PREGUNTAS PARA EL GRUPO
1. Comparte experiencias en las que estabas con mucho empuje para lograr algo y experimentaban
obstáculos que te frenaban.
2. ¿Identificás algo que te sucedió en donde perdiste los frutos o cosecha de mucho trabajo?
INTRODUCCIÓN:
La semana pasada, nos entrenamos en dos tipos de ataques del enemigo y aprendimos a
superarlos: identificamos a los espíritus que afectan nuestras finanzas y rompimos con las
limitaciones.
En esta ocasión, nos preparamos para enfrentar dos nuevos ataques que buscan
obstaculizarnos: los obstáculos impuestos por el enemigo y el espíritu devorador que se roba
nuestras cosechas y frutos.
Estos ataques suelen surgir después de haber vencido los anteriores. Aquellas personas que han
superado los desafíos financieros y han alineado su mentalidad con el reino de Dios, rompiendo
las limitaciones mentales que el enemigo impone, deben prepararse para enfrentar los
obstáculos que se interponen en su avance personal y ministerial. En cuarto lugar, el enemigo
intentará devorar o robar la cosecha.
La Buena Noticia es que somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Frente a
los obstáculos que pueden aparecer de origen espiritual, hoy vamos a activar estrategias del
Reino para vencer y en el nombre de Jesús echaremos fuera a los espíritus asignados por el diablo
para robarnos los frutos de nuestro trabajo. Como hijos de Dios hoy vamos a adquirir
herramientas para blindar nuestras vidas personales, familiares y ministeriales.
Que importante es ocuparnos de blindarnos frente al operar de las tinieblas.
Pastores Juan Manuel y Nerina Curbelo
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Comenzamos creyendo esta palabra:
“Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues
estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo
por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá
apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.”
Romanos 8:37-39 NVI
Leamos juntos la siguiente historia bíblica sobre Gedeón relatada en el libro de Jueces:
“Siempre que los israelitas sembraban, los madianitas, amalecitas y otros pueblos del oriente venían
y los atacaban. Acampaban y arruinaban las cosechas por todo el territorio, hasta la región de Gaza.
No dejaban en Israel nada con vida: ni ovejas, ni bueyes ni asnos. Llegaban con su ganado y con sus
tiendas de campaña como plaga de langostas. Tanto ellos como sus camellos eran incontables e
invadían el país para devastarlo. Era tal la miseria de los israelitas por causa de los madianitas que
clamaron al Señor pidiendo ayuda. Cuando los israelitas clamaron al Señor a causa de los
madianitas, el Señor les envió un profeta que dijo: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Yo los saqué de
Egipto, tierra de esclavitud, y los libré de su poder. También los libré del poder de todos sus
opresores, a quienes expulsé de la presencia de ustedes para entregarles su tierra”.”
Jueces 6:3-9 NVI
“Cuando el ángel del Señor apareció ante Gedeón, dijo: —¡El Señor está contigo, valiente guerrero!
—Pero, señor —respondió Gedeón—, si el Señor está con nosotros, ¿cómo es que nos sucede todo
esto? ¿Dónde están todas las maravillas que nos contaban nuestros antepasados, cuando decían:
“¡El Señor nos sacó de Egipto!”? ¡La verdad es que el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado
en manos de Madián! El Señor lo encaró y le dijo: —Ve con la fuerza que tienes y salvarás a Israel del
poder de Madián. Yo soy quien te envía. —Pero, señor —objetó Gedeón—, ¿cómo voy a salvar a
Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés y yo soy el más insignificante de mi familia. El
Señor respondió: —Tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre, porque yo estaré
contigo.”
Jueces 6:12-16 NVI
Ahora, describamos dos tipos de ataques que suelen aparecer en nuestras vidas y que necesitamos
vencer mientras crecemos como hijos de Dios:
1. Los obstáculos: pueden ser externos o internos:
a. Madianitas: Los madianitas representan esos ataques externos que buscan
obstaculizar el propósito de Dios en nuestras vidas. Nos hacen cuestionar, al
igual que Gedeón: “¿Cómo es que me sucede todo esto?” o pensar “Dios me ha
dejado solo y desamparado” o “ya no puedo hacer nada para salvar esta
situación”. Gedeón enfrentaba enemigos reales y externos. Oremos para que
Pastores Juan Manuel y Nerina Curbelo
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Dios nos revele cuáles son esos verdaderos enemigos en nuestra vida, aquellos
que debemos enfrentar.
b. Identidad en Cristo errada: El peligro de pensar que estamos solos nos hace
olvidar el poder que tenemos a través de la oración y la fe. Cuando el ángel del
Señor se presentó ante Gedeón, le afirmó que era un valiente guerrero.
Gedeón necesitaba esta reafirmación, ya que su valentía provenía del poder de
Dios en su vida: “Entonces Gedeón, tomado por el Espíritu del Señor, tocó la
trompeta y todos los del clan de Abiezer fueron convocados a seguirlo.” Jueces
6:34. Cuando el Espíritu Santo reina en nuestras vidas, la gracia de Dios se
activa, conectándonos con aquellos que Él ha puesto a nuestro alrededor para
cumplir sus propósitos.
c. Valoración personal debilitada: Gedeón luchaba con sentimientos de
inferioridad y se percibía a sí mismo como débil. Estos son enemigos internos
que tienen que ver con la autopercepción de nosotros mismos. Debemos
identificar si tenemos una identidad afectada y chequear si creemos que no
somos capaces de vencer obstáculos que surjan en la vida. Gedeón pensaba:
Señor —objetó Gedeón—, ¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil
de la tribu de Manasés y yo soy el más insignificante de mi familia. Su
autovaloración estaba por el piso. Prácticamente pensaba que no era capaz de
enfrentar un obstáculo por percibirse pequeño e insignificante. Hoy
vencemos todo obstáculo interior y afirmamos nuestra identidad como hijos
de Dios y comenzamos a vernos como Dios nos ve.
Una poderosa estrategia para vencer los obstáculos es escuchar la revelación
profética.
2. Robo de frutos y de la cosecha: “Siempre que los israelitas sembraban, los
madianitas, amalecitas y otros pueblos del oriente venían y los atacaban. Acampaban
y arruinaban las cosechas por todo el territorio, hasta la región de Gaza. “.
A veces, el enemigo se roba lo que hemos sembrado o nos amenaza con perder
aquello por lo que hemos luchado. Hemos visto, como pastores, muchos ataques de
este tipo: padres que sembraron bien en sus hijos y sufren debido a malas decisiones
de estos, matrimonios que cuidaron su relación y enfrentan fuertes ataques,
personas que invirtieron en negocios y se ven sorprendidas por imprevistos que les
hacen perder todo. Un accidente, una deuda, una complicación en la salud, una pelea
familiar, en fin situaciones que pueden provocar la pérdida de los frutos. Aun en la
tarea ministerial, muchas veces invertimos mucho tiempo y consejería en personas
para que puedan desarrollar una fuerte fe y llega un problema y se alejan
completamente de Dios.
Pastores Juan Manuel y Nerina Curbelo
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“Gedeón llegó precisamente en el momento en que un hombre le contaba su sueño a
un amigo. —Tuve un sueño —decía—, en el que un pan de cebada llegaba rodando al
campamento madianita, y con tal fuerza golpeaba una tienda de campaña que esta
se volteaba y se venía abajo. Su amigo respondió: —Esto no significa otra cosa que la
espada del israelita Gedeón, hijo de Joás. ¡Dios ha entregado en sus manos a los
madianitas y a todo el campamento! Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su
interpretación, se postró en adoración. Luego volvió al campamento de Israel y
ordenó: «¡Levántense! El Señor ha entregado en manos de ustedes el campamento
madianita».” Jueces 7:13-15 NVI
Podemos apreciar en este relato que Gedeón en un momento necesita una
confirmación de si la victoria iba a ser suya o no y Dios se ocupó de darle un sueño a
un hombre del campo madianita el cuál mientras lo cuenta a su amigo, Gedeón lo
escucha y comprende que saldría victorioso. Interpreta que la espada del israelita
Gedeón iba a poder en contra de los madianitas. Gedeón al escuchar ese relato y su
interpretación dice que se postró y adoró a Dios, miró al pueblo de Israel y les dijo; “
levántense porque el Señor ha entregado en manos de ustedes el campamento
madianita.” Un sueño, una revelación o una palabra profética nos direcciona y nos
potencia y nos anima para ir por aquello que Dios tiene delante nuestro. Lo
importante es no quedarnos estancados en nuestras propias debilidades o en
nuestros propios pensamientos limitantes sino buscar la directiva de Dios para
aquellas decisiones que requieren valentía, firmeza y avance para lo próximo que se
viene.
Una poderosa estrategia es postrarse y adorar. Eso hizo Gedeón frente a un sueño de
revelación, que le garantizaba la victoria.
“Los madianitas fueron sometidos delante de los israelitas y no volvieron a levantar
cabeza. Y durante cuarenta años, mientras vivió Gedeón, el país tuvo paz.” Jueces
8:28 NVI
CONCLUSIÓN:
Al llegar al final de esta inspiradora historia, podemos concluir que tanto los obstáculos que nos
frenan como los ataques que buscan robarnos los frutos, pueden ser vencidos a través del poder de
Dios en nuestras vidas. Cuando hay un propósito divino, experimentaremos el respaldo de Dios, y si
oramos y mantenemos nuestra fe, podremos disfrutar de la misma victoria que Gedeón y el pueblo
de Israel vivieron.
OREMOS JUNTOS.
Pastores Juan Manuel y Nerina Curbelo
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