0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas6 páginas

Unidad I Introducción A La Teología

La teología es el estudio de Dios y lo divino, enfocándose en la interpretación de textos sagrados y el conocimiento religioso, aunque no es una ciencia empírica. Se divide en teologías específicas, como la dogmática, moral y mística, y se fundamenta en la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Su objeto principal es Dios, abordado desde diferentes perspectivas, y se considera una ciencia de la fe que busca comprender verdades reveladas a través de la razón y la revelación divina.

Cargado por

zuny.impresiones
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas6 páginas

Unidad I Introducción A La Teología

La teología es el estudio de Dios y lo divino, enfocándose en la interpretación de textos sagrados y el conocimiento religioso, aunque no es una ciencia empírica. Se divide en teologías específicas, como la dogmática, moral y mística, y se fundamenta en la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Su objeto principal es Dios, abordado desde diferentes perspectivas, y se considera una ciencia de la fe que busca comprender verdades reveladas a través de la razón y la revelación divina.

Cargado por

zuny.impresiones
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIDAD I

INTRODUCCIÓN A LA TEOLOGÍA

¿Qué es la teología?
La teología es la disciplina dedicada al estudio, debate y reflexión sobre Dios y lo divino, así como a la
interpretación de los textos sagrados y la elaboración de otras formas del conocimiento religioso.
Quienes se dedican a la teología son conocidos como teólogos.
No se trata de una ciencia, ya que su enfoque y sus aproximaciones no son empíricos ni verificables,
pero sí de una forma de saber organizado, fundamentado en los dogmas religiosos y la tradición mística.

El concepto de teología es inseparable de sus orígenes griegos y cristianos, por lo que se trata de una
disciplina eminentemente occidental. De hecho, hay una teología cristiana, católica, protestante y
ortodoxa, pero no existe propiamente una teología budista, taoísta o musulmana, a pesar de que el islam
cuenta con sus propias ciencias religiosas. Entre estas últimas, destaca el kalam (“debate”, en árabe),
más o menos equivalente a un abordaje teológico del islam.

A.​ NOCIÓN.
El término teología significa etimológicamente “tratado de Dios”. Teología es por tanto, la
ciencia o estudio acerca de Dios. Etimología de la palabra “teología”

La palabra “teología” proviene de las voces griegas theos (“Dios”) y logos (“palabra” o
“estudio”), por lo que el término se puede comprender como “el estudio de Dios”. Aunque su
origen se remonta a la antigua Grecia, obtuvo su sentido actual durante el medioevo cristiano.

Origen de la teología
El término “teología” fue empleado por primera vez por el filósofo griego Platón (c. 427-347 a.
C.), en su famosa obra República. Con él se refería al entendimiento racional de la naturaleza
divina, en contraposición con la tradición literaria de la época, en la cual los dioses eran
abordados simbólicamente.

El vocablo fue heredado por Aristóteles (384-322 a. C.), el más importante discípulo de Platón,
quien lo utilizó en dos sentidos distintos. Primero, para referirse despectivamente al pensamiento
de los pensadores griegos antiguos, a quienes consideraba alejados del uso de la razón y más
próximos al oficio religioso. Luego, para nombrar a una tradición filosófica que estudiaba el
origen de las cosas y que pasaría a llamarse filosofía teológica y, más adelante, metafísica.
A través de la obra de Aristóteles, este concepto llegó al mundo romano y luego al cristiano
medieval, y en ese entonces ganó la mayoría de sus sentidos contemporáneos. El místico
cristiano Evagrio Póntico (345-399), por ejemplo, denominó “teología” (theologia) al estudio de
Dios, diferenciado de la “práctica” (praktiki) de los asuntos ascéticos y de la “física” (physiki) o
estudio del orden natural.

Por su parte, San Agustín de Hipona (354-430) rescató el término “teología natural”, acuñado
previamente por el romano Marco Terencio Varrón (116-27 a. C.), para acuñar su “teología
sobrenatural”. Esta consistía ya no en el estudio de la naturaleza como obra divina, sino de Dios
mismo. A partir de esta idea de estudiar a Dios en los textos sagrados de la Biblia, nació
formalmente la teología
La Teología es ciencia sobre Dios en ambos sentidos, pero sobre Dios existe una triple ciencia: la
que se obtiene por reflexión sobre el mundo creado, la que procede de la palabra de Dios a los
hombres, y finalmente la que se deriva de la visión misma de Dios; por tanto habrá también una
triple Teología: la Teología natural o Teodicea, la Teología del homo viator o Teología
propiamente dicha, y la Teología de la patria, o el conocimiento de los elegidos. Cada una de
ellas es ciencia de Dios, pero difiere de las otras dos por su manera de alcanzar a Dios: La
Teología natural alcanza a Dios por medio de las obras de la creación y por la luz natural de la
razón. La Teología propiamente dicha alcanza a Dios por la palabra y el testimonio de Dios sobre
sí mismo, y por la luz de la razón iluminada por la fe. La Teología de la patria conoce a Dios en
su esencia y por la luz de la gloria.
A cada una de estas formas de Teología le corresponde un conocimiento de Dios cada vez más
profundo: Por la Teología natural conocemos a Dios como principio y fin del universo; por la
Teología propiamente dicha conocemos los misterios de su vida íntima a través de su Palabra; y
por la Teología de la patria veremos finalmente el Misterio al descubierto, en una visión cara a
cara.
Santo Tomás describió así este proceso: “Existe un triple conocimiento de las cosas divinas. En
el primero, el hombre, gracias a la luz natural de la razón, se eleva al conocimiento de Dios por
las criaturas; en el segundo, la verdad divina, que desborda los límites de nuestra inteligencia,
baja hasta nosotros por medio de la revelación, no ya como una demostración que tengamos que
comprender, sino como una Palabra que hemos de creer; en el tercero, el espíritu será elevado a
ver perfectamente lo que Dios le reveló” (Suma contra los gentiles, 1.4, c).

B.​ OBJETO.
A la pregunta sobre cuál es el objeto de la Teología, o quién es el sujeto de que trata, responde la
Teología tomista diciendo que es Dios en cuanto Dios, Dios en su misma naturaleza; pero otros
teólogos, preocupados en construir una respuesta centrada en el movimiento mismo de la
revelación, contestan diciendo que el objeto de la Teología es Cristo y la historia de la salvación.
Por tanto, ¿cuál es el objeto de la Teología? ¿ es Dios o Cristo? ¿es Dios, o la economía de la
salvación?
1.- Formulación tomista.
Es evidente que el objeto material de la Teología es Dios, pero hay que ver cuál es su objeto
formal. El objeto formal de una ciencia es el aspecto particular bajo el que considera su propio
objeto material; por ejemplo el hombre puede ser el objeto material de varias ciencias: Filosofía,
Sociología, Psicología, Antropología, etc., y cada una de ellas lo verá bajo un aspecto diferente.
Dentro de la Filosofía, la Ontología lo considerará bajo el punto de vista del ser, mientras que la
Psicología lo hará basándose en su pensamiento. Para designar el objeto formal de la Teología,
Santo Tomás propuso el estudio de Dios en cuanto Dios: “En la doctrina sagrada todo se trata
desde el punto de vista de Dios, bien porque es el mismo Dios (esencia, atributos, personas), o
porque está ordenado a Dios como principio y fin (las criaturas, los actos humanos, las leyes, la
gracia, las virtudes, los sacramentos)”

-​ El objeto material primario de la teología es Dios; el secundario, las cosas creadas en cuanto se
hallan en relación con Dios.
-​ El objeto formal, es necesario distinguir entre la teología natural y la sobrenatural. La teología
natural iniciada por Platón, constituye el punto culminante de la filosofía y puede definirse como
la exposición científica de las verdades acerca de Dios, en cuanto estas son concebibles por la luz
de la razón natural a través de las cosas creadas.
La teología sobrenatural es la exposición científica de las verdades acerca de Dios, en cuanto
éstas son conocibles por la luz de la revelación divina, que es la fe.

C.​ LA TEOLOGÍA COMO CIENCIA


1.​ Carácter Científico de la Teología.
a) Según la doctrina de Santo Tomás, la teología es verdadera ciencia, porque parte de verdades
fundamentales absolutamente ciertas, las verdades reveladas; saca de ellas, mediante un método de
argumentación estrictamente científico, nuevos conocimientos, las conclusiones teológicas; y las reúne
todas en un sistema organizado. No obstante la Teología es una ciencia subordinada, porque sus
principios no son intrínsecamente evidentes para nosotros, sino que los recibe de una ciencia superior,
del saber de Dios comunicado por revelación.

b) La teología se eleva por encima de las otras ciencias por la excelsitud de su objeto, por la suprema
certeza de sus conocimientos, que se fundan en el saber infalible de Dios, y por su ordenación directa al
supremo fin del hombre.

c) La teología, según Santo Tomás es ciencia especulativa y práctica al mismo tiempo, pues por una
parte estudia a Dios, verdad suprema, y a todas las criaturas en sus relaciones con Dios, y por otra
estudia también, siempre a la luz de la verdad divina, la conducta real del hombre en orden a su último
fin sobrenatural.

d) La teología es sabiduría, pues estudia la causa profundísima y última de todas las cosas. Es la
suprema sabiduría, porque considera esa última causa a la luz de la verdad revelada por el mismo saber
de Dios.

2. La ciencia de la fe
La teología es ciencia de la fe. En sentido objetivo y en sentido subjetivo. La teología comparte con la
fe las fuentes de sus conocimientos, que son: la Sagrada Escritura y la tradición y las declaraciones del
magisterio de la Iglesia. Pero la teología, en cuanto ciencia de la fe, tiene también un principio
cognoscitivo especial, a saber, la razón humana, con la cual procura penetrar y comprender enlo posible
el contenido y la conexión del sistema de verdades sobrenaturales.

D.​ FUENTES DE LA TEOLOGÍA​


Las fuentes de la Teología son, la Sagrada Escritura, la Tradición de la Iglesia y el
Magisterio auténtico. De algún modo puede considerarse también la Historia.

1. La Sagrada Escritura es la Palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu
Santo (DV 9) por eso la Escritura debe ser el alma de la Teología (DV 24). Es la base de las
afirmaciones teológicas, por eso la exégesis hace posible una profundización y un
rejuvenecimiento de la Teología. Sin embargo, la S.E. debe estar unida a la Tradición para
entregar el recto sentido de los textos.

2. La Tradición refleja la vida intelectual, orante y litúrgica de la Iglesia. Es anterior a la


Escritura misma y mantiene con ella una profunda relación. Es la palabra de Dios no escrita,
está formada por un conjunto de testimonios a veces eclesiales que dan razón de la fe de la
Iglesia.

La Tradición y la Escritura están estrechamente unidas, manan de la misma fuente. La Iglesia


no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de lo revelado, porque la Tradición recibe la
Palabra de Dios (encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles) para que ellos (
iluminados por el Espíritu) la conserven, expongan y difundan (DV 9). Los lugares donde
podemos encontrarla son los escritos de los Santos Padres, Actas de mártires, autores
místicos, enseñanzas de las conferencias episcopales, la legislación canónica etc.

3. Magisterio. Le ha sido encomendado el oficio de interpretar auténticamente la Palabra de


Dios, oral o escrita, y lo ejerce en nombre de Jesucristo (DV 10). En virtud del mandato
recibido de Cristo y por un don especial del Espíritu Santo (carisma de asistencia), el
Magisterio tiene la misión de conservar el depósito de la fe en toda su integridad. Lo protege
de error y juzga con autoridad las interpretaciones de la revelación que ofrece la Teología y él
mismo ofrece consideraciones y desarrollos en torno a la fe.

La Teología analiza el extenso cuerpo documental de la doctrina emanada por el Magisterio a


lo largo de los siglos y escucha el Magisterio vivo que se pronuncia sobre las cuestiones del
momento. Así, pues, la Tradición, Sagradas Escrituras y Magisterio, están tan unidas que
ninguno puede subsistir sin los otros.

Por último, aunque el recurso a la Historia no es propiamente una fuente, sí es cierto que
puede ayudar mucho en cuanto, que puede colaborar a entender mejor cómo esas verdades
se interpretan y viven dentro de la Iglesia con el transcurso del tiempo.

E.​ División.

La teología consiste en realidad en un conjunto de teologías, ya que cada iglesia tiene su propio grupo de
estudios teológicos. En este sentido, la teología cristiana se divide normalmente en una teología católica,
una protestante y una ortodoxa, con sus diferencias y sus puntos en común.

Por otro lado, la teología cristiana tiene una serie de ramas dedicadas a un aspecto específico de la
verdad revelada y, por ende, de la naturaleza de Dios. Entre las principales formas de esta disciplina, se
encuentran:

Teología dogmática. Se dedica al estudio de los dogmas de la fe cristiana, tal y como los entiende la
tradición oficial y los manejan las autoridades de la Iglesia católica. Su propósito es estudiar el corpus
religioso esencial del cristianismo.
Teología fundamental. Se dedica al estudio racional de la fe cristiana, cotejándola a veces con otras
religiones y actuando así como una suerte de introducción al dogma cristiano.
Teología moral. Se dedica al estudio de los valores cristianos y su aplicación en las dimensiones éticas
de la vida cotidiana, es decir, a pensar desde el punto de vista religioso qué es llevar una buena vida y
por qué.
Teología sistémica. Se dedica al estudio comprensivo del relato bíblico, para formular una interpretación
coherente de las distintas doctrinas de la fe cristiana. También tienen cabida en sus intereses la historia
de la iglesia y de la Biblia.
Teología histórica. Se dedica a la revisión de la tradición de estudios sobre la Biblia y a la manera en que
las Sagradas Escrituras han sido interpretadas a lo largo de los siglos.
Teología mística. Se dedica a estudiar la relación personal, única e intransferible que tienen los
individuos con Dios, así como las disciplinas meditativas y ascéticas que propician dicha experiencia
personal de lo divino.
Teología apofática. También llamada “teología negativa”, se dedica al estudio de Dios desde una
perspectiva alejada del conocimiento positivo, o sea, de los saberes acumulados, pues parte de la idea de
que de Dios solo puede saberse lo que no es.
La teología es una sola ciencia, pues no posee más que un solo objeto formal: Dios y las criaturas en
cuanto son objeto de la revelación divina. Según los diversos fines que se proponga, la ciencia teológica,
siendo una sola, puede dividirse en las siguientes ramas o especialidades:

a) Teología dogmática, incluyendo también la teología fundamental que sirve de base al dogma.
b) Teología histórico-bíblica: Introducción a la Sagrada Escritura, exégesis; historia eclesiástica,
historia de los dogmas, historia de la liturgia, historia del derecho canónico, patrología.
c) Teología práctica: Teología moral, derecho canónico, teología pastoral con la catequética.

F. NOCIÓN Y MÉTODO DE LA TEOLOGÍA DOGMÁTICA


1. Noción.
Tomando como base las declaraciones dogmáticas de la Iglesia, podríamos denominar dogmática a toda
la teología sobrenatural. Pero de hecho se reserva el nombre de dogmática al conjunto de verdades
teóricas que nos han sido reveladas sobre Dios y sus operaciones, haciendo objeto de la teología moral
las verdades reveladas prácticas que deben regir las acciones del hombre.

Podemos, pues, definir la teología dogmática con las siguientes palabras: «Es la exposición
científica, basada en el dogma católico, de todas las enseñanzas teóricas que por revelación divina
se nos han comunicado acerca de Dios y de sus operaciones.»

2. Método​
El método de la teología dogmática es positivo y especulativo, razón por la cual se distingue entre
teología dogmática positiva y especulativa.

a. La teología dogmática positiva nos enseña que el magisterio eclesiástico, nos propone una
doctrina teológica para que la creamos (elemento dogmático) y que tal doctrina se halla contenida
en las fuentes de la revelación (elemento bíblico-patrístico). Al ponerse a defender la doctrina
católica contra ideas erróneas, se convierte en teología controversista.

b. La teología dogmática especulativa, que se identifica con la llamada teología escolástica, se


esfuerza por comprender lo más posible, mediante el raciocinio humano, las verdades reveladas.

No deben separarse los dos métodos especulativo y positivo, antes bien el ideal consiste en la
síntesis armónica del dato dogmático y del raciocinio, como prescribe expresamente la autoridad
eclesiástica.
G. CONCEPTO Y DIVISIÓN DEL DOGMA
1. Concepto​
Por dogma en sentido estricto entendemos una verdad directamente (formalmente) revelada por
Dios y propuesta como tal por la Iglesia para ser creída por los fieles.
El concepto de dogma comprende, por tanto, estos dos elementos:

a.​ La inmediata revelación por parte de Dios. La verdad en cuestión tiene que haber sido
revelada inmediatamente por Dios, bien sea expresamente o implícitamente, y debe hallarse
contenida, por tanto, en las fuentes de la revelación; en la Sagrada Escritura o en la
tradición.
b.​ Que haya sido propuesta por el magisterio eclesiástico. Tal proposición no solamente
incluye la notificación de una doctrina de fe, sino al mismo tiempo la obligación de creer
esa verdad propuesta. Esto puede hacerlo la Iglesia, bien de forma extraordinaria por una
solemne definición del Papa o de un concilio universal, o por el magisterio ordinario y
universal de toda la Iglesia.

El dogma en sentido propio: es objeto de fe divina por proceder de una revelación divina, y es
objeto de fe católica por ser propuesto por el magisterio infalible de la Iglesia. Cuando un
bautizado niega o pone en duda deliberadamente un verdadero dogma, cae en pecado de herejía
e incurre en excomunión.

2. División. Los dogmas se dividen:


a) Por su contenido, en dogmas generales y dogmas especiales. A los primeros pertenecen las
verdades fundamentales del cristianismo; a los últimos, las verdades particulares que se
contienen en él.
b) Por su relación con la razón, en dogmas puros y mixtos. Los primeros únicamente los
conocemos en virtud de la revelación divina, como, por ejemplo, la Santísima Trinidad (éstos
se llaman misterios); los últimos podemos también conocerlos por razón natural, la existencia
de Dios.
c) Con respecto a la proclamación de la Iglesia, en dogmas formales y materiales. Los primeros
han sido propuestos por el magisterio de la Iglesia como verdades reveladas que los fieles
deben creer; en los últimos faltan, la proclamación de la Iglesia y por tanto, no son dogmas en
sentido estricto.
d) Según su necesidad para salvarse, en dogmas necesarios y no necesarios. Los primeros
tienen que ser creídos explícitamente por todos para conseguir la salvación eterna; con respecto
a los últimos basta una fe implícita; Hebr.11, 6.

También podría gustarte