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Manifiesta La Vida Que Quieres - Pepe Colorado

El libro 'Manifiesta la Vida que Quieres' de Pepe Colorado explora la conexión entre la conciencia, el subconsciente y la Divinidad, enfatizando que la manifestación de deseos se logra a través de la claridad interna y la imaginación. A través de la comprensión de la Ley de la Atracción y la vibración, se propone que cada individuo tiene el poder de crear su propia realidad. La obra invita a los lectores a reconocer su divinidad interna y a utilizar su capacidad de manifestar lo que desean en la vida.

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Manifiesta La Vida Que Quieres - Pepe Colorado

El libro 'Manifiesta la Vida que Quieres' de Pepe Colorado explora la conexión entre la conciencia, el subconsciente y la Divinidad, enfatizando que la manifestación de deseos se logra a través de la claridad interna y la imaginación. A través de la comprensión de la Ley de la Atracción y la vibración, se propone que cada individuo tiene el poder de crear su propia realidad. La obra invita a los lectores a reconocer su divinidad interna y a utilizar su capacidad de manifestar lo que desean en la vida.

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Manifiesta la Vida

que Quieres

Pepe Colorado
Copyright © 2025 Pepe Colorado
Todos los derechos reservados.
ISBN: 9798308766810
Prólogo

¿Por qué hay personas en el mundo con patrimonios de miles de millones,


mientras otras sobreviven en la penuria más absoluta durante toda su vida?
¿Por qué algunas personas, que no cumplen con los estándares de belleza,
parecen tener un atractivo especial, mientras que otras, aparentemente más
atractivas, no logran el éxito? ¿Por qué hay quienes poseen un cuerpo
envidiable sin esfuerzo alguno, mientras otros pasan su vida entre médicos
o atrapados en dietas inefectivas? ¿Por qué? ¡Si todos compartimos el 99,9
% del ADN y todos tenemos un cuerpo, un corazón y un cerebro!
La diferencia entre una persona exitosa en cualquier ámbito y aquella que
no lo es radica en que la primera sabe exactamente qué quiere, tiene
claridad sobre quién es y está conectada profundamente con su Ser Interior.
En lo demás, somos increíblemente similares: un cuerpo, un cerebro, una
mente, un corazón…
Si estás leyendo este prólogo, no es por casualidad. Consciente o
inconscientemente, has llegado a este libro porque lo estabas buscando.
Algo dentro de ti, una intuición, te dice que lo que te han enseñado hasta
ahora puede haber sido útil, pero sabes que hay mucho más. Que no te lo
han contado todo.
Quizás has oído hablar de la Ley de la Atracción o de la Asunción, pero
todavía no has experimentado en tu vida su innegable poder. Aún no has
comprobado lo rápido que funciona, su precisión o el hecho de que nunca
falla, porque es una Ley Natural.
Este libro está diseñado para ayudarte a comprobarlo por ti mismo. A que
creas sin reservas. Y una vez que lo experimentes, descubrirás quién eres
realmente. Tu confianza será plena, y la manifestación de tus deseos se
convertirá en algo tan natural como mágico.
CONTENIDO

Prólogo
Introdución
1. ¿Quién eres en realidad?
2. Todo existe ya
3. Breve referencia a la religión
4. Apuntes de Física Cuántica
5. Mundo exterior e interior
6. Puedes Crear tu Futuro
7. Entra en acción
8. La Meditación
9. Confía en tu Divinidad
10. Vuela
Introdución

La idea principal de este libro es que, más allá del mundo que conocemos,
existe otro: el mundo que lo crea y lo sostiene. Algo superior, un lugar
donde todas las posibilidades existen y desde el cual todo se manifiesta,
incluido el mundo visible. Nosotros podemos ver, oír, comer, oler y tocar de
forma consciente, pero hay algo más profundo que nos da vida y nos hace
respirar. Nuestro cuerpo y nuestros órganos funcionan para que vivamos,
pero hay una fuerza que los anima. Cuando nuestro cuerpo deja de
funcionar, esa fuerza persiste durante un tiempo, aunque nuestra vida ya no
continúe.
Nuestro planeta gira y se mantiene a la distancia exacta del sol para
sustentar la vida. Pero hay algo superior que lo impulsa a girar eternamente,
permitiendo que todo siga existiendo en perfecto equilibrio. Ese mundo
superior —Dios, Divinidad o como prefieras llamarlo— está directamente
conectado contigo. Tú formas parte de él, y él forma parte de ti.
Eres un reflejo. Tu experiencia en la vida es como la imagen que ves en un
espejo. Aunque parezca real, no es más que un reflejo. Si deseas cambiar tu
experiencia, debes hacerlo desde el origen, desde la creación, y no desde el
reflejo. Además, cualquier cambio que realices en la creación se verá
reflejado sin excepción en tu vida. Todo lo que experimentas hoy proviene
con absoluta precisión de tu interior.
¿Cómo puedes hacer esos cambios en tu interior? Es muy sencillo: con tu
imaginación. La imaginación es la semilla de la creación. Imagina lo que
quieras imaginar. Eres completamente libre para hacerlo, y lo mejor es que
no cuesta nada. Independientemente de las circunstancias actuales de tu
vida, puedes crear la realidad que desees en el instante en que decidas
tomarte un momento para imaginarla.
Nos han enseñado que los sentimientos son una reacción a los
acontecimientos. Sin embargo, el proceso funciona al revés. Primero están
los sentimientos, y son ellos los que generan los acontecimientos. Vive en tu
imaginación como si tu deseo ya estuviera cumplido. Recréate en los
detalles, disfruta cada instante tal y como lo harías si aquello que anhelas ya
fuera una realidad. Y cuando lo hagas, estarás actuando en el origen, en el
lugar donde todo se crea.
Después de hacerlo, no lo sabotees. Confía en la ley natural de la creación y
permite que esa realidad se refleje en tu existencia.
1. ¿Quién eres en realidad?

¿Quién eres en realidad? ¿Te has hecho alguna vez esta pregunta? A decir
verdad, nadie puede saberlo con plena seguridad. Sin embargo, hay una
definición clara en la que coinciden todas las corrientes pensadoras: eres
quien crees que eres.
Si piensas que eres un ciudadano medio, que llega a final de mes mal que
bien, eso es lo que eres. Si crees que eres un multimillonario que no
necesita trabajar para tener unos ingresos pasivos y vivir a todo trapo, eres
ese multimillonario, aunque en algunas etapas de tu vida las evidencias
demuestren lo contrario.
Si crees que no tuviste suerte en el sitio donde naciste y que no hay más
remedio que pasar tu vida dependiendo de ayudas de instituciones
benéficas, eso es lo que serás mientras sigas pensando de esa forma. Eres lo
que crees que eres. Y lo que eres en tus sentimientos se manifestará tarde o
temprano en tu vida.
Espiritualmente, puedes creer que eres un cuerpo que vive y piensa sin más.
Puedes creer que eres un siervo de Dios, como dicen muchas religiones. O
puedes pensar que eres el mismo Dios, como lo hacen otras corrientes
espirituales. Quien te insista en cualquiera de estas posibilidades solo te
estará dando su opinión sobre su creencia, porque hasta ahora nadie ha
dejado este mundo y ha vuelto para contar lo que realmente ocurre después.
Hay personas que han estado en los límites de la muerte y creen haber
tenido una experiencia espiritual, y también es cierto que hay personas
avanzadas espiritualmente y estudiosos de la espiritualidad que tienen una
iluminación acentuada, pero todas sus experiencias están basadas en lo que
creen haber vivido.
Personalmente, puestos a creer, creo en nuestra capacidad de ser quien en
realidad queremos ser. Creo en nuestro poder infinito. Quiero interpretar las
religiones con su significado original, no con el que se ha transformado con
el transcurso de los siglos.
Desde luego, pienso que hay algo mucho más grande en lo que no vemos
que en lo que vemos. El mundo físico sería la parte visible de un mundo
espiritual que lo sustenta, la parte que no se ve. No creo que estemos aquí
por ninguna casualidad, ni porque el Universo estalló o porque un
espermatozoide fecundó, no se sabe cómo, un óvulo.
Creo que la realidad que conocemos, la del mundo físico, es solo un reflejo
o incluso un experimento de la Realidad Real, que es Todo y que es
inmutable. Todos tenemos una parte consciente, la que conocemos —
nuestro cuerpo, nuestros sentidos y nuestra mente— y otra mucho más
grande y espiritual: nuestro subconsciente; que es el que nos hace respirar,
latir el corazón o circular la sangre por todo el cuerpo.
Creo que tanto el consciente (ego) como el subconsciente (espíritu) están
conectados a la Realidad Real, a Dios, al Universo o como lo quieras
llamar, y que, precisamente por esta conexión, forman un solo elemento.
Una única Divinidad.
Hacer funcionar esta conexión significa poder manifestar lo que deseas si
sabes cómo funciona el proceso. Y este libro va a tratar precisamente de
esto: que puedas manifestar todos tus deseos en cuanto comprendas el poder
con el que vienes de serie.

Tus tres protagonistas

Empecemos, por tanto, con estos tres conceptos. Tenemos tres protagonistas
en tu historia. Los tres están en ti y tú eres los tres. Los tres sois uno. Eres
Uno con tres cualidades.
Empezamos por el más fácil, el que reconoces: el consciente. El que ves
cada mañana en el espejo al levantarte. El que piensas, el que ves, el que
oye, el que imagina, el que escucha las noticias, el que da credibilidad a lo
que le cuentan y a lo que ve. En definitiva, el que conoces.
El segundo protagonista es tu subconsciente. También sabes que está ahí
porque es el que te hace respirar —despierto y dormido—, el que hace latir
tu corazón, el que vela por ti y el que sincroniza todos los órganos de tu
cuerpo sin que tú conscientemente tengas que hacer nada. Es muy posible
que, como ser invisible que es, estuviera antes de que nacieras y que
probablemente siga cuando tu cuerpo deje de vivir.
Y por último, está el Universo, Dios, la Divinidad, tu Yosoidad o como
quieras llamar a la energía del interespacio. La que está fuera del tiempo y
de la imaginación. La que es Todo. La que creó el Universo y te dio la vida.
Mejor dicho, la que se hizo tú, según las antiguas Escrituras, para tener esta
experiencia terrenal en ti.
Muchas corrientes metafísicas subrayan que solo hay dos realidades: tu
consciente y tu subconsciente, y que este último es el propio universo o
divinidad. Da lo mismo diferenciar esto ahora. El concepto es que no
importa que haya dos, tres o infinidad de realidades. Tú eres parte del Todo
y el Todo está en ti. Se puede concluir entonces que la Divinidad está en ti y
que tú eres la misma Divinidad.

Referencias para los escépticos

A lo largo de los capítulos del libro nos fijaremos en algunos escritos de la


Biblia, citaremos frases de autores espirituales y contrastaremos con
experimentos físicos que corroboran esta afirmación. Pero antes, hagamos
un acto de fe, aceptemos este concepto para simplificar la conexión entre
tus tres protagonistas y pongámonos manos a la obra.
Empezaremos por el concepto de la Divinidad, el Todo o la Materia sin
Formar, ya que apenas le hemos dedicado unas palabras en los párrafos
anteriores. Esta Divinidad lo tiene todo. Está cargada de información, de
energía, abarca todas las posibilidades. Todas las dimensiones. Todo existe
dentro de ella. No existe el paso del tiempo porque todos los tiempos están
en ella.
Esta Divinidad creó el Universo físico y, con el tiempo, hace galaxias,
sistemas solares, planetas, desarrolla la humanidad y en un momento dado
junta dos células para que vengas tú al mundo. Mejor dicho, hace galaxias,
crea planetas, hace condiciones óptimas para la vida, desarrolla la
humanidad, junta dos células y viene a la vida física en tu concepción
(insisto en los escritos de la Biblia a los que dedicaré un capítulo para los
escépticos). Viene en forma de ti.
Y parte de cero para tener una nueva experiencia, la que quieras tener. Para
que aprendas cosas al nacer, nuevas cosas, nuevas creencias, y para que
descubras en algún momento de tu vida tu verdadera Divinidad.
Se comunica con tu yo consciente por medio de la intuición y te envía
deseos para que los manifiestes y puedas seguir expandiendo en este plano
físico. Cada vez que te envía un deseo, lo hace con sus instrucciones para
materializarlo. No tendría sentido de otra manera. Y esas instrucciones están
en el círculo de conciencia-inconsciencia-divinidad-conciencia.

¿Cómo funciona el proceso?

El proceso de la manifestación se resume en pocos pasos. Tu Divinidad te


envía un deseo para expandirse en tu mundo físico. Tú conscientemente lo
imaginas ya cumplido, lo sientes realizado y emites esa vibración. Tu
inconsciente capta esa vibración, lo graba en tu interior y le da el ok a tu
parte Divina. Y es tu Divinidad la que, al ver que todo está en orden, se
encarga de poner los medios para manifestarlo.
A lo largo de este proceso, la clave es la vibración. Todo lo que ves y lo que
no ves tiene una frecuencia, una vibración. Tus células son partículas
invisibles vibrando. El acero son partículas vibrando. No existe la materia
física. Todo es vibración. Las vibraciones iguales crean manifestaciones
iguales. Si lo compruebas con una guitarra, tocar una cuerda que coincida
con la nota de otra, verás cómo esta última vibra sin ser tocada. Lo mismo
ocurre con tus pensamientos, sentimientos y creencias.

Tú eres la Causa

La causa de todo lo que manifiestas eres tú. La Divinidad está en ti y tú eres


la Divinidad. Es uno de tus tres protagonistas y los tres eres tú. En la
Divinidad está Todo y por tanto Todo eres tú. Entonces, ¿por qué no
centrarte en anticipar las emociones de las cosas que deseas manifestar en
vez de emitir emociones de cosas que no te gustan?
El proceso de la manifestación se basa en lo que imaginas, crees y sientes
como real. Si realmente aceptas que eres la Divinidad y que todo lo que
imaginas y sientes se materializa en tu vida, tendrás más cuidado de
imaginar y sentir lo que deseas.

La varita mágica
Permíteme contarte una historia personal. De niño, cansado de las
limitaciones impuestas por mis padres en las Navidades, decidí pedir una
“Varita Mágica” a los Reyes Magos. En lugar de pedir varios regalos, pedí
uno solo, algo que parecía imposible. Aunque mi madre desmoronó mi
ilusión, dentro de mí sabía que todo era posible. Con el tiempo, descubrí
que esa “varita mágica” era, en realidad, la capacidad de manifestar
nuestros deseos.
Creo que todos poseemos esa varita mágica, pero las creencias históricas
intentan mitigar su magia. Puedes conseguir todo lo que desees
simplemente por desearlo. Con tu deseo, vienen las instrucciones para
manifestarlo. Y tu Genio se encargará de concederlo.

Conclusión

El fin último de la vida es conocer nuestra Divinidad, y eso lo alcanzamos


tarde o temprano. La clave está en creer quién eres y conectar con el poder
infinito que reside en ti.
2. Todo existe ya

Todo existe en el presente

El ser humano se ha acostumbrado a ver el tiempo de una manera lineal, el


pasado detrás, el presente en el centro y el futuro delante. Pero en la
Realidad sólo existe el presente. No existe ni el antes ni el después, sólo
existe el ahora.
Todo existe de una manera virtual como si cada posibilidad fuera una
burbuja flotando en el mismo espacio.
Nuestros recuerdos, son burbujas en nuestra mente que vemos ahora y
recuperamos como creemos que fueron. Podemos editarlas si queremos y
recordarlas como nos gustaría que hubieran sido. Todo lo podemos hacer
ahora. Puedes probarlo.
Nuestro futuro, son burbujas con posibilidades que puede haber sobre
cualquier acontecimiento. Podemos ir de burbuja en burbuja e imaginar
como sería cada uno de los desenlaces y sentir la sensación que tendremos
cuando se materialicen.
Las imaginamos ahora y como tal, existen ahora, aunque sea de momento
sólo en nuestra imaginación. Cada burbuja por el hecho de existir en la
imaginación existe, ya es un concepto, y como tal, tiene su pequeña
vibración ahora.
Tú eres libre de pensar y por tanto eres libre de elegir. Puedes elegir una de
las burbujas e introducirte en ella para disfrutar de los acontecimientos.
Aunque lo hagas ahora como un juego.
Puedes recrearte en esa posibilidad. Puedes ver todo lo que hay a tu
alrededor. Puedes oler los olores que hay. Puedes oír las palabras de
felicitación de los que están contigo. Puedes tocar lo que tienes delante de
ti. Puedes abrazar a la persona que deseas. Puedes ver tu saldo en el banco.
Puedes ver los dígitos de la báscula… Puedes sentir ahora todo lo que hay
en la burbuja con la que has querido experimentar.
Ahora has de saber que esa burbuja y sólo esa, por el hecho de haberla
prestado tanta atención, es la que romperá su finísima capa que la protege.
Todo su interior caerá en tu superficie por haberla prestado tanta atención y
haberla sentido como real. Has de creer esto. Tu Divinidad se encargará de
demostrártelo.

Entonces ¿qué está pasando entonces ahora?

Tu estado de conciencia. No hay otra cosa.


Tus recuerdos son interpretaciones que tienes de lo que crees recordar. Son
archivos almacenados que podrían estar modificados al recuperarlos. No
puedes tener la seguridad que las recuerdes como fueron o ni siquiera que
hayan existido.
Y el futuro es imaginación. Es tu suposición de lo que pueda acontecer.
Puede ser como imaginas, de otra forma o sencillamente no existir.
Por tanto, sólo existe con seguridad el AHORA. Esto es lo real.
Y puedes elegir como sentirte ahora.
Puedes creerte lo que entiendes por pasado y futuro o puedes elegir como
sentirte si te desvinculas de todo eso ficticio.
Si ya eres como quieres ser, si puedes imaginarte como deseas ser y si
puedes sentir como eliges SER, habrás dado un paso de gigante.

Las Tres dimensiones

Desde pequeños nos han enseñado que la única realidad que existe consiste
en la realidad tridimensional que conocemos; largo, alto y ancho. Esas son
las tres medidas físicas conocidas y las que vemos o tocamos con el sentido
de la vista o el tacto o visualizamos en nuestra imaginación cuando oímos,
olemos o saboreamos algo, los otros tres sentidos reconocidos.
Oímos el canto de un pájaro y asociamos ese sonido a un pájaro conocido
con sus colores y medidas. Olemos un perfume y lo asociamos al frasco de
colonia que conocemos de un determinado color o a una situación en 3D
conocida.
¿Pero de verdad piensas que sólo existen estas tres dimensiones? ¿o crees
que puede haber más dimensiones que intuimos o de las que nunca hemos
podido imaginar?
La propia ciencia descubre nuevas leyes cada día impensables hasta el día
anterior. Descubre nuevas formas de comunicación, nuevas formas de
entender el mundo y en lo que conocemos como cosas físicas descubre
partículas más pequeñas de las que conocía con anterioridad llegando a la
conclusión que todo está compuesto de materia energética que vibra, no hay
nada físico como tal.
La ciencia está demostrando que TODO existe ya en un estado sin forma en
alguna dimensión, y que esta materia está esperando ser materializada en el
plano físico.
Todo vibra. No hay nada sin vibrar, en el plano físico o tridimensional o en
la materia sin formar. Y es una ley súper conocida que vibraciones idénticas
se atraen.
La imaginación, nuestra imaginación, por el hecho de existir vibra. Tú
imaginas cualquier cosa y aunque sea solo en tu imaginación por el hecho
de estar ahí, existe. No en el plano 3D, pero sí en algún otro plano, en el de
tu imaginación. Y emite una vibración.
Tus sentimientos vibran. Cuando tienes un sentimiento de amor o de alegría
vibras a una frecuencia tan alta que tu propia piel se pone de punta o tus
lágrimas se generan.
Y tu Fe y tu creencia vibra. Vibra a un nivel tan alto que, aunque te digan
todo lo contrario tu sentimiento es de absoluta seguridad de lo que estás
creyendo. Y esa creencia tiene una vibración tremenda.
Las vibraciones se atraen y Todo está en alguna dimensión esperando ser
atraído.
Tú estás ahora en el plano físico, en la experiencia que vives ahora e
imaginas. Todo lo que sientes y crees se va a manifestar en tu mundo por
unas leyes físicas. No es misticismo, son Leyes Naturales.

Lo que deseas existe en algún nivel

Todo existe en algún nivel. Si puedes imaginarlo, es porque existe en alguna


dimensión. Todo existe ahora en el momento presente.
Por el hecho de desearlo, el deseo ya está deseando manifestarse. Es la
misma Ley de Atracción. Tú tienes una vibración de un deseo cumplido y
ese deseo tiene esa misma vibración y naturalmente se atraen.
Permíteselo, no cuestiones el cómo ni el cuándo se manifestará. Eso sólo
son barreras. Agradece que no puedes verlo aún a pesar de su existencia.
Agradece la manera inesperada en que va a manifestarse. Te va a
sorprender.
Agradece que ya eres tu deseo.

Estás en todo. Eres todo

Me viene a la memoria una historia de un anciano fotógrafo que decía que


sus fotos contenían el Universo.
Yo le decía que sólo veía lo que me resaltaba la vista y él me demostraba
que no me había fijado en muchos detalles. Y era cierto, de vez en cuando
me señalaba algún detalle que se me había pasado por alto a pesar de
tenerlo delante de mis ojos durante minutos de observación.
Y fue aún más lejos, me enseñó evidencias de cosas que habían pasado
antes de la captura y otras que estaban a punto de suceder por las muestras
que presentaban.
En resumen, de la foto de un simple paisaje pude ver detalles que podían
llenar la vida de cualquiera.
Esto me llevó a la conclusión que la vida que vemos es como las fotografías
de aquel extraño hombre. Todo está en la fotografía que tenemos delante.
Hay detalles que un día captan nuestra atención cuando llevan toda la vida
delante nuestro pasando inadvertidas. Y otras que no sabemos cómo
aparecen delante de nuestros ojos cuando hemos pensado en ellas unos
minutos antes.
Nos esforzamos en fijarnos en los detalles, en saber donde está cada cosa,
en “enfocar las fotos”. Pero eso es un esfuerzo. Lo no esfuerzo es sentirse
con todo.

Realidades Paralelas

Hay autores que hablan de realidades paralelas o de infinitas realidades en


el mismo instante donde cada uno vive su momento.
Yo todavía no he encontrado una idea clara sobre el asunto, pero si todos
coinciden que la situación actual de cada uno es la consecuencia de sus
sentimientos anteriores sería difícil que todo encajara a la perfección en el
mismo instante para mí y para todos los que veo. Aunque también es
posible.
De lo que estoy seguro es que Todo es posible en el universo y que todo lo
real es la consecuencia de lo que cree y se siente como verdad. Luego mi
conclusión es que hay realidades infinitas que se combinan y coinciden en
los momentos precisos de los actores coincidentes.

Donde no se ve, está todo

Imagina el espacio invisible que tienes delante estuviera lleno de


dimensiones donde están todas las posibilidades.
Existen. Están todas. La física cuántica está demostrando esta realidad.
Tú puedes elegir una de esas dimensiones. Y con tu imaginación sentirte en
ella. Vivir en ella.
Estarás entonces sintonizando con esa dimensión 9D “desconocida”. Y
entonces... lo verás en tu vida.
Olvídate ya del asunto. Se manifestará en tu vida. No pienses que quizá se
manifestará, ni tengas grandes esperanzas sobre ello. Eso sería dudar.
Ten la certeza absoluta. Esa es la diferencia. Tu Yo Superior se encargará de
ello.
Otros lo llaman milagros, pero es tan sencillo como natural.

Lo natural es la abundancia

Lo dicen las Escrituras y también la Física Cuántica.


Si fueras capaz de permanecer sin emociones fluiría hacia ti todo lo que te
llena. No tendrías que hacer nada más.
Entonces ¿por qué tienes miedo a la escasez? De nuevo son las historias que
te han contado desde que naciste y te has ido creyendo.
Las religiones, tus educadores, incluso los medios de comunicación no han
hecho otra cosa más que dinamitar en ti creencias de escasez y miedo.
Estamos en una nueva era de conocimiento donde se desmontan cada día
verdades históricas que se sustituyen por otras. Las cosas son como son
hasta que alguien descubre que son de diferentes.
Tu Divinidad, Dios, el Universo o como lo quieras llamar es infinitamente
abundante.
Es amor, es generosidad, es la totalidad. Quiere lo mejor para ti como toda
madre o padre quiere lo mejor para su hija o hijo.
Es todas las posibilidades. Quiere tu abundancia, concederte los deseos,
concertar tus sensaciones.
Si Dios recibe tu mensaje de intención sobre una cosa, lo mejor que puedes
hacer es permanecer en silencio con la seguridad que lo manifestarás en tu
vida en el momento perfecto.
No debes dudarlo ni por un instante. Debes sentir esa seguridad del deseo
cumplido. Puedes recordar tu hecho futuro. Puedes relajarte.
Deja a tu Divinidad sorprenderte con la manera de manifestarlo.
Igual que el niño espera con ilusión la magia del mago porque tu deseo ya
está cumplido.

No atraes nada. Lo eres

Sólo permites que se manifieste en tu mundo.


Todas las posibilidades están ya, el alguna dimensión. Están esperando que
le dé forma un observador.
Es energía sin forma. Todo es posible.
Esta informa está deseando coger forma. Esta informa se llama Dios. Todo
es en Dios.
Dios creó al hombre a su semejanza. Con la misma capacidad de crear y
con la facultad además de elegir. De editar su realidad.
¿Para qué crees que te has creado? Para experimentar.
Y tu camino para experimentar está en tu interior. En tu imaginación.
Lo dicen los símbolos de las palabras con las que fueron escritas las
palabras Dios y Jesús en el antiguo hebreo.
Dios es todo. Y tú eres todo lo que quieres ser. Si quieres infinita
abundancia, tendrás infinita abundancia. Si quieres escasez tendrás
abundancia de escasez.
Dios no distingue entre lo que para ti es bueno o malo.
Él (o Tu YoSuperior) sólo desea la manifestación de abundancia de lo que
quieras ser.
Elige lo que quieres manifestar. Vive con la imaginación tu deseo
manifestado. Ten la seguridad que tu YoSuperior se va a encargar de
manifestarlo por medios que ni te imaginas y no interfieras con
pensamientos contradictorios que cambien el sentido de la manifestación.
Tu futuro no está predeterminado

Decía Neville Goddard, uno de mis autores favoritos, que millones de


futuros posibles existen dentro de ti esperando ser liberados.
Cada uno creado por cada creencia. Si dudas de ti mismo, si pones algún
tipo de barrera, no manifestarás el mejor futuro de los posibles, sino que
traerá uno menos deseado.
Cada vez que dudes o escuches una voz negativa en tu cabeza, distráete en
otra cosa, cualquier imagen que rompa la reacción en cadena que conlleva
esa negatividad.
Cuando consigas permanecer fiel a tu estado imaginado sin importar las
apariencias habrás pasado la prueba.
3. Breve referencia a la religión

Sin entrar en religiosidad, pero en espiritualidad, he querido dedicar un


capítulo a la interpretación de la Biblia. Quería encontrar una explicación
coherente que me ayudara a entender por qué es el libro más leído de la
humanidad y por qué tiene la importancia que tiene.
Siempre he percibido infinidad de contradicciones en las Escrituras. No
lograba comprender cómo se podía mezclar el amor incondicional con el
miedo, la abundancia con la escasez, ni el cielo con el infierno.
Todas las religiones coinciden en que Dios es la creación. La diferencia
entre lo que cuentan las religiones radica en su interpretación de las
antiguas escrituras, e incluso de sus propias creencias.
A mí me han educado bajo la religión católica, y aunque muchas de sus
enseñanzas me convencían de niño, siempre me chocaban palabras como
“culpa”, “pecado” y “arrepentimiento”, que me repetían constantemente.
Creo que la Iglesia Católica, como todas las religiones, ha querido a lo largo
de los siglos llevar a su terreno las palabras de Jesús y los pasajes de la
Biblia para ejercer el poder sobre la humanidad, inculcando el miedo y
utilizando ese temor como una herramienta de control.
Separaron la divinidad de la humanidad con el objetivo de tener algo o
alguien fuera de ti a quien adorar, pero bajo su propio control. Los mensajes
fundamentales, sin embargo, son los mismos: Dios es bondad, amor, paz y
todas esas cosas hermosas.
La Biblia es una interpretación, y en eso coinciden todas las religiones. Por
eso prefiero interpretarla de la manera que mi corazón me indique, en lugar
de seguir lo que otros me digan.
Hace unos años, conocí la figura de Neville Goddard, un autor del siglo
pasado que basa sus enseñanzas en el estudio e interpretación de las
Sagradas Escrituras. Hago referencia a él en otros capítulos, pero en éste
cobra especial importancia porque al leerlo, sentí que sus interpretaciones
eran las que realmente querían transmitir las Antiguas Escrituras.
Neville cambió mi manera de pensar y, en lo referente a la religión, fue una
verdadera iluminación para mí. Por eso, este capítulo es fundamental, ya
que me he basado en sus enseñanzas para escribirlo.

Dios es parte de ti

Dios te ama, te quiere, como un padre o madre ama a su hijo, o como una
parte de ti, como dicen las Escrituras. Está deseando que crezcas, que
crezcas junto a Él, que tengas más, que consigas todo lo que puedas
imaginar, que ames a todos, que todos te amen, que no tengas miedo a nada,
que confíes, que te sientas feliz. Que te sientas agradecido por lo que tienes
y por lo que está por venir.

Entonces, ¿por qué temer lo desconocido? Aquí es donde empiezo a ver


diferencias con lo aprendido, con el miedo inculcado.
Los milagros no existen para Dios. Es su estado natural. Él puede crear
universos, detener el tiempo, manifestarlo todo. Dios es amor.

Historia breve de la Biblia

La primera recopilación de lo que conocemos como la Biblia, el Antiguo


Testamento, data del siglo III a.C., y fue realizada por el rey Tolomeo II,
quien reunió a unos sesenta pensadores judíos de la época para ampliar su
ya prestigiosa biblioteca de Alejandría.

Posteriormente, entre los siglos I y II d.C., tras la vida de Jesús, se hizo una
nueva recopilación con los aportes de sus discípulos, lo que conocemos
como el Nuevo Testamento. Ambos fueron escritos en papiros y otros
materiales que no resistían el paso del tiempo.

Esto implica que la versión que conocemos hoy es una copia de copias, y a
lo largo del tiempo, se han perdido pasajes, o se han producido errores de
interpretación debido a las traducciones. Los que escribieron la Biblia, o
mejor dicho, los que recopilaron sus escritos, fueron personas iluminadas,
como Isaías, Abraham o Moisés, pero sus palabras han sido, en algunos
casos, mal interpretadas.
La Iglesia, entre otras cosas, nos ha enseñado que estos fueron los únicos
profetas, que Jesús fue el único hijo de Dios y que el resto de la humanidad
son siervos de Dios. Es decir, a partir de Jesús, ya no hay más profetas.
El significado de las palabras Dios y Jesús
Neville nos recuerda que la Biblia no hace referencia a personas que hayan
existido en la historia ni a eventos ocurridos en la Tierra. Los antiguos
narradores no escribían sobre hechos históricos, sino que relataban
principios básicos, vestidos de historia alegóricamente, para ser
comprendidos por el pueblo.
A lo largo de los siglos, hemos confundido las personificaciones con
personas reales, la alegoría con historia, y el sentido original con el que se
ha interpretado.
Quiero comenzar con las palabras “Dios” y “Jesús”, para que cambies por
completo tu interpretación desde el principio.
La Biblia original fue escrita en hebreo. Aunque existen muchas
traducciones a lo largo de los siglos, quiero resaltar lo que me interesa en
este contexto. El hebreo no era un lenguaje como el inglés o el español,
donde se combinan las letras del abecedario para formar palabras y frases.
En cambio, se utilizaban símbolos pequeños que se interpretaban. Es más
parecido al lenguaje de los jeroglíficos egipcios, cuyos símbolos
significaban algo para el observador, pero no se leían tal como lo hacemos
hoy.
Las palabras “Dios” y “Jesús” tienen un significado original que nada tiene
que ver con lo que conocemos.
El término “Dios”, JEHOVÁ, está formado por cuatro símbolos: YOD-HE-
VAU-HE. Cada uno de estos símbolos tiene un significado profundo:
• YOD: representa la Mano o la Semilla, es decir, la Mano Creadora, el
origen, o la semilla de la creación.
• HE: simboliza una ventana, la revelación, la gracia, el aliento. Es una
ventana que abre la posibilidad de ver algo nuevo.
• VAU: se utiliza como una conjunción de unión. Representa un clavo, que
une otras palabras o conceptos.
• HE: la segunda HE representa nuevamente una ventana, otra revelación.

Neville interpreta que la primera letra (YOD) simboliza tu conciencia de


ser, tu capacidad de sentir y de crear. La segunda (HE) representa la
posibilidad de imaginar, de ver más allá de lo físico. La tercera (VAU) es la
unión entre lo imaginado y lo real, y la cuarta (HE) es la revelación, el
testimonio físico de lo que has imaginado.
Si tú, como creador (YOD), puedes imaginar y sentir (HE), lo que has
imaginado se manifestará (VAU) en la realidad (HE).

Arrepentirte sólo es cambiar

Está en la Biblia, pero no es la interpretación que te han contado las


religiones.
Arrepentirse significa cambiar, pero con amor y confianza, sin culpa ni
remordimientos, sin penitencias. Es cambiar tu creencia sobre la verdadera
Fuente de todas las cosas. El pecado es simplemente un error, una
equivocación. Estar equivocado es estar en pecado. No hay otro significado.
También lo dice así la Biblia.

Si crees que has cometido un error, tómalo como una lección y procura no
repetirlo. Eso es todo lo que debes hacer. El arrepentimiento es cambiar tu
estado de creencia hacia tu Ser Superior, hacia Dios, y confiar plenamente
en Él.
4. Apuntes de Física Cuántica

La Matrix física de Planck

Max Planck, físico alemán y Premio Nobel en 1918, nos dejó una
perspectiva revolucionaria: todo lo que existe es parte de un campo
magnético interconectado. Su influencia es enorme, y grandes figuras como
Einstein y Bohr construyeron sobre sus teorías. Planck demostró que nada
es completamente físico; todo es vibración, una energía condensada en una
red invisible que conecta todo, incluyendo a los seres humanos.
Los estudios confirmaron que los sentimientos humanos tienen frecuencias
energéticas únicas, con el amor siendo la frecuencia más alta, capaz de
influir en el ADN y el entorno de quien lo emite. Este conocimiento revela
que poseemos un poder mucho mayor del que imaginamos.
En esta Matrix, todo lo que es, ha sido o será, está conectado. Los futuros
posibles ya existen y están ligados a nuestros pensamientos y emociones. El
poder para materializar uno de esos futuros radica en nuestra capacidad de
sentir que nuestra elección ya está realizada.

La ley de la reversibilidad

La reversibilidad es la cualidad de poder realizar una acción en ambas


direcciones. En física, esto se traduce en fenómenos que podrían ocurrir
hacia adelante o hacia atrás, como un muelle que regresa a su estado
original al ser estirado. Si grabáramos una secuencia de estos eventos y la
viéramos en reversa, no notaríamos diferencia, ya que no habría noción de
tiempo.
El tiempo, como concepto, no existe. Todos los estados están presentes en
la Matrix, y cualquier suceso puede ir hacia adelante o hacia atrás.

La Ley de Transformación Inversa


En la naturaleza, la luz puede convertirse en calor, y el calor en luz. La
electricidad puede generar magnetismo, y el magnetismo puede generar
electricidad. Esta es la Ley de Transformación Inversa, que también se
aplica a los aspectos psicológicos de nuestra vida.
El conocimiento de esta ley te permite transformar tu realidad. Si un evento
puede generar una emoción, por la Ley de Transformación Inversa, puedes
generar una emoción para que ese evento ocurra en tu vida. Este es el
principio de manifestación: sentir el deseo cumplido con fe y certeza genera
la vibración que trae ese deseo hacia ti.

Diferencia entre onda y partícula

La diferencia entre una onda y una partícula es más que conceptual; es


experimentable. Las partículas, como los electrones, cambian de trayectoria
al chocar con otros objetos, pero las ondas mantienen su dirección y
frecuencia sin alterarse, incluso al colisionar.
Los pensamientos son ondas; los sentimientos también, pero de frecuencias
más altas. Si tu mente está llena de caos, como una piscina con muchas
olas, es difícil que percibas la onda que lanzas. La meditación es crucial
para calmar tu mente, enfocarte en tu deseo cumplido, y proyectar una
vibración constante y elevada que hará que ese deseo se manifieste en tu
vida.

El experimento de las dos rendijas

Este experimento, realizado por físicos como Donati, Missiroli y Pozzi,


sorprendió al mundo de la física. Un electrón, la partícula más diminuta
conocida, puede comportarse como una partícula o como una onda,
dependiendo de si es observado. Cuando se observa, sigue un patrón
específico; cuando no se le observa, actúa como una onda, ocupando todas
las posibilidades existentes.
Esto demuestra que la creencia del observador puede influir en el resultado
de los experimentos, sugiriendo que las posibilidades existen en un estado
latente y que nuestras creencias las activan. Este descubrimiento sugiere
que todo lo que existe ya está presente en distintas dimensiones, esperando
ser activado por nuestra imaginación y creencias.

La ley de la Resonancia

La ley de la Resonancia establece que los objetos que vibran a la misma


frecuencia responden entre sí. Esto se puede ver claramente en la música,
por ejemplo, con las cuerdas de una guitarra o las teclas de un piano. Si
tocas una cuerda en una guitarra, otra cuerda puede vibrar con la misma
frecuencia.
Lo mismo ocurre en la vida: nuestras vibraciones afectan nuestro entorno y
lo que atraemos. Al sentir y creer que tu deseo ya está cumplido, emites una
vibración que atraerá lo que deseas, tal como una cuerda vibrando en
resonancia.

El Positrón

El positrón, antipartícula del electrón, tiene la misma masa y espín, pero su


carga eléctrica es opuesta. Aunque es difícil de entender sin profundizar en
la física, su existencia sugiere que la materia tiene un reflejo exacto en un
espacio desconocido. Todo lo que vemos tiene su contrapartida en el mundo
no visible, lo que sugiere que todo existe simultáneamente en distintas
dimensiones.

El efecto placebo

El efecto placebo muestra que la creencia puede causar una mejora real en
la salud, incluso sin un tratamiento físico. En un estudio reciente,
empleados de una cadena hotelera creyeron que su trabajo físico equivalía a
hacer ejercicio, y sorprendentemente, mejoraron su salud sin cambiar su
actividad. Este efecto confirma que nuestras creencias tienen el poder de
transformar nuestra realidad.
La ciencia demuestra que lo que creemos influye en nuestra vida. Tienes el
poder de elegir qué creer: si tus limitaciones pasadas o tu potencial
ilimitado.
5. Mundo exterior e interior

Mundo visible e invisible

Estamos familiarizados, en mayor o menor medida, con nuestro mundo


exterior e interior. El mundo exterior está formado por todo lo que vemos,
tocamos, olemos, oímos y saboreamos. Es lo que percibimos a través de
nuestros sentidos.
En cambio, el mundo interior es invisible. Está compuesto por nuestros
pensamientos, emociones, lo que imaginamos… o por infinitas ondas que
no vemos, pero sabemos que existen por sus efectos. Por ejemplo, las ondas
que emiten los teléfonos móviles para que podamos hablar a miles de
kilómetros, las ondas de internet que permiten que consultemos cualquier
cosa en Google desde cualquier rincón del planeta, o las ondas que utiliza el
microondas para calentar el agua. Son ondas que existen, aunque no
siempre nos interese entender su naturaleza.
Cada día, la ciencia descubre cosas que antes no sabíamos, pero en realidad,
estas cosas ya existían en alguna dimensión desconocida. Simplemente, las
traemos a la nuestra. El mundo exterior es el mismo para todos los
humanos. Todos vemos un coche rojo, oímos una melodía, olemos una flor.
Pero lo que sentimos y cómo interpretamos esos objetos es diferente para
cada persona. El mundo interior, en este sentido, varía enormemente de uno
a otro.
La capacidad de imaginar es común, pero cada persona tiene un nivel
distinto de limitación en esa capacidad. Una mente abierta y sin barreras es
mucho más poderosa. Una mente optimista que no teme los cambios es una
mente que evoluciona, mientras que una mente temerosa avanza, pero en
una dirección no deseada. Tú puedes elegir qué actitud tener, basándote en
este conocimiento.

La realidad es un espejo
Quizá has oído alguna vez que la vida es un reflejo de tu ser interior, como
si fuera un espejo en el que se proyecta todo lo que produces dentro de ti.
Nuestra existencia se parece a un iceberg: lo que vemos es solo la punta,
aunque parezca enorme, mientras que lo que la sostiene, la parte invisible,
es mucho más grande.
Lo que percibimos como realidad es, en verdad, una proyección de nuestro
ser interior. Lo que eres dentro, se refleja en tu mundo físico. No hay otra
verdad. Si deseas cambiar lo que ves en el espejo, primero debes cambiar lo
que hay de este lado. No puedes modificar lo que ves reflejado sin cambiar
tu interior.
Lo mismo ocurre con la vida. Si quieres cambiar tu vida, debes empezar por
sentir lo que deseas manifestar. Todo tiene su origen en tu interior. Una
cirugía estética puede mejorar tu apariencia temporalmente, pero un
sentimiento positivo sobre tu aspecto producirá un cambio mucho más
profundo y duradero. Un premio de lotería puede mejorar tu situación
financiera por un tiempo, pero sentirte próspero te permitirá vivir sin
preocupaciones económicas durante toda tu vida. Estas no son
comparaciones triviales; son realidades comprobadas.

Consciencia y conciencia

Para entender el proceso de la manifestación, es importante diferenciar


entre dos conceptos: consciencia y conciencia.
La consciencia es la realidad misma: el Todo. La Matriz Divina o Física,
según Planck. Es la totalidad de las posibilidades, el Universo, Dios, tu
Divinidad, tu Yo Superior. Aquí, lo llamamos consciencia, todo lo que
existe, simplemente porque es posible.
Por otro lado, está la conciencia, que es tu mente. Es la parte que piensa,
decide y siente. La conciencia está limitada, porque aunque cambia de
sentimientos, siempre elige una opción. En cambio, la consciencia contiene
todas las posibilidades desde el principio. La consciencia utiliza tu
conciencia para manifestar lo que ya existe en 3D. En otras palabras, eres
un receptor de los deseos que te llegan desde la consciencia.
Tú no eres una persona que busca prosperar más que los demás; tu
consciencia tampoco lo es. Tu consciencia ya lo tiene todo. Solo quiere
manifestar, a través de ti, lo que ya existe en la realidad. Solo desea
expandirse en el universo físico.
Por eso, no tienes que hacer nada complicado para lograrlo. Solo debes
dejar que la consciencia haga su trabajo, sin ponerle barreras. Olvida la idea
de que ganar dinero es difícil, que obtener el cuerpo ideal requiere sacrificio
o que todo en la vida tiene un precio. Todo esto son creencias erróneas que
las civilizaciones han creado para otorgar poder a unos pocos sobre los
demás. La creación es ilimitada, y hay abundancia para todos. Debes liberar
esas creencias falsas.
Tu divinidad solo desea expandirse en los campos que elijas. Pero recuerda,
tu divinidad no distingue entre lo que entendemos como “bien” o “mal”. En
la consciencia, todo es aceptado por igual. Si deseas prosperidad, solo
necesitas sentirte próspero. Y la prosperidad fluirá hacia ti. Si, en cambio, tu
sentimiento es de limitación o preocupación constante, atraerás más de lo
mismo. Tú eliges sobre qué centrarte.

Los 2 tipos de pensamiento

La mente está diseñada para pensar. Siempre está pensando. Los


pensamientos vienen y van, se encadenan, surgen espontáneamente.
Imagina algo y de repente te llega otro pensamiento. Oyes un estímulo y tu
mente crea toda una historia alrededor de él. Es un proceso natural.
Pero ¿alguna vez te has detenido a pensar cuántos de esos pensamientos son
intencionados por ti y cuántos surgen por influencias externas? Observa.
Tómate unos minutos y cuenta mentalmente cuántos pensamientos son
provocados por estímulos externos y cuántos por tu propia intención.
La mayoría de las mentes no entrenadas piensan por estímulos externos: un
sonido, un olor, una imagen. Oyes algo y automáticamente tu mente asocia
ese sonido con un recuerdo o una situación pasada.
Pero también están los pensamientos que eliges conscientemente: un
recuerdo agradable, un premio que imaginas recibir, un amor que deseas, un
agradecimiento que sientes, un enfoque positivo ante cualquier situación.
Son pensamientos que tu mente genera porque los has inducido de forma
intencional.
La pregunta es: ¿qué porcentaje de tus pensamientos los originas tú y cuál
es el resultado de los estímulos externos? ¿Te has parado a pensarlo?

¿Por qué nos cuesta tanto imaginar?

A veces, incluso cuando tenemos claro el proceso, nos cuesta empezar a


imaginar nuestros deseos ya cumplidos: vivir en esa casa de ensueño,
conducir ese coche, tener salud perfecta, alcanzar un objetivo o encontrar la
pareja ideal.
Esto se debe a nuestro ego, que nos susurra: “¿Estás soñando?”, “¿Cómo
vas a lograr eso?”. Para empezar a imaginar sin obstáculos, dile a tu ego
que se tome un respiro y déjate descansar un momento.
Intenta identificar cualquier sensación incómoda, como duda, impaciencia,
desánimo o angustia. Imagina un evento concreto que signifique la
desaparición de esa sensación molesta. Tal vez ver un saldo concreto en tu
cuenta bancaria, recibir un mensaje, una noticia de salud positiva, o ver el
número deseado en la báscula.
Cuando visualices ese evento, sentirás un respiro interior. Ahora, recrea
todos los detalles de ese momento y de la liberación de tu preocupación.
Imagina vivir en esa casa, conducir ese coche, tener ese cuerpo ideal. No te
preocupes por cómo lo vas a lograr, solo disfruta del momento y vívelo en
tu imaginación.
Si tu ego te recuerda que, al dejar de imaginar, tu realidad física no ha
cambiado, no te preocupes y sigue disfrutando un poco más en esa realidad
imaginada. Si te sientes bien en ella, ya has dado un paso importante.
No te apresures. El placer de imaginar bien es tan real como el placer de la
realidad física. ¿Acaso no has despertado alguna vez de un hermoso sueño
con una sensación de bienestar que parece real?
No tienes prisa por ver la manifestación física aún. Disfrútalo en tu
imaginación una y otra vez. Cuanto más lo hagas, más natural se volverá.
Pronto empezarás a creer que lo verás en el mundo físico, pero no te apures.
Sigue disfrutando, porque lo has creado dentro de ti.

¿Por qué no se materializa inmediatamente?

Tal vez te preguntes: Si todo esto depende de tener el sentimiento del deseo
cumplido, ¿por qué no se materializa de inmediato? La respuesta es simple:
tu verdadera creencia.
Si plantas una semilla, debes esperar un tiempo para que crezca. Esto no es
por una regla fija, sino porque durante generaciones hemos creído que las
cosas siguen una secuencia de tiempo. Romper ese patrón lleva tiempo. Si
realmente creyeras que la planta crecería al instante, lo haría. Pero nos
resulta más fácil aceptar que tiene su propio tiempo de desarrollo.

Lo mismo sucede con tus deseos. Concéntrate solo en plantar la semilla de


tu deseo. Siembra la concepción, la fecundación, y deja que la naturaleza se
encargue del resto. Imagina tu deseo, siente cómo es vivirlo, qué ves, qué
oyes, qué tocas. Y recuerda que tu vida es el reflejo de tu mundo interior.
No tienes que hacer nada más. La naturaleza se encargará de hacer que tu
deseo se materialice.
6. Puedes Crear tu Futuro

Un deseo es como una orden enviada a tu Divinidad. Cada vez que llegue a
tu mente un deseo, di: “Gracias, acepto este regalo”. Vive como si ya
estuviera manifestado. La Divinidad se encargará del resto. Es así de
sencillo.
En realidad, tu deseo ya está cumplido en el momento en que lo tienes. Si
Dios lo ha puesto en ti, es porque es posible. ¿Por qué querría Dios
imaginar algo en ti si no fuera alcanzable?
El motivo por el que no lo manifiestas de inmediato es por tus creencias
limitantes, por lo que te han enseñado o porque lo ves difícil. Pero debes
empezar por olvidar tus sentidos: lo que ves, lo que oyes, lo que crees saber.
Concédele atención solo a lo que realmente eres: tu deseo. Lo tienes por
una razón.
A menudo creemos que, para hacer realidad algo, debemos anticipar los
medios para lograrlo. Pero no funciona así. No puedes conocer los medios
desde tu posición actual. Si intentas hacerlo, podrías boicotearte pensando
que es demasiado difícil.
La clave está en ir directamente al final, al deseo cumplido. Imagínate
disfrutándolo ya, siéntelo profundamente, y deja que tu Divinidad se
encargue de sincronizar los medios. ¡Parece magia!
Es Tu Divinidad quien te pide que confíes en ella. Ella eres tú. No hay nadie
que pueda amarte más que tú mismo. Ella está deseando darte lo que pides.
Solo debes anticipar la sensación de que tu deseo ya está cumplido y confiar
en el proceso. Confía en Dios. Confía en ti.

Se trata de Creer

Lo que crees, lo creas. Es tan sencillo como eso. Lo dice la Biblia, las
religiones, la física, la metafísica, los pensadores, las personas exitosas, tu
experiencia… Todo lo demuestra. Lo que crees, lo creas.
Da igual si crees en un Dios Todopoderoso, en el Universo o en Tu Yo
Superior. Lo importante es que sepas que lo que crees lo creas. Si vas a
elegir, mejor creer en tu propia Divinidad y en tu conexión permanente. Es
más rápido.

El mundo físico solo refleja el mundo espiritual, el verdadero. Si plantas la


semilla, florecerá. Y solo necesitas hacer eso: plantar la semilla con tu
imaginación, tus sentimientos y tu convicción. Nada más. La semilla se
manifestará en tu realidad.
Por eso, no debes dudar. Ora a tu Dios o a tu Divinidad con la convicción
de que ya estás sembrando tu deseo. Solo debes cuidar tus pensamientos
para no interrumpir el proceso de manifestación. Igual que cuidas un jardín
para que crezca una flor, cuida tu mente para que tu deseo florezca. La duda
es el principal obstáculo, al igual que la impaciencia.

La imaginación es el comienzo de la creación

La imaginación es la semilla de tu manifestación. Es tu conexión con la


Fuente, el lugar donde todo se crea. En la Fuente está Todo, porque es un
espacio de posibilidades y energía. Tu imaginación es infinita, igual que la
Fuente. Solo tú puedes limitar tu imaginación aceptando creencias
limitantes.
Si imaginas algo, estás enviando esa orden a la Fuente para que se imprima
en tu mundo físico. Ya estaba creado en la Fuente, y solo con tu
pensamiento le das la orden de manifestarse.
Es importante que entiendas que la Fuente no conoce el concepto de
“bueno” o “malo”. Para ella, todas las posibilidades son iguales. Si
imaginas algo, ya está creado. Solo necesita reflejarse en tu realidad física.
Piensa desde el deseo cumplido, no desde la distancia.
El proceso es como una radio: las emisoras están ahí, aunque no las veas. Si
sintonizas una frecuencia, la escuchas. Si cambias de frecuencia, escuchas
otra melodía. Lo mismo ocurre con tus deseos: si crees en ellos, los
manifiestas. Si dudas, también los manifiestas… pero con dificultades.
Mejor pedir algo bueno

La Divinidad no distingue entre lo bueno o lo malo. Todo lo manifiesta, sin


importar lo que sea. Entonces, ¿por qué desear algo por el bien de los
demás, como sugiere Wallace Wattles en “La Ciencia de Hacerse Rico”?
Por dos razones fundamentales:
1. Al desear lo bueno, encontrarás menos objeciones de tu ego o del
exterior.
2. La Divinidad no entiende para quién es tu deseo. Si visualizas
prosperidad, la Divinidad la manifestará para ti, aunque la visualices para
otro.
En esta era, deseamos lo que entendemos es mejor para todos. Así que,
remar en esa dirección es lo más natural.

Diferencia entre atraer y asumir

Es importante entender la diferencia entre atraer y asumir. Si sientes que


estás atrayendo algo hacia ti, en realidad estás enviando una señal de que
aún no lo tienes. La manifestación ocurre cuando sabes que tu deseo ya está
concedido.
La Ley de la Atracción funciona, pero el verdadero poder está en asumir
que ya eres lo que deseas ser. No se trata de atraer, sino de saber que ya eres
ese ser, y de actuar desde esa certeza.

Empieza a practicar

Todo lo que sucede a tu alrededor es un reflejo de tu interior. Si cambias tu


forma de ver el mundo, este cambiará. Pregúntate, ¿cómo sería si lo que
deseas ya fuera realidad? Practica esta forma de ver el mundo, y verás que
los resultados te sorprenderán.
Empieza a encarnar la persona que quieres ser. Los cambios internos
mueven las energías para manifestarlos en tu experiencia. Cuando veas los
primeros cambios, agradece, disfruta y congratúlate, porque ya eres lo que
deseas ser.
La gestación de un deseo, al igual que la de un bebé o una flor, lleva
tiempo. Pero en tu imaginación, ya estás donde quieres estar. Verás cómo tu
Divinidad te lleva físicamente a ese lugar. No se trata de ver el futuro desde
la distancia, sino de vivirlo ahora.

La Gran Sábana

Imagina la realidad como una gran sábana blanca, donde todas las
posibilidades están contenidas. Esa sábana representa el Universo. Si te ves
como una pequeña partícula, te limitas. Pero si te ves como parte de la
sábana, como parte del Todo, todas las posibilidades están abiertas para ti.
Sé la sábana, no la partícula. Elige la posibilidad que más resuene contigo y
siéntela como tuya. Actúa desde ahí. Y si lo haces con fe, tu deseo se
reflejará pronto en el mundo físico.

El Tamaño lo pones tú

La Ley de la Asunción actúa igual ante cosas grandes como pequeñas. El


tamaño lo defines tú, según tus creencias y limitaciones. Si vibras con la
sensación de tu deseo cumplido y dejas que tu Divinidad se encargue del
resto, todo se manifestará, sin importar si es creíble o no.
Si crees que algo es demasiado grande para ti, lo manifestarás de una forma
más difícil. Si crees que algo es fácil, se manifestará rápidamente.
Recuerda, tu Divinidad ha creado universos. ¿Qué es un jet para ella?

Actúa. Sigue tu intuición


Cuando empieces a crear tu futuro de manera intencionada, se te abrirán
puertas que antes no veías. El camino hacia tus sueños puede parecer
incierto, pero si sigues tu intuición, siempre estarás en el lugar adecuado.
Cuando sepas que debes dar un paso, dalo. Y si dudas, también hazlo. La
valentía, incluso con miedo, te llevará al éxito.
No importa el camino que tomes. Si lo haces con fe, será el mejor para ti.
Todos los caminos son buenos cuando sigues lo que te dicta el corazón.
7. Entra en acción

¿Por qué quieres manifestar un deseo?

Detente un momento a pensar en ello. ¿Por qué deseas una nueva casa,
ganar la lotería, tener un cuerpo sano, estar en tu peso ideal, o sentirte
amado por alguien?
Probablemente, la respuesta que encuentres a todo esto se resuma en una
sola: para experimentar felicidad, paz y amor, para sentirte bien contigo
mismo.
Te propongo un cambio de enfoque. Comienza desde el final. Siéntete ahora
como si ya hubieras alcanzado lo que deseas. Vive ese deseo cumplido en tu
mente. Sé feliz, siente paz, y expresa gratitud.
Visualiza tu deseo realizado con todos los detalles. Imagínate contándoselo
a tus amigos o familiares, visualizando cómo cambiaría tu vida con esa
nueva casa, ese dinero, ese cuerpo perfecto, o esa pareja ideal.
Ahora, crea la convicción de que eso ya está en camino. La realidad no
entiende de tiempo o plazos. En el Universo, todo existe en el ahora. El
orden lo defines tú.
Si estás acostumbrado a reaccionar solo ante lo que ya ha sucedido, este es
el momento de cambiarlo. Siente primero, y los hechos seguirán.
¡Así de sencillo!

Tienes el poder de elegir

Puedes elegir siempre. Nadie lo hace por ti. Puedes elegir imaginar,
ordenar, mandar. Puedes decidir pensar por ti mismo o dejar que el mundo
exterior lo haga por ti.
Todo lo que necesitas ya está aquí, en el ahora. Eres libre de elegir tus
pensamientos. Si puedes elegir, entonces decide quién quieres ser. No lo
pongas en el futuro; sé quien deseas ser ahora. Juega tu papel desde ese
lugar, ¡y prepárate para ver cómo tu mundo comienza a cambiar como por
arte de magia!

Crear lo inimaginable es la clave

Si una manifestación se te resiste, probablemente sea porque estás usando


solo lo conocido para alcanzarla. Estás guiándote por lo que ves, por lo
tangible, y eso tiene demasiados obstáculos. Has venido a este mundo para
crecer, para expandirte, para manifestar.
A tu Divinidad le gusta más crear en caminos nuevos, desde lo invisible,
desde lo que aún no se ha imaginado. Creó el Universo de la nada, y te creó
a ti para expandirse a través de ti, para abundar en ti, para ser feliz en ti.
Crea desde lo invisible, desde lo que no se ve. Imagina nuevos caminos
hacia tu objetivo, diviértete en el proceso, y deja que tu Divinidad se
encargue de los detalles.
Siente ya tu deseo cumplido. Vibra en esa energía. Ama todo lo que está a tu
alrededor, y no pongas barreras. Cuando una puerta se abre, entra sin
miedo.
Deja que la Creación te guíe por un camino nuevo, uno que no habías
imaginado. Este descubrimiento será tan divertido para ti como lo es para
Ella.
Para tu Divinidad, crear es más fácil que usar lo ya creado. Dios crea, tú
creas, tu imaginación crea.
Cada vez que te propongas algo, puedes encontrar el camino en lo
conocido, pero es mucho más divertido y eficaz hacerlo desde lo
desconocido.
Recuerda: hemos venido a este mundo a crear. Dios es pura creación.
Imagina tu deseo cumplido y deja que tu Divinidad cree el nuevo camino.

El móvil mágico
Un truco que uso para sentir mi deseo cumplido es imaginar que tengo un
móvil mágico. Un móvil estándar, como el tuyo, pero con aplicaciones
especiales.
Hoy en día, muchas apps permiten pagar sin necesidad de firmar, y aunque
al final el dinero va a tu cuenta, estas apps hacen que gastar sea casi
imperceptible.
Mi móvil, sin embargo, es mágico. Imagino que basta con darle la vuelta
para pagar por cualquier cosa que me entusiasme. Al ver un coche de lujo
estacionado, siento que ya es mío. O al ver un escaparate con una prenda
cara, me imagino usándola en mi armario.
Este ejercicio puede parecer un juego, pero tiene una profundidad increíble.
Con mis sentimientos estoy comenzando a generar la energía que
manifestará mis deseos. Y esa sensación de abundancia trae consigo otros
eventos que también manifiestan más abundancia.
Haz lo mismo. Imagina que tu móvil tiene una app para pagar con saldo
ilimitado. Aunque no sepas cómo ha llegado a serlo, imagina que es
ilimitado. Cada vez que desees algo, imagina que lo has adquirido con solo
darle la vuelta al móvil.
Siente la emoción de tenerlo, pero no como un sueño. Siente las emociones
de disfrutarlo, y verás cómo comienzan a sucederte cosas mágicas.

El proceso es fácil, no lo compliques

Tenemos tan interiorizado que el éxito es difícil que nuestro inconsciente


busca siempre obstáculos cuando alcanzamos lo que deseamos.
Pero el proceso es mucho más sencillo de lo que creemos.
Primero, determina claramente qué quieres. Muchas personas fallan aquí.
Segundo, imagina una escena que represente tu deseo ya cumplido.
Tercero, entra en el espíritu de esa escena. Siéntete parte de ella. Observa lo
que ves, lo que oyes, lo que tocas. Participa activamente en darle vida
sensorial.
Cuarto, convéncete de que eso es lo único que necesitas hacer. Has creado
el origen de la manifestación, y eso se reflejará en tu vida por su propia ley
natural.
Quinto, relájate. Deja de desear, porque ya tienes lo que querías. Hazte
consciente de que has cambiado de realidad y comienza a vivir en ella.
Compara tu nueva realidad con la anterior y hazla parte de tu pasado. Ahora
vives en una nueva Realidad.
Es tan simple como eso. No lo compliques.

El final de la película

Es probable que tu ego trate de convencerte de que las apariencias no


coinciden con tus objetivos. No le des importancia. Son solo parte del
proceso. No tienes que saber cómo sucederán las cosas, solo confía en que
sucederán.
Imagina que entras en una sala de cine, justo cuando comienza el final feliz
de una película. Aunque la trama se complica y el protagonista enfrenta
muchas dificultades, tú estás tranquilo porque ya conoces el final: se casa
con la princesa y se hace millonario.
Mira tu proceso con la misma perspectiva. Ya conoces el final porque lo has
creado. No te salgas de la película antes de llegar al final.

Antes de dormir

Antes de dormir, hazlo como si estuvieras entrando en una cita con tu ser
amado. En realidad, es hacia él a donde vas: hacia tu subconsciente, quien
te ama más que nadie.
Imagina que tu cama es una cápsula hermética, aislada del mundo, donde
puedes imaginar todos tus sueños.
Antes de dormir, repasa tu día. Si algo no te gustó, imagina cómo hubiera
sido mejor. No dejes que el sueño te venza con sensaciones negativas. Haz
esto cada noche.
Agradece todo lo bueno que tienes en tu vida, lo que está por llegar, y todo
lo que ya eres y está a punto de materializarse.
Agradece que vas a encontrarte con tu Ser amado, que está deseando
abrazarte y ponerte manos a la obra para manifestar tus deseos rápidamente.
Este es uno de los momentos en que tu conexión con la Fuente es más
intensa. Todo lo que sientas antes de dormir se manifestará en tu vida en los
próximos días o años. Así de fácil.
Ten claro lo que quieres, no lo modifiques, solo sabes lo que deseas. Vive
en ese estado como si fuera verdad, duerme esta noche como si fuera cierto,
y despierta al día siguiente con esa certeza. Si las apariencias te dicen lo
contrario, ignóralas. No te desvíes de tu visión interior.
8. La Meditación

La locura de los pensamientos

¿Alguna vez te has detenido a observar el torbellino que hay en tu mente?


Un constante ir y venir de pensamientos, ideas y sensaciones. Algunos son
más intensos, otros menos. Algunos se encadenan, mientras otros parecen
no tener relación alguna. Es un descontrol total.
Con tanta agitación mental, se hace complicado lanzar una asunción al
Universo y esperar que se expanda con claridad. Aunque tus pensamientos
puedan enviar las vibraciones necesarias, se mezclarán con todo ese caos y,
por tanto, se volverá difícil percibir el avance de tus manifestaciones.
Por eso la meditación es tan importante. Calmar tu mente es la clave.
Cuando logras aquietar tu mente, tu campo energético se convierte en un
lago tranquilo, y entonces cualquier vibración que lances puede extenderse
sin obstáculos. La manifestación será clara, rápida y precisa.
Si tienes un deseo, pero tu mente está llena de ruido, es como lanzar una
piedra a un océano agitado y esperar que sus ondas lleguen lejos. Podrían
llegar, pero será un gasto inmenso de energía.
En cambio, si calmas tu mente, imagina que eres un lago sereno: cualquier
pensamiento que lances llegará mucho más lejos y con gran rapidez. Todo
es vibración. Y cuando lo haces en calma, todo es mucho más eficiente.
Prueba lanzando tu intención en total silencio y observa cómo puede
expandirse más allá de lo que imaginas.

Empezar a meditar

La meditación es simplemente encontrar un espacio para calmar tu mente,


para que tus pensamientos no pongan barreras a las manifestaciones que
deseas.
Esto no significa que no puedas lograr tus objetivos sin meditar, pero si
tranquilizas tus pensamientos, el proceso se acelera y todo fluye con más
facilidad.
Si te cuesta empezar a meditar, tengo un truco sencillo que me funciona. En
cualquier momento del día, paro lo que estoy haciendo, me hago consciente
de mi presencia y me sorprendo de cuántas veces dejo que mi mente me
lleve por mil caminos sin estar realmente aquí.
A partir de ese momento, me concentro en mi cuerpo, en mi respiración, en
el simple acto de estar presente. Si mi mente se dispersa, no me frustro, solo
vuelvo a fijarme en mi respiración o en cualquier otra sensación corporal.
La clave es darte cuenta de tu cuerpo y de tu respiración, sin ninguna
distracción externa.
Meditar no es un trance. Es sencillamente estar en el aquí y ahora.

Aquietar tu mente es relajarte

Aquietar tu mente no requiere magia ni un estado elevado. Es simplemente


darte cuenta de dónde estás ahora, de cómo eres en este preciso instante, y
de lo que te rodea. No se trata de pensar en el futuro o en el pasado, solo en
lo que eres y en lo que tienes frente a ti.
Es importante no buscar iluminación ni perfección en este estado, sino
disfrutar de lo simple y natural. Meditar es tu estado natural, y cuando lo
haces, te sientes bien.
Encuentra un lugar tranquilo, concéntrate en tu respiración, en tu cuerpo, y
permítete estar completamente presente. Puedes imaginarte siendo quien
deseas ser, sin barreras, sin limitaciones.
Recuerda: en este estado puro, todo es posible.

Siguiente paso: La Asunción


Cuando logras llegar a ese estado de relajación, comienza a asumir lo que
deseas ser. Ya sabes que lo que piensas se reflejará en tu vida, así que
comienza a sentirte como si ya fueras esa persona.
La clave es no obsesionarte con los resultados inmediatos, sino disfrutar del
proceso. Visualiza sin expectativas, simplemente disfrútalo.
No te enfoques en el camino para llegar a tu deseo; el camino se presentará
cuando menos lo esperes. Tu función es sumergirte en la sensación de lo
que ya has manifestado.
La meditación es el espacio donde tus deseos se asumen como realidad. La
clave está en poder elegir lo que piensas y sentirlo con todo tu ser.

El Método de Neville

Neville Goddard lo resume perfectamente: la manifestación sigue un


proceso simple que puedes realizar en un estado cercano al sueño, sin llegar
a dormir.
El primer paso es definir con claridad lo que deseas. El segundo es crear un
evento que creas que ocurriría justo después de la manifestación de tu
deseo.
El tercer paso es relajarte completamente y llegar a un estado de semi-
sueño.
El cuarto es empezar a sentirte dentro de la acción que seguiría a la
manifestación de tu deseo. Imagina que estás realizando esa acción aquí y
ahora, con toda la intensidad de la realidad.
Es importante no dispersar tu atención en otros caminos, sino concentrarte
en el evento específico que deseas.
Cuando consigas sumergirte en este estado, puedes estar tranquilo: tu Yo
Superior, o tu Divinidad, se encargará del resto.
Recuerda: cuando asumes que ya eres lo que deseas ser, todo empieza a
manifestarse. No hay necesidad de preocuparse por el “cómo”.
“No necesitas recordarte a ti mismo que ya eres aquello que has asumido
ser. No lo discutas con nadie, ni siquiera contigo mismo. No pienses en el
CÓMO cuando ya sabes que ERES.” - Neville Goddard
9. Confía en tu Divinidad

Rompe tus límites

¿Por qué hay tan poca gente que realmente alcanza sus objetivos? ¿Por qué
hay quienes parecen vivir sin preocupaciones, sin estrés financiero, ni
problemas de salud o relaciones? La respuesta es simple: porque nos han
enseñado a limitarnos. Nuestro ego, ese compañero insistente, nos dice que
lo que deseamos es demasiado, que no es para nosotros. Aunque tengamos
conocimientos sobre la Ley de la Atracción o la Ley de la Asunción, el ego
sigue allí, diciéndonos que no somos capaces de lograrlo.
La realidad es que estamos tan acostumbrados a la idea de que la felicidad
es difícil de alcanzar, que inconscientemente actuamos para que así sea. Si
tan solo creyéramos que la abundancia es nuestro estado natural, que la
riqueza no requiere esfuerzo y que nuestra salud es perfecta, ¡la
manifestación de nuestros deseos sería automática!

Cree en tu abundancia natural. Tu divinidad desea lo mejor para ti, sin


complicaciones. La clave está en aprender a domar tu mente. Una vez que
definas lo que deseas y sientas que ya lo has alcanzado, el ego te atacará
con dudas. No lo permitas. Mándalo a volar y sigue adelante.
El proceso se acelera a medida que perfeccionas tu técnica. Cuando tus
pensamientos y emociones se alineen con lo que deseas, las circunstancias
comenzarán a cambiar. Si sientes desánimo o frustración, alejarás ese deseo
de tu vida. Pero cuando tu creencia sea absoluta y no quede ni un atisbo de
duda, tu deseo se manifestará como por arte de magia. La materialización es
instantánea cuando logras resetear por completo tu mente.
En todos los aspectos de la vida, el 5% de las personas logran el 95% de los
resultados. Este patrón se repite en todas las profesiones: los actores, los
futbolistas, los empresarios. ¿Por qué? Porque estos pocos no se limitan a lo
que creen que es posible. El objetivo de este libro es que tú también entres
en ese 5%, que dejes de ser un espectador y empieces a manifestar tu
realidad desde el momento en que imaginas algo.
Cuida tu forma de pensar

No hables en negativo, no pienses en negativo. No anticipes el fracaso ni


tengas miedo. Al principio puede ser difícil, pero si realmente quieres
cambiar tu vida, tendrás que vigilar tu mente sin descanso. Trata tu mente
como tratarías a un niño pequeño, sin quitarle la vista de encima.
No te quejes, no te enojes, y cuando alguien te haga daño, siente
compasión. No sabes qué está viviendo esa persona para actuar de esa
manera. Si deseas prosperidad, no pienses que es difícil conseguir dinero.
La dificultad es solo un concepto. Si crees que es fácil, lo será.
Recuerda: hay personas que ganan cien veces lo que tú en un mes, y no son
más inteligentes que tú. Solo han desarrollado una habilidad que aún no has
perfeccionado. No te autolimites.
Cuando te pregunten cómo estás, responde siempre que estás bien, que todo
va perfecto. Las palabras tienen poder. Ellas resonarán en todo el Universo
y comenzarán a crear las circunstancias adecuadas para ti.

Las palabras crean realidades

Joe Dispenza, uno de los más influyentes gurús actuales, dice que una
excelente manera de comenzar el día es frente al espejo, abrir los brazos y
decir: “Estoy listo para recibir todo lo que deseo. Hoy será un día
extraordinario, pase lo que pase.”
Con estas palabras, ya habrás enviado un mensaje claro al Universo. No
tienes que hacer nada más. Confía en que la respuesta llegará, aunque no
sepas cómo ni cuándo. El Universo ya sabe que estás listo para recibir.

Delega el proceso a tu divinidad.

Cuando hayas fijado tu deseo, confíalo a tu Yo Superior. No te obsesiones


con cómo lo lograrás ni los pasos que debes seguir. Solo espera con ilusión
el momento en que la materialización se haga realidad.
El proceso será más rápido de lo que imaginas cuando dejes de preguntar
“¿cómo?” y simplemente confíes. Has hecho tu parte, ahora es el momento
de relajarte y permitir que tu Yo Superior se encargue del resto.

No te empeñes en comprender el camino

Cuando te concentras en tu deseo y lo sientes como ya cumplido, deja de


buscar el “cómo” o el “cuándo”. No hace falta entender cómo funcionará
todo. Cuando tu deseo esté tan claro y tu intuición tan afinada, las puertas
se abrirán solas y sabrás qué hacer sin necesidad de que nadie te lo diga.
Si sientes dudas o incertidumbre, es porque aún no has creído de verdad. La
respuesta ya está en ti, no necesitas más información. Recuerda: los
caminos del Universo son mucho más grandes de lo que tu mente puede
comprender.

El desapego y la paciencia

El desapego no significa dejar de querer lo que deseas, sino dejar de sentir


que te falta. Cuando asumes que ya tienes lo que deseas, dejas de
necesitarlo. Es como cuando ganas la lotería: dejas de desearla porque ya la
tienes.
El desapego es lo opuesto a la impaciencia. Cuando dejas ir el cuándo y el
cómo, dejas de resistir y permites que todo fluya de manera natural. El
Universo sabrá cuándo y cómo entregarte lo mejor en el momento perfecto.
No pongas resistencia. Siente que lo tienes ya, y verás cómo se manifiesta
sin esfuerzo. Creerlo es hacerlo realidad.

No te preocupes por nada

La solución ya está hecha. No tienes que saber cómo sucederá. Tu Yo


Superior ya sabe cómo guiarte. No te empeñes en entender los detalles.
Cuando confíes completamente en ti mismo y en el Universo, dejarás que
las cosas ocurran de la mejor manera posible, sin estrés ni preocupación.
Así como no piensas en cómo respiras o cómo late tu corazón, no tienes que
preocuparte por nada más. Solo deja que tu Yo Superior haga su trabajo,
mientras tú te mantienes alineado con tus deseos y sin resistencia.
Recuerda: todo lo que tienes que hacer es sentir tu deseo ya cumplido y
confiar en que la manifestación llegará en su tiempo perfecto.
Confía, tu Divinidad está trabajando para ti.
10. Vuela

El Vértigo de los Cambios

En 2020, el mundo vivió un giro inesperado que alteró la forma en que


todos percibimos la realidad. No me refiero tanto a las consecuencias, que
al final no fueron tan trascendentales, sino al despertar colectivo que
ocurrió: todos tomamos conciencia de lo frágiles que somos frente a algo
tan impredecible como un simple acontecimiento global capaz de detener la
economía mundial por semanas.
Por primera vez, muchas civilizaciones avanzadas se vieron privadas de su
libertad cotidiana. El confinamiento, justificado por un estado de alarma,
nos obligó a quedarnos en casa, lejos de la libertad a la que estábamos
acostumbrados. En ese momento, el cambio dejó de ser una abstracción y se
convirtió en algo tangible, algo que nos afectó directamente.
Este fenómeno nos enseñó que el cambio es inevitable, que la vida está en
constante transformación. Como bien dijo Darwin, sobrevivimos no por ser
los más fuertes, sino por nuestra capacidad de adaptarnos con optimismo.
Los cambios pueden ser tan lentos como un susurro o tan rápidos como un
rayo. Ese evento fue solo una prueba de ello.
Lo que quiero transmitirte es que la vida está en constante evolución. Todos
los días nos enfrentamos a nuevos escenarios y situaciones. A veces los
cambios son sutiles, y otras veces nos golpean de forma abrupta. En esos
momentos, cuando todo parece incierto, es cuando más debemos confiar en
nosotros mismos y en nuestro Ser Superior.

La Fortaleza Interior

Es entonces cuando el conocimiento que has adquirido a lo largo de los


años cobra valor. Es hora de dejarte guiar por tu intuición, de confiar más
que nunca en tus deseos materializados. El entorno puede estar en constante
cambio, pero lo que permanece es tu esencia. El Ser que eres, el que
siempre ha estado allí, es el que sabe lo que necesitas.
Aunque en ocasiones sientas que estás perdido, recuerda que cada desafío
es una oportunidad de crecimiento. No te dejes engañar por las apariencias.
Lo que ves con tus ojos puede no ser lo que parece. A veces, lo que para
otros es el fin del mundo, para ti es solo una bendición esperando ser
aprovechada.

La Manifestación del Ser

Tu paz interior, tu armonía, tu amor, son los cimientos sobre los que se
construye todo lo demás. Estás en el proceso constante de transformarte
hacia la manifestación de tus deseos. Aunque los cambios puedan parecer
desconcertantes o caóticos, siempre están alineados con tus objetivos,
moviéndote a una velocidad increíble hacia lo que deseas.
Nadie sabe mejor que tú lo que es mejor para ti, aunque el mundo pueda
ofrecerte miles de soluciones. Tu Yo Superior conoce tu camino, te ama
profundamente y sabe que cualquier cambio es una oportunidad perfecta
para que sigas adelante, guiado por tu intuición, hacia el cumplimiento de
tus sueños.

Escucha a Tu Intuición

La intuición es el canal a través del cual tu Divinidad se comunica contigo.


Habrá momentos en los que te enfrentes a decisiones importantes y te
sientas dividido. Es natural dudar, pero recuerda: todas las opciones que se
te presenten son válidas. Cada camino puede llevarte a tu destino final,
siempre y cuando lo recorras con optimismo y fe.
Escoge el camino que resuene contigo, el que te haga sentir en paz. Si en tu
corazón encuentras bienestar, esa es la opción correcta. Si no es así, aunque
sea de manera mínima, tu Divinidad abrirá nuevas puertas que te guiarán
por otro sendero. No te detengas en las dudas, porque todas las decisiones
son parte del proceso, y cada una, tomada con confianza, te llevará a donde
debes estar.

La Única Referencia Eres Tú

Es probable que hayas llegado a este libro después de explorar temas como
la ley de la atracción, la ley de la asunción, la metafísica, la física cuántica,
o después de leer sobre desarrollo personal, coaching y espiritualidad. Estos
autores y enseñanzas han sido parte de tu viaje, y han aportado algo valioso
a tu vida. Sin embargo, hay algo muy importante que debes recordar: tu
única referencia verdadera eres tú mismo.
Tú eres la clave de tu propia verdad. Solo tú sabes quién eres y cuál es tu
propósito en esta vida. Las referencias externas son útiles, pero no deben
convertirse en tu única guía. Abre tu corazón y escucha a tu Ser Divino.
Espero que este libro te haya proporcionado herramientas valiosas, pero
recuerda que cada vez que tengas dudas, siempre puedes recurrir a él,
releerlo o buscar nuevas referencias que resuenen contigo. No olvides que
tu verdadero maestro está dentro de ti, en tu intuición.
Todos nacemos con una chispa divina. Venimos al mundo con el poder de lo
ilimitado, con la fuerza de Dios en nuestro interior. La educación, las
creencias, las limitaciones del mundo pueden intentar restringirnos, pero esa
chispa divina sigue allí, esperando ser despertada.
Jesús fue uno de los más grandes ejemplos de iluminación en la historia
reciente, al igual que otros grandes maestros. Y tú, al igual que ellos, puedes
acceder a esa fuente infinita de sabiduría y poder, si te atreves a reconocerla
en ti mismo. No hay límites para lo que puedes lograr cuando te conectas
con tu esencia más profunda.
Acerca del Autor

Pepe Colorado, nacido en Madrid, ha sentido desde siempre una profunda


inquietud por los temas espirituales. A lo largo de los años, ha ido
explorando y aprendiendo sobre la conexión entre mente, cuerpo y espíritu.
Desde hace 5 o 6 años, ha comenzado a compartir su experiencia y
conocimientos a través de conferencias, foros y charlas, en los que invita a
otros a descubrir el poder de la mente y la importancia de la conexión con
nuestro ser interior. Su enfoque busca inspirar a las personas a vivir con
mayor conciencia, amor y plenitud, ayudándolas a descubrir el camino
hacia su bienestar y evolución personal.

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