UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE HONDURAS
Asignatura:
Criminalística
Tarea:
Aplicación de la criminalística
Catedrático:
Enoc Murillo Enríquez
Estudiante:
Áxel Daniel Perdomo Ruiz
Número de cuenta:
202210020126
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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ............................................................................................................ 3
OBJETIVOS .................................................................................................................... 4
OBJETIVO GENERAL ................................................................................................. 4
OBJETIVOS ESPECÍFICOS ........................................................................................ 4
DESCRIPCIÓN DEL PROCESAMIENTO DE LA ESCENA DEL CRIMEN ..................... 5
IDENTIFICACIÓN DE LOS ELEMENTOS DE LA ESCENA DEL CRIMEN .................... 6
DESCRIPCIÓN DE LA CADENA DE CUSTODIA ........................................................... 7
DESCRIPCIÓN DE LOS ELEMENTOS DE DOCUMENTOLOGÍA IDENTIFICADOS .... 8
DESCRIPCIÓN DE LOS ELEMENTOS DE PAPILOSCOPIA IDENTIFICADOS ............ 9
CIENCIAS APLICADAS A LA CRIMINALÍSTICA .......................................................... 10
TIPOLOGÍA DEL CRIMEN ............................................................................................ 12
RESULTADO DEL CASO ............................................................................................. 14
CONCLUSIONES DE APRENDIZAJE .......................................................................... 15
BIBLIOGRAFÍA ............................................................................................................. 16
ANEXOS ....................................................................................................................... 17
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INTRODUCCIÓN
La criminalística es una disciplina científica que juega un papel crucial en la investigación
de hechos delictivos, proporcionando herramientas metodológicas para el análisis,
interpretación y reconstrucción de los sucesos investigados. Su aplicación permite no
solo la identificación de los responsables de un crimen, sino también la validación de
pruebas materiales dentro de un proceso judicial, garantizando así el respeto a los
principios de legalidad y debido proceso.
A través de la integración de diversas ciencias forenses, la criminalística se convierte en
un pilar fundamental dentro del sistema de justicia, contribuyendo a la resolución de
casos con base en la evidencia objetiva y verificable.
En este trabajo abordaré de manera detallada el procesamiento de la escena del crimen,
desde su fijación y recolección de indicios hasta la aplicación de la cadena de custodia,
con el fin de preservar la integridad de las pruebas. Analizaremos los elementos
materiales presentes en la escena, estableciendo su relevancia en la reconstrucción de
los hechos y su impacto en la formulación de hipótesis investigativas. Además,
examinarán las disciplinas especializadas de la documentología y la papiloscopía, cuya
función es determinar la autenticidad de documentos y la identificación de individuos a
partir de sus huellas dactilares, respectivamente.
Asimismo, se indagará la tipología del crimen objeto de estudio, contextualizando su
naturaleza dentro del marco criminológico pertinente. Se destacará la importancia de la
aplicación de ciencias auxiliares en la investigación criminal, demostrando cómo
disciplinas como la biología forense, la química y la balística contribuyen al
esclarecimiento de los hechos.
Por último, el análisis del caso permitirá reflexionar sobre la importancia de un abordaje
científico en la investigación criminal, garantizando que las pruebas obtenidas sean
admisibles en juicio y aporten al esclarecimiento de la verdad. A través de este estudio,
se busca resaltar la relevancia del trabajo metodológico en la criminalística, así como las
lecciones aprendidas en el proceso de análisis forense que se dan en nuestro país.
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OBJETIVOS
Objetivo general
Analizar de manera integral el procesamiento de la escena del crimen mediante la
aplicación de metodologías criminalísticas y técnicas forenses, garantizando la adecuada
recolección, preservación y análisis de los elementos materiales probatorios, con el
propósito de contribuir al esclarecimiento de los hechos investigados y a la correcta
administración de justicia.
Objetivos específicos
• Examinar los procedimientos técnicos y científicos empleados en la fijación,
levantamiento y análisis de evidencias dentro de la escena del crimen,
asegurando la rigurosidad metodológica en cada fase del proceso investigativo.
• Identificar los elementos materiales probatorios y evidencias físicas presentes en
la escena del crimen, determinando su pertinencia y valor probatorio dentro del
contexto de la investigación criminal.
• Evaluar el papel de las ciencias auxiliares aplicadas a la criminalística,
determinando su contribución en la reconstrucción de los hechos y en la
determinación de la tipología del crimen investigado.
• Reflexionar sobre la importancia de la aplicación de principios científicos en la
criminalística para el fortalecimiento del proceso penal y la impartición de justicia,
promoviendo el respeto a los derechos fundamentales de los involucrados.
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DESCRIPCIÓN DEL PROCESAMIENTO DE LA ESCENA DEL
CRIMEN
El procesamiento de la escena del crimen constituye una de las fases más críticas dentro
de la investigación criminal, pues de su correcta ejecución depende la obtención de
indicios materiales probatorios que sustenten la reconstrucción de los hechos y la
identificación de los responsables. Este procedimiento se desarrolla bajo un enfoque
metodológico riguroso, fundamentado en principios científicos que garantizan la
objetividad, legalidad y fiabilidad de las pruebas obtenidas.
El abordaje de la escena inicia con su aseguramiento y delimitación, lo que permite evitar
la contaminación o alteración de los elementos materiales probatorios. Posteriormente,
se lleva a cabo la fijación del lugar a través de técnicas de documentación detallada,
como la fotografía forense, la planimetría y la videograbación, asegurando un registro
fidedigno de la disposición y características del entorno.
Una vez realizada la fijación, se procede a la recolección y levantamiento de evidencias,
aplicando procedimientos técnicos adecuados según la naturaleza del indicio, así como
lo vimos en clase. En esta etapa, se recurre a herramientas especializadas para la
identificación de fluidos biológicos, trazas de material genético, residuos balísticos,
impresiones dactilares, documentos y otros elementos de interés criminalístico. Cada
indicio es embalado de manera individual, siguiendo estrictos protocolos de preservación
que garantizan su integridad y posterior análisis en laboratorio.
Asimismo, se documenta minuciosamente la ubicación y características de cada
evidencia mediante actas y formularios específicos, asegurando su trazabilidad en el
marco de la cadena de custodia. La escena es sometida a un análisis criminodinámico,
que permite inferir la mecánica del hecho y establecer hipótesis sustentadas en principios
científicos y en el estudio de la conducta criminal. El procesamiento de la escena del
crimen, por tanto, no solo implica la recopilación de indicios físicos, sino también la
interpretación de estos dentro del contexto investigativo. Un abordaje meticuloso y
fundamentado en protocolos forenses es esencial para garantizar la validez probatoria
de la evidencia y su impacto en la administración de justicia, consolidando la
criminalística como una herramienta indispensable en la lucha contra la impunidad.
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IDENTIFICACIÓN DE LOS ELEMENTOS DE LA ESCENA DEL
CRIMEN
La identificación de los elementos presentes en la escena del crimen constituye una de
las fases más críticas y determinantes dentro del abordaje criminalístico, ya que de su
adecuada detección y clasificación depende la fidelidad con la que pueda reconstruirse
la secuencia de los hechos. Esta etapa implica un proceso meticuloso, sistemático y
técnicamente fundamentado, mediante el cual se reconocen, delimitan y documentan
todos aquellos indicios físicos, biológicos, químicos y digitales que puedan guardar
relación directa o indirecta con la comisión del hecho punible.
Dicho procedimiento exige una observación detallada, una mirada entrenada y una
actitud rigurosamente objetiva por parte de los peritos y expertos forenses, quienes
deben interpretar el contexto espacial, temporal y dinámico del lugar de los hechos. Cada
elemento hallado en la escena desde manchas hemáticas, huellas dactilares y
documentos manipulados, hasta residuos balísticos, fibras textiles o dispositivos
electrónicos adquiere una potencial relevancia probatoria que debe ser debidamente
valorada.
La correcta identificación de estos elementos no solo implica su descubrimiento físico,
sino también su contextualización funcional dentro de la lógica del crimen. Es decir, no
basta con localizar un objeto; es imprescindible comprender su interacción con el
entorno, su posición relativa, su estado de conservación, y su posible vínculo con los
actores involucrados. Esta labor demanda el dominio de conocimientos técnicos, pero
también la aplicación del razonamiento deductivo y la interpretación lógica de la escena
como un todo articulado.
Además, la clasificación de los elementos según su naturaleza (trasladables o fijos,
visibles o latentes, orgánicos o inorgánicos) permite orientar las técnicas de recolección
y análisis que serán aplicadas posteriormente. En este sentido, la identificación efectiva
no solo preserva la integridad del indicio, sino que garantiza su funcionalidad como
evidencia legal dentro del proceso penal.
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DESCRIPCIÓN DE LA CADENA DE CUSTODIA
La cadena de custodia constituye un procedimiento fundamental en la investigación
criminal, cuyo propósito es garantizar la integridad, autenticidad y trazabilidad de los
elementos materiales probatorios y la evidencia física desde su recolección en la escena
del crimen hasta su presentación en juicio. Su correcta aplicación no solo asegura la
validez de los indicios en el proceso penal, sino que también previene cualquier tipo de
contaminación, alteración o manipulación indebida que pudiera comprometer la
veracidad de los resultados periciales.
Este proceso inicia en el momento en que el primer respondiente o el perito criminalista
identifica, documenta y embala la evidencia conforme a los protocolos establecidos,
utilizando materiales y técnicas adecuadas para preservar sus características originales.
Posteriormente, se procede a su rotulación y registro detallado en formatos oficiales,
consignando información clave como la descripción del indicio, el lugar de hallazgo, la
fecha y hora de recolección, el nombre del responsable del levantamiento y el destino
final del elemento.
A lo largo de su tránsito por las distintas etapas de la investigación, la evidencia debe
permanecer bajo custodia de personal autorizado, siguiendo una línea de transferencia
documentada que permita reconstruir con precisión cada eslabón del proceso. Desde su
almacenamiento en laboratorios forenses hasta su análisis pericial y eventual
presentación en juicio, cada manipulación del indicio debe quedar debidamente
consignada, permitiendo verificar que no ha sufrido modificaciones que puedan afectar
su fiabilidad.
La rigurosidad en la aplicación de la cadena de custodia es esencial para garantizar la
admisibilidad de la evidencia en un proceso judicial. Una falla en su implementación
puede derivar en la exclusión de pruebas fundamentales, comprometiendo el
esclarecimiento de los hechos y la administración de justicia. Por ello, su cumplimiento
estricto no solo responde a principios técnicos y científicos, sino que también representa
una garantía para el debido proceso y los derechos fundamentales de las partes
involucradas en la investigación penal.
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DESCRIPCIÓN DE LOS ELEMENTOS DE DOCUMENTOLOGÍA
IDENTIFICADOS
La documentología forense, como rama especializada de la criminalística, se encarga
del análisis técnico y científico de documentos con el propósito de determinar su
autenticidad, detectar posibles alteraciones y verificar la identidad de sus emisores o
firmantes. En el marco de una investigación criminal, esta disciplina resulta crucial para
la identificación de fraudes, falsificaciones, suplantaciones de identidad y cualquier otra
irregularidad documental que pueda constituir un delito.
Dentro del procesamiento de la escena del crimen y el análisis pericial posterior, se
identificaron diversos elementos documentológicos susceptibles de examen forense.
Entre ellos, se encuentran documentos manuscritos, mecanografiados e impresos, los
cuales fueron sometidos a técnicas de análisis grafológico y grafoscópico para la
identificación de autoría y detección de anomalías en trazos, presión y ritmo escritural.
Asimismo, se analizaron firmas y rúbricas, empleando métodos comparativos que
permitieron determinar la presencia de falsificaciones por imitación, autoplagio o
manipulación digital.
Otro aspecto relevante en la identificación documentológica fue el estudio de tintas y
soportes, mediante técnicas como la espectrofotometría y la luz forense, lo que permitió
establecer diferencias en la composición química de los materiales empleados y detectar
posibles adulteraciones o añadidos posteriores a la emisión original del documento. Del
mismo modo, se evaluaron medidas de seguridad en documentos oficiales, como
microimpresiones, filigranas, tintas reactivas y hologramas, con el fin de verificar su
legitimidad y descartar la presencia de elementos apócrifos.
El análisis de estos elementos documentológicos no solo permitió establecer la
autenticidad o falsedad de los documentos examinados, sino que también contribuyó a
la reconstrucción del modus operandi del delito investigado. La correcta aplicación de
estos estudios periciales representó un factor determinante en la obtención de pruebas
concluyentes, consolidando la documentología como un pilar fundamental dentro del
proceso de investigación criminal.
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DESCRIPCIÓN DE LOS ELEMENTOS DE PAPILOSCOPIA
IDENTIFICADOS
La papiloscopía es una disciplina forense especializada en el estudio e identificación de
las crestas papilares presentes en los dedos, las palmas de las manos y las plantas de
los pies. Su relevancia en la criminalística radica en la singularidad y permanencia de
estos patrones a lo largo de la vida de un individuo, lo que la convierte en una herramienta
infalible para la identificación de personas en el ámbito judicial.
Dentro de una escena del crimen, los indicios papiloscópicos pueden manifestarse en
diversas formas, como impresiones dactilares visibles, latentes o moldeadas sobre
diferentes superficies. La detección de estas huellas requiere la aplicación de métodos
especializados que permitan su revelado y posterior análisis. Factores como la textura
del sustrato, la composición de los residuos dejados por la piel y las condiciones
ambientales influyen directamente en la conservación y visibilidad de estos rastros.
El análisis papiloscópico no solo se limita a la identificación de individuos, sino que
también permite reconstruir la dinámica del suceso mediante la ubicación y orientación
de las huellas en la escena. A través del estudio de estos patrones, es posible inferir la
interacción de los involucrados con su entorno, establecer la secuencia de movimientos
y, en algunos casos, determinar la existencia de forcejeos o manipulaciones de objetos
clave.
Además, la papiloscopía es una disciplina que se complementa con bases de datos
automatizadas, donde las huellas recolectadas pueden ser comparadas con registros
previos para agilizar la identificación de sospechosos o víctimas. Gracias a su alto grado
de confiabilidad, los hallazgos obtenidos a través de esta ciencia constituyen una prueba
fundamental dentro del proceso judicial, aportando evidencia objetiva e irrefutable en la
determinación de responsabilidades penales.
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CIENCIAS APLICADAS A LA CRIMINALÍSTICA
La criminalística, en su carácter multidisciplinario, se nutre de un amplio espectro de
ciencias aplicadas que permiten abordar de manera integral el estudio de los hechos
delictivos, desde la identificación y análisis de evidencias hasta la interpretación técnica
de los resultados obtenidos. Estas ciencias, al ser incorporadas como auxiliares del
proceso investigativo, aportan rigor metodológico, objetividad y respaldo científico al
trabajo forense, consolidando a la criminalística como una herramienta esencial en la
administración de justicia.
Entre las ciencias más recurrentemente aplicadas se encuentra la biología forense,
encargada del análisis de fluidos corporales, tejidos y restos orgánicos, con el propósito
de identificar perfiles genéticos mediante técnicas de tipificación de ADN. Esta disciplina
resulta vital para la individualización de personas, así como para establecer vínculos
biológicos entre víctimas, victimarios y la escena del crimen.
La química forense, por su parte, permite la identificación y caracterización de sustancias
presentes en la escena, tales como drogas, explosivos, residuos de disparo, tóxicos o
materiales combustibles. A través de técnicas instrumentales como la cromatografía o la
espectroscopía, se logra determinar la composición química de las evidencias,
contribuyendo a establecer la naturaleza del delito y el modus operandi.
Asimismo, la balística forense desempeña un rol fundamental en los delitos donde
intervienen armas de fuego. Esta ciencia estudia tanto las trayectorias y los impactos de
los proyectiles como las características técnicas de las armas utilizadas, permitiendo
determinar aspectos como la distancia de disparo, la cantidad de detonaciones y la
correspondencia entre un arma específica y un proyectil recuperado.
Otras disciplinas como la medicina legal, la psicología forense, la antropología forense y
la informática forense también convergen en el análisis criminalístico, cada una desde su
campo de especialización, fortaleciendo la capacidad investigativa y pericial frente a
fenómenos delictivos cada vez más complejos.
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En definitiva, la aplicación articulada de estas ciencias no solo enriquece el abordaje
técnico de los casos, sino que también permite alcanzar conclusiones más precisas,
confiables y sostenibles en sede judicial, reafirmando el valor del conocimiento científico
en la búsqueda de la verdad y la justicia.
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TIPOLOGÍA DEL CRIMEN
La tipología del crimen constituye una herramienta analítica esencial dentro del estudio
criminológico y criminalístico, ya que permite clasificar los delitos en función de sus
características estructurales, motivacionales y contextuales. Este proceso de
categorización facilita una comprensión más profunda del fenómeno delictivo, al
identificar patrones de conducta, perfiles criminológicos y dinámicas sociales
subyacentes a los hechos investigados. Con esto nos damos cuenta que la tipología
criminal no solo es útil para el esclarecimiento de casos concretos, sino que también
aporta insumos valiosos para el diseño de estrategias de prevención, intervención y
administración de justicia.
En términos generales, los crímenes pueden clasificarse a partir de diversos criterios: la
naturaleza de la conducta como ser: violenta, patrimonial, sexual, organizada, entre
otras, el grado de premeditación o planificación, la motivación del agresor ya sea
económica, pasional, ideológica, psicológica, el número de autores involucrados, y el
perfil de las víctimas. A partir de estos elementos, se establecen categorías que permiten
abordar cada caso desde una perspectiva técnico-científica coherente y adaptada a su
complejidad.
Desde el punto de vista de la criminalística aplicada, resulta fundamental identificar si el
hecho se enmarca dentro de un crimen violento, en el cual existe una afectación directa
a la integridad física o psicológica de la víctima, como en los casos de homicidio,
feminicidio, lesiones graves, violencia doméstica o agresión sexual. Este tipo de delitos
suele evidenciar una carga emocional significativa y una fuerte vinculación entre víctima
y victimario, lo que exige un abordaje meticuloso de los indicios físicos y conductuales
presentes en la escena.
Por otro lado, si el crimen responde a motivaciones económicas, se puede clasificar
como delito patrimonial, en donde el objetivo principal del agresor es la apropiación ilícita
de bienes ajenos. Aquí se incluyen modalidades como el hurto, robo, extorsión, fraude,
estafa, falsificación de documentos y usurpación de identidad.
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Estos delitos pueden ser ejecutados tanto de forma individual como en estructuras
delictivas organizadas, lo que requiere del análisis de evidencia documental, tecnológica
y digital, así como de la aplicación de técnicas de documentología y contabilidad forense.
En casos donde se evidencia una alta planificación, sofisticación de medios y continuidad
en el accionar delictivo, se habla de crimen organizado, el cual representa una amenaza
más estructural para la sociedad, al operar mediante redes jerárquicas con capacidad
logística, financiera y operativa. Este tipo de criminalidad, que puede incluir actividades
como el narcotráfico, trata de personas, contrabando o lavado de activos, demanda un
abordaje integral desde distintas disciplinas forenses, así como la cooperación
interinstitucional e internacional.
Asimismo, existen crímenes cuya motivación está vinculada a trastornos psicológicos,
impulsos patológicos o deseos compulsivos, como es el caso de los crímenes seriales o
delitos sexuales compulsivos, en los cuales el análisis del perfil del agresor, sus patrones
de conducta y modus operandi adquieren especial relevancia. La elaboración de perfiles
criminales en estos casos permite prever comportamientos futuros y generar estrategias
eficaces de captura e imputación.
Otro aspecto importante dentro de la tipología criminal es la distinción entre crímenes
simples y crímenes complejos. Los primeros suelen tener una mecánica más directa y
unívoca, mientras que los segundos involucran múltiples actores, escenarios y elementos
técnicos que dificultan la interpretación de la escena y la reconstrucción de los hechos.
Esta diferenciación incide directamente en el enfoque metodológico de la investigación,
así como en la distribución de recursos técnicos y humanos.
En conclusión, la identificación y análisis de la tipología del crimen resulta indispensable
para el abordaje sistemático y científico de los hechos delictivos. Permite no solo
clasificar la conducta criminal, sino también entender su lógica interna, anticipar
comportamientos y establecer líneas de investigación coherentes. Desde una
perspectiva criminalística, esta clasificación orienta la aplicación de técnicas
especializadas, la interpretación de la evidencia física y la articulación de hipótesis
investigativas sólidas, en función de alcanzar una resolución efectiva y justa del caso.
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RESULTADO DEL CASO
El resultado del caso, dentro del ámbito criminalístico y procesal penal, representa la
culminación del conjunto de actuaciones técnico-científicas, jurídicas y operativas
orientadas al esclarecimiento de un hecho punible. Se trata de la síntesis estructurada
de todo el proceso investigativo, en la que convergen los distintos elementos de prueba
obtenidos, analizados y debidamente valorados conforme a los principios de legalidad,
pertinencia y objetividad.
Este resultado no se limita a la identificación de un presunto autor o al hallazgo de
evidencia material, sino que constituye una construcción lógica que, a través de la
interpretación técnica de los indicios, permite establecer la verdad material de los hechos.
En ese sentido, el resultado del caso es el producto final de la interacción entre las
ciencias forenses, el razonamiento deductivo y la aplicación de criterios jurídicos, todo
ello dentro del marco del debido proceso y el respeto por las garantías constitucionales.
En términos generales, dicho resultado puede adoptar distintas formas, dependiendo de
la naturaleza del caso y de los hallazgos obtenidos. Puede implicar la identificación
certera de los responsables, la absolución de personas injustamente señaladas, la
verificación de una hipótesis inicial o la reformulación de nuevas líneas investigativas. Lo
esencial es que dicho resultado sea verificable, coherente y sustentado en evidencia
válida y confiable.
El valor del resultado del caso radica, además, en su función como soporte para la toma
de decisiones por parte del Ministerio Público, la defensa y los órganos jurisdiccionales.
A partir de este, se pueden formular imputaciones, presentar acusaciones, elaborar
teorías del caso y, en última instancia, emitir sentencias judiciales. Por ello, la precisión,
solidez y rigurosidad del resultado constituyen un factor determinante para la legitimidad
del sistema de justicia penal.
Así, el resultado del caso no sólo es la meta de un proceso investigativo, sino también la
manifestación concreta del aporte de la criminalística al servicio de la verdad y la justicia.
Representa la transformación de datos dispersos en conocimiento estructurado, de la
incertidumbre en certeza procesal, y del indicio en prueba científica, válida y eficaz.
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CONCLUSIONES DE APRENDIZAJE
A lo largo del desarrollo de este trabajo, ha sido posible consolidar una comprensión
profunda y estructurada de los principios fundamentales que rigen la aplicación de la
criminalística en el contexto investigativo y judicial. El estudio integral de la escena del
crimen, la correcta identificación y tratamiento de los indicios materiales, así como el
conocimiento de las ciencias forenses que convergen en esta disciplina, han permitido
fortalecer competencias analíticas, críticas y metodológicas esenciales para el ejercicio
profesional en el ámbito del Derecho penal.
Se ha evidenciado que la criminalística, más allá de su dimensión técnica, representa un
instrumento indispensable en la búsqueda de la verdad material, ya que otorga
objetividad y rigor científico a los procedimientos probatorios. La correcta aplicación de
sus técnicas y la articulación con otras ramas del saber permiten establecer narrativas
coherentes, reconstruir con precisión la dinámica de los hechos y ofrecer a la
administración de justicia elementos verificables para la toma de decisiones.
Asimismo, se reafirma la importancia del trabajo interdisciplinario en el ámbito forense,
donde cada área especializada como la papiloscopía, la documentología, la balística,
entre otras aporta insumos valiosos para el abordaje integral de los casos. Esta
experiencia académica ha contribuido significativamente al fortalecimiento de la
capacidad de análisis jurídico científico, al reconocimiento de la cadena de custodia como
pilar fundamental en la integridad de la prueba, y al desarrollo de una visión más amplia
y responsable del rol del profesional del Derecho en la sociedad.
Finalmente, deseo expresar un agradecimiento sincero y profundamente respetuoso a
usted abogado Enoc Murillo, por su dedicación, su compromiso formativo y por la calidad
humana y profesional con la que nos ha guiado a lo largo de este período académico.
Sus enseñanzas han trascendido en lo personal, dejando una huella perdurable en
nuestro proceso de formación y despertando en nosotros un genuino interés por la
justicia, la técnica jurídica y la ética profesional. Su ejemplo será, sin duda, una referencia
constante en nuestra futura práctica profesional.
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BIBLIOGRAFÍA
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Ortiz, M. (2016). CADENA DE CUSTODIA. Mexico: Investigacion cijul.
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215454085
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ANEXOS
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