Postestructuralismo
Postestructuralismo
A finales de los años sesenta surge el postestructuralismo como una reacción a las
pretensiones científicas del Estructuralismo. Entran en crisis los métodos estructuralistas-
semiológicos en el contexto turbulento del Mayo del 681. Las revoluciones se producen en
universidades europeas y americanas, sus estudiantes reclaman nuevas modalidades de
análisis para contemplar la realidad y abordar los objetos de estudio. Entre los
postestructuralistas más relevantes, cabe destacar a Roland Barthes, Michel Foucault, Jacques
Derrida, Paul de Man, Jacques Lacan y Julia Kristeva.
Los postestructuralistas tratan de demostrar las incongruencias y limitaciones de los
modelos de análisis estructurales y proponen abordar el texto y su funcionamiento no su
organización (estructura).
La tendencia postestructuralista por excelencia es la Deconstrucción, movimiento
crítico que surge a partir de una ponencia de Jacques Derrida en un congreso en EE. UU en
1966. La Deconstrucción no pretende ser una teoría literaria pero tiene una visión crítica de
los modelos interpretativos aplicados a las obras literarias. En este contexto, el estructuralista
Roland Barthes deviene en un vehemente posestructuralista con su propuesta de análisis
textual basado en los cinco códigos. Para el crítico francés, el lector no es “un consumidor, sino
un productor del texto” (Barthes, 1980: 2). De la cita se desprende la idea de un lector escritor
a partir de textos literarios. Su tarea de lectura es en esencia una actividad de reescritura que
disemina y dispersa al texto de manera infinita. Así, el texto literario solo puede ser escribible
en un presente eterno.
Ahora bien, para el semiólogo interpretar un texto no implica asignarle un sentido
(fundamentado o libre), “sino apreciar el plural de que está hecho” (Barthes, 1980: 3). A este
tipo de texto se accede a través de múltiples entradas y “ninguna de ellas puede ser declarada
con toda seguridad la principal; los códigos que moviliza se perfilan hasta perderse de vista”
(Barthes, 1980, p. 3) En este sentido, el autor cree necesario liberar paralelamente al texto de
su exterior y de su totalidad, dado que no puede haber en él estructura narrativa, gramática o
lógica del relato.
Los textos plurales “poseen un régimen particular de sentido, y ese régimen tiene por
fundamento la connotación” (Barthes, 1980, p. 5) ¿Qué es la connotación? Barthes la define
como “una determinación, una relación, una anáfora, un rasgo que tiene el poder de referirse
a menciones anteriores, ulteriores o exteriores, a otros lugares del texto (o de otro texto)
(Barthes, 1980, p. 5) Más adelante agrega:
1 El Mayo francés o Mayo del 68 es la denominación que se da a la serie de protestas acaecidas en Francia y,
especialmente, en París durante los meses de mayo y junio de 1968. Las protestas fueron iniciadas por grupos de
estudiantes de izquierda contrarios a la sociedad de consumo. A estas agrupaciones, posteriormente se sumaron
grupos de obreros industriales, los sindicatos y el Partido Comunista Francés. El resultado de este proceso
desembocó en la mayor revuelta estudiantil y en la mayor huelga general de la historia de Francia. El
movimiento estudiantil, además influyó en el movimiento hippie que se extendía por aquella época. El grueso de
las protestas finalizó cuando De Gaulle (presidente de Francia) anunció las elecciones anticipadas que tuvieron
lugar el 23 y 30 de junio. El espíritu del mayo francés se extendió por Alemania, Suiza, España, México, Argentina,
Uruguay, Estados Unidos, Checoslovaquia e Italia.
1
Análisis textual
El texto, en su conjunto, es comparable a un cielo, llano y profundo a la vez, liso, sin bordes
y sin referencias; como el augur que recorta en él con la punta de su bastón un rectángulo
ficticio para interrogar, de acuerdo con ciertos principios, el vuelo de las aves, el
comentarista traza a lo largo del texto zonas de lectura con el fin de observar en ellas la
migración de los sentidos, el afloramiento de los códigos, el paso de las citas. (Barthes,
1980, p. 10).
2
fragmentos de ese algo que siempre ya ha sido leído, visto, hecho, vivido: el código es el
surco de ese ya. (Barthes, 1980: 15-16).
El código es cada una de las voces con las que está tejido el texto. En este sentido,
Barthes agrega que en cada enunciado se oyen “voces en off” (los códigos), que al trenzarse
entra sí, pierden su origen en la masa de la cultura (lo ya escrito). La afluencia de voces
sobreviene escritura “espacio estereográfico2, donde se cruzan los cinco códigos: Voz de la
Empiria (los proairetismos), Voz de la Persona (los semas), Voz de la Ciencia (los códigos
culturales), Voz de la Verdad (los hermeneutismos), Voz del Símbolo” (Barthes, 1980: 16).
Xavier Gómez Robledo (1980), en una ponencia presentada en el IV Coloquio Nacional
Universitario sobre Lengua Escrita en la Universidad de Colima (México), a propósito del
análisis textual barthesiano especifica que los códigos son campos asociativos, no
estrictamente subjetivos. Estos fundan “una organización supratextual de notaciones que
imponen una cierta idea de estructura. En un enunciado hay muchas voces, muchos códigos,
sin jerarquización” (Gómez Robledo, 1980: 3).
Bibliografía
Aguiar e Silva, V. (1979). “El formalismo ruso”. En Teoría de la literatura. Madrid: Gredos
(3era. Reimpresión).
Análisis estructural del relato. Comunicaciones N° 8. (1970). Buenos Aires: Tiempo
Contemporáneo. (Traducción del francés: Beatriz Dorriots).
Barthes, R. (1976 [1966]). Crítica y verdad. Buenos Aires: Siglo XXI.
………………. (1980 [1970]). S/Z. Buenos Aires: Siglo XXI.
Bodoc, L. (2016 [2008]). El espejo africano. Buenos Aires: sm.
Coronel, G. & Coronel, A. (1998). Hacia una estructuración del discurso narrativo. Cuaderno N°
1. San Fernando del Valle de Catamarca.
Coronel, G. & Coronel, A. (1998). Voces del relato. Cuaderno N° 2. San Fernando del Valle de
Catamarca.
Eagleton, T. (1998). “III. Estructuralismo y semiótica”. Una introducción a la teoría literaria.
Argentina: Fondo de Cultura Económica. (Traducción: Marisa Rodríguez Tapia).
El esquema actancial. (2015). Instituto de Formación en Servicio. Recuperado de:
www.ceip.edu.uy/IFS/documentos/2015/lengua/recursos/.../esquema-actancial.pdf
Fokkema, D. W & Ibsch, E. (1992). “Capítulo II: Formalismo ruso, estructuralismo checo y
semiótica soviética”. “Capítulo III: El estructuralismo en Francia: crítica, narratología y
análisis de textos. En Teorías de la literatura del siglo XX. Madrid: Cátedra. 27-91.
4
Análisis postestructural barthesiano del cuento “Monólogo de la Gringa”
de Abel Pohulanik
Soy la "Gringa Loca" y mañana todo el pueblo hablará de mí. Como cuando era "La
gringa" a secas y empezaron a llamarme así porque no me vieron llorar en el velorio del
Basilio. Era el único hijo varón que en mala hora tuve con el Gervasio; me lo mataron como a
un pato de estero, con perdigones...
Y yo pregunto si no es como para volverse loca si una dejó que se le seque el alma
durante veinte años cuidando un hijo para que al final... Me había salido demasiado rubio y
hermoso como para que durase.
La hija no: negra y mala como su padre, sólo nos parecíamos en el odio.
Cuando mi hijo murió sangrando por diez mil agujeros yo ya estaba seca desde
siempre, se me había ido la vida de a poco gambeteándole a la muerte desde que él nació. El
resto fue sólo para exprimirme lo que quedaba.
El Basilio nació cuando Gervasio ya se había mandado a mudar a tentar suerte a la
capital; esperé mucho la plata para seguirlo. Un día apareció para hacerme la otra hija y
contarme que todavía no era tiempo para que yo también me vaya.
Nunca más lo vi. Cuando la chica quiso ir con el padre me alegré. Cada uno con lo suyo,
pensé, ambos eran iguales, que me dejen con lo mío.
Y yo pregunto si una es loca si sabe que la muerte está en todas partes queriéndose
llevar un pedazo de carne rosada y tibia y toda mía. Había una muerte silenciosa ondulando
entre los yuyos; había otra en los oscuros remolinos de la correntada; otra en esta maldita
resolana que no perdona, y otras mil en las noches que no acaban, en las madrugadas en las
que mi hijo ya no vuelve...
Había peligro en todo: en los aljibes, en las zanjas, en las ventanas abiertas, en la
escuela, en la hamaca y las hondas, en los cuchillos y las tormentas. Para que no sufra, yo
misma enseñé a mi Basilio a leer, sola lavé, cociné y corté la leña. Lo tenía en cajoncitos
cuando tuve que trabajar afuera y cuando caminó no dejé que llegue más allá del portoncito.
Iba conmigo a la iglesia, al almacén y a los velorios. En las visitas me sobaba todo el
tiempo la cartera sentado al lado mío y por suerte nunca lo invitaron a una fiesta.
Yo misma le cortaba el pelo y las camisas; le mostré cómo hay que afeitarse y ponerse
talco para evitar las paspaduras. Quemé la citación del regimiento y cuando me preguntó por
qué no lo llamaban le mentí que a los sin padre no los necesita nadie.
Recién cuando me enfermé de la pierna dejé que fuera solo a comprarme la provista y a
entregar la ropa lavada. Le indicaba el camino más corto pero empezó a demorar siglos en
volver. Esas veces me volvía más loca que nunca. No hubo caso, al principio se demoraba un
rato para escucharlos, luego ya se sentó de amigo con los del Bar.
Tantos años de sufrimientos para que termine en la mesa de un boliche con media
docena de atorrantes, escuchando porquerías. Por lo menos, decía yo, si ninguno de ellos
trabaja, ni juega al fútbol, ni sale de caza, no hay peligro. Eran seis o siete inútiles, jugando al
dominó en la vereda para poder sacar mejor el cuero a la gente.
Terminé por darle para el café con tal que se quedase allí sin moverse y venga a comer
y dormir a la casa.
5
Pero no, el más inútil de todos, el hijo de Pereda, tuvo que llevar una escopeta para
hacerse ver. Él, el hijo del más rico del pueblo, tenía que ser al que se le escape la perdigonada
que me dejó sin alma...
Después del entierro escribí a la hija, seguí lavando ropa afuera y comencé a criar
cuanto perro guacho y abandonado encontraba por ahí. Por tan poco me llamaron la "Gringa
Loca".
Pero mañana todos hablarán de mí.
En el mismo jeep en el que lo llevaron preso al hijo de Pereda lo trajeron hace unos
meses, en "libertad condicional", o suelto "por falta de pruebas", o algo así; lo único seguro son
los millones que había aflojado el padre para que lo larguen. ¿Cuánto haría falta para que me
devuelvan el mío?
Sé también que el cretino volvió más porquería que nunca, y que persigue hace rato a
una pobre sirvientita que tomaron. No para mucho le ha de dar el amor porque se sabe que la
cacheteó un día porque se le quemaron unas ropas con lavandina. No le servirán esas pero se
compra otras... pero yo, ¿qué hago con dos cajas con las de mi hijo? Ahí están sobre el ropero,
mejor lavadas y planchadas que nunca, ropas que para siempre no usará el Basilio; como las
mías, ya que quemé todas las que no pude teñir de negro.
También dicen que el Pereda armó un escándalo porque a Ia chica se le rompió un
frasco de colonia. Y yo que dejé a mano uno que era del Basilio, para olerlo de vez en cuando si
me amenaza el olvido o se me quiere espantar la rabia que siempre tuve... Entonces, en vez de
llorar como el mundo quiere, salgo al patio y les destrozo el espinazo a palos a los perros que
junto, que para eso están, para que me aguanten la bronca. Y gracias a ellos mañana todo el
pueblo hablará de mí.
Hace tres meses que todas las noches les rompo el alma a esos veinte perros,
vistiéndome con las ropas que tiró el hijo de Pereda porque se le "quemaron" con lavandina.
Veinte perros alimentados a carne cruda, que cuando olfatean una colonia que se le rompió a
la sirvienta de los Pereda, se retuercen de dolor y espanto, queriendo morder a quien desde
las sombras los castiga sin piedad, mientras silba como un tordo.
Y esta noche vendrá el hijo de Pereda, caliente y perfumado, buscando el cuerpo de una
sirvientita con la que hace tiempo afila en el portoncito de un rancho, en las afueras del
pueblo; una negrita que sale a mañerearle la boca apenas siente que él le silba como un tordo
desde la oscuridad.
Digo yo si será estúpida la gente, que habiendo otras atorrantas en el pueblo, justo tuvo
que gustarle esta, una pobre muchachita con modales de porteña, en mala hora hija mía y del
Gervasio, que se me parece sólo en el odio que tenemos, desde que le escribí a Buenos Aires,
contándole lo de su hermano.
La misma sirvientita que cuando sienta el ya pactado silbidito "como de tordo"
llamándola por última vez desde el portoncito abierto, me ayudará a soltar veinte perros
famélicos, para que mañana y siempre todo el pueblo hable de mí.
6
Aplicación del análisis textual
(3) Como cuando era "La gringa" a secas y empezaron a llamarme así porque no me
vieron llorar en el velorio del Basilio. Era el único hijo varón que en mala hora tuve con
el Gervasio; me lo mataron como a un pato de estero, con perdigones...
1. Código hermenéutico: Enigma 1: La Gringa es además, una madre que gozaba del respeto
del pueblo antes del velorio de su hijo.
2. Código hermenéutico: Enigma 2: ¿Por qué la señalan de loca? Una de las razones por la que
la llaman loca es porque no lloró en el velorio de su hijo.
3. Código cultural: Norma social 1: No llorar en el velorio de Basilio constituye la trasgresión
de la norma social aplicada a la pérdida de un hijo. Esto le valió a la Gringa el mote de loca.
4. Código cultural: Este código también se revela a través del modismo en mala hora
(expresión de disgusto) y de la comparación me lo mataron como a un pato de estero, con
perdigones. El hábitat del pato suele ser el estero, extensión pantanosa de gran tamaño que se
llena de agua por la lluvia (anegación) o por el desborde de un río o laguna durante las
crecientes (inundación), es el caso por ejemplo, de los esteros del Iberá de la provincia de
Corrientes (lugar de nacimiento del autor). Asimismo, los perdigones son municiones de
escopeta utilizados en la caza de estos animales.
(4) Y yo pregunto si no es como para volverse loca si una dejó que se le seque el alma
durante veinte años cuidando un hijo para que al final... Me había salido demasiado
rubio y hermoso como para que durase.
3 Abel Pohulanik nació en Corrientes pero residió toda su vida en Resistencia (Chaco). Es profesor en Letras. Su relato
Monólogo de la Gringa obtuvo el segundo premio de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Chaco, en 1981, en el
Concurso Regional de Cuentos.
4 Las primeras colonias rurales de inmigrantes se establecieron bajo el gobierno de Justo José de Urquiza. En 1855 la
provincia de Corrientes firmó un acuerdo con el médico francés Auguste Brougnes, por el cual este se comprometía a
gestionar la llegada de un millar de familias de agricultores en el decenio siguiente. La provincia les entregaría 35 hectáreas
de tierra apta para el cultivo, además de vituallas, semilla, animales e instrumentos de labranza. Los pobladores arribarían en
los años posteriores, asentándose en Santa Ana, Yapeyú, Empedrado, Bella Vista y los alrededores de la ciudad de Corrientes.
7
1. Código cultural: Norma social 2: Abnegación de la madre. La Gringa, en este caso, sigue el
mandato social por el cual se exige a la madre la crianza esmerada de los hijos. Esto se
evidencia en las frases hechas en clave de hipérbole: volverse loca, una dejó que se le seque el
alma.
2. Código semántico: En la expresión demasiado rubio se retoma el campo léxico de Gringa,
puesto que entre las características étnicas de los inmigrantes y descendientes europeos se
hallan la piel y el cabello claros.
3. Código cultural: Norma social 3: El rasgo de rubio constituye una particularidad física
sobrevalorada en el noroeste de Argentina como el ideal de belleza socialmente aceptado.
Esta idea se refuerza con el adjetivo hermoso y el adverbio de cantidad demasiado.
(5) La hija no: negra y mala como su padre, sólo nos parecíamos en el odio.
1. Código cultural: Norma social 3: La condición étnica opuesta de la hija (es negra y no rubia)
en relación con la de su hermano evidencia el desprecio de la Gringa por lo que es propio de la
región. Por otra parte, el adjetivo mala aplicado de forma análoga a padre e hija, permite
entender el sentimiento de desafección de la Gringa hacia estos parientes.
2. Código hermenéutico: Enigma 4: ¿Qué odio une a madre e hija?
(6) Cuando mi hijo murió sangrando por diez mil agujeros yo ya estaba seca desde
siempre, se me había ido la vida de a poco gambeteándole a la muerte desde que él
nació. El resto fue sólo para exprimirme lo que quedaba.
1. Código semántico: El adjetivo seca connota decepción o desilusión por la vida. Se advierte
en esta palabra una relación de equivalencia con las plantas. Es muy común asociar a la mujer
con la naturaleza de otros elementos vivos, en este sentido, el sentimiento de desesperanza de
la Gringa obedece a la carencia de protección y contención familiar, en comparación con la
sequedad a la que se expone una planta que no cuenta con los elementos necesarios para vivir
a través del tiempo.
2. Código hermenéutico: Enigma 5: ¿Por qué la Gringa estaba seca desde siempre? ¿Por qué
había tenido que gambetearle a la vida desde el nacimiento de su hijo?
(7) El Basilio nació cuando Gervasio ya se había mandado a mudar a tentar suerte a la
capital; esperé mucho la plata para seguirlo. Un día apareció para hacerme la otra hija
y contarme que todavía no era tiempo para que yo también me vaya.
1. Código hermenéutico: Enigma 5: La Gringa se había quedado sola cuando el marido emigró
a la capital en busca de trabajo. En consecuencia, había criado sola a su hijo, sin la
contribución económica de su cónyuge. Esta situación vulnerable la había transformado en
una mujer seca, es decir, decepcionada y sin ilusiones.
2. Código cultural: Desarraigo del varón por razones económicas. Esta situación se da con
frecuencia en el norte de Argentina, tradicionalmente la región más pobre del país. Los
hombres suelen emigrar sobre todo de las zonas rurales hacia la capital de las provincias. Esto
fractura las familias y sobrecarga a la mujer que, por lo general, afronta en soledad la crianza y
el cuidado de los hijos.
3. Código cultural: Asimismo, se puede apreciar la influencia del patriarcado en los roles
sociales asignados a los géneros: el hombre se va, vuelve para ejercer su derecho marital
(embaraza a la mujer) y torna a partir nuevamente; la mujer se queda, no puede negarse a la
cópula conyugal y asume la carga familiar en lo económico y afectivo. Mandarse a mudar es
una expresión regional muy empleada, que connota la desaprensión de alguien al irse de un
lugar irresponsablemente, dando muestras de cobardía y falta de compromiso. Esta frase se
aplica al accionar de Gervasio, el marido de la Gringa.
4. Código proairético: 1. Éxodo de Gervasio hacia la capital: a partir de este hecho se produce
la serie de acciones que va a llevar al final de la historia (Secuencia 1: Separación familiar).
8
(8) Nunca más lo vi.
1. Código proairético: 2. Abandono de Gervasio (Secuencia 1: Separación familiar).
(9) Cuando la chica quiso ir con el padre me alegré. Cada uno con lo suyo, pensé, ambos
eran iguales, que me dejen con lo mío.
1. Código proairético: 3. Éxodo de la hija hacia la capital (se va con el padre) (Secuencia 1:
Separación familiar).
2. Código cultural: Derivación de la norma social 3: La Gringa se alegra de que su hija se vaya,
pues considera que lo suyo es el hijo y no aquella. De este modo, la madre enfatiza la
predilección por su primogénito y con ella, lo que este representa (primer hijo, varón, rubio,
hermoso). Esta explícita inclinación por Basilio se sostiene en la lógica de pensamiento
patriarcal y machista por el cual se privilegia en cuidados, cariño y prerrogativas al varón de
la familia en detrimento de la hija.
(10) Y yo pregunto si una es loca si sabe que la muerte está en todas partes
queriéndose llevar un pedazo de carne rosada y tibia y toda mía. Había una muerte
silenciosa ondulando entre los yuyos; había otra en los oscuros remolinos de la
correntada; otra en esta maldita resolana que no perdona, y otras mil en las noches que
no acaban, en las madrugadas en las que mi hijo ya no vuelve...
Había peligro en todo: en los aljibes, en las zanjas, en las ventanas abiertas, en la
escuela, en la hamaca y las hondas, en los cuchillos y las tormentas.
1. Código semántico: La sinécdoque de la parte por el todo (pedazo de carne rosada y tibia)
refuerza el sentimiento de apego materno por el hijo y trae al discurso la constante
preocupación por el acecho de la muerte en todos los ámbitos de la exiatencia cotidiana a esa
vida joven y fresca. En este sentido, la enumeración recargada refleja el estado de alerta
permanente en el que vivía la Gringa, a causa de todos los peligros que se escondían en la casa,
en la escuela y en la implacable naturaleza de la región (yuyos, correntada, resolana, noches,
madrugadas, tormentas). Para su madre, Basilio es parte de su ser (carne de su carne) y como
tal siente o presiente la tragedia que sobrevuela sobre el hijo.
(11) Para que no sufra, yo misma enseñé a mi Basilio a leer, sola lavé, cociné y corté la
leña.
1. Código proairético: 4 Sobreprotección a Basilio (niño) (Secuencia 2: Crianza
sobreprotectora).
2. Código cultural: Rol doméstico de la mujer asignado patriarcalmente: lavar, cocinar, cortar
leña, es decir, ocuparse de las tareas de la casa.
(12) Lo tenía en cajoncitos cuando tuve que trabajar afuera y cuando caminó no dejé
que llegue más allá del portoncito.
Iba conmigo a la iglesia, al almacén y a los velorios. En las visitas me sobaba todo el
tiempo la cartera sentado al lado mío y por suerte nunca lo invitaron a una fiesta.
Yo misma le cortaba el pelo y las camisas; le mostré cómo hay que afeitarse y ponerse
talco para evitar las paspaduras. Quemé la citación del regimiento y cuando me
preguntó por qué no lo llamaban le mentí que a los sin padre no los necesita nadie.
1. Código cultural: El uso del diminutivo (cajoncitos, portoncito) es una particularidad
lingüística oral frecuente en el norte de Argentina que sugiere afectividad.
2. Código cultural: Este se evidencia en la costumbre de socialización común en estas
regiones: concurrencia de las personas del pueblo a la iglesia, los velorios, las visitas y las
fiestas.
3. Código cultural: Norma social 2 (abnegación materna). La Gringa, ante la ausencia de
Gervasio asume en los casos necesarios el rol paterno (le enseña cómo afeitarse y evitar las
paspaduras).
9
4. Código cultural: El servicio militar era una obligación civil de los varones argentinos de
entre 18 y 21 años hasta 1994. La madre lo priva de cumplir con este deber civil y destruye la
citación.
5. Código cultural: La falta del progenitor suele ser un estigma social en los pueblos
conservadores atravesados por una férrea influencia de la doctrina católica.
6. Código proairético: 5 Sobreprotección a Basilio (adolescente) (Secuencia 2: Crianza
sobreprotectora).
(13) Recién cuando me enfermé de la pierna dejé que fuera solo a comprarme la
provista y a entregar la ropa lavada. Le indicaba el camino más corto pero empezó a
demorar siglos en volver. Esas veces me volvía más loca que nunca. No hubo caso, al
principio se demoraba un rato para escucharlos, luego ya se sentó de amigo con los del
Bar.
1. Código semántico: Las hipérboles empezó a demorar siglos en volver y me volvía más loca
que nunca reflejan la inquietud de la Gringa por las demoras cada vez más recurrentes del
hijo. Estas exageraciones retóricas se corresponden con la personalidad desbordante y
extrema de la madre que anticipan el desenlace trágico.
2. Código proairético: 6. Demoras de Basilio en el bar (Secuencia 3: Muerte de Basilio).
(14) Tantos años de sufrimientos para que termine en la mesa de un boliche con media
docena de atorrantes, escuchando porquerías. Por lo menos, decía yo, si ninguno de
ellos trabaja, ni juega al fútbol, ni sale de caza, no hay peligro. Eran seis o siete inútiles,
jugando al dominó en la vereda para poder sacar mejor el cuero a la gente.
1. Código cultural: Norma social 4: Reunión de los hombres en el boliche del pueblo. Estos
bares no gozan de buena reputación entre las mujeres sobre todo, por tratarse de lugares que
fomentan la holgazanería masculina.
2. Código cultural: Este código se refleja en la frase hecha utilizada por la Gringa: sacar […] el
cuero a la gente. Esta alude a la práctica común en los pueblos de regodearse con los chismes y
habladurías de los vecinos.
3. Código semántico: Los seis atorrantes e inútiles que concurren al boliche malgastan su
tiempo hablando de porquerías que escucha Basilio. Estas refieren a los temas soeces o
indecentes sobre los cuales giran las conversaciones masculinas en estos contextos de ocio.
Los atributos negativos de los amigos de Basilio (atorrantes, inútiles) evidencian el desprecio
profesado por la Gringa hacia ellos.
(15) Terminé por darle para el café con tal que se quedase allí sin moverse y venga a
comer y dormir a la casa.
1. Código proairético: 7. Consentimiento de la Gringa a Basilio para concurrir al bar
(Secuencia 3: Muerte de Basilio).
(16) Pero no, el más inútil de todos, el hijo de Pereda, tuvo que llevar una escopeta para
hacerse ver. Él, el hijo del más rico del pueblo, tenía que ser al que se le escape la
perdigonada que me dejó sin alma...
1. Código proairético: 8. Impacto en Basilio del disparo ejecutado accidentalmente por el hijo
de Pereda (Secuencia 3: Muerte de Basilio).
2. Código semántico: El superlativo (el más inútil de todos) aplicado al hijo del hombre más
rico del pueblo (otro superlativo) refuerza el desprecio también superlativo de la Gringa hacia
el responsable de la muerte de su hijo. Asimismo, esta madre pobre traza una
correspondencia directa entre la inutilidad u holgazanería y el privilegio de vivir de la riqueza
paterna, en consecuencia, juzga injusta esta contingencia social.
3. Código semántico: Este código también se evidencia en la hipérbole me dejó sin alma, la cual
implica el más alto grado de deshumanización. La Gringa ahora no tiene alma.
10
4. Código cultural: Norma social 5: Pedantería del poderoso. Es frecuente entre los varones de
pensamiento machista presumir ante otros la posesión de bienes costosos o valorados
socialmente, en este caso un arma.
(17) Después del entierro escribí a la hija, seguí lavando ropa afuera y comencé a criar
cuanto perro guacho y abandonado encontraba por ahí. Por tan poco me llamaron la
"Gringa Loca".
1. Código proairético: 9. Carta a la hija y cría de perros abandonados (Secuencia 3: Muerte de
Basilio).
2. Código hermenéutico: Enigma 2: ¿Por qué la señalan de loca? En el pueblo era llamada
Gringa loca porque criaba perros abandonados.
3. Código hermenéutico: Enigma 6: ¿Por qué criaba la Gringa perros abandonados?
4.Código semántico: La palabra guacho del quechua wakcha (pobre), de uso muy difundido en
el norte argentino, se aplica al animal o persona que ha perdido a uno o ambos progenitores.
Por extensión, designa también, al nacido fuera del matrimonio y a la persona
malintencionada. El guacho o hijo no reconocido en sociedades conservadoras y de
conformación feudal, no goza de estatus y prestigio social. En este caso, el término hace
referencia a perros sin dueños.
5. Código cultural: Rol social de la mujer: solo desempeña trabajos vinculados a la vida
doméstica (seguí lavando ropa afuera).
(19) En el mismo jeep en el que lo llevaron preso al hijo de Pereda lo trajeron hace
unos meses, en "libertad condicional", o suelto "por falta de pruebas", o algo así; lo
único seguro son los millones que había aflojado el padre para que lo larguen. ¿Cuánto
haría falta para que me devuelvan el mío?
1. Código cultural: en el interior de las provincias de Argentina la Justicia por lo general, se
subordina al poder económico. Los ricos gozan de impunidad porque pueden “comprar” a los
jueces.
2. Código cultural: se manifiesta en el lenguaje jurídico (libertad condicional, falta de
pruebas).
3. Código cultural: en la pregunta retórica (¿Cuánto haría falta para que me devuelvan el mío?),
la Gringa cuestiona el orden social capitalista según el cual, el valor de la vida está en
correlación directa con el poder económico de las personas. La vida de un rico vale porque
puede pagar el precio de la impunidad y la injusticia, la vida del pobre no vale nada,
precisamente por la relación inversa.
4. Código proairético: 10. Libertad y regreso al pueblo del hijo de Pereda (Secuencia 4:
Regreso al pueblo).
(20) Sé también que el cretino volvió más porquería que nunca, y que persigue hace
rato a una pobre sirvientita que tomaron.
1. Código hermenéutico: Enigma 7: ¿Quién es la sirvienta a quien persigue el hijo de Pereda?
¿Cómo obtiene este tipo de información la Gringa?
2. Código cultural: Uso del diminutivo (sirvientita) con sentido peyorativo y clasista que marca
la diferencia social existente entre el hijo de Pereda y la joven.
3. Código proairético: 11. Asedio del hijo de Pereda a una joven de condición humilde
(Secuencia 4: Regreso al pueblo).
11
(21) No para mucho le ha de dar el amor porque se sabe que la cacheteó un día porque
se le quemaron unas ropas con lavandina.
1. Código proairético: 12. Maltrato del hijo de Pereda a la muchacha por una prenda quemada
con lavandina (Secuencia 5: Plan de venganza).
2. Código cultural: Naturalización del maltrato físico del hombre hacia la mujer a su servicio y
de condición social humilde.
(22) No le servirán esas pero se compra otras... pero yo, ¿qué hago con dos cajas con las
de mi hijo? Ahí están sobre el ropero, mejor lavadas y planchadas que nunca, ropas que
para siempre no usará el Basilio; como las mías, ya que quemé todas las que no pude
teñir de negro.
1. Código cultural: Norma social: Uso de ropa oscura, más precisamente negra, como señal de
luto entre las mujeres norteñas.
2. Código cultural: Conservación de la ropa del ser querido difunto como una forma de
homenaje que preserva, para el familiar más cercano, su recuerdo sagrado.
(23) También dicen que el Pereda armó un escándalo porque a la chica se le rompió un
frasco de colonia. Y yo que dejé a mano uno que era del Basilio, para olerlo de vez en
cuando si me amenaza el olvido o se me quiere espantar la rabia que siempre tuve...
1. Código proairético: 13. Daño ocasionado por la sirvienta a un frasco de colonia de Pereda
(Secuencia 5: Plan de venganza).
2. Código cultural: Rito de conservación del perfume del ser querido difunto para que su
recuerdo no se desvanezca en el tiempo.
(24) Entonces, en vez de llorar como el mundo quiere, salgo al patio y les destrozo el
espinazo a palos a los perros que junto, que para eso están, para que me aguanten la
bronca.
1. Código cultural: Transgresión a la norma cultural según la cual el llanto refleja el dolor de
los deudos por sus parientes difuntos. La Gringa no llora la muerte de Basilio como la gente
espera.
2. Código cultural: La mujer descarga su dolor apaleando a sus perros, en este accionar
también se refleja una pauta cultural cruentísima, muy común en el norte de Argentina.
3. Código proairético: 14. Maltrato de la Gringa a los perros que junta (Secuencia 5: Plan de
venganza).
(26) Hace tres meses que todas las noches les rompo el alma a esos veinte perros,
vistiéndome con las ropas que tiró el hijo de Pereda porque se le "quemaron" con
lavandina. Veinte perros alimentados a carne cruda, que cuando olfatean una colonia
que se le rompió a la sirvienta de los Pereda, se retuercen de dolor y espanto,
queriendo morder a quien desde las sombras los castiga sin piedad, mientras silba
como un tordo.
1. Código hermenéutico: Enigma 6: En esta lexía se evidencia la razón por la cual la mujer cría
y alimenta con carne cruda perros abandonados: los maltrata vestida y perfumada como el
hijo de Pereda. Además, mientras aplica el castigo silba como suele hacerlo el joven. Por otro
lado el verbo quemaron entre comillas sugiere que esta acción fue premeditada y no un hecho
fortuito.
2. Código cultural: El tordo es un tipo de ave muy común en la región mesopotámica
argentina.
12
3. Código proairético: 15. Adiestramiento de veinte perros para atacar a Pereda (Secuencia 6:
Ejecución de la venganza).
(27) Y esta noche vendrá el hijo de Pereda, caliente y perfumado, buscando el cuerpo
de una sirvientita con la que hace tiempo afila en el portoncito de un rancho, en las
afueras del pueblo; una negrita que sale a mañerearle la boca apenas siente que él le
silba como un tordo desde la oscuridad.
1. Código cultural: Aprovechamiento sexual del poderoso de las muchachas pobres de pueblo.
Estas no pueden rechazar los acosos del patrón y acceden, muchas veces, obligadas a los
requerimientos pretendidamente amorosos. En este caso, la “negrita” evidencia su
repugnancia por Pereda en la expresión: sale a mañerearle la boca apenas siente que él le silba
como un tordo desde la oscuridad.
(28) Digo yo si será estúpida la gente, que habiendo otras atorrantas en el pueblo, justo
tuvo que gustarle esta, una pobre muchachita con modales de porteña, en mala hora
hija mía y del Gervasio, que se me parece sólo en el odio que tenemos, desde que le
escribí a Buenos Aires, contándole lo de su hermano.
1. Código hermenéutico: Enigma 7: ¿Quién es la sirvienta a quien persigue el hijo de Pereda?
¿Cómo obtiene la Gringa este tipo de información? En esta lexía se descifra este enigma: la
sirvienta que persigue el hijo de Pereda es la hija de la Gringa y queda esclarecido cómo la
madre accedía a información sobre el joven y a sus pertenencias desechadas.
2. Código hermenéutico: Se resuelve el Enigma 4: ¿Qué odio une a madre e hija? El odio que
las une es el sentimiento de aborrecimiento por el hijo de Pereda desde que la Gringa le contó
por carta el funesto final del hermano.
(29) La misma sirvientita que cuando sienta el ya pactado silbidito "como de tordo"
llamándola por última vez desde el portoncito abierto, me ayudará a soltar veinte
perros famélicos, para que mañana y siempre todo el pueblo hable de mí.
1. Código semántico: uso irónico de los diminutivos sirvientita, silbidito y portoncito para
marcar el error del joven al subestimar a la muchacha y su pobreza, pues, ella participaría
activamente en el brutal final de aquel.
2. Código proairético: 16. Una jauría hambrienta de perros dará muerte al hijo de Pereda
(Secuencia 6: Ejecución de la venganza).
3. Código hermenéutico: Enigma 3: ¿Por qué todo el pueblo hablará de la gringa mañana? En
esta lexía se sugiere que la gente hablará de la Gringa y su venganza planificada. Ahora habrá
razones de peso para llamarla loca.
4. Código simbólico: La venganza de la Gringa supone la aplicación de la Ley del Talión. Esta
alude a un principio jurídico de justicia retributiva mediante el cual la norma imponía un
castigo que se identificaba con el crimen cometido. Esto implicaba no sólo una pena
equivalente, sino una pena idéntica. La expresión más famosa de esta ley es el refrán "Ojo por
ojo, diente por diente" aparecido en el Éxodo del Antiguo Testamento. Históricamente, la Ley
del Talión registrada en el famoso Código de Hammurabi5, constituye el primer intento por
establecer una proporcionalidad entre daño recibido en un crimen y daño producido en el
castigo. Así se establece el primer límite a la venganza libre.
Seguidamente aislamos el código proairético para señalar la lógica de las acciones del
cuento. Estructuralmente la historia se puede segmentar en dieciséis acciones principales
(núcleos narrativos), agrupadas en seis secuencias. Nótese que las lexías 2, 3, 4, 5, 6, 10, 14,
5 El Código de Hammurabi es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y uno de los ejemplares
mejor conservados de este tipo de documentos creados en la antigua Mesopotamia. Se basa en la aplicación de la ley del
Talión y es también uno de los ejemplos más arcaico del principio de presunción de inocencia, pues sugiere que el acusado o
el acusador tienen la oportunidad de aportar pruebas. Fue escrito en 1750 a. C. por el rey de Babilonia Hammurabi.
13
18, 22, 25, 27 y 28 no poseen contenido proairético relevante pero aportan información que
contribuye al sentido global del texto, al modo de las catálisis y las funciones integradoras
barthesianas, propias del análisis estructural.
14