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Unidad 2 - 2024 Rocas Igneas

El documento aborda los cuerpos ígneos intrusivos y su clasificación en laminares y globosos, describiendo sus características, formas y relaciones con las rocas circundantes. Se detallan tipos específicos como diques, sills, lacolitos, plutones y batolitos, así como sus procesos de formación y las implicaciones geológicas y económicas. Además, se menciona la importancia de los procesos volcánicos y su impacto en el clima y la vida humana.
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Unidad 2 - 2024 Rocas Igneas

El documento aborda los cuerpos ígneos intrusivos y su clasificación en laminares y globosos, describiendo sus características, formas y relaciones con las rocas circundantes. Se detallan tipos específicos como diques, sills, lacolitos, plutones y batolitos, así como sus procesos de formación y las implicaciones geológicas y económicas. Además, se menciona la importancia de los procesos volcánicos y su impacto en el clima y la vida humana.
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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN

FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS, FISICAS Y NATURALES


DEPARTAMENTO DE GEOFISICA Y ASTRONOMIA
CATEDRA “GEOLOGIA APLICADA I”

MODOS DE YACER DE LAS ROCAS IGNEAS I

I- CUERPOS IGNEOS INTRUSIVOS

Los cuerpos ígneos intrusivos representan parcelas de magma que se


desplazan a través de la litósfera y quedan atrapados en la corteza al enfriarse
y cristalizar.
Se sabe que los plutones aparecen en una gran variedad de tamaños y
formas. Podemos observar también que algunos de estos cuerpos atraviesan
estructuras existentes, como capas de rocas sedimentarias, otros se forman
cuando se inyecta el magma entre las capas sedimentarias. Debido a estas
diferencias los cuerpos ígneos intrusivos se clasifican generalmente según su
forma y por su orientación respecto a la roca de caja. En el segundo caso
hablamos de cuerpos discordantes si atraviesan estructuras existentes y
concordantes si se forman en paralelo a estructuras como los estratos
sedimentarios.
Sobre la base de su forma los cuerpos ígneos se pueden reunir en dos
grupos principales (según Llambías, 2003): cuerpos ígneos laminares y
cuerpos ígneos globosos. Entre ambos se encuentran los lacolitos que son
cuerpos con formas transicionales que dependiendo de su volumen, sus
características se asemejaran a la de los laminares o globosos.

I.a Cuerpos ígneos laminares:

Entre los cuerpos ígneos laminares se encuentran los diques y los


filones capa o sills. Ambos son frecuentes en la corteza y están ampliamente
distribuidos en los distintos ambientes geológicos. Tienen una elevada relación
superficie/volumen y por lo tanto se enfrían rápidamente.

Diques: son comúnmente discordantes aunque en algún tramo de su


recorrido pueden ser concordantes. Están casi siempre rellenando fracturas
(Fig. 2-3).
Se presentan con frecuencia en agrupaciones de varios diques,
constituyendo enjambres de diques (Fig. 3). Raramente se encuentran en
forma aislada a menos que la erosión haya descubierto a unos pocos de ellos.
En numerosos casos están asociados a cuerpos plutónicos, pero en las
regiones en las que predominan procesos tectónicos extensionales se los
encuentran relacionados a coladas.
De acuerdo a la distribución en el terreno se los describen como
anulares, radiales y longitudinales. Los dos primeros están asociados a campos
de esfuerzos puntuales y normalmente se encuentran en estrecha vinculación
con cuerpos ígneos globosos. Los diques longitudinales tienen distribución
paralela, coincidente con una estructura mayor, de carácter regional.
Las rocas de los diques tienen texturas muy variadas que abarcan desde
porfíricas con pasta afanítica y vítreas, hasta texturas granulares. También son
comunes las texturas intermedias que en la mayoría de los casos son
porfíricas con pastas granulares de grano fino a mediano A las rocas con estas
texturas se las denomina con el prefijo pórfido, por ejemplo pórfido granítico,
pórfido riolítico, etc.
En cuanto a la composición de los diques, prácticamente están
representadas todas las rocas ígneas pero los diques máficos, poco viscosos,
son más frecuentes que los silícicos, más viscosos.
El espesor de los diques tiene un amplio rango de variación, desde
pocas decenas de centímetros hasta pocos metros. En general el grosor
aumenta con la viscosidad del magma. La longitud de los diques en el sentido
horizontal varía de unos pocos metros hasta unos varios miles de metros.

Figura 1: Dique más resistente a la erosión Figura 2: Dique de roca microdiorítica


que la roca circundante emplazado en el Granito Los Puentes,
Batolito de Colanguil
Figura 3: Enjambre de diques de composición máfica

Filones capa o sills: son cuerpos laminares, mayormente concordantes


con la estratificación, aunque localmente tienen tramos discordantes.
Comúnmente son subhorizontales y están alojados en rocas sedimentarias
(Fig. 5). El techo y el piso son superficies planas, paralelas entre sí,
conformando en la mayoría de los casos cuerpos tabulares. Los filones capa se
encuentran generalmente formando enjambres y están estrechamente
asociados a cuencas sedimentarias. En diversos casos dos o más filones
capas se conectan entre sí a través de delgados diques o convergen formando
un único filón capa (Fig. 4). En numerosas regiones los filones capas están
asociados a lacolitos siendo frecuentes las transiciones entre ellos. Los
espesores son variables desde unas pocas decenas de centímetros hasta
varios metros, espesores de 50-150m o aún más son frecuentes en rocas
máficas.

Figura 4: Filones capa de andesita, emplazados en sedimentitas de la Formación Vaca Muerta,


cerro Pelán, Neuquén. Los dos filones que coronan el cerro (20 y 7 m de espesor) convergen
para formar uno solo de 30 m de espesor.
Figura 5: Filón capa o sill de composición basáltica que se intruyó en capas horizontales de
rocas sedimentarias, Cañón del río Salt, Arizona.

Lateralmente también alcanzan grandes dimensiones, abarcando hasta


varias decenas de kilómetros.
Las composiciones más frecuentes de los filones capas son las básicas
e intermedias, debido a la baja viscosidad del magma este puede escurrir
fácilmente a través de los planos de estratificación de las unidades
sedimentarias. Los sills se forman a poca profundidad donde la presión
ejercida por el peso de las capas suprayacentes situadas encima es pequeña.
En las secuencias sedimentarias los filones se pueden confundir con
coladas de lava enterradas debido a las formas laminares de ambos cuerpos
ígneos, y a que a menudo los dos muestran disyunción columnar. La
identificación de ellos tiene importancia estratigráfica porque permite
determinar la edad relativa de la actividad ígnea, ya que las coladas son
contemporáneas con la sedimentación y los filones capas son posteriores a
ella. Las características más seguras que permiten identificarlas son: la
presencia de diques que conectan un filón capa con otro, la convergencia de un
filón capa con otro. Las coladas se pueden identificar si tienen: texturas
escoriáceas, (altamente vesiculosas, producidas por las burbujas de gas que
escaparon), el suelo parcialmente erodado y desarrollo de paleosuelos en la
parte superior.

Lacolitos: son cuerpos ígneos emplazados en rocas estratificadas


cuyas relaciones de contacto con la caja son en su mayoría concordantes.
Generalmente el piso es plano, mientras que el techo es convexo hacia arriba,
conjuntamente con las capas de la roca de caja que acompañan la convexidad.
En planta tienen secciones groseramente circulares o con forma de lengua. Se
emplazan preferentemente en los niveles superiores de la corteza ya sea en
rocas sedimentarias o volcánicas.
El magma que alimenta un lacolito asciende a través de un conducto o
canal alimentador y se forma cuando el magma al llegar a un cierto nivel de la
corteza interrumpe su ascenso y comienza a escurrirse lateralmente. Para que
un lacolito pueda crecer, los esfuerzos magmáticos deben superar el peso de
las rocas suprayacentes y flexionar hacia arriba las capas de la roca de caja.
Esto se debe a que los magmas que le dan origen son más viscosos
(composición intermedia a silícica) que los que forman los filones capa
(composición básica a intermedia) y a que el volumen de magma que ingresa
por el conducto en el primero de los casos es mayor.

Figura 6: Lacolito dibujado y descripto por primera vez por Gilbert (1887)

Los lacolitos más grandes no superan unos pocos kilómetros de ancho.


Los lacolitos pueden confundirse con pequeños plutones ya que en
planta las secciones son similares. Los lacolitos pueden ser identificados con
precisión cuando se reconoce el piso. En el caso en que el piso no esté
expuesto, por la presencia en su interior de bloques o tabiques de la rocas de
caja que muestran similar rumbo y buzamiento de estas últimas, la convexidad
del techo que debe estar acompañada por el abombamiento de las capas de la
roca encajante. Un ejemplo de estos tabiques se puede observar en el lacolito
dacítico del Cerro Blanco de Zonda, intruido en las areniscas rojas
continentales de edad miocena. Este lacolito forma parte del centro volcánico
de Ullum, en el borde oriental de la Precordillera (Fig. 7 y 8).

Figura 7: Mapa y perfil del lacolíto


dacítico de Zonda intruido en areniscas rojas
del Mioceno
Figura 8: Lacolito dacítico de Ullum Zonda, provincia de San Juan. a) Fotografía tomada de
norte a sur. En la parte superior se observa el lacolito cuyo piso inclina unos 18º al E (izquierda
de la foto). b) Piso del lacolito. El techo del lacolito está erosionado pero contiene grandes
bloques de la sedimentitas de caja que conservan el mismo rumbo e inclinación que los bancos
externos al lacolito (c).

Facolitos: son cuerpos ígneos de pequeñas dimensiones que se ubican


en las charnelas de los pliegues. Los tamaños varían de unos pocos
centímetros cuadrados hasta escasos kilómetros cuadrados

.
Figura 9: roca de composición granitoide (color claro) que se introduce en charnelas de
pliegues en rocas metamórficas

Lopolitos: son cuerpos ígneos con forma de batea. La característica


fundamental que los diferencia de los lacolitos es que el piso no es plano, ya
que en su sector central es cóncavo hacia abajo. El término lopolito fue usado
por Grout (1918) para describir la forma del cuerpo gábrico de Duluth. También
el término se ha empleado para caracterizar a unidades máficas estratificadas
de extensión gigantesca, como la del lopolito de Bushveld, Sudáfrica.

I.b Cuerpos ígneos globosos:

Los cuerpos ígneos globosos comprenden a los plutones y a los domos


subvolcánicos, estos últimos se intruyen en el interior de los volcanes o en
fracturas próximas a la superficie.

Plutones: son cuerpos magmáticos, cuyo enfriamiento es progresivo y


continuo hasta el final de la cristalización. Con frecuencia tienen secciones
horizontales y formas globosas, y de acuerdo a estudios geofísicos poseen
gran desarrollo en profundidad. Durante mucho tiempo se creyó que los
plutones no tenían raíz pero en la actualidad se conoce que en varios plutones
el diámetro de la sección horizontal disminuye progresivamente hasta
desaparecer. Las secciones horizontales pueden ser circulares o alargadas
dependiendo del campo de esfuerzo existente al momento de la intrusión.
Los plutones suelen estar formados por rocas cuya composición química
se halla próxima al extremo granítico del espectro, aunque las dioritas también
son comunes. La composición de un plutón rara vez es homogénea. Con
frecuencia en la sección horizontal del plutón se observan zonas concéntricas
de diferente composición. También se ha comprobado que existen variaciones
composicionales en sentido vertical.
Los contactos de un plutón en general son netos y están perfectamente
definidos. El techo de un plutón es la parte superior del mismo en contacto con
la roca de caja suprayacente. El techo es plano y horizontal (Fig. 10 y 11). El
techo y los costados de la parte superior integran la denominada cúpula del
plutón. Las cúpulas tienen interés económico debido a la posibilidad de
encontrar en las cajas o en ellas minerales de importancia económica.
Figura 10: Se muestra la horizontalidad del techo del Plutón de Chita que intruye rocas
sedimentarias deformadas de la Formación Agua Negra.

En los niveles superiores de los plutones, en las cercanías del techo se


encuentran con frecuencia bloques de las rocas de caja, de tamaños variables
desde kilómetros hasta metros.
El piso de los plutones es poco conocido porque rara vez se encuentran
expuestos en la superficie.
El tamaño de los plutones es difícil de determinar y depende de la
calidad del afloramiento. Rara vez superan los 1000 Km2.

Figura 11: Plutón de granodiorita que intruye un plutón de diorita (más oscuro) que pertenece
al mismo batolito (Batolito de la Costa de Perú). Se observa la horizontalidad del techo del
plutón granodiorítico.
Las aureolas de contacto son el resultado de la perturbación térmica
transitoria que genera un la intrusión de un cuerpo ígneo produciendo
transformaciones mineralógicas y texturales en las rocas de caja.
En la actualidad un batolito se define como un conjunto de plutones
asociados en el espacio y relacionados a un definido período de actividad
ígnea. La antigua clasificación describía al stock como un cuerpo ígneo menor
a 100 Km2 y cuando su superficie superaba este valor se denominaba batolito.
La cantidad de plutones que integran un batolito está en relación directa
con el tamaño del mismo. Batolitos de gran extensión como el batolito de la
Costa de Perú están compuestos por más de 1000 plutones. Cabe destacar
que a su vez este batolito forma parte del gigantesco batolito andino que se
encuentra entre los más grandes del mundo. Batolitos de dimensiones
menores, como el de Colangüil en la Cordillera Frontal de San Juan, abarcan
un área de 2000 Km2 de superficie y están compuestos por 23 plutones.
Los batolitos se forman cono consecuencia de una intensa actividad
magmática, relativamente continua en el tiempo. El tiempo que tarda un batolito
en emplazarse es del orden de millones de años.
Los batolitos pueden ser orogénicos que son los que se encuentran en
los arcos magmáticos asociados a los procesos de subducción, batolitos post-
orogénicos que se emplazaron con posterioridad a la orogénesis y batolitos
anorogénicos o de intraplaca asociados comúnmente a rift formados en un
ambiente de tectónica extensional.

II- PROCESOS Y ROCAS VOLCÁNICAS

Los procesos volcánicos son frecuentes, poniendo de manifiesto que la


tierra conserva suficiente energía para transportar el magma hasta la
superficie. El interés por el estudio de los volcanes no es exclusivamente
geológico, ya que la actividad volcánica influye también en la evolución del
clima, y el bienestar de los pueblos radicados en las cercanías de los volcanes
activos. Las erupciones y los procesos secundarios asociados a ellas, como
tsunamis y lahares, pueden resultar catastróficos para el hombre. Basta con
recordar las erupciones que sepultaron las poblaciones de Akrotiri, al pie del
volcán Santorini (1650 AC), Pompeya al pie del Vesubio (79 DC), San Pierre de
Miquelon, al pie del Mont Peleé, Martinica (1902), el tsunami causado por la
erupción del volcán Krakatoa en 1883, o el lahar proveniente del Volcán
Nevado de Ruíz que sepultó la ciudad de Armero, Colombia, en 1985.
Los principales factores que determinan la naturaleza de las erupciones
volcánicas son la composición de los magmas, su temperatura y la cantidad de
gases disueltos que contienen. Cuando se enfría la lava, empieza a
solidificarse y conforme aumenta su viscosidad disminuye su movilidad. La
viscosidad del magma esta directamente relacionada con su contenido en
sílice. Las lavas riolíticas (félsicas), con elevado contenido en sílice (> 70 %),
son muy viscosas y forman coladas cortas y gruesas. Las lavas basálticas
máficas con un contenido menor de sílice (≈ 50 %) son más fluidas y pueden
viajar a distancias más largas antes de solidificarse. Los gases disueltos
tienden a aumentar la fluidez del magma y conforme se expanden,
proporcionan la fuerza que impulsa a las rocas fundidas desde la chimenea de
un volcán.
Materiales expulsados durante una erupción

Los volcanes expulsan lava, grandes volúmenes de gases y materiales


piroclásticas.

1) Coladas de lava:

La mayoría de la lava terrestre, más del 90 % del volumen total es


basáltica. Las andesitas y otras lavas de composición intermedias constituyen
prácticamente todo el resto, mientras que las coladas riolíticas ricas en sílice
representan el 1% del total.
Debido a su menor contenido en sílice, las lavas basálticas calientes
suelen ser muy fluidas. Fluyen formando láminas delgadas y anchas o cintas
semejantes a torrentes (Fig. 12). En la isla de Hawai se han cronometrado
velocidades de 30 km/h pendiente abajo para este tipo de lavas pero son más
frecuentes velocidades de 100 a 300 m/h. Se conocen lavas que han recorrido
distancias de hasta 150 km antes de solidificarse. Por el contrario el
movimiento de las lavas ricas en sílice pueden ser demasiado lento como para
percibirse. La mayoría de las lavas riolíticas son comparativamente gruesas y
rara vez se desplazan más de unos pocos kilómetros desde sus chimeneas.
Como cabría esperar las lavas andesíticas, con una composición intermedia,
exhiben características que se encuentran entre los extremos.
Coladas cordadas o “pahoehoe”: cuando se solidifican las lavas
basálticas fluidas del tipo hawaiano, suelen formar una corteza relativamente
lisa que se arruga a medida que la lava situada debajo de la superficie, todavía
fundida, sigue avanzando. Estas lavas se conocen como lavas cordadas y
recuerdan a las hebras trenzadas de una cuerda. Estas lavas si se derraman
en una superficie con escasa pendiente tienen un diseño lobular (Fig. 13).

Figura 12: Colada basáltica en un volcán de Hawai


Figura 13: Colada pahoehoe

Las coladas cordadas suelen contener túneles que antes fueron los
conductos horizontales por donde se transportaba la lava desde la chimenea
volcánica hasta el frente de la colada. Estos conductos se denominan tubos de
lava. Estos tubos son poco habituales en lavas andesíticas y riolíticas.

Coladas aa: Las lavas aa avanzan por un canal principal con albardones
a ambos lados Este tipo también de coladas basálticas tiene una superficie de
bloques ásperos con espejos de fricción y gruesas estrías provocadas por el
rozamiento entre ellos. Además los gases que escapan de la superficie
producen numerosos huecos y agudas rugosidades en la lava que se solidifica.
Conforme avanza el interior fundido, la corteza exterior se va rompiendo, lo que
proporciona a la colada el aspecto de una masa de bloques de lavas que
avanzan.
De ha discutido mucho acerca de las condiciones necesarias para
formar lavas pahoehoe o aa y por observaciones en la isla de Hawai pareciera
que el factor determinante es el caudal con que se extruye la lava. Caudales de
hasta 10 m/s producen lavas pahoehoe, mientras que con caudales mayores
las lavas son de tipo aa (Fig. 14).
Figura14: Colada aa avanzando sobre colada pahoehoe. Volcán Kilauea, Hawai.

Coladas de bloques: Los magmas andesíticos y riolíticos tienden a


generar este tipo de coladas. Consisten en gran medida en bloques con
superficies comparativamente más lisas que los bloques de las aa, que
muestran superficies ásperas de escorias.
Coladas almohadilladas se originan cuando las efusiones de lava se
producen en una cuenca oceánica o cuando la lava entra en el océano, y las
zonas superiores de las coladas se enfrían rápidamente. La lava puede
moverse hacia adelante rompiendo la superficie endurecida. Este proceso
ocurre una y otra vez conforme el basalto fundido es expulsado. El resultado es
una colada de lava compuesta por estructuras alargadas parecidas a
almohadas pegadas unas encima de otras (Figuras 15 y 16).

Figura 15: Vista subacuática de lavas almohadilladas.


Figura 16: Afloramiento de “pillow lavas”

2) Gases:

Los magmas contienen cantidades variables de gases disueltos


(volátiles) que se mantienen en la roca fundida por la presión de confinamiento.
La composición de los gases volcánicos es importante porque
contribuyen de manera significativa a configurar los gases que forman la
atmósfera de nuestro planeta Los análisis de muestras tomadas en erupciones
de volcanes hawaiianos indican que los gases son de alrededor de 70% de
vapor de agua, un 15 % de CO2 un 5% de N y un 5% de dióxido de azufre y
cantidades menores de Cl, H y Ar.
Además de impulsar el magma desde los volcanes los magmas
desempeñan un papel importante en la creación del conducto que conecta la
cámara magmática con la superficie. En primer lugar las temperaturas elevadas
y la capacidad de flotación del cuerpo magmático rompen las rocas que están
por encima. A continuación las ráfagas de gases a gran presión amplían las
fracturas de las rocas y abren un gran camino hacia la superficie. Las
chimeneas volcánicas que se producen tienen forma circular. A medida que el
conducto aumenta el tamaño el magma va ascendiendo para producir actividad
en la superficie.

3) Materiales pirocláticos:

Cuando se expulsa lava basáltica, los gases disueltos escapan


libremente y continuamente. Estos gases impulsan gotas incandescentes de
lava a grandes alturas. Una parte del material expulsado puede caer cerca de
la chimenea y construir una estructura en forma de cono, mientras que las
partículas más pequeñas serán arrastradas a grandes distancias por el viento.
Por el contrario los magmas viscosos están muy cargados de gases, tras su
liberación se expanden miles de veces y lanzan rocas pulverizadas, lavas y
fragmentos de vidrio desde la chimenea. Las partículas producidas en estas
dos situaciones se denominan material piroclástico (piro=fuego, clasto=
fragmento) El tamaño de los fragmentos expulsados oscila entre un polvo muy
fino y cenizas volcánicas de tamaño de arena (< 20 mm de diámetro) y trozos
que pesan más de una tonelada.
También son comunes los piroclastos cuyo tamaño oscila entre el de
una cuenta de collar pequeño y el de una nuez, denominados lapilli. Las
partículas con un tamaño > 64 mm de diámetro se denominan bloques cuando
están formados por lava solidificada y bombas cuando son expulsados como
lavas incandescentes. Debido a su tamaño las bombas y los bloques suelen
caer en las laderas del cono volcánico.
Hasta el momento hemos distinguido varios materiales piroclásticos
basados en gran medida en el tamaño de los fragmentos. Algunos materiales
también se identifican por su textura y composición. En particular, la escoria es
el nombre aplicado a los materiales expulsados vesiculares producto del
magma basáltico. Estos fragmentos de color negro a marrón rojizo se
asemejan a la ceniza y escoria producida por los hornos utilizados para la
fundición del hierro. Cuando un magma con una composición intermedia o rica
en sílice genera erupciones vesiculares se llama pumita. La pumita tiene un
color más claro y es menos densa que la escoria.

Anatomía de un volcán

La actividad volcánica suele empezar cuando se desarrolla una fisura en


la corteza a medida que el magma fuerza su camino hacia la superficie.
Conforme el magma rico en gas asciende hasta esta fisura linear, su camino se
halla habitualmente en un conducto circular, o tubo, que termina en una
apertura en la superficie denominada chimenea. Las sucesivas erupciones de
lava, material piroclástico, o con frecuencia, una combinación de ambos, a
menudo separadas por largos períodos de inactividad acaban formando la
estructura que llamamos volcán. En la cima de muchos volcanes hay una
depresión de paredes empinadas llamada cráter. Los cráteres son rasgos
estructurales que se fueron construyendo a medida que los fragmentos
expulsados se acumulaban alrededor de la chimenea.
Durante los primeros estadios del crecimiento, la mayor parte de las
descargas volcánicas proceden de la chimenea central. A medida que un
volcán madura el material también tiende a emitirse desde las fisuras que se
desarrollan a lo largo de los flancos, o en la base, del volcán. La actividad
continuada de una erupción del flanco puede producir un pequeño cono
parásito.

Tipos de erupciones

Erupciones hawaiianas: se caracterizan por erupción exclusiva de


lavas. Las erupciones son tranquilas, muy poco o nada explosivas y están
constituidas por lavas muy fluidas de composición basáltica. La participación de
materiales piroclásticos es nula o muy reducida La forma de los volcanes
asociada a este tipo de erupción es en escudo.

Figura 17: Erupción Hawaiana

Erupciones estrombolianas: están dominadas por la erupción de lavas


pero también aparece una fase piroclástica, aunque mucho menos explosivas
que en las erupciones vulcanianas y plinianas El nombre proviene del volcán
Stromboli en el Mediterráneo. Hay emisión de abundante lava y con gran
cantidad de bombas y bloques. El material piroclástico de grano fino es escaso.
La altura de la columna eruptiva es baja (centenares de metros) y la trayectoria
de la bombas es de tipo balística con ángulos desde 45º hasta casi verticales
por lo cual se acumulan en un área restringida al conducto, formando el cono
de escoria, también conocida como cono de ceniza o cono de tefra.
Figura 18: Erupción Estromboliana

Erupciones vulcanianas: son erupciones explosivas que eyectan los


fragmentos a muy alta velocidad. La columna eruptiva está constituida por
piroclastos, abundantes litoclastos, bombas, gases y vapor de agua. Las
columnas eruptivas son de mediana altura, de alrededor de 10 km, pero en
ciertos casos pueden alcanzar 20 km. Las erupciones vulcanianas son propias
de magmas con composiciones intermedias, típicamente andesitas y las rocas
se forman a partir de flujos de lava, flujos piroclasticos y depósitos de caída.
Los volcanes que corresponden a este tipo de erupciones son los volcanes
compuestos o estratovolcanes. Debido al perfil empinado del volcán se pueden
formar depósitos de lahares

Figura 19: Erupción Vulcaniana

Erupciones plinianas: son erupciones con alta proporción de material


piroclástico, producto de una fuerte explosión, que forma una columna eruptiva
de gran altitud. Están asociadas a magmas viscosos, con composiciones que
varían de andesíticas a riolíticas. En la parte superior de la columna cuando la
densidad de la misma es igual a la de la atmósfera a esa altura, se desparrama
lateralmente formando un sombrero comúnmente denominado paraguas. En
este tipo de erupciones son comunes los depósitos de caída provenientes del
sombrero, que abarcan una extensión muy amplia.

Figura 20: Erupciones plinianas

Erupciones hidromagmáticas: son erupciones muy violentas, de alta


explosividad, de muy corta duración y de un poder destructivo tremendo. Las
erupciones de este tipo se producen cuando la columna magmática intercepta
un acuífero, un lago o cualquier otro depósito de agua. Son típicas de
ambientes continentales y dada su interacción con el agua se denominan
hidromagmáticas o freatomagmáticas. Forman los volcanes llamados maares,
que consisten en una parte central mas o menos huecas, rellenas por las
brechas producidas por la explosión rodeadas por un anillo de rocas
piroclásticas finamente laminadas (Figs. 21- 23).

Figura 21: Tres maares cerca de Daun (Alemania) Figura 22: Maar en Oregon (USA)
Figura 23: Maar en Alaska resultado de una erupción que duró 10 días (1977)

Tipos de volcanes

a) Volcanes en escudo

Se producen por la acumulación de lavas basálticas fluidas y tienen


escasa altura y gran extensión lateral. El ángulo de reposo con el que se
depositan las lavas es bajo, de apenas unos pocos grados. La mayoría de los
volcanes en escudo han crecido a partir del suelo oceánico profundo y forman
islas o montes submarinos. Por ejemplo: las islas de la cadena hawaiana,
Islandia y las Galápagos son un solo volcán en escudo o la unión de varios
escudos. En los volcanes en escudo maduros las lavas no solo salen de las
chimeneas de la cima sino también de zonas hendidas que se desarrollan en
el flanco de las pendientes. Otra característica de estos volcanes maduros es la
presencia de una gran caldera con paredes empinadas que ocupa su cima. Las
calderas se forman al hundirse el techo del volcán conforme el magma
procedente del depósito magmático central migra hacia los flancos, a menudo
alimentando las erupciones fisurales. Ejemplos: Mauna Loa, Kilauea en Hawaii.
b) Conos de cenizas o de escoria:

Los conos de cenizas están construidos con fragmentos de lava


proyectada que adopta el aspecto de ceniza o escorias cuando empiezan a
solidificarse durante su vuelo. Estos fragmentos tienen un tamaño que oscila
entre la ceniza fina y las bombas pero están formados principalmente por lapilli
del tamaño de un guisante a una nuez. Aunque los conos de cenizas están
formados por material piroclástico suelto a veces expulsan lava procedente de
chimeneas situadas en la base.
Los conos de ceniza tienen pendientes empinadas, con laderas de entre
30 y 40º. Además los conos de ceniza exhiben cráteres grandes y profundos en
relación con el tamaño total de la estructura. Generalmente son simétricos.
Tienen una corta vida por lo tanto son pequeños, normalmente entre 30 y 300
m y rara vez superan 700 m de altura.

c) Conos compuestos o estratovolcanes

Son los volcanes más pintorescos aunque potencialmente más


peligrosos de la Tierra. La mayoría se encuentran en una zona relativamente
estrecha que rodea el océano Pacífico, al que de denomina anillo de fuego.
Esta zona activa incluye una cadena de volcanes continentales que se
distribuyen a lo largo de la costa occidental de Sudamérica y Norteamérica. Las
regiones más activas del anillo de fuego se encuentran a lo largo de las islas
oceánicas adyacentes a las fosas oceánicas profundas del Pacífico
septentrional y occidental.
El cono compuesto clásico es una gran estructura, casi simétrica
compuesta por lava y depósitos piroclásticos. En su mayor parte, los conos
compuestos son fruto de magma rico en gas con una composición andesítica
(también pueden emitir material de composición basáltica y riolítica. Los
magmas ricos en sílice típicos de los conos compuestos generan lavas
viscosas y gruesas que recorren distancias cortas. Además los conos
compuestos pueden generar erupciones explosivas que expulsan grandes
cantidades de material piroclástico. Tiene formas cónicas con cimas empinadas
y flancos gradualmente inclinados.
Pese a su forma simétrica los volcanes compuestos tienen una historia
compleja, ya que han sido destruidos en un pasado remoto y posteriormente
reconstruidos.

Otras formas volcánicas

Calderas

Las calderas son grandes depresiones de colapso con una forma más o
menos circular. Sus diámetros superan el kilómetro. Se pueden formar por el
hundimiento de la cima un volcán compuesto después de una erupción
explosiva o por el hundimiento de un volcán en escudo provocado por un
drenaje subterráneo desde una cámara magmática central hacia una zona de
fisuras laterales (Figura 24).

Figura 24: Caldera


Erupciones fisurales y planicies de lava

El mayor volumen de lava es extruido por fracturas de la corteza


denominadas fisuras. En vez de construir un cono, estas grietas largas y
estrechas permiten la salida de lavas basálticas de baja viscosidad tipo
hawaiano, que recubren amplias áreas constituyendo llanuras de lava.

Lahares

Además de violentas erupciones los conos compuestos pueden producir


un tipo de corriente de barro denominada lahar. Estas coladas destructivas se
producen cuando los derrubios se saturan en agua y se mueven rápidamente
pendiente abajo por las laderas volcánicas siguiendo normalmente los valles de
los ríos. Algunos lahares se desencadenan cuando hielo y nieve se funden
durante una erupción, otros se producen cuando una lluvia intensa satura los
depósitos volcánicos meteorizados. Ej: Nevado de Ruiz en el pueblo de Armero
en Colombia (1985 - 25000 muertos). Volcán Santa Elena en EEUU (1980).

Figuras 25 y 26: Lahares o flujos de barro que bloquean carreteras.


Distribución de volcanes en el mundo
UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN
FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS, FISICAS Y NATURALES
DEPARTAMENTO DE GEOFISICA Y ASTRONOMIA
CATEDRA “GEOLOGIA APLICADA I”

ROCAS IGNEAS INTRUSIVAS Y FILONIANAS


ROCAS IGNEAS EFUSIVAS

I. Minerales formadores de rocas:

De acuerdo con la abundancia con que aparecen los minerales en las rocas
ígneas, se denominan:

- Esenciales: son las que aparecen en mayor cantidad y nos permiten clasificar la roca.
- Accesorios: son los que se encuentran en menor cantidad y que casi siempre se hallan
en la roca. En algunos casos pueden ser esenciales como sucede con las micas, olivino,
piroxenos, etc
- Accidentales: son los que se encuentran eventualmente en la roca.

Cuarzo
Ortosa
Ortoclasas Microclino
Sanidina
Anortoclasa
ESENCIALES Feldespatos
Albita
Oligoclasa
Plagioclasas Andesina
Labradorita
Bytownita
Anortita

Micas Biotita
Moscovita

ACCESORIOS
O ESENCIALES Anfíboles
Ferromagnesianos Piroxenos
Olivino

Rutilo
SIEMPRE Circón Epidoto
ACCESORIOS Granate ACCIDENTALES Berilo
Titanita Turmalina
Apatito Granate
Óxidos de Fe
II. Texturas de rocas ígneas:

El término textura se utiliza para describir el aspecto general de la roca en función


del tamaño, forma y ordenamiento de sus cristales. La textura es una característica
importante porque nos proporciona datos sobre el ambiente en el que se formó la roca.
Hay que tener en cuenta los siguientes conceptos para una descripción precisa de la
textura de la misma.

a) Cristalinidad o grado de cristalización:


- Holocristalina: cuando todos los minerales están cristalizados.
- Holohialina: cuando consiste totalmente de vidrio.
- Merocristalina: cuando hay ambos componentes, minerales y vidrio.

b) Granularidad o tamaño de los cristales:


- Fanerítica: si los cristales son visibles a simple vista o con lupa de bolsillo.
Las texturas faneríticas son: gruesas cuando el diámetro de los cristales > 5 mm,
medianas con diámetros entre 1 y 5 mm y finas con < 1 mm.
- Afanítica: los cristales individuales no pueden verse a simple vista. Ésta es
microcristalina cuando los minerales se ven con microscopio, y criptocristalina
cuando microscópicamente se observan con dificultad.

c) Forma de los cristales:


- Se describen en relación con el desarrollo de las caras cristalinas:
- Euhedrales: con caras completamente delineadas.
- Subhedrales: con caras medianamente desarrolladas.
- Anhedrales: cuando las caras están ausentes.

d) Relaciones mutuas de los cristales:


- Textura equigranular: rocas que poseen cristales de tamaño similar.

- Textura inequigranular: diferentes tamaños de cristales. Un ejemplo es la


textura porfírica que posee cristales de mayor tamaño (fenocristales)
embebidos por una pasta afanítica o fanerítica. La pasta puede ser
holocristalina, merocristalina, holohialina o criptocristalina. Otro ejemplo es
la textura fluidal con fenocristales orientados según dirección de flujo, como
sucede en las traquitas que presentan cristales tabulares pequeños de
feldespatos fuertemente orientados alrededor de fenocristales de feldespato
potásico.

- Texturas de intercrecimiento: cuando aparecen minerales interdesarrollados


que son el resultado de cristalización simultánea. Un ejemplo es la textura
gráfica de las pegmatitas donde el cuarzo aparece intercrecido en
feldespato alcalino con diseño de tipo cuneiforme. Otros ejemplos comunes
en rocas graníticas son la textura pertítica (plagioclasa intercrecida en
feldespato alcalino) y la textura mirmequitica (cuarzo intercrecido en
plagioclasa).

- Textura holohialina: con más del 90% de vidrio, puede contener fenocristales
aislados. También ser perlítica (vidrio que comienza a desvitrificar)
e) Texturas especiales: aplítica o sacaroide (granular de grano muy fino y composición
granítica); pegmatítica (los cristales tienen más de un centímetro de diámetro y
generalmente composición granítica, algunos cristales pueden alcanzar varios metros de
largo; vesicular y amigdaloide (en rocas volcánicas con pasta generalmente oscura y
poros vacíos o con relleno secundario respectivamente) y pumicítica (rocas volcánicas
muy porosas y livianas de composición ácida).
.

ROCAS CON TEXTURA FANERÍTICA EQUIGRANULAR

Granito Detalle del Granito

Diorita Detalle de la diorita


Gabro Detalle del Gabro

ROCAS CON TEXTURA PORFÍRICA Y PASTA AFANITICA

Andesita

Riolita Detalle de la riolita


Basalto Detalle del basalto

ROCAS CON TEXTURA APLITICA Y PEGMATITICA


ROCAS CON TEXTURA VITREA y VESICULAR

Obsidiana

Pumicita
CLASIFICACION DE LAS ROCAS IGNEAS

BASES DE LA CLASIFICACION

La clasificación de las rocas ígneas es una tarea delicada pues no hay disponible
un esquema general de clasificación, aceptable para todos. Así durante largo tiempo no
ha existido entre los petrólogos un acuerdo general en cuanto a los criterios para clasificar
las rocas ígneas.

Recientemente una Subcomisión de la Unión Internacional de Ciencias


Geológicas (International Union of Geological Sciences) creada al afecto, ha elevado una
propuesta de clasificación de rocas ígneas (Clasificación I.U.G.S.) que trata de aunar las
distintas opiniones de los petrólogos. No obstante esta clasificación no ha sido
universalmente aceptada.

Cuatro bases principales de clasificación se han empleado tradicionalmente:

1) Clasificación Textural
2) Clasificación basada en relaciones de campo: en la forma de yacer y localización
geológica.
3) Clasificación Mineralógica: basada en caracteres determinables mediante trabajo de
laboratorio con ayuda de la microscopía.
4) Clasificación Química: basada en la composición química de la roca.

Trataremos de familiarizarnos con estos esquemas, de manera de aprender a


apreciar las particularidades buenas y malas de cada uno.

1) Clasificación textural

Las rocas ígneas según su textura pueden clasificarse en cuatro tipos principales:
a) Rocas faneríticas: los cristales son visibles a simple vista o con lupa de bolsillo (a
excepción de los pequeños minerales accesorios). Esta textura es típica de rocas
cristalizadas a partir de intrusiones magmáticas que enfrían lentamente.
b) Rocas afaníticas: los cristales no pueden verse a simple vista y necesitan de un
microscopio o algún otro dispositivo de laboratorio que permita su identificación. La
textura afanítica es la más común en los magmas extruidos y solidificados con rapidez
pero también pueden encontrarse en bordes marginales de intrusiones magmáticas
emplazados en la corteza superficial fría.
c) Rocas vítreas: contienen proporciones variables de vidrio a diferencia de las
holocristalinas que están compuestas enteramente de cristales. Un vitrófiro es una roca
porfírica con escasos fenocristales en una pasta vítrea.
d) Rocas volcaniclásticas: son aquellas rocas producidas por procesos de fragmentación
que dan lugar a fragmentos rotos de rocas volcánicas y/o granos minerales. Los
volcaniclastos se clasifican según su tamaño en ceniza volcánica y lapillo..

2) Clasificación basada en relaciones de campo.

El esquema de clasificación basado en la forma de yacer en el campo, tiene en


cuenta las condiciones físico – químicas que prevalecieron durante la cristalización del
magma, que pueden inferirse hasta un cierto grado por el ambiente geológico circundante
y por la textura de la roca.
Así una primera división agruparía las rocas en:
a) Rocas intrusivas o plutónicas: cristalizan a una profundidad considerable en el
interior de la tierra. Las condiciones físico - químicas imperantes en ese medio favorecen
la cristalización gradual; esto se debe a lento enfriamiento y a concentración de volátiles,
que hacen desarrollar una textura granular holocristalina y gruesa en las rocas de este
tipo, con un buen desarrollo de cristales totalmente trabados entre sí.
b) Rocas volcánicas o efusivas: se forman sobre la superficie terrestre, donde el
magma se enfría rápidamente, y al perder los elementos volátiles y el agua tiende a ser
más viscoso, lo cual favorecen la formación de vidrio volcánico. Una de las texturas
resultantes es merocristalina o vítrea, con aspectos tales como vesicularidad y estructuras
fluidales, que son típicos de origen volcánico.
La textura más común en las rocas efusivas es la porfírica, donde cristales de
mayor tamaño (fenocristales), que se han formado en el interior de la corteza y luego han
sido expulsados hacia fuera; quedan inmersos en una pasta que muchas veces se
solidifica sin llegar a cristalizar o que cristaliza con granos microscópicos (pasta vítrea o
afanítica, respectivamente), ó con granos visibles a simple vista (pasta fanerítica). Muchas
veces la textura es de grano muy fino, sin llegar a destacarse fenocristales.
c) Los principales representantes de las rocas hipabisales o filonianas son los
pórfidos (rocas subvolcánicas), donde los cristales de primera generación o fenocristales
constituyen mas del 50% de las rocas, y los de segunda generación constituyen la pasta
cristalina (fanerítica o afanítica), o en su defecto pasta vítrea. Los lamprófiros son rocas
filonianas que tienen como cristales de primera generación a los máficos y los félsicos
están en la pasta.
También es común encontrar aquí texturas con gran desarrollo de algunos
cristales (pueden llegar a medir varios metros), como es el caso de las pegmatitas, casi
siempre de composición granítica. Algunas llevan mineralización de importancia
económica como berilo, litio, minerales de uranio, estaño, wolframio. Aun sin
mineralización económica, las pegmatitas constituyen la principal fuente de cuarzo,
feldespato y mica.

3) Clasificación Mineralógica

Las clasificaciones más usadas en la actualidad están basadas en la composición


mineralógica, debido a que los minerales pueden identificarse rápidamente, y la variedad
y proporciones del contenido mineralógico nos brindan datos más o menos significativos,
sobre la composición y la evolución del magma durante su enfriamiento.
Una de las clasificaciones mas difundidas corresponde a Teruggi (1956); está
basada en el contenido mineralógico, el tipo de textura, así como la forma de yacer de la
roca.
En ella, además del cuarzo, se consideran los feldespatos que se encuentran
presentes en la mayoría de las rocas, con excepción de las ultramáficas. En casi todas las
clasificaciones mineralógicas, la composición del feldespato y la relación feldespato
alcalino a plagioclasa se consideran factores importantes.
En general la ortoclasa engloba a todos los feldespato alcalinos como la ortosa,
sanidina, microclino y anortoclasa. La plagioclasa puede subdividirse en sódica y cálcica.
El número de divisiones que se hacen en base a la composición y proporción de los
feldespatos es arbitrario.
De lo anterior se desprende que los minerales necesarios para la diagnosis de
tipo de roca son los minerales esenciales.
Otro agrupamiento de minerales petrogenéticos que ha comprobado ser útil en la
clasificación, es el de félsico y máfico. El término félsico es nemotécnico derivado de
feldespato, feldespatoides y sílice; máfico similarmente se deriva de ferromagnesiano.

Minerales Félsicos Minerales Máficos

Cuarzo Micas
Feldespato Piroxeno
Feldespatoides Anfíboles
Olivino
Óxidos de hierro
Apatito, etc.

El grupo félsico consiste así de minerales de color claro, de baja densidad y


cristalización comparativamente tardía; el grupo máfico, por otra parte, comprende
minerales oscuros, pesados y de cristalización comparativamente prematura.
Las rocas que son ricas en constituyentes félsicos son generalmente claras en su
color y de baja densidad, a estas rocas se las denomina leucocráticas, término referido
especialmente al aspecto claro. Aquellas que tienen abundantes minerales máficos son
generalmente oscuras en su color y pesadas; a ellas se les aplica el nombre de
melanocráticas.
La composición mineral es por mucho el factor más útil para la clasificación, ya
que a tal fin las rocas ígneas son agregados de minerales, que pueden ser rápida y
fácilmente identificados, y sus cantidades relativas estimadas con un regular grado de
exactitud. El término mineral se utiliza en un sentido más amplio para incluir materia
criptocristalina y vidrio.

4) Clasificación Química

La clasificación química basada en la composición química de las rocas, no puede


adoptarse para la clasificación inmediata de las rocas ya que debe estar basada en
numerosos análisis químicos.
Esta clasificación es útil para comparar las distintas series de rocas por medios de
datos químicos que se utilizan para construir los diagramas de variación, y para la
discusión sobre los tipos de magmas. Sin embargo deja de lado la textura y el contenido
mineralógico. Es decir, el análisis químico no toma en cuenta las condiciones de
cristalización del magma, ya que magmas de idéntica composición pueden dar lugar, en
condiciones distintas de cristalización a rocas de diferentes texturas y contenido
mineralógico.
Las clasificaciones químicas son de suma utilidad para clasificar rocas afaníticas y
vítreas, cuya mineralogía es difícil de determinar mediante estudios petrográficos.
Una clasificación ampliamente utilizada para clasificar rocas volcánicas es la
clasificación TAS (Na2O+K2O vs SiO2 ) (ver diagrama TAS en apunte de Series de Rocas)
La composición química se expresa en función de óxidos, el más importante de
los cuales es la sílice. De acuerdo a ello existe una clasificación bastante antigua que aún
se usa, que tiene como base el contenido de sílice.
Se clasifican en:
a) silícicas o ácidas, con un contenido de SiO2 superior al 65%
b) intermedias o mesosilícicas las que varían entre 65% y 55%
c) máficas o básicas las que tienen entre 55% y 45%
d) ultramáficas o ultrabásicas las que tiene menos de 45% de SiO2

La acidez o basicidad no se refiere a la concentración de iones de H sino al


contenido aproximado de sílice. Las rocas silícicas generalmente tienen contenido más
alto de alúmina que de álcalis; pero más bajo en magnesio, calcio y hierro que las
básicas, por ello son mas claras, ya que hay mayor contenido de cuarzo y feldespatos.
Otro modo casi químico de clasificar las rocas ígneas es mediante el uso del
principio de saturación de Shand. Algunos minerales nunca o excepcionalmente están
asociados con cuarzo, debido a que son inestables en presencia de ácido silícico bajo
condiciones magmáticas. Estos minerales se denominan no saturados con respecto a la
sílice, y podemos incluir en ellos a los feldespatoides, olivino y corindón, entre otros. Los
que son compatibles con exceso de sílice y que comúnmente se asocian con cuarzo, se
denominan saturados; podemos incluir en ellos a los feldespatos, piroxenos, anfíboles
micas, etc.
Con esta base, Shand separa a las rocas en tres tipos:
a) sobresaturadas: las que contiene sílice libre de origen primario (más de 5% de cuarzo
visible)
b) saturadas: contiene solo minerales saturados pero no sílice libre (puede haber hasta
un 5% de cuarzo, que no es visible a simple vista)
c) no saturadas o subsaturadas: las que contienen minerales no saturados (rocas con
olivino y/o feldespatoides)
Después de la sílice, le sigue en importancia la alúmina. La relación entre Al2O3,
Na2O, K2O y CaO proporciona otra base significativa para una clasificación, que no
consideramos aquí.
En definitiva, el valor de las clasificaciones químicas reside en la discusión del
origen de las rocas y los magmas hipotéticos que los originan (petrogénesis).

CLASIFICACIÓN I.U.G.S PARA ROCAS IGNEAS


La clasificación de rocas ígneas actualmente en vigencia, es la propuesta por la
Unión Internacional de Ciencias Geológicas conocida como Clasificación I.U.G.S. (siglas
de la unión en inglés), que tienden a lograr una concordancia mundial en la clasificación y
nomenclatura de las rocas ígneas.
Las diversas clasificaciones en uso son en buena parte anticuadas, ilógicas o
incoherentes, y dada la heterogeneidad de los criterios en que se basan, ninguna ha
tenido aceptación universal.
Se detalla en forma separada la clasificación para rocas plutónicas (granudas) y
para volcánicas (porfíricas)

Clasificación I.U.G.S. para Rocas Plutónicas (figura 1.b.)


En esta clasificación se aceptan 4 principios fundamentales:
1) La sistemática debe ser fácil y de uso sencillo, correspondiéndose con las
relaciones naturales de las rocas y respetando los nombres petrográficos ampliamente
difundidos.
2) La diagnosis debe estar basada en la composición mineral (moda, significa: la
composición mineralógica real de una roca, que se expresa en % de peso o volumen).
Los minerales esenciales o diagnósticos se agrupan de la siguiente manera, con
la inicial que los ha de caracterizar en los diagramas:
a) Minerales leucocráticos o félsicos:
- Q: minerales de sílice, en especial cuarzo
- A: feldespatos alcalinos (ortosa, microclino, sanidina, etc.)
- P: plagioclasas.
- F: feldespatoides
b) Minerales melanocráticos o máficos:
- M: (piroxenos, anfíboles, olivino, micas, opacos y accesorios, etc.)

3) La clasificación debe ser cuantitativa y la composición mineral debe ser


expresada en porcentajes volumétricos.

4) La graficación se lleva a cabo en un diagrama QAPF (figura 1.b) que, mediante


la unión de dos triángulos equiláteros permite representar en un solo dibujo el conjunto de
los minerales leucocráticos. Como se trata de una representación porcentual, si la roca
tiene máficos, que es lo común, habrá que recalcular la moda de forma que Q+A+P+F=
100.

Es evidente que resulta imposible utilizar el diagrama QAPF para aquellas rocas
en que los máficos predominan netamente (rocas ultramáficas). Para esas rocas en las
que M > 90% se utilizan otros triángulos con los vértices ocupados por olivino, piroxeno y
anfíboles.

De este modo M = 90% divide a las rocas plutónicas en dos grandes clases:
a) Félsicas o felsocráticas (caracterizadas por los minerales félsicos QAPF), que
predominan en la corteza.
b) Ultramáficas (caracterizadas por los minerales máficos M), que predominan en
el manto.

Los diagramas de rocas felsocráticas y ultramáficas se dividen en total en 11


partes denominadas secciones, que se caracterizan por el sufijo “oide” (granitoide,
gabroide, etc.); en el caso de las rocas felsocráticas en base a la abundancia de cuarzo, a
la relación de A:P y a la presencia o no de feldespatoides. A su vez las secciones se
dividen en campos.

En el diagrama QAPF (figura 1.b) para rocas felsocráticas se distinguen 8


secciones y 3 en los diagramas de ultramáficas (figura 2). Ellas son:
Rocas felsocráticas:
I. GRANITOIDES
II. SIENITOIDES
III. DIORITOIDES
IV. GABROIDES
V. SIENITOIDES FOIDICOS
VI. DIORITOIDES Y GABROIDES FOIDICOS
VII. FOIDOLITAS
VIII. ANORTOSITAS
Rocas ultramáficas
I. PERIDOTITAS
II. PIROXENITAS
III. HORNBLENDITAS

A continuación se hará una breve descripción de las secciones más importantes


con sus campos y rocas correspondientes.

I - Sección Granitoides:
Comprende la totalidad de las rocas granudas que contienen cuarzo abundante.
El contenido mínimo es de 20% y el máximo no debe exceder el 60% (siempre referido a
los 3 componentes Q – A – P y no al total de la roca). Los campos superiores de la figura
1.b, comprenden un grupo menor de rocas sumamente cuarzosas, en su mayor parte
filones magmáticos, pegmatíticos, pneumatolíticos o hidrotermales.
Los granitoides se distribuyen en 4 campos de acuerdo a la abundancia relativa
de A:P. Los límites son 10, 35, 65, y 90. Los límites 10 y 90 se extienden parcialmente
hasta el triángulo inferior APF separando el primero las rocas ricas en feldespatos
alcalinos y el segundo aquellas en las que predominan las plagioclasas.
El campo 2: corresponde a los granitoides alcalifeldespáticos que contienen
exclusiva o casi exclusivamente feldespatos alcalinos (ortosa, microclino, etc.). Si además
poseen piroxeno o anfibol alcalino se los llama granitos alcalinos.
El gran campo 3: cubre a las rocas conocidas como granitos (del latín granum =
grano), y que tiene proporciones variables de feldespatos alcalinos y plagioclasas
(fundamentalmente oligoclasa), y por eso se los denomina también granitos calcoalcalinos
o granitos normales.
Muchas veces suele aplicarse en forma adjetiva el nombre del mineral máfico que
predomina. Así tenemos granitos hornblendíferos, biotíticos, etc.
En general los granitos son rocas claras (grises casi blancas o rosadas),
enteramente cristalizadas (holocristalina), con buen desarrollo de sus cristales que tienen
término medio entre 2 y 5 mm, entre los que se observa cuarzo, feldespato alcalino
predominante, plagioclasas (albita u oligoclasa) y micas (biotita principalmente).
Los granitos porfiroides poseen grandes cristales de ortosa (varios cms.) entre
elementos de tamaño normal (milimétricos).
El granito tiene una densidad entre 2,6 y 2,7 y una resistencia a la compresión de
1500 Kg/cm2 en promedio. Su resistencia a la tracción es débil.
Se emplea principalmente en obras viales: balastos, adoquines, etc. y como
material de construcción (pisos, mesadas, etc.).
Todas las rocas granitoides constituyen asociaciones plutónicas que conforman
enormes batolitos, así como también apófisis irregulares y stocks regulares. La mayoría
de las grandes cordilleras (actuales y antiguas) muestran núcleos graníticos –
granodioríticos.
El campo 4 corresponde a las granodioritas, rocas plutónicas de gran importancia
en zonas orogénicas como los Andes.
La granodiorita tiene un aspecto muy similar al granito, aunque el color es más
blanco debido a la mayor cantidad de plagioclasas (del tipo oligoclasa). Se destaca
asimismo el color oscuro de los máficos que se hallan en mayor proporción.
La densidad es de 2,8 y 2,9 y tiene los mismos empleos que el granito.
Su yacencia también es similar y la mayoría de los macizos antiguos y actuales
tienen núcleos granodioríticos.
Las rocas del campo 5 son las tonalitas (de Monte Tonale en el Tirol) cuyo
feldespato dominante es la plagioclasa (oligoclasa o andesina), existiendo normalmente
algún mafito (anfibol, biotita o piroxeno). Los feldespatos alcalinos faltan por completo o
están muy subordinados.
Su distribución en la corteza terrestre no es muy abundante. Se asocian a
granitos y granodioritas dentro de los cuales se presentan como facies diferenciadas,
stocks, bordes marginales.
Son rocas de color grisáceo claro a mediano, de grano medio fino, similares a las
dioritas.

II - Sección Sienitoides:
Esta sección se divide en tres campos (6, 7 y 8) subdivididos a su vez por tres
hileras horizontales que separan a las variedades con cuarzo de aquellas que poseen
feldespatoides y carecen en consecuencia de cuarzo (cayendo dentro del triángulo APF).
La sección sienitoide comprende todas las plutónicas ricas en feldespatos
alcalinos que pueden o no tener plagioclasas (oligoclasa) y cuarzo, pero si éste se halla
presente no debe exceder el 20%. Los minerales máficos pueden ser hornblenda, biotita o
augita.
Las sienitas alcalifeldespáticas están desprovistas de plagioclasas y son las
formas más abundantes de sienitas.
Solo haremos referencia a las rocas típicas de esta sección: las sienitas y
monzonitas propiamente dichas (campos 7 y 8).
La sienita es muy parecida al granito, pero con menor proporción de cuarzo. Por
lo general son rocas de color rosado claro a rojo intenso por alto contenido de feldespato
[Link] densidad es de 2,7 a 2,9. Tiene propiedades mecánicas cercanas a las del
granito y se le dan los mismos empleos.
La palabra sienita proviene de la ciudad de Siena (Assuán, Egipto).
Cuando en los sienitoides las plagioclasas se vuelven aproximadamente iguales
en cantidad a los feldespatos alcalinos, los mismos se denominan monzonitas. Al mismo
tiempo la plagioclasa se vuelve más cálcica (andesina o labradorita) y la proporción de
máficos aumenta.
Todas las rocas de la sección sienitoide ocurren como pequeñas “apófisis”,
tapones volcánicos, lacólicos, intrusivos irregulares o diques, o masas diferenciadas en
granitos.

III, IV y VIII - Sección Dioritoides, Gabroides y Anortositas:


El diagrama QAP es inadecuado para separar los distintos tipos de rocas ricas en
plagioclasas, y pobres de cuarzo o desprovistas de él. En consecuencias estas tres
secciones se amontonan en una superficie algo reducida.
La distinción entre dioritas y gabros (campo 10) se basa en la composición de la
plagioclasa (oligoclasa – andesina para las primeras y labradorita – bytownita para los
segundos); también se tiene en cuenta la composición de los minerales máficos presentes
(hornblenda y/o biotita para las dioritas, y piroxeno y/u olivino para los gabros).
La diorita es una roca de color grisáceo blanquecino, con máficos destacados que
incrementan la tonalidad oscura. La plagioclasa es de tipo sódica y un mineral accesorio
característico es la hornblenda verde.
Su densidad es bastante elevada 2,7 a 3; sus usos corresponden a los de la
mayoría de las rocas granosas: pavimentación, ornamentación y construcciones.
Las dioritas se encuentran en macizos independientes o bien en la periferia de
batolitos graníticos en todos los macizos antiguos, forman stocks, filones capas o masas
diferenciadas marginales en complejos intrusivos granítico – granodioríticos.
En Argentina las dioritas son comunes en los Andes desde Mendoza a la
Antártida.

El gabro es, junto con el granito, una de las rocas ígneas intrusivas mas
difundidas.
Se trata de una roca holocristalina de color oscuro (casi negro) con una
plagioclasa cálcica que generalmente es labradorita (reconocible a simple vista por su
color tornasolado). Generalmente tienen escaso cuarzo o bien está ausente y pueden
tener o no olivino. La hornblenda y/o el piroxeno son los principales minerales máficos
presentes. La ilmenita y la magnetita son accesorios importantes. Tienen textura granular
gruesa.
Los gabros pueden clasificarse en gabros normales o sin olivino y gabros con
olivino, siendo los primeros más abundantes en los continentes y los segundos en las
cuencas oceánicas.
Los gabros tienen una densidad entre 2,8 a 3,1. Sus propiedades mecánicas y
sus usos son vecinos a los del granito.
Se presentan en macizos independientes, o bien asociados a otras rocas básicas
como las dioritas. También se los encuentra en filones y diques.

Las anortositas se definen como rocas compuestas casi exclusivamente por


plagioclasa cálcica (tipo labradorita) y con menos del 10% de minerales máficos. Son
rocas poco comunes si bien ocurren como enormes cuerpos batolíticos en Canadá y
Escandinavia.

V y VI - Secciones Sienitoides Fóidicos, Dioritoides y Gabroides Foídicos:


Esta secciones incluyen las rocas con más del 10% y menos del 60% de
feldespatoides y con proporciones variables de A:P según los campos.
Son rocas escasamente difundidas que no entraremos a considerar.
Los sienitoides foídicos se caracterizan por el predominio de feldespato alcalino
con nefelina (feldespatoide).

VII - Sección Foidolitas:


Son rocas bastante raras que se caracterizan por ser muy ricas en feldespatoides
(más del 60%).
Para la sistemática de las rocas ultramáficas se utiliza otro triángulo con los
vértices ocupados por olivino (Ol), ortopiroxeno (Opx) y clinopiroxeno (Cpx) (figura 2).
Para poder considerar las ultramáficas que contienen hornblenda se emplea otro triángulo
que tiene en sus vértices olivino, piroxeno y hornblenda (Hbl).
Es bastante habitual que las rocas máficas estén alteradas a talco y serpentinas.
Son las rocas ígneas más negras ya que no contienen minerales leucocráticos y
también las más densas (3 a 3,5).
Las rocas ultramáficas están a menudo asociadas entre sí. No tienen por sí
mismas más que usos restringidos, pero suelen contener yacimientos importantes y
únicos de cromo, platino, diamante, níquel.
Se reconocen 3 secciones:

IX - Sección Peridotitas:
Son rocas con mas del 40% de olivino. Dentro de ellas si el olivino excede el 90%
se tienen las dunitas. En las peridotitas además de olivino hay piroxenos, anfíboles y
plagioclasa cálcica (labradorita).
Las peridotitas suelen alcanzar densidades hasta 4 y forman a menudo lacolitos.

X - Sección Piroxenitas:
Rocas compuestas esencialmente por piroxenos, con proporciones relativas de
olivino que no puede superar el 40%.

XI - Sección Hornblenditas:
Rocas mucho menos importantes constituidas mayoritariamente por hornblenda
(50 a 100%) con cantidades variables de piroxeno y olivino (éste menos del 40%).

Clasificación I.U.G.S. para rocas volcánicas (figura 1.a)


También en este caso se establecieron algunos principios fundamentales. Entre
ellos:
1 – La clasificación debía basarse, al igual que para las plutonitas, en el contenido
mineral modal, presentable en un diagrama QAPF.
No obstante, debido a que con frecuencia es imposible determinar la mineralogía
en rocas efusivas con pastas finas (micro a criptocristalinas) o vítreas, este principio solo
es aplicable en todos los casos en que puedan ser correlacionables, en lo posible, con la
clasificación mineralógica.
2 – En caso de que no se pueda determinar con aceptable precisión la moda, y
se carezca de análisis químicos, se sugiere se de nombre a la roca en base a los
minerales reconocibles, pero anteponiendo el prefijo feno, por ejemplo: fenoandesita
(vulcanita con fenocristales de plagioclasa ácida), fenotraquita (con fenocristales de
sanidina), aunque no se haya determinado la composición de la pasta.
División de las Rocas Volcánicas

Se pueden diferenciar sólo 8 secciones, ya que las vulcanitas ricas en


plagioclasas están juntas en una sola sección a diferencia de las plutonitas que abarcan
tres secciones, y además porque las ultramáficas volcánicas, que son sumamente raras,
se agrupan también en una sola sección. Ellas son:

I RIOLITOIDES
II DACITOIDES
III TRAQUITOIDES
IV ANDESITOIDES – BASALTOIDES
V FONOLITOIDES
VI FOIDITOIDES
VII ULTRAMAFITITAS.

I - Sección Riolitoides:
Abarca todas las vulcanitas que, además de contener cuarzo en porcentaje
superior al 20% e inferior al 60%, poseen feldespatos alcalinos predominantes o muy
poco subordinados respecto de las plagioclasas.
El campo 2 corresponde a riolitas alcalifeldespáticas.
El campo 3 es el de las riolitas. Estas rocas son las correspondientes efusivas de
los granitos y son también de colores claros (rojizas, grisáceas, verdosas, amarillentas),
donde se observan fenocristales de cuarzo y feldespato alcalino (generalmente ortosa) en
una pasta mas o menos cristalizada (por lo general afanítica) o vítrea.
La estructura frecuentemente fluvial con alineación de los fenocristales, recuerda
su origen (del griego reo = colada y litos = piedra).
Las coladas riolíticas actuales son raras. Son explotadas para empedrados y
balastos.
Los campos 3b a 4, involucra rocas transicionales entre las riolitas y las dacitas,
con el nombre de riodacita.

II - Sección Dacitoide:
La sección de las dacitas comprende los campos 4 y 5.
Son las efusivas correspondientes a granodioritas.
Son usualmente porfíricas con fenocristales de cuarzo y plagioclasa ácida con
algo de biotita, hornblenda y piroxeno en una pasta comúnmente afanítica. La plagioclasa
visible u oculta en la pasta excede considerablemente al feldespato alcalino.
Cuando están frescas son grises claras a oscuras, con tintes verdosos. A veces la
masa es porosa.
Las dacitas se presentan en coladas o como filones capa y su nombre procede de
Dacia, antiguo nombre de Transilvania.

III - Sección Traquitoide:


Esta sección coincide con la de los sienitoides en las rocas plutónicas y sus
campos también se dividen en forma similar. Las traquitas corresponden al campo 7
mientras que el campo 8 corresponde a las lacitas.
Las traquitas son rocas volcánicas ácidas de color gris, de grano fino, ligeramente
rugosas al tacto, que pueden tener cuarzo o no, en este último caso con feldespatoides.
Casi la mayoría tiene textura porfírica, con cuarzo, feldespato alcalino
(generalmente sanidina) que forman los fenocristales, aunque a veces éstos pueden ser
de minerales máficos (biotita o anfíbol) en una pasta feldespática fluidal (textura
traquítica). A diferencia de las riolitas el vidrio está totalmente ausente de la pasta que es
holocristalina.
La porosidad de las traquitas hace que sean rocas agrietables, livianas (densidad
= 2,6) y de poco dureza. Su resistencia a la compresión es de 600 Kg/cm2. Su nombre
proviene del griego trachus = rugoso.
Se asocian a coladas basálticas.

Las lacitas son las rocas volcánicas equivalentes a las monzonitas y contienen
aproximadamente igual cantidad de feldespatos alcalinos y calcosódicos.
Las rocas de la sección traquitoide están representadas en muchas islas
oceánicas, como diferenciaciones del magma basáltico.

IV - Sección Andesitoide – Basaltoide:


Esta sección comprende a la enorme mayoría de las rocas volcánicas, que son
como es bien sabido, andesitas y basaltos. Dentro de la sección quedan establecidos dos
campos: 9 y 10, en base a la relación feldespática.
El diagrama QAPF (mineralógico) no sirve para distinguir estrictamente entre
andesitas y basaltos, y es por ello que debieron aplicarse otros criterios: por un lado el
contenido en SiO2 (calculado del análisis químico), y por otro el índice de color. Para el
primero se sugirió el límite de 52% SiO2: rocas con > 52% SiO2 son andesitas y con <
52% SiO2, basaltos. Para el segundo hay que tener en cuenta que en las andesitas más
de las 5/8 partes de las rocas consisten de constituyentes félsicos, mientras que en los
basaltos existe una igualdad entre minerales félsicos y máficos.
Por lo general las andesitas poseen plagioclasas sódicas a subcálcicas (andesina
predominante), el cuarzo está en pequeñas cantidades no siempre visible y los minerales
ferromagnesianos pueden ser biotita, hornblenda o algún piroxeno.
La textura siempre es porfírica, con fenocristales de plagioclasas o máficos en
una pasta de tablillas finas de plagioclasas.
Son rocas más rugosas que las traquitas, más o menos vacuolares, de color gris
a veces bastante oscuro. La alteración de las andesitas produce rocas descompuestas de
color verde conocidas como propilitas.
Se utilizan en construcciones, decoración y empedrado.
Los volcanes andesíticos son numeroso en las eras Terciaria y Cuaternaria. En la
Argentina las andesitas son muy abundantes en la Puna y a lo largo de la Cordillera de los
Andes (de donde proviene el nombre), siempre relacionadas con grandes cadenas
montañosas. Los volcanes recientes y actuales también emiten lavas andesíticas. Son
rocas típicas en los borde continentales activos y tienen clara afinidad calcoalcalina.
Los basaltos no siempre tiene la textura porfírica de las rocas volcánicas. Es mas
común encontrar texturas granulares debido a que las coladas basálticas tienen gran
espesor (en algunos casos 800 m promedio) y por lo tanto en su interior pueden
desarrollarse los cristales a expensas de un proceso más lento que el que se lleva a cabo
en la superficie de las coladas.
En términos generales los basaltos pueden definirse como el producto de
consolidación de lavas, donde la plagioclasa cálcica (labradorita o bytownita)) es el
principal mineral, junto con minerales máficos tales como piroxeno (augita), olivino, óxidos
de hierro, hornblenda y biotita excepcionalmente.
Son rocas negras y densas (alrededor de 3). La magnetita suele ser muy
abundante lo que vuelve magnética a la roca y le confiere su coloración.
En los basaltos alterados los fenocristales pueden desaparecer y las vacuolas son
rellenadas por minerales secundarios.
Al ser magmas muy fluídos los basaltos conforman vastas coladas como puede
comprobarse en las erupciones terciarias y actuales (ejemplo: volcanes de Hawai, Islandia
y otras islas oceánicas).
Las mesetas basálticas (“plateau”) ocupan, después de los afloramientos
graníticos, la mayor superficie en la corteza continental aflorante, en cuanto a rocas
ígneas. Ejemplo: cuenca del Paraná (Argentina).
Las estructuras vesiculares, amigdaloides, columnares y en almohadillas son
bastante frecuentes.
El basalto se utiliza como roca de empedrado y en construcción.
Aparte de su abundancia, los basaltos son importantes ya que se consideran la
materia madre (magma primario), que por diferenciación ha dado origen a rocas más
ácidas. Los basaltos constituyen en forma dominante la corteza oceánica.

V – Sección Fonolitoide:
La roca típica es la fonolita (campo 11), caracterizada por la ausencia de cuarzo y
por la gran proporción de feldespatos alcalinos y feldespatoides.
Son grises y rugosas. Su estructura fluidal facilita la disyunción en placas: la
fonolita es sonora cuando se la golpea, propiedad de la cual le viene su nombre.
A causa de su fisilidad tiene utilización similar al de las pizarras (rocas para
techos). Se presenta en lacolitos, domos y diques de edad preferentemente terciaria.

VI – Sección Tefritoide:
Las dos rocas características de esta sección son las tefritas y las basanitas
(según que el olivino falte o esté presente).
Se trata de rocas muy raras similares a los basaltos, con feldespatoides como
constituyentes esenciales y con plagioclasa.

VII – Sección Foiditoide:


Los foiditoides (equivalentes de las foidolitas en las plutonitas), se caracterizan
por el predominio de los feldespatoides sobre los feldespatos (éstos entre un 40 y 0%).

VIII – Ultramafititas:
Poseen escasísima importancia como rocas efusivas.
Grupos Especiales de Rocas Igneas
Lamprófiros:
Son rocas filonianas meso a melanocráticas, con textura porfírica (a veces poco
desarrollada). Los feldespatos y feldespatoides se presentan sólo en la pasta; los
minerales máficos comunes, que constituyen los fenocristales, son biotita y/o anfíboles. La
alteración hidrotermal de minerales máficos y félsicos es frecuente. Tienen contenido de
álcalis (especialmente K2O) relativamente alto, mientras que el valor de SiO2 es medio a
bajo (40 a 45% de SiO2 ). Asimismo son altos los contenidos en H2O, CO2, P2O5 y
elementos de tierras raras, por lo que aparecen abundantes minerales hidratados,
carbonatos, sulfuros, apatito.

Pegmatitas y Aplitas:
Son rocas que por su composición mineralógica y su genética han sido incluidas
dentro de las rocas intrusivas según la Clasificación I.U.G.S., correspondiendo al campo
1b y/o a la sección granitoide. Cabe resaltar sus características texturales y estructurales.
Ambas son rocas hipabisales que generalmente se presentan como filones en los
granitos o en las rocas encajantes. Las aplitas también se presentan como facies de
borde de los complejos graníticos.
Las aplitas tienen composición granítica de grano muy fino, casi sin micas, y las
pegmatitas tienen composición similar pero de grano muy grueso.
Cuando el cuarzo y el feldespato de la pegmatita han cristalizado uno dentro del
otro, se tiene una pegmatita gráfica.
Tanto las aplitas como las pegmatitas se diferencian ligeramente del magma
granítico en la dirección ácida.

Vidrios Volcánicos:
Se forman por el rápido enfriamiento de las lavas, no dando lugar a ningún
ordenamiento interno por lo que el material solidifica al estado amorfo.
Las condiciones físico químicas apropiadas para este tipo de solidificación (rápido
enfriamiento de un magma líquido que hace retardar la migración de los iones hasta
impedir la cristalización), están dadas en las lavas silícicas viscosas, por lo que es común
encontrar rocas como obsidiana, vitrófiro y piedra pómez de esta composición.
Las obsidianas son vidrios perfectos, de color negro y fractura concoidea,
empleados como utensilios en las civilizaciones precolombinas. Existen obsidianas
riolíticas, traquíticas y andesíticas, siendo las primeras las más comunes.
Los correspondientes vítreos de los basaltos son las taquilitas, si bien solo
solidifican como vidrio algunas lavas máficas cuando entran en contacto brusco con el
agua de mar, como es el caso de las “lavas en almohadillas” (pillow lavas), o con rocas
invadidas muy frías.
Las pumicitas (piedra pómez) tienen estructura vacuolar (cavernosa), y son muy
livianas a causa de las numerosas burbujas de gas que quedaron aprisionadas durante el
enfriamiento.
Solo el análisis químico pude relacionar los vidrios con uno u otro tipo de rocas.
1.a 1.b

Figura 1. (a) Clasificación modal y nomenclatura de las rocas volcánicas. (b) Clasificación modal y
nomenclatura de las rocas plutónicas. Adaptación de Streckeisen, 1976.

2.a 2.b

Figura 2. (a) Clasificación modal y nomenclatura de algunas rocas ultramáficas basada en las
proporciones de olivino (Ol) ortopiroxenos (Opxo) y clinopiroxenos (Cpxo). Streckeisen, 1973.
(b) Clasificación modal y nomenclatura de algunas rocas ultramáficas basada en las
proporciones de olivino, piroxenos (Pxo) y anfíboles (Hbl). Streckeisen, 1973.

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