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Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca
Plantel 04 “El Tule”
“LENGUAJE INCLUSIVO”
Alumna: Martell Bautista Constanza
Asesora académica: Kenia Barrita López
17 de marzo, 2023
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Introducción:
El lenguaje o la forma en la que nos comunicamos, ha demostrado una trama de
dimensiones humanas que van de lo cotidiano y práctico a lo simbólico; ya que abarca
sentimientos, mandatos, experiencias, situaciones históricas y actuales. En el lenguaje
también se ven las asimetrías o desigualdades, al igual que las brechas entre ambos sexos.
Esto es acatado de esta manera, debido a que nuestra comunicación forma un conjunto de
construcciones abstractas, en las cuales inciden juicios, valores y prejuicios aprendidos que
conforman maneras de pensar y percibir la realidad.
El sexo hace referir a características y adjetivos físicos, biológicos y naturales ya impuestos
que hacen la diferencia del hombre y la mujer. En cambio, el género es definido como una
construcción simbólica y social que comienza desde una diferencia por sexo; en donde se le
han sido asignados a ambos, distintas capacidades, emociones y conductas; además de
tratos desiguales por esta brecha en la sociedad.
Debido a la amplia necesidad de aplicar una manera distinta de hacerse notar la diferencia
para dar a distinguir a las personas que se han autoidentificado con un género distinto a lo
visto en lo cotidiano, o bien, para realizar una inclusión a los dos géneros, utilizando un
lenguaje no sexista, es que se ha creado este lenguaje, “lenguaje, inclusivo o no sexista”;
que en otras palabras, es la creación y uso de términos que hacen notar a los grupos de
personas identificados como género no binario o fluido. Y con la finalidad de ser
utilizado por estas personas; al igual que para generalizar a todos los géneros en una
conversación cotidiana, e incluso se han usado en el ámbito laboral y profesional. Puede
decirse que es un modo de expresión que puede ser oral, escrito o verbal, que tiene como
objetivo principal, darle un igual valor a las personas al poner como manifiesto la
diversidad que estructura a la sociedad y darles un sentido de pertenencia a las mismas, de
este modo se forja una sociedad integrada que está buscando la igualdad entre los seres
humanos.
Este tipo de lenguaje propone un modo “neutro” para la comunicación; sustituyendo las
vocales “a” y “o” (que han sido usadas gramaticalmente como el artículo o sustantivo que
distingue a la persona), por una “e”.
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Hay diversas instituciones que ayudan a promover el lenguaje inclusivo y como ejecutarlo
correcta y adecuadamente para cada ámbito que se presenta, que puede ser desde una
situación escolar, laboral o en el hogar. En donde debemos comportarnos y actuar de una
manera correcta para incluir a todas las personas. De esta manera evitamos que exista
desigualdad o exclusión, incluso una brecha de confusión y generalización.
Planteamiento del problema:
El lenguaje inclusivo no es reciente ni una moda o tendencia. Es una evolución e intento de
transformación del lenguaje español. Aferrándose a la idea de “incluir” al género
incorporado actualmente, no binario. En donde se forja la exigencia de usar una “e” al final
de cada adjetivo correspondiente.
Que no sea una moda no significa que no traiga consigo polémicas que la hagan destacar
entre lo bueno y malo. Por lo cual, instituciones como la RAE (Real Academia Española,
que es categorizada por ser la autoridad que preside por la lengua castellana española y
principal cuestionadora de la propuesta de este lenguaje), técnicos y especialistas en la
lengua, han puesto su atención en ello para asegurarse de una conclusión entre la
aceptación o negación de este tipo de lenguaje. Este tema fue analizado, y públicamente la
RAE, expresó su rechazo ante esto por el desdoblamiento gramatical del lenguaje que
puede haber y el cambio de la economía del idioma español.
Desarrollo:
Este tipo de personas es el principal acatador del lenguaje inclusivo; en donde a seguir de
los argumentos de la RAE en su desaprobación de éste; se ha dado a conocer varios puntos
de mayor importancia y sensatez.
1. El lenguaje inclusivo no es obligatorio ni completamente correcto, ya que la RAE
esta públicamente en contra y así mismo, no lo ha verificado como parte de nuestra
lengua española. Haciéndola constar como una evolución únicamente social,
tradicional, coloquial e incorrecta.
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2. Los sustantivos y adjetivos no tienen un género neutro, por lo que querer deformar o
extorsionar la morfología lingüística de las palabras con la “e” para un propósito
neutro no es evolucionar, es una aberración lingüística.
3. Es necesario estar de acuerdo en que al utilizar la lengua, también expresamos una
ideología intencionalmente. Por lo que al utilizar este tipo de lenguaje por órdenes o
por comodidad del receptor; estaremos enunciando estar de acuerdo prácticamente
esta ideología del lenguaje inclusivo.
4. EL PROBLEMA DE USAR EL LENGUAJE INCLUSIVO EN LAS ESCUELAS.
En cuestión de lo académico, se han abierto y conocido polémicas en donde las
personas no binarias, exigen la pronunciación de la “e” misma para sus pronombres
y adjetivos identificados. Esto dificulta la gramática, dicción y redacción para los
estudiantes; debido a que dificulta el aprendizaje de la gramática misma y es uno de
los factores que influyen en una mínima comprensión. En ocasiones, los docentes
afirman que la “e” activó la filosofía sobre la gramática española en los centros
educativos, incluyen discusiones y debates en donde los alumnos están altamente
interrelacionados. Es evidente que el problema no es el lenguaje, son los hablantes.
En la falta de práctica o instrucciones acerca de cómo utilizarlo, en una plática
coloquial y social acerca de esto, se ha comentado que el lenguaje inclusivo no es de
su agrado, debido a que les surgen dudas de dónde aplicarlo en adjetivos y
sustantivos correspondientes. En donde se conoce que son temidos del rechazo
social al no saber su correcta aplicación. Este grupo de personas que han sido
inconformados por esto; afirman que es complicado cambiar de un momento a otro
su forma de redactar oraciones al hablar ante este tipo de personas que requieren
este lenguaje. Incluso incrementa en cortes para el entendimiento.
Alternativas o propuestas de solución:
1. Algunas personas son incomodadas e incluso les da sentido de “pena” al usarlo.
Están a favor o lo aceptan, pero afirman que no se pueden acostumbrar. Por lo cual,
es aceptable que no estén cómodos utilizándolo. Haciendo excepciones para quiénes
no podrían acostumbrarse; es decir, no poner como prioridad utilizarlo si el emisor
no está de acuerdo. Está claro que no estamos obligados a ejecutar este lenguaje ya
que es un término social; simplemente queda en la mentalidad de cada emisor. Por
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lo cual el grupo de personas contextualizadas en una situación de usarlo o no, se ven
en la obligación de utilizarlo solo por una petición social, debido a que tampoco este
lenguaje está verificado. A todo lo anterior, es necesario recalcar que no se hace
ningún mal o incluso bien, utilizarlo. Claro, no se contradice la idea principal de los
argumentos por lo cual no debería ser utilizado, sin embargo, no se está siendo
obligado a usarlo o no usarlo, se debería hacer a conciencia y a afinidad.
Concordando así con uno de los derechos de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos. El derecho a la libertad; en dónde se generaliza, pero también
se incluye, la libertad de expresión.
2. El masculino genérico abarca los dos géneros. En el lenguaje del español; el género
masculino es catalogado como un género no marcado; debido a que es utilizado
para designar a las personas del sexo masculino, así como a todas las demás a las
que se engloba. El femenino por otra parte, es un género marcado. Esto es así
debido a que cuando se utiliza, se refiere a solo mujeres. Con esto, podemos decir
que podemos dirigirnos con el masculino genérico, en donde generalizamos a todo
el conjunto de personas a las que se engloba. Por lo mismo, al momento de solo
hacer uso de la “e”, sustituyendo por la “a” y la “o” en un término general
referenciando a un grupo de personas, solo hacemos referencia al género no binario,
dejando a un lado los dos restantes. Recomendando hacer uso de los sustantivos
colectivos en donde podemos mencionar a los géneros en conjunto con un breve uso
de palabras en donde se desglose hacia quién queremos referirnos, sin necesidad de
tocar ni pronunciar, este tipo de vocales. Al igual que deberíamos expresarnos con
términos neutros debido a que hacen evidente el masculino y femenino; evita las
generalizaciones y erradica estereotipos, además lucha contra los roles de género
tradicionales, que refuerzan la idea de desigualdad y subordinación.
3. El uso de las TIC’s para la difusión del uso y concepto del lenguaje inclusivo; al
igual que guías de instrucción a través de plataformas digitales como redes sociales
y plataformas educativas en donde se explique y enseñe la manera correcta de
usarlo.
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4. Repartir folletos, organizadores gráficos, infografías acerca del tema dentro de
nuestros centros educativos con el fin de informar a todas las personas sobre la
problemática, al igual que implementar en estos, una guía de uso para este lenguaje.
5. Realizar conferencias y talleres dentro de los planteles con personas especializadas
en el tema, así como prospectos con conocimiento y experiencia sobre este.
Conclusiones:
El lenguaje inclusivo no debería ser una obligación para a quien se lo requiera, ya que de
acuerdo a los distintos lineamientos que impone la RAE, no ha sido aceptado como parte de
nuestro lenguaje.
Debido a que causa controversia en las reglas gramaticales y morfológicas; en este caso el
gramema final utilizado en este tipo de lenguaje; incluso incluye polémicas en dónde los
utilizados de éste, se ven incorporados en un debate sin dirección al fin; volviendo al
planteamiento de la problemática inicial y sin una conclusión ni argumentos suficientes
para comprobar que el lenguaje que exigen es necesario para su comodidad y bienestar. Es
por eso que me envuelvo a la necesidad de aclarar y resaltar lo cuál innecesario es acatar
este nuevo tipo de lenguaje de construcción social.
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