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Caperucita Roja

Caperucita Roja, una niña que lleva comida a su abuela, desobedece las advertencias de su madre y habla con un lobo, que devora a la abuela y se disfraza de ella. Al llegar Caperucita, el lobo intenta engañarla, pero finalmente la devora también. Un cazador, al sospechar del lobo, lo mata y rescata a Caperucita y a su abuela, llenando el vientre del lobo con piedras, lo que lleva a su ahogamiento.
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Caperucita Roja

Caperucita Roja, una niña que lleva comida a su abuela, desobedece las advertencias de su madre y habla con un lobo, que devora a la abuela y se disfraza de ella. Al llegar Caperucita, el lobo intenta engañarla, pero finalmente la devora también. Un cazador, al sospechar del lobo, lo mata y rescata a Caperucita y a su abuela, llenando el vientre del lobo con piedras, lo que lleva a su ahogamiento.
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CAPERUCITA ROJA

Había una vez, una linda niñita llamada Caperucita Roja,


porque llevaba una capa de ese color que le había tejido su
abuelita. Un día, su mamá le pidió un favor muy especial.
En una cestita iban frutas y galletitas, y le dijo:
'Caperucita, lleva esto a tu abuelita, recuerda no hablar
con extraños y no te salgas del camino hacia el bosque'.
Caperucita, con su cestita en la mano, caminó con rumbo
al bosque. Por el camino, se encontró al Lobo. El Lobo,
con la voz más suave que pudo, le preguntó: 'Hola
hermosa Caperucita, ¿a dónde vas con esa cestita?'
Caperucita, olvidó lo que le dijo su mamá y le dijo que iba
caminando por el sendero hacia la casa de su abuelita. El
Lobo, muy astuto, se despidió de ella y se metió hacia el
bosque para llegar antes a la casa de la abuelita.
El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la
desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos.
Caperucita Roja llegó donde su abuelita. La niña se acercó
a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
- Son para verte mejor - dijo el lobo tratando de
imitar la voz de la abuela.
- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor - siguió diciendo el lobo.
- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
- Son para... ¡comerte mejoooor! - y diciendo esto, el
lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró,
lo mismo que había hecho con la abuelita.
Mientras tanto, el cazador se había quedado
preocupado y creyendo adivinar las malas
intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si
todo iba bien. El lobo estaba tumbado en la cama,
dormido de tan harto que estaba. El cazador sacó su
cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y
Caperucita estaban allí, ¡vivas!
Para castigar al lobo, el cazador le llenó el vientre de
piedras y lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó,
sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque para
beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el
estanque de cabeza y se ahogó.

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