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Signos: Semiótica y Tipología de Signos

La semiótica estudia la relación entre signos, referentes y sujetos a través de la pragmática, semántica y sintaxis. El signo es una representación que permite inferir significados, abarcando aspectos cognitivos y socio-culturales. Se clasifican los signos según el intérprete, el ámbito y su relación con el significado, incluyendo signos naturales, culturales, verbales y no verbales.
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Signos: Semiótica y Tipología de Signos

La semiótica estudia la relación entre signos, referentes y sujetos a través de la pragmática, semántica y sintaxis. El signo es una representación que permite inferir significados, abarcando aspectos cognitivos y socio-culturales. Se clasifican los signos según el intérprete, el ámbito y su relación con el significado, incluyendo signos naturales, culturales, verbales y no verbales.
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2.2.1.

SEMIÓTICA, SEMIOLOGÍA, SIGNO


SEMIÓTICA

En la semiosis o proceso sígnico, no sólo se establece una relación social o


comunicativa, sino también una relación simbólica o representativa entre signo y
referente, pero de manera indirecta, es decir, a través de un significado.

La interrelación de estos tres elementos (signo, referente y sujeto) es la base de una


semiótica tridimensional, constituida por tres áreas de trabajo:

1. La pragmática: considera la relación entre los signos y sus intérpretes o usuarios.

2. La semántica: se ocupa de las relaciones entre los signos y los objetos denotados
por ellos (los referentes).

3. La sintaxis: estudia exclusivamente las relaciones que establecen los signos entre sí
dentro de un sistema de signos.

2.2.2. EL SIGNO LINGÜÍSTICO

Es necesario que intentemos precisar en este momento qué se entiende por signo, ya
que el término “signo” se emplea en vocabularios y contextos muy diversos:

“Signo es todo cuanto representa otra cosa en algún aspecto para alguien. Signo es lo
que puede interpretarse” (Eco).

En este sentido, la vida humana es inconcebible sin signos. Humberto Eco ha escrito
que los fenómenos naturales no dicen nada por sí mismos, que se vive en un mundo
de signos porque se vive en sociedad. Según esto, los fenómenos sígnicos serían
característicos de los seres que viven en sociedad, y harían parte de los códigos que
rigen las relaciones sociales, los usos sociales.

“Un hecho perceptible que nos da información sobre algo distinto de sí mismo” (Ávila).
De acuerdo con esta definición de Raúl Ávila, convertimos en signo un hecho
perceptible cuando lo tomamos como representante de otro hecho distinto de sí
mismo.

“El signo es tal, en la medida en que significa algo (significado), sobre algo (referente)
de alguien (emisor) y para alguien (destinatario)” (Niño Rojas).

Todo signo es una representación de algo, representar es la operación más propia del
signo. Y esa representación se configura en la mente de los sujetos como una
estructura y como un proceso. Pero desde luego el signo no es sólo algo que está en el
lugar de una cosa, representándola, sino que su representación nos permite conocer
algo más.

Conocemos un signo cuando inferimos lo que él significa. Este significado no sólo


comprende los aspectos cognitivos sino también las actitudes, los valores, las
emociones y todo tipo de connotaciones socio-afectivas y culturales.

2.2.3. TIPOS DE SIGNOS

Una clasificación general y unitaria de los signos no es viable debido a los múltiples
criterios que se pueden utilizar y que se entrecruzan.3 Por esta razón, vamos a
presentar una clasificación basada en unos criterios parciales:

SEGÚN EL INTÉRPRETE

 Signos humanos: las palabras, la música, la pintura, las señales de tránsito, etc.
 Signos no humanos: la danza de las abejas, las feromonas sexuales entre los
animales, el rugido de un león, el gruñido de un perro, etc.

COMPONENTES

SEGÚN EL ÁMBITO EN EL QUE SE DAN

Signos naturales: La capacidad de significar procede de la naturaleza misma del


significante. Normalmente se consideran también signos naturales los signos
involuntarios y los no intencionales: el humo como efecto del fuego, la fiebre, el olor a
sudor, el llanto, la Estrella Polar, una huella en el suelo, todos los signos no humanos,
etc. Todos estos signos tienen con lo significado (el referente) una relación puramente
natural —sin embargo, recordemos que Humberto Eco ha escrito que los fenómenos
naturales no dicen nada por sí mismos—.

Signos culturales:

Son producto de la creación cultural del hombre y, por lo tanto, implican una
intencionalidad sígnica de parte del emisor y una actividad descodificadora de parte de
un destinatario. Estos signos constituyen códigos. Los signos culturales también
reciben el nombre de signos artificiales o convencionales y, en contraste con los
naturales, su relación con lo significado es producto de un acuerdo o de una
convención establecida por las personas o por la comunidad: el olor a loción, el color
negro como símbolo del luto en la tradición cristiana, las banderas, las palabras, las
esculturas, las señales de tránsito, etc.

Signos verbales:

Estos signos constituyen un sistema con posibilidades de combinación en dos


dimensiones. La primera dimensión corresponde al medio material de su expresión
(sonidos o letras) y la segunda corresponde a su significación. Por lo tanto, son signos
verbales no sólo los del lenguaje oral, sino también los del lenguaje escrito. Todos los
signos no humanos son signos no verbales, pero es claro que no todos los signos
humanos son signos verbales. En estos signos verbales ubicamos el signo lingüístico.

Signos no verbales:

Son signos que carecen de las características que hemos atribuido a los signos
verbales, es decir, son signos que no se articulan en dos dimensiones. Por ejemplo: la
música, los movimientos de las manos de los sordomudos, las banderas, la forma de
vestir, todos los signos no humanos, etc.

SEGÚN SU RELACIÓN CON EL SIGNIFICADO (REFERENTE)

Siguiendo la clasificación de Charles Peirce, comúnmente aceptada, Humberto Eco


distingue desde este punto de vista tres tipos o clases principales de signos:

ÍNDICES:
Los índices, o signos deícticos, apuntan físicamente a su objeto, están afectados
inmediatamente por él y guardan cierta conexión físico-espacial con el objeto al cual
señalan: indicar con el dedo, y también muchas expresiones lingüísticas: yo, tú, él, acá,
allá, éste, ése, aquél, etc. También son índices algunos signos naturales: el humo, la
fiebre, el olor a sudor.

ÍCONOS:

Son signos cuya relación con el objeto que designan o evocan se basa en la semejanza
figurativa o exterior, o en la igualdad de distribución de sus partes: un cuadro realista,
una imagen, una fotografía, un mapa, un diagrama, etc. Un signo icónico alude con
precisión a un solo referente. Para Eco, el signo icónico surge de los rasgos
seleccionados por una cultura para identificar determinado objeto o concepto. Su
relación con el referente se da precisamente a través de esa percepción cultural que se
tiene de éste. Así pues, se trata de una representación de segundo orden.

TIPOS:

En estos signos la relación que une al signo con su referente es el resultado de una
convención, pues ni tienen semejanza con su objeto ni tampoco una conexión física
inmediata con él. Esto quiere decir que la relación del signo con lo significado es
arbitraria, es una representación netamente convencional, basada en una convención
social: las banderas, el papel moneda, la balanza como símbolo de la justicia, la paloma
como símbolo de la paz, el color blanco como símbolo de la pureza, la gran mayoría de
las palabras, etc.

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