DROGADICCION
La adicción a las sustancias adictivas, (trastorno por el consumo de sustancias) es una enfermedad
que afecta el cerebro y el comportamiento de una persona, y da lugar a una incapacidad para
controlar el consumo de medicamentos o drogas ilícitas. El alcohol, la marihuana y la nicotina
también se consideran sustancias adictivas. Cuando eres adicto, es posible que sigas
consumiendo la sustancia adictiva a pesar del daño que provoca.
La adicción a las sustancias adictivas puede comenzar con el uso recreativo de la sustancia en
situaciones sociales y, en algunas personas, el consumo se hace más frecuente. En otras
personas, especialmente con el consumo de opioides, la adicción a la sustancia adictiva comienza
cuando toman medicamentos de venta con receta médica o los reciben de otras personas que
tienen receta médica.
Causas
Al igual que en muchos trastornos de salud mental, hay varios factores que pueden contribuir al
desarrollo de la adicción a las drogas. Los factores principales son los siguientes:
Ambientales. Los factores ambientales, como las creencias y actitudes de tu familia,
y la exposición a grupos de pares que alientan el consumo de drogas, suelen influir
en el inicio del consumo de drogas.
Genéticos. Una vez que has comenzado a consumir una droga, el paso a la
adicción depende de rasgos heredados (genéticos), que pueden retrasar o acelerar
el avance de la enfermedad.
Cambios en el cerebro
La adicción física parece ocurrir cuando el consumo reiterado de una droga cambia la forma en que
el cerebro percibe el placer. La droga de adicción causa cambios físicos en algunas células
nerviosas (neuronas) del cerebro. Las neuronas utilizan sustancias químicas llamadas
«neurotransmisores» para comunicarse. Estos cambios pueden permanecer mucho tiempo
después de que dejas de consumir la droga.
Factores de riesgo
Personas de cualquier edad, sexo o situación económica pueden volverse adictas a una sustancia
adictiva. Algunos factores pueden afectar la probabilidad y rapidez de desarrollar una adicción:
Antecedentes familiares de adicción. La adicción a las sustancias adictivas es
más común en algunas familias y probablemente implica un riesgo mayor con base
en los genes. Si tienes un pariente consanguíneo, como un padre, una madre o un
hermano, adicto al alcohol o a las drogas ilícitas, tienes más riesgo de desarrollar
una adicción a las sustancias adictivas.
Trastorno de salud mental. Si tienes un trastorno de salud mental como depresión,
déficit de atención, trastorno por déficit de atención e hiperactividad o trastorno por
estrés postraumático, tienes más probabilidades de desarrollar una adicción a las
sustancias adictivas. El consumo de sustancias adictivas puede ser una forma de
lidiar con sentimientos dolorosos, como ansiedad, depresión y soledad, y puede
empeorar aún más estos problemas.
Presión de grupo. La presión de grupo es un factor importante para comenzar a
usar y abusar de drogas ilícitas, en especial para la gente joven.
Falta de implicación familiar. Las situaciones familiares difíciles o la falta de un
vínculo con tus padres o hermanos pueden aumentar el riesgo de adicción, al igual
que la falta de supervisión de los padres.
Consumo en edad temprana. El consumo de sustancias adictivas a una edad
temprana puede provocar cambios en el cerebro y aumentar la posibilidad de
progresar a tener adicción a estas.
Tomar una sustancia altamente adictiva. Algunas sustancias, como los
estimulantes, la cocaína o los analgésicos opioides, pueden dar lugar a desarrollar
una adicción más rápidamente que otras. Fumar o inyectarse drogas ilícitas puede
aumentar el potencial de adicción. El consumo de sustancias que se consideran
menos adictivas (drogas ligeras) pueden hacer que empieces a consumir sustancias
adictivas y puede provocar adicción.
Complicaciones
El consumo de drogas ilícitas puede tener efectos perjudiciales y significativos a corto y largo
plazo. El consumo de algunas drogas ilícitas puede ser especialmente peligroso, sobre todo si
tomas dosis altas o si las combinas con otras drogas ilícitas o con alcohol. A continuación, se
describen algunos ejemplos.
La metanfetamina, los opiáceos y la cocaína son sustancias muy adictivas que
pueden traer múltiples consecuencias para la salud a corto y largo plazo, tales como
comportamiento psicótico, convulsiones o muerte por sobredosis. Los opioides
afectan la parte del cerebro que controla la respiración y una sobredosis puede
ocasionar la muerte. Consumir opioides y alcohol aumenta este riesgo.
El ácido gammahidroxibutírico (GHB, por sus siglas en inglés) y el flunitrazepam
pueden provocar sedación, confusión y pérdida de la memoria. Se sabe que estas
sustancias llamadas drogas para la violación afectan la capacidad de resistirse a un
contacto no deseado y de recordar el evento. En dosis elevadas pueden causar
convulsiones, estado de coma y la muerte. El peligro aumenta cuando estas
sustancias se consumen con alcohol.
El MDMA, también conocido como Molly o éxtasis, puede interferir en la capacidad
de regular la temperatura corporal. Una subida grave y repentina de la temperatura
corporal puede ocasionar insuficiencia hepática, renal o cardíaca y la muerte. Otras
complicaciones pueden incluir deshidratación grave, lo que lleva a convulsiones. A
largo plazo, el MDMA puede dañar el cerebro.
Un peligro particular de las drogas de club que se encuentran disponibles en la calle,
sea en su forma líquida, en pastilla o en polvo, es que a menudo contienen
sustancias desconocidas que pueden ser dañinas, como otras drogas ilícitas o
medicamentos.
Debido a las características tóxicas de las sustancias inhalatorias, los consumidores
pueden sufrir daños cerebrales de distintos niveles de gravedad. La muerte súbita
puede ocurrir incluso después de una única exposición.
Otras complicaciones que cambian la vida
La dependencia a las drogas ilícitas puede causar varias complicaciones peligrosas y dañinas, por
ejemplo:
Contraer una enfermedad infecciosa. Las personas que son adictas a una droga
ilícita tienen más probabilidades de contraer una enfermedad infecciosa, como
el VIH, ya sea por mantener relaciones sexuales sin protección o por compartir
agujas con otras personas.
Otros problemas de salud. La adicción a las drogas ilícitas puede llevar a diversos
problemas de salud física y mental a corto y largo plazo. Esto depende de la
sustancia que se consuma.
Accidentes. Las personas adictas a las drogas ilícitas tienen más probabilidades de
conducir o realizar otras actividades peligrosas mientras se encuentran bajo su
influencia.
Suicidio. Las personas adictas a las drogas ilícitas tienen más probabilidades de
suicidarse en comparación con las personas que no son adictas.
Problemas familiares. Los cambios de conducta pueden provocar conflictos en las
relaciones personales o con familiares y problemas de custodia.
Problemas laborales. El consumo de drogas ilícitas puede causar un menor
rendimiento laboral, ausencias del trabajo y la eventual pérdida del empleo.
Problemas en la escuela. El consumo de drogas ilícitas puede afectar de manera
negativa el rendimiento académico y la motivación para destacar en la escuela.
Problemas legales. Los problemas legales son comunes en los consumidores de
drogas ilícitas y pueden tener origen en la compra o la posesión de estas drogas
ilícitas, el robo para mantener la adicción, la conducción de vehículos bajo la
influencia de sustancias adictivas o alcohol o conflictos por la custodia de los hijos.
Problemas económicos. Al gastar el dinero en mantener el consumo de drogas
ilícitas, puede faltar para otras necesidades, lo que podría derivar en deudas y en
conductas ilegales o poco éticas.
Prevención
La mejor manera de evitar volverse adicto a una droga ilícita es no probarla nunca. Si el proveedor
de atención médica te receta un medicamento que puede generar adicción, ten cuidado cuando lo
tomes y sigue las instrucciones.
Los proveedores de atención médica deben recetar estos medicamentos en dosis y cantidades
seguras, y deben controlar el consumo para que no recibas una dosis demasiado alta ni por
demasiado tiempo. Si sientes que tienes que tomar más de la dosis recetada de un medicamento,
comunícate con el proveedor de atención médica.
Cómo prevenir el consumo inapropiado de drogas en niños y adolescentes
Toma estas medidas para ayudar a prevenir el abuso de sustancias adictivas en niños y
adolescentes:
Comunícate. Habla con tus hijos sobre los riesgos del consumo y el abuso de
sustancias adictivas.
Escucha. Presta atención cuando tus hijos hablen sobre la presión de grupo y
muéstrales tu apoyo a sus esfuerzos por resistirla.
Da un buen ejemplo. No abuses del alcohol ni de otras sustancias adictivas. Los
niños de padres que hacen un mal uso de las sustancias adictivas corren un mayor
riesgo de tener adicción a ellas.
Fortalece el vínculo. Trabaja en la relación con tus hijos. Un vínculo fuerte y estable
entre tú y tu hijo reducirá el riesgo de que tu hijo consuma y abuse de sustancias
adictivas.
Prevenir una recaída
Una vez que fuiste adicto a una sustancia adictiva, tienes un alto riesgo de caer nuevamente en un
patrón adictivo. Si empiezas a consumir la sustancia adictiva, es probable que nuevamente pierdas
el control sobre su consumo, incluso si te has sometido a un tratamiento y no la has consumido
durante un tiempo.
Sigue tu plan de tratamiento. Controla tus antojos. Es posible que parezca que te
has recuperado y no necesites seguir tomando medidas para evitar el consumo. Sin
embargo, tus probabilidades de evitar el consumo delas sustancias adictivas serán
mayores si continúas viendo a tu terapeuta o asesor, si asistes a las reuniones de los
grupos de apoyo y si tomas el medicamento recetado.
Evita situaciones de alto riesgo. No regreses al barrio donde solías conseguir las
sustancias adictivas. Además, aléjate del anterior grupo que consumía sustancias
adictivas.
Obtén ayuda de inmediato si volviste a consumir sustancias adictivas. Si
volviste a consumir drogas ilícitas, habla con tu proveedor de atención médica, tu
profesional de salud mental o con alguien más que pueda ayudarte de inmediato.
DISCRIMINACIÓN
La discriminación se refiere a la exclusión o al trato desigual hacia una persona o
grupo de personas por sus características físicas, religión, pensamiento político,
género, edad, o cualquier tipo de discapacidad.
Esto acarrea la negación de los derechos y las oportunidades que deberían tener para
desarrollarse y tener una vida digna.
La palabra 'discriminación' proviene del latín discriminare, cuyo significado era
"distinguir al separar". Luego tomó el significado que tiene actualmente: el de separar
y diferenciar injustamente a las personas.
La discriminación puede tomar muchas formas, como la exclusión social, la negación
de servicios o trabajos, el acoso, e incluso la violencia recibida por individuos en
función de su condición socioeconómica o cualquiera otra de sus características.
Toda acción discriminatoria afecta la vida de las personas, pues deteriora su
estima. Esto termina por tener impactos perjudiciales para la sociedad.
Las características de la discriminación varían en gran medida de acuerdo con el
contexto social y con sus manifestaciones específicas en determinadas sociedades. No
obstante, entre esas características suelen presentarse:
Tratos desiguales: algunos individuos o clases sociales son tratados de modo
desfavorable en comparación con otros.
Segregación: es la separación de comunidades, que se hace de manera
consciente o inconsciente. Esto trae como resultado que haya colectividades
marginadas y con servicios públicos de menor calidad.
Prejuicios y estereotipazión: los prejuicios se basan en ideas preconcebidas
que obstruyen la convivencia social. Los estereotipos generalizan y simplifican
las características de un grupo, lo que lleva a actitudes negativas hacia las
personas pertenecientes a este.
Violencia y maltrato: en casos extremos, la discriminación lleva a actos de
violencia física, verbal o psicológica en contra de las personas que son objeto de
abusos. Esto tiene un impacto significativo en la salud física y mental de los
perjudicados.
10 tipos de discriminación
La discriminación conlleva tratos inmerecidos. Entre los más propensos a sufrir
discriminación están los discapacitados, niños y niñas, indígenas, embarazadas,
personas LGBTQ+, migrantes y refugiados.
En este sentido, existen distintos tipos de discriminación, entre los que podemos
mencionar:
Discriminación racial o étnica: la raza no es un concepto ni biológica ni
antropológicamente válido entre los seres humanos. Pensar que hay grupos superiores
a otros supone prejuicios y opiniones erróneas acerca de las personas.
Discriminación de género o sexual: se debe al despojo de derechos o la violencia
ejercida en contra de una persona por su género u orientación sexual.
Discriminación por edad: especialmente dirigida a los niños y niñas que sufren por
abusos de poder de los adultos. También es sufrida por adultos mayores cuando son
despreciados por la sociedad.
Discriminación por nacionalidad: es la que va en contra de los migrantes o
extranjeros que deben soportar prejuicios. Es un trato que muchas veces se refleja en
la exclusión y en la intolerancia de las autoridades de los países receptores de la
población migrante.
Discriminación religiosa: cuando se juzga y se crítica sin razones legítimas las
prácticas y costumbres religiosas de grupos minoritarios en una sociedad.
Discriminación política: censura dirigida a la ideología de individuos o colectivos
marginados.
Discriminación por posición social: el trato desigual por la clase social o el estatus
económico de las personas.
Discriminación por embarazo: se ejerce, normalmente en silencio, al negar
contrataciones laborales a mujeres embarazadas o que quieren tener hijos. También
sucede cuando a las mujeres en estado se les niegan los beneficios de un contrato.
Discriminación por discapacidad: es la que afecta a las personas con
discapacidades físicas, por ejemplo, las de movilidad. Se ve cuando hay exclusión de
actividades o del uso de servicios porque la sociedad no ha contemplado como incluir a
las personas con necesidades especiales.
Discriminación hacia pueblos indígenas: en diversos países de América, miembros
de pueblos indígenas enfrentan estigmatización y estereotipos negativos, por lo que se
les margina y a veces se les priva de sus derechos.
Causas de la discriminación
Las causas de la discriminación son diversas. Entre las principales está la falta de
conocimiento sobre otras culturas e identidades. Esta carencia de conocimiento
puede provocar temor y rechazo hacia las personas diferentes, que son vistas
como otros.
Otra causa de la discriminación se genera cuando ciertos grupos sociales sienten que
pueden perder privilegios. Algunas familias o clases sociales que han gozado de
favoritismos especiales repudian la igualdad de oportunidades porque ven en ello una
amenaza a su posición social.
Por último, también las normas culturales no flexibles pueden causar tratos
discriminatorios. Hay prejuicios que tienen raíces en la educación familiar y en el
entorno social que influyen en cómo unos individuos pueden sentir aversión, antipatía,
rechazo y hasta odio hacia otras personas que siguen un estilo de vida distinto.
Discriminación social
La discriminación social se produce cuando una persona es tratada como inferior. Por
ejemplo, por pertenecer a una clase social diferente. En conformidad con el artículo 7
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948:
"todos son iguales ante la Ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la Ley. Todos
tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra
toda provocación a tal discriminación".
Con los años, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha hecho varios esfuerzos
para erradicar la discriminación en las sociedades de los países miembros.
En México, el Consejo nacional para prevenir la discriminación (CONAPRED) es un
ejemplo para erradicar este mal. Además, en 2003 se creó la "Ley Federal para
Prevenir y Eliminar la Discriminación". Esta defiende a los discriminados cuando se
demuestra que existen conductas contra el ejercicio de un derecho en razón de las
características de las personas.
Discriminación positiva
La discriminación positiva fue diseñada en algunas sociedades para tomar acciones con
el fin de combatir las consecuencias de la discriminación recibida por ciertos grupos
sociales. Las medidas positivas procuran garantizar un buen trato y brindar
oportunidades a las comunidades históricamente excluidas.
Ejemplo de esto es el ofrecimiento de becas de estudio a jóvenes de escasos
recursos económicos. Dar empleo a personas que tienen un tipo de discapacidad,
pero que aun así pueden realizar diversas tareas, entre otras acciones positivas.
VIOLENCIA
¿Qué es la violencia?
La violencia es el uso intencional de la fuerza o el abuso de poder para dominar
a alguien o imponer algo. Se puede manifestar a través de comportamientos que
involucran:
La fuerza física, para lastimar, dañar o matar a alguien
Las acciones verbales y gestuales, para rebajar o descalificar la idea o
postura de alguien
La inacción y el silencio, para despreciar a alguien.
Si bien el concepto de violencia es claro, el modo en que se puede manifestar varía
según cada cultura. Además, a medida que la humanidad evoluciona, es necesario
volver a analizar las diferentes modalidades en las que se manifiesta la violencia desde
la ética, la moral o el derecho.
Esto permite visibilizar aspectos de la vida cotidiana que resultan hechos de violencia y
abuso, pero que no suelen ser reconocidos como tales por formar parte de
las costumbres de una cultura determinada (por ejemplo, la esclavitud fue común y
legal durante cientos de años hasta su abolición a partir del siglo XIX, primero
en Europa y luego en el continente americano).
Tipos de violencia
Algunos tipos de violencia son:
Violencia física. Es la forma más evidente de violencia o abuso, que puede
ocasionar daños físicos y riesgo de vida, aunque no siempre deja huellas
visibles (por ejemplo, si te tiran del pelo o te arrojan la comida en la cara,
eso es un acto de violencia física). Se manifiesta de varios modos como
castigos corporales, permanencia forzada en lugares encerrados,
inmovilización, etc.
Violencia psicológica. Es una de las formas de violencia más difíciles de
detectar, que puede ocasionar daños a nivel psicológico o emocional. Se
manifiesta cuando una o más personas agreden de manera verbal e
intencional a otra persona. A veces la agresión no es directa y evidente, sino
que comienza como algo sutil y se prolonga a lo largo del tiempo hasta que
resulta una fuerte agresión psicológica.
Violencia sexual. Es una de las formas de violencia donde la mayoría de
las víctimas son mujeres y los agresores son hombres. Abarca desde
comentarios e insinuaciones no deseados hasta las acciones del acto sexual.
Se manifiesta con actos agresivos mediante el uso de la fuerza física,
psíquica o moral que reducen a la víctima a condiciones de inferioridad para
llevar a cabo una conducta sexual contra su voluntad.
Violencia económica y patrimonial. Es una de las formas de violencia
que afecta los bienes de la propia víctima y, sostenida en el tiempo, deriva
en otros tipos de violencia como la física o la sexual. Se manifiesta con la
transformación, sustracción, destrucción o restricción de los objetos,
documentos, bienes y valores de la víctima, impidiendo que trabaje o realice
actividades de manera independiente a fin de controlar y amenazar
su integridad.
Violencia simbólica. Es una de las formas de violencia más disimulada que
afecta a una gran cantidad de personas en simultáneo. Se manifiesta de
manera indirecta en la sociedad, a través de estrategias que
imponen estereotipos y estructuras mentales, que son reforzados por la
repetición y terminan siendo naturalizarlos. Por ejemplo, el parámetro
adoptado socialmente de delgadez y cuerpo perfecto casi irreal conlleva a
severos trastornos psicológicos y físicos entre la mayoría de
la población que no puede alcanzar esa apariencia.
Modalidades de la violencia
Doméstica o familiar. Se refiere a cuando una persona trata de controlar y
de ejercer poder sobre su pareja con la que mantiene una relación
sentimental, o sobre el resto de la familia. Pueden darse diferentes tipos de
abusos como físico, sexual, psicológico, emocional y financiero.
Institucional. Se refiere a cualquier uso indebido del poder o de la fuerza,
por parte de funcionarios públicos o privados que están sujetos a la orden
del gobierno (pertenecientes a las fuerzas de seguridad, fuerzas armadas,
servicios penitenciarios y efectores de la salud), que pueden violentar
los derechos humanos. Puede darse en un contexto de restricción
de autonomía y de la libertad, de uso de la fuerza corporal, de uso de armas,
etc.
Laboral. Se refiere a toda acción ejercida en el ámbito del trabajo que
manifieste abuso de poder por parte del empleador, del personal jerárquico
o de quien tenga influencia de mando de cualquier tipo. Puede darse de
manera directa o indirecta, afectando la dignidad e integridad física del
empleado mediante amenazas, intimidación, maltratos, menosprecio,
insultos, inequidad salarial, acoso y acoso sexual, entre otros.
Contra la libertad reproductiva. Se refiere al accionar que vulnere el
derecho de la mujer al acceso a la información para decidir libre y
responsablemente si quiere tener hijos o no, el número de embarazos o
intervalos entre cada nacimiento. Puede darse cuando la pareja impide el
uso de preservativos u otros métodos, una institución pertinente no brinda
asesoramiento o métodos anticonceptivos o cuando se impone un método
en lugar de informar sobre las distintas alternativas para que la mujer pueda
elegir, entre otros.
Obstétrica. Se refiere al maltrato o falta de trato humanizado antes,
durante o después del parto. También existe violencia en los casos de
atención post aborto donde no se acciona de manera rápida, con una
atención adecuada ni de manera confidencial. En toda circunstancia los
representantes de la salud deben tratar a la mujer con respeto, mantener la
confidencialidad de su situación bajo secreto profesional, cuidar su salud y
consultarle para decidir los pasos y tratamientos a seguir, de lo contrario, se
considera un accionar violento.
Mediática. Se refiere a toda publicación o difusión que, de manera directa o
indirecta, promueva la explotación de mujeres o su imagen, injurie, difame,
discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad. Puede darse a
través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos que
transmiten y reproducen dominación, desigualdad y discriminación en las
sociedades, naturalizando la subordinación de la mujer.
Causas de la violencia
La violencia de cualquier tipo puede ocurrir por diversas causas, entre las
principales se destacan:
El alcoholismo.
La drogadicción.
Consecuencias de la violencia
Las consecuencias de la violencia impactan en la salud, tanto física como
psicológica, y resultan complejas de evaluar ya que oscilan entre el incremento
del riesgo de empeorar la salud y la posibilidad de terminar con la vida de la víctima.
Algunas consecuencias físicas son:
Lesiones graves.
Homicidio.
Lesiones durante el embarazo.
Embarazos no deseados (hecho agravado si ocurre en edad temprana).
Vulnerabilidad a las enfermedades.
Algunas consecuencias psicológicas son:
Problemas de salud mental.
Baja autoestima.
Miedo, estrés, ansiedad y conmoción psíquica.
Aislamiento.
Trastornos del sueño.
Trastornos alimentarios.
¿Cómo prevenir la violencia?
La agresividad y la violencia son conceptos diferentes, aunque se suelen emplear
como sinónimos. La agresividad es un rasgo biológico del ser humano, natural por su
esencia animal y que emplea como método de supervivencia.
La violencia es producto de la evolución cultural, donde se moldea al individuo desde
el aprendizaje y desde los hábitos violentos. No es una enfermedad. Por lo tanto, para
revertirla o solucionarla es necesario un cambio cultural y educativo.
Otra manera en que las sociedades pueden prevenir la violencia es mediante la
reducción de ciertos factores de riesgo, por ejemplo, el alcoholismo, la drogadicción,
las armas de fuego, la desigualdad económica y de género.
Esta prevención se puede llevar a cabo, por ejemplo, con acciones por parte
del Estado (políticas sociales y económicas, de la salud y de contención), con una
educación que aplique programas escolares de prevención que garanticen el respeto y
la igualdad, entre otros.
Adolescencia
La adolescencia es el periodo de la vida posterior a la niñez y anterior a la
edad adulta. Trascurre desde que aparecen los primeros indicios de la pubertad,
entre los 10 y 12 años, hasta el desarrollo completo del cuerpo y el comienzo de la
edad adulta, entre los 19 y 20 años aproximadamente.
Características de la adolescencia
En la adolescencia se experimenta una importante transformación a varios niveles en
el ser humano. El niño empieza a sentir cambios en su organismo y en su mente que lo
llevarán a la adultez.
Es una época de crecimiento físico y de cambios hormonales. Se crece en
altura, peso, grasa corporal y musculatura. Aparece el acné, se define la
dentadura adulta, y se experimenta el cambio en las cuerdas vocales y en
la voz.
Se produce un cambio en los genitales y la aparición del vello tanto en el
pubis como en las axilas y en todo el cuerpo en ambos sexos.
Los niños comienzan a producir los espermatozoides y tienen su primera
eyaculación. Las niñas experimentan un aumento en los senos, o glándulas
mamarias, y su primera menstruación o menarquia.
El adolescente comienza a sentir y desarrollar emociones que se identifican
con el amor, tanto de pareja como de amigo.
Comienza a autoafirmarse, a identificar su Yo, y a desarrollar su autoestima.
Empieza a adquirir herramientas que proporcionan autonomía individual como
un adulto, y continúa desarrollando el pensamiento abstracto y formal.
Etapas de la adolescencia
La adolescencia, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se extiende desde
los 10 u 11 años, hasta los 19 años, y se divide, fundamentalmente, dos fases o
etapas:
Adolescencia temprana: es el periodo comprendido entre los 10 años (niñas) u 11
años (niños), y los 14-15 años.
Adolescencia tardía: es el periodo comprendido entre los 14 y 15 años hasta los 19
años de edad.
Después sigue a juventud plena, que es el periodo que se extiende desde los 19 años
hasta los 24 o 25 años de edad. Algunos psicólogos la consideran parte de la
adolescencia.
Riesgos asociados a la adolescencia
La adolescencia es una etapa en que las personas empiezan a exponerse a la vida de
una manera diferente.
En la educación, el adolescente comienza a ser más responsable de su tiempo y sus
decisiones. De no tener la supervisión adecuada, esto podría derivar en tiempo libre,
mal invertido, bajo rendimiento escolar, contacto con drogas (tabaco, alcohol, etc.).
Además, en esta etapa muchos comienzan a manejar automóviles, lo cual trae ciertos
riesgos si no se tiene la suficiente prudencia.
En la salud, el adolescente empieza a exponerse a adquirir algunos trastornos
alimentarios (anorexia, bulimia, malnutrición). Además, cuando inicia su actividad
sexual, existe el riesgo del embarazo precoz y de contraer enfermedades de
transmisión sexual.
El ámbito social, por otro lado, es muy importante para el adolescente tener amigos,
ser popular, admirado y querido, etc. Si esto no ocurre, el adolescente puede caer en
depresiones, desarrollar tendencias suicidas e, incluso, conductas agresivas o
delictivas.