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CRONICA

La crónica es un texto periodístico que narra sucesos reales en orden cronológico, combinando elementos literarios y el estilo del autor. Se originó en la Edad Antigua y ganó popularidad con el Nuevo Periodismo, que rompió con la estructura tradicional de las noticias. Existen diferentes tipos de crónicas, incluyendo periodísticas, literarias, históricas y de viaje, cada una con características y enfoques distintos.

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CRONICA

La crónica es un texto periodístico que narra sucesos reales en orden cronológico, combinando elementos literarios y el estilo del autor. Se originó en la Edad Antigua y ganó popularidad con el Nuevo Periodismo, que rompió con la estructura tradicional de las noticias. Existen diferentes tipos de crónicas, incluyendo periodísticas, literarias, históricas y de viaje, cada una con características y enfoques distintos.

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Crónica

La crónica narra los sucesos en orden cronológico y con una estructura libre.
¿Qué es una crónica?
Una crónica es un texto periodístico que relata los hechos más relevantes de
un suceso real de forma cronológica e incorpora recursos literarios y el
estilo y el punto de vista del autor. Gabriel García Márquez, célebre periodista y
escritor colombiano, definió la crónica como “un cuento que es verdad”.

Los orígenes de la palabra crónica se remontan al griego chroniká, vocablo


proveniente de chronos (tiempo), ya que alude a una narración ordenada según
su línea temporal. En este sentido, las primeras crónicas históricas, producidas en
la Edad Antigua, eran relatos de hechos ordenados según como habían ocurrido.

La crónica se hizo popular en el ámbito periodístico a partir del llamado Nuevo


periodismo estadounidense (New Journalism), que consistió en una generación de
reporteros y escritores de vanguardia. Ellos se apartaron de la tradicional pirámide
informativa, que establecía que toda noticia debía contener la información más
importante al principio y después el contenido adicional. La crónica, en cambio,
narra los sucesos en orden cronológico y con una estructura más libre.

Actualmente, existen debates académicos en torno a si la crónica es un género


literario o periodístico. De hecho, a partir del debilitamiento de las fronteras entre
distintos géneros discursivos, como el periodístico, el literario y el pedagógico,
este debate se ha vuelto todavía más complejo.
Características de la crónica
La crónica presenta las siguientes características:

 Narra los eventos de forma cronológica . Relata los hechos de un suceso


indicando cuándo sucedieron y respetando su orden.
 Relata sucesos reales. Hace referencia a eventos que ocurrieron en la
realidad, es decir, que no son imaginarios o ficticios.
 Es informativa. Hace referencia a eventos recientes e importantes que
podrían constituir una noticia o algún tipo de texto semejante.
 Emplea recursos literarios. Se vale de figuras retóricas, descripciones,
digresiones, entre otros recursos, para imprimir un uso literario del lenguaje
que refleja el estilo del autor.
 Brinda detalles. Explica y hace referencia al contexto temporal y espacial,
y menciona las características de los sujetos involucrados.
 Muestra la subjetividad del autor. En muchos casos, se admite que el
autor señale su postura respecto a los sucesos relatados.

La crónica se diferencia de otros tipos de textos:

 Reportaje. Narra un hecho novedoso explicando sus causas y sus


consecuencias y analizándolo desde alguna perspectiva teórica.
 Noticia. Narra de forma objetiva un hecho reciente e importante
explicando toda la información necesaria para comprenderlo.
 Cuento. Relata una historia ficcional y suele constar de tres partes:
introducción, nudo y desenlace.

ESTRUCTURA DE LA CRÓNICA
La crónica suele constar de distintas partes o elementos:

 Antetítulo o sobretítulo. Brinda información sobre el tema y el contexto del


suceso.
 Título. Hace referencia al tema central de forma breve y llamativa , y suele
estar destacado tipográficamente.
 Subtítulo. Se emplea en las crónicas muy extensas, para dividir los
párrafos del cuerpo.
 Cuerpo. Suele tener una estructura similar a la del cuento, por eso,
incluye una introducción (se explica la situación contextual del suceso y
las personas), una complicación (se narra el punto central del suceso)
y un desenlace (se indica cómo se resuelve o se llega a un final).

Tipos de crónica
Si bien constituye un tema de debate, las crónicas suelen clasificarse de acuerdo
a su enfoque o a su temática en:
 Crónica periodística. Es aquella que narra un hecho informativo, pero
empleando elementos literarios y expresando el punto de vista del autor.
También se puede catalogar según el tema que aborde en, por ejemplo,
deportiva, policial, política o de sociedad.
 Crónica literaria. Es similar a la periodística, pero se suele publicar en
otros medios y por lo general tiene mayor elaboración artística.
 Crónica histórica. Es aquella en la que se narra la historia de un evento o
un personaje relevante, y no suele incorporar elementos literarios.
 Crónica de viaje. Es aquella que narra los viajes de una persona para
describir y analizar las características de un sitio y de un recorrido. Además,
se suelen incluir los datos biográficos y el punto de vista del autor.

Crónica informativa, interpretativa y opinativa: La crónica periodística también


se puede clasificar según su abordaje en:

 Crónica informativa. Tiene mayor grado de objetividad y es semejante


a la noticia.
 Crónica interpretativa. Se explica con gran detalle el evento y se hace
hincapié en sus causas y sus consecuencias.
 Crónica opinativa. Tiene una mirada subjetiva sobre los hechos
narrados.

Ejemplo de crónica
Este ejemplo es un fragmento de una crónica de la periodista Marta Ruiz para el
diario Semana, publicada el 22 de febrero de 2013.

Breve crónica de un viaje a La Habana


(fragmento)
Marta Ruiz
Hace dos semanas tomé un avión y me fui para La Habana para ver de primera
mano lo que está pasando allí. Madrugué para el Hotel El Palco, en cuyo centro de
convenciones se producen los encuentros gobierno-guerrilla. Contrario a lo que se
piensa, allí hay poca prensa colombiana. Aquel día, víspera del final de una ronda
que había empezado con los ánimos caldeados por el secuestro de dos policías,
no estaban sino los corresponsales de RCN y Caracol y un puñado de periodistas
cubanos.

Esa mañana Iván Márquez se paró frente al micrófono y leyó las 10 propuestas
mínimas para el reconocimiento político de los campesinos. “Siempre nos salen
10”, comentó a la hora del café, refiriéndose al ritual cotidiano de presentar ideas
sobre lo que su contraparte del gobierno, Humberto de la Calle, llamó “lo divino y
lo humano”. Márquez aprovechó el receso para terminarse un grueso habano que
ya se había fumado a medias. Para entonces no se conocía la foto en la que el
jefe guerrillero posa para la cámara en una moto Harley Davidson, y que nos
confirmó, junto al tabaco, que la revolución de Márquez no se contrapone con
ciertos placeres.

Mientras las FARC hacen su ritual mañanero, la delegación del Gobierno pasa por
un lado en silencio, sin mirar siquiera lo que ellos consideran un espectáculo
mediático. Pero los periodistas se rompen la cabeza tratando de encontrar una
noticia que realmente suscite interés en Colombia. A pesar de que el día del
periodista nos pescó por allá, y de que las FARC lo celebraron con un mojito, y de
que gritaron muy animados: “¡Que vivan los comunicadores sociales!”, los
guerrilleros piensan que el bajo perfil de las conversaciones se debe a una
estrategia mediática. Uno de los delegados de la insurgencia se muestra
francamente nostálgico: “Nos gustaba más el esquema del Caguán porque
teníamos más cerca a los periodistas. Ahora los cambian para cada ronda”.

Esa tarde tuve una charla informal con Sergio Jaramillo, el alto comisionado de
Paz del gobierno de Santos. En esos días, según me comentó, hubo avances muy
importantes en la Mesa en el tema de tierras, pero, respetando la regla de la
confidencialidad, no mencionó el contenido. Me aseguró que si se sigue a ese
ritmo, es posible alcanzar un acuerdo marco en un tiempo razonable. Cuando le
pregunté por el mal clima que hay en el país respecto a los diálogos, no escondió
su amargura: “Al país urbano parece no importarle lo que pasa en el campo”, me
dijo.

De ambas delegaciones destaco el respeto mutuo con el que se tratan y la


disciplina increíble que tienen para no romper la confidencialidad de la Mesa, un
signo de que ambos quieren cuidar el proceso. Lo que sí comentan es que las
metodologías de acercamiento a los temas son muy diferentes. Es algo así como
materialismo histórico contra Power Point. Mientras las FARC hacen largas
exposiciones históricas sobre el problema de la tierra, que abruman a los
miembros del Gobierno, estos a su vez sacan diapositivas con cifras muy
pragmáticas para explicarles a los otros cómo funciona el mercado rural y/o el
catastro. Al fin y al cabo, de eso se trata el diálogo.

Fuente: https://www.semana.com/
¿Cómo escribir una crónica?
Para escribir una crónica, se puede seguir una serie de pasos:

1. Elegir un tema. Se escoge un tema que sea interesante para un momento


específico y preferentemente desde una perspectiva original. Por ejemplo,
al terminar un evento deportivo de gran relevancia, como una final de la
Copa Mundial de Fútbol, se puede escribir una crónica sobre el impacto que
tuvo este hecho en la dinámica de una ciudad.
2. Investigar el asunto. Se debe recopilar toda la información pertinente.
Algunos puntos centrales son:
3. Antecedentes. Son datos sobre el sitio, las personas involucradas, la
tradición del evento, cuestiones económicas, políticas, sociales, entre otros.
Por ejemplo, se puede buscar información sobre cómo era la ciudad antes
del evento, sobre el torneo en general y sobre cómo influyó este tipo de
competencia en otras ciudades.
Personas. Son los individuos que están involucrados en el evento.
Generalmente, se los entrevista para conocer su punto de vista y así poder
obtener un testimonio de los protagonistas. Por ejemplo, se puede
entrevistar a personas que trabajan en la FIFA o en clubes de fútbol, a
jugadores de fútbol, a personas que viven en la ciudad o que trabajan allí, a
quienes asistieron al evento, entre otros. De esta forma, se van a obtener
distintas miradas sobre el asunto.
Lugar. Es la información relacionada con el sitio en el que ocurren los
hechos. En el caso del ejemplo, es recomendable obtener descripciones del
ambiente, el transporte público, la circulación de la gente, los sitios
turísticos, los locales gastronómicos, los hoteles, entre otros.
Hechos. Son el conjunto de sucesos que se vinculan con el evento a
describir. Por ejemplo, se puede mencionar qué cambios se hicieron en la
ciudad antes de la final, qué pasó ese día, algunos días antes y después, y
cómo quedó la ciudad cuando finalizó la Copa Mundial.
4. Plantear un objetivo. Después de recopilar la información, se debe
establecer desde qué enfoque se va a narrar la crónica y con qué fin. Por
ejemplo, se puede analizar el impacto que tiene una final de este tipo en los
pequeños locales gastronómicos.
5. Ordenar la información. Se debe plantear cómo se va a presentar la
información y se debe escoger qué hechos, descripciones y personajes se
quieren resaltar. Es conveniente realizar un bosquejo sobre cómo se
organizará la información. Por ejemplo, se puede comenzar la crónica con
el testimonio del dueño de un local gastronómico del lugar, para explicar
desde una situación particular el cambio en toda la ciudad.
6. Escribir el texto. Se debe escribir la crónica siguiendo el bosquejo. Para
esto, es conveniente incorporar a los protagonistas, descripciones,
testimonios y recursos literarios,
como metáforas, hipérboles y comparaciones. Además, es conveniente que
el autor desarrolle su estilo.
7. Revisar el texto. Se debe chequear que el texto sea interesante, esté bien
organizado y sea fácil de comprender. Además, se debe corroborar que la
sintaxis, la puntuación, la coherencia y la cohesión sean correctas.

https://concepto.de/cronica/
Los derechos de las niñas y niños. Evolución y desafíos.
Por Omar Villalobos
enero 18, 2024 at 3:41p.m. GMT-6
En materia de derechos de la infancia y la adolescencia, en 1990 México ratificó la
Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) y desde ese momento quedó
obligado a cumplir con diversas medidas para hacer efectivos sus derechos y para
evitar la participación de la niñez en conflictos armados, venta, prostitución infantil
y pornografía.
La Convención sobre los Derechos del Niño es un tratado internacional que busca
beneficiarlos con una serie de medidas especiales de protección y asistencia; que
tengan acceso a servicios como la educación y la atención de la salud; que
puedan desarrollar plenamente sus personalidades, habilidades y talentos; que
crezcan en un ambiente de felicidad, amor y comprensión y que reciban
información sobre sus derechos y participar en el proceso de una forma accesible
y activa.
En el caso de nuestro país, gracias a la CDN, se reformó el artículo 4o
Constitucional para reconocer que las niñas y niños son titulares del derecho a la
satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano
esparcimiento para su desarrollo, y estableciendo que los ascendientes, tutores y
custodios tienen el deber de preservar estos derechos, mientras el Estado es
responsable de proveer lo necesario para propiciar el respeto a la dignidad de la
niñez y el ejercicio pleno de sus derechos y otorgar facilidades a los particulares
para que coadyuven al cumplimiento de los derechos de la niñez.
Derivado de ello se emitió la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas,
Niños y Adolescentes, cuyo objeto es garantizar a éstos la tutela y el respeto de
los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución, así como establecer
los principios básicos conforme a los cuales el orden jurídico mexicano habrá de
proteger y garantizar tales derechos, así como los derechos de niñas, niños y
adolescentes que se encuentran en situaciones particulares de vulnerabilidad,
como es el caso de los niños y niñas en situación de migración, pobreza, víctimas
de delitos, sin cuidados parentales, entre otros. Estas medidas tendrán como fin
reparar el daño y colocar al niño, niña y adolescente en una situación en la que
todos sus derechos estén garantizados.
Por otro lado, mediante la reforma al artículo 18 Constitucional, se transformó el
antiguo sistema tutelar de justicia para menores infractores y se sentaron las
bases para la creación de un sistema integral de justicia para adolescentes en
conflicto con la ley penal acorde con la CDN. La reforma obligó a la Federación, a
los estados y a la Ciudad de México a establecer, en el ámbito de sus
competencias, este nuevo sistema y a crear instituciones, tribunales y autoridades
especializados para su aplicación.
Dentro del orden jurídico nacional existen también otras leyes que resultan
esenciales para la protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes,
entre las que se encuentran la legislación civil y penal; y las leyes General de
Salud; General de Educación; de Asistencia Social, y General de Desarrollo
Social.
En este contexto, muchos esfuerzos se han canalizado mediante diversos
programas orientados a respetar los derechos y asegurar que cada niño sea
sujeto a su jurisdicción, sin distinción alguna, independientemente de la raza, el
color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen
nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el
nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus
representantes legales.

Un aspecto trascendental es el ámbito educativo y en ese tenor las diversas


disposiciones jurídicas precisan el derecho de los niños a la educación. Para ello
el Estado mexicano, debe impulsar la enseñanza primaria obligatoria y gratuita
para todas y todos; fomentar el desarrollo, en sus distintas formas, de la
enseñanza secundaria, incluida la enseñanza general y profesional, hacer que
todos los niños dispongan de ella y tengan acceso a ella y adoptar medidas
apropiadas tales como la implantación de la enseñanza gratuita y la concesión de
asistencia financiera en caso de necesidad.
Con el inicio de este milenio, se realizó un Foro Mundial sobre la Educación donde
se hizo un balance que mostraba que muchos países estaban lejos de haber
alcanzado las metas establecidas en la Conferencia Mundial sobre la Educación
para Todos, realizada en 1990. Como resultado de este nuevo Foro Mundial, los
participantes reafirmaron su compromiso de lograr la Educación para Todos en el
año 2015, y se identificaron seis objetivos clave de la educación: 1) extender y
mejorar la protección y educación integrales de la primera infancia, especialmente
para los niños más vulnerables y desfavorecidos; 2) velar porque antes del año
2015 todos los niños, y sobre todo las niñas y los niños que se encuentran en
situaciones difíciles, tengan acceso a una enseñanza primaria gratuita y obligatoria
de buena calidad y la terminen; 3) velar por que las necesidades de aprendizaje
de todos los jóvenes y adultos se satisfagan mediante un acceso equitativo a un
aprendizaje adecuado y a programas de preparación para la vida activa; 4)
aumentar para el año 2015 el número de adultos alfabetizados en un 50%, en
particular tratándose de mujeres, y facilitar a todos los adultos un acceso
equitativo a la educación básica y la educación permanente; 5) suprimir las
disparidades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria y lograr,
antes del año 2015, la igualdad entre los géneros en relación con la educación, en
particular garantizando a las jóvenes un acceso pleno y equitativo a una educación
básica de buena calidad, así como un buen rendimiento; 6) mejorar todos los
aspectos cualitativos de la educación, garantizando los parámetros más elevados,
para conseguir resultados de aprendizaje reconocidos y mensurables,
especialmente en lectura, escritura, aritmética y competencias prácticas
esenciales.
Ha pasado casi una década, de esos objetivos y, como en muchas naciones, en
nuestro país, garantizar y dar certidumbre a los derechos de los niños, es una
tarea en la que hay mucho por hacer. Sin embargo, las niñas y niños van a vivir
una etapa de mejoras económicas y ampliación de derechos que no vivieron otras
generaciones, y deben saber es el resultado de un largo proceso de
transformación que, para evitar regresiones es fundamental que los asuman y
defiendan a plenitud.
Desde luego es un tema que debe ser prioritario para los ejes de acción de las
nuevas propuestas políticas que este año buscarán convencer a la ciudadanía
para definir el futuro de los próximos seis años.
Copyright © 2024 La Crónica de Hoy .

La juventud habla por todos: crónica de una defensa del poder judicial
Solange Estrada Maqueo
sept iembre 2, 2024

Jamás en mis sueños más profundos pude imaginar que el domingo 1 de


septiembre se desarrollaría de la manera en que lo hizo. Jamás pensé que vería a
tanta gente reunida, cada una con su propia historia y contexto específico pero
unida con un mismo objetivo: la defensa de la más justa de las causas, la defensa
de nuestra Constitución.

Lo que se vivió este domingo, no fue una simple marcha; fue en verdad, una
manifestación de principios, una declaración conjunta de que, cuando impera la
incertidumbre y el desánimo, aún existimos personas dispuestas a luchar por la
justicia y el respeto a nuestros derechos humanos.

Cuando decidí salir a marchar por primera vez en defensa de la independencia


judicial recuerdo vívidamente la mezcla de emociones que me invadió. Por un
lado, estaba satisfecha con mi participación, por otro lado, me desilusioné al ver
que, si bien existía un puñado de gente que compartía mi convicción, la multitud
que yo esperaba encontrar no estaba ahí. El número de personas era ruidoso pero
pequeño. Pequeño en comparación con el desafío en el que nos encontramos hoy
por hoy.

En ese momento me pregunté, ¿en dónde están los abogados? ¿En dónde están
los estudiantes? Preguntas que resonaban en mi cabeza y no me dejaban en paz.
¿Dónde quedaron todos aquellos que juraron defender a la Constitución? Me
parecía inconcebible que la defensa de la justicia en México estuviera dejándose
de lado por quienes más deberían estar luchando por ella, aquellos que han
dedicado su vida al estudio de los derechos y sus garantías. Aquella marcha, que
esperaba fuera un símbolo de unidad y transformación sólo fue un triste
recordatorio de la apatía que parece haber invadido a nuestra sociedad y, en
especial, a nuestro gremio jurídico.

Tal desilusión me acompañó por varios días, llevándome por un camino de


desánimo y pesimismo respecto a la esperanza de un futuro mejor para el país.
Cómo si la defensa de la justicia quedara al cargo de un minúsculo grupo de
personas, muchas siendo trabajadores del poder judicial federal.

Sin embargo, como suele ser en esta vida, las cosas no son siempre lo que
parecen. En ese estado de pesimismo que me envolvía, ocurrió algo que cambió
por completo mi perspectiva. Me enteré de que varios compañeros y compañeras
de distintas universidades del país se habían unido y habían realizado un
desplegado. Un documento en el que, como estudiosos del derecho, manifestaban
su descontento con la reforma judicial planteada por el presidente del país, pues,
no garantizaba el respeto a la independencia judicial, uno de los múltiples
derechos humanos que el Estado está obligado a respetar, promover, proteger y
garantizar.

El saber que la juventud mexicana se estaba movilizando en la defensa de la


independencia judicial fue un rayo de esperanza en mi mar de pesimismo. El
despertar colectivo me hizo darme cuenta de que aún quedamos personas que no
estamos de acuerdo con lo propuesto, que sabemos el peligro que representa la
reforma de aprobarse sin ninguna modificación, pero que tampoco nos alineamos
con la oposición política del país, una oposición que, en muchos sentidos, ha
fallado en su cometido.

Por eso, cuando nos reunimos el día de ayer en el Ángel de la Independencia no


sólo fue una manera de expresar nuestro descontento con la reforma, sino de
brindar un mensaje de esperanza. Decirles a todos y todas las mexicanas que en
México todavía quedamos personas con ganas de mejorar a este país, sin ningún
otro propósito político o económico que nos mueva e incentive.

Históricamente, en la Escuela Libre de Derecho es complicado que se reúnan


colectivos como tal. Normalmente lo que sucede es que nos organizamos por
aparte y acudimos a las marchas o movilizaciones que cada uno considere. Sin
embargo, esta vez fue diferente. Nos reunimos alumnos, alumnas, profesores,
profesoras, egresados y egresadas con un mismo propósito: hacer saber a México
que estamos presentes y que nuestra voz debe ser escuchada.

No teníamos previsto la cantidad de gente que iba a asistir el domingo. Sabíamos


que se estaba difundiendo la marcha en redes sociales y que mucha gente había
manifestado su apoyo a la causa. Sin embargo, nada pudo prepararme para estar
frente a tanta gente reunida en Paseo de la Reforma, pendiente de lo que diríamos
mis compañeros y yo.

Por un lado, el colectivo de la Libre, conformado por más de 500 personas era
mucho mayor de lo que planeamos mis compañeros y yo. Había tanta gente que
los de atrás probablemente no escucharon nuestras palabras.

No obstante, hablamos. Todos y cada uno de los representantes de las


instituciones ahí reunidas se expresaron. En la inauguración se pronunciaron los
alumnos y las alumnas de la IBERO, UNAM, La Salle, ITESM, ITAM, ELD,
UAEMEX, Fes Acatlán y Anáhuac. Cada uno expuso un valor que representara al
movimiento estudiantil. Debíamos hablar por qué el movimiento de jóvenes y
estudiantes en defensa del poder judicial era juvenil, democrático, independiente,
ciudadano, plural, diverso, conciliador, consciente, trascendente y esperanzador.
Cada uno de los compañeros y compañeras ahí reunidos dieron su punto de vista
entre los vitorees de la gente, saludando a sus contingentes y, en general,
inspirados pues sabían que lo que decían venía desde el corazón.

A mí en lo personal me tocó exponer por qué este movimiento sería trascendental.

Principalmente enfoqué mis palabras en lo histórico del momento. Hablé de la


importancia de que los jóvenes alzáramos la voz, como en su momento lo hicieron
nuestros abuelos y abuelas en el movimiento del 68 y, posteriormente, nuestros
padres al tratar de detener el fraude electoral de 1988. Planteé la pregunta:
“¿cuándo un movimiento estudiantil ha estado de lado incorrecto de la historia?”
Lo cual creo que evidencia que al menos, merecemos un espacio real en el
diálogo a fin de llegar a las opciones más valiosas para todos.

Quise dejar muy clara nuestra postura, que varias veces mis compañeros ya
habían mencionado. Nosotros no estamos en contra de una reforma judicial, al
contrario, creemos firmemente que el sistema de impartición de justicia necesita
mejorar. Sin embargo, la reforma actual en los términos presentada simplemente
no podemos aceptar como jóvenes estudiosos del derecho pues sabemos que son
regresivos y que peligrosamente pueden ir contra los derechos humanos que tanto
trabajo como país nos ha costado hacer valer.

Mientras decía mi discurso, vi a lo lejos a quienes forman parte de la comunidad


de la Libre de Derecho. Vi cómo me escuchaban y aplaudían. El sentimiento que
sentí en ese momento de saber plenamente que estaba haciendo lo correcto al
alzar mi voz, a pesar de los nervios y el miedo que pude llegar a sentir, es algo
que jamás me imaginé.

Probablemente, mucha gente no esté de acuerdo con lo que comuniqué el


domingo. Sé que mucha gente quiere la reforma judicial en los términos
propuestos por el presidente saliente y la presidenta electa. No obstante, eso no
disminuye el hecho de que vivimos en una democracia, donde también tenemos
una voz quienes disentimos. Yo me siento plenamente convencida de que nuestro
propósito es justo y que lo estamos haciendo como jóvenes y estudiantes, no es
en favor de ningún partido político, sino en favor del presente y el futuro de
México.

Tras la euforia que sentí de hablar enfrente de tantas personas, algo que no había
hecho nunca, terminamos todos de hablar y proseguimos con la marcha con
dirección al Senado de la República. Al bajar, varios me felicitaron, me reuní con el
colectivo de la Libre y caminamos al son de las consignas preparadas para ese
día. Así, entre cánticos y gritos, avanzamos todas y todos juntos. Cuando volteaba
me encontraba caras conocidas, otras no tanto. Me encontraba a mis amigos y
amigas. Veía a lo lejos a profesores y profesoras quienes habían decidido unirse a
nuestro llamado. A otros, no los conocía, pero portaban el escudo de nuestra
Escuela y nos acompañaban. La pluralidad generacional me conmovió pues vi en
diversas ocasiones a personas que habían egresado de la Escuela Libre de
Derecho hace algunos ayeres platicando con alumnos y alumnas que están
cursando su primer año de la carrera. Platicando, gritando y saltando todos con un
mismo fin. Todos queriendo ser escuchados. Todos en busca de un diálogo real
que nos permita continuar avanzando como sociedad mexicana. Porque aquí,
nada nos distinguía, todos éramos parte de un mismo movimiento al que se nos
llamó, sin importar religión, afiliación política, ideología, sexo, género o edad.

Ver a mis amigos y amigas, quienes organizaron todo y movilizaron a toda una
institución educativa llevar el símbolo de la Libre y unir a todo el contingente fue
muy conmovedor para mí. Hoy por hoy, ya no siento que esta causa esté perdida,
ni creo que el gremio sea tan apático como lo juzgué en un principio. Hoy siento
esperanza, ganas de continuar en esta lucha. Porque la defensa de la división de
poderes no puede quedarse en desplegados y comunicados, verdaderamente
teníamos que movilizarnos y despertar.

Finalmente, cuando llegamos al Senado de la República, nos volvimos a reunir en


un templete a fin de que pudieran darse unas últimas palabras como acto de
clausura. La inauguración contó con diez representantes de las universidades y
escuelas del país. Para la clausura ya se nos habían unido representantes de
otras instituciones como el Instituto Politécnico Nacional quienes igual hablaron y
expresaron la preocupación estudiantil respecto a la reforma. Finalmente, cada
contingente se encargó de pegar los carteles y lonas que se habían hecho a fin de
que el Senado se decorara con pronunciamientos en carteles de todos los colores.

Sin duda alguna, aprendí mucho este domingo 1 de septiembre. A mis 22 años,
me di cuenta de que México tiene una juventud valiente y honesta. Una juventud
que hoy me demostró a mí y a millones de mexicanos que no se va a quedar
callada ante las injusticias. Que va a alzar la voz en favor de los más
desafortunados y que de verdad está luchando día con día por hacer de México el
país que merecemos. Yo, quedo esperanzada con la demostración que nos dieron
los estudiantes de que tenemos aún que luchar. Sin embargo, reconozco que
queda mucho camino por recorrer.

Yo ya me di cuenta de que los jóvenes somos el presente y el futuro de nuestro


país y que requerimos ser escuchados a fin de lograr un México mejor. Sólo nos
hace falta que las autoridades también se den cuenta y nos abran sus puertas.
Necesitamos que reconozcan que no somos un grupo al que se nos haya
manipulado u obligado a estar ahí, al contrario, lo que vivimos el domingo fue
convicción de la más pura que hay.

Solange Estrada Maqueo. Estudiante de derecho en la Escuela Libre de


Derecho.

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