UCI
UCI
Los cuidados intensivos han evolucionado a partir de la evidencia de que los pacientes con
enfermedad o daño agudo que pone en peligro la vida pueden ser mejor tratados si se agrupan en
áreas específicas del hospital. Hablar de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) centra nuestra
atención en un lugar específico del hospital donde se ofrecen cuidados altamente especializados.
Cuidados destinados a personas que se encuentran en una situación de tal gravedad que supone
un elevado riesgo para su supervivencia.
A lo largo del tiempo surgen nuevas situaciones, que conllevan cambios en la manera de cuidar,
aunque la necesidad de atender de manera prioritaria a pacientes en peligro de muerte se mantiene
en el tiempo.
El concepto de cuidados intensivos fue creado por la enfermera Florence Nightingale en 1854,
durante la Guerra de Crimea. Florence, consideró que era necesario separar a los soldados en
estado de gravedad de aquellos que sólo tenían heridas menores para cuidarlos de manera
especial. En 1950 el anestesiólogo Peter Zafar, considerado el primer intensivista, desarrolló un
área de cuidados intensivos, en la que mantenía a los pacientes sedados y ventilados.
La primera unidad de cuidados intensivos se creó en Copenhague en 1953, como respuesta a una
epidemia de poliomielitis. Surgió de la necesidad de vigilar y ventilar constantemente a los
pacientes. Con el paso del tiempo, estas unidades se fueron creando en los hospitales del todo el
mundo, y con los avances tecnológicos y el desarrollo de la medicina, hoy existen unidades de
cuidados intensivos específicas para diferentes especialidades de la salud.
De este modo, es en la década de los años 50 cuando las Ucis alcanzarán su máximo desarrollo;
sólo algunos hospitales con más de 300 camas tenían UCI mientras que al final de los años 60 ya
se pueden encontrar en la mayoría de los hospitales.
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En 1970 se crea la Sociedad Americana de Cuidados Intensivos (Society of Critical Care Medicine:
SSCM). El Consejo de Especialidades Americano (American Board of Medical Specialities) asegura
el reconocimiento a la especialidad de Intensivos.
En el Reino Unido, hasta el año 2000 se diferenciaba entre unidades cerradas y abiertas, las
últimas investigaciones priorizaron el desarrollo de las unidades cerradas. Unidad cerrada
entendida como aquella en la que los médicos pertenecen específicamente a la unidad, este es el
modelo que han seguido históricamente los hospitales españoles.
Las enfermeras/os no disponen de una Especialidad propia, por lo que diferentes Universidades
ofrecen programas educativos adecuados a las necesidades de estas unidades. La actual
pandemia debida al Covid ha puesto de relieve la necesidad de desbloquear la Especialidad de
Críticos, Urgencias y Emergencias.
De este modo las Ucis, son definidas por el Ministerio de Sanidad, como:
Para describir una UCI hace falta una serie de parámetros como son:
Estructura física:
Desde hace muchos años se viene investigando y publicando cuál sería la estructura y disposición
arquitectónica de una UCI para conseguir dinamismo, eficacia, amplitud, control fácil de los
pacientes y una perfecta técnica de asepsia.
Como se ha mencionado, debe ubicarse en una zona fácil acceso por parte del resto de los
servicios, especialmente urgencias, quirófano y medicina interna, pero además hay que decir que la
UCI es una zona con una tasa de mortalidad elevado y por lo tanto también debe haber una fácil,
rápido y discreto acceso al mortuorio.
No debe ser zona de paso para cualquier otra unidad, tiene que existir una entrada y salida más
pública (para el uso de familiares y visitantes del paciente) y/o una más interna (para uso exclusivo
para la movilización del paciente para traslados, realización de pruebas..., para el propio personal y
también para suministros).
Respecto al número de camas, la mayoría de las recomendaciones en este sentido establecen que
la sala ideal no debe tener menos de 8 camas ni más de 12, lo cual permite una adecuada división
de los recursos humanos y un adecuado rendimiento económico. Existen varias maneras de
establecer el número de camas necesarias en una institución en particular.
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Las fórmulas generales se basan en el número total de camas del hospital y el porcentaje de camas
médicas/quirúrgicas que deben estar disponibles para el cuidado especializado.
Una recomendación aceptable es utilizar valores históricos de ocupación de camas de pacientes
críticos, ya sea en la misma institución o en instituciones similares en la misma área geográfica.
La estructura de la UCI está en continuo cambio, siempre buscando la mayor funcionalidad y
eficacia para los cuidados. Desde que se estableciera como unidad de cuidados intensivos en la
década de los 60 hasta el momento actual, ha sufrido muchos cambios, todo esto sucede por la
evolución en el aparataje y en el diagnóstico de las enfermedades, poco a poco se ha ido
convirtiendo en una unidad más compleja.
En un primer momento las UCI eran una Unidad Abierta, es decir no existía separación física entre
cama y cama, pero con el tiempo se ha visto que causa más infecciones nosocomiales, ya que no
se puede hacer un aislamiento bacteriológico correcto, falta de privacidad de los pacientes,
excesiva cantidad de ruidos, el alto nivel de actividad constante, aunque la ventaja de este diseño
es cuando la unidad es particularmente pequeña, el menor requerimiento de personal.
Por lo que en la década de los 70 se comenzó a redefinir su estructura en boxes individualizados,
mejorando así en la privacidad del paciente (sexo, edad, bacteriológico, acústico), por lo que se
pasó a denominarse unidad cerrada. Estos boxes deben estar acristalados, sin paredes para poder
visualizar al paciente desde el control de enfermería, pudiendo existir persianas para aumentar la
intimidad del paciente. Los boxes, deben de estar dispuestos alrededor del control para poder
visualizarlos desde cualquier punto.
El diseño de habitación individual involucra un alto costo de enfermería, ya que para un cuidado de
excelencia se requiere una enfermera por habitación, y un auxiliar para las tareas de higiene de los
pacientes entre otras.... El riesgo de estas unidades es la desatención del paciente en caso de no
disponer de una adecuada dotación de enfermería. También debemos mencionar un tercer tipo
arquitectónico que sería el mixto, que es una combinación de ambos sistemas (abierta y cerrada).
Todas las unidades de cuidados intensivos, tanto de un diseño como de otro, se encuentran
aisladas del resto de la estructura del hospital. No se puede entrar en ellas por error ya que suelen
estar franqueadas por barreras, puertas, sistemas de entrada con identificación que las haga más
seguras, sobre todo de cara a las infecciones nosocomiales.
Además de una estructura abierta, cerrada o mixta su uso puede ser monográfico (un mismo tipo de
patologías a tratar: UCI hepática, UCI nefrológica, etc.) o polivalente (todo tipo de pacientes
críticos). En función del modelo arquitectónico del hospital donde se inserte la UCI, su espacio
tendrá una planta triangular, cuadrada o circular.
Una consideración importante al diseñar la unidad es establecer el espacio por cama, incluyendo el
área de apoyo adyacente. El requerimiento mínimo para cada cama exigido por la legislación de
nuestro país es de 9 m2, debiendo considerarse las necesidades implícitas en los equipos de
asistencia (cuidados básicos como el aseo, relaciones humanas, tratamiento del paciente) y
monitoraje habituales, y el espacio necesario para equipos de uso no continuo, como máquinas
para hemodiálisis, equipos de circulación extracorpórea, equipo de plasmaféresis, etc.
El diseño debe permitir un libre acceso al paciente por todos los lados de la cama, sin generar
molestias al paciente ni al resto del personal. Este acceso generalmente es afectado por el
emplazamiento de la cama y por el tipo de monitores o fuentes de electricidad, oxígeno, aspiración,
etc., que se conectan con ella.
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La mayoría de las unidades cuentan con un sistema de monitoraje y de fuentes de poder a la
cabecera de la cama, lo cual, en general, dificulta el libre acceso a la cabeza del paciente. En tal
sentido son preferibles las columnas fijas al techo.
Es conveniente disponer de un espacio de almacenamiento particular para cada cama. En el mismo
se deberán ubicar los medicamentos, el material desechable, los utensilios propios del paciente y
otros enseres necesarios para una atención rápida y eficiente.
Otro elemento fundamental del diseño es la localización de las piletas para lavado de manos. Una
disposición ideal debería incluir una pileta por cama.
Cuando la unidad es mixta, debe haber camas de aislamiento siendo lo ideal que hubiera camas
que pudiesen aislarse para enfermos con infecciones respiratorias, sepsis, grandes quemados...En
el momento actual no existe una recomendación firme para ninguno de estos diseños, y se han
incorporado otras alternativas como la separación por mamparas vidriadas, unidades circulares con
acceso individual, etc.
Aún en países con alto nivel de asistencia, como en USA, la tendencia actual a la contención de
costos hace muy poco práctica la opción de Unidades de Terapia Intensiva con habitaciones
individuales.
Existen una serie de medidas básicas en cuanto a la construcción de una UCI que van
encaminadas a facilitar los objetivos terapéuticos y prevención de riesgos laborales y de asepsia
que se describen a continuación:
Con objeto de facilitar la limpieza y evitar el acúmulo de suciedad, las zonas de unión entre suelo
y pared debe ser curvada y no en ángulo recto.
La disposición del techo no debe tener irregularidades ni estar conformado por placas que
puedan acumular suciedad.
Los materiales deben ser vinílicos o similares ya que no se alteran con los agentes químicos, no
se degradan frente a la acción de la luz, el calor, la humedad, etc., y por lo tanto no generan
contaminación por desprendimiento de partículas. Son resistentes a la abrasión.
Los materiales deben ser aislantes, deben favorecer la insonorización y deben ser impermeables
al agua y al vapor de agua.
El pavimento debe ser conductivo, de forma que sea capaz de eliminar la electricidad estática.
Por ello debe ser de carbón de acetileno que es conductivo, tiene buena calidad acústica, es
antideslizante en condiciones de humedad, carece de porosidad y está libre de juntas, es fácil de
limpiar y resistente a los germicidas, capaz de soportar el tráfico de equipos pesados, incluso de
aquellos equipos que contienen cargas puntuales (RX portátil).
En unidades cerradas, las paredes deberían ser acristaladas de forma que se favorezca la
vigilancia.
El aire acondicionado debe suministrar aire nuevo y filtrado, que esté libre de polvo y con una
humedad y temperatura apropiadas. Se debe favorecer la renovación del volumen de aire ya que
de esta forma se eliminan gran parte de las bacterias diseminadas en el medio hospitalario.
Cada cama debe estar provista de toma de gases, de vacío y de electricidad. Las tomas tanto de
oxígeno como de aire comprimido deben tener una doble estación, de forma que se disponga de
una fuente principal y una secundaria de emergencia.
En cuanto a la iluminación, debe haber 5 tipos: la general de la sala (no deslumbrante), la de
reconocimiento o de trabajo, la de supervisión (para las horas nocturnas) y la de emergencia (con
circuito independiente). De cualquier forma, es interesante que se disponga de luz natural que
permite minimizar la alteración del ritmo circadiano del paciente, y aumenta la conexión con el
medio.
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En cada cama son necesarios de 8 a 10 enchufes.
Debería haber lavabos en habitaciones aisladas, con grifos accionados con el codo, pie o rodilla.
La temperatura ambiente es necesario que se mantenga entre los 20-25ºC, así como mantener
una humedad relativa del medio entre el 50-60%.
Farmacia
Área de material limpio y área de material sucio (desechos).
Zona de estar y de descanso del personal.
Zona de estudio/ reuniones y despacho médico.
Control de enfermería.
Despacho de información para familiares y sala de duelo o descanso.
Laboratorio propio de la unidad.
Por lo general, las UCI disponen de unos espacios similares, con una funcionalidad necesaria para
su correcto desarrollo.
Podemos encontrar tres áreas perfectamente diferenciadas:
La asistencial donde se encuentran los boxes de los enfermos, salas para la limpieza y
desinfección del material, salas destinadas a almacén, sala de farmacia, uno o más controles de
Enfermería desde donde se controlan las constantes vitales reflejadas en la consola central de
los monitores.
La administrativa con despachos, vestuarios, sala de reuniones, sala de estar de enfermería y las
habitaciones de descanso para los médicos de guardia.
La familiar constituida por la sala de espera donde pueden permanecer las familias entre los
períodos de visitas a los pacientes.
Recursos Humanos:
Teniendo en cuenta que una UCI es una unidad muy especializada dentro de un hospital, el
personal que compone el equipo multidisciplinario debería estar específicamente formado.
Esta especialización viene determinada no sólo por la gran variedad de patología que se debe
manejar en una UCI, sino por la cantidad de dispositivos y aparataje de alta tecnología de que se
dispone.
El personal que conforma una UCI debe contar con:
Director de la UCI: será un especialista en cuidados intensivos teniendo, entre otras, las
siguientes funciones:
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Desarrollo e implantación de las políticas de admisión y alta de los pacientes, protocolos
asistenciales y relaciones con los familiares.
Administración de la UCI, incluyendo presupuesto, y evaluación de la calidad.
Profesionales cualificados para otros tipos de servicios prestados en la UCI. Otros médicos
especialistas, según la necesidad del paciente, Fisioterapeutas para la rehabilitación respiratoria
y rehabilitación de la musculatura, celadores, farmacéuticos, dietistas, etc.…
Recursos materiales:
En la UCI se dispone de una gran variedad de aparataje y dispositivos de alta tecnología, además
de material médico específico y fármacos de uso exclusivo, debido a los requerimientos de
monitorización que necesitan para su uso.
Así pues, a continuación, se describen de forma resumida los aparatos, dispositivos y material de
uso habitual en una UCI:
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Monitor y desfibrilador: existen una gran variedad de monitores con mayor o menor grado de
sofisticación en función de los requerimientos del paciente. No obstante, en general tienen un
mínimo de registros importantes en el manejo del enfermo como son la presión arterial, la
temperatura, el ritmo cardíaco, la frecuencia cardíaca y respiratoria y la saturación de oxígeno.
Además de estos parámetros básicos, se pueden añadir la monitorización hemodinámica
avanzada: presión capilar pulmonar (PCP), registro de TA invasiva, gasto cardiaco, índice
biespectral (BIS), capnografía, etc., y servir como monitor de transporte.
Respiradores: los respiradores son aparatos de uso frecuente en la UCI y también existen varios
tipos, básicamente distinguimos el respirador fijo y el portátil para trasladar al enfermo si es
necesario, los dispositivos de ventilación mecánica no invasiva (CPAP) y los dispositivos de
ventilación de alto flujo.
Bolsa autoinflable o resucitador manual para ventilación.
Registro de capnografía para los pacientes que se encuentran en asistencia respiratoria
mecánica.
Catéteres multiluz, catéter de Swanz Ganz (cada vez se utiliza menos). Este tipo de catéteres
son de uso habitual para administración de fluidos, fármacos y en el caso del SwanzGanz para la
monitorización cardíaca. Actualmente el que se utiliza habitualmente es el PICCO, que mide el
gasto cardíaco y la resistencia vascular sistémica. Catéteres para la monitorización de la presión
arterial invasiva.
Sondas: deben tener almacenadas todo tipo de sondas urinarias y de distintos tamaños, así
como sondas nasogástricas y de aspiración.
Carro de parada: equipado con fármacos de primera línea y material de aislamiento de la vía
aérea, además de tabla de reanimación. Este carro debe estar permanentemente revisado y con
todo el material preparado.
Otros:
Sistemas de drenaje.
Electrocardiograma.
Sistemas de aspiración: aparato empleado tanto para la aspiración de secreciones como en
ocasiones para facilitar el drenaje de algún fluido corporal.
Bombas de alimentación enteral y parenteral.
Bombas de infusión de fluidos y fármacos.
Marcapasos externos e internos.
Balón de contrapulsación aórtico.
Sensor de PIC.
Material fungible: agujas, depresores, vendas, gasas, jeringas...
Material de curas: siempre debe haber un carro de curas disponible con todo lo necesario.
Equipos de protección individual: guantes, mascarillas, gafas protectoras, batas, gorros...
Ecógrafo: aparato para el diagnóstico por la imagen. En la UCI se emplea fundamentalmente
para realización de ecocardiografías y como guía en técnicas invasivas.
Sistema de depuración extrarrenal (TDEC).
Oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO).
Motor y manta térmica.
Dispositivo de movilización de enfermos (grúas).
Colchón antiescaras.
Fármacos y fluidos: deben estar a mano una serie de fármacos como son: adrenalina, atropina,
dopamina, dobutamina, nitroprusiato, nitroglicerina, noradrenalina, antiarrítmicos,
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antihipertensivos...y además una gran variedad de distintas soluciones intravenosas como son
expansores de plasma, dextrosa...
Cuidados del niño críticamente enfermo en la UCI pediátrica o del adulto críticamente enfermo
UCI de adultos.
Enfermedades cardíacas del adulto en las Unidades Coronarias o UCI cardiacas.
Pacientes traumáticos y/o quemados en las Unidades de Trauma y/o Unidades de Quemados
Críticos.
Y los cuidados perioperatorios, atención al paciente politraumatizado y/o TCE, paciente
neuroquirúrgico, intoxicaciones, insuficiencia respiratoria, insuficiencia renal, manejo de la
disfunción o fallo multiorgánico en las UCIs polivalentes.
Enfermedad grave.
Potencial de revertir la enfermedad.
Necesidad de asistencia y cuidados de enfermería continuos.
Necesidad de un área tecnificada (UCI).
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Por lo tanto, se denomina paciente crítico a aquel enfermo cuya condición patológica afecta uno o
más sistemas, que pone en serio riesgo actual o potencial su vida y que presenta condiciones de
reversibilidad, que hacen necesaria la aplicación de técnicas de monitorización, vigilancia, manejo y
soporte vital avanzado.
Para cumplir con las actividades y objetivos, la Medicina Intensiva debe encuadrarse en un
contexto multidisciplinario y multiprofesional, y debe existir una relación armónica entre los recursos
humanos, tecnológicos, farmacológicos y arquitectónicos.
En la UCI se encuentran los pacientes que requieren cuidado constante y atención especializada
durante las 24 horas del día debido a que su estado es crítico.
La población de enfermos candidatos a ser atendidos en las unidades de cuidados intensivos se
selecciona de manera variable dentro de cada institución, dependiendo de las características de
esta, pero suele incluir una valoración objetiva de la gravedad de los pacientes, la necesidad de
esfuerzo terapéutico y los resultados medidos como supervivencia y calidad de vida posterior. En
general, se clasifican en:
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paramétrica, edad, reserva fisiológica) sino otros más valorativos, pero no menos importantes,
sobre todo si proceden del paciente (sus valores, calidad de vida subjetiva, preferencias basadas en
una correcta información, instrucciones previas), aunque también del médico intensivista
(pronóstico considerando las comorbilidades, oportunidad, disponibilidad, etc.).
A pesar de sus limitaciones, si un médico advierte que alguno de los criterios está presente en su
paciente, son de gran valor como señales de alerta de que puede estar indicada una interconsulta
con el intensivista.
Se ha de hacer una mención especial a la edad del paciente. Aunque no es adecuado poner límites
exclusivamente en base a la misma, el anciano que ha sufrido declive hasta ser dependiente para
todas o casi todas las actividades de la vida diaria está cerca de su final (muerte previsible en
menos de 6 meses), no sería candidato a tratamientos de soporte vital.
Además, es conveniente procurar adaptar las recomendaciones a la propia realidad sanitaria de
cada centro. Después de todo lo dicho anteriormente, podemos exponer lo siguiente:
A. El Modelo de prioridades.
B. El Modelo de diagnóstico.
C. El Modelo de parámetros objetivos.
De los anteriores consideramos al modelo de prioridades como el más relevante, de modo que, si
un paciente está dentro de las prioridades 1 ó 2, con alguno de los criterios B y/o C, su ingreso
estará justificado casi siempre, y sería el médico intensivista quien con su valoración dé razones
para no ingresarlo. Por el contrario, en el caso de las prioridades 3 y sobre todo 4, será el médico
que proponga el ingreso del paciente quien debiera argumentar de modo suficiente para ser
aceptado en la UCI.
Es importante remarcar que el ingreso a la unidad de cuidados intensivos debe obedecer a
indicaciones médicas, con el consentimiento del paciente o su representante. Pero estos no tienen
derecho a exigir tal ingreso, de la misma manera que no pueden exigir un tratamiento médico o
quirúrgico si no está indicado.
A. El Modelo de Prioridades
Prioridad 1: alta
Pacientes inestables con necesidad de monitoreo y tratamiento intensivo que no puede
efectuarse fuera de la UCI, sin límites a la entrega de terapia, en cantidad, calidad ni tiempo.
Pueden ser pacientes post operados, con insuficiencia respiratoria que requieren soporte
ventilatorio, en shock o inestabilidad circulatoria, que requieron monitoreo invasivo y/o drogas
vasoactivas.
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Prioridad 2: alta
Pacientes que requieren monitoreo intensivo y potencialmente pueden necesitar una intervención
inmediata, sin que existan límites terapéuticos. Esto sería, pacientes con comorbilidad que han
desarrollado una complicación médica o quirúrgica grave, susceptibles de regresar a su
condición basal.
Prioridad 3: media
Pacientes con enfermedad aguda agregada, pero con calidad de vida previa limitada que hace
prudente poner límite al esfuerzo terapéutico, pudiendo, por ejemplo, definir que no se someterá
a intubación y VMI o a reanimación cardiopulmonar en caso de que lo requieran. Probablemente
con el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la gran
prevalencia de ellas en nuestra población usuaria, este grupo adquiere cada día mayor
importancia, y en las decisiones participan criterios éticos, por una parte, y también el paciente
y/o su grupo familiar según el caso. Ejemplo: pacientes con metástasis que se complican con
infección, taponamiento cardíaco u obstrucción de la vía área.
Prioridad 4: baja
B. El Modelo de diagnóstico.
Estos se basan en un listado de cuadros específicos que determinan admisiones apropiadas en
UCI.
Sistema circulatorio.
Infarto agudo al miocardio en primeras horas de evolución, con o sin complicación.
Shock cardiogénico.
Arritmias complejas que requieren monitoreo continuo e intervención.
Insuficiencia cardíaca congestiva con falla respiratoria y/o que requieran soporte
hemodinámico.
Emergencias hipertensivas.
Angina Inestable.
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Paro cardíaco reanimado.
Taponamiento cardíaco o constricción con compromiso hemodinámico.
Aneurisma disecante de aorta.
BAVC u otro que requiera [Link] respiratorio.
Insuficiencia respiratoria aguda que requiera soporte ventilatorio invasivo.
Embolia pulmonar con inestabilidad hemodinámica.
Necesidad de cuidados respiratorios, de VMNI y/o de enfermería que no pueda
brindarse con seguridad en unidades de menor complejidad.
Hemoptisis masiva.
Obstrucción de la vía aérea post operatoria o de otra causa.
Ginecobstetricias.
Trastornos hipertensivos graves del embarazo.
HELLP.
Sobredosis de drogas.
Ingestión de drogas con inestabilidad hemodinámica y/o alteración significativa de la
conciencia.
Convulsiones post ingesta de drogas.
Accidentes iatrogénicos potencialmente graves.
Desórdenes gastrointestinales.
Hemorragia digestiva masiva con compromiso hemodinámico o comorbilidad
significativa.
Insuficiencia hepática aguda grave.
Pancreatitis aguda grave.
Perforación esofágica.
Sistema endocrino.
Cetoacidosis diabética con inestabilidad hemodinámica, alteración de conciencia,
insuficiencia respiratoria, acidosis severa y/o alteraciones hidroelectrolíticas graves.
Tormenta tiroidea o coma mixedematoso con inestabilidad hemodinámica.
Coma hiperosmolar o hipoosmolar.
Crisis adrenales con inestabilidad hemodinámica.
Hipercalcemia severa con alteración de conciencia y necesidad de monitoreo
hemodinámico.
Hipo o hiper magnesemia con compromiso de conciencia, hemodinámico, y riesgo de
convulsiones y/o arritmias.
Hipo o hiperkalemia en niveles de riesgo o sintomáticos.
Hipofosfatemia sintomática.
Quirúrgicos.
Post operatorio de pacientes de riesgo, ya sea por la envergadura de la misma cirugía, por riesgo
en contexto de comorbilidad avanzada, por necesidad de monitoreo hemodinámico, soporte
respiratorio y/o cuidado intensivo de enfermería.
Neurológicos.
AVE con deterioro de conciencia.
Coma: metabólico, tóxico o anóxico.
Hemorragia intracerebral con riesgo de herniación.
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Hemorragia subaracnoidea.
Misceláneas.
Es un listado consensuado, por tanto, arbitrario y modificable según las circunstancias locales.
Signos vitales
FC 150 latidos pm
TAS
TAM
TAD>120 mmHg
FR>35 respiraciones por minuto
Hipo o hipertermia graves
Valores de laboratorio
Na+ 170
K+ 7
PaO2
pH 7,7
Glucemia>800 mg/dl
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Calcemia>15 mg/dl
Niveles tóxicos de drogas o de otras sustancias químicas en pacientes hemodinámica o
neurológicamente comprometidos.
Signos radiológicos
Signos electrocardiográficos
Cirugía general:
Esofaguectomía.
Duodenopancreatectomía.
Hepatectomía parcial.
Resección feocromocitoma.
Cirugía torácica:
Resecciones de pared torácica.
Resecciones pulmonares mayores (neumonectomía, lobectomía...).
Resección mediastínica o esternotomía.
Cirugía vascular:
Cirugía de troncos supraaórticos.
Cirugía aorta abdominal.
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Cirugía torácica endovascular: endoprótesis en aneurismas o en alguna disección crónica.
Todos ellos, dentro de sus peculiaridades comparten una metódica similar durante su ingreso en la
Unidad de cuidados intensivos.
Las actividades de enfermería son (algunas de estas actividades y según protocolo del hospital son
realizadas por un/a TCAE):
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Revisión previa del box antes del ingreso, comprobando el material básico y los aparatos
necesarios según el protocolo de la unidad. Corroborar la correcta dotación del box:
Llevar el carro de ECG a la habitación y colocar cerca del box el carro de parada.
Monitor encendido y pantalla en espera.
Paciente NO intubado
Valorar tipo de dispositivo respiratorio (mascarilla reservorio, mascarilla de alto flujo, mascarilla
ventimask, gafas nasales), concentración y litros de oxígeno necesarios.
Realizar, como en el caso del paciente intubado, GA de control y valorar tipo de respiración
realizada por el paciente.
Es de suma importancia priorizar acciones, dependiendo, sobre todo, del tipo de paciente;
procurar, lo antes posible, la monitorización para recibir parámetros básicos del estado del
paciente.
Realizar un trabajo en equipo y organizado por parte del equipo multidisciplinar.
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Tranquilizar e informar tanto al paciente, si está consciente, como a la familia.
Procurar que la familia vea lo antes posible al paciente.
Mantener y procurar tanto la seguridad como la intimidad del paciente.
Respiración:
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hospitalización comparten la responsabilidad de la asistencia mientras se produce el traslado. Estos
traslados siempre serán asistidos por un/a enfermero/a.
Informar al paciente y a la familia del alta (después de que el médico intensivista haya
informado a la familia del alta del paciente).
Solicitar cama a planta de hospitalización.
Comunicar con el enfermero/a responsable de la planta de hospitalización con el fin de
organizar los cuidados de enfermería, informando del estado del paciente.
Rellenar el informe de alta protocolizado de la unidad.
Acompañar al enfermo hasta la unidad, entregando toda la historia clínica.
En caso de éxitus, realizar los cuidados post mortem y apoyar a la familia.
4.2. ¿Dónde se debe remitir al paciente dado de alta de la unidad de cuidados intensivos?
Esto depende, al menos en parte, del diagnóstico de base del enfermo y del origen inicial del
mismo. Algunos pacientes, sobre todo los que ingresan tras una cirugía programada, pueden estar
lo bastante bien para ir de forma directa a una planta general. Otros pueden seguir presentando
disfunciones orgánicas u otros problemas que necesiten una monitorización más estrecha,
supervisión y asistencia de enfermería, y pueden ser derivados a una UAD (unidad de alta
dependencia).
Cada vez más pacientes con enfermedades respiratorias crónicas o en los que resulta difícil el
destete del ventilador pueden ser trasladados a una UAD que puede aportar CPAP (presión positiva
continua en la vía respiratoria) y ventilación no invasiva. Algunos centros están desarrollando
unidades de destete específicas a largo plazo para este tipo de pacientes y para el cuidado de
aquellos con una traqueostomía.
Los pacientes que son trasladados de otra UCI para recibir tratamiento especializado o por falta de
camas pueden recibir el alta para que regresen al hospital de origen. En general, deberían regresar
a su hospital lo más pronto posible, aunque sólo sea por el beneficio de los familiares, dada la
complicación que suponen los desplazamientos.
Siempre que sea posible, los pacientes deberían recibir el alta exclusivamente durante las horas de
trabajo diurnas. De hecho, la hora del día a la que se da el alta a los pacientes se considera un
“indicador de calidad” de las UCI en el Reino Unido. Existen pruebas deque los pacientes que
reciben el alta fuera de las horas de trabajo normales tienen un mayor riesgo de deterioro y
reingreso posterior. Las causas de este fenómeno posiblemente sean multifactoriales, pero pueden
incluir que se da un alta demasiado temprana para poder ingresar a otro paciente y los menores
niveles de supervisión en horas fuera del horario laboral en las plantas.
En algunas ocasiones los pacientes pueden pedir la alta voluntaria o estar bien para marchar a su
domicilio antes de que dispongan de una cama en la planta ([Link]., tras una sobredosis de sedantes).
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En estos casos los familiares o los amigos pueden trasladar a los pacientes directamente al
domicilio desde la UCI.
En general resulta útil documentar de forma explícita las decisiones sobre las circunstancias en las
que se debería volver a incrementar el tratamiento, si es adecuado o no el reingreso en la UCI o si
se debe reanimar al paciente en caso de deterioro agudo antes del alta. Estas decisiones no
deberían ser “escritas en piedra”, sino que se deben revisar de forma regular tras una consulta con
el paciente o sus representantes.
5. PLAN DE ACOGIDA AL NUEVO PROFESIONAL EN UCI
El personal de enfermería recién llegado a la unidad de cuidados intensivos (UCI), enfermeras y
alumnos, pueden sentir ansiedad y miedo por falta de destreza y/o conocimiento de las técnicas,
organización propia del servicio y patologías tratadas, es por ello, que se recomienda que la UCI
desarrolle un plan de acogida al nuevo profesional, procedimiento formalizado de acogida e
integración del personal a su llegada a la uci, que facilite su incorporación a la unidad y garantice la
aplicación de procedimientos y protocolos, haciéndose partícipe de los objetivos comunes de la
organización, especialmente de los aspectos de seguridad del paciente.
Valoración hemodinámica:
Objetivo: mantener una perfusión adecuada de los órganos y la estabilidad del sistema
cardiovascular.
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Monitorización de signos vitales:
No invasiva: frecuencia y ritmo cardíaco, presión arterial, frecuencia respiratoria,
SatO₂ y temperatura.
Invasiva: presión arterial invasiva, presión venosa central, gasto cardíaco, índice
cardíaco, presión de arteria pulmonar, presión de enclavamiento en la arteria
pulmonar, presión intracraneal, presión intraabdominal, presión de perfusión
cerebral, Tª central.
Soporte intravenoso para el control hemodinámico:
Sueroterapia.
Expansores plasmáticos.
Transfusión de hemoderivados.
Agentes simpaticomiméticos: adrenalina, noradrenalina, dopamina, dobutamina,
isoproterenol, dopexamina, fenildopamina, efedrina, fenilefrina.
Agentes no simpaticomiméticos: amrinona, milrinona, digoxina.
Vasodilatadores: antagonistas α-adrenérgicos, agonistas α2-adrenérgicos, nitratos,
hidralacina, prostaglandinas y prostaciclinas, propranolol, metoprolol, labetalol,
esmolol, bloqueantes de los receptores de los canales del calcio, inhibidores del
sistema renina-angiotensina, diuréticos.
Soporte mecánico para el control hemodinámico:
Desfribilador (semiautomático o manual). Modo sincronizado para cardioversión.
Marcapasos: transcutáneo, endovenoso transitorio, definitivo.
Balón de contrapulsación intraaórtico.
Valoración respiratoria en UCI:
Dirigido a mantener un patrón respiratorio óptimo que permita un adecuado intercambio gaseoso
que mejore la hipoxemia, consiguiendo una pO₂ superior a 60 mmHg y una SatO₂ superior 90%.
Incluso en pacientes con hipercapnia crónica situaciones con pO₂ inferior a 40-50 mmHg provocan
daños graves en los órganos diana (corazón, cerebro, riñón, hígado).
Objetivos:
Enfermo respiratorio agudo o crónico con pO₂ inferior a 50 mmHg.
Paciente previamente sano, con pO₂ inferior a 60 mmHg.
Enfermedades agudas con pO₂ superior a 60 mmHg, en las que puede haber cambios bruscos
(asma, TEP, sepsis, hemorragia, etc.).
Monitorización de la respiración:
Monitorizar el patrón respiratorio: frecuencia y ritmo respiratorio, movimientos
respiratorios, trabajo respiratorio, uso de músculos accesorios de la respiración,
respiración paradójica y movimientos anormales, saturación de oxígeno.
Monitorizar el aporte de oxígeno: control de la FiO₂, frecuencia respiratoria, la fuerza
para movilizar secreciones y control de métodos de administración de oxígeno:
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. Mascarilla reservorio (FiO₂ hasta 98% y reservorio a 15 litros).
Ventilación mecánica:
No invasiva (con o sin respirador): será necesario programar periodos de descanso,
controles gasométricos y prevenir úlceras por presión de los dispositivos.
Invasiva: controlar modalidad de ventilación, parámetros prefijados, parámetros
prefijados (FiO₂, VT, FR, PEEP, ASB, Presión insp.). Volúmenes y presiones que
realiza el paciente (VM, Vte, Fr, P. picco, P. plateau, PEEP intrínseca), monitorizar
CO₂ inspirado(etCO₂).
Sedación:
Fármacos sedantes: vía de administración y dosis.
Escalas de sedación:
. Escala de sedación de Ramsay.
. Escala SAS de sedación-agitación (Riker).
. Escala RASS de sedación-agitación (de Richmond).
Bloqueo neuromuscular:
Fármacos relajantes musculares: vía de administración y dosis.
Monitorización del nivel de bloqueo neuromuscular: tren de cuatro (TOF).
Inducción del coma barbitúrico.
Valoración de la diuresis:
. Diuresis espontánea.
. Sonda vesical (tipo y calibre).
. Talla vesical.
. Ureterostomía/nefrostomía.
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Medidas para forzar la diuresis:
Contínuas:
. Hemofiltración venovenosa.
. Hemodiafiltración venovenosa.
Intermitentes:
. Hemodiálisis convencional.
. Ultrafiltración aislada.
Exploración abdominal:
Palpación (abdomen en tabla), auscultación (motilidad intestinal) y percusión
(matidez/timpanismo).
Distensión abdominal: presión intraabdominal vesical (PIA), patrón intestinal.
Ruidos hidroaéreos.
Valoración psicosocial:
La ansiedad, el estrés y la desesperación son los principales desórdenes afectivos manifestados
por los pacientes críticos ingresados, siendo su necesidad primaria la sensación de seguridad.
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Además, las drogas y sedantes desempeñan un rol importante en la aparición de los estados
confusionales (desorientación y alteraciones perceptivas como ilusiones, delirios, alucinaciones
visuales y táctiles, etc.).
Alteraciones emocionales relacionadas con el ingreso en UCI:
Ansiedad, estrés.
Rol pasivo y dependiente.
Depresión.
Necesidad primaria: SEGURIDAD.
Dolor.
Incapacidad para dormir (ruido excesivo, restricción de movimientos, deprivación
sensorial).
Limitación de la comunicación y de la capacidad para comer.
Desconocimiento de la situación.
Ausencia de intimidad.
Intervención enfermera:
7. REGISTRO DE ENFERMERÍA
La evolución de los cuidados en la medicina permite mejorar los cuidados de los pacientes y su
tratamiento. Así, en el área de los cuidados intensivos van apareciendo nuevas técnicas y cuidados
que van sofisticando cada vez más el cuidado y tratamiento de los pacientes críticos, lo que
también conlleva un aumento de la carga de trabajo la cantidad de información que puede ser
recogida durante el cuidado de dicho paciente.
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La enfermera será la encargada de recepcionar y recopilar esa información haciendo que un buen
registro sea fundamental para el paciente, pues apoyará, mantendrá y mejorará la calidad de la
atención clínica. Los registros de enfermería adecuadamente realizados son fundamentales para
garantizar la continuidad y calidad en los cuidados, facilitar la comunicación entre los profesionales
desarrollar la investigación, colaborar en la docencia y además se consideran un documento legal
que traducirá los actos del equipo sanitario.
La recogida de la información aportada por el paciente mediante la monitorización de éste, la
valoración de la enfermera a su cargo, la ejecución de las diferentes intervenciones realizadas
sobre éste, los resultados de pruebas diagnósticas, de laboratorio, el control y cuidados de los
diferentes dispositivos que porte el paciente, la prescripción y administración de medicación, etc...se
realizará mediante gráficas de papel o programas informáticos que permiten acceder a ella de
forma rápida y eficaz.
Respecto a la informatización de los sistemas de registro en las Unidades de Cuidados Intensivos,
cabe destacar que con el paso de los años se van implementando programas informáticos que
sustituyen las gráficas de papel. Según varios estudios la información recogida a través de éstos
hace que la atención al paciente sea más efectiva y eficaz, esto se debe a que, la información
aportada por el paciente y los dispositivos conectados a él aportan gran cantidad de información,
además de la continua monitorización del paciente por parte del personal sanitario. De esta forma
los sistemas informáticos permiten al personal sanitario ser capaz de abarcar y registrar más
información, puesto que reducen el tiempo empleado en dicho registro, reduce las tareas
administrativas, disminuye los errores (aumentando la seguridad), correlaciona datos, genera
alertas, etc. Además, integra a las diferentes unidades dentro de un contexto asistencial y dentro
del sistema sanitario, permitiendo disponer de toda la información recopilada de un paciente
respecto a toda su evolución clínica, lo cual favorecerá la investigación y la docencia aumentando la
capacidad de estas unidades para marcarse nuevos objetivos de mejora a la hora de aplicar
mejoras prácticas en la atención del paciente. Ejemplos de sistemas informáticos empleados en
España son SELENE O CAREVEU, pero existen multitud de ellos en constante actualización y
mejora, como también ICIP-Philips.
Cada vez existe más controversia en relación con el papel de las familias en la UCI, y más estudios
que enfrentan pros y contras de UCI con horarios abiertos a las familias y las clásicas con horarios
más restringidos.
Los ciudadanos demandan cada día más información y una participación más activa en las
decisiones sobre su salud. Estudios realizados en distintas áreas culturales y geográficas nos dicen
que uno de los aspectos más importantes en la satisfacción de pacientes y familia es la
comunicación con los profesionales sanitarios.
La política de visitas de la UCI es una cuestión todavía controvertida y frecuente objeto de estudio
que ha suscitado numerosos debates entre los expertos implicados.
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8.1. UCI abierta vs. UCI cerrada.
La UCI de carácter cerrado en cuanto a sus visitas tiene su origen en la práctica llevada a cabo en
las primeras unidades creadas hacia 1960, en las que dichas visitas eran restringidas por el
desconocimiento del impacto que estas podían tener sobre los pacientes o familiares.
La mayoría de las UCI establecen limitaciones al acceso de familiares bajo el convencimiento de
que protegen al propio paciente. Este tipo de restricciones quedan cada vez más obsoletas dado
que existe una evidencia de que las visitas aumenten el estrés del enfermo ni el riesgo de infección
nosocomial si se realiza una correcta información y se protocoliza de forma consensuada dicho
acceso entre el equipo multidisciplinar y los familiares.
Todo esto nos lleva a reflexionar sobre cuál es la situación actual en cuanto a la política de visita en
la UCI. Existe una corriente de cambio, que tiende a defender una mayor presencia de los familiares
y cercanía al enfermo durante el proceso de la enfermedad grave.
La tendencia actual es a liberalizar las visitas y permitir la presencia de familiares incluso durante
los procedimientos invasivos, reforzando de esta manera el lado afectivo con el enfermo, así como
con los profesionales que le atienden.
Uno de los factores a considerar en relación con las UCI restrictivas es la estructura física de las
unidades para poder acoger las visitas ya que, en la mayoría de los casos se trata de unidades
abiertas que no están preparadas para albergar a los visitantes durante un período de tiempo
prolongado, para mantener controlado el ruido ambiental o la intimidad de pacientes y familiares.
Otro aspecto relevante es que los profesionales aún parecen mantener una serie de creencias
contrarias a la apertura de dichas unidades, ya sea porque consideran que no es bueno para el
paciente o por la idea de que, de algún modo, entorpece su trabajo.
Por otro lado, es necesario considerar que no todos los pacientes quieren o necesitan ser visitados
de forma constante y que cada familia y familiar puede tener distintas necesidades, incidiendo en la
idea de recetas de atención individualizadas.
Todavía se mantiene cierta disparidad en cuanto al régimen de visita oficial y real, concluyendo que
en la práctica el médico intensivista encargado junto con las enfermeras regularía las visitas en
base a las necesidades del paciente o de la familia, no siguiendo de un modo estricto el régimen
oficialmente establecido.
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Siempre resulta aconsejable que le acompañe un profesional de enfermería para que
sepa qué se ha dicho. Es probable que los familiares sólo recuerden una parte de lo
que se les dice, pero el profesional de enfermería podrá reforzar posteriormente la
información que usted ha transmitido. El profesional de enfermería también ofrece
apoyo y consuelo moral a la familia del paciente.
Ajuste el nivel de explicación de los acontecimientos al de comprensión de los
familiares, evitando la jerga médica y las abreviaturas.
Sea sincero y no se muestre demasiado optimista sobre la capacidad de su unidad
de revertir una situación desesperada. Existen incertidumbres inherentes sobre la
evolución de un enfermo concreto y es mejor ser cauteloso en lugar de tratar de
medir con números las probabilidades de supervivencia. Con frecuencia es útil
explicar que la UCI ofrece un nivel de apoyo que “compra tiempo” para que el
paciente se pueda recuperar, pero que es poco lo que pueden hacer por “curarlo”. La
recuperación depende sobre todo de la resera inmunológica y fisiológica del
enfermo.
No critique el tratamiento realizado al paciente por otros profesionales médicos o de
enfermería. Recuerde que la retrospectiva es algo estupendo. Las preguntas o
decisiones difíciles deben ser derivadas a los superiores o al equipo responsable de
la derivación.
No permitir que los familiares le fuercen a hacer afirmaciones que no son reales.
Esto es especialmente importante en relación con el pronóstico. No muestre su
conformidad con afirmaciones como: “se va a curar, ¿verdad?”, cuando no lo crea.
Anote en la anamnesis qué información se ha transmitido a la familia, porque esto
garantiza la continuidad y evita los malentendidos.
Acepte que los familiares no siempre aceptan las malas noticias la primera vez que
las escuchan. Pueden ser necesarios tiempo y explicaciones repetidas. Recuerde
que los familiares pueden ser selectivos sobre la información que retienen. En este
sentido, entran en acción complejos aspectos psicológicos y es importante no
juzgarlos. Recuerde también que los distintos grupos culturales responden de forma
distinta ante las malas noticias.
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BIBLIOGRAFÍA
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