¡Hola!
Aquí tienes un pequeño cuento de mariposas:
En un jardín bañado por el sol, vivía una mariposa llamada Lila. Sus
alas eran de un azul tan intenso como el cielo al amanecer,
adornadas con pequeñas manchas doradas que brillaban como
estrellas. Lila pasaba sus días revoloteando entre las flores, bebiendo
su néctar dulce y jugando con la brisa.
Un día, mientras exploraba un rincón desconocido del jardín, Lila se
encontró con una oruga llamada Tito. Tito era verde y regordete, y se
movía lentamente por una hoja. Lila sintió curiosidad y se acercó a
Tito.
—Hola —dijo Lila—. ¿Qué haces?
Tito levantó la vista y respondió:
—Estoy comiendo. Necesito crecer para convertirme en mariposa,
como tú.
Lila se sorprendió. Nunca había pensado en cómo se convertía una
oruga en mariposa. Decidió quedarse con Tito y observar su
transformación.
Día tras día, Lila vio a Tito comer y crecer. Un día, Tito dejó de comer
y comenzó a tejer un capullo a su alrededor. Lila estaba preocupada.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Lila.
—Estoy entrando en mi crisálida —respondió Tito—. Me transformaré
en mariposa.
Lila esperó pacientemente durante días. Finalmente, un día, el capullo
se abrió y Tito salió. Sus alas eran de un verde brillante con rayas
naranjas. Era una mariposa hermosa.
Lila y Tito volaron juntos por el jardín, compartiendo la alegría de ser
mariposas. Lila aprendió que la paciencia y la transformación son
parte de la vida, y Tito aprendió que la amistad puede encontrarse en
los lugares más inesperados.
Y así, en aquel jardín bañado por el sol, dos mariposas de colores
diferentes volaron juntas, compartiendo la belleza del mundo y la
magia de la transformación.
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