PERICARDITIS
Es la inflamación del pericardio, una membrana delgada en forma de saco que envuelve al
corazón.
La fisiopatología de la pericarditis depende de la causa subyacente. Esta inflamación
puede provocar una serie de cambios, que incluyen:
1. Inflamación y daño pericárdico:
La infiltración de células inflamatorias, como neutrófilos, macrófagos y linfocitos, en
el pericardio.
La liberación de mediadores inflamatorios, como citoquinas, interleucinas y
prostaglandinas, que causan daño tisular y edema.
La posible formación de fibrina, lo que puede conducir a la adherencia del pericardio
visceral y parietal (pericarditis constrictiva).
2. Derrame pericárdico:
La acumulación de líquido en el espacio entre el pericardio visceral y parietal.
El derrame puede ser seroso, hemorrágico o purulento, dependiendo de la causa
subyacente.
Un derrame pericárdico significativo puede comprimir el corazón e interferir con su
función.
3. Miocarditis:
La inflamación del miocardio, el músculo cardíaco, que a menudo se asocia con la
pericarditis.
La miocarditis puede causar daño al miocardio y afectar la función cardíaca.
Dolor se irradia a cuello ambos brazos, que se exacerba al acostarse al inspirar o al toser,
tipo punzante como un puñalada, con signos como fiebre, dolor retroesternal centro torácico
no asociado al esfuerzo, con alivio a la inclinación hacia delante.
El diagnóstico de pericarditis aguda requiere que se cumplan al menos de 2 de los
siguientes criterios: dolor torácico típico (agudo y pleurítico que mejora con la posición
sentada o inclinada hacia adelante), frote pericárdico, cambios electrocardiográficos
sugestivos (elevación difusa del segmento ST o depresión del segmento PR) y la presencia
de derrame pericárdico nuevo o empeoramiento de un derrame previo.
CLASIFICACION
Pericarditis aguda: el diagnóstico de pericarditis aguda requiere que se cumplan al
menos de 2 de los siguientes criterios: dolor torácico típico (agudo y pleurítico que
mejora con la posición sentada o inclinada hacia adelante), frote pericárdico,
cambios electrocardiográficos sugestivos (elevación difusa del segmento ST o
depresión del segmento PR) y la presencia de derrame pericárdico nuevo o
empeoramiento de un derrame previo.
Miopericarditis aguda: se llama así a aquel cuadro clínico definido de pericarditis
aguda con elevación de marcadores de necrosis miocárdica (TnI o T o CPK-MB) sin
compromiso focal o global de la función contráctil del ventrículo izquierdo evaluado
por ecocardiograma Doppler o RM.
Perimiocarditis aguda: se define a aquel cuadro de pericarditis aguda con
elevación de marcadores de necrosis miocárdica (TnI o T o CPK-MB) con
compromiso focal o global de la función contráctil del ventrículo izquierdo evaluado
por ecocardiograma Doppler o RM.
Pericarditis recurrente: documentación de un primer ataque de pericarditis,
seguido de un período de al menos 4-6 semanas libre de síntomas y la ocurrencia
de un nuevo cuadro de pericarditis.
Pericarditis incesante: pericarditis con una duración mayor de 4 a 6 semanas y
menor de 3 meses sin remisión.
Pericarditis crónica: la que dura más de 3 meses. A su vez, las pericarditis pueden
ser secas, fibrinosas o efusivas, independientemente de su etiología
Las complicaciones de la pericarditis pueden ser graves y potencialmente mortales. Estas
incluyen:
● Taponamiento cardíaco: Cuando la acumulación de líquido en el pericardio
comprime el corazón e impide su correcto llenado.
● Shock cardiogénico: Una condición en la que el corazón no puede bombear
suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo.
● Miocarditis: La inflamación del miocardio, que puede debilitar el corazón y provocar
insuficiencia cardíaca.
● Pericarditis constrictiva: El engrosamiento y la rigidez del pericardio, lo que
restringe el llenado del corazón y puede provocar insuficiencia cardíaca congestiva.