Síntesis de las páginas 66,67.
68,69,70
Nombre: Rosanna Jose B.
Matricula: 22203668
Herman von Helmholtz y la velocidad de la conducta nerviosa
Herman von Helmholtz fue discípulo de Müller y tuvo como asistente a Wundt. Y también le
supuso la ruptura con su discípulo Wundt cuando quiso aplicar la causalidad física a los impulsos
motores y a la sensación que son la base de la vida psíquica. Wundt entendía, por el contrario, que
fenómenos diversos se debían estudiar de manera diversa. Von Helmholtz se propuso poner a
prueba este principio y, para ello, aplicó el principio de la conservación de la energía a los cuerpos
vivos en una serie de experimentos.
Su conclusión fue que el principio vitalista no gastaba ni consumía energía, es decir, que el
consumo total de energía se podía explicar completamente mediante el conjunto de las reacciones
químicas que tenían lugar sin necesidad de recurrir para nada a un principio vital. Como no actuaba
–no consumía energía– simplemente no existía.
Inventó el oftalmoscopio y desarrolló la teoría tricomátrica del color. Desarrolló la teoría de la
visión binocular dando importancia a las contribuciones de los dos ojos. Y, por último, elaboró
una teoría de la percepción en la que señalaba que la transformación de una sensación en
percepción implicaba el recuerdo de experiencias precedentes para interpretarlas.
Teoría de los signos
En un terreno más específicamente psicológico mantuvo las mismas tesis que Müller, ayudándole
a desarrollar la ley de las energías específicas. Este traducía en impulsos eléctricos los textos
escritos que se querían transmitir. Esos impulsos tenían una cierta relación con las palabras escritas,
pues a cada palabra le correspondían unos impulsos determinados, pero eran diferentes.
La neurología moderna
a) Franz J. Gall (1758-1822) y la frenología
Empezó su carrera como cirujano y destacó por su habilidad para realizar, mediante métodos
novedosos, disecciones del cerebro. Desarrolló la idea de la función contralateral, es decir, que
cada lado del cerebro controla el lado opuesto del cuerpo. Estos y otros descubrimientos le llevaron
a desarrollar el concepto de «función cerebral», que implicaba que cada parte del cerebro estaba
especializada en un tipo de actividad o comportamiento y, dando un paso más, que,
consecuentemente, explorando el cerebro o más exactamente, el cráneo de la persona se podían
determinar sus cualidades tanto físicas como morales. Afirmaba correctamente que el cerebro era
el órgano de la mente y adelantó la idea de la función cerebral, pero erró en el modo de entender
el desarrollo de las funciones al identificar de manera muy elemental y directa supuestos
desarrollos cerebrales no solo con funciones cerebrales específicas, sino con actitudes morales y
psicológicas complejas del sujeto .
Gracias a eso, y a su novedad, tuvo mucho éxito llegando a ser defendida por eminentes
intelectuales, también porque veían en ella la posibilidad de tener un acceso positivo al cerebro y
a la mente. Por esa falta de cientificidad también fue en relación a la forma del cerebro.
b) Avances en fisiología cerebral
Aun reconociendo sus límites, las investigaciones de Gall abrieron el camino a las investigaciones
en el cerebro, y el siguiente paso significativo fue de un contemporáneo suyo, el médico y biólogo
francés Pierre Flourens, que, inicialmente quedó admirado por su metodología y descubrimientos,
pero, posteriormente, se convirtió en un duro crítico de las teorías frenológicas. Flourens tuvo el
mérito de haber aplicado el método experimental al estudio del cerebro y, en concreto, de haber
desarrollado el método de ablación, que consiste en extirpar zonas concretas del cerebro para
analizar las consecuencias. Por eso, supuso un avance considerable el desarrollo del método clínico,
que consistía en analizar el cerebro de personas que en vida habían tenido alguna enfermedad
específica. Brocca analizó su cerebro, encontró una lesión en el lóbulo frontal izquierdo,
determinando así, por primera vez en la historia, de modo científico, la localización cerebral de
una facultad que, a partir de ese momento, se ha conocido como área de contraria, y viceversa,
confirmaban la localización precisa y concreta de las funciones cerebrales.
c) El descubrimiento de las neuronas
Otro capítulo decisivo en el avance en la comprensión del cerebro se produjo en el área de la
estructura del tejido cerebral. En esta investigación destacó el neurólogo español Ramón y Cajal,
que utilizando el método de tintura de tejidos del italiano Camillo Golgi, mostró, en contra lo que
este opinaba, que el tejido cerebral no estaba formado por una red unitaria, sino por células
independientes. Ramón y Cajal también fue capaz de mostrar que las células no están conectadas
físicamente y que el flujo de información es unidireccional en todo el sistema nervioso. Además,
se dio cuenta de que el tejido nervioso de los vertebrados tiene un mayor número de conexiones
neuronales, lo que le llevó a la conclusión de que la inteligencia está más ligada al número de
conexiones entre las neuronas que al número absoluto de neuronas.
Sus investigaciones le valieron la concesión del Nobel en 1906, y fueron pronto confirmadas por
la aparición del microscopio electrónico, que permitía ver lo que Cajal había deducido a partir de
sus experimentos. Muestra que la persona necesita de una determinada zona cerebral para poder
hablar, pero no demuestra que el habla se reduzca a la actividad cerebral de una determinada zona,
ya que para hablar hay que comprender lo que se dice, algo de lo que ninguna célula es capaz.