Centro de estudio San Pablo
Seminario de Filosofía Platón y Aristóteles
Andrés Felipe Laverde Álvarez
Estudiante
7 de Marzo del 2014
Ensayo sobre el Fedón de Platón
Todo empieza Equécrates pide a Fedón que le cuente como fue el último día de la vida de
Sócrates, y éste accede a hacerlo. Comienza diciendo que se encontraban allí Sócrates,
“Apolodoro, Critobulo, Hermógenes, Antístenes, Ctesipo, Simmias, Cebes, Fedondas,
Euclides, Terpsión y el propio Fedón”. Sócrates dice que el placer y el dolor están muy
unidos, aunque no se dan a la vez nunca, sino que uno le sigue al otro (como si fueran dos
seres ligados a una única cabeza).
Equécrates pide a Fedón que le cuente como fue el último día de la vida de Sócrates, Fedón
acepta y le narra detalle por detalle las conversaciones de Sócrates, las vivencias y cómo
Sócrates moriría.
Las conversaciones y discusiones de Sócrates se centran principalmente en Simmias y
Cebes, los cuales van discutiendo diferentes tipos de temas, haciendo objeciones a Sócrates
y éste demostrándoles que se equivocaban y hasta hablándoles de la travesía de las almas y
una descripción del mundo. Cuando Sócrates y Cebes comienzan a hablar de la muerte, ven
que el contrario de ella es la vida, así como el contrario del sueño es la vigilia y que la
muerte no es más que la separación del alma y del cuerpo y el estar muerto consiste en que
el cuerpo, una vez separada del alma, quedan solos en sí mismos el alma y el cuerpo.
Dice también, que a los que son genuinamente filósofos cree que puede haber un sendero
que los lleve a un final, porque mientras se tenga el alma mezclada con el cuerpo que es
ungran mal, nunca se podrá alcanzar lo que se desea o sea la verdad, así entonces esto pasa
a ser un circulo, en donde, para morir hay que vivir, y para vivir se tuvo que haber estado
muerto, ya que es ilógico que el fin de todas las sea la muerte.
Al decir que la muerte no podría ser el fin de todas las cosas, estos 2 amigos llegan a la
conclusión de que algún día han de revivir. También concluyen que de las almas de los
muertos han de vivir los vivos, y que las almas de los muertos existen y como de ellas las
almas buenas expiden bien, y de las malas se expide el mal. Sócrates plantea que todos
nacemos ya con un conocimiento, y la idea no es aprender, pues en el fondo ya se sabe,
sino recordarlo. Si se recuerdan experiencias de vidas pasadas o si se pudieran recordar,
sería muy poco el conocimiento que en sí debería aprenderse.
Por último, Sócrates cuenta un mito:
Vivimos en una concavidad de la Tierra y llamamos al aire cielo, pero no es así. Por encima
de la concavidad, la tierra está formada de colores resplandecientes, y lo que en ella nace
está en proporción. Hay allí muchos seres vivos, entre los cuales hay hombres, que habitan
unos en el interior, otros alrededor del aire, de la misma manera que nosotros vivimos
alrededor del mar, otros en islas que circunda el aire y están cerca del continente. En una
palabra: lo que para nosotros es el mar, lo es allí el aire; y lo que para nosotros es el aire,
para aquéllos lo es el éter. Aquellos viven más y están exentos de enfermedades. Tienen
templos en los que habitan los dioses realmente.
Bajo la tierra hay ríos inmensos, y sus aguas son calientes y frías. Hay también ríos de
fuego. Una de las simas de la tierra, que la atraviesa de extremo a extremo es el Tártaro, y
en esta sima confluyen todos los ríos y de nuevo arrancan de ella. Hay cuatro corrientes
importantes: Océano, Aqueronte, Piriflegetonte, y Cócito. Los muertos son sometidos a
juicio. Los que han vivido en el término medio van al Aqueronte y llegan a la laguna
Aquerusíade. Los que no tienen remedio son arrojados al Tártaro para siempre. Los malos
que tienen remedio pasan un año en el Tártaro, y después, los homicidas van al Cócito, y
los que maltrataron a su padre o a su madre van al Piriflegetonte, hasta la laguna
Aquerusíade. Los buenos van arriba, a la pura morada. Y entre éstos, los filósofos viven allí
para toda la eternidad sin cuerpos.