27/11/2024
FINAL AUDIOLOGÍA I
Caso clínico:
Se presenta a la consulta, paciente femenino de 27 años, la cual refiere tener un
zumbido constante en ambos oídos, tener mareos y escuchar menos, y que sobre todo
lo nota en las conversaciones cuando no comprende bien. Además, comentó que a
veces los sonidos pasan de ser muy suaves a ser molestos de lo fuerte que los escucha.
Al momento de la anamnesis le pregunté lo siguiente:
1. ¿Hace cuanto comenzaste a notar que algo no estaba bien con tu audición?
La paciente nos dice que hace aproximadamente 2 meses comenzó a notar el
pitido en ambos oídos y poco después se dio cuenta que no escuchaba bien.
2. ¿Cómo describirías la pérdida auditiva? ¿Es fluctuante, constante?
Es constante y se dio de manera gradual.
3. ¿Estuviste embarazada recientemente o tuviste algún tratamiento hormonal?
No
4. ¿Has recibido algún tratamiento médico reciente?
Si, estuvo internada por miocarditis, como secuela de contraer COVID-19. Le
administraron antibióticos como gentamicina y Amikacina en altas dosis y
tiempo prolongado.
5. Con respecto a los antecedentes familiares… ¿Algún familiar cercano tiene
problemas auditivos?
No, solo mi hermano que es propenso a tapones de cera.
Empezando con el examen físico, le informé a la paciente que realizaría una
OTOSCOPÍA, que es un procedimiento sencillo y normalmente indoloro que se realiza
con un otoscopio, un instrumento que emite luz y tiene lentes de aumento, para visualizar
el conducto auditivo y el tímpano.
Al ser una persona adulta, se realiza traccionando el pabellón auricular hacia atrás y
arriba. La cual se vio limpia, sin rastros de alteraciones en el conducto auditivo ni en el
tímpano. Siendo este último de color gris perlado brillante, de textura lisa y delgada, con
una posición ligeramente cóncava y ovalada.
Luego realice PRUEBAS ACUMÉTRICAS, las cuales se realizan mediante el uso de
diapasones y no son pruebas de diagnóstico, si no que sirven para complementar la
audiometría, aportando datos para tener una impresión audiológica. Permiten
identificar la tonotopía de la hipoacusia, es decir si es de origen conductiva,
neurosensorial o mixta.
El RINNE compara la audición por vía ósea y por vía aérea unilateralmente. Tras golpear
en una de sus ramas, se apoya rápidamente en la porción mastoidea del paciente, y
cuando el paciente nos dice que dejo de escuchar se coloca el diapasón frente al
pabellón auricular para evaluar la vía aérea.
En mi paciente el Rinne dio positivo, indicando que escucha mejor por vía aérea que
por vía ósea, lo cual estaría sugiriendo una hipoacusia neurosensorial.
Por otro lado, el WEBBER es una prueba que compara la vía ósea de ambos oídos de
manera simultánea, para realizarla se debe hacer sonar el diapasón y rápidamente
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(para que la vibración no se disperse en el aire) se coloca sobre la línea cefálica y le
preguntamos al paciente de qué lado percibe más el sonido o si lo percibe igual de
ambos lados.
En mi paciente, el resultado del Webber en las frecuencias 250, 500 y 1000 fue
indiferente, señalando probablemente una hipoacusia neurosensorial (por la
información del Rinner) y simétrica.
Luego de las pruebas acumétricas pasamos a la cabina insonorizada para realizar una
AUDIOMETRÍA TONAL LIMINAR, que es una técnica que nos permite evaluar los
umbrales auditivos, es decir, la intensidad mínima que es capaz de percibir cada
frecuencia que se le presente. Tiene como objetivo establecer la existencia o no de una
posible hipoacusia, diferenciando entre hipoacusia de transmisión, neurosensoriales o
mixtas.
En primer lugar, le indiqué a la paciente que ingrese a la cabina y le brinde las
instrucciones “Con tu permiso te voy a colocar unos auriculares, vas a escuchar sonidos
a través de ellos, y por favor levanta la mano cuando los escuches” A continuación le
colocamos los auriculares prestando atención a que queden bien colocados, poniendo
el pelo de la paciente bien hacia atrás para que no estorbe en la prueba y el oído
derecho en el auricular de color rojo y el azul en el izquierdo.
De tener diferenciado un oído por el que el paciente escuche mejor, generalmente,
empezaríamos por ese la prueba, pero en este caso no, por lo que empezamos por
cualquiera de los dos y luego evaluamos el otro oído.
Utilicé la técnica descendente, donde se toman de mayores a menores intensidades en
cada frecuencia, hasta que el paciente ya no responda al estímulo, habiendo hallado
la mínima intensidad a la que el paciente escucha esa frecuencia y así hasta evaluar
todas las fz.
Tomamos las Fz. De entre los 125 a 8000, comenzando con la 1000, luego seguimos con
las agudas y por último se evalúan las graves.
Es importante que al presentar los estímulos no lo hagamos de forma rítmica, para evitar
que el paciente pueda inducir a error si se acostumbra a levantar la mano, aunque no
este oyendo realmente.
Luego procedí a evaluar vía ósea, la cual se evalúa colocando la pastilla ósea en la
porción mastoidea sin que tenga contacto con el pabellón auricular y repetimos el
mismo procedimiento pero sin tomar las frecuencias 125 y 8000 Hz. Recordemos que la
vía ósea se enmascara siempre. Esto permite suprimir la audición del oído no evaluado
para que no interfiera en los resultados del oído evaluado y la prueba sea confiable.
Debido a que la paciente comentó que a veces los sonidos pasan de ser muy suaves a
ser molestos de lo fuerte que los escucha, también realizamos PRUEBAS
SUPRALIMINARES, las cuales utilizan estímulos sonoros de mayor intensidad que el
umbral auditivo del paciente. Valoran las distorsiones sonoras y su objetivo es diferenciar
las distintas patologías cocleares y retrococleares determinando la zona lesionada en
las hipoacusias neurosensoriales.
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En este caso, evalué la distorsión en el eje de la intensidad: es la relación anormal entre
la sonoridad e intensidad física del sonido. Cuando alguien tiene reclutamiento percibe
una sensación sonora mayor a la que correspondería. Ocurre cuando se lesionan las
CCE que son las encargadas de percibir los estímulos sonoros de menor intensidad
entonces no esta el mecanismo de regulación/modulación.
Realizamos la prueba de UMBRAL DE INCONFORT, cuando el oído es normal, las
respuestas de umbrales de inconfort son líneas paralelas a la de los umbrales tonales, y
cuando existe reclutamiento tienden a unirse, indicando un estrechamiento del rango
dinámico hacia las medias y altas frecuencias.
En mi paciente las líneas se ambos umbrales tendieron a unirse, por lo que podría
coincidir con reclutamiento positivo, pero para tener un diagnóstico audiológico certero
de reclutamiento, tomaremos la prueba SISI, la cual evalúa la capacidad de una
persona para detectar pequeños incrementos en la intensidad del sonido. Se realiza en
cada oído por separado, se basa en oír un sonido continuo a 20 dB por encima del
umbral durante 2 minutos con incrementos de 1 dB cada 5 segundos. Cada vez que el
paciente note un incremento se indica en el audiómetro. En total son 20 modulaciones
de sonido.
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Mi paciente dio reclutamiento positivo para las frecuencias 2000 y 4000 Hz y dudoso
para las frecuencias 1000.
Recordemos que:
<20%= negativo
20% - 60%= dudoso
>60%= positivo
Además, realizamos una ACUFENOMETRÍA, la cual se basa en la igualación del
acúfeno a un tono puro o ruido de banda estrecha, por vía aérea contralateral en
frecuencia e intensidad (utilizando el audiómetro).
ACUFENOMETRÍA: acúfeno bilateral equiparado en la frecuencia 2000 Hz a 70 dB sobre
umbral.
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Diagnóstico audiológico: Se observa en el gráfico una hipoacusia neurosensorial
bilateral simétrica de grado moderada con mayor afectación en frecuencias medias y
agudas.
Por último, debido a que la paciente comentó que en las conversaciones no
comprende bien, realicé una LOGOAUDIOMETRÍA para hallar la captación y
discriminación del oído para el lenguaje.
La misma se efectúa en la cabina insonorizada, se colocan los auriculares y se le indica
al paciente que debe comprender y repetir las palabras que oiga tal cual las escuche,
primero se busca el umbral de la detectabilidad de la voz, que indica cuando empieza
a oír la voz aunque no entienda lo que se dice y luego a partir de ahí el umbral de
palabra, que suele encontrarse sobre la base del umbral en la frecuencia 1000 Hz. Sobre
el umbral de palabra, se le aumenta 10 dB y se pasa una lista de 25 palabras, se anota
cuantos errores tuvo y se saca el porcentaje. Se repite este procedimiento hasta llegar
al 100% de discriminación o en su defecto al máximo posible.
En hipoacusias neurosensoriales la curva varía según el grado y puede no llegar al 100%
de discriminación, y cuando existe reclutamiento desciende la curva al aumentar la
intensidad.
Resultados de la logoaudiometría: ambos oídos no alcanzan el 100% de discriminación
auditiva, y al haber reclutamiento, la curva desciende al aumentar las dB.
El oído derecho llega al 75% de máxima discriminación a 90 dB y el oído izquierdo
alcanza un 80% de máxima discriminación auditiva a 90 dB.
Se podría inferir en base a los estudios y la anamnesis, que estamos ante una patología
por OTOTOXICIDAD.