Gestionando los conflictos en el Matrimonio.
Dios dice…”Honroso sea en todos el Matrimonio…” Desarrollar
La sociedad dice:
“El amor es un largo y dulce sueño, y el matrimonio es el despertador”.
“Todos los hombres nacen libres, pero algunos se casan”.
“Nunca supe lo que era la felicidad hasta que me casé…y para entonces ya era demasiado
tarde”.
“En la antigüedad, los sacrificios se hacían ante el altar. Esa costumbre continúa en la
actualidad”.
“El primer año de casados es el más difícil, los demás son imposibles”.
Todas estas frases reflejan lo que culturalmente piensa la sociedad sobre el matrimonio / estas
son las bonitas y las que podemos comentar acá en la Iglesia / nos señalan una verdad y es que
el matrimonio puede resultar difícil para la gente por la inmensa posibilidad de que surjan
conflictos y que estos escalen hasta afectar todos los aspectos de nuestra vida.
Cuando los discípulos escucharon a Jesús hablar sobre las expectativas de Dios sobre el
matrimonio, y sobre la perspectiva de Dios sobre el divorcio, hicieron una declaración
impactante:
“Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.”
Mat. 19:10
Pablo pone más sal sobre la herida y nos dice…
1 Corintios 7:28
Pero si te casas, no pecas; y si una joven[a] se casa, tampoco comete pecado. Sin embargo, los
que se casan tendrán que pasar por muchos aprietos y yo quiero evitárselos.
Hemos trabajado un breve tiempo en los grupos sobre algunos aspectos del conflicto y no
deseo tener acá un largo sermón sobre el tema, sino solamente plantear algunos puntos para
que usted y su pareja puedan llevárselos en el corazón y meditarlos, y sobre todo, ajustar sus
relaciones para dejar al Señor que trabaje en sus corazones.
1.El Conflicto es algo inevitable
Hay que entender que el Conflicto es inevitable. Sabe por qué ¿? Por nuestra naturaleza
pecaminosa. Vea lo que dice Santiago
Santiago 4:1-3
¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las
pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y
sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen,
porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para
satisfacer sus propias pasiones.
Los conflictos en pocas palabras, son los choques de intereses, los desacuerdos severos, las
incompatibilidades entre lo que cada uno quiere o espera recibir.
Los conflictos surgen en el corazón, porque somos egoístas, orgullosos y con un montón de
apetitos carnales… y cuando nuestras expectativas no se logran / no se alcanzan / entonces
comienza la guerra… y lastimosamente hay matrimonios que literalmente son una zona de
guerra…donde todos los días hay fuego cruzado, miradas que matan, palabras hirientes,
actitudes que lastiman…misiles que cruzan por el cieloraso…minas enterradas debajo de las
sábanas.
Si alguien tuviera una cámara que analizara todo lo que pasa en su matrimonio en una semana
vería un cuadro de paz o una zona de guerra ¿?
Ya que partimos de que los conflictos son inevitables, claramente lo que hace la diferencia entre
un matrimonio y otro no es la ausencia de conflictos, sino la forma en la que los gestionamos…
en la forma en la que procuramos resolverlos.
2.Reacciones ante el Conflicto:
Tenemos varias reacciones ante el conflicto:
a-Reprimirlos. Evasivos
Enterrarlos, meterlos debajo de la alfombra, olvidarse de ellos, esperando que el tiempo los
solucione…de forma mágica.
¿Qué sucede cuando ignoramos los problemas?
Un día explotan…resucitan solitos
Generan resentimientos
Nos quieta energías y nos desalientan a hablar
b-Yo Gano, Tu pierdes. Contenciosos
No importa solucionar el problema, sino ganar…porque mi orgullo no me permite verme
vencido por mi pareja…aunque yo no tenga razón, o aunque en el fondo yo sepa que el
problema lo generé yo…
No importa el costo…lo importante es Ganar. Y para eso uno emplea todas las armas posibles.
Como uno conoce las fortalezas y debilidades del otro, entonces uso esa información
privilegiada para lastimar, herir, para hacer ceder al otro con tal de ganar.
Sacamos los trapos sucios
Abrimos las heridas del pasado
Todo lo vemos como una revancha o para darle una lección a ese…
Ganar me puede ayudar a conseguir mis metas personales, pero en el camino se sacrifica la
relación. Una persona puede ganar la batalla, pero perder la guerra. El matrimonio es más
importante que ganar siempre…que alimentar mi orgullo de vencedor.
c- Ceder
Hay veces simplemente no queremos resolver los conflictos, porque como los gestionamos mal,
entonces nos da pereza /pérdida de tiempo/ siempre lo mismo…y por eso mejor le digo que sí,
que tiene razón…de qué color quiere que lo pinte / ok dígame donde vamos / para cuando lo
quiere…
Ceder por no resolver
Reprime el enojo
Acumula resentimiento
Causa desaliento y decepción
Nos hace parecer más buenos, más cristianos…guardamos las apariencias
d-Expresando el disgusto sin reservas. / Sin filtros… Este es el hermano mayor del Ganar y la
versión mejorada del Peleón….
Es cuando algún conflicto se presenta y cada uno tira sin filtros…expresa sus sentimientos sin
tapujos… Empiezan con ataques verbales muy directos….
Qué hiciste / es que usted / Cómo se le ocurre / Ya no te soporto…
Y esto es sólo el inicio…porque el conflicto va escalando…se tiran toda clase basura verbal / pasa
a los platos, adornos, herramientas / terminan en agresiones físicas / el matrimonio se disuelve
y la guerra sigue en los tribunales y con los hijos…de por vida…
Es altamente destructivo
Genera heridas profundas en la relación
En resumen, hay dos extremos:
Huir - Pelear….Dónde estás ¿????
En el medio, está resolver el conflicto con amor.
¿En qué punto se encuentra cada quien? Recuerden que habrán ocasiones en las que será
mejor guardar silencio o decir muy poco, mientras que a veces será necesario corregir a su
cónyuge con amor. Tomen en cuenta que si su tendencia es la de Huir del Conflicto sera
necesario que practiquen el hablar de manera directa y con firmeza; mientras que para los
individuos más Conflictivos/Contenciosos será necesario aprender a cuidar su lengua.
3-Entonces, ¿ qué hacemos con el conflicto?
PRINCIPIOS BIBLICOS.
A. Tenga la voluntad firme de resolver los conflictos.
La última reunión del año pasado hablamos sobre los matrimonios de Cristal y dijimos que hoy
los matrimonios no tienen ninguna resiliencia…no aguantan pero ni el aleteo del ángel de la
guarda…entonces si reconocemos que los conflictos y las diferencias existen, son inevitables, y
no tenemos la decisión del corazón de mantenernos como matrimonio, la opción de divorcio
aparece como el salvavidas…Pero si creemos que Dios toma en serio el matrimonio y que nos da
la gracia para sobrellevarlo, enfrentaremos el conflicto con una actitud distinta y con fe.
B. El escuchar con atención.
Es necesario aprender a escuchar atentamente a los demás. Esta habilidad les servirá para
comprenderse el uno al otro y también para poder resolver el conflicto.
Santiago 1:19, “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír…”
Proverbios 18:13, “Al que responde palabra antes de oír, Le es fatuidad y oprobio.”
C. Tengan cuidado con la lengua.
No hablen precipitadamente ni con enojo. Las críticas, los comentarios burlescos, y las palabras
hirientes dañarán su matrimonio.
Proverbios 29:11, “ El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega.”
Efesios 4:29, “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la
necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”
Proverbios 15:1, “ La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.”
D. Hablen con la verdad y en una manera amorosa.
Para poder resolver el conflicto, se requiere de una comunicación honesta y sincera, pero
también amorosa. Siempre debes considerar cual es la intención de tu corazón. Si alguien te
hablara de la misma manera en la que estás hablando, ¿sería bien recibido? El amor es tener
mucha consideración por la otra persona.
Efesios 4:25, “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo;
porque somos miembros los unos de los otros.”
Efesios 4:15, “sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la
cabeza, esto es, Cristo,”
E. Deben resolver el enojo.
No tarden en darle solución a los sentimientos de enojo o a las heridas que lleguen a ocasionar
en su relación.
No nieguen sus sentimientos, no se los “traguen,” ni dejen que crezca la amargura.
Efesios 4:26-27, “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al
diablo.”
Colosenses 3:18-19, “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.
Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. ”
Hebreos 12:15, “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando
alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;”
F. El perdón es algo esencial.
Para poder tener un matrimonio saludable y Cristo-céntrico, será necesario que
constantemente practiquen tanto el pedir perdón como el perdonar.
Efesios 4:32, “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros,
como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.”
1 Pedro 3:8-9, “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos
fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por
maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que
heredaseis bendición.”
G. Tendrán desacuerdos.
Acepten el hecho de que no siempre estarán de acuerdo. La tolerancia [el sosiego paciente] es
una manera práctica de mostrar el amor.
Colosenses 3:12-15, “ Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable
misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos
a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que
Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor,que
es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo
fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”