FRASES DE LIBERTAD
La represión es el reflejo del fascista.
Somos libres pero estamos atados a nuestros actos.
Sólo es libre el esclavo de sus sentimientos.
El hombre enamorado es el único esclavo que no anhela su libertad.
La libertad aún no la tenemos, hay que luchar por ella.
¿Buscas amigos? No dudes en pulsar aquí si es así...
No hay triunfo sin renuncia, victoria sin sufrimiento, libertad sin sacrificio.
La libertad es tan solo el derecho que tienes de pensar.
Y sé que muriendo, hallaré mi verdadera libertad.
La Libertad, pájaro con alas, las personas la buscan pero nunca la
encuentran, y yo les digo busca tan alto como tus ojos puedan, porque si la
encuentras tu vida será serena.
Un hombre nace con libertad, pero esa libertad se destruye cuando el
mismo hombre se la impide.
VERSOS LIBERTAD
Libertad
Ejercer la libertad
no es conducta reprochable
es el grito de los gritos
para algunos desechable
Sin duda que es de temer
pues implica honestidad
decir aunque no convenga
hablar siempre la verdad
Es eterna perseguida
porque nunca va callar
y aquel que la privilegie
duro precio ha de pagar
Por ello es la bandera
de ideales e ilusiones
el valor de los valores
conforme mis convicciones
Versos a la libertad
Eres nuestra porqué te queremos,
Eres mia porqué te siento.
Eres nuestra porqué luchamos por ti,
Eres mia porqué estás dentro de mi.
Y quisiera tenerte, cada noche a mi lado,
Y no rehuirte en los dias largos.
Mecerte en mi cuna, a manos desnudas,
y que brille la luna, me veas en la negrura.
Eres nuestra porqué vivimos sin ti,
Eres mia porqué no te tengo,
Eres mia porqué ya no te albergo.
Te persigo en mis sueños, te deseo en mis anhelos,
y mirando las estrellas te observo desde lejos,
deseo acercarme de nuevo, como en otros tiempos,
y sentir tu piel, sin lamentos.
Por mi lloraste, inundando el cielo de estrellas,
te abandoné, pasaron las horas muertas.
Ya no te quiero, ya no me faltas,
de nada me sirven tus palabras.
Que el viento me lleve si hace falta,
y te deje sola, tendida en la playa,
la arena remando en tu cuerpo, pura mortaja,
que se acaben tus recuerdos y tus palabras.
Que se acabe todo, que no quede nada.
ANÉCDOTA
Miedo a la libertad de los hijos...
Enviado el Sábado, 05 agosto a las 07:00:00 por juanfro
Qué miedo da verles tan inmaduros e inexpertos. Si tú has
hecho tu parte, no te preocupes. Ahora les toca a ellos.
Incluso si se equivocan -Dios no lo quiera- hay un
momento que se va lejos de tu responsabilidad. De todas
maneras, hay que confiar en ellos.
De ello habla este cuento de Jorge Bucay.
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SUEÑOS DE SEMILLA En el silencio de mi reflexión percibo todo mi
mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e
insignificante pero también pletórica de potencialidades. ...Y veo en sus
entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en
proceso de desarrollo. En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu
del árbol que será después. Cada semilla sabe cómo transformarse en
árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan,
expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para
poder dar lo que tienen que dar. Cada semilla sabe cómo llegar a ser
árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos. Dentro de
nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar
raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles.
Árboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que
oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros
sueños semilla. Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y
señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas
y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en
los fracasos. Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a
escucharnos, a darnos cuenta. Nos muestra el rumbo en presentimientos
huidizos o en relámpagos de lucidez cegadora. Y así crecemos, nos
desarrollamos, evolucionamos... Y un día, mientras transitamos este
eterno presente que llamamos vida, las semillas de nuestros sueños se
transformarán en árboles, y desplegarán sus ramas que, como alas
gigantescas, cruzarán el cielo, uniendo en un solo trazo nuestro pasado y
nuestro futuro. Nada hay que temer,... una sabiduría interior las
acompaña... porque cada semilla sabe... cómo llegar a ser árbol...
ARTICULO DE LA LIBERTAD
I.- Libertad
1731. La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de
obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo
acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La
libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la
verdad y la bondad. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada
a Dios, nuestra bienaventuranza.
1732. Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien último
que es Dios, la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal,
y por tanto, de crecer en perfección o de flaquear y pecar. La libertad
caracteriza los actos propiamente humanos. Se convierte en fuente de
alabanza o de reproche, de mérito o de demérito.
1733. En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo
también más libre. No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y
de la justicia. La elección de la desobediencia y del mal es un abuso de la
libertad y conduce a “la esclavitud del pecado”(cf Rm 6, 17).
1734. La libertad hace al hombre responsable de sus actos en la medida en
que éstos son voluntarios. El progreso en la virtud, el conocimiento del bien,
y la ascesis acrecientan el dominio de la voluntad sobre los propios actos.
1735. La imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar
disminuidas e incluso suprimidas a causa de la ignorancia, la inadvertencia,
la violencia, el temor, los hábitos, los afectos desordenados y otros factores
psíquicos o sociales.
1736. Todo acto directamente querido es imputable a su autor:
Así el Señor pregunta a Adán tras el pecado en el paraíso: ‘¿Qué has
hecho?’ (Gn 3,13). Igualmente a Caín (cf Gn 4, 10). Así también el profeta
Natán al rey David, tras el adulterio con la mujer de Urías y la muerte de
éste (cf 2 S 12, 7-15). Una acción puede ser indirectamente voluntaria
cuando resulta de una negligencia respecto a lo que se habría debido
conocer o hacer, por ejemplo, un accidente provocado por la ignorancia del
código de la circulación.
1737. Un efecto puede ser tolerado sin ser querido por el que actúa, por
ejemplo, el agotamiento de una madre a la cabecera de su hijo enfermo. El
efecto malo no es imputable si no ha sido querido ni como fin ni como
medio de la acción, como la muerte acontecida al auxiliar a una persona en
peligro. Para que el efecto malo sea imputable, es preciso que sea previsible
y que el que actúa tenga la posibilidad de evitarlo, por ejemplo, en el caso
de un homicidio cometido por un conductor en estado de embriaguez.
1738. La libertad se ejercita en las relaciones entre los seres humanos.
Toda persona humana, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de
ser reconocida como un ser libre y responsable. Todo hombre debe prestar
a cada cual el respeto al que éste tiene derecho. El derecho al ejercicio de la
libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana,
especialmente en materia moral y religiosa (cf DH 2). Este derecho debe ser
reconocido y protegido civilmente dentro de los límites del bien común y del
orden público (cf DH 7).
II.- La libertad humana en la economía de la salvación
1739. Libertad y pecado. La libertad del hombre es finita y falible. De hecho
el hombre erró. Libremente pecó. Al rechazar el proyecto del amor de Dios,
se engañó a sí mismo y se hizo esclavo del pecado. Esta primera alienación
engendró una multitud de alienaciones. La historia de la humanidad, desde
sus orígenes, atestigua desgracias y opresiones nacidas del corazón del
hombre a consecuencia de un mal uso de la libertad.
1740. Amenazas para la libertad. El ejercicio de la libertad no implica el
derecho a decir y hacer cualquier cosa. Es falso concebir al hombre ‘sujeto
de esa libertad como un individuo autosuficiente que busca la satisfacción
de su interés propio en el goce de los bienes terrenales’ (CDF, instr.
"Libertatis conscientia" 13). Por otra parte, las condiciones de orden
económico y social, político y cultural requeridas para un justo ejercicio de
la libertad son, con demasiada frecuencia, desconocidas y violadas. Estas
situaciones de ceguera y de injusticia gravan la vida moral y colocan tanto a
los fuertes como a los débiles en la tentación de pecar contra la caridad. Al
apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se
encadena a sí mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se rebela
contra la verdad divina
1741. Liberación y salvación. Por su Cruz gloriosa, Cristo obtuvo la
salvación para todos los hombres. Los rescató del pecado que los tenía
sometidos a esclavitud. ‘Para ser libres nos libertó Cristo’ (Ga 5,1). En El
participamos de ‘la verdad que nos hace libres’ (Jn 8,32). El Espíritu Santo
nos ha sido dado, y, como enseña el apóstol, ‘donde está el Espíritu, allí
está la libertad’ (2 Co 3,17). Ya desde ahora nos gloriamos de la ‘libertad de
los hijos de Dios’ (Rm 8,21).
1742. Libertad y gracia. La gracia de Cristo no se opone de ninguna manera
a nuestra libertad cuando ésta corresponde al sentido de la verdad y del
bien que Dios ha puesto en el corazón del hombre. Al contrario, como lo
atestigua la experiencia cristiana, especialmente en la oración, a medida
que somos más dóciles a los impulsos de la gracia, se acrecientan nuestra
íntima verdad y nuestra seguridad en las pruebas, como también ante las
presiones y coacciones del mundo exterior. Por el trabajo de la gracia, el
Espíritu Santo nos educa en la libertad espiritual para hacer de nosotros
colaboradores libres de su obra en la Iglesia y en el mundo.