En otras palabras, resulta imprescindible prestar atención a cómo implementar
estrategias educativas mediadas por tecnologías y no sólo animar a los docentes a
usarlas “porque sí”: “saber cómo utilizar tecnología no es lo mismo que saber cómo
enseñar con tecnología”, sentencian Mishra y Koehler (2006, p. 1033).
Para lograr esa finalidad, es necesario pensar las propuestas pedagógicas integrando
tres tipos de conocimientos: tecnológicos, pedagógicos y disciplinares, tal como
enuncia el denominado modelo TPACK (acrónimo de su nombre en inglés,
Technological Pedagogical Content Knowledge). Ese enfoque concibe a las
propuestas atendiendo en simultáneo las herramientas TIC, la relación pedagógica y el
conocimiento disciplinar. Sostiene, además, que es imprescindible “reacomodar” las
prácticas docentes, revisar los conocimientos pedagógicos y los contenidos
disciplinares, resignificándolos. En otras palabras: poner cada uno de esos conjuntos
de saberes al servicio de los otros dos para enriquecer las prácticas de enseñanza y de
aprendizaje.
En definitiva, el gran reto que se presenta a los docentes es enseñar a validar y
jerarquizar esas fuentes de información que están al alcance de la mano; pero también
estimular a los estudiantes a crear y difundir contenidos para que participen como
interlocutores en un diálogo que, redes digitales mediante, se ha ampliado
notoriamente, no solo por las conversaciones que se mantienen sino también por la
variedad de sus códigos y formatos.
Judi Harris:
los profesores necesitan tres conocimientos que se intersecan para poder integrar la
tecnología eficazmente:
1. conocimiento tecnológico: sobre las tecnologías y la forma de usarlas
2. conocimiento pedagógico: cómo enseñar con eficacia
3. conocimiento sobre contenidos y curricular: qué están enseñando o de lo que
están ayudando a sus estudiantes a aprender
el conocimiento pedagógico y su conocimientos sobre contenidos o curricular se
interseccionan entre sí. Pero esto no es suficiente para ayudar a los estudiantes a
aprender de forma efectiva. Necesitan adicionalmente el conocimiento pedagógico-
curricular. Un conocimiento sobre cómo enseñar un contenido concreto.
Ahora que las tecnologías son parte de este diagrama, los profesores también
necesitan conocimiento tecnológico-curricular, que es el conocimiento sobre cómo
seleccionar las herramientas y recursos que ayudarán a los estudiantes a aprender
contenidos específicos de los contenidos y programas curriculares.
Los profesores también necesitan conocimientos tecnológico-pedagógicos. Cómo
enseñar bien con las nuevas herramientas digitales y tecnológicas.
Estos tipos distintos de conocimientos interdependientes juntos, son los que se
consideran el conocimiento tecnológico-pedagógico de los contenidos o TPACK.
Esto se necesita para integrar las tecnologías de manera efectiva en el plan de
estudios curricular.
Ya de por sí solo es complejo, se complejiza aún más por los diferentes contextos
en el que trabajan los profesores y estudiantes. Hay mucha influencia del contexto
en lo que los docentes enseñan y distintas herramientas.
Entre esto está el conocimiento de las tecnologías que están disponibles, el tiempo
disponible, las limitaciones del espacio físico. Niveles económicos.
Que los docentes seleccionen y secuencien actividades de aprendizajes
específicas.
Comienzan con los objetivos curriculares para una lección, unidad o proyecto
específico. Una vez que hayan definido estos objetivos de aprendizaje, seleccionan
las actividades de aprendizaje y secuencian esas actividades, de la manera en que
saben que serán más útiles para los estudiantes con quienes estén trabajando. Una
vez seleccionados los objetivos de aprendizaje, las actividades y su secuencia,
seleccionan las tecnologías apropiadas. Tecnologías que son apropiadas para una
actividad de aprendizaje específica que han escogido, y la incorporan en el plan de
enseñanza.