derecho cumpla una función transformadora desde la sociedad civil
aún sin cambiar su esencia de sostén de la clase que le dio origen.

6 - LA PERSPECTIVA ACTUAL
El marxismo ha sido un pensamiento al servicio de los desposeídos, hoy en esas luchas se
plantea cada vez con más fuerza la idea de que de esta lucha depende el propio destino de la
Humanidad.
Las ciencias políticas y jurídicas, la política y el derecho, tienen que conformar una
axiología desde la que se esclarezca un programa de humanización que sirva de proyecto
alternativo al pragmatismo y positivismo jurídico y político hasta ahora dominante; cierto
es que para ello el marxismo debe despojarse del reduccionismo y el dogmatismo que lo
han lastrado y hacer aflorar el sustrato ético de esta filosofía.
En esta dimensión el Derecho no puede ser enfocado como expresión mecánica de ciertos
hechos económicos o políticos sino en su calidad de un modelo de valores morales que
constituyan la expresión más elevada de la realización humana.
Aristóteles, de quien Marx fue admirador, nos alertaba de que la Etica no se preocupa de
los valores deseados sino de los deseados y posibles, la filosofía del marxismo asumió
siempre en calidad de eje teórico la realización de la justicia en su dimensión social.
El marxismo surgió y se mantiene como el pensamiento crítico por excelencia del
capitalismo depredador y excluyente que, a pesar de sus cambios de forma, sigue
manteniendo esa esencia. La crítica filosófica y política desde el marxismo puede ayudar, y
mucho, a desnudar esta cruda realidad.
Si en una ocasión ante las distorsiones de su pensamiento divulgadas por sus seguidores
Marx se atrevió a decir que “él no era marxista” el tratamiento creador de los derechos
humanos desde su pensamiento nos ayudará a todos los que estemos interesados en ello, a
que Marx siga siendo marxista.
Para profundizar en estos contenidos:
- Atienza, Manuel y Ruiz Manero, Juan – Marxismo y Filosofía del Derecho.
Fontamara. México D.F. 2da edición. 1998.
- Boron, Atilo (compilador) – La filosofía moderna de Hobbes a Marx. Ed. Ciencias
Sociales. La Habana, 2007, 321 a 365.

III - POSITIVISMO Y NORMATIVISMO

1 - EL POSITIVISMO
a- CONTEXTO HISTORICO
Denominamos “Positivismo” a la escuela filosófica surgida entre los años 1830 a 1842 y
que se extendió por Europa y América Latina desde la segunda mitad del SXIX
principalmente por ser la filosofía que mejor se adaptaba a las necesidades e intereses del
Capitalismo dominante.
Las condiciones prevalecientes pueden resumirse en:
La FES capitalista se ha consolidado en la mayoría de los países europeos y, con sus
características, también en los latinoamericanos.
La burguesía YA es clase dominante tanto en Europa como, con sus particulares rasgos, en
América y con ello se revela su esencia explotadora y de dominación; ha concluido la
época de las revoluciones burguesas por lo que la burguesía trata ahora de apuntalar su
dominio y necesita fortalecer su ideología reforzando el derecho como legitimador y
represor de toda disidencia.
Declinar del Ius Naturalismo; la Filosofía Clásica Alemana representó el fin del
Iusnaturalismo después de más dos mil años de predominio, triunfa la idea de que el
derecho es una realidad dictada por el Estado y que no necesitaba cambios, el carácter
clasista del derecho, ya anunciado por Hegel y demostrado por Marx, aunque con fines
diferentes, ponía fin a la idea de una posible transformación humana del derecho desde el
propio derecho.
Continúa el desarrollo cada vez más acelerado de las ciencias, en particular las naturales,
determinado por las necesidades de la industria y del sistema capitalista. Surgen, aunque
todavía en forma incipiente, las sociales.

b- FILOSOFIA.

El principal, exponente de esta escuela es Augusto Comte, francés (1798 – 1857); vive en
una etapa de guerras y conmociones sociales; por ello su Filosofía es un intento de
controlar la sociedad para vivir en paz con lo que se convierte en un claro exponente de la
ideología burguesa, aunque El personalmente no fuera propietario ni acaudalado ya que en
lo personal fue una persona insegura, insatisfecha, que nunca recibió reconocimiento
económico, social ni personal.
Sus obras principales fueron el “Curso de Filosofía Positiva” publicado entre 1830 y 1842
precisamente por no contar con recursos económicos para su publicación y “Sistema de
Política Positiva” publicado entre 1851 y 1854 gracias a la colaboración de sus seguidores.
Es una escuela idealista que considera los sentidos como única fuente de conocimiento y a
tono con el desarrollo de las ciencias en el SXIX este se expresa solamente en las ciencias
particulares, en especial las naturales por su carácter empírico; rechaza el valor
cognoscitivo de la filosofía argumentando que la lógica de las Ciencias está por encima de
la lógica filosófica del materialismo y el idealismo. Es la Filosofía (F) del industrialismo,
responde a las necesidades del desarrollo industrial, propone la creación de una
“metodología científica única” o lógica de la investigación colocada por encima del
Materialismo vs Idealismo, el único método es el de las ciencias naturales. La Filosofía es
principalmente una filosofía de la ciencia; a la influencia del Positivismo se debe la falacia
de considerar a la filosofía ciencia, en la medida en que para esta filosofía lo UNICO
valioso era la Ciencia, si la Filosofía quería ser valiosa debía ser Ciencia.

Como comprobamos en el primer parcial TODAVIA padecemos esta falacia, no sólo al


considerar a la filosofía “ciencia” sino extender esa calificación a la política y al derecho.
Relean el texto base del primer parcial para consolidar sus conocimientos.

Las ideas principales del Positivismo pueden resumirse en:


1 - Es principalmente una Filosofía de la Historia que se basa en la denominada “Ley de los
Tres Estados” que toma la mente, el conocimiento, las representaciones religiosas como
referente de clasificación; según esta explicación la historia de la Humanidad puede
resumirse en TRES grandes épocas o estadios a los que llama:
a- Teológico (mejor llamarlo “mítico”): se caracteriza por la ignorancia y la
religiosidad, con predominio de la imaginación, es la infancia de la humanidad; la
mente busca las causas y principios de las cosas, pasa a su vez por tres fases,
a.1: fetichismo, existencia de un poder divino mágico que se personifica en las cosas,
etapa propia de los albores de la Humanidad, podríamos homologar siguiendo la
terminología marxiana como “comunidad primitiva”
a.2: politeísmo, el poder mágico se traslada a divinidades, propio de Grecia y Roma
a.3: monoteísmo: Dios único, etapa propia del Medioevo
b- metafísico o abstracto: es transicional, se busca el conocimiento absoluto,
Modernidad temprana; la Naturaleza es la gran entidad general
c- positivo o definitivo: la mente se atiene a las cosas por medio de la observación,
busca hechos y leyes, no causas ni esencias, es la F del dato y este es relativo a la
situación, Modernidad madura y lo subrayado denota la influencia hegeliana.
Esta “ley” es una imitación tergiversada de la tríada dialéctica hegeliana tomada de Saint –
Simon de quien fuera colaborador.
2 - Absolutiza el empirismo y su método de estudio es descriptivo; Comte se plantea
explicar los fenómenos y sus leyes, pero no sus esencias; sus seguidores van más allá y
niegan la posibilidad de reconocer no sólo las esencias sino las propias leyes ya que todo
conocimiento es exclusivamente empírico.
3 - Su comprensión de la sociedad apunta a argumentar que las ideas gobiernan el mundo,
así el sistema que explique el pasado será dueño del futuro. Los saberes “positivos” son
relativos, nuestras ideas no son sólo individuales sino sociales y dependen de las
condiciones de nuestra existencia. La Política debe asegurar y basarse en el orden y el
progreso, se completa un imaginario del quehacer político que se inició con Maquiavelo. lo
que ha tenido una gran influencia en la forma de hacer política en la sociedad capitalista
tardía. En literatura la obra “1984” de George Orwell escrita en 1949 es un clásico de esta
tendencia y muestra, quizás mejor que algunos textos, la realidad.
4 - Su moral es exclusivamente individual y contradictoriamente caracterizada por el
altruismo, sus seguidores llevaron esta idea al extremo de postular que la moral social es
inexistente, que esta es un asunto privado e individual; es fácil comprender la influencia de
esta concepción para la educación y para el derecho, los dos grandes legitimadores de una
sociedad. En educación el Positivismo influyó en la orientación de los sistemas educativos
que obviaron la necesaria “educación en valores” y en derecho la conocida posición, ya
estudiada por Uds en el primer parcial, de la separación del derecho y la moral y que servirá
como una idea fuerza para el Normativismo.
5 - En religión niega la existencia de Dios y la sustituye por un culto a la Humanidad, llega
a diseñar una “iglesia” con jerarquías, rituales, enseñanzas y formula su consigna preferida:
“el Amor por principio, el Orden por base, el Progreso por objetivo” que sin duda tuvo gran
influencia durante el SXIX.
6 - La Historia de la Ciencia avanza con la lógica de Matemática – Astronomía – Física –
Química – Biología – Sociología, a la que al inicio llama “física social” y que es una
interpretación de la realidad histórica y su colofón es que el cambio revolucionario es inútil
ya que el Capitalismo es el final de la evolución humana, otro hegelianismo.
A partir del Positivismo (P) se crea la Sociología en calidad de un intento de comprender
científicamente la sociedad, aunque se despliega empíricamente y se centra en micro
objetos ya que su objetivo es sostener a la burguesía, adelantar los posibles cambios para
impedirlos.
Su F es una reflexión sobre la Ciencia (C), es teoría de la C; aunque cree hacer desaparecer
la F, y en los hechos y consecuencias la debilita, lo que hace es F, fundamentalmente
Ontología, Gnoseología y F de la Historia. Sin embargo a partir del Positivismo la Filosofía
pasa a un segundo plano, se devalúa como conciencia crítica de la sociedad y se crea el
mito de que la F es C, debido a la creencia de que lo que no es C no es valioso.
Piensen si el amor, la religión, la amistad son valiosos o no y ¿son ciencias?
El P influye en todo el pensamiento, científico y cotidiano, de su época y hasta hoy en las
prácticas investigativas que siguen, en muchos casos, reducidas a la Investigación
Cuantitativa; así como en la Educación, en el Derecho y en la Política.
No es difícil encontrar la influencia hegeliana en las tríadas explicativas y en su aspiración
de considerar su época y su F como terminales y perfectas.
Fue una F en servicio de la burguesía, contra el proletariado, a favor de la dominación de
clases, reaccionaria, y por ello logró una influencia dominante en el mundo cuyos efectos
siguen hasta hoy.
La importancia que otorga Comte al conocimiento de la Historia se sintetiza en esta cita:
“Hoy se puede asegurar que la doctrina que haya explicado suficientemente el conjunto del
pasado obtendrá inexorablemente, por consecuencia de esta única prueba, la presidencia del
porvenir” Orwell en su obra “1984” se basa, sin duda , en esta cita.

En un apretado Resumen podemos señalar la importancia de Comte en:


- Filosofía de la Historia, la Ley de los Tres Estados
- Moral individual, asunto íntimo, privado.
- Filosofía de la Ciencia, poniendo a esta en un lugar cimero en el pensamiento
- La Sociología con marcado énfasis filosófico como una teoría de la sociedad
- Una metodología científica que originó el desarrollo de la investigación cuantitativa

c- LOS SEGUIDORES

El Positivismo fue, por razones clasistas, la F más influyente en Europa en la segunda


mitad del SXIX y en la primera mitad del SXX, fue particularmente profusa en Inglaterra.
John Stuart Mill (1806 – 1873) dedicó especial atención a la Etica y a la Lógica; en su F lo
bueno es lo útil siendo en esto seguidor de Jeremías Bentham para quien la moral se medía
por su utilidad de la acción considerándose a ambos los creadores del UTILITARISMO,
corriente que afirma que la satisfacción del interés privado es la base de la felicidad; Mill
prefiere los placeres intelectuales a los “mundanos”; la moralidad puede ser calculada
matemáticamente como promedio del placer y el sufrimiento.
Gran influencia ejerció en el despliegue del Positivismo la filosofía de Herbert Spencer
(1820 – 1903), ingeniero inglés devenido filósofo, para El la Ciencia no puede penetrar en
las esencias ya que se basa en la experiencia individual, asume la teoría de la Evolución de
Darwin y la extiende a la sociedad bajo el nombre de “social darwinismo” basándose en la
ley del más fuerte ya que la “selección natural” es el motor del desarrollo social y deriva la
conclusión que los seres humanos “inferiores” son la causa de los males sociales. No es
difícil ver la esencia clasista, racista y discriminadora de esta supuesta teoría, la influencia
de Spencer declinó rápidamente en el SXX
Y ya en el SXX el Círculo de Viena: Rudolf Carnap, Otto Neurath y diferentes escuelas:
atomismo lógico, positivismo lógico, semántica general, positivismo semántico.
d- POSITIVISMO JURÍDICO

Influidos por el P y por el desarrollo de las Ciencias Naturales, en particular la Biología


aparecen intentos de utilizar estas para explicar el fenómeno jurídico, el llamado
Positivismo Jurídico (PJ) se caracterizó por la aspiración a aplicar las Ciencias,
antropología, biología, sociología, psicología, a la comprensión del Derecho.
Comte niega la especulación Ius F y con ello el derecho natural y el Subjetivo; el Derecho
positivo, expresión de la voluntad estatal es lo único existente y es deber de todos cumplir
sus preceptos; no hay derechos individuales solamente el deber de acatar las leyes.
En la medida en que la moral es un asunto privado, íntimo e individual, no tiene cabida ni
relación con el derecho.
Estas ideas radicales se prolongan en sus seguidores; una buena parte de ellos es conocido
como penalistas: César Lombroso (1835 – 1909), Enrico Ferri (1856 – 1929), Rafael
Garofalo (1851 – 1934)
Sus características (buenas o malas) principales:
- Introducen el método científico, en particular el inductivo, a la comprensión del
Derecho, hasta ese momento la “investigación” social utilizaba casi únicamente el
método “hermenéutico” este es , la interpretación de textos, lo cual no ayudaba a
comprender la realidad social sino solamente a entender lo que decían los clásicos,
casi siempre autoridades de la Iglesia; utilizar un método científico fue, sin duda, un
avance importante del P
- Ponen atención en el hombre que delinque y en la responsabilidad de la sociedad
ante él, lo que constituye un avance ya que el sistema penal anterior “desechaba” a
los individuos, por ello consideran la sanción ajena al sentido de retribución
(Hammurabi) o castigo y sólo como una medida de defensa social.
- Desarrollan el concepto de “peligrosidad” como posibilidad de atentar contra el
orden social y por tanto la pena no debe ser en formal proporción al daño causado
sino en atención a la “posibilidad” del daño, aún si no hubiera daño, con lo que
crearon las condiciones doctrinales que justificaron las graves violaciones a los
derechos individuales que se cometieron en muchos países que aceptaron esta F,
incluyendo la violación del principio jurídico de “crimen nulo, pena nula”

Ya en el SXX un destacado Ius positivista, León Duguit (1859 – 1928), quien fuera Decano
de la afamada Escuela de Derecho en Burdeos, logró limitar un poco el positivismo
comteano que había alcanzado un sesgo mucho más reaccionario en la pluma de sus
seguidores.
Duguit si bien seguía fielmente a Comte al aceptar la desaparición del derecho natural y el
subjetivo, al reducir la libertad al deber de cumplir las obligaciones ante la colectividad a la
que pertenece el individuo, trató de conciliar los intereses de la burguesía y el proletariado
aceptando y difundiendo la idea de la solidaridad social y la colaboración clasista que
habían sido aportadas por otro gran positivista Emile Durkheim (1859 – 1917), creador de
la Sociología de la Educación.
Fueron también importantes los aportes de Duguit a la pragmática o técnica jurídica.
Y el que unos tuvieran propiedad y otros no, se explicaba por aquel tenue pero existente
darwinismo social que hacía ver que unos individuos eran más inteligentes, hábiles y
fuertes que otros por lo que la propiedad devenía una realidad biológica y eterna.
Para profundizar en estos contenidos:
- Fernández Bulté, Julio – Filosofía del Derecho. Ed. “Félix Varela” Habana, 2004, Pag 160 a 173
- Marías, Julián – Historia de la Filosofía. Biblioteca de Occidente, Madrid, 1980, Pag 338 a 344

2 – NORMATIVISMO

Tendencia filosófica, pero más una teoría general del derecho, que aparece en la década de
1930 siendo su principal exponente el jurista austríaco Hans Kelsen (1881 – 1973)
El problema principal que Kelsen se plantea es elaborar una ciencia del derecho y no
“convertir el derecho en ciencia” como mucho se ha divulgado, propósito anti natural para
una mente extraordinaria como sin duda fue Kelsen.
Sus obras principales, que han ejercido trascendental influencia entre juristas, fueron la
“Teoría Pura del Derecho” (TPD, 1934), y la “Teoría General del Derecho y del Estado”
TGDE, 1945)
Se adhiere al logicismo propio de la Escuela de Marburgo, aunque se aparta de los
supuestos kantianos de esta en lo tocante al derecho como determinado por la ética, su obra
se basará precisamente en la Lógica. Para lograr su objetivo parte de rechazar el
Iusnaturalismo y de aceptar la división entre ciencias en naturales y espirituales propia de la
filosofía alemana desde Hegel. Y formula la que devendrá en su idea principal: para ser
ciencia, la jurídica, la que estudia el derecho, debe eliminar cualquier preocupación sobre
elementos ajenos al contenido puramente normativo del derecho. Sienta lo que será el
OBJETO de la Ciencia Jurídica: los sistemas normativos.

IDEAS PRINCIPALES:
El Derecho es norma y sólo norma y no expresión de hechos sociales o naturales;
Kelsen deja fuera la filosofía de la justicia y la sociología jurídica, sólo hace un análisis
estructural y lógico del derecho positivo. O sea, pureza de método, análisis estrictamente
jurídico preocupado por evitar toda confusión entre el derecho positivo y la moral o la
religión. Kelsen, en su obra “Teoría General del Derecho y del Estado”, señala lo siguiente:
“Únicamente separando la teoría del derecho de la filosofía de la justicia y de la sociología,
será posible establecer una ciencia jurídica específica” (TGDE: 25)
Ahora, esto no significa que Kelsen diga que no se puede hacer filosofía de la justicia o
sociología jurídica respecto del derecho, sino que se puede hacer pero la teoría pura del
derecho implica un análisis científico exclusivamente de carecer normativo sólo con
conceptos jurídicos y sólo a partir de conceptos jurídicos. Es decir, lo que hace es limpiar el
derecho de cualquier otra analítica con el objeto de hacer “ciencia PURA del derecho”.
Si bien no niega la idea de una aspiración a la justicia si niega que la misma sea del ámbito
de la ciencia jurídica, es del ámbito de la Filosofía Jurídica; como valor solamente puede
decir que es lo que EL considera justo y no que es la justicia, de ahí su corolario de que es
“un ideal irracional” (TPD: 18) (ver también Kelsen: “Que es la justicia”)
Frente al Iusnaturalismo que afirma que sólo es derecho el “derecho justo”, Kelsen afirma
la autonomía del derecho positivo, esto es, que su validez es independiente de la
perspectiva de la valorativa moral que lo pretenda catalogar de Justo o Injusto, o sea una
absoluta separación entre el Derecho y la Moral.
Consecuencia de esto es que el derecho obliga jurídicamente y no éticamente.
Para Kelsen, el derecho vigente es “FORMALMENTE VÁLIDO”, cualquier otro tipo de
validez no es atingente.
El resultado de esta pureza metodológica parece ser una inhibición valorativa.
Kelsen señala: “Estos valores, y por tanto también el valor de la Justicia, sólo expresan
sentimientos, emociones, deseos imposibles de ser válidamente contrastados por vías
racionales, se sitúan indefectiblemente en el nivel de lo analítico, no susceptible, por tanto,
de conocimiento racional. La justicia es un ideal irracional”. (Que es la Justicia: 16)
Esto supone que, en realidad todo criterio de valoración tiene un carácter relativo por lo que
el único criterio seguro para determinar la validez del derecho debe ser estrictamente lógico
formal. O sea, si la norma ha sido dada y promulgada en conformidad al procedimiento del
órgano competente, entonces la ley es válida sin importar lo que contenga, de ahí las
definiciones clásicas normativistas sobre el derecho: “El derecho es un conjunto de normas
dictadas por autoridad competente” donde lo importante es QUIEN dicta la norma y NO su
contenido y esta es una de las principales críticas que se le hace a Kelsen.
Si Kelsen plantea que ninguna ideología puede justificarse en un plano racional, entonces
todas las ideologías son equivalentes. Por lo tanto, es equivalente el cristianismo, el
nazismo, el capitalismo, el comunismo o el fundamentalismo.
Si ninguna Ideología es justificable racionalmente entonces éstas solo se manejan en el
plano de lo emotivo, y si sólo se maneja en el plano de lo emotivo no puede ser
condenables racionalmente la elección de una persona entre el cristianismo y nazismo o
entre comunismo y capitalismo, ya que da lo mismo.
Construye un sistema lógico del derecho en el cual:
- El derecho es unidad, un sistema normativo despojado de todo atributo metafísico
(filosófico), meta jurídico (ético y social) que lleva a la unidad normativa
- el monismo, unidad entre el Estado y el Derecho;
- unidad del ordenamiento jurídico y la necesidad de un órgano de control
constitucional
- la ley vincula la condición con la consecuencia, la causalidad y la imputación que
constituyen la legalidad del derecho
- norma primaria o norma positiva es concebida como un juicio hipotético que supone
una conducta anti jurídica, este aspecto lo desarrolla posteriormente Herbert Hart;
Kelsen no hace referencia a la sanción pues la supone inherente al derecho, se
redacta como prohibición y define la sanción estatal correspondiente; Bidart
Campos ha demostrado que la sanción NO es inherente al derecho sino
“conveniente”
- norma secundaria, es la conducta solidaria, correcta, positiva que se debe observar y
que está implícita en la primaria, esto es, comportarse “jurídicamente”
- y en ese sistema está la norma superior: la constitución o norma fundamental cuya
función lógica es hacer posible la coordinación y subordinación de las normas
positivas, reducirlas a la unidad normativa

Sin duda que la doctrina de Kelsen ha ejercido una considerable influencia en el


pensamiento jurídico del SXX, todos los filósofos y juristas posteriores han construido sus
sistemas DESDE Kelsen, COMPLEMENTANDO a Kelsen o RECHAZANDO a Kelsen. Y
esto se debe a que Kelsen sacó definitivamente el derecho de la dicotomía entre norma
positiva y derecho natural aunque abandonando el presupuesto de un ideal de derecho;
logró un sistema lógico de la relación de la norma con el conjunto y explicó
conceptualmente ese sistema: organicidad del ordenamiento jurídico, vertebración de la
subordinación normativa; lógica de norma y sistema, lo que hoy llamaríamos “control de
logicidad”, que se fundamenta en lo convincente de la argumentación de las sentencias,
utilizado prácticamente aunque poco fundamentado cuando debería ser la base de todo
ordenamiento y aplicación del derecho.
Dejó claro que el derecho protege intereses colectivos para lo cual une el derecho público
con el privado en función del primero y creó una Teoría del Derecho rigurosa y sistemática;
a partir de Él es que puede hablarse de un “ciencia del derecho”, aunque paradójicamente
desde el Positivismo se niegue su existencia.
El mayor aporte de Kelsen es que permite desarrollar una dogmática jurídica con mayor
rigor terminológico y conceptual, con mayor coherencia lógica y autónoma respecto de
otros posibles conocimientos sobre el derecho; la estructura del ordenamiento jurídico (la
pirámide) en la que distingue dos teorías: de la norma y del ordenamiento jurídico y la
demostración de que lo que distingue al derecho NO son las normas sino la estructura de su
ordenamiento.
Probablemente por los avatares de su vida al padecer la represión que sufrió por el nazismo
por su origen judío y su influencia kantiana aportó una idea trascendental: el fin esencial
del derecho es la PAZ inclusive sobre la justicia y la dignidad y para lograr esto debe regir
la primacía del Derecho Internacional único medio para garantizar una paz estable y
universal, Derecho que debe primar sobre los nacionales adelantándose a la primacía que
hoy viene teniendo sobre todo el Derecho Internacional de los DDHH.
Y un aporte muy poco conocido y olvidado hasta por sus fieles seguidores es haber
propuesto un órgano independiente que velara por la vigencia de la constitución.
Entre sus teorías resaltan DOS: la de la Norma y la del Ordenamiento Jurídico
Desde Kelsen la opinión dominante es que la existencia de la sanción es lo que confiere a la
norma su carácter jurídico y constituye la esencia de la juridicidad.
Kelsen define la norma jurídica como “el enunciado que establece una sanción coercitiva y
socialmente organizada (ejecutada por el grupo) como respuesta a una conducta
antijurídica”. (TPD)
Pero como todos los enunciados no establecen una sanción cabe definir Norma Jurídica
como toda norma que forma parte de un sistema jurídico lo que permite aceptar la variedad
de enunciados jurídicos:
a- Los que prescriben actos coactivos, son normativos y jurídicos
b- Los que ordenan, prohíben o permiten conductas pero NO establecen sanciones,
aisladamente no serían jurídicos, a esta clase pertenecen los de competencia
c- Los NO normativos pero que influyen en los efectos normativos de otros
enunciados, ejemplo las definiciones “asesinato consiste en provocar
intencionalmente la muerte de otra persona”; la Ley contra el racismo en su artículo
5 (DEFINICIONES) aporta varias sin las cuales sería imposible aplicar una sanción
a los violadores pues cada uno de nosotros puede considerar “racismo” en un
espectro diferente
d- Los que no tiene influencia sobre las consecuencias normativas del sistema, ej las
declaraciones o los principios, ejemplo Ley contra el racismo, Art 2
e- Derogatorias, que limitan el ámbito de validez de otras normas o suprimen del todo
su validez
En la CPE encontramos ejemplos:
a- 23,VI; 127, II; 139, II
b- 125 (acción de libertad) 172, atribuciones Presidente, 174 del Vice, 175 de los
ministros, 184 del Tribunal, 195 del Consejo
c- 13 y 14, derechos reconocidos; personalidad y capacidad jurídica
d- 1, 3, 5, 6, estado …plurinacional, quienes lo conforman, idiomas, capital

Las normas son “imperativas” ya que pueden ser acatadas o infringidas; su propósito es
influir en la conducta de los sujetos y donde el posible desacato va relacionado a una
sanción; conducta individual o social, no sólo individual con relación a otros individuos.
La norma es el resultado de un acto volitivo o de los valores sociales dominantes.
Desde la otra ribera se ha planteado su crítica pues muchos consideran que su mayor error
fue que abandonó toda interpretación, en particular filosófica, del derecho con lo que al
reducirlo al positivo hace reaccionario el derecho; siguiendo al positivismo clásico
consideró que los derechos subjetivos, ejemplo los DDHH, pierden significación en la
medida en que al no estar positivizados no existen lo que generó una interpretación cuya
esencia era abandonar los DDHH “hasta” que no fueran incluidos en el ordenamiento
jurídico interno, podremos volver sobre esto en el tercer parcial.
La aceptación práctica del Normativismo, como ninguna otra Ius filosofía, tiene causas
sociales e ideológicas ya que convirtió el ejercicio del derecho en legitimación del poder de
la clase socialmente dominante al priorizar la legalidad por encima de la legitimidad,
derecho ES lo que aparece en el positivo sea justo o no.
Al abandonar la aspiración a la justicia fue considerado “un blando colchón” (Cossío) para
el ejercicio del derecho ya que si este era injusto no era responsabilidad de los juristas sino
de los legisladores, el jurista deviene “normatólogo” y esto lo lleva a la enajenación, aplicar
la norma incluso sabiendo que es injusta o fuera de época se convirtió (y para algunos sigue
siendo) en un mandato inviolable.
Partir de que el derecho se reduce al positivo es reducir la creación jurídica a la estructura
normativa, a su entrelazamiento vertical y horizontal y tuvo consecuencias hasta para la
investigación jurídica, la mayoría de las tesis en los distintos niveles de la educación
jurídica (hasta en doctorados) se dedican a la creación normativa y no a la creación jurídica.

3 - NEOPOSITIVISMO
El despliegue del Normativismo ha determinado que hoy se consideren por lo menos DOS
variantes de este y más concretamente de una de las tesis consideradas nucleares del
Positivismo: la separación conceptual entre derecho y moral:
a- El Positivismo jurídico duro o excluyente de acuerdo al cual los criterios de validez
jurídica no pueden incluir NUNCA consideraciones morales y en este campo
estarían además de Kelsen, importantes teóricos del derecho como Carlos
Alchourrón, Eugenio Bulygin, Luigi Ferrajoli, Ricardo Guastini y Joseph Raz
b- El Positivismo jurídico “blando” o incluyente, según el cual los criterios de validez
jurídica podrían incluir, aunque NO SIEMPRE, consideraciones morales y en este
campo estaría Norberto Bobbio, Herbert Leonil Adolphus Hart y Alf Ross.

Por supuesto que esta clasificación depende mucho de los criterios que se asuman y en este
caso el principal es la propia declaración de los “clasificados”
Y una corriente NO normativista representada inicialmente por dos Ius filósofos
latinoamericanos, Carlos Cossio y Miguel Reale, que estudiaremos adelante; y seguida por
Robert Alexy y Carlos Santiago Nino quienes, aunque opuestos, han partido de Kelsen; en
los últimos 40 años se ha abandonado progresivamente el Normativismo, duro o blando,
sobre todo en lo relativo a la relación entre moral y derecho: Manuel Atienza, Adela
Cortina, Héctor Negri, y sobre todo los especialistas en DDHH, Juan Ruiz Manero, German
Bidart Campos, Martín Agudelo Ramírez.
La concepción del derecho de los “duros” (que como se vio eran mayoría) consideran que
el derecho debe contener reglas precisas cuya existencia dependa exclusivamente de hechos
que puedan ser descritos en términos valorativamente neutrales y que sean aplicados sin
recurrir a ninguna argumentación moral¸ esto es, la idea de que los juicios de valor no
constituyen la base de justificación de las normas, sino que derivan de estas. (Kelsen,
Teoría Pura del Derecho, pág 31)
En esta concepción el derecho aparece como un instrumento cuya finalidad es posibilitar
que sus operadores prescindan de la deliberación para determinar las acciones a seguir, esto
es, un derecho que diseña sus normas mediante propiedades descriptivas por las cuales la
deliberación desde pautas morales se haga innecesaria y esta primera tesis nuclear, la
separación conceptual entre derecho y moral, tiene su directa influencia en la segunda:
sobre el contenido de una Constitución; o una Constitución de reglas o una de principios, es
decir, una Constitución cuyas reglas sean tan descriptivas y precisas que regulen la
conducta y minimicen la deliberación; o una de principios que condicione su validez
jurídica a criterios morales y permita la amplia deliberación permitiendo a los operadores
de justicia resolver los casos según su mejor criterio.
La principal objeción a una Constitución de reglas descriptivas y precisas deviene de la
imposibilidad del legislador de prever todos los casos futuros en los cuales esta debe
aplicarse; la principal objeción a una Constitución de principios es que dejaría un margen
excesivamente amplio para las decisiones judiciales.
Por ello es que la mayoría de los sistemas jurídicos latinoamericanos han adoptado un
sistema mixto de reglas y principios; los principios presuponen la deliberación, primero
porque en algunos casos concurren más de un principio, segundo por que orientan la acción
desde conceptos principalmente axiológicos: libertad, honor, dignidad intimidad; los cuales
pueden llenarse de muchas propiedades descriptivas.
Encontramos también en la Constitución normas “directrices”, es decir, la Constitución
propone FINES, en la CPE estos se evidencian principalmente en el Título II “Derechos
Fundamentales y Garantías”.
El art 16.I “Toda persona tiene derecho al agua y a la alimentación”, pero es evidente que
todavía hay poblaciones con déficit alimentario, con limitaciones para acceder al agua
potable; o el 19. I: “Toda persona tiene derecho a un hábitat y vivienda adecuada”; en estos
casos, que como veremos casi siempre corresponden a Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, la Constitución traza más fines que realidades, entendiendo aquellos como
obligaciones del Estado. Pero estas determinaciones son importantes porque exigen a la
comunidad política, cualquiera sea su signo, cumplirlas.
Lo que entra en contradicción con la mayoría de las actuales Constituciones en las cuales se
presentan términos morales que expresen las razones subyacentes a las reglas, los valores
que han de defenderse y los principios muchos de los cuales tiene una esencia moral o han
de presentarse como moralmente justificados y que en algunos casos condicionan la validez
jurídica de las reglas.
Una función básica de la legislación es poner a disposición de los órganos de aplicación
soluciones predeterminadas para casos genéricos desde cuyas soluciones se puedan resolver
los casos particulares, un sistema exclusivamente de principios aumentaría la
discrecionalidad y haría las decisiones difícilmente predecibles; por ello todos los sistemas
jurídicos medianamente desarrollados son mixtos de principios y reglas, la CPEP boliviana
en su Capítulo Segundo establece los principios éticos y los valores sobre los que se
sustenta el Estado, principios no pueden ni pretenden excluir la deliberación.

4- RESUMEN
Kelsen es el teórico del Derecho más importante el SXX, pero casi todas sus doctrinas
deben ser rechazadas; en lo que todos coinciden es en su trascendencia, aunque
abandonado teóricamente desde la segunda mitad del SXX su huella se implantó en casi
todo el que hacer jurídico práctico (incluyendo la jurisprudencia) ya que su filosofía se
convirtió en el límite práctico del derecho; sin duda tuvo su repercusión en la enseñanza del
derecho, hasta hoy muchas universidades siguen enseñando leyes y no derecho, entendido
este como un conjunto doctrinal, teórico, trascendente. Desde Él, y gracias a Bobbio, se
hace una “división” entre la Filosofía del Derecho de los “juristas” y la Filosofía del
Derecho de los “filósofos” y, si vemos más lejos que Él, es porque estamos sobre sus
hombros.
La teoría de Kelsen es la primera que puede ser calificada de TEORIA, Popper consideraba
que lo más interesante de una teoría es el campo de lo que niega; las teorías del derecho a
crearse deben distanciarse de Kelsen pero solo pueden surgir criticando a Kelsen y este
distanciamiento se debe principalmente a que una teoría que considera el concepto de razón
práctica como auto contradictoria no puede ser la base adecuada para explicar el Estado de
Derecho Constitucional (DC) o Social que es el predominante hoy.
Una teoría jurídica adecuada para este DC debe estar relacionada con una teoría ética y con
las Ciencias Sociales, de esta forma la exigencia de autonomía o de pureza exigencia
central de la teoría del derecho kelseniana debe ser radicalmente abandonada.
Y un campo propicio puede ser el de las micro teorías que traten de explicar parcelas antes
de adentrarse en el todo, inclusive esto sería un adelanto si tenemos en cuenta que el grueso
de la producción jurídica hoy se mueve en el “análisis de sentencias” que nos informan de
lo que le ha parecido bueno o malo al comentador y que basan el discurso “jurídico” en los
prejuicios, simpatía y posiciones políticas de los “analistas”; frente a estos el rigor
científico kelseniano es una lección plenamente actual.
Lo principal del pensamiento kelseniano se encuentra YA superado, pero negar el
fundamento ontológico del normativismo no significa negar sus aportes, sin embargo la
principal crítica al normativismo vino de…….¡¡¡¡Kelsen!!!!!

En Salzburgo en una conferencia organizada por sus seguidores para celebrar su 82


aniversario (1963) Kelsen dijo:
“En mi doctrina la norma básica fue siempre concebida como una norma que no era el
contenido significativo de un acto de volición sino que estaba presupuesta en nuestro
pensamiento. Debo ahora confesar que no puedo seguir sosteniendo esa doctrina, que tengo
que abandonarla. Pueden creerme, no ha sido fácil renunciar a una doctrina que he
defendido durante décadas. La he abandonado al comprobar que una norma debe ser el
correlato de una voluntad. Mi norma básica es una norma ficticia basada en un acto de
volición ficticio, que realmente no existe.” (Citado por Ross Alf en: Lógica de las normas)
Para profundizar en estos contenidos:
- Fernández Bulté, Julio – Filosofía del Derecho. 2004, Pag 180 a 195
- González Alarcón, Ernesto – Comparación entre Kelsen y Cossío. Texto digital
- Kelsen, Hans – Teoría Pura del Derecho. Ed. Losada. Bs. As. 2003
- Ruiz Manero, Juan – El legado del Positivismo Jurídico. PALESTRA TEMIS, Lima –
Bogotá, 2014.

IV - LA CRÍTICA AL NORMATIVISMO: LA TEORÍA EGOLÓGICA DE CARLOS


COSSÍO Y LA TEORÍA TRILATERAL DE MIGUEL REALE

POSITIVISMO EN AMERICA LATINA (AL)


A los efectos de nuestro estudio dividiremos esta etapa en DOS, la primera en la segunda
mitad del SXIX y la segunda en la primera mirad del SXX, analizaremos la influencia del
Positivismo en Nuestra América para comprender mejor las causas que favorecieron que
fuera en nuestro continente que aparecieran las corrientes filosóficas contestarías al
Normativismo.

1- POSITIVISMO EN LA PRIMERA ETAPA.


A- CONTEXTO HISTÓRICO DE 1850 A 1900.
Las Condiciones históricas entre los años 1850 a 1900 se caracterizaron por rasgos muy
semejantes a los que habían prevalecido en los primeros años de la Independencia;
Repúblicas recién creadas pero institucionalmente débiles, los gobiernos surgidos de las
luchas independentistas se caracterizaron por las divisiones, el fraccionamiento político, los
nacionalismos estrechos, las luchas fratricidas entre los propios grupos que habían luchado
por la Independencia, Bolivia es un claro ejemplo de esto, basta mencionar la expulsión de
Antonio J. de Sucre por la clase dominante que no había luchado por la Independencia. José
Martí sintetizó esta etapa cuando escribió “la colonia pervivió en la República”
El panorama socio económico prácticamente NO cambió las críticas condiciones de vida de
la mayoría de la población, la explotación inhumana a que eran sometidos los indios,
negros, campesinos, y los escasos trabajadores urbanos que determinaba la más extrema e
injusta distribución de la riqueza social se mantuvieron; en el caso de la población indígena,
que había sido la masa de muchos ejércitos libertadores, fue sometida a un verdadero
genocidio particularmente en Argentina y Chile.
Políticamente se manifestó en toda su crudeza los fundamentos individualistas de las
burguesías locales junto a su desidia por resolver los ingentes problemas de nuestros países,
NO se crea una burguesía nacional, entendiendo por este concepto una clase social que
vincula los intereses propios con los del país, nuestra burguesía solamente mira al exterior y
busca su enriquecimiento exportando los ingentes riquezas minerales y naturales de
nuestros países, es por eso que podemos hablar de “burguesía local” pero no nacional,
desarrollando las bases utilitaristas y pragmáticas que caracterizaron al capitalismo colonial
En complemento la vida política se caracterizó por marcadas inconsecuencias de la
democracia liberal burguesa que excluía a grandes grupos, en muchos de nuestros países el
llamado “voto calificado” se utilizó para mantener el poder de las élites.
El panorama anteriormente descrito facilitó el inicio de la dominación neocolonial e
imperialista fue en estos años demasiado visible para mentes atentas, una democracia que
fracasó en la aspiración de lograr las grandes consignas con que había nacido la
Modernidad y el propio capitalismo: igualdad, fraternidad, libertad.
B - FILOSOFIA
Por avatares de la historia, lo que corrobora que las ideas filosóficas están condicionadas
por la realidad en la que surgen, el Positivismo (P) en América Latina (AL) no tuvo el
carácter reaccionario de su versión europea, las condiciones acá eran diferentes.
Se habían producido las revoluciones independentistas y si bien la burguesía y los
terratenientes habían sido sus líderes y ocupaban los puestos dirigentes en los Estados
recién creados, no había un enemigo de clases claro por la debilidad del industrialismo y la
consiguiente del proletariado, así como la participación de masas de antiguos esclavos,
campesinos y pueblo en aquellas revoluciones.
En el pensamiento predominaba la escolástica medieval, España había evitado el ingreso
del pensamiento burgués temprano en su fase revolucionaria por no convenir a su
dominación, sin embargo los sacerdotes que trataron la escolástica no se limitaron a
reproducir la medieval sino que se preocuparon por los diversos problemas de la situación
americana reflejando cierta originalidad, pero NO un pensamiento propio, por eso es que
solo ahora estudiamos AL y su filosofía; recordemos que los próceres que iniciaron las
revoluciones se habían formado en el pensamiento liberal en Europa, Miranda conoció
Inglaterra y Francia, Bolívar esta última; ambos eran lectores de clásicos liberales europeos
de su época.
Al ser el P una filosofía (F) que rechaza el escolasticismo especulativo, se presenta aliada
del liberalismo y al proponer el desarrollo de la sociedad sobre bases científicas sirve a la
perfección a la naciente y aún vacilante burguesía autóctona, local (no nacional) y adopta
una dirección progresista y no se identificó con el debilitamiento de la F, débil por sí;
rechaza las nuevas corrientes del idealismo que aparecieron en Europa y aunque no todos se
declarasen ateos fue generalmente materialista y determinista.
Un pensador que alcanzó gran realce en estas tierras fue Herbert Spencer (inglés, 1820 –
1903) que, siguiendo el evolucionismo de Darwin en Biología, postulaba un P evolucionista
denominado “social darwinismo” que fue base de posiciones racistas.
Las ideas racistas se manifestaron en algunos positivistas de acá, inclusive antes que se
conociera a Spencer; Sarmiento aspiraba a convertir la Argentina en “los Estados Unidos de
Suramérica” y Juan Bautista Alberdi, al margen de sus ideas progresistas, llegó a escribir en
1842 que “por mucho que eduquéis a un roto, un indio, un cholo, nunca haréis de él un
obrero inglés”.
Pero este racismo admitía que esta “inferioridad” podía revertirse por medio del mestizaje,
lo cual no deja de ser racista, pero intenta encontrar una salida a la situación.
La Religión de la Humanidad de Comte no fue acogida en “Nuestra América” sin duda por
la fortaleza del catolicismo, adoptando un criterio intermedio en defensa de la libertad de
creencias religiosas acorde con la influencia de la masonería en nuestras tierras con una
marcada oposición a las concepciones religiosas sobre el origen del hombre y el desarrollo
de la sociedad.
La tarea fundamental del Positivismo americano consistió, precisamente, en eliminar (o
reducir) el predominio de las ideas escolásticas que eran un freno al desarrollo de las ideas
filosóficas y científicas y con su prédica actuó como aliado de los movimientos políticos
renovadores de la sociedad que heredaba de la Colonia sus prácticas.
Las ideas positivistas sobre la moral, también por la influencia del catolicismo, no fueron
acogidas con beneplácito, aunque a la larga triunfaron. La moral era un asunto individual y
se basaba en la biología, por lo que se explicaban sus diferencias a partir de las diferencias
raciales y, por ello, el mejoramiento moral devendría del mejoramiento racial, no es difícil
ver aquí el interés por mantener subyugada a las razas “inferiores” lo que servía
directamente a las clases dominantes.
No fue el Derecho preocupación principal de los filósofos latinoamericanos, en general
aceptaron las conclusiones del Positivismo Jurídico en boga en Europa; aquí el P jurídico
no tuvo el mismo despliegue progresista que la F general; rechazó el Derecho natural y el
subjetivo centrando el objeto del pensamiento Ius filosófico en el único derecho realmente
existente, el positivo; con diferencia a la tradición colonial española para la cual la
propiedad tenía un carácter contingente y condicional el P Jurídico latinoamericano
consideraba la propiedad un derecho absoluto e inalienable a tono con las necesidades de la
burguesía urbana y rural.
Las consecuencias benéficas del P LA pueden verse en:
- en primer lugar es limitado juzgar las consecuencias del P solamente por su
producción escrita, muy escasa, o por lo autóctono de sus ideas, fue en la realidad
donde más influyó
- Fue una F progresista con influencia del Liberalismo y generalmente materialista, a
pesar de estar aliada a la burguesía y al liberalismo, NO se identificó con el
debilitamiento de la F característico del Positivismo europeo
- Puso énfasis en el método científico de tipo empirista y experimental
- Determinista y cercana al positivismo evolucionista de H. Spencer y aunque algunos
manifiestan cierto racismo (Sarmiento, Alberdi) este no fue extremo
- organizó a la naciente burguesía dotándola de un arsenal ideológico democrático –
liberal desde una base racionalista
- socavó el predominio de la educación escolástica reformando los sistemas
educativos con ideas que estimularon el progreso científico y material, aunque con
la limitante de excluir la educación axiológica como tarea de esta; si bien su
impacto en la educación es contradictorio en su primera etapa logra liberar el
pensamiento de las rémoras escolásticas y abre un universo al pensamiento F y
científico; Gabino Barreda y Justo Sierra en México son ejemplos elocuentes.
- sobre todo allí donde los positivistas fueron gobierno la defensa de la libertad de
creencias religiosas se hizo política de Estado; la Reforma de Benito Juárez en
México se inspiró en el P.
- tuvo una inmensa influencia, casi absoluta, en toda la cultura; educadores,
científicos, juristas y políticos se adhirieron a sus postulados principales

En resumen, el P en AL fue la F que mejor correspondía a las condiciones económicas,


políticas y sociales vigentes, fue una Filosofía DESDE América Latina, pero todavía no
PARA América Latina.

2 - FILOSOFIA LATINOAMERICANA DE LA SEGUNDA ETAPA


El propósito es contextualizar el surgimiento de filosofías contestatarias al Positivismo y
Normativismo de las cuales la Teoría Egológica del argentino Carlos Cossío fue la más
destacada e influyente sin menospreciar la Teoría Trialista del brasilero Miguel Reale.
Como quedó demostrado el resultado principal del Positivismo LA fue poner fin al
predominio de la escolástica en Nuestra América, no fue una filosofía en el sentido estricto
del término sino un pensamiento con vuelo filosófico que renovó la cultura y la vida
política y social del pueblo; logrado estos propósitos comenzó rápidamente el desarrollo
filosófico y con él la emergencia de nuevas concepciones, y más allá de diferencias el
Positivismo fue la filosofía dominante al menos hasta la primera década del SXX

A - CONTEXTO HISTORICO DE 1900 A 1950


No hay cambios sustanciales en las condiciones sociales, se mantienen las críticas
condiciones de vida de la mayoría de la población, la explotación inhumana a que eran
sometidos indios, negros, campesinos, proletarios y la injusta distribución de la riqueza
social lo que inclusive a fines del SXX llevó a considerar AL como el continente de
mayores desigualdades.
La burguesía local nunca llega a convertirse en “nacional” dada su perenne desidia por
resolver los ingentes problemas de nuestros países y mantener sus intereses vinculados al
gran capital primero inglés y ahora principalmente norteamericano cuya dominación
neocolonial e imperialista es ya total.
Políticamente es etapa de constantes “golpes de estado” lo que trata de paliar las
inconsecuencias de una democracia que sólo sirve a los explotadores.
Sin embargo, hay algunos cambios, se han producido grandes conflictos bélicos y el
Normativismo ha servido para la justificación jurídica de las grandes violaciones de los
derechos humanos; ha renacido el Humanismo y con ello las grandes conquistas de la
Modernidad alcanzadas en algunos países europeos, como la secularidad, la tolerancia, el
despliegue de la individualidad y la subjetividad se convirtieron en aspiraciones
permanentes y justificadas.
Continúa el desarrollo de la Ciencia pero ahora se acompaña por la preocupación sobre su
creciente poder y sobre todo Nuestra América se convierte en la importadora de tecnología
atrasada que envía los países con mayor desarrollo científico.
Pero lo más importante es que ha triunfado el Socialismo en Rusia y se ha extendido el
marxismo y, en particular América Latina, se convierte en campo de luchas sociales

B- FILOSOFIA
En sus inicios y hasta finales del SXIX la Filosofía Latinoamericana (FLA) fue
principalmente un replanteo de los problemas filosóficos principales de sus similares
europeos; sin embargo, abonados por diferentes condiciones los puntos de partida y los
resultados comúnmente se alejaron de los europeos. Y ya desde 1910 aparece una primera
generación de anti positivistas que asumen otras fuentes europeas pero distanciándose de
ellas, y no con el objetivo de deslegitimar el Positivismo sino de contrarrestar la influencia
que comenzó a tener el Marxismo. Ejemplo fue la influencia que tuvieron la
Fenomenología de Edmond Husserl (1859–1938) y Max Scheler ((1874–1928), el
Existencialismo de Martin Heidegger (1889-1976), y la ética de Nicolai Hartmann (1882 –
1950) en casi todos los filósofos e inclusive el pensamiento oriental en algunos lo que
determinó que se la haya calificado de “filosofía ecléctica”
En general fue la FLA una filosofía práctica, alejada del vuelo abstracto que conocimos con
la FCA y que fue característico de sus seguidores.
Si bien no es nuestro propósito seguir la pista de los principales filósofos de acá no es
ocioso mencionar algunos nombres: José Martí (1853 – 1895) en Cuba, Alejandro Korn
(1860 – 1936) y José Ingenieros (1877 – 1925) en Argentina, Antonio Caso (1883 – 1946)
y José Vasconcelos (1882 – 1959) en México, José Enrique Rodó (1871 – 1917) y Carlos
Vaz Ferreira (1872 – 1958) en Uruguay, o emigrados españoles como Luis Recasens Siches
(1903 – 1977) en México.
Aunque resulta difícil hacer una generalización pues cada uno tuvo sus particularidades que
fueron forjándose desde la segunda mitad del SXIX podemos intentar una aproximación a
sus características generales.
Los filósofos latinoamericanos no intentaron construir sistemas sino liberarse de las
influencias europeas y crear una filosofía que respondiera a nuestras realidades y por ello se
caracterizaron por estar profundamente vinculados a los problemas sociales de su época y
no por ser “catedráticos momias” como caracterizó Martí.
La FLA es teoría de los valores, Axiología; es su principal objeto de estudio, somos libres
porque escogemos nuestros valores y tenemos la libertad de comportarnos acorde a ellos o
violarlos, se elabora así una “metafísica de la libertad” como fundamento del ser.
Aunque los filósofos abrazaron el racionalismo y el positivismo y se plantearon la tarea de
separar la religión de la filosofía, no hubo entre nosotros abandono de la fe cristiana ni una
aceptación total del positivismo.
El hombre está en el centro de las preocupaciones filosóficas por lo que la podemos
caracterizar de “humanista” y las preocupaciones éticas se encuentran siempre en primer
plano, no siendo estas ideas un simple eco del humanismo europeo.
Así Etica y Humanismo confluyen como el núcleo del filosofar LA y surge una F en la que
podemos señalar los siguientes rasgos:
- las reflexiones éticas no han partido de un filosofar “puro” sino de los valores
morales realmente existentes en cada etapa histórica
- esa ética ha rebasado el domino de la moral ya que al imbricarse con el Humanismo
ha tratado de responder a las urgencias de los diferentes momentos e influye en la
política, en la educación, en el diario vivir
- desde el pensamiento originario se le ha otorgado lugar principal a los valores
humanos universales: trabajo, sabiduría, respeto al otro en particular a la naturaleza;
nuestros filósofos se acercaron a ellas, Martí escribió: “no andará la América hasta
que no ande el indio”; estas cosmovisiones, si bien invisibilizadas durante la
república y hasta mediados del SXX, tuvieron un lento y leve resurgir en algunos de
estos filósofos
- el Humanismo ha considerado que las causas de deterioro humano y natural no
obedecen a designios divinos o incapacidades genéticas sino al hombre mismo por
lo que es posible su superación y en este proceso la educación se considera un factor
de primera importancia
- la cosificación, fetichización y enajenación del hombre es causa de las relaciones de
producción dominantes, superando estas se logrará la liberación definitiva; aporte
del pensamiento marxista que comienza a introducirse desde inicios del SXX
- la denuncia a la corrupción, el egoísmo, los vicios, el despotismo y otros desvalores
se hace con marcado matiz político sin abandonar su raigambre ética
- el componente utópico, no siempre de carácter abstracto, se impone vinculado a las
propuestas de mejoramiento social
- la defensa de la igualdad de la mujer fue una expresión del humanismo que, a contra
pelo de su original europeo, permeó y se mistificó con el Positivismo LA
- creó un verdadero culto a la juventud, considerada vanguardia de los cambios
sociales, José Ingenieros en Argentina, E. J. Varona en Cuba fueron claros
exponentes de esta posición; tal vez la Reforma de Córdova, génesis de la
Autonomía Universitaria, deba mucho a estas influencias. (Leer Manifiesto de
Córdova)

Ya en los finales del SXIX la contradicción filosófica principal se establece entre el


positivismo por un lado y el marxismo desde el otro, y en términos de proyecto político
social entre el liberalismo y el socialismo; esta dicotomía no podía dejar de influir en
nuestra filosofía aunque no alcanza el sentido contradictorio y excluyente que se impuso en
Europa y EEUU. En estas condiciones y siendo la burguesía clase dominante era lógico que
fuera el liberalismo y no el socialismo el ideal que se impusiera, y fue precisamente esta
polémica la que marcó el devenir filosófico LA.
Opuestos firmemente al capitalismo y a sus versiones filosóficas, el liberalismo y el
positivismo, criticaron con fuerza el marxismo y, a partir de la década de 1920, el
experimento socialista en la URSS.
Las razones principales de esta crítica las encontramos en:
- atribuirle erróneamente al marxismo un carácter economicista ajeno a lo filosófico,
aunque el marxismo vulgar de corte stalinista se presentara en esos términos
- considerar que el socialismo negaba la individualidad, la voluntad y la libertad,
sobre todo la espiritual, en lo que llevaban gran parte de razón
- consideraban que en el marxismo había un componente casi religioso, una
concepción teleológica y una visión mesiánica del proletariado; recordemos que esta
clase era minoritaria en AL
- objeción radical al estatismo y al “colectivismo” que marcaron la construcción del
socialismo en la URSS y se presentaban como la única vía para ello
- rechazo a la “dictadura del proletariado” (estaban en contra de cualquier dictadura)
y al totalitarismo por contravenir la democracia, sobre todo por los excesos
dictatoriales a que se llegó en la URSS principalmente en la década de 1930
- identificar incorrectamente la lucha de clases con el social darwinismo
- considerar el marxismo y el socialismo una experiencia europea que no respondería
a las condiciones históricas latinoamericanas; si bien Marx pensó desde Europa y
para Europa otros pensadores latinoamericanos, J.C. Mariátegui, peruano, J.A.
Mella cubano, Luis E. Recabarren chileno, entre ellos, se plantearon la posibilidad
de adaptar el marxismo desde las condiciones de Nuestra América

Sin duda que algunas de estas críticas fueron, infortunadamente, confirmadas por la
historia; por ello si bien NO abrazaron el marxismo ni el socialismo, al ser profundamente
críticos de las inhumanas condiciones sociales de la vida en nuestros países, llegaron
paulatinamente a acercarse a este modelo y a esta filosofía.

Encontramos en el Humanismo y en la Etica LA los puentes que nos permiten demostrar


esta afirmación; así muchos se pronunciaron por reconocer la vigencia histórica de la
Revolución de Octubre de 1917 pero proponer un “socialismo ético” para “Nuestra
América”.
José Martí al comentar la muerte de Marx en 1883 señaló que el socialismo no se
correspondía con las condiciones americanas, pero al mismo tiempo escribió sobre Marx,
“como se puso al lado de los pobres merece honor”
Particular es el caso de José Ingenieros, uno de los más destacados positivistas argentinos
quien derivó gradualmente del reconocimiento del marxismo como “un notable progreso en
la interpretación del movimiento social”, a considerarlo como fuente de un “socialismo
positivo”, y a saludar el triunfo de la revolución soviética. Ingenieros, por esta evolución, es
un caso notable en la historia de las ideas.
El uruguayo Vaz llega a simpatizar con lo que llamó el “socialismo atenuado” en que se
socialice lo fundamental pero se garantice la libertad individual.
El mexicano Vasconcelos realizó una crítica a los fundamentos del marxismo y del
socialismo pero ante la evidencia de que “es natural que el movimiento social cobre fuerza
en América, en donde el más obtuso palpa el contrasentido de la riqueza virgen y la gran
miseria de la gente, contraste debido en gran parte a los errores de la organización política y
social” (Citado por Guadarrama: 2004: 175) llega a afirmar en 1937 que “el socialismo es
un humanismo aplicado a lo económico; un esfuerzo noble y necesario para corregir las
inequidades de la desigualdad” (citado por Guadarrama, 2004: 184)
Alejandro Korn, considerado por muchos la gran cabeza filosófica argentina y quien si leyó
las obras de Marx y Engels, consideró a Marx “la personalidad quizás más eminente del
siglo XIX que ha ejercido influencia tan extraordinaria en la historia”, “el gran heresiarca
del siglo XIX” (citado por Guadarrama, 2004, 263) aunque esta valoración positiva de
Marx no la hacía extensiva a otros marxistas. La razón que en última instancia nos permite
comprender esta imbricación es su coincidencia con el humanismo universal.
Hoy que en América Latina se trata de construir nuevas sociedades menos injustas,
podemos aprovechar estos pensamientos para evitar nuevos errores.

3 - EL POSITIVISMO EN BOLIVIA
Su influencia se manifiesta a fines del SXIX y sobre todo después de la Guerra del Pacífico,
las Universidades de Sucre y La Paz se convirtieron en los centros difusores.
El auge del liberalismo que asumió el Poder a fines del SXIX se debe en parte a la
influencia del Positivismo que impulsó las transformaciones económicas, modernización
del sector exportador, ampliación de la infraestructura del transporte con los ferrocarriles,
extensión del latifundio; y socio políticas, desarrollo de los centros urbanos, destrucción de
comunidades indígenas, sentimiento anti chileno, federalismo, entre otras sucedidas en esta
etapa. Fue particularmente fuerte esta influencia en la educación desde un positivismo
comteano que se enseñoreó de las escuelas normales de las principales ciudades,
Cochabamba, La Paz y Sucre.
No fue diferente el boliviano a los otros positivistas LA en su veneración de la ciencia y el
progreso tecnológico, que debía producirse con el predominio cada vez mayor de las
fuerzas del pensamiento, el rechazo al oscurantismo clerical y la defensa de los ideales
democráticos.
El papel de la educación en la sociedad al que le prestaron mucha atención derivó
obligadamente en el problema ETNICO, imprescindible en cualquier estudio de la sociedad
boliviana y fue aquí que más influyó Spencer.
Según Ignacio Prudencio Bustillo (1895 – 1928) la raza indígena triunfó sobre la española
trasmitiendo al mestizo sus rasgos en el cual “eran más los defectos que las virtudes”; la
mayoría de los positivistas bolivianos se quejaba de la supuesta imperfección del mestizaje
que se había producido en el país, el más conocido de todos Alcides Arguedas (1879 –
1946) quien en su ensayo “Pueblo enfermo” (1909) se quejaba de las raíces étnicas de su
pueblo al considerarlas un obstáculo al desarrollo del país; las tesis social darwinistas
alcanzaron en este autor un grado tal que ha pasado a la historia como un símbolo de
racismo; no importa que en su obra cumbre ”Raza de Bronce” (1919) mitigara en mucho
esa visión.
Para Arguedas el problema principal de la situación socio económica y política boliviana
radicaba en los rasgos de ese tipo de mestizo: el cholo.
En su última e inconclusa obra, “Historia general de Bolivia” escribe: “la historia de
Bolivia es pues, en síntesis, la del cholo en sus diferentes encarnaciones, bien sea como
gobernante, legislador, magistrado, industrial y hombre de empresa. Y el cholo, si logra
llenar sus aspiraciones y consigue algún éxito, ofrece el espectáculo de un tipo dominador,
generalmente arbitrario pero esmeroso (sic) de que sus aspiraciones no sean aparentes ni
caigan dentro de la penalidad de los códigos. Si está todavía cerrado en las estrecheces de
su medio social, entonces presta oídos a los agitadores demagogos que por conseguir un
éxito electoral o hacerse populares, le hablan de sus derechos sin recordarle nunca sus
deberes…”, (Arguedas, s/f, pag. 78-9) y achacaba a los “gobernantes cholos” el haber
retardado el progreso de la República.
Sus tesis de la enfermedad psicológica de la raza indígena sirvió para justificar la
dominación y explotación que han sufrido los indígenas y predominaron hasta la década de
1940, al estar el positivismo boliviano impregnado de criterios muy racistas sus tesis fueron
severamente criticadas hasta el punto de rechazar cualquier aporte del positivismo al país.

4 - LA FILOSOFIA SOBRE EL DERECHO


No fue la Filosofía del Derecho campo principal y fecundo del que hacer filosófico, pero si
se plantean estos filósofos la necesidad de un derecho nuevo que surja de las nuevas clases
que emergen de la América profunda, las clases populares y explotadas que serían las que
alumbrarían ese nuevo derecho.
En correspondencia con el predominio de la ética general no ven al derecho como un
simple producto lógico sino adoptan una posición axiológica de raigambre fenomenológica,
aunque rechazan el Ius Naturalismo
La justicia es valor cimero ante el cual hay que contrastar ciertas manifestaciones jurídicas
y los sistemas políticos; lo justo deviene en fórmulas que deben aplicarse a las relaciones
sociales, a la vida social en las cuales puede ocurrir también su negación y así como justicia
aplicada y relacionada surge el derecho práctico o sea, la justicia posible en la vida práctica
respaldada por la fuerza efectiva objetivada en fórmulas legales determinadas por las
circunstancias históricas, esto es, el derecho positivo.
Para José Martí, la Justicia es “la acomodación del derecho positivo al natural” y siempre
deja clara su opinión sobre la fuerza de la justicia: “Un principio justo desde el fondo de
una cueva puede más que un ejército” (O.C. Tomo 14: 25 y 28)
Rechaza Martí otra concepción dominante de raíz positivista, el supuesto carácter científico
del derecho; al tratar el tema de la relación ciencia y derecho define la primera como “el
conjunto de conocimientos humanos aplicables a un orden de objetos íntima y
particularmente relacionados entre sí” y el derecho, afirma, no es tal. (O.C. Tomo 12: 36)
El derecho no es un resultado del conocimiento sino de los valores, es, escribe “la fuerza de
lo justo” que existe en el hombre y no la fuerza del conocimiento.
Importante su criterio sobre la jurisprudencia, esta es, “conjunto de interpretaciones
variables de una serie de verdades fundamentales”, y aquí si considera que el derecho debe
auxiliarse de la ciencia, aplicar sus fórmulas.
Aparece una nueva preocupación no directamente relacionada con la explicación del
derecho sino con el comportamiento de los abogados; no es posible olvidar la época, la
colonia había pervivido en las nacientes repúblicas y en estas se engendró un tipo de
abogado ajeno al sentir ético predominante en la FLA; la corrupción reinante en la
administración de justicia, los abogados que competían en deshonestidad con los
funcionarios administrativos hacen que el problema no pueda ser soslayado.
Cabe mencionar a Eduardo García Maynez quien se suma a la tesis objetivista de los
valores y en consonancia considera que el derecho positivo tendría una validez puramente
formal, su valor no puede referirse a la estructura lógica de las normas sino a su contenido o
materia y este está conformado por aquello que la sociedad considera valioso.
Rechaza las conclusiones del normativismo kelseniano y concibe el derecho justo, no como
un código de normas eternas e inmutables, sino como un complejo de normas
intrínsecamente justas referidas a situaciones concretas.
La libertad jurídica es “la facultad que toda persona tiene de ejercitar o no ejercitar sus
derechos subjetivos, cuando el contenido de los mismos no se reduce al cumplimiento de
un deber propio” (Libertad como derecho y poder, p35)
Es la etapa en que en Europa la Filosofía del Derecho comienza a tratarse desde juristas con
formación filosófica, lo que permitirá a Norberto Bobbio, como ya se planteó, hablar de la
filosofía jurídica de los filósofos y la filosofía jurídica de los juristas.
En América Latina las investigaciones en el campo de la Filosofía Jurídica estuvieron
reducidas, hasta Cossío, a una teoría general del derecho de muy poco sentido filosófico.
Ya en nuestros días y desde mediados del SXX la FLA ha superado la etapa de la adhesión
a pensamientos foráneos para intentar concepciones más cercanas a nuestros problemas y
condiciones; en ese proceso de rechazo al Positivismo y superación de la influencia de las
filosofías foráneas una función importante correspondió a la teoría Egológica del argentino
Carlos Cossio y a la teoría Trialista del Derecho del brasilero Miguel Reale.

5 - LA FILOSOFIA EGOLOGICA COMO REACCION AL NORMATIVISMO


Fueron muchas las Escuelas Ius filosóficas que se apartaron o rechazaron el Normativismo
pero correspondió a un argentino su crítica más fecunda.
Carlos Cossío (3/II/1903 – 24/VIII/1987), se nutrió de diversas fuentes filosóficas
principalmente del Existencialismo de M. Heiddeger, pero también asumió influencias de la
fenomenología de Husserl y en algo del marxismo latinoamericano; sus obras principales
fueron la “Teoría Egológica del Derecho y el concepto jurídico de libertad” (1944); e
“Ideología y Derecho” (1962)
Sus contemporáneos nos relatan que se caracterizaba por un discurso metafórico,
romántico, irónico, utilizaba con profusión versos, y su fama temprana se consolida ya que
polemizó personalmente con Kelsen en 1949; por sus inclinaciones progresistas en 1956
fue perseguido por la dictadura militar argentina teniendo que exiliarse en Europa lo que
pude explicar la causa de su poca influencia en nuestras tierras inclusive en su país y que
recién en este SXXI es que se han realizado algunos homenajes de recordación.

La Egología fue una filosofía asumida desde un contexto concreto, como problematización
de la realidad, considera que la Filosofía no debe ser neutral, sino militante, no aséptica
sino comprometida, no legitimadora sino transformadora y cuestionadora.

Para Cossío la reflexión filosófica y la acción política estaban ligadas. No fue indiferente a
la política, prueba de ello es haber sido expulsado de la Universidad de Buenos Aires en
1956 por la dictadura militar, le interesaba profundamente la política como comportamiento
humano de convivencia integradora o en su caso desintegradora.

Manifestó en sus notas biográficas que “luego de 1956 comencé a comunicarme con la
gente que me comprendía, sin hacer diferencias ideológicas de ninguna especie. El
resultado ha sido radicarme con mucha firmeza en la izquierda, más aún: descubrir lo que
la izquierda significa de verdad para el hombre contemporáneo”. (Citado por Méndez,
Eduardo H. s/f:1) Pero de una izquierda no dogmática sino dialéctica.

Y criticó la desigualdad social dirigiendo sus argumentos contra el sistema capitalista; veía
las contradicciones del sistema y al capitalismo como un productor de crisis.
La axiología y la antropología filosófica predominantes en el capitalismo son anti
humanistas. En su crítica al capitalismo, hay un intento de demostrar que la génesis de la
miseria es este sistema económico, sistema que nunca podría cumplir con el universalismo
democrático bajo cuyo manto había nacido.
Define la Ideología como “falsa conciencia de la realidad”, muy cercano al marxismo.
Su concepción fue influenciada por Edmundo Husserl, el último gran filósofo clásico, e
incursionó en Kant, en Martín Heidegger y en el propio Hans Kelsen, sobre el que
construye gran parte de su Egología, de quien afirmó: “Kelsen se corresponde con un
mundo capitalista colocado ya a la defensiva desde los sitiales del Estado en una Europa
burguesa indiferenciada, por lo cual el control jurídico no debe serle discutido al poder
político y por lo cual sus ideas pueden extenderse geográficamente más que las de Savigny”
(Ideología y Derecho”: 1962: 24)
Su crítica a Kelsen se concentra en:
a- Su Ontología es reduccionista al centrar el derecho en la Norma que es un tercio de
la realidad jurídica
b- La Teoría Pura es simplemente una LOGICA JURIDICA FORMAL, al considerar
la norma como estructura de conocimiento por lo que su validez queda en este
plano.

Cossío aceptaba el derecho positivo como objeto de la ciencia jurídica, pero no aceptaba el
Normativismo mecanicista y demostró que el derecho debía ser comprendido e interpretado
mediante una teoría del conocimiento, respecto de la conducta humana en interferencia
intersubjetiva. Ya no se trataba de sujetos jurídicos ideales (normativismo mecanicista) sino
de personas, de seres humanos reales: el derecho como conducta humana y como
producto cultural, al estilo de lo que demostrara Recasens, y como tal es valioso.

Las tesis fundamentales del pensamiento egológico pueden sintetizarse en las siguientes:

a) el derecho es conducta en interferencia intersubjetiva; esto es una relación social, el


hombre al vivir no hace más que desarrollar conductas;
b) el derecho considera todas las acciones humanas, se interesa por el acto en su unidad; la
conducta está llena de valores, el principal pero no único es la justicia
d) la norma jurídica me permite pensar la conducta desde el punto de vista jurídico
e) los valores forman parte esencial del derecho, entre ellos la justicia y la libertad; la
pretensión de eludir los valores es ideológica, mutila el fenómeno jurídico; no es posible
pensar que el derecho, que es el instrumento de “la justicia”, sea neutro a los valores y al
propio valor que es la justicia.
f) el derecho supone la posibilidad de actos de fuerza;
g) las normas jurídicas imputan sanciones y son juicios disyuntivos, diferenciándose de
Kelsen que entendía que la norma era un juicio hipotético
h) el hombre es un ser situado y situacionado. Situado existencialmente en el mundo, en
sociedad y situacionado ya que se encuentra condicionado y limitado por el medio social e
histórico en que vive, y que son muchas las circunstancias sociales, porque vive en
sociedad que lo obligan a acometer una conducta socialmente aceptable, es decir, se
posiciona ante esa realidad.

En una de sus obras fundamentales, Ideología y Derecho desarrollada a partir del concepto
de fenomenología de la sentencia, analiza el proceso de interpretación del juez y de la
comprensión del derecho, los aspectos ideológicos, y el trasfondo de clase del derecho
liberal capitalista. En ella señala Cossío: “Todos estamos implicados en lo que hacen los
jueces, buenos o malos, y no tan solo por lo que pudiera percibirse a primera vista, sino
mucho más porque todos ellos, día a día y hora tras hora, hacen algo por las derechas o las
izquierdas, y también por la democracia o el totalitarismo, al gravitar sobre la vida social en
forma específica, como agentes del Derecho”. "El juez mira al derecho no como algo
concluso y ya hecho, sino como algo que se está haciendo constantemente en su carácter de
vida humana viviente". (Ideología y Derecho:1962: 25)

Y lo que considero el aporte principal de esta obra argumentar la idea de que en la


sentencia se deben distinguir tres aspectos: la estructura legal, esto es, la ley existente; las
representaciones contingentes, e.e. las circunstancias del caso explícitas y no; la vivencia
del juez, su valoración jurídica, ergo, su estructura axiológica; lo mismo podríamos decir
del curso mental de un abogado para asumir un caso.

Así la norma es un juicio lógico en el que se integran: conocimiento – valor – norma –


conducta; la conducta es objetivación de valores.

AXIOLOGIA
El análisis de la realidad actual desde su plexo axiológico resulta aleccionador ya que nos
revela las conductas que se asumen como proyecto, los valores de autonomía y
heteronomía, en que se enfatiza el valor de coexistencia de la vida. Y la existencia de
valores, también supone necesariamente, ya que no existe conducta sin valor, la presencia
de los desvalores. Según prevalezcan unos u otros, podemos reflexionar sobre la existencia
de sociedades justas o injustas.
Considera como un desvalor el ritualismo, comportamiento estricta y fríamente apegado a
la norma, cercano a la Enajenación en la concepción marxiana.
Afirma que vivimos en una época, la globalización, en que todo se produce, circula, se
distribuye con una supuesta de universalidad, pero en la realidad, circulan libremente los
capitales y las mercancías, pero no las personas, el valor cooperación se convierte en
“minoración”, somos menos importantes que el capital.
La burguesía tomó el poder con una ideología legitimadora universalista, pero el
presupuesto antropológico del capitalismo es incompatible con la universalidad. Se nos
convoca para el consumo, pero no decidimos que consumir pues muchos productos están
fuera del alcance de la mayoría de la población
El individualismo predominante, en la sociedad y en el derecho fragmenta la existencia
social, rompe la idea del “otro”, se produce lo que Cossío definía como el desvalor
“extranjería” frente al valor solidaridad; se rompe el sentido societario, somos extranjeros
en nuestra sociedad.
Se habla en estos tiempos de la tolerancia, de la comprensión del otro, del diferente, en
definitiva, del valor de la paz; pero aparece la amenaza imperial, los jerarcas del Imperio
que nos exigen estar “con ellos o contra ellos”; las declaraciones se transforman en el
desvalor de la discordia, cuando no el de opresión y se rompe con el valor de la paz.
Un avance que impulsa el desarrollo de la conciencia jurídica universal, es
el funcionamiento, aunque parcial, del derecho internacional que instaura órganos y
procesos para juzgar y condenar delitos de lesa humanidad y acciones estatales violatorias
de los derechos humanos, pero cuando los gobiernos rechazan las declaraciones y
sugerencias de estos organismos que señalan sus decisiones estos “avances” se disuelven y
la ciudadanía queda indefensa.
En el momento de escribir estas líneas el Congreso de EEUU ha aprobado una declaración
que sanciona a los fiscales y jueces de la Corte Penal Internacional por su intención de
someter a juicio a los líderes israelitas que cometen genocidio en Gaza.
Pero, ¿qué pasa en la realidad? la potencia hegemónica, la que más crímenes de lesa
humanidad comete, EEUU, no suscribe la Corte Interamericana de DDHH ni el Tribunal (o
Corte) Penal Internacional, sus soldados nunca podrán ser llevados a juicio por crímenes
cometidos fuera de sus fronteras, frente al valor “poder” prevalece el desvalor de la
impotencia.
Entre los valores de coexistencia Cossío señala la seguridad y el orden, se lucha contra la
pobreza, causa primaria de las alteraciones a ambos valores, sigue incrementándose el
presupuesto para armas, triunfa el desvalor de la inseguridad.
El liberalismo y el mercado generan hambre y desnutrición, pero los organismos
económicos internacionales aseguran que el hambre es resultado de….¡la falta de expansión
del mercado!
El sujeto de derecho es la persona, el liberalismo – con su particular axiología- define al
hombre como propietario; ejemplificaré, cuando solicitamos un crédito bancario debemos
responder a una suerte de biografía patrimonial: que bienes poseemos, casas, autos,
acciones, bonos, no interesa nuestra posición política o preferencias personales. Si
buscamos trabajo cambia la mercancía, nuestro patrimonio es la fuerza laboral, calificación,
experiencias laborales previas, postgrados aprobados, etc.
Se es persona o sujeto de derecho en la medida de la propiedad, del patrimonio y si no se
tiene patrimonio nuestra inserción en el mundo jurídico está limitada a lo normativo en
cuanto a nombre, apellido y documento. No son interpeladas como sujetos libres e iguales,
sino como sujetos constituidos por el patrimonio. Somos si tenemos dinero.
Analicemos las relaciones jurídicas. Cossío sostenía que el acreedor tiene todas las ventajas
de la relación jurídica y que podíamos distinguir entre los deudores que pueden pagar sus
deudas y los que no pueden hacerlo, los primeros poseen bienes suficientes, los segundos
no los tienen. Los que llegan a los Tribunales son éstos últimos.

Hoy en día los inversores piden “seguridad jurídica”, para Cossío esta “es un sofisma, la
referencia a la seguridad siempre es el principal argumento: se dice, si no se cumplen los
contratos tal como han sido pactados, desaparece la seguridad jurídica y con ella el derecho
mismo. El sofisma radica en que la seguridad como todo valor jurídico, es un valor
bilateral: al hablar de seguridad, se piensa unilateralmente en la seguridad del acreedor,
pero no en la del deudor: a este se le deja la seguridad de su inseguridad”. (Ideología y
Derecho: 1962: 47)

En su época la idea dominante era que las personas jurídicas, las asociaciones, no eran
imputables penalmente, Cossío se opuso a esto afirmando que “el liberalismo penal ha
proclamado a todos los vientos la imposibilidad de delinquir que tendrían las asociaciones.
Como su delito específico es el del enriquecimiento inconfesable; y como son los
capitalistas quienes se asocian para enriquecerse, salta a la vista el interés de ellos para
dejar impune un delito que únicamente ellos pueden prácticamente cometer” (Ideología y
Derecho: 1962: 47) y concluía señalando que “El error en el derecho es un obstáculo
social” (Idem), y podríamos decir: es una agresión a la sociedad.
Cossío con especial sentido crítico afirmó que la administración de justicia llega a
convertirse en ejemplo de ritualismo, es decir, la formalización extrema del orden, la
preeminencia de la norma sobre el ser humano, lo que desde el Marxismo llamaríamos
“enajenación”.
Cossío fue un crítico del paradigma racional formal con su pretensión de la aplicación
mecánica de concepciones abstractas a la realidad y hoy anacrónico a pesar de su impronta
práctica, su Filosofía Egológica es una de los resultados más destacadas del movimiento
cultural latinoamericano influido por la Reforma Universitaria y afirmó la idea de que es
posible filosofar desde América Latina, y si es bueno conocer los grandes aportes de la
filosofía universal, especialmente la europea, mucho mejor es conocer a los nuestros.

Ya José Martí había sentenciado: “La historia de América, de los incas a acá, ha de
conocerse al detalle aunque no se conozca la de los arcontes de Grecia” (Nuestra América:
O.C. T12: 17)

UN RESUMEN DE IDEAS PRINCIPALES:

- el Derecho es conducta, en interferencia subjetiva, una relación social


- el hombre es un ser situado y situacionado en su medio social por lo que se
comporta de determinada forma y esta conducta es siempre un escoger, un
seleccionar entre varias conductas posibles y valiosas
- la conducta es la expresión fenoménica de la persona, de sus valores, en todas las
relaciones humanas, por lo que su teoría es una indagación de la conducta y a través
de ella del “Yo” como conducta
- antes que la norma está el comportamiento real de los seres humanos
- la NORMA es un juicio: conocimiento – valor (parte esencial) – norma – conducta;
es conceptualización de valores positivos, de aquello que la sociedad quiere cautelar
- asume, en coincidencia con Marx, la definición de “ideología” como falsa
conciencia de la realidad y deriva que el papel del científico jurídico es dar cuenta
de la verdad jurídica así como la del filósofo dar fundamento sólido a esa verdad
- consideró el kelsenianismo como la más servicial teoría jurídica del capitalismo
moderno
- su gran aporte es la AXIOLOGÍA Jurídica, en ella la norma es el deber ser de la
conducta determinada por los valores seleccionados
- su Axiología se manifiesta en los valores parcelarios del derecho del cual la Justicia
es el cenital que integra a todos (ver gráfico)

PLEXO AXIOLOGICO
VALORES DESVALORES
Cooperación Minoración (Capital)
Solidaridad Extranjería (Individualismo)
Paz Discordia (Mandan los poderosos)
Poder Impotencia (Mandan los poderosos)
Seguridad (del acreedor) Inseguridad (del deudor)
Orden Ritualismo (Burocracia, enajenación)

VALORES PARCELARIOS
Valores Desvalores
Autonomía Heteronomía Degradación Hipertrofia

Valores de coexistencia Seguridad/ Orden Inseguridad Desorden/Ritualismo


Valores de existencia Paz / Poder Discordia/impotencia Opresión
Valores de coexistencia Solidaridad / Cooperación // Extranjería/Minoración Masificación
(Tomado de Fernández Bulté página 202)

Para profundizar pueden consultar:


Fernández Bulté, Julio – Filosofía del Derecho. pag 195 a 205
Méndez, Eduardo H. – Las paradojas del orden internacional a través de la Axiología Jurídica:
Carlos Cossío y su visión latinoamericana. Texto digital
Pisi de Catalini, Marta – La teoría Egológica de Carlos Cossío y el Tridimensionalismo Jurídico de
Miguel Reale. Texto Digital

6- LA TEORIA TRIDIMENSIONAL ( a veces llamada Culturalismo)

Miguel Reale (1910 – 2006) fue un jurista, filósofo, académico y político brasileño;
profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sao Paulo, la institución de la que
más tarde recibió el título de profesor emérito. Como erudito, fue conocido en América
Latina y en Europa continental por sus obras en el derecho y la filosofía. Miguel Reale es
considerado el principal arquitecto del actual Código Civil de Brasil, desempeñó el cargo
de Secretario de Justicia para del Estado de Sao Paulo en 1947 y 1963 y fue dos veces
Rector de la Universidad de São Paulo, en 1949 y 1969. Fundó el Instituto Brasileño de
Filosofía, en 1949, y la Sociedad Interamericana de Filosofía, domiciliada en Sao Paulo en
1954. Fue miembro de la Academia Brasileña de Letras.
Su obra principal fue la Teoría Tridimensional (1953). A diferencia de Cossío fue funcional
al sistema capitalista siendo esta, tal vez, la causa de su influencia en Brasil, aunque por
barreras lingüísticas sea poco conocido en países de habla hispana.
Entre sus fuentes estuvieron Kant, la fenomenología de E. Husserl, el existencialismo de M.
Heidegger, Werner Goldschimdt (a quien se le atribuye también el término “trilateral”) y
Cossío; Reale partió del conocimiento profundo del Normativismo kelseniano y consideró
que el error de la escuela técnico-jurídica, o dogmática, fue el de reducir el Derecho a
normas, y considerar a la Ciencia Jurídica exclusivamente como una ciencia de normas, y
que paralelamente, el error de la escuela sociológica fue considerar a la Sociología Jurídica
como ciencia del hecho social. Escapa a ambas orientaciones, la comprensión de que el
Derecho es una realidad compleja, no sólo bidimensional (hecho y norma), sino, en
realidad, tridimensional: implica un hecho integrado por una norma, en razón de un
valor a realizar, sus ideas principales son:

El Derecho es Norma – Hecho – Valor. Parte Reale de una conclusión que en la década
de 1930 había defendido un gran jurista, Luis Recasens: «El Derecho es un fenómeno
histórico-cultural». El Derecho, antes que nada, es una actitud humana, es una conducta del
hombre. Si no existiesen hombres viviendo en comunidad, produciendo cosas útiles,
concordando o discutiendo ideas e intereses, no existiría Derecho. El primer elemento, por
tanto, es ese de la conducta que llamamos también hecho social: de esta manera, el
substractum de toda la vida jurídica, es el hecho social, pero es un hecho social en cuanto
tiende a un valor. No existe derecho donde no existe tentativa de realización de lo justo, o
de un valor justo. El hecho social es jurídico, en cuanto tiende a la realización de un valor
de lo justo. Pero el estudio del hecho social por la Jurisprudencia no queda ahí, en esa
apreciación de la conducta humana en el sentido del valor. La apreciación de un valor a
realizar tiene como consecuencia el surgimiento de normas. Toda vez que los hombres
procuran realizar un valor, esta búsqueda tiene como resultado el surgimiento de preceptos
imperativos de conducta. La conducta se rige por sí misma, a través de los valores a
realizar. De ahí el surgimiento del tercer elemento, que es la norma. Donde quiera que haya
una realidad jurídica, encontrarán siempre esos tres elementos: el hecho social integrado
por un valor que hace surgir una norma. Existe siempre una realidad jurídica, que se
ordena en el sentido de un valor sobre la forma de una norma. La norma es, así, el momento
culminante de la vida jurídica. En su concepción y como adelanto de la
interdisciplinariedad necesaria para comprender en sus diferentes dimensiones cualquier
fenómeno, jurídico o no, considera que para estudiar el derecho debemos acudir a nuestro
pensamiento: la Filosofía Jurídica estudia los valores, el valor de lo justo; la Sociología
Jurídica los hechos, sociales e históricos; la Ciencia Jurídica las normas, como ordenadora
de la conducta, pero NO en una separación estática sino en interrelaciones, nutriéndose de
sus resultados parciales para lograr aprehender un fenómeno tan complejo como es el
derecho.
- El Derecho es un proceso abierto
El Derecho no es estático, sino dinámico. Es una realidad histórico - cultural (influencia de
Recasens). El adjetivo «histórico» está allí para mostrar ese sentido dialéctico. El Derecho
siempre se está formando, porque los hombres buscan realizar valores nuevos, y cuando los
alcanzan, quieren mayores garantías para ellos. Nosotros sólo podemos comprender la
evolución histórica del Derecho en su desarrollo, si comprendemos que el Derecho es
siempre una conducta humana en busca de valores, a través de normas; es siempre
“experiencia” (concepto cercano a la “conducta” de Cossio) que es comprensión de la
experiencia del otro, experiencia jurídica analizada en su concreción histórico y axiológica.

La norma jurídica es “elástica”, (quiere decir dialéctica) esto es, puede tomar en cuenta
los cambios fácticos y axiológicos; aunque todavía hay una cierta separación entre derecho
y moral. Es adecuación al hecho concreto y exigencia universal, una sucesión de opciones,
estabilidad y movimiento, solución al conflicto de intereses. En la redacción de la norma
intervienes tres factores: los valores que la sociedad trata de preservar, los hechos
vinculados entre sí que influyen en los individuos y las normas precedentes.

- La norma no tiene significación propia sino que la adquiere en dependencia de


la situación en que se aplique
Es un error interpretar el Derecho pensando que éste es apenas ley o norma, o tan sólo
reduciéndolo a valores o a un hecho.
Un juez que sólo vive apegado al texto legal, divorciado de los valores o sin contacto de la
realidad social, es un mal juez. Un abogado que, al contrario, se convenza repentinamente
de la justicia de una causa y sin consultar la legislación positiva, plantea una acción, es un
abogado fracasado. Por otro lado, el jurista que sólo quiere ver el hecho social en su
entorno histórico, describiéndolo, sin cuidar los problemas del valor y de la norma, es
apenas un sociólogo, perdido en el campo de la Jurisprudencia. Se evidencia ya la
concepción interdisciplinaria.

- La norma jurídica no es una simple proposición lógica, es integral


Primero, veamos la corriente que sólo cuida el hecho social, haciendo sociología jurídica.
No se cuestiona la legitimidad de la sociología para hacer el estudio del Derecho como
hecho, lo que se cuestiona es que con tales estudios se puedan procesar las conclusiones
que son peculiares al mundo de los valores y de las normas. Podemos estudiar cada una de
las partes, pero se debe arribar a una síntesis. La investigación es analítica, pero la acción es
sintética, y de allí la necesidad de sintetizar el estudio de los tres elementos ya apuntados.
La otra corriente tiene en cuenta tan sólo los valores éticos, preocupándose solamente de
aquellos que gobiernan la vida jurídica en el sentido del bien. Dicha corriente se llama
“eticismo” y cuenta con muchos intérpretes y defensores quienes argumentan que cuando el
juez se encuentra con una ley que sea contra la justicia, debe dejar de aplicar la ley, y si no
puede actuar así, debe abandonar su función. Además de éstas, existe una tercera, el
Normativismo, en la cual brilla Hans Kelsen, y que dice que el Derecho es norma. Para
dicho jurista, el Derecho solo interesa en cuanto regla, y por tanto, el problema de la
Jurisprudencia es un problema técnico y lógico. Son todas éstas, considera Reale, teorías
unilaterales y por eso debemos tener una visión completa del problema. Decir que el
Derecho es un hecho social en cuanto tiende a un valor, es decir que, ontológicamente el
Derecho es en cuanto debe ser. El Derecho es una realidad en cuanto debe ser. Lo que
caracteriza la realidad jurídica es el hecho de poseer un sentido, un significado, una
tendencia para los valores de lo justo.

Bibliografía Complementaria:
Pisi de Catalini, Marta – La teoría Egológica de Carlos Cossío y el Tridimensionalismo
Jurídico de Miguel Reale. Texto Digital
Ramos, Néstor A. – La Filosofía de Miguel Reale. Texto Digital
Recasens Siches, Luis - La Filosofía del Derecho de Miguel Reale. Texto digital

1- FIN DE UNA ETAPA


Como ya señalé (pag 77) el Normativismo siguió teniendo sus adeptos, “duros” o “blandos”
pero fue paulatinamente abandonado; si bien la Teoría Egológica fue la más acabada
reacción al Normativismo seguida de la Teoría Trilateral del Derecho del brasileño Miguel
Reale, quien partió de Cossío, estas no fueron las únicas, podemos señalar otras más
alejadas de nuestra realidad y en diferentes tiempos, pero que marcaron también el rechazo
y el abandono del Normativismo, entre ellas:
- El marxismo de Antonio Gramsci
- El idealismo neokantiano con Rudolf Stammler y Giorgio del Vecchio
- El pensamiento de Luis Recasens Siches, que parte del anterior
- La fenomenología en Gustav Radbruch
- La Escuela de Harvard con Roscoe Pound
- El neo Iusnaturalismo de Ronald Dworkin

Todos ellos, menos Gramsci, filósofos del derecho que parten del propio derecho.
Y más cercanos en el tiempo, los ya señalados: Robert Alexy, Carlos Santiago Nino y
Manuel Atienza, entre los más conocidos.
Con el estudio de estos contemporáneos damos fin a la época Moderna, asumiendo la
concepción de que la Modernidad concluye al finalizar la II Guerra Mundial con el
bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki; pasaremos a estudiar ya en el Tercer parcial
la nueva época caracterizada por el auge y despliegue, aunque con muchos obstáculos, de
los Derechos Humanos

BIBLIOGRAFÍA
Atienza, Manuel y Ruiz Manero, Juan – Marxismo y Filosofía del Derecho. Fontamara.
México D.F. 2da edición. 1998.
Boron, Atilio (Compilador) – La Filosofía Política Moderna. Ciencias Sociales. La Habana,
2007.
Fernández Bulté, Julio – Filosofía del Derecho. Ed. “Félix Varela. La Habana. 1997.
García Maynez, Eduardo - Libertad como derecho y poder. Texto digital
González Alarcón, Ernesto – Comparación entre Kelsen y Cossío. Texto digital
Guadarrama, Pablo – Positivismo y antipositivismo en América Latina. Ciencias Sociales.
La Habana. 2004
Marías, Julián – Historia de la Filosofía. Revista de Occidente. 32 edición. Madrid, 1980
Martí, José – Obras Completas. Habana. 1963. Tomos 12 y 14
Méndez, Eduardo H. – Las paradojas del orden internacional a través de la Axiología
Jurídica: Carlos Cossío y su visión latinoamericana. Texto digital
Pisi de Catalini, Marta – La teoría Egológica de Carlos Cossío y el Tridimensionalismo
Jurídico de Miguel Reale. Texto Digital
Ramos, Néstor A. – La Filosofía de Miguel Reale. Texto Digital
Recasens Siches, Luis - La Filosofía del Derecho de Miguel Reale. Texto digital
Ruiz Manero, Juan – El legado del Positivismo Jurídico. Palestra Temis. Bogotá. 2014

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