TEORIA SISTEMICA
1. Antecedentes
La base del pensamiento sistémico consiste en reconocer la existencia de una
serie de conceptos genéricos aplicables y aplicados en diversos estudios
Rosnay, 197]. Nociones como la energía, flujos, ciclos, realimentación, sistema
abierto, reservas, recursos de comunicación, catalizadores, interacciones
mutuas, jerarquías, agentes de transformación, equilibrios y desequilibrios,
estabilidad, evolución, etc., son aplicables a la idea genérica de sistema sin
entrar en la disciplina concreta ni en el tipo del sistema considerado. La
existencia de este vocabulario común en muchos campos parece responder a
una aproximación común a los problemas que se encuentran dentro de una
misma categoría: la complejidad organizada Rosnay, 1975. (Weaver, en el
capítulo de Marcos Conceptuales).
La importancia de este hecho es fundamental pues significa que de ser cierto
que existe una aproximación común, se puede establecer una forma de tratar el
problema genérico el sistema independientemente de la disciplina en la que
éste se considere. Esta aproximación común existe y surge de la sinergia entre
la biología, la teoría de la información, la cibernética y la teoría de sistemas. A
partir de ellas se extraen conclusiones generales, reflejadas en ese vocabulario
compartido por todas las disciplinas. Este es el enfoque sistémico y debe verse
no como una nueva ciencia, una nueva teoría o una disciplina sino como una
nueva metodología que trata de organizar el conocimiento para dar más
eficacia a la acción Rosnay, 1975. Ésta puede ser la diferencia fundamental
entre los que consideran el enfoque sistémico como una herramienta, una
metodología que ayuda a interpretar y manejar un mundo complejo y los que
consideran que los sistemas son un nuevo paradigma en la ciencia. Para
establecer una relación con algo que nos es más cercano podemos recurrir a la
comparación con el enfoque analítico. En él, se pretende desmenuzar la
totalidad para estudiar los elementos por
separado, aislando interacciones y componentes del resto del todo que forman.
Por el contrario, el enfoque sistémico intenta englobar la totalidad de los
elementos del sistema estudiado así como las interacciones e
interdependencias entre ellos. Por sistema se entiende un conjunto de
elementos en interacción y se intenta investigar las invariantes que existen en
la interacción de elementos. Esto no es lo mismo que intentar aplicar en otro
las conclusiones extraídas para un sistema o de intentar que lo que es válido
para un nivel de complejidad lo sea para otro. Esas invariantes son principios
generales, estructuras y funcionamiento común a todos los sistemas
2. Postulados básicos
Maturana, H. R., & Varela, F. J. (1980). La teoría sistémica postula que los
sistemas son un conjunto de elementos interrelacionados que funcionan como
un todo. Estos sistemas pueden ser naturales o creados por el ser humano, y
su comportamiento no puede entenderse plenamente si se analizan sus partes
de manera aislada. Cada componente de un sistema influye en los demás, y
cualquier cambio en una de sus partes afecta a todo el conjunto. Los sistemas
son dinámicos y están en constante cambio, buscando un equilibrio, pero
también pueden adaptarse a nuevas condiciones. Además, los sistemas están
sujetos a límites que los definen y los separan de su entorno, aunque
mantienen una interacción constante con él. La retroalimentación es un
mecanismo fundamental en los sistemas, ya que permite que la información
sobre el comportamiento del sistema sea utilizada para ajustar su
funcionamiento y adaptarse a nuevas circunstancias. También se considera
que los sistemas son jerárquicos, es decir, que pueden estar formados por sub
sistemas, y a su vez ser parte de un sistema mayor. La totalidad es siempre
más que la suma de las partes, y el análisis debe considerar tanto las
interacciones entre los elementos como el contexto global en el que el sistema
opera.
En la teoría sistémica, los límites de un sistema son esenciales, ya que definen
qué está dentro y fuera del sistema. Estos límites no son fijos, sino que pueden
ser modificados dependiendo del contexto o de los objetivos del análisis. La
comprensión de estos límites es fundamental para entender cómo interactúa un
sistema con su entorno y cómo los factores externos pueden influir en su
comportamiento.
Por último, la teoría sistémica hace énfasis en el carácter dinámico y cambiante
de los sistemas. Los sistemas están en constante evolución y su estabilidad no
es algo absoluto. Los sistemas pueden enfrentar crisis, cambios o
adaptaciones en respuesta a perturbaciones internas o externas. Este
dinamismo se traduce en una capacidad de aprendizaje, es decir, los sistemas
son capaces de ajustarse y modificar su comportamiento con base en
experiencias pasadas, lo cual se conoce como adaptabilidad. La flexibilidad de
un sistema es una de las claves para su supervivencia y éxito en entornos
cambiantes. Bertalanffy, L. von (1968).
En resumen, los postulados de la teoría sistémica destacan la interconexión, la
complejidad, la dinámica, la retroalimentación y la adaptabilidad de los
sistemas. Al analizar un sistema, se debe tomar en cuenta no solo las partes
que lo componen, sino también las relaciones entre estas partes y su
interacción con el entorno. El enfoque sistémico permite abordar problemas
complejos de manera más integral y holística, reconociendo que las soluciones
a menudo deben ser pensadas a nivel global y no solo desde una perspectiva
aislada.
3. Comprension del mundo
La teoría sistémica ofrece una comprensión del mundo que se aleja de las
visiones reduccionistas y lineales, proponiendo en su lugar una forma de
pensar más holística y compleja. En lugar de estudiar los fenómenos aislados,
esta teoría se enfoca en entender cómo los diversos elementos de un sistema
están interconectados y cómo sus interacciones generan un comportamiento
global que no se puede predecir solo a partir de las partes individuales. Así, la
comprensión del mundo desde una perspectiva sistémica invita a ver las
relaciones y los procesos dinámicos que surgen de la interacción entre los
elementos de los sistemas.
En primer lugar, la teoría sistémica enfatiza que el mundo está formado por
sistemas. Un sistema puede ser cualquier conjunto de elementos que
interactúan entre sí de forma organizada, como un ecosistema, una
organización, el cuerpo humano o incluso un sistema económico. La idea clave
aquí es que el comportamiento del sistema no se puede explicar solo
observando las partes de forma separada, sino que se requiere un análisis de
las interacciones y las relaciones entre ellas. Es un enfoque que busca ver las
conexiones y los patrones, más que los detalles aislados.
La noción de interdependencia es central en la comprensión sistémica. Los
elementos dentro de un sistema no operan de manera independiente, sino que
están interrelacionados. Un cambio en una parte del sistema puede generar
efectos en otras partes, y en algunos casos, estos efectos pueden ser
amplificados o moderados a través de mecanismos de retroalimentación. Este
concepto de retroalimentación, ya sea positiva o negativa, es clave para
entender cómo los sistemas pueden amplificar ciertos comportamientos (como
un ciclo de crecimiento o colapso) o estabilizarse y adaptarse (como la
regulación de la temperatura en un organismo).
Desde la perspectiva sistémica, el cambio y la adaptación son también
fundamentales. Los sistemas no son estáticos, sino que están en constante
evolución. La capacidad de un sistema para aprender de su entorno y
adaptarse a las condiciones cambiantes es esencial para su supervivencia y
funcionamiento. Los sistemas abiertos, como los organismos vivos o las
sociedades humanas, están en constante interacción con su entorno,
intercambiando información, energía y materiales. Esta interacción les permite
responder a las perturbaciones y mantenerse dinámicos, ajustando sus
estructuras y procesos cuando es necesario.
Otro aspecto importante de la teoría sistémica es la idea de emergencia. Los
sistemas tienen propiedades emergentes, lo que significa que las
características o comportamientos del sistema en su conjunto no son
predecibles solo a partir de las propiedades de sus partes. Por ejemplo, el
comportamiento de un grupo social no puede explicarse solo observando a
cada individuo, sino que surge de la interacción y las relaciones entre los
miembros del grupo. Este fenómeno de emergencia revela que los sistemas
son más que la suma de sus partes, ya que las interacciones producen
resultados que no podrían anticiparse simplemente sumando las características
individuales.
En cuanto al entorno de los sistemas, la teoría sistémica sostiene que los
sistemas están siempre en interacción con su contexto. Esto significa que el
comportamiento de un sistema está influenciado por factores externos, y a su
vez, el sistema puede afectar o modificar su entorno. Este enfoque evita la
visión cerrada o aislada de los sistemas, reconociendo la complejidad y la
interconexión global entre diferentes sistemas y sus entornos. Los sistemas no
son unidades aisladas, sino que forman parte de una red interconectada.
En el contexto de la comprensión del mundo, la teoría sistémica también
plantea que, al abordar problemas complejos, es necesario adoptar un enfoque
holístico. Esto implica que, en lugar de intentar resolver los problemas
separando sus partes, se debe considerar el sistema en su totalidad. Las
soluciones deben tener en cuenta no solo los elementos individuales, sino
también cómo interactúan entre sí y cómo pueden ser modificadas las
dinámicas del sistema para lograr un resultado positivo. Este enfoque es
particularmente útil en áreas como la ecología, la economía, la salud pública, la
psicología y la gestión de organizaciones, donde los problemas son
intrínsecamente complejos y no pueden resolverse mediante soluciones
simples o reduccionistas.
4. Objetivos
Los objetivos de la teoría sistémica se centran en proporcionar una
comprensión más profunda y completa de los sistemas, su comportamiento y
las interacciones dentro de ellos. Algunos de los objetivos principales de la
teoría sistémica son los siguientes:
Comprender la interconexión y la interdependencia: Uno de los
objetivos fundamentales de la teoría sistémica es comprender cómo los
diversos elementos de un sistema están interconectados y cómo sus
interacciones dan lugar a comportamientos emergentes. La teoría busca
identificar y analizar las relaciones entre las partes y cómo los cambios
en una parte pueden afectar a otras, así como al sistema en su conjunto.
Establecer una visión holística: La teoría sistémica promueve una
visión holística del mundo, es decir, que el sistema debe ser entendido
como un todo más que como la suma de sus partes. Esto implica que no
se puede entender adecuadamente el comportamiento de un sistema sin
observar las interacciones globales que ocurren dentro de él. La teoría
sistémica busca evitar el análisis reduccionista y fragmentado que
examina los elementos por separado.
Identificar patrones y estructuras: La teoría sistémica tiene como
objetivo identificar patrones y estructuras recurrentes dentro de los
sistemas, que pueden ser tanto estables como dinámicos. Esta
identificación ayuda a prever cómo se comportará el sistema bajo
diversas condiciones, detectando posibles cambios, crisis o momentos
de equilibrio.
Entender el proceso de retroalimentación: Un objetivo clave de la
teoría es entender cómo los sistemas utilizan mecanismos de
retroalimentación (positiva y negativa) para regularse a sí mismos. Los
sistemas pueden autoajustarse a partir de los efectos que sus propias
acciones provocan. La retroalimentación positiva tiende a amplificar los
cambios, mientras que la retroalimentación negativa busca estabilizar el
sistema, permitiendo que se mantenga en equilibrio o vuelva al equilibrio
tras una perturbación.
Analizar la adaptabilidad y el cambio: La teoría sistémica también
busca entender cómo los sistemas se adaptan a las condiciones
cambiantes del entorno. El objetivo es examinar cómo los sistemas
evolucionan y aprenden de su interacción con el entorno y cómo pueden
ajustarse para mejorar su funcionamiento o supervivencia a largo plazo.
Establecer límites y relaciones con el entorno: Otro objetivo
importante de la teoría sistémica es entender los límites de los sistemas
y cómo se relacionan con su entorno. Los sistemas no existen en un
vacío, sino que están en constante interacción con factores externos que
influyen en su comportamiento. La teoría busca identificar los límites de
los sistemas y cómo se pueden gestionar las influencias externas.
Promover la resolución de problemas complejos: Dado que los
problemas del mundo real suelen ser complejos, la teoría sistémica tiene
como objetivo proporcionar un marco de análisis que permita abordar
estos problemas de forma más efectiva. Esto incluye la capacidad de
analizar situaciones complejas, comprender las interacciones entre
diversos factores y encontrar soluciones que consideren la totalidad del
sistema y no solo sus partes aisladas.
Mejorar la toma de decisiones: La teoría sistémica también tiene como
objetivo ayudar a mejorar el proceso de toma de decisiones. Al
considerar las interacciones, los efectos secundarios y las
consecuencias a largo plazo, los tomadores de decisiones pueden hacer
elecciones más informadas y responsables. Esto es especialmente
importante en contextos como la gestión de organizaciones, la política
pública, la ecología y la salud, donde las decisiones deben tomar en
cuenta múltiples factores interrelacionados.
Fomentar la sostenibilidad: En el contexto de los sistemas naturales y
sociales, la teoría sistémica busca promover la sostenibilidad, ayudando
a entender cómo los sistemas pueden mantenerse equilibrados a largo
plazo. Al considerar el impacto de las actividades humanas sobre los
sistemas naturales (como el medio ambiente) y sociales, la teoría
sistémica busca encontrar maneras de lograr un desarrollo más
equilibrado y menos destructivo.
5. Metodos
Modelado y simulación de sistemas: Este método implica la creación
de representaciones matemáticas o computacionales de los sistemas
para entender su comportamiento. Mediante modelos, es posible
simular cómo interactúan los componentes del sistema y predecir su
comportamiento en diversas condiciones. Se pueden usar técnicas
como la simulación de agentes, ecuaciones diferenciales o redes
neuronales para modelar las interacciones y los efectos de
retroalimentación.
Análisis de redes: En este enfoque, los sistemas se representan como
redes de nodos y conexiones. Cada nodo puede representar un
componente del sistema, y las conexiones entre ellos reflejan las
interacciones entre esos componentes. El análisis de redes es útil para
estudiar cómo la estructura de las relaciones en un sistema influye en
su funcionamiento general, como en el caso de redes sociales, redes
neuronales o redes de suministro.
Causalidad y retroalimentación: El análisis de la causalidad en los
sistemas es clave en la teoría sistémica. Se estudian los bucles de
retroalimentación, tanto positivos como negativos, para entender cómo
los cambios en un componente del sistema afectan a los demás. Los
diagramas causales y los diagramas de influencia son herramientas
comunes en este enfoque, permitiendo visualizar cómo los elementos
interactúan y se afectan mutuamente.
Dinámica de sistemas: Es un enfoque basado en el uso de
simulaciones para analizar el comportamiento de sistemas a lo largo
del tiempo. En este método, se desarrollan modelos que simulan las
interacciones entre las partes de un sistema, permitiendo observar
cómo se comporta a largo plazo, identificar puntos críticos y evaluar
posibles soluciones a problemas complejos. La dinámica de sistemas
se utiliza frecuentemente en la gestión y resolución de problemas
organizacionales, ecológicos o económicos.
Pensamiento sistémico: Este enfoque tiene como objetivo cultivar
una forma de pensar que contemple la totalidad de los sistemas,
enfocándose en las relaciones, patrones y estructuras subyacentes
en lugar de los elementos aislados. Es un proceso reflexivo que
promueve la capacidad de ver más allá de las soluciones inmediatas
y considerar las consecuencias a largo plazo y las interconexiones de
los sistemas.
6. Ámbitos de aplicación de la teoría sistémica
Psicología y salud mental: En la psicología, la teoría sistémica se
aplica para entender las relaciones familiares, las interacciones dentro
de los grupos y cómo las personas funcionan dentro de un sistema
social. En la terapia sistémica, por ejemplo, se observa que los
problemas individuales son el reflejo de dinámicas y patrones de
interacción en el sistema familiar. En el ámbito de la salud mental,
también se utiliza para tratar trastornos como la depresión, la ansiedad o
los trastornos de la personalidad a través de una comprensión del
paciente en su contexto.
Educación: La teoría sistémica en la educación ayuda a entender las
interacciones entre estudiantes, profesores, familias y otros actores
dentro del sistema educativo. Permite mejorar el diseño de políticas
educativas y programas de intervención, tomando en cuenta no solo los
factores individuales, sino también el contexto social, cultural y
organizacional en el que los estudiantes interactúan.
7. Conclusion
La teoría sistémica ofrece un enfoque integral y holístico para comprender los
sistemas en su totalidad, considerando las interacciones, dinámicas y
relaciones entre sus partes. A través de sus diversos métodos, como el
modelado, la simulación, el análisis de redes y el pensamiento sistémico,
permite abordar problemas complejos y dinámicos en una variedad de campos.
Su aplicación es extensa, desde la ecología hasta la economía, pasando por la
gestión organizacional, la psicología, la educación y las políticas públicas. La
capacidad de la teoría sistémica para identificar patrones, interdependencias y
procesos de retroalimentación la convierte en una herramienta invaluable para
resolver problemas que no pueden entenderse desde una perspectiva aislada o
reduccionista.
Al adoptar este enfoque, se promueve una visión más completa y profunda de
los fenómenos, lo que facilita la toma de decisiones más informadas y
adaptativas, y fomenta la sostenibilidad y el equilibrio en los sistemas. Por
tanto, la teoría sistémica no solo mejora nuestra comprensión del mundo, sino
que también ofrece soluciones prácticas para enfrentar los desafíos más
complejos que surgen en la interacción de los sistemas naturales, sociales y
tecnológicos.
REFERENCIA
Bertalanffy, L. von (1968). General System Theory: Foundations,
Development, Applications. George Braziller.
[Link]
%C3%ADa_general_de_sistemas_de_Ludwig_Vo/siofrhfXsOwC?
hl=es&gbpv=1&dq=Bertalanffy,+L.
+von+(1968)%7D&printsec=frontcover
Maturana, H. R., & Varela, F. J. (1980). Autopoiesis and Cognition:
The Realization of the Living. D. Reidel Publishing Company.
[Link]
referenceid=3187444