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Compraventa: Definición y Características

El documento aborda la compraventa, definiéndola como un contrato bilateral y oneroso donde una parte se obliga a transferir la propiedad de una cosa a cambio de un precio en dinero. Se analizan sus características, comparaciones con otros contratos como el de obra y la permuta, así como la importancia de la cosa vendida y las condiciones para su validez. Además, se discuten aspectos sobre la transferencia del dominio y la naturaleza de la cosa vendida, enfatizando que la compraventa no transfiere automáticamente la propiedad sin cumplir ciertos requisitos legales.

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Compraventa: Definición y Características

El documento aborda la compraventa, definiéndola como un contrato bilateral y oneroso donde una parte se obliga a transferir la propiedad de una cosa a cambio de un precio en dinero. Se analizan sus características, comparaciones con otros contratos como el de obra y la permuta, así como la importancia de la cosa vendida y las condiciones para su validez. Además, se discuten aspectos sobre la transferencia del dominio y la naturaleza de la cosa vendida, enfatizando que la compraventa no transfiere automáticamente la propiedad sin cumplir ciertos requisitos legales.

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CONTRATOS

CIVILES Y
COMERCIALES II

Realizada por:
 Constanza Bassotti
 Leonardo Campos
 Vanina Carrada
 Juan Pablo Marchesi
 Daira Seufferheld
 Martin Quiroga
 Victoria Estudillo
UNIDAD 1

COMPRAVENTA
DEFINICIÓN
ART. 1123 Hay compraventa si una de las partes se obliga a transferir la propiedad de una cosa y la otra
a pagar un precio en dinero.

Esta definición resulta acertada debido a que menciona los elementos esenciales del contrato: la cosa y el
precio; y la finalidad económica: obligarse a transferir la propiedad.

CARACTERES

 Bilateral: genera obligaciones para las dos partes, comprador y vendedor, ambas se obligan
recíprocamente a la otra.
 Oneroso: toda vez que las ventajas que se procura una de las partes les son concedidas por una
prestación que ella ha hecho o se obliga a hacer a la otra.
 Conmutativo: las ventajas para los contratantes son ciertas, las prestaciones que se deben
vendedor y comprador deben guardar relación de equivalencia o paridad en punto a sus valores.
Las partes conocen y evalúan la extensión de las obligaciones asumidas.
Esta es la regla, pero podría ser aleatorio, es decir, que la simetría o correspondencia económica
no exista o sea difusa. En ese caso las ventajas o pérdidas dependerán de un acontecimiento
incierto. Ej. Una cosecha, cuya su existencia se puede dar de muchas maneras en tanto calidad o
magnitud, bajo ciertos riesgos.
 No formal: ya que no es un contrato para el cual la ley exige una forma para su validez con la
consecuencia de resultar nulo si la solemnidad no es cumplida. En tanto a la venta de inmuebles
que debe hacerse con la entrega de escritura pública, el boleto de compraventa es un contrato
definitivo y la escritura no es un recaudo formal de la compraventa en si misma, sino de la
transferencia del dominio. La escritura pública es el título en cuanto formalidad establecido por la
ley, que tiene por fin trasmitir o constituir derechos reales sobre inmuebles y si estuviera pendiente
el otorgamiento de dicho instrumento, ello constituirá una obligación de hacer, pero el boleto es un
contrato de compraventa y no una promesa de celebrarlo sujeto a la formalidad de entrega de la
escritura.
 Consensual: resulta perfeccionado por el consentimiento de las partes, no requiere la entrega de
la cosa para el perfeccionamiento del contrato. Ello no debe confundirse con el efecto esencial de
la compraventa: no transfiere el dominio de la cosa, sino que genera el compromiso del vendedor
de articular los medios y mecanismos necesarios a tal efecto. El comprador no adquiere el dominio,
sino una acción personal contra el vendedor.
 Nominado y típico: se encuentra mencionado expresamente en la legislación.

COMPARACIÓN CON OTRAS FIGURAS


APLICACIÓN SUPLETORIA

ART. 1124 Aplicación supletoria a otros contratos. Las normas de este Capítulo se aplican
supletoriamente a los contratos por los cuales una parte se obliga a:
a) transferir a la otra derechos reales de condominio, propiedad horizontal, superficie, usufructo o uso, o a
constituir los derechos reales de condominio, superficie, usufructo, uso, habitación, conjuntos inmobiliarios
o servidumbre, y dicha parte, a pagar un precio en dinero;
b) transferir la titularidad de títulos valores por un precio en dinero.
COMPRAVENTA Y CONTRATO DE OBRA

ART. 1125 Compraventa y contrato de obra. Cuando una de las partes se compromete a entregar cosas
por un precio, aunque éstas hayan de ser manufacturadas o producidas, se aplican las reglas de la
compraventa, a menos que de las circunstancias resulte que la principal de las obligaciones consiste en
suministrar mano de obra o prestar otros servicios. Si la parte que encarga la manufactura o producción de
las cosas asume la obligación de proporcionar una porción substancial de los materiales necesarios, se
aplican las reglas del contrato de obra.

Parte de la presunción de que, si la cosa objeto del contrato será fabricada o producida por el vendedor,
rigen las reglas de la compraventa. Observa que, si una de las partes se compromete a transferir el
dominio de una cosa y la otra paga un precio en dinero, sin que el adquiriente se reserve el derecho para
intervenir en la marcha de la obra ni controlar su ejecución, es una venta de cosa futura y no una locación
de obra.

Sin embargo, acepta la posibilidad de que, en rigor, se trate de un contrato de obra si la principal de las
obligaciones es suministrar la mano de obra o prestar otros servicios, o cuando la parte que encarga la
manufactura o producción asume la obligación de proporcionar una porción sustancial de los materiales.

La solución para distinguir si se trata de uno u otro contrato se sustenta en las notas esenciales de ambos
contratos para brindar una pauta interpretativa adecuada. Será compraventa cuando se atiende al
compromiso inicial asumido de entregar cosas por un precio. En cambio, será locación de obra cuando la
obligación principal es la manufactura o producción de la cosa.

La diferencia entre uno y otro es relevante debido a los efectos jurídicos que produce recibir una cosa
como compraventa o locación de obra, en tanto a los vicios redhibitorios. Ej. En la locación de obra de una
casa, cuando se la recibe definitivamente, luego no se puede reclamar por vicios, solo cabe
responsabilidad cuando se produce la ruina. En cambio, en la compraventa la materia de vicios recibe otra
regulación.

COMPRAVENTA Y PERMUTA

ART. 1126 Compraventa y permuta. Si el precio consiste parte en dinero y parte en otra cosa, el
contrato es de permuta si es mayor el valor de la cosa y de compraventa en los demás casos.

Las diferencias son claras, mientras que en la compraventa una de las partes promete transferir el dominio
de una cosa a cambio de un precio, en la permuta ambas partes se obligan a transferirse recíprocamente
la propiedad de dos cosas.

La duda se presenta cuando parte del precio es en dinero, es decir, cuando se realiza un trueque de cosas
que no tienen el mismo valor y quien entrega la cosa de menos valor debe equilibrar con una suma de
dinero. En este caso, si el precio consiste parte en dinero y parte en cosa, el contrato va a ser de permuta
si es mayor el precio de la cosa y de compraventa en los demás casos, es decir, si el valor de la cosa
igualase o fuese menor al monto de dinero.

COMPRAVENTA Y CESIÓN DE DERECHOS

Hay cesión de derechos cuando una parte transfiere a la otra un derecho, sea por un precio en dinero, a
cambio de otro crédito o gratuitamente. La diferencia con la compraventa es que ella se tipifica como la
promesa de transferir la propiedad de una cosa, mientras que, en la cesión de derechos, una de las partes
se obliga a transferir el derecho que le compete a su deudor.

Sin embargo, el CCYC establece que se aplican a la cesión de derechos las reglas de compraventa, de la
permuta o donación, según cual sea la contraprestación. Es decir que cuando la cesión se realice por un
precio en dinero, será juzgada por las disposiciones sobre el contrato de compraventa.
COMPRAVENTA Y DACIÓN EN PAGO

Según el Art. 942 del CCYC, la obligación se extingue cuando el acreedor, voluntariamente, acepta en
pago una prestación diversa de la adeudada. Si la obligación se origino en la entrega de una suma de
dinero, la similitud con la compraventa es notoria. Asi es que el código en el articulo 943 prevé que la
dación en pago se rige por las disposiciones aplicables al contrato con el que tenga mayor afinidad.

COMPRAVENTA Y LA TRANSFERENCIA DEL DOMINIO. SISTEMA DEL CÓDIGO Y OTROS


SISTEMAS.
La compraventa genera la obligación de transferir la propiedad y no implica la transferencia en si misma.
Se requieren recaudos adicionales para que la misma opere; en efecto, la adquisición de un derecho real
exige la concurrencia de TÍTULO y MODO suficientes. El título es el acto jurídico revestido de las formas
establecidas por la ley que tiene por finalidad trasmitir o constituir el derecho real.

El contrato de compraventa es el título para adquirir la propiedad, ya que es el acto jurídico que, reuniendo
las formalidades legales, tiene por fin trasmitir el derecho real de dominio sobre una cosa. En el supuesto
de los inmuebles también es necesaria la escritura publica como modalidad formal para que se configure
el título.

EL “MODO” EN LA TRANSFERENCIA O CONSTITUCIÓN DE DERECHOS REALES

La regla es que sin la “tradición” de la cosa, el acreedor no adquiere ningún derecho real, excepto
disposición en contrario, ya que la tradición posesoria es modo suficiente para trasmitir o constituir
derechos reales que se ejercen por la posesión.

Adquisición de derechos reales entre partes:

Régimen Régimen Régimen Alemán Régimen Francés e


Argentino Italiano

Mueble Basta la tradición Basta tradición Basta convención

Inmueble Escritura + Consentimiento formal ante el Transmisión por


tradición + oficial público para que se consentimiento +
inscripción inscriba la transferencia + inscripción para
declarativa efectiva inscripción oponibilidad frente a 3º
(oponibilidad)

Mueble Tradición + - -
Registrable inscripción
Respecto de los inmuebles se Se deja de lado la tradición
necesita la intervención del real y se habla de tradición
Estado para que invista al civil, es decir, se le da
adquirente del derecho real efectos reales al contrato.
(investidura). Ante esto hubo resistencia
doctrinaria en razón de que
Lo que se inscribe es la
se dejaba de lado la
autorización del vendedor para
publicidad que implicaba la
que se inscriba el derecho real
tradición. Por ello se
a favor del comprador (acto
organizan registros
abstracto).
públicos para la venta de
La inscripción de la inmuebles a título oneroso
autorización sanea vicios del posteriormente se extiende
derecho que no emanen de la a los casos de título
inscripción misma (fe pública). oneroso.

Hay que tener también en cuenta la inscripción registral, la cual en algunos casos es también modo
suficiente para la trasmisión o constitución de derechos reales. Es la situación de las cosas registrables
legalmente previstas, o las no registrables cuando el tipo del derecho asi lo requiera (art. 1892).

Se deben distinguir dos hipótesis:

 Inscripciones registrables con efecto publicitario (oponibilidad): no cuentan con efecto constitutivo,
sino solo publicitario. Así es posible distinguir dos momentos en la trasmisión o constitución de
derechos reales sobre inmuebles: 1) la adquisición del derecho mediante el titulo y modo
suficiente, pero su oponibilidad es relativa a quienes participan del acto (vendedor y comprador); y
2) oponibilidad a terceros interesados y de buena fe, por medio de la publicidad registral.
 Inscripciones registrables con efecto constitutivo: la inscripción es modo suficiente para la
transferencia o constitución de derechos reales sobre cosas que requieren tal formalidad. Ej.
Automotores, donde basta la inscripción, aunque no haya efectiva entrega del rodado.

En conclusión, el comprador no adquiere la propiedad de la cosa por medio de la celebración del contrato,
sino que, como efecto jurídico del mismo, el vendedor asume la obligación de trasmitir la propiedad en
cuestión. El contrato genera, a favor del comprador, una acción personal para exigir el cumplimiento.

Régimen de oponibilidad del D. real frente a terceros:

LA COSA VENDIDA
La cosa es uno de los elementos esenciales de la compraventa. Estos elementos son de tal relevancia,
que un contrato no puede ser juzgado como de compraventa si falta alguno de ellos.

ART. 1127 Naturaleza del contrato. El contrato no debe ser juzgado como de compraventa, aunque las
partes así lo estipulen, si para ser tal le falta algún requisito esencial.
ART. 1129 Cosa vendida. Pueden venderse todas las cosas que pueden ser objeto de los contratos.

La cosa vendida es el objeto del contrato de compraventa y al analizarla se debe ponderar las
disposiciones generales sobre el objeto de los actos jurídicos (arts. 279-280) y las normas que tratan los
objetos de los contratos generales (arts. 1003 a 1011). De conformidad con lo dispuesto por los arts.
1003 a 1011 ccyc referidos al objeto de los contratos, la cosa objeto de la compraventa debe ser:

a) determinada o determinable en su especie o género según el caso, aunque no lo estén en su


cantidad, si esta puede ser determinada. Es determinable cuando se establecen los criterios
suficientes para su individualización;
b) susceptible de valoración económica;
c) no prohibido: no pueden ser objeto de la compraventa aquellos bienes que por un motivo especial
se prohíben que lo sean. Ejemplo de estos lo constituyen las cosas que están fuera del comercio
(art. 234 CCyC); las cosas sobre las que pesa una incapacidad de derecho para contratar (art.
1002 CCyC).

Es necesario que sea una cosa en sentido estricto, es decir, en cuanto bien material susceptible de
valoración económica. Los bienes inmateriales, en cambio, son objeto de los contratos de cesión. Sin
embargo, se debe tener en cuenta que de acuerdo con la última parte del art. 16, las disposiciones
referentes a las cosas son aplicables a la energía y las fuerzas naturales susceptibles a ser puestas al
servicio del hombre. Estas son asimiladas a las cosas, de modo que pueden ser objeto de la compraventa.
Algo similar ocurre con los softwares, los cuales, si son diseñados a medida, se los considera como parte
de la locación de obra, pero si son versión estándar, se los considera objetos de compraventa.

ART. 1003 Disposiciones generales. Se aplican al objeto del contrato las disposiciones de la Sección 1a,
Capítulo 5, Título IV del Libro Primero de este Código. Debe ser lícito, posible, determinado o
determinable, susceptible de valoración económica y corresponder a un interés de las partes, aun cuando
éste no sea patrimonial.

ART. 1004 Objetos prohibidos. No pueden ser objeto de los contratos los hechos que son imposibles o
están prohibidos por las leyes, son contrarios a la moral, al orden público, a la dignidad de la persona
humana, o lesivos de los derechos ajenos; ni los bienes que por un motivo especial se prohíbe que lo
sean. Cuando tengan por objeto derechos sobre el cuerpo humano se aplican los artículos 17 y 56.

(Nos remitimos a la unidad de objeto de Contratos Generales)

COSA QUE DEJO DE EXISTIR


ART. 1130 Cosa cierta que ha dejado de existir. Si la venta es de cosa cierta que ha dejado de existir al
tiempo de perfeccionarse el contrato, éste no produce efecto alguno. Si ha dejado de existir parcialmente,
el comprador puede demandar la parte existente con reducción del precio.
Puede pactarse que el comprador asuma el riesgo de que la cosa cierta haya perecido o esté dañada al
celebrarse el contrato. El vendedor no puede exigir el cumplimiento del contrato si al celebrarlo sabía que
la cosa había perecido o estaba dañada.

“(…) este no produce efecto alguno.”, es decir que, si la cosa cierta no existía al momento de
perfeccionarse el contrato, sea porque nunca existió o porque dejó de existir en ese momento, el contrato
es nulo, ya que faltó la cosa, en cuanto elemento esencial de la compraventa. La nulidad produce que las
cosas se vuelvan al estado en que se encontraban antes del acto y obliga a las partes a restituirse
mutuamente.

Asunción del riesgo de pérdida

La asunción del riesgo es una posibilidad del comprador ya que, como se trata de intereses patrimoniales
privados, nada obstaría al acuerdo.
Una duda que genera la norma es la mención del momento de celebración y al perfeccionamiento de este.
Ambos términos hacen referencia al momento de la aceptación de la oferta, que es cuando se perfecciona
el contrato. El verdadero problema surge cuando la cosa ha dejado de existir al momento del
cumplimiento, es decir, cuando deba hacerse efectiva la obligación principal y esencial a cargo del
vendedor de la cosa.

El CCyC establece que la cosa debe haber dejado de existir al momento de celebración del contrato, lo
cual parecería excluir la hipótesis en la cual la inexistencia es posterior a ese momento (ej. Entrega a de la
cosa en un determinado plazo).

A criterio de Rivera, no considera que haya un obstáculo legal para que el comprador asuma el riesgo de
que la cosa existente al momento de la celebración del contrato deje de estarlo, total o parcialmente, al
momento del cumplimiento. La decisión del comprado no debe ser expresa, basta que se pruebe que
conocía el riesgo o peligro y que lo asumió como tal.

En efecto, si el comprador toma a su cargo el riesgo, el vendedor tiene derecho al precio aunque la cosa
hubiese dejado de existir en todo o en parte, salvo que el comprador pruebe dolo del vendedor.

Mala fe del vendedor

En el segundo párrafo in fine se plantea el supuesto de mala fe por parte del vendedor. El vendedor que
conocía la situación de la cosa (daño o pérdida) y lo ocultó del comprador, lo coloca en la imposibilidad de
exigir el cumplimiento del contrato al comprador, de modo tal que el comprador se encontrará desobligado
frente al vendedor.

Distinto es si la cosa existe, pero dañada. Si bien la solución es la misma, podría analizarse desde otra
perspectiva en virtud de la cual ya no cabría esa solución. Rivera no cree que la solución adecuada sea
siempre que el vendedor no pueda exigir el cumplimiento del contrato. Esto es asi porque habría que
determinar el grado de daño de la cosa y su incidencia en la finalidad de la misma para el comprador, ya
que podría ser un daño significativo (desde lo material) pero que no afecte a la finalidad que le quiere dar
el comprador o a la inversa. Desde este sentido, se tiene que analizar cada caso concreto para dar la
solución mas acorde.

COSA FUTURA
ART. 1131 Cosa futura. Si se vende cosa futura, se entiende sujeta a la condición suspensiva de que la
cosa llegue a existir.
El vendedor debe realizar las tareas, y esfuerzos que resulten del contrato, o de las circunstancias, para
que ésta llegue a existir en las condiciones y tiempo convenidos.
El comprador puede asumir, por cláusula expresa, el riesgo de que la cosa no llegue a existir sin culpa del
vendedor.

El articulo diferencia dos supuestos:

 Venta de cosa futura y condición suspensiva

Es aquella por la cual las partes se obligan a cumplir lo pactado en la medida de que la cosa logre o llegue
a existir. Es una venta sujeta a condición suspensiva, es decir que si la condición no se cumple, la
obligación no nace.

Las partes subordinan su plena eficacia o resolución a un hecho futuro e incierto. El cumplimiento de la
condición suspensiva obliga a las partes a entregarse o restituirse, recíprocamente, las prestaciones
convenidas, aplicándose los efectos correspondientes a la naturaleza del acto concertado, a sus fines y
objeto. La venta queda sujeta a la existencia de la cosa, si no lo hace, el contrato no adquiere eficacia y el
comprador no deberá el precio.
El vendedor debe realizar las tareas y esfuerzos que resulten del contrato o de las circunstancias. Debe
procurar, con todos los medios a su alcance, que la cosa exista en las condiciones y tiempos convenidos.
El vendedor no se obliga a que la cosa exista, pero adquiere una obligación de medios.

 Venta de esperanza o mera expectativa

Es el contrato por el cual el comprador asume el riesgo de que la cosa exista o no. Implica que deberá
pagar el precio pactado aunque el vendedor no pueda entregar la cosa porque no se logro la existencia
esperada. Es un contrato aleatorio. El vendedor va a tener el derecho a recibir el precio de todas formas
salvo culpa o dolo de su parte. No se exige que la asunción de riesgo sea expresa, pero si inequívoca.

El comprador que asume el riesgo no está comprando la cosa, sino la eventualidad o posibilidad de que la
cosa exista, la mera expectativa o esperanza de una cosa. No hay una condición suspensiva que dilate la
eficacia a un acontecimiento incierto y futuro.

Ahora bien, si bien el comprado asume el riesgo, este tiene un límite: la culpa del vendedor. Si el vendedor
actuó con culpa o dolo, el comprador no estará obligado a pagar el precio convenido. Esto se aplica
siempre y cuando el riesgo no hay acaecido al momento de ser celebrado el contrato o, al menos, que las
partes ignoren que ya había ocurrido.

COSA AJENA
ART. 1132 Cosa ajena. La venta de la cosa total o parcialmente ajena es válida, en los términos del
artículo 1008. El vendedor se obliga a transmitir o hacer transmitir su dominio al comprador.

ART. 1008 Bienes ajenos. Los bienes ajenos pueden ser objeto de los contratos. Si el que promete
transmitirlos no ha garantizado el éxito de la promesa, sólo está obligado a emplear los medios necesarios
para que la prestación se realice y, si por su culpa, el bien no se transmite, debe reparar los daños
causados. Debe también indemnizarlos cuando ha garantizado la promesa y ésta no se cumple.

El que ha contratado sobre bienes ajenos como propios es responsable de los daños si no hace entrega
de ellos.

Hay dos grandes hipótesis:

 Venta de cosa ajena como tal (arts. 1132 y 1008):

Es aquella en la que la ajenidad se reconoce por las partes, saben que la cosa es ajena, aceptan y
reconocen ese carácter en el acuerdo que celebran. Uno de los supuestos en que la venta de cosa ajena
es válida es cuando comprador y vendedor contratan sobre la cosa que pertenece a un tercero, teniendo
pleno conocimiento de tal circunstancia, ya que asi el contrato se interpreta como un compromiso por parte
del vendedor de procurar al comprador la cosa.

El vendedor adquiere obligaciones alternativas. Debe adquirir la propiedad de la cosa de parte del tercero
para luego trasmitirla al comprador o procurar que el tercero lo haga de manera directa. Son alternativas
ya que tienen por objeto una prestación entre varias que son independientes entre sí y el deudor esta
obligado a cumplir solo una de ellas (adquirir la cosa o articular los medios para que se trasmita
directamente).

La venta de cosa ajena, en rigor, no es venta, sino promesa de venta. Es un precontrato o contrato
preliminar, el cual debe contener el acuerdo sobre los elementos esenciales particulares que identifiquen el
contrato futuro definitivo.

El vendedor puede adquirir obligaciones de medio o de resultado. Son de medio cuando este no garantice
el cumplimiento de la promesa; estará regido por el factor de atribución subjetivo y bastará con su culpa
para que el incumplimiento genere el deber de reparar. Son de resultado si el vendedor garantiza el
cumplimiento; deberá responder objetivamente y responder ante los daños causados con independencia
de si su actuación resulta reprochable.

Hipótesis de entrega de la cosa

Se plantea la situación en la que el vendedor se encuentre en poder de la cosa, pero no como dueño (ej.
Inquilino); obviamente carece de legitimación pasiva para ser forzado a entregar la cosa, pero que ocurre
si el vendedor hubiera hecho entrega igualmente, ¿se puede plantear la nulidad?

No existe en el nuevo código una norma específica, por lo que se aplican los principios generales según
los cuales, la nulidad relativa, aplicable al caso, solo puede declararse a instancia de las personas en cuyo
beneficio se establece y excepcionalmente puede invocarla la otra parte, si es de buena fe y sufrió un
perjuicio importante. Se podría pensar que existe interés en ese vendedor que entregó la cosa ajena antes
de conocer la ajenidad de la misma, aunque debería ser de buena fe. La nulidad también es aplicable si el
comprador conocía la ajenidad de la cosa; en ese caso no podrá reclamar daños.

Es lógica la solución en el caso en que el vendedor ignorase la ajenidad de la cosa, ya que el precio no
restituido podría asumir el carácter de reparación a favor del vendedor. Pero no es lógica si el vendedor
fue de mala fe, ya que no tendría por qué conservar el precio por algo que no había vendido.

En cuanto al dueño, la entrega de la cosa no afecta su derecho a obtener la reivindicación, en particular, y


a ejercer las acciones reales o posesorias, según corresponda.

 Venta de cosa ajena como propia (art. 1008 in fine):

Cabe una diferenciación que la norma no hace: se puede contratar de buena o mala fe. Ello dependerá de
la actuación de las partes, pero, sobre todo, de los bienes que se trate, ya que no es idéntica la actitud que
deben tener las partes en el caso de bienes registrables o no registrables. La presunción de buena fe solo
se puede hacer si son no registrables.

La norma aquí alude al supuesto en el que el vendedor se compromete respecto de bienes ajenos como si
fueran propios, sin que la ajenidad sea conocida por las partes. El vendedor desconoce y/u oculta al
comprador el carácter de la cosa. La norma dispone que el vendedor asume una obligación de resultado y
que por lo tanto es responsable objetivamente si no entrega la cosa, y por ende deberá reparar los daños.

En tanto a los efectos, tanto vendedor como comprador no podrán solicitar la nulidad si son de mala fe (si
se trata de bienes registrables o si son no registrables, pero se prueba la mala fe). En el caso de que sean
bienes no registrables y haya sido de buena fe, pueden solicitar la nulidad y la restitución de las cosas.

Situación del dueño

El dueño de la cosa tiene expedita las acciones reales y/o posesorias, además del reclamo de daños
contra ambas partes si el comprador recibió la cosa vendida. El dueño no resulta afectado como
consecuencia de las transacciones que terceros realicen respecto de sus bienes y tales actos le son, al
menos, inoponibles.

El comprador de buena fe puede repeler la acción del titular en caso de que las cosas sean no
registrables, ni robada ni perdidas. Respecto de las registrables no existe buena fe sin inscripción a favor
de quien la invoca. Tampoco si la hay, pero se requieren elementos identificatorios de la cosa registrable y
estos no coinciden. (art. 392)

VENTA POR CONDOMINIO (VENTA DE COSA PARCIALMENTE AJENA)


Por regla un condómino puede enajenar la cosa en la medida de su parte indivisa sin el asentimiento de
los restantes condóminos (art 1989) y la disposición jurídica o material de la cosa, o de alguna parte
determinada de ella, solo puede hacerse con la conformidad de todos los condóminos (1990). Esto indica
que en esta venta de cosa ajena debe distinguirse según el condómino hubiere vendido su parte indivisa o
la totalidad de la cosa y, por supuesto, en función del conocimiento de la situación por parte del
comprador.

La venta de la porción indivisa de un condominio con conocimiento de las partes sobre tal circunstancia no
determina la invalidez de la operación respecto de esa porción. El vendedor deberá satisfacer al
comprador de buena fe los daños ocasionados y resultantes de la anulación del contrato, si el comprador
creyó adquirir el dominio de la totalidad de la cosa. Si el comprador sabía la situación, ya no hay lugar a la
indemnización. Idénticas solución cuando el condómino enajena una porción del bien mayo a la de su
propiedad aunque sin alcanzar la totalidad.

COSA ESPERADA Y LA VENTA DE ESPERANZA


Ordinariamente se concibe a la emptio spei como una venta en sentido propio, puesto que la esperanza es
algo actual y real. Tal punto nos parece falso, ya que la compraventa debe tener por objeto una cosa; y
una esperanza no es una cosa sino un elemento de orden psicológico. Se trata de un contrato
innominado, de carácter aleatorio.

La emptio spei queda concluida como contrato perfecto desde que se produce el acuerdo de voluntades.
El precio se debe de inmediato, sin estar supeditado a la existencia o entrega de la cosa.

Cosa esperada: emptio rei speratae  sujeto a la condición de que llegue a existir. El vendedor asume
una obligación de medios. El pago del precio está sujeto a esa eventualidad de existir.

Venta de esperanza: emptio spei  el comprador debe el precio convenido conforme al contrato, excepto
culpa del vendedor.

VENTA CON SUJECIÓN A ENSAYO Y VENTA AD-GUSTUM


ART. 1160 Compraventas sujetas a condición suspensiva. La compraventa está sujeta a la condición
suspensiva de la aceptación de la cosa por el comprador si:
a. El comprador se reserva la facultad de probar la cosa;
b. La compraventa se conviene o es, de acuerdo con los usos ‘’a satisfacción del comprador.

El plazo para aceptar es de 10 días, excepto que otro se haya pactado o emane de los usos. La cosa se
considera aceptada y el contrato se juzga concluido cuando el comprador paga el precio sin reserva o deja
transcurrir el plazo sin pronunciarse.

Se llama venta ad gustum aquella en la cual el comprador se reserva la facultad que degustar o probarla y
rechazar la cosa sino se satisficiere (ART 1160 inc A).

Es un supuesto de compraventa sujeta a la condición suspensiva de que el comprador acepte la cosa, una
vez probada. No da derecho al vendedor a exigir el pago del precio, sino solamente a reclamar que la
cosa sea probada.

La cláusula de que la compraventa queda sujeta a la degustación del comprador es innecesaria cuando
esta modalidad está incorporada a las costumbres del comercio con relación a la mercadería vendida.
Pero si no hubiere tal costumbre, el comprador sólo se puede reservar esta facultad por cláusula expresa.

Alcance de la facultad de probar

Predomina la opinión que el derecho del comprador es absoluto, tratase de mercaderías adquiridas para
uso personal o para revender a su clientela; y el vendedor no podría alegar que el rechazo sea abusivo.
Tales ventas están sujetas a la condición de que fuesen de agrado personal del comprador, lo que excluye
la posibilidad de que tal poder de apreciación pueda ser sustituido por el de los expertos.

Plazo para hacer la degustación; aceptación tácita.- Si bien el comprador tiene un derecho absoluto para
adquirir o rechazar la cosa, en cambio, no puede tener indefinidamente en la incertidumbre al vendedor; el
comprador tiene por tanto la obligación de pronunciarse sobre la cosa es o no de su agrado. El CCYC
dispone que el plazo para que el comprador acepte la cosa es de 10 días, a menos que otro se haya
pactado o emane de los usos (ART 1160 párr. final). Vencido el plazo, la cosa se tendrá por aceptada y el
contrato queda perfeccionado, la misma consecuencia acarrea el hecho de que el comprador pague el
precio sin hacer reserva alguna.

No tiene significado de aceptación tácita la mera recepción de la cosa por el comprador, pues debe
suponer que la recibido para probarla. Tampoco la prueba o degustación tiene significado de tal mientras
no se ha notificado la aceptación del vendedor. Sí a la degustación siguen a otros actos que indiquen
inequívocamente la aceptación, ésta deberá tenerse por hecha, según los principios generales relativos a
la declaración de voluntad.

El comprador puede renunciar a su derecho de prueba, con lo que el contrato queda perfeccionado. Pero,
ello no lo obliga a aceptar cualquier mercadería; el vendedor está siempre obligado a cumplir de buena fe
y el comprador podrá rechazar las mercaderías que no fueren de la calidad pactada.

Rechazo de la cosa desgustada: El derecho de rechazar la cosa gustada no puede dar origen a una
reclamación del vendedor por ejercicio abusivo.

En caso de rechazo por el comprador, no podrá exigir al vendedor la entrega de otros productos, ni podrá
tan poco el vendedor imponerle una nueva degustación de productos análogos. Mucho menos podrá
demandar se recíprocamente daños y perjuicios.

VENTA POR JUNTO Y VENTA A PESO


ART. 1159 Compraventa por junto. Si la venta es por una cantidad de cosas ‘’por junto’’ el comprador no
está obligado a recibir sólo una parte de ellas, excepto pacto en contrario. Si la recibe, la venta y
transmisión del dominio quedan firmes a su respecto.

Se venden las cosas en masa, formando un solo todo y por un solo precio. La regla es que el comprador
no puede ser obligado a recibir una porción de las cosas prometidas, ni siquiera en el caso de que el
vendedor prometa entregarle más tarde el resto. Si se recibe parte de la cosa, la venta y transmisión del
dominio quedan firmes respecto de esa parte.

ART. 1144 Precio fijado por peso, número o medida. Si el precio se fija con relación al peso, número o
medida, es debido el precio proporcional al número, pero o medida real de las cosas vendidas. Si el precio
se determina en función del peso de las cosas, en caso de duda, se lo calcula por el peso neto.

 Peso: ej. cereales cuyo precio se fija en toneladas.


 Número: ej. cosas envasadas cuyo precio se fija por unidad.
 Medida: ej. tela, cuyo precio se fija por metros.

“Si el precio se determina en función del peso de las cosas, en caso de duda, se lo calcula por el peso
neto”. El precio resultará de multiplicar el precio por la unidad de peso, o de medida o de la cosa
individualmente considerada, por la cantidad final de cosas que se vende.

VENTA DE INMUEBLES. CASOS


VENTA AD CORPUS

En el inc. 1 del art., se contempla la llamada venta ad corpus, la que se hace sin indicación del área. Por
ej. la casa ubicada en Montevideo 471… En tal caso las medias no juegan ningún papel en la operación.

La consecuencia fundamental de la venta hecha con esta cláusula es que no puede formularse
reclamación enfundada en la diferencia superficie. Sin embargo, pensamos que debería reconocerse al
comprador el derecho de dejar sin efecto la operación, que las medidas resultan tan pequeña, que el
inmueble no fuera apto para su destino.
VENTA SIN INDICACIÓN DE ÁREA, A UN PRECIO POR MEDIDA

Es la llamada venta ad mensuram; por ejemplo se vende una estancia a $ 3000 la hectáreas. El precio
resultará de la mensura y evidentemente no se concibe reclamo fundado en la mayor o menor exención,
pues lo que se tuvo en cuenta fue el Valor de la unidad de medida. Pensamos que el comprador ha podría
dejar sin efecto la operación si la extensión o medida del inmueble lo hicieren inapto para su destino.

VENTA CON INDICACION DEL ÁREA QUE SE TOMARÁ DE OTRA MAYOR

En este caso se indica el precio, la extensión y el inmueble de esa extensión a deducirse, por ej., vendo
1000 hectáreas de mi campo que tienen 5000.

En la práctica, siempre se fija en el contrato la ubicación de la parte vendida con relación al total; pero en
el caso que no se hubiese hecho, pensamos que la elección corresponde al vendedor (art. 601), éste
elección debe hacerse de buena fe y el vendedor no podría elegir el campo de peor calidad, sea la
diferencia fuera notoria (art 602); tampoco podría elegir acciones separadas entre sí, a menos que el
contrato la autorizase expresamente.

VENTA CON INDICACION DE ÁREA Y PRECIO POR MEDIDA

En esta hipótesis, si el campo tiene la superficie indicada en el contrato, no hay problema; pero ¿qué
ocurre si es más o menos extenso? Por ejemplo, vendo mi estancia de 1000 hectáreas a $3000 la
hectárea, luego la mensura revela que la verdadera superficie es distinta. El art. 1345, fija las siguientes
reglas:

a) Si la venta del inmueble se ha hecho con indicación de la superficie que contiene, fijándose el precio
por la medida, el vendedor debe dar la cantidad indicada.

b) Si resultare una superficie mayor, el comprador tiene derecho a tomar el exceso, abonando su valor al
precio estipulado.

c) Si resultare menor, tiene derecho a que se le devuelva la parte proporcional al precio.

d) En ambos casos, si el exceso o la diferencia fuese de un vigésimo del área total designada por el
vendedor, puede el comprador dejar sin efecto el contrato.

VENTA CON INDICACIÓN DE ÁREA POR UN PRECIO ÚNICO

Cuando la venta se ha hecho por un precio único y no atentará medida, la indicación de ésta, no da lugar
a suplemento de precio a favor del vendedor por el exceso del área, ni a su disminución respecto del
comprador por resultar menor el área, sino cuando la diferencia entre el área real y la expresada en el
contrato, fuese de un vigésimo, con relación al área total de la cosa vendida. (Art. 1346)

Las hipótesis posibles son las siguientes:

a) que el exceso o faltante no alcanzan al vigésimo de la superficie. En tal caso, no hay lugar a
reclamaciones recíprocas. La ley No supone que las partes no se han preocupado tanto de las medidas
cuanto de la cosa en su conjunto; esas pequeñas diferencias no influyen sobre el precio ni mucho menos
sobre la validez del acto.

b) que el exceso supere el vigésimo de la superficie.

● el comprador tiene derecho a que se disminuya proporcionalmente el precio, sin la diferencia fuere
en menos; y sí fuere en más, puede optar entre mantener la validez de la operación, pagando el
exceso, o dejar sin efecto el contrato (art. 1347); la diferencia en menos no le da derecho a pedirle
la resolución del contrato, sino cuando la cosa resultare impropia para su destino;
● el vendedor tiene derecho a exigir el pago del excedente pero no a reclamar la nulidad.

De lo dicho hasta que resulta que la determinación precisa del vigésimo tiene la mayor importancia, pues
según la diferencia sea mayor o menor varían fundamentalmente los derechos de las partes.

VENTA DE VARIOS INMUEBLES POR UN SOLO PRECIO

Si la venta de varios inmuebles, aunque hecha en el mismo contrato, se ha hecho señalando el precio de
cada uno de ellos, se aplica cada caso separado las reglas anteriores, pues se trata operaciones
diferentes. Pero sí la venta se ha hecho en conjunto, por un solo precio, y con indicación del área de cada
uno de ellos, y se encuentra menos área en uno y más en otro, se compensará las diferencias hasta la
cantidad concurrente; hecho esta compensación tendrá lugar las reglas establecidas en los art. 1345 a
1347 (art 1348).

PRECIO
Conforme al art. 1123, hay compraventa si una de las partes se obliga a transferir la propiedad de una
cosa y la otra a pagar un precio en dinero. Es obligación del comprador el pago de ese precio en dinero en
el plazo, lugar y forma convenidos.

Hay dos medios utilizables para realizar el pago:

 Medio pro soluto: tienen un poder liberatorio inmediato (efectivo)


 Medio pro solvendo: tiene poder liberatorio mediato (cheque o pagaré)

En nuestro derecho, que exige el pago en dinero, la utilización de medios pro solvendo no consuman el
cumplimiento a cargo del comprador, pues no importan el pago hasta que no se obtenga su conversión en
dinero. Tal es así que el vendedor tiene derecho a rechazar este medio.

El dinero que menciona la norma es la moneda nacional, de curso forzoso, legal y de eficacia liberatoria.
Sin embargo, el recaudo se cumple aun cuando no se trate de una moneda de curso legal: art. 765 “Si por
el acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en la
República, la obligación debe considerarse como de dar cantidades de cosas y el deudor puede liberarse
dando el equivalente en moneda de curso legal.”. A criterio de Rivera, no se obstáculo para que sea
pactado por las partes dar moneda extranjera, dado que se encuentran prometidos intereses patrimoniales
privados y renunciables.

DETERMINACIÓN
La nueva definición eliminó el requisito de precio cierto, aceptando algún grado de indeterminación inicial
que se deberá determinar y precisar al momento del cumplimiento de la obligación. Por tal razón, el precio,
si no se encuentra determinado, deberá ser determinable.

ART. 1133 Determinación del precio. El precio es determinado cuando las partes lo fijan en una suma
que el comprador debe pagar, cuando se deja su indicación al arbitrio de un tercero designado o cuando lo
sea con referencia a otra cosa cierta. En cualquier otro caso, se entiende que hay precio válido si las
partes previeron el procedimiento para determinarlo.

Las partes pueden acordar que el precio sea el justo y el contrato no será inválido, si conjuntamente
previeron el procedimiento para determinar el precio y, en materia de muebles, se dispone que el silencio
sobre el precio indica como presunción que la spartes han hecho referencia al precio generalmente
cobrado en el momento de celebrarse el contrato para tales mercaderías (1143)
DETERMINACIÓN POR UN TERCERO

ART. 1134 Precio determinado por un tercero. El precio puede ser determinado por un tercero
designado en el contrato o después de su celebración. Si las partes no llegan a un acuerdo sobre su
designación o sustitución, o si el tercero no quiere o no puede realizar la determinación, el precio lo fija el
juez por el procedimiento más breve que prevea la ley local.

Establece que nos imprescindible designar al tercero cuando se celebra el contrato, sino que se puede
diferir su nombramiento. Demás atiendo a dos situaciones: 1) falta de acuerdo de las partes para designar
quien determinará el precio; 2) que la persona designada no quiera o pueda determinarlo. En ambas
situaciones debe determinarlo un juez, quien lo deberá fijar de acuerdo con el procedimiento más breve
que prevé la ley local.

La estimación de precio realizada por el tercero podría ser impugnada si resultare exagerada o abusiva. Si
existe desproporción entre el valor del mercado objetivamente ponderable de la cosa y el precio que se
fija, la parte afectada podrá cuestionarlo judicialmente.

PRECIO SERIO

Debe ser serio en cuanto no debe ser ficticio (simulado), ni calificar como precio vil (absurdo y
evidentemente alejado del valor real o de mercado). Este carácter presupone que las partes tengan la
intención de pagarlo y percibirlo (no ocurre cuando el vendedor renuncia a recibirlo). Lo propio sucede con
el precio irrisorio, donde se encuentra totalmente alejado del precio real de la cosa. Este no hace más que
mutar la naturaleza del contrato, ya no será compraventa pero si puede ser una donación.

PRECIO POR UNIDAD DE SUPERFICIE


NO CONVENIDO

ART. 1135 Precio no convenido por unidad de medida de superficie. Si el objeto principal de la venta es
una fracción de tierra, aunque esté edificada, no habiendo sido convenido el precio por unidad de medida
de superficie y la superficie de terreno tiene una diferencia mayor del cinco por ciento con la acordada, el
vendedor o el comprador, según los casos, tiene derecho de pedir el ajuste de la diferencia. El comprador
que por aplicación de esta regla debe pagar un mayor precio puede resolver la compra.

Establece que si la diferencia entre la superficie real del inmueble y la fijada es menor o igual al 5%,
ninguna de las partes puede hacer reclamo alguno. En cambio si es mayor, el comprador puede requerir la
disminución del precio, si la superficie es menor, y el vendedor puede requerir el aumento del precio, si es
mayor. También otorga al comprador el derecho a resolver el contrato si la superficie es mayor a la
acordada y estuviera obligado a pagar un precio mayor.

Se discute el hecho de que no se le haya dado al vendedor una solución igual; esto tal vez sea por el
hecho de que se supone que el vendedor tiene conocimiento sobre la extensión del terreno, como
propietario que es. Sin embargo no es un argumento muy sólido, ya que el comprador también puede
tener acceso a esos datos por los medios de publicidad existentes.

Hay un supuesto, que no tiene regulación en el código, que es la venta ad corpus, la cual consiste en la
venta por un solo precio y prescindiendo de las medida del inmueble u objeto. Las partes, para la
determinación del precio, no toman en cuenta la superficie, sino otras características como ubicación,
naturaleza, condiciones, etc. En estos casos, las partes carecen de posibilidad de reclamar en base a la
mayor o menor superficie.

CONVENIDO

ART. 1136 Precio convenido por unidad de medida de superficie. Si el precio es convenido por unidad
de medida de superficie, el precio total es el que resulta en función de la superficie real del inmueble. Si lo
vendido es una extensión determinada, y la superficie total excede en más de un cinco por ciento a la
expresada en el contrato, el comprador tiene derecho a resolver.

Se plantean dos hipótesis:

1) Referida a la compra de un inmueble en la que el precio es convenido por unidad de medida de


superficie, es decir, el precio será el resultado de calcular el precio por medida (ej. metros
cuadrados) por la superficie total del inmueble.
2) Referida a la venta en la que se pacta el precio por unidad de medida de superficie, junto con la
medida del bien. En este supuesto se faculta al comprador a resolver el contrato si la superficie real
del inmueble excede en más de un cinco por ciento a la expresada en el contrato.

Es una medida razonable pues la mayor superficie genera un agravamiento de la deuda. Sin embargo se
plantean los mismo interrogantes acerca de si el vendedor tiene los mismo derecho o no, y por qué.

La norma nada dice acerca de si la diferencia es 5% MENOR, ¿estará obligado a pagar el precio que
resulte y recibir la cosa igualmente? No se brinda respuesta y se debe recurrir al art. 1084, que prevé que
a los fines de la resolución, el incumplimiento debe ser esencial en atención a la finalidad del contrato. Por
esto, deberá ser analizado el caso en tanto al destino o finalidad que el inmueble tendrá para el
comprador.

OBLIGACIONES DEL VENDEDOR

OBLIGACIÓN DE TRANSFERIR
ART. 1137 Obligación de transferir. El vendedor debe transferir al comprador la propiedad de la cosa
vendida. También está obligado a poner a disposición del comprador los instrumentos requeridos por los
usos o las particularidades de la venta, y a prestar toda cooperación que le sea exigible para que la
transferencia dominial se concrete.

El modo de transferir el dominio es, normalmente, la tradición de la cosa. No obstante, ya vimos que en
ciertos bienes con la inscripción registral ya es suficiente para hacer la trasmisión (ej. vehículos).

La transferencia de la propiedad comprende también la obligación del vendedor de poner a disposición del
comprador los instrumentos requeridos por los usos o las particularidades de la venta y a prestar toda
cooperación que le sea exigible para la transferencia.

CONSERVACIÓN Y CUSTODIA
La obligación de entregar implica el deber del vendedor de conservar la cosa sin cambiar su situación,
estado o características hasta que cumplimente con la tradición en cuestión. No se trata de una prestación
en si misma respecto de la cual el comprador pueda efectuar reclamo alguno, ya que a él solamente le
importa la entrega en tiempo y forma de la cosa. Es una imposición propia de la entrega de la cosa y de
toda su actividad preparatoria.

Mejoras, frutos y riesgos

Se aplican las normas de las obligaciones de dar cosa cierta para constituir derechos reales (arts. 750 y
ss.). Conforme a estos, hasta que no se opere la tradición, el acreedor no adquiere ningún derecho real
sobre la cosa; las mejoras, en cuanto aumento del valor intrínseco de la cosa, benefician a su propietario
(vendedor). Tal asi, que podrá reclamar un mayor valor si la mejora fuera natural y si el comprador no lo
acepta, la obligación se extingue sin responsabilidad para las partes. En cuanto a las mejores artificiales,
el deudor está obligado a aquellas que sean necesarias, sin derecho a percibir su valor. Tampoco puede
reclamar indemnización por las mejoras útiles ni por las suntuarias, pero puede retirarlas en tanto no
deterioren la cosa.
En tanto a los frutos, hasta el día de la tradición, los percibidos le pertenecen al deudor; a partir de esa
fecha, los devengados y los no percibidos le corresponden al acreedor.

En cuanto a los riesgos, el propietario los debe soportar. Los casos de deterioro o pérdida, con o sin culpa,
se rigen por la imposibilidad de incumplimiento. Según el art. 950, la imposibilidad sobrevenida, absoluta y
definitiva, producida por caso fortuito o fuerza mayor, extinguen la obligación sin responsabilidad. Si la
imposibilidad es por causas imputables al deudor, la obligación modifica su objeto y se convierte en la de
pagar una indemnización.

GASTOS DE ENTREGA
ART. 1138 Gastos de entrega. Excepto pacto en contrario, están a cargo del vendedor los gastos de la
entrega de la cosa vendida y los que se originen en la obtención de los instrumentos referidos en el
artículo 1137. En la compraventa de inmuebles también están a su cargo los del estudio del título y sus
antecedentes y, en su caso, los de mensura y los tributos que graven la venta.

Esta norma precisa la extensión de la obligación del vendedor, enunciando deberes que ella comprende.
Sin embargo se trata de una enumeración ejemplificativa o enunciativa, ya que también están a cargo del
vendedor los gastos de traslado al lugar de la tradición o gastos para contar, pesar o medir la cosa (salvo
pacto en contrario).

TIEMPO DE ENTREGA
ART. 1139 Tiempo de entrega del inmueble. El vendedor debe entregar el inmueble inmediatamente de
la escrituración, excepto convención en contrario.

▪ Inmuebles: entrega inmediata luego de la escrituración, salvo convención en contrario.

▪ Muebles: la entrega debe hacerse dentro de las 24hs de celebrado el contrato, salvo que de la
convención o usos surja otro plazo. (1147)

ENTREGA DE LA COSA
ART. 1140 Entrega de la cosa. La cosa debe entregarse con sus accesorios, libre de toda relación de
poder y de oposición de tercero.

No basta con entregar la cosa específicamente vendida, sino que es necesario entregarla con todos sus
accesorios, libre de cualquier relación de poder y de oposición de terceros. Cabe agregar que la entrega
debe ser efectuada con todas las obligaciones de hacer a las que se haya comprometido, explícita o
implícitamente el vendedor.

“Con sus accesorios” implica que debe entregarla de manera completa y sin deterioros. Caso contrario, si
perdiera integridad no sería exactamente la cosa prometida en el contrato. Por ello, el deudor de una cosa
cierta está obligado a conservarla en el mismo estado que se encontraba cuando se contrajo la obligación
y a entregarla con sus accesorios, aunque hayan sido separados momentáneamente de ella. (746)

El artículo dispone además que debe estar libre de toda relación de poder (posesión y tenencia); en ambos
supuestos, una persona ejerce, por sí o por otra, un poder de hecho sobre una cosa, comportándose como
titular o representante, respectivamente.

El comprador debe poder actuar como titular del derecho real de dominio. Una pregunta central es
respecto del rol de la tenencia y del tenedor. Si el vendedor es el poseedor y es quien ha otorgado la
tenencia, aun cuando el comprador no pueda tomar efectivamente la cosa (ej. que este alquilado el
inmueble), será el nuevo dueño. En cambio, si la cosa ha sido dada por el poseedor de la cosa, pero no es
el vendedor, allí se configura para el comprador una relación de poder (la del tenedor de la cosa) que
impide esa tradición.
También se exige la falta de oposición de tercero. Procura la norma que la entrega de la cosa sea pacífica
y que el comprador pueda gozar de ella sin obstáculos. La oposición de un tercero genera incertidumbre la
cual no tiene por qué ser absorbida por el comprador, salvo que expresamente la asuma como tal.

(El vendedor cuenta también con la obligación de garantizar, la cual ha sido tratada en la parte general de
contratos y la de recibir el precio, la cual se encuentra implícita y el código no hace mención.)

OBLIGACIONES DEL COMPRADOR


ART. 1141 Enumeración. Son obligaciones del comprador:
a) pagar el precio en el lugar y tiempo convenidos. Si nada se pacta, se entiende que la venta es de
contado.
b) recibir la cosa y los documentos vinculados con el contrato. Esta obligación de recibir consiste en
realizar todos los actos que razonablemente cabe esperar del comprador para que el vendedor pueda
efectuar la entrega, y hacerse cargo de la cosa;
c) pagar los gastos de recibo, incluidos los de testimonio de la escritura pública y los demás posteriores a
la venta.

PAGAR EL PRECIO
El precio debe pagarse en el momento fijado en el contrato, pero si no se ha establecido, la norma
presume que la venta es al contado, es decir, se paga cuando se entrega la cosa.

Nada se dispone en tanto al lugar de pago cuando es omitido en el contrato. La solución está dada por el
art. 874 que dispone que debe pagarse en el domicilio del deudor al tiempo del nacimiento de la
obligación, acordándose un derecho al acreedor de exigir el pago en el primitivo domicilio o en el actual.
Esto no se aplica a obligaciones: de dar cosa cierta (lugar de pago es donde se encuentra la cosa
habitualmente); bilaterales de cumplimiento simultáneo (lugar de pago es donde se cumple la prestación
principal).

En tanto a las obligaciones de cumplimiento simultáneo el código prevé el supuesto de falta de pago y la
suspensión de pago en sus artículos 1031 y 1032. Los que buscan es dar garantías a la otra parte de que
la contraprestación será realizada, y que en caso de que no sea así, que no se vea afectada. (Tema
tratado con mayor amplitud en contratos generales.)

RECIBIR LA COSA
La norma no señala cuándo el comprador debe recibir la cosa, pero cabe recordar que en el inciso anterior
presume que ante el silencio contractual, la venta es al contado y cuando esto ocurre, el pago y la entre
son simultáneos. Tampoco establece el lugar de recepción, pero el lugar de entrega de cosas muebles
está regulado por el art. 1148 y si se trata de un inmueble, obviamente será el lugar donde este se ubique.

La actitud del comprador de no recibir la cosa, faculta al vendedor a consignarla judicialmente. Además no
sería razonable que el comprador se negara a recibir la cosa ya habiéndola pagado, se supone que el
incumplimiento de esta obligación de recibir va a ir acompañado del incumplimiento de pagar, y por
consiguiente, el vendedor podrá optar por requerir el cumplimiento del contrato más la reparación de
daños o la resolución.

PAGAR GASTOS
Salvo estipulación en contrario, debe pagar los gastos de recibo, incluidos los de testimonio de la escritura
pública y demás posteriores a la venta. Se aplica sustancialmente para la ventad e inmuebles, pues la
recepción de cosas muebles tiene una regulación específica.

COMPRAVENTA DE COSAS MUEBLES


ART. 1142 Regla de interpretación. Las disposiciones de esta Sección no excluyen la aplicación de las
demás normas del Capítulo en cuanto sean compatibles.
PRECIO
SILENCIO EN EL PRECIO

ART. 1143 Silencio sobre el precio. Cuando el contrato ha sido válidamente celebrado, pero el precio no
se ha señalado ni expresa ni tácitamente, ni se ha estipulado un medio para determinarlo, se considera,
excepto indicación en contrario, que las partes han hecho referencia al precio generalmente cobrado en el
momento de la celebración del contrato para tales mercaderías, vendidas en circunstancias semejantes,
en el tráfico mercantil de que se trate.

Esta disposición hace referencia a aquellos casos en los que el precio no ha sido establecido por las
partes ni se han indicado medios para establecerlo, por tanto se presume que tiene el precio del mercado.
Una de las dudas que se presenta es la de qué pasa con las cosas que no tienen un valor en el mercado o
de plaza. Rivera considera que, si bien resulta difícil a veces establecer el precio de ciertas cosas por su
trabajo realizado o por valoraciones personales, no significa que sea imposible. Siempre existe la
posibilidad de valuarlo o tasarlo y si por las características de la cosa esta cuenta con valoraciones
subjetivas o personales, es difícil imaginar que su propietario decida venderla sin acordar un precio.

PAGO DEL PRECIO FIJADO POR PESO, NÚMERO O MEDIDA

ART. 1144 Precio fijado por peso, número o medida. Si el precio se fija con relación al peso, número o
medida, es debido el precio proporcional al número, peso o medida real de las cosas vendidas. Si el precio
se determina en función del peso de las cosas, en caso de duda, se lo calcula por el peso neto.

En estos casos el precio es proporcional al número, peso o medida real de las cosas vendidas, es decir, se
debe multiplicar el precio por unidad de peso, medida o de la cosa individualmente por la cantidad final de
cosas que se venden. Además se aclara que en caso de duda habrá que tomar el peso neto. Por
supuesto, ello en tanto y en cuanto no se acuerde el precio total de manera cierta y precisa, nada impide a
las partes pautar un precio menor al que surgiría de dicho cálculo en el entendimiento de un beneficio o
descuento que el vendedor le ofreciera al comprador.

ENTREGA DE LA DOCUMENTACIÓN
ENTREGA DE FACTURA
ART. 1145 Entrega de factura. El vendedor debe entregar al comprador una factura que describa la cosa
vendida, su precio, o la parte de éste que ha sido pagada y los demás términos de la venta. Si la factura
no indica plazo para el pago del precio se presume que la venta es de contado. La factura no observada
dentro de los diez días de recibida se presume aceptada en todo su contenido.
Excepto disposición legal, si es de uso no emitir factura, el vendedor debe entregar un documento que
acredite la venta.

La factura es la documentación acreditante de la compraventa, sobre todo y fundamentalmente, en el


ámbito comercial. Cuando se trata de personas que no realizan una actividad económica organizada, no
están obligadas a emitir una factura pero si cualquier documento que acredite la venta.

La factura puede ser entregada en otros ámbitos además de las ventas, pero su importancia en las
compraventas mercantiles, como en otros contratos comerciales, es que cumple la finalidad probatoria del
acuerdo contractual, ya que estos no suelen celebrarse por escrito.

Hay dos presunciones expresas y una implícita. La primera se refiere al plazo del pago; si la factura no lo
indica, se presume que es al contado (admite prueba en contrario).
La segunda es la presunción de aceptación de todo su contenido, si en el plazo de 10 días, no es
impugnada la factura. Pasado ese lapso, se la considera tácitamente aceptada, siempre y cuando se
acredite su aceptación. Esto implicará que el monto emergente de la factura será una cuenta liquidada.

La factura no impugnada en el plazo por el comprador se presume aceptada y permite al vendedor


efectuar el reclamo judicial por el pago del saldo del precio con base en ese contenido aceptado, que
constituirá la base esencial de la demanda del vendedor, junto con el remito y la restante documentación
mercantil que acredite la venta, sus condiciones y el cumplimiento de las obligaciones del vendedor.

La tercera presunción tiene que ver con la entrega de la mercadería. En tal sentido se ha resuelto que la
recepción de una factura y su no observación en el plazo legal, no prueba ni la efectiva entrega de la
mercadería ni la conformidad del adquiriente con la cantidad y calidad de lo recibido, sino, únicamente, la
aceptación, por parte de éste, de las condiciones de contratación consignadas en el documento. También
se resolvió que el silencio posterior a la recepción de una factura no sirve para acreditar la ejecución del
contrato, lo cual debe demostrarse necesariamente por otros medios.

El plazo de 10 días es modificable convencionalmente. Así ha sido reconocido por la jurisprudencia, pero
lo que presentas duda es la reducción del plazo, pero a parecer de Rivera, si surde de un acuerdo libre, sin
vicios de la voluntad, no ve ningún obstáculo legal, ya que se afectan intereses privados y patrimoniales.
Esto no es aplicable al ámbito del consumo, debido a que este tiene sus propias disposiciones.

A lo último, el artículo establece una excepción: cuando los usos y costumbres estilan no emitir factura, y
salvo pacto en contrario, el vendedor se exime de esa obligación, pero debe entregar un documento que
acredite la venta, sometido a la posibilidad de impugnación y a las consecuencias jurídicas establecidas
por la norma.

OBLIGACIÓN DE ENTREGAR DOCUMENTOS


ART. 1146 Obligación de entregar documentos. Si el vendedor está obligado a entregar documentos
relacionados con las cosas vendidas, debe hacerlo en el momento, lugar y forma fijados por el contrato. En
caso de entrega anticipada de documentos, el vendedor puede, hasta el momento fijado para la entrega,
subsanar cualquier falta de conformidad de ellos, si el ejercicio de ese derecho no ocasiona
inconvenientes ni gastos excesivos al comprador.
Entrega acordada

La norma parte del supuesto de que, en determinadas ventas de cosas muebles, mercaderías, etc., es
imprescindible entregar documentación de distinta naturaleza referida a la venta, a fin de que el comprador
o el tenedor transitorio (ej. transportista) pueda acreditar su titularidad, llevar a cabo gestiones
administrativas, fiscales, aduaneras, etc.

La norma agrega que será el contrato el que prevea el momento, lugar y forma en que tal documentación
debe ser entregada (libertad contractual). Si nada se dijera es razonable interpretar que la documentación
deberá entregarse con la cosa, ya que ello implica el cumplimiento de la obligación; también podría
interpretarse que la entrega de la documentación debe efectuarse con anterioridad a la tradición de la
cosa, cuando es necesaria para realizar trámites previos.

Entrega anticipada

El vendedor puede hasta el momento de la entrega, subsanar cualquier falta de conformidad de los
documentos, siempre que no ocasiones inconvenientes ni gastos excesivos al comprador. Ahora, ¿quién
evalúa esos inconvenientes o gastos excesivos? El comprador, y por tal razón siempre tendrá la opción y
la decisión de lo que resulte útil y adecuado a sus intereses. En consecuencia, si se ocasiona
inconvenientes o gastos, pero el comprador lo acepta, el vendedor deberá hacer la reparación en rigor. Si
la documentación esencial para transferir el dominio presenta fallas de tal carácter que no existe
coincidencia entre el documento y la cosa, la solución es razonable. Si el vendedor por error ha entregado
la documentación equivocada, podría a elección del comprador cambiarla o modificarla, para facilitar la
transferencia del dominio, aun cuando ocasione inconvenientes o gastos, independientemente de la
reparación de daños que deba realizar.

ENTREGA DE LA COSA

PLAZO
ART. 1147 Plazo para la entrega de la cosa. La entrega debe hacerse dentro de las veinticuatro horas
de celebrado el contrato, excepto que de la convención o los usos resulte otro plazo.

La mayor parte de las obligaciones y derechos de las partes se encuentran amparados por el principio de
la autonomía de la libertad. Los contratantes son, en principio, libres para fijar las estipulaciones y
condiciones de su operación, por ende, gozan de autonomía contractual como para determinar el plazo en
que la cosa vendida debe ser entregado al comprador.

Si no lo hicieran el plazo legal es de 24 horas, pero cabe observar que la norma no debería ser
interpretada estricta y restrictivamente. Las circunstancias de hecho del caso concreto podría reclamar,
como solución de sentido común, la posibilidad de que no se tome el enunciado del artículo de manera
irrestricta o inflexible.

LUGAR DE ENTREGA
ART. 1148 Lugar de entrega de la cosa. El lugar de la entrega es el que se convino, o el que determinen
los usos o las particularidades de la venta. En su defecto, la entrega debe hacerse en el lugar en que la
cosa cierta se encontraba al celebrarse el contrato.

Plantea dos hipótesis: la primera se refiere a la venta de cosas ciertas; el lugar de entrega es el lugar
donde la cosa se encontraba al momento de celebrarse el contrato. Esta solución se aparta de las
obligaciones de dar cosas ciertas del artículo 874 inc. a en donde se establece que a falta de estipulación
del lugar de pago debe ser donde la cosa se encuentre habitualmente.

La segunda es la venta de cosas que no reúnen aquel carácter por ser genéricas. La duda se da cuando
no existe ninguna referencia, ni por contrato ni de acuerdo a los usos o a las particularidades de la venta.
En tal caso si bien la norma nada dispone al respecto correspondería aplicar la regla del 874, al aludir al
lugar de pago no designado en el que si no se ha previsto nada será el domicilio del deudor al tiempo del
nacimiento de la obligación e incluso, si el deudor se muda, el acreedor tiene derecho a exigir el pago en
el domicilio actual o en el anterior.

PUESTA A DISPOSICIÓN
ART. 1149 Puesta a disposición de las cosas vendidas. Endoso de mercaderías en tránsito. Las partes
pueden pactar que la puesta a disposición de la mercadería vendida en lugar cierto y en forma
incondicional tenga los efectos de la entrega, sin perjuicio de los derechos del comprador de revisarla y
expresar su no conformidad dentro de los diez días de retirada. También pueden pactar que la entrega de
la mercadería en tránsito tenga lugar por el simple consentimiento de las partes materializado en la cesión
o el endoso de los documentos de transporte desde la fecha de su cesión o endoso.

El medio por el cual el vendedor cumple con su obligación es haciendo entrega material de la cosa
vendida; sin embargo este no es el único medio. La tradición puede hacerse de forma simbólica o sólo por
el título (puesta de la cosa a disposición del comprador y entrega de la mercadería en tránsito).

Hay entrega de la cosa al comprador cuando el vendedor la ha puesto en cierto lugar y de forma
incondicional, siempre que así se hubiere pactado. La norma confiere al comprador el derecho a revisar la
cosa y a expresar su disconformidad dentro de los diez días de que lo hubiera retirado. El CCYC establece
las condiciones que deben cumplirse: 1) pacto entre las partes; 2) que se haya fijado el lugar cierto al
efecto a cuanto a determinado e identificable y 3) que no se encuentre condicionado.

En caso de mercadería en tránsito (enviadas por el vendedor al comprador), las partes pueden estipular
que la entrega se considera realizada por la sesión o endoso de los documentos de transporte
involucrados en la remesa (ejemplo conocimiento de embarque) y desde la fecha de aquellos actos. El
endoso o sesión son modos válidos para transmitir títulos valores a la orden y no a la orden.

ENTREGA ANTICIPADA
ART. 1150 Entrega anticipada de cosas no adecuadas al contrato. En caso de entrega anticipada de
cosas no adecuadas al contrato, sea en cantidad o calidad, el vendedor puede, hasta la fecha fijada:
a) entregar la parte o cantidad que falte de las cosas;
b) entregar otras cosas en sustitución de las dadas o subsanar cualquier falta de adecuación de las cosas
entregadas a lo convenido, siempre que el ejercicio de ese derecho no ocasione al comprador
inconvenientes ni gasto excesivo; no obstante, el comprador conserva el derecho de exigir la
indemnización de los daños.

Aquí se alude a dos supuestos. El primero es el del vendedor que no ha entregado todo lo que tenía que
entregar; podrá entregar la parte o cantidad que falte sin ninguna otra condición o consecuencia. El
segundo es el caso de que haya entregado algo diferente de lo debido, en cuyo caso podrá entregar otras
cosas en sustitución o subsanar cualquier falta de adecuación a lo convenido, pero ello estará
condicionado a que no provoque inconvenientes ni gastos excesivos al comprador, reconociéndose el
derecho a exigir la indemnización (es el comprador quien evalúa si los ocasiona o no).

RIESGOS DE DAÑO O PÉRDIDA DE LA COSA


ART. 1151 Riesgos de daños o pérdida de las cosas. Están a cargo del vendedor los riesgos de daños o
pérdida de las cosas, y los gastos incurridos hasta ponerla a disposición del comprador en los términos del
artículo 1149 o, en su caso, del transportista u otro tercero, pesada o medida y en las demás condiciones
pactadas o que resulten de los usos aplicables o de las particularidades de la venta.

La norma intenta solucionar el problema que se presenta frente a la pérdida o deterioro de la cosa mueble
cuando no ha sido entregada al comprador sino puesta a disposición de él, del transportista o de un
tercero. El artículo 755 dispone que le corresponde al propietario asumir los riesgos de los daños o pérdida
de la cosa y mientras no haya operado la tradición tal carácter lo tiene el vendedor. El 1551 refiere a la
cosa que, si bien no ha sido entregada al comprador, ha sido puesta a su disposición, de acuerdo con lo
establecido por el 1149 se asimila esta situación a la entrega efectiva de la cosa; en consecuencia los
riesgos del daño o pérdida estarán a cargo del comprador desde el momento que ha sido puesta a su
disposición.

La parte más confusa es la que se refiere al vendedor que deja de cargar con los riesgos de daño o
pérdida y los gastos incurridos desde que pone la cosa a disposición del transportista u otro tercero. Dice
que el vendedor no es responsable pero no establece quien si lo es. Desde luego, dejar la cosa a
disposición de transportista no significa transmitirle el dominio de ella, este responde por la pérdida o
deterioro en función del contrato de transporte de carga. Otra incógnita es quien se supone que es ese
“tercero” que, por lógica, debería ser alguien designado e individualizado en el contrato.

Quien padece la pérdida o deterioro de la cosa será el comprador, ya que, desde que la cosa ha sido
puesta a disposición del transportista o del tercero, también ha sido puesta a su disposición. Sin embargo
este es un aspecto de la compraventa que difícilmente quede al margen de una consideración especial en
el contrato.
RECEPCIÓN DE LA COSA Y PAGO DEL PRECIO

TIEMPO

ART. 1152 Tiempo del pago. El pago se hace contra la entrega de la cosa, excepto pacto en contrario.
El comprador no está obligado a pagar el precio mientras no tiene la posibilidad de examinar las cosas, a
menos que las modalidades de entrega o de pago pactadas por las partes sean incompatibles con esta
posibilidad.

El texto mantiene el concepto del CC conservando así la regla principal de que el pago es contra entrega
de la cosa en razón de la simultaneidad en los actos de la entrega de la cosa objeto de la venta y del pago
del precio. De esta forma se coloca a ambos contratantes en igualdad de condiciones en tanto a la
prestación debida.

Un detalle relevante es el del derecho conferido al comprador de no pagar el precio mientras no tenga la
posibilidad de examinar las cosas, a menos que las modalidades pactadas sean incompatibles con esto.
Es un derecho relacionado con la realidad práctica y concreta, el comprador requiere de cierto tiempo a fin
de examinar la cosa comprada para poder evaluar si lo entregado compadece con lo acordado (es un
derecho facultativo).

COMPRAVENTA SOBRE MUESTRAS

ART. 1153 Compraventa sobre muestras. Si la compraventa se hace sobre muestras, el comprador no
puede rehusar la recepción si la cosa es de igual calidad que la muestra.

La muestra es el modelo o ejemplo de la cosa que se ofrece a la venta. El CCYC alude a la compraventa
sobre muestras en tres normas: art. 1153, art. 1156 inc. d y art. 1157.

La venta sobre muestras es una especie de la venta de cosa de calidad determinada en función de las
propiedades y características de la muestra. La cosa que debe entregarse debe ser igual, la muestra suele
ser una fracción del producto. Esto implica que la cosa deberá apreciarse de manera objetiva, por lo tanto
el comprador carece del derecho a rechazar la cosa porque no le guste y el vendedor, por el contrario,
podrá exigir el cumplimiento siempre que logre acreditar que la cosa responde a la calidad acordada.
Consecuentemente si el vendedor pretende entregar una cosa diversa o si el comprador rechaza la cosa,
el contrato podría ser resuelto por la parte afectada. La norma plantea la inversión de la carga de la prueba
si surge el conflicto (le incumbirá al adquiriente).

COSAS QUE NO ESTÁN A LA VISTA

ART. 1154 Compraventa de cosas que no están a la vista. En los casos de cosas que no están a la vista
y deben ser remitidas por el vendedor al comprador, la cosa debe adecuarse al contrato al momento de su
entrega al comprador, al transportista o al tercero designado para recibirla.

La norma hace referencia al momento de la entrega de la cosa pero no distingue si la cosa es entregada al
comprador, al transportista o a un tercero designado al efecto. Surge así la principal inquietud: ¿qué
sucede si entregada la cosa al transportista o a un tercero conforme el contrato, hubiere luego una
diferencia al recibirla el comprador?

Lo que la norma ha hecho ha sido trasladar esa responsabilidad al comprador. Si la cosa se entrega es
conforme a lo pactado, el vendedor habrá cumplido su obligación; si no, existe un claro incumplimiento que
faculta al comprador a resolver.

La entrega de la cosa a los transportistas o terceros, si se realizó con acuerdo del comprador, califica
como una hipótesis de tradición de la cosa. La clave es la forma de acreditar que la cosa entregada
respetó lo pactado. La carga de la prueba le corresponderá al adquiriente.
COSAS QUE SE ENTREGAN EN FARDOS O BAJO CUBIERTA

ART. 1155 Cosas que se entregan en fardos o bajo cubierta. Si las cosas muebles se entregan en fardo
o bajo cubierta que impiden su examen y reconocimiento, el comprador puede reclamar en los diez días
inmediatos a la entrega, cualquier falta en la cantidad o la inadecuación de las cosas al contrato.

El vendedor puede exigir que en el acto de la entrega se haga el reconocimiento íntegro de la cantidad y
de la adecuación de las cosas entregadas al contrato, y en ese caso no hay lugar a reclamos después de
recibidas.

Son aquellas cosas que se entregan encerradas en una caja, bultos, sacos, etc. Es una hipótesis de
entrega de cosas no visibles donde le comprador no puedo constatar en ese acto la calidad o cantidad.
Asé, este cuenta con un plazo de caducidad, desde su recepción, para revisarla y reclamarla falta de
adecuación. No se indica el protocolo o procedimiento para determinar si se adecua o no.

Un tema que se presenta es que, Frente al derecho del comprador a revisar la cosa y a reclamar cualquier
diferencia que hubiera en calidad o cantidad, en el plazo de 10 días de haberla recibido, se encuentra el
derecho del vendedor a exigir al comprador que la examine en el acto mismo de la entrega: ¿cómo
compatibilizar ambos derechos? Se interpreta que prima el derecho del vendedor y que el plazo de
revisión del comprador de los 10 días indicados por la norma, lo será ante el supuesto de que el vendedor
no hiciere ejercicio de su derecho a exigir la verificación en el acto.

ADECUACIÓN DE LAS COSAS MUEBLES

ART. 1156Adecuación de las cosas muebles a lo convenido. Se considera que las cosas muebles son
adecuadas al contrato si:
a) son aptas para los fines a que ordinariamente se destinan cosas del mismo tipo;
b) son aptas para cualquier fin especial que expresa o tácitamente se haya hecho saber al vendedor en el
momento de la celebración del contrato, excepto que de las circunstancias resulte que el comprador no
confió o no era razonable que confiara, en la idoneidad y criterio del vendedor;
c) están envasadas o embaladas de la manera habitual para tales mercaderías o, si no la hay, de una
adecuada para conservarlas y protegerlas;
d) responden a lo previsto en el artículo 1153.
El vendedor no es responsable, a tenor de lo dispuesto en los incisos a) y c) de este artículo, de la
inadecuación de la cosa que el comprador conocía o debía conocer en el momento de la celebración del
contrato.

Es fundamental que la cosa que se entregue sea adecuada a lo convenido, caso contrario, el comprador
cuenta con el derecho a resolver el contrato y reclamar daños. Por tal razón es relevante precisar bajo qué
circunstancias debe considerarse que no se ajusta (tal es lo que dispone la norma analizada).

La norma brinda pautas de interpretación para determinar el alcance de la expresión “adecuación de la


cosa al contrato”. Es una disposición de carácter interpretativo y supletoria de la voluntad contractual,
atento a que las partes podrían válidamente estipular qué se entiende.

Exención de la responsabilidad del vendedor

La norma agrega que si el comprador conocía o debía conocer la falta de adecuación de la cosa al
momento de celebrarse el contrato, sea porque no era apta para el fin previsto o porque no estaba
embazada o embalada de manera habitual o adecuada para su conservación y protección, el vendedor no
es responsable.

La norma refiere a dos supuestos: 1) el comprador conocía la circunstancia y 2) debía conocerla. En el


primer caso, presupone el conocimiento efectivo por parte del comprador, circunstancia que se observa en
la medida en que ello resulte expresamente previsto en el contrato o si dicho conocimiento surge
acreditado en función de otras circunstancias y elementos probatorios. En el segundo caso, alude a una
presunción de conocimiento en razón de ciertas circunstancias que menciona la norma.

DETERMINACIÓN DE LA ADECUACIÓN DE LA COSA

ART. 1157 Determinación de la adecuación de las cosas al contrato. En los casos de los artículos 1153
y 1154 el comprador debe informar al vendedor sin demora de la falta de adecuación de las cosas a lo
convenido.
La determinación de si la cosa remitida por el vendedor es adecuada al contrato se hace por peritos
arbitradores, excepto estipulación contraria.
Si las partes no acuerdan sobre la designación del perito arbitrador, cualquiera de ellas puede demandar
judicialmente su designación dentro del plazo de caducidad de treinta días de entrega de la cosa. El juez
designa el arbitrador.

Se impone al comprador la obligación de informar la no adecuación de la cosa a lo convenido. Solo


establece que debe hacerlo “sin demora”, lo cual dependerá de las particularidades del caso y la buena fe.

Por otra parte, dispone que la facultad de determinar si es o no adecuada no es de las partes (salvo pacto
en contrario). La deben realizar peritos arbitradores; también se plantea una vía extrajudicial, y por tal
razón, la actuación judicial se limitará a la designación del perito arbitrador si las partes no llegan a un
acuerdo.

Nada se establece acerca de la situación del contrato si las cosas resultan o no adecuadas. No se
encuentra sujeto a condición suspensiva ni resolutoria, es perfecto desde el consentimiento, pero la
adecuación o no influencia en el ejercicio del derecho del comprador a solicitar la resolución por
incumplimiento y los daños que corresponda (en el caso que no esté adecuada; si está adecuada, no
puede solicitar nada de eso).

PLAZO

ART. 1158 Plazo para reclamar por los defectos de las cosas. Si la venta fue convenida mediante
entrega a un transportista o a un tercero distinto del comprador y no ha habido inspección de la cosa, los
plazos para reclamar por las diferencias de cantidad o por su no adecuación al contrato se cuentan desde
su recepción por el comprador.

Se establece una pauta interpretativa con respecto a los plazos para reclamar las diferencias de cantidad o
no adecuación y se alude a la recepción por parte del comprador. Por regla, la entrega al transportista o al
tercero no hacen correr los plazos en cuestión, pero ello no impide que las parte así lo acuerden.

El artículo es de carácter interpretativo y complementario del régimen de impugnación por falta de


adecuación. Dicha regla tiene excepciones: libre pacto de las partes de otro modo de cómputo de plazo y
si cuando la cosa al ser entregada al transportista o tercero pudo ser inspeccionada (interpretación
contrario sensu del 1158)

COMPRAVENTA POR JUNTO

ART. 1159 Compraventa por junto. Si la venta es por una cantidad de cosas “por junto” el comprador no
está obligado a recibir sólo una parte de ellas, excepto pacto en contrario. Si la recibe, la venta y
transmisión del dominio quedan firmes a su respecto.

“cuando las cosas son vendidas en masa, formando un solo todo y por un solo precio”. El comprador
contrata la adquisición de un conjunto de cosas como un todo, sea que exista un precio único y global o se
verifiquen precios diferenciados. La regla legal es que el comprador no está obligado a recibir parte de la
cosa adquirida, excepto que así se haya acordado, ya que eso implicaría desnaturalizar este tipo de venta
y la voluntad de las partes, y particularmente el interés del comprador, de adquirir las cosas como un todo.
No obstante, si el comprador recibe una parte, la trasmisión y el dominio quedarán firmes sobre esa parte.

COMPRAVENTA SUJETA A CONDICIÓN

ART. 1160 Compraventas sujetas a condición suspensiva. La compraventa está sujeta a la condición
suspensiva de la aceptación de la cosa por el comprador si:
a) el comprador se reserva la facultad de probar la cosa;
b) la compraventa se conviene o es, de acuerdo con los usos, “a satisfacción del comprador”.
El plazo para aceptar es de diez días, excepto que otro se haya pactado o emane de los usos. La cosa se
considera aceptada y el contrato se juzga concluido cuando el comprador paga el precio sin reserva o deja
transcurrir el plazo sin pronunciarse.

Contrato sujeto a prueba

El comprador tiene la facultad de apreciar, con cierto margen de amplitud, la cosa, aunque, ello no significa
discrecionalidad arbitraria, sino que aquella facultad deberá ser ejercida en el marco de la razonabilidad
que es propia de la buena fe y, en consecuencia, si el vendedor logra acreditar que la cosa cuenta con las
particularidades prometidas, el comprador carece de facultad para rechazarla y si lo hiciera estaría en
incumplimiento.

Si la mercadería es enviada al comprador a prueba, el destinatario debe efectuar el examen y en caso de


demora está a cargo del vendedor la exigencia de interpelar a la contraparte a fin de que se pronuncie
sobre su aceptación o rechazo. Si el adquirente usa la mercadería a título de dueño su conducta equivale
a aceptación implícita.

Contrato a satisfacción del comprador

“Compraventa ad gustum”, el comprador se reserva el derecho de ensayar el género contratado y de no


perfeccionar la venta si el género no le agrada. Se le confiere un derecho irrestricto para aceptar o
rechazar la cosa. Puede ser expreso o tácito, este último caso si el comprador paga el precio sin hacer
reserva alguna. Lo mismo si se cumple el plazo sin haber hecho declaración alguna.

La condición es que la cosa sea aceptada por el comprador; debe probarla según corresponda con la
naturaleza de la cosa y demás circunstancias.

En tanto al plazo, se establecen 10 días, pero se puede acordar uno distinto. Si el comprador guarda
silencio y vence el plazo, se considera que la cosa ha sido aceptada. Lo mismo se supone si se paga el
precio pactado.

CLÁUSULAS INTERNACIONALES

ART. 1161 Cláusulas de difusión general en los usos internacionales. Las cláusulas que tengan difusión
en los usos internacionales se presumen utilizadas con el significado que les adjudiquen tales usos,
aunque la venta no sea internacional, siempre que de las circunstancias no resulte lo contrario.

Incorpora una regla supletoria al establecer que las cláusulas de uso frecuente en las ventas
internacionales se presumen empleadas con el significado propio de su uso, ya sea venta internacional o
nacional, y salvo que de las circunstancias surja lo contrario. Son las cláusulas qué tienen un uso
extendido en las ventas internacionales; incluye a los “incoterms”. cabe resaltar que la presunción legal en
cuestión puede quedar desvirtuada sí de las circunstancias del caso resulta lo contrario.

CLÁUSULAS DE PAGO CONTRA DOCUMENTO

ART. 1162 Compraventa con cláusula pago contra documentos. En la compraventa de cosas muebles
con cláusula “pago contra documentos”, “aceptación contra documentos” u otras similares, el pago,
aceptación o acto de que se trate sólo puede ser rehusado por falta de adecuación de los documentos con
el contrato, con independencia de la inspección o aceptación de la cosa vendida, excepto que lo contrario
resulte de la convención o de los usos, o que su falta de identidad con la cosa vendida esté ya
demostrada.
Si el pago, aceptación o acto de que se trate debe hacerse por medio de un banco, el vendedor no tiene
acción contra el comprador hasta que el banco rehúse hacerlo.

Introduce la figura de la venta de mercaderías en la que se estipula que el pago del precio se realiza rá por
medio de la apertura de crédito documentario. es la forma habitual de operaciones internacionales. En el
crédito documentario la compraventa que vincula al comprador con el vendedor asume una particularidad:
el vendedor cumple con su obligación de entrega enviando al comprador los títulos representativos de las
mercaderías de modo tal que las cosas vendidas se encuentran representados por los títulos y
documentos en cuestión, de modo que la transferencia de estos implica la de las mercaderías que
representan.

El comprador solicita la apertura de un crédito en un banco y su beneficiario es el vendedor. El banco


asume la obligación de pagar el crédito, independientemente del contrato de compra venta, si el vendedor
presenta los documentos correspondientes. En consecuencia, el banco no debe controlar la mercadería
sino los documentos, cumplimentando las instrucciones de quién le ha dado la orden de pagar
(comprador). Esta operación brinda simultaneidad en las prestaciones, de modo que el vendedor no
expide las mercaderías hasta que no tiene conocimiento de que existe abierto a su favor un crédito
documentario en el que un banco asumió un compromiso firme de pago.

Hola en el momento en el que el banco designado paga o acepta, puede considerarse que el benef iciario
ha cumplido su obligación. Por tal razón en el último párrafo se dispone que si el pago, aceptación o acto
de que se trate, debe hacerse por medio de un banco, el vendedor no tiene acción contra el comprador
hasta que el banco rehúse a hacerlo.

CLÁUSULAS QUE PUEDEN SER AGREGADAS


PACTO DE RETROVENTA

ART. 1163 Pacto de retroventa. Pacto de retroventa es aquel por el cual el vendedor se reserva el
derecho de recuperar la cosa vendida y entregada al comprador contra restitución del precio, con el
exceso o disminución convenidos.
El contrato sujeto a este pacto se rige por las reglas de la compraventa sometida a condición resolutoria.

Alude a la reserva del derecho de recuperar la cosa por parte del vendedor, una vez que ya ha hecho
entrega de esta, y agrega que se rige por las reglas de condición resolutoria.

Presenta ciertos recaudos:

1. Plazo (1167)
2. Que sea incluido en el mismo instrumento de la compraventa sujeta a esa cláusula, ya que si se
pacta por separado se trata de un nuevo contrato de compraventa. Esto es fundamental en tanto a
los efectos frente a terceros.
3. Se haya hechos tradición de la cosa.

Ejercido el derecho que confiere el pacto de retroventa genera la resolución retroactiva del contrato de
compraventa, esto implica que la tradición o la inscripción registral sólo habrá transmitido el dominio
revocable y que las partes se deberán entregar o restituir, de manera recíproca, las prestaciones
convenidas. El cumplimiento de la condición resolutoria obliga a la entrega recíproca de lo que las partes
habían correspondido al tiempo de la celebración del acto. No subsisten los actos administrativos y los
frutos quedan a favor de la parte que los ha apercibido; deja subsistentes los actos de disposición a los
que no alude al referirse a los efectos del cumplimiento de la condición.
Los derechos que hayan adquirido terceros sobre la cosa en razón de actos de disposición sobre la misma
cosa no resultan afectados, en la medida, por supuesto, que esos terceros sean de buena fe. Si se trata de
cosas inmuebles o muebles registrables, el dueño tiene acción real contra terceros, aunque fuesen de
buena fe, que sobre ella aparentemente adquirieron derechos reales o que tengan en su posición por
cualquier contrato.

En las cosas muebles no registrables, el dueño no tiene acción contra el poseedor de buena fe y oneroso,
a menos que sea robada o perdida.

PACTO DE REVENTA

ART. 1164 Pacto de reventa. Pacto de reventa es aquel por el cual el comprador se reserva el derecho
de devolver la cosa comprada. Ejercido el derecho, el vendedor debe restituir el precio, con el exceso o
disminución convenidos.
Se aplican las reglas de la compraventa bajo condición resolutoria.

Contempla la hipótesis contraria al pacto de retroventa, ya que es el comprador el que ejerce el derecho a
devolver la cosa.

En el actual CCyC se admite que ambos pactos se apliquen a la venta de cosas muebles e inmuebles
como a la de bienes raíces, y establece un plazo de 2 a 5 años dependiendo de qué cosa sea.

PACTO DE PREFERENCIA

ART. 1165 Pacto de preferencia. Pacto de preferencia es aquel por el cual el vendedor tiene derecho a
recuperar la cosa con prelación a cualquier otro adquirente si el comprador decide enajenarla. El derecho
que otorga es personal y no puede cederse ni pasa a los herederos.
El comprador debe comunicar oportunamente al vendedor su decisión de enajenar la cosa y todas las
particularidades de la operación proyectada o, en su caso, el lugar y tiempo en que debe celebrarse la
subasta.
Excepto que otro plazo resulte de la convención, los usos o las circunstancias del caso, el vendedor debe
ejercer su derecho de preferencia dentro de los diez días de recibida dicha comunicación.
Se aplican las reglas de la compraventa bajo condición resolutoria.

Tiene doble regulación: arts. 997 y 998 (contratos en general) y en el articulado sobre la compraventa
(1165, 1166, 1167 y 1169). El pacto genérico es trasmisible a terceros, en cambio la preferencia pactada
en una compraventa “es personal y no puede cederse ni pasarse a los herederos”.

Este pacto otorga el derecho al vendedor a comprar la cosa, que previamente había enajenado, con
prelación frente a otros potenciales adquirientes, si el comprador decide enajenarla. Se puede hacer valor
tanto si pretende enajenarla totalmente o una fracción.

No obliga al comprador a enajenar ni al vendedor a comprar, es un derecho de ambos y decidirán si lo


ejercen o no, en función de la circunstancia del caso. Si el vendedor decide ejercer la preferencia, nacerá
un nuevo contrato de compraventa, en el que el vendedor anterior será el nuevo comprador.

Se trata de un derecho personal que no puede ser cedido ni trasmitido a herederos, por ende, tampoco
puede ser ejercido por los acreedores del vendedor por subrogación. ¿Las partes podrían pactar lo
contrario? Si, si el comprador que confiere el derecho de preferencia renuncia expresamente al carácter
personal y acepta sin vicios la posibilidad de que la preferencia pueda ser trasmitida.

Venta particular y venta en subasta publica

En ambos casos el comprador debe informar al vendedor su decisión de enajenar la cosa, a fin de que
decida si ejerce o no su derecho de prelación. La norma se limita a señalar que se debe informar los
detalles de la operación proyectada, lo que no solo se agota en el precio, sino que incluye también cosas
como plazo, lugar de pago, etc. Además, en la subasta se debe informar la fecha y lugar donde se
realizará.

La principal duda es si el efecto de la prelación es le mismo en ambos casos, o si, al ser las condiciones
de la subasta fijadas por que está a cargo de ella y al ser el precio el resultado de la puja, el derecho de
preferencia o prelación solo redunda en la posibilidad de intervenir en el remate pero no implica la facultad
de reclamar la cosa ofreciendo el mismo precio que ofrezca el mejor postor. Caben dos respuestas:

1) No es la misma situación una enajenación privada y una subaste pública. Se podría presumir que
el comprador cumple con su obligación anoticiando al vendedor de la realización de la subasta, en
cuyo caso, en rigor de verdad, el vendedor carecería de una preferencia. Su derecho se limita a ser
informado pero no podría ejercer preferencia alguna respecto de un 3º que ha resultado ganador de
la subasta. Otra incógnita que se presenta se refería a la consecuencia por el incumplimiento del
comprador por no avisar al vendedor de la subasta.
2) No hay razones de suficiente peso como para negar el ejercicio pleno de la preferencia en ocasión
de una subasta. Sobre todo si las cosas subastadas contaren con alguna inscripción o registración
que permitiera conocer a los terceros la existencia del derecho de preferencia. Lo propio, si aún, no
siendo bienes registrables o que estuvieren bajo cierta inscripción se pudiese acreditar el
conocimiento de la existencia de la preferencia (ej. El derecho de prelación figurase en las
condiciones de la subasta o en las particularidades de la cosa subastada que se detalla en los
avisos). Rivera se inclina por esta solución.

Condiciones diferentes, plazos y formas.

El CCyC no resuelve la situación que el vendedor ofrece condiciones diferentes a la propuesta que
trasmite el comprador. A fin de evitar la subjetividad qué tal circunstancia podría acarrear, es lógico que el
vendedor se encuentre obligado a ofertar con las mismas condiciones propuestas por el 3º. El vendedor de
pagar el precio que el comprador hubiera hallado y debe satisfacer cualesquiera otras ventajas que el
comprador hubiera encontrado y si no las pudiera satisfacer, queda sin efecto la preferencia.

El vendedor dispone de 10 días desde que recibe la comunicación, siempre que no surja otro plazo. Si
ejerce su efecto en ese plazo, su derecho caduca.

La norma no indica cuál es la forma de la comunicación ni la manera en la que el vendedor debe avisar su
decisión. Por lo tanto, salvo pacto en contrario, rige la libertad de formas.

PACTOS AGREGADOS A LA COMPRAVENTA DE COSAS REGISTRABLES

ART. 1166 Pactos agregados a la compraventa de cosas registrables. Los pactos regulados en los
artículos precedentes pueden agregarse a la compraventa de cosas muebles e inmuebles. Si la cosa
vendida es registrable, los pactos de retroventa, de reventa y de preferencia son oponibles a terceros
interesados si resultan de los documentos inscriptos en el registro correspondiente, o si de otro modo el
tercero ha tenido conocimiento efectivo.
Si las cosas vendidas son muebles no registrables, los pactos no son oponibles a terceros adquirentes de
buena fe y a título oneroso.

Los tres pactos son oponibles si resultan de los documentos inscriptos o si de otro modo el tercero ha
tenido conocimiento efectivo de ellos. Si son cosas no registrables, tales pactos son oponibles en general,
pero no respecto de adquirientes de buena fe a título oneroso. La norma considera de importancia el
conocimiento de los pactos: si son cosas registrables, se los puede conocer por la publicidad, pero si no lo
son, será necesario acreditar que el tercero es de mala fe (conocía el pacto) o que su adquisición fue a
título gratuito.
Pacto de retroventa y los terceros: si el tercero conoció o pudo conocer la existencia del pacto, le resulta
oponible. La retroventa actúa como una condición resolutoria y, por consiguiente, una vez producida la
condición, se resuelve el contrato y todos los derechos del tercero que cuentan con origen o causa en
actos de disposición del comprador, se deben retrotraer y quedar sin efecto.

Pacto de reventa y los terceros: se plantea la misma solución que en el caso anterior

Pacto de preferencia y los terceros: si el tercero conocía o pudo conocer la existencia del pacto, le es
oponible y no podrá hacer valer los derechos que hubiera adquirido el comprador. La enajenación de la
cosa a un tercero sin que se haya dado aviso al vendedor originario de las condiciones de la operación de
manera previa, es inválida ya que es el propio tercero quien debió cerciorarse de que se comunicó al
vendedor las condiciones de la operación y de que había vencido el plazo para el ejercicio de la
preferencia.

PLAZOS

ART. 1167 Plazos. Los pactos regulados en los artículos precedentes pueden ser convenidos por un
plazo que no exceda de cinco años si se trata de cosas inmuebles, y de dos años si se trata de cosas
muebles, contados desde la celebración del contrato.
Si las partes convienen un plazo mayor se reduce al máximo legal. El plazo establecido por la ley es
perentorio e improrrogable.

La validez de los pactos no puede exceder de 5 o de dos años, dependiendo de que sean inmuebles o
muebles respectivamente. Una vez cumplido el plazo, el vendedor de una cosa se ve imposibilitado de
recuperar el bien enajenado mediante la aplicación de un pacto, ya que el comprador deviene propietario
irrevocable y queda facultado para disponer libremente de aquella.

Un aspecto controvertido es el hecho de que las partes no puedan pactar plazos mayores a los legales;
esto es así debido a que lo que se busca es evitar la incertidumbre que aquellos pactos pueden generar
sobre el dominio de una cosa, lo cual impacta en el tercero adquiriente. Sin embargo, Rivera no comparte,
ya que, para él, no se trata de acuerdos ordinarios, por el contrario, son instituciones cuya utilización es
muy puntual y se limita a casos concretos en que los intereses comprometidos trascienden una mera
operación inmobiliaria.

VENTA CONDICIONAL

ART. 1168 Venta condicional. Presunción. En caso de duda, la venta condicional se reputa hecha bajo
condición resolutoria, si antes del cumplimiento de la condición el vendedor hace tradición de la cosa al
comprador.

Si la venta estuviera sujeta a condición suspensiva no se encontraría obligado el vendedor a efectuar la


tradición de la cosa, sí lo está el vendedor bajo condición resolutoria. Desde luego se trata de una
presunción legal ante una situación determinada, pero las partes pueden pactar en sentido contrario, es
decir, aun con entrega previa de la cosa la condición acordada sea suspensiva o resolutoria.

Si la condición es suspensiva, mientras eso no ocurra el vendedor no está obligado a entregar la cosa
vendida ni el comprador está obligado a pagar el precio; en caso haberlo hecho, si finalmente la condición
no se cumple puede, reclamar que se le restituya. En este supuesto, aun cuando el vendedor hubiera
entregado a la cosa antes de que se cumpla la condición, el comprador no adquiere dominio de la misma.

Sí es una condición resolutoria, ambas partes deben cumplir con las obligaciones asumidas como si la
venta no fuese condicional. Cumplida la condición deben devolverse recíprocamente la cosa entrega y el
precio pagado.
EFECTO DE LA COMPRAVENTA SUJETA A CONDICIÓN RESOLUTORIA

ART. 1169 Efecto de la compraventa sujeta a condición resolutoria. La compraventa sujeta a condición
resolutoria produce los efectos propios del contrato, pero la tradición o, en su caso, la inscripción registral,
sólo transmite el dominio revocable.

Esta circunstancia incluye a los contratos que contengan un pacto de reventa, retroventa o preferencia. Se
producen todos los efectos propios y se deben cumplir las obligaciones, pero la tradición o inscripción es
revocable, y una vez cumplida la condición, se debe restituir.
UNIDAD 2
LA PROBLEMÁTICA EN EL CC DE VÉLEZ Y EN LA LEY 17.711
El código civil no contenía una disposición como la que actualmente se encuentra en el CCyC. Refería al
boleto de compraventa únicamente en dos normas que disciplinaban algunos pocos aspectos relativos a
este instrumento: el art. 1185 bis, incorporado por la ley 17711 que regulaba la oponibilidad del boleto al
concurso o quiebra del vendedor y el art. 2355, cuyo último párrafo, también incorporado por la ley, reputaba
legítimamente la adquisición de la posesión de inmuebles de buena fe, mediando boleto de compraventa,
en una redacción que generó polémicas doctrinarias y jurisprudenciales.
Vale recordar las dos tesis principales en tanto a la regulación del boleto de compraventa: la primera sostiene
que el boleto de compraventa inmobiliario instrumenta el contrato de compraventa, aun cuando no podría
reputarse título suficiente para la adquisición del dominio, para lo cual se requiere la escritura pública. Se
consideró que el boleto era un contrato definitivo, ya que la escritura no es un recaudo de la compraventa
en sí misma, sino de la transferencia de la propiedad. Y la segunda sostiene que el boleto es un precontrato
o promesa de venta por el cual las partes se obligan a otorgar con posterioridad el verdadero contrato de
compraventa formalizado en una escritura pública.
El CC disponía que el requisito para la transferencia de bienes inmuebles era la compraventa instrumentada
en escritura pública. Sin embargo, en caso de contar con un instrumento privado, no formalizado por
escritura pública (boleto), ello podría ser susceptible de incidir en los derechos que se transmitían, en cómo
se transmitían y en si eran oponibles o no frente a terceros.
Según el art. 2505 del CC la adquisición o transmisión de derechos reales sobre inmuebles solo debería
juzgarse perfeccionada mediante la inscripción de los respectivos títulos en los registros competentes y no
eran oponibles a terceros mientras no estuvieran registradas. Pero el art. 2355 consideraba legítima la
adquisición de la posesión de inmuebles de buena fe si mediaba boleto de compraventa. Frente a esto, se
interpretaba que el art. 2505 establecía una norma general que reconocía dos excepciones: la hipótesis del
2355 in fine y la del 1185 que tornaba oponibles los boletos al concurso o quiebra del vencedor cuando se
pagó el 25% del precio.
EFECTOS DEL BOLETO EN EL CC
Producía el efecto de colocar al titular del boleto en situación de comprador con la facultad de exigirle al
vendedor la transferencia del dominio, según las formalidades de rigor. Por otra parte, convertía la
posesión adquirida por el comprador en legítima y permitía oponer al concurso del vendedor la compra del
inmueble si se pagó el 25%.
PROBLEMA DE LAS PRIORIDADES
Una de las discusiones es la referida a que ocurre cuando quien ha adquirido un inmueble por boleto de
compraventa se ve perturbado por un tercero acreedor del titular registral que lo ha embargado o
hipotecado. Se plantean entonces dos situaciones:

 Embargo anterior al boleto: el conflicto se resuelve a favor del primero en el tiempo, no solo por el
principio “primero en el tiempo, primero en el derecho”, sino también porque el comprador por
medio del boleto pudo y debió conocer el estado jco. del inmueble antes de suscribir el boleto.
 Embargo posterior al boleto: el comprador del boleto realizo las diligencias necesarias y cuando se
encontraba en espera de la escrituración por parte del vendedor, un acreedor de este ultimo solicita
y obtiene un embargo sobre el inmueble. La solución varía dependiendo de si se inscribió o no el
boleto; si se lo inscribió el embargante posterior no puede pretender mejor derecho que el
adquiriente, puesto que la prioridad de este surge del mismo registro.
Si no se lo ha registrado, surgía el verdadero conflicto por la interpretación del artículo 1185 bis:
“los boletos de compraventa de inmuebles otorgados a favor de adquirientes de buena fe, serán
oponibles al concurso o quiebra del vendedor si se hubiere abonado el 25% del precio. El juez
podrá disponer en estos casos que se otorgue al comprador la escritura traslativa del dominio”.
Una corriente más restrictiva consideraba que solo podría aplicarse a aquellos casos contemplados
en el artículo, es decir concurso y quiebra, de modo que quien tiene la posesión del bien y ha
abonado el precio no es titular de un mejor derecho que el acreedor. Pero otra postura más flexible
sostenía que se extendía su aplicación a las ejecuciones individuales, de modo que el boleto iba a
triunfar por sobre el reclamo del acreedor, siempre que acreditara los extremos de la norma y que
el crédito del comprador sea posterior al embargo.

PROBLEMÁTICA ACTUAL. INMUEBLES

El nuevo código no resuelve explícitamente la naturaleza del contrato de compraventa, pero lo hace de
manera implícita.
El CCyC soluciona, en sus arts. 1170 y 1171, la controversia entre el poseedor de buena fe con boleto y el
acreedor embargante titular registral. Deja a salvo el derecho del comprador de buena fe en los supuestos
de ejecuciones individuales y concursos o quiebras del vendedor respectivamente, en tanto el adquiriente
cumpla los requisitos establecidos en cada una de esas normas.
Art. 1170  Boleto de compraventa de inmuebles. El derecho del comprador de buena fe tiene prioridad
sobre el de terceros que hayan trabado cautelares sobre el inmueble vendido si:
a) el comprador contrató con el titular registral, o puede subrogarse en la posición jurídica de quien lo hizo
mediante un perfecto eslabonamiento con los adquirentes sucesivos;
b) el comprador pagó como mínimo el veinticinco por ciento del precio con anterioridad a la traba de la
cautelar;
c) el boleto tiene fecha cierta;
d) la adquisición tiene publicidad suficiente, sea registral, sea posesoria.
Esta norma amplía los efectos del boleto y le concede oponibilidad no solo en el concurso y quiebra, sino
también ante acreedores individuales que tienen derechos sobre el bien adquirido e, incluso, detalla las
condiciones que se exigen a tal efecto. Esta norma ratifica la posición que califica al boleto como un
verdadero y pleno contrato de compraventa ya que refiere al inmueble vendido y al comprador, nociones
que serían contradictorias si no se confiere tal carácter al boleto.
En este marco, el boleto de compraventa es un contrato nominal, bilateral conmutativo, consensual de
carácter oneroso que conlleva obligaciones recíprocas: el vendedor es deudor en el otorgamiento de la
escritura, de la entrega de la cosa debiendo hacer la tradición de la misma para la constitución del dominio
y la inscripción de la escritura o título; y el comprador es acreedor de la prestación del vendedor y a su vez
debe la suma de dinero.
La norma, además, le otorga al comprador de buena fe prioridad sobre terceros cautelares, en tanto aquel
cumpla con determinadas condiciones. El boleto de compraventa no trasmite la propiedad de la cosa, sino
que el vendedor promete hacerlo ya que el comprador no adquiere el dominio por medio del contrato, sino
que adquiere una acción personal contra el vendedor.
Ahora bien, nada se establece en caso de colisión entre el adquiriente por boleto y el acreedor hipotecario.
Solo se alude a los terceros que hayan trabado cautelares sobre el inmueble, excluyéndose implícitamente
a los terceros no cautelares y titulares de derechos reales sobre el bien (acreedores de bienes
hipotecarios).
Caben dos lecturas de la norma: una más amplia, que incluye en el concepto de tercero al acreedor
hipotecario. En este sentido, se podría considerar que el comprador del boleto prevalece si se cumple con
los recaudos del 1170 y ello debería ser conteste al criterio que la mínima diligencia le imponía al acreedor
verificar la posesión del inmueble.
Una segunda interpretación literal no incluye al acreedor hipotecario dado que no lo menciona
expresamente. Ello sería coherente con el hecho de que la hipoteca es un derecho real que no se ejerce
por la posesión y por consiguiente tal circunstancia hace discutible exigir la misma diligencia al acreedor
hipotecario que a aquel que pretende adquirir la propiedad y cuenta con un boleto. La no inclusión de la
hipótesis genera criterios contrapuestos.

CONDICIONES DE LA PRIORIDAD
Buena fe: para que el boleto sea oponible el comprador debe haber contratado de buena fe con el propietario
del inmueble conforme las constancias registrales, o puede subrogarse en la posición jca. de quien lo hizo
mediante un perfecto eslabonamiento con los adquirientes sucesivos. Se alude al supuesto de sucesivas
cesiones del boleto de compraventa. El cesionario del boleto, que acredite la existencia de una regular
cadena de transmisiones hasta llegar a quien ha vendido por boleto, podrá hacer valer tales contratos y
prevalecer frente a terceros. Se trata de una aplicación del ppio. nemo plus iuris y, por lo tanto, debe
acreditarse el encadenamiento entre adquirientes sucesivos.
Se exige que el comprador debe ser de buena fe y justamente por ello se alude a la necesidad de a ver
contratado con el titular registral. Se le exige al comprador un mínimo grado de certeza y prudencia al
contratar, ya que deberá constatar quien es el titular registral mediante un informe de dominio.
El concepto de buena fe refiere a la conducta del adquiriente durante la concentración del negocio jurídico
que no solo se ha asegurado las condiciones de dominio del inmueble cuya titularidad pretende, sino que
además debe haber ignorado la situación crediticia de su vendedor y la existencia de acreedores con
derecho suficiente para ejecutar la cosa vendida, ya que cuando se trata de cosas registrables, la buena fe
requiere el examen previo de la documentación y constancias registrales, así como el cumplimiento de los
actos de verificación.
Para la transmisión de la posesión por medio de un boleto, el extremo fundamental consiste en que el boleto
resulte bonificado por el pago de una parte sustancial del precio, unido a que el trasmisor conste como
propietario en el ordenamiento de los registros y a que la certidumbre de la operación coincida con la fecha
cierta del instrumento.
Pago de una parte del precio: La norma exige que el comprador haya pagado el 25% del precio con
anterioridad a la traba de la medida cautelar y se mantiene así la misma solución prevista por el CC.
Fecha cierta: otro recaudo que impone el artículo es que el boleto tenga fecha cierta, en línea con la
jurisprudencia mayoritaria. Se debe plantear el recaudo a partir de las circunstancias del caso. Por ej. si bien
es regla la exigencia de la fecha cierta, la misma cede ante la presencia de certidumbre fáctica de su
existencia anterior al embargo.
Publicidad registral o posesoria: Se exige que el boleto cuenta con publicidad, la cual puede ser registral o
posesoria. Sin duda que las mayores divergencias interpretativas girarán en torno a dar por configurado el
requisito de la publicidad suficiente por via posesoria, colocada en pie de igualdad con la registral.
El requisito de la posesión es determinante, ya que ella hace a la publicidad del derecho que esgrime el
adquiriente del inmueble por boleto. En la medida en que dicha posesión es pública y pacífica, los terceros
pudieron tomar conocimiento de la relación de hecho existente entre el adquiriente y el inmueble. No se
puede desconocer el valor superior de la publicidad registral, pero la posesoria constituye la exteriorización
de una situación jurídica real, de trascendencia publicitaria si la apreciamos ejercida y prolongada en el
tiempo durante el lapso razonable.
Los recaudos parecen ser excluyentes, si existe publicidad registral, no es necesario acreditar la publicidad
posesoria. La inscripción del boleto tiene efecto publicitario, de modo que, si se lo inscribe, la discusión con
el tercero embargante se limita a una cuestión temporal de quién obtuvo primero la inscripción. Distinto es
el caso en que la posesión por parte del tenedor del boleto precede a la inscripción del mismo, y el embargo
se traba antes de dicha inscripción; en ese caso, el adquiriente que desea oponer el boleto a ese acreedor
deberá probar la posesión anterior, y no basta una mera declaración, sino que se debe acreditar la entrega
efectiva.
OPONIBILIDAD (Código comentado)
Art. 1171  Oponibilidad del boleto en el concurso o quiebra Los boletos de compraventa de inmuebles de
fecha cierta otorgados a favor de adquirentes de buena fe son oponibles al concurso o quiebra del vendedor
si se hubiera abonado como mínimo el veinticinco por ciento del precio. El juez debe disponer que se otorgue
la respectiva escritura pública. El comprador puede cumplir sus obligaciones en el plazo convenido. En caso
de que la prestación a cargo del comprador sea a plazo, debe constituirse hipoteca en primer grado sobre
el bien, en garantía del saldo de precio.
El supuesto de oponibilidad del boleto de compraventa al concurso o quiebra del vendedor ya había sido
incorporado por la ley 17.711 en el art. 1185 bis CC, como así también en el art. 146 de la Ley de Concursos
y Quiebras. La redacción prevista por el art. 1171 CCyC recepta las críticas que se habían formulado al
derogado art. 1185 bis CC, pues para que el boleto de compraventa de inmuebles sea oponible al concurso
o quiebra del vendedor, deben cumplirse los requisitos que se enumeran a continuación:
a) El adquirente debe ser de buena fe, esto es, desconocer el estado de cesación de pagos del
vendedor.
b) Se haya abonado el veinticinco por ciento (25%) del precio.
Efectos: En caso de que el boleto resulte oponible al concurso o quiebra del vendedor, el art. 1171 CCyC
dispone que:
a) el juez debe ordenar que se otorgue la respectiva escritura pública. Con esta redacción se resuelve la
cuestión de si el otorgamiento de la escritura era facultativo para el juez, como parecía desprenderse del
derogado art. 1185 bis CC;
b) el comprador puede cumplir sus obligaciones en el plazo convenido. En caso de que la prestación a cargo
del comprador sea a plazo, debe constituirse hipoteca en primer grado sobre el bien, en garantía del saldo
de precio.

VENTA DE LOTES EN MENSUALIDADES (LEY 14005 Y 23366)


(A partir de acá es de una carpeta, pues no estaba ni en Borda ni en Rivera)
En el negocio inmobiliario se ha difundido la modalidad de venta de lotes por mensualidades. Esta modalidad
consiste en que se pagan 60, 80, 100 o 120 mensualidades, y el comprador tiene el derecho de exigir la
escrituración luego de abonar 20 o 25 cuotas; si el comprador se atrasa en cierto número de mensualidades,
se puede resolver el contrato sin necesidad de constitución en mora.
Entre las ventajas que ha tenido, es que ha facilitado el acceso a la propiedad privada a numerosas personas
de modestos recursos, es un factor valioso del progreso. Pero también se prestó para abusos y
defraudaciones. La jurisprudencia había puesto algunos limites, por ej. resolviendo que el pacto comisorio,
el cual no podía hacerse valer después de un cierto número de cuotas o si se habían introducido mejoras
importantes. El comprador estaba expuesto a que el vendedor, con quien sólo había firmado un boleto
privado, escriturara el terreno a nombre de un 3° o lo hipotecara, o a que los acreedores del vendedor
ejecutaran sus bienes y vendieran el terreno en el cual quizás había edificado su propia casa.
Estos peligros han sido conjurados por la ley 14005.
LEY 14005: INMUEBLES, NORMAS PARA SU VENTA (MODIFICADA POR 23266)
ART 1º - Los contratos que tengan por objeto la venta de inmuebles fraccionados en lotes, cuyo precio haya
de ser satisfecho por cuotas periódicas, quedan sometidos, como forma esencial para su validez a las
condiciones y requisitos establecidos en la presente ley cuando la escritura traslativa de dominio no se
otorgue de inmediato.
ART 2º - (MODIFICADO POR LEY 23266) El propietario de inmueble que desee venderlo en la forma
prevista en el artículo anterior hará anotar en el Registro de la Propiedad Inmueble que corresponda a la
ubicación del bien, su declaración de voluntad de proceder a la venta en tal forma, acompañando a la vez
un certificado de escribano de registro sobre la legitimidad extrínseca del título y un plano de subdivisión con
los recaudos que establezcan las reglamentaciones respectivas.
Si comenzada la venta de lotes, el vendedor no hubiera cumplido con la anotación, luego de ser constituido
en mora por cualquiera de los interesados podrán estos solicitarla directamente, soportando el incumplidor
los gastos que demande la gestión, pudiendo ser descontadas las sumas invertidas de los saldos pendientes
de pago al vendedor.
La comisión de la anotación por parte del vendedor lo hará pasible, además, de una multa igual al importe
total del impuesto inmobiliario del año en curso, de todos los lotes que comprenden el fraccionamiento.
ART 3º- La anotación a que se refiere el artículo precedente, sólo procederá si el inmueble estuviere libre
de todo gravamen y su propietario en condiciones para disponer.
Si el bien estuviere hipotecado, podrá efectuarse la anotación siempre que el acreedor o los acreedores
acepten la división de la deuda en los diferentes lotes, o cuando fueren compelidos judicialmente a ella. La
división de la deuda extingue el derecho del acreedor o los acreedores a perseguir el pago del crédito contra
la totalidad del inmueble.
ART 4º- (MODIFICADO POR LEY 23266) Celebrado el contrato y dentro de los 30 días de su fecha, el
vendedor deberá proceder a la anotación provisoria del instrumento que entregue al comprador, en el
Registro de la Propiedad Inmueble.
Dicho instrumento deberá contener:
a) Nombre y apellido de los contratantes, nacionalidad, estado civil, edad, domicilio, lugar y fecha en que se
otorgue. El domicilio constituido del comprador, deberá ser su domicilio real;
b) Individualización del bien con referencia al plano de loteo, ubicación, superficie, límite y mejoras
existentes;
c) Precio de venta que será fijo e inamovible, el que se expresará en moneda de curso legal en el país; la
actualización de las cuotas mensuales no podrá superar el índice de aumento del salario real; la forma de
pago y los intereses convenidos;
d) Correlación entre el título del vendedor y su antecesor en el dominio;
e) La designación del escribano interviniente por parte del comprador;
f) Especificación de los gravámenes que afecten al inmueble, con mención de los informes oficiales que lo
certifiquen;
g) La competencia de la justicia ordinaria con jurisdicción en el lugar en que se encuentre el bien objeto del
contrato.
En las libretas de pago, cuando existen, deberá estar trascripto el boleto de compraventa.
La omisión de los requisitos esenciales podrá hacer pasible al vendedor de las mismas sanciones contenidas
en el artículo 2.
ART 5º - (MODIFICADO POR LEY 23266) La anotación del inmueble de acuerdo al artículo 2 inhibirá al
propietario para su enajenación en forma distinta a la prevista en esta ley, salvo el caso de desistimiento
expresado por escrito ante el Registro de la Propiedad Inmueble. Si ya se hubieran enajenado uno o más
lotes o fracción, el desistimiento no producirá consecuencias sobre estas operaciones. El vendedor no podrá
dar un destino distinto -al originariamente previsto- al sector que con su desistimiento se excluye.
El ocultamiento y/o violación de estas últimas circunstancias hará pasible al vendedor de las sanciones
previstas en el artículo 2.
ART 6º - En caso de conflicto entre adquirentes de lotes y terceros acreedores del enajenante, se observarán
los siguientes principios:
1º) El comprador que tuviere instrumento inscripto será preferido a cualquier acreedor para la escrituración
de la fracción adquirida;
2º) Los embargos e inhibiciones contra el vendedor, ulteriores a la fecha del otorgamiento del instrumento
prenotado, sólo podrán hacerse efectivos sobre las cuotas impagas.
ART 7º - (MODIFICADO POR LEY 23266) El comprador podrá reclamar la escrituración después de haber
satisfecho el veinticinco por ciento (25%) del precio y su otorgamiento deberá concretarse dentro de los 30
días posteriores a partir de la fecha de la intimación. Esta facultad es irrenunciable y nula toda cláusula en
contrario, pudiendo el vendedor exigir garantía hipotecaria por el saldo de precio.
ART 8º - El pacto comisorio por falta de pago, no podrá hacerse valer después que el adquirente haya
abonado la parte de precio que se establece en el artículo anterior, o haya realizado construcciones
equivalentes al cincuenta por ciento del precio de compra.
ART 9º - (MODIFICADO POR LEY 23266) El comprador podrá abonar la totalidad de la deuda o pagar con
anticipación al vencimiento de los plazos convenidos beneficiándose con la reducción total o proporcional
de los intereses, que deberá efectuar el vendedor.
ART 10. – (MODIFICADO POR LEY 23266) El comprador que transfiera el contrato deberá anotar esta
transferencia en el Registro de la Propiedad Inmueble, pudiendo hacerlo también el nuevo adquiriente.
ART 11. – (MODOFICADO POR LEY 23266) Los escribanos intervinientes percibirán como honorario el
mismo que autoriza la ley respectiva, cuando el monto de la operación estuviera dentro de los valores
máximos admitidos para la afectación al régimen de “bien de familia”. Las escrituras -respecto del
comprador- estarán eximidas del pago de impuestos y/o tasas, así como de todo gasto por la entrega de
constancias y/o certificados que deban otorgar los organismos pertinentes, siempre que la valuación fiscal
estuviera en los máximos estipulados en la primera parte para el ámbito de la Capital Federal y el territorio
Nacional de la Tierra del Fuego, Antártica e Islas del Atlántico Sur.
ART 12.- (MODIFICADO POR LEY 23266) Los Mandatarios, en los contratos que celebren sobre lotes para
vivienda única, serán solidariamente responsables en el cumplimiento de la presente ley.
ART 13.- (INCORPORADO POR LEY 23266) Sin perjuicio de los beneficios que acuerda esta ley, rigen
además, para los adquirentes de lote único para vivienda única, las disposiciones contenidas en los artículos
4°, inciso e), 11 y 12.
Las infracciones a esta disposición serán penadas con cinco veces la valuación fiscal de él o los bienes de
que se trata.
(art. Incorporado por ley 23266 y vetado por el PE por decreto 2015/85)
ART 14.- (INCORPORADO POR LEY 23266) La presente ley es de orden público, complementaria del
Código Civil y comenzará a regir a los treinta (30) días de su promulgación.
COMPRAVENTA DE BIENES MUEBLES Y MUEBLES REGISTRABLES

VENTA DE AUTOMOTORES
La venta de automotores está sometida a las reglas generales con relación al contrato y a normas
especiales para la transmisión del dominio.
Son considerados automotores: automóviles, camiones, inclusive los llamados tractores para
semirremolque, camionetas, rurales, jeeps, furgones de reparto, ómnibus, las maquinarias agrícolas,
incluidos tractores, grúas, maquinarias viales y todos aquellos que se autopropulsen.
El título para la transmisión es el contrato, estando sometida a un régimen de inscripción dominial
constitutivo: sólo produce efectos entre las partes y con relación a terceros desde la fecha de su
inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad Automotor. La autoridad de aplicación es la Dirección
Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y de Créditos Prendarios.
Cualquiera de las partes puede solicitar la inscripción dominial ante el registro que corresponda. El
automotor tiene como lugar de radicación, para todos sus efectos, el del domicilio del titular del dominio o
el de su guarda habitual. Sin perjuicio de esa facultad, el comprador tiene la carga registral de solicitar la
inscripción dentro de diez días de celebrado el acto, presentando una solicitud. Si no lo hace, el
transmitente puede revocar la autorización para circular el automotor. Esta denominada denuncia de venta
es una facultad irrenunciable y es nula toda cláusula que la prohíba o limite.
La inscripción de buena fe (convencido de ser propietario, solo excusable bajo ignorancia o error
excusable) de un automotor en el registro confiere al titular de la misma la propiedad del vehículo y el
poder de repeler cualquier acción de reivindicación, si el automotor no hubiese sido hurtado o robado; el
propietario podrá reivindicarlo contra quien lo tuviese inscripto a su nombre, debiendo resarcirlo de lo que
hubiese abonado si la inscripción fuera de buena fe. El que tuviese inscripto a su nombre un automotor
hurtado o robado podrá repeler la acción reivindicatoria transcurridos dos (2) años de la inscripción,
siempre que durante ese lapso lo hubiese poseído de buena fe y en forma continua.
Hasta tanto se inscriba la transferencia, el transmitente será civilmente responsable por los daños y
perjuicios que se produzcan con el automotor, en su carácter de dueño de la cosa. No obstante, si con
anterioridad al hecho que motiva su responsabilidad, el transmitente hubiera comunicado al Registro que
hizo tradición del automotor, se reputará que, al adquirente, o quienes de este último hubiesen recibido el
uso, la tenencia o la posesión de aquél, revisten con relación al transmitente el carácter de terceros por
quienes él no debe responder, y que el automotor fue usado en contra de su voluntad.
El decreto ley 6582/58 establece en su art. 1 que la transmisión del dominio de los automotores deberá
formalizarse por instrumento público o privado y sólo producirá efectos entre las partes y con relación a
terceros desde la fecha de su inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad del Automotor.

CABALLOS DE CARRERA Y OTROS ANIMALES DE RAZA


Art. 1. La inscripción de animales equinos de sangre pura de carrera en los Registros Genealógicos
reconocidos por el Ministerio de Agricultura y Ganadería acredita su origen, calidad como ejemplares de
pedigrée y la propiedad a favor del titular. Se considerarán como tales Registros Genealógicos los
actualmente existentes, los cuales deberán ajustar su organización y funcionamiento a las condiciones que
establezca el Poder Ejecutivo Nacional, que los controlará a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería,
así como a los que, de acuerdo con dichas condiciones, se reconozcan en el futuro.
Art. 2. La trasmisión del dominio de los animales a que se refiere el artículo anterior sólo se perfeccionará
entre las partes y respecto de terceros mediante la inscripción de los respectivos actos en los Registros
Genealógicos.

AERONAVES: Sigue el sistema de las cosas muebles entre las partes, pero para su oponibilidad es
necesario la inscripción en el registro nacional de aeronaves. Se puede hacer por instrumento público o
privado autenticado.

BUQUES: Es necesaria la escritura pública o documento privado autenticado bajo pena de nulidad. Para
buques de más de 10 toneladas, por instrumento privado con firma autenticada. En ambos casos debe
inscribirse en el registro nacional de buques.
COMPRAVENTAS ESPECIALES. LEY 11867. SUBASTAS
ARTICULO 1º-Declárase elementos constitutivos de un establecimiento comercial o fondo de comercio, a
los efectos de su transmisión por cualquier título: las instalaciones, existencias en mercaderías, nombre y
enseña comercial, la clientela, el derecho al local, las patentes de invención, las marcas de fábrica, los
dibujos y modelos industriales, las distinciones honoríficas y todos los demás derechos derivados de la
propiedad comercial e industrial o artística.
ARTICULO 2º-Toda transmisión por venta o cualquier otro título oneroso o gratuito de un establecimiento
comercial o industrial, bien se trate de enajenación directa y privada, o en público remate, sólo podrá
efectuarse válidamente con relación a terceros, previo anuncio durante cinco días en el Boletín Oficial de
la Capital Federal o provincia respectiva y en uno o más diarios o periódicos del lugar en que funcione el
establecimiento, debiendo indicarse la clase y ubicación del negocio, nombre y domicilio del vendedor y
del comprador, y en caso que interviniesen, el del rematador y el del escribano con cuya actuación se
realizará el acto.
ARTICULO 3º-El enajenante entregará en todos los casos al presunto adquirente una nota firmada,
enunciativa de los créditos adeudados, con nombres y domicilios de los acreedores, monto de los créditos
y fechas de vencimientos si las hay, créditos por los que se podrá solicitar de inmediato las medidas
autorizadas por el artículo 4º, a pesar de los plazos a que puedan estar subordinados, salvo el caso de la
conformidad de los acreedores en la negociación.
ARTICULO 4°-El documento de transmisión sólo podrá firmarse después de transcurridos diez días desde
la última publicación, y hasta ese momento, los acreedores afectados por la transferencia, podrán notificar
su oposición al comprador en el domicilio denunciado en la publicación, o al rematador o escribano que
intervengan en el acto reclamando la retención del importe de sus respectivos créditos y el depósito, en
cuenta especial en el Banco correspondiente, de las sumas necesarias para el pago.
Este derecho podrá ser ejercitado tanto por los acreedores reconocidos en la nota a que se refiere el
artículo anterior, como por los omitidos en ella que presentaren los títulos de sus créditos o acreditaren la
existencia de ellos por asientos hechos en los libros llevados con arreglo a las prescripciones del Código
de Comercio. Pasado el término señalado por el artículo 5º, sin efectuarse embargo, las sumas
depositadas podrán ser retiradas por el depositante.
ARTICULO 5º-El comprador, rematador o escribano deberán efectuar esa retención y el depósito y
mantenerla por el término de veinte días, a fin de que los presuntos acreedores puedan obtener el
embargo judicial.
ARTICULO 6º-En los casos en que el crédito del oponente fuera cuestionable, el anterior propietario podrá
pedir al juez que se le autorice para recibir el precio del adquirente, ofreciendo caución bastante para
responder a ese o esos créditos.
ARTICULO 7º-Transcurrido el plazo que señala el artículo 4º, sin mediar oposición, o cumpliéndose, si se
hubiera producido, la disposición del artículo 5º, podrá otorgarse válidamente el documento de venta, el
que, para producir efecto con relación a terceros, deberá extenderse por escrito e inscribirse dentro de
diez días en el Registro Público de Comercio o en un registro especial creado al efecto.
ARTICULO 8º-No podrá efectuarse ninguna enajenación de un establecimiento comercial o industrial por
un precio inferior al de los créditos constitutivos del pasivo confesado por el vendedor, más el importe de
los créditos no confesados por el vendedor, pero cuyos titulares hubieran hecho la oposición autorizada
por el artículo 4º, salvo el caso de conformidad de la totalidad de los acreedores.
Estos créditos deben proceder de mercaderías u otros efectos suministrados al negocio o de los gastos
generales del mismo.
ARTICULO 9º-A los efectos determinados en el artículo anterior, se presumen simuladas juris et de jure
las entregas que aparezcan efectuadas a cuenta o como seña que hubiere hecho el comprador al
vendedor y en tanto cuanto ellas puedan perjudicar a los acreedores.
ARTICULO 10.-En los casos en que la enajenación se realice bajo la forma de ventas en block o
fraccionadas de las existencias, en remate público, el martillero deberá levantar previamente inventario y
anunciar el remate en la forma establecida por el artículo 2º, ajustándose a las obligaciones señaladas en
los artículos 4º y 5º en el caso de notificársele oposición.
En caso de que el producto del remate no alcance a cubrir la suma a retener, el rematador depositará en el
Banco destinado a recibir los depósitos judiciales, en cuenta especial, el producto total de la subasta,
previa deducción de la comisión y gastos, que no podrán exceder del 15% de ese producto.
Si habiendo oposición, el rematador hiciera pagos o entregas al vendedor, quedará obligado
solidariamente con éste respecto de los acreedores, hasta el importe de las sumas que hubiera aplicado a
tales objetos.
ARTICULO 11.-Las omisiones o transgresiones a lo establecido en esta ley, harán responsables
solidariamente al comprador, vendedor, martillero o escribano que las hubieran cometido, por el importe de
los créditos que resulten impagos, como consecuencia de aquéllas y hasta el monto del precio de lo
vendido.
ARTICULO 12.-El Registro Público de Comercio o el especial que se organice, llevará los libros
correspondientes para la inscripción de las transmisiones de establecimientos comerciales e industriales,
cobrando a ese efecto los derechos que determinen las leyes de impuestos.

PERMUTA
DEFINICIÓN
Art. 1172  Hay permuta si las partes se obligan recíprocamente a transferirse el dominio de cosas que no
son dinero.
La permuta es el acuerdo por el cual dos partes se intercambian el dominio de dos cosas, que cada una
entrega a la otra. En algunas ocasiones, la prestación a cargo de uno de los contratantes puede comprender
la transmisión al otro de una cosa y de dinero, lo que se conoce como permuta mixta o saldo, la cual es una
modalidad especial. La permuta pura consiste en transmitirse recíprocamente la propiedad de las cosas.
Se diferencia de la compraventa en que esta supone la transferencia de la propiedad de una cosa contra el
pago de un precio en dinero. La duda se presenta con la permuta mixta o saldo. Se da cuando se realice un
trueque de cosas que no tienen el mismo valor y, como se trata de un contrato conmutativo, quien entrega
el bien de menor valor deberá añadir una suma de dinero a fin de equilibrarlos. Si el precio consiste parte
en dinero y parte en otra cosa, el contrato es de permuta si es mayor el valor de la cosa; si, en cambio, es
mayor o igual el precio en dinero, se lo considera contrato de compraventa.
CARACTERES

El contrato de permuta presenta los siguientes caracteres:


a) Bilateral (art. 966 CCyC): puesto que ambas partes se obligan a transferir a la otra la propiedad de
una cosa.
b) Consensual (arts. 966 a 970): resulta perfeccionado por el consentimiento de las partes, no requiere
la entrega de la cosa para perfeccionarse.
c) Oneroso (art. 967 CCyC): en tanto que el contrato representa ventajas y sacrificios económicos para
todas las partes.
d) Conmutativo (art. 968 CCyC): en principio, el contrato es conmutativo ya que las ventajas y pérdidas
para ambas partes son ciertas. Sin embargo, el contrato podrá ser aleatorio si las partes en ejercicio
de la autonomía de la voluntad incorporan algún acontecimiento incierto del que dependan las
ventajas o sacrificios para una o ambas partes;
e) No formal (art. 969 CCyC): en el caso de los bienes muebles, y formal, si se trata de inmuebles (art.
1017, inc. a, CCyC);
f) Nominado (art. 970 CCyC): por contar con una regulación legal completa y específica.

OBLIGACIONES DE LAS PARTES


Las principales obligaciones son: entrega de la cosa; pago de gastos; saneamiento (evicción); y deberes
colaterales adicionales.
ENTREGA DE LA COSA
Constituye la principal obligación de los contratantes. Todos los aspectos vinculados con la entrega de las
cosas prometidas se rigen por las disposiciones que regulan la compraventa, tal como lo indica el art. 1175
y las normas que regulan las obligaciones de dar. En consecuencia, la cosa debe conservarse en el mismo
estado que se encontraba al momento de la celebración del contrato, debe entregarse con sus accesorios y
libre de toda relación de poder y oposición de terceros, en el lugar y día acordados. A falta de acuerdo se
aplican los arts. 1139, 1147 y 1148 del CCyC, según sean cosas muebles o inmuebles.
Art. 1175  En todo lo no previsto por el presente Capítulo se aplican supletoriamente las normas de la
compraventa.
GASTOS
Art. 1174  Excepto pacto en contrario, los gastos previstos en el artículo 1138 y todos los demás gastos
que origine la permuta, son soportados por los contratantes por partes iguales.
Salvo pacto en contrario, los gastos previstos en el art. 1138 y los demás gastos que origine la permuta,
son soportados por los contratantes por partes iguales (art. 1137). El 1138 dispone que excepto pacto en
contrario, son a cargo del vendedor los gastos de la entrega de la cosa vendida y los que se originen en la
obtención de los instrumentos referidos en el art. 1137. En la compraventa de inmuebles también están a
su cargo los gastos de estudio del título y sus antecedentes y, en su caso, los de muestra y los tributos
que graven la venta.
Los gastos de entrega de la cosa y los demás gastos del contrato, que incluyen obviamente los de
recepción, deben ser soportados por partes iguales. De esta manera la permuta se distingue de la
compraventa, pues en esta se diferencia los gastos de entrega y los de recibo, quedando a cargo del
vendedor solo los primeros y a cargo del comprador los segundos.
EVICCIÓN
Art. 1174  El permutante que es vencido en la propiedad de la cosa que le fue transmitida puede pedir la
restitución de la que dio a cambio o su valor al tiempo de la evicción, y los daños. Puede optar por hacer
efectiva la responsabilidad por saneamiento prevista en este Código.
La norma prevé que el permutante puede elegir, en caso de evicción, entre solicitar la restitución de la cosa
o su valor (junto con los daños) o hacer efectiva la responsabilidad por saneamiento. Ello nos remite al 1139,
el cual establece que el acreedor de la obligación de saneamiento tiene derecho a optar entre: reclamar
saneamiento, reclamar un bien equivalente o declarar la resolución.
El permutante vencido en la propiedad de la cosa que recibió su contraparte podría: a) requerir la restitución
de la cosa que dio a su contraparte, más daños (1174); b) requerir el valor de la cosa que entregó, más
daños. El valor a tener en cuenta será el que tenía la cosa al momento de la evicción (1174); c) ejercer
alguna de las opciones del 1039, además, el permutante afectado puede reclamar daños sufridos (1140).
En cuanto a la opción de resolver el contrato, si la evicción fuera parcial y lo perdido o afectado no resultara
sustancial, el permutante evicto no tendría derecho a resolver el contrato, mas podría ejercer alguna de las
otras opciones. Por otra parte, también responden por vicios ocultos, de haberlos, recíprocamente.
SUMINISTRO
DEFINICIÓN
Art. 1176  Suministro es el contrato por el cual el suministrante se obliga a entregar bienes, incluso
servicios sin relación de dependencia, en forma periódica o continuada, y el suministrado a pagar un precio
por cada entrega o grupo de ellas
Es el contrato mediante el cual un sujeto, suministrante, se compromete a entregar cosas (obligación de dar)
con cierta frecuencia de tiempo y de determinada manera o forma (obligación de hacer) a otro sujeto, llamado
suministrado, el cual a su vez se obliga a pagar un precio como contraprestación.
La obligación puede ser tanto de dar como de hacer. Si es de dar, son objetos de la misma las cosas, como
insumos o materias primas e incluso la provisión del objeto que el suministrado comercializa a terceros (ej.
combustible) y en ese sentido el contrato se asemeja a la compraventa.
Si es una obligación de hacer, la misma asumen un doble papel. Configura el carácter de colaboración del
contrato y supone también la predisposición del suministrante en aras a la satisfacción de la necesidad del
suministrado y la fiel observación de las características de entrega o prestación del objeto, asimilándose así
a la locación de servicios. Es un deber de conducta secundario y asociado al deber principal de entrega de
la cosa.
Frecuencia temporal: la misma puede configurarse como una periodicidad, el suministro se provee en
determinados momentos, o como una continuidad, si aquel se hace de manera permanente sin
interrupciones. La periodicidad importa la reiteración de prestaciones en plazos normalmente regulares y
predeterminados, repetidos en el tiempo y con individualidad propia; la continuidad se traduce en la no
interrupción del suministro durante la vigencia del contrato.

CARACTERES
a) Consensual (art. 957 CCyC): se perfecciona con el simple consentimiento de las partes;
b) bilateral o sinalagmático (art. 966 CCyC): impone obligaciones recíprocas a las dos partes: una
se obliga a entregar periódica o continuamente una cantidad de bienes o servicios (sin relación de
dependencia) y a desarrollar toda una actividad tendiente a proveerlos; la otra se obliga a pagar un
precio por ello;
c) oneroso (art. 967 CCyC): tiene por objeto la utilidad de ambos contratantes; la prestación a cargo
del proveedor (suministro de bienes en forma continua o periódica) tiene su razón de ser en la
contraprestación del suministrado (pago del precio);
d) conmutativo (art 968 CCyC): cada contratante busca y obtiene una ventaja a cambio de una
prestación equivalente; las prestaciones se encuentran determinadas al momento de la celebración
del contrato y las ventajas o pérdidas que pueden proporcionarse las partes son ciertas,
determinadas (o determinables) y susceptibles de inmediata apreciación pecuniaria al tiempo de la
celebración;
e) nominado (art. 970 CCyC): se encuentra regulado en este Código;
f) no formal (art. 969 CCyC): no está sometido a ninguna formalidad. El Proyecto de Unificación del
año 1993 (art. 1365) preveía a los fines de asegurar el cumplimiento en especie del contrato de
suministro, la inscripción en el Registro Público del domicilio del suministrante, otorgando derecho
de preferencia a la entrega en especie al suministrado cuyo título hubiera sido inscripto. Si se
registraba más de un contrato, la preferencia se determinaba por el orden de las fechas de inscripción
y, a falta de inscripción, prevalecía el acreedor de título más antiguo;
g) de tracto sucesivo o de duración (art. 1011 CCyC): en este tipo de contratos, caracterizado por la
periodicidad o la continuidad de las prestaciones convenidas, el plazo es un elemento esencial para
el cumplimiento del objeto, de modo que se produzcan los efectos queridos por las partes o se
satisfaga la necesidad que las indujo a contratar. También resulta importante el cumplimiento del
deber de colaboración y el respeto de la reciprocidad de las obligaciones, considerado en relación a
la duración total;
h) de adhesión (arts. 984/989 CCyC): si se trata de sujetos con similar poder económico será posible
la negociación individual o contratación paritaria. En cambio, cuando estos sujetos no son igualmente
libres y tienen un disímil poder de negociación, el contrato se formará a través de la estructura jurídica
de adhesión (arts. 984/989 CCyC). A modo de ejemplo —siguiendo a Gregorini Clusellas— podemos
mencionar como casos de posición dominante del suministrante a los contratos de suministro de
electricidad, gas, agua o del servicio telefónico, en los cuales existe una actividad monopólica
controlada por decretos y entes regulatorios que muchas veces no alcanza para equilibrar la relación;
i) de empresa: en virtud de su instrumentación se asegura el aprovisionamiento de materias primas o
productos indispensables para la continuación de la producción;
j) intuitu personae (art. 1024 CCyC): tiene por fundamento la mutua confianza que las partes se
dispensan para concertar el contrato, en especial, la existencia de una organización económica,
técnica y comercial para garantizar el cumplimiento del objeto.

FUNCIÓN
La función de este contrato es la agilización del vínculo negocial entre las partes, el cual, por sus
necesidades, se prolongará en el tiempo y se orientará a la rápida y segura satisfacción de necesidades
empresariales. Ello se concreta entres efectos básicos: a) la reducción de los costes de transacción que se
generarían en el caso de que debieran acordar la provisión de las cosas, bienes y servicios en cada momento
que se requiriesen; b) la sinergia empresarial que surge a raíz de la colaboración de las partes implicadas y
que se traduce en la explotación de las fortalezas y en la minimización de las debilidades de cada una de
ellas, situación que redunda en la generación de un valor o ventaja competitiva; c) la previsión y proyección
de las necesidades y expectativas propias de la actividad que cada parte desarrolla, lo cual torna más
eficiente el desempeño individual.
Todo lo dicho es aplicable al supuesto de “contrato de empresa”. Pero nada obsta a la calificación del
suministro fuera o al margen de esa vinculación empresarial. Si bien tradicionalmente se lo ha colocado
como contrato comercial, también es verdad que la figura trasciende de ese ámbito y se destaca la
importancia de la modalidad de consumo de servicios públicos domiciliarios. No existe en el CCyC ningún
dato que permita caracterizar al suministro como un contrato exclusivo de empresa, que sea mayormente
usado en ese ámbito no prohíbe que la posibilidad de empleo en otros ámbitos.
CLASES DE SUMINISTROS
Conforme la necesidad que tiende a satisfacer, el suministro tiene diversas modalidades que pueden ser:
a) de enajenación: los bienes o servicios pasan a propiedad del suministrado, en la misma cantidad que
fueron entregados (ej.: materias primas);
b) de consumo: los bienes son puestos a disposición del suministrado, quien se apropia de ellos en la
cantidad que aquel decida (ej.: agua, gas, electricidad, etc.);
c) de uso y goce: los bienes no se entregan en propiedad, sino para ser utilizados por el suministrado según
su voluntad.
En las modalidades de enajenación y de consumo, tal como establece el art. 1186 CCyC, serán aplicables
supletoriamente las reglas de la compraventa, por cuanto la obligación esencial a cargo del suministrante
consiste en la entrega en propiedad de los bienes pactados, a lo que se suma el deber del abastecedor de
prestar un servicio que posibilite al suministrado la correcta recepción en forma continua o periódica del
objeto contratado. En cambio, en la modalidad de uso y goce, estará sujeto a las normas del contrato de
locación en lo pertinente.
DIFERENCIAS CON LA COMPRAVENTA
Las diferencias se deben trazar con la compraventa de cosas muebles en cuotas, y son las siguientes:
1) la compraventa supone para el vendedor la obligación de transferirle al comprador la cosa objeto del
contrato, al contrario, el perfeccionamiento del contrato de suministro hace nacer para el
suministrante la obligación de atender los pedidos del suministrado, en cuanto deber de provisión y
no la obligación de entregar un bien determinado.
2) En relación con lo anterior es que el suministrante asume obligaciones de hacer que no son propias
de un vendedor.
3) La compraventa comprende una única prestación debida por el comprador que se fracciona en el
tiempo. En tanto que el suministro se caracteriza por la continuidad o periodicidad de las prestaciones
debidas y le permiten al suministrado la satisfacción de forma rápida y segura de sus necesidades
constantes, sin que deba concertar un contrato distinto en cada momento.
4) Las cuotas de la compraventa a plazo se encuentran determinadas (en cantidad y monto) desde el
inicio de la relación, por el contrario, en el suministro es factible la presencia de cierta indeterminación
en cuanto a la duración del contrato y por ende también, de su contenido económico total.
PLAZOS
Art. 1177  El contrato de suministro puede ser convenido por un plazo máximo de veinte años, si se trata
de frutos o productos del suelo o del subsuelo, con proceso de elaboración o sin él, y de diez años en los
demás casos. El plazo máximo se computa a partir de la primera entrega ordinaria.
El contrato de suministro, salvo pacto en contrario, puede tener un plazo máximo de diez años, salvo en los
casos de frutos o productos del suelo o del subsuelo, con proceso de elaboración o sin él, que puede ser
acordado por el término de 20 años, plazos que se computan a partir de la primera entrega ordinaria. Se
trata de contratos de larga duración, regidos por el art. 1011 CCyC.
El contrato de suministro es de duración, vale decir, que es una característica esencial que las prestaciones
singulares comprometidas se realicen en el tiempo y en forma periódica o continua. Esta es la diferencia
entre el contrato de compraventa con entrega periódica y el suministro, dado que, tal como indica Ferri, en
aquel la periodicidad es una modalidad de la ejecución; en cambio, en este es un elemento estructural:
siempre es un contrato de duración.
Es que el contrato no cumple su función económica si su ejecución no se prolonga en el tiempo; la utilidad
para el contratante es proporcional a la duración del contrato. El suministrante debe asegurar por cierto
tiempo varias prestaciones o una prestación continua afectando parcial o totalmente la organización
empresarial en función de la actividad y de la duración de dicha actividad.
El tiempo constituye el interés en la satisfacción continua a una necesidad duradera. Conforme Hersalis,
dicha actividad durante todo el período tiene carácter solutorio, de cumplimiento o ejecución continuada o
periódica, y por lo tanto tiene relevancia jurídica propia.
Por ello, en este tipo de contratos tienen mayor intensidad los deberes de buena fe (lealtad y creencia) en
virtud de la larga vinculación de los contratantes, así como determinados derechos potestativos, como el
desistimiento unilateral (arts. 1011, 1183 y 1184 CCyC). Si el tiempo no se determinó con certeza, enseña
Etcheverry que debe apreciarse como el razonablemente necesario para llevar a cabo el conjunto de
prestaciones previstas.
Plazo máximo: la norma permite dos plazos máximos dependiendo de las prestaciones que se trate, lo cual
no significa que no se puedan pactar plazos mayores, debido a que el ámbito de los contratos, salvo expresa
y específica referencia al orden público, a la moral o buenas costumbres, se conforma con normas
supletorias de la voluntad de las partes.
El plazo en el contrato de suministro fue especialmente contemplado por los Proyectos de 1987, 1993 y
1998. La norma en estudio, siguiendo el Anteproyecto de 1998, establece un plazo máximo de duración del
contrato de diez años, con excepción de los vinculados al suministro de frutos o productos del suelo o del
subsuelo, con proceso de elaboración o sin él, en el que el término es de veinte años. El cómputo del plazo
se inicia con la primera entrega ordinaria.
Los problemas que plantean los contratos de larga duración, como los que tienen por objeto frutos o
productos del suelo o subsuelo (contratos de servicios públicos o de concesiones de exploración y
explotación minera, gasífera o petrolera, entre otros), establecidos a veinte años, es el pago del precio, que
debe ser cierto y determinado, o determinable (art. 1005 CCyC) lo que implica en este caso, conforme Borda,
la idea de una permanente negociación en base al que corresponda a los usos y costumbres, a los precios
de lista, o de plaza, o a los precios al público que el vendedor ofrece habitualmente, cuestión que adquiere
trascendencia en una economía cambiante, tanto en el ámbito nacional como internacional.
PLAZO EN PRESTACIONES SINGULARES
Art. 1180  El plazo legal o convencional para el cumplimiento de las prestaciones singulares se presume
establecido en interés de ambas partes, excepto pacto en contrario.
Este artículo establece una pauta para la distribución de la responsabilidad por daños en caso de
incumplimiento del plazo para el cumplimiento de las prestaciones singulares, dado que una de las partes
no puede, en caso de incumplimiento, liberarse de responsabilidad invocando que el plazo estaba fijado solo
en su interés; ello, claro está, salvo pacto en contrario.
CANTIDADES
Art. 1178  Si no se conviene la entidad de las prestaciones a ser cumplidas por el suministrante durante
períodos determinados, el contrato se entiende celebrado según las necesidades normales del suministrado
al tiempo de su celebración. Si sólo se convinieron cantidades máximas y mínimas, el suministrado tiene el
derecho de determinar la cantidad en cada oportunidad que corresponda, dentro de esos límites. Igual
derecho tiene cuando se haya establecido solamente un mínimo, entre esta cantidad y las necesidades
normales al tiempo del contrato.
La norma regula, salvo pacto en contrario, las cantidades que deben ser cumplidas por el suministrante
durante períodos determinados, estableciendo que en caso de silencio será la que requiera el suministrado
conforme las necesidades normales al tiempo de la celebración del contrato. En cambio, si se convinieron
cantidades máximas y mínimas, el suministrado solo tendrá derecho a solicitar en cada oportunidad el
suministro dentro de esos parámetros. Igual derecho tendrá cuando se haya establecido un mínimo, entre
esa cantidad y las necesidades normales al tiempo del contrato.
Entre las obligaciones del suministrante está la de entregar las cosas ofertadas dentro del término
establecido y en la cantidad acordada, como así también la de prestar los servicios necesarios para cumplir
con la entrega periódica o continua de las cosas prometidas. Esta obligación implica toda una actividad, una
organización, dirigida a satisfacer las necesidades del suministrado de acuerdo a lo pactado, mediante la
ejecución de obras y/o servicios pertinentes. También debe la garantía por evicción (arts. 1044 CCyC y ss.)
y es responsable por vicios redhibitorios (art. 1051 CCyC y ss.), como consecuencia del carácter oneroso
de este contrato.
El artículo establece el criterio a aplicar cuando nada se hubiera convenido respecto de la cantidad de
unidades a ser entregadas durante períodos determinados, disponiendo que el contrato se entenderá
realizado conforme a las necesidades normales que tenía el suministrado al tiempo de su celebración. Pero
cuando solo se establecieron cantidades máximas y mínimas, se presumirá que el suministrado tiene
derecho, dentro de esos límites, a determinar dicha cantidad; y si solo se estableció un mínimo, solamente
podrá requerir entre ese “piso” y las necesidades normales a la época de celebración del contrato.
El suministrante también deberá garantizar la calidad y, según el caso, el buen funcionamiento de los efectos
suministrados, no pudiendo cumplir con la sola entrega de los bienes sino de la calidad que los haga aptos
para su utilización o consumo por parte del suministrado.
Por su parte, el suministrado tiene la obligación de recibir las prestaciones comprometidas, si se
suministraron conforme a lo pactado. La norma dispone que cuando se hubiere establecido nada más que
una cantidad mínima (a cuya provisión y recepción se obligan las partes respectivamente), el suministrado
podrá requerir una cantidad mayor, si lo que supera el mínimo convenido responde a su necesidad, lo cual
se corresponde con la trascendencia que tiene la “necesidad del suministrado” en esta figura contractual.
Las pautas establecidas en este artículo deben armonizarse con lo dispuesto por el art. 1005 CCyC, relativo
al objeto de los contratos, en tanto deben existir criterios objetivos suficientes para la individualización y
determinación de la cantidad de prestaciones, sin que pueda quedar librado a la voluntad unilateral de una
de las partes.
AVISO
Art. 1179  Si las cantidades a entregar en cada período u oportunidad pueden variarse, cada parte debe
dar aviso a la otra de la modificación en sus necesidades de recepción o posibilidades de entrega, en la
forma y oportunidades que pacten. No habiendo convención, debe avisarse con una anticipación que permita
a la otra parte prever las acciones necesarias para una eficiente operación.
La norma prevé que si las cantidades a entregar o recibir varían en el tiempo —acontecimiento usual en
contratos de larga duración—, cada parte debe dar un preaviso suficiente o razonable a la otra para prever
las acciones necesarias para adecuar o modificar su estructura o sistema operativo.
Constituye una obligación del suministrante dar aviso a la otra parte de toda variación en sus posibilidades
de entrega, como así también resulta obligación del suministrado dar aviso a aquel de toda variación en sus
necesidades de recepción, con una anticipación que permita al cocontratante adoptar las decisiones
necesarias para una eficiente operación.
En los contratos de larga duración, como el de suministro, constituye un elemento esencial la conducta que
observen los contratantes durante todo el iter contractual (art. 1011 CCyC). Supone un notable intercambio
de información propia, no conocida por el cocontratante, para poder facilitar o posibilitar la realización de las
conductas contractuales.
PRECIO
Art. 1181  A falta de convención o uso en contrario, en las prestaciones singulares, el precio:
a) se determina según el precio de prestaciones similares que el suministrante efectúe en el tiempo y lugar
de cada entrega, si la prestación es de aquellas que hacen a su giro ordinario de negocios o modo de vida;
b) en su defecto, se determina por el valor corriente de plaza en la fecha y lugar de cada entrega;
c) debe ser pagado dentro de los primeros diez días del mes calendario siguiente a aquel en que ocurrió la
entrega.
Constituye una de las obligaciones esenciales del suministrado el pago del precio en el plazo y de acuerdo
a las modalidades convenidas, o en su defecto conforme el valor de plaza en la fecha y lugar de entrega de
cada envío o período (en el caso de suministro continuado). A falta de acuerdo o uso en contrario, el precio
debe ser pagado dentro de los primeros diez días de cada mes calendario siguiente a aquel en que ocurrió
la entrega de la prestación, sea esta periódica o continuada.
El derecho a liquidar y percibir el precio no es ilimitado, sino que se restringe al razonable equilibrio entre
las prestaciones debidas. El suministrado siempre tendrá la posibilidad de cuestionar las liquidaciones
emitidas por el suministrante, sin que ese cuestionamiento autorice la suspensión o rescisión por parte del
suministrante, en tanto no se verifique el supuesto previsto en los arts. 11, 984 y ss., y 1011, párr. 3, CCyC.
En este tema resulta trascendente en materia de los derechos y obligaciones de las partes, vinculado
también con la duración o continuidad del contrato, la preservación del equilibrio de la ecuación económico-
financiera, que debe mantenerse desde la celebración y hasta la extinción del contrato. Sabido es que sobre
el equilibrio de las prestaciones influyen factores externos tales como las modificaciones en la estructura de
costos de alguna de las partes (generalmente el suministrante), las medidas de restricción del mercado que
adopte el Estado, el aceleramiento de las innovaciones tecnológicas, etc., todo lo cual habilita el mecanismo
de revisión del contrato en cualquier tiempo para restablecer el equilibrio en las prestaciones.
Por otra parte, cuando existe una cláusula de exclusividad, se genera una dependencia de una parte hacia
la otra que puede generar problemas en la determinación del precio, dado que el suministrado no puede
discutirlo porque no puede dirigirse a otro proveedor; a lo que se debe apuntar es al establecimiento de
fórmulas que armonicen la necesidad de adaptación a los cambios, la seguridad jurídica f rente a las
modificaciones posteriores a lo pactado y la prevención de prácticas abusivas que, a través de
modificaciones unilaterales, alteren la relación de equivalencia.
PACTO DE PREFERENCIA
Art. 1182  El pacto mediante el cual una de las partes se obliga a dar preferencia a la otra en la celebración
de un contrato sucesivo relativo al mismo o similar objeto, es válido siempre que la duración de la obligación
no exceda de tres años.
La parte que desee contratar con terceros el reemplazo total o parcial del suministro cuyo plazo ha expirado
o expirará en fecha próxima, debe dar aviso a la otra de las condiciones en que proyecta contratar con
terceros, en la forma y condiciones pactadas en el contrato. La otra parte debe hacer uso de la preferencia,
haciéndolo saber según lo acordado. A falta de estipulación en el contrato, se aplican la forma y condiciones
de uso. En su defecto, una parte debe notificar por medio fehaciente las condiciones del nuevo contrato con
una antelación de treinta días a su terminación y la otra debe hacer saber por igual medio si utilizará el pacto
de preferencia dentro de los quince días de recibida la notificación. En caso de silencio de ésta, expira su
derecho de preferencia.

La cláusula de exclusividad es un elemento accidental del contrato de suministro, y como tal debe estar
expresamente estipulada por las partes. Si nada dicen acerca de ella, no tendrá lugar. La cláusula de
exclusividad puede significar tanto que el proveedor solo venda sus productos al suministrado, como que el
suministrado solo se provea del proveedor, o en favor de ambas partes. Para que dicha cláusula tenga
vigencia, deberá referírsela a una zona geográfica determinada y a un mismo objeto.
Para Ferri, el pacto de preferencia es una modalidad que se estipula habitualmente a favor del suministrante,
en la cual el suministrado se obliga a preferir, a paridad de condiciones, a aquel en la estipulación de un
nuevo contrato de suministro por el mismo objeto. La parte que desee contratar con un tercero debe
comunicar al otro contratante las condiciones propuestas a los terceros con una antelación a treinta días del
vencimiento del contrato, y aquel debe declarar bajo pena de decadencia en los términos establecidos, o en
defecto de aquellos de los requeridos por las circunstancias o los usos, si intenta valerse del derecho de
preferencia dentro del plazo de quince días.
En la norma, se establece en favor de ambas partes y por un plazo de tres años. Cuando la exclusividad se
establece a favor del suministrante implica que el suministrado está obligado a proveerse de lo que
constituye el objeto del suministro, exclusivamente acudiendo al suministrante, y no puede (salvo pacto en
contrario) proveerse, aun por medios propios, de las cosas que constituyen el objeto del contrato. Cuando
se establece a favor del suministrado, importa que, en el ámbito territorial (o zona) donde este opera, el
suministrante no puede proporcionar a otro (que no sea el suministrado), ni directa ni indirectamente (o sea,
por interpuesta persona), lo que constituye objeto del suministro.
La exclusividad es un pacto que, como tal, afecta el resultado normal del contrato. La renuncia a la libertad
de contratar es de interpretación restrictiva (art. 958 CCyC) y, conforme Farina, debe ser expresa. Es que
esta modalidad constituye uno de los medios más comunes que suele emplear la técnica comercial moderna
para conquistar mercados, y su finalidad última es neutralizar la acción de la competencia y puede llegar a
constituirse en un formidable mecanismo de dominación que, utilizado abusivamente, puede determinar
hasta la propia quiebra de la parte más débil de la relación contractual (art. 988 CCyC).
CONTRATO POR TIEMPO INDETERMINADO
Art. 1183  Si la duración del suministro no ha sido establecida expresamente, cualquiera de las partes
puede resolverlo, dando aviso previo en las condiciones pactadas. De no existir pacto se aplican los usos.
En su defecto, el aviso debe cursarse en un término razonable según las circunstancias y la naturaleza del
suministro, que en ningún caso puede ser inferior a sesenta días.
Causales de extinción del contrato de suministro:
Las causales pueden ser:
a) con plazo determinado: por vencimiento del plazo contractual;
b) con plazo indeterminado: por rescisión unilateral (con preaviso oportuno);
c) por cumplimiento del objeto: se satisficieron todas las prestaciones o necesidades del suministrado o
se entregaron en forma íntegra las cosas a suministrar; d) incumplimiento de una obligación esencial
(cláusula resolutoria arts. 1086, 1087 CCyC).
En los contratos con plazo indeterminado cualquiera puede ponerle fin, porque nadie se obliga para siempre,
con un preaviso de sesenta días (art. 1077 CCyC) que tiene como finalidad permitirle al contrario reacomodar
su negocio o cerrarlo en forma ordenada. Algunos autores también consideraron que debe servir para
amortizar las inversiones realizadas durante el contrato.
En tal supuesto, no existe obligación de indemnizar, salvo que el ejercicio de ese derecho resulte abusivo
(art. 1011 CCyC) o no se cumpla con el deber de preaviso correspondiente (art. 1077 CCyC).
Con relación a este punto, el art. 1177 CCyC establece que el suministro puede ser convenido por un plazo
máximo de veinte años si se trata de frutos o productos del suelo o del subsuelo, con proceso de elaboración
o sin él, y de diez años en los demás casos. Ambos plazos comenzarán a contarse desde el comienzo de
las entregas ordinarias.
Si alguien mediante un contrato o conducta contractual genera en otro la exigencia de realizar determinadas
previsiones (de inversión y estructura comercial, por ejemplo) y le produce determinadas expectativas (de
ganancia, en general), no puede luego dar por terminado el contrato súbitamente, como si todo eso no
existiera, frustrando lo que su contraparte legítimamente estaba autorizada a esperar (art. 961 CCyC).
Por ello, si la ruptura es intempestiva, abusiva o de mala fe (arts. 961, 1011 CCyC) el daño a reclamar
consistirá en el beneficio que se esperaba lograr y que no ha sido conseguido (lucro cesante), que se habrá
de obtener promediando las ganancias de los meses anteriores a la ruptura contractual, como además todo
perjuicio que el ejercicio abusivo de la facultad rescisoria haya causado al damnificado.
En caso de rescisión unilateral anticipada o sin justa causa (para contratos con plazo determinado), conforme
Marzoratti, la indemnización consistirá en el beneficio que la parte damnificada podría haber obtenido de
cumplirse el contrato conforme a derecho.
RESOLUCIÓN
Art. 1184  En caso de incumplimiento de las obligaciones de una de las partes en cada prestación singular,
la otra sólo puede resolver el contrato de suministro, en los términos de los artículos 1077 y siguientes si el
incumplimiento es de notable importancia, de forma tal de poner razonablemente en duda la posibilidad del
incumplidor de atender con exactitud los posteriores vencimientos.
Si el cumplimiento de las obligaciones contraídas en virtud del suministro es correcto, no es factible su
resolución; pero si un incumplimiento del suministrante es importante, y es, además, de tal naturaleza que
disminuya la confianza en la exactitud de los posteriores cumplimientos, es factible su resolución unilateral
(art. 1077 CCyC), pues engendra una inseguridad para el cumplimiento de las futuras prestaciones.
Para Ferri, cuando el incumplimiento actual, aunque no sea de grave entidad y aunque consista solo en un
incumplimiento defectuoso, por las circunstancias en que se ha verificado, pone en duda los cumplimientos
futuros, en este caso la consecuencia se determina con referencia al contrato entero y sobre esa base puede
dar lugar a la resolución del contrato.
Para ello debe tenerse en cuenta la organización empresarial como tal, sus posibilidades y la capacidad
económico-comercial de los contratantes para llevar a cabo la finalidad que inspira la contratación.
Conclusión por concurso o quiebra: El art. 20 LCQ establece que el deudor puede continuar con el
cumplimiento de los contratos en curso de ejecución cuando haya prestaciones recíprocas pendientes. En
virtud de la conservación de la administración de los bienes por parte del deudor y del principio de
conservación de la explotación de la empresa, y de la preservación de su patrimonio en giro a los efectos
de afrontar las obligaciones frente a sus acreedores, es que la norma mantiene los efectos de los contratos
celebrados. Ello es así, siempre y cuando las prestaciones de esos contratos no estén agotadas.
En cambio, en caso de quiebra, se impone la resolución de estos contratos, pues existirá imposibilidad de
cumplimiento por parte de la fallida y carecerá de sentido también, ante el cese de la actividad, que siga
cumpliendo el cocontratante (art. 147 LCQ); salvo que se haya dispuesto la continuación de la actividad
empresarial en la quiebra (doct. arts. 190, inc. 5; y 191, inc. 6, LCQ).
SUSPENSIÓN
Art. 1185  Si los incumplimientos de una parte no tienen las características del artículo 1184, la otra parte
sólo puede suspender sus prestaciones hasta tanto se subsane el incumplimiento, si ha advertido al
incumplidor mediante un preaviso otorgado en los términos pactados o, en su defecto, con una anticipación
razonable atendiendo a las circunstancias.
El suministro, tal como expresa Orquera, puede suspenderse en sus efectos por un período limitado, por
disposición unilateral de cualquiera de las partes, mediante un preaviso efectuado con antelación razonable
conforme las circunstancias. No se considera suspensión contractual al supuesto en el cual el suministrado
no se sirve de los efectos puestos a su disposición.
La suspensión debe ser acordada, o bien al inicio del contrato, pactándosela expresamente, o bien
tácitamente en cuanto el suministrante suspende su prestación y el suministrado lo acepta. No resulta
procedente que el suministrado suspenda las prestaciones a su cargo cuando la otra parte cumplió, dado
que no puede dejar de pagar lo ya recibido.

Art. 1186  Normas supletorias. En tanto no esté previsto en el contrato o en las normas precedentes, se
aplican a las prestaciones singulares las reglas de los contratos a las que ellas correspondan, que sean
compatibles.
DISTRIBUCIÓN
CONCEPTO
(Esto es de la carpeta pues no esta en rivera ni en el código comentado)
Puede hablarse del sentido genérico de contrato de distribución para referirse a las diversas maneras de
establecer canales de comercialización por medio de terceros que actúan sin relación de dependencia, o
bien, en sentido estricto, para referirse a un medio determinado, con características propias, que utiliza el
productor o mayorista para colocar sus mercaderías en el mercado.
En realidad, cuando hablamos de canales de comercialización por terceros, nos referimos a todo contrato
entre una empresa productora y otra empresa o persona física no ligada a un contrato laboral, que implica
una relación estable, a menudo exclusiva e importa el compromiso de colaborar para que determinados
bienes y servicios se vendan en el mercado nacional o internacional, directamente al público consumidor o
a otras empresas.
Características:

 Relación contractual bilateral entre dos empresas u organizaciones independientes

 Vinculo de colaboración

 Estabilidad
 Sometimiento del distribuidor a las directivas del productor(contrato por adhesión: el más fuerte es el
distribuido, el cual fija el precio para el público)

 Son contratos de duración

 Extinción de contrato:
o Si se cumple el plazo pactado: No pueden rescindir sin justa causa, pero si lo pueden resolver
por incumplimiento.
o Si no hubiera duración determinada: Mediante declaración unilateral de cualquiera de las
partes, y si bien no requiere justa causa, no debe ser abusiva. Resolución contractual con
justa causa.
CONTRATO DE DISTRIBUCIÓN EN PARTICULAR
Es el contrato por el cual el productor conviene el suministro de un bien final (producto determinado) al
distribuidor, quien adquiere el producto para proceder a su colocación masiva por medio de su propia
organización en una zona determinada, recibiendo a cambio un porcentaje sobre el precio de venta del
producto, sin perjuicio de las condiciones relativas a pedidos previos y formas de pago.
El productor, importador, elaborador puede a través de este contrato ampliar sus negocios mediante
empresas independientes, para evitar así costosas estructuras. Así, dispone de una colaboración
especializada de terceros a fin de hacer llegar sus productos o servicios a los consumidores
Al productor o distribuido le conviene, porque así sus productos pueden llegar a lugares lejanos, sin tener
que montar un local allí.
Partes:
 Distribuidor: adquiere los bienes del productor para colocarlos en el mercado en nombre propio.
Esta generalmente organizado como empresa comercial.
 Productor, importador o mayorista distribuido o concedente: es quien provee los bienes al
distribuidor y fija su precio de reventa.
En principio, al actuar el distribuidor por cuenta y nombre propio, desvincula al productor de aquellos a
quienes les vende los productos, salvo los derechos emergentes por vicios en los productos elaborados (en
la práctica se lo denomina concedente o comitente).
Es un contrato de colaboración entre distribuido y distribuidor, pero no existe representación alguna.

ELEMENTOS

 Exclusividad de zona.

 Duración.

 Exigencia de una venta mínima.

 Entrega de la mercadería al distribuidor con un descuento.

 Fecha de pago de las facturas.

 Lugar y forma de entrega de la mercadería y acopio.

 Precios de venta.
 Estipulaciones sobre publicidad.

 Compromiso de los distribuidores de no fabricar, vender o distribuir otros artículos en competencia.


CARACTERES
a) Oneroso.
b) Bilateral.
c) Atípico e innominado.
d) No formal aun verbalmente, rige libertad de formas.
e) Consensual.
f) Conmutativo.
g) Tracto sucesivo: requiere de un apreciable lapso para que ambas cumplan la finalidad económica
para la cual contrataron.
h) Comercial: hay interposición en el cambio.
i) Intuitu personae: el concedente toma en cuenta la organización económica, técnica y comercial del
distribuidor y su poder de penetración, sus antecedentes en la zona y demás condiciones para
cumplir el objeto del contrato.
j) De colaboración.
k) Delimitación de la zona de distribución: es un espacio geográfico determinado y distinto de aquellos
donde venden los restantes distribuidores.
l) Previsión de ejecución continuada: las partes tienen la convicción de que el desenvolvimiento del
negocio requiere un apreciable lapso. Ello va ínsito en el convenio y surge de la naturaleza de las
prestaciones.
m) Exclusividad: es propia de la naturaleza de este contrato, tanto para el proveedor como para el
distribuidor; no obstante lo cual es necesario y conveniente que se pacte para evitar equívocos, en
especial a lo que se refiere a la delimitación de la zona. Pero siendo un elemento natural y no
esencial, nada impide que se pacte o se admita implícitamente lo contrario. El distribuido no puede
por sí, ni con la designación de otro distribuidor, vender aquellos productos que comprende el
contrato. Mientras que el distribuidor no puede fabricar, vender o distribuir otros bienes o servicios
en competencia con el distribuido (de los que comprende el contrato); si está facultado para distribuir
otras cosas pero que no compitan, salvo pacto expreso en contrario.
n) No hay dependencia laboral: el distribuidor asume riesgos de la distribución.
o) No hay representación salvo pacto en contrario.
p) Es un contrato celebrado por adhesión con base en el suministro: el distribuidor realiza actos de
compraventa de los bienes del distribuido y la ganancia está constituida por la diferencia entre el
precio de compra y el de venta (es el margen de reventa). Dentro del contrato de distribución se
inserta un contrato de suministro, dado que el distribuido debe suministrar o proveer en forma fluida
y puntual las mercaderías o servicios.
DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LAS PARTES
DERECHOS
DISTRIBUIDO DISTRIBUIDOR
1. Fijar el precio de venta del producto o servicio. 1. Exigir el envío de mercaderías en las cantidades
necesarias para abastecer a los consumidores y las
necesarias a la necesidad económica tenida en cuenta al
contratar
2. Percibir el precio de la mercadería remitida. 2. Percibir para sí el margen de reventas
correspondientes a los productos distribuidos
3. Se reserva la facultad de fiscalizar la organización
empresaria afectada a la distribución.

OBLIGACIONES
DISTRIBUIDO DISTRIBUIDOR
1. Vender al distribuidor productos determinados en una 1. Efectuar sus ventas con exclusividad en la región que
región también determinada le fuera concedida con una cantidad mínima de ventas.
Más que a vender se obliga a adquirir una cantidad
mínima de mercadería dentro de los periodos previstos.
2. Cumplir con el contrato de buena fe y no rescindirlo 2. Cumplir con el contrato de buena fe y no rescindirlo
intempestivamente. intempestivamente.
3. Proveer de los bienes en tiempo y forma oportuna. Las 3. Crear una organización apta para establecer un
mercaderías deben estar en un óptimo estado, o sea, sistema de distribución acorde al convenido o bien
deben ser idóneas para la finalidad pactada. afectar una parte adecuada de la empresa ya existente.
4. Si se pactó exclusividad, no puede hacer negocios en 4. Distribuir el producto o servicio con exclusividad a
la zona exclusiva, de la misma mercadería objeto del favor del concedente, o sea, no comercializar otro de la
contrato (salvo pacto en contrario). competencia, salvo pacto en contrario.
5. Entregar un producto idóneo 5. Cumplir con la cantidad de compras mínimas pactadas
en el contrato, y en el tiempo y formas establecidas o que
la requieran los consumidores. Acumular el stock
necesario y respetar el precio fijado por el distribuido.
6. Cumplir con las cláusulas de publicidad pactadas en el 6. No excederse de la zona de distribución delimitada.
contrato, si las hubiere. Pero la mayoría de las veces son
compartidos
7. Informar al distribuidor el valor de la venta del producto 7. Vender al precio que fijó el distribuido
o servicio, con antelación suficiente, y sus variaciones
8. Pagarle al distribuido las facturas de los productos
adquiridos.
9. Permitir la fiscalización razonable del distribuido.
10. Cumplir con las obligaciones de publicidad a su
cargo.
11. Mantener el acondicionamiento de la mercadería.

El distribuidor obtiene los bienes con descuento sobre el precio de lista, y facilidades de pago. Se pacta:
a) Una zona de exclusividad para evitar que se mezclen los distribuidores
b) Que los distribuidores, no vendan, distribuyan o fabriquen mercadería en competencia
c) Que el distribuido no venda o distribuya la misma mercadería que distribuye el distribuidor, en su
zona de exclusividad.
Admiten pacto en contrario.
1. El distribuidor actúa en nombre propio y tiene autonomía e independencia con respecto al distribuido.
2. La relación entre partes es como el contrato de suministro.
3. El plazo del contrato puede estar determinado o no.
4. La ganancia del distribuidor la hace él. Si no vendió la mercadería no puede devolverla, debe pagarla
igualmente (corre ese riesgo). Soporta los daños o pérdida de la mercadería y la falta de pago de los
clientes.
5. Los derechos del distribuido son fijar el precio de venta de la mercadería y cobrarle al distribuidor por
la que dio, y del distribuidor es el de quedarse con la utilidad de la reventa.
Normativa Aplicable: Lo pactado por las partes, normas análogas y los principios generales del derecho.
DIFERENCIA ENTRE EL CONTRATO DE DISTRIBUCIÓN Y EL DE CONCESIÓN
Distribuidor y concesionario son comerciantes independientes: compran para revender ciertos materiales o
productos de una marca determinada, a condición de que el fabricante o proveedor le conceda la venta de
sus productos en un sector determinado. Ambos tienden a cumplir la misma función económica en la
comercialización de los productos elaborados o fabricados por la otra parte.
Diferencias:

DISTRIBUCION CONCESION
Se refiere a mercadería común de consumo o de uso Se refiere a bienes de alta tecnología: ej: automóviles.
sencillo.
El distribuidor no asume garantías adicionales fuera de la El concesionario asume obligaciones específicas de
garantía común que ofrece cualquier vendedor. garantía y de servicio posterior a la venta.
No ocurre. Para que haya concesión debe haber subordinación
técnica y económica.
El distribuidor tiene por lo común a clientes que son El concesionario, por lo común, contrata con clientes
comerciantes minoristas que compran para revender. particulares que adquieren para sí

Niveles de distribución:

 Distribución en DOS niveles: se da cuando el proveedor vende a su distribuidor autorizado, y este


último vende directamente al público.

 Distribución en TRES niveles: el proveedor vende al distribuidor mayorista, éste al comerciante


revendedor y el revendedor al usuario común. Es el más común.
CONTRATO DE AHORRO PREVIO
CONCEPTO Y FUNCIÓN ECONÓMICA
El contrato de ahorro previo es un contrato multilateral celebrado entre una sociedad (anónima o cooperativa
) autorizada por el organismo estatal que ejerza el control de las personas jurídicas (sea en el orden nacional
o provincial, por ej. Inspección General de Justicia; Dirección Provincial de Personas Jurídicas; Instituto
Nacional de Acción Cooperativa y Mutual o Instituto Provincial de Acción Mutual y Cooperativa), denominado
SOCIEDAD ADMINISTRADORA, y personas físicas o jurídicas determinadas,(AHORRISTAS) que
constituyen un grupo con el objeto de realizar un ahorro previo para un fin determinado. La sociedad
administradora se compromete a administrar el patrimonio del grupo, por mandato de cada suscriptor
ahorristas, y a adjudicar la cosa objeto del contrato en los tiempos y modos acordados, al cumplirse la
condición a la cual se encontraba subordinada tal obligación, a cambio de la contraprestación del ahorrista
de abonar una remuneración (honorario o comisión a la sociedad administradora).

Se genera un compromiso de contribuir a la formación y sostenimiento del grupo, a través del pago de las
alícuotas de capital suscripto al contratar, los gastos administrativos de mantenimiento del capital en cuentas
bancarias de ahorro a cargo del grupo.
Características:
a) Es un contrato multilateral conexado, que genera relaciones entre la Sociedad Administradora y el Grupo
de Ahorristas, y entre los Ahorristas de un mismo grupo entre sí. Todos los contratos entrelazados entre sí
permiten la formación de la red contractual, uniendo a otros contratos entre sí, en la integración de un grupo.
Por su parte, al tener especificado un fin y cosas determinados, contiene un contrato entre el fabricante o
importador de la cosa a adjudicar, sus distribuidores, y los ahorristas mandantes. De tal modo se verifica la
existencia de contratos conexados. Es el típico caso de los contratos de ahorro previo promovidos por firmas
subsidiarias de terminales automotrices.
b) Es un negocio único, con relaciones multipartitas, de mandato y administración por parte de la Sociedad
Administradora, y por la otra, de relaciones de sostenimiento y solidaridad frente a terceros, por parte de los
ahorristas.
c) La sociedad administradora debe estar autorizada por el Estado.
d) La sociedad administradora debe tener por único objeto administra fondos de ahorro previo.
e) Es un contrato oneroso, caracterizado como un contrato del derecho comercial en cuanto a la relación
entre la Administradora y los Ahorristas, atípico e innominado, sinalagmático en los términos en que se
puede presentar en los contratos de adhesión - colectiva o individual -.
f) Ausencia de personalidad jurídica del grupo.
g) Ausencia de contribución para las pérdidas.
h) Mandato irrevocable de la administradora.
i) Contralor y Fiscalización estatal a la Sociedad Administradora.
j) Es un típico contrato de consumo, toda vez que los ahorristas imprimen a la adquisición por este sistema
la finalidad de disposición final para su uso personal, de modo que siempre participa un consumidor.
Incluso la mayoría de los contratos contiene en sus cláusulas adhesivas que los ahorristas dan destino a la
unidad adquirida para uso personal o familiar. Excluyendo la posibilidad de explotación comercial.
Excepciones de esto confirman la regla, cuando se trate de planes para taxistas, transportistas en general,
que se deja específicamente aclarado que el destino de la unidad es para el transporte de cosas o pasajeros.
SOCIEDAD ADMINISTRADORA
Se requiere que la administradora sea una Sociedad Anónima, Mutualista o Cooperativa. Si se trata de una
sociedad anónima tiene el control permanente del Estado (art. 299 LSC). El objeto social de la
administradora debe ser UNICAMENTE el de administrar grupos de ahorro previo. Ello se dispone así en
aras de salvaguardar el patrimonio del grupo, de negocios financieros o distintos al ahorro en beneficio del
grupo, que pudiera realizar la sociedad administradora.
Se les exige un capital mínimo suscripto e integrado (en general un capital alto - en el año 1994 la Inspección
General de Justicia exigía un capital mínimo de $ 120.000 - ello es dado así en que el riesgo de la
administración de grupos de ahorro previo.
La administradora requiere que los planes de los que va a hacer oferta sean aprobados por la IGJ. Si el
objeto del contrato consiste en la adjudicación de bienes determinados, se deberá exhibir a la IGJ para su
contralor el contrato de provisión de bienes del fabricante de tales bienes con la administradora. Esta
disposición confirma la existencia de contratos conexados.
Pueden ser también administradoras, las entidades bancarias estatales, sean estas nacionales, provinciales
o municipales, que tengan autorización para ello.
El contralor de las entidades bancarias oficiales es mayor ya que requieren autorización del Banco Central
de la República y del órgano de contralor de sociedades. (IGJ o similar provincial). La facultad de contralor
de estas sociedades administradoras es una facultad no delegada por las provincias a la nación.
AHORRISTAS
Pueden ser personas físicas o jurídicas, que tengan capacidad para contratar y disponer de sus bienes.
Tienen la obligación de pagar las alícuotas que integran el capital suscripto, gastos administrativos,
honorarios o comisión de la administradora y contratar un seguro de vida para que en caso de que ocurra el
riesgo del fallecimiento, la indemnización percibida cancele el saldo deudor de cuotas de capital, gastos y
comisiones, y los herederos del ahorrista podrán percibir el objeto del contrato.
GRUPOS DE AHORRO
Se ha discutido en cuanto a la naturaleza jurídica del denominado GRUPO o CIRCULO de ahorristas.
Algunos consideran que es una Sociedad Accidental con aspecto mutualista, y también ha sido considerado
como una Locación de Servicios, y por último se lo ha considerado un contrato autónomo.
Ahora bien, dado que no se acredita una personalidad jurídica al grupo por carecer de los elementos
tipificantes de las personas jurídicas, (Patrimonio Autónomo, órganos ejecutivos, Administradores, y Normas
que reconozcan la autonomía patrimonial y la existencia de órganos que expresen la voluntad colectiva),
todos los compromisos y obligaciones del grupo, son los de la administradora. No puede haber acreedores
del grupo o deudores del grupo sino de la sociedad administradora y de cada uno de los ahorristas
suscriptores (art. 39 CC). El grupo ni siguiera es el mutuante, ya que carece de personalidad y capacidad
para adquirir. Ni siquiera puede otorgar un mandato, ni tampoco tiene facultades para ser actor o demandado
en juicio.
La administradora no obra por cuenta y orden del grupo, sino a nombre propio y en propio interés.
Los suscriptores del grupo no son inamovibles ya que pueden ceder su contrato y calidad de deudor, sin
consultar a los demás suscriptores. Ello destruye toda hipótesis de asociación de personas (art. 671 C.C. y
art. 31 LSC).
OBLIGACIONES
Del suscriptor:
1) Abonar la cuota parte de capital más gastos, comisiones, etc. a la Administradora.
2) Colaborar al sostenimiento del grupo a través del pago de un fondo de morosidades.
3) Permanecer en el grupo hasta el cumplimiento del término de su constitución y su conclusión por
vencimiento del plan de cuotas.
De la sociedad administradora:
1) Recaudar el ahorro que el suscriptor deposita a los fines del cumplimiento del contrato, e integrarlo a la
masa del grupo.
2) Administrar con prudencia los bienes cuyo depósito se les encomienda.
3) Llevar sus libros contables de acuerdo a los parámetros de contabilidad con criterios normalmente
aceptados y legalmente exigidos, y rendir cuentas del ejercicio del mandato conferido a los suscriptores.
4) Realizar los sorteos y licitaciones, y adjudicar el bien objeto del contrato a los beneficiados.
5) Cumplir con los recaudos estatales ante las entidades de contralor.
6) Ofertar solamente planes autorizados por la autoridad de aplicación.
7) Reembolsar todos los importes percibidos a título de multas e intereses por mora a prorrata entre los
suscriptores de un mismo plan.
8) Informar a los ahorristas de cualquier novedad (extinción, modificación, encarecimiento) respecto del bien
o fin determinado, objeto del contrato, o de cualquier contingencia que comprometa al grupo de ahorristas.
9) Abstenerse de modificar las condiciones contractuales o de cumplimiento del contrato, durante su vigencia
(INVARIABILIDAD DE LAS CONDICIONES CONTRACTUALES).
Esto se estipula así, por cuanto se trata de contratos de larga duración, (promedio entre 60 y 84 meses /
cuotas), en los que las condiciones de mercado pueden variar, afectando la invariabilidad de las condiciones
contractuales. A veces ocurre que un determinado modelo de bien determinado deja de producirse,
ocasionando la necesidad de sustituirlo por otro de similares condiciones.
Es obligación de la Administradora suministrante, asegurar la provisión de un bien de condiciones
semejantes a las contratadas inicialmente, en cuanto a sus especificaciones técnicas y precio.

CLASES
Planes de ahorro de circulo abierto
 Adherentes: número indeterminado de ahorristas.
 Los suscriptores aportan periódicamente y conforman el fondo cuyo monto será adjudicable
periódicamente a cada partícipe, de acuerdo con las condiciones generales del contrato.
 Se adjudica al ahorrista una suma de dinero para la adquisición del bien previsto, a través de la boca
de expendio previamente indicada.
 El ahorrista debe reintegrar el préstamo, más el pago de sus intereses, mediante el pago de cuotas
de amortización pactadas.
Planes de círculo cerrado
 El sistema tiene por objeto la formación de grupos cerrados, constituidos por un número determinado
de adherentes, igual al doble de los meses consecutivos que dura el plan, a los que se cobra una
cuota mensual, igual para todos, equivalente a un porcentaje del valor del bien que se adjudicará,
que integra el fondo común de los ahorristas, el que es administrado por una sociedad de ahorro que
se obliga a entregar a cada uno de los suscriptores al cumplirse las condiciones pactadas en el
contrato, una cosa determinada o el préstamo total de capital.7
 La operatoria se basa en la constitución de grupos de un número determinado de suscriptores que
aportan una cuota parte cada uno, del valor del bien o bienes a adjudicar periódicamente entre ellos.
 Solo cuando se cierra el círculo nacen los derechos y obligaciones entre las partes.
 Adjudicación directa: los ahorristas no reciben el dinero que forma el pozo común, sino que la
sociedad administradora lo aplica para adquirir directamente el bien y luego entregárselo.
UNIDAD 3: LOCACION. LEASING

LOCACION

DISPOSICIONES GENERALES

DEFINICION

ARTICULO 1187Hay contrato de locación si una parte se obliga a otorgar a otra el uso y goce temporario de una
cosa, a cambio del pago de un precio en dinero.
Al contrato de locación se aplica en subsidio lo dispuesto con respecto al consentimiento, precio y objeto del contrato
de compraventa.

Cuando una persona (locador) se obliga a entregar el uso y goce de una cosa durante un cierto tiempo a otra
(locatario) que a su vez obliga a pagar un precio en dinero.

El Código Civil de Vélez define a la locación en un precepto general, que comprendía la locación de cosas, servicios y
de obra. Pero se trata de contratos sustancialmente diferentes. El CCC ha diferenciado estos. El artículo 1187 se
limita a definir el contrato de locación de cosas (ahora simplemente locación), y por separado, regula los contratos
de obra y de servicios (antes "locación de obra y de servicios").

ELEMENTOS
a. uso y goce de la cosa: constituye el objeto de la prestación a cargo del locador. El uso supone la utilización de la
cosa mientras que el goce importa la percepción y apropiación de los frutos o productos ordinarios que produce;

b. precio: está determinado o determinable por sus cláusulas por una suma de dinero que debe dar el locatario al
locador como contraprestación. Su falta de determinación significa que lo consideran como elemento no esencial y
los tribunales lo fijaran de acuerdo a los usos y costumbres. Por otra parte, otra prestación que no fuera en dinero
ubicaría a ese contrato celebrado fuera del ámbito de regulación de la locación. Son aplicables de manera supletoria
las normas de compraventa (art 1187). Existe la posibilidad de que las partes pacten en moneda extranjera.

c. tiempo: la definición describe al uso y goce como temporario. El contrato de locación puede clasificarse como uno
de aquellos en los cuales el tiempo resulta ser un elemento esencial y trascendente.

CARACTERES

 Es bilateral: origina obligaciones reciprocas para el locador y locatario.


 Es oneroso y conmutativo: se supone que las contraprestaciones guardan equivalencia.
 Es de tracto sucesivo: su cumplimiento se prolonga necesariamente en el tiempo.

COMPARACION CON OTROS CONTRATOS

a) Compraventa: a la locación se aplica en subsidio lo dispuesto al consentimiento, precio y objeto de compraventa.


b) Deposito: en la locación se entrega el uso y goce de la cosa, mientras que el depositario es solo su guardián.
c) Comodato: locación es onerosa y además del uso, se perciben los frutos; el comodato es gratuito y solo tiene
derecho al uso, y debe restituir la cosa con sus frutos excepto clausula en contrario.
d) De obra y de servicios: se han puesto en duda supuestos como locación de departamentos en que el propietario
debe suministrar calefacción, portería, limpieza, etc.

FORMA Y OPONIBILIDAD
ARTICULO 1188El contrato de locación de cosa inmueble o mueble registrable, de una universalidad que incluya a
alguna de ellas, o de parte material de un inmueble, debe ser hecho por escrito.
Esta regla se aplica también a sus prórrogas y modificaciones.
En el Código de Vélez era un contrato puramente consensual. En el CCC se ha establecido la formalidad de que sea
formulado por escrito cuando el objeto de la locación sean inmuebles o muebles registrables, ya sea en forma
particular o de universalidades. Las prórrogas y modificaciones de estos contratos también deben ser por escrito.
Si se hubiese omitido tal formalidad el contrato valdrá si se demuestra la imposibilidad de obtener la formalidad, si
existe prueba instrumental o si ha tenido principio de ejecución (art. 1020). La forma escrita impuesta solo hace a la
prueba del contrato y no a su existencia. Puede probarse por cualquier medio de prueba siguiendo los arts.:

ARTICULO 1019 Medios de prueba. Los contratos pueden ser probados por todos los medios aptos para llegar a
una razonable convicción según las reglas de la sana crítica, y con arreglo a lo que disponen las leyes procesales,
excepto disposición legal que establezca un medio especial.
Los contratos que sea de uso instrumentar no pueden ser probados exclusivamente por testigos.

ARTICULO 1020 Los contratos en los cuales la formalidad es requerida a los fines probatorios pueden ser probados
por otros medios, inclusive por testigos, si hay imposibilidad de obtener la prueba de haber sido cumplida la
formalidad o si existe principio de prueba instrumental, o comienzo de ejecución.
Se considera principio de prueba instrumental cualquier instrumento que emane de la otra parte, de su causante o de
parte interesada en el asunto, que haga verosímil la existencia del contrato.

TRANSMISION DE LOS DERECHOS Y OBLIGACIONES DERIVADOS DE LA LOCACION

ARTICULO 1189 Transmisión por causa de muerte. Enajenación de la cosa locada. Excepto pacto en contrario, la
locación:
a) se transmite activa y pasivamente por causa de muerte;
b) subsiste durante el tiempo convenido, aunque la cosa locada sea enajenada.

Transmisión por causa de muerte

Los derechos y obligaciones que surgen del contrato pasan a los herederos del locador y del locatario (consecuencia
directa del principio de que los herederos suceden al causante), salvo pacto en contrario, pudiendo ser dejado de
lado por las partes ya que no integran el orden público. Sería muy perjudicial para el locatario que su derecho
dependiera de la muerte del locador y para el locador ya que contaba con esa renta. Si bien los formadores del acto
dejan de ser partes, tal circunstancia no es un efecto extintivo del acuerdo. De esta manera, se coloca el acento en el
cumplimiento de la finalidad por sobre el carácter personal de las partes (no es intuitu personae).

Si los herederos del inquilino son varios, todos continúan con las responsabilidades, debiendo dilucidarse entre ellos
quien o quienes continuaran con el goce efectivo. En el artículo se incluye no solo los herederos legítimos y
testamentarios, sino también al heredero de cuota, quien ha sido instituido en una fracción de la herencia (art. 2488)

Transmisión por actos entre vivos: enajenación de la cosa locada

El derecho romano, consecuente con su concepción de derecho personal, establecía que el comprador no estaba
obligado a respetar el contrato de locación del vendedor; el derecho del locatario se reducía a reclamar por daños.
En cambio, el derecho moderno, bajo la concepción de derecho real, establece como principio que la enajenación no
afecta al contrato de locación. El locatario tiene el derecho a seguir en uso y goce por el termino convenido. Sería
injusto desde el punto de vista económico, autorizar el desalojo intempestivo por un acto unilateral del locador.
Pero las partes pueden renunciar a esta estipulación, pactando en contrario, de manera que el locatario sepa de
ante mano que el locador tiene previsto la venta del bien. Pero entendemos que esta posibilidad de extinción, solo
tendrá valor una vez superado el plazo mínimo legal (dos años) ya que el mismo es de orden público y el art 1189 no.
Para que el locatario tenga derecho a oponer su contrato de locación al comprador, es necesario que se trate de un
contrato de plazo no vencido y que tuviere fecha cierta, ya que según el art 317 los actos jurídicos no pueden ser
opuestos a terceros y sucesores a titulo singular mientras no tengan fecha cierta.
El nuevo adquirente no recibirá materialmente la cosa ya que, al estar arrendada, permanece en poder del locatario.
Sin embargo, es su carácter de poseedor el que habilita a tener por cumplido el requisito transmisivo del modo,
mediante el reconocimiento de la posesión que el arrendatario hace en el dueño de la cosa (art. 1892, párr. 2, CCyC).

CONTINUADOR DE LA LOCACION

ARTICULO 1190Si la cosa locada es inmueble, o parte material de un inmueble, destinado a habitación, en caso de
abandono o fallecimiento del locatario, la locación puede ser continuada en las mismas condiciones pactadas, y
hasta el vencimiento del plazo contractual, por quien lo habite y acredite haber recibido del locatario ostensible trato
familiar durante el año previo al abandono o fallecimiento.
El derecho del continuador en la locación prevalece sobre el del heredero del locatario.

Requisitos:

 Debió cohabitar el inmueble (destinado a habitación) con el locatario original además de recibir ostensible
trato familiar y se debió sostener durante todo el año previo anterior al fallecimiento o abandono.
 Fallecimiento o abandono del locador:

El abandono es entendido como la ausencia del locatario, que se constituye como duradero o permanente en el
tiempo, de modo que pudiera habilitar al locador, en términos generales, a solicitar la resolución del contrato
(art. 1219, inc. b, CCyC). En cuanto al fallecimiento, bastará con acreditar su circunstancia, mediante los
mecanismos que el propio Código reconoce como eficaces a tal fin (arts. 97 y 98 CCyC);

 El derecho del continuador prevalece sobre el del heredero del locatario.

CAPACIDAD

 Menores emancipados: pueden administrar sus bienes, hayan incorporado a su patrimonio a título gratuito u
oneroso. Por lo que tienen plena capacidad para dar y recibir en locación (art 27).
 Inhabilitados: pueden administrar sus bienes, por lo que pueden dar y recibir en locación, salvo que la
sentencia se lo impida expresamente (art 49).
Administradores de bienes ajenos: los padres están autorizados a arrendar por sus hijos menores, pero lleva
implícita la condición de que acabará cuando concluya la patria potestad (art 691). Los tutores o curadores no
pueden, sin autorización judicial, arrendar bienes de menor por un plazo mayor a 3 años.

ARTICULO 1191Facultades del representante. Para celebrar contrato de locación por más de tres años, o cobrar
alquileres anticipados por el mismo período, se requiere facultad expresa.

LOCACION DE COSAS
OBJETO
ARTICULO 1192 Cosas. Toda cosa presente o futura, cuya tenencia esté en el comercio, puede ser objeto del
contrato de locación, si es determinable, aunque sea sólo en su especie. Se comprenden en el contrato, a falta de
previsión en contrario, los productos y los frutos ordinarios.

Todos los inmuebles, así como los muebles no fungibles, pueden alquilarse. El contrato comprende además de la
cosa, los productos y los frutos ordinarios de ella, a menos que las partes hayan convenido lo contrario. El contrato
de locación comprende los productos y los frutos ordinarios, a menos que las partes hayan convenido lo contrario.
Los frutos o productos extraordinarios no se encuentran incluidos, es decir aquellos frutos o productos que no está
en la naturaleza de la cosa producirlos, esta regulación es supletoria, por lo que pactar algo diferente. Por otra parte,
comprende también sus accesorios, salvo que se los excluya expresamente.

Cosas indeterminadas

Estas también pueden ser objeto del contrato, pero se trata de una indeterminación relativa: se puede alquilar un
caballo o un automóvil, sin especificar la individualidad de la cosa; pero no se puede alquilar un animal genérico. Es
necesario que la cosa sea determinada al menos en especie.

Existencia de la cosa al tiempo de contratar

Es menester esto para que el contrato sea válido. Si la cosa hubiese perecido totalmente en ese momento el
contrato es nulo, pues carece de objeto. Si ha perecido parcialmente es de aplicación el artículo 1203, pudiendo el
locatario pedir la reducción del alquiler o la resolución del contrato.

Cosas futuras

Si es futura, el alquiler está supeditado a la condición de que la cosa llegue a existir. Se entiende “futura” cuando no
existe como tal al momento de celebrarse el contrato, por lo que el locador no tiene acceso material ni jurídico
inmediato a ella. Por ejemplo, cuando se alquila un local que aún está en construcción. Si esta no llega a existir el
contrato será nulo, sin perjuicio de la responsabilidad del locador si el tuviere la culpa.

Cosas fuera del comercio

Una plaza pública no podría arrendarse para instalar un mercado para lo cual sería indispensable su desafectación.
Lo que si puede darse en alquiler son espacios reducidos destinados a quioscos o pequeños locales de venta; y no se
trata propiamente de una locación sino de permisos de ocupación que implican la potestad del Estado.
ARTICULO 1193Contrato reglado por normas administrativas. Si el locador es una persona jurídica de derecho
público, el contrato se rige en lo pertinente por las normas administrativas y, en subsidio, por las de este Capítulo.

No pueden arrendarse derechos, solo cosas materiales

Cuando se trata de cosas, es perfectamente separable el dominio del uso y goce; pero en los derechos casi siempre
sería imposible distinguir al titular de la persona que lo goza, ya que la misma va unida al disfrute.

Locación de cosa ajena y parcialmente ajena

 Ajena: no presenta problemas cuando el contrato es suscripto por el representante legal o convencional del
propietario, o si el locador tiene derecho a celebrarlo (usuario, usufructuario o locador).
El problema se presenta es cuando la alquila sin tener derecho a hacerlo (deposito, comodato o no poseedor).
Si ambas partes son de buena fe, creían que el locador tenía derecho a dar la cosa en arrendamiento, es válido y
debe ser cumplido por todo el tiempo. Si ambos eran de mala fe, el contrato es válido y debe cumplirse entre las
partes, y el locatario desposeído por el dueño puede reclamar indemnización de daños al locador.
El propietario es ajeno al contrato, las clausulas no tiene efecto respecto de él. Por lo que puede demandar la
entrega inmediata de la posesión. Nada impide que él ratifique el contrato, sea por acto expreso o tácito.
 Parcialmente ajena: el copropietario de una cosa indivisa no puede arrendarla, ni aun en la parte que le
pertenece, pero tendrá efectos. Mientras los condóminos no hayan reclamado la nulidad del contrato, este debe
cumplirse; pero si fue exigida será nulo y el locatario podrá pedir daños y perjuicios hubiera sabido o no que
estaba en condominio. El acto carece de eficacia respecto de los condóminos, pero pueden ratificarlo.

DESTINO

ARTICULO 1194 El locatario debe dar a la cosa locada el destino acordado en el contrato.
A falta de convención, puede darle el destino que tenía al momento de locarse, el que se da a cosas análogas en el
lugar donde la cosa se encuentra o el que corresponde a su naturaleza.
A los efectos de este Capítulo, si el destino es mixto se aplican las normas correspondientes al habitacional.

Dicho destino, debe ser acorde a lo dispuesto en el art. 279, o sea no debe estar prohibido por las leyes, o ser
contrario a la moral o al orden público, o lesivo de los derechos ajenos o de la dignidad humana, ya que de lo
contrario el contrato es nulo (art. 386).

Las partes en el contrato pueden haber previsto un uso deshonesto, o contrario a las buenas costumbres, lo cual no
resultará frecuente, pues en la práctica buscarán disimular el destino con un destino li ́cito. Sin embargo, se ha
planteado la cuestión respecto a los alquileres destinados a casas de tolerancia. Si bien la doctrina mayoritaria
consideró que en tal supuesto es nulo de nulidad absoluta (art. 386), otros distinguen según que el locatario tuviera
(casos que fuera posible) un permiso municipal o emitido por autoridad competente para llevar a cabo tal actividad.
En este caso se afirma la validez del contrato, ya que no habri ́a un fin ili ́cito, desde que el locatario cuenta con
autorización o permiso legal. Puede pasar que en el contrato se hubiera pactado un fin li ́cito y en la práctica el
locatario utilizara la cosa para un fin deshonesto. Si el locador desconoci ́a esta situación, podri ́a rescindir el contrato
y solicitar el desalojo. Ahora si ambas partes conoci ́an, basta con que de la prueba surja el conocimiento, para que se
declare la nulidad.

A falta de acuerdo de partes o ausencia sobre su manifestación:

a. el destino que tenía al momento de locarse: destino para el que era utilizada la cosa en el instante inmediato
anterior al momento de celebrarse el contrato.
b. el destino que se le da a cosas análogas en el lugar en el que se encuentra la cosa. La diferencia con la regla
anterior es que aquí se acude a un mecanismo de analogía y no ya al destino que tenía la propia cosa antes.
c. el destino que corresponde a su naturaleza. La directiva está centrada aquí en la naturaleza de la cosa, que
esencialmente la hace propia para un destino definido. En esta situación no se acude a ninguna verificación
antecedente, sino a su calidad o condición intrínseca.

Los destinos mixtos

Se entienden como destinos mixtos aquellos en los cuales al dar en locación un inmueble se habilita su uso conjunto
como comercial u otro destino diverso, y a la vez como habitacional. En esos supuestos, se aplicarán las normas
correspondientes a la locación habitacional. La locación habitacional ofrece otros beneficios al locatario en esta
especie de arrendamientos, como el derecho del continuador de la locación (art. 1190 CCyC), o los límites al modo
de cumplimiento de las obligaciones de pago por parte del locatario (art. 1196 CCyC).

PERSONAS INCAPACES O CON CAPACIDAD RESTRINGIDA

ARTICULO 1195 Es nula la cláusula que impide el ingreso, o excluye del inmueble alquilado, cualquiera sea su
destino, a una persona incapaz o con capacidad restringida que se encuentre bajo la guarda, asistencia o
representación del locatario o sublocatario, aunque éste no habite el inmueble.

La sanción en caso de violación de la norma es la nulidad absoluta de la cláusula, no del contrato que continú a
siendo eficaz y válido. La norma limita la facultad de configuración del contrato, mas no la libertad de conclusión, el
locador no está́ obligado a alquilar la cosa. Se recoge en esta norma un mandato proveniente de la Constitucion con
arreglo a los principios de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derechos de las Personas con Discapacidad.

DESTINO HABITACIONAL

ARTICULO 1196 Si el destino es habitacional, no puede requerirse del locatario:

a) El pago de alquileres anticipados por períodos mayores a un mes;


b) Depósitos de garantía o exigencias asimilables, por cantidad mayor del importe equivalente al primer mes de
alquiler. El depósito de garantía será devuelto mediante la entrega de una suma equivalente al precio del último mes
de la locación, o la parte proporcional en caso de haberse efectuado un depósito inferior a un mes de alquiler. El
reintegro deberá hacerse efectivo en el momento de la restitución del inmueble. En el caso de existir alguna deuda
por servicios públicos domiciliarios o expensas, correspondientes al período contractual y que al momento de la
entrega del inmueble no hubiese sido facturada, puede acordarse su pago tomando al efecto los valores del último
servicio o expensas abonado, o bien el locador puede retener una suma equivalente a dichos montos como garantía
de pago. En este último caso, una vez que el locatario abone las facturas remanentes, debe presentar las constancias
al locador, quien debe restituir de manera inmediata las sumas retenidas;

c) El pago de valor llave o equivalentes; y

d) La firma de pagarés o cualquier otro documento que no forme parte del contrato original.

En la práctica inmobiliaria es normal que se pacte el pago anticipado de un mes de alquiler. Esta forma de pago
importa una garantía adicional para el locador porque la mora apta para el desalojo se constituye con la falta de
pago de dos periodos consecutivos. La violación a esta otorga al locatario el derecho a solicitar el reintegro de las
sumas anticipadas en exceso. De requerirse actuaciones judiciales por tal, las costas serán soportadas por el locador.

No se pueden exigir depósitos en garantía por una cantidad mayor del importe equivalente a un mes de alquiler por
cada año de locación contratado. A los efectos de garantizar el cumplimiento es frecuente que el locador exija la
entrega de una suma de dinero que es retenida por aquel hasta que sea totalmente desinteresado. Estas pasan en
propiedad al locador (prenda irregular), debiéndola restituir al momento de concluir el contrato de locación, si es
que no existe ninguna deuda pendiente de pago en cabeza del locatario. A los efectos de evitar abusos consistentes
en exigencias de montos desmedidos, la ley limita el derecho del locador cuando se trata de inmuebles con destino
habitacional.

TIEMPO DE LA LOCACION

Plazo máximo

ARTICULO 1197 El tiempo de la locación, cualquiera sea su objeto, no puede exceder de veinte años para el destino
habitacional y cincuenta años para los otros destinos.
El contrato es renovable expresamente por un lapso que no exceda de los máximos previstos contados desde su
inicio.

Un contrato perpetuo importaría un verdadero desmembramiento del dominio, por ello es menester un plazo
máximo, más allá del cual el termino estipulado resultaría ineficaz. El código de Vélez fijaba el plazo de 10 años. Pero
los negocios contemporáneos, exigen negocios más extensos; lo que quedó demostrado en el fallo Segura SA
s/autorización en el 2004 en donde se autorizó que fuese de 30 años. Esta postura fue acogida por el nuevo CCCN,
en tanto amplio los plazos máximos. Si hubiese renovaciones o prórrogas al contrato no pueden superar ese plazo.

Plazo mínimo
ARTICULO 1198 Plazo mínimo de la locación de inmueble. El contrato de locación de inmueble, cualquiera sea su
destino, si carece de plazo expreso y determinado mayor, se considera celebrado por el plazo mínimo legal de tres (3)
años, excepto los casos del artículo 1.199.

El locatario puede renunciar a este plazo si está en la tenencia de la cosa.


El código de Vélez no establecía, pero se fue demostrando la necesidad de tales para asegurar al inquilino y se
fueron dictando leyes que establecían. Para los arrendamientos rurales, la ley 13264 fijo que sería de 3 años. Para la
locación de inmuebles urbanos, la ley 23091 para los que fueran destinados a comercio o industria serian de 3 años y
para las destinadas a habitación de 2 años. Con la nueva ley de alquileres el plazo mínimo legal será de 3 años.

El CCCN faculta al locatario a renunciar a tal plazo mínimo, siempre que este en tenencia de la cosa. Además, el
código reconoce al inquilino el derecho de resolver el contrato después de transcurridos los 6 primeros meses,
debiendo notificar fehacientemente al locador. De hacer uso de tal en el primer año de vigencia deberá abonar al
locador la suma equivalente a un mes y medio como indemnización, y un solo mes si transcurrió el primer año.
Quedan excluidas de este plazo mínimo las situaciones enunciadas en el artículo 1199.

Excepciones al plazo mínimo

ARTICULO 1199 Excepciones al plazo mínimo legal. No se aplica el plazo mínimo legal a los contratos de locación
de inmuebles o parte de ellos destinados a:

a) Sede de embajada, consulado u organismo internacional, y el destinado a habitación de su personal extranjero


diplomático o consular;

b) Habitación con muebles que se arriende con fines de turismo, descanso o similares. Si el plazo del contrato o de los
contratos consecutivos supera los tres (3) meses, se presume que no fue hecho con esos fines;

c) Guarda de cosas;

d) Exposición u oferta de cosas o servicios en un predio ferial.


Tampoco se aplica el plazo mínimo legal a los contratos que tengan por objeto el cumplimiento de una finalidad
determinada expresada en el contrato y que debe normalmente cumplirse en el plazo menor pactado.

No se aplicará el plazo mínimo legal, por la calidad del locatario o de la temporalidad o por el hecho de tratarse de
contrataciones atípicas o con modalidades especiales por su destino.

a) La exclusión se justifica por las caracteri ́sticas peculiares del locatario y su solvencia. El Código acertadamente no
incluye a todo el personal del consulado, embajada o de un organismo internacional sino solo a aquellos
extranjeros diplomático o consular. Asi ́, no se incluye al chofer, portero o empleado administrativo del
consulado o embajada.

b) Ley presume iuris tauntum que existe la finalidad de vivienda si el plazo pactado supera los tres meses. Para que
se aplique la excepción, los supuestos de hecho que surgen son que la habitación o vivienda se encuentre
amueblada, y que el arrendamiento tenga fines turísticos, de descanso o similares. A fin de determinar tal
situación deben tomarse en consideración las circunstancias de hecho, fundamentalmente, si el locatario tiene
establecida su residencia permanente en otro lugar.

c) En el caso de la guarda de vehículos en la mayoría de los supuestos ni siquiera constituye un contrato de


locación, sino de garaje, contrato atípico, aunque goza de tipicidad social. En el caso de que sea un inmueble
destinado a vivienda y una cochera para la guarda de un vehículo, el destino sería mixto y se regirá́ por las
normas de las locaciones habitacionales.

d) La exclusión se explica porque la necesidad del local dura el tiempo que se prolonga la actividad en la exposición
o el mercado o feria. Si el mercado o feria es del dominio del Estado no estaríamos frente a una locación, sino
frente a una concesión de uso.

Al final, dispone una regla de interpretación general para que se entienda a cualquier locación inmobiliaria como
exceptuada del plazo mínimo. Para ello, el contrato debe reunir como requisitos:
a. que tenga por objeto el cumplimiento de una finalidad determinada. La sujeción temporal del contrato a la
finalidad hace suponer que esta causa se extinguirá normalmente antes por su naturaleza que por el plazo.
b. que la finalidad esté expresada en el contrato.

Cuando los contratos de locación de inmuebles no contuvieran plazo, rige:


 Si se refiere a casas, departamentos o piezas no amuebladas o que tengan un fin comercial o industrial, rige
el plazo de 2 años.
 Si se trata de casas, departamentos o piezas amuebladas y con fines de turismo, descanso o similares, y el
alquiler se hubiese fijado por meses, semanas o días, se juzgará hecho por el tiempo fijado al precio y se
rigen por la ley de contrato de hospedaje 27221. Pero si el plazo fuese mayor de 3 meses, se presume que no
son destinadas a turismo y rigen los dos años.
 Cuando el contrato tuviere un objeto expresado, se lo juzgara hecho por el tiempo necesario para llenar ese
objeto. Por ejemplo, alquiler de un stand para una exposición.

EFECTOS DE LA LOCACION

OBLIGACIONES DEL LOCADOR

Pesan sobre el locador: entregar la cosa arrendada con sus accesorios, conservarla en buen estado mientras dura la
locación, mantener al locatario en el uso y goce pacifico de la cosa (obligación de garantía), pagar al locatario las
mejoras que hubiera introducido para hacer posible el uso normal de la cosa y pagar las cargas que la gravan. Estas
son obligaciones previstas por la ley para el caso de que las partes no hubieran establecido otra cosa (principio de
libertad contractual), pudiendo las partes restringirlas o ampliarlas.

De entrega

ARTICULO 1200El locador debe entregar la cosa conforme a lo acordado. A falta de previsión contractual debe
entregarla en estado apropiado para su destino, excepto los defectos que el locatario conoció o pudo haber conocido.
Se cumple dando aquello que se ha previsto en el contrato y con todo lo necesario para que cumpla con el destino
pactado. El locador no responde por los vicios aparentes o aquellos que pudo conocer con la diligencia necesaria.
Entre lo que debe entregar se incluyen: las llaves de la cosa (mueble o inmueble), las servidumbres del inmueble, los
frutos y productos ordinarios siempre que estuviesen pendientes y servicios accesorios como calefacción y agua; el
locador no podrá excusarse de prestarlos aduciendo que no los estipula el contrato, cuando la existencia de cañerías,
calderas y otras instalaciones indicaban que ellos estaban implícitamente contenidos en la locación.

 Cosas no comprendidas en la obligación de entrega


No comprende, salvo pacto en contrario, a:
- los frutos y productos extraordinarios: son los que por no estar en la naturaleza de la cosa producir, o aquellos
que por su cantidad o calidad exceden la producción común de la cosa arrendada.
- Los terrenos acrecidos por aluvión: si se podría en el caso de que se ofreciere por ello un acrecentamiento
proporcional en el alquiler.
- En caso de que el alquiler comprenda los muebles, es casi de rigor agregar al contrato un inventario de los
incluidos en la locación, lo que le permitirá al locador poder exigir su devolución al término del contrato. Pero, si
no se hubieren especificado los muebles, el artículo 226 estipula que no se consideran parte del inmueble las
cosas afectadas a la explotación del mismo o a la actividad del propietario.

 Estado en que debe entregarse


Está obligada a entregarla en la forma acordada y, a falta de especificación, en el estado apropiado para su destino.
No tendrá la obligación de que este en buen estado, si acordaron que fuera en el estado que se halle. La conducta
del locatario que acepta sin reservas, indica que eso fue lo acordado o que renuncia a todo reclamo (ej., alquiler de
edificio arruinado). Diferencia importante con la compraventa, donde el vendedor cumple entregando la cosa en el
estado en que se encontraba al momento de celebrarse el acto.

 Lugar y tiempo de entrega. Gastos de entrega.


Ya que el código no contiene sobre este punto, reglas especiales para la locación se aplica los arts. 873 y 874. Si
hubiere lugar convenido en el contrato, debe entregarse allí. En cambio, si no hubiere, debe entregarse en el lugar
donde se encontraba la cosa al tiempo de la celebración; si esto no se pudiese acreditar, en el domicilio del locador.
En el caso de estipular un plazo, será ese. Si no lo estipula, se entiende que tiene la obligación de entregar la cosa de
inmediato a menos que los usos o costumbres reconocieran algún plazo.
Salvo pacto en contrario, son a cargo del locador, ya que se aplican supletoriamente las normas de la compraventa.

 Sanciones para el caso de incumplimiento. Acciones del locatario.


Puede reclamar el cumplimiento del contrato y pedir al tribunal que lo ponga en posesión de la cosa, si el locador se
negara a cumplir con la sentencia que lo condena a entregar. También, puede pedir la resolución del contrato. Por
último, puede demandar los daños que le resulten de la falta de entrega, siempre que no mediare fuerza mayor.

Conservación

ARTICULO 1201 El locador debe conservar la cosa locada en estado de servir al uso y goce convenido y efectuar a
su cargo la reparación que exija el deterioro en su calidad o defecto, originado por cualquier causa no imputable al
locatario.

En caso de negativa o silencio del locador ante un reclamo del locatario debidamente notificado, para que efectúe
alguna reparación urgente, el locatario puede realizarla por sí, con cargo al locador, una vez transcurridas al menos
veinticuatro (24) horas corridas, contadas a partir de la recepción de la notificación.

Si las reparaciones no fueran urgentes, el locatario debe intimar al locador para que realice las mismas dentro de un
plazo que no podrá ser inferior a diez (10) días corridos, contados a partir de la recepción de la intimación, cumplido
el cual podrá proceder en la forma indicada en el párrafo precedente.

En todos los casos, la notificación remitida al domicilio denunciado por el locador en el contrato se tendrá por válida,
aun si el locador se negara a recibirla o no pudiese perfeccionarse por motivos imputables al mismo.

El locador está obligado a entregar la cosa y sus accesorios en la forma acordada y, a falta de especificación, en
estado apropiado para su destino. No tendrá el locador obligación de entregar la cosa en buen estado si las partes
acordaron entregarla en el estado en que se halle.
El CCCN distingue entre reparaciones y mejoras. Las primeras abarcan aquellos arreglos que resulten menester para
cumplir con el deber de conservar la cosa en buen estado, mientras que las mejoras son los agregados que hace el
locatario sobre el inmueble, para adaptarlo a sus necesidades.
El locador está obligado a mantener la cosa en buen estado de conservación, y a hacer todas las reparaciones que
fueren necesarias para permitir al locatario el uso y goce de la cosa conforme a lo convenido.
Se extiende a la reparación de todos los deterioros derivados de:
- un caso fortuito o fuerza mayor:
Destrucción total: el contrato queda rescindido sin que ninguna de las partes pueda reclamar indemnización
alguna de la otra. Debe reputarse total cuando su importancia es tal que la cosa resulta ya impropia para el
destino que se tuvo en mira al contratar. Queda librada al criterio judicial.
Destrucción parcial: en este caso, el locatario puede pedir la resolución del contrato o demandar la disminución
del alquiler proporcional a la importancia de la destrucción.
Simples deterioros: en este caso sólo tiene derecho a pedir la reparación; carece de acción tanto para pedir la
rescisión, salvo negativa del locador a realizarlos, como para reclamar la disminución de los alquileres.
- de la calidad propia de la cosa y de sus vicios o defectos,
- del efecto natural del uso y goce estipulado: se establece que las reparaciones mayores (rotura parcial del
edificio) son a cargo del locador, y las menores, locativas o de pequeño mantenimiento (arreglo de cerradura,
cambio de vidrio) a cargo del locatario. La jurisprudencia ha resuelto que son a cargo del locador la pintura, los
revoques, el empapelado, arreglo de pisos y paredes, siempre que todo esto no se deba a la culpa del inquilino.
- de la culpa del locador, sus agentes o dependientes,
- del hecho de terceros, aunque sea por motivo de enemistad u odio al locatario.
El inquilino no puede oponerse a que el locador las lleve a cabo, porque así se previenen gastos mayores; pero si
tiene derecho a oponerse cuando no sean simples reparaciones y que amplíen, modifiquen o embellezcan la cosa.

 Sanciones en el caso de incumplimiento de la obligación de conservar la cosa en buen estado


Cuando los trabajos no tuvieran carácter de urgencia, el inquilino puede realizar las mejoras y luego reclamar el
costo al locador. Antes deberá poner en mora al locador, interpelándolo a que efectué la reparación en tiempo
prudencial, y solo ante la negativa o silencio lo hará él. Si fueran urgentes, el locatario puede ejecutarlos por cuenta
del locador sin necesidad de autorización judicial y con la sola comunicación al locador.
Puede demandar, ante la negativa del locador, la extinción del contrato y daños. También puede pedir la reducción
proporcional del canon por el tiempo en que se vio impedido de usar y gozar de la cosa. Estas dos son excluyentes.

Pagar mejoras
ARTICULO 1202 El locador debe pagar las mejoras necesarias hechas por el locatario a la cosa locada, aunque no
lo haya convenido, si el contrato se resuelve sin culpa del locatario, excepto que sea por destrucción de la cosa.

Las mejoras son aquellos agregados que hace el locatario sobre el inmueble, para adaptarlo a sus necesidades.
Mientras el locador no haya pagado las mejoras que están a su cargo, el locatario tiene derecho de retener la cosa.
Medida de coacción destinada a asegurar al locatario el pago de su crédito. El locador no puede eximirse del pago,
haciendo abandono de la cosa porque su obligación nace del contrato y tiene carácter personal.

 En caso de ausencia de convención sobre el pago de mejoras


Están a cargo del locador las:
- Mejoras necesarias que hayan sido introducidas por el locatario: siempre que el contrato se haya disuelto sin
culpa de este, excepto que sea por destrucción de la cosa. Debe ser por culpa del locador, rescisión unilateral,
por vencimiento del plazo, por fuerza mayor.
- Mejoras útiles y suntuarias o de mero lujo. Estas son de exclusiva utilidad para quien las hizo, no tienen por qué
quedar a cargo del locador. El locatario tiene derecho a retirarlas siempre que no se hubiere convenido que
quedaren o al separarlas se dañe. Pero cuando el contrato se resuelve por culpa del locador, debe este pagarlas.

 Existencia de convención
Existiendo tal, prevalece. Cuando los términos de la convención son claros, habrá que sujetarse a ellos. La mera
autorización del locador a realizar mejoras útiles o suntuarias no lo obliga a pagarlas.
Si lo autoriza a hacer mejoras, sin otra declaración, se entiende que son aquellas que el locatario tiene derecho a
hacer sin autorización especial. La autorización puede hacerse en el mismo contrato o posteriormente por
separado; sin contiene el compromiso de pagarlas debe indicarse por escrito esa circunstancia.
Puede redactarse una cláusula de que la mejoras queden a beneficio de la propiedad, al término de contrato.

Conserva su fuerza si se termina por caso fortuito o fuerza mayor, pero no si se resuelve por culpa del locador. Pero
puede exigir el pago de las mismas, si el contrato era por tiempo indeterminado y el locador exigió la restitución de
la cosa antes de que pudiera gozarlas.
Frustración del uso o goce de la cosa

ARTICULO 1203 Si por causas no imputables al locatario, éste se ve impedido de usar o gozar de la cosa, o ésta no
puede servir para el objeto de la convención, puede pedir la rescisión del contrato, o la cesación del pago del precio
por el tiempo que no pueda usar o gozar de la cosa. Si no se viese afectada directa o indirectamente la cosa misma,
sus obligaciones continúan como antes.

A veces el caso fortuito no provocará la destrucción ni siquiera parcial de la cosa, pero impedirá al inquilino usarla o
gozarla. Se lo autoriza a pedir la rescisión del contrato o la cesación del pago del alquiler durante el tiempo que no
pueda usar o gozar de la casa. Son los casos del inquilino que en tiempo de guerra es obligado a dejar su casa.
Para que se produzcan las consecuencias es necesario que el caso fortuito afecte a la cosa misma. El contrato
mantendrá plenos efectos si en caso de guerra el inquilino abandona por sí mismo.
Puede ocurrir que no afecte ya el uso y goce de la cosa, sino el provecho que el inquilino espera de ella. Si el caso
fortuito ha modificado sustancialmente las condiciones de la explotación de cosecha en la tierra, debe considerarse
que ha quedado afectado el uso y goce de la cosa conforme su destino.
No tendrá derecho a reclamar reparación de daños, la imposibilidad deriva de caso fortuito, sin culpa del locador.

En el supuesto de que el caso fortuito afecte la cosecha en arrendamientos de predios rurales, la ley 13.26 autoriza
al arrendatario a pedir la rescisión del contrato, y si se trata de aparcerías rurales, la pérdida será soportada por las
partes en la misma proporción convenida para el reparto de los frutos.
En cambio, en los establecimientos comerciales o industriales si el caso fortuito ha modificado sustancialmente las
condiciones de la explotación, debe considerarse que ha quedado afectado el uso y goce de la cosa. Pero cuando el
hecho está dentro de los riesgos más o menos normales de la explotación, el inquilino carecerá de toda acción.

Falta de luminosidad

ARTICULO 1204 La pérdida de luminosidad del inmueble urbano por construcciones en las fincas vecinas, no
autoriza al locatario a solicitar la reducción del precio ni a resolver el contrato, excepto que medie dolo del locador.

La pérdida de luminosidad no puede ser considerada como un vicio que habilite el derecho del locatario a solicitar la
disminución del precio locativo o la rescisión del vínculo, contrario a lo que se estableci ́a en el arti ́culo 1605 del CC,
que había adoptado la solución contraria.
Todo el esquema anterior, sin embargo, se modifica cuando se pruebe el dolo del locador. En dicho supuesto, el
locatario queda autorizado a solicitar la reducción del precio locativo o bien a resolver el contrato. Por ejemplo, la
construcción de un edificio de departamentos al lado de una casa con amplias vistas, con conocimiento previo del
locador y cuyo destino hubiera sido previsto contractualmente, en forma expresa. Si media dolo del locador o bien
se ha pactado expresamente la causal expresa de falta de luminosidad, se mantiene la posibilidad de interponer una
acción de responsabilidad con fundamento en la pérdida de luminosidad del inmueble urbano.

Nueva ley de alquileres: Art. 7°- Agréguese como artículo 1.204 bis del Código Civil y Comercial de la Nación el
siguiente:

Artículo 1204 bisCompensación. Los gastos y acreencias que se encuentran a cargo del locador conforme las
disposiciones de esta sección, pueden ser compensados de pleno derecho por el locatario con los cánones locativos,
previa notificación fehaciente al locador del detalle de los mismos.

OBLIGACIONES DEL LOCATARIO

Sus obligaciones esenciales son: usar y gozar de la cosa conforme lo pactado, conservarla en buen estado, pagar el
alquiler o arrendamiento y restituir la cosa al término de la locación. Además, tiene otras obligaciones ocasionales
tales como avisar al locador toda usurpación o turbación por un tercero de la cosa locada.
Variación de destino

ARTICULO 1205 Prohibición de variar el destino. El locatario puede usar y gozar de la cosa conforme a derecho y
exclusivamente para el destino correspondiente. No puede variarlo, aunque ello no cause perjuicio al locador.

Usar y gozar de la cosa es el derecho esencial del locatario, objeto que ha tenido en mira al contratar. El locatario
debe dar a la cosa locada el destino acordado en el contrato. Si el contrato ha estipulado el destino para el cual la
cosa puede ser usada, no puede el locatario cambiarlo ni aun demostrando que no trae perjuicio alguno al locador.
No hay cambio de destino si en su casa se instala su consultorio médico o un pequeño taller.
La libertad de las partes para convenir el destino y uso de la cosa locada tiene limitaciones legales fundadas en
razones de orden público y moral. El objeto no podrá tener un objeto ilícito o deshonesto bajo pena de nulidad.
Puede ocurrir que un sin cambiar el destino de la cosa alquilada, se incurra en abuso. Es uso deshonesto y por lo
tanto abusivo, al escándalo y los desórdenes, malas costumbres y vicios de los ocupantes, el instalar en una casa
para familia una casa de juego o de citas; o el que hace ruidos intolerables que exceden.

ARTICULO 1194Destino de la cosa locada. El locatario debe dar a la cosa locada el destino acordado en el contrato.
A falta de convención, puede darle el destino que tenía al momento de locarse, el que se da a cosas análogas en el
lugar donde la cosa se encuentra o el que corresponde a su naturaleza.
A los efectos de este Capítulo, si el destino es mixto se aplican las normas correspondientes al habitacional.

Conservación de la cosa

ARTICULO 1206 Conservar la cosa en buen estado. Destrucción. El locatario debe mantener la cosa y conservarla
en el estado en que la recibió. No cumple con esta obligación si la abandona sin dejar quien haga sus veces.
Responde por cualquier deterioro causado a la cosa, incluso por visitantes ocasionales, pero no por acción del locador
o sus dependientes; asimismo responde por la destrucción de la cosa por incendio no originado en caso fortuito.

El locatario tiene el deber esencial de cuidar la cosa como lo haría un propietario diligente. El locatario responde por:
- Todo daño o deterioro causado a la cosa locada por su culpa o por el hecho de su familia que habita con él, sus
dependientes, huéspedes, visitantes ocasionales y subarrendatarios. Excepto que se deba a la acción del locador
o sus dependientes. Todo daño o deterioro al tiempo de restitución, se presume originado en la culpa del
locatario; siendo de cuenta suya que se deben al vicio o defecto de la cosa, fuerza mayor, o por el uso correcto
de la cosa, o culpa del locador. se presume si el deterioro es por incendio, y este de probar que existe caso
fortuito. Si no se cumple la conservación, el locador puede exigir las reparaciones necesarias o la disolución del
contrato; pero solo en casos graves, si es menor solo puede exigir la reparación de los mismos. En ambas, puede
pedir, además, indemnización.
- El abandono de la cosa: le está prohibido abandonarla, aunque lo hiciere por necesidad personal. Se entiende
como toda prolongada ausencia sin dejar la cosa bajo cuidado de otra persona. No lo habrá si se ausenta algunos
días de la semana o si es por una temporada breve como vacaciones. Tampoco lo habrá, si es por motivo de la
propia cosa o con el lugar donde se encuentra, por ejemplo, por causa de guerra la autoridad le pide irse. No es
necesario que el abandono haya producido perjuicios, ya que pueden prevenirse futuros daños del abandono.
Si abandono, el locador tiene derecho a tener por resuelto el contrato y retomar la cosa, no es necesario intimar.
- De toda obra nociva o que cambie su forma, su destino o que estuviese prohibida en el contrato: en el caso de
que igual las hiciese, el locador podrá: a) impedir su realización, mediante el interdicto de obra nueva; b)
demandar la inmediata demolición de las ya realizadas; c) resolver el contrato. Siempre tendrá la acción de
resarcimiento de los daños sufridos.
- La omisión de las reparaciones locativas: el locatario tiene a su cargo las mejoras de mero mantenimiento
(deteriores menores) pero esta responsabilidad puede ser modificada por las partes en el contrato.
El locador tiene el interés de tales reparaciones al termino del contrato, pero nada impide exigirlas en su
vigencia si la omisión de ellas causare o pudiera causar un daño a la cosa. Si no las hiciese puede descontar el
pago de las mismas de la suma dada en depósito.

El locatario no tendrá responsabilidad por deterioro o perdida de la cosa, cuando fuese producida por caso fortuito,
por vicio, calidad o defecto propio de la cosa, o por la extinción natural de la misma (ej mina agotada por extracción).

Conservación y reparaciones
ARTICULO 1207 Mantener la cosa en buen estado. Reparaciones. Si la cosa es mueble, el locatario tiene a su cargo
el gasto de su conservación y las mejoras de mero mantenimiento; y sólo éstas si es inmueble.
Si es urgente realizar reparaciones necesarias puede efectuarlas a costa del locador dándole aviso previo.

En el caso de muebles, el locatario tiene a su cargo los gastos de conservación y mejoras de mero mantenimiento.
Por ejemplo, el alquiler de un caballo por un mes, implica que deberá ser alimentado (mantenimiento) y ser objeto
de las mejoras necesarias para su subsistencia (cambiarse las herraduras). Tratándose de inmuebles, sólo son a cargo
del locatario las mejoras de mantenimiento. Por ejemplo, el locatario deberá reparar los deterioros menores que
exige la conservación de la cosa y se derivan del mismo uso normal y ordinario, pero no estará obligado a abonar,
por ejemplo, el impuesto inmobiliario (gasto necesario), o la pintura del lugar (mejora útil).

En relación a las reparaciones urgentes que corren a cargo del locador, basta con que se le curse algún tipo de
notificación que, si bien la norma no lo prescribe, conviene sea fehaciente. Pero, muchas veces la urgencia no admite
dilación, y no es por ello dable exigir al locatario la espera (ante la rotura de una cañería). El envío de un mensaje de
texto, por ejemplo, revestiría gran utilidad.

Pago del canon, cargas y contribuciones

ARTICULO 1208 Pagar el canon convenido. La prestación dineraria a cargo del locatario se integra con el precio de
la locación y toda otra prestación de pago periódico asumida convencionalmente por el locatario. Para su cobro se
concede vía ejecutiva.
A falta de convención, el pago debe ser hecho por anticipado: si la cosa es mueble, de contado; y si es inmueble, por
período mensual.

El canon comprende el precio de la locación y además toda otra prestación de pago periódico que corresponda
afrontar respecto de la cosa locada (impuestos, expensas, etc.), si se conviene su pago por el arrendatario. El pago
del alquiler es la obligación esencial del locatario, objeto que el locador ha tenido en miras al contratar. Al ser precio,
al canon se aplican supletoriamente, sobre sus requisitos y validez, las reglas de la compraventa en la materia (art.
1133 CCCN). Es práctica común en las locaciones para fines comerciales el cobro de un valor llave por dar el
beneficio de la clientela, los productos asociados al inmueble.

Época de pago: debe pagarse en los plazos convenidos en el contrato, y en su defecto se sigue el Art 1208 in fine.
La norma es supletoria tanto en lo que regula la oportunidad como la frecuencia del pago del canon, considerando la
naturaleza de la cosa arrendada. Si es mueble, deberá abonarse al contado y por anticipado. En cambio, si es
inmueble, se presumirá el pago por adelantado y el precio se determinará por unidad de período mensual. Podría
ocurrir que en un contrato de locación inmobiliaria las partes pactaran cánones que no necesariamente se
distribuyeran de modo mensual, o que fijaran su oportunidad de pago a período vencido. Pero no habilitaría la
posibilidad de sortear la limitación para determinar los montos de depósito en garantía y la prohibición de abonar
más de un mes por adelantado, en las locaciones habitacionales (art. 1196 CCyC).

Lugar de pago: en el convenido por las partes. A falta de convenio, en el domicilio del locatario (deudor).
Prueba del pago: se aplican los principios generales. El medio normal de prueba es el recibo, y el correspondiente a
un periodo hace presumir de todos los anteriores, salvo prueba en contrario.

Garantías del locador para el pago del alquiler:


1. Puede pedir la resolución del contrato y el consiguiente desalojo del inquilino si deja de pagar dos periodos
consecutivos de alquiler. La resolución obliga a la indemnización de daños, y debe contarse por el tiempo
que estuvo desalquilada. La misma indemnización tendrá como límite máximo lo que hubiese pagado de
cumplir con el contrato durante todo su término.
2. Tiene derecho de retención sobre los frutos y objetos que se encuentran en el inmueble alquilado (art 2587).
Deben excluirse los bienes que la ley declara como inembargables y los bienes de terceros.
3. Tiene acción ejecutiva para perseguir el cobro (garantía procesal) tanto si son muebles o inmuebles: se
concede por el cobro de alquileres o de cualquier otra prestación de pago periódico asumida por el locatario.
Dentro de tales puede ser expensas comunes, tasas, servicios o impuestos.
4. El contrato puede prever fianzas personales o reales para garantizar el cumplimiento; pero el depósito de
garantía (fianza) no puede exceder del importe de un mes, si se trata de locaciones de vivienda.

ARTICULO 1209 Pagar cargas y contribuciones por la actividad. El locatario tiene a su cargo el pago de las cargas y
contribuciones que se originen en el destino que dé a la cosa locada. No tiene a su cargo el pago de las que graven la
cosa ni las expensas comunes extraordinarias. Solo puede establecerse que estén a cargo del locatario aquellas
expensas que deriven de gastos habituales, entendiéndose por tales aquellos que se vinculan a los servicios normales
y permanentes a disposición del locatario, independientemente de que sean considerados como expensas comunes
ordinarias o extraordinarias.

Pudiendo ser las locaciones de cosas destinadas a viviendas o también ser empresarias. Las primeras, como regla son
a cargo del locador, salvo pacto en contrario (ej. impuestos). Las segundas, son a cargo del locatario.
Como regla el locatario no tiene a su cargo cargas y contribuciones que graven la cosa. Pero afirma salvo pacto en
contrario. Nos parece que si se trata de una locación empresarial es perfectamente válida la cláusula. En cambio, si
se trata de una locación habitacional y si es de consumo, dicha cláusula podrá ser tachada de abusiva.
El pacto entre locador y locatario, respecto del pago de expensas, impuestos, tasas y servicios es inoponible frente al
acreedor, que siempré podrá demandar su cobro al titular dominial.

Restitución de la cosa
ARTICULO 1210 Restituir la cosa. El locatario, al concluir el contrato, debe restituir al locador la cosa en el estado
en que la recibió, excepto los deterioros provenientes del mero transcurso del tiempo y el uso regular.
También debe entregarle las constancias de los pagos que efectuó en razón de la relación locativa y que resulten
atinentes a la cosa o a los servicios que tenga.

Los deterioros menores por el uso normal como aquellos que tengan que ver con el trascurso del tiempo, no implica
dejar de lado el estado en la cual se recibió la cosa. Se debe devolver al locador o a su sucesor universal o singular.
Además, se dispone la entrega de aquellas constancias o recibos que tengan relación con el contrato.
El locatario cumple con su obligación en tanto la restituya, en las mismas condiciones que la recibió, salvo los
deterioros propios del uso. Si el locatario recibió la cosa sin descripción de su estado, se presume que la recibió en
estado apropiado para su destino (art. 1200). Si la cosa hubiese perecido parcialmente o se hubiera destruido
parcialmente, cumple con su obligación entregando la cosa sin la parte que hubiese perecido o sido destruida,
siempre que tal circunstancia se hubiera producido sin culpa del locatario. Estas disposiciones son supletorias, por lo
que pueden ser dejadas de lado por convención.

El locador en caso de recibir la cosa, no estando la misma en las condiciones debidas, deberá proceder a reparar la
misma o a acondicionarla y también deberá privarse por un tiempo de volver a poner la cosa en el mercado. Sin
embargo, puede accionar para que el locatario cumpla con su obligación de acondicionar la cosa o bien puede
hacerla él mismo o a través de un tercero a cargo del deudor. Además puede pedir indemnización por los daños
ocasionados por el tiempo que no la pudo volver a alquilar.

Régimen de mejoras

ARTICULO 1211 Regla. El locatario puede realizar mejoras en la cosa locada, excepto que esté prohibido en el
contrato, alteren la substancia o forma de la cosa, o haya sido interpelado a restituirla (ej de desalojo).
No tiene derecho a reclamar el pago de mejoras útiles y de mero lujo o suntuarias, pero, si son mejoras necesarias,
puede reclamar su valor al locador.

Puede hacer todas las mejoras para su utilidad o comodidad. Si estas alteran la forma o destino de la cosa, no podrá
hacerlas sin autorización del locador en el contrato o posteriormente; por ejemplo, derrumba la casa para construir
otra más moderna. Si realiza mejoras que están prohibidas por ley o convencionalmente, viola la obligación de
conservar la cosa en el estado en que la recibió. El locador tiene derecho a impedir su realización, demandar la
demolición de las ya realizadas, exigir al final de la locación que se restituya en el estado en que se entregó o
resolver el contrato.
Cesa el derecho de hacer reformas cuando el locatario haya sido interpelado a devolverla, como cuando ha sido
citado por desalojo. Nada se opone a que el locatario se obligue a realizar ciertas mejoras que, al término del
contrato, quedarán en beneficio de la propiedad. Tal estipulación conserva toda su fuerza al término previsto por
caso fortuito o fuerza mayor; pero no si el contrato se resuelve por culpa del locador. Esta cláusula no impedirá al
locatario cobrar las mejoras hechas con autorización del locador, si el contrato era de tiempo indeterminado y el
locador exigió la restitución de la cosa antes de que el inquilino pudiera gozarlas.
Si el contrato no autoriza al locatario a asegurar la cosa arrendada, es obvio que él debe cargar con el costo de la
póliza, cuya restitución no podrá reclamar del locador. Igual solución se aplicará al caso de que el locador haya
autorizado la contratación, pero no haya asumido la obligación de pagarlo.

ARTICULO 1934En este Código se entiende por:


c) mejora de mero mantenimiento: la reparación de deterioros menores originados por el uso ordinario de la cosa;
d) mejora necesaria: la reparación cuya realización es indispensable para la conservación de la cosa;
e) mejora útil: la beneficiosa para cualquier sujeto de la relación posesoria;
f) mejora suntuaria: la de mero lujo o recreo o provecho exclusivo para quien la hizo.

ARTICULO 1938Ningún sujeto de relación de poder puede reclamar indemnización por las mejoras de mero
mantenimiento ni por las suntuarias. Estas últimas pueden ser retiradas si al hacerlo no se daña la cosa. Todo sujeto
de una relación de poder puede reclamar el costo de las mejoras necesarias, excepto que se hayan originado por su
culpa si es de mala fe. Puede asimismo reclamar el pago de las mejoras útiles pero sólo hasta el mayor valor
adquirido por la cosa. Los acrecentamientos originados por hechos de la naturaleza en ningún caso son
indemnizables.

ARTICULO 1212 Violación al régimen de mejoras. La realización de mejoras prohibidas en el artículo 1211 viola la
obligación de conservar la cosa en el estado en que se recibió.

Será aplicable cuando el locatario, por las causas allí establecidas, efectúe cualquier tipo de mejoras, violando las
disposiciones que se lo prohíben. Es un incumplimiento a la obligación del locatario de conservar la cosa (art. 1206),
habilitando al locador, si la gravedad lo justifica, a resolver el contrato (art. 1219, inc. b, CCyC).

LA CESION DEL ARREDAMIENTO Y LA SUB-LOCACION


El inquilino puede hacer el traspaso de sus derechos en favor de un 3ero. En ambas deja de tener el uso y goce de la
cosa. Puede ceder o sublocar en todo o en parte la cosa, salvo prohibición del contrato. En la práctica es frecuente
esta cláusula prohibitiva, sin ser necesario que este expresamente, basta que surgiera de los términos del contrato.
Con que prohíba ceder, se reputa implícita la de sublocar y viceversa, ya que la finalidad económica de ambas es
igual. Si el inquilino lo realiza igual, a pesar de la prohibición, el locador podrá: hacer cesar el uso y goce del
cesionario o sublocador o demandar la rescisión del contrato; en cualquiera de ambas tendrá la acción por daños.

El derecho a ceder y sublocar no puede ser ejercido de manera abusiva o que resulte perjudicial para el locador.
Existe la condición implícita de que el cesionario y el subarrendatario usaran y gozaran de la cosa conforme al
destino para el que se entregó en el contrato originario, aunque no se haya estipulado en el otro contrato. El
locatario no puede transmitir un derecho mejor ni más extenso del que posee.

CESION

ARTICULO 1213 El locatario sólo puede ceder su posición contractual en los términos previstos en los artículos
1636 y siguientes. La cesión que no reúna tales requisitos viola la prohibición de variar el destino de la cosa locada.
La prohibición contractual de ceder importa la de sublocar y viceversa.
Se considera cesión a la sublocación de toda la cosa.

Más allá del contrato, si se ha convenido la sublocación de toda la cosa, ello es una cesión de la posesión contractual.
Las relaciones del cedente y cesionario se rigen por las reglas de la cesión de derechos (artículo 1636).

La cesión estará permitida siempre y cuando el locador la consienta antes, simultáneamente, o después de
celebrada. La violación a esta disposición torna inoponible la cesión al locador, y lo habilita a reclamar la resolución
del contrato (art. 1219, inc. a) por incumplimiento en la obligación de mantener el destino de la cosa (art. 1205), sin
perjuicio de los derechos y acciones que se reconocen en la relación entre cedente y cesionario (arts. 1637).

El último párrafo incorpora una regla interpretativa para el supuesto que se pacte expresamente en el contrato la
prohibición de ceder, estableciendo que esta importará la de sublocar y viceversa, el legislador se inclina por un
perfil interpretativo amplio de la voluntad del locador, suponiendo que en ambos casos trasciende la intención de no
incorporar a terceros en el contrato y sus efectos, en ninguna de sus modalidades posibles.

Equipara el supuesto de sublocación de la totalidad de la cosa con la cesión. De ese modo, se protege el interés del
locador frente a la trascendencia del negocio traslativo de derechos, que en ese caso no se limita a una parte de la
cosa, sino al todo, y de allí su asimilación al encuadre como cesión.
ARTICULO 1636Transmisión. En los contratos con prestaciones pendientes cualquiera de las partes puede
transmitir a un tercero su posición contractual, si las demás partes lo consienten antes, simultáneamente o después
de la cesión. Si la conformidad es previa a la cesión, ésta sólo tiene efectos una vez notificada a las otras partes, en la
forma establecida para la notificación al deudor cedido.

Por lo tanto, no puede haber cesión de la locación si no se cuenta con la conformidad del cedido (el locador). El
cesionario está obligado a recibir la cosa en el estado en que se encuentre en el momento de la cesión y no puede
exigir que se la entregue en buen estado, ya que es un derecho de la locación, a no ser que lo convengan las partes.
El locatario cedente se aparta de sus derechos y obligaciones, los que son asumidos por el cesionario. El cedente, sin
embargo, puede continuar obligado con el cedido si así lo convino. La cesión crea una relación directa entre locador
y cesionario, incluso aunque el cedente no este liberado.

SUBLOCACION
ARTICULO 1214 El locatario puede dar en sublocación parte de la cosa locada, si no hay pacto en contrario. Para
ello debe comunicar al locador, por medio fehaciente, su intención de sublocar e indicarle el nombre y domicilio de la
persona con quien se propone contratar, y el destino que el sublocatario asignará a la cosa.
El locador sólo puede oponerse por medio fehaciente, dentro del plazo de diez días de notificado. El silencio del
locador importa su conformidad con la sublocación propuesta.
La sublocación contratada pese la oposición del locador, o con apartamiento de los términos que se le comunicaron,
viola la prohibición de variar el destino de la cosa locada.

Puede sublocar, si no hay pacto en contrario. Puede pasar que se lo faculte al locatario a subalquilar bastando lo
acordado; pero si se ha guardado silencio sobre la posibilidad de subalquilar, este no es suficiente para admitirla.
Debe comunicar al locador, y no es una mera comunicación formal, ya que el locador podrá oponerse a la misma. Es
tan importante la conformidad del locador que, sin la misma, importa el incumplimiento a la prohibición de variar el
destino de la cosa, y el mismo habilita al locador a resolver el contrato.

Efectos

ARTICULO 1215 Relaciones entre sublocador y sublocatario. Entre sublocador y sublocatario rigen las normas
previstas en el contrato respectivo y las de este Capítulo. Está implícita la cláusula de usar y gozar de la cosa sin
transgredir el contrato principal.
No regirá por las normas del contrato originario entre locador y locatario-sublocador. El subinquilino solo estará
obligado por las que el mismo haya asumido. el subarrendatario puede exigir que el sublocador le entregue la cosa
en buen estado y cumpla con las demás obligaciones que la ley impone al locador. el subarrendatario debe usar y
gozar de la cosa, teniendo en cuenta lo convenido con el sublocador y sin transgredir el contrato principal. Por
aplicación de la regla Nemo Plus Iuris (nadie puede transmitir a otro un derecho mejor o mas extenso).
El contrato de sublocación no altera las relaciones entre locador y locatario-subarrendador, ni desobliga a este. El
locatario-sublocador tiene la facultad de exigir del locador el cumplimiento de las obligaciones que a él le competen.

Acciones directas
ARTICULO 1216 Sin perjuicio de sus derechos respecto al locatario, el locador tiene acción directa contra el
sublocatario para cobrar el alquiler adeudado por el locatario, en la medida de la deuda del sublocatario. También
puede exigir de éste el cumplimiento de las obligaciones que la sublocación le impone, inclusive el resarcimiento de
los daños causados por uso indebido de la cosa.
Recíprocamente, el sublocatario tiene acción directa contra el locador para obtener a su favor el cumplimiento de las
obligaciones asumidas en el contrato de locación.
La conclusión de la locación determina la cesación del subarriendo, excepto que se haya producido por confusión.
Por el principio general de que el sublocatario solo está obligado directamente frente al locador originario en la
medida fijada por su propio contrato, es que el locador puede reclamar del subarrendado el pago de alquileres, pero
solo hasta la cantidad que este estuviere debiendo al locatario.

La conclusión del contrato de locación principal pone termino también a la sublocación, cualquiera sea la causa por
la que aquel termino. La extinción de la sublocación no opera ipso iure, pues nada se opone a que el locador
originario continúe arrendado la cosa al subinquilino, en las condiciones del contrato que este suscribió. La
excepción a este principio general es que la sublocación continua vigente si el contrato de locación originario ha
cesado por confusión.

CESIÓN SUBLOCACIÓN
Es el mismo contrato que se transfiere al cesionario. Hay un nuevo contrato de locación que se superpone.
La cesión puede ser gratuita. La sublocación es siempre onerosa.
Solo será válida respecto de terceros desde la La notificación al locador principal es irrelevante
notificación al deudor cedido respecto de terceros
El cesionario carece de derecho para exigir que se le El sublocatario puede exigir que la cosa se le entregue
entregue la cosa en buen estado en buen estado de conservación
El cedente en principio carece de acción para demandar El locatario-sublocador si tiene acción para demandar al
al locador por el cumplimiento de sus obligaciones locador
Debe respetar las cláusulas del contrato originario y El sublocatario cuyo contrato no especifica restricciones
carece de derecho contra el cedente si el contrato análogas de las contenidas en el contrato originario,
restringiera las contribuciones normales que de tiene acción contra el sublocador por la obligación de
acuerdo a la ley corresponden al locatario garantía
El cesionario tiene acción directa contra el locador El sublocatario no puede exigir del primitivo sino el
originario para obligarlo a cumplir todas las cumplimiento de los derechos que le confiera su propio
obligaciones que contrajo con el cedente contrato

EXTINCION. MODOS.

ARTICULO 1217 Extinción de la locación. Son modos especiales de extinción de la locación:


a) el cumplimiento del plazo convenido, o requerimiento previsto en el artículo 1218, según el caso;
b) la resolución anticipada.

Esta enumeración no es taxativa hay también otros motivos que surgen de otras normas. Las causales son:

1- Término pactado: una vez que ha vencido el plazo de locación convenido, el contrato concluye, siempre y
cuando el plazo pactado no es inferior a los mínimos que disponga la ley. Si se trata de inmuebles, cualquiera sea
su destino, excepto que se trate de arrendamientos rurales y aparcerías, el plazo no puede ser inferior a dos
años. En los arrendamientos rurales y en las aparcerías, es de tres años (arts. 4 y 22, ley 13.246). Si el plazo
pactado fuere inferior, el locatario tiene derecho a permanecer hasta que concluya plazo legal.

Si el locatario continuar ocupando a pesar de que hubiera vencido el plazo mínimo, se juzgara que no existe tácita
reconducción sino mera continuación de la locación, en los mismos términos contratados (art. 1218), con la
consecuencia de que el locador podrá exigir la devolución de la cosa, y el locatario la recepción de ella, cuando
quieran, mediante comunicación fehaciente (es el requerimiento del inc. a).

Continuación
ARTICULO 1218 Continuación de la locación concluida. Si vence el plazo convenido o el plazo mínimo legal en
ausencia de convención, y el locatario continúa en la tenencia de la cosa, no hay tácita reconducción, sino la
continuación de la locación en los mismos términos contratados, hasta que cualquiera de las partes dé por concluido
el contrato mediante comunicación fehaciente.
La recepción de pagos durante la continuación de la locación no altera lo dispuesto en el primer párrafo.

Resolución

2- Plazo indeterminado: en este caso cualquier parte puede ponerle termino cuando lo desee, siempre que
hubiere transcurrido el plazo mínimo en caso de inmuebles.
3- Perdida de la cosa arrendada: pone fin al contrato por carecer de objeto, se haya producido por caso fortuito o
por culpa de alguna de las partes. Si media culpa, este deberá indemnizar los daños. Si es de arrendamiento
rural, la erosión o agotamiento del suelo permiten resolver. Cuando la destrucción es total, el contrato no
termina ipso iure, pero el locatario tiene derecho a darlo por concluido u optar por disminución (art 1203).
4- Imposibilidad de usar la cosa conforme a su destino: tendrá derecho el locatario a pedir la resolución. Si fuese
solo temporaria, podrá optar entre resolver o cesación de pago de arrendamiento durante ese tiempo.
5- Vicios redhibitorios y evicción: tantos los vicios ocultos al momento del contrato como los que sobrevinieren,
autorizan al locatario a resolver (art 1220 inc b). Si el defecto es subsanable solo tendrá derecho a la reparación,
pero si el locador no ofrece subsanarlo renace el derecho a resolver del locatario. No son redhibitorios los vicios
aparentes al momento de la celebración, los que conocía o debía conocer en razón de su oficio.
En la evicción, el locatario está facultado a resolver cuando, a raíz de que el locador fue vencido en juicio por
tercero o no defendió al locatario, ha sido privado del uso y goce total o parcialmente.
6- Caso fortuito: también cuando este haya imposibilitado continuar con los efectos del contrato (art 1203).
7- Incumplimiento de las partes: a pedido de parte si la otra ha incurrido en algún incumplimiento.

ARTICULO 1219 Resolución imputable al locatario. El locador puede resolver el contrato:


a) por cambio de destino o uso irregular en los términos del artículo 1205;
b) por falta de conservación de la cosa locada, o su abandono sin dejar quien haga sus veces;
c) por falta de pago de la prestación dineraria convenida, durante dos períodos consecutivos.

Dentro del inc. B) puede ser si la cosa se deteriora, a menos que se deba a la culpa del locador o de sus dependientes
También en el caso del que el locatario realice obras nocivas, si no realiza las mejoras prometidas bajo
apercibimiento de resolver si no las cumple en cierto plazo o si no lleva a cabo las reparaciones locativas y
demandado por tal motivo no cumple la sentencia. También en el caso de que el locatario subarrienda o cede contra
la prohibición del contrato y si el mismo incurre en un uso abusivo o deshonesto de la cosa (inc. a).

ARTICULO 1220 Resolución imputable al locador. El locatario puede resolver el contrato si el locador incumple:
a) la obligación de conservar la cosa con aptitud para el uso y goce convenido;
b) la garantía de evicción o la de vicios redhibitorios.

También, en el inciso a, si el locador hiciere reparaciones en la cosa que interrumpen el uso estipulado o fueren muy
incomodas y se negare a la suspensión o rebaja de alquiler (art 1201). Si el propietario vecino hizo conforme a su
derecho, trabajos en las paredes, inutilizando por tiempo parte de la cosa arrendada y locador no rebaje el canon. Si
el locador quisiere hacer en la cosa obras que no son reparaciones.

8- Acuerdo de las partes: por mutuo disenso. Consecuencia del principio de autonomía.
9- Confusión: cuando se confunden en la misma persona las calidades de locador y locatario, por ejemplo, cuando
uno sucede universalmente al otro se extingue el contrato.
10- Condición resolutoria: concluye cuando se cumple esta condición pactada entre las partes, por ejemplo, que la
vigencia del contrato se haya supeditado a un acontecimiento futuro e incierto como la duración del viaje a
Europa del locador o el tiempo que se queda en el país el locatario.
11- Termino del usufructo: la locación celebrada por el usufructuario de la cosa concluye a la terminación del
usufructo, pues debe devolver el bien objeto del usufructo.
12- Quiebra del locatario: la quiebra del locador no produce efecto alguno, el locatario debe seguir pagándosela al
síndico. Pero si es el locatario, hay que ver si usa el bien exclusivamente para vivienda propia y de su familia el
contrato será ajeno al concurso; pero si lo utiliza solo como explotación comercial el locador podrá pedir la
resolución dentro de los 20 días de la última publicación de edictos. Si lo usa con ambos fines al mismo tiempo,
el juez deberá decidir atendiendo a las circunstancias del contrato y el destino principal; en caso de duda se
aplica como inmueble exclusivamente para explotación comercial.
13- Resolución anticipada: en todas las locaciones de inmueble (excepto arrendamiento rural y aparcería):
ARTICULO 1221 Resolución anticipada. El contrato de locación puede ser resuelto anticipadamente por el
locatario:

a) Si la cosa locada es un inmueble y han transcurrido seis (6) meses de contrato, debiendo notificar en forma
fehaciente su decisión al locador con al menos un (1) mes de anticipación. Si hace uso de la opción resolutoria en el
primer año de vigencia de la relación locativa, debe abonar al locador, en concepto de indemnización, la suma
equivalente a un (1) mes y medio de alquiler al momento de desocupar el inmueble y la de un (1) mes si la opción se
ejercita transcurrido dicho lapso.
En los contratos de inmuebles destinados a vivienda, cuando la notificación al locador se realiza con una anticipación
de tres (3) meses o más, transcurridos al menos seis (6) meses de contrato, no corresponde el pago de indemnización
alguna por dicho concepto.

b) En los casos del artículo 1.199, debiendo abonar al locador el equivalente a dos (2) meses de alquiler.

Pero NO SE EXTINGUE la locación por: muerte del locador ni del locatario, por enajenación de la cosa arrendada
salvo pacto en contrario, por necesitar el locador la cosa para su uso propio o el de su familia o por la imposibilidad
personal del locatario de seguir usando la cosa.

Nueva ley de alquileres: Art. 10.- Agréguese como artículo 1.221 bis del Código Civil y Comercial de la Nación:
Artículo 1221 bis Renovación del contrato. En los contratos de inmuebles destinados a vivienda, dentro de los tres
(3) últimos meses de la relación locativa, cualquiera de las partes puede convocar a la otra, notificándola en forma
fehaciente, a efectos de acordar la renovación del contrato, en un plazo no mayor a quince (15) días corridos. En caso
de silencio del locador o frente a su negativa de llegar a un acuerdo, estando debidamente notificado, el locatario
puede resolver el contrato de manera anticipada sin pagar la indemnización correspondiente.

EFECTOS DE LA EXTINCION

Desalojo. Restitución de la cosa locada.

ARTICULO 1223 Desalojo. Al extinguirse la locación debe restituirse la tenencia de la cosa locada.
El procedimiento previsto en este Código para la cláusula resolutoria implícita no se aplica a la demanda de desalojo
por las causas de los artículos 1217 y 1219, inciso c).
El plazo de ejecución de la sentencia de desalojo no puede ser menor a diez días.

El primer efecto al extinguirse la locación es la restitución de la cosa locada, y debe hacerse de manera inmediata. El
incumplimiento de esta obligación da lugar al desalojo, que es aquel que tiene por objeto una pretensión tendiente a
recuperar el uso y goce de un bien inmueble que se encuentra ocupado por quien carece de título para ello.
Si se trata de una sublocación, cuando cesa la principal, concluye también aquella y debe restituir. Pero si el contrato
concluye por causa imputable al locatario debe procederse al desalojo. Debe restituirla en el estado en que la
recibió, excepto los deterioros del mero transcurso del tiempo y el uso regular (art 1210). Si no se entrega en buen
estado el locador puede recibirla y demandar los daños o no recibirla hasta que esté en buen estado y demandar los
daños de demora. Además, debe restituir las constancias de pago que efectuó en razón de la relación locativa.

ARTICULO 1087En los contratos bilaterales la cláusula resolutoria es implícita y queda sujeta a lo dispuesto en los
artículos 1088 y 1089.

ARTICULO 1088La resolución por cláusula resolutoria implícita exige:


a) un incumplimiento en los términos del artículo 1084. Si es parcial, debe privar sustancialmente de lo que
razonablemente la parte tenía derecho a esperar en razón del contrato;
b) que el deudor esté en mora;
c) que el acreedor emplace al deudor, bajo apercibimiento expreso de la resolución total o parcial del contrato, a que
cumpla en un plazo no menor de quince días, excepto que de los usos, o de la índole de la prestación, resulte la
procedencia de uno menor. La resolución se produce de pleno derecho al vencimiento de dicho plazo. Dicho
requerimiento no es necesario si ha vencido un plazo esencial para el cumplimiento, si la parte incumplidora ha
manifestado su decisión de no cumplir, o si el cumplimiento resulta imposible. En tales casos, la resolución total o
parcial del contrato se produce cuando el acreedor la declara y la comunicación es recibida por la otra parte.

Sólo en dos situaciones no se aplica el procedimiento de la cláusula resolutoria implícita del art. 1088:
a) Ante la expiración del plazo y resolución anticipada: ya que el mecanismo dispuesto para la cláusula resolutoria
implícita es totalmente ajeno a estos supuestos en los que la extinción no se produce por un incumplimiento o
situación similar, sino por el vencimiento del plazo locativo y por voluntad unilateral.
b) Ante la falta de pago de dos periodos consecutivos del canon locativo: se justifica por el procedimiento especial,
de efecto resolutorio, para este supuesto (art 1222). En el supuesto de locaciones con destino diferente al
habitacional, se configura una laguna normativa; por un lado, ante la falta de pago, no podrá invocarse la cláusula
resolutoria implícita, y por otro, no podrá acudirse al art 1222, ya que está limitada a las locaciones habitacionales.

Como principio general, todos los problemas contractuales se dan por vía ordinaria. Pero en la locación, el
propietario se vería privado de la cosa que le pertenece y el inquilino de mala fe podría dilatar la entrega. Por lo que,
el locador podrá obtener la desocupación inmediata, previa caución real, por los eventuales daños que pudiere
causar, cuando se invocaren las causales de falta de pago de dos o más periodos o vencimiento del plazo. En los
demás casos, el desalojo tramitara por el proceso ordinario.

 Negativa del locador a recibir la cosa

Si esta es infundada, el locatario podrá poner la cosa en depósito judicial y desde ese día cesará la responsabilidad. Si
la negativa es fundada (cuando no se le entregue totalmente desocupada y cuando no se le entregue en buen
estado) el locatario debe pagar los daños consiguientes a la demora en ponerla en condiciones debidas.

Intimación de pago

ARTICULO 1222 Si el destino es habitacional, previamente a la demanda de desalojo por falta de pago de
alquileres, el locador debe intimar fehacientemente al locatario al pago de la cantidad debida, otorgando para ello
un plazo que nunca debe ser inferior a diez (10) días corridos contados a partir de la recepción de la intimación,
especificando el lugar de pago.

La notificación remitida al domicilio denunciado en el contrato por el locatario se tiene por válida, aun si éste se
negara a recibirla o no pudiese perfeccionarse por motivos imputables al mismo.

Cumplido el plazo previsto en el primer párrafo de este artículo, o habiéndose verificado la extinción de la locación
por cualquier motivo, el locatario debe restituir la tenencia del inmueble locado. Ante el incumplimiento del locatario,
el locador puede iniciar la acción judicial de desalojo, la que debe sustanciarse por el proceso previsto al efecto en
cada jurisdicción y en caso de no prever un procedimiento especial, el más abreviado que establezcan sus leyes
procesales o especiales.
En ningún caso el locador puede negarse a recibir las llaves del inmueble o condicionar la misma, sin perjuicio de la
reserva por las obligaciones pendientes a cargo del locatario. En caso de negativa o silencio frente al requerimiento
por parte del inquilino a efectos de que se le reciba la llave del inmueble, éste puede realizar la consignación judicial
de las mismas, siendo los gastos y costas a cargo del locador. En ningún caso se adeudarán alquileres ni ningún tipo
de obligación accesoria a partir del día de la notificación fehaciente realizada al locador a efectos de que reciba las
llaves del inmueble, siempre que el locatario efectúe la consignación judicial dentro de los diez (10) días hábiles
siguientes a la misma, o desde que le fuera notificado al locador el depósito judicial de la llave si la consignación se
hubiese iniciado después del vencimiento de dicho plazo.

Se trata de una regla que tiene efectos tuitivos para el locatario permitiéndole abonar los alquileres adeudados, para
evitar el desalojo. En cambio, si cumplida la intimación y transcurrido el plazo el locatario no abona lo adeudado,
quedará expedita la acción de desalojo, considerándose resuelto el contrato.

Requisitos para que la intimación sea eficaz


1) El destino del inmueble debe ser habitacional
2) La intimación debe ser fehaciente. Se entiende la efectuada por escrito, de modo que pueda acreditarse
oportunamente, su cumplimiento con todos los requisitos que la norma dispone para su validez
3) Expresar en la notificación la cantidad debida
4) Otorgar un plazo no menor a diez días corridos para su cumplimiento. Es un término fijado a favor del deudor,
por lo que puede sujetarse a un plazo mayor si así lo plantea el locador en su notificación, pero nunca menor
5) Consignar el lugar de pago

Mejoras

ARTICULO 1224 Facultades sobre las mejoras útiles o suntuarias. El locatario puede retirar la mejora útil o
suntuaria al concluir la locación; pero no puede hacerlo si acordó que quede en beneficio de la cosa, si de la
separación se sigue daño para ella, o separarla no le ocasiona provecho alguno.
El locador puede adquirir la mejora hecha en violación a una prohibición contractual, pagando el mayor valor que
adquirió la cosa.

En principio está autorizado a retirar las mejoras, pero no podrá en caso de:
 Si de la separación resulta algún daño a la cosa, en cuyo caso no puede extraerlas y quedan en beneficio del
inmueble locado, sin ningún tipo de compensación a su favor.
 Si, aunque no resultando daño a la cosa, tampoco hubiera beneficio para el locatario, porque tal conducta
importaría un evidente abuso de derecho
 Si el locador quisiera pagarlas al precio mayor que el bien locado tuviere por la mejora. El derecho de adquirir las
mismas pagando no el valor de las mejoras, sino el mayor valor que hubiera adquirido el inmueble como
producto de las mismas.

Caducidad de la fianza
ARTICULO 1225 Caducidad de la fianza. Renovación. Las obligaciones del fiador cesan automáticamente al
vencimiento del plazo de la locación, excepto la que derive de la no restitución en tiempo del inmueble locado.
Se exige el consentimiento expreso del fiador para obligarse en la renovación o prórroga expresa o tácita, una vez
vencido el plazo del contrato de locación.
Es nula toda disposición anticipada que extienda la fianza, sea simple, solidaria como codeudor o principal pagador,
del contrato de locación original.

La fianza en el contrato de locación, es aquel contrato celebrado por el locador y un tercero (fiador), que presupone
la configuración de un vínculo obligacional con carácter principal (entre el locador y el locatario), en virtud del cual el
fiador garantiza el cumplimiento de las obligaciones del locatario, en especial la obligación de pagar el arriendo o
canon locativo y la obligación de restituir el inmueble, salvo pacto en contrario. El fiador responde por todas las
obligaciones derivadas del contrato de locación con un límite temporal preciso, dado por el término del contrato.
Es evidente que la prohibición de extensión anticipada de fianza es de orden público e inderogable por la voluntad
de las partes. Se deberá requerir la expresa conformidad del fiador para obligarse nuevamente, sea para prorrogar la
fianza en similares condiciones a las originalmente pactadas, o bajo nuevas condiciones. Se contempla tres tipos de
fianza, llamadas simple, solidaria y principal pagador y los tres están comprendidos por la nueva norma.

Si hubiere renovación o prórroga, tácita o expresa, el fiador queda desobligado excepto que preste su
consentimiento expreso con posterioridad al vencimiento contractual.

En el caso de la renovación contractual se trata de un nuevo vi ́nculo locativo, por lo que las partes pueden configurar
al contrato con las cláusulas que consideren convenientes. La renovación debe ser celebrada por escrito. El locador
no está obligado a respetar el plazo mi ́nimo locativo según el destino de que se trate, pues ello sólo se impone al
primer contrato y no a sus renovaciones o prórrogas.

En la prorroga tacita, si el contrato teni ́a una fecha de expiración y la locación continúa, las partes han prorrogado
sus efectos, es decir subsisten las obligaciones originarias, hasta que cualquiera de las partes dé por concluido el
contrato mediante comunicación fehaciente, y las consecuencias posteriores no pueden ser impuestas al fiador. En
la expresa se modifica el plazo del contrato originario, dejándose vigentes las demás normas de aquél. Tampoco en
este supuesto rige nuevamente el plazo mi ́nimo, y se necesita el consentimiento del fiador.

Retención

ARTICULO 1226 El ejercicio del derecho de retención por el locatario lo faculta a percibir los frutos naturales que la
cosa produzca. Si lo hace, al momento de la percepción debe compensar ese valor con la suma que le es debida.

Puede retenerla la cosa y percibir sus frutos hasta que el locador le pague las mejoras y gastos debidos cuando estos
le corresponden a él, a menos que este depositare o afianzare la cantidad que resultare luego de aprobada la
liquidación. Este derecho existe, aunque el crédito no sea líquido y haya que determinarlo en juicio. El locador no
puede liberarse del pago de las mejoras haciendo abandono de la cosa, ya que es una obligación de carácter
personal. El derecho de retención reconocido al locatario se funda en razones de equidad, pues seri ́a injusto que el
locador pueda solicitar la restitución del inmueble, sin antes haber pagado al locatario el valor de las mejoras y
gastos, que sean a cargo de aquél. El juez puede autorizar a que se sustituya la retención por una garanti ́a suficiente.

ARTICULO 2590 Atribuciones del retenedor. El retenedor tiene derecho a:


a) ejercer todas las acciones de que dispone para la conservación y percepción de su crédito, y las que protegen su
posesión o tenencia con la cosa retenida;
b) percibir un canon por el depósito, desde que intima al deudor a pagar y a recibir la cosa, con resultado negativo;
c) percibir los frutos naturales de la cosa retenida, pero no está obligado a hacerlo.
Si opta por percibirlos, debe dar aviso al deudor. En este caso, puede disponer de ellos, debiendo imputar su
producido en primer término a los intereses del crédito y el excedente al capital.

En nuestro criterio se trata de una aplicación específica del derecho de retención, con lo que el locatario no debe
abonar el canon locativo pero tampoco puede usar de la cosa (López De Zavalía). Existe una corriente opuesta (Leiva
Fernández) que ha llamado a esta peculiar facultad del locatario retención irregular toda vez que locatario podría
usar la cosa y percibir los frutos en orden a la compensación con lo debido por mejoras.

El texto circunscribe el derecho de retención a la percepción de los frutos, pero en lo restante, debe estarse a los
principios generales, no advirtiéndose que el legislador haya especificado un régimen de excepción que autorice el
uso de la cosa (si se pudiera usar de la cosa sin abonar el canon, se estaría frente a un enriquecimiento sin causa).
Entendemos que el aviso exigido por el art. 2590 in fine previo a la percepción de frutos no se exige en este caso por
cuanto la retención opera con esa exclusiva finalidad; aunque obviamente subsiste la obligación de rendir cuentas.
LEASING
CONCEPTO
ARTICULO 1227 En el contrato de leasing el dador conviene transferir al tomador la tenencia de un bien cierto y
determinado para su uso y goce, contra el pago de un canon y le confiere una opción de compra por un precio.

Es un contrato concebido para facilitar la adquisición de bienes de larga duración y alto precio. Combina la locación y
la compraventa. El dador de un bien lo entrega al tomador, quien paga un canon por el uso y goce de ese bien. El
tomador tiene derecho a quedarse con el dominio del bien si ejerce la opción de compra, pagando el precio pactado
fijado en el contrato.

ANTECEDENTES (texto Tavano)

El contrato de leasing nació en EEUU en 1920, con la Bell Telephone System. Se trataba de una compañía de
telefonía que alquilaba aparatos y daba asistencia técnica. Su origen fue esencialmente económico, pues sirvió para
comercializar bienes muebles de alta duración y alto precio. El contrato contempla la idea de que ciertos bienes,
costosos, y muy necesarios para la producción o el comercio. La idea es: ¿para qué ser el titular de algo, si se puede
gozar de similares beneficios sin cargar con la responsabilidad de serlo?

En el derecho argentino apareció en las leyes de Entidades Financieras 18.061 y 21.526. Dichas leyes no lo regularon,
ni siquiera lo nominaron, simplemente, autorizaron a las entidades financieras y a los bancos de inversión a "dar en
locación bienes de capital adquiridos con tal objeto", con previa autorización del BCRA. Fue regulado por primera vez
en 1995 por la ley 24.441, denominada "Financiamiento de la vivienda y la construcción". En el año 2000, se dictó la
ley 25.248 que reguló el contrato de leasing, lo independizó y estableció un régimen de excepción en materia de
responsabilidad civil. Finalmente, el Anteproyecto de CCCN, que regulaba al contrato en forma similar a la normativa
que derogaba; pero, que volvía, en materia de responsabilidad civil del dador a una legislación similar a la anterior a
la ley 25.248, es modificado y el CCCN que deja la 25.248 en lo referido a los aspectos impositivos (IVA) del leasing;
modifica lo referido a la responsabilidad civil del dador.

FUNCION ECONOMICA

Es un método de financiación sumamente ventajoso para las empresas, en especial para las pequeñas y medianas.
Permite adquirir activos fijos sin compromiso de capital inicial (por falta de liquidez o uso alternativo del capital con
mayor beneficio). De esta manera, el empresario puede aplicar los recursos que hubiera destinado a la adquisición
de equipos y maquinarias, para el desarrollo de otras actividades; lo que permite, no solo la diversificación, sino el
uso racional de los fondos líquidos de la empresa.

Este contrato permite la renovación de equipos, maquinarias, instalaciones y programas. Es el medio más apto y
económico para adaptar la estructura de la empresa a las innovaciones del avance tecnológico; constituye una
herramienta de fomento de la inversión productiva, por lo que contribuye al desarrollo general de la economía.

CARACTERES DEL CONTRATO

Es un contrato nominado, consensual, bilateral, oneroso, conmutativo, formal, de duración, de empresa o de


consumo, que puede ser, incluso, celebrado por adhesión. Es un contrato de naturaleza propia y autónoma que no
puede asimilarse a ningún contrato tradicional.

Elementos:

● Partes: dador (el que entrega la cosa) y tomador (el que recibe el bien y paga el canon)
● Objeto del contrato: cosas muebles e inmuebles, marcas, patentes o modelos industriales etc.
● Canon: suma de dinero que se paga por el uso y goce. El monto y la periodicidad será fijado por las partes
● Precio de opción de compra: es la suma que se debe pagar si se hace uso de la opción de compra; puede
estar determinado en el contrato o ser determinable según procedimiento o pautas pactadas.

Características:

● El dador le entrega un bien al tomador para que la use por un periodo determinado
● El tomador le paga un canon al dador por el uso y goce de la cosa. El tomador goza de la opción de comprar
el bien y si así lo decidiera deberá́ abonar al dador el precio de la opción de compra. Para que se configure el
contrato es necesario esta opción, aunque no es obligatorio que el tomador haga uso de ella

EL OBJETO
ARTICULO 1228 Objeto. Pueden ser objeto del contrato cosas muebles e inmuebles, marcas, patentes o modelos
industriales y software, de propiedad del dador o sobre los que el dador tenga la facultad de dar en leasing.

Si bien el tradicional se refiere a cosas muebles, nuestra legislación ha incorporado inmuebles, marcas, patentes o
modelos industriales y software. Además, puede abarcar los servicios y accesorios necesarios para el diseño, la
instalación, la puesta en marcha y la puesta a disposición de los bienes dados. El objeto puede ser de propiedad del
dador desde antes del contrato, pero no necesariamente. En efecto:

a. Puede el dador comprarlo a la persona indicada por el tomador.


b. Puede el dador comprarlo según especificaciones del tomador o según catálogos o descripciones
identificadas por éste.
c. Puede el dador comprarlo sustituyendo al tomador en una compraventa celebrada por éste.
d. Puede el dador comprarlo al propio tomador.
e. Puede estar a disposición del dador por título que le permita constituir leasing.

Pero no se requiere que:


a) Se trate de cosas o bienes nuevos (cuestión debatida durante la vigencia de la ley 24.441);
b) la adquisición por el dador hubiera tenido en miras la celebración del contrato de leasing;
c) el bien exista al momento de la celebración del contrato;
d) el bien pueda calificarse como "bien de capital" o que encuadre en categori ́a contable alguna, ya que el Código no
excluye el leasing de consumo.

Cosas muebles o inmuebles: ya sean inmuebles nuevos o usados, urbanos o rurales, con destino habitacional,
comercial, industrial, profesional o mixto. En cuanto a las cosas muebles, como tampoco el legislador ha distinguido,
pueden ser nuevas o usadas, con destino a la producción o de consumo.
Marcas, patentes y modelos industriales: la ley 25.248 optó por incluir como bienes susceptibles de incluirse como
objeto a los derechos de propiedad industrial e intelectual.
Software: se incluye y se encuentra regulado en la ley 25.922 de " Promoción de la industria del software".

EL CANON
ARTICULO 1229 El monto y la periodicidad de cada canon se determina convencionalmente.

El canon es el importe periódico que el tomador debe abonar al dador como contraprestación por el uso y goce de la
cosa. Es una suma de dinero pactada por las partes. Constituye un elemento tipificante del contrato, al ser oneroso.

Las partes tienen completa libertad para convenir el monto del canon. En general, el canon se integra con diversos
rubros como:

a. valor locativo;
b. valor de amortización;
c. costo financiero;
d. los riesgos inherentes a la conservación del bien; y
e. gastos administrativos y servicios.
Debe ser cierto y determinado en dinero y se distingue, por la pluralidad de rubros, de un mero alquiler. Respecto de
la periodicidad, está librado a la autonomía de la voluntad de las partes y se pueden pactar cuotas iguales o
escalonadas en forma creciente, decreciente o alternada.
Se deja librado a la autonomía de voluntad de las partes la fijación de la periodicidad del pago del canon, pudiéndose
pactar cuotas mensuales, bimestrales, trimestrales, con o sin plazo de gracia, y todas aquellas opciones válidas que
no desnaturalicen el contrato. Por ejemplo, si el canon fuera pagadero en fecha posterior al vencimiento del período
de concesión del uso y goce de la cosa.
El canon debe ser abonado en dinero, admitiéndose sólo la moneda nacional de curso legal (art. 765), tomándose la
moneda extranjera como una obligación de dar cantidades de cosas, a diferencia del régimen de la ley 25.248.

LA OPCION DE COMPRA. MODALIDADES.


ARTICULO 1230 Precio de ejercicio de la opción. El precio de ejercicio de la opción de compra debe estar fijado en
el contrato o ser determinable según procedimientos o pautas pactadas.

La calificación juri ́dica de un contrato como leasing requiere la existencia de una opción de compra a favor del
tomador. Sin embargo, el precio de ejercicio de la opción no debe responder necesariamente al valor residual del
bien, ni estar determinado a priori en el contrato. Nace para el tomador un derecho de opción que obliga al dador,
no solo a cumplir el contrato de compraventa, sino de abstenerse de celebrar con terceros otros negocios que
puedan afectar ese derecho durante el plazo del ejercicio.

En materia de leasing, dos cuestiones vinculadas al precio de la compraventa son de particular importancia:

a) La necesidad de que el precio pueda calificarse como cierto (arts. 1133 y 1134): deja en libertad a las partes en
cuanto al precio a abonarse al momento de hacerse uso de la opción, toda vez que puede estar fijado en el contrato
o bien ser determinable según procedimientos o pautas pactadas, diferenciándose de la opción de la ley 24.441. Por
lo que puede ser un precio cierto y determinado o determinable.

b) que el precio no pueda calificarse como irrisorio.

La doctrina ha señ alado que se cumple con el requisito de determinación cuando el precio:
a) Sea fijado en una suma de dinero que el comprador debe pagar.
b) Se determine por el arbitrio de una persona determinada.,
c) Sea fijado con referencia a otra cosa cierta.
d) Tratándose de una cosa mueble, se establezca mediante la referencia al precio corriente de plaza.

La falta de determinación hace nulo el contrato, y lo mismo ocurre si la determinación del precio se deja al arbitrio
de alguna de las partes, o se utiliza una referencia excesivamente vaga.

Se ha afirmado que "las operaciones celebradas sin valor residual, o con valor residual equivalente a un porcentaje
i ́nfimo del precio originario del bien, desvirtúan la naturaleza del leasing, porque lleva a presumir que el tomador ha
descartado la posibilidad de restituir al término del contrato. Conduce a sostener una venta a plazos disfrazada.
Si el tomador no hace conocer su voluntad de hacer uso de la opción, debe interpretarse que ha renunciado a su
ejercicio, perdiendo dicha facultad.
Con relación al modo de exteriorizar el uso de la opción, no requiere forma solemne para manifestarse, por lo cual
podrá realizarse mediante cualquier medio fehaciente antes de vencido el plazo (Spota y Leiva Fernández).

ARTICULO 1231 Modalidades en la elección del bien. El bien objeto del contrato puede:
a) comprarse por el dador a persona indicada por el tomador;
b) comprarse por el dador según especificaciones del tomador o según catálogos, folletos o descripciones
identificadas por éste;
c) comprarse por el dador, quien sustituye al tomador, al efecto, en un contrato de compraventa que éste haya
celebrado;
d) ser de propiedad del dador con anterioridad a su vinculación contractual con el tomador;
e) adquirirse por el dador al tomador por el mismo contrato o habérselo adquirido con anterioridad;
f) estar a disposición jurídica del dador por título que le permita constituir leasing sobre él.

Para algunos, el Código sigue el criterio de la ley 24.441: establece un tipo contractual y diferentes subtipos de
leasing. En cambio, para otra parte de la doctrina (Lorenzetti) se trata de modalidades, de modo que, el leasing
resulta un contrato autónomo y típico, sin subtipos, que abarca todas las modalidades. Rivera y Medina comparten
esta posición, aunque no hablan de modalidades sino de especies. Las modalidades son:

• Leasing financiero: en esta modalidad una sociedad financiera o una sociedad cuyo objeto societario, adquiere
bienes de un fabricante o proveedor, previamente elegidos por el tomador, con la finalidad de celebrar un contrato
de leasing. Existe una intermediación financiera entre fabricante y tomador que permite adquirir un bien que: o bien
el tomador no puede adquirir por carecer de capital, o bien porque no tiene interés en hacerlo, prefiriendo la
amortización del mismo (incs. a, b y c del art. 1231). El régimen vigente, a diferencia de la ley 24.441 (art. 27), no
establece requisitos subjetivos ni objetivos, pudiendo ser dador cualquier persona física o jurídica que financie esta
operatoria, sin necesidad de inscripción registral o societaria alguna, y mucho menos con autorización del Estado.

• Leasing operativo: cuya finalidad no es eminentemente financiera. Es, generalmente, utilizada sobre bienes de
capital para las industrias, en la construcción inmobiliaria y en los bienes de consumo. La diferencia sustancial con el
leasing financiero es la ausencia de intermediación financiera (inc. d del art. 1231).

• Leasing de retro o retroleasing (también conocido como leaseback): permite al dador adquirir el bien directamente
al tomador, con el objeto de satisfacer las necesidades financieras de este último (dificultades económicas,
inmovilización de activos). Mediante esta modalidad el tomador transforma un bien de capital en activo líquido, pero
sigue usando y gozando del bien como si fuera el dueño, teniendo incluso siempre la posibilidad de ejercer la opción
de compra y readquirir la cosa (inc. e).

• Subleasing: el dador no es el propietario o poseedor del bien, objeto del leasing. Se define como el contrato en el
cual el tomador originario se convierte, a su vez, en dador. Esta modalidad aparece en el inc. f del art. 1231, aunque
debe ser armonizada con los arts. 1238 y 1242.

RESPONSABILIDADES, ACCIONES Y GARANTIAS.


ARTICULO 1232 En los casos de los incisos a), b) y c) del artículo 1231, el dador cumple el contrato adquiriendo los
bienes indicados por el tomador. El tomador puede reclamar del vendedor, sin necesidad de cesión, todos los
derechos que emergen del contrato de compraventa. El dador puede liberarse convencionalmente de las
responsabilidades de entrega y de la obligación de saneamiento.
En los casos del inciso d) del artículo 1231, así como en aquellos casos en que el dador es fabricante, importador,
vendedor o constructor del bien dado en leasing, el dador no puede liberarse de la obligación de entrega y de la
obligación de saneamiento.
En los casos del inciso e) del mismo artículo, el dador no responde por la obligación de entrega ni por garantía de
saneamiento, excepto pacto en contrario.
En los casos del inciso f) se deben aplicar las reglas de los párrafos anteriores de este artículo, según corresponda a la
situación concreta.

El leasing financiero

No basta que el dador adquiera el bien sino que debe ponerlo a disposición del tomador, mediante la tenencia, a fin
que lo utilice, por lo cual no debe interpretarse literalmente el párrafo que afirma que cumple el contrato con la sola
adquisición. Por lo general, el dador le dará una orden de entrega al tomador para que reciba el bien, debiendo
verificar que se encuentre en perfectas condiciones y con todos sus accesorios, pudiendo reclamar todos los
derechos emanados del contrato de compraventa, tratándose de una acción directa y no de una acción subrogatoria.

En virtud de que se trata de un mero intermediario financiero, se faculta a las partes a incluir una cláusula accidental
de liberación de responsabilidad para el dador, sobre las obligaciones de entrega, de evicción y de vicios
redhibitorios, en virtud que es el propio tomador quien se presenta ante el proveedor para la adquisición del bien,
por lo general provisto de la orden de entrega o factura. Estas cláusulas de eximición de la responsabilidad deben
interpretarse con criterio restrictivo y serán difícilmente compatibles, si el tomador fuera un consumidor.

Si es celebrado con un consumidor, la liberación de responsabilidad por la falta de entrega del bien sólo cabe cuando
la elección fue efectivamente realizada por el tomador, lo que supone la ausencia de una cooperación econó mica
planificada entre proveedor y tomador.

Para el supuesto de leasing empresario, la existencia de una cláusula de liberación ha de considerarse plenamente
eficaz, en tanto no se presenta ninguna circunstancia que pueda suponer el carácter abusivo. La liberación de
responsabilidad supone, cuando ésta es admisible, que la falta de entrega no es imputable al dador, o dicho de otro
modo, que el dador no ha incumplido sus compromisos con el proveedor.

Leasing operativo

En el leasing operativo, o aun en el financiero cuando el bien es al tiempo del contrato de titularidad del dador, el
dador es el fabricante, importador o vendedor del bien, objeto del leasing, por lo cual su finalidad no es financiera
sino simplemente comercializadora u operacional. Por ello, aquí se prohíbe la liberación del dador de las
obligaciones de entrega y de saneamiento.

La solución legal responde, en el caso del leasing operativo, a la propia estructura bilateral del negocio (no existe
aqui ́, respecto del leasing, la figura del proveedor como tercero contractual pero parte de la operación económica).
En el leasing el legislador ha sido un tanto más exigente, revistiendo en algunas hipótesis "leasing operativo" a estas
garantías de carácter imperativo, siendo nula toda cláusula exonerativa en contrario.

Retroleasing

Es un contrato por el cual el empresario vende un bien mueble o inmueble de su propiedad al dador del leasing, que
paga el precio correspondiente y, a su vez, en forma simultánea, cede el uso y goce del bien adquirido al vendedor,
quien se obliga a pagar los cánones durante un período de tiempo, con la posibilidad de readquirir el bien al
vencimiento del contrato, mediante el pago de un precio establecido. En esta modalidad el dador no responde por
las obligaciones de entrega y saneamiento, salvo pacto en contrario; con sustento en que el tomador era el anterior
propietario del bien objeto de leasing.

Subleasing

Deben aplicarse las reglas de los párrafos anteriores, según corresponda a un caso de leasing financiero, operativo o
retroleasing. El subleasing es un contrato, en el cual el tomador originario se convierte, a su vez, en dador. Se debe
tener en cuenta su carácter restrictivo y su debida armonización con los arts. 1238 y 1242 CCyC. Con respecto a las
responsabilidades de entrega y de saneamiento, debe distinguirse según la iniciativa del negocio haya sido del
tomador o del dador. El juez el que deberá resolver la cuestión según las condiciones de tiempo, modo y lugar

SERVICIOS Y ACCESORIOS
ARTICULO 1233 Pueden incluirse en el contrato los servicios y accesorios necesarios para el diseño, la instalación,
puesta en marcha y puesta a disposición de los bienes dados en leasing, y su precio integrar el cálculo del canon.

La existencia de obligaciones de hacer por parte del dador no importa la transformación del leasing en un contrato
de servicios, porque aquellas son accesorias, siendo la obligación principal la transmisión del uso y goce, sin perjuicio
de la eventual transferencia del dominio que se sigue del ejercicio de la opción de compra.

Este caso surge, cuando el dador es el fabricante o vendedor de los bienes objeto del contrato, contando en su
estructura empresarial con estos servicios y suministro de accesorios.

Debe aclararse que son prestaciones accesorias al objeto principal del contrato, que es la transmisión del uso y goce
de la cosa. Estos servicios y accesorios pueden ser incluidos como parte del precio del cálculo del canon fijado.

La doctrina se preguntaba si estos servicios y accesorios son entregados también en leasing o bien son
complementarios del contrato principal de leasing, respondiendo negativamente por dos razones: a) No se concibe
cómo puede darse en leasing un servicio (que es un bien que se consume con su sola prestación); b) Se trata de
servicios que complementan el contrato de leasing y por ello integran el monto del canon.

Si se tratara de un leasing de consumo, se debe aplicar el art. 12 LDC, que establece que los fabricantes deben
asegurar un servicio técnico adecuado, suministrando partes y repuestos.

FORMA. OPONIBILIDAD.
ARTICULO 1234 Forma e inscripción. El leasing debe instrumentarse en escritura pública si tiene como objeto
inmuebles, buques o aeronaves. En los demás casos puede celebrarse por instrumento público o privado.
A los efectos de su oponibilidad frente a terceros, el contrato debe inscribirse en el registro que corresponda según la
naturaleza de la cosa que constituye su objeto. La inscripción en el registro puede efectuarse a partir de la
celebración del contrato de leasing, y con prescindencia de la fecha en que corresponda hacer entrega de la cosa
objeto de la prestación comprometida. Para que produzca efectos contra terceros desde la entrega del bien objeto
del leasing, la inscripción debe solicitarse dentro de los cinco días hábiles posteriores. Pasado ese término, produce
ese efecto desde que el contrato se presente para su registración. Si se trata de cosas muebles no registrables o de un
software, deben inscribirse en el Registro de Créditos Prendarios del lugar donde la cosa se encuentre o, en su caso,
donde ésta o el software se deba poner a disposición del tomador. En el caso de inmuebles, la inscripción se mantiene
por el plazo de veinte años; en los demás bienes se mantiene por diez años. En ambos casos puede renovarse antes
de su vencimiento, por rogación del dador u orden judicial.

Es un contrato formal, que debe celebrarse por escrito, instrumento público o privado, según corresponda. Se trata
de un requerimiento de forma ad solemnitatem, la forma escrita es un recaudo de validez del negocio, y no solo
como medio de prueba. Es formal con solemnidad relativa porque si las partes no cumplen con las solemnidades
exigidas por la ley se operará la conversión del negocio jurídico, dando cuenta de un contrato preliminar por defecto
de solemnidades mediante las cuales las partes se obligarán a elevar el acto a la forma impuesta legalmente"

La inscripción del contrato es un requisito para su oponibilidad a terceros. Aunque no puede obviarse el interés en la
inscripción por parte del tomador, toda vez que de esa manera puede ejercer la opción de compra contra el dador y
oponerla a terceros en caso de conflicto. Los terceros comprendidos en la norma son los acreedores de las partes
(dador y tomador) como también todos aquellos terceros interesados (directos o indirectos). El contrato de leasing
no inscripto será perfectamente válido entre las partes, pero no podrá ser opuesto a terceros que estarán
perfectamente habilitados para agredir la cosa dada en leasing como el contrato no existiera.

La inscripción en el registro otorga al dador el ius persequendi frente a la enajenación del bien a un tercero de buena
fe y a ti ́tulo oneroso. Igualmente, debe tenerse presente que la inscripción permite el secuestro del bien y el cobro
ejecutivo de los cánones adeudados.
La norma distingue dos situaciones:

a) Inscripción del contrato solicitada dentro de los cinco di ́as hábiles de su celebración: aqui ́ la oponibilidad es
inmediata al tiempo de la solicitud si el bien no se ha entregado, o retroactiva a la fecha de entrega del bien.

b) Inscripción del contrato solicitada luego de transcurrido el plazo referido en a:. en este caso, la oponibilidad
comienza en la fecha de la solicitud de registro.

Aunque normalmente la inscripción del contrato será gestionada por el acreedor‐dador, principal interesado en los
efectos que la ley otorga al registro, la legitimación para pedir la inscripción no puede negarse al tomador, ya que en
menor medida éste también se ve beneficiado por la inscripción del contrató. El procedimiento para el registro del
contrato es materia del arti ́culo siguiente, a cuyo texto remitimos.

La inscripción del contrato perdura veinte añ os en el caso de inmuebles, y diez en los demás casos. La renovación de
la inscripción puede hacerse, conforme a la norma transcripta, a instancia del dador, o por orden judicial. No se
prevé la legitimación del tomador para renovar la inscripción, pero en la hipotética situación en la que el dador no
solicitare el mantenimiento de la inscripción, lo que, atento a las considerables ventajas para el dador de tener un
contrato inscripto, rara vez ocurrirá, entendemos que el tomador podrá solicitarla judicialmente.

ARTICULO 1235 Modalidades de los bienes. A los efectos de la registración del contrato de leasing son aplicables
las normas legales y reglamentarias que correspondan según la naturaleza de los bienes.
En el caso de cosas muebles no registrables o software, se aplican las normas registrales de la Ley de Prenda con
Registro y las demás que rigen el funcionamiento del Registro de Créditos Prendarios.
Cuando el leasing comprenda a cosas muebles situadas en distintas jurisdicciones, se aplica lo dispuesto en la Ley de
Prenda con Registro para iguales circunstancias.
El registro debe expedir certificados e informes. El certificado que indique que sobre determinados bienes no aparece
inscrito ningún contrato de leasing tiene eficacia legal hasta veinticuatro horas de expedido.

No existe un registro único para los contratos de leasing, sino que se recurre a todos aquellos registros ya creados
por las leyes especiales de acuerdo a los bienes que se trate, y que tienen por finalidad la registración de la
titularidad. En tal sentido, en el caso del leasing a inmuebles se aplicará la ley de registro de la propiedad
inmobiliaria (17.801); para el leasing de aeronaves el Cód. Aeronáutico; para el leasing de buques la ley de
navegación (20.094); etc. En el caso de los muebles no registrables o el software se le aplicará la ley de prenda con
registro, por lo cual será el Registro de Crédito Prendario (ley 12.962).

ARTICULO 1236 Traslado de los bienes. El tomador no puede sustraer los bienes muebles del lugar en que deben
encontrarse de acuerdo a lo estipulado en el contrato inscrito. Sólo puede trasladarlos con la conformidad expresa
del dador, otorgada en el contrato o por acto escrito posterior, y después de haberse inscrito el traslado y la
conformidad del dador en los registros correspondientes. Se aplican las normas pertinentes de la Ley de Prenda con
Registro al respecto.

La norma establece como regla la prohibición de traslado de los bienes muebles que han sido objeto del leasing del
lugar en que se encuentren, conforme lo estipulado en el contrato inscripto. El tomador posee el uso y goce del bien
dentro de los límites fijados, siendo el lugar de radicación o su ubicación fundamental para el dador, en virtud del
carácter de garantía de su crédito que tienen los bienes.

Como excepción se permite el traslado de la cosa mueble siempre que se cumplan determinados requisitos, a saber:

a) Conformidad expresa del dador, otorgada en el contrato o por acto posterior;


b) Debe especificarse el lugar concreto donde se trasladará el bien;
c) La forma debe ser la misma del contrato principal;
d) Inscripción del traslado y de la conformidad del dador.
Frente al incumplimiento del tomador, se faculta al dador a inspeccionar el bien y a solicitar incluso su secuestro. Un
caso particular, es el de los automotores que en virtud del art. 13 de la ley 12.962 quedan comprendidos "sólo
cuando se trate de su desplazamiento definitivo”, por lo cual a contrario sensu creemos que no resulta necesario
cumplir con el procedimiento establecido si se trata de desplazamientos temporarios.

ARTICULO 1237 Oponibilidad. Subrogación. El contrato debidamente inscrito es oponible a los acreedores de las
partes. Los acreedores del tomador pueden subrogarse en los derechos de éste para ejercer la opción de compra.

El contrato de leasing debe ser inscripto por ante el Registro correspondiente a los efectos de ser oponible a los
terceros, como modo de publicidad, especialmente cuando se trate de cosas muebles. Desde el punto de vista
general, terceros comprende a los terceros interesados y no interesados, siendo los acreedores una especie dentro
de los primeros.

La oponibilidad del contrato a los acreedores de cualquiera de las partes consiste precisamente en que éstos deban
respetar las situaciones jurídicas generadas por el contrato de leasing, lo cual implica que sus acciones no
obstaculicen el cumplimiento de la finalidad del negocio mientras no logren la declaración de inoponibilidad a través
de la acción revocatoria o la declaración de nulidad por simulación del negocio, si tales acciones fuesen procedentes.

Como regla, los acreedores del dador no pueden agredir el bien objeto del leasing mientras el tomador se encuentre
en uso y goce del mismo, dentro del plazo contractual o bien para el caso de renovación o prórroga del contrato; en
cambio. Sin embargo, si el tomador no hace uso de la opción de compra, podrán embargar y proceder al secuestro
del bien. En cambio, si el tomador hace uso de la opción de compra sólo podrán embargar el precio de compra con
más los accesorios legales, pero no el bien ni impedir que salga del patrimonio del dador.

Los acreedores del tomador tampoco pueden agredir el bien porque no ha ingresado todavía en el patrimonio del
deudor, ya que su propiedad y posesión le pertenece al dador. Sin embargo, como existe la posibilidad cierta que el
tomador adquiera la propiedad, es factible su embargo luego de ejercida la opción de compra.

La norma les concede a los acreedores del tomador una especial acción toda vez que pueden subrogarse en los
derechos del tomador para ejercer la opción de compra, para el supuesto que éste no la efectivice. De este modo,
contratan por su deudor creándole una obligación a su cargo. Sólo estaría facultado aquel acreedor que tenga un
crédito exigible y para ello el deudor- tomador ya debería estar en estado de mora.

USO Y GOCE DEL BIEN


ARTICULO 1238 Uso y goce del bien. El tomador puede usar y gozar del bien objeto del leasing conforme a su
destino, pero no puede venderlo, gravarlo ni disponer de él. Los gastos ordinarios y extraordinarios de conservación y
uso, incluyendo seguros, impuestos y tasas, que recaigan sobre los bienes y las sanciones ocasionadas por su uso, son
a cargo del tomador, excepto convención en contrario.
El tomador puede arrendar el bien objeto del leasing, excepto pacto en contrario. En ningún caso el locatario o
arrendatario puede pretender derechos sobre el bien que impidan o limiten en modo alguno los derechos del dador.
El contrato de leasing otorga al tomador el derecho personal de uso y goce del bien, y el mismo constituye la mejor
garantía para el dador, sin perjuicio de exigir o poder recurrir a otros medios de garantía de su crédito. Este derecho
constituye la causa fin del contrato por lo que cualquier imposibilidad, material o jurídica, de uso y goce conspira
contra la finalidad económica tenida en cuenta en su perfeccionamiento.
El tomador tiene ciertas prohibiciones en materia de disposición del bien. Así, se le impide vender, gravar o disponer
del bien. Si lo hiciera, debe responder por los daños y perjuicios. De acuerdo con Lorenzetti, el dador podrá iniciar
acción reivindicatoria contra el tercero, solicitando el secuestro de la cosa.
El uso del bien debe ser conforme a su destino teniéndose en cuenta la finalidad objetiva del contrato, a diferencia
de la locación en la cual, a falta de convención, puede darle el destino que tenía al momento de la locación, el de
cosas análogas o el que corresponda a su naturaleza. Cualquier desvío, total o parcial, del uso del bien constituye un
incumplimiento contractual, siendo pasible de las acciones. Ademes, el tomador debe mantener el bien en buen
estado de conservación. Debe abonar los gastos ordinarios y extraordinarios, incluyendo seguros, impuestos y tasas
que pesen sobre el bien, así como las sanciones por su uso, excepto convención en contrario de las partes.

El tomador tiene legitimación para arrendar el bien, excepto pacto en contrario; y resulta razonable en virtud del
derecho de uso y goce, pudiendo percibir los frutos del arrendamiento, industriales, naturales o civiles. Sin embargo,
el locatario o arrendatario no puede pretender derechos que impidan o limiten los derechos del dador. Por el
principio de autonomía privada, las partes podrían establecer una cláusula que autorice la cesión de la posición
contractual, siempre que no exista pacto en contrario.

ACCION REIVINDICATORIA
ARTICULO 1239 Acción reivindicatoria. La venta o gravamen consentido por el tomador es inoponible al dador.
El dador tiene acción reivindicatoria sobre la cosa mueble que se encuentre en poder de cualquier tercero, pudiendo
hacer aplicación directa de lo dispuesto en el artículo 1249 inciso a), sin perjuicio de la responsabilidad del tomador.

Se buscó proteger los derechos del dador, reconociéndole la propiedad y posesión del bien, no sólo entre las partes
sino también frente a los terceros, en especial los acreedores del tomador ya que el leasing sólo otorga la tenencia.
Si el tomador realiza cualquiera de los actos prohibidos, le concede la acción reivindicatoria incluso frente a
cualquier tercero, aunque fuere de buena fe y a título oneroso.

La suerte del derecho del dador depende de la naturaleza del bien objeto:

a) En los inmuebles, la transferencia no tendrá́ virtualidad ya que no existe obviamente asiento registral antecedente
que permita el cambio de titularidad dominial, igualmente aplicable para las cosas muebles registrables.

b) En el caso de derechos, y por aplicación del principio general nemo plus iuris, tampoco se ve afectado el dador.

c) En el caso de cosas muebles, de no existir una disposición específica, podría existir la posibilidad de adquisición a
non domino (art.2260), pero esa norma es expresamente desplazada por este artículo. Por lo que, aun cuando se
tratare de un tercero de buena fe y a título oneroso, será́ procedente la acción reivindicatoria, pudiendo además el
dador solicitar el secuestro de la cosa.

ARTICULO 1240 Opción de compra. Ejercicio. La opción de compra puede ejercerse por el tomador una vez que
haya pagado tres cuartas partes del canon total estipulado, o antes si así lo convinieron las partes.

La facultad que tiene el tomador de ejercer la opción de compra depende primariamente de lo pactado por las
partes y de la vigencia en ese momento del contrato de leasing.
Debe diferenciarse entre el "desde cuándo" nace el derecho de opción (dies a quo) y el "hasta cuándo" puede
ejercerse (dies ad quem). Con respecto al primer interrogante, el derecho nace con el perfeccionamiento del
contrato, en virtud que se trata de un elemento tipificante. El segundo interrogante, en principio puede ejercerse
una vez que " se haya pagado tres cuartas partes del canon estipulado, o antes si así lo convinieren las partes”.
No se requiere el transcurso de 3/4 partes del término contractual, sino que se hubiera pagado el 75% del total de
los cánones comprometidos. Ambas circunstancias pueden no coincidir, ya que no necesariamente deben existir
periodos regulares de pago, o montos idénticos. No puede pretender el tomador, a falta de previsión expresa en el
contrato, abonar anticipadamente cánones a efectos de adelantar el ejercicio de la opción.

El ejercicio de la opción no puede desalentarse imponiendo penalidades o incremento de costos. Sin perjuicio de
ello, para el caso que se hubiera previsto la posibilidad de ejercicio anticipado de la opción de compra, nada obsta a
que se condicione tal ejercicio al pago de sumas o costos adicionales por el tomador.

La norma dice a partir de cuándo puede ejercerse, pero no dice hasta cuando el tomador podrá comunicar su
intención de comprar el bien, por lo cual, una vez más, dependerá de la autonomía contractual y, si las partes nada
han dicho, se afirma que la opción puede ejercerse hasta antes del vencimiento contractual. La última oportunidad
se da cuando el tomador se encuentra obligado, sino opta, a restituir la cosa, porque si la restituye implica que no
hará uso de la opción de compra. Aun en caso de mora en la restitución, siempre que el contrato no hubiere sido
resuelto por previsión expresa en el contrato, o por el funcionamiento del mecanismo extintivo general (art. 1078),
entendemos que la opción mantiene su eficacia, no pudiendo interpretarse la mora como una causal de caducidad
del derecho del tomador, a menos que el contrato asi ́ lo previese.

Basta cualquier medio de comunicación que exteriorice la voluntad de utilizar la opción de compra, siempre que sea
fehaciente. También se ha dicho que una conducta implícita resulta suficiente siempre que sea contundente, por
ejemplo, el pago del precio acordado para el ejercicio de este derecho. En suma, existe libertad contractual para fijar
el modo o la forma de comunicación, pudiendo ser expreso o tácito, debiéndose juzgar con amplitud y razonabilidad.

PRÓRROGA DEL CONTRATO


ARTICULO 1241 El contrato puede prever su prórroga a opción del tomador y las condiciones de su ejercicio.

En la práctica se denomina "triple opción" a las alternativas que suelen existir al tiempo del vencimiento del término
del contrato de leasing. Ellas son, básicamente:
a) Restituir el bien objeto del contrato al vencimiento;
b) ejercer la opción de compra, tipificante de la figura contractual;
c) renovar el contrato, con o sin sustitución del bien objeto del contrato.

En otros términos, si al momento de concluir el plazo, el tomador elige no comprar el bien deberá restituirlo al
dador, en el estado en que se encuentre, bajo apercibimiento de incurrir en mora y responder por daños.
TRANSMISION DEL DOMINIO
ARTICULO 1242 Transmisión del dominio. El derecho del tomador a la transmisión del dominio nace con el ejercicio
de la opción de compra y el pago del precio del ejercicio de la opción conforme a lo determinado en el contrato. El
dominio se adquiere cumplidos esos requisitos, excepto que la ley exija otros de acuerdo con la naturaleza del bien de
que se trate, a cuyo efecto las partes deben otorgar la documentación y efectuar los demás actos necesarios.

Una vez que el tomador exterioriza su intención de ejercer la opción de compra, se perfecciona el contrato de
opción, por lo cual el dador queda obligado a transmitir el dominio del bien, requiriéndose una acción personal del
tomador, quien debe pagar el precio, que sumado a la tradición produce la transmisión de dominio. En virtud del
ejercicio de la opción de compra el tomador pasa a ser comprador y el dador se transforma en vendedor, y se aplica
subsidiariamente las reglas de la compraventa, que es un contrato consensual siendo el pago la ejecución del
contrato de opción de compra del bien.

La obligación de otorgar la documentación y efectuar los demás actos necesarios por las partes a los fines de
perfeccionar la transmisión de dominio, en especial por parte del dador titular del bien, es una obligación de hacer
susceptible de ejecución forzada, pudiendo el juez suplir la voluntad de la parte extendiendo la documentación por
el deudor, por ejemplo, la demanda de escrituración si se tratara de bienes inmuebles.

La importancia económica de ciertos bienes, y la necesidad de dar publicidad a su situación jurídica, han llevado al
legislador a crear recaudos adicionales para el perfeccionamiento de la transferencia de dominio. Asi ́, la
transferencia de inmuebles, automotores, aeronaves, entre otros, tiene un sistema de registro que hace perfecta y
oponible erga omnes la transmisión del dominio. A tal inscripción registral (generalmente declarativa de la existencia
del derecho real) se refiere la parte final, cuyo propósito es reforzar la eficacia del ejercicio del derecho de opción.

RESPONSABILIDAD. Texto de Tavano.


ARTICULO 1243 Responsabilidad objetiva. La responsabilidad objetiva emergente del artículo 1757 recae
exclusivamente sobre el tomador o guardián de las cosas dadas en leasing.

El Proyecto de Unificación del Código Civil y Comercial, reguló el tema de la responsabilidad civil del leasing en su
artículo 1243. En una redacción similar a la del Proyecto de 1998, el art 1243 establecía que: “El dador de leasing
tiene la obligación de contratar un seguro contra la responsabilidad civil que cubra los daños causados por las cosas
objeto del contrato. Los riesgos y montos por los que debe contratar el seguro son los que establezca la
reglamentación y, en defecto de ésta, los que sean razonables. La responsabilidad del tomador se juzga según el
artículo 1757 y concordantes. El dador es responsable en iguales términos cuando no haya contratado seguro o
cuando éste resulta irrazonable en la cobertura de riesgos y montos”

Esa solución, a contrario de lo que ocurre con las demás previsiones que integran la regulación del leasing, era
notablemente diferente a la solución que prevei ́a el arti ́culo 17 de la ley 25.248. El arti ́culo 1243, sumada a la
ausencia de factor de atribución para imputarle responsabilidad subjetiva por los dañ os causados por el tomador
"con la cosa", permitiría afirmar, la existencia de una clara ausencia de responsabilidad del dador del leasing.

Cabe destacar que ésta es la redacción dada al artículo por el PEN, establecía la acción directa del damnificado frente
al asegurador. Para el proyecto, son sujetos objetiva y concurrentemente responsables el dueño y el guardián por el
daño causado por las cosas y aclara que: “…se considera guardián a quien ejerce, por sí o por terceros, el uso, la
dirección y el control de la cosa, o a quien obtiene un provecho de ella. El dueño y el guardián no responden si
prueban que la cosa fue usada en contra de su voluntad expresa o presunta. En caso de actividad riesgosa o
peligrosa responde quien la realiza, se sirve u obtiene provecho de ella, por sí o por terceros, excepto lo dispuesto
por la legislación especial” (art 1758).

La norma es clara, se exime de responsabilidad civil por el daño causado por la cosa al dador, responde sólo el
tomador o guardián. Pues claramente el art 1757 regula el supuesto de responsabilidad del hecho de las cosas y por
las actividades riesgosas estableciendo que es una la responsabilidad es objetiva. Nada se dice respecto de la
contratación o no de seguros. Es de suponer que todo dador, especialmente si es una entidad financiera,
establecerá dentro del canon a pagar por el tomador el costo de un seguro sobre el bien, a fin de asegurarse la
preservación del bien o cosa y de los daños que se puedan provocar con él. Pero lo cierto es que en caso de que el
seguro no respondiera, el dador claramente no estaría obligado a responder, sólo el tomador.

La ley 25.248 y el actual CCC establecen, para el dador, un régimen de liberación de responsabilidad de dudosa
excepcionalidad; sin embargo, el art 17 de la ley 25.248 no fue declarado inconstitucional y tampoco creo que lo será
el art 1243. Por mi parte, creo que si sólo miramos el contrato de leasing desde el punto estrictamente juri ́dico, no
hay explicación totalmente plausible a la solución dada por el CCC. La solución se funda en una cuestión de costos.
En la realidad, el dador contratará u obligará al tomador a contratar un seguro sobre la cosa y cargará el costo del
mismo al canon que percibirá. Pero no se discutirá ya si es razonable o no que asegure, si puede o no hacerlo,
porque no será él el que asegurará, sino el dador. Tampoco correrá riesgo alguno si aún contratado el seguro la
compañ i ́a aseguradora no responde, pues él no será responsable. Si el seguro no existe, o falla, si el asegurado
(tomador) no tiene un patrimonio con el que responder, ni siquiera la cosa responderá, porque la cosa no es de
propiedad del dañ ador. Puede ser que haya un vi ́ctima que no sea indemnizada, ni siquiera con el valor de la cosa.

CANCELACIÓN DE LA INSCRIPCIÓN. PROCEDIMIENTO.


ARTICULO 1244 La inscripción del leasing sobre cosas muebles no registrables y software se cancela:
a) por orden judicial, dictada en un proceso en el que el dador tuvo oportunidad de tomar la debida participación;
b) a petición del dador o su cesionario.

El objetivo de la norma es permitir la existencia de un mecanismo administrativo ágil para obtener, aun en ausencia
del acuerdo expreso de las partes del contrato, la cancelación de la inscripción. La oposición del dador a la
cancelación solicitada por el tomador hace de todas maneras necesaria la intervención judicial.

La cancelación de la inscripción, aun cuando pueda tener efectos frente a terceros, no es constitutiva ni afecta la
relación juri ́dica entre las partes del contrato.

El silencio del dador ante el requerimiento formulado no importa caducidad o extinción de su derecho, más allá del
valor indiciario de tal conducta en sede judicial. El arti ́culo 1244, al igual que los dos que le siguen, se aplican
respecto de las cosas muebles no registrables y software. A esos supuestos, cabe extender los contratos de leasing
sobre otros bienes o derechos.

Se excluyen las cosas muebles e inmuebles sujetas a registro, para las que se aplicarán las reglas registrales
correspondientes, que complementan la solución legal.

Acción Judicial

El tomador deberá iniciar una acción judicial tendiente a obtener la cancelación de la inscripción registral. En este
proceso deberá intervenir el dador en función del derecho de defensa en juicio y el debido proceso (artículo 18 CN).

Cancelación a instancias del dador o su cesionario

La cancelación de la inscripción se produce a instancias del dador o su cesionario. De esta forma, se establece un
régimen idéntico a la cancelación de prenda (art. 25 de la Ley de Prenda), adaptado a los contratos de leasing. Esto
otorga certidumbre a este tipo de contratación cuando las cosas son bienes muebles o software.

ARTICULO 1245 Cancelación a pedido del tomador. El tomador puede solicitar la cancelación de la inscripción del
leasing sobre cosas muebles no registrables y software si acredita:
a) el cumplimiento de los recaudos previstos en el contrato inscrito para ejercer la opción de compra;
b) el depósito del monto total de los cánones que restaban pagar y del precio de ejercicio de la opción, con sus
accesorios, en su caso;
c) la interpelación fehaciente al dador, por un plazo no inferior a quince días hábiles, ofreciéndole los pagos y
solicitándole la cancelación de la inscripción;
d) el cumplimiento de las demás obligaciones contractuales exigibles a su cargo.

Se establece un procedimiento simplificado, que es objeto del arti ́culo 1246, determinándose en el arti ́culo 1245 las
circunstancias que sumariamente ha de acreditar el tomador:

a) Exigibilidad de la opción de compra, conforme las previsiones contractuales (art. 1240).


b) Depósito de los importes pendientes de pago según el contrato.
c) Interpelación previa y fehaciente al dador, ofreciendo el cumplimiento de las obligaciones de pago y requiriendo la
cancelación.
d) Cumplimiento de cualquier otra obligación prevista en el contrato. La situación de mora del tomador no impide
que requiera la cancelación, pero el inicio de acciones judiciales previas por el tomador hace inviable el
procedimiento objeto de los arti ́culos 1245 y 1246, de naturaleza administrativa. La oposición del dador fundada en
la insuficiencia del depósito o en cualquier otra circunstancia hace necesaria la intervención judicial.

ARTICULO 1246 Procedimiento de cancelación. Solicitada la cancelación, el encargado del registro debe notificar
al dador, en el domicilio constituido en el contrato, por carta certificada:
a) si el notificado manifiesta conformidad, se cancela la inscripción;
b) si el dador no formula observaciones dentro de los quince días hábiles desde la notificación, y el encargado estima
que el depósito se ajusta a lo previsto en el contrato, procede a la cancelación y notifica al dador y al tomador;
c) si el dador formula observaciones o el encargado estima insuficiente el depósito, lo comunica al tomador, quien
tiene expeditas las acciones pertinentes.

El encargado del registro notificará por carta certificada o de cualquier otro medio fehaciente, al dador el
requerimiento del tomador, a efectos de que el dador manifieste lo que crea conveniente a su derecho.

- En el primer supuesto, el dador consiente la cancelació n, y solo hay que discutir en ese caso.
- El segundo supuesto se refiere al silencio del dador, que aunque estimamos un suceso poco probable atento al
rol profesional que es de esperar de aquél, puede ocurrir y es correcto que la norma lo prevea. Sólo para esta
hipótesis, se le otorga al encargado de registro la facultad de proceder a la cancelación si se juzga suficiente el
depósito, pero sin que tal conducta pueda ser exigida por el tomador.
- En el último supuesto, ante la existencia de una expresa oposición del dador (o aun sin ella, si el encargado del
registro considerara insuficiente el depósito), corresponde el rechazo del pedido del tomador, quien deberá
hacer valer sus derechos en vi ́a judicial.
La cancelación de la inscripción, aun cuando tenga efectos frente a terceros, no es constitutiva ni afecta la relación
juri ́dica entre las partes del contrato. De alli ́ que el silencio del dador ante el requerimiento formulado en los
términos del arti ́culo en análisis no importa caducidad o extinción de su derecho, más allá del valor indiciario que tal
conducta podri ́a tener en sede judicial.

CESION DE CONTRATOS O DE CREDITOS DEL DADOR


ARTICULO 1247 El dador siempre puede ceder los créditos actuales o futuros por canon o precio de ejercicio de la
opción de compra. A los fines de su titulización puede hacerlo en los términos de los artículos 1614 y siguientes de
este Código o en la forma prevista por la ley especial. Esta cesión no perjudica los derechos del tomador respecto del
ejercicio o no ejercicio de la opción de compra o, en su caso, a la cancelación anticipada de los cánones, todo ello
según lo pactado en el contrato.

La cesión debe realizarse con las formalidades propias del contrato principal. Debe instrumentarse por escrito, con
notificación al deudor cedido. En el caso de inmuebles, buques o aeronaves deberá instrumentarse por escritura
pública y registrarse en el Registro que corresponda para ser oponible a terceros.

Esta cesión no perjudica los derechos del tomador respecto del ejercicio o no de la opción de compra o, en su caso,
la cancelación anticipada de los cánones. Todo ello según lo pactado en el contrato, lo que resulta redundante toda
vez que el cesionario debe respetar las cláusulas pactadas, y en especial la opción de compra del bien.

En el supuesto de cesión del contrato, el tomador mantiene a pesar de la cesión su derecho a ejercer la opción de
compra una vez abonado los 3/4 partes del canon total o antes si las partes hubieran incluido una cláusula (art.
1240), no pudiendo el cesionario oponerse a su ejercicio tempestivo, pues conocía perfectamente su contenido. En
el supuesto de cesión de créditos, ya sea de los cánones o del precio del ejercicio de la opción de compra, el negocio
tendrá naturaleza aleatoria ya que el ejercicio de aquélla dependerá por entero de la voluntad del tomador.
INCUMPLIMIENTO Y EJECUCION DE INMUEBLES
ARTICULO 1248 Cuando el objeto del leasing es una cosa inmueble, el incumplimiento de la obligación del tomador
de pagar el canon produce los siguientes efectos:
a) si el tomador ha pagado menos de un cuarto del monto del canon total convenido, la mora es automática y el
dador puede demandar judicialmente el desalojo. Se debe dar vista por cinco días al tomador, quien puede probar
documentalmente el pago de los períodos que se le reclaman o paralizar el trámite, por única vez, mediante el pago
de lo adeudado, con más sus intereses y costas. Caso contrario, el juez debe disponer el lanzamiento sin más trámite;
b) si el tomador ha pagado un cuarto o más pero menos de tres cuartas partes del canon convenido, la mora es
automática; el dador debe intimarlo al pago del o de los períodos adeudados con más sus intereses y el tomador
dispone por única vez de un plazo no menor de sesenta días, contados a partir de la recepción de la notificación, para
el pago del o de los períodos adeudados con más sus intereses. Pasado ese plazo sin que el pago se verifique, el dador
puede demandar el desalojo, de lo que se debe dar vista por cinco días al tomador. Dentro de ese plazo, el tomador
puede demostrar el pago de lo reclamado, o paralizar el procedimiento mediante el pago de lo adeudado con más
sus intereses y costas, si antes no hubiese recurrido a este procedimiento. Si, según el contrato, el tomador puede
hacer ejercicio de la opción de compra, en el mismo plazo puede pagar, además, el precio de ejercicio de esa opción,
con sus accesorios contractuales y legales. En caso contrario, el juez debe disponer el lanzamiento sin más trámite;
c) Si el incumplimiento se produce después de haber pagado las tres cuartas partes del canon, la mora es automática;
el dador debe intimarlo al pago y el tomador tiene la opción de pagar lo adeudado más sus intereses dentro de los
noventa días, contados a partir de la recepción de la notificación si antes no hubiera recurrido a ese procedimiento, o
el precio de ejercicio de la opción de compra que resulte de la aplicación del contrato, a la fecha de la mora, con sus
intereses. Pasado ese plazo sin que el pago se verifique, el dador puede demandar el desalojo, de lo que debe darse
vista al tomador por cinco días, quien sólo puede paralizarlo ejerciendo alguna de las opciones previstas en este
inciso, agregándole las costas del proceso;
d) producido el desalojo, el dador puede reclamar el pago de los períodos de canon adeudados hasta el momento del
lanzamiento, con más sus intereses y costas, por la vía ejecutiva. El dador puede también reclamar los daños y
perjuicios que resulten del deterioro anormal de la cosa imputable al tomador por dolo, culpa o negligencia por la vía
procesal pertinente.

Si el tomador ha pagado menos de un cuarto del monto total convenido

Si el tomador no abona hasta un cuarto del canon total convenido, la mora es automática, por lo cual el dador puede
demandar directamente el desalojo del inmueble, debiendo dar vista por cinco días al tomador quien, a su vez,
puede probar de modo documentado el pago de los períodos reclamados o bien paralizar el trámite por única vez,
abonando lo adeudado con más sus intereses y costas. Si el tomador no toma ninguna acción, el juez puede disponer
el lanzamiento sin más trámite. A diferencia de los otros supuestos, aquí el dador no se le exige una previa
interpelación de carácter extrajudicial, sino que puede promover directamente el juicio de desalojo del tomador. El
régimen de la mora automática constituye una importante abreviación de los plazos legales.

Esta solución legal resulta gravosa para los intereses del tomador, más aún cuando sea un leasing de consumo, por lo
cual la doctrina ha afirmado su carácter inconstitucional, conforme lo dispuesto en el art. 42, CN. Frente a la
declaración de inconstitucionalidad, la carencia de normativa deberá ser integrada con las normas vigentes en
materia locativa. Ante la demanda de desalojo se abren dos hipótesis para el tomador:

a) Acreditar el pago de los períodos reclamados, adjuntándose los recibos imputados a los cánones;
b) Paralizar por única vez el juicio de desalojo abonando lo adeudado, con más intereses y costas. Esta opción es muy
importante porque se debe inferir que no serán válidas las cláusulas contractuales de caducidad de los plazos
acordados para el pago de los cánones, pues ello sería incompatible con la facultad de lograr el archivo de las
actuaciones mediante el pago de la deuda vencida a la fecha de la intimación. A todo evento, en el leasing de
consumo esta cláusula sería nula por abusiva.
Si el tomador ha pagado un cuarto o más pero menos de tres cuartas partes del canon convenido

El dador debe remitirle una intimación extrajudicial requiriéndole los períodos adeudados. Ante esta situación el
tomador dispone por única vez, en un plazo no menor a 60 días, de la oportunidad de cancelar los períodos
adeudados con sus intereses. Este plazo legal debe contarse por días corridos y tiene la naturaleza de un plazo de
gracia, que permite la purga de la mora. Una vez transcurrido el plazo, si el tomador no ha abonado los períodos
adeudados, el dador puede demandar el desalojo del inmueble debiéndose darle vista al tomador por un plazo de 5
días. Dentro de ese plazo, ahora judicial, el tomador dispone de las opciones siguientes:
a) El pago de los períodos adeudados con más sus intereses y costas si no ha recurrido a dicho procedimiento con
anterioridad, con lo cual paraliza el proceso;
b) Demostrar el pago de lo reclamado con la documentación correspondiente;
c) Si no existe cláusula contractual en contrario, puede ejercer la opción de compra con más los accesorios.

Si guarda silencio o no ejerce ninguna de las opciones comentadas, el juez puede disponer el lanzamiento del
inmueble sin más trámite. El tomador, por tanto, tiene dos alternativas de paralizar el trámite de desalojo:
1) Extrajudicial, purgando la mora dentro del plazo de 60 días mediante el pago de los cánones adeudados;
2) Judicial, dentro del plazo de 5 días en el cual se le corre traslado de la demandada de desalojo, con las opciones.

Si el incumplimiento se produce después de haber pagado las tres cuartas partes del canon

La mora es automática y se aplica un procedimiento extrajudicial similar al caso anterior. Solo que se amplía el plazo
de interpelación en noventa días corridos, siempre y cuando no haya recurrido con anterioridad al procedimiento. En
caso de silencio del tomador, el dador podrá demandar el desalojo, con la misma modalidad y alternativas que el
caso anterior, a cuya lectura se remite.

Producido el desalojo, el dador podrá reclamar el pago de los períodos de canon adeudados hasta el momento del
lanzamiento, con sus intereses y costas, por la vía ejecutiva. También la norma faculta al dador a reclamar los daños
y perjuicios que resulten del deterioro anormal de la cosa imputable al tomador por dolo, culpa o negligencia por la
vía judicial pertinente. Frente a esta facultad que la norma otorga al dador (vía ejecutiva más daños y perjuicios),
debe tenerse especialmente en cuenta, de resultar ello pertinente, lo dispuesto en el art. 1092 y ss.

SECUESTRO Y EJECUCION DE MUEBLES


ARTICULO 1249 Cuando el objeto de leasing es una cosa mueble, ante la mora del tomador en el pago del canon,
el dador puede:
a) obtener el inmediato secuestro del bien, con la sola presentación del contrato inscrito, y la prueba de haber
interpelado al tomador por un plazo no menor de cinco días para la regularización. Producido el secuestro, queda
resuelto el contrato. El dador puede promover ejecución por el cobro del canon que se haya devengado
ordinariamente hasta el período íntegro en que se produjo el secuestro, la cláusula penal pactada en el contrato y sus
intereses; todo ello sin perjuicio de la acción del dador por los daños y perjuicios, y la acción del tomador si
correspondieran; o
b) accionar por vía ejecutiva por el cobro del canon no pagado, incluyendo la totalidad del canon pendiente; si así se
hubiera convenido, con la sola presentación del contrato inscripto y sus accesorios. En este caso, sólo procede el
secuestro cuando ha vencido el plazo ordinario del leasing sin haberse pagado el canon íntegro y el precio de la
opción de compra, o cuando se demuestre sumariamente el peligro en la conservación del bien, debiendo el dador
otorgar caución suficiente. En el juicio ejecutivo previsto en ambos incisos, puede incluirse la ejecución contra los
fiadores o garantes del tomador. El domicilio constituido es el fijado en el contrato.
Pedir el secuestro inmediato del bien

Ello resulta viable con la simple presentación del contrato escrito, previa interpelación al tomador por el plazo de
cinco días, a fin que regularice su situación morosa, pagando lo adeudado. Debe aclararse que el secuestro que
permite la norma no es una medida precautoria, sino un verdadero procedimiento ejecutivo que produce la
resolución del contrato. El dador también puede promover ejecución por el cobro del canon que se haya devengado
ordinariamente hasta el período íntegro en que se produjo el secuestro, la cláusula penal pactada en el contrato (si
la hubiera) y sus intereses. Todo ello, sin perjuicio de la acción por los daños y perjuicios que tienen las partes con
fundamento en el contrato. Nuevamente aquí sostenemos que, cuando el tomador es un consumidor, la norma
debe ser aplicada en un todo de acuerdo con lo dispuesto en el art. 42 CN y lo regulado en este Código en materia de
relaciones y contratos de consumo (art. 1092 y ss.).

Accionar por la vía ejecutiva por el cobro del canon no pagado y sus accesorios

El dador además puede promover la ejecución de los cánones adeudados hasta el período integro en que se produjo
el secuestro, la cláusula penal pactada en el contrato y sus intereses. Esta acción puede ser, por tanto, acumulada al
procedimiento ejecutivo de secuestro del bien. Se trata de una acción de naturaleza ejecutiva por lo cual los plazos y
las defensas a oponer por el tomador son restringidos.

También ello es posible, con la sola presentación del contrato inscripto. En este caso, el secuestro solo procede si ha
vencido el plazo del leasing y no se ha pagado la totalidad de los períodos del canon y el precio de la opción de
compra, o cuando demuestre sumariamente el peligro en la conservación del bien, debiendo el dador otorgar
caución suficiente. Aquí el secuestro funciona con carácter precautorio.

Ejecución contra los fiadores o garantes del tomador

En ambos supuestos, ya sea que se elija la vía del secuestro o la ejecutiva, es posible incluir la ejecución contra los
fiadores o garantes del tomador. No se requiere ningún requisito específico para demandar a los fiadores del
tomador, bastando tener el contrato inscripto y que haya incurrido en mora. No se requiere ninguna interpelación
extrajudicial a los fiadores o garantes. Por el contrario, si el contrato no estuviera inscripto entonces deberá
previamente prepararse la vía ejecutiva contra el fiador o garante, y se lo citará a reconocer su firma inserta en el
texto en el cual se las hubiere instrumentado.

ARTICULO 1250 Normas supletorias. En todo lo no previsto por el presente Capítulo, al contrato de leasing se le
aplican subsidiariamente las reglas del contrato de locación, en cuanto sean compatibles, mientras el tomador no ha
pagado la totalidad del canon y ejercido la opción, con pago de su precio. No son aplicables al leasing las
disposiciones relativas a plazos mínimos y máximos de la locación de cosas ni las excluidas convencionalmente. Se le
aplican subsidiariamente las normas del contrato de compraventa para la determinación del precio de ejercicio de la
opción de compra y para los actos posteriores a su ejercicio y pago.

La integración es bienvenida en cuanto permite llenar aquellas lagunas legales. Empero, también existen
incompatibilidades evidentes con el régimen jurídico del leasing: a) No se aplica el régimen general de la oferta para
la opción de compra a favor del tomador; b) No se aplica el régimen general de la locación en materia del objeto del
leasing, que permite concluir el contrato sobre derechos (marcas, patentes y software); c) No se aplica
supletoriamente las normas sobre locación, que tienen que ver con el destino del bien, ni gastos ordinarios ni
extraordinarios.
UNIDAD 4

LOCACIÓN DE OBRA Y SERVICIOS


DEFINICIÓN

ART. 1251 Definición. Hay contrato de obra o de servicios cuando una persona, según el caso el
contratista o el prestador de servicios, actuando independientemente, se obliga a favor de otra, llamada
comitente, a realizar una obra material o intelectual o a proveer un servicio mediante una retribución.
El contrato es gratuito si las partes así lo pactan o cuando por las circunstancias del caso puede presumirse
la intención de beneficiar.

El CCYC trata separadamente los contratos de locación de cosas de los contratos de obra y servicios, a
diferencia del Código Civil que contemplaba conjuntamente los tres supuestos de locación: de cosas, de
obra y de servicios.

En el Libro Tercero, Titulo 4, Capitulo 6, Sección 1ra encontramos las “disposiciones comunes a las obras y
los servicios”, en la Sección 2da las “disposiciones especiales para las obras” y en las Sección 3ra las
“disposiciones especiales para los servicios”.

Diferenciación entre contrato de obra y de servicios

En el contrato de obra una de las partes (contratista) se compromete a lograr un resultado determinado, que
será siempre la producción de una obra tanto material como intelectual (en este último caso se integran las
normas de la tutela de la propiedad intelectual), es una obligación de resultados. Esta obra resultará una
entidad propia, fruto de la actividad del contratista pero que es independiente de él y aparece determinada
cuando es entregado al destinatario, esto es lo que hace que el contrato de obra culmine siempre con una
obligación de dar .

Mientras que en el contrato de servicios una de las partes (prestador) se compromete a prestar un servicio,
independientemente de la obtención de un resultado, es por lo tanto una obligación de medios. La actividad
desde el punto de vista del receptor es intangible, se agota con el consumo inicial y desaparece, además se
contrata a la persona en cuanto productora de utilidad.

Hay contrato de obra si el fin buscado por las partes al contratar no ha sido el trabajo mismo sino la obra
determinada, y el pago se pactó por la obra misma y no por la duración del trabajo.

DIFERENCIAS CON OTROS CONTRATOS

Contrato de trabajo: en este existe dependencia por parte del trabajador respecto del empleador, mientras
que en el contrato de obra o servicios, quien presta el servicio lo hace en forma independiente (aunque
existirán contratos de servicios denominados “servicios dependientes” los cuales son regulados por la Ley
de contratos de Trabajo).

Compraventa: ART. 1125 Compraventa y contrato de obra. Cuando una de las partes se compromete a
entregar cosas por un precio, aunque éstas hayan de ser manufacturadas o producidas, se aplican las reglas
de la compraventa, a menos que de las circunstancias resulte que la principal de las obligaciones consiste
en suministrar mano de obra o prestar otros servicios. Si la parte que encarga la manufactura o producción
de las cosas asume la obligación de proporcionar una porción substancial de los materiales necesarios, se
aplican las reglas del contrato de obra.

La distinción entre ambos contratos es neta cuando quien encarga la obra suministra los materiales, pero
no ocurre lo mismo cuando quien los provee es el empresario.
Según el punto de vista predominante en nuestra jurisprudencia y doctrina, hay siempre locación de obra,
cualquiera sea la importancia relativa de la materia y del trabajo ejecutado sobre ella. Esta opinión se funda
principalmente en el art. 1629, según el cual puede contratarse un trabajo o la ejecución de una obra,
conviniendo en que el que la ejecute ponga sólo su trabajo o su industria o que también provea la materia
principal.

En opinión de Borda, se trata de un contrato mixto. Clasificarlo como venta o locación de obra pura es
arbitrario y no se compagina con la verdadera voluntad de los contratantes. Cuando la importancia del trabajo
es desdeñable en relación con el valor de la cosa, habrá que decidir qué es compraventa y no locación de
obra.

Mandato: en el mandato hay representación, la cual no está en el de obra o servicios. Además en el mandato
la obligación consiste en la realización de actos jurídicos, mientras que en el contrato de obra o servicios
consiste en la realización de actos materiales o intelectuales.

CALIFICACIÓN DEL CONTRATO

ART. 1252 Calificación del contrato. Si hay duda sobre la calificación del contrato, se entiende que hay
contrato de servicios cuando la obligación de hacer consiste en realizar cierta actividad independiente de su
eficacia. Se considera que el contrato es de obra cuando se promete un resultado eficaz, reproducible o
susceptible de entrega.
Los servicios prestados en relación de dependencia se rigen por las normas del derecho laboral.
Las disposiciones de este Capítulo se integran con las reglas específicas que resulten aplicables a servicios
u obras especialmente regulados.

Desde luego se trata de una mera pauta de interpretación ya que nada impide que la prestación de un
servicio implique cierto resultado (ej. la prestación de un servicio de monitoreo informático que garantice que
no existirán intromisiones indebidas o sustracciones de datos).

CARACTERES

● Bilateral: una parte queda obligada a ejecutar una obra o prestar un servicio y la otra a pagar un
precio por esa obra o servicio.
● Oneroso: también puede ser gratuito.
● Conmutativo: por regla, las ventajas para los contratantes son ciertas, pero también pueden ser
aleatorios.
● No formal.
● Consensual: resultan perfeccionados por el consentimiento de las partes.
● Nominado y típico.
● De duración: en razón del tiempo que transcurre necesariamente desde el comienzo de la ejecución
del contrato hasta su extinción.

MEDIOS

ART. 1253 Medios utilizados. A falta de ajuste sobre el modo de hacer la obra, el contratista o prestador
de los servicios elige libremente los medios de ejecución del contrato.

La discrecionalidad técnica constituye una regla de interpretación a falta de instrucciones precisas por parte
del comitente. Esta encuentra limitaciones en los conocimientos propios del arte, la ciencia o técnica
pertinente al contrato.
COOPERACIÓN DE TERCEROS

ART. 1254 Cooperación de terceros. El contratista o prestador de servicios puede valerse de terceros
para ejecutar el servicio, excepto que de lo estipulado o de la índole de la obligación resulte que fue elegido
por sus cualidades para realizarlo personalmente en todo o en parte. En cualquier caso, conserva la dirección
y la responsabilidad de la ejecución.

PRECIO

ART. 1255 Precio. El precio se determina por el contrato, la ley, los usos o, en su defecto, por decisión
judicial.
Las leyes arancelarias no pueden cercenar la facultad de las partes de determinar el precio de las obras o
de los servicios. Cuando dicho precio debe ser establecido judicialmente sobre la base de la aplicación de
dichas leyes, su determinación debe adecuarse a la labor cumplida por el prestador. Si la aplicación estricta
de los aranceles locales conduce a una evidente e injustificada desproporción entre la retribución resultante
y la importancia de la labor cumplida, el juez puede fijar equitativamente la retribución.
Si la obra o el servicio se ha contratado por un precio global o por una unidad de medida, ninguna de las
partes puede pretender la modificación del precio total o de la unidad de medida, respectivamente, con
fundamento en que la obra, el servicio o la unidad exige menos o más trabajo o que su costo es menor o
mayor al previsto, excepto lo dispuesto en el artículo 1091. (teoría de la imprevisión)

Del artículo surge la protección de la libre determinación del precio que tienen las partes contratantes, sin
que las leyes arancelarias puedan cercenarla. Sin embargo, cuando la determinación del precio la haga un
juez, debe hacerlo según las normas de las leyes arancelarias locales.

Se establece un parámetro fundamental: la relación entre la labora y la retribución, en la cual si hubiere


desproporción el juez puede adecuar la cifra.

En cuanto a su gratuidad, decimos que será gratuito cuando las partes así lo pacten por la autonomía de la
voluntad o cuando de las circunstancias del caso pueda presumirse la intención de beneficiar, cobrando
especial relevancia todas aquellas que rodearon a la negociación, celebración, ejecución y conducta
posterior de los contratantes.

Si las partes no determinan el precio puede establecerse por criterios supletorios como la ley, los usos y en
última instancia puede recurrirse al juez. El precio no necesariamente debe pagarse en dinero, puede
consistir en cosas que no sean dinero.

Momento del pago: se deberá respetar lo acordado por las partes, si nada se ha acordado se hara segun el
tiempo de entrega de la cosa o la prestación del servicio, las partes además podrán acordar el pago
anticipado a la entrega.

Lugar del pago: si nada se ha indicado, el lugar va a ser el domicilio del deudor, si este se muda, el acreedor
tiene el derecho de exigir el pago en el domicilio nuevo o el anterior. Si se trata de dar cosas ciertas, el lugar
del pago es donde la cosa se encuentra habitualmente.

OBLIGACIONES DE LAS PARTES


OBLIGACIONES DEL CONTRATISTA Y DEL PRESTADOR

ART. 1256 Obligaciones del contratista y del prestador. El contratista o prestador de servicios está
obligado a:
a) ejecutar el contrato conforme a las previsiones contractuales y a los conocimientos razonablemente
requeridos al tiempo de su realización por el arte, la ciencia y la técnica correspondientes a la actividad
desarrollada;

b) informar al comitente sobre los aspectos esenciales del cumplimiento de la obligación comprometida;

c) proveer los materiales adecuados que son necesarios para la ejecución de la obra o del servicio, excepto
que algo distinto se haya pactado o resulte de los usos;

d) usar diligentemente los materiales provistos por el comitente e informarle inmediatamente en caso de que
esos materiales sean impropios o tengan vicios que el contratista o prestador debiese conocer;

e) ejecutar la obra o el servicio en el tiempo convenido o, en su defecto, en el que razonablemente


corresponda según su índole.

A. EJECUCIÓN DEL CONTRATO:

No basta con cumplir el contrato conforme a lo pactado, se debe adicionar la aplicación del conocimiento y
técnicas propias o específicas de la actividad, en el caso de una obra involucra también los aspectos
estéticos. Si se pretende utilizar u operar con medios, herramientas, técnicas, etc novedosas deberán ser
aceptadas expresamente por las partes.

Es conveniente que las partes acuerden de manera específica y detallada la manera en que se realizará la
ejecución de la obra o el servicio en orden a procurar minimizar el margen de eventuales conflictos.

B. INFORMACIÓN AL COMITENTE:

Consiste en un deber genérico de información referido a los aspectos esenciales del cumplimiento de la
obligación, es necesario poner en conocimiento de toda aquella información relevante sobre el
desenvolvimiento de la relación jurídica, a fin de que le permita actuar en defensa de sus propios intereses.
Es un deber vinculado a la buena fe que debe imperar en la relación contractual.

Resulta evidente la necesidad del reconocimiento del derecho (que puede o no ejercer) del comitente a la
verificación o revisión de la marcha de la ejecución de la obra, no debiendo este afectando el normal
desarrollo de las actividades y siempre debe haber un acuerdo entre las partes sobre la periodicidad y el
modo de ejercer el control.

C. PROVISIÓN DE MATERIALES:

La regla es que el contratista o prestador provee los materiales, pero nada obsta que las partes arreglen lo
contrario. Lo habitual es que los contratos establezcan la calidad, origen, modelo y demás detalles de los
materiales a emplear. Si nada se acuerda deberán utilizarse materiales de clase intermedia según lo dispone
el art 762 del CCYC.

D. UTILIZACIÓN DILIGENTE DE MATERIALES E INFORMACIÓN:

Se debe informar al comitente cuando los materiales utilizados tengan algún imprevisto o vicio que el
contratista deba conocer según su conocimiento profesional.
E. EL TIEMPO DE LA OBRA O SERVICIO:

Si el contrato tiene un plazo, el contratista o prestador debe ejecutar la obligación en el plazo convenido bajo
apercibimiento de incurrir en inumplimiento del contrato y ser responsable por los daños y perjuicios
ocasionados por la demora. El plazo puede ser expreso o tácito.

Además, se entiende que la obra debe tener un ritmo adecuado de labor que permita al contratista concluirla
en un plazo determinado, si ello no sucede es factible la resolución del contrato por su culpa por no hacerlo
en el tiempo determinado o el que razonablemente corresponda según las circunstancias.

OBLIGACIONES DEL COMITENTE

ART. 1257 Obligaciones del comitente. El comitente está obligado a:

a) pagar la retribución;

b) proporcionar al contratista o al prestador la colaboración necesaria, conforme a las características de la


obra o del servicio;

c) recibir la obra si fue ejecutada conforme a lo dispuesto en el artículo 1256.

En virtud del deber de colaboración, el comitente deberá hacer todo lo que de él dependa para el
cumplimiento de la obra o el servicio, implica entre otras cosas, llevar a cabo las gestiones administrativas
a las que se haya comprometido, o que sólo puedan hacerse por el, proveer los elementos o materiales
accesorios, etc.

Una vez terminada la obra, el comitente se encuentra obligado a recibirla, incurriendo en mora si no lo hace
y pudiendo el contratista consignarla judicialmente y reclamar el cumplimiento del contrato.

RIESGOS

ART. 1258 Riesgos de la contratación. Si los bienes necesarios para la ejecución de la obra o del servicio
perecen por fuerza mayor, la pérdida la soporta la parte que debía proveerlos.

Es una aplicación del principio de que las cosas perecen para su dueño, las cosas mejoran y se pierden
para estos antes de algún acto que opere la traslación de riesgos en la dinámica contractual (entrega,
constitución en mora, etc).

Excepción: las construcciones con materiales del empresario sobre el inmueble del comitente, se aplica en
inc a) del art 1268:” La destrucción o el deterioro de una parte importante de la obra por caso fortuito antes
de haber sido recibida autoriza a cualquiera de las partes a dar por extinguido el contrato, con los siguientes
efectos:

a) si el contratista provee los materiales y la obra se realiza en inmueble del comitente, el contratista tiene
derecho a su valor y a una compensación equitativa por la tarea efectuada;”

MUERTE

ART. 1259 Muerte del comitente. La muerte del comitente no extingue el contrato, excepto que haga
imposible o inútil la ejecución.

Si para cumplir la obligación es necesaria la persona del comitente (obligación intuitu personae), y este
fallece, la ejecución se torna imposible.
Otra situación es que se torne inútil, lo cual ha traído muchas controversias, ya que contrario al concepto de
imposibilidad que está calificado en el art 955, la inutilidad de una obra es más bien subjetiva, variable y
flexible.

Con respecto a la extinción del vínculo, el art 955 establece que la imposibilidad no acarrea responsabilidad,
por lo tanto los herederos deberán solo lo pertinente a otros conceptos adeudados (ej. materiales previstos
por el contratista, honorarios proporcionales por la tarea realizada, etc.)

ART. 1260 Muerte del contratista o prestador. La muerte del contratista o prestador extingue el contrato,
excepto que el comitente acuerde continuarlo con los herederos de aquél. En caso de extinción, el comitente
debe pagar el costo de los materiales aprovechables y el valor de la parte realizada en proporción al precio
total convenido.

De esta norma se puede interpretar que, ante el acuerdo con los herederos, no nace un nuevo contrato sino
la continuación del mismo que vinculó al comitente con el difunto contratista o prestador.

DESISTIMIENTO UNILATERAL

ART. 1261 Desistimiento unilateral. El comitente puede desistir del contrato por su sola voluntad, aunque
la ejecución haya comenzado; pero debe indemnizar al prestador todos los gastos y trabajos realizados y la
utilidad que hubiera podido obtener. El juez puede reducir equitativamente la utilidad si la aplicación estricta
de la norma conduce a una notoria injusticia.

El desistimiento es un derecho potestativo, no requiere expresión de motivos y puede ejercitarse en cualquier


tiempo, es una excepción a la intangibilidad de los contratos y su única limitación es la obligación de
indemnizar.

Indemnización: Como la rescisión opera para el futuro, el comitente debe pagar al contratista o prestador
todos los gastos y trabajos realizado, además al ser unilateral, la ley reconoce al contratista el derecho al
lucro cesante por la utilidad que hubiera podido obtener. Sin embargo, quien reclama no puede pretender
que se le pague lo que habría sido la totalidad del precio del contrato ni reclamar beneficios adicionales, ya
que es un tipo de indemnización más acotada.

DISPOSICIONES ESPECIALES PARA LAS OBRAS.

Sistemas o modalidades de contratación: ajuste alzado, unidad de medida, costa y costas, por
administración

ART. 1262 Sistemas de contratación. La obra puede ser contratada por ajuste alzado, también
denominado “retribución global”, por unidad de medida, por coste y costas o por cualquier otro sistema
convenido por las partes. La contratación puede hacerse con o sin provisión de materiales por el comitente.
Si se trata de inmuebles, la obra puede realizarse en terreno del comitente o de un tercero. Si nada se
convino ni surge de los usos, se presume, excepto prueba en contrario, que la obra fue contratada por ajuste
alzado y que es el contratista quien provee los materiales.

Salvo acuerdo en contrario, se presume que el sistema de contratación es el de “ajuste alzado” y que es el
contratista quien provee los materiales. La presunción se hace porque es la forma más simple para que el
comitente encare la realización de una obra, sin embargo es una presunción que admite la prueba en
contrario.
A. SISTEMA DE AJUSTE ALZADO O RETRIBUCIÓN GLOBAL

Las partes contratan en función de un precio fijo, determinado e invariable, en consecuencia, los incrementos
de los valores (en materiales o mano de obra) perjudicarán al contratista, pero no alterarán al precio. Sin
embargo el comitente puede comprometerse a reconocer determinadas modificaciones (ajuste alzado
relativo).

Este sistema es favorable para el comitente, quien de antemano sabe el precio final de la obra mientras que
no lo es para el contratista en tiempos de inflación, es un sistema adecuado para periodos de estabilidad.
Este precio final comprende los “adicionales implícitos”.

Estos últimos son los trabajos que no se estipularon en el contrato, indispensables para el logro de la obra
comprometida, están a cargo del empresario por considerarse implícitamente contenidos en el acuerdo.

Excepciones a la invariabilidad del precio:

-Contrataciones de adicionales: implica que las partes acuerden realizar trabajos distintos a los originalmente
convenidos. Se pacta de manera explícita introducir cambios al acuerdo originario. Deben remunerarse con
independencia del precio fijado para toda la obra.

-Realización de adicionales necesarios, que por circunstancias no previsibles, deben realizarse ta que son
inevitables para le ejecución de la obra

-Excesiva onerosidad sobreviniente (teoría de la imprevisión).

B. SISTEMA POR UNIDAD DE MEDIDA

El precio se determina en relación a ciertas medidas o unidades técnicas (ej. metros cuadrados de
construcción, metros cúbicos de excavación, etc.). Si bien no se fija el precio final, también es invariable, ya
que resulta de un proceso de multiplicación de la cantidad de unidades encargadas por el precio de cada
una de ellas.

El sistema tiene dos variantes:

- Por unidad de medida: si se determinan las unidades a realizar


- De unidad simple: no se estipula de antemano la cantidad a ejecutar. En este caso, el contrato se
puede rescindir unilateralmente al ejecutarse cada unidad.

ART. 1266 Obra por pieza o medida. Si la obra fue pactada por pieza o medida sin designación del número
de piezas o de la medida total, el contrato puede ser extinguido por cualquiera de los contratantes concluidas
que sean las partes designadas como límite mínimo, debiéndose las prestaciones correspondientes a la
parte concluida.

Si se ha designado el número de piezas o la medida total, el contratista está obligado a entregar la obra
concluida y el comitente a pagar la retribución que resulte del total de las unidades pactadas.

C. SISTEMA POR COSTE Y COSTAS

En este sistema, el precio se fija en función de los valores correspondientes al momento del
perfeccionamiento del contrato, pero se reconoce al contratista el derecho de modificarlos si hubiere alguna
alteración.
ARTÍCULO 1263.- Retribución. Si la obra se contrata por el sistema de ejecución a coste y costas, la
retribución se determina sobre el valor de los materiales, de la mano de obra y de otros gastos directos o
indirectos.

Coste: comprende los gastos directos (mano de obra, materiales, etc que aumentan en proporción a la
magnitud de la obra) e indirectos (erogaciones invariables, por ej. personal administrativo)

Costas: utilidad, ganancia neta o beneficio que obtendrá el empresario por la ejecución de la obra. Puede
consistir en un monto fijo o en un porcentaje sobre el monto del coste.

D. SISTEMA POR ECONOMIA O ADMINISTRACION

No hay un contrato de obra material, ya que el dueño de la misma es el empresario quien luego celebra una
pluralidad de contratos (ej. un contrato de obra intelectual con el arquitecto y uno de obra material con el
contratista). Otra variante, es que el comitente recurra a un mandatario, que es quien realiza la dirección
técnica y contrata en nombre del comitente. El dueño es empresario de su propia obra.

Contratos de “llave en mano"

El campo de aplicación es el de los "mega contratos" y conforme al anexo del decreto 525/85 puede utilizarse
para la construcción de frigoríficos; aeropuertos, puertos y terminales de carga; hoteles y complejos
turísticos; astilleros y talleres navales; centrales eléctricas, subestaciones transformadoras, redes, plantel e
infraestructura para generación, transporte y distribución de energía eléctrica; etc.

Se trata de un contrato de obra de objeto múltiple, en que el contratista o los contratistas deberán ejecutar
por un lado una determinada construcción, pero a la que se agregará otro complejo opus u obra como objeto
contractual.

"la construcción de la obra, la provisión e instalación de los elementos o bienes respectivos, el manejo y
supervisión del montaje, la provisión del método operativo, la asistencia en la puesta en marcha y el
entrenamiento del personal necesario para su funcionamiento, cuando correspondiere, y todo otro servicio
que resulte necesario para la concreción del bien objeto del contrato. Las plantas industriales pueden no
incluir su construcción pero sí los demás elementos antes indicados".

Del análisis de la relación jurídica se desprende que comprende:

a) Contrato de construcción de obra material;

b) contrato de obra intelectual: que son las obras de diseño para la obra material, ingeniería para el
montaje, método operativo, know-how, etc.;

c) prestación de servicios, que incluye el mantenimiento, el asesoramiento sobre el funcionamiento,


etc.;

d) que "se vendan al exterior en forma de una unidad completa y concluida con la finalidad de cumplir
con el objeto del contrato que es transmitir el dominio del bien final a cambio del pago de un precio total"
(dec. 525/85 cit., art. 2o).

Hay un resultado determinado susceptible de entrega que puede ser calificado como obra; pero esta obra
es compleja: no consiste en una construcción, sino que involucra tanto el edificio como todos los demás
factores que hacen al funcionamiento. Por ello habrá aspectos que se regularán por el contrato de
construcción de obras materiales, otros por el contrato de obra intelectual, otros por el de servicios, pero a
todo ello hay que agregar un interés que actúa como elemento unificador: el funcionamiento de la planta
contratada.

RESPONSABILIDAD
IMPOSIBILIDAD

ART. 1267 Imposibilidad de ejecución de la prestación sin culpa. Si la ejecución de una obra o su
continuación se hace imposible por causa no imputable a ninguna de las partes, el contrato se extingue. El
contratista tiene derecho a obtener una compensación equitativa por la tarea efectuada.

El caso de “causa no imputable” implica la ruptura del nexo causal entre la actuación de la parte y el
incumplimiento resultante. En principio la imposibilidad debería ser definitiva, aunque podría ser temporaria
y dar lugar a la extinción si el plazo es esencial o cuando frustre el interés del acreedor.

Una vez que se torne imposible, el contratista recibirá una compensación equitativa, admitiendo esta última
como factor de corrección y adecuación para evitar el enriquecimiento sin causa de cualquiera de las partes.

DESTRUCCIÓN O DETERIORO DE LA OBRA

ART. 1268 Destrucción o deterioro de la obra por caso fortuito antes de la entrega. La destrucción o el
deterioro de una parte importante de la obra por caso fortuito antes de haber sido recibida autoriza a
cualquiera de las partes a dar por extinguido el contrato, con los siguientes efectos:

a) si el contratista provee los materiales y la obra se realiza en inmueble del comitente, el contratista tiene
derecho a su valor y a una compensación equitativa por la tarea efectuada;

b) si la causa de la destrucción o del deterioro importante es la mala calidad o inadecuación de los materiales,
no se debe la remuneración pactada aunque el contratista haya advertido oportunamente esa circunstancia
al comitente;

c) si el comitente está en mora en la recepción al momento de la destrucción o del deterioro de parte


importante de la obra, debe la remuneración pactada.

DERECHO A VERIFICAR

ART. 1269 Derecho a verificar. En todo momento, y siempre que no perjudique el desarrollo de los
trabajos, el comitente de una obra tiene derecho a verificar a su costa el estado de avance, la calidad de los
materiales utilizados y los trabajos efectuados.

Ese derecho debe ser ejercido de buena fe, sin que implique un abuso del derecho, por lo tanto no deberá
ser ejercido de forma arbitraria, contrariando o desconociendo la oposición razonable y justificada que
pudiera desplegar el contratista.

Las partes deben acordar el modo, periodicidad y demás detalles de la revisión, procurando evitar demoras
innecesarias en el desarrollo de la actividad. También podrán acordar la renuncia a este derecho,
determinando en el caso concreto si eso no implica un abuso del derecho por parte del contratista (ej.
relaciones de consumo), pero la regla es que al no existir derecho ajenos a los de las partes, podría
suprimirse.

Si el comitente no verifica, no se le puede imputar responsabilidad alguna, porque este en un derecho que
puede o no ejercer, no es una obligación a cargo. Sin embargo van a haber otras posiciones doctrinarias
que opinan que es más bien una obligación, ya que la obra debe ser dirigida por el comitente, sin embargo
el CCYC lo toma como un derecho.

Efectos

Si hay silencio por parte del comitente luego de realizar una verificación ¿La responsabilidad por parte del
contratista ante algún imperfecto disminuye? hay diversas opiniones doctrinarias.

Por un lado, puede suponerse que no es coherente que el comitente que ha aceptado o no ha efectuado
observaciones alegue que la obra no se ajusta al contrato o es imperfecta, siempre que las circunstancias
de la verificación lo hubieran permitido (el vicio es visible, no es necesario ser profesional, etc.), desde este
punto se vería a la verificación como un deber y podría disminuirse la responsabilidad.

Por otro lado, puede considerarse que la verificación y aceptación, no afecta al vicio en la obra que se
configura luego de la entrega, y que la verificación es una facultad que se aplica para tomar decisiones
técnico financieras referidas a la obra y no a la responsabilidad ulterior.

ACEPTACIÓN DE LA OBRA

ART. 1270 Aceptación de la obra. La obra se considera aceptada cuando concurren las circunstancias del
artículo 747.

ART. 747 Entrega. Cualquiera de las partes tiene derecho a requerir la inspección de la cosa en el acto
de su entrega. La recepción de la cosa por el acreedor hace presumir la inexistencia de vicios aparentes y
la calidad adecuada de la cosa, sin perjuicio de lo dispuesto sobre la obligación de saneamiento en la
Sección 4ª, Capítulo 9, Título II del Libro Tercero.

La aceptación de la obra es el acto jurídico unilateral no formal mediante el cual el comitente exterioriza
conformidad con la obra realizada y constituye un paso previo a la recepción de la misma.

La recepción, en cambio, es el acto jurídico bilateral en el que una de las partes (contratista) entrega el
resultado de su trabajo y la otra parte (comitente) la recibe con los efectos del pago respecto del primero.
En el caso de la locación de obra, esta se materializa cuando la cosa empieza a ser útil para aquello que
fuera ejecutada.

Ambos actos suelen darse simultáneamente, pero nada impide que pueda suceder que haya recepción pero
no aceptación, si expresamente lo deja asentado, o que haya aceptación sin recepción, porque aun sigue
en manos del contratista.

La recepción traslada al comitente los riesgos de la cosa y cubre la responsabilidad del contratista en lo que
atañe a los vicios manifiestos o aparentes, en cuanto son comprobables por su clara exteriorización. Pero la
responsabilidad continua en aquellos vicios o defectos que el transcurso del tiempo ponga en evidencia y
comprometan la existencia o solidez de la cosa, causando la ruina o deterioro total o parcial de la cosa.

VICIOS Y DEFECTOS

ART. 1271 Vicios o defectos y diferencias en la calidad. Las normas sobre vicios o defectos se aplican a
las diferencias en la calidad de la obra.

En la norma hay una equiparación de efectos entre los vicios o defectos y las diferencias de calidad. Mientras
que el vicio alude a defectos constructivos, que tornan o no a la cosa impropia para su destino; la diferencia
implica una discordancia entre el resultado y lo que en su momento se acordó, pero no son en sí mismo
vicios o defectos.

PLAZOS DE GARANTÍA

ART. 1272 Plazos de garantía. Si se conviene o es de uso un plazo de garantía para que el comitente
verifique la obra o compruebe su funcionamiento, la recepción se considera provisional y no hace presumir
la aceptación.
Si se trata de vicios que no afectan la solidez ni hacen la obra impropia para su destino, no se pactó un plazo
de garantía ni es de uso otorgarlo, aceptada la obra, el contratista:
a) queda libre de responsabilidad por los vicios aparentes;
b) responde de los vicios o defectos no ostensibles al momento de la recepción, con la extensión y en los
plazos previstos para la garantía por vicios ocultos prevista en los artículos 1054 y concordantes.

Vicios aparentes (que no afectan la solidez ni hacen a la obra impropia para su destino):

Los vicios aparentes son los que se pueden descubrir con un exámen practicado de forma usual, según el
tipo de obra de la que se trate o aquellos que son fácilmente perceptibles o visibles, que pueden ser
descubiertos con diligencia ordinaria, sin necesidad de estudios o análisis técnicos. Pueden ser descubiertos
por el dueño al verificarlas, obrando con diligencia según la naturaleza de la obra y las circunstancias de las
personas, tiempo y lugar.

Estos no son solo imperfecciones concretas constatadas, sino también omisiones en que eventualmente
incurriera el contratista de la obra. Para que la aceptación libere al contratista de la responsabilidad, estos
vicios no deben afectar la solidez ni hacer la obra impropia para su destino.

Declarada la aceptación, sin realizar ningún tipo de reservas a la cosa, el contratista se libera tanto de los
vicios o defectos aparentes, como de las diferencias. Si se recibe sin hacer ninguna alusión a la aceptación
(sin aceptar o hacer reservas expresas), la regla general infiere que la aceptación es tácita con la recepción
(aunque admite prueba en contrario).

Este último párrafo no es aplicable si se han acordado plazos de garantía para que el comitente verifique la
obra o su correcto funcionamiento. En tal caso la recepción es provisoria y no hace presumir la aceptación.

Si en el contrato de obra se ha separado el momento de la entrega (recepción provisoria) del de la recepción


definitiva, no altera ello el momento en que es exigible el pago del precio pactado.

OBRA EN RUINA O IMPROPIA PARA SU DESTINO

ART. 1273 Obra en ruina o impropia para su destino. El constructor de una obra realizada en inmueble
destinada por su naturaleza a tener larga duración responde al comitente y al adquirente de la obra por los
daños que comprometen su solidez y por los que la hacen impropia para su destino. El constructor sólo se
libera si prueba la incidencia de una causa ajena. No es causa ajena el vicio del suelo, aunque el terreno
pertenezca al comitente o a un tercero, ni el vicio de los materiales, aunque no sean provistos por el
contratista.

El código derogado hablaba de ruina total o parcial, lo cual hacía muy complicada su aplicación, el nuevo
código al hablar de la solidez hace referencia a una ruina total, cuando habla de impropio para su destino,
se entiende que amplía el concepto haciendo referencia a la ruina parcial.

El compromiso de la solidez puede ser actual por derrumbes o destrucción, o puede bastar la amenaza de
ruina, existencia de un peligro cierto y concreto de que se producirá como evento en el futuro. No es preciso
que el destrozo sea violento o inmediato, es suficiente que se trate de una degradación gradual que
comprometa la existencia de la obra. Por lo tanto, la diferencia entre ruina total o parcial carece ahora de
relevancia, pues basta que las deficiencias impidan el normal uso y goce de la cosa, desnaturalicen el fin de
la obra o impidan su aprovechamiento para que surja la responsabilidad del contratista.

Se trata de una responsabilidad objetiva, por accion u omision, la cual se presume. Producida la ruina o
afectada la solidez, se presume que su defecto está en la construcción y el constructor sólo se libera
probando la incidencia de una causa ajena, externa no imputable que configure un caso fortuito, hecho de
un tercero por quien no debe responder, o el hecho de la propia víctima.

No es causa ajena:

- El vicio del suelo, aunque pertenezca al comitente o a un tercero.

Esto es así porque el contratista debe cerciorarse acerca de las condiciones, calidad y aptitud del suelo
sobre el cual construye, que puede darse por causas naturales u obras del hombre. Habría vicio en el suelo
si por ej. es inapto para soportar el peso de la elevación o las cargas gravitatorias de la construcción. Se
incluyen acá los errores de cálculo en los estudios de la estructura, o la inexistencia del mismo.

- La mala calidad de los materiales

Esto es así aun cuando los materiales no son aportados por el contratista, ya que tiene la obligación de
verificarlos, controlarlos y rechazarlos si no responden a las condiciones mínimas necesarias para la
construcción.

- Vicios de la construcción

Si bien la norma no los incluye, es lógico que estos están comprendidos ya que son propios del arte de
construir y el constructor sólo se libera demostrando la causa ajena. Estos serían por ej. la ejecución
defectuosa de la obra, incumplimiento de las normas aplicables, etc.

ART. 1274 Extensión de la responsabilidad por obra en ruina o impropia para su destino. La
responsabilidad prevista en el artículo 1273 se extiende concurrentemente:

a) a toda persona que vende una obra que ella ha construido o ha hecho construir si hace de esa actividad
su profesión habitual;

b) a toda persona que, aunque actuando en calidad de mandatario del dueño de la obra, cumple una misión
semejante a la de un contratista;

c) según la causa del daño, al subcontratista, al proyectista, al director de la obra y a cualquier otro
profesional ligado al comitente por un contrato de obra de construcción referido a la obra dañada o a
cualquiera de sus partes.

Esta norma nombra los sujetos que tendrán una responsabilidad concurrente a la del contratista.

El segundo inciso trae una controversia, ya que hablando de la actividad del profesional (ej. arquitecto o
proyectista), el CCYC establece que la responsabilidad es subjetiva, excepto que se haya acordado un
resultado concreto, y está sujeta además a las reglas de las ob de hacer.
Al igual en el inc c, la actividad del profesional liberal debe interpretarse de modo que solo deben responder
ante el comitente, y en la medida que éste acredite que ha sido dañado a causa de sus hechos, actos u
omisiones; no por una extensión concurrente de la responsabilidad del constructor.

La vinculación causal del daño con la conducta de los sujetos mencionado, es fundamental a fin de precisar
y delimitar su responsabilidad.

PLAZO DE CADUCIDAD

ART. 1275 Plazo de caducidad. Para que sea aplicable la responsabilidad prevista en los artículos 1273
y 1274, el daño debe producirse dentro de los diez años de aceptada la obra.

NULIDAD

ART. 1276 Nulidad de la cláusula de exclusión o limitación de la responsabilidad. Toda cláusula que
dispensa o limita la responsabilidad prevista para los daños que comprometen la solidez de una obra
realizada en inmueble destinada a larga duración o que la hacen impropia para su destino, se tiene por no
escrita.

Se procura con esta norma no incentivar conductas negativas por parte de quienes tienen a su cargo la
construcción de obras inmuebles, comprometiendo la seguridad pública ya que trascienden el interés
particular del comitente.

Si podrían excluir la responsabilidad en caso de los bienes muebles, ya que la norma no refiere a los mismos.

RESPONSABILIDAD COMPLEMENTARIA

ART. 1277 Responsabilidades complementarias. El constructor, los subcontratistas y los profesionales


que intervienen en una construcción están obligados a observar las normas administrativas y son
responsables, incluso frente a terceros, de cualquier daño producido por el incumplimiento de tales
disposiciones.

Las normas administrativas emanan generalmente del órgano de competencia en materia edilicia, que
suelen ser las municipalidades. Estas regulaciones establecen los aspectos técnicos del anteproyecto,
ejecución de la obra, aprobación del final de la obra, etc. y exigen normalmente la presencia de un profesional
responsable.

Es importante señalar que deben concurrir los presupuestos de la responsabilidad civil para que emerja la
obligación de reparar el daño, siendo esencial verificar el nexo de causalidad entre el reglamento no
respetado y el perjuicio ocasionado.

LOCACIÓN DE SERVICIOS: NORMAS ESPECIALES

El contrato de servicios es aquel mediante el cual una parte se obliga a realizar uno o más actos lícitos en
beneficio de la otra parte, cuyo resultado, cuando está pactado, no importa la producción o modificación de
un ente material o intelectual, obligándose la otra a su vez, a pagar por ello un precio en dinero.

ART. 1278 Normas aplicables. Resultan aplicables a los servicios las normas de la Sección 1ª de este
Capítulo y las correspondientes a las obligaciones de hacer.

La remisión que hace el código no debe llevar a la confusión, ya que un contrato de servicio siempre será
una obligación de hacer, pero no siempre una ob de hacer es un contrato de servicio, hay una relación de
género y especie.
ART. 1279 Servicios continuados. El contrato de servicios continuados puede pactarse por tiempo
determinado. Si nada se ha estipulado, se entiende que lo ha sido por tiempo indeterminado. Cualquiera de
las partes puede poner fin al contrato de duración indeterminada; para ello debe dar preaviso con razonable
anticipación.

Como expresa la norma, en el caso de que el plazo sea indeterminado, cualquiera de las partes pu ede
realizar una rescisión unilateral, pero requiere para no ser abusiva, que se preavise o en su defecto, se
abone una indemnización sustitutiva.

La rescisión, es una extinción contractual, que se ejerce mediante una comunicación recepticia, extrajudicial
y constitutiva del nuevo estado relacional, liquidando las obligaciones respectivas a cada parte. Por regla,
las partes no se reintegran las prestaciones, quedando firmes las cumplidas, sin perjuicio de realizar pagos
pendientes.

La norma no establece cuál es la duración de ese “plazo razonable” del preaviso, por lo tanto deberá
depender de las circunstancias del caso y en última instancia, de la apreciación judicial.

LAS PROFESIONES LIBERALES

Con respecto a la naturaleza jurídica de los servicios prestados por las profesiones liberales se han sostenido
diversas opiniones:

a) Mandato: deriva del derecho romano, pero hoy en día está desechada. El mandato supone siempre
representación para la celebración de un acto jurídico, cosa que no se da en médicos, arquitectos,
etc.
b) Contrato de servicios: si bien muchas veces se da, esta figura no alcanza a cubrir todas las
profesiones en razón de que por sus características son susceptibles de encuadrarse en otros tipos
de contratos.
c) Contrato de obra: los profesionales nunca o casi nunca se comprometen a un resultado.
d) Contrato multiforme: que asume a veces forma de contrato de servicios, de obras o mandato.

Borda establece, que se trata de un contrato atípico, al cual no puede aplicarse ninguna de las
denominaciones clásicas.

SERVICIOS DE ABOGADOS

El servicio efectuado por un abogado a sueldo, sera contrato de trabajo porque existe subordinación al
principal cuyas instrucciones debe acatar, no se tendrá en cuenta el resultado del trabajo sino el trabajo
mismo, y se remunera según el tiempo trabajado.

Los servicios que presta un abogado al cliente que le encarga un pleito serán de prestación de servicios,
mientras que si asume la representación de su cliente, como apoderado, será un mandato.

ARANCELES PROFESIONALES

Las partes podrán convenir libremente el precio de los servicios profesionales, puede ser según una suma
fija, o bien en una participación en el resultado de la gestión.

Si son honorarios devengados en juicio, si no hubiere convenio entre las partes, ellos serán fijados por el
juez conformidad a una escala que establezcan las leyes de aranceles de cada jurisdicción, pero el conjunto
de todos los aranceles (abogados, procuradores, peritos, etc.) devengados en primera o única instancia no
podrá exceder el 25% del monto de la sentencia, laudo o transacción, sin embargo no se tendrá en cuenta
en dicho porcentaje los honorarios de los profesionales que hubieren representado, patrocinado o asistido a
la parte condenada en costas.

EL PACTO DE CUOTA LITIS

La existencia del arancel legal no impide, que ambas partes firmen el pacto de cuota litis, según el cual se
asocian en el resultado del pleito, el profesional sigue el azar del juicio cargando inclusive con las costas del
juicio que se pierde, a cambio del reconocimiento de un porcentaje sustancial para el caso del triunfo. Para
esta regulación debe tenerse en cuenta la ley 21893 reformada por la ley 24432.

Efectos: el profesional adquiere un derecho al resultado líquido del pleito que no puede exceder el 40%
computados los honorarios de los honorarios del abogado y procurador.

No podrá ser objeto del pacto de litis cuota los juicios previsionales, alimentarios o de familia.

También hay un fallo de 1980 que nos da una definición de pacto de cuota litis:

Es el contrato en virtud del cual el profesional se hace participe en el resultado de un proceso, del cual recibe
un porcentaje. Vale decir que dicho pacto supone un cierto elemento aleatorio en la gestión, que si falla,
descarta la existencia de un pacto de cuota litis, aunque la retribución del profesional se hubiera convenido
en un porcentaje.

Es el convenio por el cual quien debe comparecer en juicio para patrocinar o representar a otro, efectúa el
trabajo a cambio de una parte de lo que le corresponda a su cliente de triunfar en el litigio.

Al firmar este pacto, el abogado participa de los gastos: caja forense, tasa de justicia y derecho fijo; pero a
la vez, participa de un porcentaje del resultado del juicio, más allá de los que le regulen judicialmente. El
abogado va a ser como un socio del cliente en el resultado del proceso.

Pacto de Cuota Litis: Art. 33-Será nulo todo pacto de cuota litis que no sea celebrado por abogado o
procurador inscripto en la matrícula respectiva al tiempo de convenirlo, el que deberá sujetarse a las
siguientes reglas:

a) Se efectuará por escrito, en doble ejemplar, antes o después de iniciado el proceso.

b) No podrá afectar el derecho del litigante al 50% del resultado líquido del proceso, cualquiera sea el
número de pactos celebrados.

c) El pacto es nulo cuando se refiere a las indemnizaciones o créditos que reclamen los litigantes ante
la justicia laboral, por prestación de alimentos o asuntos previsionales.

d) Agregado al proceso el instrumento demostrativo del pacto, el litigante podrá prescindir de los
servicios del profesional solo en los siguientes casos: Por mutuo consentimiento; por pago al profesional
del máximo que en caso de éxito hubiere podido corresponderle; por negligencia manifiesta del profesional,
declarada por el juez o tribunal, caso en el que aquel no tendrá derecho a remuneración alguna. Mientras
se sustancia el incidente de negligencia, la parte podrá auxiliar los servicios de otro profesional a su costa.

e) El profesional que a mérito del pacto hubiere iniciado sus gestiones, podrá separarse del proceso
cuando desee, siempre que no sea intempestivamente. En tal caso carecerá del derecho a pedir reembolso
de los gastos y a reclamar honorarios al cliente, salvo que la causa de la separación, sea justificada e
imputable a este.
f) Honorarios fijados por contrato: en servicios médicos no existen aranceles profesionales: el punto
queda librado a la voluntad de las partes. Es válido mientras no importe lesión o aprovechamiento del estado
de necesidad del paciente.

g) Determinación de honorarios no convenidos: normalmente el paciente se somete al tratamiento sin


hablar de honorarios. Planteada judicialmente la cuestión, el juez los fija según su criterio y teniendo en
cuenta: importancia de los servicios prestados; situación económica del enfermo; relieve profesional del
médico, a veces se toma en cuenta el resultado feliz del tratamiento.

OTRAS PROFESIONES

A) SERVICIOS MÉDICOS

La actuación culpable o dolosa de un médico puede acarrear distintas sanciones, en primer término, de
carácter profesional cuando se ha apartado de las reglas éticas del ejercicio de la medicina, en segundo
término de tipo penal para quienes por imprudencia o impericia causen la muerte a una persona o para los
médicos que colaboran en los abortos. Finalmente hay sanciones civiles, las cuales han generado varios
conflictos jurídicos.

Según una amplia corriente doctrinaria, la culpa o negligencia en el ejercicio de la profesión tiene
responsabilidad de carácter contractual, puesto que no ha cumplido sus obligaciones como debía hacerlo,
sin embargo se critica que muchas veces no hay contrato entre paciente y médico como por ej. cuando se
atiende a alguien que está inconsciente, por ello se dice que si media contrato va a ser contractual sino
cuasidelictual. Sin embargo esta diferenciación pierde importancia con la unificación casi total de
obligaciones contractuales y extracontractuales.

Hoy la doctrina se inclina a pensar que los médicos responden por toda culpa sea o no grave, sin embargo
basta que hayan obrado con debida diligencia y con razonable conocimiento para quedar exentos de
responder ya que no se obligan a la curación de la persona.

Su obligación es de medios, no de resultado, salvo en el caso de las cirugías estéticas donde sí obliga a un
resultado determinado. Finalmente al ser una obligación de medios es el paciente quien debe demostrar la
culpa del médico , pero los criterios de los jueces establecen que la prueba corresponde a ambas partes, en
efecto el médico debe demostrar la no culpa por su mayor conocimiento sobre el tema.

Consentimiento del enfermo

Este es un tema relevante ya que hay necesidad del mismo para someter a una persona a tratamiento o a
una intervención quirúrgica, más aún este debe ser informado es decir debe el médico explicar su dolencia
y cuales son los riesgos de someterse al mismo.

La falta del mismo trae como consecuencia la falta de asunción de riesgos por parte del paciente, en virtud
de lo cual, cualquier mal que se le causa será responsabilidad del médico.

El mismo se ha introducido en el art 59 del CCYC y en la ley 26529.

ARTÍCULO 59.- Consentimiento informado para actos médicos e investigaciones en salud. El consentimiento
informado para actos médicos e investigaciones en salud es la declaración de voluntad expresada por el
paciente, emitida luego de recibir información clara, precisa y adecuada, respecto a:

a) su estado de salud;
b) el procedimiento propuesto, con especificación de los objetivos perseguidos;

c) los beneficios esperados del procedimiento;

d) los riesgos, molestias y efectos adversos previsibles;

e) la especificación de los procedimientos alternativos y sus riesgos, beneficios y perjuicios en relación con
el procedimiento propuesto;

f) las consecuencias previsibles de la no realización del procedimiento propuesto o de los alternativos


especificados;

g) en caso de padecer una enfermedad irreversible, incurable, o cuando se encuentre en estado terminal, o
haya sufrido lesiones que lo coloquen en igual situación, el derecho a rechazar procedimientos quirúrgicos,
de hidratación, alimentación, de reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital, cuando sean
extraordinarios o desproporcionados en relación a las perspectivas de mejoría, o produzcan sufrimiento
desmesurado, o tengan por único efecto la prolongación en el tiempo de ese estadio terminal irreversible e
incurable;

h) el derecho a recibir cuidados paliativos integrales en el proceso de atención de su enfermedad o


padecimiento.

Ninguna persona con discapacidad puede ser sometida a investigaciones en salud sin su consentimiento
libre e informado, para lo cual se le debe garantizar el acceso a los apoyos que necesite.

Nadie puede ser sometido a exámenes o tratamientos clínicos o quirúrgicos sin su consentimiento libre e
informado, excepto disposición legal en contrario.

Si la persona se encuentra absolutamente imposibilitada para expresar su voluntad al tiempo de la atención


médica y no la ha expresado anticipadamente, el consentimiento puede ser otorgado por el representante
legal, el apoyo, el cónyuge, el conviviente, el pariente o el allegado que acompañe al paciente, siempre que
medie situación de emergencia con riesgo cierto e inminente de un mal grave para su vida o su salud. En
ausencia de todos ellos, el médico puede prescindir del consentimiento si su actuación es urgente y tiene
por objeto evitar un mal grave al paciente.

B) SERVICIOS DE INGENIEROS, ARQUITECTOS Y AGRIMENSORES

Con respecto a la naturaleza del contrato, deberá dividirse según las tareas a las que se obligan cada uno:
un proyectista se obliga a realizar una creación intelectual específica, por lo tanto es un contrato atípico. Un
director de obra, se comprometería a un contrato de obra y por otro lado, si un arquitecto está autorizado a
verificar y aprobar las cuentas presentadas por el constructor podría hablarse de un mandato.

La retribución de estos contratos está sujeto a un arancel legal que fija las retribuciones mínimas, pero aún
las partes pueden pactar libremente los honorarios.

CONTRATO DE TRANSPORTE
DEFINICIÓN

ART. 1280 Definición. Hay contrato de transporte cuando una parte llamada transportista o porteador se
obliga a trasladar personas o cosas de un lugar a otro, y la otra, llamada pasajero o cargador, se obliga a
pagar un precio o flete.
De esta definición se desprende que es un contrato:

- Bilateral
- Oneroso, sin embargo existe la posibilidad de que sea gratuito (ej. policías pueden viajar gratis),
cuando es así queda fuera de las reglas generales de los contratos de transporte.
- Consensual
- Conmutativo
- Nominado y no formal.

ART. 1281 Ámbito de aplicación. Excepto lo dispuesto en leyes especiales, las reglas de este Capítulo se
aplican cualquiera que sea el medio empleado para el transporte. El transporte multimodal se rige por la ley
especial.

El CCYC es de aplicación subsidiaria a las leyes especiales que regulan cada tipo de transporte, por lo tanto
solo va a regir el transporte terrestre ya que el naval se rige por la Ley de Navegación y el aeronáutico por
el Código aeronáutico.

Además, se regirán por las leyes de consumo cuando se plantee una relación contractual de esta índole.

TRANSPORTE GRATUITO

ART. 1282 Transporte gratuito. El transporte a título gratuito no está regido por las reglas del presente
Capítulo, excepto que sea efectuado por un transportista que ofrece sus servicios al público en el curso de
su actividad.

Es transporte gratuito o benévolo aquel que es realizado por una persona (transportista o no) con el solo fin
de hacerle un favor a una persona, es el caso de un conductor que levanta “a dedo” en la ruta a otra persona.

El CCYC establece que no hay relación contractual, sin perjuicio de que deba responder por los daños
causados al transportado. Una salvedad al transportista gratuita es que se haga oferta al público, que si va
a estar regido por las normas del código.

OFERTA AL PÚBLICO

ART. 1283 Oferta al público. El transportista que ofrece sus servicios al público está obligado a aceptar
los pedidos compatibles con los medios ordinarios de que dispone, excepto que exista un motivo serio de
rechazo; y el pasajero o el cargador están obligados a seguir las instrucciones dadas por el transportista
conforme a la ley o los reglamentos.

Los transportes deben realizarse según el orden de los pedidos y, en caso de que haya varios simultáneos,
debe darse preferencia a los de mayor recorrido.

Esta norma remarca la necesidad de colaboración entre transportista y transportado, ya que ambos se
necesitan mutuamente para la concreción de la finalidad perseguida. El transportista debe acceder a los
pedido del transportado mientras ello no signifique un gasto extraordinario o existan motivos serios para el
rechazo.
PLAZO

ART. 1284 Plazo. El transportista debe realizar el traslado convenido en el plazo pactado en el contrato o
en los horarios establecidos y, en defecto de ambos, de acuerdo a los usos del lugar en que debe iniciarse
el transporte.

PÉRDIDA TOTAL O PARCIAL DEL FLETE

ART. 1285 Pérdida total o parcial del flete por retraso. Producido el retraso en el traslado de las cosas
transportadas, si el transportista no prueba la causa ajena, pierde una parte del flete proporcional al retraso,
de modo tal que pierde el total si el tiempo insumido es el doble del plazo en el que debió cumplirse. Lo
dispuesto por este artículo no impide reclamar los mayores daños causados por el atraso.

RESPONSABILIDAD DEL TRANSPORTISTA

ART. 1286 Responsabilidad del transportista. La responsabilidad del transportista por daños a las
personas transportadas está sujeta a lo dispuesto en los artículos 1757 y siguientes.

Si el transporte es de cosas, el transportista se excusa probando la causa ajena. El vicio propio de la cosa
transportada es considerado causa ajena.

La responsabilidad por los daños en el transporte es de naturaleza objetiva e integral. Remite, para el caso
de transporte de pasajeros, a lo normado por el art. 1757 CCyC y ss (ARTÍCULO 1757.- Hecho de las cosas
y actividades riesgosas. Toda persona responde por el daño causado por el riesgo o vicio de las cosas, o
de las actividades que sean riesgosas o peligrosas por su naturaleza, por los medios empleados o por las
circunstancias de su realización. La responsabilidad es objetiva. No son eximentes la autorización
administrativa para el uso de la cosa o la realización de la actividad, ni el cumplimiento de las técnicas de
prevención.)., y establece que para el transporte de cosas solo se puede eximir de responsabilidad al
transportista probando la causa ajena, entre las que se encuentra el vicio propio de la cosa transportada.

TRANSPORTE SUCESIVO O COMBINADO

ART. 1287 Transporte sucesivo o combinado. En los transportes sucesivos o combinados a ejecutar por
varios transportistas, cada uno de ellos responde por los daños producidos durante su propio recorrido.
Pero si el transporte es asumido por varios transportistas en un único contrato, o no se puede determinar
dónde ocurre el daño, todos ellos responden solidariamente sin perjuicio de las acciones de reintegro.

El transporte sucesivo es aquel en que varios transportistas asumen en un mismo contrato el traslado,
mientras que el transporte combinado es aquel en que se utiliza más de un modo de transporte,
independientes entre sí, y el traslado se instrumenta bajo una diversidad de contratación.

El principio general para la responsabilidad en los casos de transporte sucesivo y combinado es que cada
transportista responde por los daños ocurridos durante su propio recorrido. Si no se puede determinar dónde
se ocasionó el daño o se trata de un transporte sucesivo, todos los transportistas responden en forma
solidaria frente al pasajero o propietario de la carga, sin perjuicio de las acciones de reintegro que a cada
uno le correspondiere.

TRANSPORTE DE PERSONAS

OBJETO

ART. 1288 Comienzo y fin del transporte. El transporte de personas comprende, además del traslado, las
operaciones de embarco y desembarco.
El transportista no sólo deberá responder por lo que sucede a bordo del transporte sino también por todo
aquello que sucede desde el momento del embarco hasta el desembarco definitivo.

OBLIGACIONES DEL TRANSPORTISTA

ART. 1289 Obligaciones del transportista. Son obligaciones del transportista respecto del pasajero:

a) proveer el lugar para viajar que se ha convenido o el disponible reglamentariamente habilitado;

El contrato de transporte puede darse con designación del lugar en el transporte (ej. micros de larga
distancia) o sin designación del lugar (ej. colectivo urbano). En ambos casos hay reglamentos que
establecen cómo debe proceder el transportista.

b) trasladarlo al lugar convenido;

Si por fuerza mayor debe desviar el camino o no puede llegar a dicho lugar, debe asegurarle al pasajero los
medios para que llegue a ese destino, y debe hacerse en los plazos y horarios estipulados.

c) garantizar su seguridad;

La responsabilidad del transportista es objetiva, y responde por la no concreción del resultado prometido,
esta responsabilidad abarca al pasajero y a su equipaje. El transportista responde por el riesgo propio de su
actividad.

Si el transporte es asumido por varios transportistas en un mismo contrato o no se puede determinar donde
ocurrió el daño, son responsables todos en forma solidaria, sin perjuicio de la accion de reintegro.

d) llevar su equipaje.

Se pueden pactar ciertas limitaciones por el peso o el volumen y cobrar por el excedente.

OBLIGACIONES DEL PASAJERO

ART. 1290 Obligaciones del pasajero. El pasajero está obligado a:

a) pagar el precio pactado;

La falta del pago en precio, no exonera al transportista por los daños que puede haber sufrido el pasajero
durante el transporte.

b) presentarse en el lugar y momentos convenidos para iniciar el viaje;

c) cumplir las disposiciones administrativas, observar los reglamentos establecidos por el transportista para
el mejor orden durante el viaje y obedecer las órdenes del porteador o de sus representantes impartidas con
la misma finalidad;

En caso de incumplimiento, el transportista podrá extinguir el contrato y concluir el transporte.

e) acondicionar su equipaje, el que debe ajustarse a las medidas y peso reglamentarios.


EXTENSIÓN DE LA RESPONSABILIDAD

ART. 1291 Extensión de la responsabilidad. Además de su responsabilidad por incumplimiento del


contrato o retraso en su ejecución, el transportista responde por los siniestros que afecten a la persona del
pasajero y por la avería o pérdida de sus cosas.

CLÁUSULAS LIMITATIVAS DE RESPONSABILIDAD

ART. 1292 Cláusulas limitativas de la responsabilidad. Las cláusulas que limitan la responsabilidad del
transportista de personas por muerte o daños corporales se tienen por no escritas.

EQUIPAJE

ART. 1293 Responsabilidad por el equipaje. Las disposiciones relativas a la responsabilidad del
transportista de cosas por la pérdida o deterioro de las cosas transportadas, se aplican a la pérdida o
deterioro del equipaje que el pasajero lleva consigo, con la salvedad de lo previsto en el artículo 1294.

En este sentido vale aclarar cierto puntos:

- El pasajero es responsable del acondicionamiento del equipaje para su traslado, por lo tanto si el
deterioro o pérdida es por la falta de acondicionamiento, el transportista se ve eximido de responder.
- Hay ciertos eximentes de responsabilidad, por las cosas de valor, el equipaje de mano y transportes
especiales (cosas frágiles, animales, etc.)

COSAS DE VALOR

ART. 1294 Cosas de valor. El transportista no responde por pérdida o daños sufridos por objetos de valor
extraordinario que el pasajero lleve consigo y no haya declarado antes del viaje o al comienzo de éste.

Tampoco es responsable por la pérdida del equipaje de mano y de los demás efectos que hayan quedado
bajo la custodia del pasajero, a menos que éste pruebe la culpa del transportista.

TRANSPORTE DE COSAS
OBLIGACIONES DEL CARGADOR

ART. 1296 Obligaciones del cargador. El cargador debe declarar el contenido de la carga, identificar los
bultos externamente, presentar la carga con embalaje adecuado, indicar el destino y el destinatario, y
entregar al transportista la documentación requerida para realizarlo.
Si se requieren documentos especiales, el cargador debe entregarlos al porteador al mismo tiempo que las
cosas a transportar.

El incumplimiento de estas obligaciones habilita al transportista a suspender la ejecución del contrato,


resolverlo por culpa del cargador y reclamar los daños.

El cargador debe cumplir con sus obligaciones antes de que comience a ejecutarse el contrato. El rol que
cumple es de carácter fundamental y esto se debe a que es el encargado de informar al transportista si las
cosas que va a trasladar requieren de una atención especial para que no se deterioren

RESPONSABILIDAD

ART. 1297 Responsabilidad del cargador. El cargador es responsable de los daños que sufran el
transportista, otros cargadores o terceros, que deriven de la omisión o la inexactitud de las indicaciones o
de la falta de entrega o de la irregularidad de la documentación.
CARTA DE PORTE

ART. 1298 Carta de porte. El transportista tiene derecho a requerir del cargador que suscriba un
documento que contenga las indicaciones enunciadas en el artículo 1296 y las estipulaciones convenidas
para el transporte. Su emisión importa recibo de la carga.

SEGUNDO EJEMPLAR

ART. 1299 Segundo ejemplar. El cargador tiene derecho a exigir al porteador que suscriba y le entregue
copia de la carta de porte. Este documento se llama segundo ejemplar de la carta de porte y puede ser
nominativo, a la orden o al portador.

Si el transportista ha librado el segundo ejemplar de la carta de porte a la orden, los derechos nacidos del
contrato frente a aquél, son transmisibles por endoso.

La carta de porte es un documento probatorio del contrato de transporte cuya emisión no es obligatoria, pero
puede ser exigida por el transportista. En su contenido se debe detallar las indicaciones previstas en el art.
1296 CCyC y su emisión es prueba de que el transportista recibió la carga, de allí surge la importancia
probatoria del documento.

La carta de porte puede ser emitida al portador, a la orden o ser nominativa. Quien sea el legítimo portador
del instrumento se encuentra habilitado a exigir al transportista la entrega de la carga en las condiciones en
que se indica en el documento, en la misma cantidad,calidad y estado que fue expresado por el cargador al
momento de emitir la carta de porte.

GUÍA

ART. 1300 Guía. Si no hay carta de porte, el cargador tiene derecho a exigir al transportista que le entregue
un recibo de carga, denominado guía, con el mismo contenido de aquélla.

INOPONIBILIDAD

ART. 1301 Inoponibilidad. Las estipulaciones no contenidas en el segundo ejemplar de la carta de porte
o en la guía, no son oponibles a los terceros portadores de buena fe. Ese documento debe ser entregado al
transportista contra la entrega por éste de la carga transportada.

PORTADOR

ART. 1303 Portador del segundo ejemplar. Cuando el transportista ha librado segundo ejemplar de la
carta de porte o guía, sólo el portador legitimado de cualquiera de dichos documentos tiene la disposición
de la carga y puede impartir instrucciones al transportista, las cuales se deben anotar en el instrumento y
ser suscriptas por el transportista.

El destinatario de la carga es el sujeto a quien va dirigida la mercancía y tiene el derecho de exigir su entrega
si se ha cumplido el plazo para la misma y en caso de demora puede exigir una disminución en el precio del
flete y reclamar la reparación por los daños o pérdida que sufriera la carga durante el transporte.

Estos derechos nacen una vez que la carga ha llegado al lugar de destino indicado por las partes, o si se ha
cumplido el plazo estipulado y el destinatario ha requerido la entrega de la mercancía, siempre que se haya
abonado el precio pactado por las partes como contraprestación del contrato de transporte de cosas que los
vincula.
DERECHOS DEL DESTINATARIO

ART. 1304 Derechos del destinatario. Los derechos nacidos del contrato de transporte corresponden al
destinatario desde que las cosas llegan a destino, o desde que, vencido el plazo del transporte, haya
requerido la entrega al transportista. Sin embargo, el destinatario no puede ejercer tales derechos sino contra
el pago al transportista de sus créditos derivados del transporte.

PUESTA A DISPOSICIÓN

ART. 1305 Puesta a disposición. El transportista debe poner la carga a disposición del destinatario en el
lugar, en el plazo y con las modalidades convenidas en el contrato o, en su defecto, por los usos. Si el
cargador ha librado una carta de porte, ésta debe ser exhibida y entregada al porteador.

El tenedor del segundo ejemplar de la carta de porte o de la guía al portador o a la orden, debe restituir el
documento al transportista en el momento de la entrega de la carga.

ENTREGA

ART. 1306 Entrega. El transportista está obligado a entregar la carga en el mismo estado en que la recibió,
excepto causa ajena. Si la ha recibido sin reservas, se presume que ella no tenía vicios aparentes y estaba
bien acondicionada para el transporte. El destinatario no está obligado a recibir cosas con daños que impidan
el uso o consumo que les son propios.

IMPEDIMENTOS

ART. 1307 Impedimentos y retardo en la ejecución del transporte. Si el comienzo o la continuación del
transporte son impedidos o excesivamente retrasados por causa no imputable al porteador, éste debe
informar inmediatamente al cargador y pedirle instrucciones. Está obligado a la custodia de la carga. Si las
circunstancias imposibilitan el pedido de instrucciones, el transportista puede depositar las cosas y, si están
sujetas a rápido deterioro o son perecederas, puede hacerlas vender para que no pierdan su valor.

ART. 1308 Impedimentos para la entrega. Si el destinatario no puede ser encontrado o se niega a recibir
las cosas transportadas o demora su recepción, el porteador debe requerir inmediatamente instrucciones al
cargador y se aplican las soluciones previstas en el artículo 1307.

RESPONSABILIDAD DEL TRANSPORTISTA

ART. 1309 Responsabilidad del transportista frente al cargador. El porteador que entregue las cosas al
destinatario sin cobrar los créditos propios o los que el cargador le haya encomendado cobrar contra entrega
de la carga, o sin exigir el depósito de la suma convenida, es responsable frente al cargador por lo que le
sea debido y no puede dirigirse contra él para el pago de sus propias acreencias. Mantiene su acción contra
el destinatario.

ART. 1310 Responsabilidad por culpa. Si se trata de cosas frágiles, mal acondicionadas para el transporte,
sujetas a fácil deterioro, de animales o de transportes especiales, el transportista puede convenir que sólo
responde si se prueba su culpa. Esta convención no puede estar incluida en una cláusula general
predispuesta.

DAÑO

ART. 1311 Cálculo del daño. La indemnización por pérdida o avería de las cosas es el valor de éstas o el
de su menoscabo, en el tiempo y el lugar en que se entregaron o debieron ser entregadas al destinatario.
PÉRDIDA

ART. 1312 Pérdida natural. En el transporte de cosas que, por su naturaleza, están sujetas a disminución
en el peso o en la medida durante el transporte, el transportista sólo responde por las disminuciones que
excedan la pérdida natural. También responde si el cargador o el destinatario prueban que la disminución
no ha ocurrido por la naturaleza de las cosas o que, por las circunstancias del caso, no pudo alcanzar la
magnitud comprobada.

LIMITACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD

ART. 1313 Limitación de la responsabilidad. Prohibición. Los que realizan habitualmente servicios de
transporte no pueden limitar las reglas de responsabilidad precedentes, excepto en el caso del artículo 1310.

ENTREGA

ART. 1314 Comprobación de las cosas antes de la entrega. El destinatario tiene derecho a hacer
comprobar, a su costo, antes de la recepción de las cosas, su identidad y estado. Si existen pérdidas o
averías, el transportista debe reembolsar los gastos.

El porteador puede exigir al destinatario la apertura y el reconocimiento de la carga; y si éste rehúsa u omite
hacerlo, el porteador queda liberado de toda responsabilidad, excepto dolo.

RECEPCIÓN

ART. 1315 Efectos de la recepción de las cosas transportadas. La recepción por el destinatario de las
cosas transportadas y el pago de lo debido al transportista extinguen las acciones derivadas del contrato,
excepto dolo. Sólo subsisten las acciones por pérdida parcial o avería no reconocibles en el momento de la
entrega, las cuales deben ser deducidas dentro de los cinco días posteriores a la recepción.

CULPA DEL CARGADOR O DE UN TERCERO.

ART. 1316 Culpa del cargador o de un tercero. Si el transporte no pudo ser iniciado o completado o la
entrega no puede ser efectuada por el hecho del cargador, o de un portador legitimado del segundo ejemplar
de la carta de porte o de la guía, o del destinatario, el transportista tiene derecho al precio o a una parte
proporcional de éste, según sea el caso, y al reembolso de los gastos adicionales en que haya incurrido.

EL TRANSPORTE FERROVIARIO

La ley 2873, fue sancionada en el año 1891 durante la presidencia de Carlos Pellegrini y contiene el régimen
aplicable en materia de ferrocarriles. Sus disposiciones más importantes son las siguientes:

Artículo 11: Toda empresa deberá tener en las estaciones, en los trenes y en todo el trayecto del camino de
día y de noche, desde que empiece hasta que termine el movimiento diario, el número de empleados que
fuese necesario para que el servicio se haga con regularidad, y sin tropiezo ni peligro de accidentes. Estos
empleados estarán provistos de las instrucciones y medios requeridos para el buen funcionamiento de sus
obligaciones.

Artículos 33 a 43: De la conducción de los pasajeros

1. Tarifas: Artículo 33: Las tarifas relativas al transporte de las personas y al exceso de equipaje así
como sus modificaciones deberán ponerse en conocimiento del público, inmediatamente de su
implementación por avisos colocados en todas las estaciones.
2. Boletería: Artículo 34: En cada estación la boletería deberá abrirse por lo menos 30 minutos antes
de la hora marcada para la salida del tren. La entrega de los equipajes podrá hacerse hasta dos minutos
antes de la salida.

3. Principio general: Artículo 35: Todo habitante de la República tiene el derecho de servirse de los
ferrocarriles en explotación, con arreglo a la ley y a los reglamentos. Las empresas tendrán el deber de no
aceptar en los trenes y estaciones o expulsar a las personas que por su estado molestasen al público, que
llevasen armas de fuego cargadas o no quieran sujetarse a los reglamentos, justificando el hecho en acta
firmada por dos pasajeros a lo menos como testigos. La expulsión del tren, deberá hacerse en la primera
estación, con devolución del equipaje; pudiendo entretanto aislarse a esas personas en un compartimiento
especial.

4. Viaje: Artículo 36: Todo pasajero tiene derecho a continuar en el mismo coche hasta el término del
viaje en cada línea.

5. Asientos: Artículo 37: El viajero que por falta de carruajes se viese en la necesidad de entrar en uno
de clase superior al designado en su billete, nada satisfará a la empresa, por el exceso del precio del asiento.
Si, por el contrario, en virtud de la misma causa, el viajero tuviese que ocupar un asiento de clase inferior,
la empresa deberá devolverle el importe íntegro de su billete a la terminación del viaje. Cuando por ocupación
de todos los asientos de la clase que expresa su boleto el viajero tuviese que ir de pie, tendrá derecho a que
se le devuelva la mitad de su pasaje, salvo convención en contrario.

6. Boleto: Artículo 38: Todo pasajero que abone pasaje entero tendrá derecho a llevar sin cargo en
calidad de equipaje, bultos cuyo peso total no exceda de 30 kilogramos; análogamente, el pasajero que
abone medio pasaje tendrá el mismo derecho hasta un total de 20 kilogramos, debiendo las empresas darle
una contraseña que sirva para la entrega en destino. Los bultos que no estorbasen al público, podrán ser
llevados en los coches de pasajeros.

7. Equipaje: Artículo 39: Las empresas deberán entregar a cada pasajero, inmediatamente después de
llegar a su destino, todos los bultos que formasen su equipaje. En caso de extravío o deterioro de alguno de
ellos, la indemnización se hará efectiva con arreglo a la tarifa de avalúos que se haya fijado en el reglamento
respectivo, según la naturaleza y calidad de los bultos.

8. Responsabilidad de la empresa: Artículo 40: La empresa no responde por las joyas, pedrerías,
dinero, billetes de banco, títulos de la deuda pública o hipotecaria, u otros documentos de la misma clase.

9. Reclamos: Artículo 41: En cada estación habrá un registro visado mensualmente por el inspector, en
el cual podrán los pasajeros consignar sus reclamaciones, contra la empresa o sus empleados como
asimismo en los trenes de pasajeros.

10. Primeros auxilios: Artículo 42: En cada estación habrá un botiquín provisto de medicamentos,
vendajes y demás útiles que puedan necesitarse para casos de accidentes.

11. Artículo 43: En los trenes que condujeran pasajeros no podrán llevarse materias explosivas de
ninguna clase. Esta disposición no se refiere a las pequeñas cantidades de pólvora que llevan los cazadores.

Artículos 64 a 68: Obligaciones de las empresas

1. Las empresas combinadas deben ser consideradas una sola empresa para los efectos de la
contratación sin perjuicio de las acciones que correspondan entre ellas. La responsabilidad se extiende a
todos los actos ejecutados por sus empleados en el desempeño de sus funciones, salvo cuando el daño,
resulte de caso fortuito o de fuerza mayor. Son nulas, las cláusulas que exoneren a las empresas de las
responsabilidades impuestas por las leyes;

2. Se encuentra prohibido celebrar entre las empresas, convenios para mantener determinadas tarifas
o formar un fondo común de productos para repartirse las utilidades.

Decreto Reglamentario 90325/ 36 (RGF) Arts. 122 a 168 (Pasajeros)

1. Los horarios serán establecidos con la anuencia de la Dirección Nacional de Transporte Ferroviario.
Deben llevarse a conocimiento de público mediante avisos en las estaciones. Establecerán un horario de
invierno y verano o único según las necesidades del servicio. Se deberá indicar los itinerarios de cada tren.

2. Cuando haya pasajeros sin boleto, con boleto vencido o emitido para otra clase de tren, el pasajero
deberá abonar el importe del viaje realizado y una multa del doble del importe. En caso de que no pague, se
lo baja en la primera estación, reteniéndosele el equipaje hasta que efectúe el pago.

3. Se deberán anunciar en voz alta y antes de llegar a la estación, la parada o el cambio de tren.

4. Está prohibido subir o bajar de coches en movimiento y llevar animales vivos o muertos, salvo ciegos.

5. Los menores de 3 años no pagan pasaje (no tienen derecho a ocupar un asiento) y los de 3 a 12
pagarán la mitad;

6. En los boletos, se establecerá el precio y clase, estación de origen, número de tren, destino y fecha
de expedición;

7. Si el boleto no fue utilizado y se presenta antes de la hora fijada para que el tren llegue a destino
indicado, tendrán derecho al reintegro de su importe menos el 10%. Si el pasajero desembarca
voluntariamente en una estación intermedia, no tiene derecho a reembolso alguno. Si por caso fortuito o
Fuerza Mayor comprobado, resuelve no seguir hasta destino, tiene derecho a que se le devuelva la diferencia
entre el precio del pasaje tomado y el del pasaje hasta el punto donde suspendió el viaje, menos un 10 %
sobre dicha diferencia. Si continuare más adelante del punto indicado en su boleto, deberá abonar al guarda
tren, la diferencia entre el precio del boleto pagado y el que hubiera correspondido y una multa igual al doble
de ese importe, salvo, que haya comunicado anticipadamente al guarda tren que va a seguir.

ARTS. 169 A 185 (EQUIPAJES)

1. El equipaje será gratuito hasta 50 kilos y pequeños bultos de manos que no molesten.
2. Están prohibidos los materiales explosivos y animales vivos;
3. La entrega es inmediatamente después de llegar a destino y hasta desde 24 horas de su arribo.
4. El exceso de equipaje será calculado, según la tarifa vigente;
5. La empresa indemnizará el daño o avería por pérdida o retardo. Se considera perdido el no entregado
dentro de 8 días. Si el equipaje fue declarado, la empresa podrá cobrar un seguro y se indemnizará según
lo declarado. Si no fue declarado, se indemnizará según el valor declarado por la autoridad competente.
6. Guía de equipajes: En el equipaje se hace constar: 1) Numero de boletos, 2) Numero de bultos; 3)
Salida y destino; 4) Fecha de expedición; 5) Peso; 6) Tarifa.

CONTRATO DE EDICIÓN

CONCEPTO

Habrá contrato de edición cuando el titular del derecho de propiedad sobre una obra intelectual, se obliga a
entregarla a un editor y éste a reproducirla, difundirla y venderla.
Este contrato suele asumir diversas modalidades, la más frecuente es la que toma el editor para su
impresión, difusión y venta, obligándose a pagar al autor un porcentaje de cada ejemplar vendido o sobre el
producto líquido de la venta. Otras veces el autor recibe una cantidad fija por una o varias ediciones.

CARACTERES

-Bilateral: genera obligaciones para ambas partes.


-Oneroso: sin embargo puede ser que el autor no pretenda ningún pago más que la publicación de su obra.
La parte que sostiene que el contrato es gratuito debe probarlo.
-Consensual.
CONTRATO DE PUBLICIDAD
CONCEPTO

La publicidad encuentra su razón de ser en la necesidad de conquistar clientela y abrir nuevos mercados
para todo tipo de mercado o negocio, es un medio de difusión y captación.

No existe en verdad un contrato de publicidad, sino que comprende un conjunto de negocios que poseen
rasgos similares pero también particulares que los diferencian. Pero en forma generalizada podemos decir
que contrato de publicidad es “todo acuerdo que tiene por objeto la realización de un acto de publicidad”

CARACTERES

- Bilateral - Intuito personae


- Consensual - De colaboración
- Conmutativo
- Oneroso, aunque puede ser gratuito
- No formal
UNIDAD 5
TEORÍA DE LA REPRESENTACIÓN

Fontanarrosa:
El derecho romano no conoció una disciplina general y sistemática de la representación. Pero ya los pretores
comenzaron a admitir algunas que, escasas al principio, fueron ampliándose sucesivamente hasta llegar,
en la época de Justiniano, a comprender desde el punto de vista práctico, casi todos los supuestos. Esta
ampliación se hizo siempre por vía de excepción, de modo que puede afirmarse que no existió en el derecho
romano una doctrina general sobre esta materia. Solamente en el curso de los siglos XIV y XV, por influencia
del derecho canónico, se fueron afirmando sus líneas esenciales. En el derecho moderno ya se acepta como
principio inconcuso el de la libre admisibilidad de la representación. La mayoría de los códigos de filiación
latina, entre los cuales figura el nuestro, no han organizado un cuerpo de principios generales, pero éstos
pueden ser inferidos de los preceptos contenidos en diversos capítulos de los códigos civiles y de comercio.

La noción de la representación, tal como la admite y desarrolla la doctrina moderna, es una creación
relativamente reciente de la ciencia jurídica, al punto que los códigos inspirados en la legislación napoleónica
no lograron organizar una sistemática de la representación como categoría legislativa, aunque hubieron de
admitir muchas de sus aplicaciones en disposiciones dispersas atinentes a los variados negocios jurídicos
disciplinados por ellos. Es mérito de la ciencia jurídica alemana del siglo pasado, a partir de Laband, el haber
aclarado la noción y precisado nítidamente sus límites; y a la luz de sus investigaciones, se ha ido formando
en los países de estirpe latina toda una doctrina general de la representación que, en sus líneas
fundamentales, es también utilizable en nuestro derecho.

CONCEPTO
La representación es un producto de la cooperación. En el seno de la vida social no siempre es posible que
un individuo desarrolle personalmente toda su actividad. Razones de imposibilidad física (enfermedad,
ausencia, etc.), de incapacidad jurídica (minoridad, insania, etc.), o de simple comodidad, imponen o
simplemente sugieren la conveniencia de encargar a otro la realización de determinados actos. En el caso
de las personas jurídicas hay una evidente imposibilidad de actuar de otro modo que por medio de personas
físicas.

Partiendo de la noción del derecho subjetivo, entendido como «un interés jurídicamente protegido mediante
el reconocimiento de la voluntad que lo persigue», o bien, cargando el acento en forma distinta dentro de
los mismos elementos, como «el poder de la voluntad del hombre, de actuar para la satisfacción de sus
intereses de conformidad con la norma jurídica», surgen nítidamente los dos elementos que lo integran:
voluntad e interés. No siempre ambos elementos coinciden en el mismo individuo; pues cuando alguien
encarga, en su propio interés, a otro la realización de un acto declarativo de voluntad, ocurre que el portador
o sujeto de la voluntad declarada no es el mismo que el sujeto o titular del interés.

La representación surge cuando un individuo (representante, sujeto de la declaración de voluntad) ejecuta


un negocio jurídico en nombre de otro (representado, sujeto del interés), de modo que el negocio se
considera como celebrado directamente por este último, y los derechos y las obligaciones emergentes del
acto celebrado por el representante pasan inmediatamente al representado.

Pero no es de la esencia de la representación que el representante actúe en interés del representado, si


bien este es el supuesto más frecuente. Dentro de la dogmática universal, puede concebirse un mandato
conferido en interés exclusivo del mandatario o en interés común del representante y del representado o en
interés de un tercero distinto del representado o en interés del representante y del tercero.

La llamada representación impropia o indirecta o mediata o representación de intereses o interposición


gestoría se da cuando el sujeto de la declaración de voluntad (mal llamado representante, en este caso) la
emite como voluntad propia, es decir, sin invocar que lo hace para servir un interés ajeno, de tal modo que
los terceros con quienes contrata ignoran esta circunstancia y aunque la conociesen por otras vías, sería
indiferente, porque el negocio se ha celebrado sobre la base de que el agente actúa en nombre propio. En
tal caso, los efectos jurídicos del negocio celebrado entre el agente y el tercero recaen sobre aquél, que es
quien adquiere los derechos y contrae las obligaciones. Pero como consecuencia de las relaciones internas
de esta denominada representación indirecta, el agente (sujeto de la voluntad declarada al tercero) y el
sujeto del interés quedan vinculados entre sí, de tal modo que el primero debe transmitir al segundo los
efectos activos (adquisiciones de derechos) del negocio celebrado con el tercero, pudiendo a la vez cargarle
los efectos pasivos (asunción de obligaciones y responsabilidades); por lo que la utilidad y el riesgo del
negocio celebrado por el llamado representante vienen a repercutir en última instancia sobre el
representado. Pero el sujeto del interés (el llamado representado) sólo tiene acción contra el sujeto de la
declaración de voluntad (representante o agente) para obligarlo a que le transfiera los resultados del negocio
celebrado con el tercero o para que le indemnice los daños; ninguna acción directa tiene contra el tercero
contratante. Los casos más comunes de representación indirecta son la comisión, la expedición y el seguro
por cuenta ajena.

La representación directa o propia se da cuando el sujeto de la declaración de voluntad, al celebrar el


negocio con el tercero, emite la declaración en nombre del sujeto del interés, haciendo de ese modo conocer
a su contratante que los efectos jurídicos y económicos del negocio recaerán directamente en su
representado. Como consecuencia de tal declaración o del conocimiento de esa circunstancia por los
terceros en los supuestos de representación tácita, el negocio produce directa e inmediatamente efectos
entre el tercero contratante y el sujeto del interés(representado), los cuales tienen acciones directas y
recíprocas para exigirse el cumplimiento de lo pactado o el resarcimiento de los perjuicios, en su defecto.

EFECTOS

En los negocios concluidos por medio de representante hay dos esferas de relaciones e intereses bien
delimitadas:
▪ una de ellas es la que se crea entre representante y representado en virtud del otorgamiento de la
representación,
▪ la otra es la que se origina respecto del negocio que el representante habrá de celebrar con los terceros.

En otros términos: hay un negocio o un hecho en cuya virtud el representado o la ley confieren al
representante el poder para emitir declaraciones de voluntad en nombre del primero (autorización
representativa, poder o procura); y hay otro negocio en cuya virtud el representante emite frente a terceros
las declaraciones de voluntad que está autorizado a formular en nombre de su representado (negocio
representativo).Ya he dicho que la representación va unida generalmente a otra figura jurídica: alguna
relación de familia (patria potestad, tutela, curatela), de sucesión (administración de la herencia), de
sociedad, de mandato, de locación, de gestión, etc., cuyo lado externo destaca. La representación aparece
así como una categoría en cierto modo accesoria de otra, pero autónoma.

Y por lo mismo que la representación es siempre igual en su naturaleza y efectos, sea cual fuere la figura
jurídica a la que se une, la doctrina ha intentado encontrar la causa única y específica de ella, distinta de
cada una de esas relaciones. En este estudio interesa solamente la representación voluntaria. Con
referencia a ella, se ha querido encontrar su causa, ya en un contrato, ya en una declaración unilateral de
voluntad recepticia. Reservando el examen de este punto para el número siguiente, basta señalar aquí que
sea cual fuere la causa que origina la representación, el efecto típico de ella es siempre el mismo, y consiste
en que el negocio concluido regularmente dentro de los límites de sus poderes por el representante, se
considera como concluido directamente por el representado, en tanto que el primero queda desligado de
todas las consecuencias jurídicas y económicas del acto. Las relaciones activas y pasivas emergentes del
negocio se constituyen directa e indirectamente entre el representado y el tercero contratante.
LA VOLUNTAD DEL REPRESENTANTE. FALTA DE REPRESENTACIÓN. REPRESENTACIÓN
APARENTE

Si el verdadero contratante, en el negocio representativo convencional, es el representante y no el


representado; si el que declara su voluntad de asumir derechos y obligaciones es el primero y no el segundo,
se infiere la consecuencia de que para determinar la perfección y la validez del negocio hay que atender a
la voluntad del representante y no a la del otorgante del poder.

Por consiguiente:
▪ El negocio concluido personalmente por el representante con el tercero debe considerarse como celebrado
entre presentes, aunque el representado esté ausente.
▪ El representante debe tener discernimiento, es decir, debe ser apto para formarse una voluntad y
declararla; pero la capacidad personal para realizar el negocio representativo debe tenerla el representado.
El representante sólo declara su voluntad de concluir el acto y, por lo tanto, basta que tenga la aptitud
necesaria para efectuar esa declaración en nombre de aquél. El representado es quien celebra el acto por
intermedio de su apoderado; y por lo tanto es él quien debe tener la capacidad jurídica necesaria para
realizarlo. En este orden de ideas, y con referencia al mandato, el art. 1897 del cód. Civil admite que el
mandato pueda ser conferido válidamente a un incapaz.
▪ Los vicios de la voluntad que influyen en la eficacia del negocio concluido son los del representante y no
los del representado. Así, el negocio será anulable, si el consentimiento del representante fue viciado por
error, dolo o violencia.
▪ En los casos de ejercicio profesional del comercio, es el representado y no el representante el que adquiere
la calidad de comerciante.
▪ Es el representado quien debe poseer los títulos profesionales habilitantes para realizar el negocio,
proveerse de las patentes, llevar los libros pertinentes y, en general, cumplir todos los requisitos exigidos
para la celebración del acto.

Puede ocurrir que alguien invoque la calidad de representante sin tenerla, o bien cuando ya se hubiese
extinguido su representación. Es el caso del llamado falsus procurator, en el que sólo existe una
representación aparente, ya que en realidad falta el poder necesario para concluir el negocio en nombre de
otro. El acto celebrado por el falsus procurator carece de validez como negocio representativo, desde que
falta el poder constitutivo de la representación, y carece asimismo de validez como negocio personal del
representante aparente, ya que él no trató por derecho propio sino en nombre de otro .La nulidad del negocio
representativo deja a salvo el derecho de los terceros contratantes de buena fe a exigir del falso
representante el resarcimiento de los daños causados.

Por su parte, el pretendido representado puede ratificar el negocio y asumir todas sus consecuencias activas
y pasivas; y esa ratificación puede ser expresa o tácita, esto es, puede consistir en actos de ejecución del
negocio concluido por el falsus procurator, que revelen la voluntad del dominus negotii de aceptarlo en todas
sus partes.

LA «CONTEMPLATIO DOMINI»

El segundo de los requisitos necesarios para la existencia de la representación es la denominada


contemplatio domini. Así se llama tradicionalmente a la exigencia de que el representante haga saber a los
terceros con quienes trata, que el negocio lo celebra en nombre de otro; en otros términos, que su
declaración de voluntad tiende a satisfacer un interés ajeno. Este conocimiento por parte de los terceros
debe ser simultáneo o anterior al momento de celebrar el negocio representativo. Si fuese posterior,
carecería de eficacia, pues el acto quedó perfeccionado entre el tercero contratante y el representante, pero
no como negocio representativo sino como realizado por este último en nombre propio. Por consiguiente,
los efectos del negocio se producirían respecto del representante y nodal representado. Para transferir esos
efectos a este último sería menester un nuevo negocio traslativo.
Claro está que no siempre es necesaria una declaración solemne o formal de actuar en nombre ajeno, pues
también aquí se admite la posibilidad de que esa actuación sea fácilmente inferirle de las circunstancias
objetivas y subjetivas que acompañan a la conclusión del negocio representativo, tales como las relaciones
anteriores de negocios, el lugar de la contratación, el empleo de papeles con membrete, la exhibición del
documento de mandato, etc. En algunas hipótesis especiales la ley establece presunciones de actuación en
nombre ajeno (v. gr., art. 138, cód. de com.).Lo corriente es el empleo de la firma social por quien tiene el
uso de ella, o bien la firma del celebrante precedida de las enunciaciones «por poder», «por mandato», «en
representación de», u otras equivalentes, o bien por simples abreviaturas tales como. p.» (Por poder).En el
caso frecuente de los negocios concluidos por persona «a designar» se entiende, por lo general, que el
contratante ha actuado en nombre propio pero reservándose el derecho de convertir el negocio en
representativo tan pronto desígnela persona para quien actuó y ésta acepte la contratación.

Interesante es el caso del seguro concluido «por cuenta de quien corresponda». La doctrina prevalente
tiende a ver en este supuesto no un caso de representación sino un contrato a favor de terceros.

Borda:

El código no brinda una definición de representación, pero podemos afirmar que es la actuación de una
persona en interés de otra, a la cual sustituye en uno o más actos jurídicos y se la admite o es impuesta,
según el caso, por razones de interés general. Se dice que la actuación del representante es alieno nomine,
es decir, por cuenta ajena.

ART. 359  Los actos celebrados por el representante en nombre del representado y en los límites de las
facultades conferidas por la ley o por el acto de apoderameinto, producen efecto directamento para el
representado.

A esto se lo llama principio de hetero-eficacia, por el cual todos los efectos del acto no recaen sobre la
persona del representante sino del representado, y ello de modo directo.

MANDATO

METODOLOGÍA: El CCyC legisla en forma separada la representación del mandato. La representación ha


sido regulada en el Libro Primero de la Parte General por lo que su regulación es aplicable a todos los
hechos y actos jurídicos, sin perjjuciio de disposiciones especiales previstas para aspectos específicos.
También es importante tener presente que el código considera como única representación verdadera y
propia aquella que requiere la contemplatio domini, es decir, que tanto el representante como el tercero
saben que el asunto del cual se trata no es del representante sino de auél por quién él actúa. La contemplatio
domini puede ser expresa, cuando el representante expresa que actúa en nombre de otro, o tácita, cuando
resulta de las circunstancias del caso por hechos concluyentes.

DEFINICIÓN

ART. 1319 - 1º párrafo  Hay contrato de mandato cuando una parte se obliga a realizar uno o más actos
jurídicos en interés de otra.

El mandato es un contrato cuya finalidad es la colaboración. La definición legal de mandato se sustenta en


su esencia, que es la actuación de una persona en interés de otra.

Respecto de los Sujetos tanto las personas humanas como jurídicas tiene la posibilidad de celebrar este
contrato y de ser mandantes y mandatarias. En el caso de las personas jurídicas sólo puede otorgarse para
posibilitar el cumplimiento de su objeto y los fines de su creación.

La persona que se obliga a realizar los actos se denomina mandatario y aquella en cuyo interés los hará
será el mandante.
El objeto son Actos Jurídicos, no incluye actos materiales, pese a ello, el mandato no pierde su naturaleza
de tal por la circunstancia que el mandatario se obligue a ciertas prestaciones que no sean propiamente
actos jurídicos, en tanto sean accesorias y subordinadas a la principal.

En cuanto a la forma, en principio el mandato no tiene que observar ninguna en particular. No obstante ella
puede resultar impuesta por el acto para el cual se ha otorgado.

Caracteres: Bilateral, normalmente es no formal y por regla es oneroso. También se ha dicho que es
preparatorio, ya que hace posible la conclusión de los actos jurídicos que se encargan por su intermedio.

REPRESENTACIÓN

ART. 1320  Si el mandante confiere poder para ser representado, le son aplicables las disposiciones de
las artículos 362 y siguientes.
Aun cuando el mandato no confiera poder de representación, se aplican las disposiciones citadas a las
relaciones entre mandante y mandatario, en todo lo que no resulten modificadas en este capítulo.

La actuación puede hacerse de dos formas diferentes. Una de ellas, la más frecuente, es en nombre del
mandante, representándolo, de modo que al gestionar un acto por el mandante el tercero sabe que se vincula
con este último y no con el mandatario. Esta modalidad se denomina mandato con representación.

La otra forma es el mandato sin representación, en el cual si bien el mandatario también actúa en interés
del mandante, frente al tercero lo hace nombre propio, como si el negocio le perteneciera a él. El tercero
desconoce la existencia del referido mandato, al menos en lo que al acto celebrado se refiere.

MANDATO SIN REPRESENTACIÓN

ART. 1321 - 1º párrafo  Si el mandante no otorga poder de representación, el mandatario actúa en nombre
propio pero en interés del mandante, quien no queda obligado directamente respecto del tercero, ni éste
respecto del mandante

La diferencia entre el mandato con representación o sin ella se configura en dos aspectos:
a)En el primer caso la actuación del mandatario es en nombre y por cuenta del mandante; en el segundo
obra en nombre propio aunque en interés del mandante.
b) El nexo obligacional, correspondiente al acto para el cual se extendió el mandato, en el primer supuesto
tiene lugar entre el mandante y el tercero, en tanto en el segundo es entre el tercero y el mandatario.

ART. 1321 - 2º párrafo  Subrogación. El mandante puede subrogarse en las acciones que tiene el
mandatario contra el tercero, e igualmente el tercero en las acciones que pueda ejercer el mandatario contra
el mandante.

El código establece que tanto el mandante como el tercero pueden subrogarse en los derechos del
mandatario que ha actuado sin representación. La previsión parece razonable pues en definitiva son
respectivamente titulares de intereses propios. Por lógica para que pueda tener lugar tal subrogación, resulta
indispensable que con posterioridad a la celebración del acto, el tercero tome conocimiento que la persona
con la cual contrató no lo hacía en interés propio sino de otra que era su mandante.

Si el tercero ignora que su contraparte es un mandatario, por ser un mandato sin representación, el
mandatario no se puede excepcionar ante aquél invocando su carácter de tal. En tanto se exteriorice esa
situación, el mencionado tercero podrá actuar en forma indistinta contra ambos.

CONSENTIMIENTO

ART. 1319 - 2º párrafo  El mandato puede ser conferido y aceptado expresa o tácitamente. Si una persona
sabe que alguien está haciendo algo en su interés, y no lo impide, pudiendo hacerlo, se entiende que ha
conferido tácitamente mandato. La ejecución del mandato implica su aceptación aun sin mediar declaración
expresa sobre ella.

El código establece, por lo tanto que el mandato puede ser conferido de modo expreso o tácito. En general,
el consentimiento en el mandato no queda plasmado en un único acto, a modo de declaración de voluntad
común, como ocurre en otros contratos. Lo habitual es que se exteriorice de modo expreso por medio de un
acto en el cual el mandante otorga el apoderamiento y ellos es aceptado por el mandatario en forma tácita
mediante el efectivo ejercicio de las facultades recibidas.

No confundir con los supuestos de representación aparente, donde el representado es quien colabora para
que el tercero crea que está tratando con un representante cuando no lo es. Tampoco confundir con la
gestión de negocios, que es un acto jurídico unilateral mientras que el mandato es bilateral y de fuente
contractual; la gestión la realiza el gestor por su propia iniciativa, sin mediar encomienda alguna del
gestionado, entre otras diferencias.

ONEROSIDAD

ART. 1322 El mandato se presume oneroso. A falta de acuerdo sobre la retribución, la remuneración es
la que establecen las disposiciones legales o reglamentarias aplicables, o el uso. A falta de ambos, debe ser
determinada por el juez.

El CCyC innova y establece el carácter oneroso del mandato. Establece el orden que debe observarse en
al determinación de la retribución: primero lo pactado, en segundo lugar las normas positivas aplicables o el
uso, y a falta de todo ello será establecida vía judicial.

Respecto al momento del pago, salvo que se haya pactado en contrario, el mandatario puede exigirla una
vez que haya cumplido el mandato, con independencia de que le tercero, con el cuál contrató, cumpla la
prestación debida.

La retribución es debida al mandatario cualquiera que sea el resultado de su gestión, salvo pacto en
contrario. La única forma en que el resultado puede influir es si se pactó un porcentaje sobre el provecho.

En el caso de que el mandatario no haya cumplido la gestión, carece de derecho a la retribución, aunque
fuera impedido por una razón de fuerza mayor que no sea el hecho del propio mandante.

CAPACIDAD

ART. 1323 El mandato puede ser conferido a una persona incapaz, pero ésta puede oponer la nulidad del
contrato si es demandado por inejecución de las obligaciones o por rendición de cuentas, excepto la acción
de restitución de lo que se ha convertido en provecho suyo.

Con relación al mandante, si el mandato tiene por objeto actos de administración, basta con que tenga
capacidad para administrar sus bienes; en cambio, si tiene por objeto actos de disposición, se requiere que
el mandante tenga capacidad de disponer.

Con respecto al mandatario en su relación con el tercero, en el caso de que el mandato haya sido conferido
a un incapaz, ello no afecta a la validez de los actos que el mandatario celebre con el tercero, ya que el
mandatario es ajeno al vínculo. En cuanto al mandatario, en su relación con el mandante, podrá invocar la
nulidad del contrato si fuera demandado por inejecución de las obligaciones o por rendición de cuentas. El
mandatario sólo estará obligado a restituir aquello que haya resultado en su provecho, siguiendo lo
establecido en materia de nulidad del contrato por incapacidad de una de las partes. La ley autoriza a valerse
de un mandatario incapaz pero deben hacerlo a su propio riesgo.
Si el mandatario actúa sin representación la nulidad relativa sólo puede declararse a instancia de las
personas en cuyo beneficio se establece, y excepcionalmente puede invocarla la otra parte si es de buena
fe y ha experimentado un perjuicio importante (art 388).

OBLIGACIONES DEL MANDATARIO

ART. 1324 El mandatario está obligado a:

a) cumplir los actos comprendidos en el mandato, conforme a las instrucciones dadas por el mandante y a
la naturaleza del negocio que constituye su objeto, con el cuidado que pondría en los asuntos propios o,
en su caso, el exigido por las reglas de su profesión, o por los usos del lugar de ejecución;

Empeño en la función: Incluye también todos aquellos actos que aunque no se hubieran previsto en forma
expresa sean esenciales para el cumplimiento del mandato. Debe obrar con diligencia y discreción,
preservando el interés del mandante lo mejor que sepa y pueda. Ha de ajustarse no sólo a los límites
aparentes del mandato originario, sino también a las instrucciones reservadas, si las hubiere.

b) dar aviso inmediato al mandante de cualquier circunstancia sobreviniente que razonablemente aconseje
apartarse de las instrucciones recibidas, requiriendo nuevas instrucciones o ratificación de las anteriores, y
adoptar las medidas indispensables y urgentes;

Aviso de circunstancias sobrevinientes: por cualquier medio, pero es conveniente uno que facilite la
prueba.

c) informar sin demora al mandante de todo conflicto de intereses y de toda otra circunstancia que pueda
motivar la modificación o la revocación del mandato;

Aviso conflicto de intereses: Se deriva de la buena fe. El mandante podrá optar por el criterio más
conveniente a sus intereses y disponer lo que considere necesario. En el ínterin el mandatario deberá
hacer primar los intereses del mandante sobre los suyos o bien renunciar.
[ART. 1325 Si media conflicto de intereses entre el mandante y el mandatario, éste debe posponer los
suyos en la ejecución del mandato, o renunciar.
La obtención, en el desempeño del cargo, de un beneficio no autorizado por el mandante, hace perder al
mandatario su derecho a la retribución]

d) mantener en reserva toda información que adquiera con motivo del mandato que, por su naturaleza o
circunstancias, no está destinada a ser divulgada;

Reserva: También la información que adquiera con motivo del mandato deberá ponerla a disposición del
mandante. La reserva no rige cuando la información ha sido obtenida para ser divulgada.

e) dar aviso al mandante de todo valor que haya recibido en razón del mandato, y ponerlo a disposición de
aquél;

Recepción de valores: Debe proceder a su custodia y conservación hasta que se realice la entrega al
mandante. La entrega comprende todo lo que hubiese recibido del mandante y asimismo de terceros con
motivo del mandato. La devolución no comprende lo recibido del mandante que se haya consumido para el
cumplimiento del mandato.

f) rendir cuenta de su gestión en las oportunidades convenidas o a la extinción del mandato;

Rendición de cuentas: Mas allá de esta previsión no hay que pasar por alto que el mandante es el titular
del negocio, por lo cual obsta a que pueda exigir en cualquier momento una rendición parcial de las
cuentas sin que por ello se vea afectado la vigencia del mandato. Respecto a este inciso en especial si el
mandato es de ejecución continuada la rendición se realizará al finalizar cada período o al final del año
calendario. Se realiza en los términos del art 859 y está sujeta a aprobación según art863.
[ART. 1334 La rendición de cuentas por el mandatario debe ser en las condiciones previstas en los
artículos 858 y siguientes acompañada de toda la documentación relativa a su gestión. Excepto
estipulación en contrario, las cuentas deben rendirse en el domicilio del mandatario y los gastos que
generan son a cargo del mandante.]

g) entregar al mandante las ganancias derivadas del negocio, con los intereses moratorios, de las sumas
de dinero que haya utilizado en provecho propio;

Recepción de valores: ídem inciso e.

h) informar en cualquier momento, a requerimiento del mandante, sobre la ejecución del mandato;

Informar sobre ejecución: Tiene que ser clara y precisa. El mandante puede requerir información sobre lo
encomendado en todo momento.

i) exhibir al mandante toda la documentación relacionada con la gestión encomendada, y entregarle la que
corresponde según las circunstancias.

Exhibición de documentos: no incluye las instrucciones que haya recibido pues son prueba relativa a como
ha desempeñado el mandato.

Si el negocio encargado al mandatario fuese de los que, por su oficio o su modo de vivir, acepta él
regularmente, aun cuando se excuse del encargo, debe tomar las providencias conservatorias urgentes que
requiera el negocio que se le encomienda.

Borda incluye como obligación: Prohibición de contratar en provecho propio ya que está en el art 372 inc e.
Se aplicaría incluso sea sin representación. Sin embargo, el mandante puede autorizar el acto o
confirmarlo.

MANDATO A VARIAS PERSONAS

ART. 1326 Si el mandato se confiere a varias personas sin estipular expresamente la forma o el orden
de su actuación, se entiende que pueden desempeñarse conjunta o separadamente.

La pluralidad de mandatarios no se da en el mandato sin representación ya que en el mandatario actúa en


nombre propio. Los actos celebrados en violación a la exigencia de actuación conjunta deben considerarse
actos celebrados sin mandato, por lo cual deberá aplicarse el criterio del art 376 que estipula la
responsabilidad por el daño que la otra persona sufra por haber confiado, sin culpa suya, en la validez del
acto. Respecto de la responsabilidad el CCyC no lo incluye pero se considera que no sería solidaria como
era en el Cod. De Comercio, salvo cuando se encuentre pactada.

En el caso de pluralidad de Mandantes, es decir, que dos o más personas confieren mandato a un mismo
mandatario para un interés común, se plantea si las obligaciones de los mandantes son solidarias para con
el mandatario. El artículo nada dice y como la solidaridad no puede presumirse se entiende no se aplicaría.
Si hay conflicto de intereses entre los mandantes debe hacérselos saber y esperar que adopten el criterio
que mejor proteja sus intereses.

SUSTITUCIÓN

ART. 1327 El mandatario puede sustituir en otra persona la ejecución del mandato y es responsable de
la elección del sustituto, excepto cuando lo haga por indicación del mandante.
En caso de sustitución, el mandante tiene la acción directa contra el sustituto prevista en los artículos 736 y
concordantes, pero no está obligado a pagarle retribución si la sustitución no era necesaria. El mandatario
responde directamente por la actuación del sustituto cuando no fue autorizado a sustituir, o cuando la
sustitución era innecesaria para la ejecución del mandato.

El primer párrafo establece que el mandato recibido puede ser objeto de sustitución, mediante la cesión que
el mandatario haga de sus facultades a un tercero, lo cual puede hacerse de modo total o parcial. En la
materia rige la autonomía de la voluntad debiendo estarse a lo que establezca el mandante, pero si no
establece nada hay una presunción de posibilidad.

El segundo párrafo establece que el mandante tiene acción directa contra el sustituto, pero no está obligado
a pagarle la retribución si la sustitución no era necesaria.

Los efectos son diversos según los casos:

Si el mandatario sustituye el mandato en favor de una persona indicada por el mandante, no incurre en
ninguna responsabilidad por mal desempeño del sustituto. El mandatario queda fuera de la relación jurídica
y por tal motivo no tiene ninguna obligación de vigilancia.

Si el mandante prohíbe la sustitución, la actuación del sustituto no determina la responsabilidad sino la


invalidez (nulidad relativa) del acto celebrado por este último, en los términos idénticos a la actuación sin
representación o en exceso de ella, y hace responsable al falso mandatario por los daños que hubiera
producido en terceros.

Hay otros dos supuestos, cuando el mandante autoriza la sustitución pero no designa el sustituto y cuando
no hubiera dado autorización alguna para sustituir. El CCyC es poco claro ya que en el segundo párrafo
establece responsabilidad por la actuación del sustituto cuando no fue autorizado o cuando la sustitución
era innecesaria, y en el primero por la elección del sustituto (responsabilidad in eligendo). La norma es
incompleta y lo adecuado hubiera sido que el mandatario no se desentienda y asuma una responsabilidad
in vigilando. Si el mandatario tiene facultad para elegir el sustituto tiene también la facultad de revocar el
mandato.

OBLIGACIONES DEL MANDANTE

ART. 1328 El mandante está obligado a:


a) suministrar al mandatario los medios necesarios para la ejecución del mandato y compensarle, en
cualquier momento que le sea requerido, todo gasto razonable en que haya incurrido para ese fin;
b) indemnizar al mandatario los daños que sufra como consecuencia de la ejecución del mandato, no
imputables al propio mandatario;
c) liberar al mandatario de las obligaciones asumidas con terceros, proveyéndole de los medios necesarios
para ello;
d) abonar al mandatario la retribución convenida. Si el mandato se extingue sin culpa del mandatario, debe
la parte de la retribución proporcionada al servicio cumplido; pero si el mandatario ha recibido un adelanto
mayor de lo que le corresponde, el mandante no puede exigir su restitución.

El mandante tiene la obligación de actuar de modo tal que el mandatario no vea obstaculizado su
desempeño, pues así lo impone el deber de buena fe. Se genera un deber de colaboración hacia su
contraparte, poniendo a disposición lo que se demanda a tal fin.

Si los gastos son módicos y el mandatario no los realiza cae en culpa grave, al igual que omitir solicitar los
recursos de en tiempo oportuno para que el mandante pueda proveérselos.

Para que la omisión de cumplir el mandato pueda excusarse en falta de provisión de los recursos parece
razonable que medie constitución en mora al mandante.
Las obligaciones se resumirían en dos: mantener al mandatario indemne (incisos a, b y c) y la de pagar
retribución (inciso d).

EXTINCIÓN

ART. 1329 El mandato se extingue:

a) por el transcurso del plazo por el que fue otorgado, o por el cumplimiento de la condición resolutoria
pactada;

Operado su vencimiento se produce de pleno derecho la extinción del vínculo contractual. Es carga de quien
lo invoque probar si algún acto se ha celebrado luego de vencido el plazo. También puede ocurrir que el
mandato se haya condicionado a la producción de un hecho futuro e incierto que, de producirse, opere su
resolución, los efectos se producen hacia el futuro.

b) por la ejecución del negocio para el cual fue dado;

Si se ha conferido el mandato para un acto o ciertos actos, una vez que éstos han sido llevado a cabo, se
agota su objeto. Puede ocurrir que la sola celebración de un negocio no extinga el mandato cuando se ha
encomendado al mandatario cumplir con las obligaciones que de él se deriven.

c) por la revocación del mandante;

El mandante es el único que puede ejercer la revocación. Es una decisión unilateral de dar por concluido el
mandato. Lo puede hacer porque es el titular del negocio. Se configura por medio de una expresión de
voluntad, modal y recepticia, esto último porque produce efectos a partir de que llega a conocimiento del
mandatario.

Aunque no hay una forma determinada, deberá considerarse que se produjo la revocación tácita cuando el
mandante realiza directamente el negocio que había encomendado, pero ello debe analizarse en el caso.
También según el caso podría ser revocación tácita designar a un nuevo mandatario para el mismo acto. No
se requiere justa causa, ni un tiempo de preaviso, aunque puede dar lugar a indemnizar al mandatario si se
causare daños y el mandatario tiene derecho a la parte proporcional de la retribución.

La revocación también produce la extinción del mandato sustituto cuando éste haya sido designado por el
mandatario de origen a su solo arbitrio, no así si la sustitución se realizó a favor de una persona designada
por el mandante.

[ART. 1331 La revocación sin justa causa del mandato otorgado por tiempo o asunto determinado obliga
al mandante a indemnizar los daños causados; si el mandato fue dado por plazo indeterminado, el mandante
debe dar aviso adecuado a las circunstancias o, en su defecto, indemnizar los daños que cause su omisión.]

d) por la renuncia del mandatario;

El mandatario puede dar por concluido su mandato en todo tiempo, sin que para ello se le exija
fundamentarla en justa causa. Se trata de una declaración unilateral aunque de carácter recepticio no debe
ser intempestiva. En caso contrario el mandatario responderá por los daños y perjuicios que ocasiones al
mandante. Debe ser con antelación razonable, para permitirle al mandante que retome sus asuntos ya sea
de forma directa o designando a un nuevo mandatario.

[ART. 1332 La renuncia intempestiva y sin causa justificada del mandatario obliga a indemnizar los
daños que cause al mandante.]
e) por la muerte o incapacidad del mandante o del mandatario.

Hay una equiparación de efectos de muerte e incapacidad. Se determina la extinción ya que se trata, en el
caso del mandante, del sujeto en cuyo interés se ha otorgado. Pese a la conclusión del contrato, el
mandatario debe continuar con la gestión de los negocios a su cargo, aunque limitado a los actos que no
admitan demora, y ello hasta tanto los herederos o en su caso el representante que corresponda por ley lo
tomen a su cargo. Si el mandato fue con representación y otorgado para actos especialmente determinados
subsiste siempre que se den los presupuestos del interés del art 380 inc b 2ª parte.

En el caso de muerte del mandatario, las obligaciones que este ha asumido no pueden ser cumplidas por
sus herederos por cuanto el mandato se confiere en virtud de sus condiciones personales y/o razones de
confianza. En ese sentido el mandato es un contrato intuitu personae. Los herederos, representantes o
asistentes deben anoticiar de inmediato al mandante para que este pueda actuar en consecuencia.

[ART. 1333 Producida la muerte o incapacidad del mandatario, sus herederos, representantes o
asistentes que tengan conocimiento del mandato deben dar pronto aviso al mandante y tomar en interés de
éste las medidas que sean requeridas por las circunstancias.
Si se produce la muerte o incapacidad del mandante, el mandatario debe ejecutar los actos de conservación
si hay peligro en la demora, excepto instrucciones expresas en contrario de los herederos o representantes.]

-Borda agrega como causales de extinción, y por aplicación de las disposiciones sobre representación, la
declaración de muerte presunta del mandante o mandatario; declaración de ausencia del mandatario; y por
quiebra del mandante o mandatario.

MANDATO IRREVOCABLE

ART. 1330 El mandato puede convenirse expresamente como irrevocable en los casos de los incisos b)
y c) del artículo 380.
El mandato destinado a ejecutarse después de la muerte del mandante es nulo si no puede valer como
disposición de última voluntad.

El primer párrafo remite a las reglas de la representación. La irrevocabilidad se establece como un régimen
de excepción al principio general por el cual el mandato puede ser revocado en todo momento, pero para
ello se establecen condiciones especiales.

En primer lugar, el mandato es irrevocable cuando ha sido conferido para actos especialmente determinados
y en razón de un interés legítimo, que puede ser solamente del representante, o de un tercero, o común a
un representante y un tercero, o común a representado y representante, o representado y tercero. En estos
casos, el mandato no se extingue por la muerte del mandante (art 380 inc b).

En segundo lugar, el mandato puede ser conferido con carácter irrevocable, para lo cual debe ser dado para
actos especialmente determinados, limitados por un plazo cierto, y en razón de un interés legítimo que puede
ser solamente del representante, o de un tercero, o común a representante y tercero, o común a
representante y representado, o de representado y tercero. Este mandato se extingue si transcurre el plazo
fijado y puede ser revocado si existe justa causa (art 380 inc c)

El segundo párrafo habla del mandato para ser cumplido después de la muerte del mandante. Si el mandato
es otorgado pero su objeto es para ser cumplido después de la muerte del mandante sólo será válido si se
ajusta a las formas dispuestas para los testamentos en el CCyC.
CONSIGNACIÓN

DEFINICIÓN

ART. 1335 Hay contrato de consignación cuando el mandato es sin representación para la venta de
cosas muebles. Se le aplican supletoriamente las disposiciones del Capítulo 8 de este Título.

La consignación se caracteriza por ser un contrato en el que el consignatario recibe del consignante un bien
mueble, con el objeto de venderlo a su propio nombre y rinda luego los resultados de su operación.

También llamado contrato de comisión, es un contrato en virtud del cual una persona llamada consignatario,
actuando por cuenta de su mandante, el consignante, realiza a nombre propio negocios determinados.

No existe relación jurídica alguna entre consignante y tercero contratante.

Caracteres: Contrato nominado, consensual, oneroso, bilateral, no formal, puede ser acordado expresa o
tácitamente, connmutativo, de ejecución continuada.

Consideraciones especiales del contrato:

-Indivisibilidad: ART. 1336 La consignación es indivisible. Aceptada en una parte se considera aceptada
en el todo, y dura mientras el negocio no esté completamente concluido.

-El mandatario actúa en nombre propio.


-El objeto son siempre cosas muebles individualmente determinadas.

EFECTOS

ART. 1337 El consignatario queda directamente obligado hacia las personas con quienes contrata, sin
que éstas tengan acción contra el consignante, ni éste contra aquéllas.

La persona del consignante (titular del interés) no puede desplazar a la del consignatario, y sea o no conocida
su identidad, el vínculo obligacional concertado, nace, se desarrolla y muere entre el tercero y la persona
del consignatario, por lo que el tercero no tendrá relación jurídica, ni acción alguna contra el consignante,
salvo que el consignatario le haya efectuado cesión de derechos.

Las consecuencias del negocio recaen sobre el consignatario, quien está vinculado por una doble relación,
con el consignante por un lado, y con el tercero por otro.

OBLIGACIONES DEL CONSIGNATARIO

ART. 1338 El consignatario debe ajustarse a las instrucciones recibidas, y es responsable del daño que
se siga al consignante por los negocios en los que se haya apartado de esas instrucciones.

Son deberes u obligaciones y prohibiciones del consignatario (según Borda):

-Dar cumplimiento al mandato o consignación: aceptada la encomienda, expresa o tácitamente, queda


obligado a cumplirla conforme a las instrucciones y órdenes del consignante y a la naturaleza del negocio
hasta que esté concluido.

Si el consignante no hubiera impartido instrucciones al consignatario sobre cómo ejecutar la manda o


estuviera en la imposibilidad de recibirlas o se le hubiera autorizado para obrar según su criterio, deberá
ejecutar la operación con el cuidado que pondría en sus propios asuntos o el exigido por las reglas de su
profesión o según los usos del lugar de realización (ídem art 1324 inc a).
-Deber de información: el consignatario debe comunicar todas las noticias convenientes sobre las
negociaciones que tiene a su cargo, para que éste pueda confirmar, reformar o modificar sus órdenes. Esto
implica que el consignante, en todo momento, esté en conocimiento del verdadero estado de la destino
encomendada; de modo tal de tener un panorama cierto real y claro del estado de sus negocios (deber que
estaba en el Cod. De Comercio).

También debe dar aviso al consignante de cualquier daño que sufrieron los efectos que obren en su poder
con motivo de la ejecución del negocio, por lo que el incumplimiento de este deber hará responsable al
consginatario por los daños que se originen al principal.

Incumbe al consignatario advertir al consignante cuando recibiere efectos consignados para su venta que
estén averiados, con defectos, disminuidos o en estado distinto al que consta en los documentos de envío
o remisión, y requerir instrucciones a su respecto y proceder a constatar tales defectos.

-Deber de conservación, reserva y confidencialidad: el consignatario debe conservar adecuadamente la cosa


o mercaderías recibidas para el cumplimiento del encargue y es responsable por el buen estado de las
mismas. No solo responde del daño o deterioro de los efectos, sino también de la pérdida total, ya sea por
destrucción, extravío o robo. Incluye el deber de evitar el daño (art 1710 inc b) por lo que debe tomar las
medidas razonables para evitar que se produzca un daño o disminuir su magnitud.

El consignatario también debe mantener en reserva toda la información que adquiera con motivo del
mandato recibido que por su naturaleza o circunstancia no está destinada a ser divulgada (art 1324 inc d).

-Deber de informar las ventas y rendir cuentas: el consignatario tiene el deber de informar las ventas de
mercadería que va llevando a cabo, ya sea informando cada operación o periódicamente según el encargo
y los usos y costumbres del lugar. Está obligado una vez concluido el negocio a rendir cuenta detallada e
instruida de todos los negocios y operaciones realizadas, cantidades entregadas y percibidas, reintegrando
al consignante el sobrante de fondos o cosas que resulte a su favor.

-Prohibiciones que pesan sobre el consignatario: el consignatario tiene prohibido adquirir por sí o por
intermedio de otra persona efectos cuya enajenación le haya sido conferida, durante todo el tiempo del
contrato y a su conclusión sobre las cosas que hubieran quedado sin vender.

[ART. 1341 El consignatario no puede comprar ni vender para sí las cosas comprendidas en la
consignación.]

Le estaría vedado al consignatario, aunque no lo diga expresamente el CCyC, retener las economías y
ventajas que resulten de los actos, contratos y operaciones realizadas por cuenta del mandante, quién es el
único beneficiario de ellas.

También tiene prohibido actuar en conflicto de intereses, por lo que tampoco podrá mantener en su poder
(para negociar) mercaderías de la misma especia, pertenecientes a distintos dueños consignantes.

PLAZOS

ART. 1339 El consignatario se presume autorizado a otorgar los plazos de pago que sean de uso en la
plaza.
Si otorga plazos contra las instrucciones del consignante, o por términos superiores a los de uso, está
directamente obligado al pago del precio o de su saldo en el momento en que hubiera correspondido.

Se configura dentro del derecho del consignatario de llevar el manejo de los términos del negocio o la venta.
CRÉDITO OTORGADO POR EL CONSIGNATARIO

ART. 1340 El consignatario es responsable ante el consignante por el crédito otorgado a terceros sin la
diligencia exigida por las circunstancias.

El consignatario será responsable ante el consignante por el crédito que hubiere otorgado a terceros con
quienes haya contratado, sin las diligencias exigibles por las circunstancias o lo que es de uso y costumbre
en el otorgamiento de créditos.

RETRIBUCIÓN DEL CONSIGNATARIO

ART. 1342 Si la comisión no ha sido convenida, se debe la que sea de uso en el lugar de cumplimiento
de la consignación.

El consignatario tiene derecho a percibir por parte del comitente una remuneración, aún a falta de
estipulación expresa.

La comisión corresponde desde el momento en que el negocio se concretó, salvo que expresamente se
pacte que no se cobrará. Por ende, si el consignante y el tercer comprador dejaron sin efecto la operación
o acordaron determinados desistimientos, ello no puede dejar sin efecto la comisión debida al consignatario.

COMISIÓN DE GARANTÍA

ART. 1343 Cuando, además de la retribución ordinaria, el consignatario ha convenido otra llamada “de
garantía”, corren por su cuenta los riesgos de la cobranza y queda directamente obligado a pagar al
consignante el precio en los plazos convenidos.

Puede pactarse en este contrato una comisión extra, más allá de la ordinaria o común de este negocio. En
el caso de haberse pactado este tipo de sobre remuneración llamada “comisión de garantía”, correrá a cargo
del consignatario el riesgo de la cobranza y quedará obligado a rendir cuentas y pagar al consignante el
precio correspondiente en los plazos convenidos, aunque el consignatario no hubiere logrado el cobro del
negocio.

OBLIGACIÓN DE PAGAR EL PRECIO

ART. 1344 Si el consignatario se obliga a pagar el precio en caso de no restituir las cosas en un plazo
determinado, el consignante no puede disponer de ellas hasta que le sean restituidas.

Los acreedores del consignatario no pueden embargar las cosas consignadas mientras no se haya pagado
su precio.

Se lo considera contrato estimatorio, incorporado inspirado en el derecho comparado. Se lo define como el


contrato por el cual una parte entrega a otra cosas o mercaderías y si este no las restituye dentro de un
plazo convenido, está obligado a pagar el precio de las mismas.

Mientras dure el plazo de restitución, el consignante no puede disponer de las mercaderías o hasta tanto no
se recupere su posesión.

Sin embargo, la norma legal argentina impide a los acreedores del consignatario proceder al embargo de
las cosas o mercaderías mientras no haya abonado el precio.

Las particularidades del contrato estimatorio en el cual hay un precio y un plazo a cargo del “accipiens”
(consginatario según nuestro código) que algunos llaman “consignación para la venta” o “venta en
consignación”, no permiten asimilarlo totalmente a la consignación.
CORRETAJE

DEFINICIÓN

ART. 1345 Hay contrato de corretaje cuando una persona, denominada corredor, se obliga ante otra, a
mediar en la negociación y conclusión de uno o varios negocios, sin tener relación de dependencia o
representación con ninguna de las partes.

Es el contrato por el cual una parte encomienda a otra a y ésta acepta, procurar la conclusión de un
determinado negocio jurídico a cambio de una retribución, agotándose su función en el acercamiento de las
partes, siendo su retribución una comisión pactada como resultado de su trabajo y gestión eficaz.

El corredor es un agente auxiliar del comercio que profesionalmente se interpone entre dos o más personas
a efectos de facilitar la conclusión de un contrato.

El contrato de corretaje no genera una relación de dependencia, ni es un acto de representación, no es un


mandato pues actúa no solo en nombre propio sino también por cuenta propia y no de un tercero, ni es un
comisionista o consignatario porque no celebra ningún negocio por sí mismo.

-Caracteres: bilateral, consensual, no formal, de colaboración.

SUJETOS

ART. 1346 El contrato de corretaje se entiende concluido, si el corredor está habilitado para el ejercicio
profesional del corretaje, por su intervención en el negocio, sin protesta expresa hecha saber al corredor
contemporáneamente con el comienzo de su actuación o por la actuación de otro corredor por el otro
comitente.
Si el comitente es una persona de derecho público, el contrato de corretaje debe ajustarse a las reglas de
contratación pertinentes.
Pueden actuar como corredores personas humanas o jurídicas.

En el contrato de corretaje una de las partes es un corredor, una persona que requiere gozar de la
habilitación que da la inscripción en la matrícula de la jurisdicción correspondiente. Consecuentemente,
podemos expresar que quien pretenda ejercer la actividad de corredor o ser parte en tal calidad en un
contrato de corretaje deberá inscribirse cumpliendo previamente los siguientes recaudos (art 33 ley 25028):

a) Acreditar mayoría de edad y buena conducta.


b) Poseer título universitario expedido o revalidado en la república.
c) Acreditar su domicilio por más de un año en el lugar donde pretenda ejercer como corredor.
d) Constituir una garantía real o personal a la orden del organismo de control de la matrícula, garantía
que será inembargable y responderá exclusivamente al pago de los daños que causare la actividad
del matriculado.
e) Cumplir con los demás recaudos que indique la reglamentación local.

Expresamente indica la ley que los que no cumplan con estas condiciones y ejerzan el corretaje, no tendrán
acción para cobrar la comisión que pudiere corresponderles, ni retribución de ninguna parte.

OBLIGACIONES DEL CORREDOR

ART. 1347 El corredor debe:

a) asegurarse de la identidad de las personas que intervienen en los negocios en que media y de su
capacidad legal para contratar;
b) proponer los negocios con exactitud, precisión y claridad, absteniéndose de mencionar supuestos
inexactos que puedan inducir a error a las partes;

Sería deber de informar y de “full disclosure” o sea, dar toda la informaciónque hace al negocio que está
mediando. La ley 25028 establece como deberes: comprobar la existencia de los instrumentos de los que
resulte el título invocado por quién vende cuando se trate de bienes registrables; y recabar la certificación
del registro correspondiente sobre la inscripción del dominio, gravámenes, embargos, restricciones y
anotaciones que reconozcan aquellos, así como las inhibiciones o interdicciones que pudieran afectar al
transmitente.

c) comunicar a las partes todas las circunstancias que sean de su conocimiento y que de algún modo
puedan influir en la conclusión o modalidades del negocio;

Deberá informar todos los datos necesarios y adecuados para la formación del acuerdo de voluntades; en
particular las relativas al objeto y precio de mercado.

d) mantener confidencialidad de todo lo que concierne a negociaciones en las que interviene, la que sólo
debe ceder ante requerimiento judicial o de autoridad pública competente;

e) asistir, en las operaciones hechas con su intervención, a la firma de los instrumentos conclusivos y a la
entrega de los objetos o valores, si alguna de las partes lo requiere;

f) guardar muestras de los productos que se negocien con su intervención, mientras subsista la posibilidad
de controversia sobre la calidad de lo entregado.

Borda incluye: llevar libros generales y especiales a fin de dejar asiento y exacto y cronológico de todas las
operaciones concluidas con su intervención.

El art 35 de la ley 25028 establece que según el caso debe convenir por escrito con el legitimado para
disponer del bien, los gastos y la forma de satisfacerlos, las condiciones de la operación en las que
intervendrá y demás instrucciones relativas al negocio.

PROHIBICIÓN

ART. 1348 Está prohibido al corredor:


a) adquirir por sí o por interpósita persona efectos cuya negociación le ha sido encargada;
b) tener cualquier clase de participación o interés en la negociación o en los bienes comprendidos en ella.

ART. 1349 Garantía y representación. El corredor puede:


a) otorgar garantía por obligaciones de una o de ambas partes en la negociación en la que actúen;
b) recibir de una parte el encargo de representarla en la ejecución del negocio.

DERECHOS

ART. 1350 El corredor tiene derecho a la comisión estipulada si el negocio se celebra como resultado de
su intervención. Si no hay estipulación, tiene derecho a la de uso en el lugar de celebración del contrato o,
en su defecto, en el lugar en que principalmente realiza su cometido. A falta de todas ellas, la fija el juez.

En el contrato de corretaje lo que se remunera es el resultado útil de la gestión encomendada con


independencia de los trabajos o servicios prestados para el logro del negocio. El derecho a la remuneración
o comisión lo es en razón de ese acto de acercamiento o promoción del negocio y su resultado.
La remuneración, sin embargo, se debe si la operación no se realiza por culpa de una las partes, o cuando
iniciada la negociación por el corredor, el comitente encargare la conclusión a otra persona o la concluyere
por sí mismo.

ART. 1351 Si sólo interviene un corredor, todas las partes le deben comisión, excepto pacto en contrario
o protesta de una de las partes según el artículo 1346. No existe solidaridad entre las partes respecto del
corredor. Si interviene un corredor por cada parte, cada uno de ellos sólo tiene derecho a cobrar comisión
de su respectivo comitente.

Si interviene más de un corredor, cada uno tendrá derecho a exigir remuneración a su comitente. La
compartirán quienes intervengan por una misma parte.

OBLIGACIÓN DE PAGAR (Y DE NO PAGAR) COMISIÓN

ART. 1352 Concluido el contrato, la comisión se debe aunque:


a) el contrato esté sometido a condición resolutoria y ésta no se cumpla;
b) el contrato no se cumpla, se resuelva, se rescinda o medie distracto;
c) el corredor no concluya el contrato, si inicia la negociación y el comitente encarga su conclusión a un
tercero, o lo concluye por sí exn condiciones sustancialmente similares.

ART. 1353 La comisión no se debe si el contrato:


a) está sometido a condición suspensiva y ésta no se cumple;
b) se anula por ilicitud de su objeto, por incapacidad o falta de representación de cualquiera de las partes,
o por otra circunstancia que haya sido conocida por el corredor.

GASTOS

ART. 1354 El corredor no tiene derecho a reembolso de gastos, aun cuando la operación encomendada
no se concrete, excepto pacto en contrario.

En el desarrollo de su tarea es normal, que el corredor incurra en gastos a efectos de desarrollar su tarea.
Sin embargo, el Código dispone una cosa y la ley 25028 otra. Así el Código dice que el corredor no tiene
derecho al reembolso de gastos, pero dice el ART. 1355 Las reglas de este Capítulo no obstan a la
aplicación de las disposiciones de leyes y reglamentos especiales. Lo que habilita la aplicación de la ley
25028 que dice que el corredor sí tiene derecho al reembolso de gastos salvo pacto o uso en contrario. Se
considera que se aplica la ley por principio de especialidad.

DEPÓSITO

DISPOSICIONES GENERALES

DEFINICIÓN

ART. 1356 Hay contrato de depósito cuando una parte se obliga a recibir de otra una cosa con la
obligación de custodiarla y restituirla con sus frutos.

En el contrato de depósito la finalidad esencial es precisamente la guarda de la cosa. Habrá, por tanto,
depósito cuando una de las partes entrega a la otra una cosa con la sola finalidad de custodiarla hasta que
aquella la reclame.

La cosa objeto del depósito puede ser mueble o inmueble(*polémico). En el derecho comparado, salvo
contadas excepciones, sólo se permite el depósito de cosas muebles. Vélez defendía la inclusión de los
inmuebles con una serie de argumentos (El CC decía cosa mueble o inmueble, el CCyC dice sólo cosa). A
pesar de la lógica de estos argumentos, la doctrina cree preferible limitar la esfera de acción del contrato de
depósito a las cosas muebles. Esta limitación, hoy generalmente aceptada, obedece a la estructura especial
de este contrato, cuyas reglas tienen como finalidad asegurar la restitución de las cosas que serían
susceptibles de desaparición.

Caracteres: bilateral, consensual, es un acto de confianza y se presume oneroso.

ART. 1357 El depósito se presume oneroso. Si se pacta la gratuidad, no se debe remuneración, pero el
depositante debe reembolsar al depositario los gastos razonables en que incurra para la custodia y
restitución. El artículo habla de que se deben los gastos razonables, estos son los que el juez así los
considere, pero deber seguir ciertas reglas de apreciación: la relación entre el gasto y el valor del bien y el
grado de necesidad del gasto respecto de la necesidad de su conservación.

ART. 1360 Depósito oneroso. Si el depósito es oneroso, el depositante debe pagar la remuneración
establecida para todo el plazo del contrato, excepto pacto en contrario.

Si para la conservación de la cosa es necesario hacer gastos extraordinarios, el depositario debe dar aviso
inmediato al depositante, y realizar los gastos razonables causados por actos que no puedan demorarse.
Estos gastos y los de restitución son por cuenta del depositante.

Según el primer párrafo, el depositante debe pagar la remuneración por todo el plazo convenido, incluso si
lo retira antes, salvo pacto en contrario. El segundo párrafo estable la obligación de pagar los gastos de
conservación. Hay que distinguir según el depósito sea oneroso o gratuito. En este último caso, el depositario
está obligado a realizar los gastos razonables para la custodia y restitución de la cosa, mientras que el
depositante está obligado a reembolsárselos. En cambios, si el depósito es oneroso, y es necesario hacer
gastos extraordinarios para la conservación de la cosa, el depositario está obligado a dar aviso inmediato
al depositante, y a hacer los gastos razonables causados por actos que no puedan demorarse. Tales gastos
corren por cuenta del depositante. Si el depositario no cumple con la obligación de avisar ni hace los gastos
necesarios, debe indemnizar al depositante por los daños que resulten.

COMPARACIÓN CON OTRAS FIGURAS

En numerosos contratos una de las partes recibe de la otra una cosa que está obligada a guardar y
conservar, sin que por ellos sean depósitos, porque la obligación de guardar resulta accesoria de otra
principal que es la que se tiene en mita al contratar; en tanto que en el depósito, la guarda y conservación
es la obligación única o casi única. Hasta aquí parece claro, pero con frecuencia los contratos toman formas
atípicas donde no es tan fácil realizar el encuadre jurídico. Así, si una persona olvida su abrigo en un
perchero de un restaurante no hay depósito, pero si lo hace en un guardarropa sí, con más razón si da tickets
pues ha asumido una obligación de guarda.

El depósito se diferencia del comodato, ya que en este último la cosa se entrega para que la use el
comodatario. Si bien tiene la obligación de cuidarla, lo esencial es el uso. La diferencia se hace borrosa
cuando el depositante autoriza al depositario para su uso, pero aun así los conceptos son claros: el depósito
tiene principalmente en mira el interés del depositante, mientras que el comodato tiene en mira el interés del
comodatario. Además el comodato es gratuito, y el depósito es por regla oneroso. El depositario puede ser
obligado a devolver en cualquier momento la cosa, mientras que el comodatario puede hacer uso hasta el
vencimiento del plazo del contrato.

El depósito se diferencia con el mutuo. En el mutuo la tradición de la cosa lleva envuelta la transferencia de
la propiedad al prestatario, en tanto el depositante conserva intacto el dominio. Sin embargo, en el depósito
irregular, esta distinción esencial desaparece, porque también el depositario adquiere el dominio y debe
restituir solo una cosa equivalente. Pero aún puede señalarse algunas diferencias: el depósito se celebra
principalmente en interés del depositante, el préstamo principalmente en interés del que lo recibe; es verdad
que si el préstamo y el depósito son onerosos, también el depositario y el prestamista tienen un interés en
el contrato, pero en el depósito el que paga la retribución es el que entrega la cosa, en tanto que en el mutuo
es el que la recibe; por último el depositante puede exigir en cualquier momento la restitución de la cosa, en
tanto que el prestamista tiene que atenerse a los plazos contractuales.

OBLIGACIÓN DEL DEPOSITARIO

ART. 1358 El depositario debe poner en la guarda de la cosa la diligencia que usa para sus cosas o la
que corresponda a su profesión. No puede usar las cosas y debe restituirlas, con sus frutos, cuando le sea
requerido.

La obligación esencial del depositario es la guarda de la cosa. En la primera parte del artículo la ley se aparta
del criterio objetivo de culpa, para apreciarla de una forma más benévola. Para eximirse de responsabilidad,
no es necesario que el depositario demuestre que obró como lo haría una persona diligente o buen padre
de familia, le basta con demostrar que no puso más esmero en el cuidado de sus propias cosas. Pero distinta
es la solución en el caso en que el depositario actúa profesionalmente, a través de una casa de depósito.

El cuidado de la cosa debe ser personal, puesto que el depósito es una relación de confianza. El depositario
no puede delegar en otro dicho cuidado, es decir, no puede depositar la cosa en un tercero, a menos de
estar autorizado a hacerlo. Pero puede poner la cosa bajo la vigilancia de un dependiente directo, de cuya
actuación el depositario responde ante el depositante.

PLAZO

ART. 1359 Si se conviene un plazo, se presume que lo es en favor del depositante. Pero si el depósito
es gratuito, el depositario puede exigir del depositante, en todo tiempo, que reciba la cosa depositada.

LUGAR

ART. 1361 Lugar de restitución. La cosa depositada debe ser restituida en el lugar en que debía ser
custodiada.

Salvo que en el contrato se designare otro, en este caso, el depositario está obligado a transportar la cosa
al lugar indicado, siendo por cuenta del depositante los gastos de traslado.

MODALIDAD

ART. 1362 Si se convino un modo específico de efectuar la custodia y circunstancias sobrevinientes


exigen modificarlo, el depositario puede hacerlo, dando aviso inmediato al depositante.

El depositante puede pactar con el depositario que los bienes sean custodiados de una forma en particular.
El incumplimiento de estas obligaciones, dará lugar al depositante a pedir la restitución inmediata de los
bienes, y al cobro de los daños que dicho incumplimiento causa. Además, si por cuestiones excepcionales
al depositario debe cambiar el modo en que se realiza la custodia de los bienes, debe dar aviso al
depositante a los fines de que éste tome los recaudos del caso.

RESTITUCIÓN Y PÉRDIDA DE LA COSA

ART. 1363 Persona a quién debe restituirse. La restitución debe hacerse al depositante o a quien éste
indique. Si la cosa se deposita también en interés de un tercero, el depositario no puede restituirla sin su
consentimiento.

La cosa depositada debe restituirse al depositante o quién éste indique. Si el depósito es en interés de un
tercero, no se puede entregar la cosa sin el consentimiento de éste.

Si el depósito ha sido hecho por un administrador de bienes ajenos, acabada la administración, el depósito
debe ser devuelto a la persona representada en atención a que ha cesado la causa de la representación. Si
el depositante hubiera perdido la administración de sus propios bienes, la restitución debe hacerse a la
persona a la cual hubiere pasado la administración a los fines de evitar que los bienes queden exentos de
la órbita del administrador. Así, si el depositante deviene incapaz, las cosas deberán ser entregadas a su
apoyo, o si se le ha decretado la quiebra al síndico.

Puede suceder que quienes deban recibir el depósito sean varios, porque fueron múltiples los depositantes
o porque fallecido el depositante, lo suceden varios herederos. Si los interesados se ponen de acuerdo en
quién ha de recibir el depósito, el depositario cumple entregándoselo a dicha persona, pero si no hay acuerdo
debe consignar judicialmente la cosa.

El depositante debe recibir la cosa cuando le es devuelta en tiempo oportuno. Si constituido en mora no la
recibiere, debe los daños consiguientes.

ART. 1364 Pérdida de la cosa. Si la cosa depositada perece sin culpa del depositario, la pérdida debe
ser soportada por el depositante.

Como todo deudor de cuerpo cierto, el depositario que no lo restituye o lo restituye deteriorado, se presume
culposo si no demostrare lo contrario. La fuerza mayor, más aún, la ausencia de culpa del depositario en la
pérdida de la cosa lo exime de responsabilidad y tal pérdida debe ser soportada por el depositante. Las
excepciones a esta regla son que el depositario haya tomado el caso fortuito a su cargo en el contrato, o
que el acontecimiento haya sucedido por su culpa, o que haya ocurrido después de constituido en mora para
restituir la cosa; empero, no responderá si demuestra que la cosa se hubiere perdido también en poder del
depositante.

PRUEBA

ART. 1365 Prueba del dominio. El depositario no puede exigir que el depositante pruebe ser dueño de la
cosa depositada.

La celebración del contrato de depósito no exige el cumplimiento de ninguna formalidad. En consecuencia,


puede hacerse aun verbalmente. No se requiere que el depositante sea dueño de la cosa, puede depositar
toda persona que tenga interés en su cuidado y el artículo prohíbe al depositario requerirle al depositante la
prueba de dominio.

HEREDEROS

ART. 1366 Los herederos del depositario que de buena fe hayan enajenado la cosa depositada sólo están
obligados a restituir al depositante el precio percibido. Si éste no ha sido pagado, deben cederle el
correspondiente crédito.

Es una solución de excepción, pues los herederos deberían responder de la misma manera que el propio
depositario, vale decir, indemnizando al depositante todos los daños sufridos, que no se calcularán sobre la
base del precio recibido sino del valor real de la cosa en el momento de la restitución. La excepción se funda
en una razón de equidad, para no perjudicar al heredero de buena fe. Por el contrario, los que sabían que
la cosa era depositada y la vendieron, están sujetos a las reglas ordinarias: responden por el valor de la
cosa y los restantes daños. En cambio si la hubieran donado están obligados a devolver su valor.

DEPÓSITO IRREGULAR

ART. 1367 Efectos. Si se entrega una cantidad de cosas fungibles, que no se encuentra en saco cerrado,
se transmite el dominio de las cosas aunque el depositante no haya autorizado su uso o lo haya prohibido.
El depositario debe restituir la misma calidad y cantidad.
Si se entrega una cantidad de cosas fungibles, y el depositario tiene la facultad de servirse de ellas, se
aplican las reglas del mutuo.
En el depósito irregular el depositante transfiere la propiedad de las cosas depositadas al depositario. Al
depositante no le interesa lo que el depositario haga con el dinero o cosa fungible que le entregó; lo que le
importa es que al término señalado se le entregue un suma equivalente o una cantidad, especie y calidad
igual de cosas fungibles.

Como el depósito transmite el dominio el legislador ha remitido los casos en que las cosas dadas en depósito
irregular fueren usadas por el depositario a las reglas de restitución del mutuo.

Se entiende que es una contradicción lo que establece el art 1367 ya que si se transmite el dominio,
claramente también se transmite la posibilidad de disponer sobre esos bienes fungibles, por lo tanto es
innecesario aclarar la posibilidad de uso. La doctrina entiende que debería leerse la última parte del artículo
como “el depositario puede usar la cosa aunque se lo hayan prohibido”.

EXTINCIÓN: Si fuere por tiempo determinado cuando venza el plazo (el depositante puede exigir la cosa
antes de que venza el plazo); por tiempo indeterminado cuando cualquiera de las partes lo quisiere; por
pérdida de la cosa; por la enajenación que hiciese el depositante de la cosa depositada; por mutuo
disenso. No se resuelve por muerte de ninguna de las partes.

DEPÓSITO NECESARIO

DEFINICIÓN

ART. 1368 Es depósito necesario aquel en que el depositante no puede elegir la persona del depositario
por un acontecimiento que lo somete a una necesidad imperiosa, y el de los efectos introducidos en los
hoteles por los viajeros.

Cunado un acontecimiento de fuerza mayor somete a la persona a la necesidad imperiosa de entregar sus
bienes a otra, sin la posibilidad de elegirla. El problema de si ha existido una necesidad imperiosa de hacer
el depósito en cuestión queda librada a la prudente apreciación judicial; pero no basta una simple dificultad
ni mucho menos una mera conveniencia, por evidente que fuera. Tampoco es causal cuando un contrato
celebrado con terceras personas se lo impone.

Para acreditar la necesidad se admite toda clase de pruebas. Cualquier persona con discernimiento puede
ser constituida como depositaria, en razón de la situación de excepción que obliga al depositante a entregar
sus cosas.

DEPÓSITO EN HOTELES

ART. 1369 El depósito en los hoteles tiene lugar por la introducción en ellos de los efectos de los viajeros,
aunque no los entreguen expresamente al hotelero o sus dependientes y aunque aquéllos tengan las llaves
de las habitaciones donde se hallen tales efectos.

Vemos una ampliación del concepto de depósito, pues comprende no sólo las cosas entregadas al hotelero
o sus dependientes, sino también las introducidas por el viajero, que las ha conservado consigo sin
entregarlas en momento alguno.

Hotelero hace referencia a todos aquellos cuyo negocio consista en dar alojamiento a viajeros. El art 1375
extiende el régimen de responsabilidad a hospitales, sanatorios, casas de salud y deporte, restaurantes,
garajes, lugares y playas de estacionamiento y otros establecimientos similares que prestan sus servicios a
título oneroso.

RESPONSABILIDAD

ART. 1370 El hotelero responde al viajero por los daños y pérdidas sufridos en:
a) los efectos introducidos en el hotel;
b) el vehículo guardado en el establecimiento, en garajes u otros lugares adecuados puestos a disposición
del viajero por el hotelero.

La responsabilidad del hotelero es más grave que la del derecho común, desde que responde inclusive por
el hecho de personas extrañas, pues el factor de atribución es objetivo. Esta mayor severidad con que la ley
trata al hotelero se explica porque muchas veces el viajero se encuentra en la imposibilidad de elegir un
hotel, por lo que es justo que quien hace su negocio con el cliente tomo los cuidados del caso.

La responsabilidad comienza tan pronto como las cosas han sido introducidas en el hotel, sea por sus
empleados o por el propio viajero; y aun antes, si las cosas fueron entregadas al empleado del hotel para
que las introdujera. No cesa su responsabilidad por la circunstancia de que el viajero tenga la llave de su
habitación.

EXIMENTES

ART. 1371 El hotelero no responde si los daños o pérdidas son causados por caso fortuito o fuerza
mayor ajena a la actividad hotelera.
Tampoco responde por las cosas dejadas en los vehículos de los viajeros.
La eximente prevista en la última frase del artículo 1371 no rige para los garajes, lugares y playas de
estacionamiento que prestan sus servicios a título oneroso.

Se exime de responsabilidad si demuestra que el daño o pérdida se originó por culpa del propio viajero, un
hecho de los familiares o visitantes del propio viajero, un acontecimiento de caso fortuito o fuerza mayor
ajeno a la actividad hotelera, o por la naturaleza de la misma cosa.

ART. 1372 El viajero que lleve consigo efectos de valor superior al que ordinariamente llevan los pasajeros
debe hacerlo saber al hotelero y guardarlos en las cajas de seguridad que se encuentren a su disposición
en el establecimiento.
En este caso, la responsabilidad del hotelero se limita al valor declarado de los efectos depositados.

Cosa de gran valor: debe ser considerada con relación al tipo de establecimiento de que se trate . Así, una
gran suma de dinero introducida por una estrella de cine en un hotel de máxima categoría, entraría en la
regla de valor normal.; pero la misma suma introducida por un mochilero en un hostel, lo obligaría a
declararla.

Según normas del derecho del consumidor, el hotelero, como proveedor, deberá informar al viajero-
consumidor de su obligación de declarar los bienes de elevado valor, por cuanto en caso de no hacerlo no
podrá invocar la falta de declaración como eximente de responsabilidad.

ART. 1373 Si los efectos de los pasajeros son excesivamente valiosos en relación con la importancia del
establecimiento, o su guarda causa molestias extraordinarias, los hoteleros pueden negarse a recibirlos.

ART. 1374 Excepto lo dispuesto en los artículos 1372 y 1373, toda cláusula que excluya o limite la
responsabilidad del hotelero se tiene por no escrita.

Son nulas las cláusulas donde los hoteleros limiten la responsabilidad que la ley les atribuye.

ART. 1375 Las normas de esta Sección se aplican a los hospitales, sanatorios, casas de salud y deporte,
restaurantes, garajes, lugares y playas de estacionamiento y otros establecimientos similares que prestan
sus servicios a título oneroso.

CASA DE DEPÓSITO

RESPONSABILIDAD Y DEBERES

ART. 1376 Responsabilidad. Los propietarios de casas de depósito son responsables de la conservación
de las cosas allí depositadas, excepto que prueben que la pérdida, la disminución o la avería ha derivado
de la naturaleza de dichas cosas, de vicio propio de ellas o de los de su embalaje, o de caso fortuito externo
a su actividad.
La tasación de los daños se hace por peritos arbitradores.

En casas de depósito el caso fortuito sólo exime si el hecho es ajeno al riesgo de la actividad.

ART. 1377 Los propietarios mencionados en el artículo 1376 deben:


a) dar recibo por las cosas que les son entregadas para su custodia, en el que se describa su naturaleza,
calidad, peso, cantidad o medida;
b) permitir la inspección de las cosas recibidas en depósito al depositante y a quien éste indique.

Ante la omisión de dar recibo el depositante deberá acreditar la existencia de un contrato de depósito
conforme las normas generales (art 1019). Acreditada la existencia del depósito, la omisión de la entrega
de recibo se configurará una presunción en contra del dueño de la casa de depósito, siendo válidas las
manifestaciones que al respecto realice el depositante, siempre que tengan visos de verosimilitud.

Ante la pérdida o destrucción del recibo por parte del depositante, podrá requerir al depositario una copia de
él. Asimismo, para el caso de que pida la restitución de los bienes, deberá acreditar su entrega al depositario,
mas no su titularidad dominial o derecho real alguno sobre estos. (Art 1365)
UNIDAD 6

CONTRATOS BANCARIOS
DISPOSICIONES GENERALES
La actividad bancaria se describe como el conjunto de operaciones y relaciones jurídicas que se
constituyen, transforman o extinguen en el mercado monetario, sujetas a los términos y condiciones
convenidas entre las partes y a los que dispone la autoridad de aplicación de la ley que las regular (Ley
21526 de entidades financieras). Lo que desde el punto de vista técnico son operaciones bancarias, desde
la perspectiva jurídica son contratos.

El código estructura una parte general de los contratos bancarios, capturando la diversidad negocial,
fijando reglas mínimas para el género y para la especie (los contratos de consumo), dentro de la parte
genral se hace la diferencia entre contratos discrecionales y de consumo; y regulando los aspectos
básicos de los contratos neurálgicos que soportan la dinámica del sector.

El código comienza con un parágrafo denominado “transparencia de las condiciones contractuales”, dentro
del cual está contenido el régimen legal para los contratos bancarios en general. Este título revela la
incorporación explicita de un enunciado básico de la actividad, que por su sola formulación ya supone una
regla de comportamiento debido y exigible con carácter general, más allá de las especificidades que se
prescriben en los artículos dentro del parágrafo.

La “transparencia de las condiciones contractuales” es una expresión particular de la “transparencia


bancaria”. Los bancos están sometidos a una disciplina especial distinta del derecho común, en particular
en cuanto concierne a su transparencia, relativa al cúmulo de la información que debe proveer respecto de
su estructura y de su actividad, tanto al ente regulador, como a otros agentes económicos y al mercado.

Puntualmente, la “transparencia de los condiciones contractuales” es un principio de actuación para que


los clientes bancarios conozcan las características y las condiciones contractuales de los operadores del
mercado. Al propio tiempo que se advierte que es expresión inequívoca del principio de buena fe en el
ejercicio de los derechos; un obstáculo al ejercicio abusivo y al abuso de posición dominante.

APLICACIÓN
ART. 1378 Las disposiciones relativas a los contratos bancarios previstas en este Capítulo se aplican a
los celebrados con las entidades comprendidas en la normativa sobre entidades financieras, y con las
personas y entidades públicas y privadas no comprendidas expresamente en esa legislación cuando el
Banco Central de la República Argentina disponga que dicha normativa les es aplicable.

Describe los alcances de la exigibilidad de la “transparencia” que preside como una regla genérica a toda
la conducta contractual exigible a las entidades bancarias. Define además la extensión del ámbito espacial
de la regulación en tanto las normas dispuestas por el CCyC para los contratos bancarios se aplican a los
contratos celebrados con las entidades financieras y con otras personas según los alcances dispuestos en
la regulación bancaria. La ley de entidades financieras en su artículo 1 dispone su aplicación a “las
personas o entidades privadas o públicas oficiales o mixtas de la Nación, las provincias o las
municipalidades que realicen intermediación habitual entre la oferta y la demanda de recursos financieros.

En términos económicos se refiere a quienes gestionan la negociación de activos y pasivos financieros, de


forma institucionalizada.

La “intermediación”, entendida como el ejercicio de obtener recursos financieros para prestarlos, y la


“habitualidad” consistente en la reiteración constante y prolongada de tales actos de intermediación en la
captación y colocación de recursos financieros, son los comportamientos típicos de las entidades
bancarias.
Sucede que existen personas y entidades públicas o privadas que realizan operaciones financieras, con o
sin intermediación en forma habitual, pero que por su volumen o por razones de política monetaria y
crediticia, se le aplican las disposiciones de la ley 21526, en cuyo caso sus operaciones también quedarán
alcanzadas por las disposiciones para los contratos bancarios.

La pauta seguida por el CCyC para caracterizar a los contratos bancarios permite extender sus reglas
mínimas a otros contratos que sin ser exclusivamente bancarios, son marcadamente utilizados por ellos
en el ejercicio de su actividad típica, por caso la tarjeta de crédito, leasing, factoring, fideicomiso, etc ya
que puede o no intervenir una entidad financiera, caracterizadas por regla como “proveedores no
financieros de crédito”.

PUBLICIDAD
ART. 1379 La publicidad, la propuesta y la documentación contractual deben indicar con precisión y en
forma destacada si la operación corresponde a la cartera de consumo o a la cartera comercial, de acuerdo
a la clasificación que realiza el Banco Central de la República Argentina. Esa calificación no prevalece
sobre la que surge del contrato, ni de la decisión judicial, conforme a las normas de este Código.

Los bancos deben informar en sus anuncios, en forma clara, la tasa de interés, gastos, comisiones y
demás condiciones económicas de las operaciones y servicios ofrecidos.

Prescribe que el contrato y la vinculación de las entidades bancarias con el público debe ser anunciada
según corresponda como comercial o de consumo, siguiendo para ello el criterio del BCRA, sin que tal
caracterización postergue la que surge del contrato o de la decisión judicial que la califique. Se exige
además “claridad” en sus anuncios sobre las condiciones económicas de los productos y servicios que
ofrecen.

Ahora bien, el sistema de calificación de los clientes bancarios ha sido organizado por el BCRA. El criterio
básico de clasificación a utilizar es la capacidad de pago de la deuda o de la garantía otorgada. La
calificación dependerá de la cartera a la que el deudor corresponda: cartera comercial, de consumo y
vivienda.

La cartera de consumo y vivienda comprende los préstamos destinados a la adquisición de bienes de


consumo personal, familiar, profesional, financiación de tarjetas de crédito, compras, construcción o
refacción de vivienda propia.

La cartera comercial, por exclusión, comprende todo aquello que no es cartera de consumo y vivienda.

FORMA

ART. 1380 Los contratos deben instrumentarse por escrito, conforme a los medios regulados por este
Código. El cliente tiene derecho a que se le entregue un ejemplar.

Exige para todos los contratos bancarios la instrumentación por escrito y la entrega de un ejemplar al
cliente. No obstante, la ausencia de la formalidad requerida no acarrea la nulidad del contrato; sí, en
cambio, subsiste la obligación de otorgarlo en la forma indicada. La forma escrita es un vehículo de
transparencia.

CONTENIDO

ART. 1381 El contrato debe especificar la tasa de interés y cualquier precio, gasto, comisión y otras
condiciones económicas a cargo del cliente. Si no determina la tasa de interés, es aplicable la nominal
mínima y máxima, respectivamente, para las operaciones activas y pasivas promedio del sistema,
publicadas por el Banco Central de la República Argentina a la fecha del desembolso o de la imposición.
Las cláusulas de remisión a los usos para la determinación de las tasas de interés y de otros precios y
condiciones contractuales se tienen por no escritas.

Los contratos relativos a operaciones activas o pasivas, debe integrarse con las “condiciones económicas”
(tasa de interés, gastos, comisiones, etc) a cargo del cliente, sin que éstas puedan determinarse
remitiéndose a los usos; en su defecto el contrato se integra con la tasa nominal mínima para la s
operaciones activas y máxima para las pasivas informadas por el BCRA. Se trata de incorporar otra pauta
facilitadora en la interpretación del control de los contratos bancarios.

Si, en cambio, tal remisión se refiere a los otros costos, se la tiene por no escrita, y ellos hace necesaria la
integración judicialmente, advertidos que tal previsión armoniza la dinámica negocial con la naturaleza
mercantil de la actividad, que no permite presumir la gratuidad de la prestación.

INFORMACIÓN

ART. 1382 Información periódica. El banco debe comunicar en forma clara, escrita o por medios
electrónicos previamente aceptados por el cliente, al menos una vez al año, el desenvolvimiento de las
operaciones correspondientes a contratos de plazo indeterminado o de plazo mayor a un año. .
Transcurridos sesenta días contados a partir de la recepción de la comunicación, la falta de oposición
escrita por parte del cliente se entiende como aceptación de las operaciones informadas, sin perjuicio de
las acciones previstas en los contratos de consumo. Igual regla se aplica a la finalización de todo contrato
que prevea plazos para el cumplimiento.

Se postula un deber dinámico de información (escrita o por medios electrónicos) sobre el desenvolvimiento
de las operaciones de plazo indeterminado o de un plazo mayor a un año. Se trata de proveer al cliente
bancario de información relativa a la evolución de las operaciones activas y pasivas, por caso depósitos y
préstamos, en lo relativo a desembolsos, amortizaciones y saldos de deuda para las primeras y de las
imposiciones, devengamientos de intereses y saldos para las segundas, discriminando por caso costos y
gastos anuales.

La información indicada viene a integrar la provista por los bancos en los contratos de ejecución
continuada, que cuentas con reglas propias de información regular (ejemplo cuenta corriente bancaria y
tarjeta de crédito).

De modo complementario se prevé que la falta de oposición dentro del plazo de sesenta días se
entenderá como la aceptación de las operaciones informadas, sin perjuicio de las acciones previstas para
los contratos de consumo.

RESCISIÓN

ART. 1383 El cliente tiene derecho, en cualquier momento, a rescindir un contrato por tiempo
indeterminado sin penalidad ni gastos, excepto los devengados antes del ejercicio de este derecho.

Aun reconociendo la excepcionalidad de los contratos por tiempo indeterminado en la actividad bancaria,
por regla reducidos a la cuenta corriente y a la apertura de crédito, el artículo introduce una regla general
potestativa rescisoria del cliente, sin penalidades ni gastos, excepto naturalmente los ya devengados,
neutralizando de una vez los riesgos de indeterminación temporal que pudieren invocarse sin razón
suficiente.

Sin embargo, dado que es posible la conexidad entre contratos con plazo indeterminado y otros por tiempo
determinado (caja de ahorro o cuentas corriente en los primeros y préstamos o servicios remunerados
entre los segundos), con posibilidad de debitar amortizaciones, intereses gastos y otros costos
convencionalmente aprobados, subsiste para el banco la alternativa de oponerse a la extinción (conforme
art 1078 inc c) o el planteo de las excepciones de incumplimiento previstas para los supuestos de
conexidad (art 1075), siempre que la vinculación de cuentas o de contratos no haya sido incorporada
subrepticiamente o en condiciones abusivas.

CONTRATOS BANCARIOS CON CONSUMIDORES Y USUARIOS


APLICABILIDAD

ART. 1384 Las disposiciones relativas a los contratos de consumo son aplicables a los contratos
bancarios de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1093.

El artículo delimita el ámbito de aplicación de una tutela intensificada al decir que las disposiciones
relativas a los contratos de consumo son aplicables a los contratos bancarios (con consumidores y
usuarios) de conformidad con lo dispuesto en el art 1093 donde define al contrato de consumo. De tal
forma para establecer la aplicación de las disposiciones de los contratos de consumo se hace necesario
establecer si el cliente es persona física o jurídica que adquiere o utiliza en forma gratuita u onerosa
bienes o servicios (bancarios) como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social..
la clave reposa entonces en la finalidad de la adquisición o utilización del bien o servicio.

PUBLICIDAD

ART. 1385 Los anuncios del banco deben contener en forma clara, concisa y con un ejemplo
representativo, información sobre las operaciones que se proponen. En particular deben especificar:
a) los montos mínimos y máximos de las operaciones individualmente consideradas;
b) la tasa de interés y si es fija o variable;
c) las tarifas por gastos y comisiones, con indicación de los supuestos y la periodicidad de su aplicación;
d) el costo financiero total en las operaciones de crédito;
e) la existencia de eventuales servicios accesorios para el otorgamiento del crédito o la aceptación de la
inversión y los costos relativos a tales servicios;
f) la duración propuesta del contrato.

En los contratos con consumidores se advierte una mayor exigencia para el proveedor bancario respecto
de la fórmula general del artículo 1379, última parte, en tanto el art 1385 establece que la publicidad de las
operaciones bancarias debe ser clara, concisa y con un ejemplo representativo. De modo específico deben
consignarse los datos que permitan apreciar las condiciones económicas de créditos e inversiones, la
duración del contrato y subordinación a otros contratos.

El art 1385 se complementa con otras exigencias:

a) Facilita una proyección sobre las posibilidades potenciales del interesado, sin que quepa
disociarlas de su capacidad de repago.
b) c) y d) Contribuyen a la representación consciente del consumidor de la ventaja o esfuerzo
patrimonial que implica acceder a la operación que se propone.

e) Establece obligación de informar sobre la exigencia de contraer compromisos adicionales por la


accesoriedad funcional prevista para acceder a la operación que se propone da certeza sobre el real
alcance del compromiso patrimonial que debe asumir el cliente.

f) Permite al cliente apreciar con mayor rigor por ejemplo el alcance de endeudamiento, vinculado a
otras variables de su desarrollo personal o laboral y ponderar el impacto en su economía doméstica.
FORMA

ART. 1386 El contrato debe ser redactado por escrito en instrumentos que permitan al consumidor:

a) obtener una copia;

b) conservar la información que le sea entregada por el banco;

c) acceder a la información por un período de tiempo adecuado a la naturaleza del contrato;

d) reproducir la información archivada.

OBLIGACIONES PRE-CONTRACTUALES

ART. 1387 Antes de vincular contractualmente al consumidor, el banco debe proveer información
suficiente para que el cliente pueda confrontar las distintas ofertas de crédito existentes en el sistema,
publicadas por el Banco Central de la República Argentina.
Si el banco rechaza una solicitud de crédito por la información negativa registrada en una base de datos,
debe informar al consumidor en forma inmediata y gratuita el resultado de la consulta y la fuente de donde
la obtuvo.

Son relativas a los deberes de información dispuestos con carácter general en el art 1382.

La obligación de proveer información suficiente para confrontar las distintas ofertas de crédito existentes
en el sistema, no debe conducir a la comparación de bienes o servicios de naturaleza tal que conduzcan a
error al consumidor (art 1101 inc b); por lo tanto, la remisión a la información provista por el BCRA puede
satisfacer la exigencia de este artículo, en condiciones de objetividad suficiente.

La previsión descripta, que inicialmente supone una carga operativa adicional para las entidades
bancarias, también posibilita la adquisición consiente y deliberada por parte del cliente.

Integrando el deber de información, el art 1387 admite que la denegación de crédito fundada en la
información negativa del consumidor, reflejada en una base de datos, es lícita y adecuada a las buenas
prácticas de la entidad bancaria en la administración de los recursos financieros que obtiene del público.
Nada obsta a su utilización, ya que no hay razón para que el consumidor no acceda a la información
negativa para facilitarle en su caso su regularización y, consecuentemente, el acceso al mercado del
crédito, contribuyendo también a las mejores prácticas en la etapa precontractual.

CONTENIDO

ART. 1388 Sin perjuicio de las condiciones establecidas para los contratos bancarios en general,
ninguna suma puede ser exigida al consumidor si no se encuentra expresamente prevista en el contrato.
En ningún caso pueden cargarse comisiones o costos por servicios no prestados efectivamente.
Las cláusulas relativas a costos a cargo del consumidor que no están incluidas o que están incluidas
incorrectamente en el costo financiero total publicitado o incorporado al documento contractual, se tienen
por no escritas.

Establece límites a los costos contractuales. Se trata de una fórmula adecuada para esclarecer al
consumidor de modo suficiente, otorgándose de tal forma coherencia con la imposibilidad de declarar la
abusividad de las cláusulas relativas a la relación entre el precio y el bien o servicio procurado para lo cual
es menester contar con una base sólida de determinación y valuación del costo de la prestación que da el
banco.
INFORMACIÓN

ART. 1389 Información en contratos de crédito. Son nulos los contratos de crédito que no contienen
información relativa al tipo y partes del contrato, el importe total del financiamiento, el costo financiero total
y las condiciones de desembolso y reembolso.

Se tratan de condiciones esenciales para el conocimiento del consumidor, en tanto le permiten conocer las
reglas aplicables al contrato, según sea nominado o innominado y la determinación del objeto contractual.
También exige identificar claramente los legitimados activos y pasivos de las obligaciones asociadas a la
prestación; el nivel de endeudamiento que asume el cliente y su costo. Finalmente los requisitos o
exigencias para acceder a la prestación efectiva, concretamente al desembolso y al reembolso, como
asimismo a la identificación precisa de las partes del contrato tienen una utilidad práctica relevante, en un
sector económico donde las transmisiones de activos ente entidades es frecuente, como también lo son
las precalificaciones crediticias, advertidos que como regla general el pago anterior al vencimiento del
plazo, esto es ejerciendo el derecho al reembolso anticipado, no da derecho a exigir descuentos.

CONTRATOS EN PARTICULAR
DEPÓSITO BANCARIO
DEPÓSITO EN DINERO

ART. 1390 Hay depósito de dinero cuando el depositante transfiere la propiedad al banco depositario,
quien tiene la obligación de restituirlo en la moneda de la misma especie, a simple requerimiento del
depositante, o al vencimiento del término o del preaviso convencionalmente previsto.

En le depósito en dinero el depositante transfiere la propiedad al banco depositario, quien debe restituirlo
en la moneda de la misma especia. La formulación da certeza, en tanto lo distingue de otros contratos
nominados (depósito irregular o mutuo), dado que aun guardando notables similitudes con éstos, reconoce
también marcadas diferencias. En el depósito irregular, que se presume oneroso, el depositante debe
remuneración, y si se pacta la gratuidad debe reembolsar al depositario los gastos razonables en que
incurra para la custodia y restitución. Por el contrario en el depósito bancario la regla es que la
remuneración la debe el depositario.

En el depósito, el plazo está fijado a favor del depositante, mientras que en el mutuo el plazo está fijado a
favor del mutuario. Por su parte, en los depósitos a plazo y/o remunerados, el plazo también está fijado a
favor del depositante, ya que peude exigir la inmediata devolución resignando la remuneración; en cambio,
en el mutuo, si se ha fijado plazo, éste es a favor del mutuario (depositario), quien puede oponerse a la
restitución hasta el vencimiento.

En el depósito bancario subsiste la obligación de restituir en la moneda de la misma especie depositada (a


diferencia del art 765).

DEPÓSITO A LA VISTA

ART. 1391 El depósito a la vista debe estar representado en un documento material o electrónico que
refleje fielmente los movimientos y el saldo de la cuenta del cliente.
El banco puede dejar sin efecto la constancia por él realizada que no corresponda a esa cuenta.
Si el depósito está a nombre de dos o más personas, cualquiera de ellas puede disponerlo, aun en caso
de muerte de una, excepto que se haya convenido lo contrario.

La obligación nuclear del banco se corresponde con la del depósito bancario; esto es, la devolución del
dinero recibido en el mismo tipo de moneda de la imposición, a simple requerimiento del depositante.
La entrega del depósito realizado por dos o más personas puede ser cumplida con cualquiera de ellas, aún
en caso de muerte de alguna de ellas, excepto que se haya convenido lo contrario, receptando de esta
forma la modalidad más difundida en el sistema bancario de “las cuentas a la orden recíproca”.

Siendo que, como sucede en materia contractual, se trata de una norma supletoria de la voluntad de las
partes, las entidades financieras siguen por regla los criterios fijados a su tiempo por el BCRA, respecto de
la legitimación para requerir la restitución total o parcial de lo depositado a sus depositarios.

DEPÓSITO A PLAZO

ART. 1392 El depósito a plazo otorga al depositante el derecho a una remuneración si no retira la suma
depositada antes del término o del preaviso convenidos.
El banco debe extender un certificado transferible por endoso, excepto que se haya pactado lo contrario,
en cuyo caso la transmisión sólo puede realizarse a través del contrato de cesión de derechos.

El depósito a plazo, también denominado a término, está asociado a una finalidad lucrativa.

Lo que las partes incorporan de modo explícito al contrato de depósito irregular es el plazo para la
restitución o, si se quiere, “el preaviso convenido anticipadamente”. En otros términos, en los depósitos a
plazo fijo, el reembolso queda diferido hasta el vencimiento del plazo pactado, o hasta el requerimiento
explícito del depositante quien resigna en este supuesto la retribución.

Siguiendo a la ley 20663, el artículo establece que el banco debe extender un certificado transmisible por
endoso, excepto que se haya pactado en contrario, en cuyo caso la transmisión sólo puede realizarse a
través del contrato de cesión de derechos.

Se ha modificado el criterio tradicional según el cual el depósito intransferible constituye la forma


generalizada, en la que sólo el o los titulares pueden retirar los fondos al vencimiento. Se facilita, así, la
negociabilidad de la inversión.

En cuanto a los documentos que se utilicen para la extracción, deben reunir las características propias de
un recibo, que puede estar inserto en el mismo formulario.

CUENTA CORRIENTE BANCARIA


(Borda analiza los 15 artículos de cuenta corriente (1393-1409) en un solo texto, mezclados y en su
mayoría sin dar explicación, en el resumen se respetó el orden del programa, o sea, del código pero hay
que entender que artículos salteados en realidad hablan de un mismo tema).

DEFINICIÓN

ART. 1393 La cuenta corriente bancaria es el contrato por el cual el banco se compromete a inscribir
diariamente, y por su orden, los créditos y débitos, de modo de mantener un saldo actualizado y en
disponibilidad del cuentacorrentista y, en su caso, a prestar un servicio de caja.

En la cuenta corriente, aunque reconocida especia del depósito bancario, se registran deudas y créditos
recíprocos entre el banco y el titular, que se compensan, dando lugar a un sado exigible por una u otra
parte, según su signo.

Así, en el contrato de cuenta corriente bancaria se combinan relaciones jurídicas que surgen de relaciones
plurales, con especial referencia a las que el banco (con los límites estipulados) realiza por cuenta y orden
del cliente.

A ellos se refiere el ART. 1394 Otros servicios. El banco debe prestar los demás servicios relacionados
con la cuenta que resulten de la convención, de las reglamentaciones, o de los usos y prácticas.
Del art 1393 también se desprende la circunstancia de que el “servicio de caja” que deben prestar los
bancos, ya no podrá ser identificado indefectiblemente con el servicio de cheque. De tal forma, no existirá
desnaturalización de la cuenta si no se incorpora ese servicio. El banco, si el servicio de cheques se
encuentra incluido en el contrato debe entregar los formularios correspondientes al cuentacorrentista (art
1397 ver luego en Cheques).

Texto sobre Saldo Deudor:

Los saldos podrán surgir por los depósitos y remesas de dinero efectuados por el cuentacorrentista, o a
instancias de éste y por los créditos otorgados por el banco para que el cuentacorrentista disponga de
ellos por este medio, detallando los créditos y débitos. Es decir, está compuesta por créditos y débitos,
incluyendo los créditos contra terceros (arts 1395 y 1402).

La determinación del saldo deudor son aspectos que merecen vincularse (art 1393, 1403 y 1406), ya que
siguiendo un secuencia lógica el primer aspecto está sustancialmente vinculado al funcionamiento de la
cuenta y el segundo como consecuencia de su cierre.

Ahora bien la determinación diaria del saldo representa una posición deudora, acreedora o neutra del
cuentacorrentista respecto del banco. Ese saldo puede exigido por éste o por aquél, según el caso, de
acuerdo a los términos del contrato.

El saldo deudor del cuentacorrentista puede además habilitar su ejecución. Es allí que se relacionan la
determinación del saldo (art 1393), su notificación (art 1403), el cierre de la cuenta (art 1404) y el
procedimiento para la ejecución del saldo deudor (art 1406). Ya que, una vez determinado el saldo deudor
es posible demandar su pago o procurarlo mediante su ejecución.

CRÉDITOS Y DÉBITOS

ART. 1395 Con sujeción a los pactos, los usos y la reglamentación:


a) se acreditan en la cuenta los depósitos y remesas de dinero, el producto de la cobranza de títulos
valores y los créditos otorgados por el banco para que el cuentacorrentista disponga de ellos;
b) se debitan de la cuenta los retiros que haga el cuentacorrentista, los pagos o remesas que haga el
banco por instrucciones de aquél, las comisiones, gastos e impuestos relativos a la cuenta y los cargos
contra el cuentacorrentista que resulten de otros negocios que pueda tener con el banco. Los débitos
pueden realizarse en descubierto.

Descubierto significa que los débitos sean transitoriamente atendidos con recursos del banco sin provisón
previa del cuentacorrentista.

INTRUMENTACIÓN

ART. 1396 Los créditos y débitos pueden efectuarse y las cuentas pueden ser llevadas por medios
mecánicos, electrónicos, de computación u otros en las condiciones que establezca la reglamentación, la
que debe determinar también la posibilidad de conexiones de redes en tiempo real y otras que sean
pertinentes de acuerdo con los medios técnicos disponibles, en orden a la celeridad y seguridad de las
transacciones.

CHEQUES

ART. 1397 Si el contrato incluye el servicio de cheques, el banco debe entregar al cuentacorrentista, a
su solicitud, los formularios correspondientes.
INTERESES

ART. 1398 El saldo deudor de la cuenta corriente genera intereses, que se capitalizan trimestralmente,
excepto que lo contrario resulte de la reglamentación, de la convención o de los usos. Las partes pueden
convenir que el saldo acreedor de la cuenta corriente genere intereses capitalizables en los períodos y a la
tasa que libremente pacten.

SOLIDARIDAD

ART. 1399 En las cuentas a nombre de dos o más personas los titulares son solidariamente
responsables frente al banco por los saldos que arrojen.

Los cotitulares son acreedores del banco, y recíprocamente son deudores solidarios, por lo que el banco
puede exigirle la totalidad a cualquiera de ellos.

PROPIEDAD

ART. 1400 Excepto prueba en contrario, se presume que la propiedad de los fondos existentes en la
cuenta abierta, conjunta o indistintamente, a nombre de más de una persona pertenece a los titulares por
partes iguales.

Esto es importante en caso de un tercero pretenda embargar. La propiedad es en partes iguales.

CRÉDITOS O VALORES CONTRA TERCEROS

ART. 1402 Los créditos o títulos valores recibidos al cobro por el banco se asientan en la cuenta una vez
hechos efectivos. Si el banco lo asienta antes en la cuenta, puede excluir de la cuenta su valor mientras no
haya percibido efectivamente el cobro.

RESÚMENES

ART. 1403 Excepto que resulten plazos distintos de las reglamentaciones, de la convención o de los
usos:
a) el banco debe remitir al cuentacorrentista dentro de los ocho días de finalizado cada mes, un extracto
de los movimientos de cuenta y los saldos que resultan de cada crédito y débito;
b) el resumen se presume aceptado si el cuentacorrentista no lo observa dentro de los diez días de su
recepción o alega no haberlo recibido, pero deja transcurrir treinta días desde el vencimiento del plazo en
que el banco debe enviarlo, sin reclamarlo.
Las comunicaciones previstas en este artículo deben efectuarse en la forma que disponga la
reglamentación, que puede considerar la utilización de medios mecánicos, electrónicos, de computación u
otros.

Con esta normativa, en forma precisa se impone a la entidad el envío al cuentacorrentista (dentro de los
ocho días de finalizado cada mes) de un extracto de cuenta, en el cual deben indicarse los movimientos de
la misma y saldos.

La norma presupone su aceptación en dos supuestos: por un lado ante la falta de observación por parte
del cliente dentro de los diez días de su recepción. Por otro lado, si alegara no haberla recibido, pero
hubiera dejado transcurrir 30 días desde el vencimiento del plazo que el banco debió enviarlo sin haberlo
reclamado.

Ahora, si el cuentacorrentista acepta el resumen, igual puede observarlo por errores de cálculo y
registración (acción de rectificación) dentro del plazo de caducidad de un año de recibido; pero si lo
aceptó, ya no pude observar cuestiones sustanciales, como la procedencia o no de partidas incluidas
(acción de revisión). En cambio, si lo observó, sí puede plantear la acción de revisión dentro del plazo de
dos años, computados desde que se conoció o pudo conocer el vicio del acto.

CUENTAS

ART. 1404 Cierre de cuenta. La cuenta corriente se cierra:

a) por decisión unilateral de cualquiera de las partes, previo aviso con una anticipación de diez días,
excepto pacto en contrario;

b) por quiebra, muerte o incapacidad del cuentacorrentista;

c) por revocación de la autorización para funcionar, quiebra o liquidación del banco;

d) por las demás causales que surjan de la reglamentación o de la convención.

ART. 1405 Compensación de saldos. Cuando el banco cierre más de una cuenta de un mismo titular,
debe compensar sus saldos hasta su concurrencia, aunque sean expresados en distintas monedas.

EJECUCIÓN DE SALDOS

ART. 1406 Producido el cierre de una cuenta, e informado el cuentacorrentista, si el banco está
autorizado a operar en la República puede emitir un título con eficacia ejecutiva. El documento debe ser
firmado por dos personas, apoderadas del banco mediante escritura pública, en el que se debe indicar:
a) el día de cierre de la cuenta;
b) el saldo a dicha fecha;
c) el medio por el que ambas circunstancias fueron comunicadas al cuentacorrentista.

El banco es responsable por el perjuicio causado por la emisión o utilización indebida de dicho título.

Se crea así un título con eficacia ejecutiva, autónomo que se basta a sí mismo y que debe ser emitido en
ocasión de la clausura de la cuenta corriente, que es cuando debe determinarse el saldo.

Con esta disposición, la cuenta corriente bancaria puede ser legítimamente utilizada para ejecutar los
saldos deudores que resulten de otras relaciones que el banco se encuentre autorizado a debitar por
haberlo convenido así con el cliente, siempre que no se contraríen otras disposiciones legales o
reglamentarias.

GARANTÍAS

ART. 1407 El saldo deudor de la cuenta corriente puede ser garantizado con hipoteca, prenda, fianza o
cualquier otra clase de garantía.

PRÉSTAMO Y DESCUENTO BANCARIO


ART. 1408 Préstamo bancario. El préstamo bancario es el contrato por el cual el banco se compromete
a entregar una suma de dinero obligándose el prestatario a su devolución y al pago de los intereses en la
moneda de la misma especie, conforme con lo pactado.

La fórmula alcanza una a una amplísima variedad de modalidades de financiamiento bancario. Por su
amplitud y la libertad de contratación consagrada en el art 958, las cuestiones relativas a las condiciones,
plazos e intereses, quedan sujetas a los términos de la convención en tanto se trata de un contrato
nominado sin prejuicio de su integración.

Trtándose de dar sumas de dinero resultan aplicables las disposiciones relativas a ellas. Si los depósitos
deben restituirse en la moneda de imposición lo mismo debe aplicarse al préstamo bancario. La restitución
en la moneda de la misma especie es además una obligación explícita, extendida al pago de los intereses,
tal como también sucede en el contrato de mutuo en general.

ART. 1409 Descuento bancario. El contrato de descuento bancario obliga al titular de un crédito contra
terceros a cederlo a un banco, y a éste a anticiparle el importe del crédito, en la moneda de la misma
especie, conforme con lo pactado.
El banco tiene derecho a la restitución de las sumas anticipadas, aunque el descuento tenga lugar
mediante endoso de letras de cambio, pagarés o cheques y haya ejercido contra el tercero los derechos y
acciones derivados del título.

Respecto del primer párrafo, es razonable que de tal anticipo se deduzcan los intereses correspondientes,
tal como lo expresan los fundamentos de la comisión redactora del CCyC.

Sobre el segundo párrafo del art 1409 resulta que el banco otorga un préstamo cobrando anticipadamente
los intereses, y el cliente le transfiere un crédito suyo contra un tercero, permitiéndole al banco recuperar
directamente la suma entregada. En su defecto, el deudor debe devolver el anticipo, en tanto el banco
tiene el derecho a la restitución, aunque el descuento haya operado mediante el modo de letra de cambio,
pagaré o cheque y ejercido contra el tercero los derechos y acciones derivadas del título, sin resultado
positivo.

APERTURA DE CRÉDITO
DEFINICIÓN

ART. 1410 En la apertura de crédito, el banco se obliga, a cambio de una remuneración en la moneda
de la misma especie de la obligación principal, conforme con lo pactado, a mantener a disposición de otra
persona un crédito de dinero, dentro del límite acordado y por un tiempo fijo o indeterminado; si no se
expresa la duración de la disponibilidad, se considera de plazo indeterminado.

Se trata de un contrato definitivo que habilita al cliente a disponer de recursos dinerarios que serán
provistos por el banco a requerimiento de aquél en las condiciones previstas al tiempo de la celebración
del contrato.

El monto dinerario disponible se encuentra dentro del límite previsto en el contrato, siendo en
consecuencia determinada la suma, aunque determinable la efectivamente utilizable por el cliente según
su requerimiento.

DISPONIBILIDAD

ART. 1411 Disponibilidad. La utilización del crédito hasta el límite acordado extingue la obligación del
banco, excepto que se pacte que los reembolsos efectuados por el acreditado sean disponibles durante la
vigencia del contrato o hasta el preaviso de vencimiento.

El art 1411 hace referencia a la extensión temporal y el art 1412 a la extensión material de la
disponibilidad.

La disponibilidad puede acordarse por un tiempo fijo, durante el cual el banco se obliga a favor de su
cliente y éste puede solicitar el o los desembolsos hasta el límite acordado; o bien, sin indicación de
tiempo preciso o con indicación que lo es por tiempo indeterminado. De la redacción del artículo nada
obsta a que la extensión del plazo de utilización de la disponibilidad pueda armonizarse con las
condiciones de reembolso.

La disponibilidad se extiende hasta el límite monetario acordado; representa el límite de la obligación del
banco acreditante que se concreta por caso con la entrega de dinero o incluso con la acreditación en
cuenta del acreditado, por ejemplo, atendiendo descubiertos de cuenta corriente. La disponibilidad puede
ser simple en cuyo caso con la utilización de los fondos se agota para el acreditado la disponibilidad y cesa
en consecuencia la obligación del banco.

ART. 1412 Carácter de la disponibilidad. La disponibilidad no puede ser invocada por terceros, no es
embargable, ni puede ser utilizada para compensar cualquier otra obligación del acreditado.

La disponibilidad constituye un derecho patrimonial del acreditado y como tal –valga la redundancia-
disponible, por lo que –en teoría- podría sostenerse que puede ser invocada por los terceros con un
interés legítimo y que puede ser objeto de medidas cautelares o de ejecución, o incluso utilizada para
compensar cualquier otra obligación del acreditado. Sin embargo el artículo 1412 es categórico, nada de
esto puede suceder. Es que la disponibilidad no se convierte en una acreditación si no es decidida por la
declaración de voluntad del acreditado, en tanto aquella concreta incorporación al patrimonio del
acreditado está sujeta a una condición suspensiva e incluso sólo a él le está autorizado tomar las medidas
conservativas.

SERVICIO CAJA DE SEGURIDAD


OBLIGACIONES A CARGO DE LAS PARTES

ART. 1413 Obligaciones a cargo de las partes. El prestador de una caja de seguridad responde frente al
usuario por la idoneidad de la custodia de los locales, la integridad de las cajas y el contenido de ellas,
conforme con lo pactado y las expectativas creadas en el usuario. No responde por caso fortuito externo a
su actividad, ni por vicio propio de las cosas guardadas.

De este artículo se desprende la caracterización de este contrato a partir del deber de responder.

LIMITES

ART. 1414 Límites. La cláusula que exime de responsabilidad al prestador se tiene por no escrita. Es
válida la cláusula de limitación de la responsabilidad del prestador hasta un monto máximo sólo si el
usuario es debidamente informado y el límite no importa una desnaturalización de las obligaciones del
prestador.

La cláusula de exoneración total de responsabilidad del contrato carece, en consecuencia, de validez, ya


que ella importa el incumplimiento de una obligación esencial (la custodia) a cargo del banco. Esta
prestación es única y se traduce en una guarda tendiente a impedir que la caja sea abierta por quien no
está autorizado a hacerlo.

PRUEBA

ART. 1415 Prueba de contenido. La prueba del contenido de la caja de seguridad puede hacerse por
cualquier medio.

Contribuye a la determinación de la causalidad a nivel de autoría y a la determinación del daño. Sucede


que ante el incumplimiento de este tipo de obligación el banco deberá demostrar la existencia del caso
fortuito externo a su actividad o que la cosa fue afectada por un vicio propio para liberarse.

No obstante, dada la hipótesis de que la caja de seguridad sea violada y se sustraigan los bienes allí
guardados, es preciso la verificación del contenido y sucesivamente, la determinación de su valor.

De tal modo le queda al cliente acreditar la existencia misma de los bienes depositados en la caja,
asignándoles un valor. El tema constituye una cuestión central para que las controversias que se derivan
del siniestro no se vean agravadas por pretensiones resarcitorias sin respaldo. La amplitud probatoria
alcanza a las presunciones y los indicios, lo que es lógico porque es prácticamente imposible que exista
prueba directa de lo que el usuario ha guardado en la caja de seguridad.
USUARIOS

ART. 1416 Pluralidad de usuarios. Si los usuarios son dos o más personas, cualquiera de ellas,
indistintamente, tiene derecho a acceder a la caja.

RETIROS

ART. 1417 Retiro de los efectos. Vencido el plazo o resuelto el contrato por falta de pago o por cualquier
otra causa convencionalmente prevista, el prestador debe dar a la otra parte aviso fehaciente del
vencimiento operado, con el apercibimiento de proceder, pasados treinta días del aviso, a la apertura
forzada de la caja ante escribano público. En su caso, el prestador debe notificar al usuario la realización
de la apertura forzada de la caja poniendo a su disposición su contenido, previo pago de lo adeudado, por
el plazo de tres meses; vencido dicho plazo y no habiéndose presentado el usuario, puede cobrar el precio
impago de los fondos hallados en la caja. En su defecto puede proceder a la venta de los efectos
necesarios para cubrir lo adeudado en la forma prevista por el artículo 2229, dando aviso al usuario. El
producido de la venta se aplica al pago de lo adeudado. Los bienes remanentes deben ser consignados
judicialmente por alguna de las vías previstas en este Código.

Prescribe un procedimiento pautado y razonable para la apertura y retiro de efectos, dado los supuestos
de que no se cuente con la participación del titular usuario del servicio.

CUSTODIA DE TÍTULOS
OBLIGACIONES

ART. 1418 Obligaciones a cargo de las partes. El banco que asume a cambio de una remuneración la
custodia de títulos en administración debe proceder a su guarda, gestionar el cobro de los intereses o los
dividendos y los reembolsos del capital por cuenta del depositante y, en general, proveer la tutela de los
derechos inherentes a los títulos.

La definición del contrato se da a partir de las obligaciones de ambas partes. De lo expuesto, surge q ue la
custodia de títulos se extiende al depósito y a la administración de títulos, salvo que convencionalmente se
limite al depósito simple. La custodia de títulos en administración por parte del banco implica una guarda
activa.

No obstante su caracterización como depósito regular, debe ponderarse la evolución del negocio
tradicional que ha sustituido la obligación fundamental de restituir la cosa por aquella de custodiarla en
forma activa. Se trata entonces de guardar la cosa, pero a la vez liberar al cliente de los riesgos de la
custodia y de las preocupaciones de una administración.

Se integra de tal forma, la obligación fundamental de custodia con la complementaria de administración-


que intensifica a la principal pero no la desnaturaliza-, por lo que no debe asimilarse al contrato de
servicios. De modo que le banco queda inhibido de utilizar para su uso propio los valores que se le han
confiado, salvo el supuesto del depósito irregular.

A propósito, conviene precisar que la custodia de títulos genera la obligación de administrarlos, o puede
ser al solo efecto de custodia, denominado simple, limitándose las obligaciones del depositario a la
conservación, la que se agota en la integridad material de los títulos depositados.

OMISIÓN

ART. 1419 Omisión de instrucciones. La omisión de instrucciones del depositante no libera al banco del
ejercicio de los derechos emergentes de los títulos.
Ello siempre que sea material y jurídicamente posible, y siempre que convencionalmente no se hubiese
restringido la actuación del banco para tal ejercicio.

AUTORIZACIÓN DEL BANCO

ART. 1420 Disposición. Autorización otorgada al banco. En el depósito de títulos valores es válida la
autorización otorgada al banco para disponer de ellos, obligándose a entregar otros del mismo género,
calidad y cantidad, cuando se hubiese convenido en forma expresa y las características de los títulos lo
permita. Si la restitución resulta de cumplimiento imposible, el banco debe cancelar la obligación con el
pago de una suma de dinero equivalente al valor de los títulos al momento en que debe hacerse la
devolución.

El contrato tiene por objeto mediato títulos valores, esto es documentos necesarios para ejercitar el
derecho literal que en ellos se consigna, por lo que no es necesario que se trate liminarmente de títulos
homogéneos. Sin embargo, la prerrogativa de ser utilizados por el banco disponiendo de ellos, no parece
viable a menos que se trate de títulos valores similares cuyas características de homogeneidad los hagan
jurídicamente fungibles, única forma posible de restituir títulos del mismo género, calidad y cantidad. El
objeto mediato del contrato, en rigor su contenido, es decisivo para habilitar la prerrogativa concedida al
banco.

El artículo es amplio en cuanto no contempla a cargo de quien pesa la remuneración, en tanto es posible
concebirla como una prestación destinada a favorecer al depositante con la custodia, conservación y
administración de los títulos, de modo que el banco debe devolverlos al cliente, quien continúa siendo
propietario de ellos; o bien resultar una prestación en beneficio del banco, quien puede disponer de los
títulos, en cuyo caso podrá concluirse que la remuneración, por la utilización, es a su cargo.

CONTRATO DE FACTORAJE

DEFINICIÓN

ART. 1421 Hay contrato de factoraje cuando una de las partes, denominada factor, se obliga a adquirir
por un precio en dinero determinado o determinable los créditos originados en el giro comercial de la otra,
denominada factoreado, pudiendo otorgar anticipo sobre tales créditos asumiendo o no los riesgos.

Al decir de Barreira Delfino es una operación relativamente moderna de financiamiento de cuentas por
cobrar y puede definirse como el negocio por el cual una empresa (generalmente entidad financiera)
conocida como factor, recibe del factoreado sus cuentas por cobrar, a cambio del crédito que se le otorga
a éste y que además puede acompañarse con el servicio de asistencia administrativo-financiera que es
prestado al cliente.

CARACTERES

 Es un contrato consensual, pues se perfecciona por el solo consentimiento de las partes.


 Es bilateral, pues ambas partes se obligan recíprocamente.
 Es oneroso, pues las ventajas que el contrato procura a una de las partes, le son concedida en
función de otra prestación que ésta se obliga a hacer.
 Es conmutativo, porque las ventajas y los beneficios de las partes son ciertos.
 Es formal, en razón de los recaudos que se le imponen y que necesariamente conllevan la
expresión por escrito.

Diferencia con la cesión de derechos

Si bien el factoraje surge como una variante de ella, la incorporación de elementos que surgieron de los
usos y costumbres, permite diferenciarlos. En el contrato de cesión el cedente busca ganar liquidez
cediendo a menor precio su crédito, mientras que en el factoraje los créditos o derechos se ceden a su
valor, descontándose comisiones o intereses.

Otra diferencia radica en la forma y el modo de la notificación al deudor cedido.

CLASES

De su propia operatoria y de lo dispuesto por el 1421, puede hablarse de un contrato de factoraje pro
solutum (factoring sin recurso), y un factoraje pro solvendo (factoraje con recurso).

En el primer caso la empresa de factoring asume el riesgo de la insolvencia y el riesgo de no cobro de la


deuda cedida, quedando el factor al margen de la disputa por el cobro, por lo que se lo puede equiparar a
la llamada “compraventa” de créditos.

En el caso de factoraje por solvendo, la empresa de factoring no asume el riesgo de la imposibilidad de


cobro, debiendo el factoreado asumir el riesgo de la operatoria o sea el incumplimiento de su cliente a las
obligaciones cedidas, lo que simplemente puede asimilarse a una operación de crédito, donde la cesión es
una suerte de garantía del recupero del adelanto de fondos efectuado al factoreado.

La mayoría de la doctrina sostiene (B comparte) que la asunción del riesgo no es un elemento esencial,
sino natural de este contrato, lo que así parece surgir de la definición del Código.

ART. 1423 Créditos que puede ceder el factoreado. Son válidas las cesiones globales de parte o todos
los créditos del factoreado, tanto los existentes como los futuros, siempre que estos últimos sean
determinables.

Esta norma habilita así otras dos alternativas del factoraje: que éste sea simplemente parcial o total.

En el primer supuesto, es el factor quien se reserva el derecho de seleccionar las facturas, créditos o los
clientes que aceptará del factoreado, operación que a su vez podrá ser con o sin recurso; esto es que el
factoreado garantice o no el cobro de esas facturas.

En el segundo supuesto, el factor o empresa de factoraje se compromete a absorber la totalidad de la


facturación del factoreado, situación en la que también pueden darse las dos alternativas vistas (con o sin
recurso) y que generalmente se trata de una operación que va vinculada a un servicio completo de
administración de cartera.

ELEMENTOS DEL CONTRATO

ART. 1424 El contrato debe incluir la relación de los derechos de crédito que se transmiten, la
identificación del factor y factoreado y los datos necesarios para identificar los documentos representativos
de los derechos de crédito, sus importes y sus fechas emisión y vencimiento o los elementos que permitan
su identificación cuando el factoraje es determinable.

Pone de relieve la necesidad de precisar el objeto del contrato, al imponer ese principio de especialidad
mediante la exigencia de proceder en el contrato a la identificación de todos los documentos
representativos de los derechos cedidos, su importe, fecha de emisión y vencimiento.

También, en el caso de un factoraje con extensión en el tiempo y por ende de cesión de facturas o créditos
futuros, al no poder identificarse los documentos que en ese futuro se emitirán por las operaciones del
factoreado, se exige la determinación de los elementos que faciliten la identificación de los créditos que se
cederán en cumplimiento del contrato.
EFECTOS

ART. 1425 El documento contractual es título suficiente de transmisión de los derechos cedidos.

Este principio de especialidad que se refleja en la necesidad de identificar los documentos representativos
de los derechos de crédito, sus importes y sus fechas de emisión y vencimiento o los elementos que
permitan su identificación , importan una diferencia con el contrato de cesión, el cual exige la forma escrita
para cada oportunidad de ocurrir la cesión.

GARANTÍAS

ART. 1426 Las garantías reales y personales y la retención anticipada de un porcentaje del crédito
cedido para garantizar su cobrabilidad o aforo son válidos y subsisten hasta la extinción de las
obligaciones del factoreado.

Esta norma es la que ha dado pie a la distinción según si el factoraje se hace con recurso o sin recurso.

Esta disposición abre la posibilidad de que ese “recurso”, esa asunción de riesgo no sea solo personal,
sino por medio de garantías específicas como las reales de prenda, hipoteca.

Dado que se trata de un factoring con recurso, las obligaciones concluirán, más allá del término que se
haya fijado al contrato, cuando se haya concluido con el cobro de todos los créditos, facturas o
documentos cedidos.

IMPOSIBILIDAD DE COBRO

ART. 1427 Cuando en el cobro del derecho de crédito cedido no sea posible por una razón que tenga
su causa en el acto jurídico que le dio origen, el factoreado responde por la pérdida de valor de los
derechos del crédito cedido, aun cuando el factoraje se haya celebrado sin garantía o recurso.

Se trata así del clásico principio de Ulpiano del alterum non laedere, que impone el deber de prevención
del daño, de evitar todo daño y de adoptar toda medida razonable para evitar que se produzca un daño.

En los contratos (previsibilidad contractual) se debe responder por todas las consecuencias que las partes
pudieron haber previsto al momento de su celebración (art 1728).

NOTIFICACIÓN

ART. 1428 La transmisión de los derechos del crédito cedido debe ser notificada al deudor cedido por
cualquier medio que evidencia razonablemente la recepción por parte de éste.

La norma fija la natural obligación de notificación al deudor cedido de modo tal de cerrar el circuito
operativo, evitando que éste cancele su obligación abonando directamente al factoreado y afectando el
principal interés del factor o empresa de factoraje.

Debe ser notificada al deudor cedido para ser oponible a todo tercero a la relación ya que de no ocurrir
ello, los pagos hechos por el deudor al factoreado tendrán efecto liberatorio pata él, más allá dela
responsabilidad del factoreado.

Esta puede efectuarse por el factoreado, por el factor o empresa de factoraje y conforma una rudimentaria
forma de publicidad. Aquí vemos otra diferencia con el contrato de cesión ya que en este se debe realizar
mediante instrumento público o privado de fecha cierta.
OTROS CONTRATOS BANCARIOS

TARJETA DE CRÉDITO

CAPITULO I
Del sistema de la Tarjeta de Crédito
ARTICULO 1° — Se entiende por sistema de Tarjeta de Crédito al conjunto complejo y sistematizado de
contratos individuales cuya finalidad es:
a) Posibilitar al usuario efectuar operaciones de compra o locación de bienes o servicios u obras, obtener
préstamos y anticipos de dinero del sistema, en los comercios e instituciones adheridos.
b) Diferir para el titular responsable el pago o las devoluciones a fecha pactada o financiarlo conforme
alguna de las modalidades establecidas en el contrato.
c) Abonar a los proveedores de bienes o servicios los consumos del usuario en los términos pactados.
CAPITULO IV
Del contrato de emisión de Tarjeta de Crédito
ARTICULO 6° — Contenido del contrato de emisión de Tarjeta de Crédito. El contrato de emisión de
Tarjeta de Crédito debe contener los siguientes requisitos:
a) Plazo de vigencia especificando comienzo y cese de la relación (plazo de vigencia de la tarjeta).
b) Plazo para el pago de las obligaciones por parte del titular.
c) Porcentual de montos mínimos de pago conforme a las operaciones efectuadas.
d) Montos máximos de compras o locaciones, obras o retiros de dinero mensuales autorizados.
e) Tasas de intereses compensatorios o financieros.
f) Tasa de intereses punitorios.
g) Fecha de cierre contable de operaciones.
h) Tipo y monto de cargos administrativos o de permanencia en el sistema (discriminados por tipo,
emisión, renovación, envío y confección de resúmenes, cargos por tarjetas adicionales para usuarios
autorizados, costos de financiación desde la fecha de cada operación, o desde el vencimiento del resumen
mensual actual o desde el cierre contable de las operaciones hasta la fecha de vencimiento del resumen
mensual actual, hasta el vencimiento del pago del resumen mensual, consultas de estado de cuenta, entre
otros).
i) Procedimiento y responsabilidades en caso de pérdida o sustracción de tarjetas.
j) Importes o tasas por seguros de vida o por cobertura de consumos en caso de pérdida o sustracción de
tarjetas.
k) Firma del titular y de personal apoderado de la empresa emisora.
1) Las comisiones fijas o variables que se cobren al titular por el retiro de dinero en efectivo.
m) Consecuencias de la mora.
n) Una declaración en el sentido que los cargos en que se haya incurrido con motivo del uso de la Tarjeta
de Crédito son debidos y deben ser abonados contra recepción de un resumen periódico correspondiente
a dicha tarjeta.
h) Causales de suspensión, resolución y/o anulación del contrato de Tarjeta de Crédito.
(Nota Infoleg: Frase observada en el inciso k), por art. 1° del Decreto N° 15/99 B.O. 14/1/99, pero
confirmada por Mensaje del Senado de fecha 1/9/99 B.O. 24/9/99).
ARTICULO 7° — Redacción del contrato de emisión de Tarjeta de Crédito. El contrato de emisión de
Tarjeta de Crédito deberá reunir las siguientes condiciones:
a) Redactado en ejemplares de un mismo tenor para el emisor, para el titular, para el eventual fiador
personal del titular y para el adherente o usuario autorizado que tenga responsabilidades frente al emisor o
los proveedores.
b) El contrato deberá redactarse claramente y con tipografía fácilmente legible a simple vista.
c) Que las cláusulas que generen responsabilidad para el titular adherente estén redactadas mediante el
empleo de caracteres destacados o subrayados.
d) Que los contratos tipo que utilice el emisor estén debidamente autorizados y registrados por la autoridad
de aplicación.
(Nota Infoleg: Inciso d) observado por art. 2° del Decreto N° 15/99 B.O. 14/1/99, pero confirmado por
Mensaje del Senado de fecha 1/9/99 B.O. 24/9/99).
ARTICULO 8° — Perfeccionamiento de la relación contractual. El contrato de Tarjeta de Crédito entre el
emisor y el titular queda perfeccionado sólo cuando se firma el mismo, se emitan las respectivas tarjetas y
el titular las reciba de conformidad.
El emisor deberá entregar tantas copias del contrato como partes intervengan en el mismo.
ARTICULO 9° — Solicitud. La solicitud de la emisión de la Tarjeta de Crédito, de sus adicionales y la firma
del codeudor o fiador no generan responsabilidad alguna para el solicitante, ni perfeccionan la relación
contractual.
ARTICULO 10. — Prórroga automática de los contratos. Será facultativa la prórroga automática de los
contratos de Tarjeta de Crédito entre emisor y titular. Si se hubiese pactado la renovación automática el
usuario podrá dejarla sin efecto comunicando su decisión por medio fehaciente con treinta (30) días de
antelación. El emisor deberá notificar al titular en los tres últimos resúmenes anteriores al vencimiento de
la relación contractual la fecha en que opera el mismo.
ARTICULO 11. — Conclusión o resolución de la relación contractual. Concluye la relación contractual
cuando:
a) No se opera la recepción de las Tarjetas de Crédito renovadas por parte del titular.
b) El titular comunica su voluntad en cualquier momento por medio fehaciente.
ARTICULO 12. — Conclusión parcial de la relación contractual o cancelación de extensiones a adherentes
u otros usuarios autorizados. La conclusión puede ser parcial respecto de los adicionales, extensiones o
autorizados por el titular, comunicada por este último por medio fehaciente.
CAJERO AUTOMÁTICO
(No es de Borda)
El contrato de cajero automático celebrado entre un banco y una persona física o jurídica, tiene por objeto
la realización de diversas operaciones sobre cuentas bancarias (caja de ahorro o cuenta corriente), tales
como depósitos, extracciones, transferencias, pago de servicios, consultas de saldos, mensajes al banco,
y sobre cuentas de crédito, como adelanto de dinero en efectivo, pago de resúmenes. El banco tendrá la
obligación de mantener el servicio y la persona se obligará a pagar una comisión en dinero. De esta
forma esta última, puede acceder a operar en una cuenta bancaria sin limitaciones de horario de atención
al público, por medio de un instrumento magnético.
Se han habilitado estos cajeros automáticos para dos operatorias relacionadas con la masa de
asalariados. La primera tiene que ver con el pago de sueldos que evita a las empresas el desplazamiento
del dinero, y la segunda es utilizar la tarjeta del cajero como tarjeta de pago para que el trabajador al
transformarse en consumidor abone sus compras con la tarjeta. En esta lógica económica el dinero pasa
de una empresa a otra directamente, y el trabajador-consumidor pierde el dominio del dinero.
En este contexto, aparecieron los débitos bancarios automáticos por pagos de servicios, y logró mayor
difusión entre nosotros el servicio de cajero automático como producto de la tecnología informática, que
brinda al cliente agilidad y seguridad en las transacciones bancarias, evitando pérdidas de tiempo y
eliminando el riesgo de transportar dinero o de olvidar algún vencimiento, todo con la posibilidad de operar
en cualquier momento y lugar.

A la persona física o jurídica se llama Usuario o Cliente y es quien ha suscripto un contrato de adhesión
con la entidad bancaria quien actúa por derecho propio (en cuanto a la apertura de la cuenta bancaria) y
también como representante de la empresa que organiza y atiende el sistema de cajeros automáticos. El
contrato se comienza a ejecutar con la entrega de la tarjeta magnética.
El contrato de cajero automático es un contrato accesorio, es presupuesto necesario para su existencia
que se haya realizado la apertura de una cuenta corriente o caja de ahorro. Es además un contrato de
adhesión con cláusulas predispuestas.
No tiene este contrato designación expresa, ni tampoco regulación legal completa y unitaria en el
ordenamiento positivo, no obstante la autorización del Banco Central de la República Argentina por circular
A 845 para que las entidades financieras puedan instalar cajeros automáticos.

Obligaciones de la empresa Prestataria del Servicio de Cajero Automático:

El dador del servicio de cajero automático está obligado a mantenerlo disponible en forma ininterrumpida
durante las veinticuatro horas.
Como consecuencia, deberá procesar en forma inmediata todos los movimientos realizados por el usuario
en su cuenta, tales como pago de servicios, extracción de fondos, depósitos, etcétera.
Debe emitir periódicamente un resumen del estado de la cuenta sobre la cual opera el cajero, consignando
en forma individual las operaciones realizadas por él y las que se hicieron en forma personal por medio de
la caja del banco.
Está obligado a mantener en perfecto estado de funcionamiento las terminales del servicio, indicando, en
caso de desperfecto, cuál es el cajero más cercano. Asimismo, correrá con todos los gastos de reparación,
que deberá efectuar en un plazo mínimo.

También es obligación del prestador comunicar en forma fehaciente, y con una anticipación no menor a
treinta días, cualquier modificación que hiciere en el servicio que brinda, sea para incorporar o para
suprimir funciones.
Por último, deberá proceder a la inmediata cancelación del acceso al servicio cuando recibiere por parte
del usuario denuncia de robo o hurto de la tarjeta habilitante.

Obligaciones del Cliente o usuario:


Pagar periódicamente la comisión o el precio que se hubiere estipulado por la prestación del servicio.
También es obligación del cliente utilizar datos verdaderos y precisos al acceder al cajero automático,
respetando las indicaciones de éste y, en su caso, actualizar la información que haya perdido vigencia, sea
a través de aquél como en forma personal, según correspondiere.
Por último, el usuario está obligado a denunciar en forma inmediata la pérdida, robo o hurto de la tarjeta,
así como también su recupero.
Cláusulas del contrato de adhesión a tener en cuenta:
Encontramos cláusulas contractuales que fijan plazos muy amplios a partir de los cuales queda cancelada
la tarjeta denunciada como extraviada o hurtada, o aquellas en virtud de las que, en caso de divergencia
entre los registros del banco y los del cliente, se tienen por válidas las primeras.
Esto, en definitiva, no es más que otra consecuencia de un mal uso de los contratos por adhesión, pero
que no debería caracterizar a la prestación en estudio.
Por último, en palabras de Gherssi, sobre la innegable importancia del contrato de cajero automático:
Este negocio jurídico nace como consecuencia de la incesante búsqueda del hombre para el mejoramiento
de sus condiciones de vida, que en la especie se traduce en la simplificación de tareas generalmente
tediosas pero necesarias e impostergables, que así redunda en una mayor disponibilidad de tiempo y
seguridad en un mundo de vertiginosos cambios que no admiten distracciones.
También advertimos que no es ajeno al interés económico de empresas y organizaciones, en particular
bancarias, la implementación de esta nueva operatoria, ya que hoy más que nunca los servicios
financieros han ampliado los límites de su gestión, superando aquella función primaria y excluyente de
intermediar entre la oferta y la demanda de dinero.

CONTRATOS CELEBRADOS EN BOLSA O MERCADO DE COMERCIO

ART. 1429 Normas aplicables. Los contratos celebrados en una bolsa o mercado de comercio, de
valores o de productos, en tanto éstos sean autorizados y operen bajo contralor estatal, se rigen por las
normas dictadas por sus autoridades y aprobadas por el organismo de control. Estas normas pueden
prever la liquidación del contrato por diferencia; regular las operaciones y contratos derivados; fijar
garantías, márgenes y otras seguridades; establecer la determinación diaria o periódica de las posiciones
de las partes y su liquidación ante eventos como el concurso, la quiebra o la muerte de una de ellas, la
compensación y el establecimiento de un saldo neto de las operaciones entre las mismas partes y los
demás aspectos necesarios para su operatividad.

CUENTA CORRIENTE

DEFINICIÓN
ART. 1430 Cuenta corriente es el contrato por el cual dos partes se comprometen a inscribir en una
cuenta las remesas recíprocas que se efectúen y se obligan a no exigir ni disponer de los créditos
resultantes de ellas hasta el final de un período, a cuyo vencimiento se compensan, haciéndose exigible y
disponible el saldo que resulte.

Es un contrato que importa un acuerdo recíproco de concesión de crédito, por el cual las partes se difieren
los pagos y cobros de las respectivas remesas hasta los períodos pactados o hasta el fin del plazo
acordado para la cuenta.
Como consecuencia de lo expuesto el sentido de la cuenta es dejar diferido a una fecha posterior pactada
el cobro del saldo que surja por compensación; pudiendo las partes acordar qué remesas o qué tipo de
remesas se incluirán o excluirán de la cuenta.

La ventaja que genera este tipo de contratación es que ambas partes no tienen que mantener sumas
inmovilizadas y disponibles para aplicar a cada remesa, pudiendo destinar su dinero a otros menesteres.

También este contrato tiene la ventaja –para ambas partes- de que se simplifican los trámites contables y
administrativos, y los vencimientos, se evitan pagos parciales, hay economía de gastos y riesgos, y se
reduce todo a un pago único periódico o final.

Finalmente, como por definición el contrato genera créditos recíprocos, se satisfacen así disponibilidades o
indisponibilidades de efectivo para las necesidades propias y las ajenas de la otra parte.

-Caracteres: consensual, bilateral, oneroso, conmutativo, no formal, principal, nominado, pero la


característica más importante es que transforma el crédito que se incorpora a la cuenta corriente, pues
este pierde su individualidad y su exigibilidad.

En efecto, cada parte al efectuar una remesa, renuncia a su derecho de exigir el contravalor de tal remesa,
la que se incorpora a la cuenta corriente mientras ésta mantenga su vigencia. Al contabilizar la remesa en
la cuenta corriente se paraliza la exigibilidad natural del crédito nacido por la operación jurídica que ella
implica, quedando supeditado su cobro a las resultas de la operación de la cuenta en una suerte de pacto
de non petendo que no genera la novación del crédito emergente de la remesa, por lo que persistirán las
garantías personales y reales de los créditos anotados.
Ello así, los créditos o remesas incorporados a la cuenta corriente pierden esa autonomía propia y pasan a
ser simples asientos de la contabilidad de la cuenta corriente, para integrar la masa de remesas
acreditadas, las que no pueden ser objeto de liquidación individual, sino que conformarán –a través del
saldo final- uno obligación única.

CONTENIDO
Cualquier negocio jurídico entre las partes del cual surja una relación de crédito o débito entre ellas puede
constituir el contenido de la cuenta corriente.
Cada uno de esos créditos o débitos será una partida o asiento de la cuenta y cada uno de ellos constituye
la remesa de la que habla la definición del art 1430.

ART. 1431 Todos los créditos entre las partes resultantes de títulos valores o de relaciones
contractuales posteriores al contrato se comprenden en la cuenta corriente, excepto estipulación en
contrario. No pueden incorporarse a una cuenta corriente los créditos no compensables ni los ilíquidos o
litigiosos.

De lo expuesto por el artículo, advertimos que las partes pueden acordar en el contrato de cuenta corriente
qué remesas o qué tipo de remesas se incluirán o excluirán de la cuenta.

Tal como expresara la jurisprudencia puede partirse del principio de que en la duda, todas las prestaciones
y créditos valuables en dinero, es decir aptos para su compensación, son del dominio natural de la cuenta
corriente, pues de otro modo quedaría al solo arbitrio de una de las partes excluir de la cuenta las
remesas que mejor les pareciera.

Expresamente la norma citada prohíbe incorporar a una cuenta corriente los créditos no compensables
(del art 930), ni los créditos ilíquidos o litigiosos. De lo indicado por la norma y sujeto a la cláusula “salvo
encaje”, entendemos que los créditos dudosos pueden ser objeto de una remesa en la cuenta corriente.

PLAZOS
Si bien no se exige alguna en particular, es conveniente algún tipo de formalización escrita como garantía
de las partes y mayor seguridad de sus negocios, y en particular en razón del plazo de duración del
acuerdo o de los plazos de los períodos liquidables.
ART. 1432 Excepto convención o uso en contrario, se entiende que:
a) los períodos son trimestrales, computándose el primero desde la fecha de celebración del contrato;

Esto es en caso de que no se indique período de liquidación.


b) el contrato no tiene plazo determinado. En este caso cualquiera de las partes puede rescindirlo
otorgando un preaviso no menor a diez días a la otra por medio fehaciente, a cuyo vencimiento se produce
el cierre, la compensación y el saldo de la cuenta; pero éste no puede exigirse antes de la fecha en que
debe finalizar el período que se encuentra en curso al emitirse el preaviso;

c) si el contrato tiene plazo determinado, se renueva por tácita reconducción. Cualquiera de las partes
puede avisar con anticipación de diez días al vencimiento, su decisión de no continuarlo o el ejercicio del
derecho que se indica en el inciso b), parte final, de este artículo, después del vencimiento del plazo
original del contrato;

d) si el contrato continúa o se renueva después de un cierre, el saldo de la remesa anterior es considerado


la primera remesa del nuevo período, excepto que lo contrario resulte de una expresa manifestación de la
parte que lleva la cuenta contenida en la comunicación del resumen y saldo del período, o de la otra,
dentro del plazo del artículo 1438, primer párrafo.
INTERESES, COMISIONES Y GASTOS
Las remesas son débitos o créditos que generan los diferentes negocios jurídicos entre las partes de la
cuenta corriente (Ej compraventa), la remesa genera un crédito a favor del remitente que se asienta en la
cuenta corriente entre remitente y remitido. El asiento en la cuenta no hace nacer el crédito, sino que es
una consecuencia, un efecto de la negociación llevada a cabo.
Las remesas –dentro de la cuenta corriente- se consideran facultativas pues ninguna de las partes puede
obligar a la otra a que efectúe una remesa, sino sólo a que asiente o incluya en la cuenta la remesa
efectuada.

Las remesas que una de las partes efectúe, imputándolas expresamente a un determinado fin específico,
no integran –por ello- la operatoria de la cuenta corriente y no son susceptibles de ser compensadas con
las efectuadas en virtud de la cuenta corriente acordada.

ART. 1433 Excepto pacto en contrario, se entiende que:

a) las remesas devengan intereses a la tasa pactada o, en su defecto, a la tasa de uso y a falta de ésta a
la tasa legal;

b) el saldo se considera capital productivo de intereses, aplicándose la tasa según el inciso a);

Ahora bien si consideramos disposición permite la adición de intereses a las respectivas cuentas, y si a
ellos le agregamos que le saldo resultante también genera intereses, nos encontramos ante un supuesto
de anatocismo legalmente permitido, lo que así ha sido admitido.

c) las partes pueden convenir la capitalización de intereses en plazos inferiores al de un período;

d) se incluyen en la cuenta, como remesas, las comisiones y gastos vinculados a las operaciones
inscriptas.

CLÁSULA “SALVO ENCAJE”


ART. 1435 Excepto convención en contrario, la inclusión de un crédito contra un tercero en la cuenta
corriente, se entiende efectuada con la cláusula “salvo encaje”.
Si el crédito no es satisfecho a su vencimiento, o antes al hacerse exigible contra cualquier obligado, el
que recibe la remesa puede, a su elección, ejercer por sí la acción para el cobro o eliminar la partida de la
cuenta, con reintegro de los derechos e instrumentos a la otra parte. Puede eliminarse la partida de la
cuenta aun después de haber ejercido las acciones contra el deudor, en la medida en que el crédito y sus
accesorios permanecen impagos.
La eliminación de la partida de la cuenta o su contra asiento no puede efectuarse si el cuentacorrentista
receptor ha perjudicado el crédito o el título valor remitido.

Este tipo de cláusula es un elemento natural del contrato de cuenta corriente, pues se presume –salvo
pacto en contrario- que así opera la cuenta. Esta cláusula o condición en que se reciben los títulos valores
entregados como remesas en la cuenta, hace que se asienten los mismos como crédito en el haber de la
parte, pero sujetos a que dichos títulos fueren pagados a su vencimiento. Si así no lo fueran, la remesa de
títulos recibidos se debitará en la columna del debe de esa misma parte. Dicho de otro modo, la remesa
ingresa provisionalmente y queda sujeta a que, al vencimiento de tales títulos, tales se hagan efectivos.
La facultad del receptor de dejar sin efecto la acreditación en cuenta se entiende en la medida en que haya
actuado en debida forma para el cobro de esos títulos y no los haya perjudicado con su obrar, ya que en
tal sentido juega el deber de prevención del daño y el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento
de las cosas.

EMBARGO
ART. 1436 El embargo del saldo eventual de la cuenta por un acreedor de uno de los
cuentacorrentistas, impide al otro aplicar nuevas remesas que perjudiquen el derecho del embargante,
desde que ha sido notificado de la medida. No se consideran nuevas remesas las que resulten de
derechos ya existentes al momento del embargo, aun cuando no se hayan anotado efectivamente en las
cuentas de las partes.
El cuentacorrentista notificado debe hacer saber al otro el embargo por medio fehaciente y queda
facultado para rescindir el contrato.
El saldo eventual de la cuenta corriente es embargable por los acreedores de cualquiera de las partes, en
definitiva, se trata del embargo de un crédito eventual. Además el artículo añade un sistema de protección
del acreedor embargante, impidiendo que la aplicación de nuevas remesas –una vez notificada la medida-
perjudiquen su derecho.

INEFICACIA
ART. 1437 La inclusión de un crédito en una cuenta corriente no impide el ejercicio de las acciones o de
las excepciones que tiendan a la ineficacia del acto del que deriva. Declarada la ineficacia, el crédito debe
eliminarse de la cuenta.

Es decir, impide la novación. Ni siquiera al final de la cuenta al producirse el saldo. Siempre conserva su
carácter, sólo pierde la exigibilidad autónoma.
RESUMEN DE CUENTA
ART. 1438 Resúmenes de cuenta. Aprobación. Los resúmenes de cuenta que una parte reciba de la
otra se presumen aceptados si no los observa dentro del plazo de diez días de la recepción o del que
resulte de la convención o de los usos.
Las observaciones se resuelven por el procedimiento más breve que prevea la ley local.

Como ya dijimos, salvo estipulación en contrario, los períodos de liquidación son cada tres meses para
determinar el saldo exigible.
El resumen de la cuenta corriente y su saldo se determina formando las dos masas de ingresos y egresos,
las columnas del debe y el haber. Con su resultado se efectúa la compensación entre ambos hasta el
monto de la deuda menor, con lo cual se obtendrá el saldo adeudado por una de las partes.

Esto nos impone distinguir el llamado “cierre parcial”, que es el trimestral para determinar quién es el
deudor y quién es el acreedor de la cuenta; y el “cierre final”, que se produce al finalizar o extinguírsela
cuenta o concluir el plazo de su duración. A su vez, en el cierre parcial dicho saldo generará intereses y
eventualmente si el mismo no se abona podrá ser considerado remesa en el período siguiente.

Aun cuando guarden similitud no debe confundirse el resumen de cuentas con una rendición de cuentas,
pues en el caso que estamos estudiando no se debe cumplir con el detalle descriptivo y documentado de
cómo se llega al saldo, ya que esta información ya se encuentra en poder de ambas partes que llevan sus
respectivas contabilidades.

Hay dos formas de aceptación, la expresa no genera problema alguno. Solo cabe señalar si el acreedor
pretende la ejecución del saldo, el resumen de cuenta deberá estar suscripto con firma del deudor
certificada por escribano o judicialmente reconocida (art 1440 inc a). La aceptación constituye en deudor
obligado a la parte. La aceptación tácita del resumen y su saldo ocurrirá cuando el receptor del resumen
deja transcurrir diez días (o el plazo de uso y costumbre) desde su recepción, sin ninguna observación.
Entendemos que en este caso la norma ha fijado un plazo máximo, por lo que los plazos de los usos
deberán ser inferiores.

GARANTÍA
ART. 1439 El saldo de la cuenta corriente puede ser garantizado con hipoteca, prenda, fianza o
cualquier otra garantía.
Esta disposición no pretende fijar que la garantía deba prestarse una vez aprobado expresa o tácitamente
el resumen de la cuenta, sino que las garantías mencionadas pueden otorgarse con anticipación al
resumen o al saldo adeudado.
Más allá de las observaciones que menciona el artículo, el CCyC no regula la acción de rectificación de la
cuenta o del saldo de cuenta, como lo hacía el Código de comercio. Entendemos que los errores de
cálculo o registración del saldo, podrán ser cuestionados judicialmente y requerida la rectificación del saldo
final de la cuenta por aplicación analógica del art 862 in fine, por lo que la acción nace con la recepción del
saldo, no queda sujeta a prescripción, sino que caducará al año de recibido dicho saldo.

COBRO
ART. 1440 El cobro del saldo de la cuenta corriente puede demandarse por vía ejecutiva, la que queda
expedita en cualquiera de los siguientes casos:
a) si el resumen de cuenta en el que consta el saldo está suscripto con firma del deudor certificada por
escribano o judicialmente reconocida. El reconocimiento se debe ajustar a las normas procesales locales y
puede ser obtenido en forma ficta;
b) si el resumen está acompañado de un saldo certificado por contador público y notificado mediante acto
notarial en el domicilio contractual, fijándose la sede del registro del escribano para la recepción de
observaciones en el plazo del artículo 1438. En este caso, el título ejecutivo queda configurado por el
certificado notarial que acompaña el acta de notificación, la certificación de contador y la constancia del
escribano de no haberse recibido observaciones en tiempo.

La exigibilidad del saldo (parcial o final) resulta de su aceptación expresa o tácita. El artículo 1440 ha
habilitado la vía ejecutiva directa para el cobro del saldo de la cuenta corriente, la que queda expedita en
cualquiera de los casos mencionados en el artículo.

No se advierte la necesidad de una doble instancia de observaciones, ni el encarecimiento contable y


notarial del procedimiento. Entendemos que hubiera bastado con las sola existencia del inciso a) para
habilitar la vía ejecutiva.

EXTINCIÓN
ART. 1441 Son medios especiales de extinción del contrato de cuenta corriente:

a) la quiebra, la muerte o la incapacidad de cualquiera de las partes;

b) el vencimiento del plazo o la rescisión, según lo dispuesto en el artículo 1432;

c) en el caso previsto en el artículo 1436; (embargo)

d) de pleno derecho, pasados dos períodos completos o el lapso de un año, el que fuere menor, sin que
las partes hubieren efectuado ninguna remesa con aplicación al contrato, excepto pacto en contrario;

e) por las demás causales previstas en el contrato o en leyes particulares.


La conclusión o extinción del contrato de cuenta corriente va a determinar el saldo final y definitivo que
debe pagar la parte deudora de la cuenta una vez producida la compensación del caso.
UNIDAD 7
CONTRATOS DE COLABORACIÓN EMPRESARIA

La tendencia natural del sistema económico y la revolución tecnológica operada en las distintas formas de
producción y comercialización han llevado a que las estructuras clásicas empresarias evolucionaran hacia
formas de concentración, interdependencia e integración más ágiles, abiertas y dinámicas, que mantuvieran
la autonomía de las empresas-sociedades.

La formación de nuevos esquemas organizativos de los grupos empresarios en clara aplicación del principio
de sinergia; y la necesidad de lograr una dimensión óptima de la empresa, reduciendo riesgos e inversiones,
hizo que la legislación se viera forzada a captar y regular estas formas jurídicas que enmarcaron una nueva
dimensión de la organización para la producción de bienes y servicios.

Anteriormente estas figuras contractuales estaban reguladas en la Ley 19550, pero con la Ley 26994 fueron
incorporados al CCyC bajo la denominación de Contratos Asociativos. Contiene una breve sección de
"Disposiciones Generales" (arts. 1430-1441), los ahora llamados “negocios en participación” (arts. 1442-
1447), las “agrupaciones de colaboración" (arts. 1448-1452), las "uniones transitorias" (arts. 1463-1469) y
los "consorcios de cooperación" (arts. 1470 1478).

Se señala una parte general, en donde la vigencia del principio de libertad contractual otorga la posibilidad
de que las partes interesadas pacten modalidades de agrupamiento más convenientes a sus necesidades
que no fueren las previstas en la ley.

DISPOSICIONES GENERALES

ART. 1442 Normas aplicables. Las disposiciones de este Capítulo se aplican a todo contrato de
colaboración, de organización o participativo, con comunidad de fin, que no sea sociedad.
A estos contratos no se les aplican las normas sobre la sociedad, no son, ni por medio de ellos se
constituyen, personas jurídicas, sociedades ni sujetos de derecho.
A las comuniones de derechos reales y a la indivisión hereditaria no se les aplican las disposiciones sobre
contratos asociativos ni las de la sociedad.

De las características definitorias de estos contratos asociativos, podemos Indicar como comunes las
siguientes:
- Son contratos nominados ya que tienen una regulación particular.
- Son contratos consensuales, pues se perfeccionan por el solo acuerdo de partes.
- Son en general plurilaterales, aunque nada impide que sean bilaterales, pues generan obligaciones a cargo
de las partes intervinientes, sean éstas dos o más, algunas de esas obligaciones a favor de los otros
intervinientes, y en general a favor de la organización o a favor del fondo operativo del contrato.
- Son contratos onerosos en el sentido de que los beneficios que otorgan estos contratos son concedidos
en función de los aportes u obligaciones asumidos por los intervinientes. La existencia de un fin de lucro
directo o no, no empece esta característica.
- Son contratos conmutativos, pues las prestaciones son ciertas y determinadas y se corresponden
presuponiendo un equilibrio entre ellas.
- En general son contratos de duración o de ejecución continuada ya que su finalidad es producir efectos
por una determinada operación que se extiende en el tiempo o por un lapso más o menos prolongado de
duración (p.ej. 10 años,); o bien la duración de la obra o suministro.

ART. 1443 Nulidad. Si las partes son más de dos la nulidad del contrato respecto de una de las partes no
produce la nulidad entre las demás y el incumplimiento de una no excusa el de las otras, excepto que la
prestación de aquella que ha incumplido o respecto de la cual el contrato es nulo sea necesaria para la
realización del objeto del contrato.
ART. 1444 Forma. Los contratos a que se refiere este Capítulo no están sujetos a requisitos de forma.

El articulo 1444 define-como pauta general que todos los contratos a los que se hace referencia en este
capítulo, no están sujetos a requisitos de forma, adhiriendo al principio general de la libertad de formas del
articulo 1015 que expresamente indica que solo se considerarán formales a los contratos a los que la ley
les impone una forma determinada.

ART. 1446 Libertad de contenidos. Además de poder optar por los tipos que se regulan en las Secciones
siguientes de este Capítulo, las partes tienen libertad para configurar estos contratos con otros contenidos.

Estas dos pautas generales que afirman la libertad de formas, lamentablemente como adelantamos se
contraponen, ya que salvo respecto del negocio en participación, para las demás formas contractuales
reguladas, no sólo es requisito la formalidad de acordarlos en instrumento público o privado con firma
certificada notarialmente, sino que deben cumplir con un conjunto de recaudos relacionados con el objeto,
plazo, denominación, fondo operativo, representantes, etcétera, que los transforman en contratos formales,
pues la ley les está imponiendo (i) un determinado y especifico modo de instrumentación, y además, (ii) su
registración en el Registro Público correspondiente.

ART. 1445 Actuación en nombre común o de las partes. Cuando una parte trate con un tercero en nombre
de todas las partes o de la organización común establecida en el contrato asociativo, las otras partes no
devienen acreedores o deudores respecto del tercero sino de conformidad con las disposiciones sobre
representación, lo dispuesto en el contrato, o las normas de las Secciones siguientes de este Capítulo.

ART. 1447 Efectos entre partes. Aunque la inscripción esté prevista en las Secciones siguientes de este
Capítulo, los contratos no inscriptos producen efectos entre las partes.

AGENCIA
ART. 1479 Definición y forma. Hay contrato de agencia cuando una parte, denominada agente, se obliga
a promover negocios por cuenta de otra denominada preponente o empresario, de manera estable,
continuada e independiente, sin que medie relación laboral alguna, mediante una retribución.
El agente es un intermediario independiente, no asume el riesgo de las operaciones ni representa al
preponente.
El contrato debe instrumentarse por escrito.

Los sujetos que celebran el contrato de agencia son: el agente quien tiene la obligación de promover los
negocios; y el empresario o preponente, comúnmente llamado en la Argentina, "principal".

El contrato de agencia se halla estructurado sobre la base que el agente es un comerciante independiente,
la cual asume la obligación principal de promover la venta de productos o servicios de su contraparte, que
será un productor o un importador. En consecuencia, el agente, debe disponer de todo lo necesario, a fin
de que el preponente pueda concertar los negocios con el consumidor.

Cualquiera de las partes puede ser una persona humana o una jurídica (arts. 19 y 141); por lo general cuanto
mayor sea la complejidad y relevancia económica del negocio que se promueve por medio del contrato de
agencia, mayor será también la exigencia en cuanto a las características de los sujetos.

Ambas partes pueden ejercer con amplitud la libertad de contratar, pero en el caso del agente, lo habitual
es que aparezca reducida su libertad contractual. Es decir, el agente no tiene posibilidad de convenir sin
restricciones el contenido del contrato. Esto último obedece a la marcada diferencia de potencial económico
que, en la mayoría de los casos, se presenta entre las partes, pese a la igualdad jurídica de las personas
contratantes.

En el contrato de agencia, el agente puede contratar con el preponente o no hacerlo, pero las condiciones
son establecidas por este último, al menos en las cuestiones de mayor importancia.
El consentimiento en el contrato de agencia se forma por adhesión. Ello se advierte en lo siguiente:
a) las cláusulas son predispuestas por el proponente en virtud de que tiene por lo general, superioridad
económica y/o técnica;
b) el agente solo tiene la alternativa de aceptarlas o no contratar, no se admiten en principio contra ofertas,
salvo en cuestiones accesorias.

La contratación de un agente, implica poner en esa persona la confianza necesaria de que realizará los
negocios en forma adecuada, con conocimiento del respectivo segmento del mercado y en forma
responsable, por ello las cualidades personales del agente, resulta un aspecto esencial.

Cuando se trate de personas de existencia ideal, como las sociedades, existe el sustrato humano que se
encuentra conformado por personas humanas, que son los accionistas y los directores. Las aptitudes de
estas personas, el preponente las tendrá especialmente en cuenta para celebrar o no el contrato de agencia.

CARACTERES

A tenor de lo que surge de la definición, pueden distinguirse los siguientes caracteres:

 Bilateral, porque existen obligaciones para las partes que son recíprocas.

 Formal, porque se exige la forma escrita. De no cumplirse con la misma, se aplican los arts. 1019 y 1020,
en virtud de los cuales podrá probarse por otros medios si existe principio de prueba instrumental o comienzo
de ejecución.

 Oneroso, porque las partes acuerdan en vista de una ventaja o utilidad recíproca.

 Nominado y típico;

 Ejecución continuada, potencialmente comprende la realización de una pluralidad de operaciones.

COLABORACIÓN ENTRE LAS PARTES

El contrato de agencia es un contrato de colaboración, esto es, un contrato en el que cada una de las partes
desarrolla su actividad en concurrencia con la de su co-contratante, pero en forma independiente, aunque
pueda ocurrir, en ciertos casos, que una de ellas colabore al mejor desenvolvimiento de la actividad de la
otra.

El contrato de agencia, como los demás contratos de colaboración, responde a una necesidad económica
de complementación y descentralización, que en este caso es del preponente.

Actividad del agente y el lucro: el lucro del agente se configura por la llamada "comisión", que le es pagada
por el preponente. Esta comisión por lo general es un porcentaje del precio de venta (art. 1486). El agente
tiene por función promover negocios por cuenta del preponente, con quien no mantiene una relación de
dependencia laboral, aunque normalmente la tenga desde el punto de vista económico y técnico.

Lo habitual es que el agente intervenga hasta la efectiva conclusión del negocio, más allá de que las partes
en este último sean el pre ponente y el tercero. En este sentido, disentimos con quienes interpretan que la
actividad del agente es de mera promoción, y que no debe realizar las actividades necesarias para que las
partes concreten el contrato.

Rol del preponente: el agente concluye negocios para el proponente quien queda obligado de forma directa
con el adquirente del producto. El agente no representa al principal a los fines de la conclusión y ejecución
de los contratos en los que actúa, salvo en lo atinente a las reclamaciones de terceros conforme lo previsto
por el ar artículo 1483, inciso e).

En virtud de las normas del derecho del consumidor y más allá del marco que resultaría del análisis aislado
del contrato de agencia, por el cual ante la venta o la prestación del servicio, el vínculo se establece entre
el principal y el consumidor, no con el agente, éste no se verá libre de responsabilidad ante dicho consumidor
en tanto su situación se vea alcanzada por el artículo 40 de la ley nº 24.240. Esta disposición establece
solidaridad, en el caso entre preponente y agente, en los supuestos en que el daño resulta del vicio o riesgo
de la cosa o de la prestación del servicio, por lo cual el contrato de agencia no será causa de deslinde de
responsabilidades ante el consumidor.

También en orden a comprender la ejecución de este contrato, hay que señalar que el agente para poder
cobrar los créditos que resulten de su gestión, debe tener un poder especial al efecto. De todos modos, en
ningún caso podrá conceder quitas o esperas ni consentir acuerdos, desistimientos o avenimientos
concursales, sin que le hayan sido conferidas facultades expresas y de carácter especial, en las que conste
en forma específica el monto de la quita o el plazo de la espera. Además, le está prohibido al agente desistir
de la cobranza de un crédito del preponente en forma total o parcial (art. 1485).

OBLIGACIONES DEL EMPRESARIO

ART. 1484 Obligaciones del empresario. Son obligaciones del empresario:

a) actuar de buena, fe, y hacer todo aquello que le incumbe, teniendo en cuenta las circunstancias del caso,
para permitir al agente el ejercicio normal de su actividad;

Las facultades y obligaciones que conforman el contrato de agencia deben interpretarse desde la pauta
general de buena fe, y con un criterio esencialmente colaborativo. Debe recordarse el particular vinculo que
establecen empresario y agente, quienes actúan en constante colaboración, procurando un resultado
(conclusión de negocios) que es beneficioso a ambos.

b) poner a disposición del agente con suficiente antelación y en la cantidad apropiada, muestras, catálogos,
tarifas y demás elementos de que se disponga y sean necesarios para el desarrollo de las actividades del
agente;

La falta de provisión de estos elementos al agente, perjudica su actividad y el cumplimiento del objeto del
contrato. Por ello es importante que la información sea completa en cuanto a los bienes y servicios cuya
contratación debe promover el agente, como así las condiciones de los contratos que habrán de celebrarse
con los terceros adquirientes.

c) pagar la remuneración pactada;

El empresario debe pagar al agente sus remuneraciones, conforme la modalidad pactada.

d) comunicar al agente, dentro del plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince días hábiles de su
conocimiento, la aceptación o rechazo de la propuesta que le haya sido transmitida;

La información sobre la decisión del empresario es nuclear para la actividad del agente, pues la comunicará
a quien propuso el negocio y, además, genera el derecho a la comisión, si así́ se hubiese pactado.

e) comunicar al agente, dentro del plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince días hábiles de la
recepción de la orden, la ejecución parcial o la falta de ejecución del negocio propuesto.

El empresario deberá́ informar al agente si el negocio se ejecutó́ , en forma total o parcial, o no se ejecutó́ .
Debe informarle cualquier circunstancia relativa a la ejecución del contrato que lo vincula con el consumidor,
detallando toda vicisitud que pudiera afectar su cumplimiento, teniendo en cuenta que el agente es el nexo
natural entre empresario y consumidor. Esta información es relevante para el agente pues es el encargado
de recibir los reclamos de los terceros y, si la remuneración quedara sujeta a la ejecución del contrato,
generará el derecho a su cobro.

OBLIGACIONES DEL AGENTE

ART.1483 Obligaciones del agente. Son obligaciones del agente:

a) velar por los intereses del empresario y actuar de buena fe en el ejercicio de sus actividades;
Deriva del rol contractual que es actuar en interés del principal, con respecto a la buena fe tiene directa
vinculación con el carácter de contrato de colaboración, que impone una constante interacción de las partes
para adecuarse a los niveles de producción y demandas del mercado.

b) ocuparse con la diligencia de un buen hombre de negocios de la promoción y, en su caso, de la conclusión


de los actos u operaciones que le encomendaron;

Esta exigencia se impone como un modo concreto de observar la buena fe.

c) cumplir su cometido de conformidad con las instrucciones recibidas del empresario y transmitir a éste
toda la información de la que disponga relativa a su gestión;

Esta obligación se explica por cuanto la actuación del agente lo es en interés del preponente, quien
determina las políticas de comercialización.

d) informar al empresario, sin retraso, de todos los negocios tratados o concluidos y, en particular, lo relativo
a la solvencia de los terceros con los que se proponen o se concluyen operaciones;

Tiene el deber de informar al preponente porque actúa en su interés.

e) recibir en nombre del empresario las reclamaciones de terceros sobre defectos o vicios de calidad o
cantidad de los bienes vendidos o de los servicios prestados como consecuencia de las operaciones
promovidas, aunque él no las haya concluido, y transmitírselas de inmediato;

Se vincula con la protección del público, además interesa para el prestigio de la marca involucrada.

f) asentar en su contabilidad en forma independiente los actos u operaciones relativos a cada empresario
por cuya cuenta actúe.

Esta previsión responde al principio que rige este contrato, en cuanto a que el agente tiene derecho y
obligación de exclusividad, pero puede serlo de más de un principal, en tanto no se trate del mismo ramo.
La obligación de llevar una contabilidad separada y conforme a las normas legales, en función de cada
proponente, permitirá una mayor claridad en el desempeño del negocio.

ART. 1485 Representación del agente. El agente no representa al empresario a los fines de la conclusión
y ejecución de los contratos en los que actúa, excepto para recibir las reclamaciones de terceros previstas
en el artículo 1483, inciso e). El agente debe tener poder especial para cobrar los créditos resultantes de su
gestión, pero en ningún caso puede conceder quitas o esperas ni consentir acuerdos, desistimientos o
avenimientos concursales, sin facultades expresas, de carácter especial, en las que conste en forma
específica el monto de la quita o el plazo de la espera. Se prohíbe al agente desistir de la cobranza de un
crédito del empresario en forma total o parcial.

DERECHOS DEL AGENTE

EXCLUSIVIDAD

ART. 1480 Exclusividad. El agente tiene derecho a la exclusividad en el ramo de los negocios, en la zona
geográfica, o respecto del grupo de personas, expresamente determinados en el contrato.

ART. 1481 Relación con varios empresarios. El agente puede contratar sus servicios con varios
empresarios. Sin embargo, no puede aceptar operaciones del mismo ramo de negocios o en competencia
con las de uno de sus proponentes, sin que éste lo autorice expresamente.

Es conveniente aclarar que la exclusividad puede estar referida a diversos aspectos: i) territorial o zonal; ii)
de marca; iii) de provisión de producto. Y el articulo 1480 alude de modo particular a la exclusividad en el
ramo de los negocios en una zona geográfica o respecto del grupo de personas, expresamente
determinados en el contrato.

En cuanto a la exclusividad territorial opera a favor del agente en tanto importa que el preponente no puede
autorizar a otro agente en el mismo territorio o zona, y por ello debe respetar la asignación que le ha
realizado. De modo correlativo, el agente tiene la obligación de respetar la zona establecida para desarrollar
su actividad, absteniéndose de actuar fuera de ella, ya sea por o por interpósita persona.

Pese a la mentada exclusividad, el agente no está impedido de serlo a su vez de otros principales, aunque
los negocios que con tal motivo emprenda no podrán referirse al mismo ramo de negocios salvo
consentimiento expreso de las partes involucradas.

Esta prohibición que tiene el agente para desarrollar actividades en competencia comprende la imposibilidad
de comercializar productos del mismo modo aunque mediante por otras figuras tales como la concesión o
la distribución, en el mismo territorio.

De lo dicho se advierte que la exclusividad del agente es un derecho a su favor pero también importa una
obligación a su cargo. Por su parte, el preponente tiene la obligación de respetar y el derecho de hacerla
respetar.

Pese a la señalada obligación del principal, cabe contemplar la posibilidad que sea dejada de lado la
exclusividad, mediante un pacto, señalando casos de exclusiones territoriales por circunstancias especiales.

GARANTÍA

ART. 1482  Garantía del agente. El agente no puede constituirse en garante de la cobranza del comprador
presentado al empresario, sino hasta el importe de la comisión que se le puede haber adelantado o cobrado,
en virtud de la operación concluida por el principal.

Las normas del Código tienden a la protección del agente, considerado parte débil del contrato de agencia.

Una consecuencia de esta impronta es la prohibición de pactar que el agente garantizará la cobranza de la
operación llevada a cabo a través de su intervención.

El agente se limita a promocionar los productos y servicios del empresario, no lo representa y, por ende, no
concluye ni ejecuta los contratos realizados a través de su actuación (art. 1485).

A fin de evitar abusos por parte del empresario, se prohíbe la inclusión de cláusulas de garantía de las
operaciones por parte del agente.

REMUNERACIÓN Y GASTOS

ART. 1486  Remuneración. Si no hay un pacto expreso, la remuneración del agente es una comisión
variable según el volumen o el valor de los actos o contratos promovidos y, en su caso, concluidos por el
agente, conforme con los usos y prácticas del lugar de actuación del agente.

Las partes tienen amplia libertad para acordar los términos de la remuneración en ejercicio de la autonomía
de la voluntad. Ahora bien, si nada hubieran dicho el código determina algunas pautas. Así si no hay un
pacto expreso, la remuneración del agente es una comisión variable según el volumen o el valor de los actos
o contratos promovidos y, en su caso, concluidos por el agente.

ART. 1487  Base para el cálculo. Cualquiera sea la forma de la retribución pactada, el agente tiene
derecho a percibirla por las operaciones concluidas con su intervención, durante la vigencia del contrato de
agencia y siempre que el precio sea cobrado por el empresario. En las mismas condiciones también tiene
derecho:
a) si existen operaciones concluidas con posterioridad a la finalización del contrato de agencia;
b) si el contrato se concluye con un cliente que el agente presentara anteriormente para un negocio análogo,
siempre que no haya otro agente con derecho a remuneración;
c) si el agente tiene exclusividad para una zona geográfica o para un grupo determinado de personas,
cuando el contrato se concluye con una persona perteneciente a dicha zona o grupo, aunque el agente no
lo promueva, excepto pacto especial y expreso en contrario.

ART. 1488  Devengamiento de la comisión. El derecho a la comisión surge al momento de la conclusión


del contrato con el tercero y del pago del precio al empresario. La comisión debe ser liquidada al agente
dentro de los veinte días hábiles contados a partir del pago total o parcial del precio al empresario.
Cuando la actuación del agente se limita a la promoción del contrato, la orden transmitida al empresario se
presume aceptada, a los fines del derecho a percibir en el futuro la remuneración, excepto rechazo o reserva
formulada por éste en el término previsto en el artículo 1484, inciso d).

Es importante tener en cuenta el momento al partir del cual se devenga la comisión. De acuerdo a la
previsión legal, implica dos condiciones: conclusión del contrato con el tercero y cobro del precio por el
preponente.
La comisión debe ser liquidada dentro de los 20 dias hábiles contados a partir del pago total o parcial del
precio al principal. La orden de compra que se transmita al preponente se presume aceptada, a los fines del
derecho a recibir la remuneración, excepto rechazo o reserva formulada por este dentro del plazo de uso o
en su defecto dentro de los 15 días hábiles de su conocimiento de la propuesta.

ART.1489  Remuneración sujeta a ejecución del contrato. La cláusula que subordina la percepción de la
remuneración, en todo o en parte, a la ejecución del contrato, es válida si ha sido expresamente pactada.

ART. 1490  Gastos. Excepto pacto en contrario, el agente no tiene derecho al reembolso de gastos que
le origine el ejercicio de su actividad.

PLAZO

ART. 1491  Plazo. Excepto pacto en contrario, se entiende que el contrato de agencia se celebra por
tiempo indeterminado. La continuación de la relación con posterioridad al vencimiento de un contrato de
agencia con plazo determinado, lo transforma en contrato por tiempo indeterminado.

En los contratos de comercialización y por lo tanto de agencia, el plazo es un aspecto esencial por cuanto
se trata de un contrato de duración. No se ha establecido un mínimo y excepto pacto en contrario, se
entiende que el contrato de agencia se celebra por tiempo indeterminado. En el caso en que tenga un plazo
determinado, la continuación de la relación con posterioridad al vencimiento, lo transforma en contrato por
tiempo indeterminado.

Se debe analizar teniendo en cuenta 3 factores; seguridad (en el sentido de que el negocio debe ser tal que
no pierda la inversión realizada); liquides (la aptitud que tenga la inversión para transformarse en dinero
efectivo); y rentabilidad (se logra cuando la inversión permite obtener ganancias en un plazo previsto)

ART. 1492  Preaviso. En los contratos de agencia por tiempo indeterminado, cualquiera de las partes
puede ponerle fin con un preaviso.
El plazo del preaviso debe ser de un mes por cada año de vigencia del contrato.
El final del plazo de preaviso debe coincidir con el final del mes calendario en el que aquél opera.
Las disposiciones del presente artículo se aplican a los contratos de duración limitada transformados en
contratos de duración ilimitada, a cuyo fin en el cálculo del plazo de preaviso debe computarse la duración
limitada que le precede.
Las partes pueden prever los plazos de preaviso superiores a los establecidos en este artículo.

El código otorga la facultad de rescisión unilateral a cualquiera de las partes en los contratos con plazo
indeterminado, o que se hubiesen convertido en tales circunstancias por continuación de la relación vencido
el plazo de duración fijado. La finalidad del preaviso es evitar resoluciones intempestivas, para lo cual se fija
una pauta legal relativa a la anticipación con la que se debe anoticiar a la contraparte.
Para rescindir unilateralmente el contrato, sin consecuencias resarcitorias, la parte rescindente debe
comunicar su decisión dentro de un plazo de anticipación (preaviso), que la ley fija en un mes por cada año
de vigencia del contrato. En los contratos de duración limitada por un plazo, y relación continuada luego del
plazo a los fines del preaviso se considera la totalidad del tiempo durante el cual duró la relación.

El código determina que la finalización del plazo fijado en el preaviso para la conclusión del contrato por
́ del mes calendario correspondiente. Por ejemplo, si se dio un
decisión unilateral debe operar el último dia
plazo de preaviso de tres meses, el contrato se extinguirá́ el último día del tercer mes, aunque no coincida
con el día en que se cumplan los tres meses comunicados.

ART. 1493  Omisión de preaviso. En los casos del artículo 1492, la omisión del preaviso, otorga a la otra
parte derecho a la indemnización por las ganancias dejadas de percibir en el período.

La falta de preaviso no obsta a la plena validez de la rescisión unilateral, por lo que, si se comunica una
decisión rescisoria sin plazo, o con un plazo menor al que corresponda, el contrato se extingue desde el
momento en que se determine en la comunicación. La omisión de preaviso generará el derecho
indemnizatorio a favor de la contraparte.

Quien rescindió́ unilateralmente el contrato sin realizar preaviso, u otorgándolo por un plazo menor al
correspondiente, debe indemnizar los daños ocasionados por su incumplimiento. El código establece que la
indemnización consistirá́ en el pago de todas las ganancias dejadas de percibir por el contratante rescindido
durante el periodo en el cual debió́ continuar la relación si se hubiese realizado el preaviso.

RESOLUCIÓN

La resolución produce efectos retroactivos entre las partes (salvo disposición legal en contrario), y no afecta
el derecho adquirido a título oneroso por terceros de buena fe (arts. 1079, inc. b, y 1084). Sus causales son
contempladas, como tales, por el artículo 1494.

Si se observan las causales indicadas por el artículo 1494, se advierte que en ninguna de ellas el efecto
puede ser retroactivo y ello pese a que la letra de la norma no cumple con lo indicado por el artículo 1079,
inciso b), pues no aclara que en tal caso la llamada "resolución" carece de efectos retroactivos.

Lo señalado llevaría a pensar que existiría una contradicción normativa entre los articulos 1079, inciso b), y
1494, salvo que entendamos que este al timo en realidad alude a supuestos de "extinción del contrato" y no
de "resolución", lo cual por cierto violenta la literalidad del texto. Otro modo de conciliar las normas es recurrir
al mentado primer párrafo del artículo 1079, cuando dice excepto disposición legal en contrario y entender
que la excepción se halla implícita en el artículo 1494. Lo cierto es que es necesario que una ley de erratas
estableciera que el contrato de agencia "se extingue" en lugar de "se resuelve" (art. 1494).

ART. 1494 Resolución. Otras causales. El contrato de agencia se resuelve por:

a) muerte o incapacidad del agente;

Se declara que la muerte o incapacidad del agente produce la "resolución" del contrato de agencia. Se ha
tenido en cuenta que el contrato se celebra atendiendo a las cualidades específicas del agente, por lo que
el empresario se encuentra plenamente facultado a no continuar la relación con sus sucesores o
representantes, sin necesidad de invocar y probar la incapacidad de estos para conducir el negocio.

Este principio puede ser derogado por voluntad del empresario, quien puede también aceptar la continuidad
del contrato con los sucesores, sea de manera expresa o tácita. Esta segunda alternativa tendria ́ lugar en
caso de que el empresario, informado de la muerte del agente, no se oponga a la continuación del contrato
por sus sucesores y, aún más, realice actos que importen ratificar la continuación del vin ́ culo. Esta
́ a desde la óptica de la teoria
manifestación de voluntad, leid ́ de los actos propios, tornaria
́ inválida una
ulterior manifestación del empresario por la que luego de haber aceptado la continuación del vin
́ culo,
pretenda la extinción del contrato retrotrayéndose a la muerte del agente originario.

El Código no establece la extinción del contrato por muerte del empresario, por lo que, en principio, no se
produce. Lo que nos parece relevante es la continuidad de la empresa, con independencia de su titular
subjetivo. Si la empresa continúa, el contrato también lo hará, siendo las prestaciones a cargo del
empresario, en principio, fungibles.

Esto podriá modificarse en caso que la conducción de la empresa se realice de un modo tal que genere
perjuicios al agente, y éste opte por poner fin al viń culo. Pero en tal caso, la extinción del contrato no
obedecerá a la muerte sino a la resolución del contrato por incumplimiento de las obligaciones a cargo del
empresario, cuyos extremos deberán ser alegados y probados por el agente.

b) disolución de la persona jurídica que celebra el contrato, que no deriva de fusión o escisión;

El Código dispone que la disolución de la persona jurid́ ica que celebra el contrato, cualquiera sea su
posición, extingue el Contrato de agencia. La disolución de la persona jurid ́ ica provoca el cese de su
actividad, por lo que se toma imposible la continuidad del contrato. La extinción por fusión o absorción no
produce la resolución.

La extinción por disolución de la persona jurid


́ ica preponente proyecta dos efectos sobre la actividad del
agente. Se le deberán abonar los trabajos realizados en forma proporcional al estado de concreción
(comisión proporcional) y tendrá derecho a que se le reparen los daños causados por la ruptura del vin
́ culo
en el caso de contratos por tiempo determinado, excepto que se demostrare que la disolución obedece a un
caso fortuito. No gozará de estos derechos indemnizatorios en caso de contratos por tiempo indeterminado,
excepto que el agente probare que la disolución fue practicada como medio de burlar legit́ imos derechos
por él adquiridos.

c) quiebra firme de cualquiera de las partes;

El pedido de concurso preventivo de cualquiera de las partes no provoca la extinción del contrato de agencia,
sin perjuicio de la aplicación de las normas concursales correspondientes. Pero si lo hace la declaración en
quiebra de cualquiera de las partes.

d) vencimiento del plazo;

El vencimiento del plazo determinado pactado produce la extinción del contrato, siempre que no exista
continuación de la relación y el contrato se transforme en uno de plazo indeterminado.

e) incumplimiento grave o reiterado de las obligaciones de una de las partes, de forma de poner
razonablemente en duda la posibilidad o la intención del incumplidor de atender con exactitud las
obligaciones sucesivas;

Cualquiera de las partes puede resolver el contrato por incumplimiento, en los términos generales previstos
en el Capítulo 13 (Extinción, modificación y adecuación del contrato), especialmente en los artić ulos 1083 a
1088.

Para que se aplique el artículo en cuestion, el incumplimiento debe ser grave y reiterado. La gravedad refiere
a que el incumplimiento obligacional debe ser importante y trascendental para la continuidad de la relación
contractual; debe demostrar, de manera razonable, la imposibilidad o la intención del incumplidor de cumplir
con sus obligaciones.

f) disminución significativa del volumen de negocios del agente.


La disminución del volumen de negocios debe ser importante resaltando, otra vez, que no cualquier
disminución de producción por parte del agente habilitará la resolución del contrato por el empresario.

Para determinar cuando se ha producido dicha disminución, habrá́ que estar al volumen de negocios previsto
en el contrato, o, en su defecto, a los volúmenes que venía comercializando el agente al momento de la
voluntad decisoria del empresario.

ART. 1495 Manera en que opera la resolución. En los casos previstos en los incisos a) a d) del artículo
1494, la resolución opera de pleno derecho, sin necesidad de preaviso ni declaración de la otra parte, sin
perjuicio de lo dispuesto por el artículo 1492 para el supuesto de tiempo indeterminado.
En el caso del inciso e) del artículo 1494, cada parte puede resolver directamente el contrato.
En el caso del inciso f) del artículo 1494, se aplica el artículo 1492, excepto que el agente disminuya su
volumen de negocios durante dos ejercicios consecutivos, en cuyo caso el plazo de preaviso no debe
exceder de dos meses, cualesquiera haya sido la duración del contrato, aun cuando el contrato sea de plazo
determinado.

FUSIÓN O ESCISIÓN

ART. 1496 Fusión o escisión. El contrato se resuelve si la persona jurídica que ha celebrado el contrato
se fusiona o se escinde y cualquiera de estas dos circunstancias causa un detrimento sustancial en la
posición del agente. Se deben las indemnizaciones del artículo 1497 y, en su caso, las del artículo 1493.

Un supuesto particular de extinción lo constituye el caso en que la persona jurídica preponente se fusiona o
se escinda y con ello se cause un detrimento sustancial en la posición del agente. Si ello ocurre deberá
abonarle las indemnizaciones correspondientes.

De acuerdo con lo dispuesto por el art. 82 de la ley 19.550, hay fusión cuando dos o más sociedades se
disuelven sin liquidarse para constituir una nueva, o cuando una ya existente incorpora a otra u otras que,
sin liquidarse, son disueltas. La nueva sociedad o la incorporante adquiere la titularidad de los derechos y
obligaciones de las sociedades disueltas, produciéndose la transferencia total de sus respectivos
patrimonios.

Por su parte, a tenor de lo regulado por el art. 88 de la ley 19.550, hay escisión cuando:
a. una sociedad sin disolverse destina parte de su patrimonio
i. para fusionarse con sociedades existentes o participar con ella en la creación de una nueva sociedad;
ii. para constituir una o varias sociedades nuevas;
b. se disuelve sin liquidarse para constituir con la totalidad de su patrimonio, nuevas sociedades.

En la regulación de la norma, esta circunstancia no afecta al contrato de agencia, salvo que cause un
detrimento sustancial en la posición del agente. Habrá que determinar qué circunstancia es de tal entidad
para producir el extremo referido, y estará a cargo del agente demostrarlo.

COMPENSACIÓN

ART. 1497 Compensación por clientela. Extinguido el contrato, sea por tiempo determinado o
indeterminado, el agente que mediante su labor ha incrementado significativamente el giro de las
operaciones del empresario, tiene derecho a una compensación si su actividad anterior puede continuar
produciendo ventajas sustanciales a éste.
En caso de muerte del agente ese derecho corresponde a sus herederos.
A falta de acuerdo, la compensación debe ser fijada judicialmente y no puede exceder del importe
equivalente a un año de remuneraciones, neto de gastos, promediándose el valor de las percibidas por el
agente durante los últimos cinco años, o durante todo el período de duración del contrato, si éste es inferior.

Esta compensación no impide al agente, en su caso, reclamar por los daños derivados de la ruptura por
culpa del empresario.

ART. 1498 Compensación por clientela. Excepciones. No hay derecho a compensación si:
a) el empresario pone fin al contrato por incumplimiento del agente;
b) el agente pone fin al contrato, a menos que la terminación esté justificada por incumplimiento del
empresario; o por la edad, invalidez o enfermedad del agente, que no permiten exigir razonablemente la
continuidad de sus actividades. Esta facultad puede ser ejercida por ambas partes.

El agente tiene derecho a una compensación, en tanto su actividad pueda continuar produciendo ventajas
sustanciales al principal. Este derecho corresponde a los herederos cuando la extinción se produce por
causa de muerte.

La extensión de esta compensación puede convenirse entre las partes; de no ser así, será fijada
judicialmente. En tal caso no puede exceder del importe equivalente a un año de remuneraciones, neto de
gastos, promediándose el valor de las percibidas por el agente durante los últimos cinco años, o durante
todo el período de duración del contrato, si éste es inferior. Esta compensación no impide al agente reclamar
los daños derivados de la ruptura por culpa del preponente.

Como excepciones se establece que no hay derecho a compensación por clientela cuando la extinción del
contrato se debe al incumplimiento del agente; cuando es éste quien lo da por terminado, a menos que la
terminación esté justificada por incumplimiento del preponente; o por la edad, invalidez o enfermedad del
agente, que no permiten exigir razonablemente la continuidad de sus actividades.

Para concluir hay que aclarar que, todas las previsiones referidas al contrato de agencia, no se aplican a los
agentes de bolsa o de mercados de valores, de futuros y opciones o derivados; a los productores o agentes
de seguros; a los agentes financieros, o cambiarios, a los agentes marítimos o aeronáuticos y a los demás
grupos regidos por leyes especiales en cuanto a las operaciones que efectúen.

CLÁUSULA DE NO COMPETENCIA

ART 1499 Cláusula de no competencia. Las partes pueden pactar cláusulas de no competencia del
agente para después de la finalización del contrato, si éste prevé la exclusividad del agente en el ramo de
negocios del empresario. Son válidas en tanto no excedan de un año y se apliquen a un territorio o grupo
de personas que resulten razonables, habida cuenta de las circunstancias.

Dicho derecho genera para el empresario el riesgo de que, concluido el contrato, el agente comprometa su
actividad a favor de un competidor y, con ello, pierda la clientela. Es habitual, y el Código así́ lo admite, que
se pacte una cláusula por la cual se prohíba al agente realizar actividades en competencia con el
empresario, en los ámbitos en los que actuó́ durante la vigencia del contrato, con sanciones en caso de
incumplimiento. La cláusula puede prever la prohibición de la actividad en competencia, sea a través de
agenciar para otros empresarios, sea por medio de emprendimientos propios del agente o por cualquier otro
medio, directo o indirecto, que melle la situación de mercado del empresario.

a) Límite temporal: la no competencia pactada no puede exceder el plazo de un año desde la finalización
del contrato de agencia. Si el plazo pactado fuera mayor, se reduce a un año.

b) Límite de actividades: la cláusula solo es válida en tanto implique la no competencia del agente en el
ámbito de negocios, de personas o productos en los que actuaba el agente.
c) Las circunstancias del caso: el código difiere a un juicio de razonabilidad, según las circunstancias del
caso, la validez de la limitación impuesta al agente.

SUBAGENCIA

ART. 1500 Subagencia. El agente no puede, excepto consentimiento expreso del empresario, instituir
subagentes. Las relaciones entre agente y subagente son regidas por este Capítulo. El agente responde
solidariamente por la actuación del subagente, el que, sin embargo, no tiene vínculo directo con el
empresario.

En principio, el agente puede articular libremente su estructura empresarial a fin de realizar la promoción,
valiéndose para ello de terceros dependientes. No empece a ello el carácter personalísimo del contrato, que
se refiere a la indelegabilidad de la calidad de empresario‐ agente, pero nada tiene que ver con la
realización de los actos materiales concretos que dinamizan la promoción de los negocios. Lo infungible es
la organización empresarial, que siempre corre por cuenta del agente.

Por ello el código establece, como principio, que el agente no puede nombrar subagentes para cumplir con
las actividades a su cargo previstas en el contrato.

EXCLUSIONES A LA REGULACIÓN

ART. 1501 Casos excluidos. Las normas de este Capítulo no se aplican a los agentes de bolsa o de
mercados de valores, de futuros y opciones o derivados; a los productores o agentes de seguros; a los
agentes financieros, o cambiarios, a los agentes marítimos o aeronáuticos y a los demás grupos regidos por
leyes especiales en cuanto a las operaciones que efectúen.

Las normas del Capítulo 17 se aplican a los denominados genéricamente agentes comerciales, y no
comprenden a otras personas que, bajo la misma denominación, realizan actividades de intermediación bajo
reglas propias.

CONCESIÓN COMERCIAL
ART. 1502 Definición. Hay contrato de concesión cuando el concesionario, que actúa en nombre y por
cuenta propia frente a terceros, se obliga mediante una retribución a disponer de su organización empresaria
para comercializar mercaderías provistas por el concedente, prestar los servicios y proveer los repuestos y
accesorios según haya sido convenido.

Notas esenciales del contrato de concesión:


1) Actuación del concesionario, frente a terceros, en nombre y por cuenta propia;
2) La puesta a disposición de su organización empresarial;
3) La provisión de productos por el concedente;
4) La prestación de los servicios adecuados a los productos;
5) La venta al público de los repuestos y accesorios de las mercaderías incluidas en el objeto principal.

La comercialización se hará bajo la marca del concedente, todo operador que recurre a este contrato
pretende el derecho a usar la marca a los fines de la promoción y venta del producto. En efecto, el derecho
al uso y la exhibición de la marca es un derecho vital para el desarrollo del concesionario.

El uso de la marca no se concede en forma gratuita, sino contra la puesta a disposición del concedente de
una estructura empresarial que desarrollará el negocio por parte del concesionario. Ambas
contraprestaciones deben mantenerse por todo el plazo de contrato.

Otro aspecto importante a considerar es la duración, que permite satisfacer en forma adecuada la “inversión-
amortización- beneficio.”
El artículo 1502 no comprende la concesión privada, sino sólo la concesión comercial. El objeto cambia en
ambas: en la primera, se vincula con la prestación de ciertos servicios; en la segunda, la comercialización
que el concesionario hará, bajo su propio riesgo, de los productos de cierta complejidad técnica que el
concedente le proveerá; también asume la obligación de prestar servicios de postventa.

El contrato de concesión reconoce su origen en el contrato de concesión del derecho público. La finalidad
perseguida para conceder la actividad al concesionario tiene diversas causas: optimización de recursos;
limitación de riesgos y mayor eficacia.

Hasta su inclusión en este Código la concesión era un contrato atípico e innominado, cuya regulación debía
buscarse en la propia voluntad de las partes expresada en la convención particular y en los principios
generales de los contratos. Se debía, además, considerar la finalidad económico-jurídica, como un elemento
de óptimo rango para interpretar cuál era el sentido y alcance de lo acordado y cuáles las necesidades y
expectativas que mediante él las partes procuraron atender.

AUTONOMÍA DEL CONCESIONARIO

El concesionario desarrolla su actividad con autonomía respecto del concedente:

a) Es un comerciante que no tiene subordinación jurídica respecto del concedente, tampoco la tiene
económica, de modo directo, aunque su desenvolmiento puede verse condicionado por la superioridad
técnica y económica del concedente; por ello el concesionario organiza su estructura empresarial y
determina su funcionamiento.

b) Su actuación es en nombre y por cuenta propia, por lo que el concedente no queda obligado ante el
adquiriente del producto (diferencia con la agencia), sin perjuicio de las responsabilidades que se deriven
por aplicación del régimen de consumidor.

c) El vínculo con el concedente es de carácter estable, por un lapso prolongado, se trata de un contrato de
duración para desarrollar una modalidad de comercialización.

CARACTERES

 Bilateral: resultan obligaciones para ambas partes.

 Oneroso: pues el concedente confiere al concesionario el derecho a vender sus productos utilizando para
ello su marca, dentro de una zona y con un régimen de exclusividad, y obtiene el derecho de exigir al
concesionario que afecte su estructura empresarial para el desarrollo de la comercialización acordada.
Concedente y concesionario obtienen una ventaja por su prestación obtendrán una contraprestación.

 Conmutativo: las obligaciones para cada una de las partes resultan cierta y determinadas.

 No formal: no sujeto a ninguna forma, pero lo habitual es que sea escrito.

 Nominado

 Por adhesión: los contratos de concesión son redactados por el concedente y, en principio, no se admiten
contraofertas sobre sus cláusulas sustanciales. Por ello, es común que se lo denomine como Reglamento
de Concesión.

 De duración: el plazo debería estimarse observando un tiempo adecuado para que puedan cumplirse los
fines que las partes tuvieron en vista para celebrarlo. El CCyC da una pauta mínima y obligatoria de 4 años.

 Intuitu personae: las cualidades personales de las partes son determinantes para celebrar el contrato.
Aunque es habitual que se trate de sociedades, el sustrato humano determina ciertas características de esa
persona de existencia ideal a la que de una forma u otra se vinculan. El concedente tendrá en cuenta el
conocimiento que el futuro concesionario tenga del negocio que emprenderá, su seriedad, su solvencia
económica y la reputación que tenga en el mercado. Para el concesionario la marca y calidad del producto
elaborado o importado por el concedente, será una cualidad que tendrá en cuenta para celebrar el contrato.

 De colaboración: se origina en la necesidad económica de complementación y descentralización, que se


concreta en la inserción del concesionario en la red de comercialización del concedente.

 De agrupamiento, en tanto el concedente genera una estructura de agrupamiento vertical que no implica
una organización común ni subordinación jurídica.

 Asimétrico: el cúmulo de obligaciones que asume el concesionario es mayor que las asumidas por el
concedente.

EXCLUSIVIDAD

ART. 1503 Exclusividad. Mercaderías. Excepto pacto en contrario:


a) la concesión es exclusiva para ambas partes en el territorio o zona de influencia determinados. El
concedente no puede autorizar otra concesión en el mismo territorio o zona y el concesionario no puede,
por sí o por interpósita persona, ejercer actos propios de la concesión fuera de esos límites o actuar en
actividades competitivas;
b) la concesión comprende todas las mercaderías fabricadas o provistas por el concedente, incluso los
nuevos modelos.

La regla general establecida en el artículo que se comenta es que, salvo que medie pacto en contrario, la
concesión es exclusiva para ambas partes en el territorio o zona de influencia determinados.

El concepto de exclusividad abarca al territorio, a la marca, y a la provisión del producto.

▪ Respecto al territorio, al igual que la agencia, se refiere a que el concedente no puede autorizar a otra
concesión dentro del mismo territorio o zona y que el concesionario tiene que respetar la zona que le han
establecido para el desempeño de su actividad.

▪ La exclusividad de la marca, importa para el concesionario la obligación de no competir en negocios en el


mismo ramo del concedente. No obstante, es frecuente que un mismo grupo empresarial, opere con diversas
marcas aun en un mismo territorio.

▪ La exclusividad en lo que se refiere a la adquisición del producto no impide que el concesionario pueda
vender mercaderías del mismo ramo que le hayan sido entregadas en parte de pago de las que comercialice
por causa de la concesión, así como financiar unas y otras y vender, exponer o promocionar otras
mercaderías o servicios que se autoricen por el contrato, aunque no sean accesorios de las mercaderías
objeto de la concesión ni estén destinados a ella.

Excepciones a la exclusividad  el concedente puede reservarse el derecho de realizar por si o por medio
de una sociedad del grupo económico cierto tipo de ventas directas o modalidades especiales, tal como
ocurre con las ventas del Estado, a diplomáticos y a empresas que adquieren determinada cantidad de
producto por año.

OBLIGACIONES DEL CONCEDENTE

ART. 1504 Obligaciones del concedente. Son obligaciones del concedente:

a) proveer al concesionario de una cantidad mínima de mercaderías que le permita atender adecuadamente
las expectativas de venta en su territorio o zona, de acuerdo con las pautas de pago, de financiación y
garantías previstas en el contrato. El contrato puede prever la determinación de objetivos de ventas, los que
deben ser fijados y comunicados al concesionario de acuerdo con lo convenido;
Es la principal obligación del concedente, se trata de una prestación esencial del contrato pues solo se
puede cumplir con su objeto mediante la oportuna provisión del producto o mercadería. Por su parte, el
concesionario debe mantener la existencia convenida o, en defecto de convenio, la cantidad suficiente para
asegurar la continuidad de los negocios y la atención del público consumidor.

Cabe destacar también que la mayor tensión de la relación se advierte en general frente a la obligación de
entregar la mercadería, y es aquí donde se puede poner en evidencia el abuso de la posición dominante,
tanto en lo que hace a la presión del concedente para que el concesionario reciba una cantidad determinada
de bienes y lo coloque en la situación de tener que comercializarlos aun en condiciones no del todo
ventajosas, como de no remitir lo necesario frente a una demanda ascendente, lo que también perjudica a
su desarrollo, pues, en estos casos, la potencial ruptura del contrato importa para la concesionaria, o puede
importar, la extinción de la propia empresa, cuya subsistencia suele depender de la supervivencia de la
misma concesión.

b) respetar el territorio o zona de influencia asignado en exclusividad al concesionario. Son válidos los pactos
que, no obstante la exclusividad, reserva para el concedente cierto tipo de ventas directas o modalidades
de ventas especiales;

El concedente, como regla general, tiene la obligación de respetar la zona asignada y no puede, en función
de ello, designar otro concesionario. Deja a salvo el inciso la posibilidad de que el concedente se reserve el
derecho de efectuar “cierto tipo de ventas directas o modalidades de ventas especiales”, las que deberán
estar detalladamente establecidas en el contrato para que pueda invocarse su validez.

c) proveer al concesionario la información técnica y, en su caso, los manuales y la capacitación de personal


necesarios para la explotación de la concesión;

d) proveer durante un período razonable, en su caso, repuestos para los productos comercializados;

Según lo estipulado en los inc. c y d, deben proveerse al concesionario la información técnica y los manuales
y la capacitación de personal necesario para la explotación de la concesión, y los repuestos para los
productos comercializados. Estas obligaciones son complementarias de la de suministrar los bienes para
comercializarlos.

e) permitir el uso de marcas, enseñas comerciales y demás elementos distintivos, en la medida necesaria
para la explotación de la concesión y para la publicidad del concesionario dentro de su territorio o zona de
influencia.

Permitir el uso de marcas, enseñas comerciales y demás elementos distintivos, importa para el
concesionario darle identidad y legitimación frente al cliente.

OBLIGACIONES DEL CONCESIONARIO

ART. 1505  Obligaciones del concesionario. Son obligaciones del concesionario:

a) comprar exclusivamente al concedente las mercaderías y, en su caso, los repuestos objeto de la


concesión, y mantener la existencia convenida de ellos o, en defecto de convenio, la cantidad suficiente
para asegurar la continuidad de los negocios y la atención del público consumidor;

El concesionario debe respetar la exclusividad del concedente, comprándole a el las mercaderías y


repuestos, con exclusión de todo otro proveedor del mismo ramo.

La compra debe hacerse en cantidades suficientes para asegurar la continuidad de los negocios y la
atención de terceros consumidores, por lo que el concesionario debe conservar siempre un stock mínimo a
esos fines (sin perjuicio de que, contractualmente, pueda regularse una venta mínima periódica).
b) respetar los límites geográficos de actuación y abstenerse de comercializar mercaderías fuera de ellos,
directa o indirectamente por interpósita persona;

Este deber se vincula con el ámbito territorial de la concesión (art. 1503), y evita la colisión entre diferentes
concesionarios.

c) disponer de los locales y demás instalaciones y equipos que resulten necesarios para el adecuado
cumplimiento de su actividad;

El concesionario debe afectar al cumplimiento de la concesión locales, instalaciones y equipos necesarios


para su actividad, acordes a las exigencias cualitativas y cuantitativas de la operatoria. A esos fines, debe
realizar las inversiones necesarias, lo que se vincula con el plazo mínimo del contrato, acordado a fin de
poder amortizarlas.

d) prestar los servicios de preentrega y mantenimiento de las mercaderías, en caso de haberlo así
convenido;

En caso de haberse convenido, el concesionario debe mantener y conservar las mercaderías y prestar
servicios de pre-entrega (que pueden incluir diversas tareas: limpieza, empaquetamiento,
acondicionamiento, inspecciones técnicas, chequeos de funcionalidad, colocación de accesorios, grabados
y colocación de graficas, etc.).

e) adoptar el sistema de ventas, de publicidad y de contabilidad que fije el concedente;

f) capacitar a su personal de conformidad con las normas del concedente.

El concedente, en ejercicio de su dirección técnica, puede fijar pautas tendientes a un mejor desarrollo de
la actividad distributiva, que el concesionario debe respetar. El concesionario debe, en consecuencia,
adecuar su sistema de ventas e intervenir en actividades y campañas publicitarias en los términos requeridos
por el concedente. Debe, también, ajustar su contabilidad y sistemas administrativos, procurando
uniformarlos y darle al concedente una mayor posibilidad de control de su red de concesionarios.

Sin perjuicio de lo dispuesto en el inciso a) de este artículo, el concesionario puede vender mercaderías del
mismo ramo que le hayan sido entregadas en parte de pago de las que comercialice por causa de la
concesión, así como financiar unas y otras y vender, exponer o promocionar otras mercaderías o servicios
que se autoricen por el contrato, aunque no sean accesorios de las mercaderías objeto de la concesión ni
estén destinados a ella.

PLAZOS

ART. 1506 Plazos. El plazo del contrato de concesión no puede ser inferior a cuatro años. Pactado un
plazo menor o si el tiempo es indeterminado, se entiende convenido por cuatro años.
Excepcionalmente, si el concedente provee al concesionario el uso de las instalaciones principales
suficientes para su desempeño, puede preverse un plazo menor, no inferior a dos años.
La continuación de la relación después de vencido el plazo determinado por el contrato o por la ley, sin
especificarse antes el nuevo plazo, lo transforma en contrato por tiempo indeterminado.

El plazo del contrato de concesión es de suma importancia pues se trata de un contrato de larga duración,
en el cual deben operar las variables: inversión, amortización y rentabilidad proporcional.

El Código ha establecido un mínimo de cuatro años, con carácter imperativo, por cuanto, si se pacta uno
menor, o si el plazo es indeterminado, se lo considerará vigente por el plazo legal.

Si ha continuado la relación contractual, después de vencido el plazo convenido o fijado por la ley, y sin
especificar antes el nuevo plazo, el contrato se transforma en uno de tiempo indeterminado.
RETRIBUCIÓN

ART. 1507 Retribución. Gastos. El concesionario tiene derecho a una retribución, que puede consistir en
una comisión o un margen sobre el precio de las unidades vendidas por él a terceros o adquiridas al
concedente, o también en cantidades fijas u otras formas convenidas con el concedente.

En esta disposición, tratándose de un contrato oneroso, se establece el derecho del concesionario a una
retribución que puede consistir en una comisión, a un margen sobre el precio de la unidad vendida, a
cantidades fijas, a otras formas convenidas. La norma fija la posibilidad de que las partes fijen libremente el
modo de retribución previsto para el concesionario.

▪ Retribución por comisión: está sujeta a que la venta se haga efectiva y corresponde a un porcentaje del
precio o valor previamente determinado por la actividad comprobada. Tiende a incentivar el empeño del
beneficiario, pues a mayor volumen de ventas corresponderá una mayor retribución.

▪ Retribución por margen de venta: en el margen de venta, puede presumirse que el concesionario revendió
la unidad, aunque esta modalidad importa sus riesgos y no es la más difundida.

▪ Retribución por cantidades fijas: no es la más difundida porque parece prescindir del efectivo desarrollo
empresarial. La expresión puede incluir también una remuneración mixta, que combine algunos de los
mecanismos antes señalados.

Los gastos de explotación están a cargo del concesionario, excepto los necesarios para atender los servicios
de preentrega o de garantía gratuita a la clientela, en su caso, que deben ser pagados por el concedente
conforme a lo pactado.

El principio expuesto parece lógico, desde que el concesionario es un empresario que actúa en nombre y
por cuenta propia. La excepción también parece justificarse en aquella uniformidad en la comercialización
de los productos que lleva al concedente a imponer ciertos estándares de confiabilidad que, lógicamente,
parecen depender más de su incumbencia que de la de los concesionarios.

RESCISIÓN

ART. 1508 Rescisión de contratos por tiempo indeterminado. Si el contrato de concesión es por tiempo
indeterminado:

a) son aplicables los artículos 1492 y 1493;

Si el contrato de concesión es por tiempo indeterminado, le son aplicables los arts. 1492 y 1493 CCyC
(preaviso y omisión de preaviso). Ahora bien, a tenor de lo dispuesto por el art. 1506 CCyC, solo son
indeterminados aquellos contratos que, después de vencido el plazo determinado convencional o
legalmente pues nunca puede ser inferior a cuatro años, la relación continúa sin especificarse ante el nuevo
plazo.

b) el concedente debe readquirir los productos y repuestos nuevos que el concesionario haya adquirido
conforme con las obligaciones pactadas en el contrato y que tenga en existencia al fin del período de
preaviso, a los precios ordinarios de venta a los concesionarios al tiempo del pago.

En los contratos por tiempo indeterminado rescindidos, el concedente debe readquirir los productos y
repuestos nuevos que el concesionario haya adquirido, conforme con las obligaciones pactadas en el
contrato, y que tenga en existencia al fin del período del preaviso, a los precios ordinarios de venta a los
concesionarios al tiempo del pago.

RESOLUCIÓN
ART. 1509  Resolución del contrato de concesión. Causales. Al contrato de concesión se aplica el artículo
1494.

Art. 1494: El contrato de agencia se resuelve por: a). muerte o incapacidad del agente; b) disolución de la
persona jurídica que celebra el contrato, que no deriva de fusión o escisión; c) quiebra firme de cualquiera
de las partes; d) vencimiento del plazo; e) incumplimiento grave o reiterado de las obligaciones de una de
las partes, de forma de poner razonablemente en duda la posibilidad o la intención del incumplidor de
atender con exactitud las obligaciones sucesivas; f) disminución significativa del volumen de negocios del
agente.

SUBCONCESIONARIOS

ART. 1510  Subconcesionarios. Cesión del contrato. Excepto pacto en contrario, el concesionario no
puede designar subconcesionarios, agentes o intermediarios de venta, ni cualquiera de las partes puede
ceder el contrato.

Como regla general, está prohibida la subconcesión y la cesión del contrato. La excepción está dada en la
posibilidad de que convencionalmente las partes acuerden en contrario.

La duda que puede plantearse está dada en la posibilidad de que el concesionario establezca una sucursal
o puntos de venta. En estos casos, si no hay previsión en el contrato, no habría inconvenientes, habida
cuenta que se trata de la misma persona jurídica que puede actuar para facilitar la comercialización de los
productos.

Adviértase en la subconcesión se estarían delegando en un tercero, los derechos y las obligaciones


emergentes del contrato, lo que no resulta admisible sin la conformidad del concedente.

EXTENSIÓN

ART. 1511  Aplicación a otros contratos. Las normas de este Capítulo se aplican a:

Cabe recordar que la distribución de productos es un fenómeno que involucra diversas figuras
convencionales, razón por la cual la norma permite aplicar a otros contratos las normas contenidas en este
Capítulo.

a) los contratos por los que se conceda la venta o comercialización de software o de procedimientos
similares;

Se considera que el software es el equipamiento lógico e intangible de un ordenador, es decir, que abarca
todas las aplicaciones informáticas como los procesadores de textos, las planillas de cálculos, los editores
de imagenes, etc.

Se entiende que el contrato de concesión es celebrado entre el concedente (autor o propietario del software)
y el concesionario que se representa por un tercero, quien se dedicará a la comercialización de dicho
producto, a su instalación en el ordenador del usuario, y capacitación de este último, en cuanto al manejo y
uso.

Consideramos que, al referir la norma a procedimientos similares, pretende extender el supuesto a otros
programas y procedimientos informáticos incluso aún no inventados habida cuenta las derivaciones que en
este campo se pueden registrar en el futuro.

b) los contratos de distribución, en cuanto sean pertinentes.

La distribución comercial, como género que no fue nominado ni tipificado puntualmente, puede ser
concebida como el conjunto de actividades que permite al productor llegar al consumidor y para ello cuenta
con diversas vías que elegirá luego de ponderar diversos factores.
El tráfico en masa de insumos y productos y la intensa competencia que se da para su colocación en los
mercados, ha llevado a los empresarios a perfeccionar los sistemas tradicionales de distribución con el
menor costo posible a cargo del principal y la mejor utilidad para cada uno de los que conforman la cadena
o red que llega hasta el consumidor final.

FRANQUICIA COMERCIAL
ART. 1512  Concepto. Hay franquicia comercial cuando una parte, denominada franquiciante, otorga a
otra, llamada franquiciado, el derecho a utilizar un sistema probado, destinado a comercializar determinados
bienes o servicios bajo el nombre comercial, emblema o la marca del franquiciante, quien provee un conjunto
de conocimientos técnicos y la prestación continua de asistencia técnica o comercial, contra una prestación
directa o indirecta del franquiciado.
El franquiciante debe ser titular exclusivo del conjunto de los derechos intelectuales, marcas, patentes,
nombres comerciales, derechos de autor y demás comprendidos en el sistema bajo franquicia; o, en su
caso, tener derecho a su utilización y transmisión al franquiciado en los términos del contrato.
El franquiciante no puede tener participación accionaria de control directo o indirecto en el negocio del
franquiciado.

El contrato de franquicia no fue expresamente reglamentado sino hasta la sanción del CCyC, pues con
antelación a su inclusión en él, el contrato solo se regía por las reglas generales de la responsabilidad y por
algunas otras de creación jurisprudencial que habían tenido apoyo en la doctrina, juntamente con los demás
contratos de distribución.

La finalidad de la franquicia es multiplicar un negocio exitoso de modo que el franquiciado pueda vender o
prestar un servicio tal como lo ha hecho el franquiciante.

En la franquicia se aprecia una relación contractual entre el franquiciante y el franquiciado, en la cual el


primero ofrece o es obligado a mantener un interés permanente en el negocio del segundo en aspectos
tales como el know-how y la asistencia técnica; el franquiciado opera bajo un nombre comercial conocido,
un método y/o procedimiento que pertenece o que es controlado por el franquiciante, y en el cual el
franquiciado ha hecho o hará una inversión sustancial en su propio negocio o con sus propios recursos.

El franquiciante, a través de esta figura, puede ceder una parte de su ciclo productivo y comercial al
franquiciado. Esa parte cedida podrá incluir la distribución y, eventualmente, alguna tarea de producción o
de terminación en la producción dependiendo del tipo de franquicia. Como está comprometido el prestigio
de sus marcas y productos, como así también para lograr un funcionamiento homogéneo dentro de un
estándar de calidad, el franquiciante tiene el derecho de controlar en forma permanente al franquiciado.

Asimismo, el franquiciante, en su condición de principal, debe al franquiciado asistencia técnica constante,


lo que incluirá la entrega de un manual de operaciones con las especificaciones útiles para desarrollar la
actividad prevista en el contrato.

Esto responde a que el contrato de franquicia nació y de alguna manera sigue siendo un “contrato escuela”,
o sea, donde el franquiciado asume, en principio, su inferioridad técnica y su necesidad de ser instruido y
controlado por el franquiciante.

Autonomía de las partes:

El franquiciante y el franquiciado mantienen su autonomía en el sentido que no media entre ellos


dependencia jurídica alguna.

Otra cuestión diversa se aprecia desde el punto de vista técnico. En este aspecto, por definición, estará
presente la dependencia, que se traduce en la asistencia y el entrenamiento que el franquiciante debe
brindar al franquiciado; también se destaca la facultad de control que ejerce sobre este último.
En virtud de la autonomía, el franquiciado actua en nombre y por cuenta propias, sin perjuicio de que utilice
la marca, emblemas y demás elementos que identifiquen al franquiciante.

La autonomía también se ve reflejada en que el franquiciante no puede tener participación accionaria de


control directo o indirecto en el negocio del franquiciado. Esta prohibición es para proteger a los
franquiciados. El franquiciante debe abstenerse de formar franquicias total o parcialmente propias.

DEFINICIONES

ART. 1513  Definiciones. A los fines de la interpretación del contrato se entiende que:

a) franquicia mayorista es aquella en virtud de la cual el franquiciante otorga a una persona física o jurídica
un territorio o ámbito de actuación Nacional o regional o provincial con derecho de nombrar
subfranquiciados, el uso de sus marcas y sistema de franquicias bajo contraprestaciones específicas;

b) franquicia de desarrollo es aquella en virtud de la cual el franquiciante otorga a un franquiciado


denominado desarrollador el derecho a abrir múltiples negocios franquiciados bajo el sistema, método y
marca del franquiciante en una región o en el país durante un término prolongado no menor a cinco años, y
en el que todos los locales o negocios que se abren dependen o están controlados, en caso de que se
constituyan como sociedades, por el desarrollador, sin que éste tenga el derecho de ceder su posición como
tal o subfranquiciar, sin el consentimiento del franquiciante;

c) sistema de negocios: es el conjunto de conocimientos prácticos y la experiencia acumulada por el


franquiciante, no patentado, que ha sido debidamente probado, secreto, sustancial y transmisible. Es
secreto cuando en su conjunto o la configuración de sus componentes no es generalmente conocida o
fácilmente accesible. Es sustancial cuando la información que contiene es relevante para la venta o
prestación de servicios y permite al franquiciado prestar sus servicios o vender los productos conforme con
el sistema de negocios. Es transmisible cuando su descripción es suficiente para permitir al franquiciado
desarrollar su negocio de conformidad a las pautas creadas o desarrolladas por el franquiciante.

En los incs. a y b del art. 1513 CCyC se alude a dos formatos de franquicias: la mayorista y la de desarrollo.
Ambos casos refieren a ámbitos generales que sirven para instalar franquicias, que a su vez pueden asumir
distintas modalidades que se pueden identificar en alguno de estos grupos:

a. la de producto o industrial;
b. la de servicio;
c. la de llave en mano o negocio en funcionamiento, usualmente denominada “business format franchising”.

Cabe agregar que la franquicia industrial queda fuera de todo el régimen que estamos analizando, inclusive
de este artículo, por mandato expreso del art. 1524 CCyC donde se establece que las reglas de la franquicia
le son aplicables solo en cuanto sean compatibles.

El inciso c, por su parte, describe qué es un sistema de negocios, o sea, el objeto de lo que puede ser cedido
por el franquiciante junto con las marcas, patentes, nombres comerciales y emblemas. La descripción gira
sobre cinco notas del sistema que, en ese sentido, debe ser probado, secreto, sustancial y transmisible.

CARACTERES

 Nominado: desde la sanción del CCyC, antes se le reconocia tipicidad social.

 Bilateral, por cuanto genera obligaciones para franquiciante y franquiciado.

 Oneroso, en tanto ambas parte obtienen una prestación a su favor.


 Conmutativa, pues desde su celebración cada parte sabe las ventajas que le reporta. Para el franquiciante
es contar con la estructura empresarial que aportará el franquiciado y las ventas que ello generará para este
último disponer de una metodología de comercialización exitosa.

 De duración, es que el tiempo constituye un requisito esencial para que produzca los efectos que las
partes han tenido en vistas al celebrarlo, pues sólo mediante un vínculo estable puede atenderse la relación
que existe entre inver sion, amortización y renta proporcional.

 Por adhesión, ya que las cláusulas son predispuestas por el franquiciante, sin que el franquiciado tenga
mayor margen para negociarlas.

 Intuitu personae, pues se tienen en cuenta las condiciones personales de las partes; el franquiciante
aprecia las capacidades del franquiciado para llevar adelante el negocio, en tanto este ultimo apreció las
bondades del producto y la metodologia utilizados por el primero.

 De colaboración, toda vez que cada una de las partes colabora al mejor desenvolvimiento de los negocios
de la otra. El franquiciante brindando sus conocimientos y experiencia; el franquiciado replicando el negocio
de su con traparte con ventaja económica para ésta. En otras palabras, el franquiciante expande sus
negocios sin asumir el riesgo de nuevas inversiones en tanto el franquiciado aprovecha la ventaja de
comercializar una marca conocida y un método probadamente exitoso.

 Que no afecta la competencia, en la Argentina es un negocio que beneficia a los pequeños inversores.
ART. 1523 Derecho de la competencia.El contrato de franquicia, por sí mismo, no debe ser considerado
un pacto que limite, restrinja o distorsione la competencia.

REMUNERACIÓN

En cuanto al modo de remunerar a las partes, la primera aclaración que corresponde hacer en cuanto al
funcionamiento es que en la figura el que recauda el dinero del consumidor es el franquiciado, de modo que
es él quien le debe pagar al franquiciante.

En este contrato no opera ni la comisión ni el margen de reventa. La remuneración en la franquicia es


siempre del franquiciado al franquiciante y pueden puntualizarse dos formas posibles, que en general
aparecen juntas.

La primera son las regalías, que se pagan como contraprestación por el uso de las marcas, patentes, y
sistemas, que son un sistema de ingresos permanentes y periódicos.

La segunda es el pago de un derecho de ingreso, que se da solo en algunas franquicias, no en todas y que
consiste en que el franquiciado paga al franquiciante por el solo hecho de que le permita ingresar a la red.
Este pago le sirve al franquiciante para compensar el hecho de que algunos franquiciados serán entrenados,
pero luego fracasarán, con lo cual no se cobrarán las regalías posteriores suficientes para compensar el
costo de su entrenamiento.

OBLIGACIONES DEL FRANQUICIANTE

ART. 1514 Obligaciones del franquiciante. Son obligaciones del franquiciante:

a) proporcionar, con antelación a la firma del contrato, información económica y financiera sobre la evolución
de dos años de unidades similares a la ofrecida en franquicia, que hayan operado un tiempo suficiente, en
el país o en el extranjero;

La finalidad de esta previsión es que el fraquiciado pueda conocer las características y éxito de las relaciones
en la red a la que se pretende incorporar, para decidir si emprende el negocio que ofrende el franquiciante.
Es una obligación precontractual.

b) comunicar al franquiciado el conjunto de conocimientos técnicos, aun cuando no estén patentados,


derivados de la experiencia del franquiciante y comprobados por éste como aptos para producir los efectos
del sistema franquiciado;
Se trata del know-how del franquiciante, debiendo entenderser por tal, al conjunto de conocimientos
practicos, aunque no se encuentren patentados, que resulten de la experiencia comprobable del
franquiciante. Estos conocimientos deben ser secretos, sustanciales, identificables y reproducibles. Se trata
de una obligación fundamental del franquiciante, que consiste no solo en transmitir el know-how (mediante
la concesión del uso de licencias industriales o comerciales), sino además en poner a disposición del
franquiciado un sistema probado de negocios, integrado por cada uno de los elementos o bienes
considerados como esenciales, sean materiales o inmateriales, necesarios para que pueda comenzar la
explotación de la franquicia.

c) entregar al franquiciado un manual de operaciones con las especificaciones útiles para desarrollar la
actividad prevista en el contrato;

Comprende los diversos aspectos del negocio, desde la presentación de los locales, del producto y sus
características, el desempeño del personal, publicidad, marketing y todo aquello atinente a la relación con
el consumidor.

d) proveer asistencia técnica para la mejor operatividad de la franquicia durante la vigencia del contrato;

Refiere a una obligación propia de la etapa de ejecución, que consiste en proporcionar consejo y asistencia
en cuestiones administrativas, operacionales y técnicas durante toda la relación contractual. Ello es así,
dado que resulta esencial en este contrato la permanente actualización de la franquicia a las necesidades
del mercado, a los fines de mejorar u optimizar su operatividad. La obligación de asistencia es una obligación
típica de colaboración y hace al interés del propio franquiciante, pues propende a la conservación del valor
de la franquicia y de su eficacia comercial o productiva, y a la consecución del objetivo contractual.

e) si la franquicia comprende la provisión de bienes o servicios a cargo del franquiciante o de terceros


designados por él, asegurar esa provisión en cantidades adecuadas y a precios razonables, según usos y
costumbres comerciales locales o internacionales;

Es otra manifestación del deber de colaboración permanente, y comprende los insumos para la fabricación
o los productos terminados. Puede estar dada por la necesidad del franquiciante de imponer una obligación
de compra exclusiva en favor de determinados productos o bien cuando quiera asegurarse cierta calidad en
las mercaderías.

f) defender y proteger el uso por el franquiciado, en las condiciones del contrato, de los derechos referidos
en el artículo 1512, sin perjuicio de que:
i) en las franquicias internacionales esa defensa está contractualmente a cargo del franquiciado, a cuyo
efecto debe ser especialmente apoderado sin perjuicio de la obligación del franquiciante de poner a
disposición del franquiciado, en tiempo propio, la documentación y demás elementos necesarios para ese
cometido;
ii) en cualquier caso, el franquiciado está facultado para intervenir como interesado coadyuvante, en defensa
de tales derechos, en las instancias administrativas o judiciales correspondientes, por las vías admitidas por
la ley procesal, y en la medida que ésta lo permita.

El franquiciante debe garantizar que las facultades de explotación de la franquicia existen y le pertenecen
al tiempo de la celebración y de la ejecución del contrato, debiendo responder ante el franquiciado frente a
la afectación del ejercicio pacífico de las facultades de explotación de la franquicia que le impidan alcanzar
la finalidad económica perseguida por aquel al contratar, encontrándose facultado a resolver o rescindir el
contrato por ese motivo.

El franquiciante también está obligado a la defensa y protección de la franquicia en instancias administrativas


y judiciales frente a terceros. Si la franquicia es nacional, la defensa y protección del derecho de uso del
franquiciado se podrá hacer según lo que hubieran previsto las partes al efecto, pudiendo pactarse que
aquel deba solo denunciar o se lo autorice a la defensa como mandatario del franquiciante dándole aviso.

OBLIGACIONES DEL FRANQUICIADO

ART. 1515 Obligaciones del franquiciado. Son obligaciones mínimas del franquiciado:

a) desarrollar efectivamente la actividad comprendida en la franquicia, cumplir las especificaciones del


manual de operaciones y las que el franquiciante le comunique en cumplimiento de su deber de asistencia
técnica;

Es lógico que se exija al franquiciado que realice la efectiva explotación de la franquicia, pues el franquiciante
pone en ella su expectativa de lucro, mediante la colaboración que en ese sentido aquel debe prestar.
Consisten en obligaciones de hacer, de medio, aunque puede también involucrar algunas obligaciones de
resultado (por ejemplo, alcanzar un nivel mínimo de ventas). Además, incluye la obligación de utilizar
elementos de propiedad industrial licenciados (v. gr., uso de signos distintivos del franquiciante).

b) proporcionar las informaciones que razonablemente requiera el franquiciante para el conocimiento del
desarrollo de la actividad y facilitar las inspecciones que se hayan pactado o que sean adecuadas al objeto
de la franquicia;

La información que el franquiciado debe aportar comprende todos los datos relevantes del negocio objeto
de la franquicia, facilitando el derecho de control que tiene el franquiciante, para mantener los niveles de
calidad de la red que integra, lo cual puede incluir información sensible.

c) abstenerse de actos que puedan poner en riesgo la identificación o el prestigio del sistema de franquicia
que integra o de los derechos mencionados en el artículo 1512, segundo párrafo, y cooperar, en su caso,
en la protección de esos derechos;

Importan no realizar actos contrarios a la conservación del valor competitivo de la marca, ni llevar adelante
formas publicitarias inadecuadas.

d) mantener la confidencialidad de la información reservada que integra el conjunto de conocimientos


técnicos transmitidos y asegurar esa confidencialidad respecto de las personas, dependientes o no, a las
que deban comunicarse para el desarrollo de las actividades. Esta obligación subsiste después de la
expiración del contrato;

La protección que se persigue es de los derechos del franquiciante respecto del objeto de la franquicia, por
lo cual el franquiciado debe disponer lo necesario para que no se encuentre al alcance de terceros toda
aquella información que haya recibido con motivo de la franquicia y que no esté destinada a ser exhibida al
público.

e) cumplir con las contraprestaciones comprometidas, entre las que pueden pactarse contribuciones para el
desarrollo del mercado o de las tecnologías vinculadas a la franquicia.

Establece la obligación de dar cumplimiento a las contraprestaciones comprometidas, tales como el pago
de regalías o royalties. Señala, asimismo, que entre tales contraprestaciones pueden acordarse
contribuciones tanto para el desarrollo del mercado como para el de las tecnologías vinculadas a la
franquicia u otras prestaciones de carácter específico (por ejemplo, gastos publicitarios o seguros).

PLAZO

ART. 1516 Plazo. Es aplicable el artículo 1506, primer párrafo. Sin embargo, un plazo inferior puede ser
pactado si se corresponde con situaciones especiales como ferias o congresos, actividades desarrolladas
dentro de predios o emprendimientos que tienen prevista una duración inferior, o similares. Al vencimiento
del plazo, el contrato se entiende prorrogado tácitamente por plazos sucesivos de un año, excepto expresa
denuncia de una de las partes antes de cada vencimiento con treinta días de antelación. A la segunda
renovación, se transforma en contrato por tiempo indeterminado.

Art. 1506: Plazos. El plazo del contrato de concesión no puede ser inferior a cuatro años. Pactado un plazo
menor o si el tiempo es indeterminado, se entiende convenido por cuatro años.

La interpretación de ambas normas lleva a concluir que:


a. El plazo mínimo del contrato de franquicia es de cuatro años.
b. Si el plazo convenido es menor, se entiende celebrado por cuatro años.
c. Si no media denuncia de cualquiera de las partes notificada con treinta días de anticipación al vencimiento
del plazo, éste se considera prorrogado por un año y luego por otro año más.
d. Si antes del vencimiento del segundo año no es denunciado de la misma forma, el plazo se convierte en
indeterminado.
e. Se admite un plazo menor a cuatro años si se corresponde con situaciones especiales, como ferias o
congresos, actividades desarrolladas dentro de premios o emprendimiento que tienen prevista una duración
menor.

La franquicia es un contrato de duración, y el plazo es muy importante para la relacion entre inversión,
amortización y lucro proporcional.

EXCLUSIVIDAD

ART. 1517 Cláusulas de exclusividad. Las franquicias son exclusivas para ambas partes. El franquiciante
no puede autorizar otra unidad de franquicia en el mismo territorio, excepto con el consentimiento del
franquiciado. El franquiciado debe desempeñarse en los locales indicados, dentro del territorio concedido o,
en su defecto, en su zona de influencia, y no puede operar por sí o por interpósita persona unidades de
franquicia o actividades que sean competitivas. Las partes pueden limitar o excluir la exclusividad.

Se trata de un aspecto renunciable y por lo tanto no esencial, aunque sea habitual. Si franquiciante y
franquiciado nada hubieran previsto sobre el tema, deberia considerarse que media exclusividad.

La exclusividad se contempla para ambas partes. En lo que hace al franquiciante, implica que no podrá
autorizar otra franquicia en el territorio asignado al franquiciado sin que medie su consentimiento, este último
tampoco podrá operar fuera de los límites establecidos.

La exclusividad para el franquiciado comprende los locales autorizados, dentro del territorio concedido o, en
su defecto, en su zona de influencia. La prohibición de operar fuera de dichos ámbitos, alcanza no sólo la
actividad que lleve a cabo por si mismo, sino que, además, tampoco podrá hacerlo por interpósita persona.
Tampoco puede realizar actividades en competencia con el franquiciante.

OTRAS CLÁUSULAS

ART. 1518 Otras cláusulas. Excepto pacto en contrario:

a) el franquiciado no puede ceder su posición contractual ni los derechos que emergen del contrato mientras
está vigente, excepto los de contenido dinerario. Esta disposición no se aplica en los contratos de franquicia
mayorista destinados a que el franquiciado otorgue a su vez subfranquicias, a esos efectos. En tales
supuestos, debe contar con la autorización previa del franquiciante para otorgar subfranquicias en las
condiciones que pacten entre el franquiciante y el franquiciado principal;

Tal limitación resulta una derivación de carácter intuitu personae que reviste el contrato de franquicia en el
que el franquiciado recibirá de parte del franquiciante todos los conocimientos necesarios para el desarrollo
del negocio (know how), con la consecuente transmisión de derechos que le permitirán al primero explotar
la marca objeto de franquicia. No aplica a las franquicias mayoristas, dado el objeto que ellas tienen: crear
subfranquicias. En este supuesto, y siempre que cuente con la debida autorización del franquiciante, el
franquiciado podrá nombrar subfranquiciantes en los términos y condiciones fijados por el titular de la marca.

b) el franquiciante no puede comercializar directamente con los terceros, mercaderías o servicios


comprendidos en la franquicia dentro del territorio o zona de influencia del franquiciado;

Esta restricción se origina en la exclusividad que rige entre las partes.

c) el derecho a la clientela corresponde al franquiciante. El franquiciado no puede mudar la ubicación de sus


locales de atención o fabricación.

El criterio legal se sustenta en que la clientela se genera por la presencia, calidad y prestigio de la marca
del franquiciante, que constituye el elemento conocido por el consumidor. En cuanto a la prohibición en
cabeza del franquiciado de cambiar de ubicación sus locales, ello responde, precisamente, a que la clientela
es del franquiciante, quien reparte las zonas estratégicamente debiendo el franquiciado limitarse a la
atención y no a la organización.

ART. 1519  Cláusulas nulas. No son válidas las cláusulas que prohíban al franquiciado:

a) cuestionar justificadamente los derechos del franquiciante mencionado en el artículo 1512, segundo
párrafo;

Refiere a la prohibición de incorporar aquellas cláusulas que tiendan a impedir la facultad del franquiciado
de cuestionar, justificadamente, los derechos del franquiciante respecto de la marcas, patentes, emblemas,
nombres comerciales, sistema de protección y venta o conocimientos técnicos comprendidos en el sistema
objeto de franquicia.

b) adquirir mercaderías comprendidas en la franquicia de otros franquiciados dentro del país, siempre que
éstos respondan a las calidades y características contractuales;

Dispone la nulidad de toda cláusula que tienda a impedirle al franquiciado adquirir mercaderías incluidas en
la franquicia a otros franquiciantes dentro del país, siempre y cuando aquellas reúnan las cualidades y
características contractuales, promoviendo un contexto de equidad entre todos los que integran la franquicia.

c) reunirse o establecer vínculos no económicos con otros franquiciados.

Importa un amplio reconocimiento del franquiciado a ejercer su industria libremente (art. 14 CN), siempre
que las relaciones que se forjen entre franquiciados no importen el despliegue de una conducta desleal y
reñida con el principio de buena fe contractual en perjuicio del franquiciante.

RESPONSABILIDAD

ART. 1520 Responsabilidad. Las partes del contrato son independientes, y no existe relación laboral entre
ellas. En consecuencia:

El franquiciado debe indicar claramente su calidad de persona independiente en su factura, contratos y


demás documentos comerciales, esta obligación no debe interferir en la identidad comun de la red
franquiciada, en particular en sus nombres o rótulos comunes y en la presentación uniforme de sus locales,
mercaderías o medios de transporte.

a) el franquiciante no responde por las obligaciones del franquiciado, excepto disposición legal expresa en
contrario;
Esta disposición es de gran trascendencia, por cuanto refuerza la autonomia de las partes y en particular se
complementa con lo dispuesto en el inciso b) del mismo articulo, que constituye una aplicación del mismo
criterio pero en relación específica a las cuestiones laborales.

b) los dependientes del franquiciado no tienen relación jurídica laboral con el franquiciante, sin perjuicio de
la aplicación de las normas sobre fraude laboral;

La relevancia de esta previsión es significativa por cuanto disipa incertidumbres en cuanto a las
responsabilidades del franquiciante en materia laboral, con relación a los dependientes del franquiciado y a
las obligaciones laborales que de ella se derivasen.

c) el franquiciante no responde ante el franquiciado por la rentabilidad del sistema otorgado en franquicia.

Deriva como consecuencia de que el franquiciado actúa por riesgo propio, sin garantizar el éxito de la
explotación.

El franquiciado debe indicar claramente su calidad de persona independiente en sus facturas, contratos y
demás documentos comerciales; esta obligación no debe interferir en la identidad común de la red
franquiciada, en particular en sus nombres o rótulos comunes y en la presentación uniforme de sus locales,
mercaderías o medios de transporte.

Esto se impone para evitar inducir a los terceros a confusiones y, eventualmente, para evitar la aplicación
de la “teoría de la apariencia”, pero es válido en la medida en que no contraríe el estatuto del consumidor,
la buena fe y el abuso del derecho.

ART. 1521  Responsabilidad por defectos en el sistema. El franquiciante responde por los defectos de
diseño del sistema, que causan daños probados al franquiciado, no ocasionados por la negligencia grave o

Véase que, en principio, una de las principales características del contrato de franquicia es la transmisión
del know how del franquiciante al franquiciado, el cual ha sido caracterizado como “el conocimiento técnico,
procedimiento, conjunto de informaciones necesarias para la producción industrial, que proceden de la
experiencia en el proceso de producción y que su autor desea guardar en secreto, sea para su uso personal,
sea para transferirlo confidencialmente a un tercero”.

De aquí podemos inferir la obligación del franquiciante al poner en manos del franquiciado la posibilidad de
distribuir un producto o servicio, o bien, en una forma más evolucionada, la de que él mismo fabrique o
produzca los productos que luego venderá a los consumidores, derivando así la responsabilidad del primero
en caso de que esa transferencia al franquiciado sea de forma defectuosa.

Es por ello que las obligaciones que asume el franquiciante frente al franquiciado son de objeto complejo,
incluyendo obligaciones de dar, de hacer y de no hacer. A partir de estas premisas, debemos considerar
que se especifica la responsabilidad del franquiciante por los defectos de diseño del sistema que causen un
daño probado.

El artículo comienza diciendo “responsabilidad por defectos en el sistema”, debiéndole alcanzar al


franquiciante la responsabilidad por el daño producido a un tercero, sin perjuicio de la acción de repetición
que le pudiere corresponder si el daño no le es imputable.

Responsabilidad por daños a los consumidores: Será de aplicación el art. 40 de la 24.240 por la cual si el
daño resulta del vicio o defecto de la cosa o de la prestación del servicio responderá el productor, el
fabricante el importador, el distribuidor, el proveedor, el vendedor y quien haya puesto su marca en la cosa
o servicio, esta responsabilidad es solidaria, sin perjuicio de las acciones de repetición. La razonabilidad de
esta previsión radica en que el consumidor es atraído al local o al negocio del franquiciado en virtud de la
identificación que existe con el franquiciante.
EXTINCIÓN

ART. 1522  Extinción del contrato. La extinción del contrato de franquicia se rige por las siguientes reglas:

a) el contrato se extingue por la muerte o incapacidad de cualquiera de las partes;

Es una lógica consecuencia del encuadramiento de este contrato como intuitu personce y de confianza. Se
encuentra alcanzada la hipótesis de disolución de la sociedad franquiciante o franquiciada.

b) el contrato no puede ser extinguido sin justa causa dentro del plazo de su vigencia original, pactado entre
las partes. Se aplican los artículos 1084 y siguientes;

Se refuerza el carácter imperativo del plazo, a la vez que se admite la posibilidad de resolución por
incumplimiento, remitiendo a las normas generales (arts. 1084 y ss.) en la materia.

c) los contratos con un plazo menor de tres años justificado por razones especiales según el artículo 1516,
quedan extinguidos de pleno derecho al vencimiento del plazo;

d) cualquiera sea el plazo de vigencia del contrato, la parte que desea concluirlo a la expiración del plazo
original o de cualquiera de sus prórrogas, debe preavisar a la otra con una anticipación no menor de un mes
por cada año de duración, hasta un máximo de seis meses, contados desde su inicio hasta el vencimiento
del plazo pertinente. En los contratos que se pactan por tiempo indeterminado, el preaviso debe darse de
manera que la rescisión se produzca, cuando menos, al cumplirse el tercer año desde su concertación. En
ningún caso se requiere invocación de justa causa. La falta de preaviso hace aplicable el artículo 1493.

En los contratos no alcanzados por el inciso c, para que se produzca la extinción por vencimiento del plazo
es necesario un preaviso. De no procederse a este preaviso, operará la prórroga automática y, ulteriormente,
la conversión en contrato por tiempo indeterminado, según lo previsto por el artić ulo 1516.

En los contratos de tiempo indeterminado, no puede hacerse operativa la rescisión antes de los tres años
de celebración del contrato. La omisión de preaviso genera derecho a indemnización a tenor del artículo
1493.

La cláusula que impide la competencia del franquiciado con la comercialización de productos o servicios
propios o de terceros después de extinguido el contrato por cualquier causa, es válida hasta el plazo máximo
de un año y dentro de un territorio razonable habida cuenta de las circunstancias.

CASOS COMPRENDIDOS

ART. 1524  Casos comprendidos. Las disposiciones de este Capítulo se aplican, en cuanto sean
compatibles, a las franquicias industriales y a las relaciones entre franquiciante y franquiciado principal y
entre éste y cada uno de sus subfranquiciados.

La franquicia industrial tiene por objeto otorgar al franquiciado el derecho de utilizar un sistema probado
para fabricar y comercializar determinados productos, bajo el nombre comercial, emblema o la marca del
franquiciante, quien le provee el conjunto de conocimientos técnicos y prestación continua de asistencia
técnica y comercial necesarias al efecto.

En cuanto a las sub-franquicias, se regirán tanto en lo que hace a las relaciones entre el franquiciante y el
franquiciado principal, como entre este y cada uno de sus subfranquiciados, por las mismas normas que se
establecen para el vínculo franquiciante-franquiciado.
MAQUILA
En nuestro país, el contrato de maquila estuvo originaria y esencialmente vinculado a la elaboración de
vinos y de azúcar. Se desarrolló regionalmente en las provincias productoras: Mendoza y San Juan en el
primer caso y en Tucumán para el segundo. Está previsto en la LEY 25113.

ART. 1  Habrá contrato de maquila o de depósito de maquila cuando el productor agropecuario se obligue
a suministrar al procesador o industrial materia prima con el derecho de participar, en las proporciones que
convengan, sobre el o los productos finales resultantes, los que deberán ser de idénticas calidades a los
que el industrial o procesador retengan para sí.
El productor agropecuario mantiene en todo el proceso de transformación la propiedad sobre la materia
prima y luego sobre la porción de producto final que le corresponde.
El procesador o industrial asume la condición de depositario de los productos finales de propiedad del
productor agropecuario debiéndolos identificar adecuadamente; estos productos estarán a disposición plena
de sus titulares.
En ningún caso esta relación constituirá actividad o hecho económico imponible.

No es esta la única denominación legal del contrato pues la LEY 18.600 del año 1970, en su artículo 1º dice:
"Los contratos de elaboración de vinos por los sistemas o modalidades denominados "contrato de
elaboración por cuenta de terceros", "a maquila" o por "cuenta exclusiva del viñatero"...". Cabe aclarar que
la ley 25.113 deja expresamente vigente a la ley 18.600 cuando en su artículo 9º dice "Los contratos de
elaboración de vinos previstos en la ley 18.600 se regirán por sus normas y supletoriamente por la presente".

El contrato de elaboración por cuenta de terceros admite dos modalidades: una, sinónima de maquila; la
otra, implica posibilidad de "fabricar o producir vino para otro, sea que se suministre o no la materia prima
..."

En realidad, la costumbre indica que - a veces- una bodega contrata a otra u otras bodegas que aportan la
materia prima, el trabajo y los elementos necesarios para la elaboración. Se trata de una modalidad,
pensada para bodegas que producen sus propios vinos, pero acuden a otras bodegas para que elaboren
por ellas a fin de solucionar problemas de capacidad de elaboración y almacenamiento.

No es correcta la sinonimia entre "contrato de maquila o de depósito de maquila"; como ya veremos, el


contrato de maquila incluye de algún modo al contrato de depósito. Sin embargo, maquila y depósito son
dos contratos bien diferenciados.

Etimológicamente maquila es un vocablo de origen árabe, proveniente de "makila", que significa medida de
capacidad. Además, tuvo una segunda acepción: porción de grano o harina que correspondía al molinero
por la molienda.

La jurisprudencia ha definido al contrato de maquila diciendo que es aquel "por el cual una de las partes se
compromete a entregar materia prima a la otra, y ésta se obliga a transformarla en producto terminado,
determinándose como precio una porción del bien obtenido, toda vez que la transformación del producto no
es hecha por el elaborador con el ánimo de adquirir su propiedad en los términos del art 2567 C.C”

TIPOS

ART. 6  Las disposiciones de la presente ley serán de aplicación también a todos los contratos que tengan
por objeto la provisión de materia prima de naturaleza agropecuaria para su procesamiento, industrialización
y/o transformación.

Si bien en la actualidad en contrato de maquila se asocia con la elaboración de vinos y de azúcar, en realidad
es un contrato propio de economías agrarias. Por lo tanto, puede ser utilizado para la elaboración de
cualquier otro producto agrario (aceite, harina), compartiendo un régimen común.
Pigretti con pequeñas diferencias y subrayando algunas particularidades desarrolla distintas modalidades
del contrato de maquila, así habla del "contrato de elaboración de vinos a maquila", "del contrato de
maquila de caña de azúcar" y" del contrato de maquila en general".

CARACTERES

1- Consensual: en tanto se perfecciona con el mero acuerdo de voluntades. Frente a la no entrega de la uva
por parte del viñatero, el bodeguero podrá perfectamente pedir el cumplimiento de contrato, mientras que
frente al incumplimiento de la entrega por parte del bodeguero, el viñatero podrá pedir el cumplimiento del
contrato y la consecuente entrega del producto ya elaborado. El depósito que se hace del producto
constituye una etapa posterior del contrato, no original, y se relaciona con las exigencias y el cumplimiento
que son de la esencia del contrato celebrado.

2- Bilateral: pues surgen obligaciones para ambas partes;

3- Oneroso: existe equivalencia entre las prestaciones debidas

4- Típico: Es un contrato expresamente regulado por ley. Por la ley 18.600, para la elaboración vínica y por
ley 25.311 para todos los productos agropecuarios.

5- Hay diferencias en cuanto a si se trata de un contrato comercial o de un contrato agrario. Alferillo,


basándose en el código de comercio entendió que el contrato de maquila era un contrato comercial. Sin
embargo, otros sostienen que se trata de un contrato agrario, entendiéndose por tal aquellos que están
preordenados al servicio de una empresa constituida y en el que siempre es parte un empresario agrario
teniendo por finalidad facilitar su vida procurando o predisponiendo los factores de la producción.

PARTES DEL CONTRATO Y OBLIGACIONES QUE ASUMEN

Son partes del contrato: el productor agropecuario (viñatero, cañero, olivicultor, etc) y el procesador o
industrial (bodeguero, ingenio, aceitera, etc).

La esencia del contrato radica en "la provisión de materia prima de naturaleza agropecuaria para su
procesamiento, industrialización y/o transformación" (art 6) participando las partes "..., en las proporciones
que convengan, sobre el o los productos finales resultantes, los que deberán ser de idénticas calidades a
los que el industrial o procesador retengan para sí".

El elaborador, industrial o procesador asumen la obligación de recibir la materia prima, elaborarla,


conservarla, cuidarla y mantenerla conforme a lo establecido en el contrato. En correlación, el productor
tiene derecho a controlar, a verificar "las calidades y cantidades de lo pactado y lo entregado al finalizar el
contrato, y asimismo las condiciones de procesamiento y rendimiento de la materia prima conforme pautas
objetivas de manufacturación durante su realización", conforme a los sistemas y procedimientos que las
partes establezcan. Y debe pagar parte del producto ya elaborado como precio por tal elaboración.

ART. 3  Serán nulas las cláusulas incluidas en el contrato que impongan al productor agropecuario la
obligación de vender parte o la totalidad de los productos finales de su propiedad al industrial elaborador o
que traben la libre comercialización del mismo por cuenta exclusiva del propietario.

ART. 4  Los contratos establecerán sistemas y procedimientos de control del procesamiento del producto,
que podrá ejercer el productor agropecuario contratante, que le permitan verificar las calidades y cantidades
de lo pactado y lo entregado al finalizar el contrato, y asimismo las condiciones de procesamiento y
rendimiento de la materia prima conforme pautas objetivas de manufacturación durante su realización.

FORMA

El contrato de maquila requiere forma escrita, estableciendo la ley:


ART. 2  El contrato del artículo anterior además de los elementos expresados en el mismo deberá
contener con carácter esencial los siguientes:
a) Nombres y domicilios de las partes;
b) Cantidad de la materia prima contratada;
c) Lugar de procesamiento;
d) Lugar en que se depositarán los productos elaborados que correspondan al productor agropecuario;
e) Facultades de control establecidas a favor del productor agropecuario;
f) Fecha y lugar de entrega del producto elaborado;
g) Lugar de celebración y firma de las partes.

Además, la ley provincial 7.101 establece la registración de los contratos, de la cesión o transferencia total
o parcial de los mismos en los libros de bodega destinados a tal fin y en los estatuidos por la ley (artículos
1 y 3). Para ser registrados, los contratos deben estar celebrados en instrumentos públicos o privados que
hayan tributado fiscalmente y que tengan firmas auténticas. (art. 4). Los contratos adquieren virtualidad
frente a terceros a partir de la inscripción en el Registro de contratos y movimientos de vinos y mostos. La
bodega o fábrica de mostos deben presentar los contratos ante la autoridad competente dentro de los 60
días corridos posteriores a la fecha fijada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura para la finalización de la
cosecha (art 5). La ley provincial cuenta- como anexo- con un modelo de contrato.

JURISPRUDENCIA

NATURALEZA DEL CONTRATO

El síndico de una importante quiebra sostuvo que en la elaboración de vino por cuenta de tercero existía-
en realidad-una especificación a los términos del art 2.567 del C.C. El bodeguero recibía la uva, que es una
cosa consumible, la mezclaba con la de otros clientes, operándose una transformación de la que surgía una
nueva especie: el vino. Por tanto, la propiedad del viñatero desaparecía, correspondiendo la propiedad al
especificador, quien quedaba obligado a entregar vino de la especie y calidad pactada. El argumento,
ingenioso para defender a la quebrada, es susceptible de críticas:
a) La elaboración por cuenta de terceros es un contrato, existe un acuerdo de voluntades destinado a reglar
derechos. El art 2524 C.C. enumera los modos de adquirir el dominio (apropiación, especificación, accesión,
tradición, percepción de frutos, sucesión en los derechos del propietario y prescripción). De todos los modos
enumerados, el único contractual es la tradición;
b) Es cierto que la especificación implica que alguien- con su trabajo- hace un objeto nuevo- con la materia
de otro-, con intención de apropiárselo. Es también cierto que se suele citar como ejemplo de especificación
a la conversión de uva en vino. Sin embargo, el especificador toma la materia ajena sin consentimiento de
su dueño. Habiendo consentimiento, hay contrato.
c) La transformación puede ser de buena o de mala fe, pero siempre sin consentimiento del propietario.

PROPIEDAD DEL PRODUCTO ELABORADO

En 1978, un importante caso fue decidido por la CSJN: "Bodegas Quirós s/ casación".

Se trataba de un productor, que frente a la quiebra del elaborador, intentó que se le reconociera la calidad
de acreedor de dominio. La Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Mendoza, casó la sentencia de la
Cámara de Apelaciones, mantuvo la verificación del crédito de la accionante sobre una determinada
cantidad de litros de vino de cierto tipo y característica, pero modificó la calificación de acreedor del domino
que había sido admitida, por la de simple acreedor quirografario. Se basó en distintos argumentos:

1- Entendió que el dueño de la cosa, como titular de un derecho real sólo podía recuperarla mediante el
ejercicio de la acción reivindicatoria, la que era improcedente por tratarse de una cosa fungible y no
individualizada;
2- Aún cuando fuera conocida la especie, calidad y cantidad del vino elaborado por cuenta del viñatero, no
habría mediado apartamiento de la mayor cuantía existente en la bodega, como exige la ley para transformar
el crédito respectivo en obligación de dar cosa cierta;

3- Por tanto y aunque ello pudiera resultar inequitativo y hasta injusto no era posible apartarse de las normas
positivas aplicables.

Frente a esta decisión, la actora interpuso recurso extraordinario por sentencia arbitraria. La Corte Suprema
de Justicia de la Nación entendió que:

1- La transformación de la uva en vino no había sido hecha por el elaborador con ánimo de adquirir su
propiedad a los términos del art 2567 del C.C. y que las consideraciones relativas a la individualización y
separación de la cosa a los efectos de procedencia de la acción reivindicatoria resultaban ajenas a la índole
del problema analizado desde que la ley de quiebras aplicable exigía sólo revestir la calidad de acreedor de
dominio, que el fallido tuviera los bienes por cualquier título que no le transfiriera la propiedad .

2-Era evidente que la convocatoria no podía alegar título alguno que la legitimara a tener el dominio del
producto elaborado;

3-El elaborador era depositario del vino a nombre del productor y se hallaba siempre obligado a restituir a
su dueño la cosa determinada en su género, especie, cantidad y calidad. Entendió que el productor era
acreedor de dominio, sin que la falta de separación fuera óbice para que prosperara la pretensión deducida;

6- Surge claramente que la propiedad del producto elaborado correspondía al viñatero. Afirmó que la
protección legal en favor del viñatero se satisfacía plenamente sin desmedro de los demás acreedores, que
de otro modo se enriquecerían indebidamente con bienes ajenos. Aclaró que la solución dada satisfacía el
espíritu de las normas en juego y los principios de equidad y justicia a la par que daba mayor seguridad en
beneficio de la producción e industria vitivinícola.

FUNCIÓN Y ANÁLISIS ECONÓMICO DEL CONTRATO DE MAQUILA

ORIGEN DEL CONTRATO

En sus orígenes fue sinónimo de abuso señorial y de monopolio. De abuso señorial, pues el señor feudal
era el primero en vendimiar, teniendo el llamado derecho de "banvin", es decir, era el único que podía vender
vino durante un período determinado de tiempo. De monopolio, pues no sólo otorgaba un derecho de
imposición sino además la prohibición de instalar un molino o de vender la producción a otros.

El código de Velez no lo legisló, la figura apareció en nuestra legislación en la ley 17.662 del año 1968, y
surgió para regular una situación de emergencia de ciertas economías regionales. Ella consistía en un
aumento importante de la oferta debida a dos factores esenciales: dos buenas cosechas (mayor producción)
y plantación de nuevos viñedos (nueva producción). Según la nota de elevación al Poder Ejecutivo, la ley
se proponía "... resguardar al viñatero carente de bodega propia, de todo tipo de abusos que puedan
suscitarse a raíz de tales contratos de elaboración".

Una figura que nació de la mano del monopolio y de la tributación, se utiliza siglos después- para intentar
evitar situaciones de abuso sobre la parte más débil.

Esta aparente paradoja puede no ser tal. Así pues, tanto en la época medieval como en nuestros tiempos
la figura aparece en situaciones en las cuales el mercado no funciona libremente. O porque hay un
monopolio, o porque el mercado aparece regulado por el Estado. Creemos que esta afirmación fue ratificada
por la posterior sanción -año 1970- de la ley 18.600. En su momento, la ley tuvo un fuerte componente
intervencionista, fue una ley claramente imperativa. Así, por ejemplo, establece la obligación de registración
de los contratos celebrados, plazos máximos para su registración, y cláusulas obligatorias (art 1); faculta a
los gobiernos provinciales para fijar el precio máximo que el viñatero debía pagar al bodeguero por litro de
vino en concepto de elaboración, cuidado, conservación y depósito (art 4 y 5); fulmina de nulidad a ciertas
cláusulas; otorgó amplias facultades regulatorias para el Instituto Nacional de Vitivinicultura, y estableció
sanciones para quienes infringieran sus disposiciones.

En cuanto a la nulidad de ciertas cláusulas, el art 9 de la ley establece "Salvo los volúmenes
correspondientes al pago de la elaboración, el contrato no podrá incluir ninguna cláusula que expresa o
implícitamente obligue al viñatero a vender parte o la totalidad del vino al elaborador, o que trabe la libre
comercialización del mismo por cuenta exclusiva del viñatero propietario. Tales cláusulas, si fueran
pactadas, estarán viciadas de nulidad absoluta".

Creemos que el legislador, conociendo los orígenes del contrato, expresamente dice que son nulas las
cláusulas que obliguen al viñatero a vender parte o la totalidad de vino al elaborador o las que traben- de
algún modo- la libre comercialización del producto. Una ley intervencionista, se preocupa por la libre
circulación de los bienes, por tratar de proteger a los viñateros de posibles monopolios. El fantasma del
monopolio subyace en la mente del legislador.

La ley 18.600, está vigente pero que debe ser leída e interpretada conforme a la legislación posterior a ella,
especialmente el Decreto 2284/91 de desregulación, que limitó las facultades conferidas al Instituto Nacional
de Vitivinicultura y la ley 25.311- más genérica- que expresamente establece su vigencia.

EFICIENCIA

El contrato de maquila reúne en un mismo y único contrato efectos que podrían producirse por la suma de
otros contratos. El contrato de maquila incluye la entrega, la elaboración y el depósito de determinados
bienes. Es un contrato de integración y de cooperación. Lleva ínsita la idea de asociación. Ahorra costos de
intermediación y asegura la calidad del producto obtenido. La función económica del contrato es innegable.

1- APROPIABILIDAD

Una de las principales cuestiones respecto del contrato de maquila fue la propiedad del producto ya
elaborado. El análisis económico del derecho afirma la importancia de establecer claramente las
titularidades, es decir establecer a quien le corresponde el derecho sobre un determinado bien. El principal
efecto económico de la asignación de derechos de propiedad sobre activos tangibles e intangibles es la
apropiación de los beneficios. Los activos generan beneficios, y quien tiene la propiedad, tiene la
apropiabilidad de tales beneficios

La apropiabilidad de los beneficios influye directamente sobre las inversiones, es su verdadero incentivo.
¿Por qué alguien invierte?.Porque espera obtener beneficios. ¿Por qué el viñatero entrega sin más la uva
al bodeguero?.Porque espera obtener un beneficio. El beneficio consiste en obtener una menor cantidad
que la entregada; pero de un producto de mayor valor agregado y comerciabilidad.

Existe un mercado de vinos, lo que permite al viñatero ser un oferente, ingresar a una situación de mercado,
preferible económicamente a una situación de no mercado.

La especificación - como modo de adquirir el dominio- requiere el cumplimiento de tres requisitos. Ellos son:
que la cosa pertenezca a una persona distinta de la del transformador, que el objeto sea nuevo y que el
transformador haya actuado con intención de apropiársela. No hay especificación, ni adquisición del dominio
si el transformador hubiere recibido la cosa del propietario.

La regla establecida por el Código Civil, en materia de especificación es que quien tenía el dominio sobre el
insumo tiene también el dominio sobre el producto elaborado; y que quien provee la mano de obra debe
recibir una compensación por su trabajo. La justificación económica de la regla se funda en los menores
costos de transacción en relación a otras reglas alternativas posibles. Por ejemplo, si para elaborar un
determinado producto se necesitaran varios insumos, resulta más económico, en términos de costos de
negociación entre las partes, que quien quiera tener el dominio sobre el producto adquiera previamente el
dominio sobre los insumos en forma separada, y no que primero los tome, elabore el producto y luego
compense a los anteriores propietarios. El propietario original es quien se beneficia con el mayor valor
agregado al bien.

Como ya dijimos, el vino no podría nunca llegar a ser nuevamente uva, y en el mejor de los casos, el
bodeguero sería un transformador de mala fe, por lo cual al viñatero cabría el derecho a quedarse con la
cosa pagando el mayor valor que hubiera adquirido.

2- ESPECIALIZACIÓN

El contrato de maquila está diseñado para permitir que cada parte del contrato realice lo que sabe hacer
mejor, logrando una mejor utilización de los recursos humanos y materiales. Es un modo de producir cuando
no hay o resultan onerosos los medios de financiamiento.

El viñatero produce y el bodeguero elabora. El bodeguero no necesita obtener crédito para comprar materia
prima; ni el productor necesita crédito para elaborar su producción. Pero la lógica del contrato se funda en
una premisa económica básica: el productor no se desprende de la propiedad, ni el bodeguero puede
aprovechar bienes de terceros para abonar deudas propias.

Una solución contraria, no haría más que quitar al contrato el aspecto de financiamiento, pues ¿qué viñatero
entregaría su producción, sin cobro alguno, a alguien que tenga algún atisbo de dificultad económica?
¿cómo harían ciertos bodegueros, con leves problemas económico o financieros para obtener materia prima
que les permita elaborar y recomponerse?.

Resulta pues sorprendente que alguna vez la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza al no
reconocer la calidad de acreedor del domino al productor en el leading case Quiros haya dicho que aunque
" pudiera no resultar equitativo y hasta injusto" no era posible apartarse de las normas positivas aplicables.
Independientemente que las normas podían ser interpretadas de un modo diametralmente opuesto, tal como
lo reconoció la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la solución no sólo era injusta, era ineficiente,
contraria también a los más elementales principios económicos. Si resulta difícil mantener una norma injusta,
resulta prácticamente imposible sostener una norma ineficiente e injusta.

PREVISIBILIDAD

Los jueces resolvieron conforme a derecho y resolvieron conforme a elementales principios económicos.
Miraron las consecuencias de sus sentencias, tuvieron en cuenta sus efectos económicos.

En palabras de la Corte Suprema de Justicia de la Nación "... la protección legal que se ha querido instaurar
en favor del viñatero se satisface plenamente sin desmedro de los demás acreedores, que de otro modo se
enriquecerían indebidamente con bienes ajenos...". Agregando que "...la solución acordada se aviene con
el espíritu de las normas en juego y satisface los principios de equidad y justicia, a la par que se traduce en
una mayor seguridad en beneficio de la producción e industria vitivinícola".

Haciendo un análisis económico, era previsible la evolución de la legislación. Es cierto que quienes
impulsaron la reforma fueron los jueces. De hecho, nuestro sistema codificado se modifica impulsado por
las decisiones judiciales. Resulta mucho menos costoso obtener una sentencia judicial, que obtener la
sanción o modificación de una norma por el Poder Legislativo.

La ley 17.662 nace como una legislación especial y de emergencia, luego la ley 18.600 mantiene su carácter
de especial pero abandona el de emergencia, en tanto se prolonga en el tiempo y es en una legislación que
continúa vigente. Cabe aclarar que paralelamente también se desarrolló una legislación especial para la
maquila de la caña de azúcar. Recién la ley 25.113 es una norma general para todos los productos
agropecuarios, cerrando así un círculo iniciado hace ya casi cuatro décadas.

¿Era previsible que se llegara a una legislación general? Creemos que sí. A su evolución jurisprudencial y
legislativa, se le agrega una situación de eficiencia económica, de instrumento útil para el desarrollo de la
actividad agropecuaria.

Resulta pues útil una normativa general, a través de la cual se disminuyen los costos de transacción de las
partes involucradas por la determinación de sus titularidades.
UNIDAD 8

MUTUO

CONCEPTO

Rivera establece diferencias entre el código civil derogado y el código civil y comercial:

ART. 2240 CC Habrá mutuo o empréstito de consumo, cuando una parte entregue a la otra una cantidad
de cosas que esta última está autorizada a consumir, devolviéndole en el tiempo convenido, igual cantidad
de cosas de la misma especie y calidad.

ART. 1525 Concepto. Hay contrato de mutuo cuando el mutuante se compromete a entregar al mutuario
en propiedad, una determinada cantidad de cosas fungibles, y éste se obliga a devolver igual cantidad de
cosas de la misma calidad y especie’’.

Diferencias

◾Exposición expresa de la calidad de mutuante y mutuario.

◾Diferencia entre la expresión una parte entregue a la otra del texto derogado y el ‘’compromiso’’ a entregar
la cosa del nuevo ordenamiento. Lo cual se desprende del cambio de carácter del contrato de ‘’real’’ a
‘’consensual’’.

◾Obligaciones y derechos de las partes, se hace mención a que el objeto del contrato debe ser una
obligación de dar ‘’determinada cantidad de cosas fungibles’’, y no como en el régimen anterior que
establecía la obligación de entregar una cantidad cierta de cosas que se podían consumir, por lo que facilita
el cumplimiento de la contraprestación y colabora con la seguridad y protección jurídica de las partes.

CARACTERES

1) Bilateral: presencia de dos partes, por un lado, el mutuante, y por otro lado el mutuario, es decir el
acreedor y deudor.
2) Oneroso: se presume oneroso, salvo pacto en contrario (art. 1527). Existen obligaciones y derechos en
cabeza de ambas partes.
3) No formal: no se advierte la presencia de una forma determinada. Rige el principio general aplicable en
materia de contratos de libertad de formas (art. 1015).
4) Consensual: es una figura contractual que se perfecciona solo con el mero consentimiento, a pesar de
que se mencione la tradición de cantidad determinada de cosas fungibles a cargo del mutuante, ello
hace a la ejecución del contrato y no a su perfeccionamiento.
5) Nominado y tipificado: es un contrato que ingresa en la definición de los contratos nominados que nos
brinda el CCyC en las disposiciones comunes a los contratos en el art. 970, y además se encuentra
regulado por los arts. 1525 a 1532.
6) De consumo: debido a que la práctica de estos contratos implica, en la mayoría de los casos, la
participación de una empresa dedicada a los préstamos de consumo, podría ingresar, si se observa los
presupuestos de la ley 24240.
7) De ejecución diferida: si bien las obligaciones en cabeza del mutuante son de ejecución instantánea, ya
que cumple meramente con entregar la cantidad de cosas fungibles convenidas, no así las obligaciones
que recaen en cabeza del mutuario, ya que perduraran aun vencido el plazo de duración del contrato,
por cuanto se establece un plazo para la devolución de la cosa en la cantidad convenida, y en su caso
la devolución de los réditos.
OBLIGACIONES

La obligación en cabeza del mutuante es asumir el compromiso de entregar al mutuario (deudor) una
cantidad determinada (o determinable) de cosas fungibles, y en contrapartida la obligación del mutuario es
devolver al mutuante la misma cantidad, calidad y especie de esas cosas fungibles, con más los intereses
convenidos si el mutuo fuera oneroso.

Asumir el compromiso implica obligarse a cumplir determinada prestación frente al mutuario, quien ante ese
incumplimiento, tendrá las acciones legales correspondientes, para procurar satisfacer esa pretensión. Este
dato es relevante a tenor de lo que surge del art. 1526:

ART. 1526 Obligación del mutuante. El mutuante puede no entregar la cantidad prometida si, con
posterioridad al contrato, un cambio en la situación del mutuario hace incierta la restitución.
Excepto este supuesto, si el mutuante no entrega la cantidad prometida en el plazo pactado o, en su defecto,
ante el simple requerimiento, el mutuario puede exigir el cumplimiento o la resolución del contrato.

ONEROSIDAD

ART. 1527 Onerosidad. El mutuo es oneroso, excepto pacto en contrario.


Si el mutuo es en dinero, el mutuario debe los intereses compensatorios, que se deben pagar en la misma
moneda prestada.
Si el mutuo es de otro tipo de cosas fungibles, los intereses son liquidados en dinero, tomando en
consideración el precio de la cantidad de cosas prestadas en el lugar en que debe efectuarse el pago de los
accesorios, el día del comienzo del período, excepto pacto en contrario.
Los intereses se deben por trimestre vencido, o con cada amortización total o parcial de lo prestado que
ocurra antes de un trimestre, excepto estipulación distinta.
Si se ha pactado la gratuidad del mutuo, los intereses que haya pagado el mutuario voluntariamente son
irrepetibles.
El recibo de intereses por un período, sin condición ni reserva, hace presumir el pago de los anteriores.

EL PROBLEMA DE LOS INTERESES

Tipos de intereses

1) Intereses compensatorios

Son el precio, en cuanto contraprestación, que se paga por el uso del dinero. El art. 767 prevé que la
obligación puede llevar intereses y son válidos los que se han convenido entre el deudor y el acreedor como
también la tasa fijada para su liquidación. Si no fue acordada por las partes, leyes, usos, puede ser fijada
por los jueces.

2) Intereses moratorios

Procuran reparar el daño que sufre el acreedor como consecuencia de la mora del deudor. De acuerdo al
art. 768 a partir de la mora el deudor debe los intereses correspondientes. La tasa se determina: a) por lo
que acuerden las partes; b) por lo que dispongan las leyes especiales; c) en subsidio, por tasas que se fijen
según las reglamentaciones del Banco Central.

3) Intereses punitorios

Conforme al art. 769 los intereses punitorios convencionales se rigen por las normas que regulan la cláusula
penal. Ello así, ya que estos intereses sancionan al deudor moroso por el incumplimiento de su obligación
por tal razón cabe tener en cuenta lo previsto en los arts. 790 y ss.
Mora e intereses

Si en el contrato de mutuo el interés compensatorio pactado no resulta excesivo, contrario a la moral o a las
buenas costumbres, resulta procedente su devengamiento hasta la fecha de la mora, momento a partir del
cual se calcularan los convenidos en concepto de moratorios y punitorios.

Operada la caducidad de los plazos a consecuencia de la mora del deudor, el acreedor se encuentra
legitimado para exigir el pago anticipado del capital, no puede reclamar los intereses lucrativos posteriores
a la mora desde que, caídos los plazos queda extinta la causa de su devengamiento. Ello impone descartar
la aplicación de intereses compensatorios futuros no devengados por virtud de la caducidad de los plazos;
al no existir en el caso convención expresa de partes que autorice lo contrario.

Mutuo de cosas fungibles (no dinero). Liquidación

Si el mutuo no fuera en dinero se deberán liquidar los intereses en dinero, a tal efecto se tomara en
consideración la cantidad de cosas prestadas en el lugar en que debe efectuarse el pago de los accesorios,
el día del comienzo del periodo, salvo que se acuerde de otro modo (Art. 1527)

Plazos de vencimiento de intereses. Amortización

Los intereses se deben por trimestre vencido, o con cada amortización total o parcial de lo prestado que
ocurra antes de un trimestre, excepto estipulación distinta (art. 1527)

Aquí se presenta un tema clave y es el referido al pago en cuotas. A nuestro criterio, la ejecución del saldo
impago de un mutuo, corresponde que los intereses se computen desde la mora y no desde el vencimiento
de la última cuota, pues, para que el daño sufrido por el acreedor sea justamente reparado, el cómputo de
los réditos debe incluir todo el tiempo en que debió esperar la satisfacción de su crédito.

El caso del mutuo gratuito

Si se ha pactado la gratuidad del mutuo, los intereses que haya pagado el mutuario voluntariamente son
irrepetibles.

Recibo

El recibo de intereses por un periodo, sin condición ni reserva, hace presumir el pago de los anteriores.

Anatocismo

Conforme a la primera, el art. 770 prevé: ‘’Anatocismo. No se deben intereses de los intereses, excepto que:

a) una cláusula expresa autorice la acumulación de los intereses al capital con una periodicidad no inferior
a seis meses; b) la obligación se demande judicialmente; en este caso, la acumulación opera desde la
fecha de la notificación de la demanda; c) la obligación se liquide judicialmente; en este caso, la
capitalización se produce desde que el juez manda pagar la suma resultante y el deudor es moroso en
hacerlo; d) otras disposiciones legales prevean la acumulación’’.

Morigeración judicial

De acuerdo al art. 771: ‘’Los jueces pueden reducir los intereses cuando la tasa fijada o el resultado que
provoque la capitalización de intereses excede, sin justificación y desproporcionadamente, el costo medio
del dinero para deudores y operaciones similares en el lugar donde se contrajo la obligación.
Los intereses pagados en exceso se imputan al capital y, una vez extinguido éste, pueden ser repetidos’’.

PLAZO Y LUGAR DE RESTITUCIÓN

ART. 1528 Plazo y lugar de restitución. Si nada se ha estipulado acerca del plazo y lugar para la restitución
de lo prestado, el mutuario debe restituirlo dentro de los diez días de requerirlo el mutuante, excepto lo que
surja de los usos, y en el lugar establecido en el artículo 874.

Esta última norma prevé que si el lugar de pago no ha sido designado, es el domicilio del deudor al tiempo
del nacimiento de la obligación. Si el deudor se muda, el acreedor tiene derecho a exigir el pago en el
domicilio actual o en el anterior. Igual opción corresponde al deudor, cuando el lugar de pago sea el domicilio
del acreedor. Esta regla no se aplica a la obligación de dar cosa cierta; en este caso, el lugar de pago es
donde la cosa se encuentra habitualmente.

INCUMPLIMIENTO DEL MUTUARIO

ART. 1529 Incumplimiento del mutuario. La falta de pago de los intereses o de cualquier amortización de
capital da derecho al mutuante a resolver el contrato y a exigir la devolución de la totalidad de lo prestado,
más sus intereses hasta la efectiva restitución
Si el mutuo es gratuito, después del incumplimiento, se deben intereses moratorios. Si el mutuo es oneroso
a falta de convención sobre intereses moratorios, rige lo dispuesto para las obligaciones de dar sumas de
dinero.

La obligación del mutuario reside en entregar al mutuante igual cantidad, especie y calidad de cosas a las
recibidas, en el plazo y lugar convenidos. Lo propio con los intereses pactados o que correspondiera pagar
según disposición legal. El incumplimiento de tal obligación que incumbe al mutuario da lugar a que el
mutuante pueda resolver el contrato y reclamar la restitución de lo prestado con los réditos que se
devengaran hasta la efectiva devolución (art. 1529).

Esta norma agrega que si el mutuo es gratuito, después del incumplimiento, se deben intereses moratorios.
Si el mutuo es oneroso a falta de convención sobre intereses moratorios, rige lo dispuesto para las
obligaciones de dar sumas de dinero.

MALA CALIDAD O VICIO DE LA COSA

ART. 1530 Mala calidad o vicio de la cosa. Si la cantidad prestada no es dinero, el mutuante responde por
los daños causados por la mala calidad o el vicio de la cosa prestada; si el mutuo es gratuito, responde sólo
si conoce la mala calidad o el vicio y no advierte al mutuario.

El art. 1530 del nuevo CCyC, refiere al mutuo que no tiene como objeto entregar sumas de dinero, sino a
los casos donde se entrega una cantidad determinada de cosas fungibles, en los cuales el mutuante
responde por los daños causados por la mala calidad o el vicio de la cosa prestada; cuando el mutuo es
oneroso, mientras que si el mutuo fuese gratuito, responderá solo si conoce la mala calidad o el vicio y no
advierte al mutuario.

No hay mayores problemas en materia de prueba en el primer caso, ya que el mutuante sería responsable
conozca o no los vicios o defectos de las cosas otorgadas al mutuario, pero en el segundo caso, cuando el
mutuo fuese gratuito, será necesario demostrar que el mutuante tenía conocimiento sobre el defecto, vicio
o mala calidad de las cosas que brindo al mutuario, para que este pueda reclamar la indemnización.

Aun así existen algunas otras alternativas en favor del mutuario, como resolver el contrato, ya que no le es
conveniente mantener una relación contractual con quien obra en forma dolosa o con falta de diligencia,
pues tendría que devolver cosas en estado óptimo para su uso y aprovechamiento, cuando originariamente
recibió cosas que no reunían tales condiciones.

APLICABILIDAD DE LAS REGLAS

(BORDA)

ART. 1531 Aplicación de las reglas de este Capítulo. Las reglas de este Capítulo se aplican, aunque el
contrato de mutuo tenga cláusulas que establezcan que:
a) la tasa de interés consiste en una parte o un porcentaje de las utilidades de un negocio o actividad, o se
calcula a una tasa variable de acuerdo con ellos;
b) el mutuante tiene derecho a percibir intereses o a recuperar su capital sólo de las utilidades o ingresos
resultantes de un negocio o actividad, sin derecho a cobrarse de otros bienes del mutuario;
c) el mutuario debe dar a los fondos un destino determinado.

a) Nos encontramos en este supuesto ante un préstamo participativo, en el cual el interés compensatorio se
determinara sobre un porcentual de la utilidad del negocio o actividad del mutuario. Así por ejemplo pude
pactarse un tasa del 10% sobre un determinado porcentual de las utilidades; o bien que esa tasa se aplicara
en tanto las utilidades no superen una determinada suma y de superarla, la tasa será del 15%.

b) En este inciso se plantean dos supuestos: el primero es similar al inciso a, pero sin poder cobrarse los
intereses devengados sobre otros bienes del mutuario que no sean los propios resultados del negocio o
actividad o los bienes que los integra. En el segundo supuesto de este inciso, entendemos que estamos
ante una especie particular del negocio participativo o en participación del artículo 1448, ya que el
prestamista o mutuante solo recuperara sus intereses y su capital del resultado del negocio o actividad, sin
posibilidad de otro tipo de reclamo al mutuario sobre otros bienes que no sean los que integren el negocio o
la actividad de este.

c) Este también será una suerte de subespecie del segundo de los supuestos del inciso b anterior.

En todos los supuestos, serán de aplicación preferente las normas del mutuo antes que cualquier norma
que pudiera regular los supuestos particulares vistos.

ART. 1532 Normas supletorias. Se aplican al mutuo las disposiciones relativas a las obligaciones de dar
sumas de dinero o de género, según sea el caso.

Por lo tanto, en caso de ausencia regulatorio o de duda habrá de estarse a las normas de los artículos 765
a 772 (obligaciones de dar sumas de dinero) o bien a los artículos 762 y 763 (obligaciones de género).

COMODATO

CONCEPTO

El contrato de comodato o préstamo de uso, existe cuando una persona entrega en forma gratuita a otra
una cosa, ya sea mueble o inmueble, que a su vez no sea fungible, para que esta ultima la use y luego, una
vez finalizado el contrato, le devuelva a la primera la misma cosa. Quien entrega el uso de la cosa se
denomina comodante, en tanto es el comodatario quien la recibe.

ART. 1533 Concepto. Hay comodato si una parte se obliga a entregar a otra una cosa no fungible, mueble
o inmueble, para que se sirva gratuitamente de ella y restituya la misma cosa recibida.

Dicha definición ha sido tomada íntegramente del Proyecto del Código Civil de 1998 que ha servido de
fuente. A diferencia del anterior art. 2255 del CC, que otorgando carácter real al contrato de comodato y
requería la entrega de la cosa como elemento propio de su existencia, el nuevo ordenamiento pone énfasis
en el compromiso de entregar la cosa, imprimiéndole así un claro carácter consensual. Además, y tal como
ya hemos expuesto al analizar distintas figuras contractuales, la calificación de ‘’real’’ de los contratos ha
desaparecido en el CCyC.

Se ha aplicado una modificación terminológica en la definición, reemplazando el anterior verbo ‘’usar’’, por
‘’servir’’, lo que si bien denota una finalidad de uso, este debe ser el que resulte propio conforme a la cosa.
Finalmente, la propia definición refiere a la obligación de restituir la cosa objeto del contrato, superando así
la crítica que se efectuaba a la anterior normativa.

Se concluye que los elementos del contrato de comodato son: a) la entrega gratuita de una cosa no fungible;
b) la facultad de servirse de ella y c) la obligación de restituir la misma e idéntica cosa.

PRÉSTAMOS

ART. 1534 Préstamo de cosas fungibles. El préstamo de cosas fungibles sólo se rige por las normas del
comodato si el comodatario se obliga a restituir las mismas cosas recibidas.

Conforme lo establecido en la regla general, en principio, si el préstamo convenido fuera de cosas fungibles,
estaríamos en presencia de un contrato de mutuo o préstamo de consumo. Sin embargo, el art. 1534 CCyC
establece como excepción, que si el préstamo es de cosas fungibles, dicho contrato se rige por las reglas
del comodato, si el comodatario se obliga a restituir las mismas cosas recibidas. En rigor, ante la
individualización de las cosas para que las mismas sean las restituidas, ya no estaríamos hablando de cosas
fungibles, pues su determinación, obsta a su reemplazo por otras de igual especie y calidad. Siendo así, el
comodato puede tener como objeto mediato cosas muebles fungibles, no consumibles o consumibles, si es
voluntad de las partes prestarlas como no fungibles, es decir que el comodatario debe devolver la misma
cosa prestada.

El carácter de cosa no fungible es lo que diferencia al comodato del mutuo o préstamo de consumo, y la
entrega de la cosa en carácter gratuito lo distingue claramente de la locación, esta última presenta como
contraprestación el pago de un precio.

PROHIBICIONES

(BORDA)

ART. 1535 Prohibiciones. No pueden celebrar contrato de comodato:


a) los tutores, curadores y apoyos, respecto de los bienes de las personas incapaces o con capacidad
restringida, bajo su representación;
b) los administradores de bienes ajenos, públicos o privados, respecto de los confiados a su gestión, excepto
que tengan facultades expresas para ello.

Cabe señalar en este punto una distinción entre ambas prohibiciones, mientras que la contenida en el inciso
‘’a’’, la prohibición es absoluta, la del inciso ‘’b’’, es relativa en tanto, con la autorización expresa de los
titulares de los bienes se podrá subsanar el impedimento.

En el primer caso, radica en la protección del incapaz, para que los bienes no sean aprovechados por
terceros que se encuentran en una situación de predominio, sin beneficio alguno para aquél.

En el segundo caso, en cambio, se procura evitar la administración en contra de los intereses del
administrado que es plenamente capaz; por ello, el administrador puede ser facultado de manera expresa a
dar los bienes en comodato.

OBLIGACIONES DEL COMODATARIO

ART. 1536 Obligaciones del comodatario. Son obligaciones del comodatario:


a) usar la cosa conforme al destino convenido. A falta de convención puede darle el destino que tenía al
tiempo del contrato, el que se da a cosas análogas en el lugar donde la cosa se encuentra, o el que
corresponde a su naturaleza;
b) pagar los gastos ordinarios de la cosa y los realizados para servirse de ella;
c) conservar la cosa con prudencia y diligencia;
d) responder por la pérdida o deterioro de la cosa, incluso causados por caso fortuito, excepto que pruebe
que habrían ocurrido igualmente si la cosa hubiera estado en poder del comodante;
e) restituir la misma cosa con sus frutos y accesorios en el tiempo y lugar convenidos, A falta de convención,
debe hacerlo cuando se satisface la finalidad para la cual se presta la cosa. Si la duración del contrato no
está pactada ni surge de su finalidad, el comodante puede reclamar la restitución en cualquier momento.
Si hay varios comodatarios, responden solidariamente.

Usar la cosa conforme al destino convenido

Como correlato de las obligaciones del comodante sobre la entrega y permiso de uso de la cosa, el
comodatario tiene el derecho de usar la misma. Dicho uso se encuentra limitado a ser realizado conforme a
lo convenido por las partes en ejercicio de la autonomía de la voluntad. Si las partes no han pactado al
respecto, el legislador ha establecido como reglas subsidiarias que el uso deberá ser conforme el destino
que la cosa tenia al tiempo del contrato, el que se da a cosa análogas en el lugar donde el bien se encuentra,
o el que corresponda a su naturaleza.

El incumplimiento de esta obligación habilita al comodante a resolver el contrato exigiendo la restitución de


la cosa prestada y además el resarcimiento de daños y perjuicios cuando corresponda. Ej.: Presto el auto
para una mudanza en un barrio, pero lo usa para ir de ruta y se incendia.

Pagar los gastos ordinarios de la cosa

Los gastos ordinarios de la cosa y los realizados para servirse de ella son a cargo del comodatario.
Concordantemente con la obligación del comodante de afrontar el pago de los gastos extraordinarios de
conservación de la cosa. La jurisprudencia en general, ha entendido que los arreglos inherentes a la
conservación, confort necesario y mejor uso del bien, así como el pago de servicios que son contratados
para la cosa, deben considerarse comprendidos en los gastos ordinarios siendo a cargo del comodatario.

Conservar la cosa con prudencia y diligencia

Refiere al deber de conducirse con prudencia y diligencia, dejando de lado la anterior disposición del art.
2266 del CC derogado que refería a ‘’toda diligencia’’, solución que generaba profundos debates acerca de
su alcance. El comportamiento del comodatario deberá ajustarse a los parámetros establecidos en el art.
1724 CCyC que refiere a las diligencias que exige la naturaleza de la obligación y que corresponden a las
circunstancias de las personas, tiempo y lugar.

Responder por la pérdida o deterioro de la cosa, incluso causados por caso fortuito, excepto que pruebe
que habrían ocurrido igualmente si la cosa hubiera estado en poder del comodante

Con esta solución el legislador ha impuesto una mayor responsabilidad al comodatario, sobre quien recaen
consecuencias del caso fortuito. Pero, sin embargo, le permite eximirse, siempre que logre demostrar que
el daño se hubiera producido de igual manera estando la cosa en poder del comodante.

Restitución de la cosa

El legislador estableció en la disposición precitada que la restitución de la cosa debe ser con todos los frutos
y accesorios, en el tiempo y lugar convenidos.

¿Qué sucede si no restituye la cosa en el tiempo convenido?


La falta de cumplimiento de la obligación de restitución en el tiempo convenido, convierte automáticamente
al comodatario en un tenedor ilegitimo de la cosa, generando con ello el deber de resarcir los daños y
perjuicios que cause al comodante.

No es necesario constituir en mora al comodatario con reclamo judicial, pero dicha notificación de la
demanda servirá de requerimiento valido, frente a la cual el comodatario no podrá alegar falta de intimación
previa para oponerse a la restitución de la cosa.

COSA HURTADA O PERDIDA

(BORDA)

ART. 1537 Cosa hurtada o perdida. El comodatario no puede negarse a restituir la cosa alegando que ella
no pertenece al comodante, excepto que se trate de una cosa perdida por el dueño o hurtada a éste. Si el
comodatario sabe que la cosa que se le ha entregado es hurtada o perdida, debe denunciarlo al dueño para
que éste la reclame judicialmente en un plazo razonable. El comodatario es responsable de los daños que
cause al dueño en caso de omitir la denuncia o si, pese a hacerla, restituye la cosa al comodante. El dueño
no puede pretender del comodatario la devolución de la cosa sin consentimiento del comodante o sin
resolución del juez.

¿Cuál sería el plazo razonable al que alude la normal, y cuál sería el efecto de la falta de relamo por parte
del dueño, en dicho plazo?

Entendemos que el plazo de reclamación será aquel que falte para que el comodante adquiera la cosa por
prescripción adquisitiva; ello atento a lo términos en que se regular la usucapión en el art. 1898.

Asimismo, y en este supuesto de que la cosa resultare hurtada o perdida, el comodatario debe conservar la
cosa, ya no en dicho carácter, sino como depositario, hasta tanto: a) el comodante le autorice a devolver la
cosa a quien la reclama; b) el dueño obtenga una sentencia judicial que lo reconozca como tal y en
consecuencia le pueda pedir la cosa al comodatario; c) el comodante obtenga una sentencia de prescripción
adquisitiva.

El comodatario podrá, además, liberarse de sus obligaciones consignando la cosa judicialmente para ser
entregada a quien corresponda. A su vez, el dueño de la cosa, si no le es reconocida la propiedad por el
comodante, deberá iniciar acción de reivindicación contra este último.

GASTOS

ART. 1538 Gastos. El comodatario no puede solicitar el reembolso de los gastos ordinarios realizados
para servirse de la cosa; tampoco puede retenerla por lo que le deba el comodante, aunque sea en razón
de gastos extraordinarios de conservación.

Sin perjuicio de reconocer este derecho cabe destacar que, en principio, se encuentra vedado al comodatario
invocar el derecho de retención para el reembolso de los gastos extraordinarios. Pero, se debe tener en
cuenta el art. 2587 que establece que carece de derecho de retención quien recibe la cosa una relación
contractual a título gratuito, excepto que sea en interés del otro contratante. Por lo tanto se deberá analizar
en función de las circunstancias de cada caso concreto.

RESTITUCIÓN ANTICIPADA

ART. 1539 Restitución anticipada. El comodante puede exigir la restitución de la cosa antes del
vencimiento del plazo:
a) si la necesita en razón de una circunstancia imprevista y urgente; o
b) si el comodatario la usa para un destino distinto al pactado, aunque no la deteriore.
Sin perjuicio del derecho del comodatario de usar la cosa durante todo el tiempo convenido, existen
supuestos en los cuales el comodante tiene derecho de exigir la restitución de la cosa antes del vencimiento
del plazo.

Corresponde destacar que haya o no plazo establecido, el comodatario tiene el derecho a restituir la cosa
antes del vencimiento del mismo, en tanto se supone que el término fue pactado en su favor.

OBLIGACIONES DEL COMODANTE

ART. 1540 Obligaciones del comodante. Son obligaciones del comodante:


a) entregar la cosa en el tiempo y lugar convenidos;
b) permitir el uso de la cosa durante el tiempo convenido;
c) responder por los daños causados por los vicios de la cosa que oculta al comodatario;
d) reembolsar los gastos de conservación extraordinarios que el comodatario hace, si éste los notifica
previamente o si son urgente’.

Entrega de la cosa

La obligación principal que compromete el comodante es la entrega de la cosa. A diferencia del régimen del
CC, el nuevo carácter consensual determina que la entrega no hace ya a la perfección del contrato, sino que
se refiere a la etapa de ejecución de las prestaciones comprometidas.

Obligación de permitir el uso y goce de la cosa durante el tiempo convenido

Tiene la obligación de dejar el uso de la cosa durante todo el tiempo convenido en el contrato. Se trata de
una obligación de no hacer, pero además puede exigir determinados comportamientos propios para
posibilitar el uso de la cosa.

Responsabilidad por vicios o defectos ocultos de la cosa

Replica la solución prevista en el anterior Código Civil. Entendemos que la norma no deja lugar a dudas en
el sentido de que se presupone el conocimiento por parte del comodante y la falta de comunicación al
comodatario, sin que baste demostrar que dicha omisión obedeció a una mera inadvertencia o negligencia
(culpa) ni sea necesario acreditar la intención de provocar el daño (dolo).

Estando en presencia de meros intereses privados patrimoniales, nada impide que las partes acuerden
expresamente al respecto. Incluso que el comodatario renuncie a eventuales reclamos, asumiendo el riesgo
consecuente.

Reembolsar gastos de conservación extraordinarios

De los términos normativo, la obligación de reembolso resulta solo sobre los gastos extraordinarios, por lo
que, a contrario imperio, los gastos ordinarios para conservación de la cosa son a cargo del comodatario
que se sirve de ella.

Debemos tener en cuenta que para que opere el deber de reembolso de los gastos de conservación
extraordinarios, es menester que los mismos sean comunicados previamente por el comodatario, salvo que
fueran de tal urgencia que no se haya podido comunicar sin peligro grave para la conservación de la cosa.

EXTINCIÓN DEL CONTRATO

ART. 1541 Extinción del comodato. El comodato se extingue:


a) por destrucción de la cosa. No hay subrogación real, ni el comodante tiene obligación de prestar una
cosa semejante;
b) por vencimiento del plazo, se haya usado o no la cosa prestada;
c) por voluntad unilateral del comodatario;
d) por muerte del comodatario, excepto que se estipule lo contrario o que el comodato no haya sido
celebrado exclusivamente en consideración a su persona’’.

Destrucción de la cosa

La destrucción de la cosa hace que el contrato de comodato pierda su objeto y en consecuencia se extingue.
Además de producirse la extinción del contrato de comodato, podrá surgir la obligación resarcitoria del
comodatario, si dicha destrucción se produjo por su culpa o dolo, o por un caso fortuito en el que no haya
podido demostrar que aun en poder del comodante, la cosa igualmente hubiera perecido.

Vencimiento del plazo

Es el modo de conclusión natural del contrato de comodato, en el cual el comodatario debe restituir la cosa
al comodante. Conforme lo analizado, al tratar la obligación de restitución, el plazo puede ser establecido
expresa o tácitamente, o bien puede resultar indeterminado, asumiendo la contratación la modalidad de
comodato precario.

Voluntad unilateral del comodatario

Aun cuando el contrato haya sido otorgado por, un plazo determinado o indeterminado, el comodatario tiene,
en principio y salvo en pacto en contrario, la facultad de dar por extinguido el contrato por su sola decisión.
Esta solución legal es la consecuencia de entender que el plazo del contrato de comodato ha sido otorgado
a favor del comodatario, quien como tal, puede renunciar anticipadamente al mismo, extinguiendo el vínculo
y restituyendo la cosa.

Muerte del comodatario

Siendo que el comodato es un contrato de carácter intuito personae, y la condición personal del comodatario
es tenida en miras para su celebración, el fallecimiento del mismo en principio y como regla, extingue el
contrato. Sin embargo, no se producirá la extinción si se pactó contractualmente su prosecución, o se puede
demostrar que el comodato no fue celebrado exclusivamente en atención a la persona del comodatario.

Otros supuestos de extinción

Debemos citar el uso abusivo o diverso al pactado en que incurra el comodatario (art. 1539, inc. b); y el
pedido de restitución anticipada que efectué el comodante en los términos del art. 1539, inc. a, en que aun
antes del vencimiento del plazo puede dar por extinguido el vínculo si concurren los extremos previstos
normativamente.

DONACIÓN

CONCEPTO

ART. 1542 Concepto. Hay donación cuando una parte se obliga a transferir gratuitamente una cosa a
otra, y ésta lo acepta.

El primero es el donante y el segundo el donatario. En el marco del nuevo ordenamiento, es claro que la
donación se trata de un contrato, un acuerdo de voluntades entre el donante y el donatario. La aceptación
de la donación es un elemento que integra el consentimiento.

ART. 1543 Aplicación subsidiaria. Las normas de este Capítulo se aplican subsidiariamente a los demás
actos jurídicos a título gratuito.
ACTOS MIXTOS

ART. 1544 Actos mixtos. Los actos mixtos, en parte onerosos y en parte gratuitos, se rigen en cuanto a
su forma por las disposiciones de este Capítulo; en cuanto a su contenido, por éstas en la parte gratuita y
por las correspondientes a la naturaleza aparente del acto en la parte onerosa.

Hay aquí un propósito de liberalidad, en cuanto a la parte de la prestación que excede la relación de
equivalencia entre las dos prestaciones.

De acuerdo a la norma, la forma quedara determinada por la liberalidad del acto. Ahora bien, dado que el
acto de liberalidad, de naturaleza contractual, podría asumir un carácter mixto en cuanto a su contenido, la
regla dispone que en punto a su contenido se acudirá a la naturaleza de su carácter; vale decir, a las
normas sobre actos a título gratuito y simultáneamente a las correspondientes a los actos a título oneroso,
según corresponda.

ACEPTACIÓN

ART. 1545 Aceptación. La aceptación puede ser expresa o tácita, pero es de interpretación restrictiva y
está sujeta a las reglas establecidas respecto a la forma de las donaciones. Debe producirse en vida del
donante y del donatario.

El art. 1792 del CC derogado establecía que para que la donación tenga efectos legales debía ser aceptada
por el donatario, expresa o tácitamente, recibiendo la cosa donada. La nueva norma reitera que la aceptación
puede ser tanto expresa como tacita; no obstante, ahora aclara que esta última es de interpretación
restrictiva, en reemplazo de la mención anterior que disponía que se entendía como tacita cuando se recibía
la cosa donada.

Momento de la aceptación

La aceptación debe producirse en vida del donante (contrario al CC). Si el donante muriera antes de haber
el donatario aceptado en la forma dispuesta en dicho artículo, la oferta quedará sin efecto. Además, se debe
producir en vida del donatario.

Forma de la aceptación

La nueva disposición despeja las dudas: la aceptación es parte constitutiva del consentimiento del contrato
y como tal debe reunir y cumplir los requisitos de forma que la norma exige para el contrato de donación.
En el caso de la donación que requiere bajo sanción de nulidad de la escritura pública, nada impide que se
realicen en escrituras distintas.

El momento del perfeccionamiento del contrato

Se perfecciona si la aceptación es recibida por el proponente durante el plazo de vigencia de la oferta, tal
como lo dispone el art. 980, inc. b).

Aceptación de la oferta conjunta

ART. 1547 Oferta conjunta. Si la donación es hecha a varias personas solidariamente, la aceptación de
uno o algunos de los donatarios se aplica a la donación entera.
Si la aceptación de unos se hace imposible por su muerte, o por revocación del donante respecto de ellos,
la donación entera se debe aplicar a los que la aceptaron.
DONACIÓN BAJO CONDICIÓN

ART. 1546 Donación bajo condición. Están prohibidas las donaciones hechas bajo la condición suspensiva
de producir efectos a partir del fallecimiento del donante.

La norma refiere a una oferta de donación condicionada a la muerte del donante. Ello no es válido y es
coherente con lo expuesto en el art. 1545 en cuanto que la aceptación se debe hacer en vida del donante.

La donación es un acto entre vivos, aun cuando existiera un lapso temporal entre la oferta y la aceptación,
el perfeccionamiento del contrato, con la aceptación, requiere que se realice en vida tanto del donante
como del donatario.

Vale aclarar que la mención efectuada a ‘’donaciones’’ alude a la oferta y no al contrato. Esto es por su
ubicación: luego de la ‘’aceptación’’ y antes de la ‘’oferta conjunta’’.

CAPACIDAD: PARA DONAR, PARA ACEPTAR

PARA DONAR

ART. 1548 Capacidad para donar. Pueden donar solamente las personas que tienen plena capacidad de
disponer de sus bienes. Las personas menores emancipadas pueden hacerlo con la limitación del inciso b)
del artículo 28.

La norma del art. 1548 se compadece con los enunciados generales en materia de capacidad del nuevo
ordenamiento, ya que, en punto a la capacidad de derecho, toda persona humana goza de la aptitud para
ser titular de derechos y deberes jurídicos. Desde luego, la capacidad se determina al momento en que cada
una de las partes del contrato, donante y donatario, manifiestan su voluntad a fin de conformar el respectivo
consentimiento.

Menores emancipados

Los menores de edad se emancipan con la celebración del matrimonio (art. 27) y en principio gozan de plena
capacidad de ejercicio con las limitaciones previstas en el CCyC entre las que se encuentran ‘’hacer
donación de bienes que hubiese recibido a título gratuito’’, ni con autorización judicial (art. 28 inc. b).

El art. 1548 aclara que las personas menores emancipadas pueden hacerlo con la limitación del art. 28 inc.
b), dejando así vinculadas ambas normas.

PARA ACEPTAR

ART. 1549 Capacidad para aceptar donaciones. Para aceptar donaciones se requiere ser capaz. Si la
donación es a una persona incapaz, la aceptación debe ser hecha por su representante legal; si la donación
del tercero o del representante es con cargo, se requiere autorización judicial.

La norma establece dos supuestos. Uno, general, es el caso de una donación pura y simple, para lo cual
será necesaria la aceptación expresada por el representante legal del incapaz. El segundo, es el supuesto
de la donación con cargo, en cuyo caso, a la conformidad del representante legal se le adiciona el requisito
de autorización judicial. La diferencia de tratamiento se justifica ya que el cargo puede implicar la asunción
de riesgos patrimoniales para el incapaz.

Donación a menores de edad

Los menores de edad ejercen sus derechos través de sus representantes legales. En consecuencia, la
donación a favor de menores de edad debe ser aceptada por sus representantes legales.
En el caso de los adolescentes, el art 645 indica que la aceptación realizada por los progenitores deberá ser
complementada por la aceptación del adolescente.

TUTORES Y CURADORES

ART. 1550 Tutores y curadores. Los tutores y curadores no pueden recibir donaciones de quienes han
estado bajo su tutela o curatela antes de la rendición de cuentas y pago de cualquier suma que hayan
quedado adeudándoles.

Se vincula al art. 120 CCyC, el cual establece que antes de aprobada judicialmente la cuenta final, el tutor
no puede celebrar contrato alguno con el pupilo, aunque haya cesado la incapacidad. La norma se aplica
también a la curatela (art. 138).

OBJETO

ART. 1551 Objeto. La donación no puede tener por objeto la totalidad del patrimonio del donante, ni una
alícuota de él, ni cosas determinadas de las que no tenga el dominio al tiempo de contratar. Si comprende
cosas que forman todo el patrimonio del donante o una parte sustancial de éste, sólo es válida si el donante
se reserva su usufructo, o si cuenta con otros medios suficientes para su subsistencia’’.

El concepto de donación en nuestro ordenamiento exige la transferencia de la propiedad de una cosa. La


donación tiene por finalidad la transmisión del dominio de cosas.

Cosas

La norma alude a cosas. Los derechos quedan excluidos de la donación, a lo sumo, si se trata de
derechos se podrían ceder gratuitamente en cuyo caso aplicaran las reglas respectivas.

Cosas presentes y futuras

Si es válida la venta de una cosa futura, bajo el entendimiento de que se trata de una promesa de
transmitir sujeto a la condición de que la cosa llegue a existir (art. 1007), no vemos razones como para
excluir de esa regla a la donación.

Donación de la totalidad del patrimonio o de parte sustancial

La donación excesiva de bienes presentes es inválida, pero subsiste si se respeta el límite legal, de modo
tal que procede la declaración de nulidad de la donación excesiva, aunque no se haya demostrado la
explotación de un estado de necesidad, ligereza o inexperiencia.

FORMA

(BORDA)

ART. 1552 Forma. Deben ser hechas en escritura pública, bajo pena de nulidad, las donaciones de cosas
inmuebles, las de cosas muebles registrables y las de prestaciones periódicas o vitalicias.

La escritura es un requisito exigido ad solemnitatem; solo se exceptúan las donaciones hechas al Estado
que puedan acreditarse con las constancias de actuaciones administrativas (art. 1553).

Con esta solución, la ley se propone proteger al donante, asegurar la libertad de su decisión, llamar su
atención respecto del acto que va a realizar y evitarle los perjuicios que pueden resultarle de un impulso
irreflexivo y generoso. En la donación se debe su protección principalmente al autor de ella.
DIVERSAS CLASES DE DONACIONES

DONACIONES AL ESTADO

ART. 1553 Donaciones al Estado. Las donaciones al Estado pueden ser acreditadas con las actuaciones
administrativas.

La escritura es un requisito exigido ad solemnitatem en las donaciones; solo se exceptúan las donaciones
hechas al Estado que puedan acreditarse con las constancias de actuaciones administrativas (art. 1553).

DONACIÓN MANUAL

ART. 1554 Donación manual. Las donaciones de cosas muebles no registrables y de títulos al portador
deben hacerse por la tradición del objeto donado.

Las donaciones de cosas muebles no registrables y títulos al portador pueden hacerse bien por
instrumento privado, bien por la mera entrega de la cosa (art. 1554). En cambio, los títulos nominativos o a
la orden no se transmiten por la sola tradición. En esos casos será necesario el endoso o la prueba escrita
de la donación por instrumento separado.

EFECTOS

ENTREGA

ART. 1555 Entrega. El donante debe entregar la cosa desde que ha sido constituido en mora. En caso de
incumplimiento o mora, sólo responde por dolo.

Una vez aceptada la donación y perfeccionado el contrato, en tanto no hubiere condiciones o plazos
pendientes de cumplimiento, el donante debe entregar la cosa y el donatario cuenta con la acción personal
de cumplimiento de contrato.

Se podría suponer que es requisito para que se configure la obligación de entregar por parte del donante la
previa constitución en mora del deudor, de modo tal que hasta tanto el donatario no ‘’interpele’’ al donante,
este último no estaría obligado a hacer entrega dela cosa.

Es importante no confundir la interpelación con la constitución en mora. La constitución en mora puede


operar de distinta manera: a) por un acto del acreedor (interpelación) o b) automáticamente, por el mero
transcurso del tiempo.

En consecuencia, la norma del art. 1555 induce a confusión por haber conservado una expresión que no
resulta útil. El donante debe entregar la cosa, esa es su obligación central. Debe hacerlo, tan pronto ello es
exigible.

Incumplimiento o mora

El texto limita la responsabilidad del donante a la configuración de dolo en su conducta incumplidora.

GARANTÍA POR EVICCIÓN

ART. 1556 Garantía por evicción. El donante sólo responde por evicción en los siguientes casos:
a) si expresamente ha asumido esa obligación;
b) si la donación se ha hecho de mala fe, sabiendo el donante que la cosa donada no era suya e ignorándolo
el donatario;
c) si la evicción se produce por causa del donante;
d) si las donaciones son mutuas, remuneratorias o con cargo.
La regla es que el donante no responde por evicción. La normal del art. 1556 clarifica algunas expresiones
pero los conceptos son los mismos y la regla también ya que el donante solamente responderá si se
observan alguno de sus cuatros incisos, los cuales cabe entender como taxativos.

a) Se podría suponer que la ‘’asunción’’ alude a un acuerdo o compromiso contractual (art. 957); no obstante,
si bien ello sería viable, la mención a asunción, a nuestro criterio, podría configurarse con la declaración
unilateral por parte del donante en los términos del art. 1800. Nada impide que la asunción en cuestión se
realice luego de la aceptación (como declaración unilateral).

b) Se mantiene el concepto del inc. 2 del art. 2146 del derogado CC en cuanto al conocimiento del donante
de que la cosa donada no le pertenecía; sin embargo, incorpora otro requisito: el desconocimiento de tal
circunstancia por parte del donatario.

c) Evicción por causa de inejecución de alguna obligación a la que el donante se comprometió en el acto de
la donación.

d) El CCyC, a diferencia del CC, incorpora la hipótesis de las donaciones mutuas en razón de la onerosidad
que llevan implícita.

Alcance de la garantía.

ART. 1557 Alcance de la garantía. La responsabilidad por la evicción obliga al donante a indemnizar al
donatario los gastos en que éste ha incurrido por causa de la donación. Si ésta es mutua, remuneratoria o
con cargo, el donante debe reembolsarle además el valor de la cosa por él recibida, lo gastado en el
cumplimiento del cargo, o retribuir los servicios recibidos, respectivamente.
Si la evicción proviene de un hecho posterior a la donación imputable al donante, éste debe indemnizar al
donatario los daños ocasionados.
Cuando la evicción es parcial, el resarcimiento se reduce proporcionalmente.

Se incorpora la regla general en el tema: la responsabilidad por evicción alcanza a los gastos en que ha
incurrido el donatario. El CCyC sintetizó en una sola normal lo que antes se incluía en varias (ej.: 2147, 2149,
2150)

VICIOS OCULTOS

ART. 1558 Vicios ocultos. El donante sólo responde por los vicios ocultos de la cosa donada si hubo dolo
de su parte, caso en el cual debe reparar al donatario los daños ocasionados.

El supuesto de dolo se relaciona con lo previsto por los incs. b) y c) del art. 1556, esto es, si la donación se
ha hecho de mala fe, sabiendo el donante que la cosa donada presentaba el vicio oculto e ignorándolo el
donatario y si el vicio se produce por causa del donante.

OBLIGACIÓN ALIMENTARIA

ART. 1559 Obligación de alimentos. Excepto que la donación sea onerosa, el donatario debe prestar
alimentos al donante que no tenga medios de subsistencia. Puede liberarse de esa obligación restituyendo
las cosas donadas o su valor si las ha enajenado’’.

El donatario no estará obligado a prestar alimentos en el cuadro descripto, cuando la donación hubiera sido
con cargo, remuneratoria, o se hubiera tratado de donaciones mutuas.
Se discutieron los supuestos de donaciones con onerosidad parcial. En tal caso si la onerosidad se
relacionara solamente con una fracción muy reducida de la cosa objeto de donación y por ende el cargo no
fuera relevante en función del valor de la cosa donada subsistiría, entonces, la obligación alimentaria. Desde
luego, será una cuestión de hecho a determinar en cada caso concreto.

Por último, la norma incorpora un requisito que incluía el sistema derogado. Prevé que el donante carezca
de medios de subsistencia.

DONACIONES EN PARTICULAR

DONACIONES MUTUAS

ART. 1560 Donaciones mutuas. En las donaciones mutuas, la nulidad de una de ellas afecta a la otra,
pero la ingratitud o el incumplimiento de los cargos sólo perjudican al donatario culpable’’.

Son aquellas que se hacen dos o más personas recíprocamente en un mismo acto. Esta norma se limita a
referir los efectos de la donación mutua.

Requisito esencial

Se debe cumplir la reciprocidad, que indica la finalidad perseguida por las partes al celebrar ambos contratos
en un solo acto. En estos casos la donación de una de las partes ha sido tenida en cuenta por la otra al
realizar su propia donación.

En las donaciones reciprocas, si bien cada una de las partes tiene lo que recibirá de la otra, en cambio
ninguno de ellas manifiesta preocupación por la equivalencia de las contraprestaciones.

Por consiguiente, el acto no podrá impugnarse por lesión.

También se ha observado que el animus donandi es lo que diferencia las donaciones reciprocas de la
permuta, por lo que habrá que indagar la intención de las partes y el fin perseguido ya que en la permuta
hay una sola causa mientras que en las donaciones hay dos y que en caso de duda ha de estarse en favor
de la permuta pues las donaciones mutuas no son negocios jurídicos corrientes.

DONACIONES REMUNERATORIAS

ART. 1561 Donaciones remuneratorias. Son donaciones remuneratorias las realizadas en recompensa de
servicios prestados al donante por el donatario, apreciables en dinero y por los cuales el segundo podría
exigir judicialmente el pago. La donación se juzga gratuita si no consta en el instrumento lo que se tiene en
mira remunerar.

Se ha observado al respecto que la donación remuneratoria emerge como situación dificultosa en la


consideración del animus donandi y que el concepto es de ardua aprehensión. Si alguien da para
cumplimentar el precio de un servicio prestado que no se pretende cobrar, la donación es remuneratoria; en
cambio cuando se excede del valor del servicio o de esa equitativa remuneración, el acto es calificable como
gratuito y no hay dudas de estarse en el campo de la donación simple, al igual a las que tiene por objetivo
un deber moral de gratitud por actos que no dan lugar a su ejecución judicial.

Requisitos

1) Recompensa de servicios

La donación remuneratoria se hace en recompensa de servicios prestados por el donatario. No se requiere


identidad cuantitativa entre servicios y donación. Bastara que con la donación alcance a cubrirlos e incluso
podría superarlo. Siempre será relevante la presencia de animus domini como elemento esencial del acto
que lo identificara y calificara.

2) Servicios apreciables en dinero

La determinación o valoración económica de los servicios prestados resultara siempre esencial para fijar la
proporción de onerosidad que alcanzara la donación.

3) Posibilidad de exigir judicialmente el pago

Si la obligación del donante, que se cancela con la donación, no fuera tal y solo se limitara a una recompensa
por un deber moral, entonces la donación seria enteramente gratuita.

4) Mención expresa

La calidad remuneratoria, con indicación de que se servicios se están recompensando, debe constar
expresamente en el instrumento. De lo contrario, la presencio es de gratuidad y, por consiguiente, no
producirá efecto cancelatorio de los servicios prestados y exigibles brindados por el donatario.

DONACIONES CON CARGO

ART. 1562 Donaciones con cargos. En las donaciones se pueden imponer cargos a favor del donante o
de un tercero, sean ellos relativos al empleo o al destino de la cosa donada, o que consistan en una o más
prestaciones.
Si el cargo se ha estipulado en favor de un tercero, éste, el donante y sus herederos pueden demandar su
ejecución; pero sólo el donante y sus herederos pueden revocar la donación por inejecución del cargo.
Si el tercero ha aceptado el beneficio representado por el cargo, en caso de revocarse el contrato tiene
derecho para reclamar del donante o, en su caso, de sus herederos, el cumplimiento del cargo, sin perjuicio
de sus derechos contra el donatario.

Cargos

El cargo es una obligación accesoria impuesta al adquirente de un derecho. No impide los efectos del acto,
excepto que su cumplimiento se haya previsto como condición suspensiva, ni los resuelve, excepto que su
cumplimiento se haya estipulado como condición resolutoria. En caso de duda, se entiende que tal condición
no existe (art. 354).

El cargo implica una obligación accesoria cuyo cumplimiento es exigible, en el caso, por el donante, sus
herederos y un tercero. Por regla, su incumplimiento no impide, ni extingue los efectos propios o normales
de la donación, salvo, que se atribuya un determinado efecto a modo de condición. Vale decir, es posible
acumular al cargo una condición.

Efectos y legitimación de las partes

El segundo párrafo de la normal del art. 1562 regula los efectos y la legitimación de las partes para exigir el
cumplimiento del cargo impuesto. Reconoce expresamente legitimación al donante y sus herederos para
demandar la ejecución del cargo incumplido, cuando fuese impuesto a favor de un tercero también este
último puede exigir su cumplimiento.

El donante y sus herederos tienen legitimación para reclamar el cumplimiento del cargo, cuando este fuera
en beneficio del primero, o en relación con el destino o empleo de la cosa donada.

Se distingue el derecho del donante y, en su caso, de sus herederos a revocar la donación ante la inejecución
del cargo.
En síntesis, el donatario queda obligado al cumplimiento del cargo y si paga su obligación, perfecciona su
dominio. Caso contrario se generan dos acciones posibles: a) la acción de cumplimiento del cargo (que
reconoce como legitimados activos al tercero beneficiario, al donante y sus herederos) y b) la acción de
revocación de la donación (que reconoce como sus legitimados activos solo al donante y sus herederos).

Responsabilidad del donatario por los cargos

ART. 1563Responsabilidad del donatario por los cargos. El donatario sólo responde por el cumplimiento
de los cargos con la cosa donada, y hasta su valor si la ha enajenado o ha perecido por hecho suyo. Queda
liberado si la cosa ha perecido sin su culpa.
Puede también sustraerse a esa responsabilidad restituyendo la cosa donada, o su valor si ello es imposible.

Se reconoce la vinculación entre el beneficio que genera la donación y su contrapartida que es,
precisamente, el valor del cargo. La solución es lógica ya que no sería justo considerar a la donación con
cargo como si se tratara de cualquiera contrato bilateral, oneroso y conmutativo, en razón del cual las partes
responden de manera integral por el incumplimiento de alguna de las prestaciones comprometidas.

Onerosidad

ART. 1564 Alcance de la onerosidad. Las donaciones remuneratorias o con cargo se consideran como
actos a título oneroso en la medida en que se limiten a una equitativa retribución de los servicios recibidos
o en que exista equivalencia de valores entre la cosa donada y los cargos impuestos. Por el excedente se
les aplican las normas de las donaciones.

Cabe destacar que si bien no se mencionan a las donaciones mutuas en el texto de este art., ello no implica
una diferencia de tratamiento para este tipo de contratos. El carácter contraprestacional implícito en las
donaciones mutuas justifica sobradamente la aplicación de las normas sobre onerosidad a la proporción en
la que se reconoce una relación patrimonial de equivalencia, y la vigencia de las normas sobre actos a título
gratuito para la parte de donación que exceda cuantitativamente esa relación.

DONACIONES INOFICIOSAS

ART. 1565 Donaciones inoficiosas. Se considera inoficiosa la donación cuyo valor excede la parte
disponible del patrimonio del donante. A este respecto, se aplican los preceptos de este Código sobre la
porción legítima.

El nuevo CCyC reproduce el concepto de inoficiosidad en materia de donaciones que regulaba su


antecedente, el art. 1830 del CC.

Efectos. Acción de reducción

El art. 2453 estatuye la reducción de las donaciones en caso de que la reducción de las disposiciones
testamentarias sea insuficiente para cubrir la porción legítima del heredero legitimario, confiriendo un orden
cronológico inverso a sus fechas y se tratan de donaciones de igual fecha, se reducirán a prorrata.

Por su parte el art. 2386 del CCyC establece, con relación a las donaciones inoficiosas celebradas con el
descendiente o el cónyuge, cuyo valor exceda la suma de la porción disponible más la porción legitima del
donatario, aunque haya dispensa de colación o mejora, que queda sujeta a reducción por el valor del exceso.

REVERSIÓN Y REVOCACIÓN

Las transferencias operadas en virtud de donaciones son, en principio, firmes y definitivas. Dicha regla no
es absoluta, sino que presenta importantes excepciones. Tal lo que acontece si las donaciones han sido
modalizadas o condicionadas al momento de su celebración y con posterioridad se verifican los eventos que
justifican su revocación (ej.: por incumplimiento de cargos impuestos, o por ingratitud del donatario) o
reversión (ej.: por premoriencia del donatario o por supernancencia de hijos del donante).

PACTO DE REVERSIÓN. EFECTOS.

ART. 1566 Pacto de reversión. En la donación se puede convenir la reversión de las cosas donadas,
sujetando el contrato a la condición resolutoria de que el donatario, o el donatario, su cónyuge y sus
descendientes, o el donatario sin hijos, fallezcan antes que el donante.
Esta cláusula debe ser expresa y sólo puede estipularse en favor del donante. Si se la incluye en favor de
él y de sus herederos o de terceros, sólo vale respecto de aquél.
Si la reversión se ha pactado para el caso de muerte del donatario sin hijos, la existencia de éstos en el
momento del deceso de su padre extingue el derecho del donante, que no renace aunque éste les sobreviva.

ART. 1567 Efectos. Cumplida la condición prevista para la reversión, el donante puede exigir la restitución
de las cosas transferidas conforme a las reglas del dominio revocable.

Esta norma proporciona dos definiciones relevantes en lo referente a los efectos que se producen cuando
opera la condición resolutoria pactada. Establece el derecho del donante a exigir la restitución de las cosas
transferidas y, además, remite para ello a las normas que regulan el dominio revocable.

El art. 1567 nos coloca de cara a una eventual contradicción. En efecto, el art. 348 establece que la
retroactividad debe ser pactada. Contrariamente el art. 1967 establece la regla inversa ya que ‘’… le
revocación del dominio de cosa registrable tiene efecto retroactivo, excepto que lo contrario surja del título
de adquisición o de la ley’’.

Se observa al respecto que para el caso de la donación con derecho de reversión, este contrato no debe ser
interpretado solo a partir de las normas de la donación, sino que se impone vincularlo con el régimen de las
condiciones resolutorias y con el régimen del dominio imperfecto. Lo que deberán prever expresamente las
partes es si a la condición resolutoria le quieren atribuir el mismo efecto retroactivo que tiene el dominio
revocable, por lo que si el dominio revierte al cumplimiento de la condición resolutoria, ningún acto jurídico
celebrado por el donatario como titular del dominio imperfecto podrá ser oponible al donante, salvo los de
administración y los frutos percibidos.

RENUNCIA

ART. 1568 Renuncia. La conformidad del donante para la enajenación de las cosas donadas importa la
renuncia del derecho de reversión. Pero la conformidad para que se los grave con derechos reales sólo
beneficia a los titulares de estos derechos.

La norma determina y aclara una serie de presunciones que no admiten prueba en contrario. Conforme a la
primera de ellas la conformidad del donante para que el donatario enajene las cosas donadas importa la
renuncia al derecho de reversión. El donante no podrá invocar la cláusula no solo frente al nuevo adquirente
por cualquier título, sino también contra cualquier tercero, en razón de dicha renuncia. De acuerdo a la
segunda, la conformidad del donante a que el donatario grave el bien, solamente importara la renuncia de
invocar la cláusula ante los titulares de los derechos en los que se sustenta el gravamen relacionado.

Se observa al respecto que la conformidad del donante no debe confundirse con el consentimiento requerido
para que el contrato por el cual el donatario dispone o grava el bien, se celebre, ya que aquel no es parte de
ese contrato. Este consentimiento solo se reserva lógicamente a las partes, y el donante no lo es. La
conformidad requerida del donante se fundamente en que su ausencia implicaría la inoponibilidad de la
transmisión o del gravamen ante el donante, quien podría invocar la cláusula si la condición operar, sin
importar que el bien se encontrara en propiedad de un nuevo adquirente, o bien que hubiera sido gravado
con un derecho real a favor de terceros.
REVOCACIÓN

ART. 1569 Revocación. La donación aceptada sólo puede ser revocada por inejecución de los cargos,
por ingratitud del donatario, y, en caso de habérselo estipulado expresamente, por supernacencia de hijos
del donante.
Si la donación es onerosa, el donante debe reembolsar el valor de los cargos satisfechos o de los servicios
prestados por el donatario.

La norma enumera, de modo taxativo, los tres supuestos exclusivos que habilitan a extinguir la donación por
esta vía.

La donación, como observa la doctrina, es un acto que debe ser merecedor de gratitud y por medio de la
revocación se intenta proteger al donante, respecto de determinados actos realizados posteriormente a la
donación, por parte del donatario. Al recibir la cosa donada el aceptante-donatario debe, posteriormente a
la aceptación desplegar determinada actitud, que no puede ser contraria a los fines morales del instituto.

El segundo párrafo de la norma del art. 1529 establece que pesa sobre el donante la obligación de
reembolsar el valor de los cargos satisfecho o de los servicios prestados por el donatario, se trata de un
supuesto de onerosidad por el cargo o por el carácter remuneratorio de la donación.

INCUMPLIMIENTO DE LOS CARGOS

ART. 1570 La donación puede ser revocada por incumplimiento de los cargos.
La revocación no perjudica a los terceros en cuyo beneficio se establecen los cargos.
Los terceros a quienes el donatario transmite bienes gravados con cargos sólo deben restituirlos al donante,
al revocarse la donación, si son de mala fe; pero pueden impedir los efectos de la revocación ofreciendo
ejecutar las obligaciones impuestas al donatario si las prestaciones que constituyen los cargos no deben ser
ejecutadas precisa y personalmente por aquél. El donatario que enajena los bienes donados, o imposibilita
su devolución por su culpa, debe resarcir al donante el valor de las cosas donadas al tiempo de promoverse
la acción de revocación, con sus intereses.

El principio general, es que la revocación no perjudica a los terceros a cuyo beneficio se hubieran establecido
los cargos. En cuanto a los terceros adquirentes de bienes anteriormente donados con cargo pendiente, la
revocación solamente será oponible si el tercero es de mala fe, en cuyo caso, el tercero deberá restituir la
cosa donada al donante. Pero pueden impedir los efectos de la revocación ofreciendo ejecutar las
obligaciones impuestas al donatario si las prestaciones que constituyen los cargos no deben ser ejecutadas
precisa y personalmente por aquel.

INGRATITUD

ART. 1571 Las donaciones pueden ser revocadas por ingratitud del donatario en los siguientes casos:
a) si el donatario atenta contra la vida o la persona del donante, su cónyuge o conviviente, sus ascendientes
o descendientes;
b) si injuria gravemente a las mismas personas o las afecta en su honor;
c) si las priva injustamente de bienes que integran su patrimonio;
d) si rehúsa alimentos al donante.
En todos los supuestos enunciados, basta la prueba de que al donatario le es imputable el hecho lesivo, sin
necesidad de condena pena.

La revocación de la donación por ingratitud tiene un aspecto de pena civil, de sanción, cuyo objeto principal
es la reparación de una injuria, en lo cual resulta accesorio el interés pecuniario; es facultad judicial la
apreciación de las circunstancias fácticas susceptibles de conformarla.
Es el mecanismo que la ley reconoce al donante para dejar sin efecto el contrato, con efecto retroactivo, y
sin perjuicio de los derechos de terceros, que se fundamenta en la falta de conducta del donatario, constituida
por una enumeración taxativa de supuestos que configuran el comportamiento ingrato. Ahora, si bien la
enumeración es taxativa ello no significa que existan supuestos que no merezcan la respectiva apreciación
judicial a efectos de precisar si encuadran en determinada hipótesis. Se trata de, fundamentalmente, de los
casos de injurias graves en función de las circunstancias y particularidades del caso concreto.

LEGITIMACIÓN ACTIVA

ART. 1573 Legitimación activa. La revocación de la donación por ingratitud sólo puede ser demandada
por el donante contra el donatario, y no por los herederos de aquél ni contra los herederos de éste. Fallecido
el donante que promueve la demanda, la acción puede ser continuada por sus herederos; y fallecido el
demandado, puede también ser continuada contra sus herederos.
La acción se extingue si el donante, con conocimiento de causa, perdona al donatario o no la promueve
dentro del plazo de caducidad de un año de haber sabido del hecho tipificador de la ingratitud.

Limita la legitimación activa de manera exclusiva al donante, ya que solo él se encuentra en situación de
manifestar la manera en que los hechos que generan la ingratitud lo afectan. Se trata de una acción personal,
de carácter sancionatorio al donatario ingrato y no de origen contractual, y tal como ha señalado la doctrina,
es excluyente el animus del ofendido: este puede perdonar u olvidar y nadie estará en condiciones de
reclamar más allá de lo que pudo hacerlo el donante.

El perdón como supuesto de extinción de la acción

El perdón consiste en la conducta del donante que exime al donatario de las causas de su ingratitud. Desde
luego, se refiere a un hecho concreto, puntual y pasado. Una nueva causal de ingratitud no resulta afectada
por el perdón pasado de otra causa.

Caducidad

La caducidad se configura cuando el donante, conociendo la causa de ingratitud, no acciono dentro del plazo
de un año, contado desde que hubiera sabido el hecho tipificador de ingratitud.

Se modificó la denominación conceptual de ese plazo (antes prescripción, ahora caducidad), ello es atinad,
sobre todo si se tiene en cuenta las diferencias entre ambos regímenes y la vinculación con el perdón antes
mencionado. En tal sentido la jurisprudencia ha destacado que, si el donante conoció las conductas ingratas
del donatario, y no intento revocarla dentro del periodo de un año de haber tomado conocimiento del hecho
injurioso, debe presumirse que se ha perdonado.
UNIDAD 9

FIANZA

DISPOSICIONES GENERALES. CONCEPTO

ART. 1574 Concepto. Hay contrato de fianza cuando una persona se obliga accesoriamente por otra a
satisfacer una prestación para el caso de incumplimiento.
Si la deuda afianzada es de entregar cosa cierta, de hacer que sólo puede ser cumplida personalmente
por el deudor, o de no hacer, el fiador sólo queda obligado a satisfacer los daños que resulten de la
inejecución.

La fianza es un tipo especial de garantía que se configura cuando un tercero se compromete como
garante, sin afectación de bienes determinados, de la obligación contraída o a contraer por el deudor
afianzado. De este modo, el fiador garantiza el cumplimiento de una obligación ajena, obligándose
personalmente respecto del acreedor, con todo su patrimonio. Si quiere excluirse un bien determinado de
los alcances de la fianza, ello debe hacerse constar expresamente por escrito, pues el principio es el
carácter inclusivo de la totalidad de los bienes que constituyen el patrimonio del deudor.

Es una garantía personal a diferencia de las garantías reales que implican gravar un bien del deudor con
algún derecho real. La fianza es la garantía consistente en la obligación accesoria y subsidiaria asumida
por quien no es deudor.

CARACTERES

Accesoriedad

La fianza es una convención accesoria porque supone la existencia de un contrato principal al cual está
subordinado, de modo tal que la fianza sigue la suerte de la relación principal. De su carácter accesorio se
deriva que la nulidad o extinción de la obligación principal produce la nulidad o extinción de la fianza.

Este carácter accesorio se proyecta en diversos aspectos y vicisitudes del contrato, tales como su
existencia, el cómputo del plazo de prescripción, en su exigibilidad e, incluso, en la posibilidad de plantear
el reclamo de la fianza por la vía ejecutiva.

1. Excepción al principio de accesoriedad: configura un supuesto de excepción al principio de


accesoriedad de la fianza, la solución que mantiene la responsabilidad del fiador en los casos en
que la obligación principal es nula por incapacidad del deudor (art. 1576).

Subsidiaria o solidaria, según el caso

La fianza es también subsidiaria ya que la obligación contraída por el fiador solo puede hacerse efectiva
cuando ha sido inútil la excusión de los bienes del deudor, en el caso de la fianza pura y simple, o se trate
de algunos de los casos de excepción. La subsidiariedad puede ser reemplazada por la solidaridad en el
caso de una fianza solidaria (art. 1581) o de una fianza con la cláusula ‘’principal pagador’’ (art. 1582). En
tales casos no es necesario excutir los bienes del deudor principal ni intimarlo a fin de habilitar la ejecución
contra el fiador.

El CCyC establece como regla el carácter subsidiario de la fianza, es decir, requiere que primero el cobro
por parte del acreedor se dirija al deudor, para recién luego, generarse la posibilidad de que responda el
fiador.
Consensual

El contrato queda concluido para producir sus efectos propios desde que las partes hubieren manifestado
recíprocamente su consentimiento.

Formal no solemne

Es un contrato que, para su perfeccionamiento, no exige solemnidad alguna. La forma escrita contemplada
en el art. 1579 del CCyC no es solemne en cuanto su incumplimiento determine la nulidad sino que se
trata de una formalidad orientada a demostrar la existencia del contrato.

Conmutativo

La fianza es un contrato conmutativo porque las ventajas que se procuran las partes no están sometidas a
un alea. El carácter de contrato conmutativo se aprecia en el hecho de que para el fiador es claro el
alcance que como máximo tendrá su eventual responsabilidad que no es otro que la extensión de la
obligación garantizada.

Unilateral y gratuito

Es, por regla, un contrato unilateral porque solo queda obligado el fiador. Si bien el ordenamiento alude a
obligaciones a cargo del acreedor, en rigor de verdad, no son sino deberes secundarios de conducta. Se
trata de un contrato a título gratuito por cuanto asegura al acreedor una ventaja, el cumplimiento de la
obligación del deudor, independiente de toda prestación a favor del fiador.

 El supuesto del acreedor que paga un precio: si es el acreedor quien paga al fiador un precio para
que otorgue fianza, el contrato asumirá el carácter de bilateral y oneroso, porque habría
obligaciones reciprocas de las partes y las ventajas que procuran a una de las partes les son
concedidas por una prestación que ella ha hecho o se obliga a hacer a la otra.

Nominado

Es un contrato nominado por contar una disciplina legal que establece las obligaciones de las partes.

COMPARACIÓN CON OTRAS FIGURAS

(BORDA)

CON LA OBLIGACIÓN SOLIDARIA

La fianza es una obligación accesoria y muchas veces subsidiaria, establecida como garantía de la
principal; la obligación solidaria, aunque frecuentemente funciona en el plano económico como garantía,
es directa y principal respecto de todos los obligados.

CON LAS CARTAS DE RECOMENDACIÓN

Las cartas denominadas de recomendación, patrocinio o de otra manera, por las que se asegure la
solvencia, probidad u otro hecho relativo a quien procura créditos o una contratación, no obligan a su
otorgante, excepto que hayan sido dadas de mala fe o con negligencia, supuesto en que debe indemnizar
los daños sufridos por aquel que da crédito o contrata confiando en tales manifestaciones (art. 1581).

Las cartas de recomendación constituyen una garantía de orden moral sobre las condiciones de seriedad,
probidad y solvencia del recomendado que busca crédito o quiere celebrar determinado contrato. Como se
trata de una garantía de orden mora, el recomendante no asume responsabilidad alguna, como regla.
Solamente responderá si ha obrado de mala fe o de manera negligente, y siempre que quien recibe la
recomendación acredite que fue esa recomendación la que lo condujo a contratar u otorgar el crédito.
EFECTOS ENTRE EL FIADOR Y EL ACREEDOR

El fiador es el garante del deudor principal y si este último no cumple, el fiador deberá hacerlo. Ahora bien,
dado que su obligación es accesoria y subsidiaria, caracteres relevantes de la fianza simple, el fiador
cuenta con una serie de derechos:

BENEFICIO DE EXCUSIÓN

ART. 1583 Beneficio de excusión. El acreedor sólo puede dirigirse contra el fiador una vez que haya
excutido los bienes del deudor. Si los bienes excutidos sólo alcanzan para un pago parcial, el acreedor
sólo puede demandar al fiador por el saldo.

En la fianza simple, es relevante el derecho que se concede al fiador de negarse a efectivizar la obligación
afianzada, hasta tanto el acreedor haga ejecución de todos los bienes del deudor. El beneficio de excusión
es el derecho que tiene el fiador de oponerse a la ejecución de sus bienes hasta tanto se hayan ejecutado
todos los bienes del deudor o este caiga en insolvencia. Si los bienes excutidos sólo alcanzan para un
pago parcial, el acreedor sólo puede demandar al fiador por el saldo (art. 1583 CCyC).

El fundamento de este derecho es la nota de carácter accesorio de la fianza que agrega responsables
frente al acreedor pero no desplaza al deudor principal. Desde luego, el acreedor puede iniciar su acción
sin necesidad de demostrar dicha excusión, ahora bien, en tal caso, el fiador podría oponer la excepción
correspondiente que funcionara como dilatoria.

El fiador que opone dicha excepción no debe acreditar la existencia de bienes del deudor susceptibles de
ser embargados, sino que será el acreedor quien deberá probar que ha cumplido con los procedimientos e
instancias pertinentes a efectos de ejecutar los bienes del deudor principal con resultado, total o
parcialmente, infructuoso. Ahora bien, en caso de que no existan bienes registrables a nombre del deudor
principal, al acreedor le bastara con acreditar dicha circunstancia, probando que ha interpelado sin
resultado al deudor.

Excepciones al beneficio de excusión

ART. 1584 El fiador no puede invocar el beneficio de excusión si:

a) El deudor principal se ha presentado en concurso preventivo o ha sido declara su quiebra;

Esta referencia al concurso preventivo no estaba regulada por el art. 2013 del CC derogado.

b) El deudor principal no puede ser demandado judicialmente en el territorio nacional o carece de bienes
en la Republica;

Este supuesto recibe la regla del art. 2014 del CC derogado pero modificada. Este último artículo excluía
de la necesidad de excutir los bienes que “estuviesen embargados por otro acreedor, o dependieren en
alguna manera de otro juicio…”. El nuevo CCyC omite hacer mención del párrafo transcripto del derogado
art. 2014, por lo que se entiende que, si se encontrase algún bien embargado o que dependiese de otro
litigio, se deberá tener en cuenta como bien para excutir.

c) La fianza es judicial;

En este caso no se trata de un contrato. La fianza judicial no es un contrato, es un acto procesal por el cual
una persona se obliga a responder por los presupuestos daños que le puedan sobrevenir al embargado o
cautelado. La fianza judicial se constituye en virtud de un actor unilateral y voluntario del fiador y siendo así
no se le aplican las reglas de la fianza, lo que determina una responsabilidad directa del fiador creando un
vínculo obligatorio entre éste y el demandado con presidencia de las relaciones con su mandante o deudor
principal. Su mención en el art. 1584 es innecesaria que ni siquiera encuadra en los términos del art. 1574.
d) El fiador ha renunciado al beneficio.

En este caso, siguiendo el art. 1590 del CCyC, al renunciar el fiador al beneficio, se convertirá en una
fianza solidaria.

El beneficio de excusión en caso de coobligados

ART. 1585 Beneficio de excusión en caso de coobligados. El fiador de un codeudor solidario puede
exigir la excusión de los bienes de los demás codeudores.
El que afianza a un fiador goza del beneficio de excusión respecto de éste y del deudor principal.

El beneficio de excusión se mantiene en el caso de codeudores solidarios, lo cual resulta una solución
absolutamente razonable y necesaria si se tiene en cuenta que los principales obligados son los deudores
y no el fiador.

El fiador del fiador

Esto implica que el acreedor deberá ejecutar en primer lugar al deudor principal, a continuación, al primer
fiador y luego podrá dirigir su acción contra el segundo fiador.

SUBSISTENCIA DEL PLAZO

ART. 1586 Subsistencia del plazo. No puede ser exigido el pago al fiador antes del vencimiento del
plazo otorgado al deudor principal, aun cuando éste se haya presentado en concurso preventivo o haya
sido declarada su quiebra, excepto pacto en contrario.

La caducidad del plazo operado por el concurso o la quiebra no tiene efectos sobre la obligación del fiador.
El texto del art. 1586 es acertado en particular respecto a la quiebra ya que el art. 128 de LCyQ establece
que las obligaciones del fallido pendientes de plazo se consideran vencidas de pleno derecho en la fecha
de la sentencia de quiebra. En materia de concurso no existe disposición similar, lo cual ha llevado a
sostener que debe aplicarse la misma solución por analogía.

DEFENSAS

ART. 1587 Defensas. El fiador puede oponer todas las excepciones y defensas propias y las que
correspondan al deudor principal, aun cuando éste las haya renunciado.

Esto implica que podría plantear el fiador todos los cuestionamientos sobre el negocio afianzado que
refieran a su validez o extinción (ej.: prescripción, nulidad de la obligación). Queda exceptuada únicamente
la posibilidad de invocar la incapacidad del deudor (art. 1576).

EFECTOS DE LA SENTENCIA

ART. 1588 Efectos de la sentencia. No es oponible al fiador la sentencia relativa a la validez, o


exigibilidad de la deuda principal dictada en juicio al que no haya sido oportunamente citado a intervenir.

El deudor no representa al fiador ante el acreedor, y por consiguiente si el fiador no es citado al juicio que
se trabe entre el deudor y el acreedor, la sentencia que allí se dicte le será inoponible. El fiador debe ser
citado como tercero en todo proceso que se refiera a la obligación afianza para que a sentencia surta
efecto de cosa juzgada frente a él.

BENEFICIO DE DIVISIÓN

ART. 1589 Si hay más de un fiador, cada uno responde por la cuota a que se ha obligado. Si nada se ha
estipulado, responden por partes iguales. El beneficio de división es renunciable.
El beneficio de división es renunciable y, por supuesto, nada impide que los fiadores convengan con el
acreedor una proporción distinta de la manera en que habrán de responder. El beneficio de división se
presenta en la fianza simpe y no en la solidaria y en la del principal pagador, puesto que en estos dos
últimos supuestos el fiador está obligado por el todo. De ahí entonces que si la fianza es simple y goza de
este beneficio, el acreedor no puede sino exigir la cuota que le corresponda.

FIANZA SOLIDARIA

ART. 1590 Fianza solidaria. La responsabilidad del fiador es solidaria con la del deudor cuando así se
convenga expresamente o cuando el fiador renuncia al beneficio de excusión.

La fianza puede ser solidaria cuando, manteniendo su carácter accesorio de la obligación de la obligación
principal, el fiador carece de la posibilidad de oponer los mencionados beneficios de excusión y división.
Quedando el acreedor facultado para demandar y ejecutar directamente los bienes del fiador. En efecto,
aquellos dos beneficios desaparecen en la fianza solidaria con el deudor principal, lo que posibilita al
acreedor demandar la totalidad del objeto de la obligación a cualquiera de ellos. La fianza solidaria queda
regida por las reglas de la simple fianza, con excepción de la privación de los beneficios.

Obligación accesoria sin beneficios de excusión y división

La fianza conserva su carácter de obligación accesoria, con todas las consecuencias prácticas que esta
idea comporta. Ello significa que cuando una fianza se otorga carácter solidario, los contratantes no
entienden realizar un contrato diferente del que ellos expresan; su voluntad es constituir una fianza y el
que figura como fiador no entiende contraer una obligación propia y personal, sino solo garantizar la
obligación del deudor. Lo único que han querido es eliminar los beneficios. En todo lo demás, la fianza, a
pesar de su carácter solidario, queda regida por las reglas de la simple fianza, por lo que el fiador solidario
tiene derecho a que previamente se requiera al deudor.

La solidaridad no quita a la fianza su carácter de obligación accesoria y no hace al fiador deudor directo de
la obligación principal ya que no se debe confundir fianza solidaria con obligación solidaria.

PRINCIPAL PAGADOR

ART. 1591 Principal pagador. Quien se obliga como principal pagador, aunque sea con la denominación
de fiador, es considerado deudor solidario y su obligación se rige por las disposiciones aplicables a las
obligaciones solidarias.

Es dable destacar que ya no estamos en presencia del fiador solidario, que no es deudor directo de la
obligación puesto que su relación con el acreedor sigue siendo accesoria. En el supuesto del “principal
pagador” nos encontramos frente a quien asume el carácter de codeudor solidario por virtud de una
relación jurídica directa con el acreedor, aunque asume con el propósito de garantía de la deuda de otro.

Principal pagador como deudor solidario. Doctrina de la solidaridad

Una posición, mayoritaria, niega la existencia de fianza y asimila en términos absolutos el principal
pagador al codeudor solidario (doctrina de la solidaridad). Se ha señalado que si bien el asumir la calidad
de fiador solidario no le quita a la fianza el carácter de accesorio que la tipifica no ocurre lo mismo con
quien se constituye en fiador solidario, liso, llano y principal pagador, pues en este caso es un codeudor
solidario, aun cuando se lo califique de fiador. Se ha señalado que esta modalidad facultaba al acreedor a
demandar directamente al fiador, sin necesidad de interpelar judicialmente al deudor principal.
Principal pagador como fiador. Doctrina de la fianza

Considera que el principal pagador no deja de ser un fiador, aunque juega un rol importante la solidaridad,
la misma no hace desaparecer el carácter de fiador y por ende, el carácter de la accesoriedad sigue
estando presente. Aun cuando la fianza se contraiga a título de principal pagador, mantiene su carácter de
accesoria, ya que depende de la existencia y validez de la obligación principal. Por tal razón se ha juzgado
hacer lugar a la excepción de inhabilidad de título opuesta por os fiadores en tanto las fianzas ejecutadas
no estaban integradas ni relacionadas con el título del que emerge la deuda principal garantizada.

Esta postura somete al fiador a las normas antes mencionadas referentes a las excepciones y descartan la
utilización del régimen de excepciones de los obligados solidarios ya que la solidaridad a la que se somete
el fiador que se obliga como principal pagador no le quita a la fianza el carácter de ser un contrato
accesorio, razón por la cual la garantía no puede diferir en sus términos y condiciones de la obligación
principal a la que accede.

Conforme a este criterio, cuando el fiador se obligue como principal pagador, era deudor solidario, pero
conservara también su calidad de fiador. Quienes participan de este último criterio consideran que el
principal pagador no deja de ser fiador. Existen múltiples razones para sostener esta afirmación, pero
basta con recordar que la fianza constituye una obligación accesoria de la obligación principal contraída
por el locatario, que la vida de la fianza depende de la vida de la obligación principal y que el fiador
principal pagador tiene derecho a repetir contra el deudor afianzado el cien por ciento de lo pagado, lo que
de ninguna manera se da en la obligación solidaria.

La diferencia entre ambas posturas presenta relevantes consecuencias prácticas, tal es así que se podrían
resumir en la existencia o no de fianza en la hipótesis. Se ha señalado que afirmar que el fiador principal
pagador es un deudor solidario acarrea importantes efectos concretos. Así: a) la nulidad parcial de la
deuda principal, como no libera al codeudor solidario, tampoco liberaría al fiador principal pagador; b) el
fiador principal pagador debería cumplir su obligación aunque ella se hubiera tornado de cumplimiento
imposible para su deudor afianzado, porque así ocurre con el deudor solidario; c) el fiador principal
pagador carecería del derecho del art. 1594 del CCyC, pues el deudor solidario carece de estos derechos.

A modo de síntesis

No cabe dudas de que en la fianza simple y en la fianza solidaria la obligación del fiador es acceso ria. La
única diferencia entre ambas es que el fiador goza de los beneficios de excusión y división, de los que está
excluido el fiador solidario. De modo tal que, con la salvedad de lo referido a dichos beneficios, la fianza
solidaria se rige por las reglas que regulan la fianza simple.

El problema se plantea con el fiador principal pagador. La normal del art. 1591 prevé que quien se obliga
como principal pagador, aunque sea con la denominación de fiador, es considerado deudor solidario y su
obligación se rige por las disposiciones aplicables a las obligaciones solidarias.

El fiador solidario no puede invocar los beneficios de que dispone el fiador simple. Por lo demás, es el
fiador solidario y, en consecuencia, podrá hacer valer todos los otros derechos que le corresponden a
quien no está obligado de manera accesoria ya que la solidaridad no cambia la naturaleza de la fianza,
que continua siendo una obligación accesoria y que no puede ser más extensa que la del deudor principal.

La fianza es subsidiaria ya que la obligación contraída por el fiador solo puede hacerse efectiva cuando ha
sido inútil la excusión de los bienes del deudor, en el caso de la fianza pura y simple, o se trate de algunos
de los casos de excepción. La subsidiariedad puede ser reemplazada por la solidaridad en el caso de una
fianza solidaria (art. 1581) o de una fianza con la cláusula principal pagador (art. 1582). En tales casos no
es necesario excutir los bienes del deudor principal ni intimarlo. De modo tal que en el supuesto de fiado r
principal pagador desaparece tal subsidiariedad ya que el acreedor puede dirigirse contra el fiador principal
pagador sin necesidad de requerir previamente al deudor.

El CCyC ha tomado posición por la asimilación del fiador principal pagador al deudor solidario (doctrina de
la solidaridad).

Cuando se trata de medir los alcances de la obligación asumida por el fiador, dentro de la ley, el
temperamento debe estar signado por la prudencia y la restricción.

EFECTOS ENTRE EL FIADOR Y EL DEUDOR

SUBROGACIÓN

ART. 1592 Subrogación. El fiador que cumple con su prestación queda subrogado en los derechos del
acreedor y puede exigir el reembolso de lo que ha pagado, con sus intereses desde el día del pago y los
daños que haya sufrido como consecuencia de la fianza.

Si bien la norma analizada refiere a las acciones indirectas, que corresponden al acreedor y que por el
efecto del pago, son aquellas en las que el fiador queda subrogado, cabe tener en cuenta también a las
acciones directas que se originan en le vinculo obligacional con el deudor.

Acción de reembolso

La norma refiere también a la acción de reembolso del capital abonado. La subrogación se deberá realizar
por el monto de la suma cancelada. Si el fiador sólo pagó una parte, quedará subrogado en la proporción
correspondiente.

Intereses devengados

Pueden existir intereses devengados a favor del acreedor o a favor del fiador. Los primeros, constituyen un
accesorio del crédito, por lo que deben ser pagados junto con el capital. En el caso de los segundos, las
sumas pagadas por el fiador se capitalizan a la fecha de su pago.

Indemnización de los daños y perjuicios

En la última parte de la norma se confiere el derecho de reclamar la reparación de los daños ocasionados
a causa de la fianza. Corresponde al deudor indemnizar los perjuicios originados con motivos de la fianza,
cuestión que limita el alcance de las consecuencias imputables.

Efecto temporal de la subrogación

El art. 1592 prevé que el fiador puede exigir el reembolso de lo que ha pagado, con sus intereses desde el
día del pago.

AVISO

ART. 1593 Aviso. Defensas. El fiador debe dar aviso al deudor principal del pago que ha hecho.
El deudor puede oponer al fiador que paga sin su consentimiento todas las defensas que tenía contra el
acreedor; y si el deudor ha pagado al acreedor antes de tener conocimiento del pago hecho por el fiador,
éste sólo puede repetir contra el acreedor.

La nueva disposición menciona que el deudor cuenta con todas las defensas que posee contra su
acreedor, para oponerlas a su fiador, en caso de que este pagara sin su consentimiento.

Si el deudor no presta conformidad y el fiador pagase, el deudor posee contra el fiador todas las defensas
que tenía contra el acreedor, privando al fiador del derecho a subrogarse. Lo relevante es el conocimiento
del deudor y no su consentimiento, pues aunque el deudor se opusiera, el fiador está obligado a pagar de
todos modos. En pocas palabras, el fiador podrá embargar los bienes del deudor cuya obligación afianza,
sin importar si éste se opuso o no a la fianza, lo cual tiene sentido, ya que el deudor no forma parte del
contrato de fianza y el derecho de embargo del acreedor reside en minimizar el riesgo de responder por la
obligación afianzada.

DERECHOS DEL FIADOR

ART. 1594 Derechos del fiador. El fiador tiene derecho a obtener el embargo de los bienes del deudor u
otras garantías suficientes si:
a) le es demandado judicialmente el pago;
b) vencida la obligación, el deudor no la cumple;
c) el deudor se ha obligado a liberarlo en un tiempo determinado y no lo hace;
d) han transcurrido cinco años desde el otorgamiento de la fianza, excepto que la obligación afianzada
tenga un plazo más extenso;
e) el deudor asume riesgos distintos a los propios del giro de sus negocios, disipa sus bienes o los da en
seguridad de otras operaciones;
f) el deudor pretende ausentarse del país sin dejar bienes suficientes para el pago de la deuda afianzada.

Este embargo tiene una función preventiva de cobertura para el fiador, a fin de poder obtener algún
resguardo en la acción que puede surgir por el reembolso de lo que pague al acreedor.

EFECTOS ENTRE LOS COFIADORES

ART. 1595 Subrogación. El cofiador que cumple la obligación accesoria en exceso de la parte que le
corresponde, queda subrogado en los derechos del acreedor contra los otros cofiadores.
Si uno de ellos resulta insolvente, la pérdida es soportada por todos los cofiadores, incluso el que realiza el
pago.

Con respecto a la segunda parte de la norma, es relevante diferenciar según se trate de cofiadores
solidarios o simplemente mancomunados. La solución de la norma es correcta en el primer caso, pero en
el segundo, los cofiadores solo están obligaos a pagar su parte correspondiente, debiendo el acreedor
absorber la insolvencia del cofiador. La nueva disposición del CCyC no distingue el tipo de fianza.

EXTINCIÓN

ART. 1596 Causales de extinción. La fianza se extingue por las siguientes causales especiales:
a) si por hecho del acreedor no puede hacerse efectiva la subrogación del fiador en las garantías reales o
privilegios que accedían al crédito al tiempo de la constitución de la fianza;
b) si se prorroga el plazo para el cumplimiento de la obligación garantizada, sin consentimiento del fiador;
c) si transcurren cinco años desde el otorgamiento de la fianza general en garantía de obligaciones futuras
y éstas no han nacido;
d) si el acreedor no inicia acción judicial contra el deudor dentro de los sesenta días de requerido por el
fiador o deja perimir la instan cia.

La fianza se extingue por vía directa, por los medios previstos para el régimen de las obligaciones en
general, y, por vía indirecta, cuando se extingue la obligación principal.

Extinción de la obligación afianzada

Uno de los modos habituales de extinción de la fianza es la extinción de la obligación principal garantizada
por cualquiera de los medios extintivos posibles. Esto es una regla implícita que surge del régimen de
obligaciones principales y accesorias (arts. 856 y 857).
Extinción de la fianza por vía principal

Se enumeran los supuestos que son habitualmente designados como causales de extinción de la fianza
por vía principal, es decir, situaciones que sin perjuicio de que pueda subsistir la obligación principal,
acarrean como consecuencia la extinción de la fianza. Tales situaciones que generan la extinción de la
fianza por vía principal son:

1. Frustración de la subrogación

Se trata de una sanción a la conducta desaprensiva del deudor principal respecto de los beneficios del
crédito. En efecto, la fianza se extingue cuando la subrogación se hace imposible por culpa del acreedor,
aclarando que la subrogación es legal y que por tanto no depende de la voluntad o conducta del acreedor;
el fiador siempre puede subrogarse, pero a veces sucede que las principales facultades o remedios del
acreedor se pierden por culpa del legitimado activo de la obligación principal. Es entonces cuando la ley
libera al fiador de sus obligaciones.

Es importante destacar que las seguridades y privilegios perdidos por el acreedor lo serán si estuvieron
constituidos antes de la fianza o estaban en el momento de otorgarla, pero no si se dieron después.

2. Prórroga del plazo de la obligación originaria

Esto supondría dejar a expensas al fiador de los acuerdos que puedan celebrar acreedor y deudor.

Un pacto de este tipo genera la extinción de la fianza subsistiendo la obligación principal. Se resguarda el
principio de la autonomía privada, en este caso la voluntad del fiador que se obligó sólo por un período
determinado de tiempo y no por uno mayor.

El supuesto relevante a tener en cuenta en el caso se presenta ante la prórroga, renovación o


continuación, bajo sus mismos términos, del contrato de locación. El fiador responde por todas las
obligaciones derivadas del contrato de locación con un límite temporal. Si el locador y locatario desease
renovar el contrato de locación, aun tácitamente se deberá requerir la expresa conformidad del fiador para
que éste último resulte obligado nuevamente, sea para prorrogar la fianza en similares condiciones a las
originalmente pactadas, o bajo nuevas condiciones contractuales.

El fiador no tiene obligación de responder por el incumplimiento del contrato de locación por falta de pago,
luego de su vencimiento, si no presto su consentimiento a la prórroga tácita del contrato.

3. El transcurso de cinco años desde el otorgamiento

Extingue la fianza el transcurso del plazo de cinco años desde el otorgamiento de la fianza general en
garantía de obligaciones futuras. Esta solución es un avance notable en materia de delimitación del
alcance de la responsabilidad del fiador en cuanto a fianzas generales de obligaciones futuras.

4. Requerimiento al acreedor para el inicio de acciones legales

Ahora se impone la promoción del proceso judicial contra el deudor. Si no se lo interpone o se deja perimir
la instancia se extingue la fianza. Es una solución que armoniza con una de las derivaciones del principio
general de buena fe al tender a evitar, en caso de existir un fiador solvente, el retraso desleal en el cobro
del crédito.

Con esta norma se procura que el acreedor inicie las acciones judiciales de manera diligente, sin dejar que
transcurra el tiempo a fin de excutir los bienes del deudor principal. El plazo de sesenta días se computa
desde la interpelación efectuada por el fiador.
Novación

ART. 1597 Novación. La fianza se extingue por la novación de la obligación principal aunque el acreedor
haga reserva de conservar sus derechos contra el fiador.
La fianza no se extingue por la novación producida por el acuerdo preventivo homologado del deudor, aun
cuando no se haya hecho reserva de las acciones o derechos contra el fiador.

Se ha generado una controversia en el ámbito concursal en torno a si el efecto novatorio del acuerdo
preventivo homologado alcanza a los fiadores del concursado. La solución del CCyC en cuanto que no hay
extinción de la fianza en razón de que el deudor principal arriba a la homologación de un acuerdo
preventivo es la que ha sido admitida por la jurisprudencia. Se trata de una solución basada en la función
de garantía que cumple la fianza, abarcando dentro de su campo de cobertura la insolvencia del deudor
garantizado.

Evicción

ART. 1598 Evicción. La evicción de lo que el acreedor ha recibido en pago del deudor, no hace renacer
la fianza.

La evicción no producirá un renacimiento de la fianza, lo cual se establece porque en el supuesto de la


novación de la obligación principal, como consecuencia del pago por entrega de bienes, se produce la
extinción de la fianza conforme lo previsto en el mencionado art. 1597 del nuevo ordenamiento. Por lo
tanto, la evicción que pudiera afectar a la cosa recibida en pago por la nueva obligación, le es indiferente al
fiador.

LOS CONTRATOS ALEATORIOS

(MOSSET ITURRASPE)

ART. 9681 Contratos conmutativos y aleatorios. Los contratos a título oneroso son conmutativos cuando
las ventajas para todos los contratantes son ciertas. Son aleatorios, cuando las ventajas o las pérdidas,
para uno de ellos o para todos, dependen de un acontecimiento incierto.

El contrato aleatorio es aquel en el cual la entidad del sacrificio, puesta en relación con la entidad de la
ventaja, no puede ser conocida y apreciada en el acto de la formación del contrato, sino que se revelará a
continuación, según el curso de los acontecimientos. Para cada una de las partes es objetivamente incierta
si la atribución patrimonial, ventaja o desventaja, será proporcionada al sacrificio.

O sea que el contrato aleatorio se caracteriza por el hecho de que la consecución de la ventaja perseguida
por las partes depende de un acontecimiento incierto en su realidad –resultado del juego, por ejemplo- o
cuyo conocimiento se discute entre las partes mismas –como acontece en la apuesta- y que precisamente
por eso tiene función aleatoria.

La excesiva onerosidad tiene aplicación en los contratos aleatorios, cuando se produzca por causas
extrañas al riesgo propio del contrato.

El alea ha sido definida como “una probabilidad de una ventaja con la inherente probabilidad de una
perdida” de allí que se diga que el alea es siempre bilateral. El riesgo es, en cambio la probabilidad de un
daño.

DIVERSAS ESPECIES

La moderna doctrina clasifica los contratos aleatorios entre aquellos que lo son por su naturaleza y los que
resultan tales por voluntad de las partes.
Son aleatorios por su naturaleza: el contrato de juego; el contrato de apuesta; el contrato de lotería; el
contrato de rifa; el contrato de renta vitalicia. La suerte no es sino el azar que existe en mayor o menor
medida en el juego y la apuesta o un medio para dividir cosas comunes o terminar cuestiones.

Son aleatorios por voluntad de las partes: la compraventa de la esperanza, de la cosa esperada y de la
cosa sometida a riesgo; la compraventa a todo riesgo, con renuncia de las garantías de evicción o por
vicios redhibitorios; el contrato de cesión de herencia efectuada como dudosa o incierta.

COMPARACIÓN CON EL CONTRATO CONDICIONAL

El contrato aleatorio debe ser nítidamente separado del contrato sujeto a condición –contrato condicional-.
Se ha enunciado varios aspectos distintivos cuya mención servirá para precisar el concepto de contrato
aleatorio: el acontecimiento incierto es, en los condicionales, sean bajo condición suspensiva o resolutoria,
un obstáculo arbitrario puesto por las partes al nacimiento o a la resolución del negocio; en los aleatorios
constituye un requisito, un elemento estructural, que afecta solo a su resultado; allá era extrínseco, aquí
intrínseco al contrato mismo.

La incertidumbre está ínsita en la estipulación aleatoria, mientras que en la condicionada el hecho puede o
no realizarse. Por último, la incertidumbre es objetiva en la condición, pudiendo ser subjetiva en el contrato
aleatorio.

CONTRATO ONEROSO DE RENTA VITALICIA

CONCEPTO

ART. 1599 Concepto. Contrato oneroso de renta vitalicia es aquel por el cual alguien, a cambio de un
capital o de otra prestación mensurable en dinero, se obliga a pagar una renta en forma periódica a otro,
durante la vida de una o más personas humanas ya existentes, designadas en el contrato.

El contrato individual de renta vitalicia puede ser oneroso o gratuito, solamente el primero es objeto de
análisis.

La renta vitalicia onerosa es el contrato por el cual una parte (deudor) se compromete a pagar a la otra
(constituyente o dador) una suma de dinero de manera periódica, por un lapo determinado por la vida de
una persona designada en el contrato, y a cambio de la entrega de un capital, por parte del constituyente,
al momento de su celebración.

Conforme a la definición aludida, se hacen presentes dos elementos esenciales, a saber: (i) la entrega de
un capital al deudor de la renta y (ii) el pago de la renta por parte del deudor al beneficiario.

En el contrato de renta vitalicia se manifiesta la aversión de un riesgo futuro, el cual se traduce en la


necesidad de contar con un flujo de fondos periódico y constante.

CARACTERES

Típico

Se encuentra regulado específicamente en el CCyC (art. 1599 a 1608)

Consensual

Con la actual regulación de los contratos se perfeccionan con el consentimiento de las partes y su
formación está expresamente regulada (arts. 971 y ss.). Anteriormente en el CC era un contrato real que
se perfeccionaba con la entrega de la cosa, si dicha entrega no se concretaba era promesa de contrato.

Bilateral
El contrato es bilateral debido a que una de las partes se compromete a entregar el capital y la otra la
renta, no resultando razonable sostener que la parte que entrega el capital no asume obligación alguna.
Existen obligaciones reciprocas entre los contratantes.

Oneroso

Se trata de un contrato oneroso porque la parte que se compromete al pago de la renta lo hace en virtud
de la prestación que ha recibido del constituyente. Ambas partes se obligaron a cumplir con determinadas
prestaciones, con ventajas reciprocas.

Ahora bien, respecto del tercero aplican, subsidiariamente, las reglas de la donación, excepto que la
prestación se haya convenido en razón de otro negocio oneroso (art. 1600).

Si bien la determinación de la renta queda librada a la autonomía de la voluntad y se calcula en orden a la


probabilidad de supervivencia de las personas designada como cabeza de renta, para que se verifique la
onerosidad del contrato aquella debe ser superior a la renta normal de la cosa entregada en propiedad o al
interés normal del capital dinerario. La renta debe ser superior a los frutos normales del capital, de lo
contrario siendo la renta menor a la del mercado la paga periódica no significaría al acreedor rentario sino
la contraprestación, a veces insuficiente le uso del capital; es decir, un provecho similar al que habrían
obtenido acudiendo al contrato de mutuo o de locación, con la desventaja cierta de que al fallecimiento del
acreedor, quedará el capital en el dominio del deudor rentario.

Aleatorio

El contrato es aleatorio porque la cantidad de cuotas que el deudor deberá cumplir se relaciona con el
tiempo de vida de una persona, lo cual al ser incierto, constituye el alea del contrato.

Esto implica que las ventajas o pérdidas para los contratantes dependen de la vida de una o más personas
humanas existentes designadas en el contrato, lo que es un acontecimiento incierto.

De tracto sucesivo

Es de tracto sucesivo debido a que las obligaciones de pago de la renta se devengan periódicamente y se
prolongan mientras viva la persona tenida en cuenta a tales efectos.

De previsión

Es un contrato que califica como de previsión si se tiene en cuenta la finalidad económica del mismo, por
medio de este contrato se patentiza una aversión al riesgo de requerir (y no contar) en el futuro con una
determinada renta periódica (sea o no para satisfacer necesidades vitales).

FORMAL

ART. 1601 Forma. El contrato oneroso de renta vitalicia debe celebrarse en escritura pública.

Es un contrato formal porque debe instrumentarse por escritura pública como lo dispone el art. 1601,
independientemente de la naturaleza de los bienes que componen el capital, ya sean cosas muebles,
inmuebles o cualquier otra prestación mensurable en dinero.

Se trata de una formalidad no solemne ya que el contrato exige una formalidad ad probationem. Si bien es
cierto que el art. 1601 del CCyC establece que debe realizarse por escritura pública, se concluye,
mediante una interpretación sistemática, que si el contrato fuera hecho en forma privada, valdrá como
obligación en que las partes asumen el compromiso de escrituración (art. 1018).
La escritura pública es exigida como forma solemne absoluta, es decir bajo pena de nulidad, en el contrato
de donación (art. 1552) de cosas inmuebles, muebles registrables y las prestaciones periódicas o vitalicias.
En estos supuestos no opera la conversión del negocio.

PERIODICIDAD

La renta en el contrato de renta vitalicia onerosa

ART. 1602 Renta. Periodicidad del pago. La renta debe pagarse en dinero. Si se prevé esta prestación
en otros bienes que no son dinero, debe pagarse por su equivalente en dinero al momento de cada pago.
El contrato debe establecer la periodicidad con que se pague la renta y el valor de cada cuota. Si no se
establece el valor de las cuotas, se considera que son de igual valor entre sí.
La renta se devenga por período vencido; sin embargo, se debe la parte proporcional por el tiempo
transcurrido desde el último vencimiento hasta el fallecimiento de la persona cuya vida se toma en
consideración para la duración del contrato.

La renta debe ser periódica. El art. 1599 prevé la periodicidad de la renta de modo que dicha expresión
comprende cualquier lapso de tiempo. Este concepto se completa con el art. 1602 que dispone que el
contrato deba establecer la periodicidad con que se pague la renta sin limitación alguna. En el CC era
anual la única periodicidad.

Mensualidades

El contrato de renta vitalicia, abonado mediante una cuota mensual, da nacimiento a obligaciones
sucesivas, cada una de las cuales tiene previsto un plazo expreso, determinado y cierto, por lo que la mora
se produce respecto de cada una de estas obligaciones en forma automática al vencer cada uno de ellos.

Vitalicia

La renta debe ser vitalicia, pues se debe mientras permanezca con vida el sujeto cabeza de renta, por ello
el art. 1599 establece que la rente debe pagarse durante la vida de una o más personas humanas ya
existentes, designadas en el contrato.

Pago dinero

Debe pagarse en dinero, aunque las partes hayan pactado el pago en especie, ello supone la aplicación
del régimen de las obligaciones de dar sumas de dinero. El monto puede ser determinado o determinable
(siempre que se establezca el método y/o persona que lo ha de determinar). Puede ser un monto uniforme
y constante o bien puede acordarse una progresión de forma paulatina con el paso del tiempo.

Si se prevé la prestación en otros bienes que no son dinero, debe pagarse por su equivalente en dinero al
momento de cada pago.

El contrato debe establecer el valor de cada cuota. Si no se establece el valor de las cuotas, se considera
que son de igual valor entre sí.

Transmisible.

ART. 1603 Pluralidad de beneficiarios. La renta puede contratarse en beneficio de una o más personas
existentes al momento de celebrarse el contrato, y en forma sucesiva o simultánea. Si se establece para
que la perciban simultáneamente, a falta de previsión contractual, les corresponde por partes iguales sin
derecho de acrecer.
El derecho a la renta es transmisible por actos entre vivos y por causa de muerte.”.
El derecho a la renta es transmisible en tanto las partes no acordasen lo contrario, puesto que se trata de
un derecho patrimonial disponible.

ACCIONES

Obligaciones y derechos del constituyente

ART. 1604 Acción del constituyente o sus herederos. El que entrega el capital, o sus herederos, pueden
demandar la resolución del contrato por falta de pago del deudor y la restitución del capital.
En igual caso, si la renta es en beneficio de un tercero se aplica lo dispuesto en el artículo 1027”.

Queda en cabeza del constituyente el deber de entregar el capital (contrato bilateral). Subsisten las
obligaciones de saneamiento según el art. 1033 CCyC, lo cual comprende la garantía por evicción y vicios
ocultos. Si lo que se entrego es dinero y sobre él se constituyó el contrato oneroso, no tienen cabida las
garantías de evicción y de vicios redhibitorios.

En lo que hace a derechos, se destaca la facultad de quien entrega el capital, o sus herederos, de
demandar la resolución contrato por falta de pago del deudor y la restitución del capital (art. 1604). Lo
propio si el deudor de la renta no otorga la garantía a la que se obliga, o si dada disminuye, en cuyo caso
tanto el constituyente como sus herederos pueden demandar la resolución del contrato debiendo
restituirse solo el capital (art. 1608)

Obligaciones y derechos del deudor

El deudor debe las garantías a que se hubiese comprometido (art. 1607); debe pagar la renta en el tiempo
convenido, o de manera anual si nada se hubiese estipulado. Con respecto al pago, puede pactarse que
se haga por periodo adelantado o vencido. Si al respecto nada se hubiera acordado, se presume que debe
pagarse a periodo vencido (art. 1602). Desde luego que resultan aplicables todas las disposiciones
referidas al pago.

En el CCyC no se halla disposición alguna que regule la acción que tiene el deudor de la renta frente al
incumplimiento de la obligación de entregar el capital. Se debe recurrir al régimen de obligaciones.

Derechos del beneficiario

ART. 1605 Acción del tercero beneficiario. El tercero beneficiario se constituye en acreedor de la renta
desde su aceptación y tiene acción directa contra el deudor para obtener su pago. Se aplica en subsidio lo
dispuesto en el artículo 1028.”

El principal derecho del beneficiario es el cobro de la renta, en tanto y en cuanto hubiese aceptado la
liberalidad cuando el beneficiario no sea el propio constituyente. Ante el incumplimiento del pago de la
renta, el beneficiario carece del derecho a resolver el contrato por falta de pago, aunque se encuentra
facultado para proceder a reclamar de manera directa al deudor. En tal supuesto, el capital seguirá siendo
del deudor y la renta percibida del beneficiario.

Se aplica en subsidio lo dispuesto en el art. 1028.

EXTINCIÓN

ART. 1606 Extinción de la renta. El derecho a la renta se extingue por el fallecimiento de la persona
cuya vida se toma en consideración para la duración del contrato, por cualquier causa que sea. Si son
varias las personas, por el fallecimiento de la última; hasta que ello ocurre, la renta se devenga en su
totalidad.
Es nula la cláusula que autoriza a substituir dicha persona, o a incorporar otra al mismo efecto.
La prueba del fallecimiento corresponde al deudor de la renta.

La persona cabeza de renta es la persona humana cuya vida es tomada como parámetro temporal durante
el cual el deudor estará obligado al pago de la renta, de acuerdo al art. 1606 es la persona cuya vida se
toma en consideración para la duración del contrato.

Con relación a la duración del contrato, el art. 1599 al que ya nos hemos referido establece que la renta se
prolongara durante la vida de una o más personas ya existentes, designadas en el contrato.

RESOLUCIÓN

RESOLUCIÓN POR FALTA O DISMINUCIÓN DE GARANTÍAS

ART. 1607 Resolución por falta de garantía. Si el deudor de la renta no otorga la garantía a la que se
obliga, o si la dada disminuye, quien entrega el capital o sus herederos pueden demandar la resolución del
contrato debiendo restituirse sólo el capital.

Se establece expresamente que se debe restituir solo el capital y no los intereses y los frutos percibidos.

El factor de atribución subjetiva de responsabilidad (culpa) no es tenido en cuenta, por lo que la


disminución de la garantía medie o no culpa del deudor de la renta, habilita a resolver el contrato, para lo
cual se deben tener en cuenta las disposiciones generales para la extinción de los contratos por
declaración de una de las partes contenidas en el art. 1078.

RESOLUCIÓN POR ENFERMEDAD COETÁNEA A LA CELEBRACIÓN

ART. 1608 Resolución por enfermedad coetánea a la celebración. Si la persona cuya vida se toma en
consideración para la duración del contrato no es el deudor, y dentro de los treinta días de celebrado,
fallece por propia mano o por una enfermedad que padecía al momento del contrato, éste se resuelve de
pleno derecho y deben restituirse las prestaciones.

Cabe observar que dicho efecto será tal aun cuando las partes hubieran previsto la enfermedad,
consintiendo contratar en tales circunstancias. Es necesario que la persona esté enferma en el momento
de celebrarlo y que fallezca de esa enfermedad dentro de los treinta días. Por ello, una enfermedad
sobreviniente después o un accidente que ocasionen la muerte son ineficaces para provocar la nulidad.

El contrato se resuelve, por las dos causas que menciona, siempre que el cabeza de la renta no asuma, a
su vez, la calidad de deudor ya que sin coincidieran, se extinguía el derecho a percibir la renta y, por ende,
la obligación de pagarla (art. 1606), dado que habría muerto la persona cuya vida se tomó en
consideración para la duración del acuerdo.

JUEGOS Y APUESTAS

CONCEPTO

ART. 1609 Concepto. Hay contrato de juego si dos o más partes compiten en una actividad de destreza
física o intelectual, aunque sea sólo parcialmente, obligándose a pagar un bien mensurable en dinero a la
que gane.
Contrato de juego

El contrato de juego es aquel en el que dos o más partes deciden participar en una competencia, la cual se
encuentra sujeta a determinadas reglas destinadas a favorecer la imparcialidad sobre el resultado y a
colocar a las partes en las mejores condiciones de igualdad y equidad posibles al comienzo de la misma,
con el objeto de medir sus habilidades y destrezas técnicas, físicas y/o intelectuales en forma total o
parcial, la cual una vez finalidad, genera la obligación de pagar una suma de dinero o de entregar una
cosa susceptible de apreciación pecuniaria en favor de la parte vencedora.

Contrato de apuesta

El CCyC no brinda una noción legal como contrato autónomo, aunque se puede entender por tal al
contrato en el cual dos o más partes, que tienen una opinión distinta acerca del desenlace o resultado, de
algún acontecimiento, futuro y cierto, acuerdan en favor de quien o quienes acierten en forma total o
parcial, sobre ese desenlace o resultado (que tendrá carácter de condición suspensiva), otorgar en favor
de éstos una prestación determinada de dar o de hacer, siempre susceptible de apreciación montería, a
cargo de quienes no lograron acertar.

RASGOS DISTINTIVOS

Es preciso destacar que si bien son contratos que se aplican a situaciones distintas, tienen elementos
esenciales en común, que son la presencia del álea o riesgo creado artificialmente por las partes, la figura
de los ganadores y los perdedores, y la presencia del valor pecuniario de la obligación objeto del contrato
en favor de la parte vencedora.

Pero presentan una diferencia muy importante, los jugadores pueden intervenir en el resultado o
desenlace del juego, utilizando sus habilidades aun cuando exista una cuota importante el azar, el álea o
un riesgo; mientras que los apostadores no tienen participación alguna durante el evento o acontecimiento,
por lo cual no pueden interferir en el resultado y se encuentran totalmente merced del álea.

CARACTERES

Nominado y tipificado: se encuentra contemplado como figura autónoma en el CCyC.

Bilateral: se alude a partes que al finalizar la competencia se los catalogará como perdedor (obligado) y
ganador (acreedor), pero esto no obsta a que pueda presentarse más de una parte al momento de
celebrar el contrato, y que pueda también constituirse una relación compleja en la cual existan deberes y
obligaciones en cabeza de las partes sin importar si fueron ganadores o perdedores.

Consensual: a partir de las voluntades de las partes intervinientes que se celebra el contrato, además es
uno de sus elementos esenciales, ellas se someten a un riesgo artificialmente creado, a cuyo álea
supeditan la exigibilidad de la obligación que nacerá en cabeza de alguno de los sujetos al terminar el
juego o competencia, quien será el ganador, frente a los otros sujetos.

Oneroso: el objeto del contrato es otorgar al ganador una suma dineraria, una cosa que pueda ser
susceptible de apreciación pecuniaria, o una obligación de hacer a su favor, además, en los últimos dos
casos, el acreedor de esta obligación podría optar por recibir una suma de dinero equivalente al valor de la
cosa o de la obligación de hacer, siempre que se haya pactado previamente en el contrato.

Aleatorio: es la esencia de todo juego o competencia sobre el cual versa el contrato, debido a que nadie
puede anticipar en forma cierta o determinada el resultado al finalizar y/o quien será el ganador.

De ejecución instantánea: es un contrato cuyas obligaciones no fluyen a través del tiempo, sino que una
vez finalizada la competencia o juego que le dieron causa, nace la obligación en cabeza de las partes
perdidosas y la acreencia del premio en cabeza de la parte ganadora, aun cuando la obligación en si
pueda tener modalidades para su cumplimiento.

Intuito personae: es esencial para la utilización de esta figura contractual las características de las
personas intervinientes que tomarán carácter de parte o que participen en la competencia, debido a que
sus cualidades los vuelven idóneos para tal fin, y no a cualquier persona que carezca de ellas o las posea
pero en una forma inadecuada o insuficiente en comparación a los competidores.

No formal: no se exige formalidad alguna para su celebración, pero por aplicación de las reglas generales
se utiliza la forma escrita.

Recreativo: la esencia de estos contratos es la actividad lúdica, relacionadas con el tiempo libre y el ocio,
en la cual las partes, los participantes y los jugadores están a la expectativa realizando las apuestas en
base al resultado que cada una espera de la competencia.

De consumo: si bien estos contratos pueden tener carácter privado, es necesario destacar que muchas
veces el Estado actúa como organizador o como concedente a través de una licitación previa para que
particulares puedan explotar cierto establecimiento con el objeto de realizar actividades de juegos de azar
y apuestas, por lo que en estos últimos casos, en defensa de los particulares que concurren a estos
establecimientos como clientes, es que se configura una relación jurídica de consumo y por lo tanto se
aplican las reglas correspondientes.

JUEGOS DE PURO AZAR

ART. 1611 Juego y apuesta de puro azar. No hay acción para exigir el cumplimiento de la prestación
prometida en un juego de puro azar, esté o no prohibido por la autoridad local.
Si no está prohibido, lo pagado es irrepetible. Sin embargo, es repetible el pago hecho por persona
incapaz, o con capacidad restringida, o inhabilitada.

En el nuevo CCyC se priva de acción a los juegos y apuestas de puro azar, por lo que no serán tutelados
por el ordenamiento jurídico aquellos juegos en los cuales la incertidumbre es máxima, ya que no depende
de la actividad de las partes.

Aquí aparece el concepto del “juego tolerado”, vale decir, juegos de puro azar no prohibidos, apuestas y
sorteos no ofrecidos al público.

Carecen de acción civil, pero se le brinda la posibilidad de oponerse por excepción que obsta a la
repetición de lo pagado espontáneamente, ya que se trata de una obligación de carácter natural.

JUEGOS DE PURO AZAR CON OFERTA PÚBLICA

ART. 1612 Oferta pública. Las apuestas y sorteos ofrecidos al público confieren acción para su
cumplimiento.
El oferente es responsable frente al apostador o participante. La publicidad debe individualizar al oferente.
Si no lo hace, quien la efectúa es responsable.

Confieren acción para el cumplimiento.

JUEGOS PROHIBIDOS

Los juegos prohibidos o sin acción son aquellos de puro azar prohibidos (ej.: quinielas clandestinas). Son
los que la ley considera como tales con fundamento en su materia ilícita o bien a que su actividad es
contraria a la moral y buenas costumbres. Se trata de juegos que no pueden originar deudas sometidas a
una pretensión accionable. Tal como surge, a contrario sensu, del art. 1611, si el juego se encuentra
prohibido lo pagado es repetible.
JUEGOS REGULADOS POR EL ESTADO

(BORDA)

ART. 1613 Juegos y apuestas regulados por el Estado. Los juegos, apuestas y sorteos reglamentados
por el Estado Nacional, provincial, o municipios, están excluidos de este Capítulo y regidos por las normas
que los autorizan.

Merecen una consideración especial las deudas nacidas en juegos de azar organizados por el Estado
(ruleta, loterías) o por concesionarios de una autorización estatal (carreras de caballos). No cabe duda de
que en este caso las partes tienen acción recíproca para el cobro de sus créditos, pues sería escandaloso
que el Estado o concesionario que se benefician con este singular privilegio, pudieran negarse a pagar el
premio; en cuanto a los apostadores, ellos pagan la apuesta por anticipado. Ahora bien, de todos modos
de tenerse presente que el art. 1613 dispone que los juegos, apuestas y sorteos reglamentados por el
Estado se rigen por las normas administrativas que los autoricen, y que son inaplicables las normas
prevista en el capítulo referidos juegos y apuestas en el CCyC.
UNIDAD 10
CESIÓN DE DERECHOS

DEFINICIÓN
El derecho romano concibió en origen a las obligaciones como un derecho personalísimo y por ello
insusceptible de ser cedido. Luego, se fue evolucionando hacia una mayor agilidad operativa.
Primero se procedió por vía de delegación, es decir una novación por cambio de acreedor que exigía la
conformidad del deudor. En una segunda etapa, se procedió a ceder las acciones para el cobro del crédito,
y el acreedor originario nombraba al cesionario como su mandatario para el cobro.
La importancia del instituto de la cesión de derechos reside en que el titular de un derecho a cierto término,
puede negociar ese derecho obteniendo una pronta liquidez de la que no gozaba, y el cesionario puede por
su parte hacer una inversión ventajosa asumiendo el eventual riesgo de un no pago en término.
ART. 1614 Hay contrato de cesión cuando una de las partes transfiere a la otra un derecho. Se aplican a
la cesión de derechos las reglas de la compraventa, de la permuta o de la donación, según que se haya
realizado con la contraprestación de un precio en dinero, de la transmisión de la propiedad de un bien, o sin
contraprestación, respectivamente, en tanto no estén modificadas por las de este Capítulo.

CARACTERES
 Es un contrato consensual (se perfecciona con el acuerdo de voluntades)
 Es un contrato formal (requiere la forma escrita; a veces es insuficiente (escritura pública) y a veces
basta la mera entrega del título)
 Puede ser oneroso o gratuito: en el primer caso será bilateral y conmutativo porque las prestaciones
son recíprocas y se presumen equivalentes; en el segundo, será unilateral.
COMPARACIÓN CON OTRAS FIGURAS
Debe distinguirse de la novación por cambio de acreedor, pues en ambos casos la obligación permanece
igual y sólo cambia el acreedor. Pero: 1) en la cesión es el mismo derecho que pasa del cedente al
cesionario; en la novación media la extinción de una obligación y el nacimiento de otra. 2) la cesión se
consuma sin intervención del deudor cedido (sólo se debe notificar); en la novación es indispensable el
consentimiento del deudor. 3) en la cesión existe garantía de evicción sobre la existencia y legitimidad del
derecho, mientras que en la novación no. 4) la novación tiene su ámbito de aplicación solamente en los
derechos creditorios, en tanto que la cesión puede referirse también a otros derechos.
Con respecto al pago por subrogación: 1) este es un acto generalmente desinteresado y en la cesión de
derechos hay usualmente una especulación. 2) la cesión de derechos exige el consentimiento del acreedor
cedente, y la subrogación puede tener lugar sin intervención del acreedor, si fuere legal. 3) la cesión de
derechos es siempre convencional, la subrogación puede ser convencional o legal. 4) el cedente garantiza
la existencia y legitimidad del crédito, lo que no ocurre en la subrogación.
OBJETO Y CONTENIDO
ART. 1616 Derechos que pueden ser cedidos. Todo derecho puede ser cedido, excepto que lo contrario
resulte de la ley, de la convención que lo origina, o de la naturaleza del derecho.
Este artículo mantiene el principio general que establecía Vélez en el 1444.
La amplitud de este principio hace que queden comprendidos todos los derechos personales, reales o
intelectuales y desde luego, las acciones derivadas de esos derechos.
Está prohibida la cesión de:
 Los derechos inherentes a la persona humana (derechos de la personalidad) pero las derivaciones
patrimoniales de ellos sí.
 El derecho de habitación que sólo puede constituirse a favor de persona humana.
 Las esperanzas de sucesión o pactos sobre herencias futuras, pero si pueden cederse las herencias
ya diferidas.
 Las jubilaciones y pensiones, si puede cederse desde el monto en que sean embargables y siempre
sobre las ya devengadas.
 El derecho a alimentos futuros.
Contenido de la cesión
Es un principio general que el crédito o el derecho se cede con todo el contenido, alcance y limitaciones con
que se hallaba en cabeza del cedente. Por lo que:
En primer lugar la cesión va a comprender todos los accesorios del crédito (fianzas, hipotecas, prendas)
pero no pasan al cesionario los privilegios meramente personales ni las defensas de ese carácter.
En segundo lugar comprende también los intereses futuros y los que estuviesen vencidos pero pendientes
de pago, salvo acuerdo en contra.
También se le transmiten sus restricciones, cargas y vicios.
CESIÓN EN GARANTÍA
ART. 1615 Si la cesión es en garantía, las normas de la prenda de créditos de aplican a las relaciones
entre cedente y cesionario.
El artículo 2232 dispone que: la prenda de créditos es la que se constituye sobre cualquier crédito
instrumentado que puede ser cedido. Esta queda constituida cuando se notifica la existencia del contrato al
deudor del crédito prendado, lo cual hace a la oponibilidad frente a terceros y a fin de que el cesionario
pueda ejercer los derechos del crédito con garantía prendaria.
FORMA
ART. 1618 La cesión debe hacerse por escrito, sin perjuicio de los casos en que se admite la transmisión
del título por endoso o por entrega manual.
La regla general es la forma escrita, pero su ausencia no genera la ineficacia del acto, ya que podrá probarse
por cualquier medio apto para llegar a una razonable convicción de su existencia según las reglas de la sana
crítica.
Exigencia de escritura pública:
 En las cesión de derechos hereditarios
 Cuando se trata de derechos litigiosos (es todo derecho que está sujeto a controversia judicial, sea
respecto de su existencia, posibilidad de hacerlo valer en juicio, extensión, etc)
 La cesión de derechos derivadas de un acto instrumentado por escritura pública (cabe preguntarse
si la exigencia se refiere a los derechos que por ley deben ser instituidos en ella o si también incluye
a los que han sido voluntariamente constituidos así)
EFECTOS. OBLIGACIONES. NOTIFICACIÓN
A) ENTRE LAS PARTES:
En primer lugar, produce la transmisibilidad de la titularidad del crédito o derecho involucrado, pues no tiene
un simple efecto declarativo.
En segundo lugar, el cedente debe al cesionario la garantía de evicción pues garantiza la existencia y
legitimidad del derecho transferido a la fecha de la cesión. Esta no opera si se trata de derechos litigiosos o
dudosos.
El efecto normal y natural de la cesión entre las partes es la garantía de la existencia y legitimidad del
derecho transferido, pues el cedente no garantiza la solvencia del deudor ni de sus fiadores, excepto que se
hubiere comprometido expresamente a ello o hubiere actuado de mala fe.
En tercer lugar, si la cesión fue onerosa, el cesionario debe el precio, cosa o derecho prometido a cambio
del derecho recibido.
ART. 1619 Obligaciones del cedente. El cedente debe entregar al cesionario los documentos probatorios
del derecho cedido que se encuentren en su poder. Si la cesión es parcial, el cedente debe entregar al
cesionario una copia certificada de dichos documentos.
B) RESPECTO DE TERCEROS
ART. 1620 Efectos respecto de terceros. La cesión tiene efectos respecto de terceros desde su
notificación al cedido por instrumento público o privado de fecha cierta, sin perjuicio de las reglas especiales
relativas a los bienes registrables.
Basta en el caso, por lo tanto, con la notificación al deudor, porque la aceptación del deudor cedido no tiene
relevancia jurídica (diferencia con Vélez) sino como prueba de que tenía conocimiento de la cesión.
ART. 1621 Actos anteriores a la notificación de la cesión. Los pagos hechos por el cedido al cedente antes
de serle notificada la cesión, así como las demás causas de extinción de la obligación, tienen efecto
liberatorio para él.
Entonces, los acreedores del cedente que hayan embargado el derecho tienen preferencia sobre el
cesionario, siempre que la traba de la medida precautoria hubiera sido hecha con anterioridad a la
notificación del deudor; en cambio, el cesionario tiene desplaza a los acreedores que hayan trabado embargo
con posterioridad a esa fecha.
CONCURRENCIA DE CESIONARIOS
ART. 1622 En la concurrencia entre cesionarios sucesivos, la preferencia corresponde al primero que ha
notificado la transferencia al deudor, aunque ésta sea posterior en fecha.
Forma de la notificación
 Respecto al deudor cedido es válida la notificación hecha por simple instrumento privado y aun
verbalmente, pues la ley no contiene exigencia formal. Sin embargo, si es hecha por el cesionario o
por un escribano público, deberá realizarse en base a un documento auténtico en el que conste la
cesión.
 Para que tenga efecto respecto a terceros, el CCyC requiere que la notificación al deudor cedido sea
efectuada por instrumento público o privado de fecha cierta.
CONCURSO O QUIEBRA DEL CEDENTE
ART. 1623 En caso de concurso o quiebra del cedente, la cesión no tiene efectos respecto de los
acreedores si es notificada después de la presentación en concurso o de la sentencia declarativa de quiebra.
La cesión efectuada antes de la presentación en concurso del cedente y notificada luego de esa
presentación: el cedente concursado no pierde la administración de sus negocios, con la vigilancia del
síndico. Para el autor (B), si la cesión fue gratuita puede ser un acto prohibido pero no si fue una cesión
onerosa.
La cesión cuya notificación es efectuada después de la homologación del acuerdo concordatario: si del
acuerdo surge que los acreedores autorizan al concursado a continuar con la administración de sus
negocios, la cesión opera normalmente y será oponible a la masa de acreedores.
La cesión cuya notificación fue efectuada antes de la sentencia de quiebra tendrá efectos respecto de los
acreedores, sin perjuicio de quedar sujeta a considerarse ineficaz de pleno derecho o considerarse un acto
ineficaz.
El deudor cedido que tenga conocimiento de la quiebra decretada, no podrá pagar el crédito al cesionario,
sino que deberán hacerlo a la masa.
ACTOS CONSERVATORIOS
ART. 1624 Antes de la notificación de la cesión, tanto el cedente como el cesionario pueden realizar actos
conservatorios del derecho.
La norma se justifica pues, por el lado del cedente, éste es el titular del derecho antes los terceros; y por el
lado del cesionario, éste ostenta cuanto menos la calidad de acreedor condicional.
CESIÓN DEL CRÉDITO PRENDARIO
(CCyC comentado Lorenzetti)
ART. 1625 La cesión de un crédito garantizado con una prenda no autoriza al cedente o a quien tenga la
cosa prendada en su poder a entregarla al cesionario.
El ámbito de aplicación de esta norma está dado por la cesión de un crédito que se encuentre garantizado
con una prenda. La cesión de derechos comprende también la transmisión de todos sus accesorios, por
ende, comprenderá la transmisión de la prenda.
Sin embargo, el artículo anotado dispone que la cesión no autoriza al cedente o al tercero que tenga la cosa
prendada en su poder a entregarla al cesionario. La restricción parece encontrar justificación en la
circunstancia que la posesión de la cosa ha sido entregada por el deudor al acreedor prendario en el marco
del negocio de prenda, salvo que se hubiese designado un tercero en ocasión de la formalización de aquél
(art. 2221). Esta situación no puede variarse por la cesión del crédito, de la cual no participa el deudor o
constituyente.
CESIÓN PARCIAL
En este caso cedente y cesionario se encuentran ubicados en el mismo plano en lo que atañe a sus derechos
respecto del deudor, y conforme al ART. 1627 el cesionario parcial no goza de ninguna preferencia sobre
el cedente, a no ser que éste se la haya otorgado expresamente.
GARANTÍA POR EVICCIÓN
ART. 1628 Garantía por evicción. Si la cesión es onerosa, el cedente garantiza la existencia y legitimidad
del derecho al tiempo de la cesión, excepto que se trate de un derecho litigioso o que se lo ceda como
dudoso; pero no garantiza la solvencia del deudor cedido ni de sus fiadores, excepto pacto en contrario o
mala fe.
CESIÓN DE DERECHO INEXISTENTE
ART. 1629 Si el derecho no existe al tiempo de la cesión, el cedente debe restituir al cesionario el precio
recibido, con sus intereses. Si es de mala fe, debe además la diferencia entre el valor real del derecho cedido
y el precio de la cesión.

GARANTÍA DE SOLVENCIA
ART. 1630 Garantía de la solvencia del deudor. Si el cedente garantiza la solvencia del deudor cedido, se
aplican las reglas de la fianza, con sujeción a lo que las partes hayan convenido.
El cesionario sólo puede recurrir contra el cedente después de haber excutido los bienes del deudor, excepto
que éste se halle concursado o quebrado.
CESIÓN DE DEUDAS
ART. 1632 Hay cesión de deuda si el acreedor, el deudor y un tercero, acuerdan que éste debe pagar la
deuda, sin que haya novación.
Si el acreedor no presta conformidad para la liberación del deudor, el tercero queda como codeudor
subsidiario.
El segundo párrafo permite advertir que la cesión de deuda puede instrumentarse conjuntamente entre los
tres intervinientes; o bien sólo entre deudor y tercero que luego requieren la conformidad del acreedor.
ASUNCIÓN DE DEUDA
ART. 1633 Hay asunción de deuda si un tercero acuerda con el acreedor pagar la deuda de su deudor,
sin que haya novación.
Si el acreedor no presta conformidad para la liberación del deudor, la asunción se tiene por rechazada.
En este caso tenemos solo dos partes acordando la cesión, no tres como en la anterior. El segundo párrafo
nos deja ver que la asunción puede presentarse como una declaración unilateral de voluntad, sujeta a la
aceptación del acreedor.
En este supuesto, el deudor sólo queda liberado si el acreedor lo admite expresamente a través de su
conformidad, que puede ser otorgada antes, simultáneamente o después de la cesión (artículo 1634).
También dispone que esta conformidad será ineficaz si ha sido prestada en un contrato celebrado por
adhesión.
PROMESA DE LIBERACIÓN
ART. 1635 Hay promesa de liberación si el tercero se obliga frente al deudor a cumplir la deuda en su
lugar. Esta promesa sólo vincula al tercero con el deudor, excepto que haya sido pactada como estipulación
a favor de tercero.
CESIÓN DE LA POSICIÓN CONTRACTUAL
TRANSMISIÓN
ART. 1636 En los contratos con prestaciones pendientes cualquiera de las partes puede transmitir a un
tercero su posición contractual, si las demás partes lo consienten antes, simultáneamente o después de la
cesión.
Si la conformidad es previa a la cesión, ésta solo tiene efectos una vez notificada a las otras partes, en la
forma establecida para la notificación al deudor cedido.
La cesión de la posición contractual es un negocio jurídico por el cual una de las partes –que ha celebrado
un contrato- se obliga a transmitir a un tercero, el conjunto de derechos y obligaciones que están adheridos
a la calidad de parte que tiene justamente en ese contrato.
La forma en que debe instrumentarse el contrato, depende de la forma que se exija para el propio contrato
que se cede.
EFECTOS
ART. 1637Desde la cesión o, en su caso, desde la notificación a las otras partes, el cedente se aparta de
sus derechos y obligaciones, los que son asumidos por el cesionario.
Sin embargo, los cocontratantes cedidos conservan sus acciones contra el cedente si han pactado con éste
el mantenimiento de sus derechos para el caso de incumplimiento del cesionario. En tal caso, el cedido o
los cedidos deben notificar el incumplimiento al cedente dentro de los treinta días de producido; de no
hacerlo, el cedente queda libre de responsabilidad.
Durante la vigencia del Código de Vélez, el contrato de cesión de la posición contractual no estaba regulado
de manera expresa, pero ello no obstaba a que se admitiera su validez. Era un criterio unánime que podía
cederse sin necesidad de contar con la conformidad del contratante cedido.
Es que, si el cedido daba su conformidad, el cedente quedaba eximido de toda obligación y, a la vez, perdía
su derecho; en cambio, si no daba su conformidad, el cedido mejoraba su posición pues, al no liberar al
primitivo deudor, sumaba un nuevo obligado al que ya tenía.
En cambio, en el CCyC la regla es la liberación del cedente, quien sólo continúa obligado si el cedido declara
que no lo quiere liberar.
DEFENSAS
ART. 1638 Los contratantes pueden oponer al cesionario todas las excepciones derivadas del contrato,
pero no las fundadas en otras relaciones con el cedente, excepto que hayan hecho expresa reserva al
consentir la cesión.
El cesionario puede ejercer todos los derechos del cedente, como los de demandar el cumplimiento del
contrato cedido, su resolución, plantear su nulidad y oponer la excepción de incumplimiento contractual.
GARANTÍAS
ART. 1639El cedente garantiza al cesionario la existencia y validez del contrato. El pacto por el cual el
cedente no garantiza la existencia y validez se tiene por no escrito si la nulidad o la inexistencia se debe a
un hecho imputable al cedente.
Si el cedente garantiza el cumplimiento de las obligaciones de los otros contratantes, responde como fiador.
Se aplican las normas sobre evicción ene la cesión de derechos en general.
La misma norma admite la posibilidad de que se pacte de manera expresa que el cedente no garantice la
existencia y legitimidad del contrato. En este caso, estaremos ante un contrato aleatorio. Esta cláusula es
inadmisible si el cedente ha actuado de mala fe.
El párrafo final nos remite al artículo 1628 que prevé dos situaciones: a) el cedente no garantiza la existencia
y legitimidad de un derecho que se transmite como litigioso o dudoso; b) el cedente no garantiza la solvencia
del deudor cedido ni de sus fiadores, a menos que se pacte lo contrario o haya actuado de mala fe.
ART. 1640 Las garantía constituidas por terceras personas no pasan al cesionario sin autorización
expresa de aquellas.
TRANSACCIÓN
CONCEPTO
ART. 1641 La transacción es un contrato por el cual las partes, para evitar un litigio, o ponerle fin,
haciéndose concesiones recíprocas, extinguen obligaciones dudosas o litigiosas.
Ejemplo: un médico demanda a su cliente por pago de $40.000; el demandado sostiene deber solamente
$10.000; durante el trámite del pleito llegan a una transacción por la cual se fijan los honorarios en $25.000.
Requisitos
Para que se configure en preciso:
 Que haya acuerdo de voluntades
 Que las partes hagan concesiones recíprocas
 Que por esas concesiones se extingan obligaciones litigiosas o dudosas
CARACTERES
La transacción tiene los siguientes caracteres:
 Es un contrato oneroso, conmutativo, formal y nominado
 Es de interpretación restrictiva; el fundamento es que ella importa una renuncia y las renuncias son
de interpretación restrictiva.
 Es declarativa y no constitutiva de derechos
EFECTOS
ART. 1642 La transacción produce los efectos de la cosa juzgada sin necesidad de homologación judicial.
Es de interpretación restrictiva.
La transacción implica un reconocimiento parcial y una renuncia parcial de derechos. De ahí se deduce un
doble efecto: una extinción y un reconocimiento o consolidación parciales de obligaciones y derechos.
Con respecto a la fuerza obligatoria, el art dice que produce los efectos de la cosa juzgada sin necesidad de
homologación judicial pero se diferencia de las sentencias en:
 Las sentencias no pueden ser atacadas por dolo o violencia, en tanto que las transacciones, sí.
 La transacción es atacable por acción de nulidad, en tanto que las sentencias sólo lo son por los
recursos que autorizan las leyes procesales.

FORMA
ART. 1643La transacción debe hacerse por escrito. Si recae sobre derechos litigiosos sólo es eficaz a
partir de la presentación del instrumento firmado por los interesados ante el juez que tramita la causa.
Mientras el instrumento no sea presentado, las partes pueden desistir de ella.
Si los derechos fueran simplemente dudosos, y no involucraran inmuebles, bastará con que la transacción
sea hecha por escrito
PROHIBICIONES
ART. 1644No puede transigirse sobre derechos en los que está comprometido el orden público, ni sobre
derechos irrenunciables.
Tampoco pueden ser objeto de transacción los derechos sobre las relaciones de familia o el estado de las
personas, excepto que se trate de derechos patrimoniales derivados de aquéllos, o de otros derechos sobre
los que, expresamente, este Código permite pactar.

Puede decirse de manera general, que todos los derechos que están en el comercio pueden transarse pero:
En materia de derechos patrimoniales la regla es que todos ellos pueden ser objeto de transacción, salvo:
a) sobre los eventuales derechos a una sucesión futura; b) sobre la obligación de pasar alimentos
(mensualidades futuras); c) sobre la indemnización por accidentes de trabajo, la de despido y la de preaviso.
En materia de derechos extrapatrimoniales y particularmente de familia, la regla es que no pueden transarse,
como es el caso de las cuestiones relativas al estado, sobre validez y nulidad del matrimonio. En cambio,
no hay inconveniente en transar sobre las acciones patrimoniales derivadas de cuestiones de estado.
NULIDAD
ART. 1645Si la obligación transada adolece de un vicio que causa su nulidad absoluta, la transacción es
inválida. Si es de nulidad relativa, las partes conocen el vicio, y tratan sobre la nulidad, la transacción es
válida.
El CCyC (art 1647) añade estos supuestos especiales;
 Si alguna de las partes invoca títulos total o parcialmente inexistentes, o ineficaces: para B el
fundamento no se basa en el supuesto error en que habría incurrido la parte, sino en la falta de
causa.
 Si, al celebrarla una de las partes ignora que el derecho que transa tiene otro mejor título: algu nos
fundamentan la norma en un error de hecho esencial, B opina que es otra hipótesis de falta de causa.
 Si versa sobre un pleito ya resuelto por sentencia firme, siempre que la parte que la impugna la haya
ignorado
SUJETOS
ART. 1646No pueden hacer transacciones:
a) Las personas que no puedan enajenar el derecho respectivo;
b) Los padres, tutores o curadores respecto de las cuentas de su gestión, ni siquiera con autorización judicial;
c) Los albaceas, en cuanto a los derechos y obligaciones que confiere el testamento sin la autorización del
juez de la sucesión.
INC A): a la vez de reconocerse un derecho preexistente, en la transacción también se hace abandono de
una pretensión o de un derecho que se creía tener. En este sentido, hay una disposición; y de allí que se
exija esa capacidad.
INC B): la norma amplía las prohibiciones impuestas a los padres (art 689, párr. 2°) y a los tutores y
curadores) arts. 120 y 138).
INC C): se justifica en el hecho de que la función del albacea es ejecutar las disposiciones testamentarias,
dando cumplimiento a la voluntad del testador.
Con respecto a la representación convencional, para transigir en nombre de otra se requiere poder especial,
es decir que haya recibido facultades expresas para hacerlo.
ERRORES ARITMÉTICOS
ART. 1648 Los errores aritméticos no obstan a la validez de la transacción, pero las partes tienen derecho
a obtener la rectificación correspondiente.
CONTRATO DE ARBITRAJE
DEFINICIÓN
El arbitraje fue un medio de solución de conflictos desde los inicios de la lex mercatoria, una forma práctica
y pragmática de solucionar los diferendos en ferias y mercados a poco de la caída del Imperio Romano.
Ha sido definido como una institución de justicia privada por la cual los litigios son sustraídos a las
jurisdicciones de derecho común para ser resueltos por individuos especializados e investidos de la misión
de juzgarlos de conformidad a principios generales, usos y costumbres previamente acordados.
Artículo 1649: Hay contrato de arbitraje cuando las partes deciden someter a la decisión de uno o más
árbitros todas o algunas de las controversias que hayan surgido o puedan surgir entre ellas respecto de una
determinada relación jurídica, contractual o no contractual, de derecho privado en la que no se encuentre
comprometido el orden público.
Con respecto a su naturaleza jurídica, suele considerarse como un instituto en donde converge la naturaleza
contractual y la naturaleza jurisdiccional.
Sea por vía de cláusula compromisoria (en una relación jurídica las partes pactan que las controversias entre
ellas las resolverá un árbitro) o por vía del compromiso arbitral (las partes deciden someter una controversia
ya existente al arbitraje), el arbitraje surge siempre de un acuerdo de voluntades.
Por otra parte, su naturaleza contractual surge al encomendarse a un tercero la misión jurisdiccional de
juzgar y decidir.
FORMA
ART. 1650 El acuerdo de arbitraje debe ser escrito y puede constar en una cláusula compromisoria
incluida en un contrato o en un acuerdo independiente o en un estatuto o en un reglamento.
Como surge del art, la forma escrita puede surgir de:
 Una cláusula compromisoria: es aquella por la cual las partes deciden someter todos o algunos
aspectos del contrato en que se inserta al arbitraje, sustrayendo de su conocimiento a los jueces
naturales.
 Un acuerdo independiente o compromiso arbitral: es aquel en el que las partes fijan todas las
cuestiones relativas al arbitraje.
 Un estatuto o reglamento: se refiere específicamente a los arbitrajes institucionales.
 Su incorporación por referencia: es su inclusión por referencia hecha en un contrato a un documento
que contenga una cláusula compromisoria
CONTROVERSIAS EXCLUIDAS
ART. 1651 Quedan excluidas del contrato de arbitraje las siguientes materias:
a) Las que se refieren al estado civil o a la capacidad de las personas;
b) Las cuestiones de familia;
c) Las vinculadas a derechos de usuarios y consumidores;
d) Los contratos por adhesión cualquiera sea su objeto;
e) Las derivadas de relaciones laborales.
Las disposiciones de este Código relativas al contrato de arbitraje no son aplicables a las controversias en
que sean partes los Estados nacional o local.

CLASES
ART. 1652 Pueden someterse a la decisión de arbitradores o amigables componedores, las cuestiones
que pueden ser objeto del juicio de árbitros. Si nada se estipula en el convenio arbitral acerca de si el arbitraje
es de derecho o de amigables componedores, o si no se autoriza expresamente a los árbitros a decidir la
controversia según equidad, se debe entender que es de derecho.

Es importante distinguir dos tipos de arbitraje: el arbitraje libre o ad hoc y el arbitraje institucional.
En el primero, las partes deben acordar la cláusula compromisoria del arbitraje, pero además deben celebrar
el compromiso arbitral que contendrá todos los recaudos necesarios.
En el segundo, las partes, que conocen la existencia de una entidad especializada que dispone de un tribunal
y un procedimiento específico, sólo deben acordar la cláusula compromisoria para someter los conflictos
derivados del contrato a esa entidad.
También se deben distinguir dos sistemas de administrar el arbitraje: por medio de árbitros arbitradores o
iuris, o bien por medio de árbitros amigables componedores.
En el primer caso, ellos actuarán y decidirán en su laudo las cuestiones litigiosas según el derecho vigente,
excluyendo la competencia de los tribunales judiciales.
En el segundo caso, los amigables componedores pueden decidir el caso prescindiendo de toda norma
jurídica y se lo conoce como arbitraje de equidad, excluyendo la competencia de los tribunales judiciales.
También puede darse el caso de arbitraje unipersonal o bien de arbitraje pluripersonal:
Artículo 1659: El tribunal arbitral debe estar compuesto por uno o más árbitros en número impar. Si nada se
estipula, los árbitros deben ser tres. Las partes pueden acordar libremente el procedimiento para el
nombramiento del árbitro o los árbitros.
AUTONOMÍA. COMPETENCIA
ART. 1653 El contrato de arbitraje es independiente del contrato con el que se relaciona. La ineficacia de
éste no obsta a la validez del contrato de arbitraje, por lo que los árbitros conservan su competencia, aun en
caso de nulidad de aquél, para determinar los respectivos derechos de las partes y pronunciarse sobre sus
pretensiones y alegaciones.
Este principio nos informa que el contrato o compromiso arbitral es autónomo respecto del contrato en el
que se lo incorpora. La nulidad o ineficacia del acuerdo donde se inserta la cláusula arbitral, no afecta a
ésta, la cual tiene existencia propia y efectos particulares, asegurándose así su vigencia como instrumento
de superación de conflictos.
ART. 1654 Excepto estipulación en contrario, el contrato de arbitraje otorga a los árbitros la atribución
para decidir sobre su propia competencia, incluso sobre las excepciones relativas a la existencia o validez
del convenio arbitral o cualesquiera otras cuya estimación impida entrar en el fondo de la controversia.
MEDIDAS PREVIAS
ART. 1655 Excepto estipulación en contrario, el contrato de arbitraje atribuye a los árbitros la facultad de
adoptar, a pedido de cualquiera de las partes, las medidas cautelares que estimen necesarias respecto del
objeto del litigio. Los árbitros pueden exigir caución suficiente al solicitante. La ejecución de las medidas
cautelares y en su caso de las diligencias preliminares se deben hacer por el tribunal judicial. Las partes
también pueden solicitar la adopción de estas medidas al juez, sin que ello se considere un incumplimiento
del contrato de arbitraje ni una renuncia a la jurisdicción arbitral; tampoco excluye los poderes de los árbitros.
Las medidas previas adoptadas por los árbitros según lo establecido en el presente art pueden ser
impugnadas judicialmente cuando violen derechos constitucionales o sean irrazonables.

Dado que a los árbitros se les reconoce jurisdicción pero no imperium, la ejecución de las medidas cautelares
y, en su caso, de las diligencias preliminares, se debe hacer por la vía del tribunal judicial.
Se establece una jurisdicción y competencia concurrente, pues indica que las partes también pueden solicitar
la adopción de estas medidas al juez, sin incumplir el contrato de arbitraje ni renunciar a esa jurisdicción.
EFECTOS
ART. 1656 Revisión de los laudos arbitrales. El convenio arbitral obliga a las partes a cumplir lo estipulado
y excluye la competencia de los tribunales judiciales sobre las controversias sometidas a arbitraje, excepto
que el tribunal arbitral no esté aun conociendo de la controversia, y el convenio parezca ser manifiestamente
nulo o inaplicable.
En caso de duda ha de estarse a la mayor eficacia del contrato de arbitraje.
Los laudos arbitrales que se dicten en el marco de las disposiciones de este Capítulo pueden ser revisados
ante la justicia competente por la materia y el territorio cuando se invoquen causas de nulidad, total o parcial,
conforme con las disposiciones del presente Código. En el contrato de arbitraje no se puede renunciar a la
impugnación judicial del laudo definitivo que fuera contrario al ordenamiento jurídico.
Para B la revisión judicial que se instaura por “causales de nulidad total o parcial” y por ser “contario al orden
púbico”, viola el principio de autonomía procesal, sobre todo en razón de lo laxo y amplio de las causales de
revisión.
ARBITRAJE INSTITUCIONAL
(CCyC comentado Lorenzetti)
ART. 1657 Las partes pueden encomendar la administración del arbitraje y la designación de árbitros a
asociaciones civiles u otras entidades nacionales o extranjeras cuyos estatutos así lo prevean. Los
reglamentos de arbitraje de las entidades administradores rigen todo el proceso arbitral e integran el contrato
de arbitraje.
En el arbitraje institucional existe una entidad especializada que administra y organiza el trámite, como así
también designa a los árbitros y, consecuentemente, presta su infraestructura para que la contienda pueda
ser resuelta con eficacia.
En esta línea, las entidades que regulan el arbitraje tienen un reglamento que establece el procedimiento y
el modo de designación de los árbitros, y al cual las partes se someten mediante el contrato de arbitraje y/o
cláusula compromisoria.
CLÁUSULAS FACULTATIVAS
ART. 1658 Se pueden convenir:
a) La sede del arbitraje;
b) El idioma en que se ha de desarrollar el procedimiento: el Acuerdo de Arbitraje del Mercosur dispone
que “a falta de estipulación expresa de las partes será el de la sede del tribunal arbitral”
c) El procedimiento al que se han de ajustar los árbitros en sus actuaciones. A falta de acuerdo, el
tribunal puede dirigir el arbitraje del modo que considere apropiado;
d) El plazo en que los árbitros deben pronunciar el laudo. Si no se ha pactado el plazo, rige el que
establezca el reglamento de la entidad administradora del arbitraje, y en su defecto el que
establezca el derecho de la sede;
e) La confidencialidad del arbitraje;
f) El modo en que se deben distribuir o soportar los costos del arbitraje.
DESIGNACIÓN DE LOS ÁRBITROS
Si no hubiere acuerdo sobre el procedimiento para la designación de los árbitros, el 1659 dispone que:
ART. 1659 A falta de tal acuerdo:
a) En el arbitraje con tres árbitros, cada parte nombra a un árbitro y los dos árbitros así designados
nombran al tercero. Si una parte no nombra al árbitro dentro de los treinta días de recibido el
requerimento de la otra parte para que lo haga , o si los dos árbitros no consiguen ponerse de acuerdo
sobre el tercer árbitro dentro de los treinta días de su nombramiento, la designación debe ser hecha,
a petición de una de las partes, por la entidad administradora del arbitraje o, en su defecto, por el
tribunal judicial;
b) En el arbitraje con árbitro único, si las partes no consiguen ponerse de acuerdo sobre la designación
del árbitro, éste debe ser nombrado, a petición de cualquiera de las partes, por la entidad
administradora del arbitraje o, en su defecto, por el tribunal judicial.
Si el conflicto involucrara a más de dos partes y éstas no pueden llegar a un acuerdo sobre la forma de
constitución del tribunal arbitral, la entidad administradora del arbitraje, o en su defecto, el tribunal judicial
debe designar el árbitro o los árbitros.
El arbitraje, sea de derecho o de amigables componedores, permite la elección de los más aptos con
respecto al conflicto y la cuestión debatida.
Debe señalarse que es nula la cláusula que confiera a una de las partes una situación privilegiada en cuanto
a la designación de los árbitros, pues es imprescindible mantener el equilibrio entre las partes.
ART. 1660 Calidad de los árbitros. Puede actuar como árbitro cualquier persona con plena capacidad civil.
Las partes pueden estipular que los árbitros reúnan determinadas condiciones de nacionalidad, profesión o
experiencia.
ART. 1661 Nulidad. Es nula la cláusula que confiere a una parte una situación privilegiada en cuanto a la
designación de los árbitros.
OBLIGACIONES
(CCyC comentado Lorenzzetti)
ART. 1662El árbitro que acepta el cargo celebra un contrato con cada una de las partes y se obliga a:
a) Revelar cualquier circunstancia previa a la aceptación o que surja con posterioridad que pueda
afectar su independencia e imparcialidad;
b) Permanecer en el tribunal arbitral hasta la terminación del arbitraje, excepto que justifique la
existencia de un impedimento o una causa legítima de renuncia; ( el arbitraje no concluye con el
laudo sino que continúa con su tarea en la aclaración del mismo o frente a planteos de nulidad o
revisión)
c) Respetar la confidencialidad del procedimiento; ( puede ser eximido por expreso acuerdo de las
partes o si advierte la comisión de un delito penal)
d) Disponer de tiempo suficiente para atender diligentemente el arbitraje;
e) Participar personalmente de las audiencias;
f) Deliberar con los demás árbitros;
g) Dictar el laudo motivado y en el plazo establecido. ( sea de derecho o de amigables componedores
debe fundarse)
En todos los casos los árbitros deben garantizar la igualdad de las partes y el principio del debate
contradictorio, así como que se dé a cada una de ellas suficiente oportunidad de hacer valer sus derechos.
Tal como se sigue del análisis complexivo del artículo se advierte que el arbitraje implica la articulación de
un proceso jurisdiccional ejercido por particulares que no integran los órganos del Estado. De tal modo, cabe
reiterar lo puntualizado supra de que los árbitros no son funcionarios públicos, ni forman parte del Poder
Judicial, pero que su función es similar y equivalente a la función de los jueces
RECUSACIÓN
ART. 1663 Los árbitros pueden ser recusados por las mismas razones que los jueces de acuerdo al
derecho de la sede del arbitraje. La recusación es resuelta por la entidad administradora del arbitraje o, en
su defecto, por el tribunal judicial. Las partes pueden convenir que la recusación sea resuelta por otros
árbitros.
RETRIBUCIÓN
ART. 1664 Las partes y los árbitros pueden pactar los honorarios de éstos o el modo de determinarlos. Si
no lo hicieran, la regulación se hace por el tribunal judicial de acuerdo a las reglas locales aplicables a la
actividad extrajudicial de los abogados.

EXTINCIÓN
(CCyC comentado Lorenzetti)
ART. 1665 La competencia atribuida a los árbitros por el contrato de arbitraje se extingue con el dictado
del laudo definitivo, excepto para el dictado de resoluciones aclaratorias o complementarias conforme a lo
que las partes hayan estipulado o a las previsiones del derecho de la sede.
La norma se limita a hablar de la extinción de la competencia, aspecto que debe partir de la comprensión de
que el laudo pone fin al litigio, pero tiene fuerza vinculante y es obligatorio, resolviendo definitivamente el
diferendo que las partes habían sometido.
El laudo es la forma en que los árbitros dan cumplimiento a su cometido principal, y su emisión implica dejar
agotado su cometido y su jurisdicción, lo que importa otra diferencia importante entre atribuciones de árbitros
y jueces.
UNIDAD 11
CONTRATO DE SEGURO

Los autores no se ponen de acuerdo para decir cuando se dio nacimiento de lo que es el contrato de seguros,
entonces hay quienes hablan de prehistoria y otros de historia.
- En la prehistoria se ubican en la época antigua, otros lo ubican en el Código de Hammurabi o el modo en
que ese código se protegía a las caravanas en el supuesto de que les ocurriera algún siniestro a lo largo del
viaje. Otros lo ubican en Roma.
- En la historia lo ubican a partir del siglo XIV, donde aparecen los primeros rasgos de la mutualidad que es
un ámbito característico del seguro: tiene que ver con los aportes que hacían los comerciantes a un fondo
común para cubrirse contra las contingencias riesgosas que podían ocurrir en el ejercicio del comercio. En
el s. XIV, en las ciudades de Amberes, Brujas, etc. empezaron los comerciantes a organizarse para poder
enfrentar contingencias, empezaron a darse cuenta de que sus caravanas, de que su movilidad podría ser
víctima de riesgos. De manera que el primer seguro en el tiempo fue el seguro marítimo.

Después comenzaron a aparecer el seguro de vida en el siglo XVI, seguro de incendio en el siglo XVII en
Inglaterra, y solo después apareció el seguro de responsabilidad civil en el siglo XIX. Es decir los distintos
seguros que vamos conociendo fueron apareciendo en la medida en que el comercio los iba necesitando.

La finalidad del contrato de seguros es paliar los riesgos. El seguro no elimina el daño, sino que permite que
sus consecuencias sean transferidas a otros (asegurador), que a esos fines ha constituido una mutualidad
especialmente preparada para absorberlo.

El riesgo es la posibilidad de que se produzca un daño en la persona o en sus bienes. Una consecuencia
de la eventualidad de los daños es el seguro, cuya función consiste en satisfacer la necesidad de previsión,
frente a todo tipo de evento dañoso, futuro e incierto, cualquiera sea la fuente que los origina, y sin eliminar
el daño, sino tolerando que sus consecuencias, se trasladen del sujeto amenazado, por un evento
económicamente desfavorable, al asegurador, que, a esos fines, ha constituido una mutualidad
especialmente preparada para absorber el riesgo de la indemnización mediante la celebración de un
contrato de seguro.

El asegurador toma el compromiso de resarcir al asegurado- en la medida de lo convenido- de las


consecuencias negativas de carácter patrimonial que la ocurrencia del riesgo previsto le traigan aparejadas.

CARACTERES

1. Bilateral;
2. Consensual;
3. Oneroso;
4. Formal Probatorio;
5. Aleatorio;
6. De tracto sucesivo o de ejecución continuada;
7.De adhesión.

CONCEPTO

El Contrato de Seguros se encuentra regulado en la LEY DE SEGUROS, Nº 17.418.

ART. 1  Definición. Hay contrato de seguro cuando el asegurador se obliga, mediante una prima o
cotización, a resarcir un daño o cumplir la prestación convenida si ocurre el evento previsto.

Es necesario tener en cuenta:


• Mutualidad: es la agrupación de un numero considerado de asegurados sujeto a un riesgo similar, que
contribuyen con el importe primas para constituir un fondo común con el que harán frente a las obligaciones
a resarcir nacida de los siniestros.

• Estadística: frecuencia del riesgo en relación a la masa de asegurados.

• Organización científica de la empresa: la empresa de seguro constituye el ejercicio profesional y organizado


de la actividad aseguradora, que se manifiesta en la continuidad y repetido de contratos de esta naturaleza.

• Fundamentos o normas técnicas: la empresa aseguradora desarrolla el programa de técnica aseguradora


a través de la reunión de un conjunto de riesgos de importante magnitud, homogéneos, de carácter universal
o general, tendiendo a que los siniestros producidos sean limitados y particulares. (dispersión de los riesgos).

ART. 2  Objeto. El contrato de seguro puede tener por objeto toda clase de riesgos si existe interés
asegurable, salvo prohibición expresa de la ley.

ART. 3  Inexistencia de riesgo. El contrato de seguro es nulo si al tiempo de su celebración el siniestro se


hubiera producido o desaparecido la posibilidad de que se produjera.
Si se acuerda que comprende un período anterior a su celebración, el contrato es nulo sólo si al tiempo de
su conclusión el asegurador conocía la imposibilidad de que ocurriese el siniestro o el tomador conocía que
se había producido.

FORMACIÓN DEL CONTRATO

ART. 4  Naturaleza. El contrato de seguro es consensual; los derechos y obligaciones recíprocos del
asegurador y asegurado, empiezan desde que se ha celebrado la convención, aun antes de emitirse la
póliza.
Propuesta. La propuesta del contrato de seguro, cualquiera sea su forma, no obliga al asegurado ni al
asegurador. La propuesta puede supeditarse al previo conocimiento de las condiciones generales.
Propuesta de Prórroga. La propuesta de prórroga del contrato se considera aceptada por el asegurador si
no la rechaza dentro de los quince días de su recepción. Esta disposición no se aplica a los seguros de
personas.

La propuesta no obliga al tomador ni al asegurador, cualquiera sea su forma. Esto es diferente del caso de
prórroga de un seguro ya vigente, pues ante la propuesta de prorroga efectuada antes de la expiración, el
asegurador tiene 15 días para decidir su aceptación o rechazo desde el momento de la recepción, ya que si
no lo hace, se presume su aceptación. Esta presunción no es aplicable a los seguros de personas.
NATURALEZA

Se discute si es de naturaleza jurídica indemnizatoria o provisional, lo cual hay que diferenciar:

 Seguro de vida: es provisional porque la vida no tiene un valor calculable, se puede asegurar por cualquier
monto.

 Seguro patrimonial: de carácter indemnizatorio. La tendencia más fuerte es esta.

CLASIFICACIÓN

 Seguro de daños patrimoniales o intereses: cubren el interés de una persona respecto de cosas o bienes
determinados. Se utiliza el sistema de cobertura concreta, el asegurador indemnizará el daño efectivamente
producido que puede precisarse al momento del siniestro. Puede ser: de incendios; responsabilidad civil;
transporte; animales; agricultura; granizo, y heladas.

 Seguro de personas: garantizan el pago de una renta o capital cuando se produce un hecho que afecta
la existencia, la salud, o vigor de una persona. Según la ley de seguros, la imposibilidad de calcular
concretamente el sustituto económico (la vida y la salud tienen valor ilimitado), determina un sistema de
cobertura abstracta: se trata de una suma prefijada sin vinculación con el daño concreto (carácter previsional
más que indemnizatorio). Presenta dos variantes:
-Seguro de vida: relativos a la duración de la vida humana;
-Seguro sobre accidentes personales o colectivos: su funcionamiento se vincula a accidentes personales o
colectivos que pueden provocar un daño en la salud o en la integridad física de una persona universal o
general, tendiendo a que los siniestros producidos sean limitados y particulares.

ELEMENTOS

◼ INTERÉS ASEGURABLE: El interés es una relación licita de naturaleza económica respecto de un bien
determinado. Cuando este bien se halla afectado por un riesgo que puede dañarlo, se dice que el interés es
asegurable y el monto por el que se lo puede asegurar es el del valor real del interés. Rige en esta materia
el principio indemnizatorio, consistente en que la prestación del asegurador es calculada: A) en los seguros
de daños patrimoniales conforme al daño realmente sufrido por el interés asegurado y según la regla
proporcional existente entre el valor de la suma asegurada y el del interés sobre los bienes expuestos a
riesgos al momento del siniestro. B) en los seguros de personas la prestación del asegurador se mide
generalmente en capitales previamente establecidos

◼ RIESGO: es un acontecimiento posible, contingente y futuro, del cual pueda derivar una eventualidad
dañosa respecto del asegurado, o que puede afectar la vida humana o la integridad física. De manera que
puede afectar intereses presentes o futuros, Pero es primordial que exista al momento de la contratación. Si
luego disminuye o desaparece totalmente, la indemnización pactada se reducirá proporcionalmente o se
extinguirá la relación asegurativa.

Para Halperin, el riesgo debe reunir ciertos extremos técnicos para ser asegurable:
• Dispersión: el siniestro no debe afectar a una masa de personas o cosas al mismo tiempo; el riesgo no
debe ser generalizado.
• Incertidumbre: referida cuanto menos a la época en que podría acaecer.
• Objetivación: debe ser ajeno a la voluntad de las partes, por lo que la provocación del siniestro provoca la
pérdida del derecho a la indemnización.
• Individualización: esto es dado por la vinculación causal, temporal, local y objetiva.

◼ PRIMA: es el precio que el asegurado deberá pagar al asegurador por el riesgo que este asume. Es
diferente al premio que es el valor del riesgo más elementos accesorios (gastos administrativos, impuestos,
comisiones, etc.).

ART. 30  Exigibilidad de la prima. La prima es debida desde la celebración del contrato, pero no es exigible
sino contra entrega de la póliza, salvo que se haya emitido un certificado o instrumento provisorio de
cobertura.
En caso de duda, las primas sucesivas se deben al comenzar cada período de seguro.
Crédito tácito. La entrega de la póliza sin la percepción de la prima hace presumir la concesión de crédito
para su pago.
ART. 31  Mora en el pago de la prima efectos. Si el pago de la primera prima o de la prima única no se
efectuara oportunamente, el asegurador no será responsable por el siniestro ocurrido antes del pago.
En el supuesto del párrafo tercero del artículo 30, en defecto de convenio entre partes, el asegurador
podrá rescindir el contrato con un plazo de denuncia de un mes. La rescisión no se producirá si la prima es
pagada antes del vencimiento del plazo de denuncia.
El asegurador no será responsable por el siniestro ocurrido durante el plazo de denuncia, después de dos
días de notificada la opción de rescindir.
SUJETOS

Asegurado, beneficiario y tomador: por lo general la persona del tomador coincide con la del asegurado y
con la del beneficiario, pero no necesariamente debe ser así, ya que en muchas situaciones estas calidades
están disociadas en distintas personas. Ej: seguro de vida o por cuenta ajena.

De manera que:
• Asegurado es siempre el titular del interés asegurado.
• Tomador es quien celebra el contrato con el asegurador y puede hacerlo por cuenta propia o por cuenta
ajena. En el primer caso también será asegurado.
• Beneficiario es la persona que recibe la indemnización en caso de ocurrir el siniestro. Por ej.: en el caso
de seguro de personas, el beneficiario puede ser una persona distinta del asegurado, y el beneficiario no es
parte del contrato.

Asegurador: debe ser siempre una de las empresas conformadas según los tipos societarios autorizados
por la ley 20091 y con habilitación operativa otorgada por la Superintendencia de Seguros de la Nación, bajo
pena de nulidad de los contratos celebrados en contravención de esta norma.

PÓLIZA DE SEGUROS

La póliza es el documento entregado por el asegurador donde constan las condiciones del contrato de
seguro. Por medio de la póliza el asegurado acredita las condiciones del contrato. Deberá contener: nombre
y domicilio de las partes; interés asegurado; riesgo asumido, plazo; prima y demás condiciones del contrato.

ART. 11  Prueba del contrato. El contrato de seguro sólo puede probarse por escrito; sin embargo, todos
los demás medios de prueba serán admitidos, si hay principio de prueba por escrito.
Póliza. El asegurador entregará al tomador una póliza debidamente firmada, con redacción clara y fácilmente
legible. La póliza deberá contener los nombres y domicilios de las partes; el interés la persona asegurada;
los riesgos asumidos; el momento desde el cual éstos se asumen y el plazo; la prima o cotización; la suma
asegurada; y las condiciones generales del contrato. Podrán incluirse en la póliza condiciones particulares.
Cuando el seguro se contratase simultáneamente con varios aseguradores podrá emitirse una sola póliza.

ART. 12  Diferencias entre propuesta y póliza. Cuando el texto de la póliza difiera del contenido de la
propuesta, la diferencia se considerará aprobada por el tomador si no reclama dentro de un mes de haber
recibido la póliza.
Esta aceptación se presume sólo cuando el asegurador advierte al tomador sobre este derecho por cláusula
inserta en forma destacada en el anverso de la póliza.
La impugnación no afecta la eficacia del contrato en lo restante, sin perjuicio del derecho del tomador de
rescindir el contrato a ese momento.

La póliza puede ser emitida de distintas formas:


1. A nombre de determinada persona, con cláusula "no a la orden"
2. A nombre de determinada persona, con cláusula "a la orden" endoso más entrega de título
3. Al portador

ART. 13  Póliza a la orden y al portador. La tansferencia de las pólizas a la orden o al portador importa
transmitir los derechos contra el asegurador; sin embargo pueden oponerse al tenedor las mismas defensas
que podrían hacerse valer contra el asegurado referentes al contrato de seguro, salvo la falta de pago de la
prima si su deuda no resulta de la póliza.
Liberación del asegurado. El asegurador se libera si cumple sus prestaciones respecto del endosatario o
del portador de la póliza.
Robo, pérdida o destrucción de la póliza. En caso de robo, pérdida o destrucción de la póliza a la orden o al
portador puede acordarse su reemplazo por prestación de garantía suficiente.
Seguros de personas. En los seguros de personas la póliza debe ser nominativa.
Nota: en el lenguaje de las aseguradoras, no se denomina endoso a la firma inserta en la póliza a la orden
para su transmisión, sino a toda modificación practicada a la póliza original, en el titulo complementario que
emite el asegurador. Una póliza con varios endosos significa que ha sido modificada varias veces.

PLAZOS

ART. 17  Período de seguro. Se presume que el período de seguro es de un año salvo que por la
naturaleza del riesgo la prima se calcule por tiempo distinto.

ART. 18  Comienzo y fin de la cobertura. La responsabilidad del asegurador comienza a las doce horas
del día en el que se inicia la cobertura y termina a las doce horas del último día del plazo establecido, salvo
pacto en contrario.
Cláusula de rescisión. No obstante el plazo estipulado, y con excepción de los seguros de vida, podrá
convenirse que cualquiera de las partes tendrá derecho a rescindir el contrato sin expresar causa. Si el
asegurador ejerce la facultad de rescindir, debe dar un preaviso no menor de quince días y reembolsará la
prima proporcional por el plazo no corrido. Si el asegurado opta por la rescisión, el asegurador tendrá
derecho a la prima devengada por el tiempo transcurrido, según las tarifas de corto plazo.

ART. 19  Prórroga tácita. La prórroga tácita prevista en el contrato, sólo es eficaz por el término máximo
de un período de seguro, salvo en los seguros flotantes.
Por plazo indeterminado. Cuando el contrato se celebre por tiempo indeterminado, cualquiera de las partes
puede rescindirlo de acuerdo al artículo 18. Es lícita la renuncia de este derecho de rescisión por un plazo
determinado, que no exceda de cinco años. Las disposiciones de este párrafo no se aplican al seguro de
vida.

OBLIGACIONES DEL ASEGURADOR

1‐ Indemnizar al asegurado si se produce el siniestro.


2‐ Emitir y entregar la póliza al asegurado.

Se debe tener en cuenta la “franquicia”. Esta es una cláusula contractual mediante la cual el asegurador no
responderá́ por daños menores a determinada suma (por ejemplo se pacta una franquicia de $500, si el
daño es de $300 lo soportara solo el asegurado), y en caso de que dicha suma sea superior, hasta ese
monto mínimo el siniestro debe soportarlo el asegurado (si se pacta una franquicia de $500, si el daño es
de $700 soportaran $500 el asegurado y el $200 el asegurador). Cuando el seguro es con franquicia el
precio del seguro disminuye.

OBLIGACIONES Y CARGAS DEL ASEGURADO

El asegurado debe cumplir tanto con cargas como con obligaciones. Pero ellas se diferencian en tanto:
1. Ambas expresan la idea de necesidad de su observancia y requieren la actividad del sujeto.
2. Las cargas son un modo de obrar previsto en la ley. No puede ser exigida compulsivamente porque carece
de un sujeto que pueda exigir su satisfacción. El incumplimiento de la conducta se realiza en interés del
propio sujeto que debe cumplirla, que evita buscarla perdida de su derecho.
3. En la obligación el cumplimiento se puede perseguir coercitivamente porque existe un sujeto pretensor
que tiene interés en su cumplimiento.

Las obligaciones del asegurado son:


1‐ Pagar la prima: si el pago de la primera prima o de la prima única no se efectuara oportunamente, el
asegurador no será responsable por el siniestro ocurrido antes del pago.
2‐ Informar el asegurador de todo lo referido al bien asegurado durante todo el contrato. De acuerdo a esta
información el asegurador sabrá́ que riesgo está asumiendo; por eso, si la información dada por el
asegurado fuera incompleto o falsa, y de tal importancia que con la información correcta el asegurador no
hubiese contratado, el contrato será́ nulo.
Las cargas del asegurado son:
- Informar del siniestro y los daños sufridos al asegurador dentro de los tres días de conocerlos.
- Prevenir el siniestro (ejemplo contar con un matafuegos).
- Hacer todo lo posible para evitar o disminuir el daño.

ART. 36  Caducidad convencional. Cuando por esta ley no se ha determinado el efecto del incumplimiento
de una carga u obligación impuesta al asegurado, las partes pueden convenir la caducidad de los derechos
del asegurado si el incumplimiento obedece a su culpa o negligencia, de acuerdo al siguiente régimen:
a) Cargas y obligaciones anteriores al siniestro: si la carga u obligación debe cumplirse antes del siniestro,
el asegurador deberá alegar la caducidad dentro del mes de conocido el incumplimiento. Cuando el siniestro
ocurre antes de que el asegurador alegue la caducidad, sólo se deberá la prestación si el incumplimiento no
influyó en el acaecimiento del siniestro o en la extensión de la obligación del asegurador;
b) Cargas y obligaciones posteriores al siniestro: si la carga u obligación debe ejecutarse después del
siniestro, el asegurador se libera por el incumplimiento si el mismo influyó en la extensión de la obligación
asumida.
Efecto de la prima. En caso de caducidad corresponde al asegurador la prima por el período en curso al
tiempo en que conoció el incumplimiento de la obligación o carga.

Entonces, es necesario hacer referencia a la “caducidad”: es la pérdida del derecho asegurado a la garantía
asumida por el asegurador, motivada en la inejecución por el primero, de una carga de fuente legar o
convencional.

De manera que pueden hacerse ciertas observaciones:


• Es el efecto normal de la inobservancia de las cargas
• Produce la perdida del derecho a ser indemnizado en caso de siniestro
• Quien la alega debe probarla
• Permite al asegurador rehusar la garantía prometida en razón del incumplimiento
• Es excepcional: de interpretación restrictiva
• Debe estar claramente prevista en la ley o en el contrato
• Irrenunciable
• Debe ser invocada en tiempo y forma

Diferencias entre la caducidad y la suspensión de cobertura: la caducidad libera al asegurador producto de


de la inobservancia de una carga (posterior al siniestro). En cambio, en la suspensión de la cobertura, el
asegurado no ejecuta en el curso del contrato una determinada obligación a su cargo (ej. pago de la prima),
teniendo como efecto la caducidad temporaria (retiro de la garantía hasta que normalice el pago). De manera
que es de carácter provisorio.

Diferencias entre la caducidad y la exclusión de cobertura: en la caducidad se parte de un riesgo cubierto


que no se indemniza por infracción del asegurado, siendo así de carácter sancionatorio. No es oponible al
tercero cuando se origina en el incumplimiento del asegurado posterior al siniestro. La exclusión de
cobertura no hay seguro, el riesgo no está comprendido en el contrato, teniendo como efecto que el
asegurado no perciba la prestación del asegurado y la prueba este a cargo de el.

SINIESTRO

El siniestro es el evento que actualiza la responsabilidad del asegurador

Está compuesto por:


• Elementos de hecho: es decir la realización del evento tenido considerado en el contrato y las
circunstancias concretas en que se produzca
• Elementos jurídicos: o sea los límites del riesgo asumido, con los cuales deben coincidir las circunstancias
concretas en que tenga lugar el evento para que el asegurador quede comprometido al cumplimiento de la
prestación.
Requisitos del siniestro:
a. Debe resultar del desarrollo del riesgo
b. Debe producir una necesidad real
c. Debe ocurrir durante la duración del seguro
d. No debe ser provocado por el asegurado por dolo o culpa grave. Excepto cuando se quiso atenuar las
consecuencias o por deberes de humanidad.

CONTRATO DE REASEGURO

Es un contrato por el cual el asegurador se garantiza total o parcialmente dentro de los límites estipulados
convencionalmente, frente a la aparición de un daño con motivo de tener que afrontar las consecuencias
dañosas de un siniestro que sufra su asegurado.

El vínculo asegurativo es constituido entre el asegurador y el reasegurador. Ninguna relación jurídica vincula
al asegurado con el reasegurador.

Su finalidad es el fraccionamiento y distribución de las consecuencias económicas de los riesgos asumidos.


Supone la transferencia de todo o parte del riesgo asumido por el asegurador, mediante la celebración de
un contrato de reaseguro que se superpone al primero.

ART. 159  Concepto. El asegurador puede, a su vez asegurar los riesgos asumidos, pero es el único
obligado con respecto al tomador del seguro.
Seguro de reaseguro. Los contratos de retrocesión u otros por los cuales el reasegurador asegura, a su
turno los riesgos asumidos, se rigen por las disposiciones de este Título.

Es una clase de seguro de responsabilidad civil: se cubre el interés del reasegurado a la conservación de
su patrimonio.

ART. 160  Acción de los asegurados. Privilegio de los asegurados. El asegurado carece de acción contra
el reasegurador. En caso de liquidación voluntaria o forzosa del asegurador, el conjunto de los asegurados
gozará de privilegio especial sobre el saldo acreedor que arroje la cuenta del asegurador con el
reasegurador.

ART. 161  Compensación de las deudas. En caso de liquidación voluntaria o forzosa del asegurador o del
reasegurador, se compensarán de pleno derecho las deudas y los créditos recíprocos que existan, relativos
a los contratos de reaseguro.
Crédito a computarse. La compensación se hará efectiva teniendo en cuenta para el cálculo del crédito o
débito la fecha de rescisión del seguro y reaseguro, la obligación de reembolsar la prima en proporción al
tiempo no corrido y la de devolver el depósito de garantía constituido en manos del asegurador.

EL SEGURO DE CRÉDITO EN EL ORDEN INTERNO Y EN LA EXPORTACIÓN

El seguro de crédito es aquel por el cual se asegura al acreedor por la insolvencia definitiva del deudor, y no
por el riesgo del incumplimiento. De manera que el asegurable somete a consideración el crédito y el
asegurador analiza la confianza o no el asegurado. Podemos decir que su naturaleza es de un seguro de
daños patrimoniales, por lo que sería indemnizatoria.

La suma asegurada es el 80% del crédito, por lo que se podría llamar franquicia. El riesgo cubierto seria la
insolvencia del deudor.

Puede ser:
 Según el plazo:
• Corto (6 meses)
• Mediano (hasta 3 años)
• Largo (mas de 3 años)
 Según las cantidades:
• De abono (un solo crédito)
• Global o flotante (todos)

Seguro de crédito a la exportación.

Fue en los años 60 cuando se produce un aumento de exportaciones en la Argentina. Más de 140 compañías
de seguro colaboraron al Estado en la administración del riesgo político. Fue a partir de este contexto que
se creó "LA COMPAÑÍA ARGENTINA DE CREDITO A LA EXPORTACION S.A."

Este contrato de seguro de crédito a la exportación es el instrumento de financiación del comercio exterior,
que tiene como objeto cubrir los riesgos de carácter comercial, políticos y extraordinarios que pueden afectar
al curso normal del pago debido al exportador argentino. El riesgo es operado por compañías privadas
agrupadas, siendo garantizado hasta el 80% de los créditos por riesgo de insolvencia del comprador.

¿Cuándo hay insolvencia?


• Por declaración de quiebra o situación análoga
• Homologación judicial de un concordato preventivo
• Arreglo extrajudicial aceptado por el acreedor que implique reducción de las deudas
• Cualquier situación jurídica prevista por la legislación del país de residencia

LA EMPRESA DE SEGUROS Y EL CONTROL ESTATAL - LEY 20.091

Actividades comprendidas

ART. 1  El ejercicio de la actividad aseguradora y reaseguradora en cualquier lugar del territorio de la


Nación, está sometido al régimen de la presente ley y al control de la autoridad creada por ella.
Alcance de la expresión seguro. Cuando en esta ley se hace referencia al seguro, se entiende comprendida
cualquier forma o modalidad de la actividad aseguradora. Está incluido también el reaseguro, en tanto no
resulte afectado el régimen legal de reaseguro en vigencia.

Entes que pueden operar

ART. 2  Entes que pueden operar. Sólo pueden realizar operaciones de seguros:
a) Las sociedades anónimas, cooperativas y de seguros mutuos;
b) Las sucursales o agencias de sociedades extranjeras de los tipos indicados en el inciso anterior;
c) Los organismos y entes oficiales o mixtos, nacionales, provinciales o municipales.
Autorización previa. La existencia o la creación de las sociedades, sucursales o agencias, organismos o
entes indicados en este artículo, no los habilita para operar en seguros hasta ser autorizados por la autoridad
de control.

Requisitos para la autorización

ART. 7  Las entidades a que se refiere el artículo 2º serán autorizadas a operar en seguros cuando se
reúnan las siguientes condiciones:
a) Constitución legal. Se hayan constituido de acuerdo con las leyes generales y las disposiciones
específicas de esta ley;
b) Objeto exclusivo. Tengan por objeto exclusivo efectuar operaciones de seguro, pudiendo en la realización
de ese objeto disponer y administrar conforme con esta ley, los bienes en que tengan invertidos su capital y
las reservas. Podrán otorgar fianzas o garantizar obligaciones de terceros cuando configuren económica y
técnicamente operaciones de seguro aprobadas. Los organismos y entes oficiales se ajustarán a lo
dispuesto por el artículo 4º;
c) Capital mínimo. Demuestren la integración total del capital mínimo que establezca la autoridad de control
(art. 30);
d) Sociedades extranjeras. Acompañen los balances de los últimos cinco (5) ejercicios de la casa matriz,
cuando se trate de sociedades extranjeras;
e) Duración. Tengan la duración mínima requerida según la naturaleza de la rama o ramas de seguros a
explotarse;
f) Planes. Se ajusten sus planes de seguro a lo establecido en los artículos 24 y siguientes;
g) Convivencia del mercado. Recursos. Haga conveniente su actuación el mercado de seguros. La
resolución denegatoria de la autorización por las causales señaladas en los incisos a) a f), da lugar a recurso
judicial conforme al artículo 83.
La denegación fundada en el estado del mercado de seguros autoriza a interponer recurso ante el Poder
Ejecutivo Nacional de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 85, cuya decisión es irrecurrible.
h) Domicilio. El domicilio de las entidades autorizadas será el fijado en el acto de su autorización para operar,
y subsistirá como constituido, a todos sus efectos, hasta que se establezca otro.

ART. 24  Los planes, además de los elementos que requiera la autoridad de control de acuerdo con las
características de cada uno de ellos, deben contener:
a) El texto de la propuesta de seguro y el de la póliza;
b) Las primas y sus fundamentos técnicos;
c) Las bases para el cálculo de las reservas técnicas, cuando no existan normas generales aplicables.
Reglas especiales para la rama vida.Los planes para operar en seguros de la rama vida contendrán,
además:
I) El texto de los cuestionarios a utilizarse.
II) Los principios y las bases técnicas para el cálculo de las primas y de las reservas puras, debiendo
indicarse, cuando se trate de seguros con participación en las utilidades de la rama o con fondos de
acumulación, los derechos que se concedan a los asegurados, los justificativos del plan y el procedimiento
a utilizarse en la formación de dicho fondo.
III) Las bases para el cálculo de los valores de rescate, de los seguros reducidos en su monto o plazo
(seguros saldados), y de los préstamos a los asegurados.
Los elementos a que se refieren los incisos b) y c) así como los individualizados como incisos II) y III),
deberán presentarse acompañados de opinión actuarial autorizada.
Planes prohibidos. Están prohibidos:
1. Los planes denominados tontinarios, de derrama y los que incluyen sorteo.
2. La cobertura de riesgos provenientes de operaciones de crédito financiero puro.

Conformidad previa de la autoridad de control

ART. 8  Las entidades que se constituyan en el territorio de la Nación con el objeto de operar en seguros,
así como las sucursales o agencias de sociedades extranjeras que deseen operar en seguros en el país,
sólo podrán hacerlo desde su inscripción en el Registro Público de Comercio de la jurisdicción de su
domicilio.
Dicha inscripción sólo procederá cuando estando conformado el acto constitutivo por la autoridad de control
que corresponda, según el tipo societario o forma asociativa asumida, la Superintendencia de Seguros de
la Nación haya otorgado la pertinente autorización para operar de acuerdo con el artículo anterior.
Trámite. A tal efecto, los correspondientes organismos de control, una vez conformado el acto constitutivo,
según lo dispuesto en la ley 19.550 o en las leyes especialmente aplicables según el tipo o forma asociativa,
pasarán el expediente a la Superintendencia de Seguros de la Nación, la que dispondrá, en su caso, el
otorgamiento de la autorización para operar. En este supuesto, la Superintendencia girará directamente el
expediente y un testimonio de la autorización para operar, al Registro Público de Comercio del domicilio de
la entidad, para su inscripción por el juez de registro, si lo estimara procedente.
También se requerirá la conformidad previa de la Superintendencia, aplicándose el mismo procedimiento
para cualquier modificación del contrato constitutivo o del estatuto y para los aumentos del capital, aun
cuando no importen reforma del estatuto.
La Superintendencia hará saber igualmente el otorgamiento o denegación de la autorización para operar o
el rechazo de las reformas o aumentos del capital a las autoridades de control pertinentes.
La inscripción en el Registro Público de Comercio del domicilio de la entidad deberá estar cumplimentada
en el término de sesenta (60) días de recibido el expediente; en su defecto, se producirá la caducidad
automática de la autorización para operar otorgada. Si se operara la inscripción, el juez de registro remitirá
a la Superintendencia un testimonio de los documentos con la constancia de su toma de razón.
La resolución sobre la autorización para operar y su denegatoria no es revisable en ningún caso por el juez
de registro del domicilio de la entidad, sino sólo recurrible en la forma establecida por esta ley.
Responsabilidad. Los fundadores, socios, accionistas, administradores, directores, consejeros, gerentes,
síndicos o integrantes de los consejos de vigilancia, serán ilimitada y solidariamente responsables por las
obligaciones contraídas hasta la inscripción de la entidad en el Registro Público de Comercio o luego que
se hubiese inscripto la revocación de la autorización para operar en seguros de acuerdo con lo dispuesto en
el artículo 49.

Control exclusivo y excluyente

ART. 8  El control del funcionamiento y actuación de todas las entidades de seguros, sin excepción,
corresponde a la autoridad de control organizada por esta ley, con exclusión de toda otra autoridad
administrativa, nacional o provincial; sin embargo, la Superintendencia podrá requerir a estas últimas su
opinión en las cuestiones vinculadas con el régimen societario de las entidades cuando lo estimara
conveniente.

ART. 25  Pólizas. La autoridad de control cuidará que las condiciones contractuales sean equitativas.
Las pólizas deberán estar redactadas en idioma nacional, salvo las de riesgo marítimo que podrán estarlo
en idioma extranjero.

ART. 26  Primas. Las primas deben resultar suficientes para el cumplimiento de las obligaciones del
asegurador y su permanente capacitación económico-financiera.
Las comisiones pueden ser libremente establecidas por los aseguradores dentro de los mínimos y máximos
que autorice la autoridad de control.
La autoridad de control observará las primas que resulten insuficientes, abusivas o arbitrariamente
discriminatorias.
Podrán aprobarse -únicamente por resolución fundada- primas mínimas uniformes netas de comisiones
cuando se halle afectada la estabilidad del mercado. La autoridad de control procederá a pedido de
cualquiera de las asociaciones de aseguradores después de oír a las otras asociaciones de aseguradores.

AGENTES Y PRODUCTORES DE SEGUROS - LEY 22.400

Actividad de intermediación

ART. 1  La actividad de intermediación promoviendo la concertación de contratos de seguros, asesorando


a asegurados y asegurables se regirá en todo el territorio de la República Argentina por la presente ley.

Modalidades de actuación

ART. 2  La actividad de intermediación podrá ejercerse según las siguientes modalidades de actuación:
.Productor asesor directo: persona física que realiza las tareas indicadas en el artículo 1 y las
complementarias previstas en la presente ley.
.Productor asesor organizador: persona física que se dedica a instruir, dirigir o asesorar a los productores
asesores directos que forman parte de una organización. Deber componerse como mínimo de cuatro (4)
productores asesores directos, uno de los cuales podrá ser el organizador cuando actúe en tal carácter.
Registro de Productores Asesores de Seguros

ART. 3  Créase un registro de productores asesores de seguros el que estar a cargo de la


Superintendencia de Seguros de la Nación, que será la autoridad de aplicación de la presente ley.

Inscripción - Requisitos:

ART. 4  Para el ejercicio de la actividad de productor asesor en cualquiera de las categorías previstas en
el artículo 2 de la presente ley, los interesados deberán hallarse inscriptos en el registro que se crea en el
artículo anterior.
Para inscribirse se requerirán las siguientes condiciones:

a) Tener domicilio real en el país;

b) No encontrarse incurso en las inhabilidades previstas por el artículo 8 (Quienes no puedan ejercer el
comercio; los fallidos por quiebra culpable o fraudulenta hasta diez (l0) años después de su rehabilitación;
los fallidos por quiebra causal o los concursados hasta cinco (5) años después de su rehabilitación; los
directores o administradores de sociedades cuya conducta se calificare de culpable o fraudulenta, hasta diez
(l0) años después de su rehabilitación; los condenados con accesoria de inhabilitación de ejercer cargos
públicos, los condenados por hurto, robo, defraudación, cohecho, emisión de cheques sin fondo y delitos
contra la fe pública; los condenados por delitos cometidos en la constitución, funcionamiento y liquidación
de sociedades, o en la contratación de seguros. En todos los casos hasta después de diez (10) años de
cumplida la condena; los directores, síndicos, gerentes, subgerentes, apoderados generales,
administradores generales, miembros del consejo de administración, inspectores de riesgos e inspectores
de siniestros de las entidades aseguradoras cualquiera sea su naturaleza jurídica; los funcionarios o
empleados de la Superintendencia de Seguros de la Nación y del Instituto Nacional de Reaseguros y los
funcionarios jerárquicos de las cámaras tarifadoras de las asociaciones de entidades aseguradoras).

c) Acreditar competencia ante la comisión instituida por el artículo 17 mediante examen cuyo programa ser
aprobado por la autoridad de aplicación a propuesta de la citada comisión. Los empleados en actividad de
entidades aseguradoras que acrediten una antiguedad no menor de cinco (5) años a la fecha de la
publicación en el Boletín Oficial de la presente ley podrán inscribirse en el Registro de Productores Asesores
sin rendir el examen previsto en el primer párrafo de este inciso, siempre que lo hagan dentro de los
trescientos sesenta (360) días de su entrada en vigencia. Las situaciones análogas serán resueltas por la
autoridad de aplicación, vía reglamentación;

d) Abonar el "derecho de inscripción" que oportunamente determine la autoridad de aplicación, el que ser
renovado anualmente por el importe y en las condiciones y oportunidades que la misma establezca. La falta
de pago del derecho de inscripción hará caducar automáticamente la inscripción en el registro. El producido
del derecho de inscripción ser destinado a solventar los gastos que demande la aplicación de la presente
ley.

Remuneraciones

ART. 5  Determinación de las comisiones. Los productores asesores percibirán las comisiones que
acuerden con el asegurador, salvo en los casos en que la autoridad de aplicación estime necesario la fijación
de máximos o mínimos.

El productor asesor organizador sólo percibirá comisiones por aquellas operaciones en que hubieran
intervenido los productores asesores directos a los que asiste en tal carácter. Cuando se trate de producción
propia será acreedor a comisiones en su doble carácter.

ART. 6  Derecho a comisión: el derecho del productor asesor a cobrar la comisión se adquiere cuando la
entidad aseguradora percibe efectivamente el importe de la prima o, proporcionalmente, al percibirse cada
cuota en aquellos seguros que se contraten con esta modalidad. En caso de modificación o rescisión del
contrato de seguros que dé lugar a devoluciones de prima corresponderá la devolución proporcional de la
comisión percibida por el productor asesor. Se asimila al pago efectivo de la prima la compensación de
obligaciones existentes entre la entidad aseguradora y el asegurado. No se considerará pago efectivo la
entrega de pagarés, cheques y cualquier otra promesa u orden de pago hasta tanto las mismas no hayan
sido canceladas. En el caso de seguros convenidos en moneda extranjera, la comisión podrá liquidarse -a
pedido del productor asesor- en la misma moneda que la prima, sin perjuicio de las disposiciones cambiarias
vigentes en el momento y lo dispuesto por los artículos 607, 608 y 617 del Código Civil.

FIDEICOMISO

Su nombre deriva de fiducia, que significa fe, confianza, lealtad. En esencia, el contrato de fideicomiso es
un convenio, por el cual una persona transmite a otra la propiedad de ciertos bienes o activos, obligándose
el que los recibe a administrarlos bien y fielmente por cierto tiempo, al cabo del cual debe entregarlos a la
persona indicada en el contrato que puede ser un tercero o el primer transmitente.

La ley 26.994 derogó la ley 24.441 y trasladó la regulación del fideicomiso al Código Civil y Comercial en los
artículos 1666 y siguientes.

Este contrato se distingue por la transferencia, o por la obligación de efectuarla, de los bienes que sean
objeto de la prestación al fiduciario para que este los administre, de acuerdo a las pautas establecidas por
el fiduciante, a favor del beneficiario. Esta transferencia, si bien se considera gratuita, tiene como base el
interés en el cumplimiento del encargo al que se obliga el fiduciario.

El fideicomiso tiene una estructura que le ha permitido adaptarse a diversas finalidades (como garantía,
inversión, ahorro, administración), lo que ha favorecido su utilización cada vez más extendida. Aunque, por
los mismos motivos, ha sido objeto de uso con fines fraudulentos, como puede ser en perjuicio de los
acreedores o para la evasión impositiva.

Una de las utilizaciones cada vez más común de este contrato se encuentra en el mercado inmobiliario,
donde resulta una herramienta de financiación en proyectos de vivienda. En estos casos, por lo general,
habrá identidad entre los fiduciantes, los beneficiarios y los fideicomisarios, quienes revisten el carácter de
aportantes, así como también serán quienes reciban los beneficios del fideicomiso, sea en forma de
unidades construidas o el producto de su venta.

En estas estructuras contractuales puede haber dos tipos de fiduciantes: a. aquellos originarios, quienes
además de incorporar bienes, serán quienes fijen las pautas de actuación al fiduciario; y b. los fiduciantes
posteriores, quienes adhieren al contrato ya otorgado y tienen, en consecuencia, menos injerencia en la
dirección del proyecto.

ART. 1666  Definición. Hay contrato de fideicomiso cuando una parte, llamada fiduciante, transmite o se
compromete a transmitir la propiedad de bienes a otra persona denominada fiduciario, quien se obliga a
ejercerla en beneficio de otra llamada beneficiario, que se designa en el contrato, y a transmitirla al
cumplimiento de un plazo o condición al fideicomisario.

CARACTERES

 Bilateral: el constituyente (fiduciante), entrega bienes o activos, y el administrador (fiduciario) debe


administrarlos de acuerdo a lo acordado, a cambio de una remuneración.

 Oneroso.

 Tracto sucesivo, pues existe periodicidad en la administración, en la percepción de la remuneración y a


veces también en las daciones a los beneficiarios.
 Formal ad probationem: pues si bien puede documentarse por instrumento público o privado, requiere de
inscripción en el Registro Público y un determinado contenido y plazo. Puede requerir escritura pública u
otras formas determinadas, según la naturaleza de los bienes fideicomitidos.
Si no se cumple con la formalidad de instrumento público en los casos en que es exigida, el contrato valdrá
como promesa de otorgar el instrumento público.
Es posible incorporar bienes que requieran de su formalización a través de instrumento público, luego de
celebrado el contrato. En este caso es suficiente con el cumplimiento, en esa oportunidad, de las
formalidades necesarias para su transferencia, debiendo transcribir en el acto respectivo el contrato de
fideicomiso.
Para la oponibilidad del fideicomiso a terceros es necesaria la inscripción registral del contrato. Si se trata
de un fideicomiso que tenga por objeto bienes registrables, la inscripción deberá practicarse en el lugar que
corresponda a esos bienes. En el caso de que los bienes sean no registrables, se ha establecido que la
inscripción se haga en el Registro Público que corresponda, entendiéndose por tal, también a aquel que
pertenezca al lugar donde se encuentren los bienes.

 Nominado.

 Es usualmente un contrato utilizado en operaciones bancarias y financieras, y en en el campo inmobiliario.

CONTENIDO

Aunque no prevé sanción para el caso que alguno de los requisitos enunciados no sean plasmados en el
contrato, resulta claro que no debe entenderse que la ausencia de cualquiera deba traer aparejada la nulidad
del contrato. En efecto, los artículos siguientes aportan las soluciones para los casos en que se omita alguno
de estos elementos.

ART. 1667  Contenido. El contrato debe contener:

a) la individualización de los bienes objeto del contrato. En caso de no resultar posible tal individualización
a la fecha de la celebración del fideicomiso, debe constar la descripción de los requisitos y características
que deben reunir los bienes;

Prescribe la posibilidad de que no queden determinados al momento de la celebración del contrato o de la


suscripción del testamento, sino que únicamente se fijen las pautas para su identificación futura. La
exigencia de individualización significa que los bienes fungibles no pueden ser objeto del contrato, salvo que
determinadas cosas fungibles estén físicamente individualizadas, como por ejemplo, las monedas de oro en
una caja fuerte. También pueden ser los derechos intelectuales.

b) la determinación del modo en que otros bienes pueden ser incorporados al fideicomiso, en su caso;

Habría entonces, libertad para efectuar incorporaciones siempre que tengan relación con el fin para el que
fue concebido el fideicomiso. Por ejemplo: los frutos naturales o civiles.

c) el plazo o condición a que se sujeta la propiedad fiduciaria;

Se refiere al plazo o condición a la que se sujeta la propiedad fiduciaria como parte del contenido esencial.
Su ausencia puede ser suplida judicialmente, teniendo en cuenta la finalidad de las partes al constituir el
fideicomiso, indagando cuál ha sido su voluntad e integrando el contrato a partir de esta, en virtud del ppio.
de conservación. El plazo nunca podrá superar los 30 años desde la celebración del contrato, a menos que
el beneficiario fuere un incapaz o de capacidad restringida, en cuyo caso puede durar hasta su muerte.

d) la identificación del beneficiario, o la manera de determinarlo conforme con el artículo 1671;


e) el destino de los bienes a la finalización del fideicomiso, con indicación del fideicomisario a quien deben
transmitirse o la manera de determinarlo conforme con el artículo 1672;

f) los derechos y obligaciones del fiduciario y el modo de sustituirlo, si cesa.

Esta disposición tiene más bien el sentido de un consejo que de un requisito, pues si el contrato nada dijera
sobre tales derechos y obligaciones, no se afecta la validez del mismo, puesto que ellos están ya dispuestos
por la ley.

PLAZO Y CONDICIÓN

ART. 1668  Plazo. Condición. El fideicomiso no puede durar más de treinta años desde la celebración del
contrato, excepto que el beneficiario sea una persona incapaz o con capacidad restringida, caso en el que
puede durar hasta el cese de la incapacidad o de la restricción a su capacidad, o su muerte.
Si se pacta un plazo superior, se reduce al tiempo máximo previsto.
Cumplida la condición o pasados treinta años desde el contrato sin haberse cumplido, cesa el fideicomiso y
los bienes deben transmitirse por el fiduciario a quien se designa en el contrato. A falta de estipulación deben
transmitirse al fiduciante o a sus herederos.

El plazo o condición resulta un elemento esencial para el contrato, pues importa el límite temporal del
patrimonio fideicomitido y el nacimiento, una vez cumplido, del derecho del fideicomisario para reclamar la
entrega de los bienes.

Se trata de una norma de orden público, por lo que el plazo máximo de duración no puede ser dejado de
lado por las partes, salvo en los supuestos de excepción ya mencionados. La nueva redacción deja en claro
que para el caso de excederse el plazo máximo previsto, no corresponde la nulidad del contrato, sino su
adecuación al plazo antes referido.

En cuanto a la condición, ella puede ser resolutoria o suspensiva (por ej., el fideicomiso durará mientras el
fiduciario viva en Buenos Aires o comenzará una vez que se coseche la soja actualmente sembrada en el
inmueble fideicomitido). Pero, además, abarca la hipótesis de que el contrato imponga algunas limitaciones
a los derechos del fiduciario, siempre que no desvirtúen la naturaleza de la institución. Así, el contrato puede
establecer que el fiduciario no pueda disponer.o gravar los bienes fideicomitidos sin consentimiento del
fiduciante.

FORMA

ART. 1669  Forma. El contrato, que debe inscribirse en el Registro Público que corresponda, puede
celebrarse por instrumento público o privado, excepto cuando se refiere a bienes cuya transmisión debe ser
celebrada por instrumento público. En este caso, cuando no se cumple dicha formalidad, el contrato vale
como promesa de otorgarlo. Si la incorporación de esta clase de bienes es posterior a la celebración del
contrato, es suficiente con el cumplimiento, en esa oportunidad, de las formalidades necesarias para su
transferencia, debiéndose transcribir en el acto respectivo el contrato de fideicomiso.

El contrato de fideicomiso es un contrato formal. Deberá ser plasmado en un instrumento público o privado,
según el carácter de los bienes que constituyan el objeto de la prestación. Cabe aclarar que, en caso de
que se incorporen posteriormente bienes cuya transferencia requieran ciertas formalidades, deberá
inscribirse dicha transferencia junto con el texto del contrato de fideicomiso original.

Entonces, para el caso que los bienes incorporados al fideicomiso deban ser transmitidos por instrumento
público, esa forma deberá ser utilizada para el contrato, y en caso de incumplimiento, será de aplicación la
conversión del negocio jurídico, entendiendo que dicha transferencia, nula por incumplimiento de formas,
será reputada como promesa para celebrar las formalidades correspondientes y perfeccionar dicha
transmisión, como lo prevé el art. 1018 CCyC.
Como se verá al examinar el art. 1681 CCyC, la aceptación del beneficiario no requiere una forma en
particular, y puede efectuarse incluso por medio de actos inequívocos.

Además de la registración de los bienes, que se impone a los que ostenten el carácter de registrables, la
norma parece prever la registración de todos los contratos en un registro de contratos de fideicomiso, donde
deberían inscribirse todas las contrataciones de este tipo, aún las que tengan como objeto únicamente
bienes no registrables.

La publicidad que brinda dicha inscripción confiere mayor seguridad jurídica respecto de terceros
contratantes de buena fe, no sólo en cuanto a las limitaciones en la actuación del fiduciario, sino también al
hacer pública la finalidad del fideicomiso, que será el principio rector para interpretar su actuación diligente.
Si bien esta registración no impedirá la actuación en exceso de los límites por parte del fiduciario, se entiende
que propenderán a reducir el riesgo de que se lleve a cabo.

OBJETO

ART. 1670  Objeto. Pueden ser objeto del fideicomiso todos los bienes que se encuentran en el comercio,
incluso universalidades, pero no pueden serlo las herencias futuras.

No todos los bienes incorporados al contrato estarán sujetos a un dominio fiduciario, ya que este derecho
real, que se origina con la operación, solo puede recaer sobre cosas. Para los restantes bienes será de
aplicación la figura de la cesión de créditos.

Pone fin a la discusión doctrinaria respecto de la posibilidad de incorporar universalidades como objeto de
la prestación del fideicomiso, lo que resulta congruente con lo dispuesto en el art. 1667, inc. a, CCyC que
habilita a denunciar en forma genérica los bienes que constituirán el patrimonio de afectación.

Al respecto, cabe recordar que se entiende por universalidad a la pluralidad de bienes que puede ser
considerada como una unidad o como un todo; puede clasificarse en universalidades de hecho y de derecho.

Con coherencia sistémica y además, por razones de moral y buenas costumbres, la norma prohíbe el pacto
sobre herencias futuras, tal como lo prevé el art. 1010 CCyC, ello es así dado que tiende a evitar la
especulación sobre la muerte del titular de los bienes.

SUJETOS

◼ Fiduciante: es la parte que transmite o se compromete a transmitir la propiedad de bienes o activos


determinados. Esta parte debe ser el titular de los bienes dados en fideicomiso, por lo que si se tratara de
bienes gananciales o activos registrables en el régimen de comunidad o de la vivienda familiar y de sus
muebles indispensables en cualquiera de los regímenes patrimoniales del matrimonio, deberá contar con el
asentimiento conyugal.

◼ Fiduciario: es el sujeto a quien se le transfieren los bienes y que está obligado a administrarlos con la
prudencia y diligencias propias de una buena persona de negocios. Puede ser cualquier persona física o
jurídica, pero nadie puede ofrecerse al público para actuar como fiduciario a menos que se trate de entidades
financieras autorizadas a funcionar como tales, o las personas jurídicas que autorice el organismo de control
de los mercados de valores. El código establece que el fiduciario puede ser beneficiario, pero en tal caso,
deberá evitar cualquier conflicto de intereses y obrar privilegiando los de los restantes sujetos intervinientes
en el contrato antes que el propio.

◼ Beneficiario: es la persona en cuyo beneficio se ha instituido el fideicomiso, sin ser necesariamente el


destinatario final de los bienes. Por ejemplo, un fideicomiso en el que el fiduciante transfiere bienes al
fiduciario para que este los administre y pague con sus rentas los gastos de educación de un pariente menor
de edad.
Beneficiarios pueden ser una o varias personas humanas o jurídicas, incluso, pueden ser aquellas que no
existan en el momento de celebrarse el contrato, siempre que consten los datos que permitan su
individualización futura. Ej: si el fideicomiso si instituye para generar un premio que se deberá entregar todos
los años al alumno que tenga el mejor promedio de su promoción en determinada carrera de determinada
institución.
Pueden ser beneficiarios el fiduciante, el fiduciario o el fideicomisario.
Si existen varios beneficiarios todos se benefician por igual, salvo disposición en contrario.
Si ningún beneficiario aceptase, todos renunciaren o no llegare a existir, se entiende que el beneficiario es
el fideicomisario. Y si este último renunciase, el beneficiario es el fiduciante.

◼ Fideicomisario: es la persona a la que se transmite la propiedad de los bienes o de los activos al concluir
el fideicomiso, o sea que es el destinatario final de ellos. Puede ser el fiduciante, el beneficiario o una
persona distinta a ellos. Normalmente beneficiario y fideicomisario son las mismas personas. No resulta
posible que el fiduciario sea, a su vez, fideicomisario.

ART. 1671  Beneficiario. El beneficiario puede ser una persona humana o jurídica, que puede existir o no
al tiempo del otorgamiento del contrato; en este último caso deben constar los datos que permitan su
individualización futura. Pueden ser beneficiarios el fiduciante, el fiduciario o el fideicomisario.
Pueden designarse varios beneficiarios quienes, excepto disposición en contrario, se benefician por igual;
para el caso de no aceptación o renuncia de uno o más designados, o cuando uno u otros no llegan a existir,
se puede establecer el derecho de acrecer de los demás o, en su caso, designar beneficiarios sustitutos.
Si ningún beneficiario acepta, todos renuncian o no llegan a existir, se entiende que el beneficiario es el
fideicomisario. Si también el fideicomisario renuncia o no acepta, o si no llega a existir, el beneficiario debe
ser el fiduciante.
El derecho del beneficiario, aunque no haya aceptado, puede transmitirse por actos entre vivos o por causa
de muerte, excepto disposición en contrario del fiduciante. Si la muerte extingue el derecho del beneficiario
designado, se aplican las reglas de los párrafos precedentes.

ART. 1672 Fideicomisario. El fideicomisario es la persona a quien se transmite la propiedad al concluir el


fideicomiso. Puede ser el fiduciante, el beneficiario, o una persona distinta de ellos. No puede ser
fideicomisario el fiduciario.
Se aplican al fideicomisario los párrafos primero, segundo y tercero del artículo 1671.
Si ningún fideicomisario acepta, todos renuncian o no llegan a existir, el fideicomisario es el fiduciante.

ART. 1673 Fiduciario. El fiduciario puede ser cualquier persona humana o jurídica.
Sólo pueden ofrecerse al público para actuar como fiduciarios las entidades financieras autorizadas a
funcionar como tales, sujetas a las disposiciones de la ley respectiva y las personas jurídicas que autoriza
el organismo de contralor de los mercados de valores, que debe establecer los requisitos que deben cumplir.
El fiduciario puede ser beneficiario. En tal caso, debe evitar cualquier conflicto de intereses y obrar
privilegiando los de los restantes sujetos intervinientes en el contrato.

Además de las partes descriptas en el artículo, suele aparecer la figura del desarrollador (también
denominado developer), que será la empresa o persona física que organizará el negocio, que podrá o no
revestir el carácter de fiduciario, y quien obtendrá un rédito por su actividad.

En este supuesto particular, a los fines de la resolución de los conflictos que puedan suscitarse durante
ejecución del contrato, se deberá interpretar que las partes se han vinculado a través de una verdadera
relación contractual asociativa, aun cuando no haya una vinculación societaria en los términos de la ley
19.550.
PAUTA DE ACTUACIÓN

ART. 1674 Pauta de actuación. Solidaridad. El fiduciario debe cumplir las obligaciones impuestas por la
ley y por el contrato con la prudencia y diligencia del buen hombre de negocios que actúa sobre la base de
la confianza depositada en él.
En caso de designarse a más de un fiduciario para que actúen simultáneamente, sea en forma conjunta o
indistinta, su responsabilidad es solidaria por el cumplimiento de las obligaciones resultantes del fideicomiso.

El buen hombre de negocios

Como estándar agravado, alude directamente a cierta experticia del fiduciario en el manejo de los negocios
que se le encomiendan y a la actuación con la debida diligencia para llevar a cabo la finalidad impuesta por
el fiduciante. El alcance de esta obligación deberá juzgarse en base a las pautas dadas por este, como así
también la finalidad del fideicomiso y la eficacia de las gestiones realizadas. Todas estas variables deben
apreciarse conforme las circunstancias de tiempo, modo y lugar.

Son así obligaciones propias, el actuar con lealtad, como buen hombre de negocios, dar preferencia a lo
intereses que administra ante que los propios, administrar activamente los bienes y activos fideicomitidos
en la forma establecida y efectuar las mejoras y reparaciones necesarias a tales bienes, contratar seguros,
pagar los tributos que lo graven, etc.

Su administración debe estar encaminada a producir frutos según la utilización regular de los bienes, sin
disponer de ellos, pero produciendo el mayor rendimiento, imponiendo algunas legislaciones la diversidad
de inversiones para evitar los riesgos derivados de la concentración en una sola actividad económica.

Es obligación inexcusable mantener la identidad de los bienes del encargo separada de su patrimonio.

Como es natural, debe transferir los bienes de acuerdo a lo convenido o al concluir el contrato, al beneficiario,
al fiduciante o al fideicomisario.

Actuación personal

Atento a ello, y toda vez que no existe normativa que lo autorice, se entiende que el fiduciario debe actuar
personalmente en la administración del fideicomiso, no puede, excepto pacto en contrario, delegar en
terceros sus funciones. Sin embargo, podrá valerse de mandatarios o agentes para ejecutar los actos de
menor relevancia, aún sin la autorización de las partes.

Responsabilidad solidaria

La norma postula la responsabilidad solidaria en cuanto al cumplimiento de las obligaciones pautadas en


el fideicomiso, a fin de lograr su finalidad, cuando se ha designado más de un fiduciario para que actúen
en forma simultánea, conjunta o indistinta.

RENDICIÓN DE CUENTAS

ART. 1675 Rendición de cuentas. La rendición de cuentas puede ser solicitada por el beneficiario, por el
fiduciante o por el fideicomisario, en su caso, conforme a la ley y a las previsiones contractuales; deben ser
rendidas con una periodicidad no mayor a un año.

La rendición de cuentas deberá ser circunstanciada y documentada. Las operaciones llevadas a cabo con
los bienes que le fueran transmitidos deben estar claramente expuestas, así como las ganancias resultantes
de los negocios realizados y el avance respecto de la finalidad para la que fuera constituido el fideicomiso.
La rendición puede efectuarse de cualquier manera, siempre que contenga el detalle de las operaciones
relevantes efectuadas respecto del patrimonio de afectación (arts. 858 CCyC y ss.).
La rendición de cuentas deberá ser aprobada por las partes en forma expresa o tácita, o en su defecto,
podrán impugnarla por la vía judicial.

La norma amplía el espectro de legitimados activos para pedir la rendición de cuentas al fiduciario, acotada
en la legislación anterior únicamente al beneficiario.

Resulta evidente el interés legítimo en la evolución de la gestión que tiene tanto el fiduciante y el
fideicomisario, más allá de no ser los beneficiarios directos de los negocios que lleva a cabo el fiduciario.
Esta legitimación es coincidente con la prevista para pedir la remoción por incumplimiento (art. 1678, inc. a,
CCyC).

DISPENSA

ART. 1676 Dispensas prohibidas. El contrato no puede dispensar al fiduciario de la obligación de rendir
cuentas, ni de la culpa o dolo en que puedan incurrir él o sus dependientes, ni de la prohibición de adquirir
para sí los bienes fideicomitidos.

La norma marca límites de orden público respecto de las dispensas que el fiduciante no podrá efectuar a
favor del fiduciario, con miras a la protección de terceros que puedan eventualmente contratar con él, así
como respecto de los acreedores de los sujetos del contrato.

La prohibición a la que refiere el artículo solo alcanza a la dispensa anticipada de esta obligación por parte
del fiduciante, que sería nula si se incorporase a las disposiciones del fideicomiso. Pero nada obsta a que
los restantes legitimados para exigirla, así como el fiduciante, dispensen de esta obligación una vez
constituido el fideicomiso, ya que como cláusula que se pauta en beneficio de aquellos resultaría
renunciable. Para el caso de que alguno de los legitimados sea un incapaz, se requerirá la autorización
judicial para esta eximición.

Dispensa de culpa o dolo. La norma mantiene la pauta fijada en la ley 24.441 en cuanto a un riguroso criterio
respecto de la prohibición de cualquier eximición, sea de culpa o de dolo, en la actuación del fiduciario, o de
sus dependientes, si se valiera de ellos para la ejecución de sus obligaciones.

También se hace referencia a la prohibición de adquirir los bienes, la cual está directamente relacionada
con la creación de un patrimonio especial. De esta manera, el fiduciario tiene vedada la posibilidad de
transmitir directa o indirectamente los bienes del patrimonio de afectación a su patrimonio personal. Esta
prohibición tiende a evitar confusiones en los límites de cada uno de ellos que puedan resultar en perjuicio
de las partes del contrato, o de sus acreedores.

REEMBOLSO DE GASTOS

ART. 1677 Reembolso de gastos. Retribución. Excepto estipulación en contrario, el fiduciario tiene
derecho al reembolso de los gastos y a una retribución, ambos a cargo de quien o quienes se estipula en el
contrato. Si la retribución no se fija en el contrato, la debe fijar el juez teniendo en consideración la índole
de la encomienda, la importancia de los deberes a cumplir, la eficacia de la gestión cumplida y las demás
circunstancias en que actúa el fiduciario.

Se entiende que el contrato es, en principio, oneroso, y que por ello el fiduciario tendrá derecho a una
remuneración en relación a la actividad desarrollada en el ejercicio de su función de administrador del
patrimonio de afectación.

Sin perjuicio de ello, nada obsta a que se acuerde la actuación gratuita por parte del fiduciario, y aún más,
la no obligatoriedad del reintegro de los gastos que ocasione su gestión, atento que resulta materia
disponible para las partes.
La norma deja abierta la posibilidad para que en cada contrato en particular la remuneración del fiduciario
se encuentre a cargo de cualquiera de los sujetos intervinientes, alejándose de la posición asumida en el
Proyecto de 1998, donde tanto el rembolso de gastos como la remuneración se encontraban, salvo pacto
en contrario, a cargo de los bienes fideicomitidos.

Para el supuesto en que no se acordara una retribución al momento de constituir el fideicomiso, esta podrá
ser fijada judicialmente. Se debe entender que, tanto el fiduciante, como el beneficiario y el fiduciario se
encuentran legitimados para requerir la fijación de esta retribución.

A su vez, podrá pactarse la percepción de la remuneración en forma mensual, anual o por el período que
las partes estimen conveniente, y puede también acordarse una única retribución al cumplirse el plazo o la
condición que ponga fin al contrato.

El fiduciario tiene derecho al reembolso de los gastos irrogados por su gestión, dado que constituyen el
resultado de una gestión en interés ajeno, y serán el fiduciante, el beneficiario o el fideicomisario los
obligados a afrontarlos, de acuerdo con lo establecido en el contrato.

El derecho al reembolso también es disponible y podrá ser pactado en contrario, haciéndose cargo el
fiduciario de los gastos con su patrimonio personal.

En consecuencia, salvo pacto en contrario, el fiduciario, una vez aprobada la rendición de cuentas, podrá
requerir el reembolso de los gastos, sin que exista un límite temporal para ello, por lo que nada obsta a que
se reclame periódicamente o al finalizar su gestión.

CESE DEL FIDUCIARIO

ART. 1678 Cese del fiduciario. El fiduciario cesa por:

a) remoción judicial por incumplimiento de sus obligaciones o por hallarse imposibilitado material o
jurídicamente para el desempeño de su función, a instancia del fiduciante; o a pedido del beneficiario o del
fideicomisario, con citación del fiduciante;

La remoción por incumplimiento no requiere, de por sí, que la inejecución parcial o total de alguna de las
obligaciones haya causado un daño. Esto último será la base para reclamar la indemnización respectiva
en caso de corresponder. Pero aún cuando no existiera ese daño, el incumplimiento puede acarrear la
remoción a través de un procedimiento judicial.

Con relación a la entidad del incumplimiento, se entiende que cualquiera sea la obligación que no haya sido
cumplida íntegramente podrá ser causa de remoción. Empero, la inejecución de una obligación de escasa
importancia no conllevará necesariamente esa consecuencia cuando las obligaciones principales y la
gestión llevada a cabo por el fiduciario hayan conducido eficazmente a dar cumplimiento con la finalidad del
fideicomiso.

Para el supuesto de que existan una pluralidad de fiduciantes, beneficiarios o fideicomisarios, deberá
preverse contractualmente la mayoría necesaria para peticionar la remoción. En caso de silencio, cabe
considerar que cualquier fiduciante, beneficiario o fideicomisario puede solicitar la remoción del fiduciario,
ya que la canalización de la petición en el marco de un proceso judicial impedirá el uso abusivo de este
derecho, vale decir, aquel fundado en incumplimientos intrascendentes.

Finalmente, la norma establece que la petición de remoción del fiduciario podrá ser formulada por el
beneficiario o el fideicomisario, con citación del fiduciante, originante del contrato. Resulta evidente que
también podría ser solicitada por los acreedores del beneficiario o el fideicomisario, en caso de que se
subroguen en los derechos de estos.
b) incapacidad, inhabilitación y capacidad restringida judicialmente declaradas, y muerte, si es una
persona humana;

Podría considerarse también una inhabilidad moral: el fiduciario que después de haber entrado en posesión
de los bienes comete un delito doloso no puede seguir desempeñando una tarea que exige en él una
conducta que merezca la confianza que se le ha depositado.

c) disolución, si es una persona jurídica; esta causal no se aplica en casos de fusión o absorción, sin perjuicio
de la aplicación del inciso a), en su caso;

La disolución de la persona jurídica abre el proceso de liquidación que dará lugar a su extinción. En
consecuencia, ese acontecimiento pone fin a la actuación como fiduciario en el marco del contrato.
Entendemos que la persona jurídica pudo ser constituida con el fin de administrar el fideicomiso y cesar al
lograrse el fin del contrato, en este caso entrara naturalmente en la disolución por consecución del fin de la
persona jurídica.

d) quiebra o liquidación;

Este inciso es confuso, el art. 1687 establece que la insuficiencia de los bienes fideicomitidos no puede dar
lugar a la quiebra del fideicomiso, sino a su liquidación. Ante esta contradicción cabe preguntarse si la
quiebra a que se refiere la norma es la personal del fiduciario. Si la quiebra del fiduciario se debe a un
manejo desaprensivo de sus bienes, ello permite temer que no sea capaz de administrar el fideicomiso, en
cuyo caso seria aplicable el supuesto de remoción por el inc. a); pero si ella se debe a circunstancias
externas, su quiebra no tiene por qué afectar el contrato de fideicomiso.

La quiebra trae aparejada la pérdida de la administración de los bienes del fallido, y en caso de que ello
ocurra con el fiduciario, le impide continuar con el ejercicio del patrimonio de afectación en virtud de la
desaparición de la confianza depositada en él, derivada de su insolvencia

e) renuncia, si en el contrato se la autoriza expresamente, o en caso de causa grave o imposibilidad material


o jurídica de desempeño de la función; la renuncia tiene efecto después de la transferencia del patrimonio
objeto del fideicomiso al fiduciario sustituto.

Esta disposición significa que, en caso de renuncia no prevista en el contrato, el fiduciante debe responder
por los daños que su conducta ocasione al beneficiario, indemnización que no sería procedente si el contrato
lo autorizare expresamente a renunciar; ya que sería irrazonable forzar a alguien en la continuación de un
contrato que no desea, ya que esto puede traer daños incluso al propio beneficiario.

SUSTITUCIÓN

ART. 1679 Sustitución del fiduciario. Producida una causa de cese del fiduciario, lo reemplaza el sustituto
indicado en el contrato o el designado de acuerdo al procedimiento previsto por él. Si no lo hay o no acepta,
el juez debe designar como fiduciario a una de las entidades autorizadas de acuerdo a lo previsto en el
artículo 1690.

Supone que el fiduciante, al constituir el fideicomiso, designó un fiduciario suplente, para que, en caso de
cese, renuncia o no aceptación del fiduciario titular, se haga cargo de la administración del fideicomiso en
las mismas condiciones. Ante la ausencia de previsión respecto de la designación de un fiduciario sustituto,
o ante su cese, renuncia o no aceptación, podrá disponerse un procedimiento de selección del nuevo
fiduciario, quien, resulta aconsejable, deberá poseer una aptitud profesional similar al titular.

En caso de muerte del fiduciario, los interesados pueden prescindir de la intervención judicial, otorgando los
actos necesarios para la transferencia de bienes.
La norma aclara que en el supuesto de muerte, una vez acreditada, los interesados podrán prescindir de la
intervención judicial, otorgando los actos necesarios para la transferencia de los bienes, esto, claro está,
ante el supuesto de previsión en el contrato de un fiduciario sustituto o un procedimiento de elección.

En los restantes casos de los incisos b), c) y d) del artículo 1678, cualquier interesado puede solicitar al juez
la comprobación del acaecimiento de la causal y la indicación del sustituto o el procedimiento para su
designación, conforme con el contrato o la ley, por el procedimiento más breve previsto por la ley procesal
local. En todos los supuestos del artículo 1678 el juez puede, a pedido del fiduciante, del beneficiario, del
fideicomisario o de un acreedor del patrimonio separado, designar un fiduciario judicial provisorio o dictar
medidas de protección del patrimonio, si hay peligro en la demora.
Si la designación del nuevo fiduciario se realiza con intervención judicial, debe ser oído el fiduciante.
Los bienes fideicomitidos deben ser transmitidos al nuevo fiduciario. Si son registrables es forma suficiente
del título el instrumento judicial, notarial o privado autenticado, en los que conste la designación del nuevo
fiduciario. La toma de razón también puede ser rogada por el nuevo fiduciario.

Para iniciar el proceso de sustitución judicial en base al art. 1678, incs. b, c, y d, CCyC, la legitimación activa
es amplia y esta prevista para cualquier interesado. Por lo que resultan legitimados el beneficiario y el
fideicomisario, así como sus acreedores y también quienes resulten acreedores del fideicomiso en
obligaciones contraídas en su ejecución, y cualquier otro tercero que acredite su interés, allegando la
documentación que pruebe los extremos invocados para solicitar la sustitución.

A partir de allí, el juez, dentro del procedimiento más breve que prevea el ordenamiento procesal local,
deberá comprobar si en las previsiones contractuales se ha identificado a un sustituto o se ha establecido
un proceso de elección. En su defecto deberá designar un fiduciario de entre los autorizados a ofrecer sus
servicios al público.

Para el caso de fideicomiso testamentario será competente para este proceso el juez de la sucesión.

En el marco del proceso de sustitución, las partes, acreditando sumariamente la verosimilitud de su derecho
y el peligro en la demora, podrán requerir las medidas conservatorias del patrimonio fideicomitido que crean
necesarias.

FIDEICOMISO EN GARANTÍA

ART. 1680 Fideicomiso en garantía. Si el fideicomiso se constituye con fines de garantía, el fiduciario
puede aplicar las sumas de dinero que ingresen al patrimonio, incluso por cobro judicial o extrajudicial de
los créditos o derechos fideicomitidos, al pago de los créditos garantizados. Respecto de otros bienes, para
ser aplicados a la garantía el fiduciario puede disponer de ellos según lo dispuesto en el contrato y, en
defecto de convención, en forma privada o judicial, asegurando un mecanismo que procure obtener el mayor
valor posible de los bienes.

Tiene como presupuesto la existencia de una deuda del fiduciante al fiduciario, encontrando su fundamento
en la conveniencia de respaldar el cumplimiento de esas obligaciones contraídas. El deudor (fiduciante) le
entrega determinados bienes al fiduciario (que puede o no ser el acreedor) para que este se cobre su crédito
con las rentas que ellos produzcan o bien los enajene al cumplimiento del plazo y se cobre con el importe
de la venta, devolviendo el saldo, si lo hubiere.

El fideicomiso en garantía posibilita la percepción de los créditos garantizados a través de las sumas de
dinero que ingresan al patrimonio fiduciario por el producido de los bienes fideicomitidos. Estos fondos serán
consecuencia de su disposición, privada o judicial, por parte del fiduciario ante la sola comunicación del
beneficiario, evitando el proceso de ejecución de dicha garantía, que ha sido aislada por el contrato de los
restantes acreedores, otorgando mayor certeza respecto de la posibilidad de cobrarla.
Habrá fideicomiso en garantía cuando una parte con causa en una deuda anterior o contemporánea,
transmita la propiedad fiduciaria de uno o varios bienes a un tercero o a su acreedor, con la finalidad de
garantizar el cumplimiento de su obligación con este, quien detentará el rol de beneficiario en el contrato.

Afectación de las sumas al pago de obligaciones garantizadas

Cuando la finalidad del contrato sea la de garantizar obligaciones asumidas por el fiduciante, o hayan sido
afianzadas por este, la norma otorga al fiduciario la potestad de destinar las sumas que ingresen al
patrimonio, sea por cobro judicial o extrajudicial, de los derechos o créditos incorporados en el patrimonio
de afectación, al pago de los créditos garantizados.

Esta norma viene a suplir una eventual omisión de las partes respecto de los límites y derechos del fiduciario
en caso de un fideicomiso de garantía, así como a otorgar un marco interpretativo del contrato en caso de
vaguedad en las mandas otorgadas por el fiduciante.

Resulta indudable que si el propósito del fideicomiso es la garantía, los bienes fideicomitidos son la prenda
del acreedor y serán el objeto de la ejecución a fin de la cancelación de su crédito. En ese mismo sentido
deberán aplicarse las sumas que puedan ingresar al fideicomiso por los supuestos mencionados.

En ese sentido también se establece, como pauta de actuación para el fiduciario, que deberá optar por
disponer de los bienes a través del mecanismo que procure su mayor precio posible.

Ventajas del fideicomiso en garantía

Este contrato con finalidad de garantía conlleva ventajas para todos los sujetos intervinientes en su
estructuración, en comparación a las tradicionales garantías reales.

Por un lado, al fiduciante le permite la utilización de activos que no serían considerados aptos en otros tipos
de garantía; así también, evita el procedimiento judicial y reduce la sobregarantía.

Por otra parte, para el acreedor, tendrá como ventaja una más eficiente ejecución de la garantía, reduciendo
plazos y costos en caso de realización de los bienes extrajudicialmente.

Además, el acreedor, que será beneficiario, tendrá, al igual que en la prenda y la hipoteca, preferencia de
pago sobre los demás acreedores del fiduciante, no por un privilegio establecido sobre la cosa, sino porque
los bienes han salido del patrimonio del deudor, incorporándose al de afectación.

ACEPTACIÓN DEL BENEFICIARIO Y DEL FIDEICOMISARIO

ART. 1681 Aceptación del beneficiario y del fideicomisario. Fraude. Para recibir las prestaciones del
fideicomiso, el beneficiario y el fideicomisario deben aceptar su calidad de tales.
La aceptación se presume cuando intervienen en el contrato de fideicomiso, cuando realizan actos que
inequívocamente la suponen o son titulares de certificados de participación o de títulos de deuda en los
fideicomisos financieros.
No mediando aceptación en los términos indicados, el fiduciario puede requerirla mediante acto auténtico
fijando a tal fin un plazo prudencial. No producida la aceptación, debe solicitar al juez que la requiera sin
otra substanciación, fijando a tal fin el modo de notificación al interesado que resulte más adecuado.
El beneficiario y el fideicomisario pueden, en la medida de su interés, reclamar por el debido cumplimiento
del contrato y la revocación de los actos realizados por el fiduciario en fraude de sus intereses, sin perjuicio
de los derechos de los terceros interesados de buena fe.

La norma prevé que la aceptación podrá ser expresa, con la suscripción del contrato, o tácita, en caso de
que se realicen actos que la supongan inequívocamente, en concordancia con la definición que emana del
art. 979 CCyC. Agrega que también se considerará aceptado el beneficio, con la titularidad de los
certificados de participación, en los fideicomisos financieros.

Si los beneficiarios o fideicomisarios no hubieran aceptado expresa o tácitamente, podrá el fiduciario


requerirla, debiendo para ello notificarlos por un medio fehaciente, otorgando un plazo prudencial, que
deberá tener en cuenta las circunstancias particulares de cada caso.

En virtud de que la falta de aceptación produce el cese del derecho del beneficiario, que pasará a estar en
cabeza del sustituto, del fideicomisario o del fiduciante —según lo pactado—, la intervención judicial para
definir el modo más adecuado de notificación, así como también la fijación del plazo de aceptación, tiene
como finalidad controlar su debido cumplimiento y evitar el perjuicio de terceros acreedores del beneficiario
a quien se pretende citar, pues estos podrán subrogarse en los derechos de aquel, aceptando el beneficio.

La norma otorga legitimación procesal, tanto al beneficiario como al fideicomisario, para las acciones de
cumplimiento del contrato, así como para pedir la revocación de los actos realizados en fraude a sus
intereses.

En relación al beneficiario, esta legitimación deriva del derecho actual que tiene de percibir los frutos,
sumado a la posibilidad de exigir la rendición de cuentas prevista en el art. 1675 CCyC para un debido
control del patrimonio fideicomitido.

Por parte del fideicomisario, si bien su derecho se encuentra sujeto a una condición, la legitimación surge
del interés en la conservación del valor del patrimonio que, en última instancia le corresponderá recibir, sin
perjuicio que los bienes que lo integren sean los que originalmente se hayan transmitido.

EFECTOS

PROPIEDAD FIDUCIARIA

ART. 1682 Propiedad fiduciaria. Sobre los bienes fideicomitidos se constituye una propiedad fiduciaria,
regida por las disposiciones de este Capítulo y por las que correspondan a la naturaleza de los bienes.

En primer lugar, corresponde distinguir dominio fiduciario de propiedad fiduciaria. El primero es un derecho
real, que implica un dominio imperfecto sobre una cosa, careciendo del carácter de perpetuidad propio del
dominio pleno. El fiduciario tiene un dominio pleno, con los límites previstos en el contrato en términos
temporales y en cuanto a sus facultades.

La propiedad fiduciaria, en cambio, refiere al derecho patrimonial con los límites temporales que prevé el
contrato, que adquiere el fiduciario en relación a determinados bienes, recibidos con una finalidad
determinada. Es más abarcadora, ya que se extiende a las cosas recibidas y también a otros bienes, como
créditos o derechos sobre los que no podría constituirse un derecho real por no ser cosas.

ART. 1683 Efectos frente a terceros. El carácter fiduciario de la propiedad tiene efectos frente a terceros
desde el momento en que se cumplen los requisitos exigidos de acuerdo con la naturaleza de los bienes
respectivos.

La propiedad fiduciaria será oponible frente a terceros a partir del registro del acto, por ejemplo, inscripción
del inmueble en el Registro de la Propiedad. Los actos cuya publicidad no haya sido cumplida, serán
igualmente existentes y válidos entre las partes, pero inoponibles frente a los terceros ajenos.

Esto se extiende también a terceros contratantes con el fiduciante respecto de bienes que integran el
fideicomiso, ya que hasta no haberse publicitado la transferencia fiduciaria, esta les resulta inoponible, por
lo que hasta dicho momento podrían atacar esos bienes.

El registro de la propiedad fiduciaria no es siempre el requisito de publicidad requerido. En otros casos


puede incluir notificaciones, como el caso de la cesión de créditos.
REGISTRACIÓN

ART. 1684 Registración. Bienes incorporados. Si se trata de bienes registrables, los registros corres-
pondientes deben tomar razón de la calidad fiduciaria de la propiedad a nombre del fiduciario.
Excepto estipulación en contrario del contrato, el fiduciario adquiere la propiedad fiduciaria de los frutos y
productos de los bienes fideicomitidos y de los bienes que adquiera con esos frutos y productos o por
subrogación real respecto de todos esos bienes, debiéndose dejar constancia de ello en el título para la
adquisición y en los registros pertinentes.

En algunos casos, la toma de razón tendrá efectos declarativos, y en otros constitutivos. Estos registros
cumplen una importante función al otorgar seguridad jurídica a los terceros, al hacer públicos los límites del
fideicomiso, no pudiendo alegar aquellos su desconocimiento.

Más allá que lo que deba inscribirse sea la propiedad fiduciaria, para un mejor ejercicio de los derechos de
terceros, se entiende que la inscripción deberá comprender el plazo o la condición previstos en el contrato,
así como las cláusulas que puedan llegar a afectarlos, la cláusula de revocación, o los supuestos particulares
de extinción que surjan del contrato. También deberán inscribirse las disposiciones que importen
limitaciones a disponer o gravar los bienes, si existieren.

El fiduciario, como titular del dominio, aunque imperfecto, es el único y verdadero dueño de las cosas, y en
consecuencia tiene el derecho a la percepción de los frutos, sean naturales o civiles, así como también de
los productos, toda vez que su derecho real tiene únicamente las limitaciones temporales y las previstas en
la manda contractual.

Por otra parte, resulta evidente que, ante la enajenación de bienes, o de los frutos de aquellos que sean
parte del patrimonio de afectación, y la utilización del dinero obtenido para la adquisición de otros bienes,
estos ingresan a aquel patrimonio fiduciario, y no confundiéndose con el propio.

La excepción prevista por este artículo no debe entenderse en el sentido de dar derecho al fiduciario a
incorporar los frutos, productos o los bienes que se adquieran a su patrimonio personal, ni al del beneficiario,
sino que, en caso de que el fiduciario quiera destinar los frutos o productos a la compra de otros bienes,
debe estar legitimado para ello por el contrato, a fin de incorporarlos por vía de subrogación real.

PATRIMONIO SEPARADO

ART. 1685 Patrimonio separado. Seguro. Los bienes fideicomitidos constituyen un patrimonio separado
del patrimonio del fiduciario, del fiduciante, del beneficiario y del fideicomisario.
Sin perjuicio de su responsabilidad, el fiduciario tiene la obligación de contratar un seguro contra la
responsabilidad civil que cubra los daños causados por las cosas objeto del fideicomiso. Los riesgos y
montos por los que debe contratar el seguro son los que establezca la reglamentación y, en defecto de ésta,
los que sean razonables. El fiduciario es responsable en los términos de los artículos 1757 y concordantes
cuando no haya contratado seguro o cuando éste resulte irrazonable en la cobertura de riesgos o montos.

Este patrimonio de afectación resulta una excepción a la regla general por la cual cada persona no tiene
más que un patrimonio.

El fiduciario, en el transcurso de la ejecución del fideicomiso, contraerá obligaciones con terceros en nombre
de este. Pero, además de dichas obligaciones, deberá responder, por ser su dueño, por los daños causados
a terceros no contratantes con el fideicomiso en razón del riesgo o vicio de las cosas transmitidas, o si la
actividad que con ellas se realiza resulta riesgosa por su naturaleza, por los medios empleados o por las
circunstancias de su realización. Nos encontramos, como refiere el art. 1757 CCyC, frente a una
responsabilidad objetiva, por lo que no podrá eximirse demostrando la falta de culpa, debiendo acreditar
una causa ajena.
La norma establece la obligación del fiduciario de contratar un seguro razonable, o dentro de los previstos
por la reglamentación correspondiente. Sin perjuicio de ello, el fiduciario deberá afrontar la responsabilidad
en forma personal y con la totalidad de su patrimonio para el caso de no haber contratado seguro de
responsabilidad civil que cubra los daños contra terceros.

Por otro lado, puede darse la situación en la cual el fiduciario deba responder por su actuación personal con
su patrimonio personal con base en una responsabilidad subjetiva, y al mismo tiempo, con el patrimonio de
afectación, como titular fiduciario de la cosa cuyo vicio o riesgo causara el daño. En este caso, nos
encontraríamos ante una obligación concurrente, regida de acuerdo a lo previsto por el art. 850 CCyC.

ACCION POR ACREEDORES

ART. 1686 Acción por acreedores. Los bienes fideicomitidos quedan exentos de la acción singular o
colectiva de los acreedores del fiduciario. Tampoco pueden agredir los bienes fideicomitidos los acreedores
del fiduciante, quedando a salvo las acciones por fraude y de ineficacia concursal. Los acreedores del
beneficiario y del fideicomisario pueden subrogarse en los derechos de su deudor.

Como consecuencia de la separación de patrimonios, los bienes objeto del fideicomiso quedan exentos de
la acción de los acreedores del fiduciante.

El fideicomiso es nada más que un contrato, vale decir, no tiene personería jurídica propia, sin perjuicio del
patrimonio separado que se crea como consecuencia de aquel. Por ende, resulta claro que el deudor de las
obligaciones es el fiduciario, ya que el sujeto pasivo deberá ser siempre una persona humana o jurídica, a
pesar de que responda únicamente con los bienes del patrimonio de afectación. Por eso, en caso de
demanda judicial, deberá ser demandado en su persona y en carácter de fiduciario.

Sin perjuicio de ello, si la afectación de los bienes se efectúa maliciosamente, con el único fin de reducir el
patrimonio que podrían atacar los acreedores del fiduciante, nos encontraremos dentro de un supuesto de
fraude, que trae como consecuencia la inoponibilidad del acto celebrado, en este caso el contrato de
fideicomiso, en perjuicio de los accionantes, hasta el importe de sus respectivos créditos.

Para que esa acción sea viable, deberán el crédito ser anterior al fideicomiso, o que este se haya efectuado
con miras a defraudar futuros acreedores, que la transferencia fiduciaria haya causado o agravado la
insolvencia del fiduciante, y que quien contrató con el deudor a título oneroso haya conocido que el acto
agravó o causó la insolvencia.

La norma agrega a la acción de fraude, ya prevista en el art. 15 de la ley 24.441, la acción de ineficacia
concursal, que podrá ser ejercida a fin de hacer inoponibles a los acreedores los efectos del fideicomiso.

En consecuencia, el fideicomiso podrá ser declarado inoponible respecto de los acreedores cuando resulte
perjudicial para ellos, haya sido suscripto por el fiduciante, luego fallido, durante el período de sospecha, y
siempre que quien fuera su cocontratante tuviera conocimiento de la cesación de pagos de aquel. De
acuerdo a lo dispuesto por la ley concursal, el tercero, para repeler esta acción deberá demostrar que el
acto no causó perjuicio al patrimonio del fallido.

En virtud de la creación del patrimonio de afectación y los derechos que el fideicomiso otorga, los acreedores
del beneficiario y del fideicomisario no podrán atacar los bienes transmitidos, toda vez que estos se
encuentran en cabeza del fiduciario. Sin perjuicio de ello, la norma prevé la intervención de dichos
acreedores en subrogación de los derechos de sus deudores. En consecuencia, podrán aquellos reclamar
la rendición de cuentas prevista en el art. 1675 CCyC, solicitar el cese del fiduciario de acuerdo con lo
dispuesto por el art. 1678, inc. a, CCyC, así como exigir la percepción de los frutos, para el caso del
beneficiario, y la entrega de los bienes, para el caso del fideicomisario.
DEUDAS

ART. 1687 Deudas. Liquidación. Los bienes del fiduciario no responden por las obligaciones contraídas
en la ejecución del fideicomiso, las que sólo son satisfechas con los bienes fideicomitidos. Tampoco
responden por esas obligaciones el fiduciante, el beneficiario ni el fideicomisario, excepto compromiso
expreso de éstos.
Lo dispuesto en este artículo no impide la responsabilidad del fiduciario por aplicación de los principios
generales, si así corresponde.
La insuficiencia de los bienes fideicomitidos para atender a esas obligaciones, no da lugar a la declaración
de su quiebra. En tal supuesto y a falta de otros recursos provistos por el fiduciante o el beneficiario según
previsiones contractuales, procede su liquidación, la que está a cargo del juez competente, quien debe fijar
el procedimiento sobre la base de las normas previstas para concursos y quiebras, en lo que sea pertinente.

El artículo prevé el supuesto por el cual alguno de los sujetos intervinientes en el fideicomiso asuma el
cumplimiento, directamente o en subsidio, de las obligaciones asumidas por el fiduciario en la gestión del
patrimonio de afectación. Esta disposición deberá entenderse como una garantía personal, la que redundará
en una mayor seguridad para el cumplimiento de los compromisos asumidos con los cocontratantes por el
fideicomiso.

Ahora bien, aun cuando no se encuentre previsto, resulta evidente que tanto el beneficiario como el
fiduciante podrán incorporar recursos al patrimonio fideicomitido para evitar un estado de insolvencia.

La norma dispone que el fiduciario será responsable con su patrimonio personal en caso de que en su
administración exceda los límites del fideicomiso, como así también cuando con su actuación agrave una
situación de insolvencia derivada de la falta de cumplimiento de sus obligaciones en tiempo oportuno.

Para el caso que los bienes del fideicomiso no sean suficientes para hacer frente a las obligaciones
asumidas, sean de causa contractual o extracontractual, la norma prevé la liquidación del patrimonio de
afectación, manteniendo al fideicomiso ajeno al régimen de concursos y quiebras.

Este proceso de liquidación, con intervención de un juez, tiene como objetivo evitar la indefensión de las
partes, así como de los terceros, en particular los acreedores, asegurando un eficaz régimen de publicidad
como así también una mejor determinación del pasivo y eventualmente una distribución del remanente entre
los beneficiarios o fideicomisarios.

Por último, a diferencia de lo establecido en la ley 24.441, el art. 1687 CCyC prevé que será el juez quien
designe quien llevará a cabo la liquidación y no el fiduciario, lo que resulta una solución razonable si se tiene
en cuenta que fue la administración de este la que llevó al estado de insuficiencia.

ART. 1688 Actos de disposición y gravámenes. El fiduciario puede disponer o gravar los bienes
fideicomitidos cuando lo requieran los fines del fideicomiso, sin que sea necesario el consentimiento del
fiduciante, del beneficiario o del fideicomisario.
El contrato puede prever limitaciones a estas facultades, incluso la prohibición de enajenar, las que, en su
caso, deben ser inscriptas en los registros correspondientes a cosas registrables. Dichas limitaciones no
son oponibles a terceros interesados de buena fe, sin perjuicio de los derechos respecto del fiduciario.
Si se nombran varios fiduciarios, se configura un condominio en función de lo previsto en el artículo 1674,
los actos de disposición deben ser otorgados por todos conjuntamente, excepto pacto en contrario, y
ninguno de ellos puede ejercer la acción de partición mientras dure el fideicomiso.
Quedan a salvo los actos de disposición realizados por el fiduciario de conformidad con lo previsto en esta
norma.
En su carácter de titular de dominio, aun cuando este sea imperfecto, el fiduciario posee, en principio, las
mismas facultades que el titular de un dominio perfecto. Esto incluye el ius abutendi, propio del dominio
pleno, que le permite disponer de los bienes fideicomitidos.

Las cláusulas de limitación a la disposición de bienes son válidas, y pueden ser dispuestas por el fiduciante.
Sin perjuicio de ello, la facultad de disponer y gravar de los bienes por parte del fiduciario no es estrictamente
libre, sino que solo podrá ser ejercida cuando sea conveniente para el cumplimiento de la finalidad para la
que fue dispuesto el fideicomiso.

Cláusula de consentimiento del fiduciante o beneficiario Por otra parte, podrá pautarse en el contrato que el
fiduciario deba requerir previamente al fiduciante o al beneficiario su conformidad para disponer o gravar los
bienes, incluso en los casos en que el acto sea de utilidad para el propósito del fideicomiso.

En tal supuesto no se estaría frente a una limitación propiamente dicha de la facultad de disposición, sino
que se deberá juzgar como una mera consulta que, para el caso de llevar a cabo la enajenación sin dicho
consentimiento, podrá acarrearle responsabilidad personal frente a los otros sujetos del contrato.

De acuerdo a lo dispuesto, no podrán ser atacados los actos de disposición realizados por el fiduciario en
el marco de lo normado por este artículo. Para ello, habrá de tenerse en cuenta si este adecuó su actuación
a las limitaciones y facultades previstas por el fiduciante, teniendo en miras además la finalidad del contrato.
Resulta evidente que para que estos actos queden a salvo, el tercero cocontratante debe haber actuado de
buena fe y a título oneroso.

En consecuencia, serán atacables los actos realizados en exceso de las limitaciones contractuales si
pudieron ser conocidas por el tercero, en virtud de encontrarse inscriptas en los registros correspondientes,
o si este no ha llevado a cabo las medidas necesarias para tomar conocimiento de las restricciones
contractualmente incorporadas en el fideicomiso.

La legislación anterior no consideraba ni prohibía la posibilidad del nombramiento de más de un fiduciario.


A partir de esta norma, esta designación plural implica la creación de un condominio fiduciario. En estos
casos estará vedado, salvo autorización en contrario en el contrato, la disposición de cada uno de los
fiduciarios de su parte alícuota. A su vez, prohíbe el ejercicio de la acción de partición mientras dure el plazo
del fideicomiso, estableciéndose una indivisión forzosa.

ACCIONES

ART. 1689 Acciones. El fiduciario está legitimado para ejercer todas las acciones que correspondan para
la defensa de los bienes fideicomitidos, contra terceros, el fiduciante, el beneficiario o el fideicomisario.
El juez puede autorizar al fiduciante, al beneficiario o al fideicomisario, a ejercer acciones en sustitución del
fiduciario, cuando éste no lo haga sin motivo suficiente.

La legitimación procesal del fiduciario para intervenir en juicios y defender el patrimonio fideicomitido deriva
directamente de su titularidad fiduciaria, así como también de las obligaciones asumidas en el contrato. Esa
defensa tendrá el doble carácter de derecho como dueño y de obligación como administrador de un
patrimonio con una finalidad que le ha sido impuesta.

Las acciones que podrá y deberá ejercer el fiduciario son de toda índole: personales, reales y posesorias.
Incluirán, desde ya, la acción personal para reclamar la entrega de las cosas para el caso que el fiduciante
no haga la tradición o no cumpla con las formalidades en caso que la naturaleza de los bienes lo requiera;
así como reclamar la entrega del legado al heredero para el caso de haber sido constituido por testamento.
Tendrá además la facultad de ejercer todas las acciones personales para la ejecución de los contratos que
celebre en carácter de ejecutor de la manda fiduciaria. También tendrá la potestad para ejercer las acciones
reales, sea para adquirir el dominio de las cosas que se incorporan al patrimonio cuando estas no están en
poder del fiduciante al momento de la constitución; sea para el caso de sufrir un ataque o una turbación en
su derecho una vez operada la adquisición del dominio por título y modo.

Por otra parte, puede ejercer las acciones derivadas de la posesión de los bienes para obtener la restitución
o manutención, así como también las acciones policiales. Se deja establecido expresamente que la
legitimación pasiva de estas acciones no recaerá únicamente sobre terceros, sino también sobre los sujetos
del contrato.

El ejercicio por parte de los restantes sujetos del contrato de las acciones de defensa del patrimonio se
puede asimilar a la acción oblicua o subrogatoria. La norma prevé, al igual que en el art. 18 de la ley 24.441,
la autorización previa del juez cuando haya verificado que la inacción del fiduciario no tenga motivo
suficiente, lo cual brinda mayor seguridad jurídica a los sujetos que serán demandados.

Resulta evidente que la autorización a terceros para que ejerzan estas acciones no implica el cese del
fiduciario, pero otorgan una pauta determinante a los fines de evaluar el incumplimiento de las obligaciones
asumidas que deriven en su remoción, salvo, claro está, que la inacción se deba a una imposibilidad material
de cumplimiento u obrar no culpable.

FIDEICOMISO FINANCIERO

ART. 1690 Definición. Fideicomiso financiero es el contrato de fideicomiso sujeto a las reglas precedentes,
en el cual el fiduciario es una entidad financiera o una sociedad especialmente autorizada por el organismo
de contralor de los mercados de valores para actuar como fiduciario financiero, y beneficiarios son los
titulares de los títulos valores garantizados con los bienes transmitidos.

La jurisprudencia ha caracterizado a este acuerdo, como una especie dentro del género del fideicomiso
determinado por las características de que el fiduciario es: a) una entidad financiera, o b) una sociedad
especialmente autorizada por la Comisión Nacional de Valores; y los beneficiarios son: 1) los titulares de
certificados de participación; o 2) titulares de títulos representativos. Estas características fueron volcadas
en la definición del art. 1690

En rigor, cabe señalar que la estructura descripta en la norma responde al propósito de crear condicione
que permitan el desarrollo de la llamada “securitización”, que consiste en el proceso de transformación de
una masa de activos o créditos en un conjunto de títulos valores para ser colocados entre el público.

El esquema de esta operación es el siguiente: una entidad (fiduciante), que es el titular de una masa de
créditos o activos (por ej.: otorgados con garantía hipotecaria), los cede a otra entidad financiera o sociedad
especialmente autorizada (la fiduciaria), la que a su vez emite títulos valores representativos de deuda
(llamados títulos de deuda o certificados de participación), que importan un fraccionamiento del capital y
que son ofrecidos al público. Se trata de títulos divisibles y negociables, que pueden ser al portador o
nominativos. A este proceso se lo llama securitización o titulización del fondo fideicomitido (aquellos créditos
o activos transferidos por el fiduciante).

ART. 1692 Contenido del contrato de fideicomiso financiero. Además de las exigencias de contenido
generales previstas en el artículo 1667, el contrato de fideicomiso financiero debe contener los términos y
condiciones de emisión de los títulos valores, las reglas para la adopción de decisiones por parte de los
beneficiarios que incluyan las previsiones para el caso de insuficiencia o insolvencia del patrimonio
fideicomitido, y la denominación o identificación particular del fideicomiso financiero.

TÍTULOS VALORES
ART. 1691 Títulos valores. Ofertas al público. Los títulos valores referidos en el artículo 1690 pueden
ofrecerse al público en los términos de la normativa sobre oferta pública de títulos valores. En ese supuesto,
el organismo de contralor de los mercados de valores debe ser autoridad de aplicación respecto de los
fideicomisos financieros, quien puede dictar normas reglamentarias que incluyan la determinación de los
requisitos a cumplir para actuar como fiduciario.

El fideicomiso financiero es el marco jurídico en que se desarrolla ese proceso llamado de titulización o
securitización. Esta titulización o securitización juega un papel muy importante en el mercado financiero
pues convierte activos crediticios inmovilizados (tales como préstamos prendarios o hipotecarios, créditos
derivados de la facturación ordinaria del comercio, etc.) en títulos valores susceptibles de ser colocados
entre el público inversor, o en otras palabras, se emiten títulos valores que cuentan con créditos o bienes
afectados como garantía de pago.

CERTIFICADOS DE PARTICIPACIÓN Y TÍTULOS DE DEUDA

ART. 1693 Emisión y caracteres. Certificados globales. Sin perjuicio de la posibilidad de emisión de títulos
valores atípicos, en los términos del artículo 1820, los certificados de participación son emitidos por el
fiduciario. Los títulos representativos de deuda garantizados por los bienes fideicomitidos pueden ser
emitidos por el fiduciario o por terceros. Los certificados de participación y los títulos representativos de
deuda pueden ser al portador, nominativos endosables o nominativos no endosables, cartulares o
escriturales, según lo permita la legislación pertinente. Los certificados deben ser emitidos sobre la base de
un prospecto en el que consten las condiciones de la emisión, las enunciaciones necesarias para identificar
el fideicomiso al que pertenecen, y la descripción de los derechos que confieren.
Pueden emitirse certificados globales de los certificados de participación y de los títulos de deuda, para su
inscripción en regímenes de depósito colectivo. A tal fin se consideran definitivos, negociables y divisibles.

Los certificados de participación son emitidos por el fiduciario. Los títulos representativos de deuda
garantizados por los bienes fideicomitidos pueden ser emitidos por el fiduciario o por terceros.

Cuando la norma habla de “certificados de participación” debe entenderse que se refiere a certificados de
participación en el interés del beneficiario del fideicomiso, porque, en verdad, ningún beneficiario participa
en el dominio o propiedad fiduciaria, ya que si así fuera habría un condominio fiduciario. En realidad, se
participa en los beneficios del fideicomiso o en sus resultados, y no en la propiedad fiduciaria. Los
certificados de participación solo pueden ser emitidos por el fiduciario.

El fideicomiso financiero también puede constituir el presupuesto para la emisión de “títulos representativos
de deuda” garantizados con los bienes fideicomitidos, que puedan ser emitidos por el fiduciario o por un
tercero. Cuando el titulo representativo de deuda es emitido por un tercero, estamos en presencia de un
fideicomiso de garantía y se integra el patrimonio fideicomitido por los activos que transfiere el emisor, siendo
beneficiarios los tenedores legitimados de aquellos títulos. En cambio, cuando el emisor es el propio
fiduciario, estamos en presencia de un fideicomiso financiero en sentido estricto.

Las ventajas de este proceso de titulización o securitización radica que para el inversor significa que puede
intervertir en un negocio en que los títulos valores pueden ser enajenados en cualquier momento, lo que
puede ser muy importante, sobre todo cuando se presenta la necesidad de afrontar gastos no previstos.

Además, las personas de escasos recursos, que tengan la posibilidad de intervertir pequeñas cantidades,
pueden adquirir estos títulos valores. Con estas pequeñas inversiones puede formarse una masa de capital
que permita afrontar importantes obras de interés social. A su vez, el fiduciario, una vez emitidos y colocados
los títulos, puede recuperar lo invertido en su carácter de cesionario del crédito original, y volcar nuevamente
ese capital, con lo que se agiliza el giro del dinero, generando nuevas inversiones. Se comprende así que
la titulización o securitización no tiene interés sólo desde el punto de vista del inversor o del fiduciario, sino
que responde a un verdadero interés social.
CLASES

ART. 1694 Clases. Series. Pueden emitirse diversas clases de certificados de participación o títulos
representativos de deuda, con derechos diferentes. Dentro de cada clase se deben otorgar los mismos
derechos. La emisión puede dividirse en series. Los títulos representativos de deuda dan a sus titulares el
derecho a reclamar por vía ejecutiva.

El CCyC facilita el proceso de titulización o securitización a través de esta norma.

ASAMBLEAS.

ART. 1695 Asambleas. En ausencia de disposiciones contractuales en contrario, o reglamentaciones del


organismo de contralor de los mercados de valores, en los fideicomisos financieros con oferta pública las
decisiones colectivas de los beneficiarios del fideicomiso financiero se deben adoptar por asamblea, a la
que se aplican las reglas de convocatoria, quórum, funcionamiento y mayorías de las sociedades anónimas,
excepto en el caso en que se trate la insuficiencia del patrimonio fideicomitido o la reestructuración de sus
pagos a los beneficiarios. En este último supuesto, se aplican las reglas de las asambleas extraordinarias
de sociedades anónimas, pero ninguna decisión es válida sin el voto favorable de tres cuartas partes de los
títulos emitidos y en circulación.

En el supuesto de existencia de títulos representativos de deuda y certificados de participación en un mismo


fideicomiso financiero, el computo del quorum y las mayorías se debe hacer sobre el valor nominal conjunto
de los títulos valores en circulación. Sin embargo, excepto disposición en contrario en el contrato, ninguna
decisión vinculada con la insuficiencia del patrimonio fideicomitido o la reestructuración de pagos a los
beneficiarios es válida sin el voto favorable de tres cuartas partes de los títulos representativos de deuda
emitidos y en circulación, excluidos los títulos representativos de deuda subordinados.

CÓMPUTOS

ART. 1696 Cómputo. En el supuesto de existencia de títulos representativos de deuda y certificados de


participación en un mismo fideicomiso financiero, el cómputo del quórum y las mayorías se debe hacer sobre
el valor nominal conjunto de los títulos valores en circulación. Sin embargo, excepto disposición en contrario
en el contrato, ninguna decisión vinculada con la insuficiencia del patrimonio fideicomitido o la
reestructuración de pagos a los beneficiarios es válida sin el voto favorable de tres cuartas partes de los
títulos representativos de deuda emitidos y en circulación, excluidos los títulos representativos de deuda
subordinados.

EXTINCIÓN DEL FIDEICOMISO

ART. 1697 Causales. El fideicomiso se extingue por:


a) el cumplimiento del plazo o la condición a que se ha sometido, o el vencimiento del plazo máximo legal;
b) la revocación del fiduciante, si se ha reservado expresamente esa facultad; la revocación no tiene efecto
retroactivo; la revocación es ineficaz en los fideicomisos financieros después de haberse iniciado la oferta
pública de los certificados de participación o de los títulos de deuda;
c) cualquier otra causal prevista en el contrato.”.

Debemos distinguir entre la cesación del fiduciario de la extinción del fideicomiso. En el primer caso, el
fideicomiso no se extingue, sino que continúa en la persona del sustituto. En el segundo, el fideicomiso
concluye definitivamente.

a) Si el plazo fijado es superior a los treinta años, deberá tenerse por concluido el fideicomiso a los treinta
años. Si la extinción del fideicomiso está sometida al cumplimiento de cierta condición, deberá tenerse por
cumplida cuando se cumplan los treinta años desde el momento de la constitución del fideicomiso, excepto
que antes de ese tiempo, se determine indudablemente que el acontecimiento no sucederá, en cuyo caso
entendemos que la imposibilidad de cumplimiento de la condición hará extinguir el contrato.

b) Respecto de los bienes fideicomitidos, aun en caso de revocación por el fiduciente, los contratos de
locación que los afecten seguirán vigentes hasta la conclusión del término pactado. Pero, además, para que
tenga efectos respecto de terceros, la revocación deberá inscribirse en el registro respectivo. La revocación
es ineficaz en los fideicomisos financieros una vez que la titulización o securitización haya entrado en su faz
de oferta pública. La facultad reservada de revocar el fideicomiso debe entenderse en interpretación
restrictiva.

c) Por lo tanto, deben ser supuestos especiales previstos por las partes de modo expreso.

Cabe advertir que no debe tratarse de fórmulas de extinción abierta o puramente discrecional. Así a las
causales previstas por la ley, cabe añadirse otras tales como la extinción total de los bienes fideicomitidos,
ya que el fideicomiso queda sin objeto; o la usucapión, expropiación o colocación de los bienes fideicomitidos
fueras del comercio.

La muerte del fiduciante no extingue el fideicomiso, puesto que este se ha constituido en beneficio de
terceros, tampoco la del fiduciario, que será reemplazado por el sustituto.

ART. 1698 Efectos. Producida la extinción del fideicomiso, el fiduciario está obligado a entregar los bienes
fideicomitidos al fideicomisario o a sus sucesores, a otorgar los instrumentos y a contribuir a las inscripciones
registrales que correspondan.

Pero, entendemos también que si el fideicomisario ha muerto sin dejar herederos, el fideicomiso se extingue
y los bienes deben retornar al fiduciante o sus herederos, por aplicación de lo que dispone el art. 1672,
párrafo final.
UNIDAD 12

CUASICONTRATOS

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Los juristas romanos de la época clásica habían observado que ciertas obligaciones legales tenían un
estrecho parecido con algunas contractuales; decían que eran como derivadas de contrato (quasi ex
contractu); pero no hubo una categoría reconocida de obligaciones cuasicontractuales hasta las Instituciones
Justinianeas, que admiten 4 fuentes: contratos, cuasicontratos, delitos y cuasidelitos. Ejemplos de
cuasicontratos: la gestión de negocios, el empleo útil, el pago de lo indebido.

Justiniano se limitó a agrupar a las obligaciones que nacían de negocios diversos que se parecían a algunos
contratos, bajo la denominación genérica: cuasicontrato.

CONCEPTO

Acto lícito generador de obligaciones civiles que, a diferencia del contrato, no implica el consentimiento de
las partes pero, como el contrato, concede una acción.

FIGURAS COMPRENDIDAS EN LA DENOMINACIÓN.

a. Gestión de negocios: ARTÍCULO 1781.- Definición. Hay gestión de negocios cuando una persona
asume oficiosamente la gestión de un negocio ajeno por un motivo razonable, sin intención de hacer
una liberalidad y sin estar autorizada ni obligada, convencional o legalmente.

b. Pago indebido: ARTÍCULO 1796.- Casos. El pago es repetible, si:


a. la causa de deber no existe, o no subsiste, porque no hay obligación válida; esa causa deja de
existir; o es realizado en consideración a una causa futura, que no se va a producir;
b. paga quien no está obligado, o no lo está en los alcances en que paga, a menos que lo haga como
tercero;
c. recibe el pago quien no es acreedor, a menos que se entregue como liberalidad;
d. la causa del pago es ilícita o inmoral;
e. el pago es obtenido por medios ilícitos.

c. Empleo útil: Cuando alguno sin ser gestor de negocios ni mandatario hiciese gastos en utilidad de
otra persona, puede demandarlos a aquellos en cuya utilidad se convirtieron. Entran en la clase de
gastos del artículo anterior, los gastos funerarios hechos con relación a la calidad de la persona y
usos del lugar, no reputándose tales gastos en bien del alma después de sepultado el cadáver, ni el
luto de la familia, ni ningunos otros, aunque el difunto los hubiese determinado.

La técnica legislativa es asignar a las situaciones de cuasicontrato, los efectos del contrato más semejante:
- GESTIÓN DE NEGOCIOS: MANDATO.
- PAGO INDEBIDO: MUTUO.

SU DECADENCIA EN EL DERECHO CONTEMPORÁNEO

La idea de cuasicontrato está hoy desprestigiada. En la esencia misma del contrato está el acuerdo de
voluntades; si no lo hay, la fuente de la obligación es distinta. Lejos de haber una similitud hay una diferencia
de naturaleza.
Lo que no obsta a que en cuanto a sus efectos, pueda en ciertos casos haber una similitud con algún
contrato (ej.: gestión de negocios con el mandato). Pero no puede hablarse de cuasicontrato: hay acuerdo
de voluntades o no lo hay.

Los autores modernos se inclinan por pensar que los llamados cuasicontratos son simplemente obligaciones
nacidas ex lege o bien de un acto de voluntad unilateral.

LA GESTIÓN DE NEGOCIOS
DEFINICIÓN.

ART. 1781 Definición. Hay gestión de negocios cuando una persona asume oficiosamente la gestión de
un negocio ajeno por un motivo razonable, sin intención de hacer una liberalidad y sin estar autorizada ni
obligada, convencional o legalmente.

El CCyC regula el instituto como una fuente autónoma de obligaciones y lo hace con una redacción simple
y más comprensible que el régimen anterior.

En ocasiones, una persona que no es representante legal de otra, ni está obligada por un mandato, realiza
espontáneamente una gestión útil para esta última. No hay acuerdo de voluntades y, no hay encargo o
autorización para la realización del negocio o de la acción, que entonces el gestor asume espontáneamente.
Es así que esta figura supone una actuación en interés y por cuenta de un tercero, sin haber recibido
mandato suyo y sin estar obligado por ley al efecto. Ejemplos: apagar un incendio en la casa del vecino;
levantar una cosecha cuyo dueño está imposibilitado de hacerlo; arreglar el techo del vecino que no se
encuentra en la casa, para lo cual el gestor debió comprar los materiales;

La regla general es que nadie debe entrometerse en la esfera jurídica ajena, aunque aparece una excepción
que es la gestión de negocios ajenos. Son aquellos casos en los que una persona humana (llamada ”gestor”)
asume espontáneamente y de manera diligente un negocio referido al patrimonio que pertenece a otro (el
dueño del negocio o gestionado), quien se halla ausente (no tiene conocimiento) o imposibilitado de hacerse
cargo o de oponerse.

El gestor actúa en el interés exclusivo del dueño del negocio, y debe cumplir con ciertos requisitos que son:
a. debe mediar un motivo razonable;
b. no debe haber intención de hacer una liberalidad; y
c. la persona que asume el negocio no debe estar autorizada ni obligada, sea por convención o por
imposición legal.

La gestión de negocios ajenos puede dividirse en tres etapas: el comienzo, la continuación y la conclusión.
Solo en la primera etapa el gestor actúa de manera espontánea, y en interés del gestionado, aunque no se
sepa quién es este último. En la siguiente fase existe un deber jurídico de continuar la gestión de manera
diligente y según la conveniencia e intención del dueño del negocio (arts. 1782, inc. c, y 1785 CCyC).

En el último estadio se ubica la finalización de la gestión (art. 1782, inc. c, CCyC), que puede suceder por
conclusión del negocio o porque el gestionado asume por sí el negocio o, en algunos casos, porque se
opone a la actuación del gestor (arts. 1783 y 1789 CCyC). Sin perjuicio de esto último, quien asume un
negocio ajeno concluye definitivamente su actuación una vez que rinde cuentas al gestionado, obligación
que está siempre presente, haya terminado la gestión con la finalización del negocio o antes por otras
circunstancias (art. 1782, inc. e, CCyC).
NATURALEZA JURÍDICA

El instituto en estudio es una fuente de las obligaciones, y ya no se discute si es un cuasicontrato, o un acto


unilateral de representación, o un acto voluntario lícito del gestor, o un acto jurídico de este último, como se
lo hacía con la regulación anterior.

La gestión de negocios ajenos encuentra sus propias normas, lo que hace que sea una fuente autónoma de
obligaciones, con sus propios efectos y, para los casos no contemplados, se recurre supletoriamente a las
disposiciones del mandato (art. 1790 CCyC).

DIFERENCIAS CON EL MANDATO

En el mandato hay un contrato que liga a las partes, es decir, un acuerdo de voluntades entre el dueño del
negocio (mandante) y quien realiza esa gestión (mandatario), lo que no sucede en la gestión de negocios
ajenos, en donde no hay autorización ni obligación previas de llevar adelante aquella actividad. Además, el
mandato solamente se refiere a actos jurídicos (art. 1319 CCyC), mientras que la gestión de negocios ajenos
puede tratarse también de actos materiales.

Quizás lo más difícil de distinguir en la práctica es el mandato tácito de la gestión de negocios ajenos. Para
establecer esa diferencia debe estarse al conocimiento que tiene el dueño del negocio sobre la actividad
que ejerce el gestor. Si hay conocimiento del dueño y no lo impide, pudiendo hacerlo, se entiende que hay
mandato tácito (art. 1319, párr. 2, CCyC). Por el contrario, si el dueño del negocio ignora la gestión, o cuando
tiene conocimiento de aquella pero está imposibilitado de oponerse, se estará ante la gestión de negocios
ajenos, cuya ratificación posterior por el gestionado traerá aparejado los efectos del mandato desde el día
en que la gestión comenzó (art. 1790 CCyC).

REQUISITOS

1. Que una persona asume la gestión de un negocio ajeno: no debe haber conocimiento del dueño del
negocio de la actuación del gestor, o aquel debe estar con una imposibilidad de asumir ese negocio. El
gestor actúa en interés y por cuenta del dueño del negocio.

2. Debe ser realizada oficiosamente: una persona asume voluntariamente, de forma espontánea y con
intención de proteger un patrimonio que pertenece a otra persona, sin tener representación alguna y por un
acto unilateral.

3. Debe mediar un motivo razonable.

4. No debe existir intención de hacer una liberalidad: con la gestión se intenta beneficiar al dueño del negocio,
por el motivo que sea, sin que eso signifique que se hace una donación o, mucho menos, que se intenta
conseguir una retribución a cambio.

5. La persona que se hace cargo de la gestión no debe estar autorizada ni obligada, sea por convención o
por imposición de la ley: si la persona que realiza el negocio estaba autorizada por medio de una convención
con el dueño de aquel, lo que existe entre las partes es un mandato (art. 1319 CCyC)

OBLIGACIONES DEL GESTOR Y DEL DUEÑO

ART. 1782 Obligaciones del gestor.


El gestor está obligado a:
a. avisar sin demora al dueño del negocio que asumió la gestión, y aguardar su respuesta, siempre que
esperarla no resulte perjudicial;
b. actuar conforme a la conveniencia y a la intención, real o presunta, del dueño del negocio;
c. continuar la gestión hasta que el dueño del negocio tenga posibilidad de asumirla por sí mismo o, en su
caso, hasta concluirla;
d. proporcionar al dueño del negocio información adecuada respecto de la gestión;
e. una vez concluida la gestión, rendir cuentas al dueño del negocio.

El gestor debe actuar de buena fe (art. 9') y con diligencia (art. 1786), teniendo en cuenta el interés del dueño
del negocio. Por ello, se le imponen deberes en materia de información y de actuación, a lo largo de todo su
desempeño y la obligación de dar cuenta sobre la tarea desempeñada y sus resultados.

inc. a: se establece que el gestor tiene que comunicar al gestionado lo antes posible que lleva a cabo un
negocio que le pertenece, para que este resuelva que quiere hacer al respecto. El gestor debe esperar
instrucciones del dueño del negocio y está obligado a abstenerse de continuar con su actividad hasta que el
gestionado indique cómo seguir. Todo eso es siempre y cuando la espera no traiga aparejado un perjuicio
para el dueño del negocio, lo que funciona como una excepción al principio de comunicación sin demora.
En caso de fallecimiento del gestionado, el aviso debe ser realizado a sus herederos.

inc. b: el gestor debe actuar como lo hubiese hecho el dueño del negocio y según el interés y conveniencia
de este último.

inc. c: se exige que el gestor continúe el negocio a fin de que no se produzcan perjuicios en el patrimonio
del dueño del negocio, hasta que el gestionado pueda actuar por sí mismo, o hasta la culminación del
negocio de que se trate. Debe terminar lo que él inició por un acto unilateral y voluntario, y tiene prohibido
abandonarlo. Solo puede finalizar su actuación antes de la culminación del negocio en dos supuestos:
a. cuando el gestionado ratifica la gestión y asume sus negocios, lo que incluye las obligaciones contraídas
por el gestor; y
b. cuando el gestionado prohíba la continuación del gestor.

Finalmente, se impone la rendición de cuentas una vez concluida la gestión (inc. e). Es decir que el gestor
permanecerá obligado hasta que haya descrito los antecedentes, hechos y resultados pecuniarios del
negocio, aunque éste consista en un acto singular. Si bien la actividad del gestor puede concluir antes de
rendir cuentas, por finalización del negocio por cualquiera de las formas que sea, subsistirá una relación
jurídica con el dueño del negocio hasta tanto cumpla con esta obligación. Por eso, no termina la gestión de
negocios ajenos hasta tanto sean aprobadas las cuentas presentadas al gestionado, aunque la actuación
del gestor haya concluido. En el caso de que el gestor no presente la rendición de cuenta, el dueño del
negocio podrá exigir judicialmente.

GESTIÓN

ART. 1783 Conclusión de la gestión. La gestión concluye:


a. cuando el dueño le prohíbe al gestor continuar actuando. El gestor, sin embargo, puede continuarla, bajo
su responsabilidad, en la medida en que lo haga por un interés propio;
b. cuando el negocio concluye.

En el supuesto excepcional de confirmarse la gestión en contra de la voluntad del dominus, en beneficio del
gestor y bajo su responsabilidad, toda utilidad adicional para el dueño no habilitará un recupero de parte del
continuador bajo la figura de la gestión de negocios, sino por un enriquecimiento sin causa.

En el segundo caso, la obligación terminará por el pago hecho por el gestor. Así, por ejemplo, abonado el
impuesto o servicio, o finalizada la construcción de la pared del vecino‐ dueño del negocio, concluye la
gestión, debiendo oportunamente rendirse las cuentas correspondientes y pagarse los aportes debidos al
gestor.

Si bien en este artículo se establecen dos modos de conclusión de la gestión de negocios ajenos, debe
sumarse un tercero, que es cuando el dueño del negocio asume por sí la actividad que desarrollaba el gestor
(art. 1782, inc. c, CCyC).

inc a: el dueño del negocio está facultado a poner fin a la gestión si prohíbe al gestor que continúe con la
actividad que ya emprendió. Sin embargo, el artículo dispone una excepción, que es cuando hay un interés
propio del gestor en la actividad que lleva adelante. En ese caso, el gestor podrá continuar su tarea aun
contra la voluntad del dueño del negocio y bajo su responsabilidad. Una vez que el gestor anotició al
gestionado sobre la actividad que lleva adelante, está obligado a aguardar su respuesta, y es en ese
momento en el cual el dueño del negocio puede oponerse a la continuación de la actividad desarrollada por
el gestor.

inc b: en este caso termina la actuación del gestor cuando el negocio ajeno se agota o finaliza. Aunque
quedan varias relaciones jurídicas entre las partes ya concluido el negocio, el dueño del negocio tiene
derecho a exigir la rendición de cuentas de los actos llevados a cabo por el gestor y a que se le entreguen
las cosas y documentos que la gestión produjo. También puede iniciar una acción de daños y perjuicios
contra el gestor por los actos que lo perjudicaron como consecuencia de la culpa de este último (art. 1786
CCyC).

Por su parte, el gestor tiene derecho a que el dueño del negocio rembolse el saldo que surja a su favor de
la rendición de cuentas, y a que se lo libere de las obligaciones que haya asumido como consecuencia de
la gestión.

OBLIGACIÓN FRENTE A TERCEROS

ART. 1784 Obligación frente a terceros. El gestor queda personalmente obligado frente a terceros. Sólo
se libera si el dueño del negocio ratifica su gestión, o asume sus obligaciones; y siempre que ello no afecte
a terceros de buena fe.

Mientras que el dueño del negocio no haya ratificado la gestión o hasta que no asuma las obligaciones que
aquella genera, el obligado frente a los terceros es el gestor. Es que no existe representación del gestor
respecto del dueño del negocio, por ello este último no queda obligado frente a los terceros con los que
contrata el primero.

Una vez realizada la ratificación, los efectos se asimilan a los del contrato de mandato y es el gestionado
quien queda obligado frente a los terceros desde el día en que comenzó la actividad del gestor (arts. 1789
y 1790 CCyC). Si el gestor había contratado a nombre del gestionado, entonces queda liberado. En cambio,
si lo había hecho a nombre propio, el dueño del negocio, además de ratificar la gestión, deberá asumir esas
obligaciones para liberar al gestor, de lo contrario los terceros tienen acción contra ambos (gestor y
gestionado).

Tercero de buena fe
En el artículo se establece una excepción a la liberación del gestor referente a los terceros de buena fe. Aun
cuando el dueño del negocio ratifique la gestión o asuma las obligaciones que de aquella se derivan, el
gestor no se libera respecto a los terceros de buena fe. Es decir, los terceros en caso de ser de buena fe,
tienen acción contra el dueño del negocio que ratificó la gestión o asumió la obligación, y también contra el
gestor. Por lo tanto, podrán perseguir el pago de su crédito por el gestor, por el dueño del negocio, o por
ambos indistintamente. Después, de corresponder, existirá acción de repetición entre gestor y gestionado.
GESTIÓN CONDUCIDA ÚTILMENTE

ART. 1785 Gestión conducida útilmente.


Si la gestión es conducida útilmente, el dueño del negocio está obligado frente al gestor, aunque la ventaja
que debía resultar no se haya producido, o haya cesado:
a. a reembolsarle el valor de los gastos necesarios y útiles, con los intereses legales desde el día en que
fueron hechos;
b. a liberarlo de las obligaciones personales que haya contraído a causa de la gestión;
c. a repararle los daños que, por causas ajenas a su responsabilidad, haya sufrido en el ejercicio de la
gestión;
d. a remunerarlo, si la gestión corresponde al ejercicio de su actividad profesional, o si es equitativo en las
circunstancias del caso.

La expresión “útilmente” es sinónimo de diligencia, eficacia, y no se refiere a la utilidad o ganancia alcanzada


por la actividad del gestor. No interesa el resultado de la gestión siempre y cuando aquella se haya ejercido
con eficacia y diligencia. Es que si se le exigiera al gestor de negocios ajenos que garantice un resultado
que otorgue una ganancia al dueño del negocio, esta figura desaparecería, pues nadie se metería en un
asunto de este tipo.

Inc a. el gestor puede reclamar al dueño del negocio todos los gastos necesarios y útiles en los que incurrió
para llevar adelante su gestión, dos son los requisitos que necesita acreditar el gestor del negocio ante cada
gasto realizado:
a. que aquel debía desembolsarse necesariamente, de lo contrario la gestión no hubiese podido llevarse
adelante; y
b. que fue útil para el negocio, que son los gastos realizados para conseguir el mejor resultado por el gestor.
De lo contrario, ante la falta de esta prueba, el dueño del negocio no tiene la obligación de rembolsar al
gestor, y este último tendrá la acción de enriquecimiento ilícito contra el primero.

Inc b: Si se trata de obligaciones ya concluidas al momento de la liberación por parte del dueño del negocio,
éstas deberán ser incluidas en la rendición de cuentas que debe realizar el gestor. Si se trata de obligaciones
aún pendientes, será el gestionado quien tiene la obligación de asumirlas y cumplirlas, y de esa forma dejar
liberado al gestor.

Inc d. Como la gestión de negocio se realiza sin el consentimiento del dueño del negocio, la regla es la
gratuidad de la gestión de negocios ajenos, con la excepción de aquellos casos en los cuales el gestor es
un profesional de la actividad desplegada o los actos realizados son trabajos que suele hacer como medio
de vida, en cuyos supuestos deberá ser remunerado por su gestión. El fundamento radica en que el gestor
realizó una actividad en beneficio del dueño del negocio que de haberla hecho para otra persona hubiese
cobrado una retribución. Además, el gestionado, si hubiese contratado a alguien de las características del
gestor, habría abonado sus honorarios.

RESPONSABILIDAD

ART. 1786 Responsabilidad del gestor por culpa. El gestor es responsable ante el dueño del negocio por
el daño que le haya causado por su culpa. Su diligencia se aprecia con referencia concreta a su actuación
en los asuntos propios; son pautas a considerar, entre otras, si se trata de una gestión urgente, si procura
librar al dueño del negocio de un perjuicio, y si actúa por motivos de amistad o de afección.

El gestor deberá actuar con la mayor diligencia posible, pues responde por el daño que le haya causado al
dueño del negocio como consecuencia de su culpa. Por lo tanto, el factor de atribución de responsabilidad
en la gestión de negocios ajenos es la culpa, en el art. 1724 CCyC se define a ésta como “la omisión de la
diligencia debida según la naturaleza de la obligación y las circunstancias de las personas, el tiempo, y el
lugar. Comprende la imprudencia, la negligencia y la impericia en el arte o profesión”. La culpa será evaluada
con referencia a la actuación que el gestor aplica en los actos propios.

ART. 1787 Responsabilidad del gestor por caso fortuito. El gestor es responsable ante el dueño del
negocio, aun por el daño que resulte de caso fortuito, excepto en cuanto la gestión le haya sido útil a aquél:
a. si actúa contra su voluntad expresa;
b. si emprende actividades arriesgadas, ajenas a las habituales del dueño del negocio;
c. si pospone el interés del dueño del negocio frente al suyo;
d. si no tiene las aptitudes necesarias para el negocio, o su intervención impide la de otra persona más
idónea.

Cuando en el transcurso de la gestión el dueño del negocio sufre algún daño por caso fortuito, no hay
responsabilidad del gestor, salvo los supuestos enumerados en este artículo, en cuyo caso deberá responder
este último, a no ser que demuestre que la gestión ha sido útil al gestionado, y de esta manera no responde
ni siquiera del casus.

En este artículo la expresión “útil” está empleada en función del dueño del negocio y, por lo tanto, en la
utilidad o aprovechamiento que el gestionado logro de la gestión.

Resulta lógico que la responsabilidad del gestor resulte más extensa que otras, al intervenir éste en negocios
ajenos sin encomienda de la tarea, ni obligación legal de realizarla. Por ello, la ley lo responsabiliza aún por
el caso fortuito, pero sólo en supuestos específicamente consignados, que suponen la asunción inapropiada
de riesgos (por ser ajenos a los que resultan habituales para el dueño del negocio), o bien una
desconsideración del mejor interés del gestionado (al actuar el gestor en contra de su voluntad o bien
anteponiendo su propio interés, asimismo al realizar actividades sin ser idóneo al efecto o bien al impedir
que actúe una persona más idónea). Tampoco responde el gestor por el caso fortuito en cuanto la gestión
hubiere resultado útil al dueño.

ART. 1788 Responsabilidad solidaria. Son solidariamente responsables:


a. los gestores que asumen conjuntamente el negocio ajeno;
b. los varios dueños del negocio, frente al gestor.

Es decir, el gestor responde por su actuación y por la de aquellas personas que haya escogido para continuar
con la gestión. Por lo tanto, todos los gestores que hayan actuado en el negocio serán solidariamente
responsables tanto frente a terceros como ante el dueño del negocio. También se consagra la
responsabilidad solidaria de los varios dueños del negocio, por lo que el gestor podrá ir contra cualquiera de
ellos por el total de su reclamo.

ART. 1789 Ratificación. El dueño del negocio queda obligado frente a los terceros por los actos cumplidos
en su nombre, si ratifica la gestión, si asume las obligaciones del gestor o si la gestión es útilmente
conducida.

Si ocurre alguno de los tres supuestos enumerados en esta norma, el gestor quedará liberado de
responsabilidad frente a terceros y será el dueño del negocio quien pasará a ocupar el lugar de aquel y la
consecuencia será la liberación del gestor frente a terceros.

a. Cuando el dueño del negocio ratifica la gestión:


La ratificación es un acto jurídico unilateral por intermedio del cual el gestionado convalida la actuación del
gestor. Esa manifestación de voluntad puede ser expresa (por escrito o de forma verbal) o tácita (cuando
surge del comportamiento del gestionado que no deje dudas sobre su voluntad de ratificar el negocio). El
efecto que produce la ratificación del dueño del negocio es dar validez a todo lo actuado por el gestor, por
lo que reconoce la utilidad de la gestión.

b. Si asume las obligaciones del gestor :


Al igual que sucede ante la ratificación de la gestión, si el gestionado toma para sí la obligación que contrajo
quien realizara el negocio en su nombre, va a quedar él mismo obligado y liberará al gestor.

c. Si la gestión es útilmente conducida


si el gestor lleva a cabo la gestión de manera diligente y eficaz, esa circunstancia provocará que el dueño
del negocio queda obligado frente a los terceros. El supuesto es para el caso de que el gestionado todavía
no haya ratificado ni asumido las obligaciones del gestor. Entonces, ante la falta de aquellos dos supuestos,
lo único que obliga al dueño del negocio va a ser una gestión conducida útilmente por el gestor.

APLICACIÓN DE LAS NORMAS DEL MANDATO

ART. 1790 Aplicación de normas del mandato. Las normas del mandato se aplican supletoriamente a la
gestión de negocios. Si el dueño del negocio ratifica la gestión, aunque el gestor crea hacer un negocio
propio, se producen los efectos del mandato, entre partes y respecto de terceros, desde el día en que aquélla
comenzó.

Se remite a las normas del mandato de manera supletoria. Es decir, todo aquello que no esté previsto en
los artículos que regulan el instituto de la gestión de negocios ajenos, deberá ser resuelto en base a las
normas del mandato.

Una vez que el dueño del negocio ratifica la gestión realizada por el gestor, quedará sometido a las reglas
del mandato. Esto significa que el gestor tiene derecho a una retribución desde la ratificación y que podrá
renunciar a continuar la gestión sin llegar a su finalización. Además, el dueño del negocio frente a terceros
responde por los actos concretados por el gestor, como si hubiese existido mandato.

EL EMPLEO ÚTIL
CARACTERIZACIÓN
ART. 1791 Caracterización. Quien, sin ser gestor de negocios ni mandatario, realiza un gasto, en interés
total o parcialmente ajeno, tiene derecho a que le sea reembolsado su valor, en cuanto haya resultado de
utilidad, aunque después ésta llegue a cesar. El reembolso incluye los intereses, desde la fecha en que el
gasto se efectúa.

La figura remite a la realización de gastos útiles realizados por quien no es mandatario ni gestor, en función
de un interés que pudo ser total o parcialmente ajeno. Si tales gastos hubieren sido útiles para un tercero,
éste debe reembolsarlos al solvens en la medida de la utilidad obtenida, con intereses que se calculan desde
la fecha de cada uno de esos gastos. El hecho de haber cesado el beneficio no obsta el reintegro de los
gastos realizados con anterioridad.

Lo importante del empleo útil es que se refiere a un gasto, y no a la administración o la gestión de negocios,
ni tampoco hay intención de obligar al beneficiario con terceros. Es un gasto que realiza una persona y que
tendrá esta figura para reclamar que se le devuelva el dinero gastado, más sus intereses desde que se hizo
la erogación.
El fundamento de este instituto es el enriquecimiento sin causa en el que estaría inmerso el beneficiario del
gasto realizado.

REQUISITOS
1. La persona debe actuar sin ser gestor de negocio ni mandatario
2. Que se realice un gasto, cuyo interés debe ser total o parcialmente ajeno
3. Que represente alguna utilidad para el beneficiario

DIFERENCIA CON LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS


La gestión de negocios ajenos se refiere a la actividad desplegada por el gestor, ya sean actos materiales o
jurídicos, de manera amplia, con la intención de administrar un negocio que pertenece a otra persona, sin
tener mandato ni estar obligado por una convención o por la ley. En cambio, el empleo útil se limita a un
gasto que otorga una utilidad para un tercero sin intención de hacer un negocio de otro, por lo que es más
específico.

Además, en la gestión de negocios ajenos puede no existir una utilidad para el dueño del negocio, lo que no
sucede en el empleo útil, en donde la utilidad debe haberse producido en el beneficiario para tener acción
de rembolso.

GASTOS FUNERARIOS
ART. 1792 Gastos funerarios. Están comprendidos en el artículo 1791 los gastos funerarios que tienen
relación razonable con las circunstancias de la persona y los usos del lugar.

Para que estos gastos puedan ser peticionados por quien los hizo, tendrán que haber sido razonables “con
las circunstancias de la persona y los usos del lugar”. Una vez fijado aquel parámetro, deberá evaluarse si
el gasto fue excesivo, en cuyo caso quien lo haya realizado no tendrá derecho a ser rembolsado en aquella
suma desembolsada en exceso.

REEMBOLSO
ART. 1793 Obligados al reembolso. El acreedor tiene derecho a demandar el reembolso:
a. a quien recibe la utilidad;
b. a los herederos del difunto, en el caso de gastos funerarios;
c. al tercero adquirente a título gratuito del bien que recibe la utilidad, pero sólo hasta el valor de ella al
tiempo de la adquisición.

En nuestro derecho, se admite el reembolso de los gastos funerarios bajo la figura del empleo útil, porque
se interpreta que quien los asume lo hace a favor de quienes se encuentran obligados a soportar tales
erogaciones.

En la jurisprudencia, se ha entendido que este rubro incluye los gastos de entierro, de velatorio, de coche y
avisos fúnebres, de sepultura, de compra de una lápida y de los oficios religiosos, entre otros. En cambio,
se han considerado excluidos los gastos de embalsamamiento del cadáver, de construcción de una capilla
en el lugar del entierro, de celebración de misas posteriores al deceso y de florería".

Explicación de los incisos:

a) A quien recibe la utilidad: Es decir, al beneficiario de la erogación o quien obtuvo un provecho de ella. (ej:
dueño del campo que se beneficia por el sistema de riego o iluminación instalado por su vecino, etc.).
b) A los herederos del difunto, en el caso de gastos funerarios: Al ser ellos los responsables directos de su
costo, el solvens puede reclamar su reembolso. Sucede con cierta frecuencia que las entidades que prestan
servicios sociales cubren los gastos funerarios de un afiliado, por conceptos y a un costo que va más allá de
lo razonable, a pedido de la familia y en momentos de angustia. Esta disposición habilita el reembolso
posterior de lo pagado en exceso de los gastos razonables.

c) Al tercero adquirente a título gratuito del bien que recibe la utilidad, pero sólo hasta el valor de ella al
tiempo de la adquisición: Con ello se tiende a prevenir que el crédito por empleo útil devenga ilusorio, a raíz
de una enajenación gratuita que tome insolvente al deudor.
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