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Suelo

El suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre, compuesta por residuos de roca, materia orgánica y microorganismos, y es esencial para la vida vegetal y la actividad humana. Su formación implica procesos físicos, químicos y biológicos, resultando en una variabilidad en su composición y características, incluyendo textura, fertilidad y permeabilidad. La contaminación del suelo, causada por actividades humanas, puede tener graves consecuencias para el medio ambiente y la salud, lo que resalta la importancia de su conservación.

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Suelo

El suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre, compuesta por residuos de roca, materia orgánica y microorganismos, y es esencial para la vida vegetal y la actividad humana. Su formación implica procesos físicos, químicos y biológicos, resultando en una variabilidad en su composición y características, incluyendo textura, fertilidad y permeabilidad. La contaminación del suelo, causada por actividades humanas, puede tener graves consecuencias para el medio ambiente y la salud, lo que resalta la importancia de su conservación.

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¿Qué es el suelo?

El suelo es la porción más superficial de la corteza terrestre, constituida en su mayoría por residuos de
roca provenientes de procesos erosivos y otras alteraciones físicas y químicas, así como de materia
orgánica fruto de la actividad biológica que se desarrolla en la superficie.

El suelo es la porción más visible del planeta Tierra, en donde sembramos las cosechas, edificamos
nuestras casas y enterramos a nuestros muertos. Se trata de una superficie sumamente variada y
multiforme, sobre la cual se producen los fenómenos climáticos como la lluvia, el viento, etc.

De igual manera, el suelo es escenario de complejos procesos químicos y físicos, así como de un
ecosistema subterráneo de pequeños animales y abundantes microorganismos, cuya presencia impacta
directamente en la fertilidad del mismo.

Los suelos se forman por la destrucción de la roca y la acumulación de materiales distintos a lo largo de
los siglos, en un proceso que involucra numerosas variantes físicas, químicas y biológicas, que da como
resultado una disposición en capas bien diferenciadas, como las de un pastel, observables en los puntos
de falla o fractura de la corteza terrestre.

Composición del suelo

El suelo está compuesto por ingredientes sólidos, líquidos y gaseosos, tales como:

Sólidos. El esqueleto mineral del suelo se compone principalmente de rocas, como silicatos (micas,
cuarzos, feldespatos), óxidos de hierro (limonita, goetita) y de aluminio (gibbsita, boehmita), carbonatos
(calcita, dolomita), sulfatos (aljez), cloruros, nitratos y sólidos de origen orgánico u orgánico-mineral,
como los distintos tipos de humus.

Líquidos. Abunda el agua en el suelo, pero no siempre en estado puro (como en los yacimientos) sino
cargada de iones y sales y diversas sustancias orgánicas. El agua en el suelo se desplaza por capilaridad,
dependiendo de lo permeable del suelo, y trasporta numerosas sustancias de un nivel a otro.

Gaseosos. El suelo presenta varios gases atmosféricos como el oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2),
pero dependiendo de la naturaleza del suelo puede tener también presencia de hidrocarburos gaseosos
como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O). Los gases del suelo son tremendamente variados.
Características del suelo

Suelo - Fertilidad del suelo

El suelo posee elementos de importancia para la vida vegetal.

Las propiedades y características del suelo son enormemente variadas, de acuerdo al tipo de suelo y a la
historia particular de la región donde se encuentra. Pero a grandes rasgos podemos identificar las
siguientes características:

Variabilidad. Los suelos presentan por lo general componentes poco homogéneos en su tamaño y
constitución, por lo que a pesar de mostrarse como una mezcla homogénea, en realidad poseen rocas y
elementos de diverso tamaño y diversa naturaleza.

Fertilidad. La posibilidad de los suelos de albergar nutrientes derivados del nitrógeno, azufre y otros
elementos de importancia para la vida vegetal, se llama fertilidad y está relacionada con la presencia de
agua y materia orgánica, y con la porosidad del suelo.

Mutabilidad. Si bien los procesos de cambio del suelo son a largo plazo y no podemos constatarlos de
manera directa, es verdad que se encuentran en constante mutación física y química.

Solidez. Los suelos presentan distintas propiedades físicas, entre ellas la solidez y la textura: existen
algunos más compactos y rígidos, otros más maleables y blandos, dependiendo de su historia geológica
particular.

Tipos de suelos

Existen diversos tipos de suelo, cada uno fruto de procesos distintos de formación, fruto de la
sedimentación, la deposición eólica, la meteorización y los residuos orgánicos. Pueden clasificarse de
acuerdo a dos distintos criterios, que son:

Según su estructura. Podemos hablar de:

Suelos arenosos. Incapaces de retener el agua, son escasos en materia orgánica y por lo tanto poco
fértiles.

Suelos calizos. Abundan en minerales calcáreos y por lo tanto en sales, lo cual les confiere dureza, aridez
y color blanquecino.

Suelos humíferos. De tierra negra, en ellos abunda la materia orgánica en descomposición y retienen
muy bien el agua, siendo muy fértiles.
Suelos arcillosos. Compuestos por finos granos amarillentos que retienen muy bien el agua, por lo que
suelen inundarse con facilidad.

Suelos pedregosos. Compuestos por rocas de distintos tamaños, son muy porosos y no retienen en nada
el agua.

Suelos mixtos. Suelos mezclados, por lo general entre arenosos y arcillosos.

Según sus características físicas. Podemos hablar de:

Litosoles. Capas delgadas de suelo de hasta 10cm de profundidad, con vegetación muy baja y también
llamado “leptosoles”.

Cambisoles. Suelos jóvenes con acumulación inicial de arcillas.

Luvisoles. Suelos arcillosos con una saturación de bases del 50% o superior.

Acrisoles. Otro tipo de suelo arcilloso, con saturación de bases inferior al 50%.

Gleysoles. Suelos de presencia de agua constante o casi constante.

Fluvisoles. Suelos jóvenes de depósitos fluviales, por lo general ricos en calcios.

Rendzina. Suelos ricos en materia orgánica sobre piedra caliza.

Vertisoles. Suelos arcillosos y negros, ubicados cerca de escurrimientos y pendientes rocosas.

por lluvias, los vientos, la actividad de la micro y mesofauna, entre otros.

Propiedades físicas del suelo

Algunas de las propiedades del suelo son:

Textura. Los suelos varían entre sí según los elementos que los constituyen y su textura cambia de
acuerdo a la cantidad y al tamaño de las partículas que lo formen. Los porcentajes de arena, arcilla y
limo que tenga un suelo le darán una textura característica.

Fertilidad. Los suelos varían entre sí según su nivel de fertilidad, es decir, según la capacidad que tengan
de poder albergar vida vegetal. A mayor fertilidad, mayor desarrollo agrícola de un suelo.

PH. Los suelos varían entre sí según su nivel de acidez (pH). El pH se mide en una escala que va de 1 a 14,
siendo 7 un pH neutro, menor a 7: ácido y mayor a 7: básico.
Mutación. Los suelos cambian con el correr del tiempo y debido a factores como la descomposición de
residuos orgánicos, las lluvias excesivas, entre otros. Un suelo puede hacerse, con el tiempo, más fértil o
menos fértil.

Permeabilidad. Los suelos varían entre sí de acuerdo a su permeabilidad, es decir, a la capacidad de que
se filtre agua y aire. Esto va a depender de la estructura del suelo y del tamaño y características de los
materiales que lo compongan.

Estructura. Los suelos varían entre sí de acuerdo a la forma en la que se agrupan los elementos y
materiales que los constituyen.

Salinidad. Los suelos varían entre sí de acuerdo al porcentaje de sales solubles acumuladas que tengan.
Este proceso se puede dar de forma natural o como consecuencia de fenómenos llevados a cabo por el
ser humano.

Porosidad. Los suelos varían entre sí de acuerdo a la cantidad y estructura de los poros, que son aquellos
espacios del suelo que están vacíos, es decir, que no están formados por materia sólida, sino por agua y
aire.

Componentes del suelo

Entre los principales componentes del suelo están:

Agua. Es el componente básico del suelo que permite albergar la vida vegetal. Mientras más húmedos
son los suelos, mayores especies vegetales podrán desarrollarse en ellos.

Aire. Es el componente que permite que las raíces de las plantas y los organismos que habitan en el
suelo puedan respirar.

Material inorgánico. Está constituido fundamentalmente por minerales, como silicatos, óxidos, micas,
calizas o sales.

Materia orgánica. Es el componente que proviene de la descomposición de los restos vegetales y


animales. Estos restos, tras descomponerse, se transforman en nutrientes que contribuyen a la fertilidad
del suelo.

Pequeños organismos. Está constituido por organismos como bacterias, hongos, lombrices, insectos,
virus, entre muchos otros.

Funciones del suelo


Entre las principales funciones de los suelos están:

Albergan nutrientes. Los suelos están conformados por nutrientes, como nitrógeno, fósforo, azufre,
hierro y magnesio, lo que hace posible que en los suelos fértiles crezcan gran diversidad de especies.

Acumulan agua. Los suelos tienen un carácter heterogéneo y son porosos, lo que les permite retener
una considerable cantidad de agua a modo de “esponja natural”.

Albergan organismos y plantas. Los suelos alojan muchas especies de macro y microorganismos que se
alimentan de los nutrientes presentes en él. También son el hogar de plantas y árboles.

Regulan las inundaciones. Los suelos absorben agua lo que les permite hacer frente a lluvias intensas o
al desborde de cursos de agua.

Descomponen sustancias orgánicas. Los suelos están formados por organismos que descomponen los
restos de otros animales y vegetales, de este proceso se extraen los nutrientes de los que se alimentan
las plantas y otros organismos que habitan en el suelo.

Suministran alimentos. Los suelos son la base en la que se practican actividades económicas vitales,
como la agricultura y la ganadería, para producir alimento para los animales y el ser humano.

Suministran materias primas. Los suelos albergan una gran riqueza de recursos naturales de los que se
extraen materias primas para diversas industrias como la alimenticia, la farmacéutica, la textil, entre
otras.

Suministran materiales para la construcción. Los suelos albergan recursos naturales y materiales que son
usados por el ser humano para la construcción de edificaciones.

Acumulan carbono. Los suelos albergan el carbono que capturan de la atmósfera las plantas. Esto
genera una menor presencia de este gas, que contribuye al efecto invernadero en el aire.

Acumulan acervo cultural e histórico. Los suelos conservan dentro de sí restos arqueológicos de culturas
y civilizaciones ya extintas.

Importancia del suelo

El suelo es la base sobre la que se desarrollan muchas de las relaciones clave dentro de los ecosistemas.
Es allí donde las plantas y animales viven y se alimentan.

Esta superficie, además, es imprescindible para llevar a cabo muchas actividades económicas, como la
agricultura y la ganadería, que permiten alimentar a gran parte de la población mundial. Además,
muchas otras industrias como la forestal, minera, petrolera y farmacéutica se valen de las materias
primas que se obtienen al explotar los recursos naturales del suelo.
El suelo es un recurso limitado, por lo que es fundamental su cuidado y conservación ya que brinda el
hábitat propicio para el correcto desarrollo de la vida en la Tierra.

Contaminación del suelo

Los suelos se contaminan cuando se vierte sobre él desechos con sustancias tóxicas que alteran de una u
otra manera las propiedades del suelo. Esto trae consecuencias negativas para todos los organismos
vivos que habitan o se alimentan del suelo.

Debido a que el suelo es la capa sobre la que se asienta toda la vida humana, los suelos pueden ser el
destino final o transitorio de contaminantes procedentes de las diferentes actividades que lleva
adelante el ser humano, como la actividad industrial y la actividad minera. Además, la contaminación del
suelo puede acarrear la contaminación de aguas subterráneas o cursos de agua cercanos al suelo
contaminado.

Existen muchas sustancias que contaminan el suelo, que pueden ser orgánicas o inorgánicas, por
ejemplo: los metales pesados, los hidrocarburos, los ácidos y los pesticidas.

Algunas de las fuentes que generan contaminación en el suelo son:

Los desechos de la minería.

Los desechos industriales.

Los desechos urbanos y domésticos.

Los desechos radioactivos.

El uso de plaguicidas.

Los derrames de petróleo.

La filtración de vertederos de basura.

Algunas prácticas agronómicas, como las labranzas continuas, las fertilizaciones excesivas o el pastoreo
con muy alta carga animal, también pueden afectar la calidad de los suelos al generar erosión o
desertificación.

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