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Tema 2

El documento explora la relación entre expresividad y creatividad, definiendo ambos conceptos y analizando su desarrollo en el individuo a lo largo de su vida. Se identifican estilos creativos, factores intrínsecos y extrínsecos que influyen en el proceso creativo, así como las fases del mismo según el modelo de Wallas. Además, se discuten estrategias para facilitar la creatividad en el contexto educativo.

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Tema 2

El documento explora la relación entre expresividad y creatividad, definiendo ambos conceptos y analizando su desarrollo en el individuo a lo largo de su vida. Se identifican estilos creativos, factores intrínsecos y extrínsecos que influyen en el proceso creativo, así como las fases del mismo según el modelo de Wallas. Además, se discuten estrategias para facilitar la creatividad en el contexto educativo.

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TEMA 2 EXPRESIVIDAD Y CREATIVIDAD.

FACTORES QUE INTERVIENEN EN


EL PROCESO CREATIVO. ESTRATEGIAS.

Índice de contenidos

1.- Introducción
2.- Expresividad y creatividad. Definiciones.
3.- Desarrollo de la creatividad y expresión en el individuo
4.- Estilos creativos. Racional-impulsivo y dependiente-autónomo
5.- Factores extrínsecos e intrínsecos al proceso creativo
6.- Fases del proceso creativo
7.- Facilitadores de la creatividad
8.- Bibliografía
1.- Introducción

Este tema aborda la expresividad y creatividad en términos generales que deberán servir
de fundamento en múltiples razonamientos de temas posteriores, así como para la
justificación de unidades didácticas. La expresión plástica es fundamental para el
desarrollo de la creatividad, empleando un lenguaje que faculta la expresión a través del
dominio de materiales plásticos y técnicas que facilitan el proceso creador.
Se expondrán las definiciones de estos términos y diversas teorías que los analizan y se
desarrollarán las principales características y determinantes de ambos a partir de esta
base.

2.- Expresividad y creatividad. Definiciones.

Puede definirse expresividad como la capacidad de demostración de ideas o


sentimientos. Este término adquiere diferentes sentidos según la disciplina a la que se
aplique. Así, en la Estética se entiende como la capacidad de una obra de suscitar
emociones o sentimientos. Para Stern la expresividad es «la topografía de la vida interior
de cada individuo», de forma tal que la expresión equivale al momento de ser uno mismo.
Para expresarse es condición indispensable la desinhibición y la libertad, siendo para
Stern el miedo el primer escollo a superar para ser verdaderamente expresivos.
Expresividad y creación son términos próximos entre si, podemos definir crear, en el
marco artístico, como la expresión física de las ideas de cada individuo. En esta línea,
Francisco García entiende el concepto de creatividad como «la capacidad de asociar,
combinar y/o reestructurar elementos reales o imaginarios, en un nuevo orden significativo
dentro de un contexto cultural determinado, y/o de elaborar ideas o productos originales,
útiles e innovadores para la sociedad o el individuo». Este enfoque de la creatividad

1
implica la existencia de ideas y experiencias previas al proceso creativo, que se
reorganizan gracias a la creatividad de los individuos.
Guilford, considerado el «padre de la creatividad» por sus aportes en el estudio de la la
estructura de la inteligencia, se refiere a la creatividad en estos términos: «La creatividad,
se refiere a las aptitudes características de los individuos creadores, como la fluidez, la
flexibilidad, la originalidad y el pensamiento divergente. No es el don de unos pocos
escogidos, sino una propiedad compartida por toda la humanidad en mayor o menor
grado». Esta definición, además aporta un dato de gran relevancia, que la creatividad no
es un talento sino una habilidad común a la especie humana, y establece además que
esta es una cuestión de grado, implicando ello que puede ser desarrollada.
Para finalizar, John C. Flanagan ofrece la siguiente perspectiva: «La creatividad es
demostrada inventando o descubriendo una solución a un problema y en la demostración
de cualidades excepcionales en la solución del mismo». Introduciendo aquí otra
importante variable, que la creatividad es una herramienta del ser humano que hace su
aparición frente al problema.
En base a estas definiciones, podemos decir que la creatividad es la capacidad del ser
humano de afrontar problemas reorganizando sus conocimientos previos en un ejercicio
expresivo resultando en soluciones novedosas o poco comunes.

3- Desarrollo de la expresión y creatividad en el


individuo

La expresión comienza en el mismo momento del nacimiento, los primeros gestos y


sonidos son medios que dan a conocer deseos y necesidades. No obstante, la expresión
libre surge cuando somos capaces de controlar la capacidad motora y realizar
determinados procesos mentales. En ese sentido, para Piaget «la creatividad constituye
la forma final del juego simbólico de los niños, cuando éste es asimilado en su
pensamiento». Es decir, expresividad y creatividad surgen durante el juego, momento en
que podemos manifestar sentimientos e ideas exentos de condicionamientos. Al hilo de
esta observación de Piaget, Read, categoriza el juego como una forma de arte. La
creatividad surge entonces a partir del deseo de expresar mediante signos gráficos lo que
se produce en el juego, como continuación de este.
Pero es en la adolescencia cuando el arte desempeña un papel relevante. Es entonces
cuando nace la preocupación por la belleza, con el arte como canal con el que expresar
sentimientos difícilmente comunicables por los medios hasta entonces conocidos. Es
también un medio personal, dónde no rigen leyes mas allá de las puramente
contemplativas, un espacio seguro. En esta etapa vital, lo bueno se confunde con lo bello,
conjunción que influye en la creación de la conciencia del yo del adolescente.
La expresión artística de los adolescentes se sitúa entre la del niño y el adulto, siendo la
del primero una experiencia estética no controlada e inconsciente, solo condicionada por
la imaginación, como en el juego. La expresión artística del adulto, por el contrario, se

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basa en actividades controladas que desembocan en un producto final. La adolescencia
oscila entre esta inconsciencia y el autocontrol.
Algunos autores sostienen la hipótesis de que es el escaso desarrollo motor lo que
produce el característico dibujo de los primeros años de vida. Esta observación se
fundamenta en la comparación de los resultados de dicha actividad en niños y adultos en
cuanto a representaciones de objetos concretos, en las cuales el adulto puede ser más
preciso. No obstante, de ser así, la expresión plástica sería frustrante para el niño y por el
contrario sus creaciones si concretan, esquemáticamente, lo que desean dibujar.
Otros autores señalan que la capacidad de esquematización y síntesis en las
representaciones infantiles, es en realidad una simplificación que el niño observa
adecuada a sus habilidades de dibujo. Curiosamente, en la creación artística adulta, esta
síntesis, la geometrización de la estructura de una figura, es uno de los factores que exige
mayor capacidad de abstracción creativa, mientras que en el niño resulta intuitiva, no
debida a una limitación motora, sino fruto de la capacidad del infante de percibir en la
realidad la geometría sin el esfuerzo que supone en la edad adulta.
La Gestalt difiere de estos autores al proponer que la realidad está ya elaborada a priori
en el individuo, produciéndose a través de la percepción el reconocimiento de las «buenas
formas», siendo estas las figuras mas sencillas y estables posibles, intrínsecas en la
estructura visual del observador. De esta manera explicarían el que de todas las formas
visualizadas, se recuerden siempre las mas simples arrojando luz al fenómeno de la
representación en los niños: lo que ellos dibujan son generalidades perceptuales,
«buenas formas». De hecho, en las creaciones infantiles se observa la influencia de las
leyes de organización de la percepción, enunciadas por los psicólogos de la Gestalt.
Puede observarse la ley de la buena continuidad, según la cual una forma (cuadrado,
circunferencia, etc.) no requiere de compleción para ser identificada. Es habitual
encontrarnos manifestaciones de esta ley en dibujos infantiles donde existen figuras
geométricas que no han sido perfectamente concluidas. Ello es debido a que
perceptivamente, no es necesario. En el mismo marco, la ley de constancia de la forma
explicaría que la ausencia de perspectiva en las representaciones infantiles no se debe al
desconocimiento del niño de las leyes que la rigen, sino a que conoce que una figura es la
misma independientemente de la distancia y no encuentra sentido a adaptar su tamaño.
Al interpretar los contenidos y nivel de desarrollo de la personalidad del niño puede
observarse como su obra responde a los estímulos recibidos a medida que avanza su
edad. El ser humano en etapa infantil está en continua evolución de un desarrollo en
función de un esquema, reflejando el dibujo o la pintura el estadio en que se encuentra.
Así, las insatisfacciones expresadas respecto a sus propias creaciones revelarían que el
individuo se encuentra en una etapa de transición y pretende adecuar nuevos valores a su
expresión plástica. Del mismo modo, este análisis del desarrollo puede abordarse con el
empleo de los recursos de la sintaxis visual, realizando lecturas que estudien el empleo
sistemático de línea, textura, color, composición, soporte y destreza en el uso de
materiales.

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Estos enfoques, permitirían evaluar los niveles de desarrollo de las distintas facetas de la
personalidad del individuo como: desarrollo emocional, intelectual, físico, social y
estético.

4.- Estilos creativos. Racional-impulsivo y dependiente-


autónomo

No existe una visión unívoca de la estética, de modo que existen tantos sentidos de la
estética como personalidades. La ausencia de desarrollo de estética plástica no implica su
inhibición sino una baja afinidad a los elementos plásticos utilizados para canalizar la
comunicación en el medio. Quienes practican su sentido estético hasta alcanzar niveles
de identificación plena con sus valores y emociones entrarían en el campo de la creación
artística. Es en este punto, al encontrarse el individuo con nuevas formas personales,
cuando entra en juego su creatividad.
Según Lowenfeld existen tipos de creatividad en función de qué elementos se organizan
en la percepción del individuo. Existirían personas «visuales» o «hápticas» según si lo
hace mediante la vista, con imágenes, o el tacto, con impulsos corporales,
respectivamente. Las personas visuales se sienten espectadores de la realidad mientras
que las hápticas se ven afectadas emocionalmente por sus experiencias subjetivas.
Otro factor que condiciona el proceso creativo es la actitud del individuo frente al mismo.
De este modo tenemos dos binomios antitéticos: racional-impulsivo y dependiente-
autónomo:
Los estilos racionales buscan información para valorar alternativas antes de optar por
una solución definitiva. Corresponde a personas reflexivas, que producen piezas
minuciosas, analíticas y propensas a lenguajes visuales codificados, por ejemplo, los
mensajes publicitarios u obras conceptuales, ambas opciones beneficiadas por enfoques
dados a la estrategia y planificación.
Los estilos impulsivos, son fundamentalmente emocionales e impulsivos, toman
decisiones rápidas, priorizando sus sentimientos prestando escasa atención al análisis y
anticipación de consecuencias. Ejemplos serían el action painting de Pollock o el
tachismo.
En un extremo de otro eje encontramos el estilo dependiente, produce en base a lo
existente y según las expectativas de los demás. Esto anula el acto creativo puesto que
nada propio, o nuevo, puede crearse en una situación en que las decisiones no son
propias o se encuentran anuladas desde el principio.
En el extremo opuesto al anterior encontramos el estilo autónomo. Se resiste a seguir
modelos propuestos por su entorno o los mass media evitando la pauta de la costumbre.
Se caracteriza por ser crítico con las modas, intereses económicos y valores sociales.
Son individuos con criterio propio, fuertemente creativas que canalizan su expresividad
mediante lenguajes propios.

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5.- Factores extrínsecos e intrínsecos al proceso creativo

Los factores extrínsecos son aquellos que afectan al proceso creativo desde fuera del
propio sujeto. Podemos identificar en esta categoría:
1. Ambientales: condicionantes materiales del contexto que rodea al sujeto e influyen
en distinta medida tales como espacio, luminosidad, materiales, ruido, tamaño del
espacio. Son elementos que pueden facilitar o limitar el normal desarrollo de la
creación según si se dan en forma más o menos restrictiva.
2. Sociales: condicionantes externos inmateriales, psicológicos: el entorno próximo al
individuo, las tendencias y modas, creencias, necesidades, cultura, etc.
Los factores intrínsecos al proceso creativo refieren a aquellos que influyen en el propio
individuo en relación a sus capacidades y características de personalidad. Entre ellos se
encuentran:
1. Fluidez: capacidad de crear el mayor numero de ideas en el mínimo tiempo.
2. Flexibilidad: capacidad de adaptación al cambio en las circunstancias creativas.
3. Originalidad: facultad de producir respuestas funcionales no convencionales.
4. Elaboración: consistente en la riqueza y atención al detalle. No es exhaustividad
sino la aplicación de filtros que permitan distinguir lo esencial de lo superfluo
definiendo la identidad del hecho u objeto.
5. Penetración: aptitud para anticipar las implicaciones y consecuencias producto de
un cambio. Posibilita el análisis de causalidad la interpretación de los hechos.
6. Redefinición: facultad de organización de las ideas desde múltiples enfoques,
implicando flexibilidad y fluidez.
7. Sensibilidad: capacidad de percibir, implicarse y expresar problemas con precisión
desde el acto creativo.
8. Evaluación: aptitud en la introspección critica del individuo que lo capacita para
decidir si su enfoque es adecuado a la realidad del problema, permitiendo el
reinicio del proceso creativo en caso negativo.
Estos factores intrínsecos al proceso creativo no son concatenados y pueden darse sin
secuenciación y de forma aislada unos de otros, de forma tal que la manifestación de
alguno no implica la del resto.
Para finalizar, cabe destacar que a la hora de desarrollar en el alumnado las
Competencias Clave enunciadas en el Real Decreto 217/2022, del 29 de marzo, en

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especial aquellas clasificadas en el marco de las competencias en conciencia y expresión
culturales, debemos prestar especial atención a la aparición de estas aptitudes en los
individuos.

6.- Fases del proceso creativo. Modelo de Wallas.

El proceso creativo consta de unas etapas, estas sí, secuenciales y concatenadas, que
permiten el acto creativo. Para que el proceso creativo se dé, es necesaria la intervención
de la motivación, que predisponga al individuo a la acción a través de inquietudes frente a
la realidad. Partiendo de este hecho, la creatividad se nutre de las experiencias previas de
quien despliega la conducta creativa, las cuales, mediante su valoración y reorganización
permiten generar soluciones a un determinado problema.
La capacidad creadora se considera entonces un proceso constructivo que a partir de
esta reorganización permite la contribución del individuo a la mejora en el funcionamiento
de las cosas. Wallas1 establece un modelo de cuatro fases en el proceso creativo:
1. Preparación: sensibilización del individuo frente al problema o problemas mediante
el empleo de recursos como: documentación, reflexión, análisis de experiencias
previas, etc.
2. Incubación: momento de gestación de la creación. Tanteo de posibilidades
creativas, bocetos, pruebas materiales y evaluación de estas en relación al
objetivo. Especialmente beneficiada por el pensamiento lateral o divergente.
3. Inspiración: fase en la que el individuo se decide intuitivamente por una de las
alternativas exploradas, guiado por criterios estéticos, expresivos y comunicativos
(si nos ceñimos a la creación plástica).
4. Verificación: fase final en la que se valora la adecuación de la alternativa escogida
al propósito expresivo.

7.- Facilitadores de la creatividad

Muchos autores, se han preguntado si la creatividad es algo enseñado, o si por el


contrario se puede aprender a través de determinados facilitadores al mismo tiempo que
se eliminan los impedimentos que dificultan el proceso creativo. Existe gran diferencia
entre ambas propuestas, siendo la primera una enseñanza dirigida de la expresión frente
a la segunda, enfocada en la liberación del campo creativo del niño que permita a este
expandir sus capacidades.
Desde la segunda propuesta, sin dirigir al alumno, se sugiere estimularlo a través de
preguntas abiertas que no condicionen respuestas dicotómicas, la adaptación de la

1 Graham Wallas (1858-1932), fue un socialista inglés, profesor y teórico en ciencias políticas y relaciones
internacionales, así como uno de los líderes de la Sociedad Fabiana, y uno de los fundadores de la London School
of Economics de Londres.
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dificultad del problema a las capacidades del alumno de forma que este se mantenga
estimulante sin frustrarlo o aburrirlo. Se plantea también la facilitación del pensamiento
divergente analizando diferentes perspectivas a un mismo problema; sintetizar y definir
solo lo esencial del problema, favorecer la introspección invitando a la reflexión personal,
evaluar los resultados en base a la adecuación del alumno al proceso, etc.
Como podemos observar, todas estas pautas se encuentran íntimamente relacionadas
con la intervención de los factores intrínsecos al proceso creativo mencionados con
anterioridad. La aplicación del docente de estrategias que guíen al alumnado a desarrollar
su propio sentido de la estética y aptitudes creativas debería tener presente dichos
condicionantes puesto que son herramientas de evaluación eficaces tanto para establecer
diagnósticos de las capacidades individuales del alumno, como para generar estrategias
de desarrollo de estas en base a metas claras y mensurables.

8.- Bibliografía

García, F. (1991). Estrategias creativas. Madrid: Vicen-Vives y MEC


Gusky, R. (1992) “La Percepción”, Bibioteca de Psicología, 39. Barcelona: Herder.
Robinson, K. (2009). El elemento: Descubrir tu pasión lo cambia todo. Editorial Grijalbo.
Csikszentmihalyi, M. (1990). Flow: The psychology of optimal experience. Harper & Row

Autores

• Stern • Francisco • Piaget • Read


García

• Guilford • Flannagan, • Lowenfeld • Wallas


J.C

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