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Tema 7

El documento analiza la argumentación en un caso jurídico específico, comparando las posturas de un juzgador de primera instancia y uno de alzada en un delito de homicidio. Se identifican las premisas y conclusiones de cada argumento, así como fallas en la argumentación del juez a quo, que no consideró adecuadamente el razonamiento lógico-deductivo. Finalmente, se propone una modificación en la estructura y argumentos del documento para mejorar la interpretación y aplicación de la ley.

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Tema 7

El documento analiza la argumentación en un caso jurídico específico, comparando las posturas de un juzgador de primera instancia y uno de alzada en un delito de homicidio. Se identifican las premisas y conclusiones de cada argumento, así como fallas en la argumentación del juez a quo, que no consideró adecuadamente el razonamiento lógico-deductivo. Finalmente, se propone una modificación en la estructura y argumentos del documento para mejorar la interpretación y aplicación de la ley.

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Dra.

María Abril Torres Pérez


7. Análisis de la argumentación en un
documento de un proceso jurídico
7.1. Descripción y contextualización del
documento
7.2. Descripción de la estructura
argumentativa del documento
7.3. Identificación de las premisas y
conclusiones de cada argumento
7.4. Análisis del fondo y forma de cada
argumento
7.5. Identificación de fallas en la
argumentación
7.6. Propuesta de modificación en la
estructura y argumentos del
Documento
7. Análisis de la argumentación en un
documento de un proceso jurídico

Una vez que se ha analizado la parte teórica


de la argumentación, toca el turno a la parte
práctica. Para ello, se analizará un caso real.
7.1. Descripción y contextualización del
documento

El documento que se analizará trata sobre la:


“Argumentación e interpretación: A) Postura
argumentativa del jurisdicente a quo y su análisis; B)
Postura argumentativa de la jurisdicente ad quem y su
análisis: RAÚL NÚÑEZ RÍOS.”
Fuente: Camargo, I. (2012). La Argumentación
Jurídica. Teoría y Práctica. México: Flores
Editor y Distribuidor. Pp. 168-177.
7.2. Descripción de la estructura
argumentativa del documento

De acuerdo al material de consulta, se analizará la


disertación entre un juzgador natural (primera
instancia) y uno de alzada (segunda instancia) para
determinar su divergencia argumentativa en
relación a cómo resolver en un delito de homicidio.

Como antecedentes del asunto, está que el


juzgador de primera instancia, a quo, dicta auto de
formal prisión en contra de varios indiciados, en
razón de los testimonios de dos personas: la esposa
e hijo del occiso, quienes presenciaron cómo se
cometió el delito de homicidio. Sin embargo, el
defensor público interpone una apelación que logró
que la sala revisora revocara el auto de formal
prisión, debido a que justifica la falta de elementos
para procesar, por lo cual se pone en libertad a
dichos indiciados.
7.3. Identificación de las premisas y conclusiones
de cada argumento
7.4. Análisisdelfondo y forma de cada
argumento
7.5. Identificación de fallas en la argumentación

El juzgador de primera instancia dicta el auto de formal


prisión, basándose en lo siguiente:

“…medios probatorios a los que precedentemente se les dio


el valor de presunciones, las cuales de acuerdo a lo dispuesto
por el artículo 324 de la Ley Adjetiva
la Ley Adjetiva Penal, vigente, constituyen prueba
plena, con la cual se acredita el nexo causal, es decir,
el encuadramiento de la conducta ilícita de los
indiciados, con el resultado producido, siendo éste, la
privación de la vida de …. Los medios probatorios antes
señalados conforme a lo dispuesto por el artículo 324
del Código Procesal Penal vigente, es decir, según la
naturaleza de los hechos y el alcance lógico u (sic)
natural que existe entre la verdad conocida y la verdad
buscada, los indiciados fueron los sujetos que
conjuntamente con otros cinco… (Extracto de cómo
ocurrieron los hechos” (Foja de la 27 in fine a la 28 ab
initio, del auto de bien preso)”

(Camargo, 2012, p. 170)


De acuerdo a lo que se expone del caso, el juzgador a
quo, al acreditar la responsabilidad de los indiciados,
no toma en cuenta un razonamiento lógico-deductivo,
tal como explica el autor respecto al caso:
“‘Los medios probatorio antes señalados conforme a lo
dispuesto por el artículo 324 del Código Procesal
Penal vigente, es decir, según la naturaleza de los
hechos y el enlace lógico u (sic) natural que existe
entre la verdad conocida y la verdad buscada, los
indiciados fueron los sujetos que conjuntamente con
otros cinco…’, ya que el objetivo es identificar, a través
del razonamiento, la correspondencia entre la ratio
legis, o fin particular del precepto que se interpreta, y
los hechos a los cuales se pretende aplicar dicho
precepto, con el objeto de verificar si la norma se
adapta a las exigencias de la situación planteada ante
el órgano jurisdiccional.

“El precepto que se interpreta no puede ser analizado


en forma aislada, toda vez que pertenece a un
conjunto de normas más amplio; el ordenamiento
jurídico de un determinado país. “Por este motivo, su
interpretación debe, a su vez, guardar
correspondencia con el resto de las normas vigentes.

“Consecuentes con lo anterior y para confirmar nuestra


perspectiva, el artículo 324, del ordenamiento adjetivo
invocado por el juez establece que:

“Artículo 324. Los tribunales según la naturaleza de


los hechos y el enlace lógico y natural más o menos
necesario, que exista entre la verdad conocida y la que
se busca, apreciarán y señalarán el valor de las
presunciones, hasta poder considerarlas como prueba
plena.

“Como se sostiene, este tipo de razonamiento parte de


que la ley prescribe la coexistencia absoluta de las
premisas y de la conclusión garantizando que esta
última esté representada en las premisas. Es un signo
que dicta su objeto a todo interpretante. En la especie
a resolver, el órgano de impartición de justicia precisó
que del acervo probatorio derivaban presunciones
incriminatorias a las que se les debía otorgar eficacia
demostrativa según lo dispuesto por el numeral 324,
de la ley adjetiva de la materia (premisa mayor legal),
y que del acervo probatorio se había manifiesta la
participación de los justiciables conforme a lo narrado
por los mencionados testigos (premisa menor fáctica),
concediendo al final que la conclusión necesaria
(deducción) era el acreditamiento de la
responsabilidad de los sujetos participantes en el
hecho criminoso.”

(Camargo, 2012, pp. 171 y 172)

En cuanto al argumento del juzgador de alzada,


emitido en la sala de apelación y que revoca el auto de
formal prisión, el autor comenta lo siguiente:
“‘V. Analizados que fueron los aludidos agravios en
relación con los antecedentes del caso, la Sala los
considera sustancialmente fundados para el efecto
revocatorio pretendido, aunque para considerarlos así
sea necesario suplirlos en sus deficiencias… (Foja 3
ab initio de la sentencia en estudio).

‘(…)
‘Sin embargo, contrario a lo estimado por el primer
jurisdicente, el material probatorio de que se hace
constar la causa en estudio resulta ineficaz e
insuficiente para deducir que los indiciados hubiesen
intervenido en tales hechos delictuosos en alguna de
las formas establecidas en el artículo 18 del Código
Penal vigente en la entidad, traduciéndose lo anterior
en la no acreditación de su probable responsabilidad
en la comisión del delito que se les atribuye. (Foja 4,
segundo párrafo y ss.).
‘Se sostiene lo antes dicho, habida cuenta que para tal
efecto resultan ineficaces los testimonios ministeriales
a cargo de NARCISA CORRALES

CÁRDENAS Y CRISTIAN LORETO LOAIZA


CORRALES, quien el primero de los mencionados en
lo conducente (extracto de su declaración),…

‘Por su parte el menor CRISTIAN LORETO LOAIZA


CORRALES, en lo que interesa señala que (extracto
de su declaración), …
‘En efecto, se sostiene lo ineficaz de los testimonios
ministeriales a cargo de NARCISA CORRALES
CÁRDENAS Y CRISTIAN LORETO

LOAIZA CORRALES, en virtud de que esta Sala


haciendo uso de la facultad que le confiere el artículo
322, del Código de Procedimientos Penales vigente en
la entidad, para efecto de valorar la prueba testimonial,
advierte por principio de cuenta que los mencionados
atestes ni tan siquiera son espontáneos, esto es que
de manera voluntaria hayan comparecido ante el fiscal
investigador a narrar los hechos que supuestamente
presenciaron ya que por lo que toca a NARCISA
CORRALES CÁRDENAS, ésta comparece ‘previa
presentación’, en cumplimiento del requerimiento del
órgano investigador, incluso caso 03 tres meses
después de ocurridos los hechos, en tanto que el
menor CRISTIAN LORETO LOAIZA CORRALES,
comparece de la misma manera acompañado de su
mamá NARCISA CORRALES CÁRDENAS, caso 08
ocho meses después…, es por ello que los anteriores
testimonios no se consideran espontáneos y por ende
no puede concedérseles eficacia probatorio para
acreditar la participación de los inculpados en el ilícito
que se les atribuye; con mayor razón, si tomamos en
cuenta que por la gravedad de este tipo de delitos, los
familiares de la víctima son las personas más
interesadas en que se castigue con mayor prontitud a
los que realmente cometieron el hecho, no obstante
ello, resulta sospechoso que si los referidos testigos
en verdad hubiesen identificado a los agresores,
tampoco les hayan proporcionado información a

ARNOLDO LOAIZA FRANCO Y WILFREDO


FRANCO NIEBLAS (hermano y sobrino del hoy occiso
respectivamente).

‘De la supra transcripción se pone de relieve que para


resolver el auto materia de la alzada, para adecuar la
motivación a los artículos 18, del Código Penal y 322
de la codificación adjetiva penal, ambos para nuestro
Estado, la Sala tuvo que emplear los argumentos
LÓGICODEDUCTIVO y el de MAYORÍA DE RAZÓN al
momento de valorar los atestos que fueron fundamento
del autor impugnado, ya que si de ellos resaltan dudas
sobre la sustancia de los hechos, con mayor razón
también existen inquietudes sobre los perpetradores
del evento.
‘ARTÍCULO 18. Son responsables deldelito
cometido:

‘I. Los que acuerden o preparen su realización;


‘II. Los que lo realicen por sí;

‘III. Los que lo realicen conjuntamente;

‘IV. Los que lo lleven a acabo sirviéndose de otro como


instrumento;

‘V. Los que induzcandolosamente a otro a


cometerlo;
‘VI. Los que dolosamente presten ayuda o auxilio a otro
para su comisión;

‘VII. Los que intervengan con otros en su


comisión, aunque no conste quién de ellos
produjo el resultado.

‘Por su parte, el numeral 322, del Código de


Procedimientos Penales establece que:
‘Artículo 322. La prueba testimonial se valorará por el
Tribunal según las circunstancias del caso, aunque se
trate de familiares y allegados al

procesado, pero, para apreciar la declaración del


testigo, tendrá en consideración:

‘I. Que, por su edad, capacidad e instrucción, tenga el


criterio necesario para juzgar del hecho;
‘II. Que, por su probidad, la independencia de su
posición y sus antecedentes personales, tenga
completa imparcialidad;

‘III. Que el hecho de que se trate sea susceptible de


conocerse por medio de los sentidos y que el testigo
lo conozca por sí mismo y no por inducciones ni
referencias de otro;
‘IV. Que la declaración sea clara y precisa, sin dudas,
ni reticencias, ya sobre la sustancia del hecho, ya
sobre sus circunstancias esenciales; y

‘V. Que el testigo no haya sido obligado por fuerza,


miedo, ni impulsado por engaño, error o soborno. El
apremio judicial no se reputará fuerza.

‘El argumento lógico ya quedó explicado


precedentemente, por lo que atañe al de mayoría de
razón diremos que es aquel en el que se presume que
tuvo en cuenta el legislador para no incluir ciertas
hipótesis en la previsión legal (el hecho de merecer con
mayor razón que las previstas la consecuencia
jurídica), y es también el elemento tenido en cuenta por
el intérprete para extender por el legislador…

‘Ahora bien, en la especie, efectivamente, el tribunal de


apelaciones consideró que los testimonios de NARCISA
CORRALES CÁRDENAS Y CRISTIAN LORETO
LOAIZA CORRALES, resultaban ineficaces habida
cuenta que no se habían hecho espontáneamente, sino
a petición del órgano prosecutor, hipótesis que escapa
a los supuestos legales del precepto antecedentes.
Realmente, la ad quem está adecuando su argumento
a la fracción IV, por lo que al no ser claros ni precisos
los testimonios sobre la sustancia de los hechos
delictuosos, subsunción obligada y necesaria la del juez
de que, CON MAYOR RAZÓN, tampoco son claros y
precisos sobre la participación de los indicados en ellos,
deducción que obligó a la Sala de segundo grado a
revocar el auto y poner a los implicados en libertad.’”

(Camargo, 2012, pp. 172 a 175)


7.6. Propuesta de modificación enla
estructura y argumentos del
documento

De acuerdo al autor en referencia, se exponen los


siguientes razonamientos:
“…De la presente ponencia cabe destacarse que ésta
fue entendida partiendo del entendido de que todo
juzgador debe adecuar su motivación a la ley que rige
sus actos, y para hacerlo debe tomar como referencia
la hipótesis normativa de cada precepto que sirva de
fundamento. Bajo estos parámetros se entiende que
los encargados de administrar justicia deben primero,
saber interpretar y segundo, conocer los diversos
sistemas argumentativos.
“(…)

“Sin duda, en una decisión judicial la lógica juega un


importantísimo papel… al mencionar que: ‘Cuando el
decisor cuenta con normas sobre las cuales razonar,
la primera inclinación será utilizar la lógica, porque
<<una especie de control de calidad de nuestras
argumentaciones>>. Es decir, que su inclinación a la
lógica se deberá a un acto de ‘prudencia’. Ella <<se
refiere a los medios que debemos escoger para
realizar, en el aquí y el ahora, el bien discernido por el
hábito de los primeros principios prácticos, la
sindéresis y evitar el mal>>. Por tal motivo <<…la
disposición de razonar correctamente en el campo de
la acción humana es una de las partes integrantes de
la prudencia>>, vinculándose de esta manera con la
racionalidad ya que <<La racionalidad, como la
moralidad, tiene un peso normativo y concierne a lo
correcto, lo apropiado, las formas inteligentes de hacer
las cosas y no al curso de acontecimientos meramente
usuales o habitual>>.

“En este mismo contexto, reviéndonos al trabajo de los


jueces, la única lógica segura en virtud de

su certeza es la deductiva en la que es necesaria toda


la información, siendo así útil sólo para los casos
simples (mera subsunción), pero inoperante para los
casos difíciles. La teoría de la argumentación jurídica
se ha ocupado primordialmente del contexto de
justificación, es decir, <<… el conjunto de enunciados
del discurso judicial por el (sic) se aportan las
Razones>>, dejando de lado el contexto de
descubrimiento para los psicólogos. Sin embargo, a
nuestro modo de ver, el contexto de descubrimiento de
la resolución judicial, interpretada como <<… la
actividad y procedimiento mental que conduce al juez
a tomar la decisión>>, merece cierta reivindicación.

“En la teoría de la argumentación jurídica


encontramos en la figura del juez, no sólo al
funcionario público, sino al decisor por excelencia, un
motor fundamental de esa maquinaria transformadora
llamada derecho. ese decisor intentará reducir al
máximo las posibilidades de elección, ya que de todas
las respuestas posibles sólo puede elegir una. En este
momento de elección el juez debe decidir,

demostrar una preferencia, llevar a cabo una valoración,


la cual podrá sobrevenir tanto de factores externos
(sociales, reglamentarios, etc.) como internos; jurídicos
como no jurídicos. Para ello, el decisor tiene la misma
regla que tenemos los seres humanos en todos los
aspectos de nuestra vida: elegir lo que más se adecue a
<<nuestro interés particular>>.

(Camargo, 2012, pp. 175 a 177)

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