Unidad 4
Unidad 4
CLÍNICA
2024
UNIDAD 4
El Proceso de Diagnóstico y Evaluación en Psicología Clínica.
3. Jorge, E. (2018). La evaluación clínica como una función integral del psicólogo.
7. Echeburúa, E; Salaberría, K y Sáez, M. (2014). Aportaciones y limitaciones del DSM-5 desde la Psicología
Clínica.
8. Belloch, A. (2012). Propuestas para un enfoque transdiagnóstico de los trastornos mentales y del
comportamiento: Evidencia, utilidad y limitaciones.
10. García Arzeno, M. (1997). Nuevas aportaciones al psicodiagnóstico clínico. Capítulos XVII y XVIII.
11. Heredia y Ancona, C; Santaella Hidalgo, G y Somarriba Rocha, L. (2012). Informe psicológico.
1 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
PREPARACIÓN DE LA ENTREVISTA
Para tener éxito en la entrevista de manera válida, fiable y ética, conviene dedicar un tiempo adecuado a su
preparación.
- Información sobre el cliente: se anota quién llama, cuántos años tiene, y se le toman datos para
contactar nuevamente con él.
- Motivo de consulta: cuál es en concreto el motivo por el que solicita la consulta. Anotar
textualmente qué se dice.
- Referente: si es derivado por algún especialista o viene por iniciativa propia.
Después de la entrevista conviene que el psicólogo dedique un tiempo a completar las notas que ha
tomado y dedicar un tiempo a reflexionar y elaborar una estructura de la información del cliente y aporte
una explicación y comprensión del mismo, lo que permitirá una mejor elaboración de los informes
posteriores. En el período que media entre las distintas entrevistas a la misma persona es probable que
existan contactos entre el cliente y el entrevistador. Es útil que el entrevistador informe de su política de
comunicación al cliente de antemano, pero hay que tener presente que puede haber comunicaciones
urgentes que requieran ponerse en contacto del modo más directo posible. La decisión del entrevistador de
responder o no a través de estos medios y el modo de hacerlo también constituyen actos de comunicación.
CONTEXTO DE LA ENTREVISTA
El contexto o el espacio físico se incluiría dentro de una de las categorías de comunicación no verbal que se
denomina proxemia. Esta categoría hace referencia al concepto de espacio ambiental y personal. Es
importante que el entrevistador transmita sensibilidad no verbal por la necesidad de espacio del cliente. Los
principales aspectos proxémicos de la interacción son el uso del espacio en el que tienen lugar las
entrevistas, la disposición del mobiliario y la distancia entre entrevistador y cliente.
El uso del espacio físico: el espacio debe ser moderadamente activador. Idealmente, la entrevista debe
llevarse a cabo en una sala silenciosa lo más aislada posible del exterior, con iluminación confortable pero
no excesiva, de tal modo que ambos interlocutores puedan verse con claridad.
2 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
La disposición del mobiliario: es un elemento más de la comunicación no verbal. La utilización de una mesa
entre el entrevistador y el entrevistado acentúa la distancia (no sólo física) entre ambos y recalca el rol
asimétrico de entrevistador como profesional y del entrevistado como sujeto pasivo. La cuestión relevante
es que entrevistador y entrevistado puedan mirarse sin obstáculos entre ellos, especialmente para que el
entrevistador no tenga nada que le impida la observación de los movimientos y actitudes que el
entrevistado manifestará a lo largo de la entrevista.
Los primeros momentos de cualquier entrevistador con una nueva persona marcan la pauta para todas las
interacciones posteriores. El entrevistado parte de una situación de desventaja ante el profesional, y es
importante comenzar creando un clima de confianza desde el primer momento (Acevedo y López, 1990).
Algunos entrevistadores empiezan presentándose; otros prefieren dirigirse al cliente por su nombre y
después dar a conocer el suyo. Otros inician una pequeña charla sobre temas intrascendentes, pero algunos
autores desaconsejan esta opción, ya que se puede entender como una distracción fuera de lugar.
Es aconsejable recibir al entrevistado en la puerta para saludarlo e invitarle a entrar, así como acompañarlo
de nuevo hasta la puerta para despedirlo. La elección del asiento es otro detalle a tener en cuenta. Quienes
buscan más intimidad se sentarán lo más cerca posible del entrevistador; quienes tengan una actitud
oposicionista o competitiva se sentarán lejos y con frecuencia directamente enfrente del clínico.
Si durante la entrevista el cliente atendiese una llamada, debemos considerarlo un comportamiento más
que forma parte de la entrevista y que muestra un significado susceptible de ser explorado y entendido.
REGISTRO DE LA INFORMACIÓN
La elección de un método de registro u otro estará en función del tipo de entrevista y de las predicciones
del entrevistador, que debe conocer las ventajas, inconvenientes y los efectos de cada sistema.
Notas escritas: Es el registro mediante lápiz y papel. La principal ventaja de este sistema es la inmediatez
del registro por parte del entrevistador, que puede ir anotando, la información resumida que considera
relevante. Las notas son un complemento de la entrevista, no el objetivo de ésta; por ello, deben evitarse
situaciones en las que el entrevistador haga repetir la respuesta al entrevistado para poder anotarla de
manera que interfiera de manera evidentemente en el desarrollo de la entrevista. El problema fundamental
con la toma de notas durante la entrevista es la posibilidad de distraerse de atender al cliente.
Los efectos de la toma de notas sobre los clientes pueden ser diversos. En algunos casos, el entrevistado
muestra suspicacias respecto a la finalidad de las notas o las grabaciones, por lo que es importante
asegurarles la máxima confidencialidad de sus datos. Lo aconsejable es registrar exclusivamente aquella
información que el cliente pueda leer. En otros casos, si el entrevistado pregunta sobre el registro de notas,
es mejor no responder a la pregunta directamente, sino pedirle que diga qué es lo que le preocupa.
Ordenadores personales: Es frecuente la utilización de ordenadores para registrar las respuestas de los
pacientes. Así se favorece la organización de las anotaciones del entrevistador y su posterior manejo, pero
3 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
su uso indiscriminado, sobre todo si impide o disminuye la posibilidad de contacto visual con el paciente,
puede ser un obstáculo enorme para la comunicación. Ya que se necesita una infraestructura tecnológica,
situada habitualmente entre ambos, se puede generar cierta desconfianza en el entrevistado y ser una
fuente de distracciones para ambos.
Para que pueda ordenar las notas del cliente precio y preparar las del siguiente, es conveniente que el
entrevistador se permita un período de descanso entre cada entrevista.
Manejo del tiempo: La administración del tiempo viene determinada en parte por la percepción personal
del tiempo e incluye multitud de dimensiones que afectan a la interacción de la entrevista. Con
independencia del tipo de percepción del cliente, el entrevistador ha de estar preparado para iniciar la
entrevista a la hora convenida. La mayoría de los clientes llegan a sus citas con unos minutos de antelación,
aunque otras llegan con excesiva antelación, lo que puede revelar su carácter ansioso. En algunas personas,
este retraso es una forma manifiesta de resistencia. Una situación más complicada la plantea aquel cliente
que llega tarde a varias entrevistas y nunca parece ser consciente de que ello está provocado por él mismo.
Si ocurre varias veces, el entrevistador podría sugerirle si dichos retrasos, aunque los justifique alegando
que están provocados por factores ajenos a él, estarían relacionados con las emociones que experimenta al
acudir a la cita.
Las actitudes fundamentales del entrevistador fueron puestas de relieve a partir de la teoría del counselling
formulada por Carl Rogers y su equipo de la Universidad de Ohio. Éstas serían la ética profesional, los
valores sociales y la objetividad emocional.
Ética profesional: la entrevista debe regirse por los principios éticos que aseguren un desempeño
profesional adecuado a la formación para la que está habilitado y que favorezcan y protejan el bienestar del
cliente. Habrá que atender a los siguientes aspectos éticos:
persona: administrativo, de supervisión, social, sexual, etc. Las relaciones duales son
problemáticas porque reducen la objetividad.
- Derivaciones: Cuando no se puede garantizar un proceso de entrevista, puede ser necesario
derivar al cliente a otro profesional capacitado para atender a la demanda.
Valores sociales: En cualquier interacción que realicemos en nuestras vidas se manifiestan nuestros
sistemas de valores, y el proceso de la entrevista no es ajeno a ello. Habrá situaciones en las que los valores
compartidos faciliten la apertura y habrá otras en que exista un conflicto de valores no resuelto que
interferirá en la relación y aconseja la derivación del cliente a otro profesional.
Objetividad emocional: Se requiere un manejo adecuado de la emocionalidad para ajustarse a los objetivos
de la entrevista y obtener el rapport necesario, ya que esto estaría relacionado con lo que Bleger (1977)
denominó en su momento la «disociación instrumental» que deben manejar los entrevistadores. Esta
disociación sería el mecanismo cognitivo y emocional que mantiene al profesional con cierta división
interna. El entrevistador debe adoptar una actitud de cercanía emocional con el entrevistado y a su vez,
mantener una distancia cognitiva y emocional para poder reflexionar acerca de lo que escucha y realizar
hipótesis de trabajo congruentes y válidas.
Características definitorias
Las entrevistas pueden definirse a través de sus objetivos, los cuales se rigen por pautas que se hace
necesario definirlas siempre explícitamente al comienzo de la entrevista. Una norma básica es la de facilitar
al entrevistado la libre expresión de sus procesos mentales, lo que nunca se logra en un encuadre formal de
preguntas y respuestas. Como dice Bleger, la relación que se procura establecer en la entrevista es la que da
al sujeto la mayor libertad para explayarse; de ahí que Bleger subraya la diferencia entre anamnesis,
interrogatorio y entrevista. Esta última pretende ver cómo funciona el individuo, y no cómo dice que
funciona. El interrogatorio parte del supuesto de que el entrevistado sabe lo que le es consciente, en
cambio la entrevista psicológica parte de otro, quiere indagar lo que el entrevistado no sabe; entonces
decimos que es una tarea con objetivos y tecnica determinados que propone orientar al entrevistado en
cuanto a su salud mental y al tratamiento que mejor pueda convenirle.
La entrevista psicológica también puede perseguir objetivos en beneficio del entrevistador, que está
llevando a cabo una labor de investigación científica ; o de terceros, como cuando se selecciona el personal
de una empresa o los candidatos de un instituto de psicoanálisis. Si bien estas finalidades pueden
combinarse y de hecho no se excluyen, lo que califica a la entrevista en su objetivo primordial.
Para Bleger la investigación tiene cierto valor definitorio: la entrevista es un instrumento que aplica el
conocimiento psicológico y sirve también para ponerlo a prueba.
5 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
El campo de la entrevista
La entrevista configura un campo, lo que para Bleger significa que entre los participantes se estructura una
relación de la cual depende todo lo que en ella acontece. Este campo se configura en un encuadre donde se
juntan las constantes de tiempo y lugar, el papel de ambos participantes y los objetos que se persiguen.
Para el autor “campo” tiene un sentido preciso, el de un ámbito adecuado para que el entrevistado haga su
juego, donde el entrevistador trata de participar lo menos posible. Esto no significa que no participe, sino
que deja la iniciativa al otro, es decir, que aparece como un observador participante, quien mantiene una
actitud que lo reconoce en el campo como un interlocutor que no propone temas ni hace sugerencias y
frente al cual el entrevistado debe reaccionar sin que se le de otro estímulo que el de la presencia.
Encuadre de la entrevista
El encuadre se constituye cuando algunas variables se fijan, arbitrariamente, como constantes. El analizado
debe saber que la entrevista tiene la finalidad de responder a una consulta suya sobre su salud mental y sus
problemas. Una actitud reservada pero cordial, contenida y continente pero no distante, forma parte del rol
del entrevistador. Para iniciar la reunión pueden solicitarse los datos de identidad del entrevistado, luego se
le indicará el tiempo que durará la entrevista, la posibilidad de que no sea la única y se lo invitara a hablar.
Técnica de la entrevista
Sin recurrir a la asociación libre, podemos obtener los informes necesarios con una técnica no directiva que
deje al entrevistado la iniciativa y lo ayude discretamente en los momentos difíciles.
un simple mensaje preverbal, como asentir ligeramente con la cabeza, mirar amablemente, es por lo
general, suficiente para que en entrevistado restablezca la interrumpida comunicación.
De la interpretación en la entrevista
En la entrevista no operamos con la interpretación. Liberman es muy estricto en este punto. Dice que “el
haber efectuado entrevistas previas a la iniciación del tratamiento psicoanalítico posibilitará que, una vez
comenzado el mismo, el paciente haya incorporado otro tipo de interacción comunicativa previa, que
funcionara como experiencia contrastante de valor inestimable para las primeras interpretaciones
transferenciales que podremos suministrar”.
Bleger en cambio, considera que hay casos determinados y precisos en que la interpretación es pertinente y
necesaria, sobre todo cada vez que la comunicación tienda a interrumpirse”. La interpretación en la
entrevista es legítima si apunta a remover un obstáculo en concreto a la tarea que se está realizando. Es
decir, que no se emplea para modificar la estructura del entrevistado.
A veces se emplea la interpretación como una prueba para ver como reacciona el entrevistado; en este caso
es siempre sencilla y superficial. Entonces el interpretar durante la entrevista debe resolverse teniendo en
cuenta los objetivos que nos proponemos y el material a nuestro alcance.
La ansiedad de la entrevista
Depende en gran medida de la habilidad del entrevistador que la ansiedad en la entrevista se mantenga en
un límite aceptable. si es muy baja, el entrevistado va a carecer del incentivo más auténtico para expresar
sus problemas; si es muy alta, el proceso de comunicación y la entrevista tenderán a desorganizarse.
6 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
Importa explicar al comienzo los objetivos y la duración de la entrevista, antes de invitar al entrevistado a
que hable de lo que le parezca. El entrevistador debe ser en este punto explícito, claro y preciso, sin
abundar en detalles y consignas que puedan perturbar la libre expresión de su cliente.
La ansiedad surge siempre de esa relación humana que la entrevista es; y, frente a la ansiedad, actúa el
sistema del yo de la persona con sus operaciones de seguridad. La ansiedad es, para Sullivan, lo que se
opone a que en esa situación social que es la entrevista se establezca un proceso libre y recíproco de la
comunicación.
El entrevistado reproduce en la entrevista conflictos y pautas de su pasado que asumen una vigencia actual,
una realidad psicológica inmediata y concreta donde el entrevistador queda investido de un papel que
estrictamente no le corresponde.
Este último no responde a todos estos fenómenos en forma absolutamente lógica, sino también en forma
inconsciente, lo que constituye su contratransferencia.
Lopez y Rabih empiezan por señalar que, por su estructura, su técnica y los objetivos que persigue, la
entrevista inicial es radicalmente distinta del tratamiento analítico, y deja al analista especialmente sensible
frente a las identificaciones proyectivas de su cliente.
Evolución de la entrevista
Si un problema que se planteó al principio evoluciona favorablemente, hay derecho a pensar que el
entrevistado tiene recursos para superar las situaciones críticas. Si sucede lo contrario, tenemos derecho a
sentar un pronóstico menos optimista.
Esta evolución puede darse desde luego en una sola entrevista; pero es más posible y detectable en dos.
Por esto Liberman insiste en que la unidad funcional es de dos entrevistas y no una. Durante las entrevistas
tenemos oportunidad de estudiar algunas de las crisis vitales que atravesó el entrevistado en el curso de su
vida, y la que más nos interesa, la actual, la que necesariamente atraviesa el sujeto durante la época en que
consulta. Si no logramos detectar esta crisis vital con sus elementos inconscientes e infantiles corremos el
riesgo de empezar un análisis a ciegas.
Cuando discutimos las indicaciones del psicoanálisis hablamos con cierto detenimiento de la pareja
analítica. Según Liberman, si durante las entrevistas se produce una crisis vital y esta se resuelve bien, se
supone que el curso de ese análisis va a seguir de manera favorable. El isomorfismo entre los motivos de la
consulta y los conflictos que realmente tiene el paciente también sientan un pronóstico auspicioso. Del
mismo modo, cuanta mayor capacidad tenga el analista para captar los mecanismos de defensa movilizados
por el paciente, en mejores condiciones estará para tratarlo.
La devolución
Algo tenemos que decirle al entrevistado para fundar nuestra indicación. La devolución no debe ir más allá
del objetivo básico, esto es, aconsejar al entrevistado el tratamiento más conveniente, la indicación con sus
fundamentos, siempre muy sucintos.
7 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
INTRODUCCIÓN
Buendia (1999) afirma que lo que define la especificidad del rol del psicólogo clínico es la actitud clínica, es
decir, la combinación de investigación, evaluación e interacción necesaria para entender en términos
psicológicos, la conducta humana y los conflictos internos, y poder ayudar a la persona dentro de una sola
disciplina.
Se entiende a la evaluación clínica como un proceso de recoger y organizar la información acerca de una
persona, para lograr una mejor comprensión de ella y poder hacer alguna predicción acerca de su conducta
futura. La información que el profesional busca obtener se relaciona con las características conductuales,
emocionales, cognitivas o sociales de la persona que consulta.
El método implementado es el método clínico, es decir, el estudio en profundidad del caso singular (Ulloa,
en González, 2015). Tiene tres primeras etapas de procedimientos: observar, elaborar hipótesis y
diagnosticar. Estas etapas son previas a la última de modificar u operar (intervención terapéutica) para
modificar operativamente de aquello que se encuentra en una situación crítica y/o de desequilibrio.
La tarea diagnóstica comienza con una consulta. Es el llamado que hace una persona, dado que algo le
preocupa o lo hace sufrir. Con este pedido se inicia la pre-entrevista, la cual finaliza con la apertura de la
primera entrevista. A partir de aquí se intentará la comprensión e interpretación de su padecimiento. El tipo
de conjeturas y preguntas que realiza el psicólogo están íntimamente relacionadas con la teoría científica a
la que adhiere. Y de ella dependerá la estrategia diagnóstica que se elija para continuar el proceso. Después
de obtener y considerar los resultados de todas las técnicas diagnósticas el profesional establece una
estrategia para la entrevista de devolución. El informe psicológico escrito es un documento que certifica la
labor del profesional. En él se reflejará su competencia para analizar y elaborar los datos aportados por las
diferentes técnicas (Cattaneo, 2006).
Se pueden señalar principalmente dos tipos de razones (teóricas y prácticas) a considerar al momento de
diseñar la estrategia de evaluación clínica. Entre las razones teóricas es importante considerar el marco
conceptual del profesional ya que determina el modo de entender la persona, el concepto de aparato
psíquico, de salud y de padecimiento. Entre las razones prácticas se pueden mencionar: la edad del
consultante, los objetivos de la evaluación, el tiempo disponible, las características de la persona que
consulta, etc.
Siguiendo a Ladines Flores y Sumba Vega se pueden resumir las características de la evaluación clínica:
8 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
La investigación es un proceso en el que se hace una pregunta o una serie de preguntas, y como
consecuencia se inicia un camino sistemático para obtener respuestas válidas.
La función de la evaluación tiene dos objetivos en relación con la investigación: la creación de nuevos
instrumentos para la exploración de la personalidad, y planificar la indagación para el estudio de una
problemática o padecimiento . En el primer objetivo se puede pensar tanto en la elaboración de un nuevo
instrumento como en la adaptación de uno ya existente. En ambos casos se busca que el profesional cuente
con una herramienta adecuada (con validaciones psicométricas) para el estudio de la población de interés.
De lo contrario, la utilización de instrumentos en contextos culturales ajenos al contexto de creación puede
generar mediciones poco válidas y confiables debido a diversos sesgos.
El segundo objetivo, planificar la indagación de una problemática. Se trabajaría con una estrategia
diagnóstica que permitiría:
Otra función con la que se relaciona la evaluación clínica es la prevención. El psicólogo clínico en este campo
aporta su escucha clínica y el análisis de los mensajes y discursos; favorece la construcción de la
historicidad, la resignificación y la elaboración; favorece la participación, la interrogación y la autogestión de
individuos, grupos o equipos, entre otras.
En relación con la evaluación clínica, se puede considerar a la prevención desde dos aspectos: desde
quién(es) consultan, y desde el profesional. Cuando se hace referencia a los consultantes, se puede
discriminar si es a nivel individual o a nivel grupal. En estos casos, la prevención implica el trabajo para que
se desarrollen habilidades en los propios individuos, de modo tal que se impida la aparición de problemas
psicológicos.
Desde el punto de vista del profesional, la evaluación clínica le permite al psicólogo elaborar hipótesis de
cómo será el vínculo posterior y si es el profesional más adecuado para ese consultante.
Las relaciones entre las funciones de la evaluación clínica y proceso terapéutico suele ser más clara entre los
profesionales. Este proceso puede concebirse como un proceso en el que se despliega una relación entre un
paciente y un terapeuta, sobre la base de un acuerdo por el cual el terapeuta se compromete a recibir las
comunicaciones del paciente y éste a aceptar las intervenciones del terapeuta. Siguiendo a García Arzeno
(2003) se pueden mencionar tres vínculos principales entre ambas funciones:
9 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
En la formación en evaluación clínica en los estudiantes universitarios, se toman como punto de partida las
competencias referidas al “saber” (conocimientos teóricos), el “saber cómo” (herramientas y
procedimientos) para llegar al “hacer” (práctica). En la formación de los futuros profesionales en el ejercicio
de la evaluación clínica, se hace necesario contemplar la ética, las habilidades para la entrevista y la
capacidad de auto-observación.
Se pueden nombrar cuatro ejes sobre los cuales los profesionales deben basar su práctica cotidiana:
respeto por la dignidad de las personas y los pueblos, cuidado competente del bienestar de los otros,
integridad y responsabilidades profesionales y científicas con la sociedad. El respeto por la dignidad
reconoce el valor inherente de todos los seres humanos, lo que significa que todos los seres humanos son
dignos de igual consideración moral. El cuidado competente del bienestar de los otros implica trabajar en su
beneficio y, sobre todo, intentando no hacer daño. La integridad está basada en comunicaciones honestas,
abiertas y precisas. Por último, las responsabilidades incluyen contribuir al conocimiento acerca del
comportamiento humano y a la comprensión que las personas poseen sobre sí mismas.
La capacidad de auto-observación es otro de los temas a los que debe atenderse en la formación de los
estudiantes. Fernández Liria & Rodríguez Vega (2006) refieren que el profesional debe utilizar su “Yo
Observador” para atender a las reacciones emocionales y al desencadenamiento de pensamientos y
comportamientos, es decir, la contratransferencia.
Se retoman aquí las ideas de Etchegoyen (2002), quien cita a Racker para afirmar que la contratransferencia
opera en tres formas: como obstáculo: donde aparecen los peligros de escotomas o puntos ciegos; como
instrumento: para detectar qué es lo que le está pasando al entrevistado; y como campo: en el que
10 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
consultante puede adquirir una experiencia viva y distinta de la que tuvo originalmente, o de la que cree
haber tenido.
Como conclusión, se hace necesario capacitar a los futuros profesionales para que comprendan que el
ejercicio de la función evaluativa se ubica en los tiempos lógicos de la escucha clínica. Escucha que permite
pensar quién es esa persona, cómo ha decidido hacer en este momento la consulta. Es darle el lugar a la
palabra sobre un sufrimiento que ya no es soportable para sí mismo y/o para otros. Pero también es abrir
un espacio de conocimiento sobre los recursos con los que cuenta y sus limitaciones. En relación con el
profesional, permitirá decidir si es necesario un tratamiento y quién será el profesional que se
responsabilice por ello. En síntesis, la evaluación clínica permite al psicólogo poder llegar a una “conclusión
necesaria aunque conjetural” sobre el o los consultantes y la relación con el profesional.
Por lo general alguien solicita telefónicamente una entrevista, y se recoge allí cierta información, como edad
del paciente, grupo de convivencia, etc. Se solicita en ese momento que concurran todos los que viven en la
casa a la primera entrevista. Al presentarse la familia se recorren las siguientes etapas:
Etapa social: en esta etapa se realiza la presentación del terapeuta y de la familia. Todos los miembros de la
familia deben participar en la acción, en todas las etapas de la entrevista, especialmente en ésta de los
saludos. Esto se hace para definir la situación en el sentido que todos son importantes y están involucrados
en ella. Aquí se registra una primera impresión del estado de ánimo de cada uno y del sistema en general.
Se debe tener en cuenta el desplazamiento en el consultorio, cómo se ubican.
Etapa de planteo de problema: se interroga acerca del problema planteado. A continuación podemos
preguntar: ¿Cuál es el problema?, ¿En que puedo ser útil?, ¿Qué cambios desean lograr?. Cuanto más
general sea y ambigua sea la pregunta, más campo se dará a la familia para exponer su punto de vista y sus
prioridades. En general se recomienda dirigirse en primer término al adulto que parezca estar más
desligado del problema, tratando con la mayor atención y respeto a la persona más capaz de traer a su
familia a nuevas entrevistas. Con respecto a cómo escuchar la exposición del problema, el terapeuta debe
atender sin hacer ninguna interpretación o comentario para ayudar al entrevistado a ver el problema bajo
una perspectiva diferente. Puede pedir precisiones sobre puntos confusos, así como repetir una frase a fin
de evaluar si hemos comprendido. Debe brindar la oportunidad de manifestarse a cada miembro,
procurando que todos aporten sus ideas acerca del problema.
Etapa de interacción: se pide a los miembros de la familia que conversen entre sí. El terapeuta estimula a la
familia a dialogar entre sí sobre el problema y deja de ser el centro de la comunicación. Se pueden realizar
desplazamientos en el lugar, acercando o alejando algunos miembros. El objetivo es lograr que todos los
11 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
miembros hablen entre sí, sin excluir a nadie. Se procura traer la acción problema al seno de la reunión,
reproduciendo la situación familiar que genera la problemática. La visualización de la interacción entre los
miembros le permitirá al terapeuta establecer un diagnóstico de la situación.
Etapa de fijación de metas: aquí se debe tratar de manera clara y precisa los cambios que se quieren
alcanzar mediante la terapia. Las metas, tanto como los problemas definidos, deben ser computables,
observables, que permita detectar de algún modo la influencia que ejercen en ellos
Etapa de cierre: conclusión de la entrevista y concertación (día y hora) de una nueva entrevista.
Según Fernández Álvarez (1992) “los conceptos de la psicología cognitiva constituyen elaboraciones
centradas en la descripción de los procesos antes que los contenidos, lo que les otorga un alto nivel de
formalización potencial para ser instrumentos útiles a ser aplicados en diferentes contextos empíricos”.
A través de las cogniciones organizamos y damos un sentido a nuestra experiencia vital. El hombre es
considerado como un ser autoconsciente, activo y responsable que busca activamente conocimiento. Por lo
tanto, vive en un proceso constante de autoconstrucción, formula planes, posee objetivos, tiene recuerdos
y no puede liberarse de ciertos sesgos y prejuicios a la hora de realizar su propia elaboración de la realidad.
Los procesos de búsqueda y transformación de la información operan sobre representaciones internas de la
realidad. Lo central es la interpretación que las personas hacen en función de sus esquemas idiosincráticos.
Las creencias nucleares son el principal componente de los esquemas cognitivos; consisten en enunciados
absolutos y globales respecto de uno mismo, las personas y el mundo, siendo en general estables. Por
ejemplo, imágenes negativas de sí mismos : “soy vulnerable”, “soy débil”.
De las creencias nucleares se desprenden otro tipo denominadas creencias intermedias o supuestos
implícitos. Son proposiciones condicionales, actitudes o reglas en donde la temática expresada en las
creencias nucleares, se presenta aplicada a situaciones concretas. Tienen la forma condicional o del
“debería”, por ejemplo, “Si mi hijo no llama, entonces significa que ha tenido un accidente”.
Los pensamientos automáticos son el producto de la activación de los esquemas encargados de procesar la
información entrante cuando interactuamos con nuestro medio ambiente. Estos pensamientos aparecen sin
esfuerzo, son muy fugaces, pasando rápidamente por nuestra atención consciente; son vivenciados como
un fiel reflejo de la realidad, y se les otorga un alto grado de credibilidad y contundencia. Por ello se asocian
a respuestas emocionales muy intensas.
utilizados para la evaluación de facultades específicas del cuadro global de la personalidad, y los síntomas,
entendidos como indicadores subjetivos de un proceso orgánico y/o funcional. La cuestión es estar lo más
cerca posible de la experiencia subjetiva de los consultantes. Para esto es fundamental realizar preguntas
que permitan la expresión del otro, sin inducir ni condicionar las respuestas.
La evaluación puede definirse como el proceso de recopilación de la información que será empleada como
base para la toma de decisiones. La evaluación implica: recopilar información relevante, combinar, integrar
y procesar esa información y orientar en la toma de decisiones. Los objetivos de la evaluación son describir,
explicar y predecir.
El proceso de evaluación se desarrolla a lo largo de todo el tratamiento. Podemos pensar éste como
distintos momentos: al inicio, conocer qué, dónde, cuándo, cómo, con quien/es pasa X situación,
elaborando nuestras hipótesis diagnósticas y poniéndolas a prueba con nuestro cliente; el acuerdo y diseño
de los objetivos terapéuticos (tiempo estimado para alcanzarlos, entrenamiento, técnicas) y por último, los
resultados obtenidos. Por lo tanto la evaluación y la intervención son dos aspectos complementarios e
integrados.
Podemos señalar tres principios técnicos básicos que establecen el marco relacional dentro del cual se
desarrollará la terapia: el empirismo colaborativo, el descubrimiento guiado y el diálogo socrático. El
empirismo colaborativo hace referencia a la relación entre el terapeuta y el cliente en el marco del
tratamiento. En este vínculo ambos se posicionan como miembros de un equipo que trabaja en forma
cooperativa en la búsqueda de soluciones. Tanto los pensamientos e interpretaciones del cliente como las
opiniones o reflexiones del terapeuta serán tomados como hipótesis a evaluar. El descubrimiento guiado
implica conceptualizar el proceso de aprendizaje en terapia de manera constructivista. El rol del terapeuta
será el de guiar al cliente durante este proceso, propiciando el desarrollo de múltiples tareas que generen
información experiencial que a su vez promueva la adquisición de nuevos conocimientos. El diálogo
socrático o mayéutica socrática, es un método de indagación que facilita el acceso a la red de significados y
puede utilizarse para examinar la flexibilidad cognitiva del cliente.
La finalidad no es “cambiar la forma en que el cliente piensa” sino promover el descubrimiento guiado.
Desde esta perspectiva los términos disfuncional o desadaptativo, son más propicios para describir las
consecuencias de ciertos tipos de procesamiento de la información. Una interpretación desadaptativa no
permite a las personas afrontar exitosamente las demandas del medio, de manera de poder dar respuesta a
las mismas, superarlas y encaminarse hacia sus metas vitales. El proceso terapéutico se concibe como un
proceso de aprendizaje activo, de tipo experiencial, que busca el desarrollo de nuevas habilidades de
afrontamiento que permitan a las personas superar sus problemas y dirigirse hacia sus propios objetivos
vitales.
En general cuando una persona se enfrenta a una situación X, se activa un determinado esquema que
procesa la información, y le otorga un significado. Esta situación es formulada a través de emociones,
pensamientos, conducta y sensaciones físicas en el contexto del entorno, denominado “ Modelo de cinco
partes”, desarrollado por Christine Padesky y Kathleen Mooney:
13 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
El entorno se refiere a dos elementos: la situación desencadenante inmediata que genera una reacción
emocional desagradable; las influencias de fondo pasadas o presentes. Los pensamientos (cogniciones),
imágenes o recuerdos aparecen en la mente y se relacionan con la situación. Las emociones a menudo se
expresan con una sola palabra. Las conductas implican preguntas como una autoobservación. La evitación
también es una respuesta conductual. Las sensaciones físicas hacen referencias a respuestas fisiológicas
como el ritmo cardíaco, los patrones de respiración, dolores, mareos.
Las hipótesis personales están conformadas por dimensiones de significado o constructos, que consisten en
la captación de una diferencia o un contraste en la experiencia del ser humano. El significado de una
experiencia siempre implica un contraste, un opuesto. Por ejemplo, para apreciar que algo es suave (el
significado de la experiencia de suavidad), hay que tener la experiencia de una textura áspera, y a la inversa.
Los constructos son abstractos porque aunque surgen de la captación de las diferencias entre dos
elementos luego se pueden aplicar a muchos otros; bipolares porque surgen de un contraste entre dos
elementos que se constituyen en sus dos polos opuestos y son dimensionales, puesto que existe una
continuidad entre los polos.
Los constructos se organizan en una estructura en red en la que se hallan interconectados unos con otros.
Esta red es jerárquica: hay constructos que son más nucleares que otros y, por ello, ocupan posiciones
14 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
supraordenadas. Los constructos nucleares hacen referencia a la identidad de la persona y, puesto que la
identidad se construye en interacción con los otros, suelen configurar también el mapa de nuestro territorio
interaccional. El núcleo del sistema tiene conexiones tan numerosas e intensas con el resto que los
constructos nucleares son muy resistentes al cambio. Los seres humanos tendemos fuertemente a
mantener nuestra capacidad predictiva y nuestra teoría implícita o red de significados porque sin ella
estaríamos inmersos en un caos a merced de los acontecimientos.
Dilemas implicativos y constructos dilemáticos: Dos modalidades de conflicto cognitivo Los dilemas
implicativos son conflictos cognitivos en los que existe un aspecto del sí-mismo insatisfactorio que se
desearía cambiar pero que, como se asocia fuertemente a aspectos positivos y satisfactorios de la identidad
del paciente, es muy difícil de modificar. Por otro lado, están los constructos dilemáticos (de los que ya
hemos ido hablando) que son también conflictos cognitivos. Estos constructos, a diferencia de los dilemas
implicativos, no se basan en las implicaciones con otros constructos, sino que el dilema ocurre entre los dos
polos de un único constructo.
La rejilla es una técnica de evaluación que no aporta una simple valoración del paciente sino además
importante información sobre su estructura cognitiva y sus relaciones personales, aparte de ser un
elemento de interacción que favorece la alianza terapéutica y agiliza el proceso de evaluación. Finalmente,
queremos destacar que la TR, además de ser un instrumento de evaluación y formulación de casos, ha
mostrado su utilidad el campo de la investigación en psicoterapia (Winter, 2003). Por todo ello,
consideramos que, aunque su uso es más extenso de lo que se manifiesta en la literatura de habla hispana
(véase Luque, Rodríguez, y Camacho, M, 1999), su potencial clínico y de investigación no está siendo
suficientemente aprovechado en nuestro campo.
El aumento de los trastornos mentales, las demandas terapéuticas de la población han cambiado
considerablemente en los últimos años. Ahora se tiende a consultar, además de por los cuadros clínicos
“tradicionales”, por problemas “menores”, derivados de una mayor intolerancia al sufrimiento por parte de
los pacientes. Estos problemas reflejan una patología del sufrimiento o de la infelicidad, es decir, una
situación de insatisfacción personal.
En las clasificaciones psiquiátricas estos problemas adaptativos se denominan “códigos Z” y son un reflejo
de la psicopatologización de las dificultades de la vida cotidiana, así como de los efectos de una sociedad
individualista, con una carencia creciente de redes de apoyo familiar y social, que favorece la soledad y la
incomunicación.
En resumen, muchas de las consultas a los psicólogos clínicos hoy se relacionan con personas que se sienten
sobrepasadas en sus estrategias de afrontamiento para hacer frente a las dificultades cotidianas y que, muy
frecuentemente, carecen de una red de apoyo familiar y social sólida.
CAMBIOS EN EL DSM-5
El DSM-5 está organizado en tres secciones. La Sección I está dirigida a proporcionar pautas para el uso
clínico y forense del manual. La Sección II incluye los criterios y códigos diagnósticos de los diferentes
trastornos y, por último, la Sección III recoge medidas dimensionales para la evaluación de los síntomas,
15 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
criterios sobre la formulación cultural de los trastornos y una propuesta alternativa sobre la
conceptualización de los trastornos de personalidad, así como una descripción de las condiciones clínicas
que están actualmente en estudio.
A nivel estructural y organizativo, los cambios más destacables en el DSM-5 son la eliminación del sistema
multiaxial y la reorganización de los capítulos. Se ha eliminado el sistema multiaxial porque generaba
distinciones artificiales y era poco utilizado. Por ello, todas las categorías diagnósticas de los Ejes I y II del
DSM-IVTR están incluidas en la misma sección (Sección II) en el DSM-5, con anotaciones separadas en cada
categoría para las condiciones médicas asociadas, para los factores psicosociales y ambientales y para la
discapacidad. En la Sección III se incluyen medidas dimensionales de la severidad o de la frecuencia en trece
conjuntos de síntomas. Asimismo se incluye en esta Sección una Escala de Evaluación de la Discapacidad de
la Organización Mundial de la Salud, autoadministrada, de 36 ítems, que está orientada a evaluar las
capacidades del sujeto adulto para llevar a cabo actividades en seis áreas: comprensión y comunicación;
movimientos; autocuidado; relación con otras personas; actividades cotidianas; y participación en la
sociedad.
La organización global de los capítulos tiene más en consideración el ciclo vital. Los cuadros clínicos que se
manifiestan en las primeras fases evolutivas figuran al principio del manual; los trastornos que
habitualmente aparecen en la adolescencia y en la edad adulta joven. Figuran al principio del manual; los
trastornos que habitualmente aparecen en la adolescencia y en la edad adulta joven. Se encuentran
descritos en la parte central; y, por último, los trastornos asociados a la vejez se hallan al final.
El capítulo de los trastornos sexuales y de la identidad sexual del DSM-IV-TR se desdobla en tres capítulos
distintos en el DSM-5 (disfunciones sexuales, disforia de género y trastornos parafílicos.
Asimismo hay en el DSM-5 un nuevo capítulo (trastornos del control de los impulsos, disruptivos y de
conducta) que abarca los trastornos caracterizados por problemas en el autocontrol emocional y
conductual.
16 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
Hay nuevos trastornos diagnosticados en el DSM-5 que no cuentan con un apoyo empírico sólido y que
pueden implicar una medicalización de conductas normales, con el consiguiente riesgo de medicación
innecesaria: el trastorno del estado de ánimo disruptivo; el trastorno de la comunicación social-pragmática;
el duelo por la pérdida de un ser querido como un posible trastorno depresivo mayor, que puede implicar la
psicopatologización de un sufrimiento normal en esas circunstancias; el trastorno neurocognitivo leve; la
extensión del diagnóstico de trastorno por déficit de atención con hiperactividad a la vida adulta; el
trastorno por atracón; y las molestias y el malestar emocional periódico de la menstruación como el
trastorno disfórico menstrual.
El enfoque categorial de los trastornos de personalidad presenta muchas limitaciones, tales como la
comorbilidad frecuentemente registrada entre diversos TP o la presencia de características de más de un
trastorno específico de la personalidad que no cumplen los criterios completos para ningún trastorno
concreto y que llevan con frecuencia al diagnóstico de trastorno de personalidad no especificado.
En último término, las insuficiencias del DSM-5 derivan del modelo médico de enfermedad mental. El
sufrimiento humano es el resultado de una compleja combinación de factores biológicos, psicológicos y
sociales, lo que implica la necesidad de la formulación psicológica y el necesario conocimiento de las
historias de vida de los pacientes.
Para finalizar, cabe destacar que la tendencia al sobrediagnóstico clínico constituye un error en la práctica
profesional. A veces hay problemas que interfieren negativamente en la vida de una persona y que
desbordan sus recursos de afrontamiento, pero que no constituyen propiamente un trastorno mental. Por
ello, se puede ayudar y tratar psicológicamente a una persona que tiene problemas, incluso síntomas
clínicos, pero que no llegan a ser un trastorno: el tratamiento no requiere necesariamente el etiquetaje
diagnóstico de un problema.
El diseño de los protocolos de TCC específicos para trastornos concretos, no es ajeno al imperio de los
sistemas de diagnóstico psiquiátrico en la psicopatología actual, empeñados en delimitar características
sintomáticas concretas y, hasta cierto punto, únicas y distinguibles para cada entidad diagnóstica.
Pero lo cierto es que la sistematización categorial, basada en la idea de que existen diferencias sustantivas
entre los diferentes trastornos y enfermedades, siempre ha representado un problema para la
psicopatología. En primer lugar, porque choca frontalmente con la noción de dimensión o continuidad entre
la normalidad y la psicopatología, que como se acaba de señalar ha sido una de las mayores aportaciones
psicológicas a la investigación y la comprensión de los trastornos y enfermedades mentales. Y en segundo
término, porque un sistema de categorías mutuamente excluyentes no permite considerar el sufrimiento
humano como un todo, en términos sistémicos.
17 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
La búsqueda de confluencias y similitudes entre las diversas dimensiones de síntomas que dan lugar a, y
explican, las múltiples manifestaciones del malestar mental humano y su efecto sistémico sobre la vida de
las personas, requiere un cambio de enfoque radical en el modo de abordar el diagnóstico de los trastornos
mentales y del comportamiento. De aquí surge el enfoque transdiagnóstico, que en esencia puede
concebirse como un paso adelante en la consideración dimensional de tales trastornos.
Los defensores del enfoque transdiagnóstico frente al categorial psiquiátrico pueden clasificarse en tres
grupos. En un primer grupo podemos recoger los trabajos que se centran en analizar las evidencias que
avalan la existencia de dimensiones básicas comunes a los trastornos emocionales (trastornos depresivos y
de ansiedad). En un segundo grupo, se pueden ubicar los autores que proponen una dimensión específica
(ira, perfeccionismo). En tercer lugar, cabe situar las investigaciones más directamente focalizadas en
procesos cognitivos básicos (i.e., atención selectiva, sesgos de memoria) que hipotéticamente se
encuentran en la base de trastornos mentales diferentes. El elemento común es, en los tres casos, la
apuesta por una caracterización dimensional de las diferentes variables que se proponen como
transdiagnósticas, ya que una de las razones que explicaría la transversalidad de tales variables radica,
precisamente, en su dimensionalidad.
Factores comunes entre trastornos mentales complejos: El grupo de Barlow propone adoptar un sistema
de clasificación bi-dimensional para los trastornos emocionales. Propone re-conceptualizar en una única
categoría diagnóstica los diversos trastornos que se contemplan en el DSM bajo las categorías de trastornos
de ansiedad y trastornos del estado de ánimo. El grupo de Barlow ha desarrollado un modelo de
trans-tratamiento, ampliamente basado en el TCC, en el que se ponen de manifiesto las comunalidades
entre trastornos más que las diferencias.
Las ventajas de adoptar este enfoque frente al actualmente dominante son varias. Por un lado, es posible
construir instrumentos fiables y estandarizados que permitan apresar en qué medida un paciente particular
posee un determinado síntoma o un conjunto de ellos. También permite avanzar en la comprensión de los
factores etiológicos involucrados en el inicio y el mantenimiento de trastornos mentales
sintomatológicamente diferentes. Esto es así porque se tienen en cuenta diversas combinaciones de
variables, cuya contribución al resultado fi - nal puede ser analizada sin perder de vista las demás. Es decir,
el enfoque transdiagnóstico permite comprender la comorbilidad y diagnosticarla de manera adecuada.
Además se pueden diseñar programas específicos de tratamiento para cada paciente individual, es decir,
programas «ad hoc», adaptados a las diversas manifestaciones del malestar y, especialmente, de sus
interrelaciones.
Al mismo tiempo, la constatación de factores comunes entre trastornos diferentes permite diseñar
estrategias de tratamiento transdiagnóstico, es decir, programas de tratamiento similares o idénticos
aplicables a un rango relativamente amplio de trastornos diferentes. Esta peculiaridad hace que los
programas de tratamiento transdiagnóstico sean especialmente útiles para su aplicación en formato grupal,
más que individual. Otra de las ventajas potenciales del enfoque transdiagnóstico es su utilidad para el
18 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
LIMITACIONES
Uno de los riesgos importantes para la psicopatología es el de traducir, sin más cuestionamiento y de
manera lineal, la idea de constelación de síntomas (y sus posibles causas) a la de un conjunto más o menos
amplio de dimensiones de variables de muy diversa naturaleza, cuyo manejo puede resultar difícil no solo
en la práctica sino también desde el punto de vista de la investigación. La cuestión no radica únicamente en
si una persona tiene mucha o poca tolerancia a la incertidumbre, por ejemplo, sino en cuáles son las causas
de ello, cuáles sus consecuencias, cuándo y cómo se manifiesta, con qué intensidad, hasta qué punto puede
ser adaptativa o no, y sobre todo, cómo impacta en el resto de las características (dimensionales) que
definen y explican el problema y/o el malestar del paciente, es decir, cómo las modula.
En otro orden de cosas, y aunque este es un problema que no afecta solo a los protocolos de tratamiento
transdiagnóstico, es necesario lograr un acuerdo claro entre los profesionales acerca de qué se considera
eficaz en términos de respuesta al tratamiento para cada paciente concreto y para cada trastorno o
conjunto de trastornos. La eficacia de los tratamientos no depende sólo de que disminuyan o se atenúen las
puntuaciones en un determinado cuestionario, en una entrevista clínica, o en la valoración o impresión
clínica global que hace el clínico. Es necesario que esa disminución sea clínicamente significativa, que los
instrumentos de evaluación registren verdaderamente los cambios que se esperan con el tratamiento, y que
haya acuerdo sobre qué instrumentos aplicar, cuándo se deben aplicar, y quién debe hacerlo.
19 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
Según el modelo de redes en psicopatología, los “problemas de la vida” son, en buena medida, el resultado
de las interacciones dinámicas y causales entre los propios síntomas. Se causan unos a otros y no son el
producto de un factor esencial en su trasfondo (llámese trastorno o enfermedad).
En psicopatología, los modelos de redes se conciben y representan como patrones de interacción en una
red de síntomas o nodos interconectados. Aquí los síntomas son representados como nodos (variables
observables) conectados por nexos, que representan la asociación entre los síntomas (relaciones
estadísticas). La propia idea de red permite evaluar la centralidad de un nodo. Se puede evaluar el grado
(número de nexos conectados a un nodo); la fuerza (o magnitud de las asociaciones); la influencia esperada
(métrica de la fuerza que tiene en cuenta correlaciones negativas entre nodos); la cercanía (distancia media
de un nodo al resto de nodos de la red); y la intermediación (número de veces que un nodo se encuentra en
el camino más corto entre otros dos nodos). Así, el análisis de redes permite cuantificar la importancia de
cada síntoma específico dentro de la red.
Dentro del análisis de redes podemos diferenciar entre redes no dirigidas, las cuales tienen en cuenta la
magnitud de las asociaciones (grado de correlación) y el tipo de correlación (positiva o negativa), pero no su
direccionalidad, y las redes dirigidas que tienen en cuenta tanto la magnitud de las asociaciones y el tipo de
correlación, así como la direccionalidad de dichas relaciones.
- Redes de asociación: en este tipo de redes, los nodos representan síntomas y los nexos la
correlación entre ellos. El modo de representarlas es mediante un gráfico de asociación
ponderado en el que el grosor de cada nexo indica la fuerza de la correlación entre un par de
nodos. Este tipo de redes es de gran utilidad para ver inicialmente qué síntomas están más o
menos asociados con otros. Además, su colocación central o periférica según la fuerza de las
correlaciones da una idea de la importancia de cada síntoma en la red.
- Redes de correlaciones parciales: Las redes de correlaciones parciales son necesarias para
revelar falsas alarmas, es decir, descartar aquellas relaciones entre síntomas que en realidad
se producen por terceras variables. Esto es relevante si deseamos reducir un síntoma a través
de su asociación con otro. Son especialmente útiles para encontrar patrones comunes de
20 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
- Redes de importancia relativa: en este tipo de red los nexos son representados mediante
flechas que parten del síntoma predictor al síntoma que se predice. Cada nexo refleja la
importancia de un síntoma para predecir otro, teniendo en cuenta tanto el efecto de X en Y
como de Y en X, después de controlar el efecto del resto de síntomas en la red. Además, no
sólo se controla el efecto de terceros síntomas como en las redes de correlaciones parciales,
sino que también se describe la fuerza y la dirección de la predicción.
- Redes Bayesianas: Las redes bayesianas son también redes direccionales pero “acíclicas”. Es
decir, se trata de redes direccionales ya que cada nexo apunta la dirección de predicción y
posible causalidad, pero se denominan acíclicas porque la activación de un nodo a otro no
produce la activación en flujo del resto de la red. El proceso consiste en coger un nexo al azar
el cual se elimina, añade o del cual se revierte la dirección para analizar el ajuste de la red con
21 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
ese cambio. Estas redes son muy útiles para crear modelos a partir de los cuales generar
hipótesis de las relaciones causales entre síntomas.
Se asume que los síntomas son generadores o activadores de otros síntomas y que, además, estas
relaciones se pueden detectar mediante procedimientos computacionales más que por reflexiones clínicas.
Revisaremos algunos asuntos centrales de la Psicopatología que los modelos de redes permiten abordar de
modo novedoso.
Comorbilidad: la comorbilidad es esperable simplemente y cuando unos mismos síntomas conectan dos
subconjuntos de redes (por ejemplo, una subred de síntomas relacionados con una temática ansiosa y una
subred de síntomas relacionados con una temática de depresión). Habría determinados síntomas (p. ej.,
fatiga y problemas de sueño) que servirían como nexo entre ambas subredes, denominándose síntomas
puente.
Cambios dinámicos de síntomas: los trastornos mentales podrían entenderse como una especie de
cristalización de procesos de activación entre síntomas incluso después de que la causa desencadenante del
trastorno haya desaparecido (figura 7). Este mantenimiento de la activación se ha denominado histéresis y
se observaría fundamentalmente en redes de síntomas fuertemente conectados. Esta perspectiva dinámica
permite valorar también trayectorias en la evolución de síntomas y sus interconexiones.
Contenidos extra-sintomáticos: hay condiciones que pueden influir en los síntomas desde fuera de la red (ej:
las adversidades) conformando el denominado campo externo de los síntomas. Los cambios en el campo
externo (ej: la agresión sexual en el caso de Lucía) pueden activar algunos síntomas en la red (ej: creencias
sobre un mundo hostil), y a su vez activar otros síntomas con los que están conectados.
Indicaciones terapéuticas: Investigando qué síntomas se encuentran más fuertemente conectados o son
más centrales en una red, se pueden abrir nuevas dianas de intervención y prevención. Dada la simplicidad
de las redes de síntomas, las intervenciones de la red pueden organizarse en tres categorías: intervenciones
22 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
en el síntoma, que cambian directamente el estado de uno o más síntomas, intervenciones en un campo
externo, que eliminan uno o más de los factores desencadenantes de los síntomas y las intervenciones en
la red, que cambian la estructura de la red misma modificando las conexiones entre los síntomas. Según
este paradigma, un episodio del trastorno se produce cuando un número de síntomas se activa durante un
determinado tiempo, mientras que la recuperación del trastorno se produce al desactivar los síntomas
centrales, al eliminarse los vínculos entre estos síntomas o ambas cosas.
El análisis y teoría de redes suponen un prometedor reto a los sistemas de clasificación diagnóstica actuales
en la medida que contraviene el modo de pensar habitual en el ámbito de la psicología clínica. Este reto se
efectúa al menos en tres niveles. En primer lugar, ataca el principio de los sistemas categoriales
(presencia/ausencia de un trastorno). En segundo lugar, niega la necesidad de acudir a entes causales
implícitos (como “trastornos”, “enfermedades”) de los cuales se derivan los síntomas o problemas de la
gente. En tercer lugar, plantea que en buena medida la causa de los síntomas son otros síntomas, lo que
plantea la idea de cadenas causales de síntomas, que son más fáciles de identificar y controlar.
Los modelos de redes constituyen una aproximación novedosa a la psicopatología y hace tambalear algunos
cimientos no sólo de las concepciones diagnósticas psiquiátricas categoriales, sino también de las visiones
dimensionales en la medida en la que estas emplean modos de pensar esencialistas según los cuales
determinados conceptos latentes (ej: neuroticismo) son “responsables” de la conducta de los individuos.
El psicodiagnóstico clínico termina con una entrevista en la que el profesional explica al entrevistado las
conclusiones extraídas y se conversa acerca de ello. Cuando se trabaja con niños es importante la presencia
de ambos padres o de quien tenga la responsabilidad legal.
Dentro del contexto general del proceso psicodiagnóstico, la devolución de información es el paso que más
pone de manifiesto la experiencia clínica del profesional y el grado en que ha podido analizar sus propios
contenidos inconscientes y su historia personal.
El caudal informativo se enriquece ya que el psicólogo aporta una idea y queda en actitud de observador
receptivo a una respuesta que puede no ser la prevista. Es un juego dialéctico entre introducir ciertos
elementos y esperar que el sujeto estructure el campo. Es decir, que por momentos deberá poner una
prudente distancia silenciosa para aceptar la dinámica de lo que está sucediendo y su significado profundo,
con el fin de lograr la toma de “Insight” del conflicto central.
1) Una vez concluidas todas las entrevistas previas, deberemos estudiar detenidamente todo el
material diagnóstico. Primero se integra el material con las entrevistas iniciales y las
familiares si las hubiese, y luego, se retoman las hipótesis presuntivas que se elaboraron
después de la entrevista inicial, sea para rectificarlas y explicitarlas en términos accesibles
para los consultantes.
23 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
Una vez realizada la interpretación se trata de hallar recurrencias y convergencias para llegar
con mayor grado de certeza y, de acuerdo con ello, a la indicación terapéutica más adecuada.
2) Una vez elaborada la hipótesis es importante resumir los motivos de consulta aportados por
el sujeto y sus familiares, comenzando con los más triviales hacia los más patológicos.
3) Se debe incluir la transferencia y la contratransferencia integrando conocimientos y
experiencias provenientes de la clínica y de su propio análisis.
4) Se utiliza un lenguaje más formal con un adulto con características obsesivas, pulcro y cortés.
Se puede ser menos formal con otros más sueltos. Con los adolescentes se tiene que utilizar
la terminología de moda, de lo contrario corremos el riesgo de que no nos entiendan o que
se despierte su resistencia.
EL INFORME PSICODIAGNÓSTICO
Consiste en un resumen de las conclusiones diagnósticas y pronósticas del caso estudiado e incluye muchas
veces las recomendaciones terapéuticas adecuadas al mismo. Se realiza cuando alguien lo ha solicitado por
escrito. Se mencionan algunos casos de los más comunes actualmente.
A un colega: es el informe que se redacta con lenguaje técnico, con referencia concreta al material de test
del cual extraemos tal o cual conclusión y con una descripción minuciosa de la estructura básica de
personalidad, de sus ansiedades más primitivas, de sus defensas más regresivas y más maduras. El
diagnóstico y el pronóstico se expresarán en términos comunes a la psicopatología y la psicoterapia de uso
corriente en nuestro medio profesional.
A un maestro: en este caso el informe es breve, se refiere exclusivamente a lo que el maestro necesita
saber, se expresa en lenguaje de uso cotidiano.
A un abogado: el informe debe ser expresado en términos inequívocos y con aseveraciones que no dejen
margen para ser utilizadas según convenga a la causa. Una vez formulada nuestra conclusión con respecto a
la duda por la cual se ha pedido el estudio, es conveniente justificar tal conclusión apoyándonos en algunos
puntos del material pero siempre expresado en términos claros y de uso corriente en el ámbito forense.
Al empresario en el ámbito laboral: se parte de la base de las cualidades que deben presentar los
aspirantes a una labor debidamente descripta y definida por quien solicita el estudio. El informe responderá
si los rasgos de personalidad requeridos para la función se hallan presentes en grado excelente, adecuado,
aceptable o ausente, todo ello acompañado, de una exhaustiva fundamentación en término de funciones
de la personalidad sin mezclar esto con elementos inconscientes y privados.
Al pediatra, neurólogo, etc: A estos profesionales les interesa generalmente recibir información acerca de la
presencia o no de trastornos emocionales que expliquen cierta sintomatología cuya etiología no puede ser
deslindada en la parte orgánica. Por lo tanto nuestro informe se referirá a que si se registran o no trastornos
emocionales, su gravedad y la conveniencia de un tratamiento psicológico al sujeto, a la familia, etc.
A los padres: es muy poco frecuente que suceda pero si el motivo es para presentarlo en alguna parte
preguntaremos a donde y redactaremos el informe pertinente. Si es para ellos se les entrega un informe
con lenguaje sencillo resumiendo todo lo hablado.
24 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
El estudio psicológico cumple con la metodología correspondiente al estudio de caso, que se define como la
investigación a profundidad y en extensión de un solo caso.
Evaluación exhaustiva que acontece dentro de un proceso psicodiagnóstico en el seno de una relación
asimétrica experto-cliente, pautada por un encuadre teórico- metodológico con la finalidad de atender una
demanda.
El psicodiagnóstico, es un proceso comunicacional dinámico que ocurre dentro de una situación bipersonal
o bipartita de duración limitada, cuyo objetivo central es la comprensión y descripción de los procesos
psicológicos de la persona evaluada, incluye diversos procedimientos, instrumentos y técnicas y abarca los
aspectos pretéritos (anamnesis), presentes (diagnóstico) y futuros (pronóstico).
Este proceso se inicia con la canalización o demanda directa para evaluación de una persona o grupo, pasa
por diferentes fases de planeación, recopilación y procesamiento, para concluir con la comunicación oral
y/o escrita de los resultados.
Cuando se habla del informe psicológico, nos estamos refiriendo al cierre del proceso psicodiagnóstico, es
una forma tradicional de presentar y comunicar los resultados de la evaluación, es el documento en donde
se plasma la información esencial obtenida de la evaluación psicológica realizada, expresa de manera
organizada, sintetizada e integrada, lo que se ha comprendido de la persona dentro de un contexto
particular y en un momento dado, e incluye una descripción valorativa del mismo, con el objetivo de dar
respuesta a las preguntas específicas del derivante/demandante.
EVALUACIÓN PSICOLÓGICA
La evaluación psicológica es una actividad encaminada a la comprensión y solución de los diversos tipos de
problemas psicológicos que las personas presentan; se realiza desde distintos supuestos: teóricos sobre el
comportamiento humano y sus determinantes y metodológicos sobre la adecuación de estrategias a seguir,
técnicas a utilizar y sobre cómo garantizar la efectividad de ésta en las personas evaluadas. Los
componentes centrales del proceso de evaluación clínica, son cuatro:
La evaluación psicológica ha surgido como una propuesta metodológica de diferentes modelos teóricos,
tales como son: el modelo psicodinámico, humanista, médico, conductual, del aprendizaje social, sistémica.
Con base en esta condición dinámica el modelo psicodinámico o psicoanalítico cobra importancia, para
fines de la tarea psicodiagnóstica individual en niños, adolescentes y adultos. El modelo psicodinámico se
25 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
interesa en identificar si se repiten experiencias que manifiestan problemas de relación y que proceden de
la vida infantil de la persona con la familia de origen.
Modelo topográfico: que considera que la mente está dividida en tres niveles: inconsciente, preconsciente
y consciente.
Modelo estructural: que se basa en los procesos y funciones psíquicas implicadas en las tres instancias:
Ello, Yo y Súper-yo.
Modelo dinámico: que concibe los fenómenos mentales como el resultado de fuerzas en conflicto. Los
conflictos surgen de la necesidad de reducir la tensión generada por las presiones instintivas sexuales y
agresivas, por un lado, y por otro, las defensas construidas para inhibir la expresión consciente de estos
instintos. Los síntomas se ven como el resultado de la formación de un compromiso para resolver el
conflicto entre los impulsos instintivos y las defensas que se les oponen.
Modelo económico: que se ocupa de la distribución, transformación y gasto de energía que regula la
conducta y la vida psíquica.
Modelo genético: que se ocupa de los fenómenos psíquicos y concibe la formación de la personalidad a
través de fases o estadios del desarrollo psicosexual.
MÉTODO CLÍNICO
El proceso psicodiagnóstico, se apoya en el método clínico, que puede a su vez ser definido por el conjunto
de procedimientos, que ordenados sistemáticamente, se aplican en forma intensiva y exhaustiva para llegar
al conocimiento y descripción del ser humano. Se constituye de 6 pasos básicos: observación, indagación,
confirmación, abstracción o diagnóstico, pronóstico y sugerencias de intervención.
El psicodiagnóstico parte de la observación sistemática del comportamiento, guiada por el marco teórico
metodológico, que maneja el psicólogo y que determina la forma de observar y escuchar, los datos a los que
atiende y la lectura de los mismos.
26 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
El segundo paso del método clínico es la indagación, dirigida para explorar y obtener información acerca de
la vida de la persona, los eventos actuales y el motivo de la demanda; particularmente a través de la
entrevista y la historia clínica que permiten delimitar el planteamiento del problema, las preguntas de
investigación y el establecimiento de hipótesis; base para la planeación y diseño de la evaluación.
Durante las sesiones de entrevista, es importante tomar el historial clínico de la persona evaluada y realizar
el examen mental de ser necesario. El formato de la historia clínica presenta en forma estructurada los
datos centrales sobre los antecedentes personales, adecuando el contenido y énfasis de las áreas indagadas
en función de las características de cada caso. El examen mental es un procedimiento que se presenta en un
formato jerárquico, al que recurre el psicólogo para explorar el estado mental de la persona al valorar las
principales áreas de funcionamiento.
El tercer paso del método clínico alude a la confirmación de las hipótesis iniciales establecidas a partir de
las observaciones, entrevistas, historia clínica y examen mental. Para seleccionar las pruebas psicológicas
que se van a utilizar, es importante considerar tanto las características individuales de la persona evaluada
como a los criterios y particularidades de cada instrumento (estandarización, validez y confiabilidad,
fundamentos teóricos y materiales).
Una vez aplicados, calificados e interpretados los instrumentos y técnicas psicológicas, se inicia el cuarto
paso correspondiente al proceso de abstracción de la información total recolectada sobre la persona, este
paso consiste en identificar los elementos significativos del caso, comprender las concordancias, explicar las
discrepancias y establecer las relaciones entre los datos desde un enfoque psicodinámico. Datos que
reunidos permiten establecer el diagnóstico informal. Mientras que el diagnóstico formal, atiende en
estricto a las relaciones entre signos y síntomas detectados y se sustenta en las clasificaciones nosológicas
vigentes en el DSM-V.
Los últimos pasos del Método Clínico se presentan íntimamente ligados, corresponden al pronóstico y a las
sugerencias de intervención. El primero se establece en términos de adjetivos que califican la posible
evolución del conflicto o trastorno (favorable, desfavorable), al considerar recursos personales, red social de
apoyo, adherencia terapéutica, posibilidades y disposición para seguir las recomendaciones.
Acerca de las sugerencias terapéuticas, es importante partir de una visión integral del caso, jerarquizar las
necesidades de atención y valorar las posibilidades y actitudes para el cambio de la persona, grupo familiar
o institución. La importancia que tiene el psicodiagnóstico, es sustentar la toma de decisiones basada en los
resultados de la evaluación, que serán determinantes en la vida de una persona.
Se define el informe como un documento escrito que sirve para comprender algunas características de la
persona y sus circunstancias, con el fin de tomar decisiones y de intervenir positivamente en su vida. Desde
el punto de vista clínico, Ochroch (1989) define el informe a partir de dos elementos: por su objetivo. “Es un
instrumento para dar respuesta a las preguntas específicas del derivante”. Por su contenido. “Debe ser una
descripción evaluativa de un ser humano. Qué clase de persona es, qué le pasa, y cómo esto que le pasa
influye en cómo piensa, siente y se comporta”.
Fernández Ballesteros (2005) indica que, el informe supone un documento escrito, que presenta los
resultados de las exploraciones efectuadas, con base en las cuales se realizan una serie de concretas
recomendaciones o, se llevan a término determinados tratamientos con el propósito de dar respuesta a los
objetivos planteados por el sujeto o por el derivante.
Por tanto, el objetivo general de todo informe psicológico es atender a las demandas y problemas
presentados por el paciente o derivante, el reporte debe estar centrado en el sujeto evaluado, y la
información contenida debe responder al motivo de la evaluación. El informe se puede presentar de
manera oral o escrita. El primero de ellos hace referencia a la entrevista de devolución de la información.
Esta comunicación constituye la fase devolutiva del proceso de evaluación clínica, y supone la participación
activa del sujeto y del evaluador, en una mutua interacción determinante para ambos. El informe escrito, es
un producto acabado, un documento que se entrega comúnmente a otro profesional o a quien deba tomar
decisiones con base en el contenido del mismo, suele ser una comunicación unidireccional y escrita.
Núñez (1985) propone un esquema organizador que inicia con los datos de la entrevista clínica, en seguida
se presentan los estudios que se realizaron y los resultados obtenidos, en una tercera parte se establecen el
diagnóstico y el pronóstico y finalmente, cuando es pertinente se dan sugerencias para el tratamiento.
Con el fin de que el Informe psicológico cumpla su cometido, es importante considerar algunos principios
básicos para la redacción del mismo (Ávila, A., 1992).
28 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
Un informe es un registro clínico que describe de manera adecuada los hallazgos de la evaluación,
incluyendo la información acerca de los antecedentes de la persona examinada y sus problemas, ventajas y
limitaciones actuales; incluye las observaciones conductuales y las interpretaciones de las prueba.
La forma de estructurar un informe psicológico depende básicamente del enfoque teórico que se adopte. Es
evidente que un modelo específico estandarizado no es posible ya que el contenido y la forma del mismo
dependerá de a quién va dirigido (niño, adolescente, adulto) y cual es el motivo de la evaluación.
Sattler (2003) diseñó un formato estándar de los elementos que deben considerarse en un informe y
contempla los siguientes puntos: información de identificación; instrumentos de evaluación; razón para la
canalización; información sobre antecedentes; observaciones durante la valoración; resultados de la
evaluación e impresiones clínicas; confiabilidad y validez; pautas para informar los resultados de una
prueba; intervalos de confianza; impresiones clínicas y diagnósticas; organización de la sección de
resultados de la evaluación e impresiones clínicas; recomendaciones; resumen y firmas.
Reyes O, Lucio E y Esquivel F., (1987) proponen como elementos básicos del contenido del reporte
psicológico, los siguientes:
Ficha de identificación: Reúne los datos personales del evaluado, nombre, edad, fecha de nacimiento, sexo,
estado civil, escolaridad, ocupación, fuentes informantes, derivante, institución que remite, etc.
Objetivos del reporte psicológico: Describe claramente el motivo por el cual el usuario y/o los familiares
acuden a solicitar una evaluación psicológica. Se agregan las características de la demanda y las expectativas
sobre el proceso.
Descripción del paciente, observaciones y comentarios: : Incluye una descripción sobre las características
físicas y psicológicas del evaluado y formas particulares de interacción social, basadas en la observación
sistemática de sus conductas durante todo el proceso psicodiagnóstico.
Antecedentes personales: Reúne los hallazgos básicos sobre la historia de vida del sujeto: sobre la dinámica
familiar, desarrollo, salud, hábitos, conducta y juegos o intereses, área escolar, laboral, sexual y social,
eventos significativos actuales, entre otros.
Resultados e interpretación de las técnicas empleadas: Inicialmente se enlistan las técnicas empleadas en
el orden en que serán analizadas con su nombre completo, versión de la prueba y año de la misma. Las
pruebas elegidas permiten evaluar cada una de las áreas señaladas, aportando información cuantitativa y
cualitativa. Las áreas primordiales comúnmente evaluadas para la mayoría de los casos son:
29 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
También en esta sección se menciona la capacidad de insight, mecanismos de defensa, áreas libres de
conflicto (detección de los recursos y fortalezas yoicas del sujeto como base para el diseño de la
intervención terapéutica), impresión diagnóstica, pronóstico, el cual supone una predicción de la evolución
del síntoma o queja, basada en el tipo de alteración, la gravedad, recursos personales y sociales. Las
sugerencias de intervención incluyen las recomendaciones pertinentes al caso que deberán ser realistas y
estar estrechamente relacionadas con la conflictiva detectada y la jerarquía de síntomas.
Informe y devolución han sido considerados desde siempre como el momento de cierre del proceso de la
evaluación psicológica. La revisión y reflexión con el consultante sobre las calificaciones, ubicaciones sus
respuestas y ejecuciones características reflejadas en las técnicas empleadas suelen ser el material más
adecuado para mostrarle al paciente aspectos de sí mismo observables en su propia producción y así a
partir de ello iniciar un verdadero diálogo sobre sus logros, dificultades y probable origen de las mismas, así
como de la situación actual y de sus posibilidades futuras.
Siquier y García (Cit. en Verthelyi, R. F., 1989) definen la devolución de información como “la comunicación
verbal discriminada y dosificada que el psicólogo hace al paciente, a sus padres, y al grupo familiar, sobre
los resultados obtenidos en el psicodiagnóstico”.
Desde el punto de vista del paciente o consultante adulto, la devolución resulta importante, puesto que
podrá:
- Lograr un mayor nivel de compromiso y mejor disposición para colaborar de manera más
activa a lo largo del proceso de intervención y futuras evaluaciones.
- Evitar las posibles fantasías de envidia, empobrecimiento y curiosidad provenientes del
psicólogo.
- Disminuir las fantasías que pueda tener sobre su enfermedad como grave e incurable, a
través de una comunicación abierta, lo que brinda una oportunidad para percibirlos con un
criterio de realidad.
30 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
En el caso del psicodiagnóstico con niños y adolescentes, la devolución clara de los resultados de la
evaluación podrá:
Desde el punto de vista del psicólogo, la devolución de resultados del caso que ha evaluado, le permite:
- Preservar su salud mental evitando que la tarea diagnóstica se transforme en insalubre por
los depósitos masivos del paciente.
- Aumentar el caudal informativo al observar la respuesta verbal y para-verbal del paciente
durante la devolución, enriqueciendo así el diagnóstico y pronóstico previos.
- Establecer una prueba de realidad de su tarea anterior y facilitar su propia separación del
consultante.
El profesional se debe regir por una serie de principios éticos que aseguren el buen manejo de los datos
sobre la persona evaluada:
Respeto a la dignidad humana: La persona debe estar debidamente informada sobre las aplicaciones y la
tarea que se va a llevar a cabo.
Tratamiento humano y responsable: El principio de no dañar, es básico en nuestra profesión, por lo que se
debe cuidar sobremanera que los datos registrados obtenidos en el informe no dañen al paciente.
Integridad profesional: El profesional debe reconocer sus deficiencias, por esto está obligado a solicitar
asesoría en casos difíciles.
Responsabilidad social: El profesional tiene que asegurarse que toda intervención sea ética y debe estar en
capacitación y supervisión continua. Cabe destacar que se debe conservar un archivo completo de cada uno
de sus pacientes, por lo menos 6 meses.
es imprescindible que el profesionista dedicado a esta labor cumpla con una serie de criterios básicos como
tener un conocimiento profundo y manejo adecuado de las técnicas empleadas en la evaluación
psicológica; contar con los conocimiento del marco teórico en que se basan las técnicas empleadas;
mantener un comportamiento ético hacia la persona evaluada; ser objetivo al realizar la evaluación, entre
otros.
Redactar un informe y comunicar los resultados obtenidos implica disponer de capacidades y habilidades
suficientes no sólo para analizar, sintetizar e integrar los datos relevantes recabados en la información
31 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
previamente obtenida, sino poner en juego las habilidades de comunicación necesarias para que el proceso
de información se cumpla.
Por ser un documento de valor legal, debe contener las mismas formalidades del Informe: en papel
membretado en el que conste apellido y nombre y número de matrícula profesional, como también el
domicilio y localidad. Por no contener necesariamente descripción de causas psicológicas, no es necesario
la constancia de síntomas y/o motivos de consultas.
INFORME PSICOLÓGICO
El Informe Psicológico es una exposición escrita, minuciosa e histórica de los hechos referidos a una
evaluación psicológica, con el objetivo de transmitir a un destinatario, los resultados, conclusiones y
pronóstico en base a los datos obtenidos y analizados a la luz de instrumentos técnicos: entrevista,
observación, tests, todos consustanciados en el marco referencial teórico, técnico y científico adoptado por
el psicólogo. Tiene como finalidad presentar resultados y conclusiones de la evaluación psicológica.
El Informe es un elemento de naturaleza y valor científico, debiendo ser su redacción clara, precisa y
coherente, y accesible a la comprensión del destinatario y debe contener como mínimo cuatro partes:
Encabezamiento: aquí se encuentran los datos del autor del Informe: nombre y apellido del psicólogo,
domicilio y número de matrícula profesional; datos del evaluado: nombre y apellido, edad, domicilio;
finalidad: motivo de la evaluación, ya sea para inicio o prórroga de tratamiento, pericia judicial, evaluación
laboral, etc.
Introducción: esta parte es la destinada a la narración sucinta de los hechos. Se inicia con las razones de la
demanda de evaluación, seguida de las información recolectada por el psicólogo. Esta información se
refiere a los datos de la persona evaluada, los hechos y/o síntomas presentados por el solicitante, y también
la descripción del proceso realizado y los procedimientos o técnicas utilizadas en la recolección de datos.
Descripción: el psicólogo hace una exposición descriptiva en forma metódica, objetiva y con fidelidad a los
datos recogidos. Esta parte guiará al psicólogo para las conclusiones de la evaluación solicitada, y facilitará
el entendimiento por parte del solicitante.
Conclusiones: el psicólogo va a especificar y dar énfasis a las evidencias encontradas en el análisis de los
datos a partir de las referencias adoptadas, que sostengan el resultado al que el psicólogo llegó,
sustentando así la finalidad que se propuso.
32 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
El IPC puede ser sobre evaluación y/o tratamiento psicológico, es decir, la comunicación de síntesis,
conclusiones y sugerencias logradas tras el análisis de la información recabada en el marco del proceso de
evaluación clínica, o bien, entre la primera consulta y el final del tratamiento
La estructura, contenido, extensión y profundidad del IPC dependerá de quién lo solicitó y del contexto
donde surgió el pedido. De acuerdo con Heredia y Ancona (2012), el objetivo general que guía al momento
de redactar es dar respuesta a la solicitud, brindando información apropiada y orientaciones concretas que
sirvan de ayuda. El escrito se centrará en la persona evaluada y en el conocimiento que se haya alcanzado
sobre ella.
La información que se comunique debe ser la estrictamente necesaria, procurando, asimismo, que sea
recibida por personas competentes y capaces de preservar la confidencialidad dentro de límites deseables.
El IPC debe dar respuesta a la solicitud del demandante; ser competente, claro y consistente; mantener un
un estilo preciso y racional, mediante palabras y oraciones breves y presentar apropiadamente la
información, desde lo manifiesto hacia lo latente.
Por otro lado el IPC excluye la informacion excesiva; la redundancia y ambigüedades, ya que puede generar
confusión en quien lo lea; las respuestas textuales del cliente en entrevista, sesión o test; las citas teóricas
para explicar o fundamentar las conclusiones; las etiquetas y todo tipo de términos negativos o
estigmatizantes para referirse al cliente.
UN MODELO POSIBLE
El IPC puede ser manuscrito o impreso; todas sus hojas llevan membrete. En la primera página se completa
un encabezamiento:
A partir de la segunda página, resulta conveniente informar de corrido, utilizando adecuadamente signos de
puntuación y conectores textuales, lo que corresponda según quien sea destinatario/a del IPC y lo que haya
sido solicitado. A modo de introducción, de manera sucinta, usualmente se hace referencia al motivo de
consulta y cómo ésta fue abordada. Esta primera parte del escrito puede ser redactada de la siguiente
manera: "[Nombre y apellido del clínico], psicólogo colegiado [tipo y número de matrícula profesional],
informa que [Nombre y apellido del paciente] acudió a mi consultorio por primera vez el [día, mes y año] y
33 - M.C.I.
CAROLINA MENDOZA
se inició la evaluación de su caso hasta el [día, mes y año]. El motivo de consulta fue [...] El proceso de
evaluación consistió en [instrumentos y técnicas utilizadas y qué referencia teórica sostiene la metodología
aplicada] para conocer [Nombrar qué información se trató de recabar, por ej. síntomas,origen y
consecuencias del problema]". Si se trata de un informe de evaluación psicológica, se puede continuar del
siguiente modo: "Los objetivos terapéuticos acordados con el/la entrevistado/a (y/o con su responsable
legal) son [...] Para alcanzar los citados objetivos se propone la intervención con [Mencionar las técnicas
emplear y el marco referencial teórico que las sustentan]”
Para el desarrollo del IPC se recomienda ordenar la información haciendo referencia primero a lo
manifiesto y luego a lo inferido, focalizando oportunamente en las hipótesis más consistentes y/o en los
principales logros. . Este párrafo descriptivo puede comenzar del siguiente modo: "En el marco del proceso
[diagnóstico o terapéutico] el/la [entrevistado/a o paciente] se ha mostrado [...]".
En un IPC, las hipótesis explicativas o interpretativas deben relacionarse entre sí en un todo coherente. El
párrafo puede iniciar así: "Como resultado del análisis de la información obtenida, se deduce que [...]" El
escrito se cierra con la presentación de las conclusiones: “El problema planteado se clasifica en el [manual
diagnóstico utilizado] como [...] Por lo expresado hasta este punto, se concluye que [...] Consiguientemente,
se recomienda [...]"
Habitualmente en un IPC de evaluación psicológica se informa el diagnóstico presuntivo, provisional y/o una
síntesis sobre las dimensiones evaluadas; la predicción respecto a los posibles cambios que pueden
sobrevenir durante el curso del cuadro clínico, y las sugerencias formuladas con base a tales resultados.
En un IPC de psicoterapia, además de lo antes dicho, puede resultar adecuado aludir a los objetivos
terapéuticos total y/o parcialmente logrados, los cambios observados en el/la paciente, las modificaciones
del diagnóstico y la estimación prospectiva del tratamiento en el caso que éste aún no haya finalizado. En
ambos tipos de informes se dan a conocer las recomendaciones realizadas al/a entrevistado/a o paciente.
En la última página se presenta el consentimiento informado, la fecha de emisión del informe y las firmas.
Por ejemplo:
Firma y sello del/a psicólogo/a (en éste se especifica su nombre completo, tipo y número de matrícula
profesional):_________
34 - M.C.I.